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Efemérides de los Valles del Tuy (Noviembre).

Por : Iván López

01/11/ ¿? – El 1 de Noviembre se celebra el día de todos los Santos, conocidos y no conocidos. El objetivo de esta celebración es compensar cualquier falta a las fiestas de los Santos en el año.

Esta es una festividad originaria de la Iglesia Católica, en la cual se pretende incluir a todos aquellos santos que no tienen una fecha propia dentro del calendario eclesial, usualmente se considera como un día no laborable. Su historia se desarrolla en tiempos bastantes remotos, puesto que al principio sólo los mártires y San Juan Bautista tenían un día especial para ser honrados, sin embargo, en la medida en que fue aumentando el número de santos se consideró establecer un aniversario común para todos los santos, en que se estableció el 1 de Noviembre como la fecha adecuada para dicha celebración.

02/11/¿? - El Día de los Fieles Difuntos o de los Muertos, tiene como finalidad honrar a los seres queridos, amigos y desconocidos que han fallecido. Venezuela, es uno de los países latinoamericanos que celebra este día, en el que la población venezolana se prepara desde horas tempranas de la mañana con la finalidad de adquirir los ramos de flores que adornarán las tumbas de sus seres queridos.

05/11/1878 – Nacimiento en Cúa del poeta Juan España Delgado, escritor nativista, poeta, servidor público. Su Antología Mi Tierra es una obra de consulta necesaria dentro de la literatura venezolana.

Juan España DelgadoPoeta Juan España Delgado

10/11/1921 – Muere en Caracas el General Francisco Tosta García hijo ilustre de Charallave, político, militar venezolano y candidato presidencial. Se destacó también como escritor costumbrista, historiador, periodista y novelista. En 1901 fue representante del estado Miranda en la Asamblea Nacional Constituyente y vicepresidente de la misma. Senador por Carabobo (1904); fue representante de Venezuela en el Congreso Bolivariano reunido en Caracas en 1911 y miembro del Consejo de Gobierno (1913). Los últimos años de su vida los dedicó a la Academia Nacional de la Historia de la que fue electo individuo de número en 1906 y en la cual se incorpora el 25 de marzo de ese mismo año. Su trabajo de incorporación versó sobre el Congreso de Panamá.

Francisco Tosta García, Imagen tomada del Cojo Ilustrado Nº 69 del 1 de Noviembre de 1894General Francisco Tosta García

13/11/1625 – Ese día de 1625 llegó a Ocumare del Tuy la primera imagen de San Diego de Alcalá. Esto según lo expresado por el cronista Juan José Flores, en su artículo Fundación de Ocumare del Tuy.

13/11/2013 – Celebración de las Fiestas Patronales de Ocumare del Tuy, en advocación a San diego de Alcalá Patrono principal de esta población de los Valles del Tuy.

Fiestas Patronales de Ocumare del Tuy en honor a San Diego de Alcalá, Foto de Revista Élite del 26 de Noviembre de 1927.Fiestas Patronales de Ocumare del Tuy en honor a San Diego de Alcalá, Foto de Revista Élite del 26 de Noviembre de 1927.

13/11/1872 – Son colocados en el Panteón Nacional por orden del ilustre americano presidente Antonio Guzmán Blanco, los restos del Valiente Ciudadano el General Ezequiel Zamora Correa.

Ezequiel Zamora con Sombrero y Quepis por Carlos Vargas (Óleo sobre tela, 1992)Ezequiel Zamora Correa.

22/11/1822 – el General José María Carreño es nombrado como el primer intendente del Istmo y gobernador de la Provincia de Panamá, después que desde el 28 de noviembre de 1821, en un cabildo abierto en la ciudad de Panamá, se proclama la “Independencia de Panamá”. Pero la falta de presupuesto, el poco armamento militar con el que se contaba y la inseguridad de ser reconquistados por España, pone en peligro el seguir con la aventura independentista del istmo, por lo que se proponen la unión con algunas de las nuevas naciones americanas, finalmente de manera voluntaria, mediante el voto popular y aprobación de toda la población, se decide la Unión voluntaria a la Gran Colombia de Simón Bolívar, unión que fue motivada debido a la gran admiración y liderazgo de Bolívar en las campañas independentistas del Sur de América.

Gral. José María CarreñoGeneral. José María Carreño

23/11/1990 –  Muere en Caracas Baudilio Díaz Seijas, cueño de nacimiento y afamado beisbolista, a los 11 años en 1964 se inicia jugando en el equipo de beisbol infantil del Grupo Escolar Cristóbal Rojas de Cúa, ese mismo año de 1964 entra a formar parte de la organización Los Criollitos de Venezuela, continnua entrenando y su oportunidad llega con el “scout” de los equipos del norte Billy Peaffen, quien firma a Baudilio con autorización de su padre, por ser menor de  edad, para que se integre a la Organización Los Medias Rojas de Boston y al mismo tiempo se integra al equipo de Los Leones del Caracas como “Catcher” suplente durante las temporadas 1971 a 1973 y  termina su carrera como grande liga con los Rojos de Cincinnati en 1989.

Baudilio Díaz al bateBaudilio Díaz al bate

Efemérides de los Valles del Tuy (Agosto)

Por: Iván E. López C.

02/08/1884.- Nace en Caracas Rómulo Gallegos, escritor, educador, político y Presidente de la República (febrero-noviembre 1948), quien se casa con Teotiste Candelaria Arocha Egui, natural de Charallave, Rómulo Gallegos luego estando en la “Hacienda Cantarrana” (de propiedad de su esposa) que se encontraba ubicada en el actual sector de Pitahaya del Municipio Cristóbal Rojas (Charallave, Valles del Tuy), se inspira en una planta de Malanga del tipo trepadora o enredadera, para escribir su famosa obra “La Trepadora”  publicada el año de 1925.

Doña Teotiste Arocha y Romulo Gallegos, Foto de José María Mosqueira Manso en Pontevedra, España.  imagen tomada de www.galizacig.comDoña Teotiste Arocha y Romulo Gallegos, Foto de José María Mosqueira Manso en Pontevedra, España. imagen tomada de http://www.galizacig.com

07/08/1919.- Nace en el caserío Aguadulce, en las cercanías de Sácua, jurisdicción de Cúa, Juan Alberto Paz (Juber), escritor y poeta de los valle del Tuy, entre sus múltiples obras destaca la Novela titulada “La Catira Hortensia Luna”.

JUAN ALBERTO PAZJuan Albeto Paz (Juber).

15/08/1849.- Se le encomienda al para entonces Primer Comandante de Milicias Ezequiel Zamora Correa trasladar desde Macapo hasta Caracas, en calidad de prisionero de guerra al General José Antonio Páez, ex-presidente de la República, quien se había alzado en armas contra la presidencia del General José Tadeo Monagas.

Ezequiel Zamora - copiaGeneral Ezequiel Zamora Correa.

17/08/1929.- Nace en Santa Lucía del Tuy, Santiago Navas Morales, sastre, comerciante, contabilista, periodista y primer cronista oficial del pueblo de Santa Lucía del Tuy, Escribió para los diarios El Universal, La Religión, Pantalla, La Voz  entre otros y promovió la creación de “El Deportivo Luciteño (1962), El Telón (1975), El Candil (1972). Se destacó dentro de la crónica tuyera al escribir, “Santa Lucía su Gente y sus Anécdotas” 1.971 y “Santa Lucía de Pariaguán” (Coautor). 1.982.

Santiago Navas MoralesSantiago Navas Morales (Ex-cronista de Santa Lucía del Tuy) 

19/08/1809.- Don Simón Bolívar dirige una comunicación al gobernador y capitán general Don Vicente de Emparan y Orbe, en protesta de unos requisitos exigidos por el ayuntamiento para recibirse como TENIENTE JUSTICIA MAYOR DEL VALLE DE YARE, en el cual expresa:

“…me veo en la necesidad de reclamar esta providencia quejándome del desaire que se me ha irrogado, y haciendo presente que no hay ley ni disposición alguna que ordene el requisito o ceremonial de haber de visitar en persona a los regidores para recibirse los tenientes en el Cabildo y que es una costumbre abusiva y embarazosa, que no ha tenido otro principio que la arbitrariedad de los capitulares,…”.  

Simón BolívarSimón Bolívar.

20/08/1894.- Para ese día son reanudadas las relaciones Diplomáticas entre Venezuela y Holanda, Firmándose un tratado en la Haya, esto debido a las mediaciones realizadas por el General Francisco Tosta García, nacido en Charallave y que desempeñaba funciones como “Enviado Extraordinario de la República de Venezuela ante los Países Bajos”.

Francisco Tosta García, Imagen tomada del Cojo Ilustrado Nº 69 del 1 de Noviembre de 1894Francisco Tosta García, Imagen tomada del Cojo Ilustrado Nº 69 del 1 de Noviembre de 1894.

25/08/1883.- El gobierno de Antonio Guzmán Blanco dictó ese día un decreto que ordenaba de forma precisa los estudios y construcción de una vialidad férrea que comenzaría en Caracas, pasaría por Petare, Santa Lucia, Ocumare y finalizaría en Cúa, a ese vía férrea luego se le conoció como el “Ferrocarril Central de Venezuela” que contó con 18 estaciones desde Caracas hasta Ocumare del Tuy.

DSCF0447aMapa de Ruta del Ferrocarril Central de Venezuela.

