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CREACIÓN DEL DISTRITO INDEPENDENCIA.

Por: Jesús Antonio Silva I.

Creación del distrito Independencia 05 de Diciembre del 1967.

     El martes 5 de diciembre de 1967 la Asamblea Legislativa del estado Miranda presidida por el Diputado Domingo Morales Torrella constituyen el distrito (hoy municipio) Independencia con su capital en Santa Teresa del Tuy, la asamblea legislativa de Miranda estaba integrada además por personalidades como los diputados Arnaldo Arocha, Said Raidan, Hugo Briceño Salas, Freddy Delgado, entre otros; una grafica de la época ilustra algunos diputados junto a Gonzalo Álvarez presidente de la Junta Comunal y Gustavo Rodríguez Ramos luego concejal. 

     Santa Teresa del Tuy en 1967 era un pueblo que estaba incrementando su población de 11.003 habitantes según el censo de 1961 a los 14.546 habitantes censados en 1971. 

     La lucha social del Comité Pro Distrito estuvo en manos de tereseños y residenciados en esta población citare en primer lugar algunos nombres de los que menos se habla como lo son: Pedro Vicente Núñez, Valerio Bolívar, José Antonio Rodríguez, José Díaz D, Agustín Poleo, Félix Balza, Raimundo Álvarez, Juan Bandez, y Jorge Espindola entre otros. 

     Y Así mismo se van borrando los nombres de los Concejales que representaron a Santa Teresa del Tuy en el Concejo Municipal del Distrito Paz Castillo como fueron Rubén Enacán, José Rafael González, Pedro Tiburcio Rodríguez, Ramón Vicente Hernández, Gustavo Hernández, Félix Carpio, Aquiles Rodríguez que llego incluso a presidirla. 

     Hoy Santa Teresa del Tuy, es la ciudad capital del municipio Independencia, rodeada de las urbanizaciones y barrios que integran la parroquia del mismo nombre y que hasta el 5 de diciembre de 1967 no pasaban de ser terrenos ocupados por haciendas agropecuarias, pertenecientes al distrito Paz Castillo, tal es el caso de “El Cujial”, “El Socorro” hoy ”La Esperanza”; tablones de caña de azúcar de la hacienda “Mopia” hoy “Mariscal de Ayacucho”, “Independencia” y “Ciudad Losada” o el caso de la urbanización “Las Flores” que formo parte del sector aun conocido como “La Vaquera” y la “Granja Mibelli” o “El Calvario” en el presente urbanizaciones “Buena Vista”, “Altamira” “Alta Vista” y otras.

     En fin el desarrollo industrial y residencial a veces borra la identidad de los pueblos dándoles nombres que no son los que por siglos tuvieron esos terrenos; afortunadamente la nueva parroquia conserva el nombre de Cartanal al igual que una de sus principales urbanizaciones como es “Las dos Lagunas” y barrios como “La Damatera y Tomuso”. Que preservan nuestra identidad.

Las viejas pulperías de mi pueblo.

Por: Manuel V. Monasterios G.

Calles de Cúa, carboncillo.

     Las crónicas y los historiadores han sido un poco mezquinos al describir el origen, la fundación y el crecimiento de nuestras ciudades y pueblos, colocando en lugar muy oculto, tal como si fuese pecado hablar de las pulperías y los pulperos. La verdad es que en un pueblo podían que pasar años para construir el templo, la casa de gobierno, la cárcel y el hospital, pero desde el primer día estaba el pulpero como centro económico de la nueva ciudad, para garantizarle a la comunidad el suministro de los comestibles y el estipendio de alcoholes a la nueva población.

Anuncio Publicitario, Semanario Cué 1932.

Anuncio Publicitario en RETO 70 año 1970.

     Los hidalgos que llegaron de la madre patria consideraban el trabajo en general como una actividad impropia de su condición aristocrática. Un caballero español, un noble aunque fuese de baja categoría jamás se podría dedicar a profesiones reservadas a las clases bajas. Pulpero, médico, artesano, agricultor no eran las profesiones de los “hijos de alguien” o hidalgos. Ellos podían pertenecer a Las Milicias de Blancos, hacerse curas o letrados en leyes. Para los trabajos manuales estaban los esclavos. Para la pulpería llegaban los canarios (Nativos de la islas Canarias). Eran los isleños los pulperos, los mayordomos de las haciendas cacaoteras, los arrieros que llevaban y traían mercancías. Eran los cosecheros medianeros. Los fundadores de pueblos. Los Tenientes de Justicia. Jueces de Comisos, como Juan Francisco de León, canario fundador de Panaquire, en la región de Barlovento y cabeza visible del alzamiento de hacendados y cosecheros contra el monopolio impuesto por la Real Compañía Guipuzcoana en el siglo XVIII.

     F. Depons, viajero francés, investigador y cronista nos describe la pulpería caraqueña de comienzos del siglo XIX:”Su surtido consiste en cerámica, quincalla barata, herramientas, vinos, azúcar, jamón, grasas, frutos secos, queso, tafia, etc. Sobre otras tiendas tiene la ventaja de no estar obligadas a cerrar los días de fiesta y los domingos. Son tan necesarias que hay que tenerlas abiertas desde el alba hasta las nueve de la noche. (….)Para no engañarse, no hay objeto que se venda con menos del ciento por ciento de beneficio, a menudo el doble o el triple. Es así, a costa de detalles desagradables y penosos como se  echan las bases de fortunas que no se dan en ningún otro oficio”.

Imagen de La Azucena la casa comercial más antigua de Cúa.

