Historia regional y local del Valle del Tuy

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Ezequiel Zamora y la Batalla de Santa Inés

Por: Iván López Calero.

“¡Zamora!, ¡Genio sublime!,  Algún día verá el viajero tu sepulcro como se ve la tumba blanqueada donde duermen el sueño eterno Foción y Epanimondas, Trasíbulo y Pompeyo, y los verá con más veneración, porque fuisteis más grande y uniste al  genio del guerrero con la inspiración del cristiano”.

Benigno González, 1864.

General Ezequiel Zamora Correa, Cúa 1817 - San Carlos 1860General Ezequiel Zamora Correa, Cúa 1817 – San Carlos 1860

Intro

      Ezequiel Zamora nació en Cúa, el 1° de febrero de 1817, en medio de la Guerra de Independencia, fue un destacado militar y político de la Guerra Federal Venezolana. A la edad de 23 años, en 1840, empezó a militar en las filas del partido Liberal venezolano, luego en 1845 participó como subteniente de milicias en la defensa de La Villa de San Luis de Cura a raíz de los ataques de las partidas de alzados de Juan Silva contra la República de Venezuela, en 1846 a la edad de 29 años se une a la Rebelión Popular y se convierte en el máximo líder de la misma, siendo aclamado como El General del Pueblo Soberano. (más…)

LINO GALLARDO

Por: José R. Méndez F.

Lino Gallardo.

     Nació en Ocumare del Tuy, probablemente en 1773 y murió en Caracas el 22 de diciembre de 1837. Lino Gallardo se destacó como compositor de canciones patrióticas, director de orquesta y ejecutante del violín, violonchelo y contrabajo. Fue discípulo de Juan Manuel Olivares en la Academia de Música de Caracas que fundara el Padre Sojo en 1874 (Pedro Ramón Palacios y Sojo, tío de Simón Bolívar). El sitio de reunión era la Hacienda La Floresta, del padre Sojo (hoy Urbanización La Floresta) y en la Hacienda San Felipe, del padre García Mohedano (hoy La Castellana) y en los terrenos de Bartolomé Blandín (que hoy son el Country Club), tierras para entonces de cultivo, ubicadas en torno al pueblo de Chacao, actualmente parte de Caracas.

     Fue un grupo de músicos de altísima calidad dedicado a cultivar el repertorio religioso con personalidad propia, aún cuando haya recibido alguna influencia de Pergolesi, Scarlatti, Haydn y Mozart. Integrado entre otros por Bartolomé Bello (el padre de Andrés Bello), José Francisco Velásquez, José Angel Lamas, Juan José Landaeta, Cayetano Carreño (hermano de Simón Rodríguez), Lino Gallardo, José Francisco Velásquez, Pedro Nolasco Colón, Juan Francisco Meserón, Atanasio Bello Montero (empresario musical, entusiasta difusor de grandes óperas y composiciones europeas del primer tercio del siglo XIX), José María Izasa (socio de Bello Montero en La Compañía) y José María Montero. En los quince años que más o menos duró esta Academia, salieron de allí algunos de los más grandes músicos que hemos tenido. El más celebrado entre ellos fue José Angel Lamas, autor de la más conocida pieza de música sacra: “Popule Meus”. Otros distinguidos discípulos de la Academia del Padre Sojo fueron Marcos Pompa, Pedro Pereira, Mateo Villalobos, Dionisio Montero y muchos más.

     Se resintió seriamente la salud del Padre Sojo, lo que lo indujo a firmar el 17 de junio de 1799 su testamento, según el cual legaba a Juan José Landaeta «el violín y la viola que tiene en su poder», y a Lino Gallardo el violoncello, por ser estos sus más “destacados alumnos”.

     El 26 de diciembre de 1794, Gallardo contrajo matrimonio con María del Carmen Araujo y al enviudar se casó con María Catalina Pereira, el 30 de abril de 1799.

      Juan José Landaeta, quien hasta ahora se ha tenido como el autor de la letra del Himno Nacional de Venezuela nace el 10 de marzo de 1780. Landaeta compuso algunas obras de carácter religioso, como “Benedictus” y “Pésame a la Virgen”. Perteneció a la clase social de los pardos y desde el comienzo de la revolución manifestó sus simpatías por la causa independentista. Así, se le vio entre los conspiradores del 19 de abril de 1810. Esta misma pasión revolucionaria lo llevó a componer varias canciones patrióticas, entre ellas una con motivo de la instalación del primer Congreso de Venezuela, en 1811. La letra comenzaba con la frase «Gloria, americanos».

     Se ha tenido hasta ahora a Juan José Landaeta como autor de la música del Himno Nacional de Venezuela, pero no ha aparecido ningún documento que dé validez a esta aseveración. Sólo existe la tradición oral, ya que ni siquiera Guzmán Blanco al decretar el «Gloria al Bravo Pueblo» como Himno Nacional, mencionó en el decreto a los autores. En cambio, hay más posibilidades de que sea Lino Gallardo el autor de la música patriótica. Dicho decreto, expedido en Caracas el 25 de mayo de 1881. Dice así, en la parte pertinente: 

“Considerando:

1o.: Que debe perpetuarse en la memoria de los venezolanos todo lo que en la época de nuestra emancipación política contribuyó a la realización de sus triunfos.

2o.: Que el Himno Nacional, conocido con el nombre tradicional de Gloria al Bravo Pueblo, fue el canto patriótico con que los hijos de la Gran Colombia celebraban sus victorias y se alentaban en la adversidad:

Decreto: Artículo

1o.: El Himno: Gloria al Bravo Pueblo, se declara Himno Nacional”.

Por encargo del Presidente Guzmán Blanco, el Dr. Eduardo Calcaño valioso compositor y músico, cumplió idóneamente la tarea de fijar el texto musical del Himno, lo cual hizo conservando la brillantez marcial de la melodía, sin pretender alterarlo ni darle otra expresión.”

     Landaeta, como buen patriota, fue perseguido por los realistas apenas cayó la primera República. Hecho prisionero, pudo salir al regresar Bolívar a Caracas, en 1813. Acompañó al Libertador en la penosa emigración a Oriente, en 1814, pero con mala fortuna, pues fue apresado y fusilado por Boves en ese mismo año.

