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Efemérides de los Valles del Tuy (Noviembre).

Por : Iván López

01/11/ ¿? – El 1 de Noviembre se celebra el día de todos los Santos, conocidos y no conocidos. El objetivo de esta celebración es compensar cualquier falta a las fiestas de los Santos en el año.

Esta es una festividad originaria de la Iglesia Católica, en la cual se pretende incluir a todos aquellos santos que no tienen una fecha propia dentro del calendario eclesial, usualmente se considera como un día no laborable. Su historia se desarrolla en tiempos bastantes remotos, puesto que al principio sólo los mártires y San Juan Bautista tenían un día especial para ser honrados, sin embargo, en la medida en que fue aumentando el número de santos se consideró establecer un aniversario común para todos los santos, en que se estableció el 1 de Noviembre como la fecha adecuada para dicha celebración.

02/11/¿? - El Día de los Fieles Difuntos o de los Muertos, tiene como finalidad honrar a los seres queridos, amigos y desconocidos que han fallecido. Venezuela, es uno de los países latinoamericanos que celebra este día, en el que la población venezolana se prepara desde horas tempranas de la mañana con la finalidad de adquirir los ramos de flores que adornarán las tumbas de sus seres queridos.

05/11/1878 – Nacimiento en Cúa del poeta Juan España Delgado, escritor nativista, poeta, servidor público. Su Antología Mi Tierra es una obra de consulta necesaria dentro de la literatura venezolana.

Juan España DelgadoPoeta Juan España Delgado

10/11/1921 – Muere en Caracas el General Francisco Tosta García hijo ilustre de Charallave, político, militar venezolano y candidato presidencial. Se destacó también como escritor costumbrista, historiador, periodista y novelista. En 1901 fue representante del estado Miranda en la Asamblea Nacional Constituyente y vicepresidente de la misma. Senador por Carabobo (1904); fue representante de Venezuela en el Congreso Bolivariano reunido en Caracas en 1911 y miembro del Consejo de Gobierno (1913). Los últimos años de su vida los dedicó a la Academia Nacional de la Historia de la que fue electo individuo de número en 1906 y en la cual se incorpora el 25 de marzo de ese mismo año. Su trabajo de incorporación versó sobre el Congreso de Panamá.

Francisco Tosta García, Imagen tomada del Cojo Ilustrado Nº 69 del 1 de Noviembre de 1894General Francisco Tosta García

13/11/1625 – Ese día de 1625 llegó a Ocumare del Tuy la primera imagen de San Diego de Alcalá. Esto según lo expresado por el cronista Juan José Flores, en su artículo Fundación de Ocumare del Tuy.

13/11/2013 – Celebración de las Fiestas Patronales de Ocumare del Tuy, en advocación a San diego de Alcalá Patrono principal de esta población de los Valles del Tuy.

Fiestas Patronales de Ocumare del Tuy en honor a San Diego de Alcalá, Foto de Revista Élite del 26 de Noviembre de 1927.Fiestas Patronales de Ocumare del Tuy en honor a San Diego de Alcalá, Foto de Revista Élite del 26 de Noviembre de 1927.

13/11/1872 – Son colocados en el Panteón Nacional por orden del ilustre americano presidente Antonio Guzmán Blanco, los restos del Valiente Ciudadano el General Ezequiel Zamora Correa.

Ezequiel Zamora con Sombrero y Quepis por Carlos Vargas (Óleo sobre tela, 1992)Ezequiel Zamora Correa.

22/11/1822 – el General José María Carreño es nombrado como el primer intendente del Istmo y gobernador de la Provincia de Panamá, después que desde el 28 de noviembre de 1821, en un cabildo abierto en la ciudad de Panamá, se proclama la “Independencia de Panamá”. Pero la falta de presupuesto, el poco armamento militar con el que se contaba y la inseguridad de ser reconquistados por España, pone en peligro el seguir con la aventura independentista del istmo, por lo que se proponen la unión con algunas de las nuevas naciones americanas, finalmente de manera voluntaria, mediante el voto popular y aprobación de toda la población, se decide la Unión voluntaria a la Gran Colombia de Simón Bolívar, unión que fue motivada debido a la gran admiración y liderazgo de Bolívar en las campañas independentistas del Sur de América.

Gral. José María CarreñoGeneral. José María Carreño

23/11/1990 –  Muere en Caracas Baudilio Díaz Seijas, cueño de nacimiento y afamado beisbolista, a los 11 años en 1964 se inicia jugando en el equipo de beisbol infantil del Grupo Escolar Cristóbal Rojas de Cúa, ese mismo año de 1964 entra a formar parte de la organización Los Criollitos de Venezuela, continnua entrenando y su oportunidad llega con el “scout” de los equipos del norte Billy Peaffen, quien firma a Baudilio con autorización de su padre, por ser menor de  edad, para que se integre a la Organización Los Medias Rojas de Boston y al mismo tiempo se integra al equipo de Los Leones del Caracas como “Catcher” suplente durante las temporadas 1971 a 1973 y  termina su carrera como grande liga con los Rojos de Cincinnati en 1989.

