Historia regional y local del Valle del Tuy

Subido por: Iván López 

Transcripción sin Corregir (SIC)

Pueblo de San Joseph de Tácata

Obispo Mariano Martí

Documentos relativos a su visita pastoral de la Diócesis de Caracas

Apuntes del Libro Personal

San Joseph de Tácata

     Día 19 de mayo de 1783, asalimos de la ciudad de San Sebastián a las cinco y media de la mañana, y llegamos a la una y media de la tarde al sitio e Guyripa o Guhripa, casa de don Pedro García, distante diez leguas y media. El camino no es del todo malo, pero no es bueno por los diez pasos del río Suata y por las muchas cuestas. Día 20 de mayo de 1783, salimos del dicho sitio de Guyripa, casa de dicho García, a las cinco y media de la mañana, y llegamos a las dos de la tarde a este pueblo de Tácata, distante nueve leguas y media o cerca de diez leguas. El camino es de cerros y en algunas y casi todas partes está poblado de arboleda, y los cerros de arboleda cerca de dicha casa de don Pedro García son tan malos en tiempos de lluvia y los cerros que no tienen arboleda tienen tantos voladeros, que puedo decir que en mi vida he pasado caminos en el espacio de un día peores que éstos, porque después de pasar unos cerros de arboleda con mucho lodo, peores que el cerro del Chopo de la jurisdicción de Truxillo, huve de pasar a pie cerca de una hora unos cerros de tantos voladeros, que causa horror pasarlos a cavallo.

     Esta Iglesia es baxo la invocación de San Joseph, de una sola nave, sus paredes de tapia y rafas, con una puerta colateral a la banda del Evangelio, a más de la principal. No está colocando su Divina Magestad, ni hay cementerio. El Baptisterio consiste en un armario del hueco de la pared al entrar a la Iglesia a la banda de la Epístola, y allí está el agua en frascos de vidrios, que se renueva de quince en quince días. Hay Coro alto. La Sacristía, detrás del Presbyterio o Capilla mayor, y no está muy bien provista de ornamentos, aunque no le falta lo necesario, menos casulla negra, que he mandado hazer, y algunas cosillas más. El techo todo es de obra limpia, y toda la Iglesia está aseada y nueva, hecha por el cura Hidalgo, que fue Cura de acá y ahora lo es del pueblo de San Matheo. Está enladrillada y fue concluida el año 1769 y fue bendecida el día 24 de Diziembre de dicho año de 1769, y supongo que el dicho Cura Hidalgo hacía esta Iglesia con la ayuda de estos vecinos.

     Este Cura es don Manuel Domingo Puncel. Nació en Caracas el día 16 de julio de 1743. Estudió tres años de Filosofía, dos años de Leyes y al mismo tiempo Cánones y dos años de Theología moral con el doctor Lindo, todo en la Universidad de Caracas. Se ordenó hasta el Diácono, a titulo del Curato de Taría, y se le dio después este Curato de Tácata, y recibió este dicho Curato  de Tácata a título de este Curato. Por todos tiene quatro actos de oposiciones a Curatos, y se ordenó de Presbytero en el mes de marso de 1771, y llegó o vino a servir este Curato el día 15 de junio de 1771. A fines del año de 73 enfermó de budas, que le duraron tres años, y sin moverse de acá, con sólo el exercicio y el sudor, sin jarabe ni otra medicina, se le curaron perfectamente. No tiene Capellanía alguna como particular. Parece de genio pacífico, enseña la Doctrina Christiana, predica, administra los Santo Sacramentos. Nada se ha sabido contra su buena vida y costumbres, y es estimado de sus feligreses. No tiene introducción en casa alguna y se mantiene en su casa, y se admira que a un hombre de este tenor de vida lo haya el Provisor obligado a hazer los exercicios por treinta días en la Divina Pastora en el año de 1777, y después por diez días en Santa Rosalía en el año de 79.

     Este Cura actual, y lo acostumbrava también su antecesor, tiene colocado su Divina Magestad en un calíz, por no haver pixis, desde el día primero de Quaresma hasta el jueves santo cada año, para que luego que acaben de confesarse, puedan comulgar, y por el jueves santo todos estos feligreses han cumplido todos los años con los preceptos anuales, a excepción de pocos. Esta feligresía, entre grandes y pequeños, hombres y mujeres, consta de unas seiscientas almas. El vicio predominante acá es la incontinencia. En todos los domingos hay tres o quatro confesiones, regularmente de mujeres, y en las festividades de Jesuchristo y de María Santíssima se confiessan unas diez personas.

