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HISTORIA DEL LICEO “RAFAEL OLIVARES FIGUEROA”, PRIMER LICEO DE SANTA TERESA DEL TUY

Por: Isaac Morales Fernández

     A principios de los años 70’s, la recién fundada Sociedad de Damas Teresianas, ente meramente social destinado a la creación pujante de proyectos que beneficiaran el desarrollo de Santa Teresa del Tuy (entonces perteneciente aún al Distrito Paz Castillo), tales como planteles educativos, servicios médicos y bibliotecas, se reúnen con el entonces gobernador del Estado Miranda, Arnaldo Arocha, y le hacen la petición formal de un liceo público, imperante en un pueblo en el que ya no existían tales instituciones, y debido a ello la mayoría de la población no tenía sino sexto grado. Arocha no aprueba la construcción del plantel argumentando falta de presupuesto, así que se propone habilitar algún recinto ya construido en la población y convertirlo en liceo. Así se hizo gracias a la intervención de la Sra. Flor Mibelli, quien ofreció una propiedad suya que había funcionado hasta ese año como oficina del Banco Obrero, en la calle López Méndez (en donde se encuentra hoy el liceo “Francisco Linares Alcántara”), así mismo, el Grupo Escolar “Ezequiel Zamora” colabora con un aula para realizar las inscripciones y la recepción del nuevo personal. Definitivamente, el 16 de octubre de 1973 abre el primer liceo del pueblo bajo el nombre provisional de “Creación Santa Teresa”, con una matrícula de 180 alumnos, 9 profesores y un bedel. Para el siguiente año escolar, 1974-’75, el Prof. José Hernández acude a la Oficina de Epónimos del Ministerio de Educación para colocarle al liceo uno nombre digno, y es así como se designa Ciclo Básico Común “Rafael Olivares Figueroa”, como ese poeta, folclorista y docente caraqueño.

U.E.N Rafael Olivares Figueroa.

     En ese mismo año escolar, el C.B.C. “Rafael Olivares Figueroa” se muda entonces al Centro Cultural “Juan España”, pero por la creciente cantidad de alumnos y la poca funcionalidad del espacio, debe mudarse para el período ’75-’76 de nuevo. Esta vez a la parte baja de la calle Ayacucho (donde se estableció luego por muchos años el famoso restaurant La Casa de los Espaguetis, mismo sitio donde está hoy en día la mueblería Mauro H.M.). Mientras tanto la Comunidad Educativa, presidida por el Sr. Antonio Melidei, ha estado trabajando duro en las diligencias por tener local propio, y efectivamente, el 24 de abril de 1975 se coloca la primera piedra de la edificación que actualmente ostenta el liceo.

     A inicios del tercer lapso del año escolar ’77-’78 (entre abril y mayo) se estrena el nuevo edificio de dos pisos, con unas treinta aulas para impartir clases. Ese mismo año escolar también se ha iniciado el primer curso de 1ro de Diversificado, por lo que el liceo pasa a clasificarse como Ciclo Combinado, y al final del período ’78-’79 se gradúa la primera Promoción de Bachilleres en Ciencias. En los tempranos ‘80s se crean las menciones de Bachiller Docente (luego eliminada a los pocos años), Humanidades (eliminada recientemente en 2007) y luego la de Contabilidad. A finales de los años ‘90s, por decreto de ley, pasa a clasificarse como Unidad Educativa Nacional U.E.N. En 2004 se crea una extensión del liceo en el sector El Vizcaíno, como seccional 11, dado el fuerte aumento de matrícula a más de dos mil alumnos. Finalmente, para inicios del año escolar ’07-’08 el liceo vuelve a cambiar su figura pero esta vez radicalmente, convirtiéndose bajo la actual Dirección del Prof. Nicolás Pérez, y por decreto ministerial, en Escuela Técnica Robinsoniana, eliminando paulatinamente la mención Ciencias para tener sólo cuatro menciones técnicas en estudios diversificados de tres años.

U.E.N. “Rafael Olivares Figueroa”

     Algunos de los que, con vocación y labor invaluable llegaron a ser directores del “Rafael Olivares Figueroa” son: Yrene Fernández, Nery Rosales, Alfredo Graterol, Freddy Gotto, Rafael González, entre muchos otros.

   Algunos de los más recordados, queridos y admirados profesores: Jorge Cortés, Pastora Lamont, Oswaldo Ugueto, Frank Fernández, Oscar Oropeza, entre muchos otros.

   Y algunos alumnos de esa institución que han tenido grandes logros profesionales son: Felipe Lira, Edgar Alfonzo, Edgardo Alfonzo, entre muchos otros.

METODIO AURELY

Por: Isaac Morales Fernández

     Metodio Aurely, pseudónimo de Metodio Ibarra, nació en Santa Teresa del Tuy el 7 de julio de 1933, hijo del aragüeño Antonio Ibarra y la tereseña Carmen Alvarado.  Heredó de sus padres el hábito de la lectura y la inquietud por el periodismo. Egresó como Bachiller del Liceo Pérez Bonalde en 1949.

Metodio Aurely.

    Su actividad cultural lo llevó a fundar, junto con otros jóvenes cultores de la población, entre los que destaca el director y productor teatral Herman Lejter, el 8 de diciembre de 1951 el Centro Social Cultural “Juan España”, hoy Casa Municipal de la Cultura “Juan España” (cabe destacar este epónimo fue idea de él). Posteriormente, en 1955 funda  y dirige el periódico noticioso-cultural Luces. Más adelante seguirá colaborando en la fundación de órganos impresos tereseños de irregular duración tales como Juventud (1953-1955), Ecos del Tuy (1962-’63), Avanzada Regional (finales de los ’60), El Tuy Industrial (1973-’74), Así es Miranda (1974), Alerta Mirandino (1975), El Telón (Santa Lucía, 1975-‘76) y más recientemente también colaboró en la fundación del periódico tereseño Ecos Web (2000).

    Fundó a finales de los sesentas el primer grupo literario de la población, el Grupo Principio, con algunos jóvenes interesados por la poesía en Santa Teresa del Tuy, entre los que destaca el promotor cultural y fotógrafo Gustavo Solórzano, actividad que se disolvió a mediados de la década siguiente. También ha participado con sus escritos para los diarios últimas Noticias, El Nacional, La Esfera, y para la Revista Literaria ¿al vacío…?, entre otros.

     En 1967 fue uno de los activadores de la erección de Santa Teresa del Tuy a Distrito (hoy Municipio Autónomo) Independencia. En 1969 egresa de la Universidad Central de Venezuela como Periodista, colaborando casi al mismo tiempo e incansablemente como corresponsal de la Agencia de Noticias INNAC y como cofundador de la APOV (Asociación de Periodistas de Opinión de Venezuela).

     También fue uno de los ideólogos, en la década de los ’90, de la fundación de la Biblioteca “Juan Vicente González”, hoy dependiente de la gobernación del estado. Ha publicado sólo parcialmente su obra literaria: Mientras dure tu ausencia es una pequeña plaquette poética publicada de manera independiente en 1962, Estampas sencillas es un libro de poesía publicado artesanalmente por la Asamblea Legislativa del Estado Miranda en 1971, y Escritos en prosa es un libro de ensayos y recopilación de artículos periodísticos publicado también de manera independiente en 1981. Sin embargo tiene una vasta obra poética y narrativa inédita. Hoy, Metodio Aurely, igual de activo y rebelde como siempre a sus casi ocho décadas de vida, tiene en proceso de publicación su primera novela La aldea del cerro, por el Sistema Nacional de Imprentas Sede Miranda.

LA ESCAPADA

Por: Edgar Rivero

     Tendría 12 años cuando mis padres partieron al Edo. Táchira de viaje, mi padre era ese tipo de persona muy estricta  y sobreprotectora y por lo tanto eran muy pocos los permisos que me otorgaba, solía yo ver a mi primo jugar en la calle y de regreso a la casa me relataba sus aventuras, un día me contó sobre cómo fue a pescar a la montaña (Guatopo) con los amigos de la cuadra, yo lo escuchaba con esa envidia pasmosa que suelen tener los jóvenes “sometidos”  y me invito para la próxima aventura, la pregunta era ¿Cómo iba a salir sin el permiso de mi padre?