Baudilio Díaz al bateBaudilio Díaz al bate

Efemérides de los Valles del Tuy (Agosto)

Por: Iván E. López C.

02/08/1884.- Nace en Caracas Rómulo Gallegos, escritor, educador, político y Presidente de la República (febrero-noviembre 1948), quien se casa con Teotiste Candelaria Arocha Egui, natural de Charallave, Rómulo Gallegos luego estando en la “Hacienda Cantarrana” (de propiedad de su esposa) que se encontraba ubicada en el actual sector de Pitahaya del Municipio Cristóbal Rojas (Charallave, Valles del Tuy), se inspira en una planta de Malanga del tipo trepadora o enredadera, para escribir su famosa obra “La Trepadora”  publicada el año de 1925.

Doña Teotiste Arocha y Romulo Gallegos, Foto de José María Mosqueira Manso en Pontevedra, España.  imagen tomada de www.galizacig.comDoña Teotiste Arocha y Romulo Gallegos, Foto de José María Mosqueira Manso en Pontevedra, España. imagen tomada de http://www.galizacig.com

07/08/1919.- Nace en el caserío Aguadulce, en las cercanías de Sácua, jurisdicción de Cúa, Juan Alberto Paz (Juber), escritor y poeta de los valle del Tuy, entre sus múltiples obras destaca la Novela titulada “La Catira Hortensia Luna”.

JUAN ALBERTO PAZJuan Albeto Paz (Juber).

15/08/1849.- Se le encomienda al para entonces Primer Comandante de Milicias Ezequiel Zamora Correa trasladar desde Macapo hasta Caracas, en calidad de prisionero de guerra al General José Antonio Páez, ex-presidente de la República, quien se había alzado en armas contra la presidencia del General José Tadeo Monagas.

Ezequiel Zamora - copiaGeneral Ezequiel Zamora Correa.

17/08/1929.- Nace en Santa Lucía del Tuy, Santiago Navas Morales, sastre, comerciante, contabilista, periodista y primer cronista oficial del pueblo de Santa Lucía del Tuy, Escribió para los diarios El Universal, La Religión, Pantalla, La Voz  entre otros y promovió la creación de “El Deportivo Luciteño (1962), El Telón (1975), El Candil (1972). Se destacó dentro de la crónica tuyera al escribir, “Santa Lucía su Gente y sus Anécdotas” 1.971 y “Santa Lucía de Pariaguán” (Coautor). 1.982.

Santiago Navas MoralesSantiago Navas Morales (Ex-cronista de Santa Lucía del Tuy) 

19/08/1809.- Don Simón Bolívar dirige una comunicación al gobernador y capitán general Don Vicente de Emparan y Orbe, en protesta de unos requisitos exigidos por el ayuntamiento para recibirse como TENIENTE JUSTICIA MAYOR DEL VALLE DE YARE, en el cual expresa:

“…me veo en la necesidad de reclamar esta providencia quejándome del desaire que se me ha irrogado, y haciendo presente que no hay ley ni disposición alguna que ordene el requisito o ceremonial de haber de visitar en persona a los regidores para recibirse los tenientes en el Cabildo y que es una costumbre abusiva y embarazosa, que no ha tenido otro principio que la arbitrariedad de los capitulares,…”.  

Simón BolívarSimón Bolívar.

20/08/1894.- Para ese día son reanudadas las relaciones Diplomáticas entre Venezuela y Holanda, Firmándose un tratado en la Haya, esto debido a las mediaciones realizadas por el General Francisco Tosta García, nacido en Charallave y que desempeñaba funciones como “Enviado Extraordinario de la República de Venezuela ante los Países Bajos”.

Francisco Tosta García, Imagen tomada del Cojo Ilustrado Nº 69 del 1 de Noviembre de 1894Francisco Tosta García, Imagen tomada del Cojo Ilustrado Nº 69 del 1 de Noviembre de 1894.

25/08/1883.- El gobierno de Antonio Guzmán Blanco dictó ese día un decreto que ordenaba de forma precisa los estudios y construcción de una vialidad férrea que comenzaría en Caracas, pasaría por Petare, Santa Lucia, Ocumare y finalizaría en Cúa, a ese vía férrea luego se le conoció como el “Ferrocarril Central de Venezuela” que contó con 18 estaciones desde Caracas hasta Ocumare del Tuy.

DSCF0447aMapa de Ruta del Ferrocarril Central de Venezuela.

