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Estación Santa Lucía del Ferrocarril Central de Venezuela.

Por: Iván López

     Hace poco revisando el libro “Ferrocarriles en Venezuela (historia complicada)” publicado por el Instituto de Ferrocarriles del Estado el año de 2006,  con intenciones de encontrar alguna anécdota, comentario, imagen u otro referente para las investigaciones sobre las estaciones del Ferrocarril Central de Venezuela al Valle del Tuy, nos topamos con unas imágenes interesantes, pero igual de resaltantes son las palabras halladas en el prólogo, y que llaman mucho la atención, es tal vez,  porque comulgan con la visión trazada o que sentimos en nuestra búsqueda hacia la historia del Valle del Tuy, esas palabras son las del presidente del IAFE para ese año, Ángel García Ontiveros:

“Nos propusimos auspiciar cuanto permitiese atender y recoger las voces, lecturas e informaciones aprovechables, pero dispersas, con las cuales reconstruir nuestra historia ferroviaria. La de aquellos momentos esplendorosos del último tercio del siglo XIX.

 … Así lo siento debido al convencimiento de que contribuir a cubrir la carencia de textos de divulgación histórica e informativa que le permita a nuestro pueblo conocerse mejor, iguala la trascendencia de poner en circulación trenes modernos…”

    Desde Tucuy.wordpress.com compartimos este sentimiento de tomar y recoger las voces, lecturas, imágenes gráficas y toda información aprovechable del Valle del Tuy, que además sabemos muy, pero muy dispersa, para así reconstruir nuestra historia regional y local con bases un poco más solidas, no pretendiendo ser dueños de la verdad o imponer una verdad, sino compilarla, sistematizarla y difundirla a las actuales y nuevas generaciones y ser un punto de partida, o un referente para investigaciones más profundas.

      De este libro del IAFE se han tomado dos (02) fotografías que se presentan a ustedes con la intención de describir los rasgos de la ya lamentablemente desaparecida Estación Santa Lucía del FCV, en ese afán de mostrar a través de las imágenes gráficas, la historia o la crónica de los Valles del Tuy, legando y resaltando a las generaciones actuales y futuras lo que fue la existencia de esta importante vía férrea, hoy desaparecida casi en su totalidad.

Breve reseña histórica.

     Para la segunda mitad del siglo XIX se inicia en Venezuela las conversaciones, contratos y demás acciones con empresas inglesas, alemanas, francesas entre otras, para la construcción de nuevas rutas o caminos de acceso al resto del país y en especial de los llamados Caminos de Hierro (vías férreas), esto debido a la necesidad de ampliar, mejorar o de construir nuevos caminos entre Caracas y las regiones vecinas, entre ellas, La Guaira, La planicie de Barlovento, los Valles de Aragua, Los Llanos y por supuesto los Valles del Tuy, con el fin de optimizar la comunicación y la obtención o suministro de los recursos producidos en estas regiones y llevarlas hacia Caracas y la Guaira, Justamente el Ferrocarril de La Guaira a Caracas, es construido primero que el del Tuy, siendo aprobada su construcción el 22 de Octubre de 1880 por el Congreso Nacional con un contrato entre el Ministerio de Obras Públicas y el Ciudadano norteamericano General William A. Pile (quien luego constituyó la empresa La Guaira and Caracas Railway Limited), esta línea Férrea después de muchas vicisitudes y contratiempos, es inaugurada el 25 de Julio de 1882, siendo que la primera locomotora llegó de La Guaira a Caracas el 27 de junio de ese mismo año en sus pruebas.

     En los primeros años de la República, después de la guerra de independencia, en los Valles del Tuy las autoridades locales y los pobladores de los pueblos del Tuy deciden formar unas Juntas de Fomento para la apertura y construcción de nuevos caminos o mejorar los ya existentes entre y hacia Caracas, los Llanos, Barlovento y los valles de Aragua, desde los valles del Tuy a Caracas existían dos caminos que eran los principales, a saber, el que salía desde Charallave y atravesando la serranía media descendía luego al Valle de Caracas por el abra de El Valle – Hacienda Tazón y el segundo el que partiendo desde Santa Lucía remontando las Filas de Mariches y luego llegaba a Petare, Los palos Grandes hasta Sabana Grande.

     El ejecutivo nacional en conocimiento de la abundante producción agrícola y pecuaria de la región del Tuy, consideró pertinente retomar y fomentar la iniciativa de las autoridades y los pobladores del Tuy en materia de mejorar las rutas de comunicación y se lograron algunos avances en años posteriores, pero los conflictos militares causados por las constantes revueltas y revoluciones en el país terminaron por detener estos esfuerzos, sin embargo el gobierno nacional considera pertinente entonces la construcción de una vía férrea desde la ciudad de Caracas a cualquier punto de los pueblos del Valle del Tuy, siendo que esta idea de construir ese Ferrocarril cobra mayor importancia en el segundo gobierno del General Antonio Guzmán Blanco, éste entonces el 25 de agosto de 1883 dicta un decreto mediante el cual ordena el estudio y la construcción de una vía férrea entre Caracas y Santa Lucía, esto a través de crear una junta de fomento que se encargue de administrar los fondos destinados para las obras públicas, una vez realizados los estudios y entregados los informes, el 24 de Mayo de 1884 el Congreso de la República aprobó el contrato entre el Ministerio de Obras Públicas y Reginald Pringle quien luego crea la compañía The Venezuela Central Railway Company Limited.

     Al poco se inicia la construcción de esta vía férrea que luego se conocerá en la historia venezolana como el Ferrocarril Central de Venezuela, estableciendo como prioridad terminarla hasta Petare, sin embargo sería muy largo de explicar o narrar acá la cantidad de problemas financieros, laborales, contratiempos en la entrega de suministros  y materiales, adversidades y desastres naturales entre otros, por los cuales hubo que pasar para lograr construir la vía, lo cierto es que una obra pautada para ser concluida en tan solo tres (03) años sería realmente terminada en veintiséis (26) años, pues su conclusión hasta Santa Lucía se registró en octubre de 1910 quedando esta estación ubicada en 51,350 kilómetros desde Caracas, esta línea luego se prolongara por cuatro (03) estaciones más hasta Ocumare del Tuy, completando así 83,20 kilómetros de vía con un total de 18 estaciones y siendo concluido este tramo de Santa Lucía a Ocumare aplicando dieciocho (18) años más ya que fue terminado para octubre del año 1928.

DSCF0447aMapa de la Línea del Ferrocarril Central de Venezuela Tomado de José Murguey Gutiérrez.

     A pesar de haber sido terminada la vía férrea hasta Santa Lucía el año de 1910, se registra que el primer ferrocarril llegó a esa estación el 28 de Enero de 1911 y justo en febrero de ese mismo año se inicia la construcción de los edificios de las Estaciones de “Boca de Siquire” y “Santa Lucía”, esto lo podemos ver en un informe enviado por su administrador Albert Cherry al ministro de obras públicas, el cual va del tenor siguiente:

“Ferrocarril Central de Venezuela, Informe correspondiente al año de 1910.

Ferrocarril Central de Venezuela – Caracas: 8 de marzo de 1911 – Gobierno – No. 84.

Ciudadano Ministro de Obras Públicas.

Presente.

Ciudadano Ministro:

(…)

En el año de 1910 este ferrocarril ha sido prolongado desde Pichao, Kilómetro 45, hasta Santa Lucía, Kilómetro 51,350. Aunque el primer tren de pasajeros no corrió á Santa Lucía hasta el 28 de enero del presente año, se puede considerar el trabajo de Vía Permanente como perteneciente al año de 1910.

Actualmente se está procediendo á la construcción de los edificios para las dos Estaciones de “Boca de Siquire” y “Santa Lucía”.

(…)

Por la Compañía del Ferrocarril Central de Venezuela,

Albert Cherry”

Tomado de: Revista Técnica del Ministerio de Obras Públicas, Año 1°, No. 6, Caracas, Junio de 1911, pp. 291-292. 

      La inauguración formal de la estación de Santa Lucía sin embargo se realizó el 10 de noviembre de 1911 y contó con la presencia del para entonces presidente de la república de Venezuela General Juan Vicente Gómez, esto según informe de Albert Cherry al ministro de obras públicas en el que expresa:

“Ferrocarril Central de Venezuela, Informe correspondiente al año de 1911. 

Ferrocarril Central de Venezuela – Caracas: 12 de marzo de 1912. 

Ciudadano Ministro de Obras Públicas. 

Presente. 

Ciudadano Ministro: 

(…)

“En ese año (1911) quedaron concluidos los trabajos de la construcción de este Ferrocarril, hasta Santa Lucía y con fecha 12 de enero según oficio No. 75, tuve el gusto de darle el itinerario de los trenes hasta esa Estación. 

El Señor General Juan Vicente Gómez, acompañado de una selecta comitiva, nos honró con su presencia el día 10 de noviembre del año próximo pasado para una inauguración hasta Santa Lucía. 

(…)

Por la Compañía del Ferrocarril Central de Venezuela, 

Albert Cherry, Administrador” 

Tomado de: Revista Técnica del Ministerio de Obras Públicas. Año 2°, No. 22, Octubre de 1912, pp. 537.

Las Imágenes

     Como se dijo al inicio, son dos las imágenes o fotografías que se muestran en el presente artículo, de las mismas desconocemos su autor o autores, la fecha en que se tomaron, sus dimensiones, entre otros datos, es evidente que son originales en blanco y negro, pero lo importante o resaltante es que muestran escenas o estampas del Valle del Tuy y de su pasado ferroviario destacando principalmente en este caso la Estación del Ferrocarril Central de Venezuela en Santa Lucía del Tuy.

Estación Santa Lucía del FCV. Vía a CaracasEstación Santa Lucía del Ferrocarril Central de Venezuela, principios del Siglo XX. Sentido Valles del Tuy a Caracas.

     Esta estación quedaba en el kilómetro 51,350 de una línea de 83,200 kilómetros en su totalidad, era la décimo quinta (15) desde Caracas, la misma consistió en una construcción de adobes de barro y ladrillos de arcilla, sobre una base de piedras, con las divisiones internas en madera y el techo con vigas y láminas de madera sobre las cuales se colocaban tejas cuadradas de madera superpuestas unas con otras,  en la primera foto que presentamos se observan estos detalles descrito y además la disposición de las puertas, se dejan ver dos de ellas en un extremo de la estación que dan acceso se presume parecida a la de (Santa teresa del Tuy) a oficinas con una profundidad de 3 x 3 metros separadas por tabiques de madera, luego con una puerta de acceso a la zona de carga o de almacén interno, lugar donde luego se abre una puerta corrediza de doble hoja que da oportunidad de realizar la carga al vagón o al carro de cargas del tren, mediante una rampa, de forma lateral a la estación y recorriendo toda su extensión se observa un corredor, cubierto por un techo tipo alar donde los pasajeros se guarecían ya del calor o de la lluvia en su momento, destacaba en ésta, que el acceso era sólo por un lado de la misma, en otras como Yare o Santa Teresa (que aún están en pie) se accedía por ambas caras de las mismas.