     Este no es Cura doctrinero, sino Cura capellán, como llaman acá, y se compone de blancos, negros, mulatos, sambos, etc. Este Cura percibe por su estypendio o sínodo doscientos pesos y para la oblata de pan, vino y cera percibe esta Iglesia cinqüenta pesos, que todo lo pagan estos feligreses, hazendados de trapiches o de haziendas de cacao, de manera que los otros feligreses, aunque tengan sus siembras o conucos, no pagan ni el sínodo ni la oblata. Todos estos feligreses pagan primicias indistintamente, sea o no sea hazendado, y como no sean pobres, pagan también indistintamente los derechos parroquiales y obvenciones a este Cura y a esta Iglesia, con tal que no sean esclavos, y ahun los mismos hazendados pagan obvenciones y derechos parroquiales a este Cura y a esta Iglesia, por sí y por todos los demás de su casa y familia, como no sean esclavos, y no han pretendido eximirse ni de pagar primicias ni de pagar obvenciones ni de pagar derechos parroquiales de tramos de sepulturas y otros, con el pretexto que otras partes se han valido, de que ellos mantienen y están obligados a conservar la fábrica material de esta Iglesia.

     Acá  no hay Mayordomo secular, y lo es este actual Cura, quien apenas ha podido dar cuentas, porque no las tenía formalizadas, y con el juramento y algunos apuntes se le han aprobado, y quedan en su poder a favor de esta Iglesia setenta pesos y cinco reales. El señor Madroñero estuvo acá de visita el día 30 de octubre de 1762.

    El Teniente de Governador de la Sabana de Ocumare lo es también de este pueblo de Tácata, y acá tiene un Cabo o Comisionado llamado don Francisco Xavier García, que de continuo reside acá, y el dicho Teniente de Ocumare lo es también de otros pueblos a más de éste, y el dicho Teniente de Ocumare es N. Marcano.

     El estypendio o synodo de este Cura y la oblata de esta Iglesia lo pagan cinco hazendados solamente, cada uno según el mayor o menor número de esclavos, y las haciendas son de trapiche o de cacao.

     Este es un terreno muy montuoso y consiste todo en cerros y valles, y los más de los cerros están bien poblados de arboleda y proporcionados para producir quanto se sembrare. A distancia de unas cinco leguas, luego de haver pasado muchas vezes el río o quebrada de Tácata y estas dos quebradas unidas se junta o entra al río Tuy acá mismo y a muy corta distancia de este pueblo, que tal vez no distarán más de una quadra estas adjuntas, y este pueblo tiene muy corto espacio para fabricar casas, teniendo barrancas muy profundas a uno y otro lado, y por lo largo tampoco tiene mucho terreno proporcionado para fabricar casas. Este terreno produce caco, caña dulce, maís, yuca, arros, plátanos, etc., pero como es cálido, no se dan acá coles, cebollas, frixoles, etc.

     Es de advertir que ahun en este corto terreno donde está la Iglesia no se pueden fabricar algunas casas más aunque en corto número, porque don Joseph Serrano, de Caracas, que dize ser dueño de este terreno, no quiere dar licencia para fabricar casas, pero he oydo decir que este terreno es realengo y no propicio de dicho Serrano y que sobe esto hay pleito pendiente.

     Don Ángel Bello, soltero, poseedor acá de una hazienda, muy adeudado y sobrino del padre don Ángel Bello, Nerista, fue denunciado al Teniente de Ocumare don Estevan León y éste encargó a su Cabo en este pueblo de Tácata don N. Truxillo, que averiguase los pasos de dicho Bello, quien se fue a quexar a su tío el padre Bello, diciendo que este Cura manifestava en público las faltas de dicho Bello y que revelava el sigilo y otras cosas, según se presume. Dicho padre Bello se fue al provisor, y éste mandó que este Cura, dentro de veinte y quatro horas, compareciesse en Caracas, lo mandó a la Divina Pastora a hazer treinta días de exercicios, y después, sin darle causa o motivo de esta reclusión, le dixo que cumpliesse con su obligación y que se restituyesse a su Curato. Esto pasó en el año de 1777. Después, en el año de 1779, habiendo ido este Cura a oponerse al Curato de Macarao, le mandó el Provisor hazer diez días de exercicios en Santa Rosalía, y después de esta reclusión y sin darle otra causa o motivo, le dixo lo mismo de que cumpliera con su obligación y que se restituyera a su Curato, y en esta última reclusión en Santa Rosalía lo privó de Missa. Con estos hechos queda comprobada y bien calificada la innocencia de este Cura, que ha padecido por las acusaciones o influxo de dicho don Ángel Bello, su feligrés.

