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ELSA MORALES

Por: Isaac Morales Fernández.

     ¿Qué iba a saber nuestra inocente población que el 16 de septiembre de 1943 engendraría a una mujer llamada por las musas a cantarle a lo más profundo de nuestras ingratas almas?: “y es que a lo mejor asisto a un gran misterio”, expresó ella una vez.

Elsa MoralesElsa Morales.

     Elsa Morales ha fallecido el pasado domingo 04 de marzo de 2007 en el Estado Yaracuy, y fue enterrada en el Estado Lara… ¿acaso no nos duele? Es cierto que teniendo escasos 10 años, siendo la mayor de varios hermanos, tuvo que marcharse de Santa Teresa del Tuy. Ella debió trabajar desde los 7 años de edad para ayudar a su madre y a cierta tía aprovechada, pues era huérfana de padre “gracias” a la dictadura pérezjimenista, pero me temo que fue una niña explotada por la pobreza inmisericorde de este país. Caminaba descalza todos los días desde los cercanos caseríos de Guatopo hasta el centro del pueblo (¡más de un kilómetro!) a hacer mandados, traer y llevar pesados tobos de agua, trabajar, hacer faenas caseras… ¡cuando una niña lo que debe hacer es estudiar por las mañanas y jugar por las tardes! En el proceso, su madre tuvo que “repartir” a los hijos, siendo ya incapaz de mantenerlos, y a Elsa le tocó irse a Caracas a trabajar como sirvienta de gente pudiente, quienes la explotaron también, incluso esos adinerados pervertidos intentaron violarla más de una vez… Trabajó luego como aprendiz de costurera y de obrera en una textilera, siendo menor de edad, vivió tal vez los peores años de su vida… Y eso fue hasta principios de la década del ’60.

     Por esa época, Elsa Morales comienza a tener contacto con las letras y el arte, de manera autodidacta. Todo lo que aprendió posteriormente, lo hizo por sí misma o con breve ayuda de algún buen samaritano, desde escribir y leer hasta pintar y hacer ensamblajes artesanales. Fue en 1969 cuando la joven tereseña de 26 años logra tener su primera exposición pictórica en la Galería Arte Industrial de Caracas, dando así el primer gran paso, hacia la inmortalidad. Los años 70`s fueron de crecimiento estético para ella, dando a conocer su arte en otras salas de Caracas y en los pueblos mirandinos de Los Teques y Baruta. Pero, la oportunidad de su vida se presenta cuando es invitada a exponer sus pinturas en la Bacardi Art Gallery de Miami, Florida, USA, en 1974. Comenzó así a ser reconocida como pintora de estilo naïf (ingenuo) de última generación y de importancia internacional.

     En 1972 conoce al famoso poeta y humorista Aquiles Nazoa, y la anécdota cuenta que él la encontró sentada llorando en las escaleras del INCIBA, donde exponía precisamente, y al verla allí, sin conocerla, le dijo “las indias como tú no deben llorar”. Elsa reconoció en seguida a ese quien le hablaba, y así comenzó una fraterna amistad entre ambos artistas. Por supuesto que desde ese tiempo, debido a esta curiosa anécdota con Nazoa, comenzó a alimentarse el mito de que nuestra poeta y pintora era de ascendencia guajira (wayúu), lo cual se basaba sólo en su manera más bien hippie de vestirse con largas y anchas batas coloridas al estilo de esa etnia aborigen… y a otros estilos también, por cierto. “Soy la pequeña chamana” llegó a bromear.

     Cuando fallece Aquiles Nazoa en 1980, su muerte la afecta muchísimo, así que decide por primera vez publicar su labor poética, precisamente con el libro elegíaco Canto a la muerte de Aquiles Nazoa, en 1981. Por ese tiempo ya Elsa era entrevistada y tomada en cuenta asiduamente por diversos entes mediáticos del país y del exterior, y su poesía tuvo resonancia. En la década de los 80`s su arte ha ido llegando a varios estados del país, tales como Nueva Esparta, Trujillo, Aragua, Miranda (su terruño, de nuevo), Lara y Carabobo. En 1982, publica su segundo poemario, mucho más personal e íntimo: La serpiente de la fatalidad o una canción desesperada, que mereció una nota de portada del insigne poeta Juan Calzadilla. Este libro le valió ser tomada en cuenta por esta otra faceta, que hasta 1981 había tenido escondida: Elsa la artista plástica, y ahora Elsa la escritora. En ese mismo año recibe una merecida Mención Honorífica por el sus coterráneos del Estado Miranda, Distrito Sucre (Petare). Recibe premios y otras distinciones por su arte pictórico, tanto en Venezuela como en otras latitudes como Cuba, Guyana, Estados Unidos y más tarde en México. En 1985 publica el libro Para leer en el metro, y en 1986 No pinte paredes. Y sigue exponiendo pintura y collages

La Paz y La Guerra, Elsa Morales. Pigmeto Diluible al Agua sobre Tela, año 1979.La Paz y La Guerra, Elsa Morales. Pigmeto Diluible al Agua sobre Tela, año 1979.

