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La Sayona en Cúa.

Por: Manuel V. Monasterios G.

la sayona imagen tomada de www.leyendasycuentosdeterror.comLa Sayona, imagen tomada de http://www.leyendasycuentosdeterror.com.jpg

    La sayona es una tradición oral que se remonta varios siglos atrás en la historia de América latina. Podemos sintetizar diciendo que es u na mujer que espanta a los hombres con características muy bien definidas: Enorme estatura, el uso de una saya larga y negra, con una larguísima cola y dos cintas blancas en la frente. Sus ojos son cóncavos y suelen despedir un  fulgor rojizo, cuando camina sus huesos parece que chocaran por falta de carne lo cual produce un ruido que espanta, sus quejidos y lamentos terminan aterrando a quienes la oyen.

     Cuentan los abuelos que  en el Callejón del Calicanto,  conocido como Los Corrales, cerca del viejo canal de riego, salía una enorme mujer vestida con un fabuloso sayón negro y cuando los hombres la perseguían desaparecía detrás de un enorme samán, sin dejar ningún rastro. Hasta que un día  el compadre Pedrito González caminaba a eso de las 11 de la noche rumbo al rio, donde había quedado a encontrarse con una hermosa muchacha, que lo había citado  a ese lugar; de pronto vio a lo lejos entre la oscuridad de la  noche y la luz de la luna la figura de una mujer muy alta, con una larga cabellera que resplandecía como rayos de plata.

     Pedrito se propuso alcanzarla, al llegar al samán, donde siempre desaparecía  el espanto, esta vez cambió de actitud y se detuvo a esperar al hombre que venía a paso rápido, cuando la encontró estaba de espaldas y al voltear la cara, Pedro vio a una mujer blanca como un cadáver con unos dientes como hachas blancas, Pedrito del susto se devuelve corriendo, cuando llega a la esquina de los Jabillos, se  encontró con la mujer nuevamente en la puerta de Los Corrales, la figura espeluznante lo  sorprendió y le extendió los brazos para estrecharlo y así lo hizo. Pedro sintió que el fuego lo quemaba, aterrorizado logró zafarse del espanto y corrió desesperadamente hasta llegar a su casa y se encontró con su comadre que le preguntó que le pasaba, Pedro le narró lo sucedido y la comadre le dijo:

-          Compadre esa es la Sayona de Los  Corrales que salió tal vez porque usted andaba detrás de otra mujer, Cuídese  que se lo digo yo.

-           El compadre Pedro después de esa experiencia jamás volvió  a ser infiel a su mujer.

     Dicen que todavía se ve en las noches veraneras de hermosa luna,  caminando por los alrededores de la Urbanización Lecumberry, también por la avenida Perimetral donde más de un conductor se han topado con una mujer alta caminado entre El Condado y Aparay, contaba en sus crónicas el difunto periodista Emar P. Carvallo Camero que varios Don Juanes en busca de aventuras han pasado por la desagradable experiencia de ver frente a frente a la Sayona. Entre la Calichosa y Araguita en la carreta Cúa-San Casimiro, a altas horas de la noche una hermosa mujer saca la mano pidiéndole a los choferes que se detengan, quienes han cometido ese grave error la han pasado muy mal.

     Se recomienda tener mucho cuidado al circular en las noches por las calles y caminos de Cúa, porque además de la inseguridad se puede encontrar con La Sayona.

Efemérides de los Valles del Tuy. (Junio)

Por: Iván López.

02/06/1783 – El Obispo Mariano Martí visita a Marín Alias Cúa, este obispo nacido en Tarragona, España en 1720, llevó a cabo un peregrinaje a lo largo de la mayor parte del territorio de la Capitanía General de Venezuela entre 1771 y 1784, lo que permitió obtener gran cantidad de datos demográficos, étnicos y sociales, recopilados en una obra monumental que refleja la vida de Venezuela a través de una amplia información estadística en el siglo XVIII.

MARIANO_MARTI_OBISPOObispo Mariano Martí.

07/06/1783 – El Obispo Mariano Martí visita La Sabana de Ocumare del Tuy, este obispo nacido en Tarragona, España en 1720, llevó a cabo un peregrinaje a lo largo de la mayor parte del territorio de la Capitanía General de Venezuela entre 1771 y 1784, lo que permitió obtener gran cantidad de datos demográficos, étnicos y sociales, recopilados en una obra monumental que refleja la vida de Venezuela a través de una amplia información estadística en el siglo XVIII.

10/06/1927 – Nace en Cúa en el sector de Cruz Verde, Miguel García Mackle, poeta, escritor, periodista y ex gobernador del estado Miranda.

12/06/1926 -  Nace Juan José Flores, en Turmero estado Aragua, y Muere en Ocumare del Tuy el 22-02-2004. Residenciado desde muy joven en Ocumare del Tuy, ha sido hasta ahora el primer y último Cronista Oficial del Municipio Tomás Lander. Formó parte de la Sociedad Bolivariana del pueblo y de la Sociedad Bolivariana de Venezuela, así como también formó parte de la junta directiva de la Sociedad de Cronistas del Estado Miranda. Publicó los libros históricos Ocumare del Tuy y Recopilación de la parroquia eclesiástica San Diego de Alcalá, entre otros.

Juan José FloresJuan José Flores Primer Cronista de Ocumare del Tuy.

14/06/1792 – Nace en Cúa, Valles del Tuy, José María Carreño Blanco, Ilustre prócer y General de la Independencia de Venezuela, intendente de Gobierno del Zulia y del Istmo de Panamá, encargado de la Presidencia y Vicepresidente de Venezuela en Varias ocasiones, acompañó al Libertador en sus últimos días de vida. 

José MarÍa CarreñoGeneral José María Carreño.

14/06/1859 – El General Ezequiel Zamora, Cueño de nacimiento, en medio de la Guerra Federal de Venezuela, establece a la provincia de Barinas como el “Estado Barinas” y ese mismo día recibe el título Oficial de “Valiente Ciudadano.” 

Ezequiel Zamora - copiaGeneralísimo Ezequiel Zamora Correa.

16/06/1783 – El Obispo Mariano Martí visita San Francisco de Yare, este obispo nacido en Tarragona, España en 1720, llevó a cabo un peregrinaje a lo largo de la mayor parte del territorio de la Capitanía General de Venezuela entre 1771 y 1784, lo que permitió obtener gran cantidad de datos demográficos, étnicos y sociales, recopilados en una obra monumental que refleja la vida de Venezuela a través de una amplia información estadística en el siglo XVIII.

18/06/1931 –  Nace en Santa Lucía del Tuy, Marcos Correa, recordado maestro y músico de esa población, ejecutaba a la perfección la Trompeta, el Trombón, Bombardino, Saxófono y el Clarinete, entre sus principales obras destacan; La Rosa del Llano, María Eugenia, Coronita Linda, Juan Regalado, Niña Traviesa, La Yuca, Flores de San Antonio, entre otras, Se desempeñó como Director de la Banda estadal y Municipal de Conciertos de Santa Lucía, fue maestro de Música en la Escuela Básica Dr. Francisco Espejo y director de la Banda Juvenil de Conciertos de Santa Lucía, entre otros cargos. La actual Banda del Municipio Paz Castillo lleva su Nombre en homenaje a tan recordado maestro.

Marcos CorreaMaestro Marcos Correa.

21/06/1783 – El Obispo Mariano Martí visita a Santa Theresa del Tuy, este obispo nacido en Tarragona, España en 1720, llevó a cabo un peregrinaje a lo largo de la mayor parte del territorio de la Capitanía General de Venezuela entre 1771 y 1784, lo que permitió obtener gran cantidad de datos demográficos, étnicos y sociales, recopilados en una obra monumental que refleja la vida de Venezuela a través de una amplia información estadística en el siglo XVIII. Según sus escritos encontró en esta población 854 almas, 528 de ellas confirmadas, de las cuales 121 eran blancos, 58 negros libres, 136 indios, 435 esclavos y 104 mulatos.