     Cinco vecinos de Caracas, hazendados en este territorio de Tácata, se presentaron al Cabildo sede vacant, el año de 1709, expresando que en este valle de Tácata había mucha gente que carecía de pasto espiritual. En esta virtud, el referido Cabildo, por su providencia de 15 de abril de dicho año de 1709, con asenso del señor Governador, erigió en Iglesia rural con Cura capellán el dicho valle de Tácata, constituyendo por vicefeligresía todo el dicho territorio del referido valle de Tácata. A este territorio o vicefeligresía de Tácata se agregaron las tierras de las haziendas, una del capitán don Diego Michilarena y la otra de Don Jacinto de Villaalta, comprehendidas dichas tierras en el territorio de la Iglesia del Tuy (y es de creer que sea la Iglesia de Marín) y dismembradas de dicha Iglesia del Tuy y unidas o agregadas a la Iglesia de Tácata. Y el dicho Cabildo nombró por Cura capellán al Presbytero don Joseph Francisco Marchant con el estypendio de doscientos pesos para él y cinqüenta pesos para oblata. Acá se hizo visita el año de 1713 por el Licenciado don Juan Rodrígues de Mendoza, comisionado del señor Rincón, otra visita el año de 1721, hecha personalmente por el señor Escalona y Calatayud, otra del año 1734 por el Licenciado don Francisco Xavier Ayestarán, y la última del año de 1762 por el señor Madroñero personalmente.

     Hoy, 23 de mayo, los cinco hazendados entre quienes se reparte la carga de pagar el Synodo y la oblata, me han presentado memorial para que paguen o ayuden a pagar  esta carga los poseedores de las dos haziendas que se agregaron a esta vicefeligresía de Tácata, de que se habla en la llana antecedentes, y he decretado que los poseedores de dichas dos haziendas queden agregados a esta Iglesia de Tácata, menos que tengan algún documento authéntico revocatorio de dicha disposición, que deberán presentar dentro de nueve días. Se debe tener presente que si no presentan tal documento authéntico, se ha de mandar a este Cura de Tácata matricular a todos los que vivieren en el terreno de dichas dos haziendas.

     Manuel Antonio Urea, pardo, de Caracas, casado en San Sebastián con Josepha Hidalgo, parda, la que vive acá en Tácata, y él hace doze años que está separado de su mujer y ausente sin saberse de su paradero y sólo hay una noticia vaga de que está en la jurisdicción de la Nueva Barcelona. Ella se vino de San Sebastián al sitio de Guare de esta parrouia habrá unos quatro meses. Se ha de librar requisitoria al Superintendente de Cumaná para que mande al dicho Urea venga a hacer vida maridable con su mujer don Hilario queda encargado de esto.

     Joseph Julian Ibarra, pardo, casado en San Sebastián con Izabel Estéfana Xara, parda, dicho Ibarra haze seis años que se ausentó sin saberse cosa alguna de su paradero, y la dicha Xara haze un año que se transfirió al sitio de Guare, de esta feligresía. Con algunas sospechas de su mala vida, este Cabo la a traido acá a este mismo pueblo de Tácata habrá unos dos meses. Quedan advertidos este Cabo y la dicha Xara de avisar a este Cura luego que tuvieren alguna noticia del paradero del dicho Ibarra, y este Cura procurará también inquirir sobre este paradero, y en ínterin quedará la dicha Xara en casa en donde no dé sospecha de escándalo.

     Joseph Serafin Vasques, casados en Camatagua con María Antonia Palma, ambos indios de Camatagua, haze años que los dos se vinieron a vivir en el sitio de Guare  de esta feligresía, y haze tres años que el dicho Vásquez se ausentó y hay alguna noticia que está en Orituco. SE ha dado orden a este Cura que escriva al de Orituco para que lo remita acá a vivir con su mujer.

