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ELSA MORALES

Por: Isaac Morales Fernández.

     ¿Qué iba a saber nuestra inocente población que el 16 de septiembre de 1943 engendraría a una mujer llamada por las musas a cantarle a lo más profundo de nuestras ingratas almas?: “y es que a lo mejor asisto a un gran misterio”, expresó ella una vez.

Elsa MoralesElsa Morales.

     Elsa Morales ha fallecido el pasado domingo 04 de marzo de 2007 en el Estado Yaracuy, y fue enterrada en el Estado Lara… ¿acaso no nos duele? Es cierto que teniendo escasos 10 años, siendo la mayor de varios hermanos, tuvo que marcharse de Santa Teresa del Tuy. Ella debió trabajar desde los 7 años de edad para ayudar a su madre y a cierta tía aprovechada, pues era huérfana de padre “gracias” a la dictadura pérezjimenista, pero me temo que fue una niña explotada por la pobreza inmisericorde de este país. Caminaba descalza todos los días desde los cercanos caseríos de Guatopo hasta el centro del pueblo (¡más de un kilómetro!) a hacer mandados, traer y llevar pesados tobos de agua, trabajar, hacer faenas caseras… ¡cuando una niña lo que debe hacer es estudiar por las mañanas y jugar por las tardes! En el proceso, su madre tuvo que “repartir” a los hijos, siendo ya incapaz de mantenerlos, y a Elsa le tocó irse a Caracas a trabajar como sirvienta de gente pudiente, quienes la explotaron también, incluso esos adinerados pervertidos intentaron violarla más de una vez… Trabajó luego como aprendiz de costurera y de obrera en una textilera, siendo menor de edad, vivió tal vez los peores años de su vida… Y eso fue hasta principios de la década del ’60.

     Por esa época, Elsa Morales comienza a tener contacto con las letras y el arte, de manera autodidacta. Todo lo que aprendió posteriormente, lo hizo por sí misma o con breve ayuda de algún buen samaritano, desde escribir y leer hasta pintar y hacer ensamblajes artesanales. Fue en 1969 cuando la joven tereseña de 26 años logra tener su primera exposición pictórica en la Galería Arte Industrial de Caracas, dando así el primer gran paso, hacia la inmortalidad. Los años 70`s fueron de crecimiento estético para ella, dando a conocer su arte en otras salas de Caracas y en los pueblos mirandinos de Los Teques y Baruta. Pero, la oportunidad de su vida se presenta cuando es invitada a exponer sus pinturas en la Bacardi Art Gallery de Miami, Florida, USA, en 1974. Comenzó así a ser reconocida como pintora de estilo naïf (ingenuo) de última generación y de importancia internacional.

     En 1972 conoce al famoso poeta y humorista Aquiles Nazoa, y la anécdota cuenta que él la encontró sentada llorando en las escaleras del INCIBA, donde exponía precisamente, y al verla allí, sin conocerla, le dijo “las indias como tú no deben llorar”. Elsa reconoció en seguida a ese quien le hablaba, y así comenzó una fraterna amistad entre ambos artistas. Por supuesto que desde ese tiempo, debido a esta curiosa anécdota con Nazoa, comenzó a alimentarse el mito de que nuestra poeta y pintora era de ascendencia guajira (wayúu), lo cual se basaba sólo en su manera más bien hippie de vestirse con largas y anchas batas coloridas al estilo de esa etnia aborigen… y a otros estilos también, por cierto. “Soy la pequeña chamana” llegó a bromear.

     Cuando fallece Aquiles Nazoa en 1980, su muerte la afecta muchísimo, así que decide por primera vez publicar su labor poética, precisamente con el libro elegíaco Canto a la muerte de Aquiles Nazoa, en 1981. Por ese tiempo ya Elsa era entrevistada y tomada en cuenta asiduamente por diversos entes mediáticos del país y del exterior, y su poesía tuvo resonancia. En la década de los 80`s su arte ha ido llegando a varios estados del país, tales como Nueva Esparta, Trujillo, Aragua, Miranda (su terruño, de nuevo), Lara y Carabobo. En 1982, publica su segundo poemario, mucho más personal e íntimo: La serpiente de la fatalidad o una canción desesperada, que mereció una nota de portada del insigne poeta Juan Calzadilla. Este libro le valió ser tomada en cuenta por esta otra faceta, que hasta 1981 había tenido escondida: Elsa la artista plástica, y ahora Elsa la escritora. En ese mismo año recibe una merecida Mención Honorífica por el sus coterráneos del Estado Miranda, Distrito Sucre (Petare). Recibe premios y otras distinciones por su arte pictórico, tanto en Venezuela como en otras latitudes como Cuba, Guyana, Estados Unidos y más tarde en México. En 1985 publica el libro Para leer en el metro, y en 1986 No pinte paredes. Y sigue exponiendo pintura y collages

La Paz y La Guerra, Elsa Morales. Pigmeto Diluible al Agua sobre Tela, año 1979.La Paz y La Guerra, Elsa Morales. Pigmeto Diluible al Agua sobre Tela, año 1979.

