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JUAN ESPAÑA DELGADO

Por: Isaac Morales Fernández

     Nació en la población de Cúa el 5 de noviembre de 1878, hijo de José María España e Isabel Delgado. Estudió su primaria en Cúa, en la Escuela Unitaria con el maestro Dávila. En 1896, cuando el joven tiene dieciocho años, decide trasladarse a El Valle, en las zonas aledañas a Caracas. Para ese entonces era muy común que la gente del Tuy que quería vivir cerca de Caracas, se mudara a esa Parroquia, por entonces sólo un caserío.

Juan España Delgado.

     Allí inauguró Juan España una humilde pulpería ese mismo año: Bodega “La Equitativa”. Pronto la personalidad de Juan España comenzó a atraer a los jóvenes bohemios de la capital, quienes comenzaron a frecuentar cada vez la pulpería de este afable poeta llegado de los Valles del Tuy, de Cúa específicamente, tierra hasta entonces apenas imaginada por la mayoría de los caraqueños a través de la obra narrativa de Rómulo Gallegos (principalmente en La trepadora, de 1925, ambientada en las tierras de Charallave y Cúa). En esa pulpería se hizo amigo de Francisco Pimentel “Job Pim”, Luis Manuel Urbaneja Achelpohl, Pedro Mancera, Ramón González, Tomás Rodríguez, Andrés Eloy Blanco, Rómulo Gallegos, y no dejarían de visitarlo alguna vez Pedro-Emilio Coll, Udón Pérez y tantos otros. Francisco Pimentel “Job Pim” le escribe esta estampa que nos da un buen acercamiento imaginario a cómo vivía Juan España:

EL POETA DEL VALLE
Usa
Durante el día jornalera blusa
y en la prosaica facha
queso, manteca y papelón despacha.
Mas cuando acaba el día
cierra la rumorosa pulpería
donde alza a diario el himno del trabajo,
y se va, pueblo arriba, pueblo abajo,
sin necios humos ni posturas graves,
a contemplar los árboles, las aves,
el cachazudo arriero,
el humilde alfarero,
todo lo bello, en fin, que el pueblo encierra,
y a hacer versos profundos y sonoros
llenos de amor por la nativa tierra.
Yo admiro francamente a este pulpero,
pobre, honrado, poeta y caballero,
que a Virgilio comparo,
hondo, cordial y bueno como un río:
Juan España es un “raro”
de aquellos que inquietaba a Darío.2
Su poesía me encanta y me consuela
de tanta necia y “orfebril” patraña
que a diario nuestra lírica revela.
Y por el hondo amor que al suelo entraña
En lugar de llamarse Juan España
Se debiera llamar Juan Venezuela. 

     El tiempo pasó y todos estos escritores, publicaron sus obras literarias, agitaron el mundillo literario caraqueño durante las dos primeras décadas del siglo XX, dijeron y contradijeron, fundaron revistas (El Cojo Ilustrado, Cosmópolis, élite, Cultura Venezolana, Válvula), movimientos, grupos. Era la época del Criollismo, evolucionado luego al Costumbrismo y luego al Nativismo; por una lado; y al Tradicionalismo, luego al Nacionalismo por otro lado. Gallegos, Pocaterra y Teresa de la Parra están a la cabeza de está línea estética. Manuel Díaz Rodríguez también, aunque trasciende hacia las estéticas Vanguardistas, adoptadas definitivamente a partir de Úslar Pietri, Ramos Sucre, Julio Garmendia, entre otros. Así, la figura de Juan España Delgado, ahora casado, se fue haciendo prácticamente mítica, en el sentido de que todo el mundo hablaba de él, de ese poeta que tenía una pulpería en El Valle, que era tuyero y no había publicado nada después de casi treinta años de vida literaria.

     Por ello, en 1926, un grupo de amigos de Juan España (Mancera, Urbaneja, Pimentel, Ramón González y Tomás Rodríguez) deciden costearle la publicación de una antología de toda su obra poética, hasta entonces sólo recitada entre sorbos y bocanadas. Escriben una carta de presentación a la primera edición, fechada en El Valle, en agosto de 1925, que expresa:

“Plenamente convencidos de que estimular la cultura, en una cualesquiera de sus manifestaciones, es haber dado una paso hacia nuestro progreso efectivo, un grupo de admiradores del poeta Juan España nos hemos reunido con el propósito no sólo de editar su libro de poesías, sino de exteriorizar nuestro aprecio por el esfuerzo intelectual del poeta, en su tenaz empeño de concretarse a hacer poesía de nuestra vida, coadyuvando así a mantener vivo nuestro espíritu nacional en el empleo de la literatura como una función social.

Para realizar nuestro cometido, hemos abierto una suscripción que consideamos de honor, de cuota espontánea, y en la cual nuestra intención ve en cada una de estas algo así como una flor en el manojo espiritual con que los devotos obsequian al poeta. A tales fines le hacemos presente el contenido de esta, recordándole que todo estímulo a la cultura es un paso dado hacia nuestro progreso efectivo.”

     Publicado por la Empresa El Cojo, y con afectuosas palabras de presentación de Alejandro Fernández García, lo tituló simplemente Mi tierra 1, en homenaje a sus Valles del Tuy. La poesía nativista daba sus últimos pasos y cerraría su ciclo, entre otros libros, con este.

     El afán de estudio de Juan España, sus amplios conocimientos de autodidacta y su sabiduría le sirvieron para ser envestido en 1935, al morir el dictador Gómez, con el cargo de Jefe Civil de Petare, donde sólo duraría diez meses, pues luego ocupará el mismo cargo en la Parroquia San Agustín. Allí trabaja durante nueve años, hasta 1945. Cuenta ya con 66 años de edad. Se retira a su casa, en El Valle, a enfrentarse a la vejez. Los tiempos literarios, para él, han pasado, muchos de sus amigos han ido muriendo; enviuda. Una enfermedad lo vence definitivamente en plena mitad del siglo XX. En su casa, rodeado de sus tres hijos (Josefina, Ligia y José María), Juan España Delgado, seguidor declarado de Lazo Martí, fallece el 23 de abril de 1950, a la edad de 71 años. Ese mismo año, en Santa Teresa del Tuy, se inaugura el Centro Social Cultural –hoy Casa Municipal de la Cultura– “Juan España”, en homenaje póstumo al admirado poeta tuyero.

     La obra de Juan España ha sido incluida en las siguientes antologías: Lecturas venezolanas (1930) de Mario Briceño Iragorry, Antología de la Moderna Poesía Venezolana, Tomo II (1940) de Otto D’Sola, El soneto en Venezuela (1962) de Pedro Pablo Paredes, y Antología de poetas de los Valles del Tuy (2007) de Isaac Morales Fernández.

____________________

1   Hace alusión al libro Los raros de Rubén Darío, que es una reseña antológica de poetas considerados raros o diferentes a lo que era normalmente un poeta (en vida y obra) a finales del siglo XIX.

2   Libro que fue reeditado en las Publicaciones del Ministerio de Relaciones Interiores 1988, con portada de León Levy, presentación de José ángel Filiberto y estudio preliminar de Efraín Subero.

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