     Los 90`s abren para Elsa con un nuevo libro: Poemario del amor y la vida, y una actividad extra muy peculiar: participa como personaje de un vídeo clip del afamado grupo musical Témpano, el de la canción Tengo ganas de llorar. En 1995 publica Cartas de amor, y en 1997 regresa a su estado natal, con una nueva exposición en la Galería “Morrocoy Azul” de El Hatillo, y en 1999 su arte llega hasta Europa, específicamente a Alemania, exponiendo junto a Mateo Manaure… pero ya sus pinturas no necesitarán de su presencia física para llegar a cualquier parte del mundo, puesto que a partir de ese momento, sus obras empiezan a verse en Francia, Inglaterra, Italia, etc… los países europeos más consumidores de “bellas artes” del planeta. Se reconoce su estilo particular: naïf con influencias cubistas (Picasso) y surrealistas (Dalí), así como de Pollock, Vigas, entre muchos otros… toda una postvanguardia de la segunda mitad del siglo XX, un arte ingenuo nada ingenuo, parafraseándola

     Luego de ser reconocida internacionalmente, sobre todo gracias a su actividad artística de los años 90`s, el siglo XXI la recibió con la peor y más vil ingratitud imaginable. Hay que destacar los hechos de sus últimos años de vida con cierto detalle. En 2002 visitó México y fue invitada a participar en algo estelar: se fundaría el Museo de Arte Contemporáneo “Elsa Morales”, y para ello necesitaba urgentemente regresar a Venezuela para buscar sus más recientes y aclamadas obras. Al mismo tiempo ocurría en Venezuela el paro generalizado que tuvo al país en jaque por varios meses. Elsa Morales, tratando de demostrar al mundo que su país era algo más que escándalo político, se encontraba en sus diligencias por Caracas, con el corazón puesto en la hermosa oportunidad que le daban los mexicanos. Antes de viajar de regreso a allá, se dirigió a una clínica en el Este de Caracas, que entonces era reino y potestad de los más radicales anti-gobierno. Ella iba con la intención de hacerse algunos chequeos médicos por su afección natural de persona mayor de 50 años: el hígado, con el fin de poder luego enfrentarse a las rudezas del viaje en avión. Por su personalidad sencilla, y su usanza de vestir, cuando salía de la Estación del Metro de Altamira, que sale precisamente a la Plaza Altamira, epicentro de la reacción opositora al gobierno, el ojo racista, nefasto y reduccionista de los radicales y exaltados antichavistas, comenzaron a gritarle cosas incoherentes… ¡sin saber quién era!.

     Lo que sucedió ese día, abrió la página final de la vida de Elsa Morales. María Centeno, fraterna y eterna amiga de ella, la primera en ir a verla luego de la tragedia de ese día, lo cuenta con amargura e indignación: 

“Elsa se dirigió a la parada de las camionetas en la Avenida Luis Roche, frente al hotel, y allí escuchó que gritaban: ‘¡Agarren a la india chavista! Seis señoras, elegantes, armadas de banderas y tocadas con atuendos tricolores se le abalanzaron, a los gritos de ‘¡Maldita guajira, negra de mie***, qué haces aquí!’, le empezaron a pegar y la tiraron al suelo, donde siguieron golpeándole con patadas y las astas de las banderas. Mi amiga, quien tiene más de 50 años, pedía auxilio, era pleno día, había militares rebeldes, guardias del hotel, mirones, etc., y nadie intervino.” 

     Lo peor de todo es que ella ni era guajira, ni era chavista. Desde mi silla escribiendo este artículo, espero que esas personas sepan que son los asesinos premeditados de la artista más emblemática de Santa Teresa del Tuy y de la pintura naïf, y estén irremediablemente arrepentidos y atormentados por tan maléfica acción. 

Cuando al fin alguien se dignó a recogerla del suelo de la acera, cierto taxista que pasaba, fue llevada a la Clínica ávila –justo a donde ella se dirigía- y tenía severas contusiones a todo nivel y hemorragias internas. El proceso de recuperación fue sumamente lento. En 2003 publica el poemario Un amor en flores y pólvora. En 2004 publica la novela corta Helena crucificada. En 2005 tuvo que comenzar a dializarse dos o tres veces por semana, pero Elsa no abandonó el arte, ni el arte la abandonó a ella. Siguió exponiendo y su rostro salió con mucha más reiteración en los diarios nacionales, y a página llena, para que todo el mundo fuera capaz de reconocerla (semejante patraña no se repetiría más nunca). Pero en Elsa Morales tal vez pudo más el peso de los años sumado a sus graves dolencias, producto de la absurda golpiza, que su amor por la vida. En 2005 se organizó una exposición a beneficio de la pintora, y en 2006 regresó a las salas de exposición.

     Pero como las ironías de la vida son profundamente incomprensibles, su creciente salud en 2006, trocó en gravedad de cama al entrar en 2007, y por ello, por una situación azarosa que nunca debió ocurrir, su alma abandonó su cuerpo el pasado fin de semana… Lo primero que me vino a la mente al enterarme de su muerte fue su metafísico cuadro Los pájaros se van con la luna. Lo segundo fue que, en el diccionario de escritores ¿Quiénes escriben en Venezuela?, publicado en 2005, ella y yo aparecemos seguidos por el apellido, siendo además los únicos tereseños del libro, hermosa doble casualidad que marcó mi vida y mi aprecio por ella, a quien siempre quise conocer.

     Desde este humilde pueblo de Los Valles del Tuy que es Santa Teresa del Tuy, tu pueblo natal, del que nunca dudaste en reconocer que era tu origen, Elsa. Nunca te olvidamos y nunca te olvidaremos.