     Los 90`s abren para Elsa con un nuevo libro: Poemario del amor y la vida, y una actividad extra muy peculiar: participa como personaje de un vídeo clip del afamado grupo musical Témpano, el de la canción Tengo ganas de llorar. En 1995 publica Cartas de amor, y en 1997 regresa a su estado natal, con una nueva exposición en la Galería “Morrocoy Azul” de El Hatillo, y en 1999 su arte llega hasta Europa, específicamente a Alemania, exponiendo junto a Mateo Manaure… pero ya sus pinturas no necesitarán de su presencia física para llegar a cualquier parte del mundo, puesto que a partir de ese momento, sus obras empiezan a verse en Francia, Inglaterra, Italia, etc… los países europeos más consumidores de “bellas artes” del planeta. Se reconoce su estilo particular: naïf con influencias cubistas (Picasso) y surrealistas (Dalí), así como de Pollock, Vigas, entre muchos otros… toda una postvanguardia de la segunda mitad del siglo XX, un arte ingenuo nada ingenuo, parafraseándola

     Luego de ser reconocida internacionalmente, sobre todo gracias a su actividad artística de los años 90`s, el siglo XXI la recibió con la peor y más vil ingratitud imaginable. Hay que destacar los hechos de sus últimos años de vida con cierto detalle. En 2002 visitó México y fue invitada a participar en algo estelar: se fundaría el Museo de Arte Contemporáneo “Elsa Morales”, y para ello necesitaba urgentemente regresar a Venezuela para buscar sus más recientes y aclamadas obras. Al mismo tiempo ocurría en Venezuela el paro generalizado que tuvo al país en jaque por varios meses. Elsa Morales, tratando de demostrar al mundo que su país era algo más que escándalo político, se encontraba en sus diligencias por Caracas, con el corazón puesto en la hermosa oportunidad que le daban los mexicanos. Antes de viajar de regreso a allá, se dirigió a una clínica en el Este de Caracas, que entonces era reino y potestad de los más radicales anti-gobierno. Ella iba con la intención de hacerse algunos chequeos médicos por su afección natural de persona mayor de 50 años: el hígado, con el fin de poder luego enfrentarse a las rudezas del viaje en avión. Por su personalidad sencilla, y su usanza de vestir, cuando salía de la Estación del Metro de Altamira, que sale precisamente a la Plaza Altamira, epicentro de la reacción opositora al gobierno, el ojo racista, nefasto y reduccionista de los radicales y exaltados antichavistas, comenzaron a gritarle cosas incoherentes… ¡sin saber quién era!.

     Lo que sucedió ese día, abrió la página final de la vida de Elsa Morales. María Centeno, fraterna y eterna amiga de ella, la primera en ir a verla luego de la tragedia de ese día, lo cuenta con amargura e indignación: 

“Elsa se dirigió a la parada de las camionetas en la Avenida Luis Roche, frente al hotel, y allí escuchó que gritaban: ‘¡Agarren a la india chavista! Seis señoras, elegantes, armadas de banderas y tocadas con atuendos tricolores se le abalanzaron, a los gritos de ‘¡Maldita guajira, negra de mie***, qué haces aquí!’, le empezaron a pegar y la tiraron al suelo, donde siguieron golpeándole con patadas y las astas de las banderas. Mi amiga, quien tiene más de 50 años, pedía auxilio, era pleno día, había militares rebeldes, guardias del hotel, mirones, etc., y nadie intervino.” 

     Lo peor de todo es que ella ni era guajira, ni era chavista. Desde mi silla escribiendo este artículo, espero que esas personas sepan que son los asesinos premeditados de la artista más emblemática de Santa Teresa del Tuy y de la pintura naïf, y estén irremediablemente arrepentidos y atormentados por tan maléfica acción. 

Cuando al fin alguien se dignó a recogerla del suelo de la acera, cierto taxista que pasaba, fue llevada a la Clínica ávila –justo a donde ella se dirigía- y tenía severas contusiones a todo nivel y hemorragias internas. El proceso de recuperación fue sumamente lento. En 2003 publica el poemario Un amor en flores y pólvora. En 2004 publica la novela corta Helena crucificada. En 2005 tuvo que comenzar a dializarse dos o tres veces por semana, pero Elsa no abandonó el arte, ni el arte la abandonó a ella. Siguió exponiendo y su rostro salió con mucha más reiteración en los diarios nacionales, y a página llena, para que todo el mundo fuera capaz de reconocerla (semejante patraña no se repetiría más nunca). Pero en Elsa Morales tal vez pudo más el peso de los años sumado a sus graves dolencias, producto de la absurda golpiza, que su amor por la vida. En 2005 se organizó una exposición a beneficio de la pintora, y en 2006 regresó a las salas de exposición.

     Pero como las ironías de la vida son profundamente incomprensibles, su creciente salud en 2006, trocó en gravedad de cama al entrar en 2007, y por ello, por una situación azarosa que nunca debió ocurrir, su alma abandonó su cuerpo el pasado fin de semana… Lo primero que me vino a la mente al enterarme de su muerte fue su metafísico cuadro Los pájaros se van con la luna. Lo segundo fue que, en el diccionario de escritores ¿Quiénes escriben en Venezuela?, publicado en 2005, ella y yo aparecemos seguidos por el apellido, siendo además los únicos tereseños del libro, hermosa doble casualidad que marcó mi vida y mi aprecio por ella, a quien siempre quise conocer.

