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Un cristal de Río de Piedras (Cipriano Alberto Moreno)

      El Sistema Nacional de Imprentas es un proyecto impulsado por el Ministerio del Poder Popular para la Cultura a través de la Fundación Editorial El perro y la rana, con el apoyo y la participación de la Red Nacional de Escritores de Venezuela. Tiene como objeto fundamental brindar una herramienta esencial en la construcción de las ideas: el libro. Este sistema se ramifica por todos los estados del país, donde funciona una pequeña imprenta que le da paso a la publicación de autores, principalmente inéditos.

     Con estas palabras de carácter institucional del SNI, mostramos lo grandioso de la iniciativa del Ministerio de la Cultura que apoya, publíca y difunde la obra de autores desconocidos, en toda la geografía de Venezuela.

     Hemos querido recomendar esta hermosa obra literaria llamada Un cristal de Río de Piedras escrita por Cipriano Alberto Moreno, nacido en Ocumare del Tuy el año de 1935, docente y cantautor de joropo tuyero, autor de la letra de la famosa canción Canto al amanecer tuyero y con varias grabaciones en su larga trayectoria musical. Un cristal de Río de Piedras es un anecdotario donde Cipriano nos lleva a recorrer parte de la serranía del interior central venezolano, montados en el recuerdo de sus vivencias en ese hermoso pueblo, donde no sólo fue maestro, sino donde persigue el amor de una mujer de firmes convicciones, de amor puro y sincero, que moldeó el carácter del hombre, que definió el resto de su vida.

Portada de Un cristal de Río de Piedras,de Cipriano Alberto Moreno.Pulse acá para descargar Un cristal de Río de Piedras de Cipriano Alberto Moreno

En palabras del mismo Cipriano:

“En este texto la descripción es distinta porque es una autobiografía de mis andanzas juveniles y de lo que más embellece las páginas de este impreso: el amor. Esta obra es mi vida, mis locuras, mis correrías, transcurridas en lo más bello de mi vida, en esa fase o ciclo de tiempo cuando todo es ilusorio y esperanzador, cosa muy natural y frecuente en la juventud, que después que se va no regresa jamás, dejando todo expandido en las praderas del recuerdo. Por eso, considero a esta novela fuera de mi literatura y estilo de mis otras novelas, aunque aquí narro con lujo de detalles el verdadero amor de mi vida”.

     Es además Un cristal de Río de Piedras una valiosa obra de relatos de vida, de anécdotas colectivas, de vivencias personales y de pareja, que reflejan la vida en el Valle del Tuy de las décadas de los años 40 y 50 del siglo XX, así como también es un documento descriptivo de la geografía y de los diversos pueblos, caseríos y viviendas incrustados en la serranía del interior central venezolano y que hoy por hoy ya están desaparecidos como consecuencia de la creación del Parque Nacional Guatopo el año de 1958.

     Al recorrer los pasajes de esta novela autobiográfica se observa que Cipriano se esmera en descripciones de las faenas cotidianas de las mujeres, de cómo bajaban al río a lavar, de las maneras y modales al atender a los visitantes en las casas, los juegos, las tertulias, las reuniones familiares en torno a los aparatos de radio, de sus fiestas y bailes, del romance, en fin, es un viaje a un pueblo y a un tiempo, montados en el hermoso carro del amor, que nos conduce a esos Valles del Tuy, que aunque de tiempo pasado aún se mantiene fresco y cercano en el recuerdo de nuestros abuelos, tíos y padres.

Guatopo: Yacimientos de Oro y la Conquista.

Por: Sixto Laya Gimón.

INTRODUCCIÓN:

     En las crónicas de la conquista y colonización del territorio de la otrora Provincia de Venezuela, se nos presenta una concisa visión de cómo el oro (Aurum del latín y Aurós del griego) se transformó en argumento incitador para la conquista y los descubrimientos.  El principal objetivo de los primeros  invasores europeos, era la localización y rápida explotación de minas de oro y plata  que pudieran estar ubicadas en los inexplorados territorios  de la costa septentrional de Suramérica, conocida  para ese entonces como “Tierra Firme”. En el presente estudio, daremos una rápida mirada a las aventuras de los primeros  europeos “buscadores de oro”, en la región centro norte costera de la naciente Provincia de Venezuela, donde geopolíticamente están enclavadas las subregiones del Tuy y la del Orituco, refiriéndonos muy especialmente  al territorio que hoy ocupa el Parque Nacional Guatopo, como lo veremos más delante.

Cuenca del Caribe.Cuenca del Caribe. FUENTE: Elaborado por el autor en base al análisis documental consultado.

ANTECEDENTES:

     La incorporación de las “Indias Occidentales” a la Real Corona de Castilla fue proclamada por Carlos V, en 1519: “Por donación de la Santa Sede Apostólica y otros legítimos títulos somos Señor de las Indias Occidentales, Islas y Tierra Firma del Mar Océano, descubiertas y por descubrir; y están incorporadas en nuestra Real Corona de Castilla” [Recopilación de las Leyes de Indias (1680): Libro III, Ley I].  El Rey “Carlos I de España” (1516 -1556), fue el primero que unió en su persona las coronas de Castilla, Aragón y Navarra, ostentando luego en 1520, el titulo de Emperador del Sacro Imperio Romano Germánico como “Carlos V de Alemania”, y se le apodó “El César Carlos”. 

Detalle de Carlos V y su escudo de armasDetalle de Carlos V  y su escudo de armas.

     El Emperador Carlos V mediante una “Capitulación” firmada en  Madrid el 27 de marzo de 1528, arrienda temporalmente la Provincia de Venezuela a los Welser o Belzares, familia de banqueros alemanes de Augsburgo, con los que el Rey había contraído fuertes deudas. En pago, les fue concedido un contrato para conquistar y colonizar el territorio de la costa noroccidental de al actual Venezuela, que se conocería como el “País de los Welser” (que los alemanes denominaron “Klein-Venedig”: Pequeña Venecia), convirtiéndose en una de las primeras gobernaciones alemanas en América. Quedaba así constituida la Provincia de Venezuela, cuyo límite occidental estaba situado en el Cabo de la Vela en la península de la Guajira, y por el Oriente hasta Maracapana (Cerca de la hoy Barcelona), […] “con todas las islas que están la dicha costa, ecebtadas las que están encomendadas y tiene a su cargo el factor Juan de Ampíes”…

Provincia de Venezuela (1528)

     Coincidiendo con la llegada a Santa Ana de Coro (24 de febrero de 1529), de la expedición conquistadora, que había partido desde La Española, comandada por el alemán Ambrosio Alfinger (en alemán Ambrosius Ehinger), es cuando se da inicio formal a la desenfrenada búsqueda del preciado mineral de oro en todo el territorio de la recién creada Provincia de Venezuela (1528). Recayó sobre Alfinger el honor de ser su primer Gobernador, en representación de Los Welser o Belzares. Desde un principio quedo muy claro, que la motivación de los Welser y por lo tanto de Alfinger no era otra que la de comerciar y reunir riquezas. En las crónicas de dicha conquista, se nos presenta al gobernador Ambrosio Alfinger como un encarnizado depredador de los aborígenes del Nuevo Mundo, caracterizándose por una violencia desmesurada en su contra, y a quienes arrebataba sus prendas y amuletos de oro, llegando eventualmente a reunir  por esta vía, un botín con un valor estimado en 90.000 pesos de oro. Como no logró descubrir ninguna mina en su gobernación, decide apelar a una rápida fuente de ingresos, dando inicio a la horrenda “cacería humana” de los aborígenes, apresándolos  para luego venderlos como “esclavos” en la isla antillana de La Española, donde serían sometidos a trabajo forzoso en las minas de oro que los españoles explotaban en el Valle del Cibao y en otras regiones.

Viajes de los Welser, detalle de Theodor de BryViajes de los Welser, detalle de Theodor de Bry.

     En esa isla, la población indígena precolombina había sido diezmada brutalmente a consecuencia de la opresión, el trabajo forzoso, el hambre, las enfermedades y asesinatos en masa, de tal forma que de los 400,000 indios “taínos” que originalmente habitaban la isla en 1492, tan solo existían alrededor de 50.000 para 1508, y  para 1535, sólo 6.000 estaban vivos. En consecuencia, la demanda de mano de obra esclava para la explotación de dichas minas, despertó la codicia de los Gobernadores alemanes de la Provincia de Venezuela, quienes progresivamente transformaron a Santa Ana de Coro en el principal centro de acopio de esclavos indígenas, los que luego serían vendidos a mercaderes esclavistas de La Española y San Juan (Puerto Rico), configurando la mayor escalada en el exterminio de la población nativa.

    Entre 1529-1556, los gobernadores alemanes organizaron innumerables expediciones en busca del preciado mineral. Partiendo desde Santa Ana de Coro, se internaron por el Occidente, Sur y Oriente de la provincia, desde donde trajeron oro arrebatado a los indígenas, pero en ningún caso dejaron registro de las localidades, ni de los yacimientos auríferos de donde procedía este mineral. Sin embargo, años más tarde,  se consiguió algo de oro en la zona de Barquisimeto, El Tocuyo, Valencia y el puerto de Borburata. Pero no es hasta la década de 1560, cuando se difundió la noticia de minas del codiciado metal, en el territorio ocupado por la etnia de los aguerridos indios Caracas, en la región centro-norte-costera de la Provincia de Venezuela, como veremos más delante.

Grabado de Theodor de Bry.Grabado de Theodor de Bry.

     Con el fin de regularizar la extracción de minerales preciosos en todas las colonias hispanas en América, el Rey Don Felipe II mediante la Ordenanza de Valladolid del 10 de enero de 1559, establece de modo expreso y solemne la incorporación a la Corona de todas las minas de oro, plata y azogue existentes en Tierra Firme de las Indias del Mar Océano, así: “Primeramente reducimos, resumimos e incorporamos en Nos y en nuestra Corona y Patrimonio todos los mineros de oro y plata y azogue, de estos, nuestros Reinos, en cualquier partes y lugares que sean y se hallen, Realengos, o de Señorío o Abadengo, agora sea en lo público, consejil o en heredamientos y partes y suelos de particulares” (Capítulo I. Ley 4a, Título I, Libro 6).[ Amorer, E.:1991]

La explotación de las minas:

     La empresa conquistadora de Tierra Firme se caracterizó por ser un proceso donde el conquistador español sometía por la fuerza de las armas a los naturales y los “reducía” a una oprobiosa esclavitud. Desde un comienzo los nativos fueron violentamente presionados para que revelaran la procedencia del oro de sus adornos, y se procedió al saqueo para hacerse con el metal precioso (los llamados “RESCATES”). A través de la licencia que otorgó su majestad católica la reina Isabel en el año 1503 para “reducir” a los indios caribes, se dio autorización abierta para cazar (“cacería humana”) con la espada y el arcabuz a cuantos indios quisieran los ambiciosos esclavistas; a quienes les importaba muy poco la filiación de los cautivos, puesto que para ellos todo indio era caníbal, es decir, antropófago.  Esto se convirtió en la acusación para justificar el exterminio, y de esta forma inhumana fueron asesinados miles de indígenas a manos de los mercaderes esclavistas.

     Gonzalo Fernández de Oviedo (1478-1557), conocido historiador y cronista, autor de la  “Historia general y natural de las Indias, islas y Tierra Firme del mar Océano” (1535), en sus páginas nos muestra una concisa visión de cómo el oro se transformó en argumento incitador para la conquista y los descubrimientos. Viajó a las Indias en 1513 con la expedición de Pedrarias Dávila, gobernador de Castilla del Oro (territorio que comprendía los actuales países de Nicaragua, Costa Rica, Panamá y la parte norte de Colombia). Desde la óptica de un minucioso observador de la naturaleza y las costumbres del Nuevo Mundo, se reveló como un firme defensor de los conquistadores y un encarnizado enemigo de los indígenas: “Esta particularidad de minas es cosa mucho para notar, y puedo yo hablar en ellas mejor que otro, porque hace doce años que en la Tierra Firme sirvo de veedor de las fundiciones de oro y de veedor de minas (en Castilla del Oro), al católico rey don Fernando, que en gloria está, y a vuestra majestad, y de esta causa he visto muy bien cómo se saca el oro y se labran las minas… y he hecho sacar oro para mí con mis indios y esclavos” …  “Estas minas de sabana o halladas en tierra siempre han de buscarse cerca de un río o arroyo o quebrada de agua o balsa o fuente, donde se pueda labrar oro, y ponen ciertos indios a cavar la tierra, que llaman escopetar; y cavada hinchan  bateas de tierra,  y otros indios tienen cargo de llevar las dichas bateas hasta donde está el agua donde se ha de lavar esta tierra” “y hace de notar que para un par de indios que lavan son menester dos personas que sirvan de tierra a cada uno de ellos, y dos otros que escopeten y rompan y caven, e hinchan las dichas bateas de servicio, porque así se llaman, de servicio, las bateas en que se lleva tierra hasta los lavadores… De manera que una batea es, a lo menos en todo lo que es dicho, cinco personas ordinariamente”. [FERNÁNDEZ DE OVIEDO, Gonzalo (1535): Sevilla, España].

Grabados de Theodor de Bry Grabados de Theodor de Bry.

     Consecuencias Fatales: Ante esa inhumana actuación de los conquistadores hispanos en las Indias, el padre Bartolomé de las Casas, abogaba ante la Corona de España, para que se tomaran las medidas necesarias y así lograr extirpar y  remediar tantos males, tantas maldades y traiciones…  “La causa por que han muerto y destruido tantas y tales e tan infinito número de ánimas los cristianos ha sido solamente por tener por su fin último el oro y henchirse de riquezas en muy breves días e subir a estados muy altos e sin proporción de sus personas…”. Así lo denunciaba el padre Bartolomé de Las Casas en su obra  “Brevísima relación de la destrucción de Indias” (Sevilla 1552), al mismo tiempo que comparaba la explotación de perlas en la isla de Cubagua, con la explotación de minas de oro en Tierra Firme: “La tiranía que los españoles ejercitan contra los indios en el sacar o pescar de las perlas es una de las crueles y condenadas cosas que pueden ser en el mundo; no hay vida infernal y desesperada en este siglo que se le pueda comparar, aunque la de sacar oro en las minas sea en su género gravísima y pésima”. [Las Casas, Bartolomé de: 1552] 

Producción de Oro en Venezuela – Siglos: XVI – XVII

     El investigador Earl J. Hamilton, en su obra «El tesoro americano y la Revolución de los precios en España, 1501–1659», publicada inicialmente en 1934,  describe que en los siglos XVI y XVII, desde 1503 y durante los 160 años siguientes, arribaron a España, al puerto de San Lúcar de Barrameda, 185.000 kilos de oro y 16 millones de kilos de plata (1503 y 1660), desde la América colonial. [Hamilton, Earl J. (1934): 1975].