Fuentes:
* Barroso, Luisa: Entrevista a Elsa Morales. En Diario últimas Noticias. Domingo 13 de agosto de 2006. Págs. 56-57.
* Castro Uzcátegui, Roselia: Mateo Manaure y Elsa Morales, embajadores culturales. En Revista Fascinación. Domingo 22 de agosto de 1999. Año 10. Nº640. Págs. 30-31.
* Centeno, María: “Agarren a la india chavista”. http://www.rebelion.org
* Longo, Carmela: Comenzó exposición por Elsa Morales. En Diario últimas Noticias. Miércoles 27 de abril de 2005. Pág. 88.
* Morales, Elsa: Canto a la muerte de Aquiles Nazoa. Prólogo de Vicente Madrid. Editorial Síntesis Jurídica. Caracas, 1981.
* Morales, Elsa: La serpiente de la fatalidad o una canción desesperada. “El abismo memorioso del plano”, nota de Juan Calzadilla. Edición independiente. Caracas, 1982.
* Morales, Elsa: Un amor entre flores y pólvora. Caracas, 2003.
* Morales, Elsa: Helena Crucificada. Caracas, 2004.
* Morales, Elsa: Mi selva privada. “La oportunidad que tanto esperé”, nota de Ildemaro Torres. Tríptico. Exposición Mi selva privada. Galería Universitaria de Arte, UCV. Febrero, 2000.
* Rodríguez Carpio, Roxanna: Elsa Morales, su voz interior y otros espíritus. Folleto. Exposición Mi voz interior. Museo de Arte Popular “Bárbaro Rivas”. Petare. Octubre, 2003.
* S/A: Elsa Morales vuelve a hablar. En Diario 2001. Domingo 5 de octubre de 2003. Pág. 3.
* S/A: Elsa Morales celebra la vida. En Diario últimas Noticias. Domingo 18 de junio de 2006. Pág. 73.
* S/A: La pintora ingenua ya no dará más pinceladas. En Diario últimas Noticias. Domingo 4 de marzo de 2007. Pág. 71.
* Valderrey, Julio: Tereseños de exportación: Elsa Morales. En Revista Literaria ¿al vacío…?. Nº5, Año II. Santa Teresa del Tuy. Noviembre, 2006. Pág.-7.
* YA: Falleció la escritora Elsa Morales en Barquisimeto. Diario La Voz. Lunes 5 de marzo de 2007. Pág. 39
* Zambrano, Josefa: Elsa Morales, la imagen y el color en “Mi voz interior”. Entrevista. http://www.arteliteral.com. Ciudad Guayana, viernes 05 de enero de 2001.

LA BURRIQUITA DEL MUNICIPIO INDEPENDENCIA.

Por: Ruth Conde.

     “Un señor que vendía raspados, de nombre Ángel Ibarra y apodado Quierequiere comenzó a bailar burra todo los ocho de octubre”, con motivo del día de la patrona, fecha que se cambio cuando se hizo un pequeño ajuste en el candelario mariano, todo esto comenzó en el año 1888 cuando tenia 20 años de edad aproximadamente, este señor formó parte importante del acervo cultural del municipio independencia además fue fundador de la  parranda de San Juan y Tamborero. Este bailaba con una guitarra hecha de una lata de aceite, Bailó la burra hasta los 70 años cuando producto de los años no pudo seguir bailando, sin embargo el señor Ángel preparó a la persona que le dio continuidad a esta tradición.

Edgar José Peña Rodríguez.

     Edgar José Peña Rodríguez nació el 25 de abril en San Agustín del Sur y lo trajeron a los ocho meses de nacido a Santa Teresa del Tuy, desdé niño se vio rodeado por la cultura ya que es promesero de los Diablos Danzante de Yare, Tamborero y el asistente del señor Ángel Ibarra, siempre veía como se arreglaba y los pasos de cómo danzaba con la burra, cuando tenía 12 años el señor Quierequiere producto de la vejez le cedió a él para que asumiera tal compromiso, desde entonces baila la burriquita y una sola vez no la pudo  bailar producto de estar enfermo, ha bailado en diferentes partes del país, la burra tiene su propia canción que es música y letra del desaparecido Gerauld Sánchez el cual narra la historia de esta burra.

     Dice con profunda nostalgia que ahora es cuando se le ha dado importancia a la cultura popular y en especial a la burra de este pueblo, ya que no había sido tomada en cuenta como en los municipios Paz Castillo y  Pedro Gual, confiesa que en su vida a sido entrevistado tres veces, la primera por el Instituto de Patrimonio Cultural de Miranda donde por primera vez escribieron sobre él y gracias a esa entrevista todo el mundo conoció la historia de la burra de Santa Teresa, la segunda vez una investigación realizada por la profesora Ruth Conde  para hacer una crónica de la burra en el municipio Independencia.

     Ha participado en infinidades de eventos culturales pero recuerda con mucha nostalgia el homenaje al pelotero Cesar Tovar, invitado por Pompeyo Davalillo, además de una fiesta en Achaguas donde compartió tarima con Reinaldo Armas y Francisco Pacheco.

     Una anécdota, la cual lo marco y lo motivó a seguir bailando Burra, fue con el desaparecido Julián Antonio Marín de Cúpira del municipio Pedro Gual, en un evento cultural en ese municipio, llevó su burra y el señor Julián le pregunto ¿que hacia el con esas burra? y él le respondio que era la burra de Santa Teresa del Tuy y él le dijo que bailara  para ver si era verdad, así lo hizo y Julián lo felicitó cuando le vio ejecutar su peculiar estilo.

     Entre risa confiesa que su burra tiene dos jefas o asistentes ya que recuerda los consejos de Quierequiere que le decía que tenía que tener a alguien que lo acompañe y conozca los secretos de la tradición, estas personas son la señora Mercedes  de Cerrada y la Prof. Ruth Conde, ya que ellas se encargan una de retocar la ropa de la burra  y la otra de difundir la historia de la misma.