   Gallardo compuso la música de la Canción americana, escrita años antes por los conjurados de 1797 y estuvo comprometido en las conspiraciones de 1808 y 1810 y fue miembro de la Sociedad Patriótica. Después de la caída de la Primera República (julio de 1812), fue apresado en las bóvedas de La Guaira por sedicioso (15 de diciembre de 1812). En 1818, bajo el régimen realista, fundó la Sociedad Filarmónica de Caracas, que era escuela de música y sociedad de conciertos a la vez; Gallardo fue el director de la orquesta de conciertos, director y profesor en la escuela. El 9 de agosto de 1824, fue nombrado maestro mayor de música de Caracas.

     Gallardo fue amigo y compadre de Simón Bolívar y este le compensó de su actuación al lado de los patriotas, nombrándolo “Fiel de peso” en la aduana de La Guaira (1827). A Lino Gallardo se le atribuye, si no la música, al menos su participación en la canción patriótica Gloria al Bravo Pueblo, que en 1881 fue decretada Himno Nacional. Investigaciones del estudioso de la historia de la música, Alberto Calzavara, han replanteado el tema de la posible autoría de la música de dicha composición por parte de Gallardo.

    Nuestro Himno Nacional, más que un canto revolucionario, fue un grito de solidaridad al Rey de España, ya que surgió como un canto emocional del 19 de abril de 1810, que como se sabe, fue cuando la oligarquía caraqueña declaró su fidelidad al rey de España, creando la Junta Conservadora de los Derechos de Fernando VII.

     Se dice que el autor de la letra del “Gloria al Bravo Pueblo” fue el médico y poeta Vicente Salias, quien en un momento de euforia improvisó la canción en una de las sesiones de la Sociedad Patriótica, nacido en Caracas el 23 de marzo de 1776; era poeta y escritor, además de médico. Fue fusilado en el castillo de Puerto Cabello el 17 de septiembre de 1814, en momentos en que Bolívar sufría su segundo exilio rumbo a Cartagena. El mejor estudioso de la vida de Salias, José Rafael Fortique, lo confirma. Aunque tradicionalmente se ha escrito que la improvisación de Salias se produjo en el seno de la Sociedad Patriótica de Caracas, esto no parece probable, pues aquel canto patriótico existía ya a fines de abril o muy a comienzos de mayo de 1810, en tanto que la Sociedad Patriótica sólo inició sus actividades a partir de diciembre de ese año.

     Después de los sucesos del 19 de abril de 1810 el intendente de Ejército y Real Hacienda Vicente Basadre, fue apresado por las nuevas autoridades y recluido en el castillo de San Carlos de La Guaira, hasta su expulsión el 5 de mayo siguiente. Durante esos días que iban del 19 de abril al 5 de mayo de 1810 (decía Basadre en un informe escrito el 4 de julio, al llegar a Cádiz), los “caballeros mantuanos” que le custodiaban en el castillo día y noche por turnos, le dijeron que “…en todos los pueblos se habían compuesto canciones alegóricas alusivas a la libertad, a la independencia…” El funcionario español recuerda con indignación en Cádiz algunas de las canciones que oyó o leyó poco antes en La Guaira: “Pero lo más escandaloso fue las canciones alegóricas que compusieron e imprimieron de su independencia. Convidaban a toda la América española para hacer causa común, y que tomasen a los caraqueños por modelo para dirigir revoluciones”. Estas palabras de Basadre son una paráfrasis bastante exacta de la tercera estrofa de la canción patriótica de 1810, convertida en 1881 en Himno Nacional: 

“Unida con lazos

que el cielo formó

la América toda

existe en Nación;

y si el despotismo

levanta la voz

seguid el ejemplo

que Caracas dio”.

     Con letra de Salias y música de Landaeta o de Gallardo, pues los 3 se hallaban en Caracas entonces, el Gloria al bravo pueblo data de los días que siguieron al 19 de abril de 1810. No fue la única canción patriótica de esa época, pues también estuvo entonces en boga la que comenzaba: “..Caraqueños, otra época empieza…”, con letra de Andrés Bello y música de Cayetano Carreño. Pero fue el Gloria al bravo pueblo el canto que tuvo mayor aceptación y más rápidamente se popularizó; tanto llegó al corazón del pueblo, que se arrullaba a los infantes para dormirlos con el “Duérmase mi niño…” con la música del Himno Nacional, lo cual también servía como contraseña ante cualquier circunstancia.

     Uno de los compañeros del canónigo José Cortés de Madariaga en su misión diplomática a Bogotá (que salió de Caracas en diciembre de 1810) se lo había aprendido, y ya al regreso, el 18 de junio de 1811, mientras navegaban el río Meta abajo, tomó “…la flauta para ejecutar la canción de Caracas, Gloria al bravo pueblo, etc., y al resonar el suave instrumento unieron sus voces los que sabían la letra…”; así escribía, emocionado, Cortés de Madariaga en el Diario que llevaba durante el viaje. No sólo el flautista aficionado sabía la música, sino que varios de sus compañeros conocían también la letra. Aunque no hay constancia expresa de ello, es probable que el Gloria al bravo pueblo hubiese sido ejecutado y coreado en Caracas el 19 de abril de 1811, cuando se conmemoró el primer aniversario de la revolución de 1810 con la participación de varias orquestas dirigidas por músicos-compositores como Juan José Landaeta, Cayetano Carreño, Lino Gallardo, José María Cordero, entre otros.

     Juan Vicente González, refiriéndose a la época de la Primera República, escribe que “…el inspirado Gallardo hacía resonar las calles con la Marsellesa venezolana…”, aludiendo así, muy probablemente, al “Gloria al bravo pueblo”. Mientras que algunos historiadores afirman que la música no es Juan José Landaeta sino del músico ocumareño Lino Gallardo; no sólo por la tradición oral de la familia Gallardo, sino por el testimonio de numerosos personajes de la época, que dan fe que la música del Himno la escribió este fervoroso patriota y que, además, porque su nombre aparece en partituras antiguas, lo que no ocurre con Landaeta.  

     Pasado el período de la Independencia, el canto revolucionario siguió prendido en la mente del pueblo y se convirtió, por común aceptación, en la “canción nacional” aunque careciese de sanción oficial. El manuscrito de su música más antiguo que se conoce corresponde a mediados del siglo XIX, según el historiador José Antonio Calcaño, quien lo reproduce en su libro “La ciudad y su música”. En él no se menciona autor, pero figura como título lo siguiente: “núm. 1.- Violín. Canción Nacional. Gloria al bravo pueblo. Paso redoblado”.