Esta publicidad aparecida en el primer periódico de Cúa el “Semanario Cué” data de 1933.

     Las grandes fortunas amasadas durante el período colonial están atadas a la producción de cacao y añil con la explotación mano de obra esclava y a la venta de mercancías a través de  las pulperías y tiendas. Los” grandes cacaos” o los mantuanos eran propietarios de estos expendios de mercancías, pero tenían prohibido atenderlas, para lo cual siempre contaban con los emigrantes canarios. Éstos casi siempre terminaban montando pulpería propia. En la historia colonial hay casos muy interesantes como el terorense (Gran Canaria) Don Bernardo Rodríguez del Toro ( Primer Marqués) quien además de gran hacendado, era mercader importador y exportador, armador propietario de barcos mercantes y propietario de una cadena de pulperías y tiendas en las principales ciudades del país. Todas atendidas por sus paisanos. Don Juan Vicente Bolívar y Ponte, el padre de Simón Bolívar, era propietario en el puerto de la Guaira, específicamente en el callejón Muchinga, detrás de la casa de Compañía Guipuzcoana de varios almacenes para surtir de mercancía importada el comercio caraqueño, además de ejercer el cargo de oficial real (Agente aduanero para controlar el contrabando).

     Muy conocido es el caso del canario Don Sebastián Francisco de Miranda, portuense (Puerto de la Cruz), padre del Precursor Generalísimo Don Francisco de Miranda, quien era un mercader con una tienda de géneros alternada con víveres, se le acusa de indigno de portar el uniforme y distintivos de la Milicias de Blancos, por su condición de pulpero y amasador de pan (Panadero). La sociedad colonial era totalmente estamentaria, muy rígida en los usos sociales.

Por decisión del Consejo de Indias, el 20 de diciembre de 1804 estableció la diferencia entre bodegueros y pulperos, considerando que la bodega se dedica a las mercancías importadas  (Mayoreo). Los pulperos estaban en el último escalafón de la sociedad colonial venezolana.

     La Independencia nacional, en los primeros años de gran violencia, tuvo como protagonistas algunos pulperos que cambiaron el mostrador por las armas. José Tomás Boves, fue un exitoso comerciante radicado en Calabozo. Francisco Rosete, el azote de Ocumare del Tuy en el pavoroso año de 1814, era un aventajado pulpero en el pueblo de Taguay.  El General Ezequiel Zamora, máximo caudillo militar de la Guerra Federal en 1859, también fue un próspero pulpero de Villa de Cura.

     La pulpería durante el siglo XIX y parte del siglo XX era el alma de las comunidades, allí lo mismo se vendía una libra de tasajo, o un kilo de queso; se discutía del último alzamiento de algún caudillo colorado o azul; se leía la prensa nacional; se prestaba dinero a interés; se jugaba en la trastienda una partida de dominó, de blanco y negro; se jugaba  a los gallos de pelea, o se apostaba al boche clavado en el anexo campo de bolas criollas. Es cierto que su actividad era machista, las damas debían estar en su casa y jamás pisar esos “clubes masculinos” llamados pulperías. Generalmente el padre de familia era el encargado de realizar las compras personalmente. Las muchachas del servicio también realizaban las compras y recibían los bonos, cartoncitos donde se marcaban los gastos hechos, por ejemplo si se gastaba un bolívar se le anotaba un bono de seis céntimos. Estos bonos se cambiaban por efectivo, también se gastaban en la misma pulpería. A los muchachos que también hacían los mandados se les daba la ñapa, la cual podía ser un caramelo, “rule” como le decían al papelón, o San Simón que era papelón con queso blanco llanero.

Publicidad año 1932 Primera venta de gasolina que funcionó en Cúa (Los Corrales).

Publicidad  Reto 70 año 1969.

     En las pulperías se fiaba a algunas personas que trabajaban y cobraban semanal o quincenal, religiosamente los sábados o el fin de quincena se cancelaba, porque si no le cortaban el crédito. El “fiao” se aplicaba a personas selectas, en todas las pulperías había letreros muy grandes, aunque mucha gente no sabía leer, que confirmaban la acción del fiar o no.

Algunos de estos letreros afirmaban:

Aquí murió el fiar /y el prestar también murió /Porque lo ayudó/a morir el mal pagar.

Otro impreso decía en letras grandes y negras:

Si fío pierdo lo mío/ Si cobro, al cobrar molesto/ y para librarme de esto/Ni fío, ni doy, ni presto.

Hoy no fío, mañana, sí.

.- El que fía no está, salió a cobrar.

.- Sólo confiamos en Dios los demás pagan de contado.

.- El que fiaba murió  saludos le dejó.

.- Sólo le fiamos a los mayores de cien años que traigan a sus abuelos como fiadores.

    El clásico de todos los avisos una policromía, por el vestuario se podía deducir que eran norteamericanos. El cuadro generalmente enmarcado con veradas de caña amarga, dividido por la mitad, del lado izquierdo un personaje arruinado, flaco, con ropas roídas, las manos en la cabeza, rodeado de ratas y papeles, con la caja fuerte vacía y el letras arqueadas las palabras: “Yo vendí a Credito” y del lado derecho un personaje gordo , bien vestido, reflejando bonanza, con la caja de caudales llena que decía:” Yo vendí al contado”.

     Este cromo impreso a color debe haber influido mucho en el inconsciente colectivo del venezolano. El estereotipo del triunfador y del fracasado por el manejo adecuado del “fiao” o venta a crédito. En esos años se usaban poco los bancos, todas las operaciones se realizaba con moneda de curso legal. Nadie emitía un cheque, eran más aceptados los vales, los pagarés y los giros para operaciones de mayor cuantía. 