     Desde este humilde pueblo de Los Valles del Tuy que es Santa Teresa del Tuy, tu pueblo natal, del que nunca dudaste en reconocer que era tu origen, Elsa. Nunca te olvidamos y nunca te olvidaremos.

Fuentes:
* Barroso, Luisa: Entrevista a Elsa Morales. En Diario últimas Noticias. Domingo 13 de agosto de 2006. Págs. 56-57.
* Castro Uzcátegui, Roselia: Mateo Manaure y Elsa Morales, embajadores culturales. En Revista Fascinación. Domingo 22 de agosto de 1999. Año 10. Nº640. Págs. 30-31.
* Centeno, María: “Agarren a la india chavista”. http://www.rebelion.org
* Longo, Carmela: Comenzó exposición por Elsa Morales. En Diario últimas Noticias. Miércoles 27 de abril de 2005. Pág. 88.
* Morales, Elsa: Canto a la muerte de Aquiles Nazoa. Prólogo de Vicente Madrid. Editorial Síntesis Jurídica. Caracas, 1981.
* Morales, Elsa: La serpiente de la fatalidad o una canción desesperada. “El abismo memorioso del plano”, nota de Juan Calzadilla. Edición independiente. Caracas, 1982.
* Morales, Elsa: Un amor entre flores y pólvora. Caracas, 2003.
* Morales, Elsa: Helena Crucificada. Caracas, 2004.
* Morales, Elsa: Mi selva privada. “La oportunidad que tanto esperé”, nota de Ildemaro Torres. Tríptico. Exposición Mi selva privada. Galería Universitaria de Arte, UCV. Febrero, 2000.
* Rodríguez Carpio, Roxanna: Elsa Morales, su voz interior y otros espíritus. Folleto. Exposición Mi voz interior. Museo de Arte Popular “Bárbaro Rivas”. Petare. Octubre, 2003.
* S/A: Elsa Morales vuelve a hablar. En Diario 2001. Domingo 5 de octubre de 2003. Pág. 3.
* S/A: Elsa Morales celebra la vida. En Diario últimas Noticias. Domingo 18 de junio de 2006. Pág. 73.
* S/A: La pintora ingenua ya no dará más pinceladas. En Diario últimas Noticias. Domingo 4 de marzo de 2007. Pág. 71.
* Valderrey, Julio: Tereseños de exportación: Elsa Morales. En Revista Literaria ¿al vacío…?. Nº5, Año II. Santa Teresa del Tuy. Noviembre, 2006. Pág.-7.
* YA: Falleció la escritora Elsa Morales en Barquisimeto. Diario La Voz. Lunes 5 de marzo de 2007. Pág. 39
* Zambrano, Josefa: Elsa Morales, la imagen y el color en “Mi voz interior”. Entrevista. http://www.arteliteral.com. Ciudad Guayana, viernes 05 de enero de 2001.

Cantares: Canto y poesía folklórica.

Por: Investigaciones TUCUY.

Cruz de Mayo, obra de Armando Reverón.

     El canto popular es una manifestación muy restringida en esta época, es el canto del pueblo, por lo tanto no tiene un autor, pasa de generación en generación y  sus raíces se remontan a la antigüedad, nos llega por la herencia de la cultura española: Las coplas, el romance, la seguidilla, los corridos, las décimas nos llegaron en los galeones negreros y tomaron la savia del negro y del indio. Los temas varían, siempre conservando la versificación clásica, puede ser que un coplero, o un juglar no sepa de octava, de endecasílabos y hemistiquios, que no sepa leer, ni escribir pero cuando canta una copla jamás le sale un verso cojo, esa es la sabiduría popular, lo que los ingleses llamaron folklor “Saber del Pueblo”. En Tucuy hemos recogido alguna de estas coplas, muchas de ellas con más de  200 años de existencia, algunas pasan de los 500 años, se van acomodando de acuerdo al medio, al paisaje, conservado ese sabor puro, que jamás pierde vigencia.

     Algunos compositores modernos se han apropiado de estos cantos, lo han adaptado y los presentan como propios, el tiempo les tumba la mascara. Recordemos siempre que después de los romanos y los griegos solo hay adaptaciones en el mundo de la poesía, del teatro o de la filosofía.

Presentamos algunos Ejemplos:

    “La Refalosa” es un golpe tuyero. Una vez le preguntaron al Maestro brasilero Villalobos, después de hacerlo oír diversas melodías folklóricas de muchas zonas de Venezuela, cuál de ellas era auténticamente venezolana o con menos influencia de otras tierras. El maestro que oyó el golpe de “la Refalosa”  le manifestó a sus músicos: “amigos Si buscan algo auténticamente venezolano es esta REFALOSA”. 

   El golpe “La Refalosa”, conjuntamente con “La Revuelta” conforman nuestro mayor patrimonio folklórico. Presentamos esta letra con más de cien años de antigüedad, y otros temas, recopilados por nuestros investigadores.

