Historia regional y local del Valle del Tuy

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MIGUEL GARCÍA MACKLE

Por: Rogelio Bianco Díaz.

El pueblo era entonces…, todo sereno y luminoso, todo nostalgia y rutina; y desde antaño, unas veces alterado por contiendas y jolgorios, o por fatales zumbidos telúricos se deslizaba en sus días, uno tras otro, junto al curso de su río  el otrora caudaloso Tuy, hoy en letargo y en languidez en las penumbras del tiempo… Arriba de nosotros, la mística bóveda gris-azul, ventanal sublime a! cosmos; a nuestras plantas suelos feraces, calles y campos, y junto a nosotros la ciudad que ha ido despertando…

Miguel García Mackle Miguel García Mackle.

     Era la década de los años treinta, se fundaba formalmente esta plaza “Bolívar” y crecían sus árboles mamoneros; en sus ramajes revoletearían los mirlos con silvestre algarabía, debajo de ellos muchos niños habrían de corretear con sus juegos ingenuos… Eran y son los niños de Cúa, esos también que, eufóricos, hoy podemos decir: Somos Cúa. Uno de tantos, o de pocos; tal vez singularmente uno… Ese era MIGUEL, quien del seno de una laboriosa familia habría de nacer un día 10 de junio del 1927. Sus padres, nativos del lugar, ABRAHAM y MARÍA NICOLASA, hijos de Alejandro García —de canaria descendencia— y Trina Lugo, mulata; Natalio Mackle – de origen británico- y la hermosa Delfína Romero.

     La nueva pareja celebró bodas en Tácata para el 1915; contaban 33 años él y ella 28. Se trasladan a Cúa hacia el 1925 trayendo a sus hijos Alejandro y Josefina. Allí, en el sector de la “Cruz Verde”, en la calle que ahora lleva el nombre de “Rafael Luque”, advinieron a la vida Jacinto y MIGUEL. En la esquina, al lado de su nueva residencia estaba el comercio, uno de los varios que emprendió ABRAHAM, de quien se decía que cada vez que perdía un negocio “agarraba los mecates”… Al poco tiempo, doña MARÍA, mujer cié mucho orgullo, compra una casa (calle Oeste al medio, de esta misma plaza) y ahí cambiaron de ramo: antes una pulpería, después un botiquín, donde también hubo gallera. Entre distintas obligaciones y el recuerdo de los otros cuatro niños de prematuro deceso, también MIGUELITO, que así llamaban al menor de todos, familiarmente, sufriría en su corta Infancia la cruel parálisis infantil y a la que ayudaría a erradicar de aquel  pequeño cuerpo, su muy admirada “tía Jacinta”.

     Con una actitud más bien introvertida y romántica, pero con travesuras propias de su edad se aventuraría el precoz jovencito por los caminos de la elocuencia en la palabra oral… y en la escrita.

     Para el 1943 v un nuevo Diario (“El Nacional”) abrió sus “Páginas de Provincia” y MIGUEL fue el primer corresponsal de la zona, quien daba su información telefónicamente para recibir dos (2) bolívares por cada servicio; era entonces Rosario Lugo la encargada de la Oficina de Teléfonos del pueblo.

     Su familia habría de trasladarse a Caracas, año 1944, a pocos años de acontecer la muerte de su madre; y MIGUEL se incorporó, al poco tiempo, a movimientos clandestinos tras el ideal democrático y ante el régimen de facto que se afianzaría durante algunos años.

     Ya su batalla política había comenzado Junto a esa inquietud social que lo acercaba al trajín de las cosas diarias. Iría, poco a poco, desarrollando y atesorando esa inmensa vocación poética, propia del artista que mira al mundo como un camino de sueños; sin embargo de ser así, trillaba ya un ideal y se incorporaba en las bravas y peligrosas filas, en contingente de lucha, donde ya era protagonista de un futuro difícil pero promisor.