     La mejor ubicación de las pulperías era en las esquinas de la cuadra, porque tenían tres o cuatro puertas por el frente y una por la esquina. El mostrador de madera ocupaba todo lo ancho, dejando un espacio para los clientes, en los andenes, generalmente de ladrillo se habían  adosado unas argollas donde se amarraban los burros y las mulas, utilizados como transporte de mercancias, al final del día había un muchacho encargado de recoger los cagajones que dejaban las bestias.

    Contra la pared estaban las armaduras de madera donde se colocaban en orden pre-establecido gran parte de la mercancia. Papelones, botellas de ron, aguardiente legal, pues el de contrabando estaba en una caleta, cerveza, anis del mono,, vino tinto. Había en la armadura un departamento especial para las velas, unas eran de cera y otras de cebo, estas últimas estaban colgadas en un especie de racimo. Al lado los mazos y las cajetillas de cigarrillo, los tabacos artesanales, junto al papel de escribir, los sobres, los lápices,las plumas, las plumillas, la tinta, entre otros.

La bodega del Señor Delpiani en La Magdalena, Una reliquia y una añoranza de otras épocas.

RESUMEN GEOGRÁFICO HISTÓRICO DE LA CIUDAD DE LOS OCUMARES DEL TUCUY (OCUMARE DEL TUY)

Por: Juan José Flores †

SITUACIÓN GEOGRÁFICA

     Ocumare del Tuy se encuentra al sur del Estado Miranda y forma parte de la depresión casi cerrada de los Valles del Tuy, entre la Cordillera de la Costa y la Serranía del Interior y está situada en una meseta alta a orillas del Río Tuy, a 213 metros sobre el nivel del mar, a los 10 grados, 7 minutos latitud Norte y a 0 grados, y 15 segundos al Oriente de Caracas. Su temperatura es cálida y sana con una media de 26 grados y medio.

LIMITES

Por el Norte, con los Distritos Simón Bolívar y Cristóbal Rojas. Por el Sur, con los Estados Guárico y Aragua.

Por el Este, con el Municipio la Democracia

Por el Oeste, con el Distrito Urdaneta.

ÁREAS

El Municipio tiene una superficie de 231.33 kilómetros cuadrados. La Ciudad tiene una área urbana de 42 kilómetros cuadrados.

EXPLOSIÓN DEMOGRÁFICA.

Para el año de 1986, la Ciudad tenía una población que está entre los 90 a 100 mil habitantes.

VÍAS DE COMUNICACIONES.

Carretera Nacional que une a Ocumare del Tuy con Charallave.

Carretera Nacional que une a Ocumare del Tuy con Cúa.

Carretera Inter Urbana que une a Ocumare del Tuy con San Francisco de Yare – Santa Teresa del Tuy.

Carretera Colonia Mendoza – Cúa y San Casimiro.

Autopista Caracas – Valencia, cuya conexión se efectúa mediante el Distribuidor Los Totumos.

AEROPUERTOS.

Existe un Aeropuerto tipo D; ubicado al Lado Norte del Río Tuy. longitud de la pista de aterrizaje 1.500 metros, área del 66 has., cuenta con Terminal de Pasajeros. Torre de Control y Despacho de Vuelo.

ANÁLlSIS DE SU SUELO

Arcilloso: Materia orgánica 2.21. nitratos 8, fosfatos 1,23, calcio 150.0, ph 7,76. alcalinidad elevada.

Franco arcilloso: Materia orgánica 0,70, nitratos 5, fosfatos 1.03, potasio 12.5. calcio 115,0, ph 7,60 alcalinidad mediana.

Arcilloso: Arena 22,45. Limo 38,25, Arcilla 38,46.

     Al Suroeste de Ocumare del Tuy, o sea en la llamada Colonia Mendoza, hay presencia de un suelo arcilloso de aproximadamente 25 ctms. de profundidad; la cual es una arcilla friable y negra superpuesta a un estrato franco-arenoso de color pardo aliváceo amarillento de escaso grosor; unos 10 ctms. a lo máximo. Por debajo de este último aparece una arcilla plástica de color negruzco y pesada. Como puede verse, estos suelos son de poco drenaje y por lo tanto conservan su humedad, lo que unido a la constante renovación de los vientos aliseos que nos vienen del Este, permiten la gran fertilidad de estas tierras, lo que hizo exclamar al Obispo Martí, con motivo de su visita Pastoral en le año 1783. “En esta maravillosa tierra se da todo lo que se siembre”.

HIDROGRAFÍA.

     Ocumare del Tuy pertenece a la cuenca del Río Tuy, cuya longitud es de 244 kilómetros cuadrados y una amplitud de 7.400 kilómetros cuadrados. El Río Tuy. cruza el Municipio de Oeste a Este, por su margen Sur, recoge las aguas de los ríos Ocumarito, Araguita, Quebrada Angina, Quebrada Yarito, Río Marare, Río Súcuta, Quebrada San Miguel, Quebrada el Ancón, el Río Lagartijo está en su jurisdicción pero desemboca fuera de su Territorio.

     Por su margen Norte: Al Río Tuy, desembocan la Quebrada Premaria, Quebrada Charallave y la Quebrada Colón. Sobre el Río Ocumarito, se construyó una presa de concreto. Arco de Bóveda de 163 metros de longitud, con una capacidad de nivel de aguas normales de 6,90 Mm3. El embalse forma parte del sistema de aducción CamataguaOcumarito-Lagartijo y además permite la regulación de los caudales naturales.