GOLPE “LA REFALOSA”   

Que mi madre me aconsejaba

Mi madre me aconsejaba

To, los días a mediodía

To,los días a  medio día

después de ojo sacado

No vale Santa Lucía 

Pos no vale Santa Lucía

con suspiros y abrazos

no se va a la pulpería

no se va a la pulpería,

se acabó mi prontitud

pues cuando yo era protegido

cuando era yo protegido

hoy como me ven tan mal

pos no saben que yo he nacido,

Pues no saben si yo he nacido,

Me hacen como aquella peña

Que en el mar se ha confundido

Se ha confundido.

Pendiente e´la muerte estoy

pues bien sé que he de morir

pero no puedo decir

pues, sí será mañana o hoy.

Si sera mañana o hoy, pues

Pues pude andar detrás de mi madre,

Me engendró  para morir

Pero no puedo decir

Pues dónde entierren mi cadáver

Pues dónde entierren mi cadáver

Y como no soy estable

En esta tierra que estoy

pues en esta tierra en que estoy pues,

a cada paso que doy, pues

veo la muerte patente

veo la muerte patente pues,

como la tengo presente

pendiente a la muerte estoy

pendiente a la muerte estoy, pues

no puedo decí en mi muerte

de que manera será

pues de que manera será pues,

tan solo Dios lo sabrá

pues eso va según la suerte

pero si aquí fuera e´repente

 en la boca de un fusil

las sierras me ha partir;

pues  estoy en mil confusiones

pues  hoy me algro en ocasiones

que sé que me he de morir

que sé que me he de morir pues;

en un tiempo sabía yo

pues cantar como yo canto

porque la pena y el llanto

hasta el cantar me privó

Hasta el cantar me privó pues,

Desde muy pequeña edad pues

Este cantar me ha gustado

Este cantar me ha gustado

Muy poco lo he ejecutado

Con mucha sinceridad

Con mucha sinceridad pues,

En toda la humanidad pues

A mi cantar escuchó

Que mi cantar escuchó

Pues fue que bien me conoció

Pues como muy claro se ve

Pues hoy debo decirlo pues

Pues en un tiempo sabía yo

En un tiempo sabía yo pues

Retirarme del cantar pues

Hoy porque lo he pretendido

Porque ya estoy convencido….

Coplas con temas variados

Santísima Cruz de Mayo

mándanos un aguacero

tú que conversas con Dios

y los ángeles del cielo

No hablemos de poesía

hablemos de plato y taza

porque el dueño de la casa

quedó mal con la comía

¿Cómo puede un policía

con lo poquito que gana

comer de noche y mañana

vestirse y tener quería?

Soy negro como un Zamuro

y aunque de memoria bruta

puedo así en un cuarto oscuro

salvarme de la recluta.

Aquí me tenéis presente

aquí me tenéis parao;

el que decían era muerto

pero no estaba enterrao

Mi mamá se llama arepa

y mi taita maíz tostao

miren las horas que son

y no me he desayunao

Cuando un negro está comiendo

de un blanco en la compañía

o el blanco le debe al negro

o es del negro la comía

El que no llora no mama

aunque ande con la parida

y el que no pide no come

aunque boten la comida

Goza del sol mientras dure,

todo no ha ser verano

yo aprendí con la experiencia

que atrás de un cerro está un llano

Décima de la cruz.

 Se canta en el mes de mayo

La cruz santifica el vino

Al mismo tiempo de alzar;

La cruz para consagrar

Los sacramentos divinos.

 

La Cruz venció a lucifer

cuando en la gloria se alzó

con la Cruz lo derribó

el Arcángel San Gabriel

la Cruz no se vio nacer

pero se vido triunfar

porque ai van los sacramentos

al mismo tiempo de alzar

La cruz tiene la grandeza

el cáliz la Cruz bendice

porque el mismo Cristo dice

sin la Cruz no hay devoción

con la Cruz no siento pena

y se debe de adorar

colocarse en el altar

Porque mi Dios la divisa

La Cruz para consagrar

 

La Cruz a Jesús indicó

en su sagrada pasión;

sin la Cruz no hay devoción

para todo se necesita

y el mismo San Juan Bautista

cuando a Cristo bautizó

y le sirve de padrino,

administró con la cruz

los sacramentos divinos. 

Emma Soler (Ignacia Villasana)

Compilado por: Iván López

      Ignacia Villasana nació en la población tuyera de Cúa, el 08 de julio de 1868, nombre que, al comenzar su carrera como actriz de teatro, cambiará por el de Emma Soler, de acuerdo a sugerencia que le hiciera el periodista y empresario Gabriel Aramburo, fundador de la Compañía Infantil Venezolana, la primera en su género, formada, de acuerdo a lo divulgado por el historiador Carlos Salas, por niños menores de quince años, encontrándose entre ellos Ignacia Villasana, con esta compañía cada diciembre interpretaba “nacimientos” en la Plaza La Pastora de Caracas, con los que alcanzaron bastantes éxitos por su precocidad artística.

      De la empresa arriba señalada también formó parte el gran músico José Ángel Montero, autor de la ópera “Virginia”. Cuando corría el año de 1880, en Caracas se conocían los llamados teatros de aficionados. En las carteleras de estas modestas instituciones, comenzará a figurar el nombre de la jovencita Ignacia Villasana.