     Este notable músico que ejecutaba con maestría el violonchelo, murió en Caracas el 22 de diciembre de 1837. Se dice, que su hija menor, Francisca de Paula, quemó todas las partituras de las obras compuestas por Gallardo, en protesta contra Guzmán Blanco, de quien era enemiga, al decretar éste, el 25 de mayo de 1881, la canción de su padre como Himno Nacional de Venezuela. Se cuidó mucho el Presidente Guzmán de no nombrar en su Decreto a los autores del Himno, gracias a lo cual todavía se polemiza y se trabaja en busca de la verdad.

     De las seis naciones que fueron liberadas por el Libertador (Colombia, Venezuela, Panamá, Ecuador, Perú y Bolivia), sólo las de Bolivia y Colombia hacen mención del Padre de la Patria, Simón Bolívar, mientras que Venezuela, cuna del Libertador, en su Himno Nacional, en sus tres estrofas y coro, para nada hace mención de tan ilustre venezolano.

HIMNO DE LA REPÚBLICA DE BOLÍVIA

Esta tierra inocente y hermosa   

que ha debido a Bolívar su nombre   

es la patria feliz donde el hombre  

goza el bien de la dicha y la paz

HIMNO DE LA REPÚBLICA DE COLOMBIA

Bolívar cruza el Ande

que riegan dos océanos,

espadas cual centellas

fulguran en Junín.

Centauros indomables

descienden a los llanos,

y empieza a presentirse

de la epopeya el fin.

     Quizás algún día, cuando el bolivarianismo, más que una organización política de moda hoy y tergiversada, sea una energía que revitalice el espíritu de lucha por la justicia y la libertad de los pueblos de América, en el Himno Nacional de Venezuela se incluya la estrofa poética de Pablo Neruda:

“Yo conocí a Bolívar una mañana larga,

en Madrid, en la boca del Quinto Regimiento,

Padre, le dije, eres o no eres o quién eres..?

Y mirando el Cuartel de la Montaña, dijo:

Despierto cada cien años

cuando despierta el pueblo”

Partitura del Himno Patriótico de Venezuela, Música de Lino Gallardo y letra de Andrés Bello López.

Fuentes consultadas:

• Fundación Polar (1997). Diccionario de Historia de Venezuela. Caracas. Venezuela.

• Gran Enciclopedia de Venezuela. Caracas: Editorial Globe, 1998.

• Biografías de la Biblioteca Nacional (Jorge Mier Hoffman)

• Himno Nacional, por: Manuel Pérez Vila.

La “Guarapita” de Don Luciano

Por: Manuel V. Monasterios G.

Antiguo Bar Continental de Don Luciano esquina de la Calle Zamora con San José, en Cúa  (Foto de Manuel Monasterios)

    Mis primeras experiencias  en el mundo del dios Baco se sucedieron entre tangos y boleros, en el famoso “Bar Continental” propiedad de Don Luciano García (Fallecido), ubicado en la Plaza Zamora de Cúa. Era muy agradable llegar aquel “templo del tango” y disfrutar de una bebida dulce refrescante, conocida popularmente como guarapita, acompañado de los amigos, charlando y oyendo en la famosa “Rockola”, aquella colección de buena música, seleccionada por el gusto de Don Luciano. Nuestros oídos se acostumbraron a los compases del bandoneón porteño, a las voces de Gardel, Charlo o Libertad Lamarque, a la forma amanerada de cantar boleros y guarachas de José Luís Moneró, a la ternura de Leo Marini. Para señalar una pequeña muestra del repertorio “rockolero”.

     Es una lástima que el tiempo, en su inexorable marcha, acabó con tantas cosas hermosas, sólo nos queda el grato recuerdo de una Cúa que se nos fue.

     Sin embargo podemos revivir en la memoria de nuestras papilas gustativas algunas recetas espirituosas como: El Zamurito, la leche de burra, la malagueta, el berro, la mistela y la famosa guarapita, obra maestra de la alquimia licorera de Don Luciano.

     Es cierto que hoy no contamos con aquella maravilla de aguardiente, llamado El Yagual, libre de la química artificiosa, elaborado de puro jugo de caña, en la hacienda de los Salvatierra, mitad del camino entre Cúa y San Casimiro. Sin embargo podemos intentarlo con lo que tenemos.

INGREDIENTES PARA LA GUARAPITA.

1 LITRO DE AGUARDIENTE DE CAÑA DE BUENA CALIDAD

½ LITRO DE JUGO DE NARANJA (Evitar el uso de jugos envasados)

10 LIMONES CRIOLLOS. (Extraer el zumo)

½ PAPELÓN O PANELA DE BUENA CALIDAD

(Si no consigue la panela o papelón use 200 gramos de azúcar)

Una pequeña raspadura de nuez moscada (Opcional)

½ cucharadita de bicarbonato de sodio. (Opcional)

ELABORACIÓN

     Conseguir naranjas de buena calidad, exprimir, utilizar solo el jugo, aproximadamente medio litro. Hacer lo mismo con los limones. Para hacer el “melao” o jarabe utilice la panela o papelón de buena calidad, en medio litro de agua una vez que lo pique en pedazos pequeños, se monta al fuego hasta que se disuelva, no debe quedar espeso. En caso de utilizar un papelón  de baja calidad se debe colar antes de unir al aguardiente. Si utiliza azúcar, el procedimiento es el mismo.

     Una vez que tenga listo el jarabe o “melao” en un envase grande debe unir con el aguardiente, agregar la raspadura de nuez moscada y la ½ cucharadita de  bicarbonato, batir con una paleta, agregar los jugos de naranja y limón, continuar el batido. Una vez que estén integrados todos los ingredientes se prueba la guarapita, se ajusta el sabor, de acuerdo al gusto, puede ser más aguardiente, más jugo, o más papelón Se embotella y se enfría. Para tomar se puede agregar hielo.

     Hágala y pruébela, pero mucho cuidado si  bebe más de la cuenta. Se deja “colar” suavecito y también le “agarra” suavecito. El bicarbonato evita la resaca, guayabo o ratón, como lo llamamos los venezolanos.

LA MASACRE DE OCUMARE DEL TUY, “1814 AÑO SANGRIENTO”.

Por: Iván López.