30/08/2013.- Conmemoración de las fiestas patronales de Charallave en Advocación a la Virgen de Santa Rosa de Lima, el pueblo de Charallave fue fundado en 1681 por el Padre Cirilo de Otoniente, con el nombre de Santa Rosa de Lima, más tarde fue repoblada por el Padre Salvador de Cádiz en el lugar que hoy conocemos como Plaza Vieja o Plaza Páez, en 1880 se quemó la iglesia, por lo cual tuvo que ser refundada en el lugar que hoy ocupa la nueva Iglesia Santa Rosa de Lima, es importante saber que en Charallave se han construido cuatro templos, los tres primeros estuvieron en la Plaza Vieja y el último ubicado en el lugar que hoy ocupa, se empezó a construir en 1841, tardando aproximadamente 54 años para ser terminado, siendo bendecida el 7 de diciembre de 1880, la primera misa celebrada en ese templo se realizó el 30 de agosto de 1896.

Iglesia Santa Rosa de Lima y plaza Bolívar de Charallave.Iglesia Santa Rosa de Lima y plaza Bolívar de Charallave. Foto cortesía de lagranciudad.net

El espanto de la calle Roscio

Por: Manuel V. Monasterios G.

     Los cuentos de aparecidos forman parte de las tradiciones y leyendas de nuestros pueblos. En este cuento se unen la leyenda y la hipótesis histórica, alrededor de la inmensa figura del general Ezequiel Zamora.

     José Francisco Machuca, coronel liberal, jefe de partidas en el alzamiento de “el mocho” Hernández, derrotado en todas las escaramuzas que con pretensiones épicas había librado. Sus trofeos de guerra fueron las vacas, los cochinos y las gallinas que sus tropas confiscaban con fines militares. Comenzando el siglo XX, por primera vez, formaba parte de la burocracia gubernamental, aquellos empleados que pasaban hasta tres años sin cobrar sus sueldos; el gobierno recién estrenado del general Cipriano Castro lo premió por sus méritos, con el cargo de jefe civil y militar de Cúa. Tenía intenciones de pasar una larga temporada, en el pueblo tuyero, incluso pensaba adquirir alguna finca para el engorde de ganado. Lo único que le molestaba era el intenso calor que hacía en aquel año, pues el día que llegó dejó la montura al sol y se le derritieron unos adornos de metal que tenía la chocontana, que había comprado en La Villa. El año anterior había azotado la langosta y el vómito negro, además, como complemento, tenía casi un año sin llover y las cosechas se habían perdido.

     Sin embargo era mejor convivir con aquel cúmulo de problemas que seguir como un proscrito, huyendo por aquellos caminos y montes, sin rumbo fijo, pasando hambre, durmiendo mal, con la esperanza de derrocar el gobierno para hacer justicia ante tantos desmanes. Su primera misión fue arrestar a cuatro “enemigos” del gobierno de La Restauración y remitirlos amarrados a la vieja prisión de La Rotunda en Caracas. Las detenciones eran sin formula de juicio. Llegaba la comisión a la casa del futuro preso, con mucha educación le decían: el coronel quiere hablar con usted, puede pasar por la jefatura; el candidato a los grillos, respondía que pasaría más tarde. Entonces el agente policial le decía que era ahora, porque la cosa era urgente y así lo llevaban, una vez en la jefatura, lo encerraban y le decían: “usted está a la orden del jefe civil”. La causa de la detención era variada, quizás por haber emitido una opinión contraria al nuevo gobierno, la cual llegaba a oídos del jefe civil gracias a los informantes, personajes existentes en todos los gobiernos. La principal función del jefe civil y militar era mantener el orden y la paz, evitar conspiraciones en la zona.

     El coronel José Francisco empezó la búsqueda de una casa que llenara sus aspiraciones familiares. Estaba cansado de vivir en la “galería acondicionada” en la casa de sus suegros en El Valle. Ellos le permitieron que se “arrimara” por su situación de revolucionario, ya que muy pocas veces estaba en el hogar. Ambicionaba una casa amplia con varias habitaciones, sala, comedor, cocina, patio, lavandero y corral, algo digno de su investidura de primera autoridad.

—Quiero vivir como gente respetable, Luisa merece una casa como siempre la ha soñado, donde ella sea la que mande y no este sometida a la voluntad de doña Anita, la suegra, muy buena pero siempre tirando puntas: “el que se casa, casa quiere”, “ya la galería le queda pequeña por los niños”.
—Ya es hora de vivir como Dios manda —decía el coronel—. Por ahora alquilo, después compro.