     Para el 1948 abraza la actividad literaria como la nueva promesa del verso nacional…, paralelamente fue dirigente de la resistencia estudiantil del Liceo “Fermín Toro”, y entre los años 1949-50, junto a otros jóvenes valores venezolanos; JESÚS SANOJA FERNÁNDEZ, FRANCISCO PÉREZ PERDOMO, JOSÉ FRANCISCO Y GUILLERMO SUCRE FIGARELA, así como también RAFAEL OSUNA RUÍZ; fueron fundadores del grupo “Cantaclaro” y MIGUEL, a la cabeza, dirige la Revista del mismo nombre.

     En el año 1950 asume la subsecretaría juvenil de un partido político del sistema y prosigue en la clandestinidad, adjunto a su gran amigo y compañero de hazañas, el finado dirigente LEONARDO RUIZ PINEDA, asesinado en el 1952. Concluye accidentalmente sus estudios de bachillerato en el 1949 y da comienzo a sus estudios de abogacía en el 1951, con la reapertura de la Escuela de Derecho de la Universidad Central, en el Hospital Universitario. Muere su padre en enero del 1953 y a medio año es desterrado a México donde, para evitar las novatadas, presenta exámenes a titulo de suficiencia, y después del segundo año, hace dos en uno, para alcanzar el grado de Abogado de la Universidad Nacional Autónoma de México, en el 1956, y allí mismo cursó, por dos años (1955-56), estudios avanzados del castellano.

     El entorno mexicano habría de marcarle selectas experiencias y una profunda admiración cultural, pues lo había fascinado el legendario y enigmático Imperio “Maya-Azteca”, así como también el calor afectivo y solidario de la gente de esa gran nación; allí trabajó en la Revista “El Automóvil Mexicano” y también ejerció, por un año, en el Bufete de su amigo y condiscípulo Gilberto González Corona.

     GARCÍA MACKLE es Periodista Colegiado y Miembro Fundador del Colegio Nacional de Periodistas, con más de 1500 artículos semanales de opinión y secciones diarias en distintos órganos de comunicación social donde ha colaborado y generado ingresos por largo tiempo: “El Nacional”, “La Esfera”, “El Mundo”, “Ultimas Noticias”, “Élite”, “Venezuela Gráfica”, la Revista “De Frente”, la cual dirigió, etc.

     En todos sus escritos ha expuesto una visión objetiva, profunda y de sólida cualidad literaria, lo cual le ha permitido precisión en el análisis político y amplitud en el bagaje cultural. Entre los años 1961-62, tuvo dos (2) Programas de Televisión: “CHARLAS DE CAFÉ”, de ameno diálogo cultural y “COMENTARIOS DE POLITICA INTERNACIONAL”, todos ellos en el Canal Cinco, y también fue Redactor-Jefe del Noticiero de “Radio Nacional”.

     En esa época, durante el gobierno de ROMULO BETANCOURT, asume la Jefatura de Prensa del Ministerio de Relaciones Interiores y en el gobierno de RAÚL LEONI fue Jefe de Prensa de la Cámara de Diputados.

     Conocer, pues, sus valores comunicacionales, su producción y gestión periodística, es entender que MIGUEL GARCÍA MACKLE, es el Comunicador Social de mayor excelencia nacido en nuestros valles tudenses… Más si añadimos la alta significación de protagonismo histórico al haber sido el conductor y primer Presidente de la Comisión de Medios de Comunicación del Congreso de la República, asunto éste que recae con orgullo en nosotros mismos y en nuestro municipio…

      Como parlamentario, MIGUEL GARCÍA MACKLE estuvo incorporado a la Cámara de Diputados en tres (3) oportunidades consecutivas, electo en las respectivas planchas para los periodos constitucionales 1969-74, por el Estado Miranda; por el Estado Falcón en el 1974-79 y de nuevo por el Estado Miranda en el 1979-84.

