Historia regional y local del Valle del Tuy

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Pueblo de Sabana de Ocumare

Subido por: Iván López Calero

Transcripción sin Corregir (SIC)

Pueblo de Sabana de Ocumare

Obispo Mariano Martí

Documentos relativos a su visita pastoral de la Diócesis de Caracas

Apuntes del Libro Personal

Sabana de Ocumare

         Día 7 de junio de 1783, salimos del pueblo de Marín a las seis de la mañana, y llegamos a las nueve y tres quartos a este pueblo de la Sabana de Ocumare, distante cinco leguas. El camino no es malo, y ahora lo es por las lluvias. Cerca del camino hay muchas haziendas de cacao. El terreno tiene algunos cerritos no muy grandes. Antes de llegar a este pueblo de Ocumare, a distancia de casi un quarto de legua, pasamos el río del Tuy, y antes y después de passar el río, passamos algunas azequias para el riego de las haziendas. La hierba que producen estas tierras es de muy buena calidad, que llaman gamelote.

         Esta iglesia es baxo la invocación de San Diego. Es de una sola nave, cubierta toda de obra limpia, sus paredes de tapias y rafas. Tiene Baptisterio bien decente al entrar a la Iglesia, a la banda de la Epístola, Coro alto y cementerio a la misma banda de la Epístola, a distancia de pocas varas de la pared de la misma Iglesia. Su Divina Magestad está colocado continuamente, y he dispuesto que sólo esté colocado en el altar mayor, y que se quite el Sacrario del altar colateral del cuerpo de la Iglesia a la banda de la Epístola, y que el pixis para dar la Comunión se traslade al altar mayor, y que para mayor comodidad, al pie del Sacrario de la custodia se forme un Sacrario pequeño para el pixis y para el relicario del Viático, y que en ínfima grada de Presbyterio se administre la Comunión. La Sacristía esta tras del altar mayor y está provista decentemente de ornamentos y alhajas. En el Coro hay órgano, que ahora no se toca porque el Organista está en Caracas. Hay una puerta a cada lado, a más de la principal. La torre de las campanas tiene una cúpula o cimborio de bóveda. Véase el inventario. En el nicho principal del altar mayor esta la Virgen de la Candelaria, de bulto, y sobre ésta un quadro bueno de pintura del titular San Diego. Supongo que la Virgen de la Candelaria será la patrona.

         Me dize este cura que estas gentes son de un genio tal que si los convidan para un bayle, todos acuden a él, y si los convidan para un exercicio piadoso en la Iglesia, acuden todos igualmente a dicho exercicio piadoso; que acá no hay vicio particular o predominante; que acá hay frecuencia de Sacramentos y devoción, pero unos domingos con otros se confesarán unas seis personas y en las festividades de Jesuchristo y de María Santíssima se confesarán hasta cinquenta personas, la mayor parte mujeres, y que estas gentes son de buena índole, y no de genio caviloso y malicioso.

         El día 18 de diziembre de 1762 se hallava acá de visita el señor Madroñero. (más…)

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FUNDACIÓN DE OCUMARE DEL TUY.

Por: Juan José Flores †

Iglesia de Ocumare del Tuy.

     Hubo de transcurrir 11 años, ya pacificados Los Teques y los Mariches, enemigos de los QUIRIQUIRES, para que corriendo el año 1574, los españoles puedan penetrar en el corazón mismo del gran Valle que fertiliza el Tuy y donde se encuentra la Sabana de Ocumare. Esta penetración es posible, gracias a la tenacidad del Teniente de Gobernador Francisco Calderón; es de hacer notar que los conquistadores andaban y desandaban la ribera Norte del Río Tuy pero jamás habían cruzado su caudal y llegado a la ribera Sur.