     Aprovechando la ausencia de ambos, resolví  aventurarme con mi primo y nuestros  compañeros, ya que mis padres regresaban el Domingo por la noche, decidimos partir el Sábado hacia la quebrada “El Negro”, muy  temprano nos despertamos, preparamos todo para la pesca y partimos, confieso que tenía cierta congoja porque era la primera vez que salía de mi hogar sin permiso, nos fuimos a pie desde el centro de Santa Teresa del Tuy y surcando calles y avenidas nos detuvimos a comprar pan en la Av. Lamas,  luego cruzando el puente que va hacia Altagracia de Orituco nos desviamos a la derecha y un poco antes de llegar al parque “Quebrada de Agua” , ingresamos a la montaña por un caminito improvisado.

     Guatopo nos mostraba sus encantos y nos daba su bienvenida entre esa vegetación exuberante que siempre suele tener, se abría ante mí una belleza inimaginable y sentía una agradable libertad, por así decirlo, un poco después llegamos a la quebrada e íbamos caminando por sus orillas, el agua era cristalina y se podía ver entre sus corrientes los peces, las pobres sardinas que íbamos a pescar.

     Novato al fin, poco a poco me fui adaptando a la pesca y lo que pescábamos lo metíamos en una lata de leche “La Campiña”, de vez en cuando veíamos a algún campesino que salía de los muchos parajes que tiene el parque nacional  y cada vez nos adentrábamos más arriba donde la quebrada era más virgen, nos metíamos en los pozos, movíamos las piedras, divisamos bagres de rio, cangrejos, tortugas y toda clase de aves.

     Ya de tarde nos disponíamos a volver al pueblo bajando nuevamente por la quebrada por donde habíamos llegado, despidiéndonos de sus aguas, y con el premio de la aventura entre los brazos: la lata de leche con las sardinas.

     El cielo se tornó obscuro y las gotas no se hicieron esperar, empezaron a caer duramente contra la tierra y contra nuestra humanidad, llovía torrencialmente y el caudal de la quebrada empezó a elevarse y sus aguas antes claras tomaron un color marrón y de repente para asombro de nosotros entre la turbia agua salió un pez grande con muchos matices de colores, muy bello, nos miramos las caras de sorpresa  y se escucho de alguien decir: ¡es el encanto de la quebrada! Y sin más que decir, arrancamos a correr vertiente abajo, la montaña  parecía querer tragarnos entre su espesura y entre la carrera, la lata llena de sardinas se nos cayó en algún pozo y nuestras victimas escaparon felices entre la corriente.

     Al fin, la salida, la carretera, el pueblo, el cansancio, sin las sardinas pero con la alegría de vivir una aventura inédita,

¿y el encantado?

¡Sabrá Dios compañero!

SANTA TERESA DE JESÚS, VIRGEN Y DOCTORA DE LA IGLESIA

Por: investigaciones TUCUY

     Nació en Ávila, España, el 28 de marzo de 1515. Su nombre, Teresa de Cepeda y Ahumada, hija de  Alonso Sánchez de Cepeda y Beatriz Dávila Ahumada. En su casa eran 12 hijos. Tres del primer matrimonio de Don Alonso y nueve del segundo, entre estos últimos, Teresa.  Escribe en su autobiografía: “Por la gracia de Dios, todos mis hermanos y medios hermanos se asemejaban en la virtud a mis buenos padres, menos yo”.

     De niños, ella y Rodrigo, su hermano,  eran muy aficionados a leer vidas de santos, y se emocionaron al saber que los que ofrecen su vida por amor a Cristo reciben un gran premio en el cielo. Así que dispusieronse irse a tierras de mahometanos a declararse amigos de Jesús y así ser martirizados para conseguir un buen puesto en el cielo. Afortunadamente, por el camino se encontraron con un tío suyo que los regresó a su hogar. Entonces dispusieronse construir una celda en el solar de la casa e irse a rezar allá de vez en cuando, sin que nadie los molestara ni los distrajese.

Santa Teresa de Jesús.

     La mamá de Teresa murió cuando la joven tenía apenas 14 años. Ella misma cuenta en su autobiografía: “Cuando empecé a caer en la cuenta de la pérdida tan grande que había tenido, comencé a entristecerme sobremanera. Entonces me arrodillé delante de una imagen de la Santísima Virgen y le rogué con muchas lágrimas que me aceptara como hija suya y que quisiera ser Ella mi madre en adelante. Y lo ha hecho maravillosamente bien”.

     Sigue diciendo ella: “Por aquel tiempo me aficioné a leer novelas. Aquellas lecturas enfriaron mi fervor y me hicieron caer en otras faltas. Comencé a pintarme y a buscar a parecer y a ser coqueta. Ya no estaba contenta sino cuando tenía una novela entre mis manos. Pero esas lecturas me dejaban tristeza y desilusión”.

     Afortunadamente el papá se dio cuenta del cambio de su hija y la llevó a los 15 años, a estudiar interna en el colegio de hermanas Agustinas de Ávila. Allí, después de año y medio de estudios enfermó y tuvo que volver a casa.

     Providencialmente una persona piadosa puso en sus manos “Las Cartas de San Jerónimo”, y allí supo por boca de tan grande santo, cuán peligrosa es la vida del mundo y cuán provechoso es para la santidad el retirarse a la vida religiosa en un convento. Desde entonces se propuso que un día sería religiosa.

     Comunicó a su padre el deseo que tenía de entrar en un convento. Él, que la quería muchísimo, le respondió: “Lo harás, pero cuando yo ya me haya muerto”. La joven sabía que el esperar mucho tiempo y quedarse en el mundo podría hacerla desistir de su propósito de hacerse religiosa. Y entonces se fugó de la casa. Dice en sus recuerdos: “Aquel día, al abandonar mi hogar sentía tan terrible angustia, que llegué a pensar que la agonía y la muerte no podían ser peores de lo que experimentaba yo en aquel momento. El amor de Dios no era suficientemente grande en mí para ahogar el amor que profesaba a mi padre y a mis amigos”.

     La santa determinó quedarse de monja en el convento de Ávila. Su padre al verla tan resuelta a seguir su vocación, cesó de oponerse. Ella tenía 20 años. Un año más tarde hizo sus tres juramentos o votos de castidad, pobreza y obediencia y entró a pertenecer a la Comunidad de hermanas Carmelitas.

     Poco después de empezar a pertenecer a la comunidad carmelitana, se agravó de un mal que la molestaba. Quizá una fiebre palúdica. Los médicos no lograban atajar el mal y éste se agravaba. Su padre la llevó a su casa y fue quedando casi paralizada. Pero esta enfermedad le consiguió un gran bien, y fue que tuvo oportunidad de leer un librito que iba a cambiar su vida. Se llamaba “El alfabeto espiritual”, por Osuna, y siguiendo las instrucciones de aquel librito empezó a practicar la oración mental y a meditar. Estas enseñanzas le van a ser de inmensa utilidad durante toda su vida. Ella decía después que si en este tiempo no hizo mayores progresos fue porque todavía no tenía un director espiritual, y sin esta ayuda no se puede llegar a verdaderas alturas en la oración.

     A los tres años de estar enferma encomendó a San José que le consiguiera la gracia de la curación, y de la manera más inesperada recobró la salud. En adelante toda su vida será una gran propagadora de la devoción a San José, Y todos los conventos que fundará los consagrará a este gran santo.

     Teresa tenía un gran encanto personal, una simpatía impresionante, una alegría contagiosa, y una especie de instinto innato de agradecimiento que la llevaba a corresponder a todas las amabilidades. Con esto se ganaba la estima de todos los que la rodeaban. Empezar a tratar con ella y empezar a sentir una inmensa simpatía hacia su persona, eran una misma cosa.

     En aquellos tiempos había en los conventos de España la dañosa costumbre de que las religiosas gastaban mucho tiempo en la sala recibiendo visitas y charlando en la sala con las muchas personas que iban a gozar de su conversación. Y esto le quitaba el fervor en la oración y no las dejaba concentrarse en la meditación y se llegó a convencer de que ella no podía dedicarse a tener verdadera oración con Dios porque era muy disipada. Y que debía dejar de orar tanto.

     A ella le gustaban los Cristos bien chorreantes de sangre. Y un día al detenerse ante un crucifijo muy sangrante le preguntó: “Señor, ¿quién te puso así?”, y le pareció que una voz le decía: “Tus charlas en la sala de visitas, esas fueron las que me pusieron así, Teresa”. Ella se echó a llorar y quedó terriblemente impresionada. Pero desde ese día ya no vuelve a perder tiempo en charlas inútiles y en amistades que no llevan a la santidad. Y Dios en cambio le concederá enormes progresos en la oración y unas amistades formidables que le ayudarán a llegar a la santidad.