     Confiesa que nunca ha participado en una burrada, pero que conoce por escritos, reportajes y en persona a las otras burras, Posee un recuerdo especial de Quierequiere un “Mapire” que fue de él donde metía una botella de aguardiente con malaquita, el cual se echaba en la pierna para aguantar la faena.

     El 8 de octubre del 2010 con motivo de los 50 años de tradición y en el marco de las fiestas patronales de Santa Teresa del Tuy  se realizó el I encuentro de burriquitas donde participaron los 23 municipios del estado Miranda.

EDGAR PEÑA ES PATRIMONIO CULTURAL DEL ESTADO MIRANDA.

CREACIÓN DEL DISTRITO INDEPENDENCIA.

Por: Jesús Antonio Silva I.

Creación del distrito Independencia 05 de Diciembre del 1967.

     El martes 5 de diciembre de 1967 la Asamblea Legislativa del estado Miranda presidida por el Diputado Domingo Morales Torrella constituyen el distrito (hoy municipio) Independencia con su capital en Santa Teresa del Tuy, la asamblea legislativa de Miranda estaba integrada además por personalidades como los diputados Arnaldo Arocha, Said Raidan, Hugo Briceño Salas, Freddy Delgado, entre otros; una grafica de la época ilustra algunos diputados junto a Gonzalo Álvarez presidente de la Junta Comunal y Gustavo Rodríguez Ramos luego concejal. 

     Santa Teresa del Tuy en 1967 era un pueblo que estaba incrementando su población de 11.003 habitantes según el censo de 1961 a los 14.546 habitantes censados en 1971. 

     La lucha social del Comité Pro Distrito estuvo en manos de tereseños y residenciados en esta población citare en primer lugar algunos nombres de los que menos se habla como lo son: Pedro Vicente Núñez, Valerio Bolívar, José Antonio Rodríguez, José Díaz D, Agustín Poleo, Félix Balza, Raimundo Álvarez, Juan Bandez, y Jorge Espindola entre otros. 

     Y Así mismo se van borrando los nombres de los Concejales que representaron a Santa Teresa del Tuy en el Concejo Municipal del Distrito Paz Castillo como fueron Rubén Enacán, José Rafael González, Pedro Tiburcio Rodríguez, Ramón Vicente Hernández, Gustavo Hernández, Félix Carpio, Aquiles Rodríguez que llego incluso a presidirla. 

     Hoy Santa Teresa del Tuy, es la ciudad capital del municipio Independencia, rodeada de las urbanizaciones y barrios que integran la parroquia del mismo nombre y que hasta el 5 de diciembre de 1967 no pasaban de ser terrenos ocupados por haciendas agropecuarias, pertenecientes al distrito Paz Castillo, tal es el caso de “El Cujial”, “El Socorro” hoy ”La Esperanza”; tablones de caña de azúcar de la hacienda “Mopia” hoy “Mariscal de Ayacucho”, “Independencia” y “Ciudad Losada” o el caso de la urbanización “Las Flores” que formo parte del sector aun conocido como “La Vaquera” y la “Granja Mibelli” o “El Calvario” en el presente urbanizaciones “Buena Vista”, “Altamira” “Alta Vista” y otras.

     En fin el desarrollo industrial y residencial a veces borra la identidad de los pueblos dándoles nombres que no son los que por siglos tuvieron esos terrenos; afortunadamente la nueva parroquia conserva el nombre de Cartanal al igual que una de sus principales urbanizaciones como es “Las dos Lagunas” y barrios como “La Damatera y Tomuso”. Que preservan nuestra identidad.

HISTORIA DEL LICEO “RAFAEL OLIVARES FIGUEROA”, PRIMER LICEO DE SANTA TERESA DEL TUY

Por: Isaac Morales Fernández

     A principios de los años 70’s, la recién fundada Sociedad de Damas Teresianas, ente meramente social destinado a la creación pujante de proyectos que beneficiaran el desarrollo de Santa Teresa del Tuy (entonces perteneciente aún al Distrito Paz Castillo), tales como planteles educativos, servicios médicos y bibliotecas, se reúnen con el entonces gobernador del Estado Miranda, Arnaldo Arocha, y le hacen la petición formal de un liceo público, imperante en un pueblo en el que ya no existían tales instituciones, y debido a ello la mayoría de la población no tenía sino sexto grado. Arocha no aprueba la construcción del plantel argumentando falta de presupuesto, así que se propone habilitar algún recinto ya construido en la población y convertirlo en liceo. Así se hizo gracias a la intervención de la Sra. Flor Mibelli, quien ofreció una propiedad suya que había funcionado hasta ese año como oficina del Banco Obrero, en la calle López Méndez (en donde se encuentra hoy el liceo “Francisco Linares Alcántara”), así mismo, el Grupo Escolar “Ezequiel Zamora” colabora con un aula para realizar las inscripciones y la recepción del nuevo personal. Definitivamente, el 16 de octubre de 1973 abre el primer liceo del pueblo bajo el nombre provisional de “Creación Santa Teresa”, con una matrícula de 180 alumnos, 9 profesores y un bedel. Para el siguiente año escolar, 1974-’75, el Prof. José Hernández acude a la Oficina de Epónimos del Ministerio de Educación para colocarle al liceo uno nombre digno, y es así como se designa Ciclo Básico Común “Rafael Olivares Figueroa”, como ese poeta, folclorista y docente caraqueño.

U.E.N Rafael Olivares Figueroa.