     En su búsqueda se enteró que el general Carballo tenía una buena casa por la Calle Roscio y la tenía desocupada, desde hacía algún tiempo. La fue a ver y le gustó, estaba bien conservada, con una “lechada” quedaba como nueva, además el alquiler no llegaba a 20 pesos. Así concretó el negocio con el General. Además contrató a un ebanista “machero” quien le elaboró los muebles de paleta, la cama grande y las dos de los muchachos, el comedor y el resto del moblaje lo trajo de El Valle.
     En menos de un mes estaba instalada la familia en su nuevo hogar, quejándose del calor, pero felices por la comodidad de la casa. Como era costumbre en la época se ofrecieron al vecindario y recibieron las visitas de cumplido de vecinos y amigos. Así empezaron a integrarse a la comunidad cueña de comienzos del siglo XX.Cada uno de los hijos tenía su propio cuarto, doña Luisa contrató dos muchachas como servicio de adentro, José, el aguador, fue contratado para llevar agua desde río Tuy hasta la casa, hacer los mandados y llevar a los dos niños hasta la escuelita “paga” de las hermanas Lugo.
     Una tarde estaba doña Luisa ocupada zurciendo unas sabanas y se acercó María Salomé, una de las muchachas de servicio, y le preguntó:

—Doña Luisa, ¿quién es ese catire con pelo “pasúo” que está sentado en el corral?
—María Salomé, seguro que te mojaste después de planchar y estás desvariando. Cuidado con un pasmo. ¿De qué catire hablas tú?
—Doña Luisa, yo no hablo “pajuatadas”. Allá en el corral, sentado en una silla de cuero, está ese señor. Yo pensaba que era de la familia.
—Vamos a ver.

     Se dirigen al corral ambas mujeres, pero allí no hay rastros del catire.

—¿Te fijas, María Salomé, que son imaginaciones tuyas? ¿Dónde está?
—Yo sólo sé que allí estaba. Dónde está ahora, no lo sé. 

     A los pocos días de aquel encuentro, doña Luisa, a eso de las seis de la tarde, fue al corral a recoger una ropa. Cuando regresaba, fijó la mirada hacia la mata de tamarindo y vio a un joven, vestido de militar, con un kepis, sobre la gorra militar un sombrero y en el sombrero una flor amarilla. Era en verdad un catire flaco y perfilado. Doña Luisa, temblando, trancó la puerta y se fue a la sala donde estaban sus hijos, no hizo comentarios para no angustiar a los muchachos. Apenas llegó el coronel, le dijo:

—Francisco José, tengo que decirte algo muy importante, sin que los muchachos se enteren.

     Se dirigen a la cocina y doña Luisa en voz baja le dice:

—En el corral está apareciendo un hombre que por su vestimenta es militar de la federación, aparece bajo el tamarindo sentado en una silla de cuero. Lo vio María Salomé hace días y yo lo vi hoy a las 6:00pm.
—Tú sabes bien Luisa, que yo soy escéptico. No creo en apariciones de muertos, creo en apariciones de vivos, puede ser un vecino que entra al solar a molestar, o tal vez buscando una de las muchachas de servicio. Vamos a ponerle atención y ya verás la “planazón” que le vamos a dar.
—Ojalá que sea así José Francisco, pero yo creo que es un espanto. No se sorprendió al verme, ni dio muestras de nerviosismo, solamente estaba sentado revisando unos papeles.

      No había pasado una semana y el hijo mayor del matrimonio, llamado Jacinto Antonio, le dice a su mamá que había estado conversando con un señor que estaba en el corral.

—Mamá ese señor es un militar como mi papá, me dijo que se llama Ezequiel, que estaba esperando a mi papá para hablar con él. Me dijo que había nacido en esta casa.

     La madre, sin poder articular palabra, no responde a las informaciones de su hijo. Apenas llega el coronel, le cuenta lo ocurrido. Este se dirige al corral en busca del extraño, pero en el corral no hay señales del militar. El coronel José Francisco busca datos clarificadores en el pueblo sobre aquella casa de la calle Roscio, donde vivía con su familia. Don Luis Hermoso, el registrador, le informa que esa casa perteneció a don Antonio José Zamora, hermano de don Alejandro Zamora el padre del general Ezequiel Zamora. Fue esa la casa donde nació el general de la federación, porque esa era la casa que tenían en este pueblo, desde donde se comerciaba con el llano desde la época colonial, don Antonio José Zamora era un rico comerciante del Apure y a esa casa siempre llegaban los Zamora cuando venían del llano o de Villa de Cura.

—Según refieren los viejos vecinos que el general Zamora estuvo varias veces en esa casa. En el año 1846, cuando las guerrillas de Guambra, después en 1856 cuando se casó con Estéfana Falcón, hermana del general Falcón y en 1858 antes de salir a Curazao. Dicen que en esa casa no hay familia que dure, porque sale un militar, según es el general Ezequiel Zamora.
—Con razón el general Carballo me la alquiló tan barata.
—Mire don Luis, a mí no me van a embaucar con ese cuento, aquí hay otra cosa y la voy a descubrir.