     Sólo Calderón logra esta hazaña y en efecto sale de Caracas, con una expedición compuesta de 80 soldados españoles y más de 600 indios vasallos de Aricabuto, Cacique de los Mariches, entrando por el sitio que denominaron Salamanca; con este nombre designaron los conquistadores, lo que es hoy el lindero entre las poblaciones de Charallave y Ocumare, nombre que también le fue confirmado por Juan Rodríguez Suárez, aún existen en la jurisdicción del Municipio Ocumare dos sitios con ese nombre; el Cerro de Salamanca y la Hacienda Salamanca, este Territorio le fue dado en encomienda a Garci-González y a Francisco Infante en ese mismo año de 1574.

     Calderón se conformó con dejar en ese sitio una pequeña guarnición al mando de Francisco Infante y siguió hacia el Sur, llegó hasta la ribera Norte del Río Tuy, caminó hacia el Este paralelamente al Río y a pocos metros de la desembocadura del Río Súcuta, lo vadea y hace un pequeño giro hasta llegar al sitio denominado hoy Marare, cerca de lo que hoy se conoce como Sabana de la Cruz. Es necesario hacer notar que desde su salida de Caracas hasta su llegada a Marare, Calderón no encontró un solo indio en pie de guerra, ya que las Tribus hostiles habían abandonado sus poblados internándose en lo mas intrincado de las montañas.

     Imaginaos la Sabana como un efebo gigante descansando su cabeza a los pies del Sistema Montañoso del Interior, mientras sus extremidades eran bañadas por las refrescantes aguas del Río Tuy; con su tórax y miembros pletóricos de cedros, araguaneyes, apamates, bucares, jabillos, ceibas, pardillos, zapateros, moras, robles, guayacanes, bambúes y sus chaparrales de guatacaro; hermosa tierra poblada de pájaros multicolores y aves cantoras, con árboles frutales, raíces comestibles, caza y pesca en abundancia para satisfacer los gustos más exquisitos.

     Tal fue el paraíso que hallaron los Castellanos en esta Sabana del Tucuy de los Ocumares, rodeada a su vez por los cinco ríos que circundan: Lagartijo, Súcuta, Marare, Araguita y Ocumarito. Ya en Marare, Calderón comprendió la imposibilidad de conquistar el Territorio y mantenerlo en paz, mientras no se afirmara un establecimiento definido, y por tal inspirado motivo, resuelve fundar en él una población escogiendo para tal fin el valle de Ocumare; al principio la idea le pareció buena a sus compañeros, se hicieron los primeros palenques de defensa y se construyeron algunas viviendas, luego cambiaron de parecer se opusieron a continuar la obra, alegando que esta fundación perjudicaría a las Ciudades de Caracas y Caraballeda, esta disparidad de opiniones y controversias disgustaron seriamente a Calderón, que enojándose de tal manera puso preso a los revoltosos, entre los que se encontraban Juan Rivera, Sebastián Díaz y Juan Gómez y con ellos detenidos regresó a Caracas; esta acción le valió su destitución, cuya empresa, al principio de una gran hazaña se transformó en un rotundo fracaso.

     Con esta penetración a los Valles del Tuy, lograda por Calderón, no se logró su pacificación. Tres años después o sea en el año 1577, los QUIRIQUIRES instigados por su líder la india Apacuana y al mando del Cacique Acuareyapa, atacaron en Salamanca a los encomenderos Francisco Infante y Garci-González, salvando éstos la vida gracias al valor de Garci-González, el cual aun herido cargó en sus hombros al también mal herido Infante, hasta ponerse a salvo, logrando alejarse del campo en refriega. Los alcaldes de Caracas como también los vecinos españoles se indignaron de tal manera ante este acontecimiento y resolvieron enviar una fuerza para castigar a los indios, la cual fue integrada por 50 españoles; unos a caballo y otros acompañados de perros de presa y por supuesto provistos de arcabuces y además le seguían una cantidad de indios Teques: siendo todos ellos puestos a la orden de Sancho García. 

Portada del Libro “Historia de la Conquista y Población de la Provincia de Venezuela” de Fray José de Oviedo y Baños, publicado originalmente en 1725.

