Historia regional y local del Valle del Tuy

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CRISTÓBAL ROJAS SU VIDA

Por: investigaciones TUCUY.

CRISTÓBAL ROJAS.

     Nace en Cúa (La tradición indica la Calle San José) Estado Miranda el 15 de diciembre de 1858. (No se encuentran registros de nacimiento en los libros parroquiales de Cúa). Algunos revelan el 14 de diciembre de 1858, en Diccionario de Historia de Venezuela de la Fundación Polar,   indica el 15 de diciembre de 1857. El Cronista de Cúa (Don Adolfo Angulo Pérez) nos dice que nació el 14 de Diciembre de 1858

SUS PADRES:

     El Dr. Cristóbal  Rojas Acosta   (médico)  y doña  Alejandra Poleo de Rojas Su padre muere en 1870 y se ha tejido toda una leyenda sobre la situación de miseria en que quedó la familia Rojas Poleo, después del fallecimiento del Dr. Cristóbal Rojas A.

LA FAMILIA ROJAS:

     Don Arístides Rojas en   su estudio” el ÚLTIMO EXPEDICIONARIO” nos relata algunos aspectos de la Genealogía del eximio pintor cueño: “En los años corridos entre 1730 a 1740 llegó a Caracas como empleado de la  Compañía  Guipuzcoana  Don  Francisco  Antonio  Vásquez  de  Rojas oriundo de Granada, quien usaba el título de  “Escribano Público de la Costa Firme del Mar Océano”, padre del sacerdote del mismo nombre, quien antes de abrazar la el estado eclesiástico, fue casado y hubo de su matrimonio un hijo de nombre Marcos José, amigo de la infancia de Simón Bolívar, el Libertador. El hijo de Marcos José, llamado José Luís, abuelo del pintor, fue uno de los expedicionarios de la Expedición Bolivariana de Ocumare, donde por poco muere el Libertador”. 

     La familia del pintor Cristóbal Rojas no era tan pobre como muchas veces se afirma, la situación de las guerras había llevado el país a un estado de ruina,  donde  lo  normal  era  ser  pobre,  sin  embargo  su  bisabuelo  era descendiente  de  viejas  familias  coloniales  y  luchó  en  la  guerra  de Independencia,  al lado del Libertador. Su abuelo José  Luís Rojas  fue escultor, de fama, hoy todavía existe en la Iglesia de Turmero un Cristo tallado por el abuelo del pintor. Quien casó con Mercedes Acosta, una hermana del Dr. y General Elías Acosta, una de las familias más ricas del Tuy. El Dr. Cristóbal Rojas Acosta, hacia el año de 1.844 estudió en el Colegio Independencia de Don Feliciano Montenegro y Colón, en la ciudad de Caracas., en donde fue condiscípulo de Antonio Guzmán Blanco, Federico  Uslar,  Arístides  Rojas,  Juan  Vicente  Camacho,  sobrino  del Libertador. Se graduó de médico en la Universidad   de Caracas en 1.852. En 1.860 revalidó su título en Santo Domingo, donde vivió hasta 1.866 en que regresa nuevamente a Cúa, donde ejerce su profesión hasta 1.870, año en que muere.El pintor Cristóbal Rojas y su familia viven en esta población hasta el año de 1.878, en se mudan a Caracas y Cristóbal inicia sus estudios formales de pintura. 

Autorretrato de Cristóbal Rojas.

EL TERREMOTO DE CÚA:

     La familia Rojas Poleo se traslada a Caracas después del terremoto de 1878, Cristóbal Rojas tiene 20 años, su situación económica no es buena y tiene que realizar oficios distintos   a su vocación para sobrevivir, sobre todo en su condición de hijo mayor y sostén de la familia. En Cúa su inicio como pintor responde a una pura afición instintiva, a la necesidad de expresarse, sin guía, ni maestro. En la Casa Parroquial de Cúa existía o existe una obra de ese período, la cual fue retocada por otros aficionados, (Un retrato de Fray Blas Gines) bien valdría la pena rescatar del olvido y llevarlo a su estructura pictórica original.

INICIO DE SU FORMACION:

     Rojitas  como  le  llamaban  cariñosamente  en  su  círculo  de  amigos,  es contratado por el pintor Antonio Herrera Toro, como su auxiliar en la decoración de la Catedral de Caracas, para dignificarla con motivo del Centenario del natalicio del Libertador. Herrera Toro, recién acababa de regresar de París, observó en Rojas su talento potencial en obras  como Las “Ruinas del Templo de Cúa”, después del terremoto, “Calles de Cúa”, El Templo de la Merced. Caracas”. Por primera vez logra Cristóbal Rojas estar en contacto con un trabajo relacionado a su vocación de pintor y empezar  su  aprendizaje  formal.  Se  entusiasma    con “Exposición  de Centenario” donde se convoca a los pintores de la época a participar.