30/08/2013.- Conmemoración de las fiestas patronales de Charallave en Advocación a la Virgen de Santa Rosa de Lima, el pueblo de Charallave fue fundado en 1681 por el Padre Cirilo de Otoniente, con el nombre de Santa Rosa de Lima, más tarde fue repoblada por el Padre Salvador de Cádiz en el lugar que hoy conocemos como Plaza Vieja o Plaza Páez, en 1880 se quemó la iglesia, por lo cual tuvo que ser refundada en el lugar que hoy ocupa la nueva Iglesia Santa Rosa de Lima, es importante saber que en Charallave se han construido cuatro templos, los tres primeros estuvieron en la Plaza Vieja y el último ubicado en el lugar que hoy ocupa, se empezó a construir en 1841, tardando aproximadamente 54 años para ser terminado, siendo bendecida el 7 de diciembre de 1880, la primera misa celebrada en ese templo se realizó el 30 de agosto de 1896.

Iglesia Santa Rosa de Lima y plaza Bolívar de Charallave.Iglesia Santa Rosa de Lima y plaza Bolívar de Charallave. Foto cortesía de lagranciudad.net

El espanto de la calle Roscio

Por: Manuel V. Monasterios G.

     Los cuentos de aparecidos forman parte de las tradiciones y leyendas de nuestros pueblos. En este cuento se unen la leyenda y la hipótesis histórica, alrededor de la inmensa figura del general Ezequiel Zamora.

     José Francisco Machuca, coronel liberal, jefe de partidas en el alzamiento de “el mocho” Hernández, derrotado en todas las escaramuzas que con pretensiones épicas había librado. Sus trofeos de guerra fueron las vacas, los cochinos y las gallinas que sus tropas confiscaban con fines militares. Comenzando el siglo XX, por primera vez, formaba parte de la burocracia gubernamental, aquellos empleados que pasaban hasta tres años sin cobrar sus sueldos; el gobierno recién estrenado del general Cipriano Castro lo premió por sus méritos, con el cargo de jefe civil y militar de Cúa. Tenía intenciones de pasar una larga temporada, en el pueblo tuyero, incluso pensaba adquirir alguna finca para el engorde de ganado. Lo único que le molestaba era el intenso calor que hacía en aquel año, pues el día que llegó dejó la montura al sol y se le derritieron unos adornos de metal que tenía la chocontana, que había comprado en La Villa. El año anterior había azotado la langosta y el vómito negro, además, como complemento, tenía casi un año sin llover y las cosechas se habían perdido.

     Sin embargo era mejor convivir con aquel cúmulo de problemas que seguir como un proscrito, huyendo por aquellos caminos y montes, sin rumbo fijo, pasando hambre, durmiendo mal, con la esperanza de derrocar el gobierno para hacer justicia ante tantos desmanes. Su primera misión fue arrestar a cuatro “enemigos” del gobierno de La Restauración y remitirlos amarrados a la vieja prisión de La Rotunda en Caracas. Las detenciones eran sin formula de juicio. Llegaba la comisión a la casa del futuro preso, con mucha educación le decían: el coronel quiere hablar con usted, puede pasar por la jefatura; el candidato a los grillos, respondía que pasaría más tarde. Entonces el agente policial le decía que era ahora, porque la cosa era urgente y así lo llevaban, una vez en la jefatura, lo encerraban y le decían: “usted está a la orden del jefe civil”. La causa de la detención era variada, quizás por haber emitido una opinión contraria al nuevo gobierno, la cual llegaba a oídos del jefe civil gracias a los informantes, personajes existentes en todos los gobiernos. La principal función del jefe civil y militar era mantener el orden y la paz, evitar conspiraciones en la zona.

     El coronel José Francisco empezó la búsqueda de una casa que llenara sus aspiraciones familiares. Estaba cansado de vivir en la “galería acondicionada” en la casa de sus suegros en El Valle. Ellos le permitieron que se “arrimara” por su situación de revolucionario, ya que muy pocas veces estaba en el hogar. Ambicionaba una casa amplia con varias habitaciones, sala, comedor, cocina, patio, lavandero y corral, algo digno de su investidura de primera autoridad.

—Quiero vivir como gente respetable, Luisa merece una casa como siempre la ha soñado, donde ella sea la que mande y no este sometida a la voluntad de doña Anita, la suegra, muy buena pero siempre tirando puntas: “el que se casa, casa quiere”, “ya la galería le queda pequeña por los niños”.
—Ya es hora de vivir como Dios manda —decía el coronel—. Por ahora alquilo, después compro.

     En su búsqueda se enteró que el general Carballo tenía una buena casa por la Calle Roscio y la tenía desocupada, desde hacía algún tiempo. La fue a ver y le gustó, estaba bien conservada, con una “lechada” quedaba como nueva, además el alquiler no llegaba a 20 pesos. Así concretó el negocio con el General. Además contrató a un ebanista “machero” quien le elaboró los muebles de paleta, la cama grande y las dos de los muchachos, el comedor y el resto del moblaje lo trajo de El Valle.
     En menos de un mes estaba instalada la familia en su nuevo hogar, quejándose del calor, pero felices por la comodidad de la casa. Como era costumbre en la época se ofrecieron al vecindario y recibieron las visitas de cumplido de vecinos y amigos. Así empezaron a integrarse a la comunidad cueña de comienzos del siglo XX.Cada uno de los hijos tenía su propio cuarto, doña Luisa contrató dos muchachas como servicio de adentro, José, el aguador, fue contratado para llevar agua desde río Tuy hasta la casa, hacer los mandados y llevar a los dos niños hasta la escuelita “paga” de las hermanas Lugo.
     Una tarde estaba doña Luisa ocupada zurciendo unas sabanas y se acercó María Salomé, una de las muchachas de servicio, y le preguntó:

—Doña Luisa, ¿quién es ese catire con pelo “pasúo” que está sentado en el corral?
—María Salomé, seguro que te mojaste después de planchar y estás desvariando. Cuidado con un pasmo. ¿De qué catire hablas tú?
—Doña Luisa, yo no hablo “pajuatadas”. Allá en el corral, sentado en una silla de cuero, está ese señor. Yo pensaba que era de la familia.
—Vamos a ver.

     Se dirigen al corral ambas mujeres, pero allí no hay rastros del catire.

—¿Te fijas, María Salomé, que son imaginaciones tuyas? ¿Dónde está?
—Yo sólo sé que allí estaba. Dónde está ahora, no lo sé. 

     A los pocos días de aquel encuentro, doña Luisa, a eso de las seis de la tarde, fue al corral a recoger una ropa. Cuando regresaba, fijó la mirada hacia la mata de tamarindo y vio a un joven, vestido de militar, con un kepis, sobre la gorra militar un sombrero y en el sombrero una flor amarilla. Era en verdad un catire flaco y perfilado. Doña Luisa, temblando, trancó la puerta y se fue a la sala donde estaban sus hijos, no hizo comentarios para no angustiar a los muchachos. Apenas llegó el coronel, le dijo:

—Francisco José, tengo que decirte algo muy importante, sin que los muchachos se enteren.

     Se dirigen a la cocina y doña Luisa en voz baja le dice:

—En el corral está apareciendo un hombre que por su vestimenta es militar de la federación, aparece bajo el tamarindo sentado en una silla de cuero. Lo vio María Salomé hace días y yo lo vi hoy a las 6:00pm.
—Tú sabes bien Luisa, que yo soy escéptico. No creo en apariciones de muertos, creo en apariciones de vivos, puede ser un vecino que entra al solar a molestar, o tal vez buscando una de las muchachas de servicio. Vamos a ponerle atención y ya verás la “planazón” que le vamos a dar.
—Ojalá que sea así José Francisco, pero yo creo que es un espanto. No se sorprendió al verme, ni dio muestras de nerviosismo, solamente estaba sentado revisando unos papeles.

      No había pasado una semana y el hijo mayor del matrimonio, llamado Jacinto Antonio, le dice a su mamá que había estado conversando con un señor que estaba en el corral.

—Mamá ese señor es un militar como mi papá, me dijo que se llama Ezequiel, que estaba esperando a mi papá para hablar con él. Me dijo que había nacido en esta casa.

     La madre, sin poder articular palabra, no responde a las informaciones de su hijo. Apenas llega el coronel, le cuenta lo ocurrido. Este se dirige al corral en busca del extraño, pero en el corral no hay señales del militar. El coronel José Francisco busca datos clarificadores en el pueblo sobre aquella casa de la calle Roscio, donde vivía con su familia. Don Luis Hermoso, el registrador, le informa que esa casa perteneció a don Antonio José Zamora, hermano de don Alejandro Zamora el padre del general Ezequiel Zamora. Fue esa la casa donde nació el general de la federación, porque esa era la casa que tenían en este pueblo, desde donde se comerciaba con el llano desde la época colonial, don Antonio José Zamora era un rico comerciante del Apure y a esa casa siempre llegaban los Zamora cuando venían del llano o de Villa de Cura.

—Según refieren los viejos vecinos que el general Zamora estuvo varias veces en esa casa. En el año 1846, cuando las guerrillas de Guambra, después en 1856 cuando se casó con Estéfana Falcón, hermana del general Falcón y en 1858 antes de salir a Curazao. Dicen que en esa casa no hay familia que dure, porque sale un militar, según es el general Ezequiel Zamora.
—Con razón el general Carballo me la alquiló tan barata.
—Mire don Luis, a mí no me van a embaucar con ese cuento, aquí hay otra cosa y la voy a descubrir.