     Sorprende en las imágenes ver la libertad con la que los peatones caminaban por las líneas o muy cerca de estas, incluso las fotos son tomadas en medio del tendido de la línea. Como dato interesante en el libro “Anécdotas y Gente de Santa Lucía” de Santiago Navas Morales, éste recoge que: “En la década de 1940 el Jefe de la Estación era Cipriano Rozaza y el Cambiador de vías Norberto Hernández”, además indica que el señor Claudio García encargado de la estación de Arenaza, que “el último autovía subió a Caracas exactamente el 8 de Julio de 1954”, mostrando así esa cercanía del ferrocarril con los pueblos y sus gentes. 

Estación Santa Lucía del FCV, Vía a Santa Teresa del TuyEstación Santa Lucía del FCV, principios del siglo XX, sentido a Santa Teresa del Tuy.

     En esta segunda imagen se aprecia claramente el corredor o anden de la estación, así como la vía de espera o carga de los vagones, destaca sobre el andén una lámina de madera o metal recostado sobre el vagón a manera de rampa para aligerar la subida de materiales a éste, se pueden observar además personas sobre algún tipo de banco, los cuales generalmente se realizaban en concreto y se ubicaban en las estaciones, a cada extremo de la estación sobresalen dos (02) postes al parecer de concreto que tal vez eran de teléfono o del telégrafo, sistema de comunicación necesario y que se fijaron generalmente en las mismas rutas de los ferrocarriles por lo fácil del acceso a la colocación y al mantenimiento que se realizaba posteriormente de ese servicio. Era una estación amplia y si se quiere más grande que las que aún susciten, en comparación con lo que se detallan en fotos y las que hoy aún se pueden visitar.

     Actualmente en este espacio se encuentra ubicada la estación de Policía del Municipio Paz Castillo y de la misma solo se pueden observar algunas ruinas ubicadas en el vivero del parque ecológico cercano al lugar, en la calle llamada “La Línea” se puede ver los restos de un acueducto que conducía agua a la estación  y  una cortina de metal que permitía regular o limitar el flujo del agua, lamentablemente hoy convertido en desagüe de aguas servidas.

Conclusiones.

         De haber sido una de las líneas ferroviarias más importantes de Venezuela por su significado en el momento de su planificación, no comprendemos como pudo permitirse su casi desaparición total en menos de 20 años, sorprende ver que se tardó más para construirlo que para desvalijarlo ya que su construcción tardó casi 45 años, esto ante la mirada impávida de los gobiernos de los años de 1959 a 1975 aproximadamente.

       Creo debe existir alguna forma de preservar lo que aún queda y fomentar su difusión y dar a conocer ese pasado, tal vez hasta proyectar la recuperación de algún tramo con fines recreativos o turístico, y por qué no, crear un proyecto de comunicación interno de los pueblos del Tuy mediante una ruta ferroviaria por los mismos espacios por donde pasó la antigua.

       No es nostalgia o un lamento de lo perdido, sino el traer a la actualidad un pasado con el ánimo de darlo a conocer, para crear conciencia y tal vez inspirar proyectos viables y sustentables que permitan realmente mejorar la situación de vida de las poblaciones del Tuy.

Fuentes Consultadas:

Murguey Gutiérrez, José, “Construcción, ocaso y desaparición de los Ferrocarriles en Venezuela”, tomo I, Fundación Editorial el Perro y la rana, Caracas, 2007, 336 pp.

Navas Morales, Santiago, “Anécdotas y Gente de Santa Lucía”, publicaciones del ejecutivo del Estado Miranda, Los Teques, segunda edición, 1992, 205 pp.

Schael, Alfredo, “Ferrocarriles de Venezuela, historia complicada”, primera edición, Instituto Autónomo de Ferrocarriles del Estado, Caracas, Venezuela, 2006, 304 pp.

Especial agradecimiento por los datos de la revista del Ministerio de Obras Públicas suministrados por Ernesto Roa, del grupo de Facebook “Gran Ferrocarril de Venezuela”.

Guatopo: Yacimientos de Oro y la Conquista.

Por: Sixto Laya Gimón.

INTRODUCCIÓN:

     En las crónicas de la conquista y colonización del territorio de la otrora Provincia de Venezuela, se nos presenta una concisa visión de cómo el oro (Aurum del latín y Aurós del griego) se transformó en argumento incitador para la conquista y los descubrimientos.  El principal objetivo de los primeros  invasores europeos, era la localización y rápida explotación de minas de oro y plata  que pudieran estar ubicadas en los inexplorados territorios  de la costa septentrional de Suramérica, conocida  para ese entonces como “Tierra Firme”. En el presente estudio, daremos una rápida mirada a las aventuras de los primeros  europeos “buscadores de oro”, en la región centro norte costera de la naciente Provincia de Venezuela, donde geopolíticamente están enclavadas las subregiones del Tuy y la del Orituco, refiriéndonos muy especialmente  al territorio que hoy ocupa el Parque Nacional Guatopo, como lo veremos más delante.

Cuenca del Caribe.Cuenca del Caribe. FUENTE: Elaborado por el autor en base al análisis documental consultado.

ANTECEDENTES:

     La incorporación de las “Indias Occidentales” a la Real Corona de Castilla fue proclamada por Carlos V, en 1519: “Por donación de la Santa Sede Apostólica y otros legítimos títulos somos Señor de las Indias Occidentales, Islas y Tierra Firma del Mar Océano, descubiertas y por descubrir; y están incorporadas en nuestra Real Corona de Castilla” [Recopilación de las Leyes de Indias (1680): Libro III, Ley I].  El Rey “Carlos I de España” (1516 -1556), fue el primero que unió en su persona las coronas de Castilla, Aragón y Navarra, ostentando luego en 1520, el titulo de Emperador del Sacro Imperio Romano Germánico como “Carlos V de Alemania”, y se le apodó “El César Carlos”. 

Detalle de Carlos V y su escudo de armasDetalle de Carlos V  y su escudo de armas.

     El Emperador Carlos V mediante una “Capitulación” firmada en  Madrid el 27 de marzo de 1528, arrienda temporalmente la Provincia de Venezuela a los Welser o Belzares, familia de banqueros alemanes de Augsburgo, con los que el Rey había contraído fuertes deudas. En pago, les fue concedido un contrato para conquistar y colonizar el territorio de la costa noroccidental de al actual Venezuela, que se conocería como el “País de los Welser” (que los alemanes denominaron “Klein-Venedig”: Pequeña Venecia), convirtiéndose en una de las primeras gobernaciones alemanas en América. Quedaba así constituida la Provincia de Venezuela, cuyo límite occidental estaba situado en el Cabo de la Vela en la península de la Guajira, y por el Oriente hasta Maracapana (Cerca de la hoy Barcelona), […] “con todas las islas que están la dicha costa, ecebtadas las que están encomendadas y tiene a su cargo el factor Juan de Ampíes”…

Provincia de Venezuela (1528)

     Coincidiendo con la llegada a Santa Ana de Coro (24 de febrero de 1529), de la expedición conquistadora, que había partido desde La Española, comandada por el alemán Ambrosio Alfinger (en alemán Ambrosius Ehinger), es cuando se da inicio formal a la desenfrenada búsqueda del preciado mineral de oro en todo el territorio de la recién creada Provincia de Venezuela (1528). Recayó sobre Alfinger el honor de ser su primer Gobernador, en representación de Los Welser o Belzares. Desde un principio quedo muy claro, que la motivación de los Welser y por lo tanto de Alfinger no era otra que la de comerciar y reunir riquezas. En las crónicas de dicha conquista, se nos presenta al gobernador Ambrosio Alfinger como un encarnizado depredador de los aborígenes del Nuevo Mundo, caracterizándose por una violencia desmesurada en su contra, y a quienes arrebataba sus prendas y amuletos de oro, llegando eventualmente a reunir  por esta vía, un botín con un valor estimado en 90.000 pesos de oro. Como no logró descubrir ninguna mina en su gobernación, decide apelar a una rápida fuente de ingresos, dando inicio a la horrenda “cacería humana” de los aborígenes, apresándolos  para luego venderlos como “esclavos” en la isla antillana de La Española, donde serían sometidos a trabajo forzoso en las minas de oro que los españoles explotaban en el Valle del Cibao y en otras regiones.

Viajes de los Welser, detalle de Theodor de BryViajes de los Welser, detalle de Theodor de Bry.

     En esa isla, la población indígena precolombina había sido diezmada brutalmente a consecuencia de la opresión, el trabajo forzoso, el hambre, las enfermedades y asesinatos en masa, de tal forma que de los 400,000 indios “taínos” que originalmente habitaban la isla en 1492, tan solo existían alrededor de 50.000 para 1508, y  para 1535, sólo 6.000 estaban vivos. En consecuencia, la demanda de mano de obra esclava para la explotación de dichas minas, despertó la codicia de los Gobernadores alemanes de la Provincia de Venezuela, quienes progresivamente transformaron a Santa Ana de Coro en el principal centro de acopio de esclavos indígenas, los que luego serían vendidos a mercaderes esclavistas de La Española y San Juan (Puerto Rico), configurando la mayor escalada en el exterminio de la población nativa.

    Entre 1529-1556, los gobernadores alemanes organizaron innumerables expediciones en busca del preciado mineral. Partiendo desde Santa Ana de Coro, se internaron por el Occidente, Sur y Oriente de la provincia, desde donde trajeron oro arrebatado a los indígenas, pero en ningún caso dejaron registro de las localidades, ni de los yacimientos auríferos de donde procedía este mineral. Sin embargo, años más tarde,  se consiguió algo de oro en la zona de Barquisimeto, El Tocuyo, Valencia y el puerto de Borburata. Pero no es hasta la década de 1560, cuando se difundió la noticia de minas del codiciado metal, en el territorio ocupado por la etnia de los aguerridos indios Caracas, en la región centro-norte-costera de la Provincia de Venezuela, como veremos más delante.

Grabado de Theodor de Bry.Grabado de Theodor de Bry.