RASGOS HUMANOS.

     En lo humano, la base del poblamiento de Ocumare fue el indígena, más tarde intervinieron el Europeo y el Africano. Los habitantes Pre-hispánicos del territorio que hoy conforma a Ocumare pertenecían al área cultural Costa Caribe y fueron denominados QUIRIQUIRES, lo cual traducido significa “Hombre de Hombres”. La primera noticia de la existencia de tan aguerridos indígenas, se tuvo en la oportunidad, cuando en el año 1563 se intenta conquistar el Valle del Tuy; de esta acción se encarga el Lic. Bernáldez, junto con el Mariscal Gutiérrez de la Peña y para tal efecto llegar a las Sabanas de Guaracarima, situada en el hoy Territorio Aragueño cerca del Tío Tiquire, con unos cien hombres bien apertrechados, encontrando a los indios Arbacos y Meregotes en pie de guerra, éstos, conociendo las intenciones conquistadoras por parte de los extraños, llamaron en su ayuda a los QUIRIQUIRES, sus vecinos y aliados, los cuales subieron en plan de guerra aguas arriba del Río Tuy, hasta llegar a las inmediaciones del Río Tiquire.

     Los españoles al contemplar el abra del Río Tuy, que en todo su esplendor corría caudaloso y viendo sus contornos rodeados de una inmensa cantidad de indios listos para combatir, sintieron un pánico cerval, el cual se acrecentó ante lo intrincado y profundo de la selva; la llegada a este sitio sólo sirvió para reconocer la posición de los naturales en la defensa de su País, aumentando así el terrible miedo que les acompañaba, de suerte que sin atreverse a continuar, determinaron muy razonablemente retirarse a su bastión de las Sabanas de Guaracarima. Ante esta imposibilidad en la conquista del codiciado Territorio, lo llamaron el Valle del Miedo. Este Valle, no debe confundirse con el Valle de Cáncer, ya que el primero está situado al sureste mientras que el segundo está hacia el norte.

Casa del Vizconde de San Bernardo.

Esta Casona junto con su tierra perteneció a Don Bernardo Rodríguez del Toro, fundador de esa casa marquecina, fue esta la primera tierra que adquirió en Venezuela y la cual presentó al rey de España para recibir el título de Vizconde, años después recibió el título de Marquez, con el cual se le conoce a través de la historia.

Bajada de la Máquina.

Se llamó así, lo que es hoy la parte Sur de la Avenida Miranda. El pueblo la llamó Bajada de la Máquina debido a que un señor de apellido Betancourt, tenía instalada en ella un comercio donde se pilaba y molía maíz, por lo cual tenía instalada una gran máquina para el proceso de pilada y molienda del citado grano.

Cúa un pueblo con dos Patronas

Por: Manuel Vicente Monasterios.

Santa Rosa de Lima y Nuestra Señora del Rosario.

     La antigua hacienda Marín, ubicada en  los valles del Tuy es el núcleo fundacional de la actual población de Cúa, a finales del siglo XVII la adquiere el canario Don Bernardo Rodríguez del Toro, futuro Marqués del Toro, quien conjuntamente con todos los demás propietarios de las grandes haciendas de cacao, solicitan autorización eclesiástica para fundar una capellanía o curato para la atención de la población de esclavos en la administración de Sacramentos y la Misas, en concordancia con lo dispuesto por la Iglesia Católica.

     El 9 de septiembre de 1673 llega a la ciudad de Caracas Fray Antonio González de Acuña con el nombramiento de Obispo, éste sacerdote nacido en Lima (Perú) es el autor de la primera biografía de Santa Rosa de Lima  y además por mandato del Vaticano le correspondió llevar el juicio sobre la canonización de la santa peruana. Su gobierno eclesiástico de la provincia de Caracas (Venezuela) dura nueve años, hasta el 22 de febrero de 1882 con su fallecimiento. El  fervor del obispo por Santa Rosa se manifiesta promoviendo  en su jurisdicción la devoción por la milagrosa santa peruana. El Real Seminario de Caracas antecedente la la Universidad Central se coloca bajo la protección de Santa Rosa, igualmente se fundan pueblos como Santa Rosa de los Cerritos de las cercanías de Barquisimeto, entre otros.

Imagen de Santa Rosa de Lima.

Don Bernardo Rodríguez del Toro y los hacendados dueños de esclavos quienes tenían que cancelar los estipendios para el mantenimiento del cura, construir capilla, mantenerla con sus ornatos, imágenes y campana con decencia adecuada, solicitan autorización al obispo González de Acuña para que se designe como patrona a Santa Rosa. Es así que la capellanía o curato es denominado en los libros y documentos de la época como Santa Rosa de Marín, la fecha exacta de la fundación hasta ahora no se  tiene, se toma como fecha de fundación o erección el 18 de octubre de 1690 correspondiente a la primera partida del libro más antiguo de su archivo y está firmada por Don Pedro de Salas.

Desde finales del siglo XVII la imagen de la venerada Santa Rosa está unida a Fe de los habitantes de Cúa, primero como Patrona hasta el año 1774, año  en que por disposición del Provisor Eclesiástico Presbítero José Muñoz se escoge como patrona principal a Nuestra Señora del Rosario y como patrona menos principal a Santa Rosa de Lima. Al trasladar el templo a su nueva ubicación, la misma que tiene hoy, la venerada imagen de Santa Rosa quedó en un oratorio de la Hacienda Marín hasta 1914, por disposición del padre Luís Alejandro Yumar fue entregada al cuidado del señor Benigno Díaz, quien promueve su primera sociedad, la cual se instaló en 1921, el párroco era el padre Jesús María Pellín (Monseñor Pellín).Sociedad que sigue vigente hasta hoy.