     Cristóbal Rojas escoge un tema altamente dificultoso, por los problemas técnicos aún no manejados por él. “La Muerte de Girardot”. Solo el talento de Rojas logró superar las deficiencias técnicas. En el Salón de pintura, uno los mejores realizado en la Venezuela del siglo XIX, se presentaron obras como “La Firma del Acta de la Independencia” de Don Martín Tovar y Tovar, lienzos de Antonio Herrera Toro, de José Manuel Maucó entre otros y de un joven pintor, tan desconocido para la época como Rojas, llamado Arturo Michelena y quien venía de Valencia. La obra de Cristóbal se destacó y dio por primera vez al pintor el sabor de la fama Medalla de Plata, el Estado Venezolano adquiere la Obra, la cual se puede ver hoy en el Museo Bolivariano de Caracas, obtuvo un premio Dos mil pesos de la época, unos tres mil dólares actualmente, con ese dinero compró bonos de la deuda pública en beneficio de su madre y de su hermana, para su sostenimiento, pues había logrado también una pensión o beca de 50 pesos mensuales para estudiar pintura en París.

CRISTOBAL ROJAS EN PARIS:

Julio Santos Michelena, Arturo Michelena, Cristobal Rojas, Carlos Rivero Sanabria y José Manuel Irigoyen Lecuna (o Virgilio Arias) con modelo. París 1885 (Colección Museo Michelena)

     Cristóbal Llega a París a finales de 1883, se inscribe en la Academia de Juliac, bajo la dirección del maestro Jean Paúl Laurens, en marzo de 1884 presenta su primer trabajo “académico” el Mendigo. Por razones diversas no puede concursar el el Salón de 1884, con su primer lienzo parisino, acude sin embargo con una cuadro titulado La Orfandad. El carácter pesimista de Rojas le hace especular sobre las pocas posibilidades de ser escogido entre  9000 cuadros de los mejores del momento, solo podían participar 2500, sin embargo su obra fue escogida por el jurado, con lo cual se  reafirma su calidad y genera mayor auto estima en el pintor.

     Montparnasse, la barriada de París donde vive Cristóbal Rojas era en ese entonces, era la residencia de la gente más pobre de la ciudad, ni se perfilaba en llegar a ser el centro de la bohemia francesa de siglo XX. Los recogedores de trapos y desechos, la miseria reflejada por escritores como Víctor Hugo y Zolá se mezclan también en el espíritu de Cristóbal Rojas y su obra se vea influenciada por una tendencia realista la cual reflejaba las verrugas  de  la  sociedad  parisina,  donde  el  oropel,  el  refinamiento,  la brillantez de un mundo cosmopolita eran su principal atractivo, para ser en ese momento el foco irradiante de la cultura universal.

     Rojas se presenta el El Salón de arte de 1886, con un cuadro titulado La Miseria, el cual estaba inspirado en un hecho real ocurrido a sus vecinos: “un peón italiano, desesperado junto al cadáver de su mujer fallecida, por falta  de  recursos  para  la  compra  de  medicamentos”  Rojas  en  forma magistral hace “un reportaje” gráfico, una crónica de la miseria. El cuadro abre una polémica entre los miembros de Sociedad de Artistas de Francia, Unos consideraban que el cuadro de Cristóbal Rojas no era adecuado para ser incluido en el catálogo, por tener “tendencias subversivas y socialistas”, otros miembros consideraban que el cuadro generaba polémica y daba vida a la exposición y por lo tanto merecía una medalla, al final la polémica de los académicos se tranzó por otorgarle una “ Mención Honorífica”, lo cual generó por parte de las “rosca” artísticas de París cierta ojeriza, por no decir  envidia.  Además  el  Doctor  y  General  Antonio  Guzmán  Blanco, invitado especial a la exposición por Rojas y Michelena, le disgustó mucho que  sus  paisanos  estuviesen  en  París  estudiando  pintura,  pues  el consideraba que lo que hacían era “parrandear”.

CRISTOBAL ROJAS SE QUEDA SIN BECA.

     La vocación autoritaria de nuestros caudillos, en especial aquellos que alcanzaron el poder como el General y Doctor Antonio Guzmán Blanco, les hacía creer que tenían conocimientos en todas materias divinas y humanas. Esta soberbia era siempre alimentada por una corte de adulantes que jamás contradecía las opiniones de Guzmán, aunque estas fuesen absurdas. Si a Guzmán Blanco se le ocurría decir que el color azul era amarillo, siempre tenía un acolito que justificaba cualquier barbaridad. El general siempre tenía la razón o por lo menos siempre encontraba quien se la diera. Así se cometieron  muchas  injusticias,  solo  para  complacer  la  egolatría  y  el narcisismo del Ilustre Americano. En el caso que nos ocupa con relación a nuestro  más  ilustre  pintor:  Cristóbal  Rojas  quien  había  logrado  con esfuerzo, pues había ganado Medalla de plata, ocho mil bolívares y una beca para estudiar pintura en Paris, con la obra: “La muerte de Girardot en Bárbula”.presentada  en  la  Exposición  del  Centenario  del  Libertador. (1.883) Dicha subvención apenas le alcanzaba para su manutención en una ciudad que siempre ha sido cara. Se inscribió en la Academia Julián, bajo la dirección de Jean Paúl Lauren.

