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El Cacique Cué, una leyenda popular.

Por: Manuel V. Monasterios

      Desde años inmemoriales, se repite con mucha insistencia, que la población de Cúa fue fundada por Fray Manuel de Alesón (Fraile Capuchino) con la colaboración de un cacique llamado Cué.

     Esa crónica la encontramos en el “Diccionario Histórico-Geográfico y Bio gráfico de Venezuela” Cuyo autor es el ilustre cueño Don Ramón Armando Rodríguez. Así, por costumbre, sin mayores investigaciones llega hasta nuestros días.

     Hemos tratado de hacer nuestras pesquisas, con el objetivo de buscar una hipótesis fundacional, con una aproximación a la verdad. Los resultados los expusimos por primera vez en la Revista N° 3 del Centro de Historia del Estado Miranda, en el año 1990, con motivo de la conmemoración del Tricentenario de la Fundación de Cúa. Por razones de espacio en esta columna, nos limitaremos a la primera parte de nuestra averiguación.

      La Orden de Capuchinos (andaluces) les corresponde la Misión evangelizadora y fundacional, en territorios de la Provincia de Caracas y Nueva Andalucía, entre los años de 1657 y 1827. Fueron muchos los pueblos y ciudades de Venezuela fundados por frailes de la Orden de los Franciscanos o Capuchinos, así consta en las actas y documentos llevados detalladamente. En la obra del Padre Buenaventura Carrocera (Capuchino). La cual consta de tres tomos, conocida con el nombre de “Misión de Capuchinos en los Llanos de Caracas” Publicada por la Biblioteca de Academia de la Historia, Fuentes para la Historia Colonial de Venezuela. 1972. En esta obra no se menciona la presencia de los frailes capuchinos en la Capellanía conocida con los nombres de “Partida del Tuy Arriba” o “Santa Rosa de Marín”. Antecedentes de la actual población de Cúa. Si hay referencias de la presencia de ésta Orden Religiosa en la l Población de Charayave(sic) “1691 o el año siguiente fue encargado el P. Manuel de Alesón, por obispo de Caracas para atender espiritualmente el pueblo de Charayave…” (1)

     Podemos llegar a la conclusión que históricamente es inexacta la tradicional afirmación: “Cúa fue fundada por el Padre Manuel de Alesón con la colaboración del Cacique Cué”.

Hay algunas fechas de interés en la historia local de este pueblo tuyero.

18 de Octubre de 1690. Fecha de la partida más antigua encontrada por el Obispo Mariano Martí, durante su visita pastoral en 1783. Se toma como fecha de fundación .Con lo cual el 6 de octubre como fecha de fundación también es una referencia equivocada.

Año de 1721.Por disposición del Obispo Juan José Escalona y Calatayud se le asigna la categoría de Capellanía con el nombre de “Partido del Tuy Arriba”, ubicada dentro de los linderos de la Hacienda Marín, propiedad de Don Bernardo Rodríguez del Toro.

Año de 1752. El Pueblo de Marín o Santa Rosa de Marín es elevado a la condición de Parroquia, su primer párroco fue Don Juan José del Carpio.

 Año de  1762. Por orden expresa y bajo pena de excomunión el Obispo Don Diego Antonio Diez de Madroñero ordena el traslado del templo a terrenos propios de la Iglesia, fuera de los límites de la Hacienda Marín, en el sitio conocido como la Cuana o la Cúa.

3 de febrero de 1766. Se realiza la primera misa y bendición del nuevo templo de la Parroquia de Santa Rosa de Marín (alias Cúa) por el párroco Juan José de La Sierra. (Fuera de la Hacienda Marín)

7 de octubre de 1774. Se cambia como patrona a Santa Rosa por La Virgen del Rosario y se denomina en los documentos eclesiásticos como Parroquia de Nuestra Señora del Rosario de Marín. (Alias Cúa)

Fuentes empleadas:

(1)  P. Buenaventura de Carrocera “Misión de los Capuchinos en los llanos de Caracas” Biblioteca de la Academia de la Historia. Caracas. 1972. Tomo uno. Página 91.

(2) Fuentes: Manuel Vicente Monasterios “El Libro de Cúa”

LA MALDICION Y EL CURA

Por: Manuel V. Monasterios G.

Ruinas de Cúa después del terremoto de 1878 

        Durante el año 1877 llegó a Cúa el Padre JOSE MARIA CESPEDES, Este Sacerdote era bastante moreno de piel, pero con facciones muy finas. Guzmán Blanco había puesto de moda el anticlericalismo, los principios de librepensadores y masones chocaban con la Iglesia Católica. El Gobierno de Guzmán introduce el matrimonio Civil, el registro Civil, desliga las actividades del estado de la influencia de la religión católica El padre Céspedes era un antiguzmancista que utilizaba el púlpito para descargar en sus sermones las actitudes del Presidente Guzmán Blanco contra el Arzobispo Guevara y Lira, el cierre de los conventos, la demolición de iglesias.