    Denodado trabajo le costó a este conquistador penetrar en ese territorio, pues todos los caminos estaban defendidos por indios emboscadas, luego de un duro trajinar, llegó al fin al pueblo y lo incendió, así como también todo lo que fue encontrando a su paso destruyendo también las sementeras que cubrían aquel ameno Valle. Mientras Sancho y su gente se hallaban en tan criminal operación, los indios se habían ido organizando, ideándose ésta para reunirse y caer sobre el destacamento español, cuando por mala suerte para ellos, un indio que se ocupaba de colocar púas envenenadas en una vereda, fue sorprendido y hecho prisionero por los invasores; sometido este desgraciado a tormentos atroces fue obligado a confesar cuanto sabía, lo cual era: la proyectada concentración de los indios y el punto de reunión.

     Era el lugar de la cita el fondo de una quebrada, posiblemente la Quebrada de Charallave cuando llegaron los castellanos, sólo había algunos Caciques que como con quinientos indios esperaban a los otros; en la marcha les cayó encima García ya pesar del valor desplegado por el Cacique Acuareyapa, quien murió de un lanzazo por la espalda, en el encuentro fueron dispersados o muertos; esta batalla fue fatal para los nativos debido al temor que le infundieron las armas de fuego, los perros y caballos. Entre los que cayeron vivos en manos de los vándalos españoles se encontraba la india Acuapana, madre del Cacique Guácima, a la cual ahorcaron inmediatamente porque se decía que era ella que había aconsejado la muerte de Infante y Garci-González.

     El feroz García, dejó colgado el cadáver de esta infeliz mujer, en un árbol a la margen del camino, este espectáculo y la pérdida de más de 200 indios que tuvo lugar en los encuentros siguientes, atemorizaron tanto a los demás que al fin pidieron la paz, y como los españoles también la querían, le fue otorgada de mil amores. Así, después de 79 años del descubrimiento de Venezuela. Logran al fin los españoles la conquista del Valle del Tuy.

     La fundación de Ocumare como la de otras ciudades de nuestro país, tienen fechas inciertas, las cuales muchas veces confunden la verdad histórica, pero también es cierto que los historiadores exponen a los pueblos en tres acciones diferentes: formación, fundación y erección; particularmente considero, que desde el primer momento en que se levantan los palenques de defensa y se construyen las primeras viviendas, es la fundación de un pueblo, a todo esto cabe agregar, son muy pocas las actas levantadas por los conquistadores cuando formaban una colectividad; en cuanto a la erección como Parroquia o Entidad Municipal, se debe tomar muy en cuenta, que para llegar a una posición de tanta significación, debe existir un conglomerado representativo para exigir tan elevado rango.

    Por esta razón, la cual considero de mucha importancia, es lo que motiva a no estar de acuerdo con la opinión de algunos historiadores que sitúan la fundación de Ocumare en el año 1673; al contrario, comulgo con la apreciación del diligente y afanoso historiador Aníbal Laidera Villalobos, cuando nos da a conocer y sitúa la fundación de este pueblo en el año 1597. Este último año considero debe ser el punto de partida para hablar de la Fundación de Ocumare del Tuy.

     La fundación de la Sabana del Tuy de Ocumare, se logra al fin y puede asegurarse se consolida el 5 de diciembre de 1597. Veamos a continuación lo que a este respecto dice el laborioso escritor historiador Don Aníbal Laidera Villalobos. “Tengo a mano todos los datos referentes a la fundación primogénita de la Villa de Ocumare o Villa de la Sabana de Ocumare; pero tengo también referencias objetivas tocantes a la segunda fundación entre Marare y Súcuta en 1593. Primera 1574. Acto de posesión, toma el sitio, demarcación y campamento para 80 soldados y 600 aborígenes aliados, expedición al mando del Teniente de Gobernador Francisco Calderón.