     Don Juan Luciano Amesina, blanco, y se duda si es español, casado acá con María Francisco Romero, mestiza, de este mismo pueblo, ha siete años que se ausentó dexando a su mujer acá y se tiene alguna noticia de que para en Chacao. Se ha dado Orden a este Cura para que escriva al de Chacao que lo remita a vivir acá con su mujer.

     Joseph Bernardo Rodrígues, pardo de acá, casado con Felipa de la Luz Días, parda de la Guayra de Paracotos, vivían en este pueblo de Tácata, y ha dos años que él se ausentó dexando acá a dicha Felipa, y se tiene alguna noticia de que está en Calaboso. Se ha dado orden a este Cura que escriva al de Calaboso para que le mande acá a vivir con su mujer.

     Joseph Hermenegildo Faxardo, pardo del pueblo de los Guayos, jurisdicción de Valencia, casado en la Guayra de Paracotos con Ana Santiago Oxeda, parda, los quales se vinieron a vivir acá y él haze un año que se ausentó dexando acá a su mujer, sin saberse su paradero. Queda prevenido este Cura que si se dilatara un año más la ausencia y tuviere noticia de su paradero dentro de este Obispado, escriva a aquel Cura que le mande acá a vivir con su mujer, y si no tuviere noticia alguna del paradero de dicho Faxardo, escribirá al Cura de Guacara, que lo es de los Guayos, que tal vez éste tendrá alguna noticia de dicho Faxardo, por ser natural de aquel pueblo de los Guayos.

      Se dize, pero no hay fundamento o certeza alguna, de que don Ángel Bello, soltero blanco, vive mal con Juana Rosalía Días, india, casada con Doroteo N. He prevenido a este Cura que averigüe lo cierto y me avise, que yo daré providencia de quitar este pecado quando se sepa de él, sin que el dicho Bello entienda que este Cura ha sido el delator, pues no conviene que lo sepa el dicho Bello por no irritarse más contra este Cura, de quien es enemigo, y para que no vaya otra vez a Caracas a acusar a este Cura y a valerse de su tío el padre don Angel Bello, Nerista, para que hable al provisor, y este vuelva a mortificar a este pobre Cura, sobre cuyo asumpto se habla en las notas de este mismo pueblo.

     Este Cura ha omitido el asiento de partidas de bautismos, matrimonios y entierros desde el año de 72 hasta el presente por su enfermedad de tres años, que fueron al principio de su ingreso a este Curato, y después por motivos insuficientes, y se le ha mandado que dentro de ocho meses las extienda todas baxo la pena de rectrissión y otras arbitrarias, haciéndole constar al Vicario del partido, que es el de Sabana de Ocumare, para que informe de la resuelta, y a este fin la ha participado esta providencia al dicho Vicario. Véanse los autos provehidos en los libros parroquiales, de que llevamos copias.

Apuntes del Libro de Compendios

Valle de San Juan Bautista y Señor San Joseph de Tácata.

     Este Curato es fundado principalmente para los esclavos de las haciendas de cacao que contiene este valle, cuyos dueños satisfacen la Congrua del Cura y Oblata y están obligados á los reparos de la Iglesia y sus ornamentos, por lo qual de los entierros, velaciones, etc. de dichos esclavos ningún derecho se satisface, tan solamente las personas libres que habitan en este mismo valle contribuyen los que corresponden; y pertenece este Curato al Vicariato foráneo de los Valles del Tui. Su territorio parroquial confronta por el Oriente, con el pueblo ó Valle de Marin, distante quatro leguas y hasta el lindero divisorio que es la quebrada de Onoto hai legua y media; por el Poniente, con la Villa de Cura, distante 30 leguas y hasta el lindero desta feligresía que es el sitio llamado la entrada de Tiara,  inclusive, hai quatro leguas y media; por el Norte, con el pueblo de Guaira de Paracotos distante quatro leguas, y hasta el lindero divisorio que con declinación al Poniente, con la ciudad de San Sebastián, distante 18 leguas y hasta el lindero divisorio desta feligresía que es la quebrada de Guare, hai quatro leguas y media.