     En la Provincia de Venezuela, la producción de oro de fue relativamente baja si lo comparamos con las otras colonias en las Indias Occidentales. Es solamente a mediados del siglo XVI con el  descubrimiento de las minas de oro de San Felipe de Buria (hoy en el Estado Yaracuy), cuando se inicia formalmente la extracción de oro en territorio venezolano, proporcionando la primera base firme para el desarrollo de la Colonia. “En 1551, Damián del Barrio, a la orden de Juan de Villegas, descubrió las minas de Buría”… [Memoria de la Dirección General de Estadística del Ministerio de Fomento de 1873].

     Aunque de escaso rendimiento, ese descubrimiento originó la fundación de la ciudad de Nueva Segovia, hoy Barquisimeto (1552), y otras villas como Valencia y Borburata. Ese mismo año, el Gobernador Juan de Villegas descubrió otra veta de oro en el sitio de San Pedro, así como también se menciona haber encontrado muestras de oro en la Quebrada de Cocorote. Tanto la mina de Buría como la de San Pedro fueron objeto de explotación por corto tiempo y luego fueron abandonadas a causa de la hostilidad de los indígenas y finalmente por el agotamiento de los yacimientos. En la misma época, hacia la segunda mitad del siglo XVI, se consiguió algo de oro en la zona de El Tocuyo, Valencia y el puerto de Borburata. Pero no es hasta la década de 1560, cuando se difundió la noticia de minas del codiciado metal, en el territorio ocupado por la etnia de los aguerridos indios Caracas, en la región centro-norte-costera de la Provincia de Venezuela. [LÓPEZ, Víctor M.: 1981].

Santiago de León de Caracas (1567)

     En 1560, el mestizo capitán Francisco Fajardo (1530 -1564) descubre una mina de oro en el territorio de los indios Teques, como resultado de una serie de viajes exploratorios que desde su isla natal Margarita, lo llevan a descubrir el codiciado valle del río Guaire, al cual bautizó “Valle de San Francisco”, futuro asiento de la ciudad de Santiago de León de Caracas. Como producto de su insistencia y tenacidad, descubre las minas en los predios de los indios Teques, en el sector “altos de las Lagunetas”, enviando a la ciudad de Santa Ana de Coro algunas muestras del mineral al Gobernador y Capitán  General de la Provincia de Venezuela, Don Pablo Collado. Craso error, puesto que le costara la envidia general de todos los conquistadores españoles y del propio Gobernador,  quien le revocó los títulos y poderes previamente concedidos, nombrando para sustituirle en la prosecución de  dicha conquista  a Pedro Miranda, quien una vez obtenido algunas muestras de oro de las minas descubiertas por Fajado en el sitio de las Lagunetas, se dirige a El Collado (futura Caraballeda), donde lo apresa y lo remite al puerto de Borburata y de allí al Tocuyo, donde el Gobernador Collado lo deja en libertad, y para enmendar los maltratos que había sufrido, le nombra Justicia Mayor de la Villa de El Collado, a donde retorna muy descontento.

     Convencido el gobernador Collado de la importancia de la provincia de Caracas por la relación que le hizo Pedro de Miranda de la riqueza de sus minas de oro, de la salubridad de sus tierras, y del gran número de indios que la poblaban, decide enviar (1561), al prestigioso capitán Juan Rodríguez Suárez para que prosiguiese con la conquista y poblamiento del valle de San Francisco, recomendándole muy especialmente que estableciese la explotación del “real de minas” descubierto por Fajardo (cerca de Carrizal, Miranda) en territorio de los aguerridos indios Teques. El valeroso cacique Guaicaipuro en alianza con los demás caciques de la región costera (incluyendo entre ellos a los más poderosos: Catia, Guaimacuare, Guaicamacuto y Naiguatá; mientras que Pariata, Curucutí, Guaracarumbo, Maiquetía, Guarauguta, Carapaica, entre otros, tendrían menos territorio, menos hombres y, por lo tanto, menos poder)  trató de impedir la penetración de los españoles y la explotación de las minas de oro. Rodríguez Suárez se alía con el capitán Francisco Fajardo y vence al Cacique de los Teques en las batallas de San Pedro y La Quebrada. Pero finalmente, Guaicaipuro y su aliado Paramaconi lo vencen y le dan muerte (1561), en el sitio de Las Lagunetas (Estado Miranda). Guaicaipuro se convirtió en la figura principal y central en la sublevación de todas las tribus nativas de la provincia de Caracas, y logra unirlas a todas bajo su mando.

     Los intentos por conquistar el valle de los indios Caracas (Valle del Miedo, como también se le conoció), se estrellaron por muchos años ante la fuerte resistencia de los aborígenes. Es tan solo a mediados del año 1567, cuando el capitán Diego de Losada, por encomienda del gobernador de la provincia, Pedro Ponce de León (Período: 1566-1569), acomete cautelosamente la conquista y pacificación del valle caraqueño. Logra (re)fundar la ciudad de Santiago de León de Caracas el 25 de julio de 1567, el día de Santiago, en el mismo sitio donde inicialmente Francisco Fajardo había fundado el “pueblo” de San Francisco (1560), y posteriormente Juan Rodríguez Suárez la “Villa de San Francisco” (1561). Después de la muerte de Losada (Borburata, 1569), algunos conquistadores (Garci González de Silva entre otros) continuaron la explotación del “real de minas” descubierto por Fajardo. En 1575 el capitán español Gabriel (o Gustavo) de Ávila encontró de nuevo la mina y la llamó “Nuestra Señora”, pero a los pocos años la misma fue “abandonada y olvidada” (hacia 1580).

Río Guárico: Minas de San Juan; Morros de Tucurapana (1579)

     La búsqueda incansable de afloramientos auríferos por parte de los conquistadores españoles, continuó febrilmente en toda la región centro-costera de la Provincia. Avivan las esperanzas de   obtener oro, los cateos y el establecimiento de un “Real de minas” que hiciera el célebre capitán Garci González de Silva en 1579 a las riberas del río Guárico.  […] el Real de minas de San Juan, que el dicho Garci González pobló cuando descubrió las dichas minas. … en comarca y vertientes del dicho río Guárico.  ….que está en las juntas que hazen este dicho río de Guárico y el del Pao… que es donde el dicho Capitán Garci González tuvo alojada su jente cuando fue a la conquista de los Cumanagotos… ubicadas en las proximidades del… “Morro e Peñoles que los cristianos llamamos los Morros del Guárico” (Tucurapana de los indígenas caribes). [Archivo General de Indias. Santo Domingo 207. Traslados Academia Nacional de la Historia. Nº  109- V- II; p.  367]

Real de Minas de San Juan.Real de Minas de San Juan, FUENTE: Elaborado por el autor en base al análisis documental consultado.

     Esa famosa expedición al oriente, comandada por el capitán González de Silva, estaba  destinada a la conquista de la indómita provincia de los Cumanagotos. Siguiendo el mandato del Gobernador Juan de Pimentel, la expedición salió de Santiago de León el 06 de abril de 1579, con rumbo a los valles de Aragua, para luego continuar por la antigua “ruta   de los llanos”, siguiendo el cauce del Guárico, marchando luego paralelamente al piedemonte meridional de la Serranía del Interior, hasta llegar a la costa donde desemboca el rio Unare al Mar Caribe. Había partido con 130 soldados españoles, González de Silva decidió tomar ese camino,… “huyendo de que los Cumanagotos tuviesen noticia de su entrada, dejó la vereda de la costa que era la más conocida, y formando un  medio circulo para los valles de Aragua, atravesó por los llanos”… [Oviedo y Baños, José de (1992) p. 302]. Necesariamente, González da Silva y su gente debió cruzar el valle del Orituco, pero lamentablemente no quedó referencia alguna al respecto.

Fundación de San Juan de la Paz (1584) y San Sebastián de los Reyes (1585)

     Teniendo como objetivo fundamental asegurar una comunicación permanente con la región oriental (Cumaná), y establecer el control y dominio de la comarca al Sur de Caracas, el Gobernador Don Luís de Rojas, decide comisionar al capitán Sebastián Díaz de Alfaro para la “pacificación y conquista” de las  naciones de indios de la zona sur de la capital.

     Al Sur de Santiago de León, sólo se conocía el valle de Salamanca (Valles del Tuy Medio). Sin embargo, más allá de la serranía del Interior, (límite hidrográfico entre las cuencas del mar Caribe y la del río Orinoco), quedaba inexplorada la inmensa  y desconocida región de los llanos centrales, que se alargaba al Sur hasta las riberas del Orinoco (Uyapari).

Distribución de la población aborigen antes de la Conquista

Distribución de la población aborigen antes de la Conquista. FUENTE: Elaboración del autor en base al análisis documental consultado.

     El Gobernador Don Luís de Rojas le participo al Rey su determinación, en una carta fechada en Santiago de León el 27 de octubre de 1584: “He despachado al Capitán Sebastián Díaz con sesenta hombres bien aderezados, a procurar que busque sitio cómodo en donde poder hacer un pueblo, de suerte que se pueda comunicar el pueblo de Cumaná con éste, de donde se pueda proveer de las comidas necesarias de maíz y carne; es hombre que se halló en poblar esta ciudad y tiene experiencia de todo” [Archivo General de Indias. Santo Domingo, 193. Ramo1. Traslados Academia Nacional de la Historia. Tomo 132. vit. 2, p 128]

     El Capitán Díaz de Alfaro y sus expedicionarios arribaron a las “Sabanetas de Ocumare”, donde establecieron una ranchería en un estratégico sitio a la margen derecha del río Tuy, donde muy posteriormente se asentará la actual población de Ocumare del Tuy. El 17 de octubre de ese mismo año, partieron a la conquista “pacifica” de las provincias de los Quiriquires, Tomusas y Aruacos. Continuaron su expedición siguiendo el curso del río Tuy, aguas abajo, y conforme al relato del Escribano de la expedición Alonso García de Pineda, el Capitán Díaz Alfaro “corrió las dichas provincias y las apuntó, y en las riberas del río que llaman Tuy pobló una ciudad, a la cual puso por nombre San Juan de la Paz”. [Archivo General de India. Escribanía de Cámara. Legajo 658-A. Ramo 4. Pieza Primera, f. 33] 

“El Capitán Díaz de Alfaro fundó en las orillas del río Tuy (cuatro leguas más abajo de donde junta sus aguas con el Guaire) la ciudad de San Juan de la Paz”. [Oviedo y Baños, José: 1992].

Ubicación de San Juan de la Paz.Ubicación de San Juan de la Paz. FUENTE: Elaboración del autor en base al análisis documental consultado.

     El sitio exacto de su primitiva ubicación no ha podido ser determinado hasta ahora, solamente se tiene referencia de que fue fundada a las orillas del Tuy, como lo afirma el cronista Oviedo y Baños (en su obra escrita en 1705 y publicada inicialmente en 1723).

     Recordemos que, como ya se mencionó anteriormente, la expedición salió de las “Sabanetas de Ocumare” el 17 de octubre de ese año, siguiendo el cauce del Tuy, el cual después de recibir las aguas del río Guaire por su margen izquierda, entra en una especie de estrechura montañosa donde se acaban los Valles del Tuy y se abren los de Barlovento, justo en el territorio dominado por los indios Tomusas, que para esa época vivían dispersos en las selvas barloventeñas y en las intrincadas montañas del tramo oriental de la Serranía del Interior. Respecto al asiento original de San Juan, afirma el investigador Castillo Lara: las cuatro leguas señaladas por Oviedo estarían  cerca del actual sitio de Aragüita. Es posible, incluso, que la ubicación fuera un poco más abajo, siempre a las riberas del Tuy. [Castillo Lara, Lucas (1984): Tomo I; pp.32- 33].

     De la misma opinión es el autor Telasco MacPherson, en su obra publicada en 1891: “probablemente en el sitio que hoy ocupa Aragüita fue fundado el pueblo de San Juan de la Paz por Sebastián Díaz Alfaro, a orillas del río Tuy y en sus inmediaciones se descubrieron las minas auríferas que enriquecieron a San Juan”.

      “[…] Su Merced pobló en nombre de Su Majestad en la dicha ribera del Tuy, Provincia de los Tomusas, una ciudad a la cual puso “San Juan de la Paz” […] [Acta de la Fundación de San Sebastián de los Reyes (Copia expedida el 07-08-1762): Archivo General de la Nación. Diversos. Tomo XXXVI, Años 1762 a 1764, Nº 10. ff. 163 a 175].

     La fecha de su fundación no ha quedado explícitamente fijada en los documentos conocidos hasta ahora, pero teniendo la certeza de que la expedición había salido de las Sabanetas de Ocumare el 17 de octubre de ese mismo año, el investigador Castillo Lara, propone, que dicha fundación podría fijarse para fines de noviembre o principios de diciembre de 1584. [Castillo Lara, Lucas (1984): Tomo I; p. 32]. Una vez elegido el sitio y lugar donde se poblaría la ciudad, se hizo la ceremonia que los Capitanes de Su Majestad solían y acostumbraban hacer, pasando a poblar la ciudad, asignándole unos treinta vecinos, es decir, casi  la mitad de los que llevaba en la expedición. Luego nombró a los Regidores y Alcaldes, y conforme a los poderes y facultades que tenía, distribuyó solares a los vecinos y les repartió las “encomiendas de los naturales” de la comarca.

Detalle viajes de Sebastian Díaz de AlfaroDetalle viajes de Sebastián Díaz de Alfaro en 1585, FUENTE: Elaboración del autor en base al análisis documental consultado.

Las Minas de Apa y Carapa:

     El objetivo primordial de la expedición colonizadora que adelantó  el Capitán Díaz de Alfaro tuvo un claro impulso minero desde sus inicios. La codicia por obtener oro y el afán de lucro siempre presente en todos los conquistadores españoles, convirtió  la “entrada”  a la provincia de los Quiriquires, Aruacos y Tomusas, en una empresa netamente económica. Las expectativas de encontrar oro de aluvión en los lechos de los ríos y quebradas de esa provincia, quedaban avaladas por los descubrimientos previos en el territorio de los Teques, efectuados por Francisco Fajardo en 1560, y el establecimiento de un Real de minas de oro que realizó Garci González de Silva en 1579 en las riberas del curso medio del río Guárico, a nivel de su confluencia con el río Pao. En su afán por encontrar yacimientos auríferos, Díaz de Alfaro se internó en las montañas circunvecinas, por donde algunos indígenas le habían dado noticias de la existencia de oro de aluvión en los lechos de algunos ríos y quebradas de esa intrincada selva aledaña, en donde lo encontraban en forma de pepitas. Así lo declaraba su compañero de expedición Mateo de Laya Mojica, “Habiendo dejada repartida la tierra y naturales de ella en nombre de su Real Majestad,  el dicho Capitán por su propia persona salió a descubrir minas, ocupando algún tiempo en descubrimiento de ellas hasta que las descubrió muy ricas, de las cuales sacó muy gran cantidad de oro, del cual se llevaba en muestra a Su Majestad y su Real Consejo en pedazos de sesenta y de a cien pesos y de ciento cincuenta de oro fino cada uno, los cuales llevó Simón de Bolívar que en nombre de esta ciudad fue a pedir mercedes a Su Majestad, las cuales si hoy se labrasen se sacaría gran cantidad de oro porque prometen gran riqueza” [Archivo General de Indias. Escribanía de Cámara. Legajo 658- A, Ramo 4, f. 38]  

     En las inmediaciones de las quebradas de Apa y Carapa (afluentes del río Tuy), el capitán Díaz de Alfaro descubre las minas del mismo nombre, que dieron mucha fama y renombre a San Juan en sus principios, “pues habiéndose descubierto en su jurisdicción las minas de Apa y Carapa de tan opulenta riqueza, que en los dos meses primeros de su beneficio se sacaron cuarenta mil (40.000) castellanos de oro de veinte y tres quilates”.  [Oviedo y Baños, José de (1992) p. 314].