     Teresa tuvo dos ayudas formidables para crecer en santidad: su gran inclinación a escuchar sermones, aunque fueran largos y cansones y su devoción por grandes personajes celestiales. Además de su inmensa devoción por la Santísima Virgen y su fe total en el poder de intercesión de san José, ella rezaba frecuentemente a dos grandes convertidos: San Agustín y María Magdalena. Para imitar a esta santa que tanto amó a Jesús, se propuso meditar cada día en la Pasión y Muerte de Jesús, y esto la hizo crecer mucho en santidad. Y en honor de San Agustín leyó el libro más famoso del gran santo “las Confesiones”, y su lectura le hizo enorme bien.

     Como las sequedades de espíritu le hacían repugnante la oración y el enemigo del alma le aconsejaba que dejara de rezar y de meditar porque todo eso le producía aburrimiento, su confesor le avisó que dejar de rezar y de meditar sería entregarse incondicionalmente al poder de Satanás y un padre jesuita le recomendó que para orar con más amor y fervor eligiera como “maestro de oración” al Espíritu Santo y que rezara cada día el Himno “Ven Creador Espíritu”. Ella dirá después: “El Espíritu Santo como fuerte huracán hace adelantar más en una hora la navecilla de nuestra alma hacia la santidad, que lo que nosotros habíamos conseguido en meses y años remando con nuestras solas fuerzas”.

     Y el Divino Espíritu empezó a concederle Visiones Celestiales. Al principio se asustó porque había oído hablar de varias mujeres a las cuales el demonio engañó con visiones imaginarias. Pero hizo confesión general de toda su vida con un santo sacerdotes y le consultó el caso de sus visiones, y este le dijo que se trataba de gracias de Dios.

     Nuestro Señor le aconsejó en una de sus visiones: “No te dediques tanto a hablar con gente de este mundo. Dedícate más bien a comunicarte con el mundo sobrenatural”. En algunos de sus éxtasis se elevaba hasta un metro por los aires (Éxtasis es un estado de contemplación y meditación tan profundo que se suspenden los sentidos y se tienen visiones sobrenaturales). Cada visión le dejaba un intenso deseo de ir al cielo. “Desde entonces – dice ella – dejé de tener medio a la muerte, cosa que antes me atormentaba mucho”. Después de una de aquellas visiones escribió la bella poesía que dice: “Tan alta vida espero que muero porque no muero”.

     Teresa quería que los favores que Dios le concedía permanecieran en secreto, pero varias personas de las que la rodeaban empezaron a contar todo esto a la gente y las noticias corrían por la ciudad. Unos la creían loca y otros la acusaban de hipócrita, de orgullo y presunción.

     San Pedro Alcántara, uno de los santos más famosos de ese tiempo, después de charlar con la famosa carmelita, declaró que el Espíritu de Dios guiaba a Teresa.

     La transverberación. Esta palabra significa: atravesarlo a uno con una gran herida. Dice ella: “Vi un ángel que venía del tronco de Dios, con una espada de oro que ardía al rojo vivo como una brasa encendida, y clavó esa espada en mi corazón. Desde ese momento sentí en mi alma el más grande amor a Dios”.

     Desde entonces para Teresa ya no hay sino un solo motivo para vivir: demostrar a Dios con obras, palabras, sufrimientos y pensamientos que lo ama con todo su corazón. Y obtener que otros lo amen también.

     Al hacer la autopsia del cadáver de la santa encontraron en su corazón una cicatriz larga y profunda.

     Para corresponder a esta gracia la santa hizo el voto o juramento de hacer siempre lo que más perfecto le pareciera y lo que creyera que le era más agradable a Dios. Y lo cumplió a la perfección. Un juramento de estos no lo pueden hacer sino personas extraordinariamente santas.

     En aquella época del 1500 las comunidades religiosas habían decaído de su antiguo fervor. Las comunidades eran demasiado numerosas lo cual ayudaba mucho a la relajación. Por ejemplo el convento de las carmelitas de Ávila tenía 140 religiosas. Santa Teresa exclamaba: “La experiencia me ha demostrado lo que es una casa llena de mujeres. Dios me libre de semejante calamidad”.

     Un día una sobrina de la santa le dijo: “Lo mejor sería fundar una comunidad en que cada casa tuviera pocas hermanas”. Santa Teresa consideró esta idea como venida del cielo y se propuso fundar un nuevo convento, con pocas hermanas pero bien fervorosas. Ella llevaba ya 25 años en el convento. Una viuda rica le ofreció una pequeña casa para ello. San Pedro de Alcántara, San Luis Beltrán y el obispo de la ciudad apoyaron la idea. El Provincial de los Carmelitas concedió el permiso.

     Sin embargo la noticia produjo el más terrible descontento general y el superior tuvo que retirar el permiso concedido. Pero Teresa no era mujer débil como para dejarse derrotar fácilmente. Se consiguió amigos en el palacio del emperador y obtuvo una entrevista con Felipe II y este quedó encantado de la personalidad de la santa y de las ideas tan luminosas que ella tenía y ordenó que no la persiguieran más. Y así fue llenando España de sus nuevos conventos de “Carmelitas Descalzas”, poquitas y muy pobres en cada casa, pero fervorosas y dedicadas a conseguir la santidad propia y la de los demás.

     Se ganó para su causa a San Juan de la Cruz, y con él fundó los Carmelitas descalzos. Las carmelitas descalzas son ahora 14,000 en 835 conventos en el mundo. Y los carmelitas descalzos son 3,800 en 490 conventos.

     Por orden expresa de sus superiores Santa Teresa escribió unas obras que se han hecho famosas. Su autobiografía titulada “El libro de la vida”; “El libro de las Moradas” o Castillo interior; texto importantísimo para poder llegar a la vida mística. Y “Las fundaciones: o historia de cómo fue creciendo su comunidad. Estas obras las escribió en medio de mareos y dolores de cabeza. Va narrando con claridad impresionante sus experiencias espirituales. Tenía pocos libros para consultar y no había hecho estudios especiales. Sin embrago sus escritos son considerados como textos clásicos en la literatura española y se han vuelto famosos en todo el mundo.

     Santa Teresa murió el 4 de octubre de 1582 y la enterraron al día siguiente, el 15 de octubre. ¿Por qué esto? Porque en ese día empezó a regir el cambio del calendario,  cuando el Papa añadió 10 días al almanaque para corregir un error de cálculo en el mismo que llevaba arrastrándose ya por años. 

Oración a Santa Teresa de Jesús de San Alfonso de Ligorio

Oh, Santa Teresa, Virgen seráfica, querida esposa de Tu Señor Crucificado, tú, quien en la tierra ardió con un amor tan intenso hacia tu Dios y mi Dios, y ahora iluminas como una llama resplandeciente en el paraíso, obtén para mi también, te lo ruego, un destello de ese mismo fuego ardiente y santo que me ayude a olvidar el mundo, las cosas creadas, aún yo mismo, porque tu ardiente deseo era verle adorado por todos los hombres.

Concédeme que todos mis pensamientos, deseos y afectos sean dirigidos siempre a hacer la voluntad de Dios, la Bondad suprema, aun estando en gozo o en dolor, porque Él es digno de ser amado y obedecido por siempre.

Obtén para mí esta gracia, tú que eres tan poderosa con Dios, que yo me llene de fuego, como tú, con el santo amor de Dios.   

Amén.

EL TERREMOTO DE CÚA

Por: Manuel V. Monasterios G.

El 12 de abril se cumplen 134 años del devastador terremoto de 1878.

Ruinas de la iglesia Cúa después del Terremoto de 1878, Foto publicada en el Cojo Ilustrado del año 1894

     En 1878 Cúa era la capital del Distrito Guzmán Blanco, integrado por Charallave, Tácata  y Cúa, con una población, según el censo de 1876, de 16.444 habitantes y 3263 casas, en todo el distrito. Cúa era conocida como La Perla del Tuy por su movimiento económico como puente entre Caracas y los llanos de Guárico y Apure, casas comerciales como Santana Hermanos, Hedrich & Compañía, Eraso Hermanos, Rohl & Compañía; tenían representación en esta población y cumplían las funciones de banca comercial en el manejo de préstamos y resguardo de dinero en efectivo, ya que se movilizaban grandes montos en el negocio ganadero  y agrícola.