     El General Guzmán era un enamorado de Paris y fueron muchos los años que pasó en esa ciudad, siempre dejaba algún encargado de la Presidencia en   Venezuela   y   el   se   auto-nombraba   Embajador y Ministro Plenipotenciario para toda Europa, con enormes sueldos que le permitían llevar una vida de gran noble en unión de su familia. Así logró que sus hijas se casaran con aristócratas franceses. Un día Guzmán tuvo ocasión de hablar con el pintor becado y le manifestó que como era posible que hubiese escogido Paris para estudiar pintura cuando todo el mundo sabía que era Italia, especialmente Florencia el lugar mas indicado para dichos menesteres. Cristóbal Rojas trató de hacerle saber al General Guzmán que las nuevas corrientes de la pintura se estaban desarrollando en París y que Francia tenía novedades muy importantes en el campo de las artes. Esta respuesta de Cristóbal Rojas molestó al General, la consideró una ofensa. Pues  en  su  soberbia  no  podía  aceptar  que  un  pintor  cualquiera  lo contradijera y pretendiera saber más que él en esa la materia. Le escribió al General Joaquín Crespo Presidente en ejercicio y le ordenó que le quitara la  beca  y  así  ocurrió.  También  le  quitaron  la  beca  al  pintor  Arturo Michelena.

     Esta era la forma en que el Ilustre Americano protegía   y fomentaba las artes en Venezuela. Sin embargo, tanto Cristóbal Rojas como Arturo Michelena, resolvieron afrontar la difícil situación que se les presentaba al dejar de recibir sus pensiones de estudio. Rojas dejó durante algún tiempo sus clases de pintura en la Academia y se dedicó a trabajar la pintura por encargo para sobrevivir. Regresa a Venezuela enfermo de tuberculosis y muere muy joven.

CRISTÓBAL ROJAS MUERE A LOS 32 AÑOS:

     Llega a Venezuela, con la tuberculosis muy avanzada, realiza obras de gran proyección de su figura, pero se truncó la carrera de uno de los más grandes pintores, no solo de Venezuela, sino de Latinoamérica, muere en Caracas, el 8  de  noviembre  de  1890:  Albert  Junyent,  estudioso  de  la  obra  de Cristóbal Rojas afirma: “EL DÍA   EN QUE LA HISTORIA GENERAL DEL ARTE MODERNO—QUE TODAVÍA ESTÁ POR HACER—SE ESCRIBA EN  FORMA  SERIA  Y  SOLVENTE,  ES  MUY  PROBABLE QUE LA CRÍTICA SE SIENTA OBLIGADA A RECONOCER EL BAUTIZO, PINTADO POR CRISTOBAL ROJAS EL MÁS FELÍZ DE LOS CUADROS PRODUCIDOS POR LOS PINCELES LATINOAMERICANOS DURANTE EL SIGLO XIX.

HONORES AL PINTOR:

LOS RESTOS DEL PINTOR CUEÑO REPOSAN EN EL PANTEÓN NACIONAL DESDE EL 27 DE DICIEMBRE DE 1958.

     El  9 de agosto de  1958, Radio Caracas Televisión dedica un programa especial al pintor venezolano Cristobal Rojas. En el intervienen el Pbro. Juan Francisco Hernández, el Prof. Santiago Poletto, Director de la Escuela de Artes Plásticas, y el escritor Ramón Armando Rodríguez, Presidente de la Junta Pro-Centenario del Nacimiento del Artista; allí se refirieron con abundancia de comentarios y detalles de la obra pictorica y personalidad del pintor fallecido.

     La Junta Directiva Pro-Centenario organiza en la población de Cúa, Estado Miranda,  El 13  de  diciembre,  salvas,  fuegos  artificiales  y  repique  de campanas como apertura de los festejos, también se inaugura en el comedor escolar una exposición de fotografias de Cristobal Rojas. El día  14 de diciembre se organiza u paseo cívico amenizado por la Banda del Rosario, ademas de fuegoa artificiales, desfiles y develación de un busto del artista, obsequios, conciertos, terneras y retretas en la Plaza Bolivar, ejecutadas por la Banda del Estado, forman parte del programa .

En la Población de Cúa existe desde  1958 El Grupo Escolar Cristóbal Rojas.