Iglesia Santa Teresa de Jesús, Municipio Independencia, Foto de Iván LópezIglesia de Santa Tersa de Jesús, en Santa Teresa del Tuy, foto de Iván López.

22/06/2012 – Duelo por la Muerte de María Teresa Castillo en Caracas a la edad de 104 años, Cueña Nacida en la Hacienda Cafetalera de Bagre en 1908, una destacada activista política, periodista y diputada venezolana, con una amplia trayectoria en la cultura de Venezuela Presidenta de la Fundación Ateneo de Caracas.

Maria Teresa CastilloMaría Teresa Castillo.

24/06/1996 – La Banda Municipal “Anselmo Soto” fue inaugurada el 24 de junio de 1996, haciendo presentaciones en la Plaza Bolívar de este Municipio Independencia y en las demás ciudades de los Valles del Tuy, interpretando conciertos populares y clásicos. La Banda Municipal “Anselmo Soto” es dirigida actualmente por su Fundador y Director el Profesor Saúl Palacios quien tuvo la idea de rescatar la Banda que una vez existió, convocando los músicos de Santa Teresa y poblaciones vecinas.

Publicación Banda Municipal Anselmo Soto.Banda del Municipio Independencia “Anselmo Soto”

Los dos himnos del estado Miranda

Por: Juan de Dios Sánchez.

     Con mucha autoridad en la voz, un viejo y noble amigo tuyero, me señalaba cuando conversábamos de todo tipo de cosas en su casa de Ocumare del Tuy:

“El caudillismo es la enfermedad de la Venezuela que tú narras y en nuestro estado Miranda, en  una cosa sagrada como es el Himno del estado, ese problema se evidenció tanto que… ¿tú no lo sabías? El estado tuvo dos himnos.

     Le manifesté que no lo sabía y me contó que, allá en los días de don Cipriano Castro, a quien los mirandinos le decíamos Aclamado de los Pueblos, el presidente del estado Miranda que era el general Mariano García le encargó a un poeta, muy bueno, por cierto,  y muy fino además, en eso de escribirle bellos elogios a Castro, para que redactara una letra para el himno de la entidad federal que destacara la figura del héroe invicto de los Andes. Aquello fue en 1905, a principios del año, cuando el poeta llamado Ayala Bofill recibió la encomienda y rápidamente, el 22 de mayo de 1905, fue decretado el Himno del estado que exaltaba las virtudes de Castro con aprestos marciales y heroicos.

     En el Himno se le llama invencible guerrero, de glorioso fulgor la espada y quien asegura la paz a la nación. Le bautizamos Fundador de la Paz  que fue el título del poema de Ayala Bofill y se estrena Himno del estado en medio de la admiración de aquellos gobernantes y seguidores del dictador.

    Desde el 22 de mayo de 1905 cuando fue decretado El Fundador de la Paz  como el Himno del estado hasta el 2 de diciembre de 1910 cuando fue decretado el que tenemos, pasaron más de cinco años. Ya, en diciembre de 1910, anda ya cerca de los cien años, la composición poética de Jacinto Añez con música del maestro petareño Germán Ubaldo Lira, fue proclamada como Himno del estado pasando el que venía sonando al olvido.

     En el nuevo Himno del estado, tocado por primera vez en un acto solemne en la Gobernación del estado que estaba ubicada aquí, en Ocumare del Tuy, bajo la dirección del propio maestro Lira, se notó la fuerza del Generalísimo Francisco de Miranda en todo el texto de la pieza, en la que se señalan grandes valores humanos, esenciales en la estructura de este tipo de composiciones.

     Todos los mirandinos hemos oído, en varias ocasiones el Himno del estado. Todos nos hemos sentido emocionados con el giro hermoso de su melodía y con la profundidad de su letra y mensaje: Gloria al Héroe Inmortal que destaca su bizarra figura en la Historia; del Cenit a la negra Carraca como pródiga fuente de gloria.

     De esa forma comienza el himno mirandino y nos deja, un mensaje digno de la grandeza del infortunado Mariscal de la Gironda, cuya figura sublime, se hunde en nuestros comienzos de nación. Dos líneas de buen verso, lo realzan a plenitud:

                                              Ante el odio y el crimen

                                              Su deber es luchar.

      De este modo me asegura el amigo tuyero se hizo justicia pero “para que lo sepas este estado tuyo, este estado mío, este estado Miranda tuvo dos himnos”.

El espanto de la calle Roscio

Por: Manuel V. Monasterios G.

     Los cuentos de aparecidos forman parte de las tradiciones y leyendas de nuestros pueblos. En este cuento se unen la leyenda y la hipótesis histórica, alrededor de la inmensa figura del general Ezequiel Zamora.

     José Francisco Machuca, coronel liberal, jefe de partidas en el alzamiento de “el mocho” Hernández, derrotado en todas las escaramuzas que con pretensiones épicas había librado. Sus trofeos de guerra fueron las vacas, los cochinos y las gallinas que sus tropas confiscaban con fines militares. Comenzando el siglo XX, por primera vez, formaba parte de la burocracia gubernamental, aquellos empleados que pasaban hasta tres años sin cobrar sus sueldos; el gobierno recién estrenado del general Cipriano Castro lo premió por sus méritos, con el cargo de jefe civil y militar de Cúa. Tenía intenciones de pasar una larga temporada, en el pueblo tuyero, incluso pensaba adquirir alguna finca para el engorde de ganado. Lo único que le molestaba era el intenso calor que hacía en aquel año, pues el día que llegó dejó la montura al sol y se le derritieron unos adornos de metal que tenía la chocontana, que había comprado en La Villa. El año anterior había azotado la langosta y el vómito negro, además, como complemento, tenía casi un año sin llover y las cosechas se habían perdido.

     Sin embargo era mejor convivir con aquel cúmulo de problemas que seguir como un proscrito, huyendo por aquellos caminos y montes, sin rumbo fijo, pasando hambre, durmiendo mal, con la esperanza de derrocar el gobierno para hacer justicia ante tantos desmanes. Su primera misión fue arrestar a cuatro “enemigos” del gobierno de La Restauración y remitirlos amarrados a la vieja prisión de La Rotunda en Caracas. Las detenciones eran sin formula de juicio. Llegaba la comisión a la casa del futuro preso, con mucha educación le decían: el coronel quiere hablar con usted, puede pasar por la jefatura; el candidato a los grillos, respondía que pasaría más tarde. Entonces el agente policial le decía que era ahora, porque la cosa era urgente y así lo llevaban, una vez en la jefatura, lo encerraban y le decían: “usted está a la orden del jefe civil”. La causa de la detención era variada, quizás por haber emitido una opinión contraria al nuevo gobierno, la cual llegaba a oídos del jefe civil gracias a los informantes, personajes existentes en todos los gobiernos. La principal función del jefe civil y militar era mantener el orden y la paz, evitar conspiraciones en la zona.

     El coronel José Francisco empezó la búsqueda de una casa que llenara sus aspiraciones familiares. Estaba cansado de vivir en la “galería acondicionada” en la casa de sus suegros en El Valle. Ellos le permitieron que se “arrimara” por su situación de revolucionario, ya que muy pocas veces estaba en el hogar. Ambicionaba una casa amplia con varias habitaciones, sala, comedor, cocina, patio, lavandero y corral, algo digno de su investidura de primera autoridad.