     En dicha Cámara fue integrante de las siguientes Comisiones: Política interior (desde el 1969 al 1979); Defensa (3 veces); Educación y Cultura (1 vez); Turismo (2 veces) y Medios de Comunicación Social (1982-84). Tuvo allí los diferentes cargos: Vicepresidente de la Comisión de Defensa; Presidente de la Subcomisión de Garantías y de Derechos Humanos (Política Interior); Presidente de la Subcomisión de Estado Mayor, Comandancia y Servicios (Defensa); Presidente de la Subcomisión de Industria Hotelera y Otros Servicios (Turismo); Miembro de la Delegación Parlamentarla para atender Invitación de la Dieta Japonesa (1969); Presidente de la Comisión Especial para el Estudio del Reglamento de Radiodifusión (1980-81) y Coordinador de la Junta que crea la Comisión de Medios de Comunicación Social, Fundador, y Presidente de la misma (1982-84).

     Finaliza este período, y con más de 50 Discursos en el Congreso de la República se retira jubilado para después asumir con honestidad la Gobernación del Estado Miranda, donde le correspondió conducir un modesto, comprometido y congelado, en parte.

     Presupuesto Oficial del año 1984-85, cargo que aspiró y alcanzó como epilogo de su gestión política que lo habla envuelto casi toda su vida, para consagrarse íntegramente a su auténtica y principal vocación, toda llena de pronunciadas virtudes: las letras.

     Puede considerarse, pues, que la vasta representación de MIGUEL GARCÍA MACKLE en los medios políticos nacionales es realmente exitosa por su indudable capacidad y experiencia, nobleza y recta moral de hombre público, apto para llevar su gran responsabilidad por buen sendero y conducirla hacia una sana administración, con clara imparcialidad y digna gestión.

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FRANCISCO ESPEJO, ASPECTOS BIOGRÁFICOS.

Por: Manuel V. Monasterios G. 

Dibujo de Francisco Espejo.

     Nació en Siquire, Edo. Miranda, el 16 de abril de 1758. Jurista y hombre público, activo en favor de la causa republicana, hijo de Francisco Espejo y de Bárbara Caamaño y Bermúdez. Su nombre completo era Francisco Silvestre Espejo Caamaño. Realizó sus estudios primarios en Santa Lucía (Edo. Miranda) y obtuvo el grado de bachiller en artes en la Real y Pontificia Universidad de Caracas en 1775 y el de bachiller en derecho civil el 30 de abril de 1781 en la misma universidad.Fue uno de los fundadores del Colegio de Abogados de Caracas y tesorero de su primera Junta Directiva el 17 de agosto de 1788, y en asamblea celebrada el 13 de septiembre de 1791 fue electo decano de dicho cuerpo colegiado; como tal le correspondió presidir la sesión solemne de su instalación definitiva en 1792.

     De sus propias declaraciones, durante la causa de infidencia que se le siguió en 1812, se puede conocer su actuación pública entre 1797 y el 19 de abril de 1810: fiscal de la Real Audiencia, comisionado para realizar la instrucción en la causa seguida contra la Conspiración de Gual y España; participó en el proceso seguido en 1798 contra unos franceses revolucionarios en Maracaibo; actuó de fiscal militar contra Francisco de Miranda cuando su invasión a Coro en 1806; en 1808 como fiscal de la Real Audiencia, se opone al movimiento de los caraqueños que pretendía asumir cierta autonomía a propósito de los sucesos de España; fue relator de la Junta Superior de la Real Hacienda, y el 19 de abril de 1810, asistió como oidor de la Real Audiencia al acto del Jueves Santo en compañía del capitán general Vicente de Emparan y Orbe, correspondiéndole firmar el acta de destitución de éste y la de la constitución del nuevo gobierno republicano.