     Cúa, conjuntamente con Ocumare del Tuy eran los mayores productores de Cacao durante la colonia, esa riqueza permitió la fundación de las poblaciones tuyeras durante la segunda mitad del siglo XVIII. Para el año 1876, dos años antes del terremoto el censo nos indicaba que la producción de cacao había declinado a 43.010 kilogramos, sin embargo el mismo censo ordenado por Guzmán Blanco deja constancia que Cúa era el mayor productor en los siguientes rubros: Café 1.117.800 Kg.; aguardiente 392.000 litros; papelón 478 800 Kg; maíz 4.388.400 Kg; caraotas 2.210.750 Kg; Almidón 4600 Kg.

     Estas cifras evidencian que Cúa para el momento del terremoto del 12 de abril de 1878 era la población más floreciente económicamente en los valles del Tuy, la Sociedad Liberal de Obras y Mejoras, había logrado la construcción de la carretera del sur: Cúa-San Casimiro, inaugurada personalmente por el Presidente General Antonio Guzmán Blanco en agosto de 1875, quien además donó un reloj para la torre del templo y una campana. La plaza conocida hoy como Zamora tenía el nombre de Roscio y donde hoy está la plaza Bolívar había un amplio terreno conocido con los nombres de Plan de San José y posteriormente como plaza de Santa Rosa.

     Cúa en 1878 se perfilaba con un  presente de gran prosperidad y un futuro muy promisor, lastimosamente la llamada falla tectónica de Cúa, que corre paralela al rio Tuy desde Tácata hasta Ocumare del Tuy se activó la noche del viernes de Concilio del 12 de abril de 1878 y destruyó totalmente a la población con un  saldo inmenso de fallecidos, heridos y de emigrados. El censo de 1881, seis años después del terremoto nos indica que la población había disminuido a 3.666 habitantes y a 663 casas, contando solo Cúa y Charallave, pues Tácata  había pasado a formar parte de Guaicaipuro.

    En este destructor evento también comprometió a las otras poblaciones del Tuy pero su epicentro fue en Cúa, las posibilidades de recurrencia siempre están presentes, por eso es urgente y necesario desarrollar una cultura de prevención, estar conscientes que se está construyendo sobre una falla geológica y Dios nos libre de otro 12 de abril.

     Alrededor del terremoto se ha tejido una leyenda sobre la maldición de un cura al que le colocaron una culebra en el copón y durante la misa, por poco no es víctima del veneno o de un infarto por el susto. Pero esta leyenda es objeto de otra crónica.

Cuadro de Cristóbal Rojas, Las Ruinas del Templo de Cúa, pintado en el año 1880, En este estado de destrucción quedó el templo de Cúa, el cual estuvo ubicado en el mismo lugar de la Plaza Zamora, donde está hoy el nuevo templo.

SÍMBOLOS DEL MUNICIPIO INDEPENDENCIA

Por: Jesús Silva.

(El escudo del municipio Independencia)

        Nuestros símbolos municipales enaltecen e identifica hechos de carácter histórico, religioso, político, económico y cultural como bien lo dice nuestro himno: “Que el Escudo y Bandera proclame nuestras luces y fuerza moral rescatando nuestra democracia preservando nuestra identidad.”

        El escudo lo forman tres cuarteles, separados los dos primeros del tercero por una franja azul de bordes blancos que lleva dos estrellas, representan las parroquias Santa Teresa del Tuy y Cartanal.

        El primer cuartel ilustra la imagen de la patrona Santa Teresa de Jesús; el segundo una antigua chimenea alegórica al ingenio Mopia, así como la silueta de las modernas empresas de producción presente.

        En tercer cuartel ilustran las montañas de Guatopo, ocupan más del 50 % del municipio Independencia, en nuestro himno se dice “Es Guatopo pulmón de este Valle con riachuelos y fresco verdor tan gentil es su naturaleza que nos brinda pureza y amor”; así mismo se ilustra el río Tuy y el Puente Viejo que data de 1924 y comunicaba a Santa Teresa del Tuy con Altagracia de Orituco y Barlovento. Por último se ilustran los rieles del ferrocarril que transitó entre Santa Lucia, Santa Teresa, Yare y entrada de Ocumare, ferrocarril construido a partir de 1888 y que dejo de funcionar a mediado de la década de 1950.

        En la parte superior de nuestro escudo se ilustra un libro alegórico a la condición de escritora de nuestra patrona. En ambos lados del escudo entrelazadas por cintas con los colores de nuestra bandera, vemos ramas de caña de azúcar, café y cacao, símbolo de nuestra principal producción agrícola pasado colonial tereseño.

     Las cintas con los colores de nuestra bandera municipal son dos franjas horizontales, la superior de color azul representa el caudaloso, navegable y limpio río Tuy del pasado; la franja inferior color fucsia es alegórica a la mezcla de las razas indígena, blanca europea y negra esclava que poblaron nuestro pueblo en su origen. En su centro nuestra bandera luce el escudo municipal.

     Estas cintas en el escudo llevan fechas importantes como 1761 Fundación, 1771 elevación a parroquia, 5 de diciembre 1967 elevación a Distrito Independencia y 2 de enero 1990 fecha en que por Ley se cambió la denominación de Distrito por Municipio Independencia.

“Tereseño levanta tu voz que resuene con fuerza y valor y que el canto te inspire la meta de justicia, de paz y de honor”.

85 AÑOS DE LA PLAZA BOLIVAR DE SANTA TERESA DEL TUY

Por: Jesús Silva Yrazabal

Plaza Bolívar de Santa Teresa del Tuy

        En 1930 motivado al centenario de la muerte del Padre de la Patria, el General Gómez dispuso la erección de una estatua del Libertador en cada plaza de distritos (hoy municipios) existentes en Venezuela, excluyendo el distrito Zamora levantado en armas y donde los guatireños  en respuesta crearon la plaza “24 de Julio”, se da cuenta de la erección de estatuas del Libertador en muchos pueblos mirandinos desde 1927 gracias al General Luque Presidente del Estado en esa época, siendo beneficiadas poblaciones como Santa Teresa del Tuy entre otras.  Las categorías propuestas eran Ecuestre para las capitales de distritos como la de Santa Lucia en Paz Castillo, pedestres para las parroquias como el pueblo de Santa Teresa del Tuy; pero ante el costo de la obra escultórica la mayoría de las estatuas en distritos y parroquias fueron pedestres y bustos, quedando las ecuestres para los distritos que incluían las capitales de estados y algunas ciudades de mayor significación histórica en la gesta independentista.

        Cuando los centros poblados de Venezuela eran pueblos rodeados de valles y montañas con pocos caseríos, cobro importancia la plaza Bolívar en el centro de pueblos como Santa Teresa del Tuy rodeada o inmediata a la Iglesia Católica, la Jefatura Civil, la Junta Comunal y en los distritos el Concejo Municipal.  Con el correr del tiempo los pueblos se han convirtiendo en ciudades rodeadas de urbanizaciones y barrios, donde su organización cívica levantan  plazas con bustos en honor a Simón Bolívar, seguido de la plaza en honor a Francisco de Miranda para quien siempre se reserva un espacio en la ciudad. Y también en honor a indígenas, personajes religiosos, otros próceres y ciudadanos meritorios.

     La plaza Bolívar de la ciudad capital del  municipio por su antigüedad y erigida a partir de las disposiciones legales ya comentadas tiene la primicia oficial para la celebración de actos oficiales municipales y debería tener reglamentado por ordenanza su uso y el comportamiento ciudadano en ella,  por servir de sede a los actos más importantes y trascendentes de la vida pública municipal de carácter sociocultural, sociopolítico o socioeconómico. Sin que esto les quite el derecho de efectuarse en las otras plazas Bolívar de parroquias, urbanizaciones o barrios los actos cívicos que correspondan a estos sectores ya sea por aniversario, en honor a un Santo Patrón local o de otro interés cultural específico para la parroquia, la urbanización o el barrio. Muchos historiadores señalan que las estatuas de Simón Bolívar deben ver al sur  por su eterno sueño de la integración latinoamericana, Sin embargo esto no es obligatorio. Aunque en nuestro municipio se vería mejor si no diera la espalda a la Iglesia y las Banderas enarboladas en fechas patrias.

Dr. Caldera Celebrando 200 años de la parroquia Santa Teresa  y 4  del Distrito Independencia.