     Con el fin de regularizar la extracción de minerales preciosos en todas las colonias hispanas en América, el Rey Don Felipe II mediante la Ordenanza de Valladolid del 10 de enero de 1559, establece de modo expreso y solemne la incorporación a la Corona de todas las minas de oro, plata y azogue existentes en Tierra Firme de las Indias del Mar Océano, así: “Primeramente reducimos, resumimos e incorporamos en Nos y en nuestra Corona y Patrimonio todos los mineros de oro y plata y azogue, de estos, nuestros Reinos, en cualquier partes y lugares que sean y se hallen, Realengos, o de Señorío o Abadengo, agora sea en lo público, consejil o en heredamientos y partes y suelos de particulares” (Capítulo I. Ley 4a, Título I, Libro 6).[ Amorer, E.:1991]

La explotación de las minas:

     La empresa conquistadora de Tierra Firme se caracterizó por ser un proceso donde el conquistador español sometía por la fuerza de las armas a los naturales y los “reducía” a una oprobiosa esclavitud. Desde un comienzo los nativos fueron violentamente presionados para que revelaran la procedencia del oro de sus adornos, y se procedió al saqueo para hacerse con el metal precioso (los llamados “RESCATES”). A través de la licencia que otorgó su majestad católica la reina Isabel en el año 1503 para “reducir” a los indios caribes, se dio autorización abierta para cazar (“cacería humana”) con la espada y el arcabuz a cuantos indios quisieran los ambiciosos esclavistas; a quienes les importaba muy poco la filiación de los cautivos, puesto que para ellos todo indio era caníbal, es decir, antropófago.  Esto se convirtió en la acusación para justificar el exterminio, y de esta forma inhumana fueron asesinados miles de indígenas a manos de los mercaderes esclavistas.

     Gonzalo Fernández de Oviedo (1478-1557), conocido historiador y cronista, autor de la  “Historia general y natural de las Indias, islas y Tierra Firme del mar Océano” (1535), en sus páginas nos muestra una concisa visión de cómo el oro se transformó en argumento incitador para la conquista y los descubrimientos. Viajó a las Indias en 1513 con la expedición de Pedrarias Dávila, gobernador de Castilla del Oro (territorio que comprendía los actuales países de Nicaragua, Costa Rica, Panamá y la parte norte de Colombia). Desde la óptica de un minucioso observador de la naturaleza y las costumbres del Nuevo Mundo, se reveló como un firme defensor de los conquistadores y un encarnizado enemigo de los indígenas: “Esta particularidad de minas es cosa mucho para notar, y puedo yo hablar en ellas mejor que otro, porque hace doce años que en la Tierra Firme sirvo de veedor de las fundiciones de oro y de veedor de minas (en Castilla del Oro), al católico rey don Fernando, que en gloria está, y a vuestra majestad, y de esta causa he visto muy bien cómo se saca el oro y se labran las minas… y he hecho sacar oro para mí con mis indios y esclavos” …  “Estas minas de sabana o halladas en tierra siempre han de buscarse cerca de un río o arroyo o quebrada de agua o balsa o fuente, donde se pueda labrar oro, y ponen ciertos indios a cavar la tierra, que llaman escopetar; y cavada hinchan  bateas de tierra,  y otros indios tienen cargo de llevar las dichas bateas hasta donde está el agua donde se ha de lavar esta tierra” “y hace de notar que para un par de indios que lavan son menester dos personas que sirvan de tierra a cada uno de ellos, y dos otros que escopeten y rompan y caven, e hinchan las dichas bateas de servicio, porque así se llaman, de servicio, las bateas en que se lleva tierra hasta los lavadores… De manera que una batea es, a lo menos en todo lo que es dicho, cinco personas ordinariamente”. [FERNÁNDEZ DE OVIEDO, Gonzalo (1535): Sevilla, España].

Grabados de Theodor de Bry Grabados de Theodor de Bry.

     Consecuencias Fatales: Ante esa inhumana actuación de los conquistadores hispanos en las Indias, el padre Bartolomé de las Casas, abogaba ante la Corona de España, para que se tomaran las medidas necesarias y así lograr extirpar y  remediar tantos males, tantas maldades y traiciones…  “La causa por que han muerto y destruido tantas y tales e tan infinito número de ánimas los cristianos ha sido solamente por tener por su fin último el oro y henchirse de riquezas en muy breves días e subir a estados muy altos e sin proporción de sus personas…”. Así lo denunciaba el padre Bartolomé de Las Casas en su obra  “Brevísima relación de la destrucción de Indias” (Sevilla 1552), al mismo tiempo que comparaba la explotación de perlas en la isla de Cubagua, con la explotación de minas de oro en Tierra Firme: “La tiranía que los españoles ejercitan contra los indios en el sacar o pescar de las perlas es una de las crueles y condenadas cosas que pueden ser en el mundo; no hay vida infernal y desesperada en este siglo que se le pueda comparar, aunque la de sacar oro en las minas sea en su género gravísima y pésima”. [Las Casas, Bartolomé de: 1552] 

Producción de Oro en Venezuela – Siglos: XVI – XVII

     El investigador Earl J. Hamilton, en su obra «El tesoro americano y la Revolución de los precios en España, 1501–1659», publicada inicialmente en 1934,  describe que en los siglos XVI y XVII, desde 1503 y durante los 160 años siguientes, arribaron a España, al puerto de San Lúcar de Barrameda, 185.000 kilos de oro y 16 millones de kilos de plata (1503 y 1660), desde la América colonial. [Hamilton, Earl J. (1934): 1975].

     En la Provincia de Venezuela, la producción de oro de fue relativamente baja si lo comparamos con las otras colonias en las Indias Occidentales. Es solamente a mediados del siglo XVI con el  descubrimiento de las minas de oro de San Felipe de Buria (hoy en el Estado Yaracuy), cuando se inicia formalmente la extracción de oro en territorio venezolano, proporcionando la primera base firme para el desarrollo de la Colonia. “En 1551, Damián del Barrio, a la orden de Juan de Villegas, descubrió las minas de Buría”… [Memoria de la Dirección General de Estadística del Ministerio de Fomento de 1873].

     Aunque de escaso rendimiento, ese descubrimiento originó la fundación de la ciudad de Nueva Segovia, hoy Barquisimeto (1552), y otras villas como Valencia y Borburata. Ese mismo año, el Gobernador Juan de Villegas descubrió otra veta de oro en el sitio de San Pedro, así como también se menciona haber encontrado muestras de oro en la Quebrada de Cocorote. Tanto la mina de Buría como la de San Pedro fueron objeto de explotación por corto tiempo y luego fueron abandonadas a causa de la hostilidad de los indígenas y finalmente por el agotamiento de los yacimientos. En la misma época, hacia la segunda mitad del siglo XVI, se consiguió algo de oro en la zona de El Tocuyo, Valencia y el puerto de Borburata. Pero no es hasta la década de 1560, cuando se difundió la noticia de minas del codiciado metal, en el territorio ocupado por la etnia de los aguerridos indios Caracas, en la región centro-norte-costera de la Provincia de Venezuela. [LÓPEZ, Víctor M.: 1981].

Santiago de León de Caracas (1567)

     En 1560, el mestizo capitán Francisco Fajardo (1530 -1564) descubre una mina de oro en el territorio de los indios Teques, como resultado de una serie de viajes exploratorios que desde su isla natal Margarita, lo llevan a descubrir el codiciado valle del río Guaire, al cual bautizó “Valle de San Francisco”, futuro asiento de la ciudad de Santiago de León de Caracas. Como producto de su insistencia y tenacidad, descubre las minas en los predios de los indios Teques, en el sector “altos de las Lagunetas”, enviando a la ciudad de Santa Ana de Coro algunas muestras del mineral al Gobernador y Capitán  General de la Provincia de Venezuela, Don Pablo Collado. Craso error, puesto que le costara la envidia general de todos los conquistadores españoles y del propio Gobernador,  quien le revocó los títulos y poderes previamente concedidos, nombrando para sustituirle en la prosecución de  dicha conquista  a Pedro Miranda, quien una vez obtenido algunas muestras de oro de las minas descubiertas por Fajado en el sitio de las Lagunetas, se dirige a El Collado (futura Caraballeda), donde lo apresa y lo remite al puerto de Borburata y de allí al Tocuyo, donde el Gobernador Collado lo deja en libertad, y para enmendar los maltratos que había sufrido, le nombra Justicia Mayor de la Villa de El Collado, a donde retorna muy descontento.

     Convencido el gobernador Collado de la importancia de la provincia de Caracas por la relación que le hizo Pedro de Miranda de la riqueza de sus minas de oro, de la salubridad de sus tierras, y del gran número de indios que la poblaban, decide enviar (1561), al prestigioso capitán Juan Rodríguez Suárez para que prosiguiese con la conquista y poblamiento del valle de San Francisco, recomendándole muy especialmente que estableciese la explotación del “real de minas” descubierto por Fajardo (cerca de Carrizal, Miranda) en territorio de los aguerridos indios Teques. El valeroso cacique Guaicaipuro en alianza con los demás caciques de la región costera (incluyendo entre ellos a los más poderosos: Catia, Guaimacuare, Guaicamacuto y Naiguatá; mientras que Pariata, Curucutí, Guaracarumbo, Maiquetía, Guarauguta, Carapaica, entre otros, tendrían menos territorio, menos hombres y, por lo tanto, menos poder)  trató de impedir la penetración de los españoles y la explotación de las minas de oro. Rodríguez Suárez se alía con el capitán Francisco Fajardo y vence al Cacique de los Teques en las batallas de San Pedro y La Quebrada. Pero finalmente, Guaicaipuro y su aliado Paramaconi lo vencen y le dan muerte (1561), en el sitio de Las Lagunetas (Estado Miranda). Guaicaipuro se convirtió en la figura principal y central en la sublevación de todas las tribus nativas de la provincia de Caracas, y logra unirlas a todas bajo su mando.

     Los intentos por conquistar el valle de los indios Caracas (Valle del Miedo, como también se le conoció), se estrellaron por muchos años ante la fuerte resistencia de los aborígenes. Es tan solo a mediados del año 1567, cuando el capitán Diego de Losada, por encomienda del gobernador de la provincia, Pedro Ponce de León (Período: 1566-1569), acomete cautelosamente la conquista y pacificación del valle caraqueño. Logra (re)fundar la ciudad de Santiago de León de Caracas el 25 de julio de 1567, el día de Santiago, en el mismo sitio donde inicialmente Francisco Fajardo había fundado el “pueblo” de San Francisco (1560), y posteriormente Juan Rodríguez Suárez la “Villa de San Francisco” (1561). Después de la muerte de Losada (Borburata, 1569), algunos conquistadores (Garci González de Silva entre otros) continuaron la explotación del “real de minas” descubierto por Fajardo. En 1575 el capitán español Gabriel (o Gustavo) de Ávila encontró de nuevo la mina y la llamó “Nuestra Señora”, pero a los pocos años la misma fue “abandonada y olvidada” (hacia 1580).