         El presente artículo es una crónica sobre los hechos acaecidos en el pueblo de OCUMARE DEL TUY entre los meses de Febrero y Marzo del año 1814, para ello se tomó información de la Gaceta de Caracas publicadas en esos días, se citan algunos partes de guerra y se hace una revisión de la bibliografía referente a esos sucesos de escritores posteriores a la época, esto con la finalidad de mostrar un hecho sucedido en el Tuy exponiendo los eventos uno a uno tal cual se sucedieron de forma sencilla y resumida con la finalidad de brindar una herramienta pedagógica al alcance de los docentes y estudiantes para la comprensión de ese hecho histórico.

        Como consecuencia de la pérdida de la Primera República en el año de 1812 Domingo de Monteverde y sus lugartenientes restablecen la monarquía española en Venezuela, y a manera de ejemplarizar o tal vez de odio por la osadía del pueblo de Venezuela al darse su justa libertad, lo realizan a través de la violencia y la barbarie, esto camuflado en las lides de la guerra al principio, donde el asesinato de ancianos y niños, la violación a la mujer, el saqueo y el decomiso de los bienes inmuebles estaban a la orden del día y luego de restablecido el poder español  con las persecuciones, juicios, condenas a presidio y ajusticiamientos a diestra y siniestra, creando así el clima de lo que luego hemos denominado los años de la Guerra a Muerte (1812 – 1815).

      A raíz de estos hechos y después de iniciada la Campaña Admirable, el Libertador dicta, el 15 de junio de 1813 en horas de la madrugada, la famosa proclama de Guerra a Muerte. Este decreto fue la respuesta de Simón Bolívar ante los numerosos crímenes perpetrados por los jefes realistas, principalmente Domingo de Monteverde.

Firma del Decreto de Guerra a Muerte, imagen tomada de http://encontrarte.aporrea.org/

       En una primera instancia ésta manifestación fue considerada por Bolívar como ley fundamental, que luego ampliaría y ratificaría en el cuartel general de Puerto Cabello, mediante la proclama del 6 de septiembre del mismo año 1813, acto que según algunos historiadores puede ser considerado como un Segundo Decreto de Guerra a Muerte.

       Posteriormente, cuando en el segundo semestre de 1813 aparecen en escena José Tomás Boves, Francisco Rosete y Francisco Tomás Morales entre otros, la matanza se hace más intensa por parte de los realistas y la respuesta de los republicanos es radicalizar la aplicación de la «guerra a muerte». Derivado de esto se produjo la ejecución de los presos españoles y canarios de Caracas y La Guaira ordenada por Bolívar en febrero de 1814.

Comandante Francisco Rosete, imagen tomada del libro Guerra de Exterminio …aquellos años sangrientos.

        El día 03 de febrero de 1814 tiene lugar la primera Batalla de la Puerta donde resulta vencedor el bando de José Tomas Boves, después  de este triunfo Boves establece su comando principal en Villa de Cura, y decide dividir sus fuerzas en tres, para realizar una estrategia de ataque a Caracas por varios flancos, de allí que entonces envía a Francisco Tomas Morales a realizar su avance hacia Caracas por la Victoria y a Francisco Rosete  por los Valles del Tuy quedando Boves con una tercera parte de las tropas, acantonadas en Villa de Cura a manera de retaguardia y refuerzo de los otros dos flancos.

       Francisco Rosete conocedor como era, pues vivía en el pueblo de “Taguay”, de los caminos que conducen a la Serranía del Interior, parte desde Villa de Cura hacia “El Paso de los Pilones”  camino por el cual llega por la parte sur de los Valles del Tuy, específicamente entrando por el pueblo de Ocumare el día 11 de febrero, encontrándose con un pueblo escasamente armado, con pocos insumos de guerra y poca tropa que defendiera el lugar, habiendo recibido el día anterior noticias del avance de las tropas de Rosete a Ocumare, el presbítero del pueblo Juan José de Orta, envío un mensajero para tratar de interceder como representante de la iglesia con el líder realista pero este asesina al mensajero y continua su avance implacable; para darnos una idea de lo que debieron sentir los ocumareños Juan Vicente González nos narra:

     Suponeos una turba desenfrenada de hombres desalmados, sin religión, sin familia, sin patria, devorada por los instintos del pillaje, del asesinato, de la lujuria, de la venganza, de la rapiña; armados del puñal y de la tea, al mando de un jefe que les concede amplia licencia para satisfacer todos los apetitos imaginables. Suponeos esta turba famélica en posesión  de un pueblo indefenso, rendido, que clama piedad y eleva sus preces al dios de las misericordias, al verse entregado a saco y a la muerte.

Paso de los Pilones, Frontera entre los actuales estados Guarico y Miranda.

       La Matanza comenzó desde los ejidos del pueblo, desde sus conucos mas lejanos, entrando casa por casa, asesinando, saqueando y quemandolo todo hasta llegar a la plaza y a la iglesia, el horror y la crueldad se impusieron, hombres, mujeres, niños y ancianos eran asesinados con saña y brutalidad, la violación y el ultraje se hicieron presentes, los que pudieron alcanzar el monte huyeron hacia lo profundo de las montañas, otros se refugiaron en la iglesia, esto motivó que Rosete diera la orden de derribar las puertas del templo a hachazos y luego que entraron no dejaron vivo a nadie dentro de éste, las calles quedaron regadas de sangre y de cuerpos mutilados, los seguidores de Rosete incluso cortaron orejas, brazos, piernas y las partes intimas de los hombres y los senos a las mujeres y los clavaron en las puertas y ventanas de las casas que no fueron quemadas como trofeos, la poca resistencia que se enfrentó a la horda infernal fue dirigida por el Capitán Marcelino Plaza quien vencido se repliega hacia Caracas.

       Este horror fue narrado días después en una Carta por el Presbítero Juan José Orta a sus superiores donde expresaba lo sucedido con detalles:

… el 11 del corriente fue atacada esta plaza por una multitud de forajidos, acaudillados por el bárvaro y sanguinario Rosete. Sobre trescientos cadáveres de aquellas primeras personas de representación y adhesión a nuestra libertad cubren las calles, fosos y montes de su inmediación. El clamor de las viudas y de los huérfanos es tan general como irremediable, pues todo el pueblo fue robado y saqueado hasta no dejar cosa alguna útil…

Pero no es esto sólo lo que asombra y horroriza: el santuario del dios vivo fue violado con el mayor escándalo e impiedad. La sangre de tres victimas inocentes acogidas a su inmunidad sagrada, riegan todo el pavimento; José Ignacio Machillanda en el Coro; José Antonio Rolo en medio de la nave principal; y Juan Díaz en el Altar Mayor…

        Las noticias de estos hechos se esparcieron por el Tuy como reguero de pólvora y muchas de sus poblaciones fueron abandonadas, la mayoría de los pobladores llegan hasta Caracas en los días posteriores al hecho, de esta manera se da parte de lo sucedido en Ocumare, a la par Rosete tenía ordenes de levantar a las esclavitudes y liberar a los presos del Tuy, de Caracas y de la Guaira, algo que logra sólo en el Tuy, pues habiendo enviado emisarios a comunicarse con los realistas en la Capital estos fueron descubiertos y capturados, velando así la componenda.