     El coronel se puso alerta tratando de comprobar aquella historia tan descabellada que le había contado don Luis Hermoso, pero pasaban los días y el difunto general no hacía su aparición, hasta que una tarde su hijo Jacinto Antonio le llevó un sobre que le enviaba el militar del corral, el papel escrito con una letra fina, de buenos rasgos, donde se leía claramente: “Coronel José Francisco Machuca. Necesito conversar con usted el próximo lunes, en la noche.” Sin firma, ni fecha, esto hizo que el coronel pensara en una trampa de los enemigos del gobierno. Sin embargo, dijo: “yo jamás le saco el bulto a un compromiso, así sea con espantos o con el mismo Satanás. Ya veremos el lunes”.
     Llegó el día indicado para el encuentro, el coronel desde temprano empezó sus preparativos, en primer término no le contó a nadie lo de la cita, pues si lo hacía, podían pensar que tenía miedo y no era capaz de enfrentar solo la situación. Preparó con las cargas necesarias dos revólveres Coll, su cola ‘e gallo, colocó un buen tirador dentro de la casa para protección de la familia. Su mujer le preparó un crucifijo bendito, una botellita con agua bendita y otra con cuerno de ciervo. Desde las siete de la noche se acomodó en una silla, solo, a esperar.
     A eso de las nueve de la noche, con el reflejo de la luna, el coronel ve a un militar con uniforme de general federal que se acerca, con paso firme y rápido. El coronel se pone de pie y al tener frente a frente al general Ezequiel Zamora, su instinto militar le hace poner firme y ejecutar un saludo militar.

—Descanse coronel, lo que le vengo a decir es una cuestión de honor, sólo usted me puede ayudar.
—Diga usted general.
—El general Antoñito Guzmán, mi secretario de guerra, en sus arrebatos de soberbia se llevó al panteón de la patria a un cuerpo que no era el mío. A mí me importaría un carajo ese error, pero los restos de esa sepultura del panteón son huesos de perro, no de humano. Mis despojos están en la sacristía de la iglesia parroquial de Los Teques. Coronel, haga usted las gestiones necesarias para remediar este mal y pueda descansar con dignidad. Si usted cumple con esta misión, podrá disponer del contenido de una caja de hierro donde está el tesoro que el indio Francisco José Rangel le confiscó en Yuma al Dr. Ángel Quintero. El indio me lo entregó para la revolución antes de morir.

     Dicho esto la figura se desvaneció y el coronel corrió a contar lo sucedido a su esposa.

—Luisa, lo ocurrido no puede salir de aquí, ni siquiera el guardia de confianza debe saber nada. Sólo puedo hablar y poner en conocimiento de los hechos a mi general Cipriano Castro, es el único que puede ayudar en este difícil compromiso.

     Mediante telegrama solicita la audiencia con su jefe, quien le recibe quince días después, le informa detalladamente del asunto y le solicita su cooperación para cumplir las aspiraciones del ilustre difunto, sin embargo, ladinamente no menciona para nada el tesoro del indio Rangel. Como prueba de su conversación con Zamora presenta el papel de la cita, el general Castro tiene sus dudas, sin embargo sabe de la seriedad del coronel, le dice:

—Es muy importante su relato, por la jerarquía del personaje para la causa liberal, pero debo investigar con reserva para no cometer un “papelón”.

     Los calígrafos al servicio del gobierno certifican que el papel fue escrito por el general Zamora con una extraña tinta. El general Castro solicita informes de los familiares de Zamora, del Dr. Lisandro Alvarado, biógrafo del ilustre liberal, del general Francisco Tosta García, familiar cercano del general del pueblo soberano. Todos corroboran la tesis: “los restos del panteón no son los del valiente ciudadano”. 

      Estos informes impulsan al presidente Castro a escribir un informe dedicado a la Academia Nacional de Historia titulado La verdad histórica sobre la muerte y enterramiento del general Ezequiel Zamora, fechado en Caracas, 1904. La gestión oficial no pasó de allí, por más que el coronel Machuca insistió la propuesta se quedó en el informe del presidente. Algunos académicos convencieron al general Castro de la inconveniencia política de aquella verdad, que era mejor para todos dejar las cosas así. Mientras tanto el coronel Machuca angustiado veía que el tesoro del indio Rangel se iba alejando, se le ponía muy difícil. No lo podía cobrar porque había incumplido su misión.

     El coronel empezó por su cuenta a romper y abrir huecos por todos los alrededores del tamarindo, abría un hueco y lo volvía a cerrar y nada que aparecía el tesoro. En las noches se empezó a sentir un machete que raspaban por los suelos, la ropa que se colocaba en el ropero, a la hora de dormir, amanecía en el corral, se perdían o cambiaban de lugar las ollas los cubiertos y los cuadros, era difícil dormir en aquella casa llena de extraños ruidos. A Doña Luisa no la dejaban tranquila, en un sólo día le quebraban una docena de huevos a su alrededor sin golpearla. Si continuaban en esa casa todos terminarían locos. Un día cansados del espanto, agarraron sus “corotos” y se mudaron a otra casa por la calle de la iglesita. El caserón lo compró el señor Panchito Bravo, hasta hoy nadie ha dado con el tesoro del indio Rangel. Los restos de Zamora continúan en Los Teques y en el Panteón Nacional todavía esperan por la verdad.

La plaza Bolívar de Santa Lucía: Epicentro socio-cultural del pueblo Luciteño

Por: Juan Manuel Carrasco.

     La Plaza Bolívar de Santa Lucía, una de las poblaciones de los Valles del Tuy que aún conserva su aspecto colonial, es el espacio público más importante y resaltante del municipio Paz Castillo del estado Miranda, dado que en ese sitio tienen lugar las diversas actividades socio-culturales que tanto autoridades como ciudadanos tienen a bien ejecutar, alcanzando de ese modo el título de “epicentro” social, cultural, económico y político de esa entidad.

Plaza Bolívar de Santa Lucía del Tuy.Panorámica de la Plaza Bolívar de Santa Lucía del Tuy, Foto de Juan Manuel Carrasco.

Historia

     Hablar de este espacio es remontarse a los inicios mismos de Santa Lucía como pueblo mixto, a partir del año 1750, cuando es gestionada por el presbítero Marcos Reyes Cueto -refundador de esa población- la construcción del templo parroquial de la localidad. Hasta ese momento, el sitio que más adelante sería destinado a la “Plaza Pública y Cementerio” consistía en un promontorio, una baja meseta entre las quebradas El Tigre y Agua Bendita, y que hacía parte de unos terrenos adquiridos por el propio Reyes Cueto para la edificación de la nueva población. En aquellos primeros tiempos, la plaza, llamada “de armas”, era tan solo una cuadra frente a la iglesia, desprovisto de árboles, posiblemente empedrado, con un cementerio colindante en su borde norte, y divididos por una acequia que llevaba el agua del río Guaire hasta los campos cultivados de las haciendas, así como a las casas de las familias más acaudaladas.

     La mitad norte de la actual Plaza Bolívar, como se mencionó más arriba, sirvió de descanso eterno para muchos de los primeros moradores de la Santa Lucía de Reyes Cueto, y perduró en ese lugar desde 1750 hasta 1842, año este último de su mudanza al actual Cementerio Viejo, al norte de esa población.  Como dato curioso, durante las remodelaciones hechas a la plaza en 2006 por el Gobierno Municipal de Paz Castillo, trabajadores que excavaban las bases para el pedestal de la estatua de El Libertador en el centro de la mitad norte de la plaza, hallaron varios restos humanos, huesos y cráneos que se pulverizaron al tratar de sacarlos.

     A partir de 1842, y después de haber retirado los restos de los sepultados en el antiguo cementerio, la plaza Bolívar fue ensanchada, es decir: el espacio ya no se limitaría a una cuadra, sino que abarcaría el espacio del viejo cementerio, formando, en vez de un cuadrado, un rectángulo. La acequia sigue en su lugar, pero ya no divide visualmente la plaza, tomando la forma “alargada” que tiene hoy en día..

Escenario de honra y muerte

     La plaza Bolívar Luciteña no estuvo lejos de los acontecimientos históricos del pasado venezolano, y se conocen al menos dos hechos de cierta relevancia cuyos testigos fueron las esquinas de ese espacio público. El primero, acaecido en junio de 1821, cuando el victorioso general José Francisco Bermúdez, luego de vencer en la Batalla de Altos de Macuto, y haciendo uso de la gallardía propia del estamento militar de la época, rinde honores y funerales militares en esta plaza a su contrincante español, general Lucas González, muerto en esa batalla. Su cuerpo está aún sepultado bajo los arcos de la iglesia parroquial Luciteña.

     El segundo hecho acaecido en los espacios de la referida plaza, más lamentable, fue la masacre realizada en el antiguo Cuartel Militar (hoy sede del Banco Occidental de Descuento de Santa Lucía) de un total de 19 efectivos militares, en 1822, a manos de las hordas del sanguinario bandolero Dionisio Cisneros. La historia cuenta que Cisneros emboscó de noche a los soldados, un total de 20, los cuales a su vez lo esperaban según un plan para capturarlo. El bandolero pudo hacerse con el cuartel y todo el parque militar, mandando luego a pasar por las armas a 19 soldados, salvándose sólo uno, según la leyenda, porque sabía tocar el redoblante. Los condenados, luego de ser fusilados frente a la plaza, fueron cargados hasta un lugar, hoy en día desconocido, siendo luego “alanceados” y destrozados los cuerpos a bayonetazos, y según dice la leyenda, “la sangre corrió hasta llegar detrás de la iglesia”.

Árboles centenarios

     La Plaza Bolívar Luciteña, hoy en día, luce en sus jardines, además de cuatro hermosas fuentes -que lamentablemente funcionan sólo durante las fiestas patronales- un techo vegetal formado por la unión de árboles de diferentes especies (en su mayoría árboles de mamón), cuyas características son las de ser “siempre verdes”. Alberga también plantas ornamentales y coloridas, así como un ejemplar del “Roso Blanco”, árbol emblemático del Estado Miranda, y un araguaney que florece entre marzo y mayo.