    Una fuerte oposición de los acompañantes eliminó el intento, a pesar de la distribución de tierra y la resistencia a dos acometidas de los QUIRIQUIRES, dirigidos por Yarecuare. Pero la real y definitiva fundación tuvo lugar en el sitio Mararito y la Sabana el 5 de diciembre de 1597, cuatro años después de la segunda. Primero el reparto de las tierras, después el trabajo de añil, maíz, chícharos, ganado y frutas. Para el año 1625 se levanta la primera capilla; el comercio de vacunos y granos demanda una balsa de gran capacidad que contratan a los carpinteros de Caracas en contrato suscrito en 1643. Como necesitaban un sacerdote fijo en 1693 gestionaron erigir el curato. No obstante las primeras haciendas datan de 1597; entre los conquistadores mas crueles de entonces figuran; Francisco Carrizo, Garci-González de Silva, Francisco Infante, Sancho García y empalador de oficio llamado José Sánchez, pariente del asqueroso ladrón Diego Sánchez. El 13 de noviembre de 1625 llegó a Ocumare la primera imagen de San Diego de Alcalá”.

     Aunque otros autores difieren de la exposición realizada por el Licenciado Laidera Villalobos, personalmente considero muy positiva su interpretación por estar basada en hechos históricos irrebatibles, cuyos argumentos ayudan a esclarecer la verdad que determina con certeza la fundación de Ocumare. Para la época que nos ocupa, Santiago de León y San Sebastián de los Reyes se disputan la jurisdicción de la Sabana de Ocumare. Corriendo el año de 1585, el Cabildo de San Sebastián, se transporta a la citada Sabana para tratar de adherirla a su mandato, en un intento de impedir que Caracas imponga su hegemonía en la entrada del Valle Tuyero; a pesar de estas diligencias, Caracas hizo caso omiso a las mismas y repartió tierra en propiedad en toda la sabana.

San Sebastián no se quedó atrás en su intento y en el 1592, otorgó al hijo de Sebastián Díaz Alfaro, Mateo Díaz Alfaro, tierra para el pastaje de ganado y también para siembras, e igualmente logran asentamiento Juan Rodríguez y Juan Román. El año 1593, abre con Caracas, entregando establecimientos en tierras de la Sabana, consideradas de su potestad, a Alfonso García Pineda ya Juan Pérez de Medina, estos nuevos amos junto a los antiguos encomenderos: Infante, Garci-González y Díaz Alfaro, son los fundadores que se adueñan del Territorio. Cabe preguntar: ¿No es acaso este acontecimiento la fundación de un Pueblo?, porque todo lo que se funda, erige o se instituye se establece, y ellos junto a otros moradores de la zona, para el día 5 de diciembre de 1597, vivían establecidos en la Sabana del Tuy de los Ocumares.

PARROQUIA

     Fue erigida en Parroquia, según auto firmado por Monseñor Doctor Diego de Baños y Sotomayor, Obispo de Caracas y Venezuela, el día 7 de febrero de 1693, bajo advocación del piadoso lego San Diego de Alcalá, el cual es su patrón cuyas festividades se celebran todos los día 13 del mes de noviembre. Esta petición fue escrita y firmada por varios hacendados, a la cabeza de los cuales se encontraban Don Juan Nicolás Ponte, Don Juan Ascanio, Doña Juana María Lovera y Doña Catalina de Castro; ellos se compartían a costear la manutención del cura de almas y los gastos de la conservación del templo, el cual comenzó a construirse en ese año 1693 y se terminó en el año.1700. Su primer Sacerdote fue el Padre Manuel de Alesón y Segundo Cura José Ignacio Ramírez.

ORIGEN DE SU NOMBRE

     La etimología del vocablo Ocumare, dice el Doctor y Sabio Don Arístides Rojas, se deriva de Cumari, nombre de una planta textil de la cual sacaban hilo para fabricar hamacas los indios Tacarigua. También es posible su derivación venga de la raíz llamada ocumo, voz de origen caribe al igual de Cumaná, cumanagoto y otros de muy parecida fonética; como es sabido el ocumo es una planta muy de los lugares húmedos, y la región de Ocumare es una de las más húmedas del centro del país, el ocumo es una planta, como se sabe, cultivable, pero que nace silvestre, solamente en Venezuela se le da ese nombre, en otros países como Cuba, se le denomina malanga; por lo tanto no tiene nada de extraño que al llegar los castellanos a la región, encontraron una gran extensión de sembradíos de dicha planta y al saber por los naturales su nombre, llamaron a esta tierra la Sabana de los Ocumares, luego al correr del tiempo vendría la corrección por la Sabana de Ocumare.