        Informado el Coronel Juan Bautista Arismendi de lo sucedido, quien en ese momento ejercía el cargo de Gobernador de Caracas, tomando en consideración lo escaso de las tropas con las que contaba y la inminente invasión de Caracas desde el Tuy, decide solicitar ayuda al libertador y toma la iniciativa de preparar una defensa de la ciudad, informado Bolívar, inmediatamente envía a José Félix Rivas, quien acababa de Vencer en la “Batalla de La Victoria”, a defender a Caracas, por su parte Francisco Rosete a iniciado su avance hacia Caracas, pero se entera por sus exploradores de la venida de Ribas a Caracas acompañado de 700 hombres y decide entrar a Charallave, donde se atrinchera, informado a su vez Ribas de los movimientos de Rosete y de las fuerzas y posibilidades de este, decide bajar al Tuy y enfrentarlo.

General José Félix Ribas. Imagen tomada de www.laprensademonagas.info

        Llegan los republicanos a Charallave el día 20 de febrero de 1814, allí en horas del medio día, Ribas derrota rápidamente una fuerza colocada por Rosete en el sector de Potrerito a manera de Vanguardia, para luego continuar su avance hasta el lugar de los atrincheramientos de Rosete, esto en la hacienda de la familia Alvarenga lugar donde la batalla se traba a las dos de la tarde, dura y violenta por lo complejo del terreno y lo desigual de las fuerzas, pero las tropas republicanas en tan sólo una hora logran vencer al enemigo y hacer que se desbande en retirada, rápidamente Ribas ordena la persecución y captura de las tropas enemigas, las cuales se enfilan en fuga vía a la Serranía nuevamente. Ribas en su Parte Oficial del Combate nos narra:

Las armas de Venezuela, siempre triunfantes, acaban de tener la gloria de haber derrotado completamente al pérfido Rosete, en su Quartel General de Charayave, con 800 ó 1000 hombres. Como su situación es ventajosísima, creyeron hacerse firmes, y sacar todo el partido de que eran capaces, si las tropas de la República no tuvieran siempre el valor preciso para superar todos los obtaculos.

A las 12, nuestras tropas se encontraron con una avanzada enemiga en el sitio del Potrerito. Fué batida. Le tomamos los fusiles y todos los caballos ensillados en que hacían su gran guardia. A las dos de la tarde, llegamos frente a este pueblo y haciendo desfilar 100 hombres de infantería, y 50 de carabineros, por la hacienda de cacao de los Alvarengas, para que le atacasen por la retaguardia; di órden al exército para que inmediatamente esta división rompiese el fuego, y atacasen de frente con toda la fuerza: efectivamente sucedió así; pero con tan buen éxito que aun no había cumplido una hora de fuego quando ya se había decidido á nuestro favor, tomandoles el pueblo, y poniendose ellos en una precipitada y vergonzosa fuga; uno siquiera no pudo tomar el camino de Ocumare ni Santa Lucia. Todo el que no ha sido prisionero, muerto, ó herido, se ha encumbrado por la sierra, sin que uno vaya unido á otro: nuestras tropas le han perseguido por diversos puntos, encontrando los caminos de las serranías cubiertos de lanzas, caballos y cadáveres.

         En medio de la huida Rosete deja abandonado una gran cantidad de armas, municiones, prisioneros, equipajes y documentos de guerra entre los que se hallaron cartas, planos, en fin pruebas de las conspiraciones de Rosete y los realistas de Caracas y la Guaira, entre los objetos hallados se identifico una carimba o hierro de marcar con la letra “P” y que al parecer estaba destinada para marcar a los patriotas con ella, hierros como estos fueron hallados también entre las cosas de los jefes realistas en el Campo de Batalla de Araure uno perteneciente a Yáñez con la letra “R” por “Republicano” y otra de Puy con la letra “I” por “Insurgente”, Ribas es informado de que había una guarnición realista en Ocumare de 50 hombres dejada por el jefe realista y continua su rumbo hacia ese pueblo para reducirlos, pero enterados estos del avance de las tropas republicanas abandonan el pueblo.

        El General José Félix Ribas llega al pueblo de Ocumare el día 21 de febrero y al entrar al pueblo el horror que siente al contemplar el dantesco cuadro de la muerte dejada por las tropas de Rosete son plasmadas en un comunicado enviado al Coronel Juan Bautista Arismendi, en el cual expresa:

“Señor Gobernador:

     Al participar á V.S. los horrores que he presenciado en este pueblo, al mismo tiempo que me estremezco de compasión, me hace jurar un odio implacable á  la ferocidad de los carnívoros Españoles: el nombre de esa nación siempre bárbara, debe gravarse en el corazón de los Americanos para que nuestras futuras generaciones la vean con la execración mayor. Mas de trescientas victimas inocentes han sacrificado á su ambición, entre ellas una tercera parte del bello sexo y niños: montones de cadáveres, y de hombres despedazados es el espectáculo único con que han dexado adornadas las miserables calles y plaza de este pueblo: con troncos y miembros humanos mutilados, han empedrado sus calles, haciendo presenciar al marido la muerte de la esposa; á la madre la muerte del hijo, descargando después el acero sobre ellos, sin permitirles siquiera el recibir los auxilios espirituales por mas que los miserables clamaban por este solo bien. Los excesos cometidos en la villa de Aragua, en S. Juan de los Morros, y en otras partes de nuestras provincias, solo habían bosquejeado en ellos lo que debían de poner en execución en este desgraciado Pueblo.”

    “La sangre Americana es preciso vengarla. Las victimas de Ocumare claman á todos los que tienen el honor de mandar los Paises libres de America. Yo reitero mi juramento, y ofrezco que no perdonaré medios de castigar y exterminar esta raza malvada.”