     El coronel se puso alerta tratando de comprobar aquella historia tan descabellada que le había contado don Luis Hermoso, pero pasaban los días y el difunto general no hacía su aparición, hasta que una tarde su hijo Jacinto Antonio le llevó un sobre que le enviaba el militar del corral, el papel escrito con una letra fina, de buenos rasgos, donde se leía claramente: “Coronel José Francisco Machuca. Necesito conversar con usted el próximo lunes, en la noche.” Sin firma, ni fecha, esto hizo que el coronel pensara en una trampa de los enemigos del gobierno. Sin embargo, dijo: “yo jamás le saco el bulto a un compromiso, así sea con espantos o con el mismo Satanás. Ya veremos el lunes”.
     Llegó el día indicado para el encuentro, el coronel desde temprano empezó sus preparativos, en primer término no le contó a nadie lo de la cita, pues si lo hacía, podían pensar que tenía miedo y no era capaz de enfrentar solo la situación. Preparó con las cargas necesarias dos revólveres Coll, su cola ‘e gallo, colocó un buen tirador dentro de la casa para protección de la familia. Su mujer le preparó un crucifijo bendito, una botellita con agua bendita y otra con cuerno de ciervo. Desde las siete de la noche se acomodó en una silla, solo, a esperar.
     A eso de las nueve de la noche, con el reflejo de la luna, el coronel ve a un militar con uniforme de general federal que se acerca, con paso firme y rápido. El coronel se pone de pie y al tener frente a frente al general Ezequiel Zamora, su instinto militar le hace poner firme y ejecutar un saludo militar.

—Descanse coronel, lo que le vengo a decir es una cuestión de honor, sólo usted me puede ayudar.
—Diga usted general.
—El general Antoñito Guzmán, mi secretario de guerra, en sus arrebatos de soberbia se llevó al panteón de la patria a un cuerpo que no era el mío. A mí me importaría un carajo ese error, pero los restos de esa sepultura del panteón son huesos de perro, no de humano. Mis despojos están en la sacristía de la iglesia parroquial de Los Teques. Coronel, haga usted las gestiones necesarias para remediar este mal y pueda descansar con dignidad. Si usted cumple con esta misión, podrá disponer del contenido de una caja de hierro donde está el tesoro que el indio Francisco José Rangel le confiscó en Yuma al Dr. Ángel Quintero. El indio me lo entregó para la revolución antes de morir.

     Dicho esto la figura se desvaneció y el coronel corrió a contar lo sucedido a su esposa.

—Luisa, lo ocurrido no puede salir de aquí, ni siquiera el guardia de confianza debe saber nada. Sólo puedo hablar y poner en conocimiento de los hechos a mi general Cipriano Castro, es el único que puede ayudar en este difícil compromiso.

     Mediante telegrama solicita la audiencia con su jefe, quien le recibe quince días después, le informa detalladamente del asunto y le solicita su cooperación para cumplir las aspiraciones del ilustre difunto, sin embargo, ladinamente no menciona para nada el tesoro del indio Rangel. Como prueba de su conversación con Zamora presenta el papel de la cita, el general Castro tiene sus dudas, sin embargo sabe de la seriedad del coronel, le dice:

—Es muy importante su relato, por la jerarquía del personaje para la causa liberal, pero debo investigar con reserva para no cometer un “papelón”.

     Los calígrafos al servicio del gobierno certifican que el papel fue escrito por el general Zamora con una extraña tinta. El general Castro solicita informes de los familiares de Zamora, del Dr. Lisandro Alvarado, biógrafo del ilustre liberal, del general Francisco Tosta García, familiar cercano del general del pueblo soberano. Todos corroboran la tesis: “los restos del panteón no son los del valiente ciudadano”. 

      Estos informes impulsan al presidente Castro a escribir un informe dedicado a la Academia Nacional de Historia titulado La verdad histórica sobre la muerte y enterramiento del general Ezequiel Zamora, fechado en Caracas, 1904. La gestión oficial no pasó de allí, por más que el coronel Machuca insistió la propuesta se quedó en el informe del presidente. Algunos académicos convencieron al general Castro de la inconveniencia política de aquella verdad, que era mejor para todos dejar las cosas así. Mientras tanto el coronel Machuca angustiado veía que el tesoro del indio Rangel se iba alejando, se le ponía muy difícil. No lo podía cobrar porque había incumplido su misión.

     El coronel empezó por su cuenta a romper y abrir huecos por todos los alrededores del tamarindo, abría un hueco y lo volvía a cerrar y nada que aparecía el tesoro. En las noches se empezó a sentir un machete que raspaban por los suelos, la ropa que se colocaba en el ropero, a la hora de dormir, amanecía en el corral, se perdían o cambiaban de lugar las ollas los cubiertos y los cuadros, era difícil dormir en aquella casa llena de extraños ruidos. A Doña Luisa no la dejaban tranquila, en un sólo día le quebraban una docena de huevos a su alrededor sin golpearla. Si continuaban en esa casa todos terminarían locos. Un día cansados del espanto, agarraron sus “corotos” y se mudaron a otra casa por la calle de la iglesita. El caserón lo compró el señor Panchito Bravo, hasta hoy nadie ha dado con el tesoro del indio Rangel. Los restos de Zamora continúan en Los Teques y en el Panteón Nacional todavía esperan por la verdad.