     Esta “alameda”, como era conocida en épocas pretéritas, fue creada entre los años 1872 y 1876, según los libros de actas del Concejo Municipal de esos años, por orden de los concejales de la época, basándose en la moda del momento para los espacios públicos, influenciada por el “afrancesamiento” traído al país por el “Ilustre Americano”, Antonio Guzmán Blanco. Durante muchos años fue centro de esta plaza un busto de El Libertador, colocado sobre una columna de apariencia clásica, otorgándole un aspecto afrancesado, por lo que se deduce que dicho busto fue colocado en época Guzmancista. Hoy, sobre un pedestal de concreto recubierto por mármol gris oscuro, una estatua de Bolívar con la espada desenvainada mira desde sus alturas a la sociedad Luciteña, sin que ésta se dé cuenta de que él está allí aún.

PLAZA EN PELIGRO

     Muchos de los que aún aprecian a esta población, sus calles y especialmente su Plaza Bolívar -una de las más hermosas de los Valles del Tuy-, en donde las familias Luciteñas se sientan en las tardes con sus hijos y amigos para distraerse o descansar, ven con preocupación cómo estos espacios son poco a poco destruidos por el mal uso que ciertas personan le dan, y ante la mirada pasiva de las autoridades. Inconsciencia, irrespeto, uso de bicicletas, patines y patinetas, alcohólicos, vándalos, colocación de afiches y demás actividades destructivas, tienden a quitarle a este espacio la virtud de ser el lugar por excelencia para el encuentro social y cultural de Luciteños y Luciteñas.

Estación Santa Lucía del Ferrocarril Central de Venezuela.

Por: Iván López

     Hace poco revisando el libro “Ferrocarriles en Venezuela (historia complicada)” publicado por el Instituto de Ferrocarriles del Estado el año de 2006,  con intenciones de encontrar alguna anécdota, comentario, imagen u otro referente para las investigaciones sobre las estaciones del Ferrocarril Central de Venezuela al Valle del Tuy, nos topamos con unas imágenes interesantes, pero igual de resaltantes son las palabras halladas en el prólogo, y que llaman mucho la atención, es tal vez,  porque comulgan con la visión trazada o que sentimos en nuestra búsqueda hacia la historia del Valle del Tuy, esas palabras son las del presidente del IAFE para ese año, Ángel García Ontiveros:

“Nos propusimos auspiciar cuanto permitiese atender y recoger las voces, lecturas e informaciones aprovechables, pero dispersas, con las cuales reconstruir nuestra historia ferroviaria. La de aquellos momentos esplendorosos del último tercio del siglo XIX.

 … Así lo siento debido al convencimiento de que contribuir a cubrir la carencia de textos de divulgación histórica e informativa que le permita a nuestro pueblo conocerse mejor, iguala la trascendencia de poner en circulación trenes modernos…”

    Desde Tucuy.wordpress.com compartimos este sentimiento de tomar y recoger las voces, lecturas, imágenes gráficas y toda información aprovechable del Valle del Tuy, que además sabemos muy, pero muy dispersa, para así reconstruir nuestra historia regional y local con bases un poco más solidas, no pretendiendo ser dueños de la verdad o imponer una verdad, sino compilarla, sistematizarla y difundirla a las actuales y nuevas generaciones y ser un punto de partida, o un referente para investigaciones más profundas.

      De este libro del IAFE se han tomado dos (02) fotografías que se presentan a ustedes con la intención de describir los rasgos de la ya lamentablemente desaparecida Estación Santa Lucía del FCV, en ese afán de mostrar a través de las imágenes gráficas, la historia o la crónica de los Valles del Tuy, legando y resaltando a las generaciones actuales y futuras lo que fue la existencia de esta importante vía férrea, hoy desaparecida casi en su totalidad.

Breve reseña histórica.

     Para la segunda mitad del siglo XIX se inicia en Venezuela las conversaciones, contratos y demás acciones con empresas inglesas, alemanas, francesas entre otras, para la construcción de nuevas rutas o caminos de acceso al resto del país y en especial de los llamados Caminos de Hierro (vías férreas), esto debido a la necesidad de ampliar, mejorar o de construir nuevos caminos entre Caracas y las regiones vecinas, entre ellas, La Guaira, La planicie de Barlovento, los Valles de Aragua, Los Llanos y por supuesto los Valles del Tuy, con el fin de optimizar la comunicación y la obtención o suministro de los recursos producidos en estas regiones y llevarlas hacia Caracas y la Guaira, Justamente el Ferrocarril de La Guaira a Caracas, es construido primero que el del Tuy, siendo aprobada su construcción el 22 de Octubre de 1880 por el Congreso Nacional con un contrato entre el Ministerio de Obras Públicas y el Ciudadano norteamericano General William A. Pile (quien luego constituyó la empresa La Guaira and Caracas Railway Limited), esta línea Férrea después de muchas vicisitudes y contratiempos, es inaugurada el 25 de Julio de 1882, siendo que la primera locomotora llegó de La Guaira a Caracas el 27 de junio de ese mismo año en sus pruebas.

     En los primeros años de la República, después de la guerra de independencia, en los Valles del Tuy las autoridades locales y los pobladores de los pueblos del Tuy deciden formar unas Juntas de Fomento para la apertura y construcción de nuevos caminos o mejorar los ya existentes entre y hacia Caracas, los Llanos, Barlovento y los valles de Aragua, desde los valles del Tuy a Caracas existían dos caminos que eran los principales, a saber, el que salía desde Charallave y atravesando la serranía media descendía luego al Valle de Caracas por el abra de El Valle – Hacienda Tazón y el segundo el que partiendo desde Santa Lucía remontando las Filas de Mariches y luego llegaba a Petare, Los palos Grandes hasta Sabana Grande.

     El ejecutivo nacional en conocimiento de la abundante producción agrícola y pecuaria de la región del Tuy, consideró pertinente retomar y fomentar la iniciativa de las autoridades y los pobladores del Tuy en materia de mejorar las rutas de comunicación y se lograron algunos avances en años posteriores, pero los conflictos militares causados por las constantes revueltas y revoluciones en el país terminaron por detener estos esfuerzos, sin embargo el gobierno nacional considera pertinente entonces la construcción de una vía férrea desde la ciudad de Caracas a cualquier punto de los pueblos del Valle del Tuy, siendo que esta idea de construir ese Ferrocarril cobra mayor importancia en el segundo gobierno del General Antonio Guzmán Blanco, éste entonces el 25 de agosto de 1883 dicta un decreto mediante el cual ordena el estudio y la construcción de una vía férrea entre Caracas y Santa Lucía, esto a través de crear una junta de fomento que se encargue de administrar los fondos destinados para las obras públicas, una vez realizados los estudios y entregados los informes, el 24 de Mayo de 1884 el Congreso de la República aprobó el contrato entre el Ministerio de Obras Públicas y Reginald Pringle quien luego crea la compañía The Venezuela Central Railway Company Limited.

     Al poco se inicia la construcción de esta vía férrea que luego se conocerá en la historia venezolana como el Ferrocarril Central de Venezuela, estableciendo como prioridad terminarla hasta Petare, sin embargo sería muy largo de explicar o narrar acá la cantidad de problemas financieros, laborales, contratiempos en la entrega de suministros  y materiales, adversidades y desastres naturales entre otros, por los cuales hubo que pasar para lograr construir la vía, lo cierto es que una obra pautada para ser concluida en tan solo tres (03) años sería realmente terminada en veintiséis (26) años, pues su conclusión hasta Santa Lucía se registró en octubre de 1910 quedando esta estación ubicada en 51,350 kilómetros desde Caracas, esta línea luego se prolongara por cuatro (03) estaciones más hasta Ocumare del Tuy, completando así 83,20 kilómetros de vía con un total de 18 estaciones y siendo concluido este tramo de Santa Lucía a Ocumare aplicando dieciocho (18) años más ya que fue terminado para octubre del año 1928.

DSCF0447aMapa de la Línea del Ferrocarril Central de Venezuela Tomado de José Murguey Gutiérrez.

     A pesar de haber sido terminada la vía férrea hasta Santa Lucía el año de 1910, se registra que el primer ferrocarril llegó a esa estación el 28 de Enero de 1911 y justo en febrero de ese mismo año se inicia la construcción de los edificios de las Estaciones de “Boca de Siquire” y “Santa Lucía”, esto lo podemos ver en un informe enviado por su administrador Albert Cherry al ministro de obras públicas, el cual va del tenor siguiente:

“Ferrocarril Central de Venezuela, Informe correspondiente al año de 1910.

Ferrocarril Central de Venezuela – Caracas: 8 de marzo de 1911 – Gobierno – No. 84.

Ciudadano Ministro de Obras Públicas.

Presente.

Ciudadano Ministro:

(…)

En el año de 1910 este ferrocarril ha sido prolongado desde Pichao, Kilómetro 45, hasta Santa Lucía, Kilómetro 51,350. Aunque el primer tren de pasajeros no corrió á Santa Lucía hasta el 28 de enero del presente año, se puede considerar el trabajo de Vía Permanente como perteneciente al año de 1910.

Actualmente se está procediendo á la construcción de los edificios para las dos Estaciones de “Boca de Siquire” y “Santa Lucía”.

(…)

Por la Compañía del Ferrocarril Central de Venezuela,

Albert Cherry”

Tomado de: Revista Técnica del Ministerio de Obras Públicas, Año 1°, No. 6, Caracas, Junio de 1911, pp. 291-292. 

      La inauguración formal de la estación de Santa Lucía sin embargo se realizó el 10 de noviembre de 1911 y contó con la presencia del para entonces presidente de la república de Venezuela General Juan Vicente Gómez, esto según informe de Albert Cherry al ministro de obras públicas en el que expresa:

“Ferrocarril Central de Venezuela, Informe correspondiente al año de 1911. 

Ferrocarril Central de Venezuela – Caracas: 12 de marzo de 1912. 

Ciudadano Ministro de Obras Públicas. 

Presente. 