Río Guárico: Minas de San Juan; Morros de Tucurapana (1579)

     La búsqueda incansable de afloramientos auríferos por parte de los conquistadores españoles, continuó febrilmente en toda la región centro-costera de la Provincia. Avivan las esperanzas de   obtener oro, los cateos y el establecimiento de un “Real de minas” que hiciera el célebre capitán Garci González de Silva en 1579 a las riberas del río Guárico.  […] el Real de minas de San Juan, que el dicho Garci González pobló cuando descubrió las dichas minas. … en comarca y vertientes del dicho río Guárico.  ….que está en las juntas que hazen este dicho río de Guárico y el del Pao… que es donde el dicho Capitán Garci González tuvo alojada su jente cuando fue a la conquista de los Cumanagotos… ubicadas en las proximidades del… “Morro e Peñoles que los cristianos llamamos los Morros del Guárico” (Tucurapana de los indígenas caribes). [Archivo General de Indias. Santo Domingo 207. Traslados Academia Nacional de la Historia. Nº  109- V- II; p.  367]

Real de Minas de San Juan.Real de Minas de San Juan, FUENTE: Elaborado por el autor en base al análisis documental consultado.

     Esa famosa expedición al oriente, comandada por el capitán González de Silva, estaba  destinada a la conquista de la indómita provincia de los Cumanagotos. Siguiendo el mandato del Gobernador Juan de Pimentel, la expedición salió de Santiago de León el 06 de abril de 1579, con rumbo a los valles de Aragua, para luego continuar por la antigua “ruta   de los llanos”, siguiendo el cauce del Guárico, marchando luego paralelamente al piedemonte meridional de la Serranía del Interior, hasta llegar a la costa donde desemboca el rio Unare al Mar Caribe. Había partido con 130 soldados españoles, González de Silva decidió tomar ese camino,… “huyendo de que los Cumanagotos tuviesen noticia de su entrada, dejó la vereda de la costa que era la más conocida, y formando un  medio circulo para los valles de Aragua, atravesó por los llanos”… [Oviedo y Baños, José de (1992) p. 302]. Necesariamente, González da Silva y su gente debió cruzar el valle del Orituco, pero lamentablemente no quedó referencia alguna al respecto.

Fundación de San Juan de la Paz (1584) y San Sebastián de los Reyes (1585)

     Teniendo como objetivo fundamental asegurar una comunicación permanente con la región oriental (Cumaná), y establecer el control y dominio de la comarca al Sur de Caracas, el Gobernador Don Luís de Rojas, decide comisionar al capitán Sebastián Díaz de Alfaro para la “pacificación y conquista” de las  naciones de indios de la zona sur de la capital.

     Al Sur de Santiago de León, sólo se conocía el valle de Salamanca (Valles del Tuy Medio). Sin embargo, más allá de la serranía del Interior, (límite hidrográfico entre las cuencas del mar Caribe y la del río Orinoco), quedaba inexplorada la inmensa  y desconocida región de los llanos centrales, que se alargaba al Sur hasta las riberas del Orinoco (Uyapari).

Distribución de la población aborigen antes de la Conquista

Distribución de la población aborigen antes de la Conquista. FUENTE: Elaboración del autor en base al análisis documental consultado.

     El Gobernador Don Luís de Rojas le participo al Rey su determinación, en una carta fechada en Santiago de León el 27 de octubre de 1584: “He despachado al Capitán Sebastián Díaz con sesenta hombres bien aderezados, a procurar que busque sitio cómodo en donde poder hacer un pueblo, de suerte que se pueda comunicar el pueblo de Cumaná con éste, de donde se pueda proveer de las comidas necesarias de maíz y carne; es hombre que se halló en poblar esta ciudad y tiene experiencia de todo” [Archivo General de Indias. Santo Domingo, 193. Ramo1. Traslados Academia Nacional de la Historia. Tomo 132. vit. 2, p 128]

     El Capitán Díaz de Alfaro y sus expedicionarios arribaron a las “Sabanetas de Ocumare”, donde establecieron una ranchería en un estratégico sitio a la margen derecha del río Tuy, donde muy posteriormente se asentará la actual población de Ocumare del Tuy. El 17 de octubre de ese mismo año, partieron a la conquista “pacifica” de las provincias de los Quiriquires, Tomusas y Aruacos. Continuaron su expedición siguiendo el curso del río Tuy, aguas abajo, y conforme al relato del Escribano de la expedición Alonso García de Pineda, el Capitán Díaz Alfaro “corrió las dichas provincias y las apuntó, y en las riberas del río que llaman Tuy pobló una ciudad, a la cual puso por nombre San Juan de la Paz”. [Archivo General de India. Escribanía de Cámara. Legajo 658-A. Ramo 4. Pieza Primera, f. 33] 

“El Capitán Díaz de Alfaro fundó en las orillas del río Tuy (cuatro leguas más abajo de donde junta sus aguas con el Guaire) la ciudad de San Juan de la Paz”. [Oviedo y Baños, José: 1992].

Ubicación de San Juan de la Paz.Ubicación de San Juan de la Paz. FUENTE: Elaboración del autor en base al análisis documental consultado.

     El sitio exacto de su primitiva ubicación no ha podido ser determinado hasta ahora, solamente se tiene referencia de que fue fundada a las orillas del Tuy, como lo afirma el cronista Oviedo y Baños (en su obra escrita en 1705 y publicada inicialmente en 1723).

     Recordemos que, como ya se mencionó anteriormente, la expedición salió de las “Sabanetas de Ocumare” el 17 de octubre de ese año, siguiendo el cauce del Tuy, el cual después de recibir las aguas del río Guaire por su margen izquierda, entra en una especie de estrechura montañosa donde se acaban los Valles del Tuy y se abren los de Barlovento, justo en el territorio dominado por los indios Tomusas, que para esa época vivían dispersos en las selvas barloventeñas y en las intrincadas montañas del tramo oriental de la Serranía del Interior. Respecto al asiento original de San Juan, afirma el investigador Castillo Lara: las cuatro leguas señaladas por Oviedo estarían  cerca del actual sitio de Aragüita. Es posible, incluso, que la ubicación fuera un poco más abajo, siempre a las riberas del Tuy. [Castillo Lara, Lucas (1984): Tomo I; pp.32- 33].

     De la misma opinión es el autor Telasco MacPherson, en su obra publicada en 1891: “probablemente en el sitio que hoy ocupa Aragüita fue fundado el pueblo de San Juan de la Paz por Sebastián Díaz Alfaro, a orillas del río Tuy y en sus inmediaciones se descubrieron las minas auríferas que enriquecieron a San Juan”.

      “[…] Su Merced pobló en nombre de Su Majestad en la dicha ribera del Tuy, Provincia de los Tomusas, una ciudad a la cual puso “San Juan de la Paz” […] [Acta de la Fundación de San Sebastián de los Reyes (Copia expedida el 07-08-1762): Archivo General de la Nación. Diversos. Tomo XXXVI, Años 1762 a 1764, Nº 10. ff. 163 a 175].

     La fecha de su fundación no ha quedado explícitamente fijada en los documentos conocidos hasta ahora, pero teniendo la certeza de que la expedición había salido de las Sabanetas de Ocumare el 17 de octubre de ese mismo año, el investigador Castillo Lara, propone, que dicha fundación podría fijarse para fines de noviembre o principios de diciembre de 1584. [Castillo Lara, Lucas (1984): Tomo I; p. 32]. Una vez elegido el sitio y lugar donde se poblaría la ciudad, se hizo la ceremonia que los Capitanes de Su Majestad solían y acostumbraban hacer, pasando a poblar la ciudad, asignándole unos treinta vecinos, es decir, casi  la mitad de los que llevaba en la expedición. Luego nombró a los Regidores y Alcaldes, y conforme a los poderes y facultades que tenía, distribuyó solares a los vecinos y les repartió las “encomiendas de los naturales” de la comarca.

Detalle viajes de Sebastian Díaz de AlfaroDetalle viajes de Sebastián Díaz de Alfaro en 1585, FUENTE: Elaboración del autor en base al análisis documental consultado.

Las Minas de Apa y Carapa:

     El objetivo primordial de la expedición colonizadora que adelantó  el Capitán Díaz de Alfaro tuvo un claro impulso minero desde sus inicios. La codicia por obtener oro y el afán de lucro siempre presente en todos los conquistadores españoles, convirtió  la “entrada”  a la provincia de los Quiriquires, Aruacos y Tomusas, en una empresa netamente económica. Las expectativas de encontrar oro de aluvión en los lechos de los ríos y quebradas de esa provincia, quedaban avaladas por los descubrimientos previos en el territorio de los Teques, efectuados por Francisco Fajardo en 1560, y el establecimiento de un Real de minas de oro que realizó Garci González de Silva en 1579 en las riberas del curso medio del río Guárico, a nivel de su confluencia con el río Pao. En su afán por encontrar yacimientos auríferos, Díaz de Alfaro se internó en las montañas circunvecinas, por donde algunos indígenas le habían dado noticias de la existencia de oro de aluvión en los lechos de algunos ríos y quebradas de esa intrincada selva aledaña, en donde lo encontraban en forma de pepitas. Así lo declaraba su compañero de expedición Mateo de Laya Mojica, “Habiendo dejada repartida la tierra y naturales de ella en nombre de su Real Majestad,  el dicho Capitán por su propia persona salió a descubrir minas, ocupando algún tiempo en descubrimiento de ellas hasta que las descubrió muy ricas, de las cuales sacó muy gran cantidad de oro, del cual se llevaba en muestra a Su Majestad y su Real Consejo en pedazos de sesenta y de a cien pesos y de ciento cincuenta de oro fino cada uno, los cuales llevó Simón de Bolívar que en nombre de esta ciudad fue a pedir mercedes a Su Majestad, las cuales si hoy se labrasen se sacaría gran cantidad de oro porque prometen gran riqueza” [Archivo General de Indias. Escribanía de Cámara. Legajo 658- A, Ramo 4, f. 38]  

     En las inmediaciones de las quebradas de Apa y Carapa (afluentes del río Tuy), el capitán Díaz de Alfaro descubre las minas del mismo nombre, que dieron mucha fama y renombre a San Juan en sus principios, “pues habiéndose descubierto en su jurisdicción las minas de Apa y Carapa de tan opulenta riqueza, que en los dos meses primeros de su beneficio se sacaron cuarenta mil (40.000) castellanos de oro de veinte y tres quilates”.  [Oviedo y Baños, José de (1992) p. 314].