       El gobierno de Guzmán Blanco demolió el convento de las monjas Concepciones y construyó en su lugar el Palacio Federal, hoy sede del Poder Legislativo, demolió la Iglesia de San Pablo y construyó el teatro Guzmán Blanco, hoy conocido como Teatro Municipal. Confiscó las propiedades de la Iglesia. Prohibió el pago de diezmos y primicias. Expulsó del país varias congregaciones. Desterró al Arzobispo de Caracas Monseñor Dr. Silvestre Guevara y Lira En síntesis en aquella época pelear con al Iglesia Católica era un signo de tener una mentalidad de avanzada y progresista. Además Guzmán protegió la Masonería.

      El padre Céspedes mantenía su lucha contra el gobierno guzmancista, pero también los partidarios del Gobierno asumieron una posición hostil contra el sacerdote, para obligarlo a dejar la parroquia. Los partidarios de Guzmán Blanco querían ser más libre-pensadores y anti-clericales que Guzmán. Necesitaban, como siempre ha sido, demostrar su incondicionalidad al jefe máximo, imitando al jefe en sus manías anti-clericales, en sus peleas con la Iglesia. Para ese fin estaba como víctima perfecta el padre Céspedes.

        La tradición señala que el cura en sus sermones decía que llegaría el castigo de Dios, que muchos tendrían que morir bajo la furia de grandes tragedias, que la tierra se abriría y se tragaría pueblos enteros y solicitaba el arrepentimiento de sus feligreses. Algunos tomaban aquellas palabras proféticas del padre Céspedes a burla, incluso se puso de moda un refrán que decía: “Dame medio de queso y la ñapa me la das de terremoto”. Cuenta en sus crónicas el escritor Lucas Manzano, del libro “Caracas de Mil y Pico”, según relato oral de su abuelo el General Pablo Manzano, a quien le correspondió dirigir el cuerpo de tropas que estableció la custodia de la ciudad después del terremoto, para evitar desórdenes, saqueos y robos, cuenta Don Lucas “que la situación entre algunos habitantes de Cúa, principalmente de origen alemán (Habían en Cúa 11 alemanes) y el sacerdote era muy tensa”.

     Un día el Padre Céspedes celebraba la misa y cuando destapó el Copón saltó una pequeña serpiente que habían ocultado dentro de la sagrada vasija. Estaba por comenzar la Semana Santa de 1878. Era el día jueves 11 de abril, el cura terminó la misa e informado de quienes habían sido los promotores de semejante sacrilegio, se fue a la casa parroquial, recogió sus cosas, las monto en un burro y tomó el camino a Charallave, al llegar a la salida del pueblo, donde hoy está la ceiba de la Cruz Verde, según dice la tradición y reafirma Don Lucas, lanzó una maldición contra el pueblo y sacudió sus sandalias, en señal de no querer llevar ni el polvo de Cúa.

       Esta leyenda se contaba de generación en generación, tal vez sea producto de la imaginación de los pueblos. Lo cierto fue que ocurrió lo que el cura anunciaba.

     Aquel viernes del Concilio 12 de abril de 1878 a las 8.00 p.m. la floreciente ciudad de Cúa quedó totalmente destruida. La población fue el epicentro de un terremoto, la mayoría de las casas quedaron en ruinas, los muertos y heridos se contaban por miles, la vieja casona de la Hacienda Lecumberry, fue una de las pocas que se salvó del poder de la naturaleza y se improvisó como hospital de campaña para atender a los heridos, el templo parroquial de Cúa quedó completamente destruido.

     Así, por mandato de la naturaleza termino la época de oro de la llamada PERLA DEL TUY.  Se inicia desde el primer momento el auxilio del gobierno nacional, presidido en ese momento, por el General Francisco Linares Alcántara, quien se hizo presente en la población. Se contaron por miles los muertos y heridos, los daños materiales sumaron varios millones por la destrucción de casi todas las viviendas del pueblo. El primer asilo de huérfanos de Caracas, fundado por iniciativa del Dr. Agustín Aveledo, para atender los huérfanos del terremoto. Esta tragedia, históricamente marca el comienzo de la decadencia de una ciudad que prometía gran progreso espiritual y material. El éxodo y el estancamiento dominan la vida cueña por décadas.

Iglesia de Cúa, Año de 1926

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