       La estatua actual del Libertador data de 1971 cuando con motivo del Bicentenario de la parroquia se inauguró una nueva plaza y fue develada por el entonces presidente de la republica Dr. Rafael Caldera y el Gobernador del estado Miranda Daniel Scott. Luego en esta última década se construyó la actual plaza y se mantuvo la estatua que ya tiene 41 años.

          Es importante señalar que cuando se develo la primera estatua pedestre del Libertador Simón Bolívar en la plaza de Santa Teresa del Tuy, esta se colocó con vista al sur, era una imagen en la cual el Libertador tenía su brazo derecho totalmente extendido en forma h y sobre su mano se encontraba colocado su quepis (gorra militar ligeramente cónica y con visera horizontal). Aquella plaza con pequeños bancos sin espaldar también contaba con una pequeña redoma de agua con un chorro en su centro que la bañaba en su interior; aquella plaza fue demolida en 1971 como antes dije con motivo del Bicentenario de la Parroquia. Y en la década de los años ´80 se colocó en la nueva plaza una concha acústica que desapareció al construirse la actual plaza Bolívar tereseña.

           En el municipio Independencia también encontramos otras plazas; como la Plaza Miranda en la misma avenida Ayacucho, La plaza Manuel Cañizares en el barrio San José, la plaza Santa Teresa de Jesús en la bifurcación de la vía que conduce de Santa Teresa del Tuy a Ocumare y Charallave, la plaza de Ciudad Losada frente a la capilla El Cristo, la plaza de Tomuso Viejo y la plaza Bolívar de Cartanal  frente a la capilla Nuestra Señora de la Asunción. De todas ellas y de otras placitas del municipio que van surgiendo con el crecimiento de la población hablare en otra oportunidad, a manera de contribuir a dar a conocer aspectos de nuestra historia local para las nuevas generaciones de estudiantes y quienes ha adoptado esta tierra tereseña como propia a quienes también llamo Tereseños asociándolos al gentilicio de la patrona del primer centro poblado que hay pasa de 250 años.

Dr. Caldera Celebrando 200 años de la parroquia Santa Teresa  y 4  del Distrito Independencia.

ORIGENES DE SANTA TERESA DEL TUY.

Por Iván López:

Calle Falcón e Iglesia de Santa Teresa. Vista desde el norte — con Iglesia de Santa Teresa, Foto Cortesia de Gustavo Alzuru

     El Municipio Independencia está situado en la sub-región Valles del Tuy del Estado Bolivariano de Miranda, en Venezuela, constituido el 5 de diciembre de 1967 en Distrito Independencia y luego Municipio en 1990, es uno de los seis municipios de la sub-región y su capital es la ciudad de Santa Teresa del Tuy, que tiene como fecha de fundación el año de 1761, según el documento más antiguo hallado en sus archivos. 

5 Diciembre de 1967, Sector Rancho Grande Comisión Constitutiva del Distrito Independencia, foto Cortesía del Cronista Jesús Silva.

     Es conveniente señalar que este Municipio  limita al norte con el municipio Paz Castillo, capital Santa Lucía; al este con la parroquia Aragüita del municipio Acevedo, capital Caucagua; al sur con la parroquia La Democracia del municipio Tomás Lander, capital Ocumare del Tuy y al oeste con los municipios Simón Bolívar capital San Francisco de Yare y Cristóbal Rojas capital Charallave.

     Por otro lado la superficie del Municipio Independencia está estimada en 284 km2 (245 km2 parroquia Santa Teresa y 39 km2 la parroquia Cartanal). Es importante señalar que el Parque Nacional Guatopo creado en 1958 ocupa más del 50% de la superficie del municipio Independencia.

Mapa Físico del estado Bolivariano de Miranda.

      Pero para iniciar la crónica, historia o recolección de los hechos del hombre a través del tiempo, en cualquier pueblo de Venezuela, se debe comenzar inefablemente, por su pasado aborigen, por revisar los hechos de esos hombres originarios que poblaron estas tierras miles de años antes de la llegada del europeo, cierto es que en muchas regiones del país aún viven aborígenes originarios, pero en otras, ese legado no existe o lo hay muy poco.

      De allí que el historiógrafo, cronista o investigador deba echar mano a estas fuentes primarias o etnias aún vivas, a las fuentes secundarias de los hoy antropólogos y etnógrafos que estudian la vida de las etnias ya desaparecidas y las que permanecen en vida y de las fuentes escritas y legadas por los europeos.

     Es de relevancia destacar que los españoles, portugueses, ingleses, entre otros, a su llegada compilaron o escribieron sus “aventuras” o acontecimientos en la medida que fueron penetrando el territorio de la hoy Venezuela, especialmente en las regiones del Tocuyo, Margarita, el Orinoco y el centro-norte del país, se centran la mayoría de estas crónicas en escritores como Juan de Pimentel, Fray Antonio Caulín, Fray Pedro Simón, Juan de Castellanos, Fray José Gumilla, Fray José de Oviedo y Baños, entre otros.

      Hoy día se sabe que el actual Valle del Tuy, era territorio poblado por una etnia de filiación Caribe denominada QUIRIQUIRES, etnia muy belicosa y guerrera, de grandes navegantes, que permitían el paso por su territorio a TOMUZAS y MARICHES, pero eran enemigos acérrimos de los llamados ARACTOEQUES o Indios TEQUES.

Vista del Paraíso del Tuy desde Altamira, Santa Teresa del Tuy.

     Por consiguiente en la obra “De la Conquista y Población de la Provincia de Venezuela” escrita por el citado Oviedo y Baños, este narra los hechos ocurridos durante la penetración y conquista de los españoles a este territorio llamado hoy Valles del Tuy y de la zona del Actual Municipio Independencia.

     Desde su llegada en 1498 a las costas de Paria por Colón hasta el año de 1572, es decir 74 años después, fue el tiempo que tardaron los españoles en poder llegar hasta las riberas del Tuy, esto solo después de haber logrado pacificar a los Aractoeques o (TEQUES) a los Taramainas, Chagaragatos y demás etnias Caribes y Arbacos que poblaban el Valle de Caracas y la cordillera de la costa, los hechos que llevaron a que esto ocurriera, fue justamente el enfrentamiento de los castellanos con la etnia Mariche, situada al este del valle de Caracas, luego de asesinar a muchos de sus miembros y Caciques Principales entre ellos Chicuramay, queda como principal Tamanaco, este se enfrenta a los conquistadores Pedro Alonso Galeas y Garcí-González da Silva, luego de varios combates Tamanaco baja a tierras de los Quiriquires y es perseguido por estos, de ello nos refiere Oviedo:

Pudieron proseguir su marcha en buena paz hasta los asientos de Patima, de donde gobernándose por las corrientes del Guaire, salieron sin embarazo a las orillas del Tuy, cuyas aguas, sirviendo de lindero a los Mariches, partían jurisdicción en aquel tiempo con los indios Quiriquires, que dueños de la contraria ribera, habitaban en dilatado terreno las espesas montañas de sus márgenes, sin que en todo aquel espacio encontrase otra cosa Pedro Alonso, que continuadas señales de los recientes incendios, con que convertidas en cenizas todas las poblaciones, manifestaban la rebelde obstinación de aquellos bárbaros, que determinados, a instancias de Tamanaco, a defender con las armas la libertad que gozaban (aseguradas en ocultos retiros sus familias), seguían a la deshilada los pasos de Pedro Alonso, esperando su confianza los beneficios del tiempo y favor de la fortuna, para lograr la ocasión de acometerlo de suerte, que siendo conocida la ventaja, resultase seguro el vencimiento. (p. 366).

      De allí que estas son las primeras noticias que se reciben de este territorio, hoy llamado Municipio Independencia y de los Valles del Tuy por boca de los Castellanos, luego en 1574 los Españoles le pondrán por nombre VALLE DE LA NUEVA SALAMANCA, el valle posteriormente será penetrado pero por la vertiente de Tácata, y será dividido en dos encomiendas a saber, el partido del Río Tuy Arriba desde los territorios del actual San Casimiro hasta la quebrada de Charallave entregado a Garcí-González Da Silva y el Partido del Río Tuy abajo desde la quebrada de Charallave y la quebrada de Maitana hasta los linderos de los Tomuzas hoy Aragüita o Caucagua en Barlovento.