     En cuanto a su segundo nombre, el cual determina su binomio, dice el sabio Arístides Rojas lo siguiente: “El vocablo Tuy es Castellano”, en realidad existe en la Provincia de Pontevedra, España una ciudad con el mismo nombre, continúa diciendo el Dr. Rojas, “Y parece haber sido dado a este hermoso río por la semejanza con el nombre indígena”. ¿Cuál fue éste? Los Cumanagotos llamaron Tucuy al agua de yuca. Tucuy se llamó también entre los caquetíos de Barquisimeto, una pequeña paloma y de aquí los Tocuyos o Tucuyos, nación que habitó a orillas del río Tocuyo.

     Tenemos pues que Tocuyo y Tucuy, como equivalentes de una paloma y del agua de yuca, tienen origen semejante. Probablemente al actual río Tuy, se conoció con el nombre de Tucuy; y de aquí la contracción castellana de Tuy, dado al río por los conquistadores; las labranzas indígenas a orillas del río, antes de la llegada de los conquistadores, y el cultivo que se hacía de yuca, hacen presumir que el nombre dado por algunas tribus al agua de yuca, es decir Tucuy, fue el que llevara el río.

     Por lo antes expuesto, se deduce que el nombre original de la región diría así: Sabana del Tucuy de los Ocumares.

OCUMARE DEL TUY Y LA INDEPENDENCIA

     La época colonial transcurrió con cierta y normal tranquilidad, propia de la vida rural, de una población de agricultores en cuyas sementeras se cosechaban: ñame, ocumo, yuca, hortalizas; granos como: arroz, maíz, caraotas, guaracaros, quinchonchos, frijoles y frutas de diversos sabores y en sus ríos se pescaban: camarones, corronchos, guabinas y bagres.

     Ocumare estaba rodeado de grandes haciendas, donde comienza  por cultivar el añil, luego el cacao y el café, la caña de azúcar, también poco a poco se va incrementando la cría de ganado vacuno gracias a la llegada de ejemplares desde el llano a través de los senderos de la serranía del interior hasta llegar a esta ciudad, tránsito éste que se hace obligado y con el correr del tiempo sirve, por ser la vía más expedita, para la traída de ganado desde los llanos guariqueños hasta la capital nacional. Las puntas de ganado salían desde Achaguas, vía Altagracia de Orituco – Ocumare, hasta llegar a Caracas, trayecto éste que recorrían en 90 días, siendo esta vía ayer y hoy la mas corta comunicación entre los llanos centrales y la capital de la República; estas son las razones por los cuales hasta la década del 70 en el presente siglo, Ocumare fue el granero de Caracas. Es de hacer notar que las primeras semillas de café, que el Padre Mohedano, sembró en Caracas, fueron recogidas en las haciendas de Ocumare.

     Ocupada en sus quehaceres agrícolas, la población es sorprendida con el alba luminosa del19 de Abril. Ocumare, que había sido escenario de levantamientos de los negros en busca de su Libertad, quizás no, en el concepto exacto y universal que encierra la palabra, sino por la simplicidad del individuo que anhela vivir libremente como lo hacían en áfrica sus antepasados, recibe con beneplácito la buena nueva del movimiento revolucionario. que no sólo fue la base de la independencia de Venezuela sino también la de la América meridional y es tal el entusiasmo que la noticia despierta, que se lanzan fuegos artificiales, las campanas repican jubilosas y se realizan tardes de toros coleados, como una demostración de solidaridad con Caracas, cuna del Libertador y de la Libertad.

