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Estación Santa Lucía del Ferrocarril Central de Venezuela.

Por: Iván López

     Hace poco revisando el libro “Ferrocarriles en Venezuela (historia complicada)” publicado por el Instituto de Ferrocarriles del Estado el año de 2006,  con intenciones de encontrar alguna anécdota, comentario, imagen u otro referente para las investigaciones sobre las estaciones del Ferrocarril Central de Venezuela al Valle del Tuy, nos topamos con unas imágenes interesantes, pero igual de resaltantes son las palabras halladas en el prólogo, y que llaman mucho la atención, es tal vez,  porque comulgan con la visión trazada o que sentimos en nuestra búsqueda hacia la historia del Valle del Tuy, esas palabras son las del presidente del IAFE para ese año, Ángel García Ontiveros:

“Nos propusimos auspiciar cuanto permitiese atender y recoger las voces, lecturas e informaciones aprovechables, pero dispersas, con las cuales reconstruir nuestra historia ferroviaria. La de aquellos momentos esplendorosos del último tercio del siglo XIX.

 … Así lo siento debido al convencimiento de que contribuir a cubrir la carencia de textos de divulgación histórica e informativa que le permita a nuestro pueblo conocerse mejor, iguala la trascendencia de poner en circulación trenes modernos…”

    Desde Tucuy.wordpress.com compartimos este sentimiento de tomar y recoger las voces, lecturas, imágenes gráficas y toda información aprovechable del Valle del Tuy, que además sabemos muy, pero muy dispersa, para así reconstruir nuestra historia regional y local con bases un poco más solidas, no pretendiendo ser dueños de la verdad o imponer una verdad, sino compilarla, sistematizarla y difundirla a las actuales y nuevas generaciones y ser un punto de partida, o un referente para investigaciones más profundas.

      De este libro del IAFE se han tomado dos (02) fotografías que se presentan a ustedes con la intención de describir los rasgos de la ya lamentablemente desaparecida Estación Santa Lucía del FCV, en ese afán de mostrar a través de las imágenes gráficas, la historia o la crónica de los Valles del Tuy, legando y resaltando a las generaciones actuales y futuras lo que fue la existencia de esta importante vía férrea, hoy desaparecida casi en su totalidad.

Breve reseña histórica.

     Para la segunda mitad del siglo XIX se inicia en Venezuela las conversaciones, contratos y demás acciones con empresas inglesas, alemanas, francesas entre otras, para la construcción de nuevas rutas o caminos de acceso al resto del país y en especial de los llamados Caminos de Hierro (vías férreas), esto debido a la necesidad de ampliar, mejorar o de construir nuevos caminos entre Caracas y las regiones vecinas, entre ellas, La Guaira, La planicie de Barlovento, los Valles de Aragua, Los Llanos y por supuesto los Valles del Tuy, con el fin de optimizar la comunicación y la obtención o suministro de los recursos producidos en estas regiones y llevarlas hacia Caracas y la Guaira, Justamente el Ferrocarril de La Guaira a Caracas, es construido primero que el del Tuy, siendo aprobada su construcción el 22 de Octubre de 1880 por el Congreso Nacional con un contrato entre el Ministerio de Obras Públicas y el Ciudadano norteamericano General William A. Pile (quien luego constituyó la empresa La Guaira and Caracas Railway Limited), esta línea Férrea después de muchas vicisitudes y contratiempos, es inaugurada el 25 de Julio de 1882, siendo que la primera locomotora llegó de La Guaira a Caracas el 27 de junio de ese mismo año en sus pruebas.

     En los primeros años de la República, después de la guerra de independencia, en los Valles del Tuy las autoridades locales y los pobladores de los pueblos del Tuy deciden formar unas Juntas de Fomento para la apertura y construcción de nuevos caminos o mejorar los ya existentes entre y hacia Caracas, los Llanos, Barlovento y los valles de Aragua, desde los valles del Tuy a Caracas existían dos caminos que eran los principales, a saber, el que salía desde Charallave y atravesando la serranía media descendía luego al Valle de Caracas por el abra de El Valle – Hacienda Tazón y el segundo el que partiendo desde Santa Lucía remontando las Filas de Mariches y luego llegaba a Petare, Los palos Grandes hasta Sabana Grande.

     El ejecutivo nacional en conocimiento de la abundante producción agrícola y pecuaria de la región del Tuy, consideró pertinente retomar y fomentar la iniciativa de las autoridades y los pobladores del Tuy en materia de mejorar las rutas de comunicación y se lograron algunos avances en años posteriores, pero los conflictos militares causados por las constantes revueltas y revoluciones en el país terminaron por detener estos esfuerzos, sin embargo el gobierno nacional considera pertinente entonces la construcción de una vía férrea desde la ciudad de Caracas a cualquier punto de los pueblos del Valle del Tuy, siendo que esta idea de construir ese Ferrocarril cobra mayor importancia en el segundo gobierno del General Antonio Guzmán Blanco, éste entonces el 25 de agosto de 1883 dicta un decreto mediante el cual ordena el estudio y la construcción de una vía férrea entre Caracas y Santa Lucía, esto a través de crear una junta de fomento que se encargue de administrar los fondos destinados para las obras públicas, una vez realizados los estudios y entregados los informes, el 24 de Mayo de 1884 el Congreso de la República aprobó el contrato entre el Ministerio de Obras Públicas y Reginald Pringle quien luego crea la compañía The Venezuela Central Railway Company Limited.

     Al poco se inicia la construcción de esta vía férrea que luego se conocerá en la historia venezolana como el Ferrocarril Central de Venezuela, estableciendo como prioridad terminarla hasta Petare, sin embargo sería muy largo de explicar o narrar acá la cantidad de problemas financieros, laborales, contratiempos en la entrega de suministros  y materiales, adversidades y desastres naturales entre otros, por los cuales hubo que pasar para lograr construir la vía, lo cierto es que una obra pautada para ser concluida en tan solo tres (03) años sería realmente terminada en veintiséis (26) años, pues su conclusión hasta Santa Lucía se registró en octubre de 1910 quedando esta estación ubicada en 51,350 kilómetros desde Caracas, esta línea luego se prolongara por cuatro (03) estaciones más hasta Ocumare del Tuy, completando así 83,20 kilómetros de vía con un total de 18 estaciones y siendo concluido este tramo de Santa Lucía a Ocumare aplicando dieciocho (18) años más ya que fue terminado para octubre del año 1928.

DSCF0447aMapa de la Línea del Ferrocarril Central de Venezuela Tomado de José Murguey Gutiérrez.

     A pesar de haber sido terminada la vía férrea hasta Santa Lucía el año de 1910, se registra que el primer ferrocarril llegó a esa estación el 28 de Enero de 1911 y justo en febrero de ese mismo año se inicia la construcción de los edificios de las Estaciones de “Boca de Siquire” y “Santa Lucía”, esto lo podemos ver en un informe enviado por su administrador Albert Cherry al ministro de obras públicas, el cual va del tenor siguiente:

“Ferrocarril Central de Venezuela, Informe correspondiente al año de 1910.

Ferrocarril Central de Venezuela – Caracas: 8 de marzo de 1911 – Gobierno – No. 84.

Ciudadano Ministro de Obras Públicas.

Presente.

Ciudadano Ministro:

(…)

En el año de 1910 este ferrocarril ha sido prolongado desde Pichao, Kilómetro 45, hasta Santa Lucía, Kilómetro 51,350. Aunque el primer tren de pasajeros no corrió á Santa Lucía hasta el 28 de enero del presente año, se puede considerar el trabajo de Vía Permanente como perteneciente al año de 1910.

Actualmente se está procediendo á la construcción de los edificios para las dos Estaciones de “Boca de Siquire” y “Santa Lucía”.

(…)

Por la Compañía del Ferrocarril Central de Venezuela,

Albert Cherry”

Tomado de: Revista Técnica del Ministerio de Obras Públicas, Año 1°, No. 6, Caracas, Junio de 1911, pp. 291-292. 

      La inauguración formal de la estación de Santa Lucía sin embargo se realizó el 10 de noviembre de 1911 y contó con la presencia del para entonces presidente de la república de Venezuela General Juan Vicente Gómez, esto según informe de Albert Cherry al ministro de obras públicas en el que expresa:

“Ferrocarril Central de Venezuela, Informe correspondiente al año de 1911. 

Ferrocarril Central de Venezuela – Caracas: 12 de marzo de 1912. 

Ciudadano Ministro de Obras Públicas. 

Presente. 

Ciudadano Ministro: 

(…)

“En ese año (1911) quedaron concluidos los trabajos de la construcción de este Ferrocarril, hasta Santa Lucía y con fecha 12 de enero según oficio No. 75, tuve el gusto de darle el itinerario de los trenes hasta esa Estación. 

El Señor General Juan Vicente Gómez, acompañado de una selecta comitiva, nos honró con su presencia el día 10 de noviembre del año próximo pasado para una inauguración hasta Santa Lucía. 

(…)

Por la Compañía del Ferrocarril Central de Venezuela, 

Albert Cherry, Administrador” 

Tomado de: Revista Técnica del Ministerio de Obras Públicas. Año 2°, No. 22, Octubre de 1912, pp. 537.

Las Imágenes

     Como se dijo al inicio, son dos las imágenes o fotografías que se muestran en el presente artículo, de las mismas desconocemos su autor o autores, la fecha en que se tomaron, sus dimensiones, entre otros datos, es evidente que son originales en blanco y negro, pero lo importante o resaltante es que muestran escenas o estampas del Valle del Tuy y de su pasado ferroviario destacando principalmente en este caso la Estación del Ferrocarril Central de Venezuela en Santa Lucía del Tuy.

Estación Santa Lucía del FCV. Vía a CaracasEstación Santa Lucía del Ferrocarril Central de Venezuela, principios del Siglo XX. Sentido Valles del Tuy a Caracas.

     Esta estación quedaba en el kilómetro 51,350 de una línea de 83,200 kilómetros en su totalidad, era la décimo quinta (15) desde Caracas, la misma consistió en una construcción de adobes de barro y ladrillos de arcilla, sobre una base de piedras, con las divisiones internas en madera y el techo con vigas y láminas de madera sobre las cuales se colocaban tejas cuadradas de madera superpuestas unas con otras,  en la primera foto que presentamos se observan estos detalles descrito y además la disposición de las puertas, se dejan ver dos de ellas en un extremo de la estación que dan acceso se presume parecida a la de (Santa teresa del Tuy) a oficinas con una profundidad de 3 x 3 metros separadas por tabiques de madera, luego con una puerta de acceso a la zona de carga o de almacén interno, lugar donde luego se abre una puerta corrediza de doble hoja que da oportunidad de realizar la carga al vagón o al carro de cargas del tren, mediante una rampa, de forma lateral a la estación y recorriendo toda su extensión se observa un corredor, cubierto por un techo tipo alar donde los pasajeros se guarecían ya del calor o de la lluvia en su momento, destacaba en ésta, que el acceso era sólo por un lado de la misma, en otras como Yare o Santa Teresa (que aún están en pie) se accedía por ambas caras de las mismas.

     Sorprende en las imágenes ver la libertad con la que los peatones caminaban por las líneas o muy cerca de estas, incluso las fotos son tomadas en medio del tendido de la línea. Como dato interesante en el libro “Anécdotas y Gente de Santa Lucía” de Santiago Navas Morales, éste recoge que: “En la década de 1940 el Jefe de la Estación era Cipriano Rozaza y el Cambiador de vías Norberto Hernández”, además indica que el señor Claudio García encargado de la estación de Arenaza, que “el último autovía subió a Caracas exactamente el 8 de Julio de 1954”, mostrando así esa cercanía del ferrocarril con los pueblos y sus gentes. 

Estación Santa Lucía del FCV, Vía a Santa Teresa del TuyEstación Santa Lucía del FCV, principios del siglo XX, sentido a Santa Teresa del Tuy.

     En esta segunda imagen se aprecia claramente el corredor o anden de la estación, así como la vía de espera o carga de los vagones, destaca sobre el andén una lámina de madera o metal recostado sobre el vagón a manera de rampa para aligerar la subida de materiales a éste, se pueden observar además personas sobre algún tipo de banco, los cuales generalmente se realizaban en concreto y se ubicaban en las estaciones, a cada extremo de la estación sobresalen dos (02) postes al parecer de concreto que tal vez eran de teléfono o del telégrafo, sistema de comunicación necesario y que se fijaron generalmente en las mismas rutas de los ferrocarriles por lo fácil del acceso a la colocación y al mantenimiento que se realizaba posteriormente de ese servicio. Era una estación amplia y si se quiere más grande que las que aún susciten, en comparación con lo que se detallan en fotos y las que hoy aún se pueden visitar.