La plaza Bolívar de Santa Lucía: Epicentro socio-cultural del pueblo Luciteño

Por: Juan Manuel Carrasco.

     La Plaza Bolívar de Santa Lucía, una de las poblaciones de los Valles del Tuy que aún conserva su aspecto colonial, es el espacio público más importante y resaltante del municipio Paz Castillo del estado Miranda, dado que en ese sitio tienen lugar las diversas actividades socio-culturales que tanto autoridades como ciudadanos tienen a bien ejecutar, alcanzando de ese modo el título de “epicentro” social, cultural, económico y político de esa entidad.

Plaza Bolívar de Santa Lucía del Tuy.Panorámica de la Plaza Bolívar de Santa Lucía del Tuy, Foto de Juan Manuel Carrasco.

Historia

     Hablar de este espacio es remontarse a los inicios mismos de Santa Lucía como pueblo mixto, a partir del año 1750, cuando es gestionada por el presbítero Marcos Reyes Cueto -refundador de esa población- la construcción del templo parroquial de la localidad. Hasta ese momento, el sitio que más adelante sería destinado a la “Plaza Pública y Cementerio” consistía en un promontorio, una baja meseta entre las quebradas El Tigre y Agua Bendita, y que hacía parte de unos terrenos adquiridos por el propio Reyes Cueto para la edificación de la nueva población. En aquellos primeros tiempos, la plaza, llamada “de armas”, era tan solo una cuadra frente a la iglesia, desprovisto de árboles, posiblemente empedrado, con un cementerio colindante en su borde norte, y divididos por una acequia que llevaba el agua del río Guaire hasta los campos cultivados de las haciendas, así como a las casas de las familias más acaudaladas.

     La mitad norte de la actual Plaza Bolívar, como se mencionó más arriba, sirvió de descanso eterno para muchos de los primeros moradores de la Santa Lucía de Reyes Cueto, y perduró en ese lugar desde 1750 hasta 1842, año este último de su mudanza al actual Cementerio Viejo, al norte de esa población.  Como dato curioso, durante las remodelaciones hechas a la plaza en 2006 por el Gobierno Municipal de Paz Castillo, trabajadores que excavaban las bases para el pedestal de la estatua de El Libertador en el centro de la mitad norte de la plaza, hallaron varios restos humanos, huesos y cráneos que se pulverizaron al tratar de sacarlos.

     A partir de 1842, y después de haber retirado los restos de los sepultados en el antiguo cementerio, la plaza Bolívar fue ensanchada, es decir: el espacio ya no se limitaría a una cuadra, sino que abarcaría el espacio del viejo cementerio, formando, en vez de un cuadrado, un rectángulo. La acequia sigue en su lugar, pero ya no divide visualmente la plaza, tomando la forma “alargada” que tiene hoy en día..

Escenario de honra y muerte

     La plaza Bolívar Luciteña no estuvo lejos de los acontecimientos históricos del pasado venezolano, y se conocen al menos dos hechos de cierta relevancia cuyos testigos fueron las esquinas de ese espacio público. El primero, acaecido en junio de 1821, cuando el victorioso general José Francisco Bermúdez, luego de vencer en la Batalla de Altos de Macuto, y haciendo uso de la gallardía propia del estamento militar de la época, rinde honores y funerales militares en esta plaza a su contrincante español, general Lucas González, muerto en esa batalla. Su cuerpo está aún sepultado bajo los arcos de la iglesia parroquial Luciteña.

     El segundo hecho acaecido en los espacios de la referida plaza, más lamentable, fue la masacre realizada en el antiguo Cuartel Militar (hoy sede del Banco Occidental de Descuento de Santa Lucía) de un total de 19 efectivos militares, en 1822, a manos de las hordas del sanguinario bandolero Dionisio Cisneros. La historia cuenta que Cisneros emboscó de noche a los soldados, un total de 20, los cuales a su vez lo esperaban según un plan para capturarlo. El bandolero pudo hacerse con el cuartel y todo el parque militar, mandando luego a pasar por las armas a 19 soldados, salvándose sólo uno, según la leyenda, porque sabía tocar el redoblante. Los condenados, luego de ser fusilados frente a la plaza, fueron cargados hasta un lugar, hoy en día desconocido, siendo luego “alanceados” y destrozados los cuerpos a bayonetazos, y según dice la leyenda, “la sangre corrió hasta llegar detrás de la iglesia”.

