¡Comentar es Agradecer!

El niño y la bruja

Por: Edgar Rivero

     El olor del café recién hecho se entremezclaba con los sueños de aquel pequeñuelo que yacía envuelto entre las cobijas dando vueltas sin sentido, se había acostado muy cansado la noche anterior por las correrías y asustado, porque su padre había encontrado una mapanare en el gallinero matándola de un certero machetazo, la noche se vestía de un negro intenso y solo la luz de una vela que sostenía su hermano podía alumbrar a su padre que con la respiración entrecortada, un corazón dando tumbos y un sudor frío, pasaba el susto. Habían salido a buscar huevos para la cena.

         ¡Cristofué! ¡Cristofué!

         Antero abre los ojos impresionados y se levanta corriendo hacia la ventana que daba al cuarto y en la cima de un tamarindo logra ver al ave que lo acaba de despertar.

          ¡Cristofué! ¡Cristofué!

          ¡Anterooo! A levantarse pa’ que le lleve el desayuno a su taita y  a su hermano.

          ¡ Ya me desperté ma’!

          ¡Cristofué! Cristofué!    

      Antero le lanzo una mirada picara al ave que se fue a otro árbol con un suave planear a continuar con su característico canto, luego Antero salió afuera de la casa y se lavó la cara con el agua que estaba en una tapara para ahuyentar lo que le quedaba del sueño. Al regresar nuevamente a la casa de bahareque donde vivían, se colocó sus alpargatas y  mientras lo hacía se acordó de aquella linda señorita del pueblo y de los zapatos que llevaba puesto y de cómo le dio pena aquel día, pero eso ya no le importaba porque estaba en su campo y a sus anchas.

           ¡Écheme la bendición maita! Arrodillándose a continuación.

           ¡Dios me lo bendiga mijo! Ahí está su desayuno.

       Una arepa hecha con el maíz que fue pilado al atardecer, un rico queso, suculentas caraotas y leche fresca esperaban al niño.

           ¡Antero come rápido mijo que su taita lo espera! Read the rest of this entry »

Por: Iván López Calero.

La anécdota 

     El año de 1976 mis padres decidieron mudarse de Caracas a vivir en Santa Teresa del Tuy, ya establecidos y al poco tiempo de vivir allí empecé a escuchar expresiones como; eso queda por la estación, o llegando a la estación doblas a… también podías oír decir, en el estadio cerca de la estación y por radio era común que los locutores expresarán; en el sector La Estación, esas expresiones o comentarios de los mayores llamaban mi atención y yo me empecé a preguntar ¿Qué estación? ¿Una estación de qué? ¿Dónde queda esa estación? Al poco tiempo le pregunte a mi padre Paulino “Iván” López y a mi tío José Miguel Calero -que trabajó de camionero muchos años- ¿Qué era eso de la estación y dónde quedaba? y ellos me explicaron, cada uno a su manera, que se trataba de una antigua estación de ferrocarriles en la parte noreste de Santa Teresa del Tuy y que la gente del pueblo se acostumbró a llamar sencillamente La Estación o sector La Estación, en referencia a la antigua dependencia ferroviaria.

FCV. Estación Santa Teresa. Foto en Informe Técnico Para la Presidencia de IAAFE sobre el Ferrocarril Central de Venezuela del 20 de mayo de 1975.Estación Santa Teresa del Ferrocarril Central de Venezuela, Foto tomada del Informe Técnico Para la Presidencia de IAFE sobre el F.C.V;  año 1975.

     Conocí la estación y la idea de un tren en el Tuy me parecía extraño, hoy algo bucólico de tiempos pasados, pero que extrañamente cada vez que oía hablar de la estación imaginaba el recorrido del tren por los diversos parajes del Valle del Tuy, como si lo hubiese vivido. Con el paso del tiempo en diversos paseos familiares a los cuales mi padre nos llevaba en su carro por la región del Tuy, pude observar otras estaciones, una en San Francisco de Yare y las ruinas de otra -hoy ya desaparecida- en el sector Aponte cerca de la hacienda La Guadalupe en Ocumare del Tuy, pero también en las orillas de la carretera en algunos sectores se podían ver las vías de la línea, en especial en la carretera entre Santa Lucía a Mariche y sobre el curso del río Guaire, esto me parecía fabuloso pues era como hacer paleontología y descubrir el fósil de un mega animal ya extinto.