       Don Carlos Salas, en su bien documentado trabajo “Historia del Teatro en Caracas”, al retratar de cuerpo entero a Emma Soler nos dice: “Empezó actuando en las plazas públicas y en los teatros de corral, donde eran representados cuadros vivos y Nacimientos”. Durante los meses de 1887 se le verá al lado del gran actor Teófilo Leal (amigo de Ignacia desde su Infancia), actuando bajo la sombra de la Compañía Americana, en 1889, salieron contratados Emma y Teófilo para Maracaibo, con  Don Enrique Terradas y Gutiérrez.

     En Maracaibo se separaron, yéndose Teófilo en la Compañía de Gerardo López del Castillo, para Centro América y Buenos Aires, hasta 1913, cuando regresa para trabajar de nuevo con Emma y Emilita Montes, en el desaparecido Teatro Caracas. Y ella en su condición de actriz y empresaria en compañía de los actores venezolanos, Guillermo Bolívar y Manuel Vicente Pellicer, realiza triunfal gira artística por El Llano y Los Andes venezolanos.

        En la capital zuliana Emma Soler actuó en obras escritas por el poeta Udón Pérez. En esa histórica ciudad, con su lago, la laguna de Sinamaica y los relámpagos del río Catatumbo, a Emma Soler la elevan a la condición de primera dama del teatro nacional. Viajó a la isla de Puerto Rico, donde, así lo reseña Carlos Salas, triunfó clamorosamente, al lado de un grupo de actores y actrices, al presentar el drama “Tierra baja” de Guimará.

       Otro inquieto trabajador teatral,  Luis Julio Bermúdez, en su ensayo “Cuento y Recuento”, nos dejó la siguiente pincelada sobre  tan destacada figura del teatro nacional:

“Anduvo por los teatros de Colombia. Se mostró en todo Centroamérica. Todavía en Santo Domingo y Puerto Rico hay gente que recuerdan las alienaciones colectivas que ella producía al salir al tablado… Cantó en todos los tonos y actuó en todos los estilos, pues para eso tenía la extraordinaria facultad de pasar con todo brillo desde el libreto clásico “y en prosa” hasta la zarzuela de moda”.

         Los públicos de Colombia, Venezuela y todo Centroamérica enloquecieron por aplaudirla cuando interpretaba, trasmutada en masculino personaje, el Don Juan, de Zorrilla. Porque era la más extraordinaria intérprete del Teatro latinoamericano de todos los tiempos, convertía cada texto en un “pretexto” para mostrar grandeza.”

       Siguiendo con Don Carlos Salas, quien también brilló con luz propia como actor, y, de acuerdo a lo por él compilado y publicado en su tratado sobre el teatro en Caracas, al describir el papel jugado por Emma Soler en los dominios del teatro, escribe:

“De una inspiración extraordinaria, sabía dar a cada papel el valor justo y adecuado, por insignificante que fuera: por ello llegó a interpretar el género lírico o dramático con soltura y dominio, pues lo mismo hacía la primera tiple de  zarzuela, que la primera actriz de los dramas de Echegaray o Dicenta o de algún autor venezolano; así, un día hacía  la Margarita de “El anillo de hierro”, o el Roberto de “La tempestad”, o la Inés o el Don Juan  de la célebre obra de Zorrilla, o la Rosa, de “Juan José”.

         Su nombre se mantuvo, al lado de otras aplaudidas figuras, en la Compañía de Argudín-Otazo. Su figura se desplazó con perfecto dominio de su arte en las tablas del Teatro Municipal, contratada por la empresa de Arcadio Azuaga y en la de Roncoroni-Sandra, que tuvo a Teatro Caracas como punto de referencia de sus presentaciones. Al ser rebautizado el Teatro “Guzmán Blanco”, con el nombre de Teatro Municipal, según decreto firmado por el presidente Rojas Paúl, en su inauguración  se presentó la Compañía Americana, donde Emma Soler formaba parte de su elenco al lado del magistral actor Teófilo Leal.

        Por cierto, la empresa arriba nombrada va a iniciar sus presentaciones en 1887 en el Teatro Caracas, donde Emma Soler fue muy aplaudida en cada una de sus actuaciones. Al ser reinaugurado este centro teatral, el 14 de marzo de 1886, se presenta la Compañía Alcaraz-Palau, escenificando la zarzuela “Los dos genios” y la opereta “Boccacio”, donde Emma Soler personificó a Isabel, alcanzando un rotundo éxito.  Al abrir sus puertas el teatro “Follies Dramátique” el año de 1885, situado cerca de Puente de Hierro, conocido en esa época como “Puente regeneración”, ya Emma Soler brillaba con luz propia.

     Emma Soler va a morir en Caracas, el 06 de octubre de 1916, cuando cruzaba los 48 años de edad. Su trayectoria en el universo teatral se tiene, así lo sostienen  críticos, historiadores y conocedores de la materia, como una de las más brillantes actrices de teatro de nuestro país. He aquí, ya para cerrar esta nota, lo plasmado por Luis Julio Bermúdez: “La gloria se sostienen sobre limpios recursos; se alimenta del profundo conocimiento del oficio; se apoya sobre la autoridad ganada en tantos y tan honrosos desempeños.