El Autor tras la pista de las Minas de Apa y Carapa    Foto: El Autor tras la pista de las Minas de Apa y Carapa en la hoya hidrográfica del río Taguaza (Aragüita – Edo. Miranda – Venezuela)

Abandono de San Juan de la Paz y sus minas de oro

     El influjo magnético del fino mineral aurífero descubierto en las inmediaciones de las quebradas de Apa y Carapa, tuvo una efímera duración, y a los pocos meses de iniciarse su laboreo, se detuvo la producción de las minas. Varias razones debieron influir para que el deseo de riqueza fácil y lucro inmediato de los conquistadores europeos, se disipara en tan corto tiempo y dejaran abandonadas tan fructíferas minas, habida cuenta de la registrada producción de oro fino obtenido de las mismas.

     Una de esas versiones es la del cronista José Luís de Cisneros (1764) [...] “Se trabajó en un tiempo en la jurisdicción de San Sebastián de los Reyes, distante de esta ciudad, como veinte y cinco leguas, en dos pequeños cerros, que llaman Apa y Carapa unas minas, de cuyo metal precioso, y de superior calidad, se hizo una custodia, y diferentes alhajas, que aún permanecen en la propia ciudad, cuyo beneficio paró por la desgracia sucedida con los peones trabajadores de aquellas minas, a quien invadieron los indios bárbaros de nación Tomuzos, que haciendo una matanza de todos, pusieron en tal temor a los que fomentaban esta idea, que olvidados de su utilidad, por el miedo de los indios, desistieron de la empresa”. [Cisneros, José Luís de (1764/1981), pp. 79-80]

     Son gente brava y fiera: Las repetidas invasiones de los Tomusos, y las muertes de gente española a manos de esa “gente brava y fiera” fueron las razones fundamentales del abandono de dichas minas. Así lo relataba en una información testifical el renombrado conquistador Alonso Andrea de Ledesma en 1589: “…los indios Quiriquires, Tomusas e Guaiqueríes que son repartimientos encomendados a particulares vecinos de esta ciudad y de San Sebastián de los Reyes, muy cercana  de esta dicha ciudad,  no acuden al llamado de sus encomenderos y están todavía rebeldes, porque son gente brava y fiera, e inhumana, traidores, tales que cada día ofenden a cualquier cristiano que hallan cómodo para acometer, con tanta desvergüenza que no ha veinte días que a este testigo y a otras gentes que consigo tenía sacando oro en las minas de San Sebastián, salieron a ellos hasta setenta indios Tomusas e a traición le acometieron con muchos flechazos, y en la defensa perdió este testigo y le mataron un negro muy hombre e dos indios ladinos, e se comieron al negro asado en barbacoa”… [Archivo General de Indias. Indiferente General 3.088-C. Traslados Academia Nacional de la Historia. Tomo 74. Vitrina 1. p. 143. En: Castillo Lara, Lucas (1984): Tomo I; p. 52]

     Para el cronista José de Oviedo y Baños (1723), las razones fueron otras: “…aquella felicidad fue un relámpago que se apagó cuando empezaba a lucir, porque reconociéndose después ser el temperamento muy enfermo, por las muchas humedades del terreno… a que se añadía ser tan frecuentes las aguas, que solía pasarse un mes entero sin ver el sol, en un continuo llover, se fueron desabriendo los vecinos; y anteponiendo la salud a las conveniencias que pudieran adquirir en la labor de las minas, la fueron desamparando con tal prisa, que antes de los dos años quedó del todo despoblada, perdiéndose con el transcurso del tiempo hasta la memoria del paraje donde se sacaba el oro”.   [Oviedo y Baños, José de (1992) p. 314].

     También Telasco Mac Pherson (1891), en su obra ya mencionada, afirmaba que, “Cerca de estos morros están las minas abandonadas en las cabeceras del río Arenilla, entre Apa y Carapa [...] que debido al rigor del clima y por las fiebres que afectaron a los mineros fueron abandonadas”.[Mac Pherson, Telasco: 1891]

     A este respecto opina el Dr. Rodrigo Infante, médico sanitarista y escritor orituqueño: “Es posible, digo, que la hipertermia que derrotó a los trabajadores de las minas hubiera sido fiebre amarilla selvática o con menos probabilidad, paludismo”. [En: López Garcés, Carlos: 1998]

     El investigador aragüeño Castillo Lara, concluye: “la causa de este abandono debió ser lo malsano de del sitio, las enfermedades, lo fragoso del lugar, la selva, lo inhóspito del clima y también el acechante peligro de unos indígenas enemistosos”. Al mismo tiempo nos refiere que, una vez descubiertas las minas por el Capitán Díaz de Alfaro, y estando presente en las mismas, sufrió una enfermedad de calenturas, tal y como lo relataba el Escribano Alonso García Pineda: “Estando el dicho Capitán Sebastián Díaz de Alfaro en la dicha quebrada de Apa personalmente, le dio cierta enfermedad de calentura que le fue fuerza desampararlo por no perder la vida, con respecto de ser tierra fragosa de montañas y enferma, y se vino a esta ciudad”. [Archivo General de Indias. Escribanía de Cámara. Legajo 658-A. Ramo 4. f. 33]- En: Castillo Lara, Lucas (1984): Tomo I; p. 50; Castillo Lara, Lucas (1977): Vol. 128; p. 297] 

Ciudad del Oro en OritucoCiudad del Oro en Orituco: San Sebastián de los Reyes (1585). Fuente: Elaboración del autor según datos de la obra de Adolfo A. Machado (1961).

La Ciudad del Oro en Orituco: San Sebastián De Los Reyes (1585)

     Don Adolfo A. Machado (FN: 01-09-1855;  : 01-07-1903) en su obra “Apuntaciones para la Historia” de Altagracia de Orituco, su pueblo natal, escrita entre 1875 y 1899, al referirse a los orígenes de la ciudad de San Sebastián de los Reyes (1585)  afirma apasionadamente que era la “Ciudad del Oro en Orituco” alegando dos razones para justificar esa célebre frase. Primeramente porque era el primer pueblo levantado por los conquistadores españoles en suelo orituqueño, y  porque además …”No por simple placer andarín ni por la gloria de ser fundador de pueblos, vino Díaz Alfaro a levantar en tierra orituqueña el primitivo San Sebastián de los Reyes, … sino atraído por los trabajos preliminares de explotación de las minas de oro del capitán José Silva, en el abra de la Quebrada de Mota, la cual tiene su nacimiento en el Cerro El Diamante; y las minas de oro descubiertas por Chacón a la margen derecha de la Quebrada las  Minas o de Apamate, al noreste de Altagracia de Orituco”(En los predios del actual Monumento Natural “Morros de Macaira”).

     Machado supone que la explotación de las minas descubiertas tanto por el capitán José Silva, como por el capitán Chacón debió realizarse en “tiempos anteriores” incluso a los descubrimientos de las minas de Apa y Carapa en la selva circunvecina a la ciudad ribereña del Tuy, San Juan de la Paz (1584).

     En apoyo a la hipotesis de Machado, pudieramos argumentar, que el capitán Sebastián Díaz de Alfaro, una vez asentada la incipiente ciudad, “unas cuatro leguas más abajo de la desembocadura del Guaire en el Tuy” (en las inmediaciones de la actual población de Aragüita); se interna personalmente en la selva circunvecina y descubre las célebres minas de Apa y Carapa. Esto debió ocurrir en los días finales del año 1584; y a pesar de los fructíferos rendimientos de dichas minas, el capitán fundador ordena y organiza rápidamente la continuación de su plan colonizador, retornando con parte de su gente hasta las Sabanetas de Ocumare, desde donde sin muchos titubeos se enrumba muy acertadamente por el abra del río Lagartijo, aguas arriba, trasmontando la Fila Maestra, para caer al valle de Buena Vista o de Curabe, “un pequeño valle como de un kilómetro cuadrado, en la desembocadura de una quebrada (Curabe) en la de Quere, tributaria del río Memo”; lugar seleccionado para fundar el primitivo San Sebastián de los Reyes el seis de enero de mil quinientos ochenta y cinco (06-01-1585)  (Machado, A: 1961, p 20). La precisa orientación y movilización de Díaz Alfaro y su gente en aquellas agrestes montañas, denotan un reconocimiento previo de la zona por parte de exploradores españoles, así como el descubrimiento de yacimientos auríferos en el Orituco realizado con anterioridad a la fundación de San Juan de la Paz (finales de 1584), por los ya nombrados capitanes Silva y Chacón; tal y como lo sugiere el historiador del Orituco Don Adolfo Machado, quien no duda ni un momento de la existencia de oro de aluvión en remotos tiempos, antes de la fundación de los pueblos del Orituco.

Monumento natural Morros de MacairaMonumento natural Morros de Macaira.

CONCLUSIÓNES:

     La búsqueda de afloramientos auríferos, se transformó en argumento incitador para la rápida conquista y colonización tanto de los valles del río Tuy como los del Orituco, utilizando la mano de obra esclava indígena, sometida por la fuerza de las armas de los conquistadores españoles, para que con su penoso trabajo abriera caminos, zapas y socavones, dispersos  por todas aquellas agrestes montañas y por los cauces de las quebradas, arroyos y ríos en una búsqueda frenética del preciado mineral de oro. El influjo magnético del fino mineral aurífero descubierto en las inmediaciones de las quebradas de Apa y Carapa (afluentes del Tuy), y de las minas de Silva y Chacón en el Valle del Orituco tuvo una efímera duración. La resistencia de las tribus Quiriquires y los Tomusas (dueños ancestrales del Tuy), condujeron al fracaso la aventura conquistadora y la explotación del oro de Apa y Carapa, obstaculizando el sostenimiento de San Juan de la Paz, el cual fue asaltado y asediado por los fieros guerreros caribes, provocando el abandono de la ciudad, por lo que muchos de sus vecinos retornaron a Santiago de León y algunos otros se unieron a los pobladores de San Sebastián en su primitivo asiento de Curabe (1585). Ante estas nuevas circunstancias, los conquistadores españoles enfocan su esfuerzo colonizador en el establecimiento de hatos de ganado vacuno. Cabe destacar, que a pesar del descubrimiento del fértil y boscoso valle del Orituco, con sus corrientes de agua cristalina de curso permanente durante todo el año, los nuevos colonizadores del valle no llegaron con la intención de cultivar la tierra. De allí que casi desde el principio, la cría de ganado se convirtió en la principal fuente de vida para la ciudad, la principal fuente de producción, a pesar de la promisoria perspectiva agrícola que les ofrecía los valles y vegas del río y sus afluentes.

REFERENCIAS

Acta de la Fundación de San Sebastián de los Reyes (1585): Copia expedida el 04-03- 1738; localizada y publicada por el investigador Lucas Guillermo Castillo Lara (1984) en el Archivo del Registro Principal del Distrito Federal, Cajas  Negras y Papeles Sueltos. Actualmente en el Archivo de la Casa Natal del Libertador.