—Quiero vivir como gente respetable, Luisa merece una casa como siempre la ha soñado, donde ella sea la que mande y no este sometida a la voluntad de doña Anita, la suegra, muy buena pero siempre tirando puntas: “el que se casa, casa quiere”, “ya la galería le queda pequeña por los niños”.
—Ya es hora de vivir como Dios manda —decía el coronel—. Por ahora alquilo, después compro.

     En su búsqueda se enteró que el general Carballo tenía una buena casa por la Calle Roscio y la tenía desocupada, desde hacía algún tiempo. La fue a ver y le gustó, estaba bien conservada, con una “lechada” quedaba como nueva, además el alquiler no llegaba a 20 pesos. Así concretó el negocio con el General. Además contrató a un ebanista “machero” quien le elaboró los muebles de paleta, la cama grande y las dos de los muchachos, el comedor y el resto del moblaje lo trajo de El Valle.
     En menos de un mes estaba instalada la familia en su nuevo hogar, quejándose del calor, pero felices por la comodidad de la casa. Como era costumbre en la época se ofrecieron al vecindario y recibieron las visitas de cumplido de vecinos y amigos. Así empezaron a integrarse a la comunidad cueña de comienzos del siglo XX.Cada uno de los hijos tenía su propio cuarto, doña Luisa contrató dos muchachas como servicio de adentro, José, el aguador, fue contratado para llevar agua desde río Tuy hasta la casa, hacer los mandados y llevar a los dos niños hasta la escuelita “paga” de las hermanas Lugo.
     Una tarde estaba doña Luisa ocupada zurciendo unas sabanas y se acercó María Salomé, una de las muchachas de servicio, y le preguntó:

—Doña Luisa, ¿quién es ese catire con pelo “pasúo” que está sentado en el corral?
—María Salomé, seguro que te mojaste después de planchar y estás desvariando. Cuidado con un pasmo. ¿De qué catire hablas tú?
—Doña Luisa, yo no hablo “pajuatadas”. Allá en el corral, sentado en una silla de cuero, está ese señor. Yo pensaba que era de la familia.
—Vamos a ver.

     Se dirigen al corral ambas mujeres, pero allí no hay rastros del catire.

—¿Te fijas, María Salomé, que son imaginaciones tuyas? ¿Dónde está?
—Yo sólo sé que allí estaba. Dónde está ahora, no lo sé. 

     A los pocos días de aquel encuentro, doña Luisa, a eso de las seis de la tarde, fue al corral a recoger una ropa. Cuando regresaba, fijó la mirada hacia la mata de tamarindo y vio a un joven, vestido de militar, con un kepis, sobre la gorra militar un sombrero y en el sombrero una flor amarilla. Era en verdad un catire flaco y perfilado. Doña Luisa, temblando, trancó la puerta y se fue a la sala donde estaban sus hijos, no hizo comentarios para no angustiar a los muchachos. Apenas llegó el coronel, le dijo:

—Francisco José, tengo que decirte algo muy importante, sin que los muchachos se enteren.

     Se dirigen a la cocina y doña Luisa en voz baja le dice:

—En el corral está apareciendo un hombre que por su vestimenta es militar de la federación, aparece bajo el tamarindo sentado en una silla de cuero. Lo vio María Salomé hace días y yo lo vi hoy a las 6:00pm.
—Tú sabes bien Luisa, que yo soy escéptico. No creo en apariciones de muertos, creo en apariciones de vivos, puede ser un vecino que entra al solar a molestar, o tal vez buscando una de las muchachas de servicio. Vamos a ponerle atención y ya verás la “planazón” que le vamos a dar.
—Ojalá que sea así José Francisco, pero yo creo que es un espanto. No se sorprendió al verme, ni dio muestras de nerviosismo, solamente estaba sentado revisando unos papeles.

      No había pasado una semana y el hijo mayor del matrimonio, llamado Jacinto Antonio, le dice a su mamá que había estado conversando con un señor que estaba en el corral.

—Mamá ese señor es un militar como mi papá, me dijo que se llama Ezequiel, que estaba esperando a mi papá para hablar con él. Me dijo que había nacido en esta casa.

     La madre, sin poder articular palabra, no responde a las informaciones de su hijo. Apenas llega el coronel, le cuenta lo ocurrido. Este se dirige al corral en busca del extraño, pero en el corral no hay señales del militar. El coronel José Francisco busca datos clarificadores en el pueblo sobre aquella casa de la calle Roscio, donde vivía con su familia. Don Luis Hermoso, el registrador, le informa que esa casa perteneció a don Antonio José Zamora, hermano de don Alejandro Zamora el padre del general Ezequiel Zamora. Fue esa la casa donde nació el general de la federación, porque esa era la casa que tenían en este pueblo, desde donde se comerciaba con el llano desde la época colonial, don Antonio José Zamora era un rico comerciante del Apure y a esa casa siempre llegaban los Zamora cuando venían del llano o de Villa de Cura.

—Según refieren los viejos vecinos que el general Zamora estuvo varias veces en esa casa. En el año 1846, cuando las guerrillas de Guambra, después en 1856 cuando se casó con Estéfana Falcón, hermana del general Falcón y en 1858 antes de salir a Curazao. Dicen que en esa casa no hay familia que dure, porque sale un militar, según es el general Ezequiel Zamora.
—Con razón el general Carballo me la alquiló tan barata.
—Mire don Luis, a mí no me van a embaucar con ese cuento, aquí hay otra cosa y la voy a descubrir.

     El coronel se puso alerta tratando de comprobar aquella historia tan descabellada que le había contado don Luis Hermoso, pero pasaban los días y el difunto general no hacía su aparición, hasta que una tarde su hijo Jacinto Antonio le llevó un sobre que le enviaba el militar del corral, el papel escrito con una letra fina, de buenos rasgos, donde se leía claramente: “Coronel José Francisco Machuca. Necesito conversar con usted el próximo lunes, en la noche.” Sin firma, ni fecha, esto hizo que el coronel pensara en una trampa de los enemigos del gobierno. Sin embargo, dijo: “yo jamás le saco el bulto a un compromiso, así sea con espantos o con el mismo Satanás. Ya veremos el lunes”.
     Llegó el día indicado para el encuentro, el coronel desde temprano empezó sus preparativos, en primer término no le contó a nadie lo de la cita, pues si lo hacía, podían pensar que tenía miedo y no era capaz de enfrentar solo la situación. Preparó con las cargas necesarias dos revólveres Coll, su cola ‘e gallo, colocó un buen tirador dentro de la casa para protección de la familia. Su mujer le preparó un crucifijo bendito, una botellita con agua bendita y otra con cuerno de ciervo. Desde las siete de la noche se acomodó en una silla, solo, a esperar.
     A eso de las nueve de la noche, con el reflejo de la luna, el coronel ve a un militar con uniforme de general federal que se acerca, con paso firme y rápido. El coronel se pone de pie y al tener frente a frente al general Ezequiel Zamora, su instinto militar le hace poner firme y ejecutar un saludo militar.

—Descanse coronel, lo que le vengo a decir es una cuestión de honor, sólo usted me puede ayudar.
—Diga usted general.
—El general Antoñito Guzmán, mi secretario de guerra, en sus arrebatos de soberbia se llevó al panteón de la patria a un cuerpo que no era el mío. A mí me importaría un carajo ese error, pero los restos de esa sepultura del panteón son huesos de perro, no de humano. Mis despojos están en la sacristía de la iglesia parroquial de Los Teques. Coronel, haga usted las gestiones necesarias para remediar este mal y pueda descansar con dignidad. Si usted cumple con esta misión, podrá disponer del contenido de una caja de hierro donde está el tesoro que el indio Francisco José Rangel le confiscó en Yuma al Dr. Ángel Quintero. El indio me lo entregó para la revolución antes de morir.

     Dicho esto la figura se desvaneció y el coronel corrió a contar lo sucedido a su esposa.