Ciudadano Ministro: 

(…)

“En ese año (1911) quedaron concluidos los trabajos de la construcción de este Ferrocarril, hasta Santa Lucía y con fecha 12 de enero según oficio No. 75, tuve el gusto de darle el itinerario de los trenes hasta esa Estación. 

El Señor General Juan Vicente Gómez, acompañado de una selecta comitiva, nos honró con su presencia el día 10 de noviembre del año próximo pasado para una inauguración hasta Santa Lucía. 

(…)

Por la Compañía del Ferrocarril Central de Venezuela, 

Albert Cherry, Administrador” 

Tomado de: Revista Técnica del Ministerio de Obras Públicas. Año 2°, No. 22, Octubre de 1912, pp. 537.

Las Imágenes

     Como se dijo al inicio, son dos las imágenes o fotografías que se muestran en el presente artículo, de las mismas desconocemos su autor o autores, la fecha en que se tomaron, sus dimensiones, entre otros datos, es evidente que son originales en blanco y negro, pero lo importante o resaltante es que muestran escenas o estampas del Valle del Tuy y de su pasado ferroviario destacando principalmente en este caso la Estación del Ferrocarril Central de Venezuela en Santa Lucía del Tuy.

Estación Santa Lucía del FCV. Vía a CaracasEstación Santa Lucía del Ferrocarril Central de Venezuela, principios del Siglo XX. Sentido Valles del Tuy a Caracas.

     Esta estación quedaba en el kilómetro 51,350 de una línea de 83,200 kilómetros en su totalidad, era la décimo quinta (15) desde Caracas, la misma consistió en una construcción de adobes de barro y ladrillos de arcilla, sobre una base de piedras, con las divisiones internas en madera y el techo con vigas y láminas de madera sobre las cuales se colocaban tejas cuadradas de madera superpuestas unas con otras,  en la primera foto que presentamos se observan estos detalles descrito y además la disposición de las puertas, se dejan ver dos de ellas en un extremo de la estación que dan acceso se presume parecida a la de (Santa teresa del Tuy) a oficinas con una profundidad de 3 x 3 metros separadas por tabiques de madera, luego con una puerta de acceso a la zona de carga o de almacén interno, lugar donde luego se abre una puerta corrediza de doble hoja que da oportunidad de realizar la carga al vagón o al carro de cargas del tren, mediante una rampa, de forma lateral a la estación y recorriendo toda su extensión se observa un corredor, cubierto por un techo tipo alar donde los pasajeros se guarecían ya del calor o de la lluvia en su momento, destacaba en ésta, que el acceso era sólo por un lado de la misma, en otras como Yare o Santa Teresa (que aún están en pie) se accedía por ambas caras de las mismas.

     Sorprende en las imágenes ver la libertad con la que los peatones caminaban por las líneas o muy cerca de estas, incluso las fotos son tomadas en medio del tendido de la línea. Como dato interesante en el libro “Anécdotas y Gente de Santa Lucía” de Santiago Navas Morales, éste recoge que: “En la década de 1940 el Jefe de la Estación era Cipriano Rozaza y el Cambiador de vías Norberto Hernández”, además indica que el señor Claudio García encargado de la estación de Arenaza, que “el último autovía subió a Caracas exactamente el 8 de Julio de 1954”, mostrando así esa cercanía del ferrocarril con los pueblos y sus gentes. 

Estación Santa Lucía del FCV, Vía a Santa Teresa del TuyEstación Santa Lucía del FCV, principios del siglo XX, sentido a Santa Teresa del Tuy.

     En esta segunda imagen se aprecia claramente el corredor o anden de la estación, así como la vía de espera o carga de los vagones, destaca sobre el andén una lámina de madera o metal recostado sobre el vagón a manera de rampa para aligerar la subida de materiales a éste, se pueden observar además personas sobre algún tipo de banco, los cuales generalmente se realizaban en concreto y se ubicaban en las estaciones, a cada extremo de la estación sobresalen dos (02) postes al parecer de concreto que tal vez eran de teléfono o del telégrafo, sistema de comunicación necesario y que se fijaron generalmente en las mismas rutas de los ferrocarriles por lo fácil del acceso a la colocación y al mantenimiento que se realizaba posteriormente de ese servicio. Era una estación amplia y si se quiere más grande que las que aún susciten, en comparación con lo que se detallan en fotos y las que hoy aún se pueden visitar.

     Actualmente en este espacio se encuentra ubicada la estación de Policía del Municipio Paz Castillo y de la misma solo se pueden observar algunas ruinas ubicadas en el vivero del parque ecológico cercano al lugar, en la calle llamada “La Línea” se puede ver los restos de un acueducto que conducía agua a la estación  y  una cortina de metal que permitía regular o limitar el flujo del agua, lamentablemente hoy convertido en desagüe de aguas servidas.

Conclusiones.

         De haber sido una de las líneas ferroviarias más importantes de Venezuela por su significado en el momento de su planificación, no comprendemos como pudo permitirse su casi desaparición total en menos de 20 años, sorprende ver que se tardó más para construirlo que para desvalijarlo ya que su construcción tardó casi 45 años, esto ante la mirada impávida de los gobiernos de los años de 1959 a 1975 aproximadamente.

       Creo debe existir alguna forma de preservar lo que aún queda y fomentar su difusión y dar a conocer ese pasado, tal vez hasta proyectar la recuperación de algún tramo con fines recreativos o turístico, y por qué no, crear un proyecto de comunicación interno de los pueblos del Tuy mediante una ruta ferroviaria por los mismos espacios por donde pasó la antigua.

       No es nostalgia o un lamento de lo perdido, sino el traer a la actualidad un pasado con el ánimo de darlo a conocer, para crear conciencia y tal vez inspirar proyectos viables y sustentables que permitan realmente mejorar la situación de vida de las poblaciones del Tuy.

Fuentes Consultadas:

Murguey Gutiérrez, José, “Construcción, ocaso y desaparición de los Ferrocarriles en Venezuela”, tomo I, Fundación Editorial el Perro y la rana, Caracas, 2007, 336 pp.

Navas Morales, Santiago, “Anécdotas y Gente de Santa Lucía”, publicaciones del ejecutivo del Estado Miranda, Los Teques, segunda edición, 1992, 205 pp.

Schael, Alfredo, “Ferrocarriles de Venezuela, historia complicada”, primera edición, Instituto Autónomo de Ferrocarriles del Estado, Caracas, Venezuela, 2006, 304 pp.

Especial agradecimiento por los datos de la revista del Ministerio de Obras Públicas suministrados por Ernesto Roa, del grupo de Facebook “Gran Ferrocarril de Venezuela”.

LA ESTATUA PEDESTRE EN BRONCE DEL GENERAL EZEQUIEL ZAMORA

Subido por: Iván López.

ACTA DE LA COLOCACIÓN DE LA PIEDRA FUNDAMENTAL DE LA ESTATUA PEDESTRE EN BRONCE DEL GENERAL EZEQUIEL ZAMORA

Esta estatua del Valiente Ciudadano, general Ezequiel Zamora, primer soldado de la Federación Venezolana, fue mandada a levantar por Decreto del Ilustre Americano, general Antonio Guzmán Blanco, Presidente Constitucional de los Estados Unidos de Venezuela, fecha 14 de octubre de 1880, año 17 de la Ley y 22 de la Federación, y colocarla en la Plaza de Abril. 

El Gobierno confió a los señores Lassére Freres de Paris, la comisión de hacer ejecutar esta estatua, de dos metros de altura, y el artista señor Vital Dubray  de la ciudad de Paris, la fundió en bronce. 

La Junta de Fomento de plazas y Alamedas publicas, compuesta de los ciudadanos doctor J. Felipe Machado, Presidente; Felipe Francia, Carlos Díaz, Pedro P. Fontes, Carlos Benítez, Carlos Rojas, W. Gelbardt, N. F. Hellmund, Antonio Domínguez, José Domingo Sosa, Luis Antonio Hernández, W. Guzmán, Eduardo Albrand, José Antonio Mosquera, Alejandro Espinoza, Cosme del Olio, Valerio González, Julián Montes de Oca, doctor Ezequiel Jelambi, y Domingo Garban, vocales, y Guillermo Fontes, Secretario, representada la Junta Seccional de la Plaza de Abril, que la componen los miembros, ciudadanos doctor Ezequiel Jelambi, Domingo Garban, José Valerio González, y Julián Montes de Oca, fue encarga-do para la erección de la estatua.

Constituida la Junta, presidida por el Ministro de Obras Publicas, ciudadano Ramón Azpúrua, hoy 1º de septiembre de 1881, en la Plaza de Abril se procedió a la ceremonia de colocar esta piedra fundamental, bajo la cual se encuentran con esta acta el libreto titulado La Batalla de Santa Inés, el Decreto de 7 de enero de 1864, honrando con varias disposiciones la memoria del general Ezequiel Zamora y concediendo gracias y pensiones a sus señoras madre y viuda, y el Decreto de erección. 

Para constancia de este acto firman los nombrados en Caracas, a 1º de septiembre de 1881. — Ano 18 de la Ley y 23 de la Federación. — R. Azpúrua. E. Jelambi. Domingo Garban. José Valerio González.  J. Montes de Oca.

(Tomado de la Memoria de Obras Públicas, págs., 164 a 165, Tomo II, 1882).

Escultura de Ezequiel Zamora puesta en la Plaza de la Revolución de Abril (Hoy Plaza de Capuchinos, en Caracas) realizada en Bronce por Vital Dubray en el Año 1881.

TRES TUYEROS EN EL PANTEÓN NACIONAL.

Por: Investigaciones TUCUY.

     Esperamos que estos años del Bicentenario sirvan para hacer justicia con uno de sus protagonistas.