     Actualmente en este espacio se encuentra ubicada la estación de Policía del Municipio Paz Castillo y de la misma solo se pueden observar algunas ruinas ubicadas en el vivero del parque ecológico cercano al lugar, en la calle llamada “La Línea” se puede ver los restos de un acueducto que conducía agua a la estación  y  una cortina de metal que permitía regular o limitar el flujo del agua, lamentablemente hoy convertido en desagüe de aguas servidas.

Conclusiones.

         De haber sido una de las líneas ferroviarias más importantes de Venezuela por su significado en el momento de su planificación, no comprendemos como pudo permitirse su casi desaparición total en menos de 20 años, sorprende ver que se tardó más para construirlo que para desvalijarlo ya que su construcción tardó casi 45 años, esto ante la mirada impávida de los gobiernos de los años de 1959 a 1975 aproximadamente.

       Creo debe existir alguna forma de preservar lo que aún queda y fomentar su difusión y dar a conocer ese pasado, tal vez hasta proyectar la recuperación de algún tramo con fines recreativos o turístico, y por qué no, crear un proyecto de comunicación interno de los pueblos del Tuy mediante una ruta ferroviaria por los mismos espacios por donde pasó la antigua.

       No es nostalgia o un lamento de lo perdido, sino el traer a la actualidad un pasado con el ánimo de darlo a conocer, para crear conciencia y tal vez inspirar proyectos viables y sustentables que permitan realmente mejorar la situación de vida de las poblaciones del Tuy.

Fuentes Consultadas:

Murguey Gutiérrez, José, “Construcción, ocaso y desaparición de los Ferrocarriles en Venezuela”, tomo I, Fundación Editorial el Perro y la rana, Caracas, 2007, 336 pp.

Navas Morales, Santiago, “Anécdotas y Gente de Santa Lucía”, publicaciones del ejecutivo del Estado Miranda, Los Teques, segunda edición, 1992, 205 pp.

Schael, Alfredo, “Ferrocarriles de Venezuela, historia complicada”, primera edición, Instituto Autónomo de Ferrocarriles del Estado, Caracas, Venezuela, 2006, 304 pp.

Especial agradecimiento por los datos de la revista del Ministerio de Obras Públicas suministrados por Ernesto Roa, del grupo de Facebook “Gran Ferrocarril de Venezuela”.

LA BANDA MUNICIPAL “ANSELMO SOTO”

Por: Jesús Silva I.

     La Banda toma su nombre en homenaje al maestro de música Anselmo Soto, nacido en Santa Teresa del Tuy el día 21 de abril de 1897, dedicando su vida a la música a tal punto que convirtió su hogar en Escuela de Formación Musical, y desde allí impartió sus conocimientos a los jóvenes del pueblo en forma gratuita. Al igual que a algunos de sus hijos que heredaron su pasión por la música. Fue Anselmo Soto Director de Música del Municipio Independencia, así como también de la Banda Sacra, falleciendo el 12 de noviembre de 1976 en su pueblo natal a los 79 años. 

PublicaciónBanda Municipal Anselmo Soto.Banda Municipal Anselmo Soto, en el Centro Cultural Juan España. Foto suministrada por el autor.

     La Banda Municipal “Anselmo Soto” fue inaugurada el 24 de junio de 1996, haciendo presentaciones en la Plaza Bolívar de este Municipio Independencia y en las demás ciudades de los Valles del Tuy, interpretando conciertos populares y clásicos. La Banda Municipal “Anselmo Soto” es dirigida actualmente por su Fundador y Director el Profesor Saúl Palacios quien tuvo la idea de rescatar la Banda que una vez existió, convocando los músicos de Santa Teresa y poblaciones vecinas, planteándoles a dichos músicos ensayar, para ir en futuro muy cercano haciendo una Banda Municipal.

     Ha participado esta Banda Musical en conciertos en la Plaza Bolívar de Santa Teresa del Tuy con música popular y tradicional venezolana, haciendo la interpretación de los himnos: Nacional, del Estado Bolivariano de Miranda y del Municipio Independencia y de otras latitudes en las Sesiones Solemnes y otros actos protocolares del Municipio en las fechas patrias así como rendir los honores a las autoridades que presiden los actos. esta Banda está integrada por los clarinetistas: José P. Longa, Eduardo Delpiani y Roque Barrios, los saxofonistas: Eduardo Hidalgo, Alfonso Colatosti, Alberto Mendoza y Esteban Cordero; los trompetistas: Cesar Blanco, Marcos Mijares, Manuel Delpiani y Carmelo Méndez; en los trombones: Bernardo Coronel, Manuel Allen y Tomas Bernal; bombardine: Jackson Vera; tuba: José Castillo; percusionistas: Luis Abreu, Gustavo Domínguez y Fidel García; bajo eléctrico: Carlos Alberto Arocha; al piano: Arnaldo Barrios y atrilero Luis Tovar.

      También han pasado por esta banda otras personalidades de la música que hoy no les acompañan y algunos nuevos integrantes que se van sumando lo que permitirá mantener esta banda en el tiempo. Muchos de estos músicos ya han recibido la “Orden Honor al Mérito Municipal” otorgada por el Concejo Municipal Independencia.

LA ESQUINA DE RANCHO GRANDE EN SANTA TERESA DEL TUY

Por: Jesús A. Silva I.

     En el cruce de la calle Falcón con calle Libertad de Santa Teresa del Tuy, se encuentra la esquina conocida como “Rancho Grande”, en esta esquina estuvo situada por varias década la bodega del señor Ángel Domingo Rondón, antes de la década de 1950 y hasta avanzada la década de 1970.

       La bodega del señor Ángel Domingo Rondón tenía un amplio corredor adelante donde se colocaban bancos de madera y la clientela se sentaba a charlar, comer o beber; era en su tiempo la entrada propiamente a Santa Teresa del Tuy para quienes venían de Santa Lucia o por el contrario prácticamente era la salida para agarrar la carretera que conduce a Santa Lucia. Polvorienta vía en tiempos en que el asfalto no había llegado a los Valles del Tuy.

Rancho Grande, Santa Teresa del TuyEsquina de Rancho Grande, Santa Teresa del Tuy, 5 de diciembre de 1967.

     En el amplio corredor de la bodega “Rancho Grande”, se reunían las cofradías de las parrandas de San Juan y San Pedro e incluso se llego a organizar una parranda de la Virgen del Carmen; el toque de tambor empezaba desde la víspera de la celebración o antes, el señor Ángel Domingo también animaba la parranda tocando el tambor, desde allí partían las parrandas con el San Juan Caminante el 24 de junio y San Pedro el 29, eran otros tiempos en los cuales eran días feriados y de celebración para los tereseños y los cumpleañeros llamados Juan, Juana, Pedro, Petra, Pablo o Paula recibían a los parranderos en el recibo de sus casas, donde le daban comida y bebida y le anudaban algún dinero en las banderas que portaban.

       En los bancos de Rancho Grande los estudiantes esperábamos una “cola” para ir al Liceo “José Francisco Torrealba”, “cola” que nos daba el camión del Ministerio de Obras Publicas, la ambulancia del mismo ministerio, el transporte del liceo “Pérez Bonalde”, el heladero “Efe”, algunos choferes de alquiler, el Dr. Guiñan”, Don Pancho Ribero, entre otros.

       Algo más para recordar, es la pila pública de agua situada a un lado de la bodega y cuando el agua llegaba el señor ángel Domingo avisaba a los vecinos tocando un cacho de vaca como corneta. Agua que no abundaba en el sector por estar situado en  el nivel más alto del pueblo.

       Para la historia de esta esquina quedo también la foto del 5 de diciembre de 1967 cuando frente a la bodega de Rancho Grande los tereseños y los diputados de la Asamblea Legislativa del estado Miranda se reunieron a esperar los Concejales del Distrito Paz Castillo procedentes de Santa Lucia para ir al Centro Juan España y declarar constituido el Distrito Independencia.

Fotografías de La Estación de Servicios Guárico y el Portón de Los Anafres en Santa Teresa del Tuy.

Por: Iván López.

     Cada ciudad, cada pueblo, cada comunidad o urbanización, poseen lugares emblemáticos y atractivos a los habitantes propios o foráneos que en ellos se encuentran, los cuales ya sea por acciones del imaginario popular, por la actividad comercial, por hechos violentos (guerras, asesinatos, retos a duelos etc…) o por actos políticos, se vuelven de interés de los muchos y que comúnmente son muy concurridos en busca de distracción, retiro espiritual o el sustento diario, entre otros, generalmente las plazas, iglesias y mercados destacan como estos centros de atracción de masas.

         Pero cada pueblo a su vez posee teatros, museos, estaciones de antiguos ferrocarriles, mangas de coleo, cines, restaurantes, entre otros, donde las personas con intereses comunes se reúnen para departir o convivir, en torno a un hecho intangible o a un bien tangible, apropiándose a través del uso, de la expresión ritual o de la celebración festiva de los mismos, de año en año, trasmitiéndolo así colectivamente de generación en generación, aportando elementos en cada una de ellas, creando de esta manera una expresión cultural o un valor patrimonial propios de ese entorno geográfico.

         En palabras de Joan Santacana tenemos que:

“Si la palabra “patrimonio” la aplicamos a una colectividad, a una ciudad o un país, se entiende que nos referimos a todo aquel  bagaje cultural del que sus ciudadanos disponen. Al tratarse de una “herencia” recibida, no significa que no pueda incrementarse; así una ciudad puede poseer un patrimonio importante heredado de las generaciones anteriores, pero a su vez, la generación actual puede incrementarlo con nuevos aportes, ya fueren edificios, obras de arte, composiciones musicales u otros elementos.”

     Dentro de este legado podemos insertar la labor del fotógrafo, de ese cronista grafico, muchas veces anónimo, otras veces muy poco conocido, que registra a través del lente de su cámara, estos lugares emblemáticos, esos centros de diversión, lugares destacados, de ritos religiosos o de actividades que son dignas de inmortalizar para las generaciones futuras, mostrando así el rostro de los pueblos, de sus gentes, de sus hechos y lugares en cada época, donde muchos vivieron momentos que marcaron su vida y recordaron o recordarán por el resto de la misma.    

     Para la Santa Teresa de la década de los años cincuenta del siglo XX el sector de “Los Pinos” representaba uno de esos centros de atracción de masas, pues allí confluían un conjunto de atractivos o sitios de interés para varios colectivos, es desde finales del siglo XIX un entronque de caminos por donde se accede a la montaña de Guatopo y por donde pasó en su momento los rieles del Ferrocarril Central de Venezuela, uno de esos atractivos fue la entrada a la comunidad de San José o El Rincón, comunidad cuyo principal motivo de atracción de masas era la presencia de Andrés Barrios famoso iluminado, curandero y rezandero que atrajo por su fama de “buen brujo” grandes personalidades de Venezuela, lo cual permitió el desarrollo de esa comunidad y la construcción de un hotel en el sector ya citado.

     Otro de los atractivos, fue y es aún, la llamada “Bodega de Teodorito” lugar de encuentro de arrieros de camino que venían de la montaña de Guatopo, de Urapal y otras comunidades rurales vinculadas a Santa Teresa y Santa Lucía, a la vez que de propios y extraños del Valle del Tuy, en esta pulpería se encontraban los más variados objetos, desde aperos para caballos hasta telas y perfumes extranjeros, cuerdas para instrumentos musicales y un largo etcétera de elementos diversos, además de ser un centro de tertulias, de noticias y de encuentro de amigos, donde la amabilidad y el buen trato de sus dueños siempre estaba presente.

     Pero el presente artículo es para mostrar dos fotografías justamente de dos establecimientos ubicados en ese sector de “Los Pinos” de marcada relevancia para Santa Teresa, desde esa década hasta la actualidad, una de estas piezas es una miniatura en blanco y negro (ya algo amarillo por el paso del tiempo) de 3 x 2 pulgadas.

     En la Foto, casi en su centro, destaca la estación de Servicio Guárico, una de las primeras estaciones de venta de gasolina e insumos para vehículos automotores lo que hacia del lugar más concurrido por la venta de estos productos, perteneció a Don Vicente Delgado, se puede apreciar el anuncio luminoso de la ESSO Mobile y por encima el nombre de la estación, es si se quiere el detalle más resaltante de la pieza, luego se pueden ver las bombas de suministro del combustible y los trabajadores de la estación, con sus uniformes de trabajo, en la parte frontal de la isla de servicios se ve un pequeño anuncio que promueve la marca de cauchos ATLAS destacada para las épocas de los 50´s a los 70´s, en la parte derecha inferior con relación al que observa, se puede apreciar una bomba de llenado presumimos que de Gasoil, pues se ve la manguera de llenado y la zona del piso más oscurecida por el derrame que ocasiona la actividad diaria, esta estación de servicios aún funciona en la actualidad pero no suministra este tipo de combustible.