—Luisa, lo ocurrido no puede salir de aquí, ni siquiera el guardia de confianza debe saber nada. Sólo puedo hablar y poner en conocimiento de los hechos a mi general Cipriano Castro, es el único que puede ayudar en este difícil compromiso.

     Mediante telegrama solicita la audiencia con su jefe, quien le recibe quince días después, le informa detalladamente del asunto y le solicita su cooperación para cumplir las aspiraciones del ilustre difunto, sin embargo, ladinamente no menciona para nada el tesoro del indio Rangel. Como prueba de su conversación con Zamora presenta el papel de la cita, el general Castro tiene sus dudas, sin embargo sabe de la seriedad del coronel, le dice:

—Es muy importante su relato, por la jerarquía del personaje para la causa liberal, pero debo investigar con reserva para no cometer un “papelón”.

     Los calígrafos al servicio del gobierno certifican que el papel fue escrito por el general Zamora con una extraña tinta. El general Castro solicita informes de los familiares de Zamora, del Dr. Lisandro Alvarado, biógrafo del ilustre liberal, del general Francisco Tosta García, familiar cercano del general del pueblo soberano. Todos corroboran la tesis: “los restos del panteón no son los del valiente ciudadano”. 

      Estos informes impulsan al presidente Castro a escribir un informe dedicado a la Academia Nacional de Historia titulado La verdad histórica sobre la muerte y enterramiento del general Ezequiel Zamora, fechado en Caracas, 1904. La gestión oficial no pasó de allí, por más que el coronel Machuca insistió la propuesta se quedó en el informe del presidente. Algunos académicos convencieron al general Castro de la inconveniencia política de aquella verdad, que era mejor para todos dejar las cosas así. Mientras tanto el coronel Machuca angustiado veía que el tesoro del indio Rangel se iba alejando, se le ponía muy difícil. No lo podía cobrar porque había incumplido su misión.

     El coronel empezó por su cuenta a romper y abrir huecos por todos los alrededores del tamarindo, abría un hueco y lo volvía a cerrar y nada que aparecía el tesoro. En las noches se empezó a sentir un machete que raspaban por los suelos, la ropa que se colocaba en el ropero, a la hora de dormir, amanecía en el corral, se perdían o cambiaban de lugar las ollas los cubiertos y los cuadros, era difícil dormir en aquella casa llena de extraños ruidos. A Doña Luisa no la dejaban tranquila, en un sólo día le quebraban una docena de huevos a su alrededor sin golpearla. Si continuaban en esa casa todos terminarían locos. Un día cansados del espanto, agarraron sus “corotos” y se mudaron a otra casa por la calle de la iglesita. El caserón lo compró el señor Panchito Bravo, hasta hoy nadie ha dado con el tesoro del indio Rangel. Los restos de Zamora continúan en Los Teques y en el Panteón Nacional todavía esperan por la verdad.

Efemérides de los Valles del Tuy. (Mayo)

Por: Iván López.

01, 02, 03/05/1977 – Ocurren la 4ª, 5ª y 6ª Apariciones o manifestaciones Marianas de la Virgen de Betania, en una quebrada ubicada en la Finca Betania, de la Población de Cúa, Distrito Rafael Urdaneta.

la-virgen-rodeada-de-su-ofrenda-floralSantuario Virgen de Betania.

02/05/1957 – Nace en Ocumare del Tuy, la Licenciada María Concepción (Conchita) Bello Díaz, ejerció la docencia en Charallave pueblo donde transcurrió su vida familiar y profesional es hija de Antonio Jesús Bello. 

03/05/1915 -  Nace en Cúa Evencio Castellanos, Pianista, compositor y director de coros y orquestas, El 4 de julio de 1944 se graduó como maestro compositor, y como tal formó parte de la primera generación de compositores egresados de la catedra de composición del maestro Sojo, sus creaciones musicales, se orientaron hacia la tendencia nacionalista. 

Evencio CastellanosEvencio Castellanos.

03/05/1917 – Nace en Charallave el Dr. JOSÉ DEL VECCHIO, Médico, deportista y dirigente deportivo. Fundador de la Corporación Criollitos de Venezuela. Compartió su ejercicio profesional de la medicina con la actividad deportiva, dando impulso al deporte universitario, en especial al béisbol. En 1961 fundó, junto con el pelotero Luis «Mono» Zuloaga, la Corporación Criollitos de Venezuela, institución que no sólo apoyó el desarrollo deportivo sistemático del niño, sino que también respaldó a padres y representantes en la formación de ciudadanos con criterio ético y sentido de la responsabilidad personal y social.

José del VecchioJosé del Vecchio.

21/05/1750 – El Gobernador y Capitán General de la Provincia de Venezuela Don Julián de Arriaga, firma el permiso para iniciar la mudanza del Pueblo de Santa Lucía de Pariaguan desde Macuto hasta el sitio donde aún permanece actualmente. Siendo que un mes antes se había dado la firma de las autoridades eclesiásticas.

24/05/1884 – El Congreso de la República aprobó el contrato para la construcción de una Vía Férrea entre Caracas Y santa Lucía del Tuy, firmando el Ministerio de Obras Públicas y Reginald Pringle quien luego crea la compañía The Venezuela Central Railway Company Limited. Naciendo así el Ferrocarril Central de Venezuela.

Ferrocarril Central de Venezuela - Estación Soapire.Ferrocarril Central de Venezuela, Estación Soapire.

27/05/1990 – Duelo por la muerte del Charallavense Dr. JOSÉ DEL VECCHIO, en Caracas,  Médico, deportista y dirigente deportivo. Fundador de la Corporación Criollitos de Venezuela.

28/05/1960 – Es fundado en Santa Teresa del Tuy el primer orfeón o agrupación Coral de Los Valles del Tuy, un grupo de jóvenes encabezados por Pastora Ríos, Gisela Alcalá, Gilberto Alcalá, Santiago Gudiño, Libia Méndez, Matilde González y sus hermanos y los hermanos Mejías, entre otros,  deciden contactar al destacado músico y coralista venezolano Pedro Liendo para fundar, ese día, el Orfeón Santa Teresa, con sede en el Club Social Cultural, hoy Casa Municipal de la Cultura “Juan España”.

Orfeón Santa Teresa, 1960 en Televisora NacionalOrfeón Santa Teresa, en Televisora Nacional, año 1960.

29/05/1783 – Visita del Obispo Mariano Martí a la población de Charayave, ubicada dentro de la vicaría de la Sabana de Ocumare, destaca los datos sobre esta población los cuales fueron: Charayave contaba con 128 Casa, 152 familias y 813 habitantes.

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29 y 30/05/2013 – Durante estos dos días se estará celebrando el Corpus Christi en la población de San Francisco de Yare, esta es una actividad festiva – Religiosa de carácter movible que se celebra el noveno jueves después del jueves Santo. En el Valle del Tuy esta actividad resalta con el nombre de Diablos Danzantes de Yare.

diablos-de-yare-frente-a-la-iglesiaDiablos Danzantes de Yare.

La plaza Bolívar de Santa Lucía: Epicentro socio-cultural del pueblo Luciteño

Por: Juan Manuel Carrasco.

     La Plaza Bolívar de Santa Lucía, una de las poblaciones de los Valles del Tuy que aún conserva su aspecto colonial, es el espacio público más importante y resaltante del municipio Paz Castillo del estado Miranda, dado que en ese sitio tienen lugar las diversas actividades socio-culturales que tanto autoridades como ciudadanos tienen a bien ejecutar, alcanzando de ese modo el título de “epicentro” social, cultural, económico y político de esa entidad.

Plaza Bolívar de Santa Lucía del Tuy.Panorámica de la Plaza Bolívar de Santa Lucía del Tuy, Foto de Juan Manuel Carrasco.