     En ese mismo año escolar, el C.B.C. “Rafael Olivares Figueroa” se muda entonces al Centro Cultural “Juan España”, pero por la creciente cantidad de alumnos y la poca funcionalidad del espacio, debe mudarse para el período ’75-’76 de nuevo. Esta vez a la parte baja de la calle Ayacucho (donde se estableció luego por muchos años el famoso restaurant La Casa de los Espaguetis, mismo sitio donde está hoy en día la mueblería Mauro H.M.). Mientras tanto la Comunidad Educativa, presidida por el Sr. Antonio Melidei, ha estado trabajando duro en las diligencias por tener local propio, y efectivamente, el 24 de abril de 1975 se coloca la primera piedra de la edificación que actualmente ostenta el liceo.

     A inicios del tercer lapso del año escolar ’77-’78 (entre abril y mayo) se estrena el nuevo edificio de dos pisos, con unas treinta aulas para impartir clases. Ese mismo año escolar también se ha iniciado el primer curso de 1ro de Diversificado, por lo que el liceo pasa a clasificarse como Ciclo Combinado, y al final del período ’78-’79 se gradúa la primera Promoción de Bachilleres en Ciencias. En los tempranos ‘80s se crean las menciones de Bachiller Docente (luego eliminada a los pocos años), Humanidades (eliminada recientemente en 2007) y luego la de Contabilidad. A finales de los años ‘90s, por decreto de ley, pasa a clasificarse como Unidad Educativa Nacional U.E.N. En 2004 se crea una extensión del liceo en el sector El Vizcaíno, como seccional 11, dado el fuerte aumento de matrícula a más de dos mil alumnos. Finalmente, para inicios del año escolar ’07-’08 el liceo vuelve a cambiar su figura pero esta vez radicalmente, convirtiéndose bajo la actual Dirección del Prof. Nicolás Pérez, y por decreto ministerial, en Escuela Técnica Robinsoniana, eliminando paulatinamente la mención Ciencias para tener sólo cuatro menciones técnicas en estudios diversificados de tres años.

U.E.N. “Rafael Olivares Figueroa”

     Algunos de los que, con vocación y labor invaluable llegaron a ser directores del “Rafael Olivares Figueroa” son: Yrene Fernández, Nery Rosales, Alfredo Graterol, Freddy Gotto, Rafael González, entre muchos otros.

   Algunos de los más recordados, queridos y admirados profesores: Jorge Cortés, Pastora Lamont, Oswaldo Ugueto, Frank Fernández, Oscar Oropeza, entre muchos otros.

   Y algunos alumnos de esa institución que han tenido grandes logros profesionales son: Felipe Lira, Edgar Alfonzo, Edgardo Alfonzo, entre muchos otros.

METODIO AURELY

Por: Isaac Morales Fernández

     Metodio Aurely, pseudónimo de Metodio Ibarra, nació en Santa Teresa del Tuy el 7 de julio de 1933, hijo del aragüeño Antonio Ibarra y la tereseña Carmen Alvarado.  Heredó de sus padres el hábito de la lectura y la inquietud por el periodismo. Egresó como Bachiller del Liceo Pérez Bonalde en 1949.

Metodio Aurely.

    Su actividad cultural lo llevó a fundar, junto con otros jóvenes cultores de la población, entre los que destaca el director y productor teatral Herman Lejter, el 8 de diciembre de 1951 el Centro Social Cultural “Juan España”, hoy Casa Municipal de la Cultura “Juan España” (cabe destacar este epónimo fue idea de él). Posteriormente, en 1955 funda  y dirige el periódico noticioso-cultural Luces. Más adelante seguirá colaborando en la fundación de órganos impresos tereseños de irregular duración tales como Juventud (1953-1955), Ecos del Tuy (1962-’63), Avanzada Regional (finales de los ’60), El Tuy Industrial (1973-’74), Así es Miranda (1974), Alerta Mirandino (1975), El Telón (Santa Lucía, 1975-‘76) y más recientemente también colaboró en la fundación del periódico tereseño Ecos Web (2000).

    Fundó a finales de los sesentas el primer grupo literario de la población, el Grupo Principio, con algunos jóvenes interesados por la poesía en Santa Teresa del Tuy, entre los que destaca el promotor cultural y fotógrafo Gustavo Solórzano, actividad que se disolvió a mediados de la década siguiente. También ha participado con sus escritos para los diarios últimas Noticias, El Nacional, La Esfera, y para la Revista Literaria ¿al vacío…?, entre otros.

     En 1967 fue uno de los activadores de la erección de Santa Teresa del Tuy a Distrito (hoy Municipio Autónomo) Independencia. En 1969 egresa de la Universidad Central de Venezuela como Periodista, colaborando casi al mismo tiempo e incansablemente como corresponsal de la Agencia de Noticias INNAC y como cofundador de la APOV (Asociación de Periodistas de Opinión de Venezuela).

     También fue uno de los ideólogos, en la década de los ’90, de la fundación de la Biblioteca “Juan Vicente González”, hoy dependiente de la gobernación del estado. Ha publicado sólo parcialmente su obra literaria: Mientras dure tu ausencia es una pequeña plaquette poética publicada de manera independiente en 1962, Estampas sencillas es un libro de poesía publicado artesanalmente por la Asamblea Legislativa del Estado Miranda en 1971, y Escritos en prosa es un libro de ensayos y recopilación de artículos periodísticos publicado también de manera independiente en 1981. Sin embargo tiene una vasta obra poética y narrativa inédita. Hoy, Metodio Aurely, igual de activo y rebelde como siempre a sus casi ocho décadas de vida, tiene en proceso de publicación su primera novela La aldea del cerro, por el Sistema Nacional de Imprentas Sede Miranda.