BOMBA GUÁRICO - STA. TERESAFotografía de la Estación de Servicio Guárico, del Sr. Vicente Delgado, ubicada en el sector los Pinos en Santa Teresa del Tuy, al fondo la Fuente de Soda Guárico, año de 1957.

     En la parte izquierda de la foto con relación al que observa, apreciamos que en una de las esquinas del sector se estableció la llamada “Fuente de Sodas Guárico”, en sus primeros momentos, fue centro de reuniones y de tertulias durante varias décadas, lugar donde las personas que venían a casa de Andrés Barrios, comían y descansaban para luego emprender el retorno, este lugar con el paso del tiempo se convirtió en el famoso restaurante “El Portón de los Anafres”, lugar de fiestas de graduación para las instituciones educativas, para las fiestas de fin de año de las empresas de la zona, en especial las de “El Cujiál”, pero sobre todo punto de encuentro familiar, de buena comida y buena atención. Destacan las columnas blancas a saber eran 6 que formaban una especie de corredor o de ante sala al negocio donde se colocaban mesas y sillas para los clientes, luego podemos observar que contaba con una terraza con mesas, lugar que con el paso del tiempo fue un amplio comedor, en la parte posterior contaba con un terreno de estacionamientos muy amplio, por sobre esta estructura destaca el Cerro del Vizcaíno o de Quebrada de Agua, parte del actual Parque Nacional Guatopo y que hoy este lugar se encuentra parcialmente poblado.

FOTO PORTON DE LOS ANAFRESEl Portón de los Anafres, foto de mediados de los años 80´s.

     La segunda foto que se presenta es de principios de la década de los años ochenta y corresponde justamente a la fachada del llamado restaurante “El Portón de los Anafres” o la antigua “Fuente de Sodas Guárico” acá se puede observar las variaciones que en al menos dos décadas ocurrieron en este lugar, destaca el hecho de que toda su fachada fue cerrada hasta las columnas frontales convirtiendo el pasillo de la fachada en parte del salón interno, la parte superior fue igualmente cerrada y la planta convertida en un salón de baile, que en ocasiones y según la necesidad del cliente se convertía en salón de fiesta con mesas y una barra de licores, en otras ocasiones se realizó una fiesta en la planta baja y otra en la superior, pues se alquilaban los locales de forma independiente, hacia mediados de los 90 este lugar sufrió de un incendio en sus instalaciones de la cual nunca se recuperó o los dueños consideraron no recuperable y aún permanecen sus ruinas cada vez más y más deterioradas.

         Estas gráficas o fotos nos muestran un pasado interesante y dinámico de la Santa Teresa del Tuy de mediados del siglo XX, que hoy día muchos recuerdan, propios o ajenos al pueblo, tal vez con cariño otros tal vez indiferentes pero que conocieron el lugar y podrán recordar el auge e interacción del pueblo y estos espacios, en resumen Joan Santacana nos afirma que:

“Los valores del patrimonio, si no son conocidos por nadie pueden desaparecer; el patrimonio tiene que tener valor para la sociedad contemporánea y no solo por las sociedades del pasado.

Un elemento patrimonial, puede haber sido venerado, admirado y conservado por decenas de generaciones humanas, pero si la generación actual no lo comprende ni lo conoce, corre el riesgo de perderse. Por ello es importante realizar la “difusión del patrimonio”, que no es otra cosa que el propio proceso de  propagación del mismo, de transmisión o difusión. Mediante la difusión damos a conocer una cosa. El patrimonio hay que difundirlo, darlo a conocer y tan solo cuando se conoce se puede iniciar un proceso de educación patrimonial.  Las sociedades humanas que pierden su propia cultura, antes han perdido el valor de su propio patrimonio.”

         Estas palabras de Santacana nos refuerzan el hecho de que sólo a través de dar a conocer nuestro pasado lograremos enamorar a las generaciones futuras de este, para no perder nuestra cultura y hacer que esta perdure en el tiempo, pero también nos alerta a los ya sensibilizados, a los que hemos hurgado en el pasado de los pueblos del Tuy a motivar o a iniciar procesos de rescate de ese pasado, ya a través de recuperar espacios físicos, a recuperar  los escritos de historia , poesía, crónicas, de las hemerotecas de los periódicos de la región, de su imagen gráfica (vídeos, fotos, libros, volantes, entre otros) para así consolidar un legado de esta región para esas generaciones futuras, formando así además espacios interesantes de visitar y dignos de los investigadores de otros lugares, revelando el pasado del Tuy y motivando su inclusión a la historia gran nacional, profundizando en los hechos no narrados por la historiografía positivista.

Guatopo: Yacimientos de Oro y la Conquista.

Por: Sixto Laya Gimón.

INTRODUCCIÓN:

     En las crónicas de la conquista y colonización del territorio de la otrora Provincia de Venezuela, se nos presenta una concisa visión de cómo el oro (Aurum del latín y Aurós del griego) se transformó en argumento incitador para la conquista y los descubrimientos.  El principal objetivo de los primeros  invasores europeos, era la localización y rápida explotación de minas de oro y plata  que pudieran estar ubicadas en los inexplorados territorios  de la costa septentrional de Suramérica, conocida  para ese entonces como “Tierra Firme”. En el presente estudio, daremos una rápida mirada a las aventuras de los primeros  europeos “buscadores de oro”, en la región centro norte costera de la naciente Provincia de Venezuela, donde geopolíticamente están enclavadas las subregiones del Tuy y la del Orituco, refiriéndonos muy especialmente  al territorio que hoy ocupa el Parque Nacional Guatopo, como lo veremos más delante.

Cuenca del Caribe.Cuenca del Caribe. FUENTE: Elaborado por el autor en base al análisis documental consultado.

ANTECEDENTES:

     La incorporación de las “Indias Occidentales” a la Real Corona de Castilla fue proclamada por Carlos V, en 1519: “Por donación de la Santa Sede Apostólica y otros legítimos títulos somos Señor de las Indias Occidentales, Islas y Tierra Firma del Mar Océano, descubiertas y por descubrir; y están incorporadas en nuestra Real Corona de Castilla” [Recopilación de las Leyes de Indias (1680): Libro III, Ley I].  El Rey “Carlos I de España” (1516 -1556), fue el primero que unió en su persona las coronas de Castilla, Aragón y Navarra, ostentando luego en 1520, el titulo de Emperador del Sacro Imperio Romano Germánico como “Carlos V de Alemania”, y se le apodó “El César Carlos”. 

Detalle de Carlos V y su escudo de armasDetalle de Carlos V  y su escudo de armas.

     El Emperador Carlos V mediante una “Capitulación” firmada en  Madrid el 27 de marzo de 1528, arrienda temporalmente la Provincia de Venezuela a los Welser o Belzares, familia de banqueros alemanes de Augsburgo, con los que el Rey había contraído fuertes deudas. En pago, les fue concedido un contrato para conquistar y colonizar el territorio de la costa noroccidental de al actual Venezuela, que se conocería como el “País de los Welser” (que los alemanes denominaron “Klein-Venedig”: Pequeña Venecia), convirtiéndose en una de las primeras gobernaciones alemanas en América. Quedaba así constituida la Provincia de Venezuela, cuyo límite occidental estaba situado en el Cabo de la Vela en la península de la Guajira, y por el Oriente hasta Maracapana (Cerca de la hoy Barcelona), […] “con todas las islas que están la dicha costa, ecebtadas las que están encomendadas y tiene a su cargo el factor Juan de Ampíes”…

Provincia de Venezuela (1528)

     Coincidiendo con la llegada a Santa Ana de Coro (24 de febrero de 1529), de la expedición conquistadora, que había partido desde La Española, comandada por el alemán Ambrosio Alfinger (en alemán Ambrosius Ehinger), es cuando se da inicio formal a la desenfrenada búsqueda del preciado mineral de oro en todo el territorio de la recién creada Provincia de Venezuela (1528). Recayó sobre Alfinger el honor de ser su primer Gobernador, en representación de Los Welser o Belzares. Desde un principio quedo muy claro, que la motivación de los Welser y por lo tanto de Alfinger no era otra que la de comerciar y reunir riquezas. En las crónicas de dicha conquista, se nos presenta al gobernador Ambrosio Alfinger como un encarnizado depredador de los aborígenes del Nuevo Mundo, caracterizándose por una violencia desmesurada en su contra, y a quienes arrebataba sus prendas y amuletos de oro, llegando eventualmente a reunir  por esta vía, un botín con un valor estimado en 90.000 pesos de oro. Como no logró descubrir ninguna mina en su gobernación, decide apelar a una rápida fuente de ingresos, dando inicio a la horrenda “cacería humana” de los aborígenes, apresándolos  para luego venderlos como “esclavos” en la isla antillana de La Española, donde serían sometidos a trabajo forzoso en las minas de oro que los españoles explotaban en el Valle del Cibao y en otras regiones.

Viajes de los Welser, detalle de Theodor de BryViajes de los Welser, detalle de Theodor de Bry.

     En esa isla, la población indígena precolombina había sido diezmada brutalmente a consecuencia de la opresión, el trabajo forzoso, el hambre, las enfermedades y asesinatos en masa, de tal forma que de los 400,000 indios “taínos” que originalmente habitaban la isla en 1492, tan solo existían alrededor de 50.000 para 1508, y  para 1535, sólo 6.000 estaban vivos. En consecuencia, la demanda de mano de obra esclava para la explotación de dichas minas, despertó la codicia de los Gobernadores alemanes de la Provincia de Venezuela, quienes progresivamente transformaron a Santa Ana de Coro en el principal centro de acopio de esclavos indígenas, los que luego serían vendidos a mercaderes esclavistas de La Española y San Juan (Puerto Rico), configurando la mayor escalada en el exterminio de la población nativa.

    Entre 1529-1556, los gobernadores alemanes organizaron innumerables expediciones en busca del preciado mineral. Partiendo desde Santa Ana de Coro, se internaron por el Occidente, Sur y Oriente de la provincia, desde donde trajeron oro arrebatado a los indígenas, pero en ningún caso dejaron registro de las localidades, ni de los yacimientos auríferos de donde procedía este mineral. Sin embargo, años más tarde,  se consiguió algo de oro en la zona de Barquisimeto, El Tocuyo, Valencia y el puerto de Borburata. Pero no es hasta la década de 1560, cuando se difundió la noticia de minas del codiciado metal, en el territorio ocupado por la etnia de los aguerridos indios Caracas, en la región centro-norte-costera de la Provincia de Venezuela, como veremos más delante.

Grabado de Theodor de Bry.Grabado de Theodor de Bry.

     Con el fin de regularizar la extracción de minerales preciosos en todas las colonias hispanas en América, el Rey Don Felipe II mediante la Ordenanza de Valladolid del 10 de enero de 1559, establece de modo expreso y solemne la incorporación a la Corona de todas las minas de oro, plata y azogue existentes en Tierra Firme de las Indias del Mar Océano, así: “Primeramente reducimos, resumimos e incorporamos en Nos y en nuestra Corona y Patrimonio todos los mineros de oro y plata y azogue, de estos, nuestros Reinos, en cualquier partes y lugares que sean y se hallen, Realengos, o de Señorío o Abadengo, agora sea en lo público, consejil o en heredamientos y partes y suelos de particulares” (Capítulo I. Ley 4a, Título I, Libro 6).[ Amorer, E.:1991]

La explotación de las minas:

     La empresa conquistadora de Tierra Firme se caracterizó por ser un proceso donde el conquistador español sometía por la fuerza de las armas a los naturales y los “reducía” a una oprobiosa esclavitud. Desde un comienzo los nativos fueron violentamente presionados para que revelaran la procedencia del oro de sus adornos, y se procedió al saqueo para hacerse con el metal precioso (los llamados “RESCATES”). A través de la licencia que otorgó su majestad católica la reina Isabel en el año 1503 para “reducir” a los indios caribes, se dio autorización abierta para cazar (“cacería humana”) con la espada y el arcabuz a cuantos indios quisieran los ambiciosos esclavistas; a quienes les importaba muy poco la filiación de los cautivos, puesto que para ellos todo indio era caníbal, es decir, antropófago.  Esto se convirtió en la acusación para justificar el exterminio, y de esta forma inhumana fueron asesinados miles de indígenas a manos de los mercaderes esclavistas.