Historia

     Hablar de este espacio es remontarse a los inicios mismos de Santa Lucía como pueblo mixto, a partir del año 1750, cuando es gestionada por el presbítero Marcos Reyes Cueto -refundador de esa población- la construcción del templo parroquial de la localidad. Hasta ese momento, el sitio que más adelante sería destinado a la “Plaza Pública y Cementerio” consistía en un promontorio, una baja meseta entre las quebradas El Tigre y Agua Bendita, y que hacía parte de unos terrenos adquiridos por el propio Reyes Cueto para la edificación de la nueva población. En aquellos primeros tiempos, la plaza, llamada “de armas”, era tan solo una cuadra frente a la iglesia, desprovisto de árboles, posiblemente empedrado, con un cementerio colindante en su borde norte, y divididos por una acequia que llevaba el agua del río Guaire hasta los campos cultivados de las haciendas, así como a las casas de las familias más acaudaladas.

     La mitad norte de la actual Plaza Bolívar, como se mencionó más arriba, sirvió de descanso eterno para muchos de los primeros moradores de la Santa Lucía de Reyes Cueto, y perduró en ese lugar desde 1750 hasta 1842, año este último de su mudanza al actual Cementerio Viejo, al norte de esa población.  Como dato curioso, durante las remodelaciones hechas a la plaza en 2006 por el Gobierno Municipal de Paz Castillo, trabajadores que excavaban las bases para el pedestal de la estatua de El Libertador en el centro de la mitad norte de la plaza, hallaron varios restos humanos, huesos y cráneos que se pulverizaron al tratar de sacarlos.

     A partir de 1842, y después de haber retirado los restos de los sepultados en el antiguo cementerio, la plaza Bolívar fue ensanchada, es decir: el espacio ya no se limitaría a una cuadra, sino que abarcaría el espacio del viejo cementerio, formando, en vez de un cuadrado, un rectángulo. La acequia sigue en su lugar, pero ya no divide visualmente la plaza, tomando la forma “alargada” que tiene hoy en día..

Escenario de honra y muerte

     La plaza Bolívar Luciteña no estuvo lejos de los acontecimientos históricos del pasado venezolano, y se conocen al menos dos hechos de cierta relevancia cuyos testigos fueron las esquinas de ese espacio público. El primero, acaecido en junio de 1821, cuando el victorioso general José Francisco Bermúdez, luego de vencer en la Batalla de Altos de Macuto, y haciendo uso de la gallardía propia del estamento militar de la época, rinde honores y funerales militares en esta plaza a su contrincante español, general Lucas González, muerto en esa batalla. Su cuerpo está aún sepultado bajo los arcos de la iglesia parroquial Luciteña.

     El segundo hecho acaecido en los espacios de la referida plaza, más lamentable, fue la masacre realizada en el antiguo Cuartel Militar (hoy sede del Banco Occidental de Descuento de Santa Lucía) de un total de 19 efectivos militares, en 1822, a manos de las hordas del sanguinario bandolero Dionisio Cisneros. La historia cuenta que Cisneros emboscó de noche a los soldados, un total de 20, los cuales a su vez lo esperaban según un plan para capturarlo. El bandolero pudo hacerse con el cuartel y todo el parque militar, mandando luego a pasar por las armas a 19 soldados, salvándose sólo uno, según la leyenda, porque sabía tocar el redoblante. Los condenados, luego de ser fusilados frente a la plaza, fueron cargados hasta un lugar, hoy en día desconocido, siendo luego “alanceados” y destrozados los cuerpos a bayonetazos, y según dice la leyenda, “la sangre corrió hasta llegar detrás de la iglesia”.

Árboles centenarios

     La Plaza Bolívar Luciteña, hoy en día, luce en sus jardines, además de cuatro hermosas fuentes -que lamentablemente funcionan sólo durante las fiestas patronales- un techo vegetal formado por la unión de árboles de diferentes especies (en su mayoría árboles de mamón), cuyas características son las de ser “siempre verdes”. Alberga también plantas ornamentales y coloridas, así como un ejemplar del “Roso Blanco”, árbol emblemático del Estado Miranda, y un araguaney que florece entre marzo y mayo.

     Esta “alameda”, como era conocida en épocas pretéritas, fue creada entre los años 1872 y 1876, según los libros de actas del Concejo Municipal de esos años, por orden de los concejales de la época, basándose en la moda del momento para los espacios públicos, influenciada por el “afrancesamiento” traído al país por el “Ilustre Americano”, Antonio Guzmán Blanco. Durante muchos años fue centro de esta plaza un busto de El Libertador, colocado sobre una columna de apariencia clásica, otorgándole un aspecto afrancesado, por lo que se deduce que dicho busto fue colocado en época Guzmancista. Hoy, sobre un pedestal de concreto recubierto por mármol gris oscuro, una estatua de Bolívar con la espada desenvainada mira desde sus alturas a la sociedad Luciteña, sin que ésta se dé cuenta de que él está allí aún.

PLAZA EN PELIGRO

     Muchos de los que aún aprecian a esta población, sus calles y especialmente su Plaza Bolívar -una de las más hermosas de los Valles del Tuy-, en donde las familias Luciteñas se sientan en las tardes con sus hijos y amigos para distraerse o descansar, ven con preocupación cómo estos espacios son poco a poco destruidos por el mal uso que ciertas personan le dan, y ante la mirada pasiva de las autoridades. Inconsciencia, irrespeto, uso de bicicletas, patines y patinetas, alcohólicos, vándalos, colocación de afiches y demás actividades destructivas, tienden a quitarle a este espacio la virtud de ser el lugar por excelencia para el encuentro social y cultural de Luciteños y Luciteñas.

Estación Santa Lucía del Ferrocarril Central de Venezuela.

Por: Iván López

     Hace poco revisando el libro “Ferrocarriles en Venezuela (historia complicada)” publicado por el Instituto de Ferrocarriles del Estado el año de 2006,  con intenciones de encontrar alguna anécdota, comentario, imagen u otro referente para las investigaciones sobre las estaciones del Ferrocarril Central de Venezuela al Valle del Tuy, nos topamos con unas imágenes interesantes, pero igual de resaltantes son las palabras halladas en el prólogo, y que llaman mucho la atención, es tal vez,  porque comulgan con la visión trazada o que sentimos en nuestra búsqueda hacia la historia del Valle del Tuy, esas palabras son las del presidente del IAFE para ese año, Ángel García Ontiveros:

“Nos propusimos auspiciar cuanto permitiese atender y recoger las voces, lecturas e informaciones aprovechables, pero dispersas, con las cuales reconstruir nuestra historia ferroviaria. La de aquellos momentos esplendorosos del último tercio del siglo XIX.

 … Así lo siento debido al convencimiento de que contribuir a cubrir la carencia de textos de divulgación histórica e informativa que le permita a nuestro pueblo conocerse mejor, iguala la trascendencia de poner en circulación trenes modernos…”

    Desde Tucuy.wordpress.com compartimos este sentimiento de tomar y recoger las voces, lecturas, imágenes gráficas y toda información aprovechable del Valle del Tuy, que además sabemos muy, pero muy dispersa, para así reconstruir nuestra historia regional y local con bases un poco más solidas, no pretendiendo ser dueños de la verdad o imponer una verdad, sino compilarla, sistematizarla y difundirla a las actuales y nuevas generaciones y ser un punto de partida, o un referente para investigaciones más profundas.

      De este libro del IAFE se han tomado dos (02) fotografías que se presentan a ustedes con la intención de describir los rasgos de la ya lamentablemente desaparecida Estación Santa Lucía del FCV, en ese afán de mostrar a través de las imágenes gráficas, la historia o la crónica de los Valles del Tuy, legando y resaltando a las generaciones actuales y futuras lo que fue la existencia de esta importante vía férrea, hoy desaparecida casi en su totalidad.