      Por ello muchos son los combates y conflictos por el territorio, muchos son los aborígenes asesinados y conquistadores también, pero para 1584 es enviado a fundar un pueblo en esta región un castellano llamado Sebastián Díaz de Alfaro quien a poca distancia de la unión del Tuy y el Guaire, hoy tierras de Santa Teresa, dispone la fundación de este, según Oviedo y Baños el relato es el siguiente:

Ya era el año de ochenta y cuatro cuando Sebastián Díaz acompañado de Mateo Díaz de Alfaro, su hijo, Melchor de Sanjuán, Juan Fernández Trujillo, Mateo de Laya, Melchor de León, Hernando Gómez, Alonso García Pineda, Diego de Ledesma, Juan Rodríguez Espejo, Bartolomé Sánchez, Frutos Díaz, Gaspar Hernández, Cristóbal Suárez, Vicente Galeas, Cristóbal Quintero y otras personas conocidas, hasta el número de ochenta, y llevando por capellán a un clérigo, natural de Badajoz, llamado Alonso López de San Martín, entró en los Quiriquires, cuya provincia halló tan sosegada, manteniendo la sujeción en que la dejó Garci-González, que sin experimentar operación que desdijese de una obediencia rendida, fue recibido de los caciques con demostraciones y agasajos, que manifestaban sin doblez la sinceridad de su buen ánimo; y como el fin principal de su jornada era sólo a poblar, no habiendo encontrado en los indios embarazo que pudiese retardar la ejecución, fundó en las orillas del río Tuy (cuatro leguas más abajo de donde junta sus aguas con el Guaire) la ciudad de San Juan de la Paz, queriendo dejar vinculada en este nombre la memoria de haber logrado su intento sin desenvainar la espada. (p.412)

      Se puede ver entonces que la historia de Santa Teresa tiene un pasado aborigen firme, pero aún por estudiar, y que  lo signaron las acciones de los nuevos pobladores o conquistadores al entrar en el valle conquistándolo, refundándolo y dividiéndolo, luego, para el año de 1610 el Rey español FELIPE III emite una Real Cédula, que viene a marcar un nuevo episodio en la historia que nos ocupa, donde se ordena la creación de los Pueblos de Doctrina de indios, partiendo de los pueblos de encomiendas ya establecidos, estos pueblos de doctrina eran parroquias eclesiásticas formadas exclusivamente por indios y administradas o fundadas por Frailes Franciscanos o Jesuitas, con el fin de  adoctrinar por la Fe cristiana a los originarios de la América, pero que terminaron siendo esclavizados.

       En consecuencia los encomenderos en principio oponen resistencia a la orden, pero con el paso del tiempo ceden dando paso a la creación de estas doctrinas, es así que, para el año de 1621 por órdenes del Gobernador de la Provincia de Venezuela Don Francisco de la Hoz Berrío y del Obispo Fray Gonzalo de Angulo el Señor Don Pedro Gutiérrez y el Padre Gabriel de Mendoza, fundan al pueblo de Santa Lucia de Pariaguan en las orillas del Guaire, a 9 kms de la Unión del Rió Tuy y el Guaire, tomando para ello aborígenes Mariches, Quiriquires, y Guarenas entre otros de la región del Tuy y sus alrededores, posteriormente esta primera fundación será abandonada cerca del año 1700 y luego refundado en 1749 por el Padre Br. Marcos Reyes Cueto, esta segunda refundación fue más prospera, pues el empeño de Reyes Cueto impulso el asentamiento de hacendados en la zona lo que a su vez promovió la creación de caseríos o pequeños pueblos que dependían de la parroquia de Santa Lucia de Pariaguan.

       De allí entonces que a tan solo 7 y ½ kms, aproximadamente de Santa Lucía, naciese un pueblo con el nombre de Santa Teresa, esto en el lugar denominado hoy día, Pueblo Viejo, donde se ubica la Planta de redistribución eléctrica de EDELCA, frente a la Urb. Diego de Lozada. De este pueblo no se tiene mayores datos, ni su fecha de fundación, ni su dimensión, ni su número de pobladores, cierto es que si se tienen referencias de su contribución productiva vinculada a Santa lucia, al respecto Santiago Navas Morales en su Obra Anécdotas y Gente de Santa Lucia, nos indica lo siguiente:

Poseyó este distrito muchos terrenos de cría, donde habían queseras muy bien montadas entre las cuales citamos las de Siquire y las de cerca de Santa Teresa y de los potreros de Morocopito salía el famoso queso llamado de cartera… así mismo se comunicaba con Barlovento por el puerto fluvial de Santa Teresa, que contaba con 20 canoas, para hacer el recorrido, transportando intercambios comerciales. (p.49)

       Seguidamente para el Año de 1761 se indica como fecha de la fundación de Santa Teresa del Tuy en su actual emplazamiento y se habla de un documento el cual data de esta fecha y es considerado la pieza escrita más antigua que hace referencia a este lugar, prueba de esto la presenta también en su libro Santiago Nieves Navas que dice:

Existe un libro con el título en latín el cual nos fue traducido por el padre Armellada, como “Libro del Estado de las Almas” el cual fue hecho por el padre Marcos Reyes Cueto, en el año de 1784, con respecto al pueblo de Santa Teresa del Tuy aparece en este libro un escrito del 6 de junio del 1761 donde el Obispo de Caracas, Diego Ponce, mandó un inventario al padre Dr. Antonio Monasterios, cura inmediato con el pueblo de Santa Teresa. (p. 46)

      Pero esto por sí solo no demuestra el vínculo de Santa Teresa en sus orígenes con Santa Lucia, por tal razón se debe indagar aun en mayor profundidad y al revisar los libros de Censos de la iglesia colonial se observa que para el año de 1766, algunos documentos muestran los nombres de propietarios de haciendas como lo fueron Don Bartolomé del Castillo, Don Miguel Serrano, el Capitán Pedro Martín de León, entre otros, en El Valle de Santa Lucia Abajo feligresía de Santa Teresa, demostrando no solo que esta región es productiva sino también su estrecho vínculo al pueblo del padre Reyes Cueto.

     Posteriormente para el año de 1771 el Obispo Diego Antonio Diez de Madroñero ordena que la iglesia de Santa Teresa sea erigida en parroquia en advocación de Santa Teresa de Jesús y como sacerdote se designa a José Rosalío del Carpio, naciendo de esta manera ya más sólida en sus registros y de alguna forma independiente.

Imagen de la patrona de Santa Teresa del Tuy

Pueblo de Santa Theresa de Jesús

       El Día 21 de Junio de 1783 fue visitado el pueblo de Santa Teresa del Tuy por el Obispo Mariano Martí, esto dentro de una serie de visitas que dicho Obispo realizó entre 1771 y 1784 a la gran mayoría del territorio de la capitanía General de Venezuela lo que permitió obtener gran cantidad de datos demográficos, étnicos y sociales, recopilados en una obra monumental que refleja la vida de Venezuela a través de una amplia información estadística en el siglo XVIII, Santa Teresa en aquel entonces, en palabras del mismo Obispo Martí era:

Este territorio que anteriormente correspondía al curato de Santa Lucia, fue desmembrado de él el año de 1761, y erigido conforme á derecho en distinta Parroquia, cuya fundación se principio en una capilla que havia en un sitio no lexos del actual en que ahora se está fundando el pueblo y construyéndose Iglesia, arruinada aquella antigua Capilla; y esta dicha Parroquia fue erigida principalmente para los esclavos de las haciendas contenidas en su territorio, cuyos dueños satisfacen annualmente la Congrua del Cura y costo de la oblata… (pp. 294)

        Se puede ver acá entonces que Mariano Martí se refiere al año 1761 como el año en que Santa Teresa es erigida como parroquia más no indica que es la fecha de su fundación, sino que señala que ya existía un pueblo y además haciendas alrededor que lo constituían y que la capilla es construida para la atención de los esclavos contenidos o retenidos en estas, a su vez nos indica los linderos del pueblo los cuales refiere así:

El territorio parroquial de este dicho pueblo confronta por el oriente con el pueblo de Aragüita, con alguna declinación hacia el Norte, distante once leguas y hasta el término de esta feligresía que es la boca de la quebrada de Seuse, hai una legua y siguen montañas incultas; por el poniente, con el pueblo de Baruta, distante catorce leguas y hasta el linde divisorio que es la quebrada de Suapire hai ocho leguas; por el Norte, con el pueblo de Santa Lucia distante dos leguas y hasta el linde que es la Boca de la quebrada de Suapire, inclusive la hacienda de las Monjas, y quebrada de Mopia, hai tres quartos de legua; y por el Sur, y declinación al poniente, con el pueblo de Yare distante tres leguas, y hasta el lindero divisorio que es la hacienda del Palmar inclusive, hai una legua. (pp.295)

      En consecuencias es esta una descripción del territorio del naciente pueblo de Santa Theresa del Tuy, para finales del siglo XVIII, que aun al repasar los linderos del actual municipio independencia casi se mantienen intactos, el obispo Marti también nos suministra otros datos importantes a conocer de aquel entonces, por ejemplo nos dice que el “Teniente de Justicia Mayor se llamaba Don Pablo Castro, que los dueños del sector la Seiba eran Don Eugenio Joseph, Don Francisco y Doña Basilia Camejo hermanos entre sí, los cuales vivían en la Villa de San Carlos”, también nos indica el número de personas que habitaban en la zona y como estaba conformada esa población:

Fuente: Obispo Mariano Marti. (1784) pp. 296.