     Gonzalo Fernández de Oviedo (1478-1557), conocido historiador y cronista, autor de la  “Historia general y natural de las Indias, islas y Tierra Firme del mar Océano” (1535), en sus páginas nos muestra una concisa visión de cómo el oro se transformó en argumento incitador para la conquista y los descubrimientos. Viajó a las Indias en 1513 con la expedición de Pedrarias Dávila, gobernador de Castilla del Oro (territorio que comprendía los actuales países de Nicaragua, Costa Rica, Panamá y la parte norte de Colombia). Desde la óptica de un minucioso observador de la naturaleza y las costumbres del Nuevo Mundo, se reveló como un firme defensor de los conquistadores y un encarnizado enemigo de los indígenas: “Esta particularidad de minas es cosa mucho para notar, y puedo yo hablar en ellas mejor que otro, porque hace doce años que en la Tierra Firme sirvo de veedor de las fundiciones de oro y de veedor de minas (en Castilla del Oro), al católico rey don Fernando, que en gloria está, y a vuestra majestad, y de esta causa he visto muy bien cómo se saca el oro y se labran las minas… y he hecho sacar oro para mí con mis indios y esclavos” …  “Estas minas de sabana o halladas en tierra siempre han de buscarse cerca de un río o arroyo o quebrada de agua o balsa o fuente, donde se pueda labrar oro, y ponen ciertos indios a cavar la tierra, que llaman escopetar; y cavada hinchan  bateas de tierra,  y otros indios tienen cargo de llevar las dichas bateas hasta donde está el agua donde se ha de lavar esta tierra” “y hace de notar que para un par de indios que lavan son menester dos personas que sirvan de tierra a cada uno de ellos, y dos otros que escopeten y rompan y caven, e hinchan las dichas bateas de servicio, porque así se llaman, de servicio, las bateas en que se lleva tierra hasta los lavadores… De manera que una batea es, a lo menos en todo lo que es dicho, cinco personas ordinariamente”. [FERNÁNDEZ DE OVIEDO, Gonzalo (1535): Sevilla, España].

Grabados de Theodor de Bry Grabados de Theodor de Bry.

     Consecuencias Fatales: Ante esa inhumana actuación de los conquistadores hispanos en las Indias, el padre Bartolomé de las Casas, abogaba ante la Corona de España, para que se tomaran las medidas necesarias y así lograr extirpar y  remediar tantos males, tantas maldades y traiciones…  “La causa por que han muerto y destruido tantas y tales e tan infinito número de ánimas los cristianos ha sido solamente por tener por su fin último el oro y henchirse de riquezas en muy breves días e subir a estados muy altos e sin proporción de sus personas…”. Así lo denunciaba el padre Bartolomé de Las Casas en su obra  “Brevísima relación de la destrucción de Indias” (Sevilla 1552), al mismo tiempo que comparaba la explotación de perlas en la isla de Cubagua, con la explotación de minas de oro en Tierra Firme: “La tiranía que los españoles ejercitan contra los indios en el sacar o pescar de las perlas es una de las crueles y condenadas cosas que pueden ser en el mundo; no hay vida infernal y desesperada en este siglo que se le pueda comparar, aunque la de sacar oro en las minas sea en su género gravísima y pésima”. [Las Casas, Bartolomé de: 1552] 

Producción de Oro en Venezuela – Siglos: XVI – XVII

     El investigador Earl J. Hamilton, en su obra «El tesoro americano y la Revolución de los precios en España, 1501–1659», publicada inicialmente en 1934,  describe que en los siglos XVI y XVII, desde 1503 y durante los 160 años siguientes, arribaron a España, al puerto de San Lúcar de Barrameda, 185.000 kilos de oro y 16 millones de kilos de plata (1503 y 1660), desde la América colonial. [Hamilton, Earl J. (1934): 1975].

     En la Provincia de Venezuela, la producción de oro de fue relativamente baja si lo comparamos con las otras colonias en las Indias Occidentales. Es solamente a mediados del siglo XVI con el  descubrimiento de las minas de oro de San Felipe de Buria (hoy en el Estado Yaracuy), cuando se inicia formalmente la extracción de oro en territorio venezolano, proporcionando la primera base firme para el desarrollo de la Colonia. “En 1551, Damián del Barrio, a la orden de Juan de Villegas, descubrió las minas de Buría”… [Memoria de la Dirección General de Estadística del Ministerio de Fomento de 1873].

     Aunque de escaso rendimiento, ese descubrimiento originó la fundación de la ciudad de Nueva Segovia, hoy Barquisimeto (1552), y otras villas como Valencia y Borburata. Ese mismo año, el Gobernador Juan de Villegas descubrió otra veta de oro en el sitio de San Pedro, así como también se menciona haber encontrado muestras de oro en la Quebrada de Cocorote. Tanto la mina de Buría como la de San Pedro fueron objeto de explotación por corto tiempo y luego fueron abandonadas a causa de la hostilidad de los indígenas y finalmente por el agotamiento de los yacimientos. En la misma época, hacia la segunda mitad del siglo XVI, se consiguió algo de oro en la zona de El Tocuyo, Valencia y el puerto de Borburata. Pero no es hasta la década de 1560, cuando se difundió la noticia de minas del codiciado metal, en el territorio ocupado por la etnia de los aguerridos indios Caracas, en la región centro-norte-costera de la Provincia de Venezuela. [LÓPEZ, Víctor M.: 1981].

Santiago de León de Caracas (1567)

     En 1560, el mestizo capitán Francisco Fajardo (1530 -1564) descubre una mina de oro en el territorio de los indios Teques, como resultado de una serie de viajes exploratorios que desde su isla natal Margarita, lo llevan a descubrir el codiciado valle del río Guaire, al cual bautizó “Valle de San Francisco”, futuro asiento de la ciudad de Santiago de León de Caracas. Como producto de su insistencia y tenacidad, descubre las minas en los predios de los indios Teques, en el sector “altos de las Lagunetas”, enviando a la ciudad de Santa Ana de Coro algunas muestras del mineral al Gobernador y Capitán  General de la Provincia de Venezuela, Don Pablo Collado. Craso error, puesto que le costara la envidia general de todos los conquistadores españoles y del propio Gobernador,  quien le revocó los títulos y poderes previamente concedidos, nombrando para sustituirle en la prosecución de  dicha conquista  a Pedro Miranda, quien una vez obtenido algunas muestras de oro de las minas descubiertas por Fajado en el sitio de las Lagunetas, se dirige a El Collado (futura Caraballeda), donde lo apresa y lo remite al puerto de Borburata y de allí al Tocuyo, donde el Gobernador Collado lo deja en libertad, y para enmendar los maltratos que había sufrido, le nombra Justicia Mayor de la Villa de El Collado, a donde retorna muy descontento.

     Convencido el gobernador Collado de la importancia de la provincia de Caracas por la relación que le hizo Pedro de Miranda de la riqueza de sus minas de oro, de la salubridad de sus tierras, y del gran número de indios que la poblaban, decide enviar (1561), al prestigioso capitán Juan Rodríguez Suárez para que prosiguiese con la conquista y poblamiento del valle de San Francisco, recomendándole muy especialmente que estableciese la explotación del “real de minas” descubierto por Fajardo (cerca de Carrizal, Miranda) en territorio de los aguerridos indios Teques. El valeroso cacique Guaicaipuro en alianza con los demás caciques de la región costera (incluyendo entre ellos a los más poderosos: Catia, Guaimacuare, Guaicamacuto y Naiguatá; mientras que Pariata, Curucutí, Guaracarumbo, Maiquetía, Guarauguta, Carapaica, entre otros, tendrían menos territorio, menos hombres y, por lo tanto, menos poder)  trató de impedir la penetración de los españoles y la explotación de las minas de oro. Rodríguez Suárez se alía con el capitán Francisco Fajardo y vence al Cacique de los Teques en las batallas de San Pedro y La Quebrada. Pero finalmente, Guaicaipuro y su aliado Paramaconi lo vencen y le dan muerte (1561), en el sitio de Las Lagunetas (Estado Miranda). Guaicaipuro se convirtió en la figura principal y central en la sublevación de todas las tribus nativas de la provincia de Caracas, y logra unirlas a todas bajo su mando.

     Los intentos por conquistar el valle de los indios Caracas (Valle del Miedo, como también se le conoció), se estrellaron por muchos años ante la fuerte resistencia de los aborígenes. Es tan solo a mediados del año 1567, cuando el capitán Diego de Losada, por encomienda del gobernador de la provincia, Pedro Ponce de León (Período: 1566-1569), acomete cautelosamente la conquista y pacificación del valle caraqueño. Logra (re)fundar la ciudad de Santiago de León de Caracas el 25 de julio de 1567, el día de Santiago, en el mismo sitio donde inicialmente Francisco Fajardo había fundado el “pueblo” de San Francisco (1560), y posteriormente Juan Rodríguez Suárez la “Villa de San Francisco” (1561). Después de la muerte de Losada (Borburata, 1569), algunos conquistadores (Garci González de Silva entre otros) continuaron la explotación del “real de minas” descubierto por Fajardo. En 1575 el capitán español Gabriel (o Gustavo) de Ávila encontró de nuevo la mina y la llamó “Nuestra Señora”, pero a los pocos años la misma fue “abandonada y olvidada” (hacia 1580).

Río Guárico: Minas de San Juan; Morros de Tucurapana (1579)

     La búsqueda incansable de afloramientos auríferos por parte de los conquistadores españoles, continuó febrilmente en toda la región centro-costera de la Provincia. Avivan las esperanzas de   obtener oro, los cateos y el establecimiento de un “Real de minas” que hiciera el célebre capitán Garci González de Silva en 1579 a las riberas del río Guárico.  […] el Real de minas de San Juan, que el dicho Garci González pobló cuando descubrió las dichas minas. … en comarca y vertientes del dicho río Guárico.  ….que está en las juntas que hazen este dicho río de Guárico y el del Pao… que es donde el dicho Capitán Garci González tuvo alojada su jente cuando fue a la conquista de los Cumanagotos… ubicadas en las proximidades del… “Morro e Peñoles que los cristianos llamamos los Morros del Guárico” (Tucurapana de los indígenas caribes). [Archivo General de Indias. Santo Domingo 207. Traslados Academia Nacional de la Historia. Nº  109- V- II; p.  367]

Real de Minas de San Juan.Real de Minas de San Juan, FUENTE: Elaborado por el autor en base al análisis documental consultado.

     Esa famosa expedición al oriente, comandada por el capitán González de Silva, estaba  destinada a la conquista de la indómita provincia de los Cumanagotos. Siguiendo el mandato del Gobernador Juan de Pimentel, la expedición salió de Santiago de León el 06 de abril de 1579, con rumbo a los valles de Aragua, para luego continuar por la antigua “ruta   de los llanos”, siguiendo el cauce del Guárico, marchando luego paralelamente al piedemonte meridional de la Serranía del Interior, hasta llegar a la costa donde desemboca el rio Unare al Mar Caribe. Había partido con 130 soldados españoles, González de Silva decidió tomar ese camino,… “huyendo de que los Cumanagotos tuviesen noticia de su entrada, dejó la vereda de la costa que era la más conocida, y formando un  medio circulo para los valles de Aragua, atravesó por los llanos”… [Oviedo y Baños, José de (1992) p. 302]. Necesariamente, González da Silva y su gente debió cruzar el valle del Orituco, pero lamentablemente no quedó referencia alguna al respecto.

Fundación de San Juan de la Paz (1584) y San Sebastián de los Reyes (1585)

     Teniendo como objetivo fundamental asegurar una comunicación permanente con la región oriental (Cumaná), y establecer el control y dominio de la comarca al Sur de Caracas, el Gobernador Don Luís de Rojas, decide comisionar al capitán Sebastián Díaz de Alfaro para la “pacificación y conquista” de las  naciones de indios de la zona sur de la capital.

     Al Sur de Santiago de León, sólo se conocía el valle de Salamanca (Valles del Tuy Medio). Sin embargo, más allá de la serranía del Interior, (límite hidrográfico entre las cuencas del mar Caribe y la del río Orinoco), quedaba inexplorada la inmensa  y desconocida región de los llanos centrales, que se alargaba al Sur hasta las riberas del Orinoco (Uyapari).

Distribución de la población aborigen antes de la Conquista

Distribución de la población aborigen antes de la Conquista. FUENTE: Elaboración del autor en base al análisis documental consultado.