     El 27 de marzo de 1874, el presidente General Antonio Guzmán Blanco decretó la transformación de la iglesia de la Santísima Trinidad, ubicada en La Pastora de la ciudad de Caracas en Panteón Nacional, cuyo objetivo fundamental es preservar los restos de los Próceres de nuestra Independencia y de eminentes personalidades. La iglesia de la Santísima Trinidad fue una iniciativa del ALARIFE José  del Sacramento Infante, quien en el año de 1774 recibió en donación el terreno de manos de Juan Vicente Bolívar, el Marqués del Toro y el Cabildo de Caracas. José del Sacramento murió antes de concluir la obra y fue  enterrado en el altar mayor. El templo se consagró en 1783, año del nacimiento de Simón José Antonio de la Santísima Trinidad Bolívar y Palacios, allí fue bautizado e hizo su Primera Comunión y  desde el 28 de octubre de 1876 reposan sus restos.

     El primer tuyero que llega al Panteón Nacional es el cueño General Ezequiel Zamora Correa, Prócer de la Federación Venezolana,  fue el 13 de noviembre de 1872, dos años antes de ser decretado como Panteón de la Patria la iglesia de la Santísima Trinidad. Existe una polémica sobre estos restos, hay documentos y evidencias que indican que los restos del General Zamora, están enterrados en la Catedral de Los Teques.

     El segundo tuyero que recibe el honor de acompañar al Libertador en el Panteón es el cueño General José María Carreño, llevado allí en 1876, Prócer de nuestra Independencia, primer gobernador del Istmo de Panamá, Gobernador de la Provincia de Santa Marta, fiel al ideario del Libertador. Acompañante el 17 de diciembre en San Pedro Alejandrino. Con señales en su cuerpo de las batallas en que alcanzó sus méritos, Ministro de Gobierno,  Presidente encargado de la República y víctima del odio y la venganza del general Antonio Guzmán Blanco, ya que su nombre debió ser escogido para que Cúa se denominara Distrito José María Carreño, hoy Municipio,  pero no fue así. Estamos en deuda con su memoria.

     El tercer tuyero  enterrado en el Panteón Nacional es el pintor cueño Cristóbal Rojas Poleo, quien llega tardíamente el 27 de diciembre de 1958, con motivo de la conmemoración de los 100 años de su nacimiento.

     Faltan  dos tuyeros en el Panteón Nacional la India Apacuana y el prócer luciteño Francisco Espejo.

¡HONOR A QUIEN HONOR MERECE!

CRISTÓBAL ROJAS SU VIDA

Por: investigaciones TUCUY.

CRISTÓBAL ROJAS.

     Nace en Cúa (La tradición indica la Calle San José) Estado Miranda el 15 de diciembre de 1858. (No se encuentran registros de nacimiento en los libros parroquiales de Cúa). Algunos revelan el 14 de diciembre de 1858, en Diccionario de Historia de Venezuela de la Fundación Polar,   indica el 15 de diciembre de 1857. El Cronista de Cúa (Don Adolfo Angulo Pérez) nos dice que nació el 14 de Diciembre de 1858

SUS PADRES:

     El Dr. Cristóbal  Rojas Acosta   (médico)  y doña  Alejandra Poleo de Rojas Su padre muere en 1870 y se ha tejido toda una leyenda sobre la situación de miseria en que quedó la familia Rojas Poleo, después del fallecimiento del Dr. Cristóbal Rojas A.

LA FAMILIA ROJAS:

     Don Arístides Rojas en   su estudio” el ÚLTIMO EXPEDICIONARIO” nos relata algunos aspectos de la Genealogía del eximio pintor cueño: “En los años corridos entre 1730 a 1740 llegó a Caracas como empleado de la  Compañía  Guipuzcoana  Don  Francisco  Antonio  Vásquez  de  Rojas oriundo de Granada, quien usaba el título de  “Escribano Público de la Costa Firme del Mar Océano”, padre del sacerdote del mismo nombre, quien antes de abrazar la el estado eclesiástico, fue casado y hubo de su matrimonio un hijo de nombre Marcos José, amigo de la infancia de Simón Bolívar, el Libertador. El hijo de Marcos José, llamado José Luís, abuelo del pintor, fue uno de los expedicionarios de la Expedición Bolivariana de Ocumare, donde por poco muere el Libertador”. 

     La familia del pintor Cristóbal Rojas no era tan pobre como muchas veces se afirma, la situación de las guerras había llevado el país a un estado de ruina,  donde  lo  normal  era  ser  pobre,  sin  embargo  su  bisabuelo  era descendiente  de  viejas  familias  coloniales  y  luchó  en  la  guerra  de Independencia,  al lado del Libertador. Su abuelo José  Luís Rojas  fue escultor, de fama, hoy todavía existe en la Iglesia de Turmero un Cristo tallado por el abuelo del pintor. Quien casó con Mercedes Acosta, una hermana del Dr. y General Elías Acosta, una de las familias más ricas del Tuy. El Dr. Cristóbal Rojas Acosta, hacia el año de 1.844 estudió en el Colegio Independencia de Don Feliciano Montenegro y Colón, en la ciudad de Caracas., en donde fue condiscípulo de Antonio Guzmán Blanco, Federico  Uslar,  Arístides  Rojas,  Juan  Vicente  Camacho,  sobrino  del Libertador. Se graduó de médico en la Universidad   de Caracas en 1.852. En 1.860 revalidó su título en Santo Domingo, donde vivió hasta 1.866 en que regresa nuevamente a Cúa, donde ejerce su profesión hasta 1.870, año en que muere.El pintor Cristóbal Rojas y su familia viven en esta población hasta el año de 1.878, en se mudan a Caracas y Cristóbal inicia sus estudios formales de pintura. 

Autorretrato de Cristóbal Rojas.

EL TERREMOTO DE CÚA:

     La familia Rojas Poleo se traslada a Caracas después del terremoto de 1878, Cristóbal Rojas tiene 20 años, su situación económica no es buena y tiene que realizar oficios distintos   a su vocación para sobrevivir, sobre todo en su condición de hijo mayor y sostén de la familia. En Cúa su inicio como pintor responde a una pura afición instintiva, a la necesidad de expresarse, sin guía, ni maestro. En la Casa Parroquial de Cúa existía o existe una obra de ese período, la cual fue retocada por otros aficionados, (Un retrato de Fray Blas Gines) bien valdría la pena rescatar del olvido y llevarlo a su estructura pictórica original.

INICIO DE SU FORMACION:

     Rojitas  como  le  llamaban  cariñosamente  en  su  círculo  de  amigos,  es contratado por el pintor Antonio Herrera Toro, como su auxiliar en la decoración de la Catedral de Caracas, para dignificarla con motivo del Centenario del natalicio del Libertador. Herrera Toro, recién acababa de regresar de París, observó en Rojas su talento potencial en obras  como Las “Ruinas del Templo de Cúa”, después del terremoto, “Calles de Cúa”, El Templo de la Merced. Caracas”. Por primera vez logra Cristóbal Rojas estar en contacto con un trabajo relacionado a su vocación de pintor y empezar  su  aprendizaje  formal.  Se  entusiasma    con “Exposición  de Centenario” donde se convoca a los pintores de la época a participar.

     Cristóbal Rojas escoge un tema altamente dificultoso, por los problemas técnicos aún no manejados por él. “La Muerte de Girardot”. Solo el talento de Rojas logró superar las deficiencias técnicas. En el Salón de pintura, uno los mejores realizado en la Venezuela del siglo XIX, se presentaron obras como “La Firma del Acta de la Independencia” de Don Martín Tovar y Tovar, lienzos de Antonio Herrera Toro, de José Manuel Maucó entre otros y de un joven pintor, tan desconocido para la época como Rojas, llamado Arturo Michelena y quien venía de Valencia. La obra de Cristóbal se destacó y dio por primera vez al pintor el sabor de la fama Medalla de Plata, el Estado Venezolano adquiere la Obra, la cual se puede ver hoy en el Museo Bolivariano de Caracas, obtuvo un premio Dos mil pesos de la época, unos tres mil dólares actualmente, con ese dinero compró bonos de la deuda pública en beneficio de su madre y de su hermana, para su sostenimiento, pues había logrado también una pensión o beca de 50 pesos mensuales para estudiar pintura en París.

CRISTOBAL ROJAS EN PARIS:

Julio Santos Michelena, Arturo Michelena, Cristobal Rojas, Carlos Rivero Sanabria y José Manuel Irigoyen Lecuna (o Virgilio Arias) con modelo. París 1885 (Colección Museo Michelena)

     Cristóbal Llega a París a finales de 1883, se inscribe en la Academia de Juliac, bajo la dirección del maestro Jean Paúl Laurens, en marzo de 1884 presenta su primer trabajo “académico” el Mendigo. Por razones diversas no puede concursar el el Salón de 1884, con su primer lienzo parisino, acude sin embargo con una cuadro titulado La Orfandad. El carácter pesimista de Rojas le hace especular sobre las pocas posibilidades de ser escogido entre  9000 cuadros de los mejores del momento, solo podían participar 2500, sin embargo su obra fue escogida por el jurado, con lo cual se  reafirma su calidad y genera mayor auto estima en el pintor.

     Montparnasse, la barriada de París donde vive Cristóbal Rojas era en ese entonces, era la residencia de la gente más pobre de la ciudad, ni se perfilaba en llegar a ser el centro de la bohemia francesa de siglo XX. Los recogedores de trapos y desechos, la miseria reflejada por escritores como Víctor Hugo y Zolá se mezclan también en el espíritu de Cristóbal Rojas y su obra se vea influenciada por una tendencia realista la cual reflejaba las verrugas  de  la  sociedad  parisina,  donde  el  oropel,  el  refinamiento,  la brillantez de un mundo cosmopolita eran su principal atractivo, para ser en ese momento el foco irradiante de la cultura universal.