Santa Rosa representa la fe de un pueblo católico, también está unida a la historia de Cúa, cuya primera denominación fue Santa Rosa de Marín,  la leyenda también se teje alrededor de una imagen que lloró anunciando la tragedia del 6 de abril de 1964, a las 11:58 de la noche, el tanquero Esso Maracaibo, cargado con 296.000 barriles de petróleo se estrelló contra las pilas 21 y 22 del Puente General Rafael Urdaneta, inaugurado dos años antes., ocurrió la tragedia de la caída del puente sobre el lago de Maracaibo.

Cúa celebra la fiesta de su primera patrona durante el mes de agosto y el día  30 sale en la tradicional procesión, de la misma forma como lo ha hecho por más de 300 años.

Imagen de Nuestra Señora del Rosario de Cúa, estado Miranda, Venezuela.

NUESTRA SEÑORA DEL ROSARIO DE CUA

Por: investigaciones TUCUY.

     ¡Y HABIENDO ENTRADO DONDE ESTABA ELLA, LE DIJO! “DIOS TE SALVE, LLENA DE GRACIA, EL SEÑOR ES CONTIGO” Con estas palabras el ángel saludó a María y los católicos hemos repetido esas palabras por más de 500 años.

     Como lo recuerda el Martirologio Romano el Papa Pío V ordenó en 1572 que se conmemorara anualmente a Nuestra Señora de las Victorias para obtener la misericordia de Dios sobre su Iglesia, para agradarle sus innumerables beneficios y principalmente, para darle gracias por haber salvado a cristiandad del dominio árabe (Turcos) en la victoria de los cristianos en la Batalla de Lepanto (Grecia) en el año de 1571. Según el Papa, aquella victoria militar fue una respuesta del cielo a las oraciones y procesiones del rosario organizadas por las cofradías romanas, en el momento en que se libraba la famosa batalla, donde Don Miguel de Cervantes, el autor de Don Quijote, recibió una herida y con ella su famoso Apodo del “Manco de Lepanto”.

Imagen de Nuestra Señora del Rosario de Cúa.

     En el año de 1573 el Papa  Gregorio XIII cambió en nombre de las fiestas de la Victoria por el de fiestas del Rosario y determinó que se celebrase el primer domingo del mes de octubre, día en que se había ganado la batalla (7 de octubre de 1571). El  5 de agosto de 1716, día de Santa María la Mayor, los cristianos los cristianos infligieron otra derrota a los turcos en Peterwardein (Hungría), por ese motivo el Papa Clemente XI extendió a toda la Iglesia universal la fiesta de Nuestra Señora del Rosario, el 7 de octubre, pero celebrándola el primer domingo del mes.

     En la Edad Media se saludaba al Virgen con el título de rosa (Rosa Mystica), como símbolo de la alegría. Se adornaban sus imágenes, con ramos y coronas de rasas, en latín medieval ROSARIUM, es decir que el nombre proviene de la ornamentación. Las cuentas que llevaban quienes rezaban con una cuerda de nudos, al igual que lo hacían judíos y árabes, también se asocia al nombre de la Virgen adornada con  rosas y se denomina ROSARIO. Al comienzo esos nudos eran muy sencillos, una simple curda, pero poco a poco se le agregaron elementos de orfebrería y se le incrustan piedras preciosas, perlas, oro, plata. Se acostumbraba como promesa a la Virgen dotarle de hermosas joyas en forma de rosario. En nuestro pueblo de Cúa, la Virgen del Rosario tiene varios rosarios de oro 18 y 24 kilates, donados durante la Colonia, los cuales forman parte del patrimonio de nuestra parroquia. Las Joyas están a buen resguardo, pero en alguna ocasión el pueblo católico debe conocer por lo menos en fotos. Clarificamos al hampa que esas joyas no están en la Parroquia de Cúa, ni en poder del Cura Párroco, no sea que pase por la mente de algún “malandrín” se entere de esta noticia, y quiera ponerle la mano.

Nuestra Señora del Rosario de Cúa.

     Nuestro pueblo de Cúa durante sus primeros años de existencia como Capellanía, pueblo del partido del Tuy arriba, se le denominó como Santa Rosa de Marín, en honor a la Santa Limeña y primera Santa de América. Esto ocurrió entre 1673 y 1690, en este último año se hace la primera referencia escrita en el libro más antiguo encontrado durante la Visita Pastoral del Obispo Martí y como no habían documentos de fundación se tomó la fecha 18 de octubre de 1690, como se acostumbraba entonces, esa es la fecha de la partida más antigua encontrada por el Obispo Martí, en su Visita durante el año de 1783. Santa Rosa de Lima continúa como Patrona de Cúa hasta 1752, año de su elevación como Parroquia, donde se designa como Patrona de Cúa a NUESTRA SEÑORA DEL ROSARIO y como Patrona “menos principal” a SANTA ROSA DE LIMA. Se infiere que este cambio de Patrona se produce, no por discriminación a Santa Rosa, ni por Referenda de los católicos cueños, sino por la cercanía entre Charallave y Cúa, pues éste primer pueblo fue elevado a Parroquia primero que Cúa, con el Patronato de la Santa Limeña.