El Autor tras la pista de las Minas de Apa y Carapa    Foto: El Autor tras la pista de las Minas de Apa y Carapa en la hoya hidrográfica del río Taguaza (Aragüita – Edo. Miranda – Venezuela)

Abandono de San Juan de la Paz y sus minas de oro

     El influjo magnético del fino mineral aurífero descubierto en las inmediaciones de las quebradas de Apa y Carapa, tuvo una efímera duración, y a los pocos meses de iniciarse su laboreo, se detuvo la producción de las minas. Varias razones debieron influir para que el deseo de riqueza fácil y lucro inmediato de los conquistadores europeos, se disipara en tan corto tiempo y dejaran abandonadas tan fructíferas minas, habida cuenta de la registrada producción de oro fino obtenido de las mismas.

     Una de esas versiones es la del cronista José Luís de Cisneros (1764) [...] “Se trabajó en un tiempo en la jurisdicción de San Sebastián de los Reyes, distante de esta ciudad, como veinte y cinco leguas, en dos pequeños cerros, que llaman Apa y Carapa unas minas, de cuyo metal precioso, y de superior calidad, se hizo una custodia, y diferentes alhajas, que aún permanecen en la propia ciudad, cuyo beneficio paró por la desgracia sucedida con los peones trabajadores de aquellas minas, a quien invadieron los indios bárbaros de nación Tomuzos, que haciendo una matanza de todos, pusieron en tal temor a los que fomentaban esta idea, que olvidados de su utilidad, por el miedo de los indios, desistieron de la empresa”. [Cisneros, José Luís de (1764/1981), pp. 79-80]

     Son gente brava y fiera: Las repetidas invasiones de los Tomusos, y las muertes de gente española a manos de esa “gente brava y fiera” fueron las razones fundamentales del abandono de dichas minas. Así lo relataba en una información testifical el renombrado conquistador Alonso Andrea de Ledesma en 1589: “…los indios Quiriquires, Tomusas e Guaiqueríes que son repartimientos encomendados a particulares vecinos de esta ciudad y de San Sebastián de los Reyes, muy cercana  de esta dicha ciudad,  no acuden al llamado de sus encomenderos y están todavía rebeldes, porque son gente brava y fiera, e inhumana, traidores, tales que cada día ofenden a cualquier cristiano que hallan cómodo para acometer, con tanta desvergüenza que no ha veinte días que a este testigo y a otras gentes que consigo tenía sacando oro en las minas de San Sebastián, salieron a ellos hasta setenta indios Tomusas e a traición le acometieron con muchos flechazos, y en la defensa perdió este testigo y le mataron un negro muy hombre e dos indios ladinos, e se comieron al negro asado en barbacoa”… [Archivo General de Indias. Indiferente General 3.088-C. Traslados Academia Nacional de la Historia. Tomo 74. Vitrina 1. p. 143. En: Castillo Lara, Lucas (1984): Tomo I; p. 52]

     Para el cronista José de Oviedo y Baños (1723), las razones fueron otras: “…aquella felicidad fue un relámpago que se apagó cuando empezaba a lucir, porque reconociéndose después ser el temperamento muy enfermo, por las muchas humedades del terreno… a que se añadía ser tan frecuentes las aguas, que solía pasarse un mes entero sin ver el sol, en un continuo llover, se fueron desabriendo los vecinos; y anteponiendo la salud a las conveniencias que pudieran adquirir en la labor de las minas, la fueron desamparando con tal prisa, que antes de los dos años quedó del todo despoblada, perdiéndose con el transcurso del tiempo hasta la memoria del paraje donde se sacaba el oro”.   [Oviedo y Baños, José de (1992) p. 314].

     También Telasco Mac Pherson (1891), en su obra ya mencionada, afirmaba que, “Cerca de estos morros están las minas abandonadas en las cabeceras del río Arenilla, entre Apa y Carapa [...] que debido al rigor del clima y por las fiebres que afectaron a los mineros fueron abandonadas”.[Mac Pherson, Telasco: 1891]

     A este respecto opina el Dr. Rodrigo Infante, médico sanitarista y escritor orituqueño: “Es posible, digo, que la hipertermia que derrotó a los trabajadores de las minas hubiera sido fiebre amarilla selvática o con menos probabilidad, paludismo”. [En: López Garcés, Carlos: 1998]

     El investigador aragüeño Castillo Lara, concluye: “la causa de este abandono debió ser lo malsano de del sitio, las enfermedades, lo fragoso del lugar, la selva, lo inhóspito del clima y también el acechante peligro de unos indígenas enemistosos”. Al mismo tiempo nos refiere que, una vez descubiertas las minas por el Capitán Díaz de Alfaro, y estando presente en las mismas, sufrió una enfermedad de calenturas, tal y como lo relataba el Escribano Alonso García Pineda: “Estando el dicho Capitán Sebastián Díaz de Alfaro en la dicha quebrada de Apa personalmente, le dio cierta enfermedad de calentura que le fue fuerza desampararlo por no perder la vida, con respecto de ser tierra fragosa de montañas y enferma, y se vino a esta ciudad”. [Archivo General de Indias. Escribanía de Cámara. Legajo 658-A. Ramo 4. f. 33]- En: Castillo Lara, Lucas (1984): Tomo I; p. 50; Castillo Lara, Lucas (1977): Vol. 128; p. 297] 

Ciudad del Oro en OritucoCiudad del Oro en Orituco: San Sebastián de los Reyes (1585). Fuente: Elaboración del autor según datos de la obra de Adolfo A. Machado (1961).

La Ciudad del Oro en Orituco: San Sebastián De Los Reyes (1585)

     Don Adolfo A. Machado (FN: 01-09-1855;  : 01-07-1903) en su obra “Apuntaciones para la Historia” de Altagracia de Orituco, su pueblo natal, escrita entre 1875 y 1899, al referirse a los orígenes de la ciudad de San Sebastián de los Reyes (1585)  afirma apasionadamente que era la “Ciudad del Oro en Orituco” alegando dos razones para justificar esa célebre frase. Primeramente porque era el primer pueblo levantado por los conquistadores españoles en suelo orituqueño, y  porque además …”No por simple placer andarín ni por la gloria de ser fundador de pueblos, vino Díaz Alfaro a levantar en tierra orituqueña el primitivo San Sebastián de los Reyes, … sino atraído por los trabajos preliminares de explotación de las minas de oro del capitán José Silva, en el abra de la Quebrada de Mota, la cual tiene su nacimiento en el Cerro El Diamante; y las minas de oro descubiertas por Chacón a la margen derecha de la Quebrada las  Minas o de Apamate, al noreste de Altagracia de Orituco”(En los predios del actual Monumento Natural “Morros de Macaira”).

     Machado supone que la explotación de las minas descubiertas tanto por el capitán José Silva, como por el capitán Chacón debió realizarse en “tiempos anteriores” incluso a los descubrimientos de las minas de Apa y Carapa en la selva circunvecina a la ciudad ribereña del Tuy, San Juan de la Paz (1584).

     En apoyo a la hipotesis de Machado, pudieramos argumentar, que el capitán Sebastián Díaz de Alfaro, una vez asentada la incipiente ciudad, “unas cuatro leguas más abajo de la desembocadura del Guaire en el Tuy” (en las inmediaciones de la actual población de Aragüita); se interna personalmente en la selva circunvecina y descubre las célebres minas de Apa y Carapa. Esto debió ocurrir en los días finales del año 1584; y a pesar de los fructíferos rendimientos de dichas minas, el capitán fundador ordena y organiza rápidamente la continuación de su plan colonizador, retornando con parte de su gente hasta las Sabanetas de Ocumare, desde donde sin muchos titubeos se enrumba muy acertadamente por el abra del río Lagartijo, aguas arriba, trasmontando la Fila Maestra, para caer al valle de Buena Vista o de Curabe, “un pequeño valle como de un kilómetro cuadrado, en la desembocadura de una quebrada (Curabe) en la de Quere, tributaria del río Memo”; lugar seleccionado para fundar el primitivo San Sebastián de los Reyes el seis de enero de mil quinientos ochenta y cinco (06-01-1585)  (Machado, A: 1961, p 20). La precisa orientación y movilización de Díaz Alfaro y su gente en aquellas agrestes montañas, denotan un reconocimiento previo de la zona por parte de exploradores españoles, así como el descubrimiento de yacimientos auríferos en el Orituco realizado con anterioridad a la fundación de San Juan de la Paz (finales de 1584), por los ya nombrados capitanes Silva y Chacón; tal y como lo sugiere el historiador del Orituco Don Adolfo Machado, quien no duda ni un momento de la existencia de oro de aluvión en remotos tiempos, antes de la fundación de los pueblos del Orituco.

Monumento natural Morros de MacairaMonumento natural Morros de Macaira.

CONCLUSIÓNES:

     La búsqueda de afloramientos auríferos, se transformó en argumento incitador para la rápida conquista y colonización tanto de los valles del río Tuy como los del Orituco, utilizando la mano de obra esclava indígena, sometida por la fuerza de las armas de los conquistadores españoles, para que con su penoso trabajo abriera caminos, zapas y socavones, dispersos  por todas aquellas agrestes montañas y por los cauces de las quebradas, arroyos y ríos en una búsqueda frenética del preciado mineral de oro. El influjo magnético del fino mineral aurífero descubierto en las inmediaciones de las quebradas de Apa y Carapa (afluentes del Tuy), y de las minas de Silva y Chacón en el Valle del Orituco tuvo una efímera duración. La resistencia de las tribus Quiriquires y los Tomusas (dueños ancestrales del Tuy), condujeron al fracaso la aventura conquistadora y la explotación del oro de Apa y Carapa, obstaculizando el sostenimiento de San Juan de la Paz, el cual fue asaltado y asediado por los fieros guerreros caribes, provocando el abandono de la ciudad, por lo que muchos de sus vecinos retornaron a Santiago de León y algunos otros se unieron a los pobladores de San Sebastián en su primitivo asiento de Curabe (1585). Ante estas nuevas circunstancias, los conquistadores españoles enfocan su esfuerzo colonizador en el establecimiento de hatos de ganado vacuno. Cabe destacar, que a pesar del descubrimiento del fértil y boscoso valle del Orituco, con sus corrientes de agua cristalina de curso permanente durante todo el año, los nuevos colonizadores del valle no llegaron con la intención de cultivar la tierra. De allí que casi desde el principio, la cría de ganado se convirtió en la principal fuente de vida para la ciudad, la principal fuente de producción, a pesar de la promisoria perspectiva agrícola que les ofrecía los valles y vegas del río y sus afluentes.

REFERENCIAS

Acta de la Fundación de San Sebastián de los Reyes (1585): Copia expedida el 04-03- 1738; localizada y publicada por el investigador Lucas Guillermo Castillo Lara (1984) en el Archivo del Registro Principal del Distrito Federal, Cajas  Negras y Papeles Sueltos. Actualmente en el Archivo de la Casa Natal del Libertador.

Acta de la Fundación de San Sebastián de los Reyes: (Copia expedida el 07-08-1762): Archivo General de la Nación. Diversos. Tomo XXXVI, Años 1762 a 1764, Nº 10. ff. 163 a 175.

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EFEMÉRIDES DEL VALLE DEL TUY (MARZO)

Por: Iván López.

04/03/2007 – Muere en Caracas Elsa Morales, Nacida en Santa Teresa del Tuy el 16 de septiembre de 1943, pintor ingenua, escritora, poeta y creadora artesanal.

Elsa Morales Elsa Morales.

06/03/1814 – Francisco Rosete se dirige a la serranía del interior y llega nuevamente a Ocumare del Tuy, destrozando fácilmente la pequeña guarnición dejada por José Félix Ribas, sólo habían pasado 14 días desde la Batalla de Charallave, donde Rosete había sido derrotado.

Comandante Francisco RoseteFrancisco Rosete.

11/03/1941 – Se inicia la Peregrinación de los Indios Coromotanos, por primera vez, esta peregrinación se realiza en honor a la Patrona de Venezuela, La Virgen de Coromoto, la cual se lleva a cabo el siguiente domingo después del miércoles de ceniza,  al inicio de la cuaresma, ésta manifestación fue proyectada y organizada por el padre Monseñor Pérez de León sacerdote de la parroquia San Diego de Alcalá de Ocumare del Tuy, se mantiene en la actualidad.

Visita de los Indios Coromotanos a Santa Lucía, año de 1957.Visita de los Indios Coromotanos a Santa Lucía, año de 1957.

14/03/1944 – Nace en Caracas Juan Ramón Ávila, actual cronista del pueblo de Santa Lucía del Tuy.

Juan Ramón ÁvilaJuan Ramón Ávila.

16/03/1814 – Llegada de Juan Bautista Arismendi con 800 soldados a Ocumare del Tuy,  Rosete enterado del avance de Arismendi, aposta tropas entre las haciendas de cacaotales y cafetales en los flancos de la entrada del pueblo, para emboscar a los republicanos, manteniendo el grueso de sus tropas por el centro justo en el pueblo, Arismendi sin revisar el terreno entra imprudentemente en la trampa y sus tropas son masacradas indiscriminadamente, perecen en el campo de batalla 700 hombres entre ellos Félix Cáceres, sólo logran salvar la vida 100 de ellos, la mayoría mal heridos, entre los que se cuenta el Coronel Justo Briceño y el propio Arismendi.

Juan Bautista ArismendiJuan Bautista Arismendi.

16/03/1984 –Duelo por muerte en Caracas de Evencio Castellanos, Cueño, Pianista, compositor y director de coros y orquestas, El 4 de julio de 1944 se graduó como maestro compositor, y como tal formó parte de la primera generación de compositores egresados de la catedra de composición del maestro Sojo, sus creaciones musicales, se orientaron hacia la tendencia nacionalista.

Evencio CastellanosEvencio Castellanos.

20/03/1814 – Segunda Batalla de Ocumare tras la nueva llegada de José Félix Ribas a Ocumare del Tuy, Ribas decide, teniendo como antecedente la derrota de Arismendi, estudiar el terreno, acción que permitió detectar las posiciones del enemigo, iniciando las acciones desde las 6 de la mañana, Ribas en un lapso de 6 horas aproximadamente logra derrotar de forma definitiva a Francisco Rosete y sus tropas, las cuales huyen por el paso del Picacho.