     Rojas se presenta el El Salón de arte de 1886, con un cuadro titulado La Miseria, el cual estaba inspirado en un hecho real ocurrido a sus vecinos: “un peón italiano, desesperado junto al cadáver de su mujer fallecida, por falta  de  recursos  para  la  compra  de  medicamentos”  Rojas  en  forma magistral hace “un reportaje” gráfico, una crónica de la miseria. El cuadro abre una polémica entre los miembros de Sociedad de Artistas de Francia, Unos consideraban que el cuadro de Cristóbal Rojas no era adecuado para ser incluido en el catálogo, por tener “tendencias subversivas y socialistas”, otros miembros consideraban que el cuadro generaba polémica y daba vida a la exposición y por lo tanto merecía una medalla, al final la polémica de los académicos se tranzó por otorgarle una “ Mención Honorífica”, lo cual generó por parte de las “rosca” artísticas de París cierta ojeriza, por no decir  envidia.  Además  el  Doctor  y  General  Antonio  Guzmán  Blanco, invitado especial a la exposición por Rojas y Michelena, le disgustó mucho que  sus  paisanos  estuviesen  en  París  estudiando  pintura,  pues  el consideraba que lo que hacían era “parrandear”.

CRISTOBAL ROJAS SE QUEDA SIN BECA.

     La vocación autoritaria de nuestros caudillos, en especial aquellos que alcanzaron el poder como el General y Doctor Antonio Guzmán Blanco, les hacía creer que tenían conocimientos en todas materias divinas y humanas. Esta soberbia era siempre alimentada por una corte de adulantes que jamás contradecía las opiniones de Guzmán, aunque estas fuesen absurdas. Si a Guzmán Blanco se le ocurría decir que el color azul era amarillo, siempre tenía un acolito que justificaba cualquier barbaridad. El general siempre tenía la razón o por lo menos siempre encontraba quien se la diera. Así se cometieron  muchas  injusticias,  solo  para  complacer  la  egolatría  y  el narcisismo del Ilustre Americano. En el caso que nos ocupa con relación a nuestro  más  ilustre  pintor:  Cristóbal  Rojas  quien  había  logrado  con esfuerzo, pues había ganado Medalla de plata, ocho mil bolívares y una beca para estudiar pintura en Paris, con la obra: “La muerte de Girardot en Bárbula”.presentada  en  la  Exposición  del  Centenario  del  Libertador. (1.883) Dicha subvención apenas le alcanzaba para su manutención en una ciudad que siempre ha sido cara. Se inscribió en la Academia Julián, bajo la dirección de Jean Paúl Lauren.

     El General Guzmán era un enamorado de Paris y fueron muchos los años que pasó en esa ciudad, siempre dejaba algún encargado de la Presidencia en   Venezuela   y   el   se   auto-nombraba   Embajador y Ministro Plenipotenciario para toda Europa, con enormes sueldos que le permitían llevar una vida de gran noble en unión de su familia. Así logró que sus hijas se casaran con aristócratas franceses. Un día Guzmán tuvo ocasión de hablar con el pintor becado y le manifestó que como era posible que hubiese escogido Paris para estudiar pintura cuando todo el mundo sabía que era Italia, especialmente Florencia el lugar mas indicado para dichos menesteres. Cristóbal Rojas trató de hacerle saber al General Guzmán que las nuevas corrientes de la pintura se estaban desarrollando en París y que Francia tenía novedades muy importantes en el campo de las artes. Esta respuesta de Cristóbal Rojas molestó al General, la consideró una ofensa. Pues  en  su  soberbia  no  podía  aceptar  que  un  pintor  cualquiera  lo contradijera y pretendiera saber más que él en esa la materia. Le escribió al General Joaquín Crespo Presidente en ejercicio y le ordenó que le quitara la  beca  y  así  ocurrió.  También  le  quitaron  la  beca  al  pintor  Arturo Michelena.

     Esta era la forma en que el Ilustre Americano protegía   y fomentaba las artes en Venezuela. Sin embargo, tanto Cristóbal Rojas como Arturo Michelena, resolvieron afrontar la difícil situación que se les presentaba al dejar de recibir sus pensiones de estudio. Rojas dejó durante algún tiempo sus clases de pintura en la Academia y se dedicó a trabajar la pintura por encargo para sobrevivir. Regresa a Venezuela enfermo de tuberculosis y muere muy joven.

CRISTÓBAL ROJAS MUERE A LOS 32 AÑOS:

     Llega a Venezuela, con la tuberculosis muy avanzada, realiza obras de gran proyección de su figura, pero se truncó la carrera de uno de los más grandes pintores, no solo de Venezuela, sino de Latinoamérica, muere en Caracas, el 8  de  noviembre  de  1890:  Albert  Junyent,  estudioso  de  la  obra  de Cristóbal Rojas afirma: “EL DÍA   EN QUE LA HISTORIA GENERAL DEL ARTE MODERNO—QUE TODAVÍA ESTÁ POR HACER—SE ESCRIBA EN  FORMA  SERIA  Y  SOLVENTE,  ES  MUY  PROBABLE QUE LA CRÍTICA SE SIENTA OBLIGADA A RECONOCER EL BAUTIZO, PINTADO POR CRISTOBAL ROJAS EL MÁS FELÍZ DE LOS CUADROS PRODUCIDOS POR LOS PINCELES LATINOAMERICANOS DURANTE EL SIGLO XIX.

HONORES AL PINTOR:

LOS RESTOS DEL PINTOR CUEÑO REPOSAN EN EL PANTEÓN NACIONAL DESDE EL 27 DE DICIEMBRE DE 1958.

     El  9 de agosto de  1958, Radio Caracas Televisión dedica un programa especial al pintor venezolano Cristobal Rojas. En el intervienen el Pbro. Juan Francisco Hernández, el Prof. Santiago Poletto, Director de la Escuela de Artes Plásticas, y el escritor Ramón Armando Rodríguez, Presidente de la Junta Pro-Centenario del Nacimiento del Artista; allí se refirieron con abundancia de comentarios y detalles de la obra pictorica y personalidad del pintor fallecido.

     La Junta Directiva Pro-Centenario organiza en la población de Cúa, Estado Miranda,  El 13  de  diciembre,  salvas,  fuegos  artificiales  y  repique  de campanas como apertura de los festejos, también se inaugura en el comedor escolar una exposición de fotografias de Cristobal Rojas. El día  14 de diciembre se organiza u paseo cívico amenizado por la Banda del Rosario, ademas de fuegoa artificiales, desfiles y develación de un busto del artista, obsequios, conciertos, terneras y retretas en la Plaza Bolivar, ejecutadas por la Banda del Estado, forman parte del programa .

En la Población de Cúa existe desde  1958 El Grupo Escolar Cristóbal Rojas.

La Población de Charallave a partir de 1973, adquiere su autonomía polítoadminstrativa con la denominación de Distrito Cristóbal Rojas, hoy día Municipio Autónomo Cristóbal Rojas.

La Escuela de Artes Plásticas de Caracas lleva el nombre de Cristóbal Rojas.

Notas Bibliográficas:

Angulo Pérez, Adolfo.” 12 GRANDES HIJOS DE CÚA”. Fundación María Teresa Manzo de Angelino. Cúa. 1998.

Semprún, Jesús.”LA PINTURA VENEZOLANA”Boletín Nº1 DE LA UNIÓN PANAMÉRICANA”. Tomado de la Revista Crónica de Caracas Nº 35. Caracas. 1959.

Junyet, Alberto; Otero, Alejandro, Boulton, Alfredo; Da Antonio, Francisco.”CRISTOBAL ROJAS UN PINTOR VENEZOLANO”. Colección Cecilio  Acosta  Nº 14.  Biblioteca  de  Autores  Mirandinos 46.  Los Teques.1991.

LA MALDICION Y EL CURA

Por: Manuel V. Monasterios G.

Ruinas de Cúa después del terremoto de 1878 

        Durante el año 1877 llegó a Cúa el Padre JOSE MARIA CESPEDES, Este Sacerdote era bastante moreno de piel, pero con facciones muy finas. Guzmán Blanco había puesto de moda el anticlericalismo, los principios de librepensadores y masones chocaban con la Iglesia Católica. El Gobierno de Guzmán introduce el matrimonio Civil, el registro Civil, desliga las actividades del estado de la influencia de la religión católica El padre Céspedes era un antiguzmancista que utilizaba el púlpito para descargar en sus sermones las actitudes del Presidente Guzmán Blanco contra el Arzobispo Guevara y Lira, el cierre de los conventos, la demolición de iglesias.

       El gobierno de Guzmán Blanco demolió el convento de las monjas Concepciones y construyó en su lugar el Palacio Federal, hoy sede del Poder Legislativo, demolió la Iglesia de San Pablo y construyó el teatro Guzmán Blanco, hoy conocido como Teatro Municipal. Confiscó las propiedades de la Iglesia. Prohibió el pago de diezmos y primicias. Expulsó del país varias congregaciones. Desterró al Arzobispo de Caracas Monseñor Dr. Silvestre Guevara y Lira En síntesis en aquella época pelear con al Iglesia Católica era un signo de tener una mentalidad de avanzada y progresista. Además Guzmán protegió la Masonería.

      El padre Céspedes mantenía su lucha contra el gobierno guzmancista, pero también los partidarios del Gobierno asumieron una posición hostil contra el sacerdote, para obligarlo a dejar la parroquia. Los partidarios de Guzmán Blanco querían ser más libre-pensadores y anti-clericales que Guzmán. Necesitaban, como siempre ha sido, demostrar su incondicionalidad al jefe máximo, imitando al jefe en sus manías anti-clericales, en sus peleas con la Iglesia. Para ese fin estaba como víctima perfecta el padre Céspedes.