     Retirado a sus labores profesionales, fue nombrado miembro del Tribunal de Vigilancia enseguida contra los implicados en el movimiento contrarrevolucionario de los hermanos González de Linares, denunciado en 1810. Desde entonces, se incorpora al movimiento emancipador: el 28 de marzo de 1811 fue electo presidente de la Alta Corte de Justicia; el 19 de abril, con motivo del primer aniversario independentista, recorrió las calles de la ciudad y en la plazoleta de Santa Rosalía explicó al pueblo el significado histórico de la fecha; el 11 de julio le correspondió actuar como juez sentenciador de los implicados en la fracasada contrarrevolución de los isleños; el 25 de septiembre fue comisionado por el Congreso Nacional como gobernador de Barcelona donde redactó su reglamento electoral y el proyecto de Constitución de esa provincia; a su regreso a Caracas, el 21 de marzo de 1812, fue electo miembro del Poder Ejecutivo y como integrante del Segundo Triunvirato, llegó a ejercer la Presidencia de la República; se mantuvo en este cargo hasta el 25 de julio de 1812, fecha de la capitulación de Francisco de Miranda. 

Firma del Doctor Francisco Silvestre Espejo Caamaño.

     En junio de 1812 había promulgado la ley marcial y más tarde, junto con Juan Germán Roscio y otros funcionarios, aprobó la idea de negociar una capitulación; pero al ser desconocida ésta, fue detenido en La Victoria el 14 de agosto de 1812 por denuncia del marqués de Casa León y remitido Caracas. Actuó como Fiscal en la causa seguida contra los implicados en el movimiento contrarrevolucionario de los hermanos González de Linares, denunciado en 1810.

     Desde entonces, se incorpora al movimiento emancipador: el 28 de marzo de 1811 fue electo presidente de la Alta Corte de Justicia; el 19 de abril, con motivo del primer aniversario independentista, recorrió las calles de la ciudad y en la plazoleta de Santa Rosalía explicó al pueblo el significado histórico de la fecha; el 11 de julio le correspondió actuar como juez sentenciador de los implicados en la fracasada contrarrevolución de los isleños; el 25 de septiembre fue comisionado por el Congreso Nacional como gobernador de Barcelona donde redactó su reglamento electoral y el proyecto de Constitución de esa provincia; a su regreso a Caracas, el 21 de marzo de 1812, fue electo miembro del Poder Ejecutivo y como integrante del Segundo Triunvirato, llegó a ejercer la Presidencia de la República; se mantuvo en este cargo hasta el 25 de julio de 1812, fecha de la capitulación de Francisco de Miranda.

     En junio de 1812 había promulgado la ley marcial y más tarde, junto con Juan Germán Roscio y otros funcionarios, aprobó la idea de negociar una capitulación; pero al ser desconocida ésta, fue detenido en La Victoria el 14 de agosto de 1812 por denuncia del marqués de Casa León y remitido al castillo de Puerto Cabello donde permaneció hasta abril de 1813, cuando fue trasladado a Valencia y sometido ajuicio por causa de infidencia que se le seguía desde el 7 de noviembre de 1812. Sobreseído su caso con fecha 5 de julio de 1813, es liberado y se ordena el desembargo de sus bienes. A raíz de la Campaña Admirable, Simón Bolívar lo nombra gobernador civil de Valencia, ciudad que fue sitiada desde el 28 de marzo de 1814 hasta el 9 de julio del mismo año, cuando se firmó la capitulación que fue violada por José Tomás Boves, quien lo apresó y ordenó su fusilamiento en la plaza Mayor de Valencia. Había hecho testamento a favor de sus hermanos Ramón y Micaela. No se le conocieron descendientes, C.N. de c.

Murió en Valencia, Edo. Carabobo, el 15 de Julio de 1814, fusilado por las tropas y órdenes de José Tomas Boves.

BIBLIOGRAFÍA:

BELLO DALLA-COSTA, CESAR. Procerato Civil Venezolano: El Doctor Francisco Espejo. Caracas: s.n., 1928.

LANDAETA ROSALES, MANUEL. Rasgos Biográficos del Dr. Francisco Espejo. Caracas: Tip. Londres, 1952

PARRA MÁRQUEZ, HÉCTOR. El Dr. Francisco Espejo. 2A ed. Caracas: s.n., 1954

VARGAS, FRANCISCO ALEJANDRO. Próceres Mirandinos. Caracas: Editorial GrafoLito.

Las viejas pulperías de mi pueblo.