Acta de la Fundación de San Sebastián de los Reyes: (Copia expedida el 07-08-1762): Archivo General de la Nación. Diversos. Tomo XXXVI, Años 1762 a 1764, Nº 10. ff. 163 a 175.

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De Armas Chitty, José A. (1951) Origen y formación de algunos pueblos de Venezuela. Caracas; Tipografía Americana.

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Las Casas, Bartolomé de [1552](1992) Brevísima relación de la destrucción de las Indias. Edición de I. Pérez Fernández. Madrid: Editorial Tecnos, 1992.

López Garcés, Carlos A. (1998) Altagracia de Orituco: un topónimo y un gentilicio. Altagracia de Orituco, Estado Guárico: Edición del Concejo Municipal José Tadeo Monagas.

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Mac Pherson, Telasco A. (1973) Diccionario histórico, geográfico, estadístico y biográfico del Estado Miranda [1891]. Los Teques, Gobernación del Estado Miranda, edición facsimilar.

Machado, Adolfo (1961) Apuntaciones para la Historia de Altagracia de Orituco. Madrid, Publicaciones Amexco.

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Pino Iturrieta, Elías (2006) Historia global de Venezuela. Caracas; Editorial Globe C.A., ISBN 9806427130.

Pimentel, Juan de  [1578/1964] “Relación Geográfica de Nuestra Señora de Caraballeda y Santiago de León”.  En: ARELLANO M., Antonio (1964): Relaciones Geográficas de Venezuela. (Recopilación) A.N.H, Caracas.

FRANCISCO SILVESTRE ESPEJO

Por: Juan Ramón Ávila.

 Dr. Francisco Silvestre Espejo Caamaño.

     Vio la luz en la primera quincena del mes del abril del año 1758, hijo de Doña Bárbara Caamaño y Bermúdez y de Don Francisco Lorenzo Espejo, según partida de bautismo que reposa en los archivos parroquiales (no especifica el día exacto, pero según la costumbre el bautismo se produjo el 16 de abril y éste se realizaba los primeros días de nacido el niño).

     Su infancia y escuela primaria trascurren en un pueblo con 150 casas y 1500 habitantes entre blancos, negros e indios… Le rodeaban haciendas y sembradíos.  El río Güaire que hoy conocemos era navegable, quebradas como la de Siquire con agua abundante y propicia para la pesca y recreación.

Actividades:

1. Recibió el grado de Bachiller en Leyes en la Universidad Real y Pontificia de Caracas, el 30 de abril de 1.781.

2. En Caracas tuvo relevante actuación como Miembro Fundador del Colegio de Abogados, año 1.787.

3. En el Palacio Federal de Valencia redacta el Decreto Penal para castigar el “Delito de Deserción”.

4. En la ciudad de Caracas es Miembro de la Sociedad Patriótica germen de la Declaración de Independencia, año 1.810.

5. Participa junto a prominentes hombres de las provincias de Venezuela firmando el Acta de Independencia, el 5 de julio de 1.811.

6. En el Palacio Federal de Valencia escribe el “Decreto Penal contra Traidores, Facinerosos y Desafectos a nuestro Gobierno”, el 16 de abril de 1.812.

7. En el palacio Real de La Victoria, redacta “La Ley Marcial”, el 19 de junio de 1.812.

8. En la ciudad de La Victoria levanta “El Acta con motivo de la Capitulación de Miranda”, el 12 de julio de 1.812.

9. El Dr. Francisco Espejo es Miembro del Segundo Triunvirato, junto a Baltasar Padrón y Cristóbal Mendoza, que rige los destinos de la Segunda República, es su Primer Presidente en turno, año 1.812.

RECUERDOS DEL PUEBLO DE SANTA LUCÍA AL DR. FRANCISCO SILVESTRE ESPEJO CAAMAÑO…

1. LA PLAZOLETA CON SU BUSTO, al final de la calle  Dr. Espejo, frente al Cementerio Viejo.

2. CALLE, denominada DR. FRANCISCO ESPEJO.

3. FARMACIA DR. FRANCISCO ESPEJO, situada en la esquina que ocupaba la casa del Capitán Francisco Lorenzo Espejo, padre del Dr. Francisco Espejo.

4. LAPIDA CONMEMORATIVA, colocada en la pared frontal de la Casa de la Cultura de Santa Lucía, fecha 19 de abril de 1.924.

5. ADAPTACIÓN A LA TELEVISIÓN DE LA VIDA DEL DR. FRANCISCO ESPEJO, a cargo del periodista Félix Díaz Martínez (q.e.p.d.) y ADAPTACIÓN AL TEATRO del periodista y Cronista de la Ciudad Santiago Navas Morales. 

6. DECRETO ACUERDO, del ilustre Concejo Municipal del Distrito Paz Castillo, fecha 10 de julio de 1.968, donde dice: “Decretar el 15 de julio de cada año como fecha memorable que debe ser guardad por toda la colectividad en prueba de admiración y respeto a este glorioso mártir de la República”.  Presidente, Fulgencio Espejo; Secretario, Ramón A. Cañongo.

7. RETRATO DEL ILUSTRE PROCER, colocado en la Casa de la Cultura de Santa Lucía, autor el fallecido pintor Julio Escobar Cortés, 1.976.

8. CREACIÓN DE LA CONDECORACIÓN ORDEN “DR. FRANCISCO ESPEJO”, fecha 14 de Julio de 1.976 a cargo del Concejo Municipal del Distrito Paz Castillo.

Medalla “Orden Dr. Francisco Espejo”

9. INSCRIPCIÓN EN BRONCE, marca la tumba de los padres del Dr. Francisco Espejo, sepultados en el templo Parroquial de Santa Lucía V. y M., fecha 10 de febrero de 1.981.

10. INAUGURACIÓN DEL PLANTEL “GRUPO ESCOLAR DR. FRANCISCO ESPEJO” año 1.956.

11. SEMANA DEL PLANTEL Y SU EPÓNIMO, en el mes de abril de cada año.

12. Estudio sobre la vida de la familia Espejo, a cargo del Padre Mariano Marianchich (o.f.m.) págs. 35 al 63 SANTA LUCÍA DE PARIAGUAN, (1621 – 1981) Un pueblo del Estado Miranda (varios autores), Caracas, 1.982.

Fallecimiento:

Fue preso y fusilado por José Tomas Boves en Valencia el 15 de julio de 1814.

El Río Tuy su Cuenca, su Curso y sus Principales Afluentes

Por: Iván López

       En el presente trabajo deseamos presentar de una forma amena y sencilla una visión de la cuenca y los principales afluentes del río Tuy, así como el curso que este sigue desde su lugar de nacimiento hasta su desembocadura, para esto inicialmente reproducimos textualmente lo escrito por Telasco Macpherson en el año de 1891 en su Diccionario del Estado Miranda, como referencia HISTÓRICA muy importante, posteriormente continuamos con un trabajo de investigación algo mas actualizado como complemento al trabajo de este miembro de la academia de la Historia de Venezuela:

       “En los cerros de Tamaya y Maya, de la cordillera del litoral, en la sección Bolívar se origina el Río Tuy que corre al Sur-oeste hasta unirse al de javillo y de las Lagunetas que salen del cerro del Palmar; entonces voltea al Oeste y parece dirigirse a los valles de Aragua, mas llegando al Mamón encuentra al Río Tiquirito que viene del poniente (oeste), tomando su origen en la sierra de Guarayma; allí tuerce al naciente (este) y cerca de la victoria esta el punto de partición de las aguas que corren a la laguna de Valencia, al poniente, y hacia los Valles del Tuy al Naciente por medio de unos montecillos calcáreos que están cerca de la hacienda de Tiquire, presentando así los Valles del Tuy y los de Aragua en una sola olla en la que las aguas corren en direcciones opuestas.

        Sigue el Tuy en su curso recibiendo, de la cordillera del interior los Ríos Tácata, formado por el Guare y el Mésia; al Tarma, Ocumarito, Marare, Sucuta, lagartijo y Yare por la margen derecha, y por su izquierda la quebrada de Charallave y el Guaire; más después le caen el Taquisita y el Tagusa; y como a dos leguas el Caucagua que se origina en la quebrada de Guarenas; en el mismo lugar recibe las aguas de la cordillera de Altagracia, por los ríos Macaira, Apa, Panaquirito y el Sapo; deja entonces de costear el pie de la serranía del interior, y no teniendo a su izquierda obstáculo alguno, cambia el curso que llevaba al naciente y se dirige al Noreste, recibiendo el Merecure de una montaña baja y espesa; cerca de su desaguadero esta la boca vieja de Capaya y le cae el río San José que sale de los cerros del interior.

       El Río Tuy, cuyas riberas puede considerarse como el teatro principal de la agricultura de la sección Bolívar, tiene un curso desde su origen de 55 leguas, ofreciendo una navegación de 24, desde la boca del Guaire, frente a Santa Teresa, hasta el Mar, donde lleva las aguas de 39 ríos y multitud de riachuelos”

        De lo antes narrado, hoy vemos que el Río Tuy se forma en la Cordillera de la Costa al pie del Pico Codazzi, a unos 2.426 m.s.n.m., aproximadamente, casi desembocando en el Mar Caribe y está compuesto por diversas subcuencas que drenan sus aguas al Tuy dentro del territorio mirandino.

       El cauce principal del Río Tuy (Tuy alto), sobre el sector Boca de Cagua – Tácata, recibe aportes de diversos ríos de los valles de Aragua a saber el Tiquirito, y las aguas de pequeñas lagunas de la cordillera de la costas, luego cerca de Paracotos, las aguas de la quebrada Maitana, amoldando un curso en dirección suroeste, sobre el sector Los Cujíes, el valle se estrecha presentando un típico valle de montaña a partir del cual comienza un cañón de fuerte pendiente que finaliza en Tácata.

       La sub-región administrativa de los Valles del Tuy se empieza a abrir en Tácata, cuando el río ya ha descendido en unos  300 m. Al salir de Tácata, las aguas del Río Guare se incorporan al Río Tuy por su margen derecha, así como los del Mesia y el torrentoso Tarma y el apacible Sucuta, a partir del cual se forman meandros incipientes que se van desarrollando a medida que se ensancha el valle. Pasa por los terrenos de la población de Cúa siguiendo el curso del pie de monte de la serranía del interior hasta llegar a Ocumare.

Curso del Río Tuy frente a Ocumare del Tuy

       Donde recibe las aguas del Río Ocumarito (al Oeste de Ocumare) y el Río Lagartijo (al Oeste de Santa Elena) posteriormente sigue su curso hacia la población de Santa Teresa del Tuy donde recibe al Guaire.