       En resumen, el actual pueblo de Santa Teresa del Tuy de tener un pasado Aborigen poco conocido y registrado, pasó a ser una zona de cultivo muy productiva y de tránsito de estos productos con la planicie de Barlovento a través del río Tuy, con un pasado íntimamente ligado al pueblo de Santa Lucia, pero que pronto logró figurar como pueblo independiente debido a su gran producción agrícola y pecuaria, desarrollada principalmente alrededor de los ríos y quebradas del actual parque Guatopo,  del Guaire y del propio Tuy.

      La presente investigación es solo un abreboca a lo que se puede lograr mediante un estudio científico y sistematizado de los documentos, escritos, referentes bibliográficos y relatos orales que deben ser compilados y revisados para fortalecer la historia de nuestro pueblo, de allí que se abre una invitación a que todos puedan participar en la construcción de esta, aportando anécdotas, relatos, material fotográfico y documental de todo tipo, para así fortalecer nuestro paso por el tiempo, por este territorio denominado SANTA TERESA DEL TUY.

Vista desde Altamira, Av. Ayacucho de Santa Teresa del Tuy.

Bibliografía:

Macpherson, Telasco, Diccionario del Estado Miranda, Imprenta “El Correo de Caracas”, Caracas, Venezuela, re edición de 1973. (Publicado originalmente en 1891)

Martí, Mariano (Obispo). Documentos relativos a su visita pastoral de la Diócesis de Caracas (1771 – 1784). Caracas: Academia Nacional de la Historia, 1969. Tomo VII, 454 p. (Biblioteca de la Academia Nacional de la Historia. Fuentes para la historia colonial de Venezuela; 101 pp).

Molina Castro, Diógenes, El Granero de Caracas, LOS VALLES DEL TUY: del señorío colonial al urbanismo petrolero. Fondo Editorial de la Universidad Pedagógica Experimental Libertador, Caracas 2002.

Oviedo y Baños, Fray José,  Conquista y Población de la Provincia de Venezuela. Colección Clásica, Biblioteca Ayacucho, Caracas, Venezuela, 2004, 465 pp.

Ramos Guédez, José Marcial,  Apuntes sobre la economía de Barlovento y los Valles del Tuy 1873 – 1910. Agricultura, artesanía y manufactura. Los Teques: Biblioteca de Autores y Temas Mirandinos, 1992. 118 pp. (Colección Tomás Lander, N° 1)

Crónicas del Río Tuy, “Vivencias de ayer y de hoy, recuerdos para mañana”

Por Manuel V. Monasterios G.

…Deje vagar los ojos por las vegas, hasta que se perdía la vista en las cañas amargas y las guaduas que servían de dique a las crecientes del río Tuy, ancho, profundo y majestuoso, aun así prisionero entre  juncos y bambúes.

PEONIA novela del siglo XIX, cuyo ambiente corresponde al Tuy de aquellos años, escrita por Manuel Vicente Romero García

Paso de los Claveles Río Tuy (Cúa 1930) Foto cortesía de familia Monasterios.

     Los valles del Tuy deben su nombre al noble río, llamado Tucuy por los indios Quiriquires, pero en más de 60 años la negligencia, la indiferencia, la falta de conciencia lo transformaron en un cadáver, desde el período pre-hispánico el río Tuy fue el  epicentro de la vida de estos pueblos, las aldeas indígenas se asentaban en las cercanías del río, los primeros pueblos del período colonial también fueron ubicados cerca del curso del río al igual que las primeras haciendas cacaoteras, se fundaron en sus vegas, los tablones de caña y los viejos trapiches se movían gracias a la fuerza hidráulica que generaba por las acequias de calicanto, construidas con mano de obra esclava. El Tuy lo mismo calmaba la sed de sus pueblos, regaba plantaciones, movía trapiches, servía a la recreación en sus límpidas aguas y  además producía alimentos. El río era la vida y a veces la muerte por las enormes crecidas, en invierno era muy difícil vadearlo y había que esperar que la creciente bajara para continuar el camino.

     Hasta hace 50 años los tuyeros tenían sus playas para aplacar el calor en los pozos del río, fue muy famosa en los años 40 y 50 la presa de Marín en (Cúa) construida por el gobierno del General López Contreras para el riego de la recién creada “Colonia Mendoza”  el verdadero “granero de Caracas” por su inmensa riqueza agrícola. Era costumbre en los fines de semana, carnaval y semana santa acudir en plan recreativo familiar al rio y complementarlo con el famoso “sancocho de corroncho”, llevando solo la verdura y la olla, pues el corroncho estaba en el río. Esa costumbre se extinguió, es doloroso observar lo que queda de aquel majestoso y cristalino río. El Tuy sirvió de “Camino” para sacar por Barlovento las grandes cosechas de cacao, durante el período colonial.

     Hasta los años 40 la población Cúa se surtía de agua de los aljibes que se abrían en sus orillas, la profesión del “aguador” con su burrito con dos pipas de agua, que vendían por encargo, también desapareció. A finales de los años 30 Don Elías Acosta y el coronel Tomás Hugo Quiroba construyeron el primer acueducto.

     El río Tuy tenía una gran variedad de peces y mariscos,  se destacaban además del corroncho, la guabina, las sardinas, los menos recordados como la Yuca (un pez que se soterraba en los fondos pantanosos del río), La Panaca con sus variedades de barba y aguja, el Mataguaro, el Bagre Tuyero, el Roncador y el Coporo Tuyero. Resulta increíble para la gente de hoy que ese hilo de aguas pestilentes, tuviese  en épocas pasadas tal variedad de peces, además, el río Tuy tenía variedad de camarones a los cuales se les denominaba por su tamaño en Caballas y Caballos, Cangrejos de varios tipos y una especie de Langosta de rio, denominada Camacuto. Una fauna rica que era aprovecha para la alimentación de los tuyeros. No había llegado el seudo-progreso, Lo que le  llevó millones de años  a la naturaleza  en construir para ofrecérnosla generosamente, lo destruimos en menos de 100 años y todavía no entendemos que estamos obligados a volver a la madre naturaleza.

     No es sustentable el futuro, aún con toda la tecnología que manejamos hoy día, si no tomamos conciencia de la necesidad de respetar la naturaleza y de hacer todo lo posible por volver al recate de ríos y quebradas, a la siembra de árboles, hoy en los valles del Tuy el termómetro marca unas grados más que hace 50 años, el calor es insoportable, se acabaron las frondosas arboledas de Guamos y Bucares que daban sobra a los cafetales, se cortaron los enormes Mijaos y Caros que crecían en las riveras de quebradas y ríos, el tractor acabó con la Vera, el Araguaney, los Apamates, los Bambúes y hasta la caña amarga, que servía para el cobijo de los techos de teja. Por los hechos se de muestra que durante 70 años la deforestación ha sido implacable con los árboles del Tuy, se contamina el ambiente sin medir las consecuencias.

     Es justo recordar aquellas autoridades como el general Luís Ramos a comienzos del siglo XX que ordenaron plantar Mamones en la recién construida Plaza Bolívar de Cúa ( 1911) sembrar Apamates en la calle Cruz Verde y Pueblo Nuevo, y nuevo cementerio, el coronel Tomás Hugo Quiroba, quien a fuerza de multas a quienes dañaban la naturaleza o amarraban burros en la plaza Bolívar logró reunir dinero suficiente para comprarle a Doña Tula Osío el corralón que servía de cine, para construir el primer mercado publico que tuvo Cúa.