21/03/1751 – Se inició la construcción de la iglesia de Santa Lucía de Pariaguan en terrenos donados por el presbítero Marcos Reyes Cueto, en la ubicación que aún ocupa, frente a la Plaza Mayor, luego Plaza Bolívar.

Iglesia de Santa Lucía de Pariaguan, Santa Lucía del Tuy.Iglesia de Santa Lucía del Tuy, Foto Juan M. Carrasco.

21/03/1812 – Francisco espejo Nacido en Santa Lucía del Tuy, fue electo miembro del Poder Ejecutivo y como integrante del Segundo Triunvirato, llegó a ejercer la Presidencia de la República; se mantuvo en este cargo hasta el 25 de julio de 1812, fecha de la capitulación de Francisco de Miranda.

Dibujo de Francisco Espejo. Francisco Espejo.

23/03/1953 – Nace en Cúa el grande liga Baudilio Díaz Seijas, quien es firmado por el scout de los equipos del norte Billy Peaffen, quien firma a Baudilio con autorización de su padre por ser menor de edad para que se integre a la Organización Los Medias Rojas de Boston y al mismo tiempo se integra al equipo de Los Leones del Caracas como “Catcher” suplente durante las temporadas 1971 a 1973. Baudilio empieza a jugar como “Catcher” titular de Los Leones a partir de 1975. Debuta en las grandes ligas el 6 de septiembre de 1977,  con los Medias Rojas de Boston. Luego es transferido a los Phillips de Philadelphia y termina su carrera como grande liga con los Rojos de Cincinnati en 1989.

Tarjeta Autografiada por Baudilio Díaz Baudilio Díaz.

26/03/1847 – Ezequiel Zamora quien nace en Cúa en 1817, es capturado y puesto a disposición del juez de primera instancia, en Villa de Cura; el tribunal lo condena a muerte el 27 de julio, pero lo libra del cadalso su fuga de la cárcel. Luego, el presidente José Tadeo Monagas le conmuta la pena y lo coloca a su servicio en el batallón de Villa de Cura.

Ezequiel Zamora por Ciro Rivas, 2005Ezequiel Zamora.

28/03/1958 – Fue creado El Parque Nacional “GUATOPO” bajo el Decreto No. 122; (Gaceta Oficial No 25.624 del 31 de Marzo del 1.958), por la Junta de Gobierno presidida por el Contralmirante Wolfang Larrazabal. Cronológicamente, fue el tercer Parque Nacional creado en Venezuela, después del Parque Henry Pittier (1937) y el Parque Sierra Nevada de Mérida (1952). Actualmente comprende una superficie de aproximadamente 122.464 hectáreas después se su última ampliación decretada en 1985.

Puesto de la MacanillaParque Nacional guatopo, Puesto de la Macanilla. Foto Iván López

28/03/1811 – El Abogado Francisco Silvestre Espejo Caamaño nacido en Santa Lucía del Tuy, fue electo presidente de la Alta Corte de Justicia de Venezuela.

28/03/1859 – Es en esta fecha que el Gral. Ezequiel Zamora, nacido en cúa en 1817, entra triunfante al pueblo de San Felipe, que pertenecía al Departamento de Carabobo como provincia, y decreta la autonomía del Estado Federal Yaracuy, integrado por los cantones Yaritagua, San Felipe, Urachiche, Sucre y Nirgua.

GUATOPO EN LA HISTORIA

Por:  Sixto Laya Gimón

Siglo XVI

Conquista y poblamiento:

     El topónimo GUATOPO, voz de filiación lingüística Caribe aparece mencionado por primera vez en la memoria documental  que aún se conserva del periodo inicial de la conquista y poblamiento de la Provincia de Venezuela. En las crónicas del período formativo de dicha Provincia,  y en especial después de que Santiago de León de Caracas le arrebatara a Santa Ana de Coro la dignidad de ser la “Cabecera” o Capital de la Provincia  en 1577, se relatan en ellas los hechos y hazañas ejecutados por los conquistadores españoles, durante sus expediciones  o “entradas” a los territorios circunvecinos a la recién erigida ciudad Capital.

Zonas de Población Aborigen cuencas del Tuy – Orituco – Unare,  Fuente: Sixto Laya Gimón con base al análisis documental consultado.

Expediciones a los Valles del Tuy

      Para  1574 se había dado inicio a la conquista y pacificación de los Valles del Tuy. Estos territorios eran  habitados y dominados por naturales pertenecientes a  las etnias de los Quiriquires y Tomusas, siendo estos últimos los que controlaban toda la zona de Barlovento. Con la llegada del invasor europeo  a los Valles del Tuy, se impone por la fuerza de las armas el dominio del conquistador español sobre los “indios de guerra” de la Nación Quiriquire y sus vecinos, viéndose estos obligados a replegarse y refugiarse justamente hacia la montañas espalderas de “la Cordillera que vierte a la mar y a los llanos” (Serranía del Interior), más allá de la Fila Maestra, en el Valle de Curabe posiblemente.

Inicio de la colonización de la Selva de Guatopo:

        Para consolidar el dominio español en todo ese extenso territorio al sureste de Santiago de León, el Gobernador y Capitán General de la Provincia de Venezuela, designa y capitula el año de 1584 al Capitán Sebastián Díaz de Alfaro para que funde dos ciudades en dicho territorio.   Díaz de Alfaro inicia su “pacificación” estableciendo con sus soldados una ranchería  a orillas del Tuy en el lugar conocido como “Sabanetas de Ocumare” en octubre del 1584 (Futuro asiento de Ocumare del Tuy). Desde allí continua con su expedición tomando rumbo al Este, siguiendo el cauce del Tuy, aguas abajo, hasta llegar a las inmediaciones de la actual población de Aragüita, donde a finales de ese año, funda la ciudad de “San Juan de la Paz”, de mucho renombre en su tiempo debido al descubrimiento en sus predios de las muy famosas minas de oro de Apa y Carapa, llevado a cabo por el propio Capitán fundador en medio de la intrincada Selva de Guatopo (Actual Parque Nacional Guatopo).

Primeras Colonias españolas en la Selva de Guatopo, Fuente: Sixto Laya Gimón con base al análisis documental consultado.

       Dejando bien establecida la naciente ciudad de San Juan con unos cuantos vecinos, Díaz de Alfaro continuó a toda prisa su expedición,  retornando al sitio de las Sabanetas de Ocumare, para desde allí, seguramente con la guía de algunos indios ladinos que le acompañaban, seguir la antigua ruta del paso montañoso Lagartijo-Curabe, trasmontando la Fila Maestra, para luego caer al “Valle de Curabe ó Valle de Buena Vista” como también se le menciona en las referidas fuentes. “En las riberas del valle de Buena Vista, encontró lugar bueno, cómodo y aparejado donde fundar”; y el día seis de enero de 1585, fiesta de los Reyes Magos, el Capitán Sebastián Díaz de Alfaro funda la ciudad de San Sebastián de los Reyes:

       Los formalismos rituales del acto fundacional se llevaron a cabo siguiendo la más añeja tradición hispana. El Escribano de la expedición Alonso García de Pineda  dejaba constancia en acta de todos los detalles y ceremonias de la misma.  Nacía la primera  y única población que ostentó la dignidad  y el título de “Ciudad”  en lo que hoy son los extenso territorio de los Estados Guárico, Miranda, Aragua y Cojedes.  Toda esa región extremadamente montañosa y selvática donde estuvo la ciudad de San Juan de la Paz y sus minas, fue de San Sebastián de los Reyes,  y en la actualidad forman parte del Parque Nacional Guatopo (1958).

Cordillera que vierte a la mar y a los llanos:

       Consideramos que la referida documentación  es la primera descripción geográfica de la actual Serranía del Interior“la Cordillera que vierte a la mar y a los llanos”; la cual constituye  la “divisoria de aguas”  entre las cuencas de los ríos Tuy y Guárico, sirviendo a su vez de lindero entre los modernos Estados Miranda, Guárico y Aragua. Después de haber transmontado la Serranía y caer a las vertientes llaneras de la misma, es cuando los expedicionarios del Capitán Díaz de Alfaro realmente toman conciencia de la magnitud de su “descubrimiento”. Habían logrado vencer la barrera orográfica que separa a los valles ribereños del Tuy Medio, como también las planicies de Barlovento,  de todas las vertientes a los llanos altos centrales. En rápida secuencia habían fundado dos ciudades, la primera en las riberas del Tuy a su entrada a la planicie de Barlovento en las inmediaciones de la actual población de Aragüita (San Juan de la Paz, de efímera existencia); y la segunda, la trashumante Ciudad de San Sebastián de los Reyes, en la vertiente sureña de su piedemonte llanero.

Todas las vertientes a los llanos:

        Una vez asentada la ciudad de San Sebastián en las cercanías del valle del río Orituco, el Capitán Díaz de Alfaro procede rápidamente al  “repartimiento de indios naturales  y tierras” a los primeros vecinos que le acompañaban en esa jornada fundadora,  y para asegurar la paz de los naturales y el buen orden de las mismas, declaraba el Capitán que… “Haciendo uso de los amplios poderes que del dicho Señor Gobernador tengo para encomendar indios a las personas que entraren en estas Provincias”; ordenaba al Escribano de la expedición que fuese anotando con la solemnidad debida en el “Registro y Data General  o Apuntamiento”: tantos  indios en tal parte, otros tantos en las vegas del Orituco, de Memo, en Apacuao, en Carapa, en Guatopo, en las Sabanetas de Ocumare; etcétera.  En esa forma apresurada realiza un padrón de indios, al frente de los cuales comienza a poner los nombres de sus compañeros de jornada para premiar sus servicios. Con esa visión repartió “encomiendas”  en el sector de Conoropa, a las orillas del Alto Orituco, así como también, aguas abajo, en las vegas del mismo río se asentaron otras encomiendas en las Sabanas de Guanarapa (hoy Guanape);  y también en las inmediaciones de la confluencia de la quebrada de Tinapuin (Tinapuy) por la margen derecha del Orituco, a las faldas del cerro Topano, en una extensa vega conocida en esos tiempos como “Mesa de Guaiqueríes”, donde posteriormente  se asentará el primer pueblo del Valle de Orituco, San Miguel del Rosario de Orituco. Esto ocurre mucho después de que San Sebastián de los Reyes lo “trasladaran” de su asiento original de Curabe, hasta su segundo asiento en Taguay (Estado Aragua) en los años iniciales de1600.

La fiebre del Oro en Guatopo

        La búsqueda desenfrenada de afloramientos auríferos dentro del perímetro de la Selva Guatopo, mantuvo ocupada toda la atención de los conquistadores por mucho tiempo.  Se realizaron innumerables cateos tanto por su frente del Norte (Apa y Carapa en las inmediaciones de Aragüita), como por su frente Sur, incursionando más allá de las cabeceras del río Orituco en el piedemonte llanero, hacia el propio corazón  de la indómita Selva. Los resultados de tanto esfuerzo fueron frustrantes, y no quedo otra motivación que la de dedicarse formalmente a colonizar y poblar el fértil valle del río Orituco, iniciando el riguroso proceso de “repartimiento de indios naturales  y tierras” desde el sector de Conoropa en el Alto Orituco, extendiéndolo aguas abajo por su valle medio, donde iniciaron la fundación de hatos ganaderos, el verdadero destino de San Sebastián de los Reyes y la andanada de pueblos que de ella nacieron.

Siglo XIX

Área del Parque Nacional Guatopo para 1958, Fuente: Sixto Laya Gimón con base al análisis documental consultado.

Colonias Agrícolas impulsadas por Guzmán Blanco:

   El 15 de enero  de 1874 el Gobierno del General Antonio Guzmán Blanco promulga un Decreto promoviendo  la “Inmigración”, especialmente de personas aptas para la agricultura, las artes y el  servicio doméstico. Para coordinar todo el proceso se creó la Dirección General de Inmigración (1874) con sede en Caracas y dependiente del Ministerio de Fomento. Con ese contingente humano se fomentaría y organizaría el establecimiento de Colonias agrícolas en la República, lo que conllevaría un beneficio importante para la Nación, como lo fue el desarrollo de tierras con vocación agrícola hasta entonces baldías.

Colonia Guzmán Blanco o Colonia Independencia (Guatopo: 1875)

       Para el 6 de mayo de 1874, el Presidente Guzmán Blanco por órgano del Ministerio de Interior y Justicia, dispuso que se “reconocieran y prepararan” convenientemente las tierras baldías comprendidas entre el meridiano de Ocumare del Tuy a las riberas del río del mismo nombre, y las montañas de la Selva de Guatopo en las vertientes de la  Serranía del Interior. Se nombró una “Comisión Exploradora” para que se trasladara a los lugares indicados y examinara su “clima, suelo, agua, condiciones de salubridad y demás circunstancias”; y se escogieran las más favorables para el asentamiento de unas “quinientas familias” con la dotación de ocho (8) hectáreas para cada una.  Dicha Comisión se traslada hasta la población de Altagracia de Orituco y desde allí pudo informar a la Junta Central de Inmigración, en forma detallada, los resultados de la exploración de los terrenos baldíos fijados en la Resolución aludida. Así nacía el proyectado “Distrito Colonial Guzmán Blanco” como oficialmente se le conoció.                 Fueron seleccionadas  las tierras baldías de la Selva de Guatopo  en su sector limítrofe con las cabeceras (fuentes) del río Orituco, al Norte de la población de Altagracia de Orituco (Guárico). En el transcurso de 1875 se fueron estableciendo colonos italianos, franceses, españoles, polacos y criollos. Se llegó a producir café, azúcar y frutos menores. El nombre de la colonia fue cambiado en 1888 por el de “Independencia” y en 1904 fue incorporada a la jurisdicción del estado Miranda.

Siglo XX

PARQUE NACIONAL GUATOPO (1958)

Voces previas a su creación:

       “La única zona siempre verde que existe al norte de Altagracia (de Orituco) es la montaña de Guatopo. Si fuese posible hallar una fuerza que impida su destrucción, se lograrían salvar valles y montañas, muchos inexplorados”. Así se expresaba en 1951 el renombrado historiador y poeta José Antonio De Armas Chitty, en su obra: Origen y Formación de Algunos Pueblos de Venezuela, testigo presencial de la catástrofe ecológica que venía sufriendo sistemáticamente la Selva de Guatopo; elevando casi una plegaria al cielo, para que apareciera una “fuerza”, una voluntad humana que  detuviera la destrucción de tan hermosa selva tropical,  siempre tan verde.