         La gloria de Emma Soler partía de un claro y abundoso expediente que iba desde la dirección cabal hasta el sereno y elevado magisterio. Emma Soler lo supo siempre. Por eso ella nunca se negó a recibir en sus filas a los jóvenes aspirantes.”

    He allí una parte de lo que significó, de acuerdo a las investigaciones históricas cumplidas por Don Carlos Salas y Luis Julio Bermúdez, Emma Soler en los dominios del arte y la cultura nacional,  orgullo de Cúa, del estado Miranda y de toda Venezuela.

Bibliografía:

Sánchez Jesús María, Emma Soler (Ignacia Villasana) Diario el Avance; Los Teques.

Fuentes José Rafael, Emma Soler Cueña, http://www.Tucuy.com, Cúa.

Emma Soler Actriz Venezolana, sin autor, Revista Elite, año 1941, Caracas, Venezuela.

Joropo Tuyero de Colección

Por: Jesús Castro

SIGUE PRESENTE;

EL REY DEL CANTO MIRANDINO

“PANCHO PRIN”

       Recientemente fue puesto a disposición del público joropero y seguidores de este género musical, un trabajo discográfico inédito de este insigne cantador del Joropo Tuyero, estando representado en dos CD.

      Estos temas fueron acompañado musicalmente en el arpa por los famosos de la época como lo eran: Juan Martínez, Dionisio Bolívar, Valerio Calzadilla, Pablo Hidalgo (+), Gabriel Cirilo Ruiz (+),  y Félix  Díaz (+).

 

     Felicitaciones a Panchito Prin (Hijo) y Víctor Márquez (Investigador del Joropo Tuyero), los cuales en conjunto recopilaron el material necesario para esta re-edición musical, que fortalece nuestras memorias históricas y culturales en nuestro joropo.

     Es oportuno resaltar la gran labor que viene realizando el Ministerio del Poder Popular para la Cultura a través de la Fundación del Centro Nacional del Disco (CENDIS) la cual hizo posible la producción de mil (1.000) ejemplares, como aporte a nuestro folclore.

Para obtener este (CD) Llamar al 0414 180 46 98

Panchito Prin.

Fuente Informativa y aporte de CD

 Albín Martínez (Arpisto).

Paula Correa Rodríguez “Madre de un Ilustre Tuyero”

Por: Iván López.

    Nacida en Choroní y bautizada en la iglesia matriz de la Villa de San Luís del Cura en 1780, hija de Don Juan Víctor Correa y Doña Bárbara Rodríguez, también oriunda de allí, sin embargo ya sus padres vivían en villa de cura para 1778, fue nieta de Don Domingo Correa,  Dueño de hacienda cafetalera con tres mil árboles y otra de cacao en el sitio de las Torres a mediados del Siglo XVIII, se caso con Don José Alejandro Zamora y Pereyra y de esta Unión nacieron Carlota, Genoveva, Raquel, Antonio José, Gabriel, Ezequiel y Alejandro quien muere siendo apenas un niño, es en esta ciudad donde ejercería la enseñanza de las primeras luces, educando a  los niños vecinos de la villa, en una pequeña escuela que ella misma regentó en el año de 1808 en la casa parroquial de la citada villa.

Paula Correa Rodríguez Madre de Ezequiel Zamora

     Al igual que su esposo se unió al proceso de la independencia incorporándose al bando republicano y participando de manera activa, ayudando en la organización de grupos de mujeres para apoyar  la causa, como enfermeras, cocineras, consiguiendo pertrechos y en algunos casos armas y municiones para la tropa, por estas acciones republicanas serían perseguidos ella y su familia por los realistas.

     Para el año de 1817 teniendo que refugiarse en la población de Cúa en casa de su cuñado Matheo Zamora Pereyra quien incluso les conseguirá Salvoconducto para Alejandro, ella y el resto de la familia, sin embargo persistirá en su participación republicana activa, esto hasta el año de 1821 cuando en la batalla de Carabobo muere su esposo Alejandro.

   Nunca perdería su espíritu rebelde, que siempre la caracterizó, espíritu indomable de la mujer venezolana que es del tamaño de los problemas que se le presentan y que luego revelaría nuevamente durante los años de lucha en los que se vio envuelto su hijo Ezequiel.

    Como madre luchadora traería a la capital del país a sus hijos en el año de 1825 en busca de mejores oportunidades de vida y de estudios para estos, con sus hijas ya casadas se dedicó a la educación de los varones, allí permanecerá residenciada hasta su fallecimiento en 1868.

     Durante las revueltas agrarias acontecidas en venezuela entre 1846 a 1848 sus hijos y sobrinos se involucran en las acciones militares y de conflictos rebeldes, especialmente su hijo Ezequiel, el cual es capturado en 1847 y sometido a un juicio criminal, fuera de toda lógica y claridad, esto motiva en Paula el liderazgo de un movimiento de presión popular, por medio del cual logra que el presidente de la república, para entonces, Gral. José Tadeo Monagas,  le conmute las sentencias a muchos de los reos, entre ellos, su hijo Ezequiel al cual se le cambia la pena de Muerte impuesta, por tan solo diez (10) años de presidio en el Castillo de la isla de San Carlos, situado en el lago de Maracaibo, provincia de Maracaibo.