     La Iglesia Parroquial de este valle fue visitada en 21 de Mayo de 1783. Su titular es el glorioso patriarca Señor San Joseph. Su fabrica material es de una nave, cuyas paredes son de tapias con horcones en lo interior de ellas, a excepción de la del frente que es casi toda de ladrillo con algunas labores, y el techo es de Texas sobre tablas labradas y varas redondas. Tiene de largo 23 varas inclusive el Presbyterio y de ancho siete varas y tres quartas, excluido el grueso de las paredes. Una puerta grande tiene en un costado y otra al frente, sobre la qual está construido el Coro de tablas y vigas y debajo de el hai una alacena grande enbutida en la pared que sirve de baptisterio. La sachistia se halla á espaldas del Presbyterio, construida de iguales materiales, ocupando el mismo ancho de la Iglesia y de largo quatro varas y media. Hai en la Iglesia quatro altares decentemente adornados, el uno es el mayor en que está colocada una Imagen de nuestra Señora y el Santo Titular, otro dedicado á Nuestro Señor JesuChristo Crucificado, otro á Nuestra Señora de la Merced y otro á las Benditas Animas. Todas las paredes están encaladas por dentro y fuera y el suelo enladrillado y toda esta fábrica es nueva y fuerte, aunque pequeña y bien proporcionada.

     Es Cura de esta Parroquia Dn. Manuel Domingo Puncel, clérigo presbítero. La renta anual que goza por el servicio de este Curato es: 200 ps. que pagan los hacendados y según computo prudencial 27 ps. 4 rs. de primicias, 40 ps. de ovenciones de Missas cantadas particulares, bauptizmos, velaciones y entierros de gente libre que todo compone 267 ps. 4 rs.

     La renta anual de la Iglesia es 50 ps. Que dan los hacendados y 10ps. De sepulturas de personas libres, según computo de unos años con otros. Y el referido Cura a cuyo cargo corre, presento una relación jurada de ingresos y gastos de que resultan de alcanze a favor de la iglesia, 70 ps. Y 5 rs. Existentes en poder de dicho Cura y se aprobó por auto de 23 de Mayo de 1783. No hai en esta iglesia  Cofradía ni Obrapia alguna.

Matricula o Padrón de los habitantes dentro del Distrito de este Pueblo

     Conforme al método é individualidad mandada observar por orden circular novísima, con advertencia de que en la distinción de clases van colocados los mextizos en la de los blancos y los zambos en la de los negros.

Padrón de los habitantes dentro del distrito de este pueblo de Tácata

     Razón de casas y familias deste distrito, y asimismo, de las personas de comunión y de la sola confesión, cuyo número queda comprehendido en la matrícula antecedente.

Españoles dentro del pueblo

Españoles dentro del pueblo

Españoles fuera del pueblo

Españoles fuera del pueblo

Indios fuera del pueblo

Indios fuera del pueblo

     No hai indio alguno dentro del pueblo.

     Assi consta de la relación pedida y dada para el buen régimen desta parroquia y corrección de abusos y pecados públicos se expidieron en 23 de Mayo de 1783, se mandó por lo tocante a la jurisdicción Eclesiastica, que se haga un cementerio, con las circunstancias que expresan el citado decreto.

     Recivieron el Santo Sacramento de la Confirmación 466.

     Es Theniente de este pueblo el mismo que lo es de la Sabana de Ocumare, Dn. Juan Joseph Marcano.

Fuentes:

Martí, Obispo Mariano. Documentos Relativos a su visita Pastoral de la Diócesis de Caracas. (1771-1784). Caracas, Academia Nacional de la Historia, Imprenta Torino, Tomo II, Libro personal, 1998. 746 pp. 

Martí, Obispo Mariano. Documentos Relativos a su visita Pastoral de la Diócesis de Caracas. (1771-1784). Caracas, Academia Nacional de la Historia, Imprenta Torino, Tomo VII, Libro de compendios, 1998. 468 pp. 

Transcripción sin Corregir (SIC)

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Comentarios en: "Valle de San Joseph de Tácata" (2)

  1. Excelente trabajo felicitaciones.

  2. Que buen trabajo, excelente para la consulta histórica del pueblo de Tácata y zonas aledañas. En las descripciones leidas uno vuela la memoria por esos pasos de ríos y montañas que van desde el propio pueblo hasta Guiripa en el estado Aragua. Esos eran los intrincados caminos con los muchos pases del río Guare rumbo hacia lo que hoy es Altagracia de la Montaña y de allí hacia Guiripa y San Casimiro y San Sebastian.

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