LA ESCAPADA

Por: Edgar Rivero

     Tendría 12 años cuando mis padres partieron al Edo. Táchira de viaje, mi padre era ese tipo de persona muy estricta  y sobreprotectora y por lo tanto eran muy pocos los permisos que me otorgaba, solía yo ver a mi primo jugar en la calle y de regreso a la casa me relataba sus aventuras, un día me contó sobre cómo fue a pescar a la montaña (Guatopo) con los amigos de la cuadra, yo lo escuchaba con esa envidia pasmosa que suelen tener los jóvenes “sometidos”  y me invito para la próxima aventura, la pregunta era ¿Cómo iba a salir sin el permiso de mi padre?

     Aprovechando la ausencia de ambos, resolví  aventurarme con mi primo y nuestros  compañeros, ya que mis padres regresaban el Domingo por la noche, decidimos partir el Sábado hacia la quebrada “El Negro”, muy  temprano nos despertamos, preparamos todo para la pesca y partimos, confieso que tenía cierta congoja porque era la primera vez que salía de mi hogar sin permiso, nos fuimos a pie desde el centro de Santa Teresa del Tuy y surcando calles y avenidas nos detuvimos a comprar pan en la Av. Lamas,  luego cruzando el puente que va hacia Altagracia de Orituco nos desviamos a la derecha y un poco antes de llegar al parque “Quebrada de Agua” , ingresamos a la montaña por un caminito improvisado.

     Guatopo nos mostraba sus encantos y nos daba su bienvenida entre esa vegetación exuberante que siempre suele tener, se abría ante mí una belleza inimaginable y sentía una agradable libertad, por así decirlo, un poco después llegamos a la quebrada e íbamos caminando por sus orillas, el agua era cristalina y se podía ver entre sus corrientes los peces, las pobres sardinas que íbamos a pescar.

     Novato al fin, poco a poco me fui adaptando a la pesca y lo que pescábamos lo metíamos en una lata de leche “La Campiña”, de vez en cuando veíamos a algún campesino que salía de los muchos parajes que tiene el parque nacional  y cada vez nos adentrábamos más arriba donde la quebrada era más virgen, nos metíamos en los pozos, movíamos las piedras, divisamos bagres de rio, cangrejos, tortugas y toda clase de aves.

     Ya de tarde nos disponíamos a volver al pueblo bajando nuevamente por la quebrada por donde habíamos llegado, despidiéndonos de sus aguas, y con el premio de la aventura entre los brazos: la lata de leche con las sardinas.

     El cielo se tornó obscuro y las gotas no se hicieron esperar, empezaron a caer duramente contra la tierra y contra nuestra humanidad, llovía torrencialmente y el caudal de la quebrada empezó a elevarse y sus aguas antes claras tomaron un color marrón y de repente para asombro de nosotros entre la turbia agua salió un pez grande con muchos matices de colores, muy bello, nos miramos las caras de sorpresa  y se escucho de alguien decir: ¡es el encanto de la quebrada! Y sin más que decir, arrancamos a correr vertiente abajo, la montaña  parecía querer tragarnos entre su espesura y entre la carrera, la lata llena de sardinas se nos cayó en algún pozo y nuestras victimas escaparon felices entre la corriente.

     Al fin, la salida, la carretera, el pueblo, el cansancio, sin las sardinas pero con la alegría de vivir una aventura inédita,

¿y el encantado?

¡Sabrá Dios compañero!

SANTA TERESA DE JESÚS, VIRGEN Y DOCTORA DE LA IGLESIA

Por: investigaciones TUCUY

     Nació en Ávila, España, el 28 de marzo de 1515. Su nombre, Teresa de Cepeda y Ahumada, hija de  Alonso Sánchez de Cepeda y Beatriz Dávila Ahumada. En su casa eran 12 hijos. Tres del primer matrimonio de Don Alonso y nueve del segundo, entre estos últimos, Teresa.  Escribe en su autobiografía: “Por la gracia de Dios, todos mis hermanos y medios hermanos se asemejaban en la virtud a mis buenos padres, menos yo”.

     De niños, ella y Rodrigo, su hermano,  eran muy aficionados a leer vidas de santos, y se emocionaron al saber que los que ofrecen su vida por amor a Cristo reciben un gran premio en el cielo. Así que dispusieronse irse a tierras de mahometanos a declararse amigos de Jesús y así ser martirizados para conseguir un buen puesto en el cielo. Afortunadamente, por el camino se encontraron con un tío suyo que los regresó a su hogar. Entonces dispusieronse construir una celda en el solar de la casa e irse a rezar allá de vez en cuando, sin que nadie los molestara ni los distrajese.

Santa Teresa de Jesús.

     La mamá de Teresa murió cuando la joven tenía apenas 14 años. Ella misma cuenta en su autobiografía: “Cuando empecé a caer en la cuenta de la pérdida tan grande que había tenido, comencé a entristecerme sobremanera. Entonces me arrodillé delante de una imagen de la Santísima Virgen y le rogué con muchas lágrimas que me aceptara como hija suya y que quisiera ser Ella mi madre en adelante. Y lo ha hecho maravillosamente bien”.

     Sigue diciendo ella: “Por aquel tiempo me aficioné a leer novelas. Aquellas lecturas enfriaron mi fervor y me hicieron caer en otras faltas. Comencé a pintarme y a buscar a parecer y a ser coqueta. Ya no estaba contenta sino cuando tenía una novela entre mis manos. Pero esas lecturas me dejaban tristeza y desilusión”.

     Afortunadamente el papá se dio cuenta del cambio de su hija y la llevó a los 15 años, a estudiar interna en el colegio de hermanas Agustinas de Ávila. Allí, después de año y medio de estudios enfermó y tuvo que volver a casa.