Árboles centenarios

     La Plaza Bolívar Luciteña, hoy en día, luce en sus jardines, además de cuatro hermosas fuentes -que lamentablemente funcionan sólo durante las fiestas patronales- un techo vegetal formado por la unión de árboles de diferentes especies (en su mayoría árboles de mamón), cuyas características son las de ser “siempre verdes”. Alberga también plantas ornamentales y coloridas, así como un ejemplar del “Roso Blanco”, árbol emblemático del Estado Miranda, y un araguaney que florece entre marzo y mayo.

     Esta “alameda”, como era conocida en épocas pretéritas, fue creada entre los años 1872 y 1876, según los libros de actas del Concejo Municipal de esos años, por orden de los concejales de la época, basándose en la moda del momento para los espacios públicos, influenciada por el “afrancesamiento” traído al país por el “Ilustre Americano”, Antonio Guzmán Blanco. Durante muchos años fue centro de esta plaza un busto de El Libertador, colocado sobre una columna de apariencia clásica, otorgándole un aspecto afrancesado, por lo que se deduce que dicho busto fue colocado en época Guzmancista. Hoy, sobre un pedestal de concreto recubierto por mármol gris oscuro, una estatua de Bolívar con la espada desenvainada mira desde sus alturas a la sociedad Luciteña, sin que ésta se dé cuenta de que él está allí aún.

PLAZA EN PELIGRO

     Muchos de los que aún aprecian a esta población, sus calles y especialmente su Plaza Bolívar -una de las más hermosas de los Valles del Tuy-, en donde las familias Luciteñas se sientan en las tardes con sus hijos y amigos para distraerse o descansar, ven con preocupación cómo estos espacios son poco a poco destruidos por el mal uso que ciertas personan le dan, y ante la mirada pasiva de las autoridades. Inconsciencia, irrespeto, uso de bicicletas, patines y patinetas, alcohólicos, vándalos, colocación de afiches y demás actividades destructivas, tienden a quitarle a este espacio la virtud de ser el lugar por excelencia para el encuentro social y cultural de Luciteños y Luciteñas.

Estación Santa Lucía del Ferrocarril Central de Venezuela.

Por: Iván López

     Hace poco revisando el libro “Ferrocarriles en Venezuela (historia complicada)” publicado por el Instituto de Ferrocarriles del Estado el año de 2006,  con intenciones de encontrar alguna anécdota, comentario, imagen u otro referente para las investigaciones sobre las estaciones del Ferrocarril Central de Venezuela al Valle del Tuy, nos topamos con unas imágenes interesantes, pero igual de resaltantes son las palabras halladas en el prólogo, y que llaman mucho la atención, es tal vez,  porque comulgan con la visión trazada o que sentimos en nuestra búsqueda hacia la historia del Valle del Tuy, esas palabras son las del presidente del IAFE para ese año, Ángel García Ontiveros:

“Nos propusimos auspiciar cuanto permitiese atender y recoger las voces, lecturas e informaciones aprovechables, pero dispersas, con las cuales reconstruir nuestra historia ferroviaria. La de aquellos momentos esplendorosos del último tercio del siglo XIX.

 … Así lo siento debido al convencimiento de que contribuir a cubrir la carencia de textos de divulgación histórica e informativa que le permita a nuestro pueblo conocerse mejor, iguala la trascendencia de poner en circulación trenes modernos…”

    Desde Tucuy.wordpress.com compartimos este sentimiento de tomar y recoger las voces, lecturas, imágenes gráficas y toda información aprovechable del Valle del Tuy, que además sabemos muy, pero muy dispersa, para así reconstruir nuestra historia regional y local con bases un poco más solidas, no pretendiendo ser dueños de la verdad o imponer una verdad, sino compilarla, sistematizarla y difundirla a las actuales y nuevas generaciones y ser un punto de partida, o un referente para investigaciones más profundas.

      De este libro del IAFE se han tomado dos (02) fotografías que se presentan a ustedes con la intención de describir los rasgos de la ya lamentablemente desaparecida Estación Santa Lucía del FCV, en ese afán de mostrar a través de las imágenes gráficas, la historia o la crónica de los Valles del Tuy, legando y resaltando a las generaciones actuales y futuras lo que fue la existencia de esta importante vía férrea, hoy desaparecida casi en su totalidad. (más…)

LA ESTATUA PEDESTRE EN BRONCE DEL GENERAL EZEQUIEL ZAMORA

Subido por: Iván López.

ACTA DE LA COLOCACIÓN DE LA PIEDRA FUNDAMENTAL DE LA ESTATUA PEDESTRE EN BRONCE DEL GENERAL EZEQUIEL ZAMORA

Esta estatua del Valiente Ciudadano, general Ezequiel Zamora, primer soldado de la Federación Venezolana, fue mandada a levantar por Decreto del Ilustre Americano, general Antonio Guzmán Blanco, Presidente Constitucional de los Estados Unidos de Venezuela, fecha 14 de octubre de 1880, año 17 de la Ley y 22 de la Federación, y colocarla en la Plaza de Abril. 