CREACIÓN:

        Fue creado parque nacional bajo el Decreto No. 122 del 28 de marzo de 1958; (Gaceta Oficial No 25.624 del 31 de Marzo del 1.958), por la Junta de Gobierno presidida por el Contralmirante Wolfang Larrazabal. Cronológicamente, fue el tercer Parque Nacional creado en Venezuela, después del Parque Henry Pittier (1937) y el Parque Sierra Nevada de Mérida (1952). Actualmente comprende una superficie de aproximadamente 122.464 hectáreas después se su última ampliación decretada en 1985.

La finalidad de su creación:

        No cabe la menor duda que la finalidad de su creación fue la protección de las cuencas hidrográficas de los ríos Orituco y Tuy, de los cuales depende gran parte del suministro de agua para consumo humano, agrícola, e industrial de extensas regiones de los estados Guárico, Miranda y muy especialmente a toda el área Metropolitana de Caracas. Para finales de la década de los cincuenta, la situación que afrontaba la población de la región Centro Norte del país era sumamente crítica en cuanto al suministro de agua potable. Este déficit en el abastecimiento de agua a la metrópolis, presionaba en grado sumo al Gobierno Interino que había asumido el poder después del derrocamiento de la oprobiosa dictadura del General Marcos Pérez Jiménez posterior a los sucesos del célebre 23 de enero de 1958.

Principales Embalses vinculados a Guatopo, Fuente: Sixto Laya Gimón con base al análisis documental consultado. 

      El Ejecutivo se vio obligado a tomar medidas extraordinarias para solucionar la crisis, y en consecuencia la Junta de Gobierno presidida por el Contralmirante Wolfang Larrazábal promulga el Decreto No. 122 del 28 de marzo de 1958; Gaceta Oficial No 25.624 del 31 de Marzo del 1.958 donde se creaba el Parque Nacional Guatopo en jurisdicción del Estado Miranda. En la misma exposición de motivos del Decreto quedaba  muy claro cuál era realmente el problema de fondo… “Que la notoria escasez de agua que determinan las épocas de sequía en las fuentes de abastecimiento de Caracas y las poblaciones circunvecinas afecta de manera alarmante las necesidades vitales de sus habitantes y el normal funcionamiento de sus actividades industriales”.  Por lo tanto era de…  “urgencia perentoria dictar providencias eficaces que aseguren la preservación y fomento de todos aquellos cursos fluviales que puedan contribuir a la solución de tan grave problema, incrementando el caudal de aguas de dichas fuentes de abastecimiento”.

        El Artículo 1 del Decreto enunciaba  lo siguiente, “Se declara Parque Nacional Guatopo las cuencas hidrográficas de los ríos Lagartijo, Taguaza y Taguacita y sus respectivos tributarios, ubicadas en jurisdicción de los Distritos Paz Castillo y Lander del Estado Miranda”.

      Se delega al Ministerio de Agricultura y Cría, para que por medio de una comisión constituida por Ingenieros, procediera a la mayor brevedad posible a fijar con toda exactitud los limites generales del referido Parque Nacional, de acuerdo con el “divorcio de aguas” de las precitadas cuencas hidrográficas; y por sobre todo materializar sus linderos,  determinando las áreas comprendidas dentro de estos que deberá “adquirir” la Nación, de acuerdo al ordenamiento legal vigente para esos momentos.

Detalle Ubicación Altagracia de Orituco con relación a Guatopo, Fuente: Sixto Laya Gimón con base al análisis documental consultado.

El Orituco:

      El país nacional entra en la contienda electoral del año 1958, y el Partido Acción Democrática postula para candidato presidencial a Don Rómulo Betancourt. En su campaña electoral por el Orituco, Betancourt recogió con mucho interés  los planteamientos de los orituqueños en relación a las implicaciones socio-económicas que tendría el recién decretado Parque Nacional Guatopo, además de escuchar atentamente la solicitud de los pobladores, pidiendo la construcción de una PRESA sobre el curso del río Orituco, a nivel del sector conocido como Guanape (Guanapito) al norte de Altagracia de Orituco; “visité esta población y aquí recogí el secular anhelo de sus habitantes de que se construyese ese embalse de agua” [Betancourt Bello, Rómulo (1968)].

      Efectivamente, Betancourt fue elegido Presidente de la Republica iniciando su periodo constitucional de gobierno el 13 de febrero de 1959.  Para el año siguiente “reforma” el Decreto de Creación del Parque Nacional Guatopo, mediante la promulgación del DECRETO Nº 258 DE 8 DE ABRIL DE 1960 (Gaceta Oficial Nº 26230 de 11 de abril de 1960) donde  se consideraba que el Decreto dictado por la “Junta de Gobierno de la República de Venezuela” bajo el Nº 122 en fecha 31 de marzo de 1958, con el cual se creaba el Parque Nacional de Guatopo “no contemplaba la determinación geográfica exacta“ de las zonas que conforme a los dictámenes técnicos respectivos debían  abarcar dicho Parque Nacional. Las implicaciones que traería a los “particulares” y a la Administración Pública la creación del Parque Nacional de Guatopo requerían la exacta determinación de las zonas comprendidas dentro de dicho Parque; declarándose “Zona Protectora” la extensión comprendida dentro de sus linderos. La Resolución hacía hincapié en NO PERMITIR  en dicha zona ninguna clase de explotación de productos forestales, así como tampoco, talas, desmontes, quemas con fines agropecuarios, urbanizaciones, parcelamientos de tierras y ninguna clase de trabajos que implicasen la destrucción de vegetación.  Para la ejecución de dicho Decreto se encarga al  Ministerio de Agricultura y Cría  y al Instituto Agrario Nacional, para que se procediera a “reubicar fuera de los linderos” del Parque Nacional a todos los campesinos situados dentro de su zona que fuere indispensable trasladar a otro sitio para la mejor conservación de la región.

      La República avanzaba rápidamente en el fortalecimiento de sus  bases democráticas, y para el 16 de enero de 1961, fue aprobada por el entonces Congreso de la República (actual Asamblea Nacional) La Constitución de Venezuela de 1961, con el voto afirmativo de las principales cuatro fuerzas políticas del país para entonces, Acción Democrática, Unión Republicana Democrática, Copei y el Partido Comunista de Venezuela. Entró en vigor el 23 de enero del mismo año en conmemoración del “retorno a la democracia” en Venezuela el 23 de enero de 1958. Teniendo como marco de referencia la recién aprobada Carta Magna, se inició en el Orituco el proceso de “expropiación y  reubicación  fuera de los linderos” del Parque, el cual se llevó a cabo con total apego a  los Derechos Económicos establecidos constitucionalmente, tales como el derecho al trabajo, la libre iniciativa privada, el derecho a la propiedad y a la seguridad jurídica. En esos años florecieron en el Orituco varios “asentamientos campesinos” donde fueron reubicados muchos  de ellos, aparte de la “justa indemnización” que por sus bienhechurías recibieron.  El Gobierno Nacional tomó muy en cuenta las implicaciones socio-económicas que tendría el recién decretado Parque Nacional Guatopo en el ámbito regional, y previendo sus consecuencias, diligentemente puso en marcha todos los estudios de ingeniería necesarios para la construcción de un EMBALSE sobre el curso del río Orituco a nivel del sector Guanapito al Norte de Altagracia. A los treinta  y seis meses de promulgado el Decreto Nº 258 de 8 de abril de 1960, el Gobierno del Presidente Betancourt “puso en servicio” el EMBALSE GUANAPITO en 1963, contando con una capacidad de embalse de 49.040 miles de metros cúbicos, al cual se le anexó un “sistema de riego” extendido a lo largo de su valle medio.

Ubicación geográfica y determinación territorial:

       El Parque Nacional Guatopo, está ubicado entre los límites geopolíticos de los estados Miranda y Guárico, enclavado en una extensa área montañosa de la Serranía del Interior en su tramo central (perteneciente al Sistema montañoso de la  Cordillera de la Costa). Gran parte su “lindero Norte” coincide con la corriente fluvial del río Tuy, el cual después de haber recibido el río Lagartijo por su margen derecha, avanza por la garganta montañosa de Aragüita rumbo al Este, para luego entrar a la depresión tectónica de Barlovento. De este punto, su “lindero Este” toma una dirección Sureste hasta  encontrar  la  Fila Maestra de la Serranía del Interior,  que  representa la línea divisoria de aguas entre las cuencas de los ríos Tuy y Guárico.

      Esta Fila constituye casi todo el “lindero Sur” del Parque, pero hay un sector de la parte norte de la jurisdicción del Municipio José Tadeo Monagas del Estado Guárico, allí en el Piedemonte Llanero de la misma Serranía del Interior, donde se encuentran las cabeceras (fuentes) de los ríos Orituco, Memo y Macaira, afluentes de la cuenca hidrográfica del río Guárico, que también         fue integrado al proyecto inicial del Parque; lo que explica  la disparidad en ese sector  del límite político entre los Estados Miranda/Guárico, con el lindero Sur del Parque Nacional.

Reserva Hidrológica de vital importancia:

       Guatopo es garante del agua de la ciudad capital y de la zona metropolitana debido a los numerosos ríos que nacen en su seno. Esta importante red hidrológica ha sido aprovechada mediante la construcción de embalses que abastecen de agua a Caracas y los Valles del Tuy: ríos Lagartijo (Embalse Lagartijo, 1968); Taguacita (Embalse Taguacita, 1984); río Taguaza (Embalse Taguaza, puesto en servicio bajo la Administración del Presidente Caldera en 1999).

Tabla de Datos Embalses Vinculados a Guatopo, Fuente: Sixto Laya Gimón datos de Comité Venezolano de Grandes Presas (COVENPRE) 

        Todos ellos son afluentes del Tuy, por lo tanto son tributarios de  la cuenca del Mar Caribe. Aunque se encuentran fuera de los actuales linderos del Parque, mencionaremos al embalse Ocumartio (1969); así como también  al futuro embalse sobre el río Cuira, proyecto  que se planificó desde el año 2005, pero solo se iniciaron las obras en 2009 y se concluirá supuestamente el 2012.   Los ríos que tienen sus cabeceras en las inmediaciones del lindero Sur del Parque, pertenecen y drenan sus aguas  a la gran cuenca del Orinoco, de los cuales como arriba mencionamos, el Orituco fue el primero en represarle sus aguas a nivel del sector  Guanapito, con  un doble propósito: abastecimiento de agua a la población después de ser potabilizada  en una Planta de Tratamiento ubicada en un sector elevado de Altagracia y para surtir permanentemente el sistema de riego que se le anexó, quedando extendido a lo largo de su valle medio.

       Quedó pendiente (“engavetado”) el proyecto de construcción del “Embalse del río Macaira” (Coordenadas: 9.92100 N / -66.21426 W), el cual sería levantado sobre su curso a nivel de las inmediaciones  de la población de Turmerino, al noreste de Altagracia, lo que favorecería  el desarrollo socio-económico de toda la subregión del Orituco.

Datos de Superficie y Decretos Sobre Guatopo, Fuente: Sixto laya Gimón datos de Inparques.

Detalle Superficie del Parque Nacional Guatopo para 1985, Fuente: Sixto laya Gimón datos de Inparques.

CONCLUSIONES:

        La población indígena asentada en el territorio de ambas vertientes de la Serranía del Interior en su tramo central, practicaba una agricultura y una caza de subsistencia, lo que no alteró las condiciones ambientales que los rodeaban. La “adaptación al medio” había hecho que nuestros indígenas, miles de años antes de la llegada de los europeos, hubieran alcanzado un delicado equilibrio con su entorno. El inicio del proceso de degradación ambiental en Venezuela puede ser ubicado a partir de la llegada de los europeos a nuestros territorios. Posterior a la Conquista y Colonización de los valles del centro de la Provincia de Venezuela, se van a instalar sistemas de explotación agrícola semi-intensiva con el cacao en primer lugar y con el café y caña de azúcar en épocas posteriores, que van a significar grandes deforestaciones y cambios profundos en nuestros ecosistemas. Al mismo tiempo los europeos introdujeron la ganadería mayor y menor en los Llanos Altos Centrales (“Los Llanos de San Sebastián de los Reyes”, como se les conoció durante la Colonia), hecho que produjo un gran impacto y modificación en los ecosistemas regionales. Finalmente, compartimos la opinión del  historiador Lucas G. Castillo Lara, “El Parque Nacional Guatopo es una extraordinaria iniciativa, que ha conservado para las generaciones futuras ese inmenso reservorio Natural”. 

BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA.

Acosta Saignes, Miguel (1954): Estudios de etnología antigua de Venezuela. Caracas, Tipografía Vargas.

Betancourt Bello, Rómulo (1968) La revolución democrática en Venezuela, 1959-1964. Caracas, Imprenta Nacional; 1968, 4 VOLS.

Calzadilla Álvarez, Pedro (1999) El Valle de Orituco, 300 años de Historia. Caracas: Editorial Tierra Firme.

Comité Venezolano de Grandes Presas (COVENPRE): http://www.covenpre.org.ve/index.htm

Compendio Legal Sobre Áreas Protegidas Estrictas de Venezuela;  Centro Internacional de Ecología Tropical; http://www.ivic.ve/Ecologia/CIET

Castillo Lara, Lucas Guillermo (1984): San Sebastián de los Reyes. La ciudad trashumante. Tomo. I; Vol. 172. Caracas: Biblioteca de la Academia Nacional de la Historia.

De Armas Chitty, José Antonio (1951): Origen y formación de algunos pueblos de Venezuela. ; Tipografía Americana.

De Armas Chitty, José Antonio (1982): Historia del Estado Guárico. Caracas: Ediciones de la Presidencia de la Republica.

Instituto nacional de Parques (Inparques) http://www.inparques.gob.ve/modulos/decretos/pn_0003/ampliacion.pdf

Machado, Adolfo (1961) Apuntaciones para la Historia de Altagracia de Orituco. Madrid, Publicaciones Amexco.

Oviedo y Baños, José de (1992): Historia de la Conquista y Población de la Provincia de Venezuela. Caracas; Biblioteca Ayacucho, Vol. 175. ISBN: 9802762148, 9789802762149 (Escrita en 1705 y Publicada en España en 1723)

Perazzo, Nicolás (1982): Historia de la Inmigración en Venezuela. Caracas, Ediciones del Congreso de la República; Tomos I – II.

El Río Tuy su Cuenca, su Curso y sus Principales Afluentes

Por: Iván López

       En el presente trabajo deseamos presentar de una forma amena y sencilla una visión de la cuenca y los principales afluentes del río Tuy, así como el curso que este sigue desde su lugar de nacimiento hasta su desembocadura, para esto inicialmente reproducimos textualmente lo escrito por Telasco Macpherson en el año de 1891 en su Diccionario del Estado Miranda, como referencia HISTÓRICA muy importante, posteriormente continuamos con un trabajo de investigación algo mas actualizado como complemento al trabajo de este miembro de la academia de la Historia de Venezuela:

       “En los cerros de Tamaya y Maya, de la cordillera del litoral, en la sección Bolívar se origina el Río Tuy que corre al Sur-oeste hasta unirse al de javillo y de las Lagunetas que salen del cerro del Palmar; entonces voltea al Oeste y parece dirigirse a los valles de Aragua, mas llegando al Mamón encuentra al Río Tiquirito que viene del poniente (oeste), tomando su origen en la sierra de Guarayma; allí tuerce al naciente (este) y cerca de la victoria esta el punto de partición de las aguas que corren a la laguna de Valencia, al poniente, y hacia los Valles del Tuy al Naciente por medio de unos montecillos calcáreos que están cerca de la hacienda de Tiquire, presentando así los Valles del Tuy y los de Aragua en una sola olla en la que las aguas corren en direcciones opuestas.