La Población de Charallave a partir de 1973, adquiere su autonomía polítoadminstrativa con la denominación de Distrito Cristóbal Rojas, hoy día Municipio Autónomo Cristóbal Rojas.

La Escuela de Artes Plásticas de Caracas lleva el nombre de Cristóbal Rojas.

Notas Bibliográficas:

Angulo Pérez, Adolfo.” 12 GRANDES HIJOS DE CÚA”. Fundación María Teresa Manzo de Angelino. Cúa. 1998.

Semprún, Jesús.”LA PINTURA VENEZOLANA”Boletín Nº1 DE LA UNIÓN PANAMÉRICANA”. Tomado de la Revista Crónica de Caracas Nº 35. Caracas. 1959.

Junyet, Alberto; Otero, Alejandro, Boulton, Alfredo; Da Antonio, Francisco.”CRISTOBAL ROJAS UN PINTOR VENEZOLANO”. Colección Cecilio  Acosta  Nº 14.  Biblioteca  de  Autores  Mirandinos 46.  Los Teques.1991.

EL TERREMOTO DE CÚA

Por: Manuel V. Monasterios G.

El 12 de abril se cumplen 134 años del devastador terremoto de 1878.

Ruinas de la iglesia Cúa después del Terremoto de 1878, Foto publicada en el Cojo Ilustrado del año 1894

     En 1878 Cúa era la capital del Distrito Guzmán Blanco, integrado por Charallave, Tácata  y Cúa, con una población, según el censo de 1876, de 16.444 habitantes y 3263 casas, en todo el distrito. Cúa era conocida como La Perla del Tuy por su movimiento económico como puente entre Caracas y los llanos de Guárico y Apure, casas comerciales como Santana Hermanos, Hedrich & Compañía, Eraso Hermanos, Rohl & Compañía; tenían representación en esta población y cumplían las funciones de banca comercial en el manejo de préstamos y resguardo de dinero en efectivo, ya que se movilizaban grandes montos en el negocio ganadero  y agrícola.

     Cúa, conjuntamente con Ocumare del Tuy eran los mayores productores de Cacao durante la colonia, esa riqueza permitió la fundación de las poblaciones tuyeras durante la segunda mitad del siglo XVIII. Para el año 1876, dos años antes del terremoto el censo nos indicaba que la producción de cacao había declinado a 43.010 kilogramos, sin embargo el mismo censo ordenado por Guzmán Blanco deja constancia que Cúa era el mayor productor en los siguientes rubros: Café 1.117.800 Kg.; aguardiente 392.000 litros; papelón 478 800 Kg; maíz 4.388.400 Kg; caraotas 2.210.750 Kg; Almidón 4600 Kg.

     Estas cifras evidencian que Cúa para el momento del terremoto del 12 de abril de 1878 era la población más floreciente económicamente en los valles del Tuy, la Sociedad Liberal de Obras y Mejoras, había logrado la construcción de la carretera del sur: Cúa-San Casimiro, inaugurada personalmente por el Presidente General Antonio Guzmán Blanco en agosto de 1875, quien además donó un reloj para la torre del templo y una campana. La plaza conocida hoy como Zamora tenía el nombre de Roscio y donde hoy está la plaza Bolívar había un amplio terreno conocido con los nombres de Plan de San José y posteriormente como plaza de Santa Rosa.

     Cúa en 1878 se perfilaba con un  presente de gran prosperidad y un futuro muy promisor, lastimosamente la llamada falla tectónica de Cúa, que corre paralela al rio Tuy desde Tácata hasta Ocumare del Tuy se activó la noche del viernes de Concilio del 12 de abril de 1878 y destruyó totalmente a la población con un  saldo inmenso de fallecidos, heridos y de emigrados. El censo de 1881, seis años después del terremoto nos indica que la población había disminuido a 3.666 habitantes y a 663 casas, contando solo Cúa y Charallave, pues Tácata  había pasado a formar parte de Guaicaipuro.

    En este destructor evento también comprometió a las otras poblaciones del Tuy pero su epicentro fue en Cúa, las posibilidades de recurrencia siempre están presentes, por eso es urgente y necesario desarrollar una cultura de prevención, estar conscientes que se está construyendo sobre una falla geológica y Dios nos libre de otro 12 de abril.

     Alrededor del terremoto se ha tejido una leyenda sobre la maldición de un cura al que le colocaron una culebra en el copón y durante la misa, por poco no es víctima del veneno o de un infarto por el susto. Pero esta leyenda es objeto de otra crónica.

Cuadro de Cristóbal Rojas, Las Ruinas del Templo de Cúa, pintado en el año 1880, En este estado de destrucción quedó el templo de Cúa, el cual estuvo ubicado en el mismo lugar de la Plaza Zamora, donde está hoy el nuevo templo.