     Hoy día en nuestro afán de sembrar y fortalecer la identidad regional tuyera a través de la reconstrucción y difusión de la historia regional del Valle del Tuy, un grupo de investigadores nos hemos fijado la tarea de compilar, clasificar, catalogar, digitalizar, preservar y conservar fotografías, periódicos, vídeos y demás fuentes gráficas del Valle del Tuy que nos permitan lograr ese objetivo, pero no con la idea de acumular ese conocimiento solo para unos pocos, sino para sistematizarlo y difundirlo a través de todos los medios posibles –impresos, redes sociales, blogs, entre otros- y que sirva en el fortalecimiento de esa historia regional colocándolos a disposición de estudiantes y docentes así como al público en general. Read the rest of this entry »

 Por: Manuel V. Monasterios G.

José Tomas Boves, imagen tomada de Wikipedia

 

  Si los grupos sociales dominantes durante la colonia, conocidos como “Los Mantuanos” se hubiese imaginado que la independencia de España le traería tan graves consecuencias, incluso su desaparición como clase social, difícilmente hubiesen dado este trascendental paso. La guerra de la Independencia desató los demonios del odio social reprimidos por siglos, José Tomás Boves es el primer caudillo de una mayoría representada por pardos, libertos, esclavos y blancos de orilla quienes eran considerados por los blancos criollos como gente de baja categoría y con muy pocos derechos.

      Los 14 años que duró la guerra de Independencia permitió que por la vía de las armas surgiera un nuevo liderazgo cuyo máximo representante fue el general José Antonio Páez, esta sangrienta contienda tuvo para Venezuela elevados costos en vidas humanas, se  destruyó  el modelo económico que funcionó durante trescientos años. Para el Tuy marcó el fin del floreciente período cacaotero, origen de todas las fundaciones poblacionales de la región. La mano de obra esclava dejó las haciendas y en muchos casos destruyeron en plan de saqueo los bienes y sembradíos de sus antiguos amos. Read the rest of this entry »

Juan Alberto Paz (Juber)

Por: Iván López Calero.

      Poeta, escritor y declamador tuyero nacido en la población de Cúa, cerca de Sácua, específicamente en el caserío de Aguadulce (hoy ya desaparecido) en el Estado Miranda, esto el 07 de agosto de 1916, persona modesta y sencilla, enamorado de la glosa, la copla y del relato costumbrista, desde muy pequeño incursionó en la declamación de la décima, en palabras del mismo Juber “a los 8 años empecé a recitar mis primeros versos en los velorios de Cruz de Mayo”.

El Poeta Juan Alberto PazEl Poeta Juan Alberto Paz

      Se desempeñó desde muy joven en las faenas del campo, y trabajó como jardinero de Industrias Pamperos hasta los años 90’s, actividades que supo equilibrar con su pasión por la escritura y la poesía, encontrando siempre el lugar y el espacio para mostrar su obra literaria, incluso en el año de 1945 compartió tribuna con Miguel Otero Silva en un mitin político en Ocumare del Tuy, es autor de varios poemarios entre los que destacan: 

Mussa Criolla (1966)

Ella, mi verso y el Tuy (1968)

El jardín de mi esperanza (1970)

Verso, mujer y horizonte (1972)

Ventanas al Tuy (1975)

Los retoños de la tarde (1978)

Un mensaje para ti (1980)

El alba de mi esperanza (1992)

     En todos sus textos Juan Alberto Paz ha mantenido un tono bucólico tendente a las remembranzas, en palabras de su coterráneo Manuel Vicente Monasterios:

     “Los pueblos alegres cantan y Juan Alberto  ha dedicado su canto a los pueblos, a la mujer, a los santos, a los ríos, a las leyendas. También canta a la esperanza de redención social, a la superación de inveteradas injusticias, a los principios eternos de solidaridad y justicia. Sus palabras son saetas a la conciencia.”

     Expresa y refuerza los valores humanistas a través de la narrativa costumbrista venezolana, esto lo pone de manifiesto en su novela La catira Hortensia Luna, obra publicada el año de 2006 por la editorial El perro y la Rana inserto en la Colección Páginas Venezolanas, serie Contemporáneos, esta viene a ser un conjunto de relatos, algunos compilados de las leyendas y cuentos que su padre Juan Rafael Paz le refirió desde que Juan era muy niño y otros relatos y cuentos surgidos de la imaginación de Juber y mezclados estos dieron como resultado una novela llena de emociones de sufrimientos y querencias, que para resumir y en palabras de José Ignacio Cabrujas “el resultado es luz”, en fin una obra digna de ser llevada a la pantalla del cine venezolano.