        Sigue el Tuy en su curso recibiendo, de la cordillera del interior los Ríos Tácata, formado por el Guare y el Mésia; al Tarma, Ocumarito, Marare, Sucuta, lagartijo y Yare por la margen derecha, y por su izquierda la quebrada de Charallave y el Guaire; más después le caen el Taquisita y el Tagusa; y como a dos leguas el Caucagua que se origina en la quebrada de Guarenas; en el mismo lugar recibe las aguas de la cordillera de Altagracia, por los ríos Macaira, Apa, Panaquirito y el Sapo; deja entonces de costear el pie de la serranía del interior, y no teniendo a su izquierda obstáculo alguno, cambia el curso que llevaba al naciente y se dirige al Noreste, recibiendo el Merecure de una montaña baja y espesa; cerca de su desaguadero esta la boca vieja de Capaya y le cae el río San José que sale de los cerros del interior.

       El Río Tuy, cuyas riberas puede considerarse como el teatro principal de la agricultura de la sección Bolívar, tiene un curso desde su origen de 55 leguas, ofreciendo una navegación de 24, desde la boca del Guaire, frente a Santa Teresa, hasta el Mar, donde lleva las aguas de 39 ríos y multitud de riachuelos”

        De lo antes narrado, hoy vemos que el Río Tuy se forma en la Cordillera de la Costa al pie del Pico Codazzi, a unos 2.426 m.s.n.m., aproximadamente, casi desembocando en el Mar Caribe y está compuesto por diversas subcuencas que drenan sus aguas al Tuy dentro del territorio mirandino.

       El cauce principal del Río Tuy (Tuy alto), sobre el sector Boca de Cagua – Tácata, recibe aportes de diversos ríos de los valles de Aragua a saber el Tiquirito, y las aguas de pequeñas lagunas de la cordillera de la costas, luego cerca de Paracotos, las aguas de la quebrada Maitana, amoldando un curso en dirección suroeste, sobre el sector Los Cujíes, el valle se estrecha presentando un típico valle de montaña a partir del cual comienza un cañón de fuerte pendiente que finaliza en Tácata.

       La sub-región administrativa de los Valles del Tuy se empieza a abrir en Tácata, cuando el río ya ha descendido en unos  300 m. Al salir de Tácata, las aguas del Río Guare se incorporan al Río Tuy por su margen derecha, así como los del Mesia y el torrentoso Tarma y el apacible Sucuta, a partir del cual se forman meandros incipientes que se van desarrollando a medida que se ensancha el valle. Pasa por los terrenos de la población de Cúa siguiendo el curso del pie de monte de la serranía del interior hasta llegar a Ocumare.

Curso del Río Tuy frente a Ocumare del Tuy

       Donde recibe las aguas del Río Ocumarito (al Oeste de Ocumare) y el Río Lagartijo (al Oeste de Santa Elena) posteriormente sigue su curso hacia la población de Santa Teresa del Tuy donde recibe al Guaire.

Cruce del Río Tuy y el Guaire en Santa Teresa del Tuy

       El Río Guaire constituye el afluente más caudaloso del Tuy, sus aguas son bastante turbias con altas concentraciones de sedimentos en suspensión. La subcuenca de la quebrada Charallave pasa por Paracotos y Charallave, y desemboca al Tuy por la quebrada La Cabrera la cual esta antes de llegar al Río en Santa Teresa desembocando en la quebrada Turmusa, de igual forma se tiene la subcuenca del Río Guaire que cruza de Oeste a Este el Valle de Caracas y recibe diversas corrientes (dentro del sector mirandino se encuentran la quebrada de Baruta y los ríos Chacaíto y Tocomé, entre otros) que se abre paso por el Este de Petare.

       Rápidamente el Río Guaire desciende de altitud, en unos 13 Km. poco antes de desembocar al Río Tuy, por el Oeste el Guaire recibe el Río Suapire, y por el Este, le llegan diversas quebradas como El Palmar, Siquire y otras que se forman de la Fila de Mariche.

     Dentro de los Valles del Tuy y por el Sur, fluyen hacia el Río Tuy una sucesión de corrientes fluviales de poco desarrollo pero de cierto caudal debido a su formación en las laderas del Norte de la Serranía del Interior estas una  gran multitud de quebradas y riachuelos que descienden del parque nacional Guatopo.

       En la garganta de Aragüita, el Tuy recibe al Río Taguaza y el Río Caucagua, también llamado Río Grande, el cual se forma al noreste de Petare, donde las aguas se separan en el lugar de la hoya del Caurimare, afluente del Guaire, es prácticamente imperceptible, debido a la escasa prominencia de esta. El Río Grande avanza por el ángulo formado en los planos de ladera de la fila maestra de la Cordillera de la Costa y las de la Fila de Mariche y el cauce se ahonda notoriamente a partir de Guarenas.

    El Río Grande, cambia su nombre a Río Caucagua cuando entra en la localidad de Caucagua y su corriente fluvial entra en contacto con la curva de nivel de los 100 m.s.n.m, entra de pleno en la llanada barloventeña, avanza haciendo meandros, hasta desembocar al Río Tuy.

       El tramo del Tuy en la depresión de Barlovento, se conoce como el Bajo Tuy, el cual se desarrolla en una extensa planicie aluvial, la cual arranca a la altura de Aragüita y termina sobre el Mar Caribe. Debido a la poca pendiente, el río tiende a alargar su curso formando meandros, siendo la primera parte más activa hasta desembocar en el mar.

      Por otro lado, los Ríos Taguaza y el Cuira descienden de la Serranía del Interior desembocando en el Río Tuy. Otras corrientes reciben al Río Tuy por el Norte ya en Barlovento, entre las que se destacan el Río Merecure que a su vez recibe las aguas del Caño Urape, el Río Capaya y el San José.

      Finalmente el rio desemboca sus aguas en el sector de Caño Copey entre Páparo y San José de Rio Chico en barlovento.

Desembocadura del Río Tuy en Caño Copey

Referencias:

  • Macpherson, Telasco, Diccionario del Estado Miranda, Imprenta “El Correo de Caracas, Caracas, Venezuela, 1973.
  • Molina Castro, Diógenes, El Granero de Caracas, LOS VALLES DEL TUY: del señorío colonial al urbanismo petrolero. Fondo Editorial de la Universidad Pedagógica Experimental Libertador, Caracas 2002.
  • Plan Estadal de Ordenación del Territorio.
  • Google Earth

ORIGENES DE SANTA TERESA DEL TUY.

Por Iván López:

Calle Falcón e Iglesia de Santa Teresa. Vista desde el norte — con Iglesia de Santa Teresa, Foto Cortesia de Gustavo Alzuru

     El Municipio Independencia está situado en la sub-región Valles del Tuy del Estado Bolivariano de Miranda, en Venezuela, constituido el 5 de diciembre de 1967 en Distrito Independencia y luego Municipio en 1990, es uno de los seis municipios de la sub-región y su capital es la ciudad de Santa Teresa del Tuy, que tiene como fecha de fundación el año de 1761, según el documento más antiguo hallado en sus archivos. 

5 Diciembre de 1967, Sector Rancho Grande Comisión Constitutiva del Distrito Independencia, foto Cortesía del Cronista Jesús Silva.

     Es conveniente señalar que este Municipio  limita al norte con el municipio Paz Castillo, capital Santa Lucía; al este con la parroquia Aragüita del municipio Acevedo, capital Caucagua; al sur con la parroquia La Democracia del municipio Tomás Lander, capital Ocumare del Tuy y al oeste con los municipios Simón Bolívar capital San Francisco de Yare y Cristóbal Rojas capital Charallave.

     Por otro lado la superficie del Municipio Independencia está estimada en 284 km2 (245 km2 parroquia Santa Teresa y 39 km2 la parroquia Cartanal). Es importante señalar que el Parque Nacional Guatopo creado en 1958 ocupa más del 50% de la superficie del municipio Independencia.

Mapa Físico del estado Bolivariano de Miranda.

      Pero para iniciar la crónica, historia o recolección de los hechos del hombre a través del tiempo, en cualquier pueblo de Venezuela, se debe comenzar inefablemente, por su pasado aborigen, por revisar los hechos de esos hombres originarios que poblaron estas tierras miles de años antes de la llegada del europeo, cierto es que en muchas regiones del país aún viven aborígenes originarios, pero en otras, ese legado no existe o lo hay muy poco.

      De allí que el historiógrafo, cronista o investigador deba echar mano a estas fuentes primarias o etnias aún vivas, a las fuentes secundarias de los hoy antropólogos y etnógrafos que estudian la vida de las etnias ya desaparecidas y las que permanecen en vida y de las fuentes escritas y legadas por los europeos.

     Es de relevancia destacar que los españoles, portugueses, ingleses, entre otros, a su llegada compilaron o escribieron sus “aventuras” o acontecimientos en la medida que fueron penetrando el territorio de la hoy Venezuela, especialmente en las regiones del Tocuyo, Margarita, el Orinoco y el centro-norte del país, se centran la mayoría de estas crónicas en escritores como Juan de Pimentel, Fray Antonio Caulín, Fray Pedro Simón, Juan de Castellanos, Fray José Gumilla, Fray José de Oviedo y Baños, entre otros.

      Hoy día se sabe que el actual Valle del Tuy, era territorio poblado por una etnia de filiación Caribe denominada QUIRIQUIRES, etnia muy belicosa y guerrera, de grandes navegantes, que permitían el paso por su territorio a TOMUZAS y MARICHES, pero eran enemigos acérrimos de los llamados ARACTOEQUES o Indios TEQUES.

Vista del Paraíso del Tuy desde Altamira, Santa Teresa del Tuy.

     Por consiguiente en la obra “De la Conquista y Población de la Provincia de Venezuela” escrita por el citado Oviedo y Baños, este narra los hechos ocurridos durante la penetración y conquista de los españoles a este territorio llamado hoy Valles del Tuy y de la zona del Actual Municipio Independencia.

     Desde su llegada en 1498 a las costas de Paria por Colón hasta el año de 1572, es decir 74 años después, fue el tiempo que tardaron los españoles en poder llegar hasta las riberas del Tuy, esto solo después de haber logrado pacificar a los Aractoeques o (TEQUES) a los Taramainas, Chagaragatos y demás etnias Caribes y Arbacos que poblaban el Valle de Caracas y la cordillera de la costa, los hechos que llevaron a que esto ocurriera, fue justamente el enfrentamiento de los castellanos con la etnia Mariche, situada al este del valle de Caracas, luego de asesinar a muchos de sus miembros y Caciques Principales entre ellos Chicuramay, queda como principal Tamanaco, este se enfrenta a los conquistadores Pedro Alonso Galeas y Garcí-González da Silva, luego de varios combates Tamanaco baja a tierras de los Quiriquires y es perseguido por estos, de ello nos refiere Oviedo:

Pudieron proseguir su marcha en buena paz hasta los asientos de Patima, de donde gobernándose por las corrientes del Guaire, salieron sin embarazo a las orillas del Tuy, cuyas aguas, sirviendo de lindero a los Mariches, partían jurisdicción en aquel tiempo con los indios Quiriquires, que dueños de la contraria ribera, habitaban en dilatado terreno las espesas montañas de sus márgenes, sin que en todo aquel espacio encontrase otra cosa Pedro Alonso, que continuadas señales de los recientes incendios, con que convertidas en cenizas todas las poblaciones, manifestaban la rebelde obstinación de aquellos bárbaros, que determinados, a instancias de Tamanaco, a defender con las armas la libertad que gozaban (aseguradas en ocultos retiros sus familias), seguían a la deshilada los pasos de Pedro Alonso, esperando su confianza los beneficios del tiempo y favor de la fortuna, para lograr la ocasión de acometerlo de suerte, que siendo conocida la ventaja, resultase seguro el vencimiento. (p. 366).

      De allí que estas son las primeras noticias que se reciben de este territorio, hoy llamado Municipio Independencia y de los Valles del Tuy por boca de los Castellanos, luego en 1574 los Españoles le pondrán por nombre VALLE DE LA NUEVA SALAMANCA, el valle posteriormente será penetrado pero por la vertiente de Tácata, y será dividido en dos encomiendas a saber, el partido del Río Tuy Arriba desde los territorios del actual San Casimiro hasta la quebrada de Charallave entregado a Garcí-González Da Silva y el Partido del Río Tuy abajo desde la quebrada de Charallave y la quebrada de Maitana hasta los linderos de los Tomuzas hoy Aragüita o Caucagua en Barlovento.

      Por ello muchos son los combates y conflictos por el territorio, muchos son los aborígenes asesinados y conquistadores también, pero para 1584 es enviado a fundar un pueblo en esta región un castellano llamado Sebastián Díaz de Alfaro quien a poca distancia de la unión del Tuy y el Guaire, hoy tierras de Santa Teresa, dispone la fundación de este, según Oviedo y Baños el relato es el siguiente:

Ya era el año de ochenta y cuatro cuando Sebastián Díaz acompañado de Mateo Díaz de Alfaro, su hijo, Melchor de Sanjuán, Juan Fernández Trujillo, Mateo de Laya, Melchor de León, Hernando Gómez, Alonso García Pineda, Diego de Ledesma, Juan Rodríguez Espejo, Bartolomé Sánchez, Frutos Díaz, Gaspar Hernández, Cristóbal Suárez, Vicente Galeas, Cristóbal Quintero y otras personas conocidas, hasta el número de ochenta, y llevando por capellán a un clérigo, natural de Badajoz, llamado Alonso López de San Martín, entró en los Quiriquires, cuya provincia halló tan sosegada, manteniendo la sujeción en que la dejó Garci-González, que sin experimentar operación que desdijese de una obediencia rendida, fue recibido de los caciques con demostraciones y agasajos, que manifestaban sin doblez la sinceridad de su buen ánimo; y como el fin principal de su jornada era sólo a poblar, no habiendo encontrado en los indios embarazo que pudiese retardar la ejecución, fundó en las orillas del río Tuy (cuatro leguas más abajo de donde junta sus aguas con el Guaire) la ciudad de San Juan de la Paz, queriendo dejar vinculada en este nombre la memoria de haber logrado su intento sin desenvainar la espada. (p.412)

      Se puede ver entonces que la historia de Santa Teresa tiene un pasado aborigen firme, pero aún por estudiar, y que  lo signaron las acciones de los nuevos pobladores o conquistadores al entrar en el valle conquistándolo, refundándolo y dividiéndolo, luego, para el año de 1610 el Rey español FELIPE III emite una Real Cédula, que viene a marcar un nuevo episodio en la historia que nos ocupa, donde se ordena la creación de los Pueblos de Doctrina de indios, partiendo de los pueblos de encomiendas ya establecidos, estos pueblos de doctrina eran parroquias eclesiásticas formadas exclusivamente por indios y administradas o fundadas por Frailes Franciscanos o Jesuitas, con el fin de  adoctrinar por la Fe cristiana a los originarios de la América, pero que terminaron siendo esclavizados.