     En el terrible año 1814, cuando se cumple con toda su secuela de odios y tragedia, el Decreto de Guerra a Muerte, firmado en junio del año anterior, la Villa de Ocumare es ultrajada. violada, asesinada, saqueada, cuando en los días aciagos del11 de febrero y 6 de marzo del mismo año, es tomada por el asesino y depredador Francisco Rosete, quien no respetó ni el sagrado recinto del Templo, cuyas puertas derribó a golpes de hacha, matando a todos los que en él se hallaban refugiados, dejando una tétrica estela que abarca templos, casas, calles y plazas de la ciudad, dejando a su paso más de 700 cadáveres insepultos; entre estos cadáveres se encuentran el del Profesor de Latín José Domingo Cáceres, padre de Luisa Cáceres de Arismendi.

     EI 14 de marzo del trágico año, Ocumare es testigo presencial de la matanza realizada por Rosete. quien embosca y asesina a sus puertas a unos 700 jóvenes caraqueños de los 800 muchachos que al mando del General Arismendi pretenden hacerle frente a los 3.000 vándalos que comanda el isleño asesino. En esta matanza cae prisionero y fusilado en la Plaza de esta ciudad el joven, de apenas 14 años, Félix Cáceres, hermano de la Heroína Luisa Cáceres de Arismendi.

    Todo crimen, tiene su sentencia y condena, Rosete encuentra ambas en la espada justiciera del invencible General José Félix Ribas, quien en dos oportunidades venga con creces las atrocidades del vil canalla, expulsándolo para siempre del Valle del Tuy; la primera derrota se la proporcionó el día 20 de febrero en Charallave y la Segunda en Ocumare el día 20 de marzo, todas en el mismo año 14. Estas derrotas le valieron a Rosete, el caer en desgracia ante Boves, quien lo destituye del cargo que ejercía como Comandante Militar de Camatagua y los Valles del Tuy.

     Años más tarde, ya llegando a la creación de la Tercera República, Ocumare es el escenario de la entrevista entre el General Páez y el Guerrillero Dionisio Cisneros, con este acto de valentía del Héroe de las Queseras del Medio, al enfrentarse solo ante Cisneros, logra convencerlo y después de muchas peripecias se obtiene la pacificación de los Valles del Tuy.

     Viene la guerra de la Federación y Ocumare es teatro de infinidad de escaramuzas y su territorio es paso obligado de uno y otro bando, ya que por lo estratégico de su posición geográfica, le servía de escondite en algunos casos a los sediciosos y en otras oportunidades a los centralistas.

     Ocumare a pesar de habérsele considerado territorio aislado, fue y sigue siendo la ciudad más importante del Tuy, por cuya hegemonía y por disposición de la Constitución de 1904 día 27 de abril, auspiciada por el General Castro, se le designa capital del Estado Miranda, tal designación le dura hasta el14 de enero de 1927. Su nombramiento como capital estatal, da nuevos bríos a la naciente ciudad, florecen las artes, se fundan museos, teatros, escuelas, el periodismo aflora, la Legislatura crea nuevas leyes, se compone el Himno del Estado y el Escudo Provincial, se crea la Policía Estadal y su primer código, se funda la Biblioteca del Poder Judicial, llega la electricidad, la aducción de agua potable, florecen las industrias; en fin Ocumare es el artífice que sirve de base al actual Estado Miranda que hoy conocemos.

     El Ocumare de hoy, es una zona eminentemente residencial y comercial en vías de mayor desarrollo, que sólo espera la terminación de la Autopista La Peñita – Ocumare y la construcción de la Carretera Altagracia – Ocumare; obras éstas que una vez concluidas y unidas al Aeródromo Metropolitano harán de Ocumare una zona privilegiada y encrucijada del tránsito tanto terrestre como aéreo del país.

CÚA PUEBLO ABIERTO

Imagen

          Desde la época colonial centro de múltiples caminos y hoy epicentro de la red ferroviaria nacional.