        La tradición señala que el cura en sus sermones decía que llegaría el castigo de Dios, que muchos tendrían que morir bajo la furia de grandes tragedias, que la tierra se abriría y se tragaría pueblos enteros y solicitaba el arrepentimiento de sus feligreses. Algunos tomaban aquellas palabras proféticas del padre Céspedes a burla, incluso se puso de moda un refrán que decía: “Dame medio de queso y la ñapa me la das de terremoto”. Cuenta en sus crónicas el escritor Lucas Manzano, del libro “Caracas de Mil y Pico”, según relato oral de su abuelo el General Pablo Manzano, a quien le correspondió dirigir el cuerpo de tropas que estableció la custodia de la ciudad después del terremoto, para evitar desórdenes, saqueos y robos, cuenta Don Lucas “que la situación entre algunos habitantes de Cúa, principalmente de origen alemán (Habían en Cúa 11 alemanes) y el sacerdote era muy tensa”.

     Un día el Padre Céspedes celebraba la misa y cuando destapó el Copón saltó una pequeña serpiente que habían ocultado dentro de la sagrada vasija. Estaba por comenzar la Semana Santa de 1878. Era el día jueves 11 de abril, el cura terminó la misa e informado de quienes habían sido los promotores de semejante sacrilegio, se fue a la casa parroquial, recogió sus cosas, las monto en un burro y tomó el camino a Charallave, al llegar a la salida del pueblo, donde hoy está la ceiba de la Cruz Verde, según dice la tradición y reafirma Don Lucas, lanzó una maldición contra el pueblo y sacudió sus sandalias, en señal de no querer llevar ni el polvo de Cúa.

       Esta leyenda se contaba de generación en generación, tal vez sea producto de la imaginación de los pueblos. Lo cierto fue que ocurrió lo que el cura anunciaba.

     Aquel viernes del Concilio 12 de abril de 1878 a las 8.00 p.m. la floreciente ciudad de Cúa quedó totalmente destruida. La población fue el epicentro de un terremoto, la mayoría de las casas quedaron en ruinas, los muertos y heridos se contaban por miles, la vieja casona de la Hacienda Lecumberry, fue una de las pocas que se salvó del poder de la naturaleza y se improvisó como hospital de campaña para atender a los heridos, el templo parroquial de Cúa quedó completamente destruido.

     Así, por mandato de la naturaleza termino la época de oro de la llamada PERLA DEL TUY.  Se inicia desde el primer momento el auxilio del gobierno nacional, presidido en ese momento, por el General Francisco Linares Alcántara, quien se hizo presente en la población. Se contaron por miles los muertos y heridos, los daños materiales sumaron varios millones por la destrucción de casi todas las viviendas del pueblo. El primer asilo de huérfanos de Caracas, fundado por iniciativa del Dr. Agustín Aveledo, para atender los huérfanos del terremoto. Esta tragedia, históricamente marca el comienzo de la decadencia de una ciudad que prometía gran progreso espiritual y material. El éxodo y el estancamiento dominan la vida cueña por décadas.

Iglesia de Cúa, Año de 1926

DE LOS CAMINOS DE RECUAS AL FERROCARRIL CENTRAL A LOS VALLES DEL TUY.

Por: Prof. Manuel V, Monasterios G

Caracas a Ocumare del Tuy.   87 Km.   (1884-1954.)  70 años.

Vieja Locomotora marca TUBIZE, bautizada con el nombre de Santa Lucía,que operaba en el Ferrocarril Central, hoy ocupa un lugar en el Museo del Transporte de Caracas.

         La cercanía de los valles del Tuy a la ciudad capital de Caracas y su inmensa producción agropecuaria permitió desde la época colonial que se abrieran picas y caminos para su intercambio comercial con el Valle. La mayor parte de la producción cacaotera del período colonial bajaba desde el Valle del Tuy por el Rio Tuy y se embarcaba en Barlovento.

           Los caminos del Tuy a Caracas, uno arrancaba de Charallave, salvando la montaña de Agua Fría, pasando el abra de la Cortada del Guayabo a encontrarse con el pueblo del Valle, el otro partía de Santa Lucía, remontaba por la fila de Turgua a entrar a Caracas por el camino del Hatillo y Baruta. Primero fue el camino al llano por las Sabanas de Ocumare utilizado por los indios Quiriquires  para bajar a las llanuras de Camatagua y Tagüay para utilizar los caminos de agua que les llevaban hasta la meseta bogotana. Luego los conquistadores abren el camino por Güiripa y Tácata. Esos no eran caminos, eran picas, por donde a duras penas las bestias cumplían su cometido, era imposible que en estas tierras tuyeras existieran las carretas y los carruajes, ya que no había caminos. El aislamiento caracterizó a Venezuela hasta bien entrado el siglo XX.

           Durante el Gobierno del Ilustre Americano General y Dr. Antonio Guzmán Blanco se decretó, construyó e inauguró en 1875 el “Camino carretero del sur”, la cual llegaba hasta San Casimiro, este camino carretero trajo grandes progresos a éstos valles, se podían sacar  los productos a los mercados y empezó a llegar el ganado del llano para el engorde y la ceba. El gobierno de Guzmán Blanco consideró la posibilidad de construir una vía férrea entre el Tuy  y Caracas. El 25 de agosto de 1883 el ejecutivo nacional dicta un decreto mediante el cual se ordena el estudio y construcción de una vía ferrea  Caracas – Santa Lucía, se asignaron 100 mil bolívares mensuales para el desarrollo preliminar de esta obra.

          El 24 de mayo de 1884, el Congreso Nacional aprobó un contrato entre el MOP (ministerio de Obras Públicas) y el señor Reginald Pringle (Ingles) para la construcción de un ferrocarril, que partiera de Caracas, Petare, Santa Lucía, Santa Teresa,  Ocumare, Cúa y se extendiera hasta Valencia. La primera sección del ferrocarril al Tuy fue inaugurada el 4 de septiembre de 1886 por el General Guzmán Blanco, (tramo Quebrada Honda- Petare). En 1890 se concluyó el tramo El Encantado – La Lira. Llegó el ferrocarril al km. 36 (estación Los Mangos) en 1891.

          Después de unos cuantos juicios, empréstitos, desastres naturales y sobretodo altos intereses, el ferrocarril llegó a Santa Lucía en octubre de 1910, durante el gobierno del general Juan Vicente Gómez. Ya la capital del estado Miranda estaba ubicada en Ocumare del Tuy. Las obras continúan lentamente pasando por Santa Teresa, Yare y llega a la estación de Aponte, “Hacienda La Guadalupe” (hoy Pampero)  a mediados de 1928.

         18 años tardó la construcción de Santa Lucía a Ocumare,  la capital del estado Miranda había sido trasladada a los Teques. El 20 de noviembre de 1936 el gobierno del general López Contreras nacionalizó el Ferrocarril Central, (antes Inglés) y visitó a los valles del Tuy, solamente  en terrenos propiedad del ferrocarril estaba representado el dinero invertido en la nacionalización. Como ya es costumbre venezolana el ferrocarril en manos del estado se descuidó, no se hicieron las inversiones de modernización, la extensión de líneas al llano y Barlovento no se hicieron y en 1954 dejó de funcionar, las tierras del ferrocarril propiedad de la nación fueron invadidas, igual ocurrió con las estaciones, los rieles se transformaron en cabillas para la construcción de casas, se salvaron algunos equipos, locomotoras por la iniciativa del señor  Guillermo José Schael, Don Eugenio Mendoza y la Fundación Museo del Transporte.

        Los viejos ferrocarriles no pudieron con el “país gasolinero” que nacía con la era petrolera, los camiones Ford y Chevrolet se hicieron dueños de las cargas que generaban nuestros campos. En Venezuela no hemos desarrollado una cultura de mantenimiento y conservación, si bien es cierto que esos ferrocarriles no llenaban las expectativas, se hubiesen aprovechado bajo el concepto del turismo, como fuente generadora de empleos, con una actividad sustentable, así lo ha hecho Europa, incluso en Colombia.

        Pero esa cultura de conservación resulta muy difícil para un país petrolero, acá se destruyó, en nombre del supuesto progreso para construir avenidas y edificios, la mayor parte de las viejas casonas representativas de la arquitectura colonial desaparecieron. No es una añoranza enfermiza por el pasado, sino el respeto por lo que fuimos, para entender lo que somos y que podríamos ser.

     El ferrocarril Central a los Valles del Tuy constituyó en su época la obra de ingeniería más importante por las dificultades que tenían que superar, la inversión total fue de 19.639.000 millones de bolívares, financiada por bancos ingleses, 14 túneles, el puente “El Rosario” en las cercanías de Santa Lucía con 100 metros de largo, era el de mayor longitud para la época en toda la América. La estación principal estaba ubicada en Quebrada Honda, hoy se encuentra en este sitio la Mezquita Islámica de Caracas, las estaciones de Santa Teresa y Yare se hallan todavía y la de Ocumare del Tuy existe dentro de la propiedad de la empresa licorera (Pampero), donde funciona o funcionaba el comedor de industrias Pampero. El escritor Don Rómulo Gallegos trabajó como jefe de la estación Quebrada Honda.  Como Ruta Turística podría ser rescatada las líneas  entre Ocumare y Santa Lucía. .

         Todavía podemos soñar…………..

    Plano de los ferrocarriles del centro – Norte de Venezuela. La línea del ferrocarril Central llegaba hasta Santa Teresa. Podemos observar la línea férrea Caracas-Valencia, también las líneas a la Guaira y la de Valencia a Puerto Cabello.

Fuentes: José Murguey Gutiérrez  Construcción, ocaso y desaparición de los ferrocarriles en Venezuela” Fundación Editorial El Perro y la Rana Caracas. 2007

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