     Es justo también recordar con cariño los viejos pescadores del Tuy cueño, como Santiago Riobueno, Isidro Vera, Pio Rosendo, Manuel “el sordo”, el famoso Chiva de Oro, Valentín Sequeda, Gregorio Moreno. Los últimos pescadores del Tuy fueron los hermanos Gregorio y José Vera. Todos ellos sin ser ecologistas sabían aprovechar los recursos del río respetando su integridad, sabiduría popular.

     El Tuy también tiene sus leyendas de “encantos” como Macario en el pozo la piedra de Juaniquito, quien fue llevado al fondo del rio, a un mundo maravilloso por una hermosa mujer,  cuenta la leyenda que Macario apareció años después flotando en el pozo, y que cuando era llevado al cementerio no se sentía peso alguno en el ataúd, se percibía un suave perfume de rosas y al momento de enterrarlo una nube de mariposas azules se posé sobre su tumba.

     La riqueza ecológica, la magia de las leyendas se las llevó la contaminación, ojalá que toda esta beneficiosa campaña, por los nuevos medios, de concientización para salvar nuestro planeta de la autodestrucción, empiece por descubrir lo que tenemos más cerca, por salvar y recuperar nuestro río Tuy y nuestros hermosos valles;  río que otrora fuese centro generador de la vida económica, cultural, y recreativa de estos valles. Soñemos con un “río parque” desde Tácata hasta Guatopo, libre de aguas servidas, que nos dé calidad de vida, soñemos con la recuperación de su fauna, con la siembra de árboles en sus cabeceras y riveras, Hay un presupuesto millonario para tal fin, desde hace muchos años, aprobado por el Poder Legislativo y manejado por el INOS, pero no estamos informados si se está ejecutando adecuadamente.

Salvar al río Tuy de tanta podredumbre es reconciliarnos con la vida. 

DE LOS CAMINOS DE RECUAS AL FERROCARRIL CENTRAL A LOS VALLES DEL TUY.

Por: Prof. Manuel V, Monasterios G

Caracas a Ocumare del Tuy.   87 Km.   (1884-1954.)  70 años.

Vieja Locomotora marca TUBIZE, bautizada con el nombre de Santa Lucía,que operaba en el Ferrocarril Central, hoy ocupa un lugar en el Museo del Transporte de Caracas.

         La cercanía de los valles del Tuy a la ciudad capital de Caracas y su inmensa producción agropecuaria permitió desde la época colonial que se abrieran picas y caminos para su intercambio comercial con el Valle. La mayor parte de la producción cacaotera del período colonial bajaba desde el Valle del Tuy por el Rio Tuy y se embarcaba en Barlovento.

           Los caminos del Tuy a Caracas, uno arrancaba de Charallave, salvando la montaña de Agua Fría, pasando el abra de la Cortada del Guayabo a encontrarse con el pueblo del Valle, el otro partía de Santa Lucía, remontaba por la fila de Turgua a entrar a Caracas por el camino del Hatillo y Baruta. Primero fue el camino al llano por las Sabanas de Ocumare utilizado por los indios Quiriquires  para bajar a las llanuras de Camatagua y Tagüay para utilizar los caminos de agua que les llevaban hasta la meseta bogotana. Luego los conquistadores abren el camino por Güiripa y Tácata. Esos no eran caminos, eran picas, por donde a duras penas las bestias cumplían su cometido, era imposible que en estas tierras tuyeras existieran las carretas y los carruajes, ya que no había caminos. El aislamiento caracterizó a Venezuela hasta bien entrado el siglo XX.

           Durante el Gobierno del Ilustre Americano General y Dr. Antonio Guzmán Blanco se decretó, construyó e inauguró en 1875 el “Camino carretero del sur”, la cual llegaba hasta San Casimiro, este camino carretero trajo grandes progresos a éstos valles, se podían sacar  los productos a los mercados y empezó a llegar el ganado del llano para el engorde y la ceba. El gobierno de Guzmán Blanco consideró la posibilidad de construir una vía férrea entre el Tuy  y Caracas. El 25 de agosto de 1883 el ejecutivo nacional dicta un decreto mediante el cual se ordena el estudio y construcción de una vía ferrea  Caracas – Santa Lucía, se asignaron 100 mil bolívares mensuales para el desarrollo preliminar de esta obra.

          El 24 de mayo de 1884, el Congreso Nacional aprobó un contrato entre el MOP (ministerio de Obras Públicas) y el señor Reginald Pringle (Ingles) para la construcción de un ferrocarril, que partiera de Caracas, Petare, Santa Lucía, Santa Teresa,  Ocumare, Cúa y se extendiera hasta Valencia. La primera sección del ferrocarril al Tuy fue inaugurada el 4 de septiembre de 1886 por el General Guzmán Blanco, (tramo Quebrada Honda- Petare). En 1890 se concluyó el tramo El Encantado – La Lira. Llegó el ferrocarril al km. 36 (estación Los Mangos) en 1891.

          Después de unos cuantos juicios, empréstitos, desastres naturales y sobretodo altos intereses, el ferrocarril llegó a Santa Lucía en octubre de 1910, durante el gobierno del general Juan Vicente Gómez. Ya la capital del estado Miranda estaba ubicada en Ocumare del Tuy. Las obras continúan lentamente pasando por Santa Teresa, Yare y llega a la estación de Aponte, “Hacienda La Guadalupe” (hoy Pampero)  a mediados de 1928.

         18 años tardó la construcción de Santa Lucía a Ocumare,  la capital del estado Miranda había sido trasladada a los Teques. El 20 de noviembre de 1936 el gobierno del general López Contreras nacionalizó el Ferrocarril Central, (antes Inglés) y visitó a los valles del Tuy, solamente  en terrenos propiedad del ferrocarril estaba representado el dinero invertido en la nacionalización. Como ya es costumbre venezolana el ferrocarril en manos del estado se descuidó, no se hicieron las inversiones de modernización, la extensión de líneas al llano y Barlovento no se hicieron y en 1954 dejó de funcionar, las tierras del ferrocarril propiedad de la nación fueron invadidas, igual ocurrió con las estaciones, los rieles se transformaron en cabillas para la construcción de casas, se salvaron algunos equipos, locomotoras por la iniciativa del señor  Guillermo José Schael, Don Eugenio Mendoza y la Fundación Museo del Transporte.

        Los viejos ferrocarriles no pudieron con el “país gasolinero” que nacía con la era petrolera, los camiones Ford y Chevrolet se hicieron dueños de las cargas que generaban nuestros campos. En Venezuela no hemos desarrollado una cultura de mantenimiento y conservación, si bien es cierto que esos ferrocarriles no llenaban las expectativas, se hubiesen aprovechado bajo el concepto del turismo, como fuente generadora de empleos, con una actividad sustentable, así lo ha hecho Europa, incluso en Colombia.

        Pero esa cultura de conservación resulta muy difícil para un país petrolero, acá se destruyó, en nombre del supuesto progreso para construir avenidas y edificios, la mayor parte de las viejas casonas representativas de la arquitectura colonial desaparecieron. No es una añoranza enfermiza por el pasado, sino el respeto por lo que fuimos, para entender lo que somos y que podríamos ser.

     El ferrocarril Central a los Valles del Tuy constituyó en su época la obra de ingeniería más importante por las dificultades que tenían que superar, la inversión total fue de 19.639.000 millones de bolívares, financiada por bancos ingleses, 14 túneles, el puente “El Rosario” en las cercanías de Santa Lucía con 100 metros de largo, era el de mayor longitud para la época en toda la América. La estación principal estaba ubicada en Quebrada Honda, hoy se encuentra en este sitio la Mezquita Islámica de Caracas, las estaciones de Santa Teresa y Yare se hallan todavía y la de Ocumare del Tuy existe dentro de la propiedad de la empresa licorera (Pampero), donde funciona o funcionaba el comedor de industrias Pampero. El escritor Don Rómulo Gallegos trabajó como jefe de la estación Quebrada Honda.  Como Ruta Turística podría ser rescatada las líneas  entre Ocumare y Santa Lucía. .

         Todavía podemos soñar…………..

    Plano de los ferrocarriles del centro – Norte de Venezuela. La línea del ferrocarril Central llegaba hasta Santa Teresa. Podemos observar la línea férrea Caracas-Valencia, también las líneas a la Guaira y la de Valencia a Puerto Cabello.

Fuentes: José Murguey Gutiérrez  Construcción, ocaso y desaparición de los ferrocarriles en Venezuela” Fundación Editorial El Perro y la Rana Caracas. 2007

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