        Desde épocas coloniales la población de Cúa representa una encrucijada de caminos, un pueblo con múltiples vías, estratégicamente ubicado. El camino antiguo del llano, pasaba por Tácata y Guiripa, tal vez por esa conexión del llano con el camino de Guiripa surgió la leyenda de Quirpa, el llanero que mataron en un joropo guiripeño.

        El otro camino del llano pasaba por las sabanetas de Ocumare, remontaba las montañas de la cadena del interior para salir al abra de Camatagua, pasando por los Cajones y Valle Morín, sin embargo el camino más usado a partir de 1.830, es el de Cúa a San Casimiro, pasando por las hermosas haciendas cafetaleras y cañeras de esta fértil región, camino ampliado por Guzmán Blanco entre 1.871 y 1,874, Este camino carretero utilizado por arrieros y puntas de ganado, era imposible para el uso de carretas y diligencias.

        Los carruajes jamás se veían por estos caminos, pues no estaban hechos para este tipo de vehículos. El Presidente venezolano Linares Alcántara quiso llegar a Cúa para conocer personalmente los efectos del terremoto de 1.878 y el carruaje en que venía sufrió un accidente en el paso de Maitana que le costó la vida al auriga y fuertes lesiones al Presidente Linares.

DE LOS CAMINOS DE RECUAS AL FERROCARRIL CENTRAL A LOS VALLES DEL TUY.

Por: Prof. Manuel V, Monasterios G

Caracas a Ocumare del Tuy.   87 Km.   (1884-1954.)  70 años.

Vieja Locomotora marca TUBIZE, bautizada con el nombre de Santa Lucía,que operaba en el Ferrocarril Central, hoy ocupa un lugar en el Museo del Transporte de Caracas.

         La cercanía de los valles del Tuy a la ciudad capital de Caracas y su inmensa producción agropecuaria permitió desde la época colonial que se abrieran picas y caminos para su intercambio comercial con el Valle. La mayor parte de la producción cacaotera del período colonial bajaba desde el Valle del Tuy por el Rio Tuy y se embarcaba en Barlovento.

           Los caminos del Tuy a Caracas, uno arrancaba de Charallave, salvando la montaña de Agua Fría, pasando el abra de la Cortada del Guayabo a encontrarse con el pueblo del Valle, el otro partía de Santa Lucía, remontaba por la fila de Turgua a entrar a Caracas por el camino del Hatillo y Baruta. Primero fue el camino al llano por las Sabanas de Ocumare utilizado por los indios Quiriquires  para bajar a las llanuras de Camatagua y Tagüay para utilizar los caminos de agua que les llevaban hasta la meseta bogotana. Luego los conquistadores abren el camino por Güiripa y Tácata. Esos no eran caminos, eran picas, por donde a duras penas las bestias cumplían su cometido, era imposible que en estas tierras tuyeras existieran las carretas y los carruajes, ya que no había caminos. El aislamiento caracterizó a Venezuela hasta bien entrado el siglo XX.

           Durante el Gobierno del Ilustre Americano General y Dr. Antonio Guzmán Blanco se decretó, construyó e inauguró en 1875 el “Camino carretero del sur”, la cual llegaba hasta San Casimiro, este camino carretero trajo grandes progresos a éstos valles, se podían sacar  los productos a los mercados y empezó a llegar el ganado del llano para el engorde y la ceba. El gobierno de Guzmán Blanco consideró la posibilidad de construir una vía férrea entre el Tuy  y Caracas. El 25 de agosto de 1883 el ejecutivo nacional dicta un decreto mediante el cual se ordena el estudio y construcción de una vía ferrea  Caracas – Santa Lucía, se asignaron 100 mil bolívares mensuales para el desarrollo preliminar de esta obra.

          El 24 de mayo de 1884, el Congreso Nacional aprobó un contrato entre el MOP (ministerio de Obras Públicas) y el señor Reginald Pringle (Ingles) para la construcción de un ferrocarril, que partiera de Caracas, Petare, Santa Lucía, Santa Teresa,  Ocumare, Cúa y se extendiera hasta Valencia. La primera sección del ferrocarril al Tuy fue inaugurada el 4 de septiembre de 1886 por el General Guzmán Blanco, (tramo Quebrada Honda- Petare). En 1890 se concluyó el tramo El Encantado – La Lira. Llegó el ferrocarril al km. 36 (estación Los Mangos) en 1891.