    En a visita Pastoral del Obispo Juan José Escalona y Calatayud a Cúa se hace una reseña de las imágenes que tenía el templo, su estado y condición y con referencia a la imagen de Nuestra Señora del Rosario señala que la misma había pertenecido a uno de templos caídos en Caracas  por efectos del terremoto de 1641.

MARIA TERESA CASTILLO. UNA TUYERA DE PROYECCION UNIVERSAL

Por: investigaciones TUCUY.

María Teresa Castillo.

     Queremos dese TUCUY.COM rendir un humilde homenaje, en nombre de las mujeres y los hombres del Tuy, coterráneos de la cueña más relevante del siglo XX.

    MARÍA TERESA CASTILLO nació en el mismo pueblo caluroso donde salieron venezolanos de la talla de José María Carreño, Ezequiel Zamora, Cristóbal Rojas, Emma Soler, Evencio Castellanos, Luis  Ordáz, Miguel García Mackle, para mencionar sólo algunos de los hijos e hijas ilustres de Cúa. Corría el año de 1908, la dictadura del General Cipriano Castro se balanceaba entre  el seudo nacionalismo y la enfermedad que lo obliga a dejar la presidencia en manos de su compadre el General Juan Vicente Gómez , quien aprovecha la oportunidad y lo saca del poder mediante un golpe seco, el 19 de diciembre de 1908. Nace María Teresa Castillo el 15 de octubre de aquel año, en la colonial hacienda de Bagre, propiedad de su familia, dedicada  a la producción de café para la casa exportadora Dumlop & Cia.

     Cúa era como todos los pueblos de la época, abandonada a su suerte, analfabetismo, pobreza y miedo caracterizaban la vida de una región donde apenas 50 años antes existía la esclavitud como motor de la economía, ya no era el amo o el caporal con el látigo y cepo quien imponía la autoridad, sino algún coronel de montonera, “chacharo” o “capachero”, como les llamaban despectivamente los centrales, a esos hombres de la montaña, acompañantes del General Castro que llegaron con la Revolución Restauradora del año 99 y se hicieron los nuevos amos de “la gran hacienda llamada Venezuela”. Generalmente eran aventureros que “tiraban la parada” en busca de dinero y poder, un coronel arbitrario, lujurioso y ladrón, lo primero que hacía era ponerle el ojo a las fincas más productivas y hermosas de la zona, luego le ponía el ojo a la hija del hacendado y por cualquier método: El matrimonio por conveniencia, hasta llegar al  encarcelamiento del propietario por “enemigo” del gobierno. Pasaba por obra de arbitrariedad, el abuso y la violencia de guerrillero” come casabe” a “señor feudal” de la región, amo y padrote hasta donde le alcanzaba la vista.

      Así fue como el hermano del general Juan Vicente Gómez: Don Juancho se hizo dueño de todas las tierras desde Cúa hasta Ocumare del Tuy, uniendo en una sola posesión los antiguos latifundios de los Condes y Marqueses, los “grandes cacaos” del período colonial, esas colosales haciendas cacaoteras, ya deforestadas, se les llamó la Gran Posesión Mendoza con una extensión de más 300 Km2. También el la zona de Santa Teresa se apoderó de la gran posesión Tumuso, que abarcaba el triangulo Santa Teresa, Charallave, Santa Lucía. Además Don Juancho Gómez, Hermano del Vicepresidente, era el Presidente del Estado Miranda, como se le denominaba en la época a la figura que hoy llamamos gobernador. La capital del Estado Miranda  estuvo en Ocumare del Tuy desde  1904 hasta 1927.

     Ser hacendado, en aquellos años era estar sometido a la presión terrófaga de los Gómez, quienes ya tenían el monopolio de todos los mataderos del país. Venezuela todavía no se perfilaba como país productor de petróleo. El General Gómez en 1908 representaba el poder económico surgido a la sombra del gobierno del parlanchín General Cipriano Castro; éste se había convertido en un escollo, por sus desplantes ante las potencias mundiales, para los nuevos ricos que buscaban el poder sin Castro. Un castrismo sin Castro representado por el hombre que se había transformado, en nueve años de ejercicio de la Vicepresidencia de Venezuela, en el verdadero y máximo poder económico y político del país.

     En esa época semifeudal nace María Teresa, en un medio social muy duro para sobrevivir y progresar y si se era mujer el único destino era “parir como Dios manda” y obedecer, primero al padre y luego al marido. Esto se cuenta hoy y no se tiene la dimensión exacta de lo poco que significaba en la Venezuela de comienzos del siglo XX ser mujer. La mayoría de los espacios eran ocupados por los hombres, una señorita “digna” no podía, estudiar sino en colegios de monjas, solo en Caracas y algunas capitales. La formación era para ser madre “ejemplar”: Perfecta ama de casa, soportar las “queridas” que su marido tenía, pues eso era normal y aceptado socialmente, la esposa era una “sierva”, nacida para sufrir pacientemente, eso si con mucha dignidad,  sin derechos sociales, económicos y mucho menos políticos.

      Una joven si los 18 años no se había casado, se decía que se había quedado para “vestir santos”. Si una mujer tenía que trabajar fuera de casa era calificado en aquella sociedad venezolana como “fin de mundo. Una mujer respetable tenía que estar en su casa y salir acompañada por un hombre de la familia, solo las muchachas del servicio de adentro salían solas. Uno de los primeros trabajos que cumplieron las mujeres fuera de su casa  fue como operadoras de los teléfonos de manillita y con las primeras máquinas de escribir, empezó muy tímidamente, entre familiares con bufete, la figura de la mecanógrafa.