     Durante esta temporada de presidio se develaron varios intentos de asesinato que se fraguaron en contra de Ezequiel, esto estando en los calabozos de Maracay, no se sabe por órdenes de quien se realizan tales intentos pero si las manos ejecutoras, en este trance, sería Paula quien justamente pondrá al tanto de estos acontecimientos al mismísimo presidente de la República, Gral. José Tadeo Monagas.

      Léase lo que sobre tan azarosa sospecha, expuso la señora madre de Zamora; y el decreto de la Corte Superior que recayó sobre la materia:

Excelentísimo señor Presidente de la República.

           Paula Correa, viuda, legítima madre del desgraciado joven Ezequiel Zamora, llena de respeto y anegada en lágrimas, que expresan el dolor más fuerte de naturaleza, elevo hoy la triste y compasiva súplica al padre general de los venezolanos, el Supremo Poder Ejecutivo, cuya clemencia esmalta sus heroicas virtudes.

           Existe Exmo. Señor, mi desventurado hijo en la cárcel de Maracay, casi privado de comunicación, arrastrando enormes y pesados grillos, que más que la seguridad contra la fuga, trabajan el tormento y el aniquilamiento de su vida.

            En tan dura y desesperante situación, tres veces se ha atentado contra la existencia, empleándose aleves e insidiosos medios, de cuya prueba siempre sabe salvarse el asesino.

            Primero, se fingió que una partida quería acometer en una noche al pueblo para sacarlo de la cárcel. En efecto se hizo correr la noticia, se alarmó el vecindario, y, en confianza, la más criminal, se solicitó del oficial de la guardia de la cárcel, a quien se reveló el plan, que con el pretexto de los confabulados en motín, se le quitase la vida en esa noche a mi hijo. Para persuadirlo, se le decía por el hombre más descarado y cruel, que tiene Venezuela, que era un servicio distinguido que se hacía a la República, matándose a Zamora, para que no se gastase más en custodiarlo, ni en su juicio. La virtud del oficial de la guardia salvó en tan horrible noche, la vida de mi hijo, pues se negó a la criminal maquinación de aquel hombre execrable.

            En la vez segunda, un oficial aprovechando el momento, en que el de la guardia no se hallaba en la cárcel, entró a ella, y desnudando su espada se dirigió al calabozo donde estaba mi hijo. En el acto, quiso el cielo que entrase el oficial de guardia y sorprendido el asesino, no pudo consumar su crimen.

            Frustrados estos medios, se echó mano, Señor Exmo. de otro más infame y aleve.

            A pocos días se logró meter en la comida de mi hijo una hallaca con solimán. La casualidad de haber notado aquél, al dividirla con una cuchara, que ésta se había ennegrecido, lo salvó de la muerte.

           En tan agovioso suplicio ha permanecido mi desgraciado hijo.

           El 29 de agosto último se ha aparentado en Maracay grande alarma, suponiéndose, que varios amotinados en Tacasuruma invadiesen el pueblo. Guardias dobles, patrullas, quién vives, y un tren estudiado de temores agitaron la población. Mi hijo, esperaba de un momento a otro la pérdida de su vida, como fruto del aparato.

           Temo señor, y con sobrada razón, aunque no puedo dar las pruebas de tan abominable y criminal historia, que un asesinato oportunamente perpetrado me quite la esperanza de la clemencia, y de la misericordia del Gobierno de mi patria, y de la humanidad del piadoso corazón de V . E.

           El perverso, que asecha infatigablemente la vida de mi hijo se prepara a burlar la clemencia nacional, dejando a la anciana que suplica en el último desespero, que la arrojará al sepulcro.

           Ya por estas razones, y por la de que la causa de mi hijo será hoy sentenciada en 2a Instancia y se aproxima su término. Y más que todo porque en las escaseces del Erario, no hay con qué sostener la guarnición que custodia la cárcel de Maracay, y porque a ser lícito el temor y el alarma en que se halla aquella villa, no está seguro mi hijo, y según se aparenta está expuesto al asalto de los facciosos. Suplico entrañable y humildemente a V.E. se sirva mandar se traslade inmediatamente a esta cárcel pública, que ofrece más seguridades con la correspondiente custodia, la persona de Ezequiel Zamora; ¡que sea, Exmo. Señor; la ley, y la justicia, y no otro crimen más feo, los vengadores de los errores de mi joven hijo!

Caracas: Septiembre 4 de 1847.

Exmo. Señor.

Paula Correa

  En vista de no recibir respuesta oportuna, Paula, Nuevamente dirige correspondencia al presidente Monagas en los términos siguientes:

       Exmo. Señor Presidente de la República.

      Paula Correa. viuda y legítima madre del joven Ezequiel Zamora, con el alto respeto que debo a V.E. represento.