     Dios guarde á V.S. muchos años. Quartel General de Ocumare 21 de Febrero de 1814. 4º y 2º

                                                                    José Félix Ribas.

        Una vez en el pueblo a Ribas y sus tropas no les queda más que ayudar en la limpieza del pueblo y colaborar en dar sepultura y en la mayoría de los casos incinerar a los pobres infelices del pueblo, ordena fusilar a los prisioneros realista en represalia de aquel horror e incluso un soldado encuentra a un muchacho vivo de catorce años caminando en medio de los cadáveres, el cual es llevado ante Ribas y éste le dice:

“Yo he escapado al suplicio, he vivido de troncos de árboles, escondido en los montes. Mi padre (un canario llamado Bartolomé Truxillo) me entrego á Rosete para que me diese muerte por ser adicto á la causa de mi Patria. El monstruo se sobrecogió de espanto á tal demanda, y me dio la vida: yo la he salvado en medio de los bosques” 

        De inmediato Ribas ordenó la captura de aquel hombre y formando un pelotón de Carabineros lo fusiló por semejante cosa, Ribas arma una pequeña guarnición la cual es dejada en el pueblo como resguardo y envía el grueso de su tropa de regreso a San Mateo, mientras que él se encamina a Caracas.

        En los siguientes días del mes de febrero y principios de marzo se suceden una serie de ataques en el occidente de Venezuela lo que hace que el grueso de las tropas patriotas deban ser concentradas o salir en auxilio de los reductos que aun debían ser defendidos, si bien cierto es que a estas alturas la llamada Expedición española había sido derrotada y los grandes líderes como Monteverde habían huido fuera de Venezuela, la sombra de Boves, Ceballos Yanes, Puy y demás comandantes conducían ya una guerra vandálica, sedienta de sangre y odio que asolaba todo a su paso, fuertes fueron los combates en Puerto Cabello, en Cagua y San Mateo.

       Mientras esto ocurría Rosete le comunica a Boves lo ocurrido en los Valles del Tuy y éste responde enviándole nuevos refuerzos, los cuales sumados a los que lograron escapar en Charallave sumaban 3000 hombres, le ordena además insistiese según lo planeado por el Tuy, Rosete se dirige a la serranía y llega nuevamente a Ocumare el día 06 de Marzo destrozando fácilmente la pequeña guarnición dejada por Ribas, sólo habían pasado 14 días desde la Batalla de Charallave.

       Una vez Rosete en Ocumare, a uno de los hacendados del pueblo, Don Pedro Vegas intenta aplacar a la bestia invitando a éste a un almuerzo en su casa, Rosete acepta, durante la comida la actitud de Rosete es intolerable pues fastidiaba a los comensales no sólo con ofensas y sarcasmos, sino que además empezó a molestar a los presentes lanzándoles pedazos de pan, al poco rato una de las damas presentes no soportó más las burlas y encaró a Rosete, éste se levantó amenazando y tirándolo todo al tiempo que ordenaba a su tropa formarse, los presentes se lanzan  en carrera fuera de la casa para escapar, la mayoría son capturados y asesinados, entre los que se cuenta al propio Vegas y a su esposa,  Doña Juana Aristigueta, a quien hace desollar la espalda aún viva y a Don Domingo Maucó a quien le cortan la planta de los pies y lo hacen dar vueltas alrededor de la Plaza mayor antes de matarlo, incluso matan al padre de Luisa Cáceres, Don José Domingo Cáceres quien se encontraba allí por invitación de su amigo el comandante Juan José Toro.

      Seguido, Rosete emite un Bando o comunicado donde ordena a los capataces y mayordomos de las haciendas se le presentasen, ocurrido esto les ordena a quienes se presentan, que deben sublevar a todas las esclavitudes de las haciendas donde trabajan o serán asesinados, estos obligan a los esclavos a sumarse a las fuerzas de Rosete; con relación a esto en la Gaceta de Caracas del lunes 23 de mayo de 1814 se puede leer lo siguiente:

       Las órdenes que comunicó á Rosete fueron las de levantar esclavitud de Ocumare. Mas de tres mil esclavos fueron forzados á seguir á este otro español; y á pesar de la extrema repugnancia que tenían para seguirle, fueron forzados á ello. La táctica de Rosete en los Valles del Tuy, fue la siguiente. A su llegada á Ocumare echó un bando para que pena de la vida, se le presentasen todos los mayordomos de haciendas, y los mandadores de ellas. Luego que lo verificaban, les intimaba que presentase en el momento las esclavitudes de sus haciendas respectivas, las que forzaba á tomar las armas.

Portada de la Gaceta de Caracas del Lunes 21 de Febrero de 1814. foto Iván López año 2012

        Al saberse de estos hechos en Caracas, la ciudad entra en pánico colectivo, José Félix Ribas se hallaba en cama debido a que estaba enfermo de fiebre palúdica, con pocas tropas Juan Bautista Arismendi organiza un ejército en cuyas filas se pueden ver niños y ancianos, en total 800 hombres, para salir a detener la nueva amenaza en el Tuy, entre estos hombres se halla Félix Cáceres de 14 años de edad, hermano de Luisa Cáceres, quien espera vengar la muerte de su padre, las tropas se enfilan rumbo a Los Valles del Tuy el día 13 de marzo, llegando a la entrada de Ocumare el día 16 de marzo.

        Rosete enterado del avance de Arismendi, aposta tropas entre las haciendas de cacaotales y cafetales en los flancos de la entrada del pueblo, para emboscar a los republicanos, manteniendo el grueso de sus tropas por el centro justo en el pueblo, Arismendi sin revisar el terreno entra imprudentemente en la trampa y sus tropas son masacradas indiscriminadamente, perecen en el campo de batalla 700 hombres entre ellos Félix Cáceres, sólo logran salvar la vida 100 de ellos, la mayoría mal heridos, entre los que se cuenta el Coronel Justo Briceño, al regresar Arismendi a Caracas Ribas no encuentra como contenerse para no enjuiciarlo, paralelo a esto Bolívar en San Mateo recibía noticias de la invasión al Tuy y ordena al Coronel Mariano Montilla junto a 400 hombres ir en ayuda a Caracas, quien llegaba justo en el momento en que Arismendi regresaba derrotado.