Cruce del Río Tuy y el Guaire en Santa Teresa del Tuy

       El Río Guaire constituye el afluente más caudaloso del Tuy, sus aguas son bastante turbias con altas concentraciones de sedimentos en suspensión. La subcuenca de la quebrada Charallave pasa por Paracotos y Charallave, y desemboca al Tuy por la quebrada La Cabrera la cual esta antes de llegar al Río en Santa Teresa desembocando en la quebrada Turmusa, de igual forma se tiene la subcuenca del Río Guaire que cruza de Oeste a Este el Valle de Caracas y recibe diversas corrientes (dentro del sector mirandino se encuentran la quebrada de Baruta y los ríos Chacaíto y Tocomé, entre otros) que se abre paso por el Este de Petare.

       Rápidamente el Río Guaire desciende de altitud, en unos 13 Km. poco antes de desembocar al Río Tuy, por el Oeste el Guaire recibe el Río Suapire, y por el Este, le llegan diversas quebradas como El Palmar, Siquire y otras que se forman de la Fila de Mariche.

     Dentro de los Valles del Tuy y por el Sur, fluyen hacia el Río Tuy una sucesión de corrientes fluviales de poco desarrollo pero de cierto caudal debido a su formación en las laderas del Norte de la Serranía del Interior estas una  gran multitud de quebradas y riachuelos que descienden del parque nacional Guatopo.

       En la garganta de Aragüita, el Tuy recibe al Río Taguaza y el Río Caucagua, también llamado Río Grande, el cual se forma al noreste de Petare, donde las aguas se separan en el lugar de la hoya del Caurimare, afluente del Guaire, es prácticamente imperceptible, debido a la escasa prominencia de esta. El Río Grande avanza por el ángulo formado en los planos de ladera de la fila maestra de la Cordillera de la Costa y las de la Fila de Mariche y el cauce se ahonda notoriamente a partir de Guarenas.

    El Río Grande, cambia su nombre a Río Caucagua cuando entra en la localidad de Caucagua y su corriente fluvial entra en contacto con la curva de nivel de los 100 m.s.n.m, entra de pleno en la llanada barloventeña, avanza haciendo meandros, hasta desembocar al Río Tuy.

       El tramo del Tuy en la depresión de Barlovento, se conoce como el Bajo Tuy, el cual se desarrolla en una extensa planicie aluvial, la cual arranca a la altura de Aragüita y termina sobre el Mar Caribe. Debido a la poca pendiente, el río tiende a alargar su curso formando meandros, siendo la primera parte más activa hasta desembocar en el mar.

      Por otro lado, los Ríos Taguaza y el Cuira descienden de la Serranía del Interior desembocando en el Río Tuy. Otras corrientes reciben al Río Tuy por el Norte ya en Barlovento, entre las que se destacan el Río Merecure que a su vez recibe las aguas del Caño Urape, el Río Capaya y el San José.

      Finalmente el rio desemboca sus aguas en el sector de Caño Copey entre Páparo y San José de Rio Chico en barlovento.

Desembocadura del Río Tuy en Caño Copey

Referencias:

  • Macpherson, Telasco, Diccionario del Estado Miranda, Imprenta “El Correo de Caracas, Caracas, Venezuela, 1973.
  • Molina Castro, Diógenes, El Granero de Caracas, LOS VALLES DEL TUY: del señorío colonial al urbanismo petrolero. Fondo Editorial de la Universidad Pedagógica Experimental Libertador, Caracas 2002.
  • Plan Estadal de Ordenación del Territorio.
  • Google Earth

ORIGENES DE SANTA TERESA DEL TUY.

Por Iván López:

Calle Falcón e Iglesia de Santa Teresa. Vista desde el norte — con Iglesia de Santa Teresa, Foto Cortesia de Gustavo Alzuru

     El Municipio Independencia está situado en la sub-región Valles del Tuy del Estado Bolivariano de Miranda, en Venezuela, constituido el 5 de diciembre de 1967 en Distrito Independencia y luego Municipio en 1990, es uno de los seis municipios de la sub-región y su capital es la ciudad de Santa Teresa del Tuy, que tiene como fecha de fundación el año de 1761, según el documento más antiguo hallado en sus archivos. 

5 Diciembre de 1967, Sector Rancho Grande Comisión Constitutiva del Distrito Independencia, foto Cortesía del Cronista Jesús Silva.

     Es conveniente señalar que este Municipio  limita al norte con el municipio Paz Castillo, capital Santa Lucía; al este con la parroquia Aragüita del municipio Acevedo, capital Caucagua; al sur con la parroquia La Democracia del municipio Tomás Lander, capital Ocumare del Tuy y al oeste con los municipios Simón Bolívar capital San Francisco de Yare y Cristóbal Rojas capital Charallave.

     Por otro lado la superficie del Municipio Independencia está estimada en 284 km2 (245 km2 parroquia Santa Teresa y 39 km2 la parroquia Cartanal). Es importante señalar que el Parque Nacional Guatopo creado en 1958 ocupa más del 50% de la superficie del municipio Independencia.

Mapa Físico del estado Bolivariano de Miranda.

      Pero para iniciar la crónica, historia o recolección de los hechos del hombre a través del tiempo, en cualquier pueblo de Venezuela, se debe comenzar inefablemente, por su pasado aborigen, por revisar los hechos de esos hombres originarios que poblaron estas tierras miles de años antes de la llegada del europeo, cierto es que en muchas regiones del país aún viven aborígenes originarios, pero en otras, ese legado no existe o lo hay muy poco.

      De allí que el historiógrafo, cronista o investigador deba echar mano a estas fuentes primarias o etnias aún vivas, a las fuentes secundarias de los hoy antropólogos y etnógrafos que estudian la vida de las etnias ya desaparecidas y las que permanecen en vida y de las fuentes escritas y legadas por los europeos.

     Es de relevancia destacar que los españoles, portugueses, ingleses, entre otros, a su llegada compilaron o escribieron sus “aventuras” o acontecimientos en la medida que fueron penetrando el territorio de la hoy Venezuela, especialmente en las regiones del Tocuyo, Margarita, el Orinoco y el centro-norte del país, se centran la mayoría de estas crónicas en escritores como Juan de Pimentel, Fray Antonio Caulín, Fray Pedro Simón, Juan de Castellanos, Fray José Gumilla, Fray José de Oviedo y Baños, entre otros.

      Hoy día se sabe que el actual Valle del Tuy, era territorio poblado por una etnia de filiación Caribe denominada QUIRIQUIRES, etnia muy belicosa y guerrera, de grandes navegantes, que permitían el paso por su territorio a TOMUZAS y MARICHES, pero eran enemigos acérrimos de los llamados ARACTOEQUES o Indios TEQUES.

Vista del Paraíso del Tuy desde Altamira, Santa Teresa del Tuy.

     Por consiguiente en la obra “De la Conquista y Población de la Provincia de Venezuela” escrita por el citado Oviedo y Baños, este narra los hechos ocurridos durante la penetración y conquista de los españoles a este territorio llamado hoy Valles del Tuy y de la zona del Actual Municipio Independencia.

     Desde su llegada en 1498 a las costas de Paria por Colón hasta el año de 1572, es decir 74 años después, fue el tiempo que tardaron los españoles en poder llegar hasta las riberas del Tuy, esto solo después de haber logrado pacificar a los Aractoeques o (TEQUES) a los Taramainas, Chagaragatos y demás etnias Caribes y Arbacos que poblaban el Valle de Caracas y la cordillera de la costa, los hechos que llevaron a que esto ocurriera, fue justamente el enfrentamiento de los castellanos con la etnia Mariche, situada al este del valle de Caracas, luego de asesinar a muchos de sus miembros y Caciques Principales entre ellos Chicuramay, queda como principal Tamanaco, este se enfrenta a los conquistadores Pedro Alonso Galeas y Garcí-González da Silva, luego de varios combates Tamanaco baja a tierras de los Quiriquires y es perseguido por estos, de ello nos refiere Oviedo:

Pudieron proseguir su marcha en buena paz hasta los asientos de Patima, de donde gobernándose por las corrientes del Guaire, salieron sin embarazo a las orillas del Tuy, cuyas aguas, sirviendo de lindero a los Mariches, partían jurisdicción en aquel tiempo con los indios Quiriquires, que dueños de la contraria ribera, habitaban en dilatado terreno las espesas montañas de sus márgenes, sin que en todo aquel espacio encontrase otra cosa Pedro Alonso, que continuadas señales de los recientes incendios, con que convertidas en cenizas todas las poblaciones, manifestaban la rebelde obstinación de aquellos bárbaros, que determinados, a instancias de Tamanaco, a defender con las armas la libertad que gozaban (aseguradas en ocultos retiros sus familias), seguían a la deshilada los pasos de Pedro Alonso, esperando su confianza los beneficios del tiempo y favor de la fortuna, para lograr la ocasión de acometerlo de suerte, que siendo conocida la ventaja, resultase seguro el vencimiento. (p. 366).

      De allí que estas son las primeras noticias que se reciben de este territorio, hoy llamado Municipio Independencia y de los Valles del Tuy por boca de los Castellanos, luego en 1574 los Españoles le pondrán por nombre VALLE DE LA NUEVA SALAMANCA, el valle posteriormente será penetrado pero por la vertiente de Tácata, y será dividido en dos encomiendas a saber, el partido del Río Tuy Arriba desde los territorios del actual San Casimiro hasta la quebrada de Charallave entregado a Garcí-González Da Silva y el Partido del Río Tuy abajo desde la quebrada de Charallave y la quebrada de Maitana hasta los linderos de los Tomuzas hoy Aragüita o Caucagua en Barlovento.