     Providencialmente una persona piadosa puso en sus manos “Las Cartas de San Jerónimo”, y allí supo por boca de tan grande santo, cuán peligrosa es la vida del mundo y cuán provechoso es para la santidad el retirarse a la vida religiosa en un convento. Desde entonces se propuso que un día sería religiosa.

     Comunicó a su padre el deseo que tenía de entrar en un convento. Él, que la quería muchísimo, le respondió: “Lo harás, pero cuando yo ya me haya muerto”. La joven sabía que el esperar mucho tiempo y quedarse en el mundo podría hacerla desistir de su propósito de hacerse religiosa. Y entonces se fugó de la casa. Dice en sus recuerdos: “Aquel día, al abandonar mi hogar sentía tan terrible angustia, que llegué a pensar que la agonía y la muerte no podían ser peores de lo que experimentaba yo en aquel momento. El amor de Dios no era suficientemente grande en mí para ahogar el amor que profesaba a mi padre y a mis amigos”.

     La santa determinó quedarse de monja en el convento de Ávila. Su padre al verla tan resuelta a seguir su vocación, cesó de oponerse. Ella tenía 20 años. Un año más tarde hizo sus tres juramentos o votos de castidad, pobreza y obediencia y entró a pertenecer a la Comunidad de hermanas Carmelitas.

     Poco después de empezar a pertenecer a la comunidad carmelitana, se agravó de un mal que la molestaba. Quizá una fiebre palúdica. Los médicos no lograban atajar el mal y éste se agravaba. Su padre la llevó a su casa y fue quedando casi paralizada. Pero esta enfermedad le consiguió un gran bien, y fue que tuvo oportunidad de leer un librito que iba a cambiar su vida. Se llamaba “El alfabeto espiritual”, por Osuna, y siguiendo las instrucciones de aquel librito empezó a practicar la oración mental y a meditar. Estas enseñanzas le van a ser de inmensa utilidad durante toda su vida. Ella decía después que si en este tiempo no hizo mayores progresos fue porque todavía no tenía un director espiritual, y sin esta ayuda no se puede llegar a verdaderas alturas en la oración.

     A los tres años de estar enferma encomendó a San José que le consiguiera la gracia de la curación, y de la manera más inesperada recobró la salud. En adelante toda su vida será una gran propagadora de la devoción a San José, Y todos los conventos que fundará los consagrará a este gran santo.

     Teresa tenía un gran encanto personal, una simpatía impresionante, una alegría contagiosa, y una especie de instinto innato de agradecimiento que la llevaba a corresponder a todas las amabilidades. Con esto se ganaba la estima de todos los que la rodeaban. Empezar a tratar con ella y empezar a sentir una inmensa simpatía hacia su persona, eran una misma cosa.

     En aquellos tiempos había en los conventos de España la dañosa costumbre de que las religiosas gastaban mucho tiempo en la sala recibiendo visitas y charlando en la sala con las muchas personas que iban a gozar de su conversación. Y esto le quitaba el fervor en la oración y no las dejaba concentrarse en la meditación y se llegó a convencer de que ella no podía dedicarse a tener verdadera oración con Dios porque era muy disipada. Y que debía dejar de orar tanto.

     A ella le gustaban los Cristos bien chorreantes de sangre. Y un día al detenerse ante un crucifijo muy sangrante le preguntó: “Señor, ¿quién te puso así?”, y le pareció que una voz le decía: “Tus charlas en la sala de visitas, esas fueron las que me pusieron así, Teresa”. Ella se echó a llorar y quedó terriblemente impresionada. Pero desde ese día ya no vuelve a perder tiempo en charlas inútiles y en amistades que no llevan a la santidad. Y Dios en cambio le concederá enormes progresos en la oración y unas amistades formidables que le ayudarán a llegar a la santidad.

     Teresa tuvo dos ayudas formidables para crecer en santidad: su gran inclinación a escuchar sermones, aunque fueran largos y cansones y su devoción por grandes personajes celestiales. Además de su inmensa devoción por la Santísima Virgen y su fe total en el poder de intercesión de san José, ella rezaba frecuentemente a dos grandes convertidos: San Agustín y María Magdalena. Para imitar a esta santa que tanto amó a Jesús, se propuso meditar cada día en la Pasión y Muerte de Jesús, y esto la hizo crecer mucho en santidad. Y en honor de San Agustín leyó el libro más famoso del gran santo “las Confesiones”, y su lectura le hizo enorme bien.

     Como las sequedades de espíritu le hacían repugnante la oración y el enemigo del alma le aconsejaba que dejara de rezar y de meditar porque todo eso le producía aburrimiento, su confesor le avisó que dejar de rezar y de meditar sería entregarse incondicionalmente al poder de Satanás y un padre jesuita le recomendó que para orar con más amor y fervor eligiera como “maestro de oración” al Espíritu Santo y que rezara cada día el Himno “Ven Creador Espíritu”. Ella dirá después: “El Espíritu Santo como fuerte huracán hace adelantar más en una hora la navecilla de nuestra alma hacia la santidad, que lo que nosotros habíamos conseguido en meses y años remando con nuestras solas fuerzas”.

     Y el Divino Espíritu empezó a concederle Visiones Celestiales. Al principio se asustó porque había oído hablar de varias mujeres a las cuales el demonio engañó con visiones imaginarias. Pero hizo confesión general de toda su vida con un santo sacerdotes y le consultó el caso de sus visiones, y este le dijo que se trataba de gracias de Dios.