El escritor argentino, Julio Cortázar, conversa con María Teresa Castillo, compañera de Miguel Otero Silva, en Macondo, antigua casa  de Otero Silva ubicada en Caracas, hoy demolida.

     En esa Venezuela, tan lejana en el tiempo, en las costumbres y en los valores, le tocó nacer, crecer, formarse y sobre todo luchar par a María Teresa Castillo como paradigma de la mujer venezolana del siglo XX, como la máxima representante del mundo cultural venezolano, de las inmensas tareas de las pioneras para alcanzar la igualdad ciudadana. En nuestro país la máxima discriminación no era contra el negro, sino contra las mujeres, pues no contaban ni siquiera con el apoyo de la familia, cuando querían abrirse paso en el mundo masculino.

     María Teresa llega a Caracas muy niña, una aldea de 300.000 mil habitantes; una joven inquieta, se le hace imposible ingresar a la Universidad, pero sigue muy de cerca los acontecimientos de la juventud universitaria del año 28. Tiene sus primeros contactos con los movimientos sociales de izquierda marxista existentes clandestinamente en Venezuela.  La dictadura gomecista, atornillada en el poder, durante 20 años, no daba tregua a la represión en las tenebrosas mazmorras de las fortificaciones españolas de Puerto Cabello y Maracaibo, en la famosa Rotunda de Caracas, el los campos de concentración existentes en las carreteras del país. Se contaban por miles en ese entonces los presos políticos quienes además cargaban con unos grilletes del período colonial, con un peso de más 60 kilos. Entre esos jóvenes opuestos al dictador, estaba su futuro esposo el gran escritor, poeta, periodista y humorista Miguel Otero Silva.

     La muerte de Juan Vicente Gómez abre las compuertas del siglo XX, por primera vez se ve una luz en oscuro túnel que venía desde el siglo XIX. Es cierto que el gobierno del General López Contreras ordena la demolición de la Rotunda y se lanzan al mar los grillos en Puerto Cabello, pero eso no significó el cese de la represión, del 36 al 40 se persiguen como “enemigos de la patria” a los llamados comunistas como Rómulo Betancourt, Jóvito Villalba, Miguel Otero Silva, Juan José Palacios, José Antonio Mayobre, Raúl Leoní, Manuel Ramón Oyón ( de Ocumare del Tuy),Rodolfo Quintero, Miguel Acosta Saignes entre otros y se decreta la expulsión del país, La cárcel del cerro El Obispo ocupa el espacio de la Rotunda.

     María Teresa Castillo, quien venía luchando desde la época gomecista junto a mujeres del temple y tenacidad de una Mercedes Fermín, desde la Federación de Maestros, fundada por Luís Beltrán Prieto en el año 31, Ana Mercedes Pérez, la primera reportera que tuvo Venezuela, Carmen Clemente Travieso, Imelda Campos, primera mujer que lanza como oradora ante una multitud en el Nuevo Circo de Caracas para condenar los hechos del 14 de febrero del 36; Luz Machado de Arnao, Ida Gramcko, Josefina Palacios. La mujer venezolana se abría paso y participaba en la construcción de aquella Venezuela, todavía sin instituciones sólidas, buscando el camino democrático, después de la muerte de Gómez.

     María Tersa Castillo pasó un año detenida en la Jefatura Civil de la Pastora, por su vinculación como activista del movimiento comunista de la época, por revoltosa, la detuvo la policía repartiendo panfletos prohibidos y un periódico hecho por ellos mismos denominado “Aquí está” y también el semanario Tribuna Popular, órgano de Partido Comunista Venezolano en la clandestinidad.

     Todas esa luchas de la mujer venezolana y sin embargo  no tenían derecho al voto, mucho menos a ser electas para cargos representativos, los prejuicios todavía se mantenían y fue en el año 47, con la nueva Constitución aprobada por la Constituyente del trienio adeco, donde se estableció que las mujeres tenían derechos políticos, al igual que los analfabetos y se instituyó el voto, directo, universal y secreto, como piedra angular del sistema democrático representativo. En el año 1941 habían egresado sólo 5 mujeres de los claustros de la U.C.V. La primera mujer electa para un cargo representativo (Asamblea Constituyente 1947), fue la poetisa Lucila Velásquez, la primera mujer concejal fue Margot Boulton de Bottome, en Distrito Federal 1947. La primera mujer que se graduó de ingeniera civil en Venezuela fue otra cueña,  la Dra. Elena Quiroba en 1944.

     La actividad cultural organizada tiene antecedentes que se remontan al siglo XIX, en la ciudad de Caracas, pero en el año 1931 por iniciativa de María Luisa González Gragirena de Escobar, motivada por la necesidad de abrir un espacio a la mujer en el mundo de la creación intelectual y artística se funda el Ateneo de Caracas, tiene su primera sede entre las esquinas caraqueñas de Marrón a Cují y durante doce años es presidido por María Luisa Escobar. También fueron Presidentes del Ateneo: Anna Julia Rojas, Luz Machado, Alicia Larralde, Ana Mercedes de Morales Lara, Conny Méndez y después de la caída del dictador Marcos Pérez Jiménez en 1958, es electa como presidenta María Teresa Castillo. Quien venía de ser reportera de Ultimas Noticias en 1941, integrante de la primera promoción de Periodistas de la U.C.V., Luchadora contra las dictaduras desde la época gomecista, exilada durante el régimen perezjimenista.