     El Gobernador Don Luís de Rojas le participo al Rey su determinación, en una carta fechada en Santiago de León el 27 de octubre de 1584: “He despachado al Capitán Sebastián Díaz con sesenta hombres bien aderezados, a procurar que busque sitio cómodo en donde poder hacer un pueblo, de suerte que se pueda comunicar el pueblo de Cumaná con éste, de donde se pueda proveer de las comidas necesarias de maíz y carne; es hombre que se halló en poblar esta ciudad y tiene experiencia de todo” [Archivo General de Indias. Santo Domingo, 193. Ramo1. Traslados Academia Nacional de la Historia. Tomo 132. vit. 2, p 128]

     El Capitán Díaz de Alfaro y sus expedicionarios arribaron a las “Sabanetas de Ocumare”, donde establecieron una ranchería en un estratégico sitio a la margen derecha del río Tuy, donde muy posteriormente se asentará la actual población de Ocumare del Tuy. El 17 de octubre de ese mismo año, partieron a la conquista “pacifica” de las provincias de los Quiriquires, Tomusas y Aruacos. Continuaron su expedición siguiendo el curso del río Tuy, aguas abajo, y conforme al relato del Escribano de la expedición Alonso García de Pineda, el Capitán Díaz Alfaro “corrió las dichas provincias y las apuntó, y en las riberas del río que llaman Tuy pobló una ciudad, a la cual puso por nombre San Juan de la Paz”. [Archivo General de India. Escribanía de Cámara. Legajo 658-A. Ramo 4. Pieza Primera, f. 33] 

“El Capitán Díaz de Alfaro fundó en las orillas del río Tuy (cuatro leguas más abajo de donde junta sus aguas con el Guaire) la ciudad de San Juan de la Paz”. [Oviedo y Baños, José: 1992].

Ubicación de San Juan de la Paz.Ubicación de San Juan de la Paz. FUENTE: Elaboración del autor en base al análisis documental consultado.

     El sitio exacto de su primitiva ubicación no ha podido ser determinado hasta ahora, solamente se tiene referencia de que fue fundada a las orillas del Tuy, como lo afirma el cronista Oviedo y Baños (en su obra escrita en 1705 y publicada inicialmente en 1723).

     Recordemos que, como ya se mencionó anteriormente, la expedición salió de las “Sabanetas de Ocumare” el 17 de octubre de ese año, siguiendo el cauce del Tuy, el cual después de recibir las aguas del río Guaire por su margen izquierda, entra en una especie de estrechura montañosa donde se acaban los Valles del Tuy y se abren los de Barlovento, justo en el territorio dominado por los indios Tomusas, que para esa época vivían dispersos en las selvas barloventeñas y en las intrincadas montañas del tramo oriental de la Serranía del Interior. Respecto al asiento original de San Juan, afirma el investigador Castillo Lara: las cuatro leguas señaladas por Oviedo estarían  cerca del actual sitio de Aragüita. Es posible, incluso, que la ubicación fuera un poco más abajo, siempre a las riberas del Tuy. [Castillo Lara, Lucas (1984): Tomo I; pp.32- 33].

     De la misma opinión es el autor Telasco MacPherson, en su obra publicada en 1891: “probablemente en el sitio que hoy ocupa Aragüita fue fundado el pueblo de San Juan de la Paz por Sebastián Díaz Alfaro, a orillas del río Tuy y en sus inmediaciones se descubrieron las minas auríferas que enriquecieron a San Juan”.

      “[…] Su Merced pobló en nombre de Su Majestad en la dicha ribera del Tuy, Provincia de los Tomusas, una ciudad a la cual puso “San Juan de la Paz” […] [Acta de la Fundación de San Sebastián de los Reyes (Copia expedida el 07-08-1762): Archivo General de la Nación. Diversos. Tomo XXXVI, Años 1762 a 1764, Nº 10. ff. 163 a 175].

     La fecha de su fundación no ha quedado explícitamente fijada en los documentos conocidos hasta ahora, pero teniendo la certeza de que la expedición había salido de las Sabanetas de Ocumare el 17 de octubre de ese mismo año, el investigador Castillo Lara, propone, que dicha fundación podría fijarse para fines de noviembre o principios de diciembre de 1584. [Castillo Lara, Lucas (1984): Tomo I; p. 32]. Una vez elegido el sitio y lugar donde se poblaría la ciudad, se hizo la ceremonia que los Capitanes de Su Majestad solían y acostumbraban hacer, pasando a poblar la ciudad, asignándole unos treinta vecinos, es decir, casi  la mitad de los que llevaba en la expedición. Luego nombró a los Regidores y Alcaldes, y conforme a los poderes y facultades que tenía, distribuyó solares a los vecinos y les repartió las “encomiendas de los naturales” de la comarca.

Detalle viajes de Sebastian Díaz de AlfaroDetalle viajes de Sebastián Díaz de Alfaro en 1585, FUENTE: Elaboración del autor en base al análisis documental consultado.

Las Minas de Apa y Carapa:

     El objetivo primordial de la expedición colonizadora que adelantó  el Capitán Díaz de Alfaro tuvo un claro impulso minero desde sus inicios. La codicia por obtener oro y el afán de lucro siempre presente en todos los conquistadores españoles, convirtió  la “entrada”  a la provincia de los Quiriquires, Aruacos y Tomusas, en una empresa netamente económica. Las expectativas de encontrar oro de aluvión en los lechos de los ríos y quebradas de esa provincia, quedaban avaladas por los descubrimientos previos en el territorio de los Teques, efectuados por Francisco Fajardo en 1560, y el establecimiento de un Real de minas de oro que realizó Garci González de Silva en 1579 en las riberas del curso medio del río Guárico, a nivel de su confluencia con el río Pao. En su afán por encontrar yacimientos auríferos, Díaz de Alfaro se internó en las montañas circunvecinas, por donde algunos indígenas le habían dado noticias de la existencia de oro de aluvión en los lechos de algunos ríos y quebradas de esa intrincada selva aledaña, en donde lo encontraban en forma de pepitas. Así lo declaraba su compañero de expedición Mateo de Laya Mojica, “Habiendo dejada repartida la tierra y naturales de ella en nombre de su Real Majestad,  el dicho Capitán por su propia persona salió a descubrir minas, ocupando algún tiempo en descubrimiento de ellas hasta que las descubrió muy ricas, de las cuales sacó muy gran cantidad de oro, del cual se llevaba en muestra a Su Majestad y su Real Consejo en pedazos de sesenta y de a cien pesos y de ciento cincuenta de oro fino cada uno, los cuales llevó Simón de Bolívar que en nombre de esta ciudad fue a pedir mercedes a Su Majestad, las cuales si hoy se labrasen se sacaría gran cantidad de oro porque prometen gran riqueza” [Archivo General de Indias. Escribanía de Cámara. Legajo 658- A, Ramo 4, f. 38]  

     En las inmediaciones de las quebradas de Apa y Carapa (afluentes del río Tuy), el capitán Díaz de Alfaro descubre las minas del mismo nombre, que dieron mucha fama y renombre a San Juan en sus principios, “pues habiéndose descubierto en su jurisdicción las minas de Apa y Carapa de tan opulenta riqueza, que en los dos meses primeros de su beneficio se sacaron cuarenta mil (40.000) castellanos de oro de veinte y tres quilates”.  [Oviedo y Baños, José de (1992) p. 314].

El Autor tras la pista de las Minas de Apa y Carapa    Foto: El Autor tras la pista de las Minas de Apa y Carapa en la hoya hidrográfica del río Taguaza (Aragüita – Edo. Miranda – Venezuela)

Abandono de San Juan de la Paz y sus minas de oro

     El influjo magnético del fino mineral aurífero descubierto en las inmediaciones de las quebradas de Apa y Carapa, tuvo una efímera duración, y a los pocos meses de iniciarse su laboreo, se detuvo la producción de las minas. Varias razones debieron influir para que el deseo de riqueza fácil y lucro inmediato de los conquistadores europeos, se disipara en tan corto tiempo y dejaran abandonadas tan fructíferas minas, habida cuenta de la registrada producción de oro fino obtenido de las mismas.

     Una de esas versiones es la del cronista José Luís de Cisneros (1764) [...] “Se trabajó en un tiempo en la jurisdicción de San Sebastián de los Reyes, distante de esta ciudad, como veinte y cinco leguas, en dos pequeños cerros, que llaman Apa y Carapa unas minas, de cuyo metal precioso, y de superior calidad, se hizo una custodia, y diferentes alhajas, que aún permanecen en la propia ciudad, cuyo beneficio paró por la desgracia sucedida con los peones trabajadores de aquellas minas, a quien invadieron los indios bárbaros de nación Tomuzos, que haciendo una matanza de todos, pusieron en tal temor a los que fomentaban esta idea, que olvidados de su utilidad, por el miedo de los indios, desistieron de la empresa”. [Cisneros, José Luís de (1764/1981), pp. 79-80]

     Son gente brava y fiera: Las repetidas invasiones de los Tomusos, y las muertes de gente española a manos de esa “gente brava y fiera” fueron las razones fundamentales del abandono de dichas minas. Así lo relataba en una información testifical el renombrado conquistador Alonso Andrea de Ledesma en 1589: “…los indios Quiriquires, Tomusas e Guaiqueríes que son repartimientos encomendados a particulares vecinos de esta ciudad y de San Sebastián de los Reyes, muy cercana  de esta dicha ciudad,  no acuden al llamado de sus encomenderos y están todavía rebeldes, porque son gente brava y fiera, e inhumana, traidores, tales que cada día ofenden a cualquier cristiano que hallan cómodo para acometer, con tanta desvergüenza que no ha veinte días que a este testigo y a otras gentes que consigo tenía sacando oro en las minas de San Sebastián, salieron a ellos hasta setenta indios Tomusas e a traición le acometieron con muchos flechazos, y en la defensa perdió este testigo y le mataron un negro muy hombre e dos indios ladinos, e se comieron al negro asado en barbacoa”… [Archivo General de Indias. Indiferente General 3.088-C. Traslados Academia Nacional de la Historia. Tomo 74. Vitrina 1. p. 143. En: Castillo Lara, Lucas (1984): Tomo I; p. 52]

     Para el cronista José de Oviedo y Baños (1723), las razones fueron otras: “…aquella felicidad fue un relámpago que se apagó cuando empezaba a lucir, porque reconociéndose después ser el temperamento muy enfermo, por las muchas humedades del terreno… a que se añadía ser tan frecuentes las aguas, que solía pasarse un mes entero sin ver el sol, en un continuo llover, se fueron desabriendo los vecinos; y anteponiendo la salud a las conveniencias que pudieran adquirir en la labor de las minas, la fueron desamparando con tal prisa, que antes de los dos años quedó del todo despoblada, perdiéndose con el transcurso del tiempo hasta la memoria del paraje donde se sacaba el oro”.   [Oviedo y Baños, José de (1992) p. 314].

     También Telasco Mac Pherson (1891), en su obra ya mencionada, afirmaba que, “Cerca de estos morros están las minas abandonadas en las cabeceras del río Arenilla, entre Apa y Carapa [...] que debido al rigor del clima y por las fiebres que afectaron a los mineros fueron abandonadas”.[Mac Pherson, Telasco: 1891]

     A este respecto opina el Dr. Rodrigo Infante, médico sanitarista y escritor orituqueño: “Es posible, digo, que la hipertermia que derrotó a los trabajadores de las minas hubiera sido fiebre amarilla selvática o con menos probabilidad, paludismo”. [En: López Garcés, Carlos: 1998]

     El investigador aragüeño Castillo Lara, concluye: “la causa de este abandono debió ser lo malsano de del sitio, las enfermedades, lo fragoso del lugar, la selva, lo inhóspito del clima y también el acechante peligro de unos indígenas enemistosos”. Al mismo tiempo nos refiere que, una vez descubiertas las minas por el Capitán Díaz de Alfaro, y estando presente en las mismas, sufrió una enfermedad de calenturas, tal y como lo relataba el Escribano Alonso García Pineda: “Estando el dicho Capitán Sebastián Díaz de Alfaro en la dicha quebrada de Apa personalmente, le dio cierta enfermedad de calentura que le fue fuerza desampararlo por no perder la vida, con respecto de ser tierra fragosa de montañas y enferma, y se vino a esta ciudad”. [Archivo General de Indias. Escribanía de Cámara. Legajo 658-A. Ramo 4. f. 33]- En: Castillo Lara, Lucas (1984): Tomo I; p. 50; Castillo Lara, Lucas (1977): Vol. 128; p. 297] 

Ciudad del Oro en OritucoCiudad del Oro en Orituco: San Sebastián de los Reyes (1585). Fuente: Elaboración del autor según datos de la obra de Adolfo A. Machado (1961).