Breve reseña histórica.

     Para la segunda mitad del siglo XIX se inicia en Venezuela las conversaciones, contratos y demás acciones con empresas inglesas, alemanas, francesas entre otras, para la construcción de nuevas rutas o caminos de acceso al resto del país y en especial de los llamados Caminos de Hierro (vías férreas), esto debido a la necesidad de ampliar, mejorar o de construir nuevos caminos entre Caracas y las regiones vecinas, entre ellas, La Guaira, La planicie de Barlovento, los Valles de Aragua, Los Llanos y por supuesto los Valles del Tuy, con el fin de optimizar la comunicación y la obtención o suministro de los recursos producidos en estas regiones y llevarlas hacia Caracas y la Guaira, Justamente el Ferrocarril de La Guaira a Caracas, es construido primero que el del Tuy, siendo aprobada su construcción el 22 de Octubre de 1880 por el Congreso Nacional con un contrato entre el Ministerio de Obras Públicas y el Ciudadano norteamericano General William A. Pile (quien luego constituyó la empresa La Guaira and Caracas Railway Limited), esta línea Férrea después de muchas vicisitudes y contratiempos, es inaugurada el 25 de Julio de 1882, siendo que la primera locomotora llegó de La Guaira a Caracas el 27 de junio de ese mismo año en sus pruebas.

     En los primeros años de la República, después de la guerra de independencia, en los Valles del Tuy las autoridades locales y los pobladores de los pueblos del Tuy deciden formar unas Juntas de Fomento para la apertura y construcción de nuevos caminos o mejorar los ya existentes entre y hacia Caracas, los Llanos, Barlovento y los valles de Aragua, desde los valles del Tuy a Caracas existían dos caminos que eran los principales, a saber, el que salía desde Charallave y atravesando la serranía media descendía luego al Valle de Caracas por el abra de El Valle – Hacienda Tazón y el segundo el que partiendo desde Santa Lucía remontando las Filas de Mariches y luego llegaba a Petare, Los palos Grandes hasta Sabana Grande.

     El ejecutivo nacional en conocimiento de la abundante producción agrícola y pecuaria de la región del Tuy, consideró pertinente retomar y fomentar la iniciativa de las autoridades y los pobladores del Tuy en materia de mejorar las rutas de comunicación y se lograron algunos avances en años posteriores, pero los conflictos militares causados por las constantes revueltas y revoluciones en el país terminaron por detener estos esfuerzos, sin embargo el gobierno nacional considera pertinente entonces la construcción de una vía férrea desde la ciudad de Caracas a cualquier punto de los pueblos del Valle del Tuy, siendo que esta idea de construir ese Ferrocarril cobra mayor importancia en el segundo gobierno del General Antonio Guzmán Blanco, éste entonces el 25 de agosto de 1883 dicta un decreto mediante el cual ordena el estudio y la construcción de una vía férrea entre Caracas y Santa Lucía, esto a través de crear una junta de fomento que se encargue de administrar los fondos destinados para las obras públicas, una vez realizados los estudios y entregados los informes, el 24 de Mayo de 1884 el Congreso de la República aprobó el contrato entre el Ministerio de Obras Públicas y Reginald Pringle quien luego crea la compañía The Venezuela Central Railway Company Limited.

     Al poco se inicia la construcción de esta vía férrea que luego se conocerá en la historia venezolana como el Ferrocarril Central de Venezuela, estableciendo como prioridad terminarla hasta Petare, sin embargo sería muy largo de explicar o narrar acá la cantidad de problemas financieros, laborales, contratiempos en la entrega de suministros  y materiales, adversidades y desastres naturales entre otros, por los cuales hubo que pasar para lograr construir la vía, lo cierto es que una obra pautada para ser concluida en tan solo tres (03) años sería realmente terminada en veintiséis (26) años, pues su conclusión hasta Santa Lucía se registró en octubre de 1910 quedando esta estación ubicada en 51,350 kilómetros desde Caracas, esta línea luego se prolongara por cuatro (03) estaciones más hasta Ocumare del Tuy, completando así 83,20 kilómetros de vía con un total de 18 estaciones y siendo concluido este tramo de Santa Lucía a Ocumare aplicando dieciocho (18) años más ya que fue terminado para octubre del año 1928.

DSCF0447aMapa de la Línea del Ferrocarril Central de Venezuela Tomado de José Murguey Gutiérrez.

     A pesar de haber sido terminada la vía férrea hasta Santa Lucía el año de 1910, se registra que el primer ferrocarril llegó a esa estación el 28 de Enero de 1911 y justo en febrero de ese mismo año se inicia la construcción de los edificios de las Estaciones de “Boca de Siquire” y “Santa Lucía”, esto lo podemos ver en un informe enviado por su administrador Albert Cherry al ministro de obras públicas, el cual va del tenor siguiente:

“Ferrocarril Central de Venezuela, Informe correspondiente al año de 1910.

Ferrocarril Central de Venezuela – Caracas: 8 de marzo de 1911 – Gobierno – No. 84.

Ciudadano Ministro de Obras Públicas.

Presente.

Ciudadano Ministro:

(…)

En el año de 1910 este ferrocarril ha sido prolongado desde Pichao, Kilómetro 45, hasta Santa Lucía, Kilómetro 51,350. Aunque el primer tren de pasajeros no corrió á Santa Lucía hasta el 28 de enero del presente año, se puede considerar el trabajo de Vía Permanente como perteneciente al año de 1910.

Actualmente se está procediendo á la construcción de los edificios para las dos Estaciones de “Boca de Siquire” y “Santa Lucía”.

(…)

Por la Compañía del Ferrocarril Central de Venezuela,

Albert Cherry”

Tomado de: Revista Técnica del Ministerio de Obras Públicas, Año 1°, No. 6, Caracas, Junio de 1911, pp. 291-292. 

      La inauguración formal de la estación de Santa Lucía sin embargo se realizó el 10 de noviembre de 1911 y contó con la presencia del para entonces presidente de la república de Venezuela General Juan Vicente Gómez, esto según informe de Albert Cherry al ministro de obras públicas en el que expresa:

“Ferrocarril Central de Venezuela, Informe correspondiente al año de 1911. 

Ferrocarril Central de Venezuela – Caracas: 12 de marzo de 1912. 

Ciudadano Ministro de Obras Públicas. 

Presente. 

Ciudadano Ministro: 

(…)

“En ese año (1911) quedaron concluidos los trabajos de la construcción de este Ferrocarril, hasta Santa Lucía y con fecha 12 de enero según oficio No. 75, tuve el gusto de darle el itinerario de los trenes hasta esa Estación. 

El Señor General Juan Vicente Gómez, acompañado de una selecta comitiva, nos honró con su presencia el día 10 de noviembre del año próximo pasado para una inauguración hasta Santa Lucía. 

(…)

Por la Compañía del Ferrocarril Central de Venezuela, 

Albert Cherry, Administrador” 

Tomado de: Revista Técnica del Ministerio de Obras Públicas. Año 2°, No. 22, Octubre de 1912, pp. 537.

Las Imágenes

     Como se dijo al inicio, son dos las imágenes o fotografías que se muestran en el presente artículo, de las mismas desconocemos su autor o autores, la fecha en que se tomaron, sus dimensiones, entre otros datos, es evidente que son originales en blanco y negro, pero lo importante o resaltante es que muestran escenas o estampas del Valle del Tuy y de su pasado ferroviario destacando principalmente en este caso la Estación del Ferrocarril Central de Venezuela en Santa Lucía del Tuy.

Estación Santa Lucía del FCV. Vía a CaracasEstación Santa Lucía del Ferrocarril Central de Venezuela, principios del Siglo XX. Sentido Valles del Tuy a Caracas.