     María Teresa tuvo la visión necesaria para comprender que las luchas sociales y políticas carecen de base si no se alimentan del quehacer cultural y que la pervivencia de los valores de una nueva sociedad que nacía con el 23 de enero de 1958, no podían tener solamente el sustento político, era necesario promover las manifestaciones más altas del espíritu y es así como el Ateneo de Caracas se convierte en promotor de una compañía estable de teatro, dirigida inicialmente por Horacio Peterson y a partir de 1976 por Carlos Giménez con el nombre de Rajatabla. Se crea el Centro Latinoamericano de Creación e Investigación Teatral, institución que ha recibido el respaldo nacional y el apoyo económico de la UNESCO. Bajo su auspicio se han organizado y celebrado en Caracas varias ediciones del Festival Internacional de Teatro, hoy imitado positivamente por ciudades como Bogotá.

     Además del desarrollo de una labor editorial, biblioteca, sala de exposiciones, dos salas de teatro y conciertos.

     El Ateneo de Caracas presidido por nuestra coterránea María Teresa Castillo es hoy un modelo a seguir, no solamente por diversos Ateneos de Venezuela, sino a nivel continental. Es una lastima que los actuales promotores de la cultura oficial, no reconozcan los méritos y la obra de María Teresa Castillo cuando llega a los 100 años de fructífera vida, María Teresa como persona no necesita de ese reconocimiento, pero si su obra que es el Ateneo de Caracas. María Teresa tiene en su haber las más altas condecoraciones que se otorgaban en la desaparecida Unión Soviética, las más altas otorgadas por Cuba, Francia, UNESCO, la mitad de los países europeos, Latinoamérica e incluso de EE.UU. y los más importante tiene el reconocimiento de los  artistas y creadores venezolanos, de su pueblo al que le ha dado lustre y tal vez es más humilde pero con el más grande de los amores y del respeto a su figura, el de los tuyeros y especialmente el de los cueños.

     No podemos terminar estas cortas expresiones de justicia, sin decir: Ojalá Venezuela tenga en las nuevas generaciones, la fuerza juvenil, la rebeldía, la inconformidad, la capacidad organizativa, el humor, la visión, la tenacidad y el amor por Venezuela de María Teresa Castillo a sus 100 años.

Falleció el 22 de junio del 2012 en Caracas a la edad de 103 años.

María Teresa Castillo en Compañía de Alejo Carpentier.

 

UN PUEBLO Y DOS PATRONOS

Por: Fermín Luque Olivo.

     Hace más de trescientos años, la población de Charallave fue fundada por el padre Cirilo de Ontoniente, bajo la advocación de dos patronos: Santa Rosa de Lima y Santo Tomás, con indios libres que poblaban estas inmediaciones, especialmente las que conformaban el núcleo que se asentaba en las estribaciones de la antigua Plaza Vieja, hoy denominada Plaza Páez.

     Los indios Charavares o Charaguares habían llegado a esta zona en el año de 1600 empujados por una larga y prolongada sequía, procedentes del sitio que llamaban Corocoruma o Coruma, donde se había constituido una encomienda.

     En estas estribaciones montañosas permanecieron hasta que se presentaron los colonizadores y misioneros capuchinos, en 1681.

     Allí los encontró el padre Ontoniente, invocando la protección de Santo Tomás y Santa Rosa de Lima, fundó el pueblo anexo al de La Guáyra de Paracotos, hasta el año de 1735; cuando se le agregaron algunos indios pertenecientes a las naciones de los Otomanos, Taparitas y Yaruros, recogidos por los religiosos capuchinos andaluces en los predios de Apure, los depositaron aquí y así permanecieron hasta que en el año de 1745, en que habiéndola renunciado los supra dichos capuchinos, volvió a quedar anexo a La Guayra de Paracotos, del cual fue desmembrado y erigido en distinto Curato y Doctrina por Auto de fecha 11 de octubre de 1762.

     La segunda fundación de Charallave se registró en 1735, por el padre Salvador de Cádiz, pero únicamente lo hizo bajo la advocación de Santa Rosa de Lima; suponemos que debido a su celo y devoción por la Virgen peruana y a la influencia ejercida por el Obispo Antonio López de Acuña; quien antes fuera Superior del Convento de Dominicos de Lima y Promotor de la causa que elevó a Isabel Flores Oliva a los altares de la santidad en América.

     Indudablemente, que debido a la influencia de este prelado floreció la devoción por Santa Rosa de Lima en nuestro país, durante el periodo de su obispado en Caracas, que se prolongó desde 1672 hasta 1682.

     Los pormenores de esta segunda fundación de Charallave, los describe el padre Miguel de Olivares, quien en el Libro Primero del Archivo dejó escrita parte del acta que aún se conserva, y en la que asienta:

“Este pueblo es doctrina de indios tributarios y de ellos únicamente habitado, por cuanto, aunque hay algunos vecinos españoles y de otras castas en su territorio parroquial, viven todos en los campos donde tienen algunas haciendas de cacao, caña dulce y principalmente sementeras de maíz y otros granos”

     Presumimos que la exclusión de Santo Tomás el Apóstol como patrón de Charallave obedeció a una omisión u olvido de aquellos misioneros fatigados, enfermos y desamparados.

     Pero la memoria y devoción por Santo Tomás el Apóstol misionero de Jesús, no murió en Charallave. Su nombre y su figura está íntimamente ligado no sólo a su historia, sino a su espiritualidad ya que una de las leyendas del pueblo se remonta a los tiempos prehispánicos, donde según la tradición quedó impresa su pétrea huella en medio del cauce de la quebrada que mitigó la sed de los Charavares a la altura de “Los Peñones”. Allí está grabada sobre las calendas de los siglos: El Pié de Santo Tomás.

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