La Ciudad del Oro en Orituco: San Sebastián De Los Reyes (1585)

     Don Adolfo A. Machado (FN: 01-09-1855;  : 01-07-1903) en su obra “Apuntaciones para la Historia” de Altagracia de Orituco, su pueblo natal, escrita entre 1875 y 1899, al referirse a los orígenes de la ciudad de San Sebastián de los Reyes (1585)  afirma apasionadamente que era la “Ciudad del Oro en Orituco” alegando dos razones para justificar esa célebre frase. Primeramente porque era el primer pueblo levantado por los conquistadores españoles en suelo orituqueño, y  porque además …”No por simple placer andarín ni por la gloria de ser fundador de pueblos, vino Díaz Alfaro a levantar en tierra orituqueña el primitivo San Sebastián de los Reyes, … sino atraído por los trabajos preliminares de explotación de las minas de oro del capitán José Silva, en el abra de la Quebrada de Mota, la cual tiene su nacimiento en el Cerro El Diamante; y las minas de oro descubiertas por Chacón a la margen derecha de la Quebrada las  Minas o de Apamate, al noreste de Altagracia de Orituco”(En los predios del actual Monumento Natural “Morros de Macaira”).

     Machado supone que la explotación de las minas descubiertas tanto por el capitán José Silva, como por el capitán Chacón debió realizarse en “tiempos anteriores” incluso a los descubrimientos de las minas de Apa y Carapa en la selva circunvecina a la ciudad ribereña del Tuy, San Juan de la Paz (1584).

     En apoyo a la hipotesis de Machado, pudieramos argumentar, que el capitán Sebastián Díaz de Alfaro, una vez asentada la incipiente ciudad, “unas cuatro leguas más abajo de la desembocadura del Guaire en el Tuy” (en las inmediaciones de la actual población de Aragüita); se interna personalmente en la selva circunvecina y descubre las célebres minas de Apa y Carapa. Esto debió ocurrir en los días finales del año 1584; y a pesar de los fructíferos rendimientos de dichas minas, el capitán fundador ordena y organiza rápidamente la continuación de su plan colonizador, retornando con parte de su gente hasta las Sabanetas de Ocumare, desde donde sin muchos titubeos se enrumba muy acertadamente por el abra del río Lagartijo, aguas arriba, trasmontando la Fila Maestra, para caer al valle de Buena Vista o de Curabe, “un pequeño valle como de un kilómetro cuadrado, en la desembocadura de una quebrada (Curabe) en la de Quere, tributaria del río Memo”; lugar seleccionado para fundar el primitivo San Sebastián de los Reyes el seis de enero de mil quinientos ochenta y cinco (06-01-1585)  (Machado, A: 1961, p 20). La precisa orientación y movilización de Díaz Alfaro y su gente en aquellas agrestes montañas, denotan un reconocimiento previo de la zona por parte de exploradores españoles, así como el descubrimiento de yacimientos auríferos en el Orituco realizado con anterioridad a la fundación de San Juan de la Paz (finales de 1584), por los ya nombrados capitanes Silva y Chacón; tal y como lo sugiere el historiador del Orituco Don Adolfo Machado, quien no duda ni un momento de la existencia de oro de aluvión en remotos tiempos, antes de la fundación de los pueblos del Orituco.

Monumento natural Morros de MacairaMonumento natural Morros de Macaira.

CONCLUSIÓNES:

     La búsqueda de afloramientos auríferos, se transformó en argumento incitador para la rápida conquista y colonización tanto de los valles del río Tuy como los del Orituco, utilizando la mano de obra esclava indígena, sometida por la fuerza de las armas de los conquistadores españoles, para que con su penoso trabajo abriera caminos, zapas y socavones, dispersos  por todas aquellas agrestes montañas y por los cauces de las quebradas, arroyos y ríos en una búsqueda frenética del preciado mineral de oro. El influjo magnético del fino mineral aurífero descubierto en las inmediaciones de las quebradas de Apa y Carapa (afluentes del Tuy), y de las minas de Silva y Chacón en el Valle del Orituco tuvo una efímera duración. La resistencia de las tribus Quiriquires y los Tomusas (dueños ancestrales del Tuy), condujeron al fracaso la aventura conquistadora y la explotación del oro de Apa y Carapa, obstaculizando el sostenimiento de San Juan de la Paz, el cual fue asaltado y asediado por los fieros guerreros caribes, provocando el abandono de la ciudad, por lo que muchos de sus vecinos retornaron a Santiago de León y algunos otros se unieron a los pobladores de San Sebastián en su primitivo asiento de Curabe (1585). Ante estas nuevas circunstancias, los conquistadores españoles enfocan su esfuerzo colonizador en el establecimiento de hatos de ganado vacuno. Cabe destacar, que a pesar del descubrimiento del fértil y boscoso valle del Orituco, con sus corrientes de agua cristalina de curso permanente durante todo el año, los nuevos colonizadores del valle no llegaron con la intención de cultivar la tierra. De allí que casi desde el principio, la cría de ganado se convirtió en la principal fuente de vida para la ciudad, la principal fuente de producción, a pesar de la promisoria perspectiva agrícola que les ofrecía los valles y vegas del río y sus afluentes.

REFERENCIAS

Acta de la Fundación de San Sebastián de los Reyes (1585): Copia expedida el 04-03- 1738; localizada y publicada por el investigador Lucas Guillermo Castillo Lara (1984) en el Archivo del Registro Principal del Distrito Federal, Cajas  Negras y Papeles Sueltos. Actualmente en el Archivo de la Casa Natal del Libertador.

Acta de la Fundación de San Sebastián de los Reyes: (Copia expedida el 07-08-1762): Archivo General de la Nación. Diversos. Tomo XXXVI, Años 1762 a 1764, Nº 10. ff. 163 a 175.

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Castillo Lara, Lucas G. (1984) San Sebastián de los Reyes, La ciudad trashumante. Tomo I. Caracas, Biblioteca de la Academia Nacional de la Historia. Nº 172.

Castillo Lara, Lucas G. (1981)  Apuntes para la historia colonial de Barlovento. Caracas, Biblioteca de la Academia Nacional de la Historia.

Cisneros, José Luís de (1764) Descripción exacta de la Provincia de Venezuela. Caracas, Biblioteca de la Academia Nacional de la Historia N° 149 (1981)

De Armas Chitty, José A. (1951) Origen y formación de algunos pueblos de Venezuela. Caracas; Tipografía Americana.

Fernández de Oviedo, Gonzalo (1535) Historia general y natural de las Indias, islas y Tierra Firme del mar Océano; Sevilla, 1535.

LANDAETA  ROSALES, Manuel (1901): Las minas de Oro de Apa y Carapa. El Tiempo. Caracas.

Las Casas, Bartolomé de [1552](1992) Brevísima relación de la destrucción de las Indias. Edición de I. Pérez Fernández. Madrid: Editorial Tecnos, 1992.

López Garcés, Carlos A. (1998) Altagracia de Orituco: un topónimo y un gentilicio. Altagracia de Orituco, Estado Guárico: Edición del Concejo Municipal José Tadeo Monagas.

López, Víctor M. (1981): El oro en Venezuela. Caracas. Litotipo Impacto. CA; 1981.

Mac Pherson, Telasco A. (1973) Diccionario histórico, geográfico, estadístico y biográfico del Estado Miranda [1891]. Los Teques, Gobernación del Estado Miranda, edición facsimilar.

Machado, Adolfo (1961) Apuntaciones para la Historia de Altagracia de Orituco. Madrid, Publicaciones Amexco.

Oviedo y Baños, José de (1992) [1723] Historia de la Conquista y Población de la Provincia de Venezuela. Caracas; Biblioteca Ayacucho, ISBN: 9802762148, 9789802762149; Vol. 175. . (Escrita en 1705 y Publicada en España en 1723)

Pino Iturrieta, Elías (2006) Historia global de Venezuela. Caracas; Editorial Globe C.A., ISBN 9806427130.

Pimentel, Juan de  [1578/1964] “Relación Geográfica de Nuestra Señora de Caraballeda y Santiago de León”.  En: ARELLANO M., Antonio (1964): Relaciones Geográficas de Venezuela. (Recopilación) A.N.H, Caracas.

EFEMÉRIDES DEL VALLE DEL TUY (MARZO)

Por: Iván López.

04/03/2007 – Muere en Caracas Elsa Morales, Nacida en Santa Teresa del Tuy el 16 de septiembre de 1943, pintor ingenua, escritora, poeta y creadora artesanal.

Elsa Morales Elsa Morales.

06/03/1814 – Francisco Rosete se dirige a la serranía del interior y llega nuevamente a Ocumare del Tuy, destrozando fácilmente la pequeña guarnición dejada por José Félix Ribas, sólo habían pasado 14 días desde la Batalla de Charallave, donde Rosete había sido derrotado.

Comandante Francisco RoseteFrancisco Rosete.

11/03/1941 – Se inicia la Peregrinación de los Indios Coromotanos, por primera vez, esta peregrinación se realiza en honor a la Patrona de Venezuela, La Virgen de Coromoto, la cual se lleva a cabo el siguiente domingo después del miércoles de ceniza,  al inicio de la cuaresma, ésta manifestación fue proyectada y organizada por el padre Monseñor Pérez de León sacerdote de la parroquia San Diego de Alcalá de Ocumare del Tuy, se mantiene en la actualidad.

Visita de los Indios Coromotanos a Santa Lucía, año de 1957.Visita de los Indios Coromotanos a Santa Lucía, año de 1957.

14/03/1944 – Nace en Caracas Juan Ramón Ávila, actual cronista del pueblo de Santa Lucía del Tuy.

Juan Ramón ÁvilaJuan Ramón Ávila.

16/03/1814 – Llegada de Juan Bautista Arismendi con 800 soldados a Ocumare del Tuy,  Rosete enterado del avance de Arismendi, aposta tropas entre las haciendas de cacaotales y cafetales en los flancos de la entrada del pueblo, para emboscar a los republicanos, manteniendo el grueso de sus tropas por el centro justo en el pueblo, Arismendi sin revisar el terreno entra imprudentemente en la trampa y sus tropas son masacradas indiscriminadamente, perecen en el campo de batalla 700 hombres entre ellos Félix Cáceres, sólo logran salvar la vida 100 de ellos, la mayoría mal heridos, entre los que se cuenta el Coronel Justo Briceño y el propio Arismendi.

Juan Bautista ArismendiJuan Bautista Arismendi.

16/03/1984 –Duelo por muerte en Caracas de Evencio Castellanos, Cueño, Pianista, compositor y director de coros y orquestas, El 4 de julio de 1944 se graduó como maestro compositor, y como tal formó parte de la primera generación de compositores egresados de la catedra de composición del maestro Sojo, sus creaciones musicales, se orientaron hacia la tendencia nacionalista.

Evencio CastellanosEvencio Castellanos.

20/03/1814 – Segunda Batalla de Ocumare tras la nueva llegada de José Félix Ribas a Ocumare del Tuy, Ribas decide, teniendo como antecedente la derrota de Arismendi, estudiar el terreno, acción que permitió detectar las posiciones del enemigo, iniciando las acciones desde las 6 de la mañana, Ribas en un lapso de 6 horas aproximadamente logra derrotar de forma definitiva a Francisco Rosete y sus tropas, las cuales huyen por el paso del Picacho.

21/03/1751 – Se inició la construcción de la iglesia de Santa Lucía de Pariaguan en terrenos donados por el presbítero Marcos Reyes Cueto, en la ubicación que aún ocupa, frente a la Plaza Mayor, luego Plaza Bolívar.

Iglesia de Santa Lucía de Pariaguan, Santa Lucía del Tuy.Iglesia de Santa Lucía del Tuy, Foto Juan M. Carrasco.

21/03/1812 – Francisco espejo Nacido en Santa Lucía del Tuy, fue electo miembro del Poder Ejecutivo y como integrante del Segundo Triunvirato, llegó a ejercer la Presidencia de la República; se mantuvo en este cargo hasta el 25 de julio de 1812, fecha de la capitulación de Francisco de Miranda.

Dibujo de Francisco Espejo. Francisco Espejo.

23/03/1953 – Nace en Cúa el grande liga Baudilio Díaz Seijas, quien es firmado por el scout de los equipos del norte Billy Peaffen, quien firma a Baudilio con autorización de su padre por ser menor de edad para que se integre a la Organización Los Medias Rojas de Boston y al mismo tiempo se integra al equipo de Los Leones del Caracas como “Catcher” suplente durante las temporadas 1971 a 1973. Baudilio empieza a jugar como “Catcher” titular de Los Leones a partir de 1975. Debuta en las grandes ligas el 6 de septiembre de 1977,  con los Medias Rojas de Boston. Luego es transferido a los Phillips de Philadelphia y termina su carrera como grande liga con los Rojos de Cincinnati en 1989.

Tarjeta Autografiada por Baudilio Díaz Baudilio Díaz.