     Nuestro Señor le aconsejó en una de sus visiones: “No te dediques tanto a hablar con gente de este mundo. Dedícate más bien a comunicarte con el mundo sobrenatural”. En algunos de sus éxtasis se elevaba hasta un metro por los aires (Éxtasis es un estado de contemplación y meditación tan profundo que se suspenden los sentidos y se tienen visiones sobrenaturales). Cada visión le dejaba un intenso deseo de ir al cielo. “Desde entonces – dice ella – dejé de tener medio a la muerte, cosa que antes me atormentaba mucho”. Después de una de aquellas visiones escribió la bella poesía que dice: “Tan alta vida espero que muero porque no muero”.

     Teresa quería que los favores que Dios le concedía permanecieran en secreto, pero varias personas de las que la rodeaban empezaron a contar todo esto a la gente y las noticias corrían por la ciudad. Unos la creían loca y otros la acusaban de hipócrita, de orgullo y presunción.

     San Pedro Alcántara, uno de los santos más famosos de ese tiempo, después de charlar con la famosa carmelita, declaró que el Espíritu de Dios guiaba a Teresa.

     La transverberación. Esta palabra significa: atravesarlo a uno con una gran herida. Dice ella: “Vi un ángel que venía del tronco de Dios, con una espada de oro que ardía al rojo vivo como una brasa encendida, y clavó esa espada en mi corazón. Desde ese momento sentí en mi alma el más grande amor a Dios”.

     Desde entonces para Teresa ya no hay sino un solo motivo para vivir: demostrar a Dios con obras, palabras, sufrimientos y pensamientos que lo ama con todo su corazón. Y obtener que otros lo amen también.

     Al hacer la autopsia del cadáver de la santa encontraron en su corazón una cicatriz larga y profunda.

     Para corresponder a esta gracia la santa hizo el voto o juramento de hacer siempre lo que más perfecto le pareciera y lo que creyera que le era más agradable a Dios. Y lo cumplió a la perfección. Un juramento de estos no lo pueden hacer sino personas extraordinariamente santas.

     En aquella época del 1500 las comunidades religiosas habían decaído de su antiguo fervor. Las comunidades eran demasiado numerosas lo cual ayudaba mucho a la relajación. Por ejemplo el convento de las carmelitas de Ávila tenía 140 religiosas. Santa Teresa exclamaba: “La experiencia me ha demostrado lo que es una casa llena de mujeres. Dios me libre de semejante calamidad”.

     Un día una sobrina de la santa le dijo: “Lo mejor sería fundar una comunidad en que cada casa tuviera pocas hermanas”. Santa Teresa consideró esta idea como venida del cielo y se propuso fundar un nuevo convento, con pocas hermanas pero bien fervorosas. Ella llevaba ya 25 años en el convento. Una viuda rica le ofreció una pequeña casa para ello. San Pedro de Alcántara, San Luis Beltrán y el obispo de la ciudad apoyaron la idea. El Provincial de los Carmelitas concedió el permiso.

     Sin embargo la noticia produjo el más terrible descontento general y el superior tuvo que retirar el permiso concedido. Pero Teresa no era mujer débil como para dejarse derrotar fácilmente. Se consiguió amigos en el palacio del emperador y obtuvo una entrevista con Felipe II y este quedó encantado de la personalidad de la santa y de las ideas tan luminosas que ella tenía y ordenó que no la persiguieran más. Y así fue llenando España de sus nuevos conventos de “Carmelitas Descalzas”, poquitas y muy pobres en cada casa, pero fervorosas y dedicadas a conseguir la santidad propia y la de los demás.

     Se ganó para su causa a San Juan de la Cruz, y con él fundó los Carmelitas descalzos. Las carmelitas descalzas son ahora 14,000 en 835 conventos en el mundo. Y los carmelitas descalzos son 3,800 en 490 conventos.

     Por orden expresa de sus superiores Santa Teresa escribió unas obras que se han hecho famosas. Su autobiografía titulada “El libro de la vida”; “El libro de las Moradas” o Castillo interior; texto importantísimo para poder llegar a la vida mística. Y “Las fundaciones: o historia de cómo fue creciendo su comunidad. Estas obras las escribió en medio de mareos y dolores de cabeza. Va narrando con claridad impresionante sus experiencias espirituales. Tenía pocos libros para consultar y no había hecho estudios especiales. Sin embrago sus escritos son considerados como textos clásicos en la literatura española y se han vuelto famosos en todo el mundo.

     Santa Teresa murió el 4 de octubre de 1582 y la enterraron al día siguiente, el 15 de octubre. ¿Por qué esto? Porque en ese día empezó a regir el cambio del calendario,  cuando el Papa añadió 10 días al almanaque para corregir un error de cálculo en el mismo que llevaba arrastrándose ya por años. 

Oración a Santa Teresa de Jesús de San Alfonso de Ligorio

Oh, Santa Teresa, Virgen seráfica, querida esposa de Tu Señor Crucificado, tú, quien en la tierra ardió con un amor tan intenso hacia tu Dios y mi Dios, y ahora iluminas como una llama resplandeciente en el paraíso, obtén para mi también, te lo ruego, un destello de ese mismo fuego ardiente y santo que me ayude a olvidar el mundo, las cosas creadas, aún yo mismo, porque tu ardiente deseo era verle adorado por todos los hombres.

Concédeme que todos mis pensamientos, deseos y afectos sean dirigidos siempre a hacer la voluntad de Dios, la Bondad suprema, aun estando en gozo o en dolor, porque Él es digno de ser amado y obedecido por siempre.

Obtén para mí esta gracia, tú que eres tan poderosa con Dios, que yo me llene de fuego, como tú, con el santo amor de Dios.   

Amén.

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