          Después de unos cuantos juicios, empréstitos, desastres naturales y sobretodo altos intereses, el ferrocarril llegó a Santa Lucía en octubre de 1910, durante el gobierno del general Juan Vicente Gómez. Ya la capital del estado Miranda estaba ubicada en Ocumare del Tuy. Las obras continúan lentamente pasando por Santa Teresa, Yare y llega a la estación de Aponte, “Hacienda La Guadalupe” (hoy Pampero)  a mediados de 1928.

         18 años tardó la construcción de Santa Lucía a Ocumare,  la capital del estado Miranda había sido trasladada a los Teques. El 20 de noviembre de 1936 el gobierno del general López Contreras nacionalizó el Ferrocarril Central, (antes Inglés) y visitó a los valles del Tuy, solamente  en terrenos propiedad del ferrocarril estaba representado el dinero invertido en la nacionalización. Como ya es costumbre venezolana el ferrocarril en manos del estado se descuidó, no se hicieron las inversiones de modernización, la extensión de líneas al llano y Barlovento no se hicieron y en 1954 dejó de funcionar, las tierras del ferrocarril propiedad de la nación fueron invadidas, igual ocurrió con las estaciones, los rieles se transformaron en cabillas para la construcción de casas, se salvaron algunos equipos, locomotoras por la iniciativa del señor  Guillermo José Schael, Don Eugenio Mendoza y la Fundación Museo del Transporte.

        Los viejos ferrocarriles no pudieron con el “país gasolinero” que nacía con la era petrolera, los camiones Ford y Chevrolet se hicieron dueños de las cargas que generaban nuestros campos. En Venezuela no hemos desarrollado una cultura de mantenimiento y conservación, si bien es cierto que esos ferrocarriles no llenaban las expectativas, se hubiesen aprovechado bajo el concepto del turismo, como fuente generadora de empleos, con una actividad sustentable, así lo ha hecho Europa, incluso en Colombia.

        Pero esa cultura de conservación resulta muy difícil para un país petrolero, acá se destruyó, en nombre del supuesto progreso para construir avenidas y edificios, la mayor parte de las viejas casonas representativas de la arquitectura colonial desaparecieron. No es una añoranza enfermiza por el pasado, sino el respeto por lo que fuimos, para entender lo que somos y que podríamos ser.

     El ferrocarril Central a los Valles del Tuy constituyó en su época la obra de ingeniería más importante por las dificultades que tenían que superar, la inversión total fue de 19.639.000 millones de bolívares, financiada por bancos ingleses, 14 túneles, el puente “El Rosario” en las cercanías de Santa Lucía con 100 metros de largo, era el de mayor longitud para la época en toda la América. La estación principal estaba ubicada en Quebrada Honda, hoy se encuentra en este sitio la Mezquita Islámica de Caracas, las estaciones de Santa Teresa y Yare se hallan todavía y la de Ocumare del Tuy existe dentro de la propiedad de la empresa licorera (Pampero), donde funciona o funcionaba el comedor de industrias Pampero. El escritor Don Rómulo Gallegos trabajó como jefe de la estación Quebrada Honda.  Como Ruta Turística podría ser rescatada las líneas  entre Ocumare y Santa Lucía. .

         Todavía podemos soñar…………..

    Plano de los ferrocarriles del centro – Norte de Venezuela. La línea del ferrocarril Central llegaba hasta Santa Teresa. Podemos observar la línea férrea Caracas-Valencia, también las líneas a la Guaira y la de Valencia a Puerto Cabello.

Fuentes: José Murguey Gutiérrez  Construcción, ocaso y desaparición de los ferrocarriles en Venezuela” Fundación Editorial El Perro y la Rana Caracas. 2007