26/03/1847 – Ezequiel Zamora quien nace en Cúa en 1817, es capturado y puesto a disposición del juez de primera instancia, en Villa de Cura; el tribunal lo condena a muerte el 27 de julio, pero lo libra del cadalso su fuga de la cárcel. Luego, el presidente José Tadeo Monagas le conmuta la pena y lo coloca a su servicio en el batallón de Villa de Cura.

Ezequiel Zamora por Ciro Rivas, 2005Ezequiel Zamora.

28/03/1958 – Fue creado El Parque Nacional “GUATOPO” bajo el Decreto No. 122; (Gaceta Oficial No 25.624 del 31 de Marzo del 1.958), por la Junta de Gobierno presidida por el Contralmirante Wolfang Larrazabal. Cronológicamente, fue el tercer Parque Nacional creado en Venezuela, después del Parque Henry Pittier (1937) y el Parque Sierra Nevada de Mérida (1952). Actualmente comprende una superficie de aproximadamente 122.464 hectáreas después se su última ampliación decretada en 1985.

Puesto de la MacanillaParque Nacional guatopo, Puesto de la Macanilla. Foto Iván López

28/03/1811 – El Abogado Francisco Silvestre Espejo Caamaño nacido en Santa Lucía del Tuy, fue electo presidente de la Alta Corte de Justicia de Venezuela.

28/03/1859 – Es en esta fecha que el Gral. Ezequiel Zamora, nacido en cúa en 1817, entra triunfante al pueblo de San Felipe, que pertenecía al Departamento de Carabobo como provincia, y decreta la autonomía del Estado Federal Yaracuy, integrado por los cantones Yaritagua, San Felipe, Urachiche, Sucre y Nirgua.

EFEMÉRIDES DEL VALLE DEL TUY (FEBRERO).

Por: Iván López.

01/02/1817 – Nació en Cúa el General Ezequiel Zamora Correa, Máximo líder de la Federación Venezolana en 1859, estratega y militar Venezolano, El Valiente Ciudadano, El General del Pueblo Soberano.

Ezequiel Zamora - copiaGeneralísimo Ezequiel Zamora Correa.

01/02/2007 – Inauguración del Museo Casa Natal del General Ezequiel Zamora en Cúa, en el marco de la Celebración del 190 aniversario del Natalicio del prócer Federal.

Detalle Alero  Pasillo Principal de Casa Zamora

Detalle del Pasillo Principal de la Casa Natal de Ezequiel Zamora en Cúa, Estado Miranda.

04/02/1891 – Nacimiento de Andrés Barrios en la población de Siquire, Santa Lucía del Tuy, afamado curandero de Santa Teresa del Tuy por más 4 décadas, logró sanar a reconocidas figuras Venezolanas.

andres-dionisio-barrios-iiAndrés Dionisio Barrios, el iluminado de Santa Teresa del Tuy.

07/02/1693 -  Auto de creación de la Parroquia, San Diego de Alcalá, Firmado por el Obispo Don Diego de Baños y Sotomayor.

Feligreses entrando al templo de Sandiego de Álcala, Fiestas Patronales de Ocumare del Tuy 26 de Noviembre del año de 1927Feligreses entrando al templo de Sandiego de Álcala, Fiestas Patronales de Ocumare del Tuy 26 de Noviembre del año de 1927.

11/02/1814 – Masacre en Ocumare del Tuy por las hordas comandadas por Francisco Rosete.

Comandante Francisco RoseteFrancisco Rosete.

11/02/2003 – Muere en Caracas Francisco de Paula Prim, conocido como Pancho Prim, Cantautor y compositor de JOROPO TUYERO, nacido en la comunidad de Mume, Cúa, Estado Miranda.

Francisco de Paula Prin (Pancho Prin)Francisco de Paula Prin (Pancho Prin).

14/02/1891 – Decreto de creación del “Distrito Paz Castillo” por la Asamblea legislativa del Estado Miranda, compuesto por dos municipios: Santa Lucía y Santa Teresa.

Monumento a Santa LucíaMonumento a la Virgen de Santa Lucía, en Santa Lucía, Estado Miranda, Venezuela.

17/02/  (Fecha Movible) 

Desde el 11 de marzo de 1941 cuando hizo su aparición por primera vez la escolta de los indios Coromotanos,  misma que con el correr del tiempo se ha convertido en patrimonio Cultural religioso de Ocumare del Tuy. Esta peregrinación se realiza en honor a la Patrona de Venezuela, La Virgen de Coromoto, la cual se lleva a cabo el siguiente domingo después del miércoles de ceniza,  al inicio de la cuaresma, ésta manifestación fue proyectada y organizada por el padre Monseñor Pérez de León sacerdote de la parroquia San Diego de Alcalá  de Ocumare del Tuy. 

Fotografía archivo de la familia Abreu Rodríguez, se observa al fallecido cacique Jesús Tereso Sánchez en su caballo, en la calle MirandaIndios Coromotanos, en la calle Miranda de Ocumare del Tuy.

20/02/1814 – Batalla de Charallave enfrentamiento de las hordas de Francisco Rosete y las Tropas comandadas por José Félix Ribas. 

General José Félix Ribas.General José Félix Ribas.

21/02/1997 -  Se estrena el Himno del Municipio Independencia de letra y Música del Profesor Pedro Gerardo Suárez.

Escudo del Municipio Independencia

Escudo del Municipio Independencia, Santa Tersa del Tuy, Estado Miranda, Venezuela.

ELSA MORALES

Por: Isaac Morales Fernández.

     ¿Qué iba a saber nuestra inocente población que el 16 de septiembre de 1943 engendraría a una mujer llamada por las musas a cantarle a lo más profundo de nuestras ingratas almas?: “y es que a lo mejor asisto a un gran misterio”, expresó ella una vez.

Elsa MoralesElsa Morales.

     Elsa Morales ha fallecido el pasado domingo 04 de marzo de 2007 en el Estado Yaracuy, y fue enterrada en el Estado Lara… ¿acaso no nos duele? Es cierto que teniendo escasos 10 años, siendo la mayor de varios hermanos, tuvo que marcharse de Santa Teresa del Tuy. Ella debió trabajar desde los 7 años de edad para ayudar a su madre y a cierta tía aprovechada, pues era huérfana de padre “gracias” a la dictadura pérezjimenista, pero me temo que fue una niña explotada por la pobreza inmisericorde de este país. Caminaba descalza todos los días desde los cercanos caseríos de Guatopo hasta el centro del pueblo (¡más de un kilómetro!) a hacer mandados, traer y llevar pesados tobos de agua, trabajar, hacer faenas caseras… ¡cuando una niña lo que debe hacer es estudiar por las mañanas y jugar por las tardes! En el proceso, su madre tuvo que “repartir” a los hijos, siendo ya incapaz de mantenerlos, y a Elsa le tocó irse a Caracas a trabajar como sirvienta de gente pudiente, quienes la explotaron también, incluso esos adinerados pervertidos intentaron violarla más de una vez… Trabajó luego como aprendiz de costurera y de obrera en una textilera, siendo menor de edad, vivió tal vez los peores años de su vida… Y eso fue hasta principios de la década del ’60.

     Por esa época, Elsa Morales comienza a tener contacto con las letras y el arte, de manera autodidacta. Todo lo que aprendió posteriormente, lo hizo por sí misma o con breve ayuda de algún buen samaritano, desde escribir y leer hasta pintar y hacer ensamblajes artesanales. Fue en 1969 cuando la joven tereseña de 26 años logra tener su primera exposición pictórica en la Galería Arte Industrial de Caracas, dando así el primer gran paso, hacia la inmortalidad. Los años 70`s fueron de crecimiento estético para ella, dando a conocer su arte en otras salas de Caracas y en los pueblos mirandinos de Los Teques y Baruta. Pero, la oportunidad de su vida se presenta cuando es invitada a exponer sus pinturas en la Bacardi Art Gallery de Miami, Florida, USA, en 1974. Comenzó así a ser reconocida como pintora de estilo naïf (ingenuo) de última generación y de importancia internacional.

     En 1972 conoce al famoso poeta y humorista Aquiles Nazoa, y la anécdota cuenta que él la encontró sentada llorando en las escaleras del INCIBA, donde exponía precisamente, y al verla allí, sin conocerla, le dijo “las indias como tú no deben llorar”. Elsa reconoció en seguida a ese quien le hablaba, y así comenzó una fraterna amistad entre ambos artistas. Por supuesto que desde ese tiempo, debido a esta curiosa anécdota con Nazoa, comenzó a alimentarse el mito de que nuestra poeta y pintora era de ascendencia guajira (wayúu), lo cual se basaba sólo en su manera más bien hippie de vestirse con largas y anchas batas coloridas al estilo de esa etnia aborigen… y a otros estilos también, por cierto. “Soy la pequeña chamana” llegó a bromear.

     Cuando fallece Aquiles Nazoa en 1980, su muerte la afecta muchísimo, así que decide por primera vez publicar su labor poética, precisamente con el libro elegíaco Canto a la muerte de Aquiles Nazoa, en 1981. Por ese tiempo ya Elsa era entrevistada y tomada en cuenta asiduamente por diversos entes mediáticos del país y del exterior, y su poesía tuvo resonancia. En la década de los 80`s su arte ha ido llegando a varios estados del país, tales como Nueva Esparta, Trujillo, Aragua, Miranda (su terruño, de nuevo), Lara y Carabobo. En 1982, publica su segundo poemario, mucho más personal e íntimo: La serpiente de la fatalidad o una canción desesperada, que mereció una nota de portada del insigne poeta Juan Calzadilla. Este libro le valió ser tomada en cuenta por esta otra faceta, que hasta 1981 había tenido escondida: Elsa la artista plástica, y ahora Elsa la escritora. En ese mismo año recibe una merecida Mención Honorífica por el sus coterráneos del Estado Miranda, Distrito Sucre (Petare). Recibe premios y otras distinciones por su arte pictórico, tanto en Venezuela como en otras latitudes como Cuba, Guyana, Estados Unidos y más tarde en México. En 1985 publica el libro Para leer en el metro, y en 1986 No pinte paredes. Y sigue exponiendo pintura y collages

La Paz y La Guerra, Elsa Morales. Pigmeto Diluible al Agua sobre Tela, año 1979.La Paz y La Guerra, Elsa Morales. Pigmeto Diluible al Agua sobre Tela, año 1979.

     Los 90`s abren para Elsa con un nuevo libro: Poemario del amor y la vida, y una actividad extra muy peculiar: participa como personaje de un vídeo clip del afamado grupo musical Témpano, el de la canción Tengo ganas de llorar. En 1995 publica Cartas de amor, y en 1997 regresa a su estado natal, con una nueva exposición en la Galería “Morrocoy Azul” de El Hatillo, y en 1999 su arte llega hasta Europa, específicamente a Alemania, exponiendo junto a Mateo Manaure… pero ya sus pinturas no necesitarán de su presencia física para llegar a cualquier parte del mundo, puesto que a partir de ese momento, sus obras empiezan a verse en Francia, Inglaterra, Italia, etc… los países europeos más consumidores de “bellas artes” del planeta. Se reconoce su estilo particular: naïf con influencias cubistas (Picasso) y surrealistas (Dalí), así como de Pollock, Vigas, entre muchos otros… toda una postvanguardia de la segunda mitad del siglo XX, un arte ingenuo nada ingenuo, parafraseándola

     Luego de ser reconocida internacionalmente, sobre todo gracias a su actividad artística de los años 90`s, el siglo XXI la recibió con la peor y más vil ingratitud imaginable. Hay que destacar los hechos de sus últimos años de vida con cierto detalle. En 2002 visitó México y fue invitada a participar en algo estelar: se fundaría el Museo de Arte Contemporáneo “Elsa Morales”, y para ello necesitaba urgentemente regresar a Venezuela para buscar sus más recientes y aclamadas obras. Al mismo tiempo ocurría en Venezuela el paro generalizado que tuvo al país en jaque por varios meses. Elsa Morales, tratando de demostrar al mundo que su país era algo más que escándalo político, se encontraba en sus diligencias por Caracas, con el corazón puesto en la hermosa oportunidad que le daban los mexicanos. Antes de viajar de regreso a allá, se dirigió a una clínica en el Este de Caracas, que entonces era reino y potestad de los más radicales anti-gobierno. Ella iba con la intención de hacerse algunos chequeos médicos por su afección natural de persona mayor de 50 años: el hígado, con el fin de poder luego enfrentarse a las rudezas del viaje en avión. Por su personalidad sencilla, y su usanza de vestir, cuando salía de la Estación del Metro de Altamira, que sale precisamente a la Plaza Altamira, epicentro de la reacción opositora al gobierno, el ojo racista, nefasto y reduccionista de los radicales y exaltados antichavistas, comenzaron a gritarle cosas incoherentes… ¡sin saber quién era!.