       En consecuencia los encomenderos en principio oponen resistencia a la orden, pero con el paso del tiempo ceden dando paso a la creación de estas doctrinas, es así que, para el año de 1621 por órdenes del Gobernador de la Provincia de Venezuela Don Francisco de la Hoz Berrío y del Obispo Fray Gonzalo de Angulo el Señor Don Pedro Gutiérrez y el Padre Gabriel de Mendoza, fundan al pueblo de Santa Lucia de Pariaguan en las orillas del Guaire, a 9 kms de la Unión del Rió Tuy y el Guaire, tomando para ello aborígenes Mariches, Quiriquires, y Guarenas entre otros de la región del Tuy y sus alrededores, posteriormente esta primera fundación será abandonada cerca del año 1700 y luego refundado en 1749 por el Padre Br. Marcos Reyes Cueto, esta segunda refundación fue más prospera, pues el empeño de Reyes Cueto impulso el asentamiento de hacendados en la zona lo que a su vez promovió la creación de caseríos o pequeños pueblos que dependían de la parroquia de Santa Lucia de Pariaguan.

       De allí entonces que a tan solo 7 y ½ kms, aproximadamente de Santa Lucía, naciese un pueblo con el nombre de Santa Teresa, esto en el lugar denominado hoy día, Pueblo Viejo, donde se ubica la Planta de redistribución eléctrica de EDELCA, frente a la Urb. Diego de Lozada. De este pueblo no se tiene mayores datos, ni su fecha de fundación, ni su dimensión, ni su número de pobladores, cierto es que si se tienen referencias de su contribución productiva vinculada a Santa lucia, al respecto Santiago Navas Morales en su Obra Anécdotas y Gente de Santa Lucia, nos indica lo siguiente:

Poseyó este distrito muchos terrenos de cría, donde habían queseras muy bien montadas entre las cuales citamos las de Siquire y las de cerca de Santa Teresa y de los potreros de Morocopito salía el famoso queso llamado de cartera… así mismo se comunicaba con Barlovento por el puerto fluvial de Santa Teresa, que contaba con 20 canoas, para hacer el recorrido, transportando intercambios comerciales. (p.49)

       Seguidamente para el Año de 1761 se indica como fecha de la fundación de Santa Teresa del Tuy en su actual emplazamiento y se habla de un documento el cual data de esta fecha y es considerado la pieza escrita más antigua que hace referencia a este lugar, prueba de esto la presenta también en su libro Santiago Nieves Navas que dice:

Existe un libro con el título en latín el cual nos fue traducido por el padre Armellada, como “Libro del Estado de las Almas” el cual fue hecho por el padre Marcos Reyes Cueto, en el año de 1784, con respecto al pueblo de Santa Teresa del Tuy aparece en este libro un escrito del 6 de junio del 1761 donde el Obispo de Caracas, Diego Ponce, mandó un inventario al padre Dr. Antonio Monasterios, cura inmediato con el pueblo de Santa Teresa. (p. 46)

      Pero esto por sí solo no demuestra el vínculo de Santa Teresa en sus orígenes con Santa Lucia, por tal razón se debe indagar aun en mayor profundidad y al revisar los libros de Censos de la iglesia colonial se observa que para el año de 1766, algunos documentos muestran los nombres de propietarios de haciendas como lo fueron Don Bartolomé del Castillo, Don Miguel Serrano, el Capitán Pedro Martín de León, entre otros, en El Valle de Santa Lucia Abajo feligresía de Santa Teresa, demostrando no solo que esta región es productiva sino también su estrecho vínculo al pueblo del padre Reyes Cueto.

     Posteriormente para el año de 1771 el Obispo Diego Antonio Diez de Madroñero ordena que la iglesia de Santa Teresa sea erigida en parroquia en advocación de Santa Teresa de Jesús y como sacerdote se designa a José Rosalío del Carpio, naciendo de esta manera ya más sólida en sus registros y de alguna forma independiente.

Imagen de la patrona de Santa Teresa del Tuy

Pueblo de Santa Theresa de Jesús

       El Día 21 de Junio de 1783 fue visitado el pueblo de Santa Teresa del Tuy por el Obispo Mariano Martí, esto dentro de una serie de visitas que dicho Obispo realizó entre 1771 y 1784 a la gran mayoría del territorio de la capitanía General de Venezuela lo que permitió obtener gran cantidad de datos demográficos, étnicos y sociales, recopilados en una obra monumental que refleja la vida de Venezuela a través de una amplia información estadística en el siglo XVIII, Santa Teresa en aquel entonces, en palabras del mismo Obispo Martí era:

Este territorio que anteriormente correspondía al curato de Santa Lucia, fue desmembrado de él el año de 1761, y erigido conforme á derecho en distinta Parroquia, cuya fundación se principio en una capilla que havia en un sitio no lexos del actual en que ahora se está fundando el pueblo y construyéndose Iglesia, arruinada aquella antigua Capilla; y esta dicha Parroquia fue erigida principalmente para los esclavos de las haciendas contenidas en su territorio, cuyos dueños satisfacen annualmente la Congrua del Cura y costo de la oblata… (pp. 294)

        Se puede ver acá entonces que Mariano Martí se refiere al año 1761 como el año en que Santa Teresa es erigida como parroquia más no indica que es la fecha de su fundación, sino que señala que ya existía un pueblo y además haciendas alrededor que lo constituían y que la capilla es construida para la atención de los esclavos contenidos o retenidos en estas, a su vez nos indica los linderos del pueblo los cuales refiere así:

El territorio parroquial de este dicho pueblo confronta por el oriente con el pueblo de Aragüita, con alguna declinación hacia el Norte, distante once leguas y hasta el término de esta feligresía que es la boca de la quebrada de Seuse, hai una legua y siguen montañas incultas; por el poniente, con el pueblo de Baruta, distante catorce leguas y hasta el linde divisorio que es la quebrada de Suapire hai ocho leguas; por el Norte, con el pueblo de Santa Lucia distante dos leguas y hasta el linde que es la Boca de la quebrada de Suapire, inclusive la hacienda de las Monjas, y quebrada de Mopia, hai tres quartos de legua; y por el Sur, y declinación al poniente, con el pueblo de Yare distante tres leguas, y hasta el lindero divisorio que es la hacienda del Palmar inclusive, hai una legua. (pp.295)

      En consecuencias es esta una descripción del territorio del naciente pueblo de Santa Theresa del Tuy, para finales del siglo XVIII, que aun al repasar los linderos del actual municipio independencia casi se mantienen intactos, el obispo Marti también nos suministra otros datos importantes a conocer de aquel entonces, por ejemplo nos dice que el “Teniente de Justicia Mayor se llamaba Don Pablo Castro, que los dueños del sector la Seiba eran Don Eugenio Joseph, Don Francisco y Doña Basilia Camejo hermanos entre sí, los cuales vivían en la Villa de San Carlos”, también nos indica el número de personas que habitaban en la zona y como estaba conformada esa población:

Fuente: Obispo Mariano Marti. (1784) pp. 296.

       En resumen, el actual pueblo de Santa Teresa del Tuy de tener un pasado Aborigen poco conocido y registrado, pasó a ser una zona de cultivo muy productiva y de tránsito de estos productos con la planicie de Barlovento a través del río Tuy, con un pasado íntimamente ligado al pueblo de Santa Lucia, pero que pronto logró figurar como pueblo independiente debido a su gran producción agrícola y pecuaria, desarrollada principalmente alrededor de los ríos y quebradas del actual parque Guatopo,  del Guaire y del propio Tuy.

      La presente investigación es solo un abreboca a lo que se puede lograr mediante un estudio científico y sistematizado de los documentos, escritos, referentes bibliográficos y relatos orales que deben ser compilados y revisados para fortalecer la historia de nuestro pueblo, de allí que se abre una invitación a que todos puedan participar en la construcción de esta, aportando anécdotas, relatos, material fotográfico y documental de todo tipo, para así fortalecer nuestro paso por el tiempo, por este territorio denominado SANTA TERESA DEL TUY.

Vista desde Altamira, Av. Ayacucho de Santa Teresa del Tuy.

Bibliografía:

Macpherson, Telasco, Diccionario del Estado Miranda, Imprenta “El Correo de Caracas”, Caracas, Venezuela, re edición de 1973. (Publicado originalmente en 1891)

Martí, Mariano (Obispo). Documentos relativos a su visita pastoral de la Diócesis de Caracas (1771 – 1784). Caracas: Academia Nacional de la Historia, 1969. Tomo VII, 454 p. (Biblioteca de la Academia Nacional de la Historia. Fuentes para la historia colonial de Venezuela; 101 pp).

Molina Castro, Diógenes, El Granero de Caracas, LOS VALLES DEL TUY: del señorío colonial al urbanismo petrolero. Fondo Editorial de la Universidad Pedagógica Experimental Libertador, Caracas 2002.

Oviedo y Baños, Fray José,  Conquista y Población de la Provincia de Venezuela. Colección Clásica, Biblioteca Ayacucho, Caracas, Venezuela, 2004, 465 pp.

Ramos Guédez, José Marcial,  Apuntes sobre la economía de Barlovento y los Valles del Tuy 1873 – 1910. Agricultura, artesanía y manufactura. Los Teques: Biblioteca de Autores y Temas Mirandinos, 1992. 118 pp. (Colección Tomás Lander, N° 1)

DEL TUY AL ORITUCO POR EL CAMINO REAL A LOS LLANOS

Por: Sixto Laya Gimón
sixtolaya@hotmail.com

           En la región costera centro-norte de Venezuela, se alza un sistema montañoso entre el Mar Caribe y la región de Los Llanos, denominada la Cordillera Caribe o Cordillera de la Costa como también se le conoce.   Discurre paralela a la costa del mar Caribe, de allí su nombre, y se extiende desde la depresión del Yaracuy, al Oeste, hasta el golfo de Paria, al Este. Dicha cordillera está seccionada en los llamados tramos centrales y orientales por la depresión del río Unare y la fosa marina de Cariaco respectivamente. En los tramos centrales de dicha cordillera se distinguen dos alineaciones: una, la Serranía del Litoral Central y otra, la Serranía del Interior. A partir del Macizo de Nirgua al Oeste, ambas  Cadenas montañosas se van separando una de otra, dejando en el intermedio importantes depresiones tectónicas, entre ellas tenemos la del Lago de Valencia, la del Valle del Tuy y la de Barlovento.

El Orituco y El Tuy (Urituco y Tucuy)

Depresión Tectónica del Tuy y la Serranía del Interior:

          Enfocaremos nuestra atención en la Depresión Tectónica del Tuy mejor conocida entre la población como los Valles del Tuy, y sus relaciones geográficas con el tramo central de la Serranía del Interior, que la separa de la extensa región de los Llanos Altos Centrales venezolanos, donde se encuentra enclavada la microrregión del Valle del Orituco en el piedemonte llanero de dicha Serranía.  La corriente fluvial más importante de la depresión del Tuy, es el propio río Tuy (Tucuy), el cual tiene sus fuentes al pie del pico Agustín Codazzi (Estado Aragua), a 1.700 m de altitud. Desde allí sigue un curso Sureste, descendiendo hasta alcanzar el extremo Este de la depresión del Lago de Valencia (Valle de Aragua); a ese nivel discurre por un estrecho surco orográfico en dirección Este, corriendo paralelo a la Serranía del Litoral Central, y en las proximidades de la fila La Magdalena, cambia nuevamente su curso en sentido sureste, penetrando en la garganta montañosa que lo comunica con la depresión del Tuy  (Valles del Tuy) en las cercanías de la población actual de Tácata.

       De allí en adelante este sector del río es conocido como la cuenca media del Tuy ó simplemente Tuy Medio, discurriendo su cauce paralelamente a las faldas de la vertiente septentrional del tramo central de la espaldera Serranía del Interior; hasta entrar en las Sabanas de Ocumare, lugar de asiento de la actual ciudad de Ocumare del Tuy, a cuyo nivel cambia drásticamente su curso, enrumbándose al Noreste, para luego seguir zigzagueante al Este. A partir de su confluencia con el Guaire, mantiene su curso con rumbo Este (un recorrido de aproximadamente 25 kilómetros), entrando nuevamente en la garganta montañosa de Aragüita, para luego descender hacia la gran planicie de Barlovento y verter sus aguas al Mar Caribe (Mar de las Antillas), después de recorrer aproximadamente 293 kilómetros.

La Serranía del Interior

           En su tramo central, esta mole montañosa representa el límite hidrográfico entre las cuencas del Mar Caribe (El río Tuy) y la del gran río Orinoco (La Orinoquia: 880.000 km2). Aunque es menos elevada que la Cadena del Litoral Central,  separa tanto los valles de Aragua como los valles del Tuy de la región de los Llanos Altos Centrales, donde la principal corriente fluvial es el río Guárico(Río Guárico: 525 km). Desde su origen al Occidente de la región, el relieve de ésta Cordillera está conformado por una serie de pequeños macizos dispuestos de Oeste a Este, dejando entre ellos accidentes o surcos orográficos conocidos como “Abra”, los cuales nombraremos en ese mismo orden: la sierra o macizo de Nirgua,( abra de Las Trincheras),  la sierra de Tinaco (abra de Tinaquillo), el cerro Platillón (abra de la Villa de Cura), y por especial interés de nuestro trabajo, describiremos el Abra del río Lagartijo, que al igual que las otras, también permite establecer zonas de contacto natural con los Llanos Altos Centrales, de relevante importancia para  las comunicaciones interregionales (Valles del Tuy con el Valle del Orituco). Mencionaremos solamente dos de ellas:

1) El  Abra de Villa de Cura

         El macizo ó sierra del Cerro Platillón, está localizado al norte del estado Guárico y al oeste de San Juan de los Morros (Monumento Natural Cerro Platillón: decretado parque nacional el 4 de febrero de 1987). Con una altura de 1.930 msnm  Platillón representa  el pico más alto de la Serranía del Interior (Latitud: 9.9 N; Longitud:-67.5166667 W).

     Es importante señalar la presencia de otro accidente geográfico en esa área, igualmente bajo el régimen de administración especial (ABRAE): el monumento natural Arístides Rojas (Morros de San Juan) creado mediante decreto No. 318 de fecha 11-11-49, ubicado en el municipio Juan Germán Roscio al Nor-Oeste de San Juan de los Morros, abarcando una superficie de 2.776 Has. Al oriente de ambos monumentos naturales,   y en las estribaciones meridionales de la Serranía del Interior, se presenta el  “Abra de Villa de Cura”, por la cual discurre el curso alto del río Guárico en la zona del contrafuerte del sitio de La Puerta o de Boca Chica, estableciendo una zona de contacto natural entre los valles de Aragua y  Los Llanos altos centrales, que facilita excelentemente las comunicaciones entre ambas regiones.