     Pero el llamado Poeta de Cúa y el Poeta de Ocumare aún nos sigue sorprendiendo pues a sus 96 años es recurrente verlo en actos solemnes, presentaciones o bautizo de libros declamando, oyendo, comentando o mejor aún impartiendo sabiduría, además produciendo nuevas obras, tal es el caso de su más reciente poemario llamado Recados y Contrapunteos, en coautoría con el poeta Luis Manuel Escalante.

     Sus principales musas han sido desde siempre el paisaje tuyero, la mujer y la cotidianidad, esto le ha permitido ganarse el respeto, cariño y aprecio de los habitantes de los pueblos tuyeros, donde ya su gente lo ha comenzado a llamar “Juber el poeta del pueblo tuyero”.

     Este libro del General e historiador Manuel Landaeta Rosales forma parte junto a la obra de Héctor Parra Marques, de las pocas obras amplias que se han escrito acerca de la vida del Benemérito de la patria, el Luciteño Dr. Francisco Silvestre Espejo Caamaño, la misma fue publicada en Caracas a través de la Imprenta Bolívar el año de 1920. 

      Es de profunda importancia la reedición, publicación y difusión de estos materiales  ya que son de las pocas referencias que se han escrito acerca de este prócer independentista y de la patria, este ejemplar ha sido posible digitalizarlo ya que lo hemos tomado en reproducción facsimilar de la Biblioteca virtual de la Universidad de Carolina del Norte, Estados Unidos, y la intensión a sido para que sirva primero en la difusión de este, y segundo como llamado de conciencia a la necesidad de defensa de nuestra memoria histórica, a través de la reedición y publicación  de la misma.

Iván López Calero

Rasgos Biográficos del Dr. Francisco Espejo - Manuel Landaeta Rosales

Pulse aquí para descargar Rasgos Biográficos del Dr. Francisco Espejo – Manuel Landaeta Rosales

Pueblo de Marín o Cúa

Subido por: Iván López Calero

Transcripción sin corregir (SIC) 

Pueblo de Marín o Cúa

Obispo Mariano Martí

Documentos relativos a su visita pastoral de la Diócesis de Caracas

Apuntes del Libro Personal

Marín o Cúa

     Día 2 de Junio de 1783, salimos del pueblo de Charayave a las cinco y media de la mañana, y llegamos a las ocho y media a este pueblo de Marín distante tres leguas y quarto. El camino no es malo, las tierras con mucha arboleda y proporcionadas para siembras. No es tierra llana, sino de cerros no muy grandes, en donde hazen las sementeras, y no dexa de haver algunos llanos entre estos cerritos.

     Esta Iglesia es baxo la invocación de la madre de Dios del Rosario, de una sola nave, con una puerta a cada lado, a más de la principal, de tapia y rafas, toda cubierta de obra limpia. Tiene Coro alto y Baptisterio al entrar, a la banda de la Epístola, y a esta misma banda, contiguo a esta Iglesia, hay cementerio. La Sacristía, detrás del altar mayor, no está muy adornada o alajada. Véase el inventario. Su divina majestad está continuamente colocado, y respecto que estava en el altar y en el primer altar a la banda del Evangelio, en el cuerpo de la Iglesia, he dispuesto que sólo se reserve en el altar mayor, y que debaxo del Sacrario, que ahora sirve para la Custodia, se haga un Sacrario pequeño para la pixis, para dar la Comunión, que se daá en la última grada del Presbyterio.

     Este Cura es don Nicolás Antonio Colón y Soto. Nació en Caracas el día 19 de Julio de 173[7?]. Estudió tres años de Filosofía y dos años de Moral, todo en las clases de la Universidad. Tiene seis actos de oposiciones a Curatos. Se ordenó de Presbytero el día 20 de mayo de 1758, a título del Curato de Mamporal, que lo sirvió seis años. Después passó a Sacristán mayor de la Candelaria de Caracas, que la sirvió también en propiedad ocho años, yu últimamente pasó acá y está sirviendo este Curato de Marín desde el día 19 de febrero de 1772, en que llegó a este pueblo. Como particular tiene dos mil pesos de Capellanía. Este terreno no le prueba bien, y habrá unos seis años que está enfermo, ahunque no dexava de servir este Curato, y sólo habrá como año y medio que tiene, no Teniente, sino Coadjutor, que es el padre don Francisco Pereira, de Carora. Nada se ha sabido contra su vida y costumbres, y quando no está enfermo enseña la Doctrina, predica y administra los Sacramentos. Su genio parce melancólico, y nadie dice que su genio sea áspero o suave. Read the rest of this entry »

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