     Esta estación quedaba en el kilómetro 51,350 de una línea de 83,200 kilómetros en su totalidad, era la décimo quinta (15) desde Caracas, la misma consistió en una construcción de adobes de barro y ladrillos de arcilla, sobre una base de piedras, con las divisiones internas en madera y el techo con vigas y láminas de madera sobre las cuales se colocaban tejas cuadradas de madera superpuestas unas con otras,  en la primera foto que presentamos se observan estos detalles descrito y además la disposición de las puertas, se dejan ver dos de ellas en un extremo de la estación que dan acceso se presume parecida a la de (Santa teresa del Tuy) a oficinas con una profundidad de 3 x 3 metros separadas por tabiques de madera, luego con una puerta de acceso a la zona de carga o de almacén interno, lugar donde luego se abre una puerta corrediza de doble hoja que da oportunidad de realizar la carga al vagón o al carro de cargas del tren, mediante una rampa, de forma lateral a la estación y recorriendo toda su extensión se observa un corredor, cubierto por un techo tipo alar donde los pasajeros se guarecían ya del calor o de la lluvia en su momento, destacaba en ésta, que el acceso era sólo por un lado de la misma, en otras como Yare o Santa Teresa (que aún están en pie) se accedía por ambas caras de las mismas.

     Sorprende en las imágenes ver la libertad con la que los peatones caminaban por las líneas o muy cerca de estas, incluso las fotos son tomadas en medio del tendido de la línea. Como dato interesante en el libro “Anécdotas y Gente de Santa Lucía” de Santiago Navas Morales, éste recoge que: “En la década de 1940 el Jefe de la Estación era Cipriano Rozaza y el Cambiador de vías Norberto Hernández”, además indica que el señor Claudio García encargado de la estación de Arenaza, que “el último autovía subió a Caracas exactamente el 8 de Julio de 1954”, mostrando así esa cercanía del ferrocarril con los pueblos y sus gentes. 

Estación Santa Lucía del FCV, Vía a Santa Teresa del TuyEstación Santa Lucía del FCV, principios del siglo XX, sentido a Santa Teresa del Tuy.

     En esta segunda imagen se aprecia claramente el corredor o anden de la estación, así como la vía de espera o carga de los vagones, destaca sobre el andén una lámina de madera o metal recostado sobre el vagón a manera de rampa para aligerar la subida de materiales a éste, se pueden observar además personas sobre algún tipo de banco, los cuales generalmente se realizaban en concreto y se ubicaban en las estaciones, a cada extremo de la estación sobresalen dos (02) postes al parecer de concreto que tal vez eran de teléfono o del telégrafo, sistema de comunicación necesario y que se fijaron generalmente en las mismas rutas de los ferrocarriles por lo fácil del acceso a la colocación y al mantenimiento que se realizaba posteriormente de ese servicio. Era una estación amplia y si se quiere más grande que las que aún susciten, en comparación con lo que se detallan en fotos y las que hoy aún se pueden visitar.

     Actualmente en este espacio se encuentra ubicada la estación de Policía del Municipio Paz Castillo y de la misma solo se pueden observar algunas ruinas ubicadas en el vivero del parque ecológico cercano al lugar, en la calle llamada “La Línea” se puede ver los restos de un acueducto que conducía agua a la estación  y  una cortina de metal que permitía regular o limitar el flujo del agua, lamentablemente hoy convertido en desagüe de aguas servidas.

Conclusiones.

         De haber sido una de las líneas ferroviarias más importantes de Venezuela por su significado en el momento de su planificación, no comprendemos como pudo permitirse su casi desaparición total en menos de 20 años, sorprende ver que se tardó más para construirlo que para desvalijarlo ya que su construcción tardó casi 45 años, esto ante la mirada impávida de los gobiernos de los años de 1959 a 1975 aproximadamente.

       Creo debe existir alguna forma de preservar lo que aún queda y fomentar su difusión y dar a conocer ese pasado, tal vez hasta proyectar la recuperación de algún tramo con fines recreativos o turístico, y por qué no, crear un proyecto de comunicación interno de los pueblos del Tuy mediante una ruta ferroviaria por los mismos espacios por donde pasó la antigua.

       No es nostalgia o un lamento de lo perdido, sino el traer a la actualidad un pasado con el ánimo de darlo a conocer, para crear conciencia y tal vez inspirar proyectos viables y sustentables que permitan realmente mejorar la situación de vida de las poblaciones del Tuy.

Fuentes Consultadas:

Murguey Gutiérrez, José, “Construcción, ocaso y desaparición de los Ferrocarriles en Venezuela”, tomo I, Fundación Editorial el Perro y la rana, Caracas, 2007, 336 pp.

Navas Morales, Santiago, “Anécdotas y Gente de Santa Lucía”, publicaciones del ejecutivo del Estado Miranda, Los Teques, segunda edición, 1992, 205 pp.

Schael, Alfredo, “Ferrocarriles de Venezuela, historia complicada”, primera edición, Instituto Autónomo de Ferrocarriles del Estado, Caracas, Venezuela, 2006, 304 pp.

Especial agradecimiento por los datos de la revista del Ministerio de Obras Públicas suministrados por Ernesto Roa, del grupo de Facebook “Gran Ferrocarril de Venezuela”.

LA BANDA MUNICIPAL “ANSELMO SOTO”

Por: Jesús Silva I.

     La Banda toma su nombre en homenaje al maestro de música Anselmo Soto, nacido en Santa Teresa del Tuy el día 21 de abril de 1897, dedicando su vida a la música a tal punto que convirtió su hogar en Escuela de Formación Musical, y desde allí impartió sus conocimientos a los jóvenes del pueblo en forma gratuita. Al igual que a algunos de sus hijos que heredaron su pasión por la música. Fue Anselmo Soto Director de Música del Municipio Independencia, así como también de la Banda Sacra, falleciendo el 12 de noviembre de 1976 en su pueblo natal a los 79 años. 

PublicaciónBanda Municipal Anselmo Soto.Banda Municipal Anselmo Soto, en el Centro Cultural Juan España. Foto suministrada por el autor.

     La Banda Municipal “Anselmo Soto” fue inaugurada el 24 de junio de 1996, haciendo presentaciones en la Plaza Bolívar de este Municipio Independencia y en las demás ciudades de los Valles del Tuy, interpretando conciertos populares y clásicos. La Banda Municipal “Anselmo Soto” es dirigida actualmente por su Fundador y Director el Profesor Saúl Palacios quien tuvo la idea de rescatar la Banda que una vez existió, convocando los músicos de Santa Teresa y poblaciones vecinas, planteándoles a dichos músicos ensayar, para ir en futuro muy cercano haciendo una Banda Municipal.

     Ha participado esta Banda Musical en conciertos en la Plaza Bolívar de Santa Teresa del Tuy con música popular y tradicional venezolana, haciendo la interpretación de los himnos: Nacional, del Estado Bolivariano de Miranda y del Municipio Independencia y de otras latitudes en las Sesiones Solemnes y otros actos protocolares del Municipio en las fechas patrias así como rendir los honores a las autoridades que presiden los actos. esta Banda está integrada por los clarinetistas: José P. Longa, Eduardo Delpiani y Roque Barrios, los saxofonistas: Eduardo Hidalgo, Alfonso Colatosti, Alberto Mendoza y Esteban Cordero; los trompetistas: Cesar Blanco, Marcos Mijares, Manuel Delpiani y Carmelo Méndez; en los trombones: Bernardo Coronel, Manuel Allen y Tomas Bernal; bombardine: Jackson Vera; tuba: José Castillo; percusionistas: Luis Abreu, Gustavo Domínguez y Fidel García; bajo eléctrico: Carlos Alberto Arocha; al piano: Arnaldo Barrios y atrilero Luis Tovar.