El Abra del río Lagartijo (Abra Lagartijo-Curabe)

2) El Abra del río Lagartijo (Abra Lagartijo-Curabe)

           Está ubicada en las estribaciones septentrionales de la   Serranía del Interior  espalderas a la zona  del Tuy Medio,  en las inmediaciones de las Sabanas de Ocumare, lugar de asiento de la actual ciudad de Ocumare del Tuy. Esta particular ubicación ha permitido desde tiempos muy remotos, las comunicaciones entre los Valles del Tuy y la región del piedemonte llanero de la cuenca del río Guárico, específicamente con los valles altos de los ríos Memo y Orituco, afluentes importantes de esa cuenca hidrográfica. A través del tiempo, los hombres de ambas regiones han tenido que vencer la barrera orográfica de la Serranía del Interior para poderse comunicar, y para ello buscaron instintivamente una ruta que les brindara un fácil acceso.

          Los primeros pobladores de las Sabanas de Ocumare debieron descubrir  la existencia del surco orográfico que desde ese punto tomaba una orientación general  al Sureste, hasta alcanzar en lo alto de la Serranía del Interior, el sector de la misma conocido localmente como La Fila Maestra (En el límite de los Estados Miranda y Guárico). Es impresionante la profundidad de este surco labrado en la vertiente septentrional de esa mole orográfica, pues pareciera dividirla en dos grandes bloques: oriental y occidental respectivamente. Ambos lados del surco están bordeados por abruptas pendientes, cuyos relieves ostentan alturas que oscilan entre los 200 y los 1.400metros, como el Cerro Azul (1460 msnm), que representa el punto más alto de la Fila Cerro Azul, próxima a la cresta de la Fila Maestra.

         En las inmediaciones de este último punto, se encuentran las cabeceras (fuentes) del río Lagartijo, cuyas aguas discurren por la vertiente septentrional de La Fila, hasta confluir con el río Tuy por su margen derecha. El vector principal del cauce del Lagartijo toma una dirección Este-Noroeste, en línea casi recta apuntando hacia las Sabanas de Ocumare. Unos cuantos kilómetros antes de alcanzar las orillas del Tuy, desvía su rumbo algo al Noroeste, para  confluir finalmente con el río Tuy, casi frente a la población de San Francisco de Yare;  lugar donde a finales de la década de los sesenta,  se construyó sobre su curso el “Embalse Lagartijo”, puesto en servicio en 1968, teniendo una capacidad de embalse de aproximadamente 80.000 miles de m3.

Embalse Lagartijo

Abra Lagartijo – Curabe:

          Como afirmamos en las líneas anteriores, cerca de las cabeceras del río Lagartijo en la falda septentrional de la Fila Maestra, la conformación orográfica de la misma presenta un profundo surco en su cresta, dejando expuesta fácilmente sus estribaciones meridionales, donde se encuentran los nacientes del río Memo, en una falda montañosa con declinación al Sur, hacia los llanos altos centrales del actual Estado Guárico.  En las memorias documentales más antiguas consultadas, hacen referencia a este sector con el topónimo “Curabe”, voz de filiación lingüística Caribe, aplicada a un valle, a una quebrada, a un Topo y a una Fila.

          De allí deriva la primicia de nuestra propuesta en denominar el Abra del río Lagartijo, como Abra Lagartijo – Curabe, guardando el mayor respeto por la toponimia ancestral de nuestro aborígenes, los verdaderos descubridores de ese paso montañoso, que desde siempre representó una zona de contacto natural entre la región de los valles del Tuy,  las cabeceras del río Memo y un poco más al Este con el Valle del Alto Orituco.  A ese nivel, las fuentes del Memo están representadas por dos modestas quebradas que convergen hacia el centro de ese inclinado valle faldero, tomando la forma de una letra “V”, donde la rama izquierda representa a la humilde quebrada de Curabe y la rama derecha representaría a la quebrada de Quere, de mayor caudal. Si desde ese punto de convergencia de ambas quebradas, uno siguiera el cauce de la de Quere, aguas arriba, notaría que toma una dirección noreste, hasta llegar a un punto en sus propias cabeceras, el cual localmente llamamos “La Fila de Quere”, alineación montañosa de las estribaciones llaneras de la Serranía del Interior, que separa la cuenca alta del río Orituco de la del río Memo.

           No muy distante de las cabeceras de la quebrada de Quere en esta misma Fila, se presenta una especie de garganta o surco de poca elevación, el “Alto de Quere”. Desde este punto de dicha Fila y por su vertiente oriental, discurre el cauce de la quebrada La Rubileña, afluente importante del Alto Orituco, la cual  desciende bruscamente en dirección sureste, hasta confluir con el Orituco por su margen derecha en el sitio conocido por nuestro ancestros aborígenes como Guanarapa, hoy Guanape, lugar donde el Gobierno Nacional en la década de los sesenta construyó el embalse Guanapito (1963), con una capacidad de embalse de 49.040 miles de m3, al cual se le anexó un sistema de riego extendido a lo largo de su valle medio.

Embalse de Guanapito

Del Tuy al Orituco por el “Paso montañoso de Curabe”

        Los accidentes geográficos arriba descritos, representan los punto de contacto natural que permiten interconectar las cuencas del Tuy Medio, el Memo y la del Orituco, de tal forma que facilitando el acceso entre ellas, permitieron las migraciones que milenariamente realizaron nuestro aborígenes por esa zona, acordes con su estilo de vida nómada dependientes de la caza, la pesca y la recolección de vegetales.

        De acuerdo con las fuentes historiográficas correspondientes a la etapa inicial de la conquista y colonización de estos territorios por los hombres de la Corona Española, se ha logrado establecer que los aborígenes que habitaban la subregión del Tuy Medio hasta las inmediaciones de la confluencia de este río con el Guaire, pertenecían a la etnia de los indios Quiriquires, y que el territorio más al Este de la cuenca del Tuy (Barlovento), era controlado por miembros de la tribu de los Tomuzas; ambas etnias pertenecientes a la familia lingüística de los Caribe.

     Del otro lado de la serranía espaldera a los Valles del Tuy estaba habitada de forma itinerante por la etnia de los Guaiqueríes, que migraban desde los llanos del Bajo Apure, ascendiendo por el río Guárico, luego por el Orituco hasta llegar al piedemonte  de la Serranía del Interior, y de allí tomaban rumbo a través del paso montañoso de Curabe, para luego descender hasta los  Valles del Tuy e interrelacionarse con sus vecinos los Quiriquires, a pesar de que no pertenecían a la gran familia Caribe, como hasta ahora se afirma. Estos hombres se establecieron lentamente en la región, y fueron dándole nombres a los lugares en su propia lengua, conservándose hasta hoy  día la rica toponimia de ríos, quebradas, picos, montañas, selvas, de los cuales pudiéramos mencionar:  Curabe, Memoporaca, Urituco, Tucuy, Quiripital, Quere, Conoropa, Ocumari,  etc.

El Camino Real Hacia “El Orituco”

El Camino Real hacia el Orituco y sus constructores:

      Con la llegada del invasor europeo  a los Valles del Tuy hacia 1574, se inicia la conquista y pacificación de los territorios de los Quiriquires y Tomuzas, donde por la fuerza de las armas se impone el dominio del conquistador español sobre los “indios de guerra” de la Nación Quiriquire y sus vecinos, viéndose estos obligados a replegarse y refugiarse justamente hacia la montañas espalderas más allá de la Fila Maestra, en el Valle de Curabe posiblemente. Para consolidar el dominio español en todo ese extenso territorio bajo la jurisdicción del Gobernador y Capitán General de la Provincia de Venezuela,  se designa y capitula el año de 1584 al Capitán Sebastián Díaz de Alfaro para que funde dos ciudades en dicho territorio.

      Díaz de Alfaro inicia su “pacificación” estableciendo con sus soldados una ranchería  a orillas del Tuy en el lugar conocido como “Sabanetas de Ocumare” en octubre del 1584 (Futuro asiento de Ocumare). Desde allí continua con su expedición tomando rumbo al Este, siguiendo el cauce del Tuy, aguas abajo, hasta llegar a las inmediaciones de la actual población de Aragüita, donde a finales de ese año, funda la ciudad de San Juan de la Paz, de mucho renombre en su tiempo debido al descubrimiento en sus predios de las muy famosas minas de oro de Apa y Carapa, llevada a cabo por el propio Capitán fundador en medio de la intrincada Selva de Guatopo (Actual Parque Nacional Guatopo). Una vez dejado bien establecida la naciente ciudad con unos cuantos vecinos, Díaz de Alfaro continuó a toda prisa su expedición,  retornando al sitio de las Sabanetas de Ocumare, para desde allí, seguramente con la guía de algunos indios ladinos que le acompañaban, seguir la antigua ruta del paso montañoso Lagartijo-Curabe, trasmontando la Fila Maestra, para luego caer al “Valle de Curabe ó Valle de Buena Vista” como también se le menciona en las referidas fuentes.

       “En las riberas del valle de Buena Vista, encontró lugar bueno, cómodo y aparejado donde fundar”; y el día seis de enero de 1585, fiesta de los Reyes Magos, el Capitán Sebastián Díaz de Alfaro funda la ciudad de San Sebastián de los Reyes […]

En las riberas del valle de Buena Vista, Provincia de los Quiriquires y Aruacos, Gobernación de Venezuela, Tierra Firme de las Indias del Mar Océano, a seis días del mes de enero de mil quinientos ochenta y cinco, el Ilustre Señor Sebastián Díaz, Capitán por Su Majestad y Teniente General de las Provincias de los Tomusas, Aruacos y Quiriquires por el muy Ilustre Señor Don Luis de Rojas, Gobernador y Capitán General de la dicha Gobernación y sus Provincias… y con poderes bastante que el dicho Señor Gobernador en nombre de Su Majestad le dio… vino a pacificar y conquistar los naturales de estas dichas Provincias y sus comarcas y poblar en ellas una ciudad, dos o más  en las partes y lugares que más conveniente fueren…

“En nombre del Rey Nuestro Señor fundé y poblé la ciudad de San Sebastián de los Reyes.”     Sebastián Díaz de Alfaro (1585)

        Nacía la primera  y única población que ostentó la dignidad  y el título de “Ciudad”  en lo que hoy son los extenso territorio de los Estados Guárico, Miranda, Aragua y Cojedes.  A los pocos días del formalismo ritual del acto fundacional en Curabe, el Capitán Díaz de Alfaro, los Alcaldes y el Cabildo en pleno, se trasladan al sitio Sabanetas de Ocumare, ribera derecha del río Tuy, a tomar posesión allí de los términos y jurisdicción de San Sebastián, usando como lindero al propio río Tuy, aguas arriba, comprendiendo en su demarcación a Ocumare, Tácata, remontando hasta el inicio de los valles de Aragua, pasando por Lomas del Hierro… Hasta los confines con el gran río Orinoco (a pesar del poco conocimiento geográfico del momento).

“Encomiendas del Orituco”

         Una vez asentada la ciudad, el Capitán Díaz de Alfaro procede rápidamente al  “repartimiento de indios y tierras” a los primeros vecinos que le acompañaban en esa jornada fundadora, repartiendo “encomiendas” incluso en el sector de Conoropa, a las orillas del Alto Orituco, así como también, aguas abajo, en las vegas del mismo río se asentaron otras encomiendas en las Sabanas de Guanarapa (hoy Guanape) y también en las inmediaciones de la confluencia de la quebrada de Tinapuin (Tinapuy) por la margen derecha del Orituco, a las faldas del cerro Topano, en una extensa vega conocida en esos tiempos como Mesa de Guaiqueríes, donde posteriormente  se asentará el primer pueblo del Valle de Orituco, San Miguel del Rosario de Orituco, “pueblo de hacendados españoles y sus esclavitudes”.

CONCLUSIÓN:

          Fue la búsqueda de afloramientos auríferos, lo que permitió la rápida conquista y colonización tanto del valle del río Memo como el del Orituco, utilizando la mano de obra esclava indígena, sometida por la fuerza de las armas de los conquistadores españoles, para que con su penoso trabajo abriera caminos, zapas y socavones, dispersos  por todas aquellas agrestes montañas y por los cauces de las quebradas, arroyos y ríos en una búsqueda frenética del preciado mineral de oro.

          A pesar de la abrupta topografía de la zona, ese paso montañoso siempre ha sido la vía de contacto natural y de fácil acceso, entre los valles del Tuy y la microrregión del Orituco, distante apenas unos 80 km en línea recta uno del otro. Esto permitió que en el pasado colonial se estableciera una estrecha interrelación entre los pobladores de ambas regiones, dando lugar a la formación de fuertes vínculos sociales y fructíferas  alianzas  económicas, que fueron fomentando el intercambio de diversos productos tanto agrícolas como pecuarios.

FUENTES:

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Cárdenas, Antonio Luis (1967); Geografía Física de Venezuela, Editorial Ariel S.A, Barcelona, España.
Castillo Lara, Lucas Guillermo (1984): San Sebastián de los Reyes. La ciudad trashumante. Tomo. I; Vol. 172. Caracas: Biblioteca de la Academia Nacional de la Historia.
Comité Venezolano de Grandes Presas (COVENPRE) http://www.covenpre.org.ve/index.htm
De Armas Chitty, José Antonio (1951) Origen y formación de algunos pueblos de Venezuela. Caracas; Tipografía Americana.
De Armas Chitty, José Antonio (1982)    Historia del Estado Guárico. Caracas: Ediciones de la Presidencia de la Republica.
López Garcés, Carlos A. (1998) Altagracia de Orituco: un topónimo y un gentilicio. Altagracia de Orituco,  Edición del Concejo Municipal José Tadeo Monagas, Estado Guárico, Venezuela.
Mac Pherson, Telasco A. (1973): Diccionario histórico, geográfico, estadístico y biográfico del Estado Miranda. Los Teques, Gobernación del Estado Miranda.
Machado, Adolfo (1961) Apuntaciones para la Historia de Altagracia de Orituco. Madrid, Publicaciones Amexco.
Oviedo y Baños, José de (1992) [1705] Historia de la Conquista y Población de la Provincia de Venezuela. Biblioteca Ayacucho edit. Caracas: 1992
Vila, Marco Aurelio (1965) Aspectos geográficos del Estado Guárico. Caracas, Corporación Venezolana de Fomento.
Vila, Marco Aurelio (1967) Aspectos geográficos del Estado Miranda. Caracas, Corporación Venezolana de Fomento.
Vila, Marco Aurelio (1971) Conceptos sobre geografía histórica de Venezuela. Caracas: Monte Ávila.

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