        Con los refuerzos de Montilla, el resto de las Tropas de Arismendi y más voluntarios, José Félix Ribas junta 900 hombres y haciéndose conducir en un Coi (una camilla de mano) se enfila nuevamente a Ocumare del Tuy, llegando el 19 de Marzo en horas de la tarde, esta vez Ribas acampa a las afueras del pueblo en las Sabanas de Salamanca, incluso hay quienes afirman que acampa justo en las tierras de la Hacienda de los Machillanda.

        Ribas decide, teniendo como antecedente la derrota de Arismendi, estudiar el terreno, acción que permitió detectar las posiciones del enemigo, y planifica enviar en avanzada al Coronel Leandro Palacios con una fuerza a batir todos los atrincheramientos previos al paso del río, mientras el avanza sobre el centro seguido del Coronel Mariano Montilla y el Coronel Gogorza, previsto el plan de ataque, a la mañana del día 20 de Marzo, Ribas hace tocar la diana fuertemente, esto crea un efecto positivo en los republicanos e incide de forma negativa sobre las huestes de Rosete.

       A las seis de la mañana se inicia la marcha y a las siete se comienzan los combates, siguiendo lo planeado se adelanta el Coronel Palacios quien bate cada trinchera, derribando cada parapeto y trampa colocada en el camino hasta llegar al paso del río Tuy, en ese momento el grueso de las tropas comandadas por Ribas son enviadas y se traban los dos frentes en fuerte Batalla, esto ocurre aproximadamente desde las 09 de la mañana hasta las 11 y 30, ninguno de los lados cedía un palmo, en ese momento las divisiones de Ribas realizan una acción de fuego cruzado debilitando al enemigo y la sección de cazadores republicanos se enfilan en columna y atravesando el frente enemigo logra abrir una brecha  tomando el pueblo, visto lo ocurrido, Rosete como último recurso envía su caballería sobre los patriotas, pero ésta se estrella contra el escuadrón de lanceros del Coronel Mariano Montilla quien ordena una defensa de forma vertiginosa.

       Rosete huye acompañado del resto de su horda de forma desordenada y se enfila vía al paso del Picacho, inmediatamente es perseguido por Ribas hasta las tres de la tarde llegando a detenerse en Súcuta, pero ordena a los Coroneles Mariano Montilla y Leandro Palacios continuar la persecución, ésta se extendió por el resto del día, una vez atravesado el paso, las tropas de Rosete se encuentran casualmente frente a frente con la avanzada del ejercito de Oriente, comandada su vanguardia por el Coronel José Francisco Bermúdez, el cual destroza los restos de la tropa de Rosete, salvando este último la vida milagrosamente y encaminándose hacia Villa de Cura para reunirse con José Tomas Boves.

       Ribas reduce y apresa algunos enemigos que quedan en el pueblo de Ocumare, entre ellos muchos de los esclavos sublevados de las propias haciendas del Tuy, los cuales luego serían regresados a sus haciendas, incluso se capturaron muchos oficiales y heridos, en la Gaceta de Caracas número LI del lunes 21 de marzo se puede leer lo siguiente:

Las armas de la República han triunfado en Ocumare. El General Ribas ha añadido á su Patria otro nuevo laurel, batiendo completamente á Rosete en la mañana del día de ayer. Los restos del Exército de este bandido se persiguen por todas partes; y los bravos republicanos de Venezuela han hecho conocer, que en los peligros es que se debe mostrar la energía y entusiasmo que ellos han manifestado para triunfar de los enemigos de la Patria.

        En los documentos para el estudio de la vida del libertador se recoge una canción que recorrió Caracas en los días siguientes a estos hechos, que expresan el valor del líder y la voluntad del vencedor de la tiranía y la opresión en el Tuy, la cual decía:

“Cantad himnos al héroe triunfante,

Al invicto, al Valiente campeón,

De Rosete el espanto y asombro,

de Ocumare otra vez Vencedor.”

        La secuencia de estos hechos deben ser narrados a las nuevas generaciones tal cual como ocurrieron, pues en ocasiones se tiende a confundir fechas o hechos,  presentándose incluso la batalla de Ocumare primero y la masacre como consecuencia de esta, en otros casos mostrando a los combates de Charallave como hechos aislados de la invasión de Rosete, se debe conocer el pasado para comprender el presente, pero respetando su secuencia lógica, pues esto permite el entendimiento fácil y sencillo de los hechos del hombre en el tiempo.

BIBLIOGRAFÍA.

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Castillo L, Lucas G. Los Olvidados Próceres de Aragua. Caracas, (ANCH) Nº 56, ItalGrafíca, 1993.

Coll y Prat, Narciso. Memoriales Sobre la Independencia de Venezuela, Caracas, (ANCH), 1960.

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Gaceta de Caracas. Número XXXIV, Jueves 20 de enero de 1814.

Gaceta de Caracas. Número XL, Jueves 10 de Febrero de 1814.

Gaceta de Caracas. Número XLIII, Lunes 21 de Febrero de 1814.

Gaceta de Caracas. Número XLIV, Jueves 24 de Febrero de 1814.

Gaceta de Caracas. Número XLV, Lunes 28 de Febrero de 1814.

Gaceta de Caracas. Número XLVI, Jueves 3 de Marzo de 1814.

Gaceta de Caracas. Número LI, Lunes 21 de Marzo de 1814.

Gaceta de Caracas. Número LII, Jueves 24 de Marzo de 1814.

Gaceta de Caracas. Número 55, Lunes 4 de Abril de 1814.

Gaceta de Caracas. Número 58, Jueves 14 de Abril de 1814.

González, Juan Vicente. Biografía del General José Félix Ribas. Caracas, OCI, 1975

Machado Guzmán, Gustavo. Guerra de Exterminio …aquellos años sangrientos. Caracas, Litografía Tecnocolor, 2003.

Rojas, Arístides. Leyendas Históricas de Venezuela, Tomo II, Caracas, Bloque de Armas, 1982.

Uslar Pietri, Juan. La Historia de la Rebelión Popular de 1814. Caracas, Monte Ávila Editores latinoamericana C.A., 2010.

BOLÍVAR EN YARE, 192 AÑOS DESPUÉS

Por: Juan de Dios Sánchez

Simón Bolívar

    Hace ciento noventa y dos años, tal día como hoy 2 de septiembre en 1807, el futuro Libertador de Venezuela estaba viviendo en su hacienda del valle de Yare, actual municipio Simón Bolívar del Estado Miranda y en la placidez de las tardes disfrutaba de sus propiedades en largos paseos a caballos, concibiendo ampliar las operaciones agrícolas de sus haciendas con varias siembras de añil.