      En la semana próxima anterior por las razones entonces expuestas, supliqué a V.E. se dignase acordar la translación de mi expresado hijo de la cárcel de Maracay a la de esta Capital, cuya custodia, además de ser más segura, deba garantía a la vida de aquel desgraciado venezolano, mientras que la justicia pública, y la clemencia del Gobierno decretasen definitivamente sobre la suerte del procesado.

      Ahora, Señor Exmo, agrego otra razón poderosa y sostenida por el daño de naturaleza y por las leyes del Estado; y lo hago en virtud de cartas y súplicas, que últimamente he recibido de mi hijo Ezequiel.

       Este en persona, quiere y desea, como uno de los medios más valiosos de su defensa, obra tan amparada, aun por los mayores tiranos y de la tierra, exponer ante el Tribunal Supremo, que va a juzgarlo en última instancia, hechos importantes, circunstancias, que nadie puede explicar, como el mismo acusado, que cuenta ya con la incomparable desgracia de dos sentencias de muerte. Quiere mi desventurado hijo, que lo oiga S.E. la Corte Suprema; y de esta audiencia espera la vida.

       El mismo Dios, oyó a Caín, no obstante de estar en su presencia el cadáver palpitante y el fratricidio de Abel.

       Ante el Areópago, una de las maravillas del mundo judicial, ante aquellos doce ancianos, reputados como divinos.

       Ante el Senado de Roma, que era una asamblea de Reyes, en el concepto de los embajadores de Pirro.

       Y ante las Audiencias Españolas, que representaban la majestad del Monarca, comparecían, y tuvieron el derecho de ser oídos los ciudadanos acusados por delito de muerte.

       Quiere nuestra Constitución que el ciudadano sea oído, antes de ser condenado.

       Dígnese, pues, V.E. padre general de los venezolanos también para que sea oído mi hijo, acordar inmediatamente su traslación a esta cárcel.

Caracas, septiembre 10 de 1847.

Paula Correa

    Narra el escritor venezolano Federico Brito Figueroa, el momento en que Ezequiel Zamora es trasladado de La Villa de San Luís de Cura a Maracay, en Mayo del 1847 y describe una escena desgarradora protagonizada por su madre Paula Correa,  donde se esboza el temple de esta valiente mujer, una vez más, ante la canalla oligarca de la época, siendo Ezequiel torturado y maniatado de todas las formas posibles es arrastrado por la calle por un burro al cual es atado, lo narrado por el autor es del tenor siguiente:

            La madre de Zamora, ahí estuvo, (físicamente destruida, envejecida por la tortura de saber que el hijo se debatía entre la vida y la muerte en manos de sus verdugos, los verdugos del pueblo) moralmente altiva refutaba los agravios, agrediendo verbalmente al comandante Juan Pereira para que le permitiera colocar un sombrero en la cabeza del hijo amado y como aquel energúmeno no se lo permitió, corrió detrás del escolta, no menos de una milla, hasta lograr su objetivo entregando al prisionero un modesto sombrero de cogoyo…

    Esto describe la presencia de Paula siempre atenta a los acontecimientos que rodearon la vida de sus hijos, incluso participando de estos, de tal actividad incluso se llegara a sospechar de su participación como autora intelectual de la fuga de Ezequiel Zamora de la cárcel de Maracay acaecida el 22 de noviembre de 1847.

    Después de la muerte de su hijo Ezequiel continuaría su lucha por reivindicar el nombre de su hijo y el de su familia buscando incluso el reconocimiento de su esposo como ilustre prócer de la independencia de venezuela y el de su hijo como líder máximo del proceso federal venezolano.

Apéndice.

     Ezequiel Zamora fue capturado en la noche del 25 de marzo al pie del cerro Juana Caliente, en las cercanías del río Palambre, jurisdicción de San Francisco de Tiznados. Luego de esto, fue conducido a Villa de Cura, donde se le abrió juicio el 4 de abril y fue condenado a muerte el 27 de julio.

 

Bibliografía citada:

BRITO FIGUEROA, Federico. Ezequiel Zamora. Un Capítulo de Historia Nacional. Caracas, Editorial Ávila Gráfica S.A. 1951.154 pp.

BRITO FIGUEROA, Federico. Tiempo de Ezequiel Zamora. Caracas, Ediciones de la Biblioteca Universidad central de Venezuela, Caracas, Venezuela, 2006, 556 pp.

Fundación Polar. Diccionario de Historia de Venezuela. Caracas, Fundación Empresas Polar, 2007.

Macpherson, Telasco, Diccionario del Estado Miranda, Imprenta “El Correo de Caracas, Caracas, Venezuela, 1973.

Recalde Antonio, Revista: Personajes Ilustres de Venezuela: Ezequiel Zamora Nº8. Editorial Mediterráneo, Madrid, España, 1968. 72 pp.

RODRÍGUEZ, Adolfo. La  Llamada  del  fuego.  Vida,  Pasión  y  mito  de  Ezequiel  Zamora. Caracas,  Academia Nacional de la Historia, 2005. 377 pp.

VILLANUEVA, Laureano. Vida del Valiente Ciudadano Ezequiel Zamora. San Carlos, Instituto de Cultura Del Estado Cojedes, (Icec) 201. 443 pp.

 

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