      También han pasado por esta banda otras personalidades de la música que hoy no les acompañan y algunos nuevos integrantes que se van sumando lo que permitirá mantener esta banda en el tiempo. Muchos de estos músicos ya han recibido la “Orden Honor al Mérito Municipal” otorgada por el Concejo Municipal Independencia.

LA ESQUINA DE RANCHO GRANDE EN SANTA TERESA DEL TUY

Por: Jesús A. Silva I.

     En el cruce de la calle Falcón con calle Libertad de Santa Teresa del Tuy, se encuentra la esquina conocida como “Rancho Grande”, en esta esquina estuvo situada por varias década la bodega del señor Ángel Domingo Rondón, antes de la década de 1950 y hasta avanzada la década de 1970.

       La bodega del señor Ángel Domingo Rondón tenía un amplio corredor adelante donde se colocaban bancos de madera y la clientela se sentaba a charlar, comer o beber; era en su tiempo la entrada propiamente a Santa Teresa del Tuy para quienes venían de Santa Lucia o por el contrario prácticamente era la salida para agarrar la carretera que conduce a Santa Lucia. Polvorienta vía en tiempos en que el asfalto no había llegado a los Valles del Tuy.

Rancho Grande, Santa Teresa del TuyEsquina de Rancho Grande, Santa Teresa del Tuy, 5 de diciembre de 1967.

     En el amplio corredor de la bodega “Rancho Grande”, se reunían las cofradías de las parrandas de San Juan y San Pedro e incluso se llego a organizar una parranda de la Virgen del Carmen; el toque de tambor empezaba desde la víspera de la celebración o antes, el señor Ángel Domingo también animaba la parranda tocando el tambor, desde allí partían las parrandas con el San Juan Caminante el 24 de junio y San Pedro el 29, eran otros tiempos en los cuales eran días feriados y de celebración para los tereseños y los cumpleañeros llamados Juan, Juana, Pedro, Petra, Pablo o Paula recibían a los parranderos en el recibo de sus casas, donde le daban comida y bebida y le anudaban algún dinero en las banderas que portaban.

       En los bancos de Rancho Grande los estudiantes esperábamos una “cola” para ir al Liceo “José Francisco Torrealba”, “cola” que nos daba el camión del Ministerio de Obras Publicas, la ambulancia del mismo ministerio, el transporte del liceo “Pérez Bonalde”, el heladero “Efe”, algunos choferes de alquiler, el Dr. Guiñan”, Don Pancho Ribero, entre otros.

       Algo más para recordar, es la pila pública de agua situada a un lado de la bodega y cuando el agua llegaba el señor ángel Domingo avisaba a los vecinos tocando un cacho de vaca como corneta. Agua que no abundaba en el sector por estar situado en  el nivel más alto del pueblo.

       Para la historia de esta esquina quedo también la foto del 5 de diciembre de 1967 cuando frente a la bodega de Rancho Grande los tereseños y los diputados de la Asamblea Legislativa del estado Miranda se reunieron a esperar los Concejales del Distrito Paz Castillo procedentes de Santa Lucia para ir al Centro Juan España y declarar constituido el Distrito Independencia.

CARLITOS LARA: SIETE DÉCADAS DELEITANDO AL PÚBLICO CON SU GUITARRA.

Por Juan M. Carrasco D.

     Carlos Lara, “Carlitos”, como es también nombrado, es una leyenda local, regional y, por qué no, nacional, de la ejecución musical en la guitarra de manera autodidacta. Ha recorrido tantos lugares como géneros musicales existen, desde música popular norteamericana, pasando por la música folklórica venezolana del siglo XX, Nueva Onda y demás géneros musicales modernos.

CARLOS LARA.Carlos Lara tocando en la Plaza Bolívar de Santa Lucía, foto de Juan Manuel Carrasco.

     Nació en la ciudad de Guarenas, un 14 de octubre de 1931, pero a los 3 años de edad se muda a Santa Lucía con su familia. Estudió en la célebre y antigua escuela local de varones “Félix María Paredes”. Sus primeros contactos con la música se dan a la edad de 15 años en Santa Lucía, a través de un conjunto musical legendario de esa localidad tuyera, denominado “Perolito”. “Éramos unos muchachos con la inquietud por la música. Después de la escuela, de hacer los mandados y de recoger y cargar leña, tocaba algo parecido a una guitarra en esa agrupación, pero hecha con una tabla, no sonaba bien, pero ahí le dábamos”, refiere Lara, agregando que tiempo después una señora del pueblo les regaló una guitarra “de verdad”. “Pero como yo soy zurdo, aprendí a hacer los acordes al revés, y hasta el sol de hoy toco la guitarra de esa manera. Eso sucedió en la década de 1940”, aseguró. Cantó por esa época también con la Orquesta de los Hermanos Domínguez.

     A los 17 años tuvo que viajar a Caracas para trabajar en un taller de fundición, “pero allí no duré mucho tiempo, pues el músico caraqueño Miguelito Rodríguez ‘Su Majestad del Arpa’ me invitó a participar en su conjunto ‘El Trío Azul’, como ejecutante de la guitarra”, dijo, añadiendo que también estuvo en las filas del cuarteto musical “Los Lancers”, del músico académico Eduardo Lanz.

     En la década de 1960, donde ya se perfilaba como cantante y ejecutante solista, fue fundador del grupo “Los Siete”, y participó con el músico Federico Betancourt en “Los Selectos”, que luego se transformó en “Federico y su Combo Latino”, y con Jimi Jeffers en el “Trío Hawaiano”. “Fue una década de mucha actividad musical en clubes de prestigio, como el Country Club -donde en una oportunidad acompañé en el bajo al músico Daniel Montes- y restaurantes de fama reconocida en esos años”.

     Ya para finales de la década de 1970, radicado ya en Santa Lucía, formó parte de la agrupación “El Combo Dinámico”, junto al desaparecido maestro de la música luciteña, Don Marcos Correa, con quien compartió escenario en infinidad de oportunidades. “En esta carrera se me han presentado muchas oportunidades para viajar al exterior, a las islas del Caribe, Texas y demás ciudades, pero no las llegué a probar por mi miedo a los viajes en avión y en barco”, comenta, agregando que “de todas maneras no me ha hecho falta, pues el reconocimiento de mis coterráneos y del público de los lugares donde me he presentado ha sido suficiente para mí”.

     Hoy en día, Carlos Lara se dedica a amenizar diferentes eventos sociales particulares, con la compañía del cantante luciteño Víctor Mejías y acompañándose a su vez de una guitarra eléctrica, un generador electrónico de ritmos y su amplificador. “Hay que estar actualizado”, agrega jocosamente.

“Yo le agradezco mucho a la música y al pueblo de Santa Lucía, donde he recibido mucho reconocimiento de la gente, pues este es un pueblo con mucha tradición para la música”, añade.

ANÉCDOTAS.

     Cuenta Lara, entre sus anécdotas, que “una noche tocaba yo en un “botiquín”, tocaba en una guitarra acústica unos boleritos para los presentes, que eran bastantes, y de repente un hombre se me acercó y me dijo que tocara “La Chipola”, a lo que le contesté, con educación, que no me la sabía. El hombre insistió dos veces más con empujones, pero yo le decía que no me sabía ese tema. Pero como seguía empujándome no tuve más remedio que ‘plantarle’ la guitarra en la cabeza, que además era prestada. Una semana después volví al lugar para tomarme un cafecíto, pero el operador de la máquina de café me dijo ‘mire, piérdase ¿oyó? El hombre al que le estrelló la guitarra hace una semana es de la Seguridad Nacional, y lo anda buscando”.

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