     Lo que sucedió ese día, abrió la página final de la vida de Elsa Morales. María Centeno, fraterna y eterna amiga de ella, la primera en ir a verla luego de la tragedia de ese día, lo cuenta con amargura e indignación: 

“Elsa se dirigió a la parada de las camionetas en la Avenida Luis Roche, frente al hotel, y allí escuchó que gritaban: ‘¡Agarren a la india chavista! Seis señoras, elegantes, armadas de banderas y tocadas con atuendos tricolores se le abalanzaron, a los gritos de ‘¡Maldita guajira, negra de mie***, qué haces aquí!’, le empezaron a pegar y la tiraron al suelo, donde siguieron golpeándole con patadas y las astas de las banderas. Mi amiga, quien tiene más de 50 años, pedía auxilio, era pleno día, había militares rebeldes, guardias del hotel, mirones, etc., y nadie intervino.” 

     Lo peor de todo es que ella ni era guajira, ni era chavista. Desde mi silla escribiendo este artículo, espero que esas personas sepan que son los asesinos premeditados de la artista más emblemática de Santa Teresa del Tuy y de la pintura naïf, y estén irremediablemente arrepentidos y atormentados por tan maléfica acción. 

Cuando al fin alguien se dignó a recogerla del suelo de la acera, cierto taxista que pasaba, fue llevada a la Clínica ávila –justo a donde ella se dirigía- y tenía severas contusiones a todo nivel y hemorragias internas. El proceso de recuperación fue sumamente lento. En 2003 publica el poemario Un amor en flores y pólvora. En 2004 publica la novela corta Helena crucificada. En 2005 tuvo que comenzar a dializarse dos o tres veces por semana, pero Elsa no abandonó el arte, ni el arte la abandonó a ella. Siguió exponiendo y su rostro salió con mucha más reiteración en los diarios nacionales, y a página llena, para que todo el mundo fuera capaz de reconocerla (semejante patraña no se repetiría más nunca). Pero en Elsa Morales tal vez pudo más el peso de los años sumado a sus graves dolencias, producto de la absurda golpiza, que su amor por la vida. En 2005 se organizó una exposición a beneficio de la pintora, y en 2006 regresó a las salas de exposición.

     Pero como las ironías de la vida son profundamente incomprensibles, su creciente salud en 2006, trocó en gravedad de cama al entrar en 2007, y por ello, por una situación azarosa que nunca debió ocurrir, su alma abandonó su cuerpo el pasado fin de semana… Lo primero que me vino a la mente al enterarme de su muerte fue su metafísico cuadro Los pájaros se van con la luna. Lo segundo fue que, en el diccionario de escritores ¿Quiénes escriben en Venezuela?, publicado en 2005, ella y yo aparecemos seguidos por el apellido, siendo además los únicos tereseños del libro, hermosa doble casualidad que marcó mi vida y mi aprecio por ella, a quien siempre quise conocer.

     Desde este humilde pueblo de Los Valles del Tuy que es Santa Teresa del Tuy, tu pueblo natal, del que nunca dudaste en reconocer que era tu origen, Elsa. Nunca te olvidamos y nunca te olvidaremos.

Fuentes:
* Barroso, Luisa: Entrevista a Elsa Morales. En Diario últimas Noticias. Domingo 13 de agosto de 2006. Págs. 56-57.
* Castro Uzcátegui, Roselia: Mateo Manaure y Elsa Morales, embajadores culturales. En Revista Fascinación. Domingo 22 de agosto de 1999. Año 10. Nº640. Págs. 30-31.
* Centeno, María: “Agarren a la india chavista”. http://www.rebelion.org
* Longo, Carmela: Comenzó exposición por Elsa Morales. En Diario últimas Noticias. Miércoles 27 de abril de 2005. Pág. 88.
* Morales, Elsa: Canto a la muerte de Aquiles Nazoa. Prólogo de Vicente Madrid. Editorial Síntesis Jurídica. Caracas, 1981.
* Morales, Elsa: La serpiente de la fatalidad o una canción desesperada. “El abismo memorioso del plano”, nota de Juan Calzadilla. Edición independiente. Caracas, 1982.
* Morales, Elsa: Un amor entre flores y pólvora. Caracas, 2003.
* Morales, Elsa: Helena Crucificada. Caracas, 2004.
* Morales, Elsa: Mi selva privada. “La oportunidad que tanto esperé”, nota de Ildemaro Torres. Tríptico. Exposición Mi selva privada. Galería Universitaria de Arte, UCV. Febrero, 2000.
* Rodríguez Carpio, Roxanna: Elsa Morales, su voz interior y otros espíritus. Folleto. Exposición Mi voz interior. Museo de Arte Popular “Bárbaro Rivas”. Petare. Octubre, 2003.
* S/A: Elsa Morales vuelve a hablar. En Diario 2001. Domingo 5 de octubre de 2003. Pág. 3.
* S/A: Elsa Morales celebra la vida. En Diario últimas Noticias. Domingo 18 de junio de 2006. Pág. 73.
* S/A: La pintora ingenua ya no dará más pinceladas. En Diario últimas Noticias. Domingo 4 de marzo de 2007. Pág. 71.
* Valderrey, Julio: Tereseños de exportación: Elsa Morales. En Revista Literaria ¿al vacío…?. Nº5, Año II. Santa Teresa del Tuy. Noviembre, 2006. Pág.-7.
* YA: Falleció la escritora Elsa Morales en Barquisimeto. Diario La Voz. Lunes 5 de marzo de 2007. Pág. 39
* Zambrano, Josefa: Elsa Morales, la imagen y el color en “Mi voz interior”. Entrevista. http://www.arteliteral.com. Ciudad Guayana, viernes 05 de enero de 2001.

LA BURRIQUITA DEL MUNICIPIO INDEPENDENCIA.

Por: Ruth Conde.

     “Un señor que vendía raspados, de nombre Ángel Ibarra y apodado Quierequiere comenzó a bailar burra todo los ocho de octubre”, con motivo del día de la patrona, fecha que se cambio cuando se hizo un pequeño ajuste en el candelario mariano, todo esto comenzó en el año 1888 cuando tenia 20 años de edad aproximadamente, este señor formó parte importante del acervo cultural del municipio independencia además fue fundador de la  parranda de San Juan y Tamborero. Este bailaba con una guitarra hecha de una lata de aceite, Bailó la burra hasta los 70 años cuando producto de los años no pudo seguir bailando, sin embargo el señor Ángel preparó a la persona que le dio continuidad a esta tradición.

Edgar José Peña Rodríguez.

     Edgar José Peña Rodríguez nació el 25 de abril en San Agustín del Sur y lo trajeron a los ocho meses de nacido a Santa Teresa del Tuy, desdé niño se vio rodeado por la cultura ya que es promesero de los Diablos Danzante de Yare, Tamborero y el asistente del señor Ángel Ibarra, siempre veía como se arreglaba y los pasos de cómo danzaba con la burra, cuando tenía 12 años el señor Quierequiere producto de la vejez le cedió a él para que asumiera tal compromiso, desde entonces baila la burriquita y una sola vez no la pudo  bailar producto de estar enfermo, ha bailado en diferentes partes del país, la burra tiene su propia canción que es música y letra del desaparecido Gerauld Sánchez el cual narra la historia de esta burra.

     Dice con profunda nostalgia que ahora es cuando se le ha dado importancia a la cultura popular y en especial a la burra de este pueblo, ya que no había sido tomada en cuenta como en los municipios Paz Castillo y  Pedro Gual, confiesa que en su vida a sido entrevistado tres veces, la primera por el Instituto de Patrimonio Cultural de Miranda donde por primera vez escribieron sobre él y gracias a esa entrevista todo el mundo conoció la historia de la burra de Santa Teresa, la segunda vez una investigación realizada por la profesora Ruth Conde  para hacer una crónica de la burra en el municipio Independencia.

     Ha participado en infinidades de eventos culturales pero recuerda con mucha nostalgia el homenaje al pelotero Cesar Tovar, invitado por Pompeyo Davalillo, además de una fiesta en Achaguas donde compartió tarima con Reinaldo Armas y Francisco Pacheco.

     Una anécdota, la cual lo marco y lo motivó a seguir bailando Burra, fue con el desaparecido Julián Antonio Marín de Cúpira del municipio Pedro Gual, en un evento cultural en ese municipio, llevó su burra y el señor Julián le pregunto ¿que hacia el con esas burra? y él le respondio que era la burra de Santa Teresa del Tuy y él le dijo que bailara  para ver si era verdad, así lo hizo y Julián lo felicitó cuando le vio ejecutar su peculiar estilo.

     Entre risa confiesa que su burra tiene dos jefas o asistentes ya que recuerda los consejos de Quierequiere que le decía que tenía que tener a alguien que lo acompañe y conozca los secretos de la tradición, estas personas son la señora Mercedes  de Cerrada y la Prof. Ruth Conde, ya que ellas se encargan una de retocar la ropa de la burra  y la otra de difundir la historia de la misma.

     Confiesa que nunca ha participado en una burrada, pero que conoce por escritos, reportajes y en persona a las otras burras, Posee un recuerdo especial de Quierequiere un “Mapire” que fue de él donde metía una botella de aguardiente con malaquita, el cual se echaba en la pierna para aguantar la faena.

     El 8 de octubre del 2010 con motivo de los 50 años de tradición y en el marco de las fiestas patronales de Santa Teresa del Tuy  se realizó el I encuentro de burriquitas donde participaron los 23 municipios del estado Miranda.

EDGAR PEÑA ES PATRIMONIO CULTURAL DEL ESTADO MIRANDA.

CREACIÓN DEL DISTRITO INDEPENDENCIA.

Por: Jesús Antonio Silva I.

Creación del distrito Independencia 05 de Diciembre del 1967.

     El martes 5 de diciembre de 1967 la Asamblea Legislativa del estado Miranda presidida por el Diputado Domingo Morales Torrella constituyen el distrito (hoy municipio) Independencia con su capital en Santa Teresa del Tuy, la asamblea legislativa de Miranda estaba integrada además por personalidades como los diputados Arnaldo Arocha, Said Raidan, Hugo Briceño Salas, Freddy Delgado, entre otros; una grafica de la época ilustra algunos diputados junto a Gonzalo Álvarez presidente de la Junta Comunal y Gustavo Rodríguez Ramos luego concejal. 

     Santa Teresa del Tuy en 1967 era un pueblo que estaba incrementando su población de 11.003 habitantes según el censo de 1961 a los 14.546 habitantes censados en 1971. 

     La lucha social del Comité Pro Distrito estuvo en manos de tereseños y residenciados en esta población citare en primer lugar algunos nombres de los que menos se habla como lo son: Pedro Vicente Núñez, Valerio Bolívar, José Antonio Rodríguez, José Díaz D, Agustín Poleo, Félix Balza, Raimundo Álvarez, Juan Bandez, y Jorge Espindola entre otros. 

     Y Así mismo se van borrando los nombres de los Concejales que representaron a Santa Teresa del Tuy en el Concejo Municipal del Distrito Paz Castillo como fueron Rubén Enacán, José Rafael González, Pedro Tiburcio Rodríguez, Ramón Vicente Hernández, Gustavo Hernández, Félix Carpio, Aquiles Rodríguez que llego incluso a presidirla. 

     Hoy Santa Teresa del Tuy, es la ciudad capital del municipio Independencia, rodeada de las urbanizaciones y barrios que integran la parroquia del mismo nombre y que hasta el 5 de diciembre de 1967 no pasaban de ser terrenos ocupados por haciendas agropecuarias, pertenecientes al distrito Paz Castillo, tal es el caso de “El Cujial”, “El Socorro” hoy ”La Esperanza”; tablones de caña de azúcar de la hacienda “Mopia” hoy “Mariscal de Ayacucho”, “Independencia” y “Ciudad Losada” o el caso de la urbanización “Las Flores” que formo parte del sector aun conocido como “La Vaquera” y la “Granja Mibelli” o “El Calvario” en el presente urbanizaciones “Buena Vista”, “Altamira” “Alta Vista” y otras.

     En fin el desarrollo industrial y residencial a veces borra la identidad de los pueblos dándoles nombres que no son los que por siglos tuvieron esos terrenos; afortunadamente la nueva parroquia conserva el nombre de Cartanal al igual que una de sus principales urbanizaciones como es “Las dos Lagunas” y barrios como “La Damatera y Tomuso”. Que preservan nuestra identidad.

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