      Por ello muchos son los combates y conflictos por el territorio, muchos son los aborígenes asesinados y conquistadores también, pero para 1584 es enviado a fundar un pueblo en esta región un castellano llamado Sebastián Díaz de Alfaro quien a poca distancia de la unión del Tuy y el Guaire, hoy tierras de Santa Teresa, dispone la fundación de este, según Oviedo y Baños el relato es el siguiente:

Ya era el año de ochenta y cuatro cuando Sebastián Díaz acompañado de Mateo Díaz de Alfaro, su hijo, Melchor de Sanjuán, Juan Fernández Trujillo, Mateo de Laya, Melchor de León, Hernando Gómez, Alonso García Pineda, Diego de Ledesma, Juan Rodríguez Espejo, Bartolomé Sánchez, Frutos Díaz, Gaspar Hernández, Cristóbal Suárez, Vicente Galeas, Cristóbal Quintero y otras personas conocidas, hasta el número de ochenta, y llevando por capellán a un clérigo, natural de Badajoz, llamado Alonso López de San Martín, entró en los Quiriquires, cuya provincia halló tan sosegada, manteniendo la sujeción en que la dejó Garci-González, que sin experimentar operación que desdijese de una obediencia rendida, fue recibido de los caciques con demostraciones y agasajos, que manifestaban sin doblez la sinceridad de su buen ánimo; y como el fin principal de su jornada era sólo a poblar, no habiendo encontrado en los indios embarazo que pudiese retardar la ejecución, fundó en las orillas del río Tuy (cuatro leguas más abajo de donde junta sus aguas con el Guaire) la ciudad de San Juan de la Paz, queriendo dejar vinculada en este nombre la memoria de haber logrado su intento sin desenvainar la espada. (p.412)

      Se puede ver entonces que la historia de Santa Teresa tiene un pasado aborigen firme, pero aún por estudiar, y que  lo signaron las acciones de los nuevos pobladores o conquistadores al entrar en el valle conquistándolo, refundándolo y dividiéndolo, luego, para el año de 1610 el Rey español FELIPE III emite una Real Cédula, que viene a marcar un nuevo episodio en la historia que nos ocupa, donde se ordena la creación de los Pueblos de Doctrina de indios, partiendo de los pueblos de encomiendas ya establecidos, estos pueblos de doctrina eran parroquias eclesiásticas formadas exclusivamente por indios y administradas o fundadas por Frailes Franciscanos o Jesuitas, con el fin de  adoctrinar por la Fe cristiana a los originarios de la América, pero que terminaron siendo esclavizados.

       En consecuencia los encomenderos en principio oponen resistencia a la orden, pero con el paso del tiempo ceden dando paso a la creación de estas doctrinas, es así que, para el año de 1621 por órdenes del Gobernador de la Provincia de Venezuela Don Francisco de la Hoz Berrío y del Obispo Fray Gonzalo de Angulo el Señor Don Pedro Gutiérrez y el Padre Gabriel de Mendoza, fundan al pueblo de Santa Lucia de Pariaguan en las orillas del Guaire, a 9 kms de la Unión del Rió Tuy y el Guaire, tomando para ello aborígenes Mariches, Quiriquires, y Guarenas entre otros de la región del Tuy y sus alrededores, posteriormente esta primera fundación será abandonada cerca del año 1700 y luego refundado en 1749 por el Padre Br. Marcos Reyes Cueto, esta segunda refundación fue más prospera, pues el empeño de Reyes Cueto impulso el asentamiento de hacendados en la zona lo que a su vez promovió la creación de caseríos o pequeños pueblos que dependían de la parroquia de Santa Lucia de Pariaguan.

       De allí entonces que a tan solo 7 y ½ kms, aproximadamente de Santa Lucía, naciese un pueblo con el nombre de Santa Teresa, esto en el lugar denominado hoy día, Pueblo Viejo, donde se ubica la Planta de redistribución eléctrica de EDELCA, frente a la Urb. Diego de Lozada. De este pueblo no se tiene mayores datos, ni su fecha de fundación, ni su dimensión, ni su número de pobladores, cierto es que si se tienen referencias de su contribución productiva vinculada a Santa lucia, al respecto Santiago Navas Morales en su Obra Anécdotas y Gente de Santa Lucia, nos indica lo siguiente:

Poseyó este distrito muchos terrenos de cría, donde habían queseras muy bien montadas entre las cuales citamos las de Siquire y las de cerca de Santa Teresa y de los potreros de Morocopito salía el famoso queso llamado de cartera… así mismo se comunicaba con Barlovento por el puerto fluvial de Santa Teresa, que contaba con 20 canoas, para hacer el recorrido, transportando intercambios comerciales. (p.49)

       Seguidamente para el Año de 1761 se indica como fecha de la fundación de Santa Teresa del Tuy en su actual emplazamiento y se habla de un documento el cual data de esta fecha y es considerado la pieza escrita más antigua que hace referencia a este lugar, prueba de esto la presenta también en su libro Santiago Nieves Navas que dice:

Existe un libro con el título en latín el cual nos fue traducido por el padre Armellada, como “Libro del Estado de las Almas” el cual fue hecho por el padre Marcos Reyes Cueto, en el año de 1784, con respecto al pueblo de Santa Teresa del Tuy aparece en este libro un escrito del 6 de junio del 1761 donde el Obispo de Caracas, Diego Ponce, mandó un inventario al padre Dr. Antonio Monasterios, cura inmediato con el pueblo de Santa Teresa. (p. 46)

      Pero esto por sí solo no demuestra el vínculo de Santa Teresa en sus orígenes con Santa Lucia, por tal razón se debe indagar aun en mayor profundidad y al revisar los libros de Censos de la iglesia colonial se observa que para el año de 1766, algunos documentos muestran los nombres de propietarios de haciendas como lo fueron Don Bartolomé del Castillo, Don Miguel Serrano, el Capitán Pedro Martín de León, entre otros, en El Valle de Santa Lucia Abajo feligresía de Santa Teresa, demostrando no solo que esta región es productiva sino también su estrecho vínculo al pueblo del padre Reyes Cueto.

     Posteriormente para el año de 1771 el Obispo Diego Antonio Diez de Madroñero ordena que la iglesia de Santa Teresa sea erigida en parroquia en advocación de Santa Teresa de Jesús y como sacerdote se designa a José Rosalío del Carpio, naciendo de esta manera ya más sólida en sus registros y de alguna forma independiente.

Imagen de la patrona de Santa Teresa del Tuy

Pueblo de Santa Theresa de Jesús

       El Día 21 de Junio de 1783 fue visitado el pueblo de Santa Teresa del Tuy por el Obispo Mariano Martí, esto dentro de una serie de visitas que dicho Obispo realizó entre 1771 y 1784 a la gran mayoría del territorio de la capitanía General de Venezuela lo que permitió obtener gran cantidad de datos demográficos, étnicos y sociales, recopilados en una obra monumental que refleja la vida de Venezuela a través de una amplia información estadística en el siglo XVIII, Santa Teresa en aquel entonces, en palabras del mismo Obispo Martí era:

Este territorio que anteriormente correspondía al curato de Santa Lucia, fue desmembrado de él el año de 1761, y erigido conforme á derecho en distinta Parroquia, cuya fundación se principio en una capilla que havia en un sitio no lexos del actual en que ahora se está fundando el pueblo y construyéndose Iglesia, arruinada aquella antigua Capilla; y esta dicha Parroquia fue erigida principalmente para los esclavos de las haciendas contenidas en su territorio, cuyos dueños satisfacen annualmente la Congrua del Cura y costo de la oblata… (pp. 294)

        Se puede ver acá entonces que Mariano Martí se refiere al año 1761 como el año en que Santa Teresa es erigida como parroquia más no indica que es la fecha de su fundación, sino que señala que ya existía un pueblo y además haciendas alrededor que lo constituían y que la capilla es construida para la atención de los esclavos contenidos o retenidos en estas, a su vez nos indica los linderos del pueblo los cuales refiere así:

El territorio parroquial de este dicho pueblo confronta por el oriente con el pueblo de Aragüita, con alguna declinación hacia el Norte, distante once leguas y hasta el término de esta feligresía que es la boca de la quebrada de Seuse, hai una legua y siguen montañas incultas; por el poniente, con el pueblo de Baruta, distante catorce leguas y hasta el linde divisorio que es la quebrada de Suapire hai ocho leguas; por el Norte, con el pueblo de Santa Lucia distante dos leguas y hasta el linde que es la Boca de la quebrada de Suapire, inclusive la hacienda de las Monjas, y quebrada de Mopia, hai tres quartos de legua; y por el Sur, y declinación al poniente, con el pueblo de Yare distante tres leguas, y hasta el lindero divisorio que es la hacienda del Palmar inclusive, hai una legua. (pp.295)

      En consecuencias es esta una descripción del territorio del naciente pueblo de Santa Theresa del Tuy, para finales del siglo XVIII, que aun al repasar los linderos del actual municipio independencia casi se mantienen intactos, el obispo Marti también nos suministra otros datos importantes a conocer de aquel entonces, por ejemplo nos dice que el “Teniente de Justicia Mayor se llamaba Don Pablo Castro, que los dueños del sector la Seiba eran Don Eugenio Joseph, Don Francisco y Doña Basilia Camejo hermanos entre sí, los cuales vivían en la Villa de San Carlos”, también nos indica el número de personas que habitaban en la zona y como estaba conformada esa población:

Fuente: Obispo Mariano Marti. (1784) pp. 296.

       En resumen, el actual pueblo de Santa Teresa del Tuy de tener un pasado Aborigen poco conocido y registrado, pasó a ser una zona de cultivo muy productiva y de tránsito de estos productos con la planicie de Barlovento a través del río Tuy, con un pasado íntimamente ligado al pueblo de Santa Lucia, pero que pronto logró figurar como pueblo independiente debido a su gran producción agrícola y pecuaria, desarrollada principalmente alrededor de los ríos y quebradas del actual parque Guatopo,  del Guaire y del propio Tuy.

      La presente investigación es solo un abreboca a lo que se puede lograr mediante un estudio científico y sistematizado de los documentos, escritos, referentes bibliográficos y relatos orales que deben ser compilados y revisados para fortalecer la historia de nuestro pueblo, de allí que se abre una invitación a que todos puedan participar en la construcción de esta, aportando anécdotas, relatos, material fotográfico y documental de todo tipo, para así fortalecer nuestro paso por el tiempo, por este territorio denominado SANTA TERESA DEL TUY.

Vista desde Altamira, Av. Ayacucho de Santa Teresa del Tuy.

Bibliografía:

Macpherson, Telasco, Diccionario del Estado Miranda, Imprenta “El Correo de Caracas”, Caracas, Venezuela, re edición de 1973. (Publicado originalmente en 1891)

Martí, Mariano (Obispo). Documentos relativos a su visita pastoral de la Diócesis de Caracas (1771 – 1784). Caracas: Academia Nacional de la Historia, 1969. Tomo VII, 454 p. (Biblioteca de la Academia Nacional de la Historia. Fuentes para la historia colonial de Venezuela; 101 pp).

Molina Castro, Diógenes, El Granero de Caracas, LOS VALLES DEL TUY: del señorío colonial al urbanismo petrolero. Fondo Editorial de la Universidad Pedagógica Experimental Libertador, Caracas 2002.

Oviedo y Baños, Fray José,  Conquista y Población de la Provincia de Venezuela. Colección Clásica, Biblioteca Ayacucho, Caracas, Venezuela, 2004, 465 pp.

Ramos Guédez, José Marcial,  Apuntes sobre la economía de Barlovento y los Valles del Tuy 1873 – 1910. Agricultura, artesanía y manufactura. Los Teques: Biblioteca de Autores y Temas Mirandinos, 1992. 118 pp. (Colección Tomás Lander, N° 1)

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