El Gobierno confió a los señores Lassére Freres de Paris, la comisión de hacer ejecutar esta estatua, de dos metros de altura, y el artista señor Vital Dubray  de la ciudad de Paris, la fundió en bronce. 

La Junta de Fomento de plazas y Alamedas publicas, compuesta de los ciudadanos doctor J. Felipe Machado, Presidente; Felipe Francia, Carlos Díaz, Pedro P. Fontes, Carlos Benítez, Carlos Rojas, W. Gelbardt, N. F. Hellmund, Antonio Domínguez, José Domingo Sosa, Luis Antonio Hernández, W. Guzmán, Eduardo Albrand, José Antonio Mosquera, Alejandro Espinoza, Cosme del Olio, Valerio González, Julián Montes de Oca, doctor Ezequiel Jelambi, y Domingo Garban, vocales, y Guillermo Fontes, Secretario, representada la Junta Seccional de la Plaza de Abril, que la componen los miembros, ciudadanos doctor Ezequiel Jelambi, Domingo Garban, José Valerio González, y Julián Montes de Oca, fue encarga-do para la erección de la estatua.

Constituida la Junta, presidida por el Ministro de Obras Publicas, ciudadano Ramón Azpúrua, hoy 1º de septiembre de 1881, en la Plaza de Abril se procedió a la ceremonia de colocar esta piedra fundamental, bajo la cual se encuentran con esta acta el libreto titulado La Batalla de Santa Inés, el Decreto de 7 de enero de 1864, honrando con varias disposiciones la memoria del general Ezequiel Zamora y concediendo gracias y pensiones a sus señoras madre y viuda, y el Decreto de erección. 

Para constancia de este acto firman los nombrados en Caracas, a 1º de septiembre de 1881. — Ano 18 de la Ley y 23 de la Federación. — R. Azpúrua. E. Jelambi. Domingo Garban. José Valerio González.  J. Montes de Oca.

(Tomado de la Memoria de Obras Públicas, págs., 164 a 165, Tomo II, 1882).

Escultura de Ezequiel Zamora puesta en la Plaza de la Revolución de Abril (Hoy Plaza de Capuchinos, en Caracas) realizada en Bronce por Vital Dubray en el Año 1881.

TRES TUYEROS EN EL PANTEÓN NACIONAL.

Por: Investigaciones TUCUY.

     Esperamos que estos años del Bicentenario sirvan para hacer justicia con uno de sus protagonistas.

     El 27 de marzo de 1874, el presidente General Antonio Guzmán Blanco decretó la transformación de la iglesia de la Santísima Trinidad, ubicada en La Pastora de la ciudad de Caracas en Panteón Nacional, cuyo objetivo fundamental es preservar los restos de los Próceres de nuestra Independencia y de eminentes personalidades. La iglesia de la Santísima Trinidad fue una iniciativa del ALARIFE José  del Sacramento Infante, quien en el año de 1774 recibió en donación el terreno de manos de Juan Vicente Bolívar, el Marqués del Toro y el Cabildo de Caracas. José del Sacramento murió antes de concluir la obra y fue  enterrado en el altar mayor. El templo se consagró en 1783, año del nacimiento de Simón José Antonio de la Santísima Trinidad Bolívar y Palacios, allí fue bautizado e hizo su Primera Comunión y  desde el 28 de octubre de 1876 reposan sus restos.

     El primer tuyero que llega al Panteón Nacional es el cueño General Ezequiel Zamora Correa, Prócer de la Federación Venezolana,  fue el 13 de noviembre de 1872, dos años antes de ser decretado como Panteón de la Patria la iglesia de la Santísima Trinidad. Existe una polémica sobre estos restos, hay documentos y evidencias que indican que los restos del General Zamora, están enterrados en la Catedral de Los Teques.

     El segundo tuyero que recibe el honor de acompañar al Libertador en el Panteón es el cueño General José María Carreño, llevado allí en 1876, Prócer de nuestra Independencia, primer gobernador del Istmo de Panamá, Gobernador de la Provincia de Santa Marta, fiel al ideario del Libertador. Acompañante el 17 de diciembre en San Pedro Alejandrino. Con señales en su cuerpo de las batallas en que alcanzó sus méritos, Ministro de Gobierno,  Presidente encargado de la República y víctima del odio y la venganza del general Antonio Guzmán Blanco, ya que su nombre debió ser escogido para que Cúa se denominara Distrito José María Carreño, hoy Municipio,  pero no fue así. Estamos en deuda con su memoria.

     El tercer tuyero  enterrado en el Panteón Nacional es el pintor cueño Cristóbal Rojas Poleo, quien llega tardíamente el 27 de diciembre de 1958, con motivo de la conmemoración de los 100 años de su nacimiento.

     Faltan  dos tuyeros en el Panteón Nacional la India Apacuana y el prócer luciteño Francisco Espejo.

¡HONOR A QUIEN HONOR MERECE!

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