     Aquella decisión del futuro General causó grandes oposiciones, siendo una de ellas, la más activa, la del abogado y vecino Antonio Nicolás Briceño quien no solo se opuso a la actividad sino que activó con el resto de los propietarios para que se opusieran a Bolívar en sus planes.

      Las cosas llegan a un termino de conflicto cuando todos se oponen a que Bolívar construya un callejón que requiere para el transito de sus tierras a la oficina de comercio del añil y un canal de drenaje que, pasando por las tierras de Briceño, cayera en un río cercano.

     Aparentemente solo se trataba de una fanfurriña entre dos o tres terratenientes sin mayor significado ni trascendencia en la historia de aquel tiempo ni mucho menos capaz de impactar la historia ciento noventa y dos años más tarde.

Antonio Nicolás Briceño Briceño, “El Diablo”.

     Pero las cosas pasaron “de castaño a oscuro” con mucha facilidad porque Bolívar, a la cabeza de un piquete de negros esclavos, bien armados y dispuestos a todo, inició los trabajos del canal de desagüe que, empezando en las tierras del futuro Libertador avanzaban, inexorablemente, a las de Antonio Nicolás Briceño.

     Pasaron varias horas y aparece Briceño, con un piquete de hombres secundándolo, no menos grande ni amenazador que el de Bolívar y se dispone a interrumpir los trabajos por la fuerza.

     Pero Bolívar no se arredra y por el contrario, ordena que los trabajos prosigan, Briceño ardiendo en ira, desenfunda la pistola y apunta a Bolívar quien, rápido y certero, se lanza sobre él y lo desarma, las personas presentes, sin pedir ni dar explicaciones, separan a los dos hombres. La calma sustituye la violencia y todo queda allí. Bolívar se olvido del añil y del canal y Briceño retira sus amenazas no sin antes pedir las más sentidas disculpas.

    Meses más tarde el futuro Libertador tratara de nuevo el asunto por medio de una correspondencia dirigida a Briceño de la que se conserva una respuesta. La guerra, el ardor de la política y otros asuntos de mayor monta sacaron a Bolívar y a Briceño de los Valles del Tuy y los lanzaron, por caminos diferentes, a la inmortalidad.

     Problema incidente que ha podido significar quien sabe que extraño desvarío, que en la historia del mundo se planteó aquel día, hace ciento noventa y dos años: Bolívar herido o muerto en un obscuro incidente, sin mención de gloria, Briceño preso por homicidio. Los hechos trastocados y un proceso que, inevitablemente, los arrastraría a los dos en un incidente de menor monta.

      Gracias a la prudencia de los vecinos se bajó el arma y se aminoraron los bríos. Pronto Briceño saltaría a la inmortalidad como uno de los padres de la Patria al ser una de las voces esenciales en el Congreso Constituyente de la Nación en 1811. De carácter inflexible propondrá, en 1813, un plan terrible de exterminio de los españoles que se considera como cruel e injusto. Bolívar no compartirá sus planes por considerarlo inoportuno pero, el mismo día en que, en Barinas, es fusilado Antonio Nicolás Briceño por los españoles, Bolívar en Trujillo firmaba el Decreto de la Guerra a Muerte que iba a ser el hilo melódico esencial de la Guerra de la Independencia Venezolana.

Firma del libertador Simón Bolívar.

Casa de Bolívar en Yare

Por: Iván López Calero

Patio Central de la Casa de Bolívar en Yare

         Ubicada en la población de San Francisco de Yare, estado Bolivariano de Miranda, Venezuela,  se encuentra el museo Casa de Bolívar lugar donde habitó el libertador Simón Bolívar durante algunos días en el año de 1809, esto mientras ejercía el cargo de Juez de Justicia Mayor del pueblo de Yare.  Esta hermosa Casa Colonial fue decretada Monumento Histórico Nacional según resolución publicada en Gaceta Oficial Nº 32.039 de fecha 04 de agosto de 1980. Se encuentra abierta al público desde el 28 de noviembre de 1982.

Presidente Luís Herrera Campins, discurso en la Casa de Bolívar en Yare, año 1983

         Esta hermosa Casa Colonial fue decretada Monumento Histórico Nacional según resolución publicada en Gaceta Oficial Nº 32.039 de fecha 04 de agosto de 1980. Se encuentra abierta al público desde el 28 de noviembre de 1982.

Presidente Luís Herrera Campins, Bautizo y Ceremonia de Recepción

 a la  Casa de Bolívar en Yare, año 1983


        En la actualidad conserva parte de sus características arquitectónicas y constructivas originales, como los muros de tapia y rafas, pilares de ladrillo, techo de madera y cubierta de teja a dos aguas. Los espacios principales se organizan en torno a un gran patio central delimitado por galerías cubiertas que se conectan con el exterior mediante el zaguán. Actualmente en las habitaciones cercanas al patio principal, donde se llevan a cabo eventos culturales, se encuentra la biblioteca José Vicente Espejo. Tiene una piedra tallada, del 17 de diciembre de 1930 y un medallón incrustado de mármol con la imagen del Libertador.

         La invitación es para que venga y  disfrute de esta bella casa en la que habitó el libertador y conozca bien de cerca otros aspectos de la vida de nuestro inmortal Héroe, al caminar en sus pasillos y habitaciones disfrutará de su conservada arquitectura colonial, y la frescura de las casas de época colonial. Reviva en este lugar los avatares entre los que se debatió el padre de la patria, apartado del centro de los hechos que desembocaron en el 19 de abril del 1810.

Balaustrada del Patio Central Casa de Bolívar en Yare

       Este museo se encuentra ubicado en el Boulevard Bolívar a dos cuadras de la Plaza Bolívar detrás de la Iglesia de San Francisco de Yare, Municipio Simón Bolívar, Estado Bolivariano de Miranda, Venezuela y abre sus puertas al público de:  Lunes a Viernes en los horarios de 08:30 a.m. a 12:00 m  y de 2:00 p.m. a 4:30 p.m.

Zagüan Casa de Bolívar en Yare

     Venga a disfrutar de buen turismo histórico en el Museo Casa Bolívar de Yare así como del resto de la historia y hospitalidad que siempre saben expresar los residentes del pueblo de Yare y de estos Valles del Tuy.