Por: Manuel V. Monasterios G.

Calles de Cúa, carboncillo.

     Las crónicas y los historiadores han sido un poco mezquinos al describir el origen, la fundación y el crecimiento de nuestras ciudades y pueblos, colocando en lugar muy oculto, tal como si fuese pecado hablar de las pulperías y los pulperos. La verdad es que en un pueblo podían que pasar años para construir el templo, la casa de gobierno, la cárcel y el hospital, pero desde el primer día estaba el pulpero como centro económico de la nueva ciudad, para garantizarle a la comunidad el suministro de los comestibles y el estipendio de alcoholes a la nueva población.

Anuncio Publicitario, Semanario Cué 1932.

Anuncio Publicitario en RETO 70 año 1970.

     Los hidalgos que llegaron de la madre patria consideraban el trabajo en general como una actividad impropia de su condición aristocrática. Un caballero español, un noble aunque fuese de baja categoría jamás se podría dedicar a profesiones reservadas a las clases bajas. Pulpero, médico, artesano, agricultor no eran las profesiones de los “hijos de alguien” o hidalgos. Ellos podían pertenecer a Las Milicias de Blancos, hacerse curas o letrados en leyes. Para los trabajos manuales estaban los esclavos. Para la pulpería llegaban los canarios (Nativos de la islas Canarias). Eran los isleños los pulperos, los mayordomos de las haciendas cacaoteras, los arrieros que llevaban y traían mercancías. Eran los cosecheros medianeros. Los fundadores de pueblos. Los Tenientes de Justicia. Jueces de Comisos, como Juan Francisco de León, canario fundador de Panaquire, en la región de Barlovento y cabeza visible del alzamiento de hacendados y cosecheros contra el monopolio impuesto por la Real Compañía Guipuzcoana en el siglo XVIII.

     F. Depons, viajero francés, investigador y cronista nos describe la pulpería caraqueña de comienzos del siglo XIX:”Su surtido consiste en cerámica, quincalla barata, herramientas, vinos, azúcar, jamón, grasas, frutos secos, queso, tafia, etc. Sobre otras tiendas tiene la ventaja de no estar obligadas a cerrar los días de fiesta y los domingos. Son tan necesarias que hay que tenerlas abiertas desde el alba hasta las nueve de la noche. (….)Para no engañarse, no hay objeto que se venda con menos del ciento por ciento de beneficio, a menudo el doble o el triple. Es así, a costa de detalles desagradables y penosos como se  echan las bases de fortunas que no se dan en ningún otro oficio”.

Imagen de La Azucena la casa comercial más antigua de Cúa.

Esta publicidad aparecida en el primer periódico de Cúa el “Semanario Cué” data de 1933.

     Las grandes fortunas amasadas durante el período colonial están atadas a la producción de cacao y añil con la explotación mano de obra esclava y a la venta de mercancías a través de  las pulperías y tiendas. Los” grandes cacaos” o los mantuanos eran propietarios de estos expendios de mercancías, pero tenían prohibido atenderlas, para lo cual siempre contaban con los emigrantes canarios. Éstos casi siempre terminaban montando pulpería propia. En la historia colonial hay casos muy interesantes como el terorense (Gran Canaria) Don Bernardo Rodríguez del Toro ( Primer Marqués) quien además de gran hacendado, era mercader importador y exportador, armador propietario de barcos mercantes y propietario de una cadena de pulperías y tiendas en las principales ciudades del país. Todas atendidas por sus paisanos. Don Juan Vicente Bolívar y Ponte, el padre de Simón Bolívar, era propietario en el puerto de la Guaira, específicamente en el callejón Muchinga, detrás de la casa de Compañía Guipuzcoana de varios almacenes para surtir de mercancía importada el comercio caraqueño, además de ejercer el cargo de oficial real (Agente aduanero para controlar el contrabando).

     Muy conocido es el caso del canario Don Sebastián Francisco de Miranda, portuense (Puerto de la Cruz), padre del Precursor Generalísimo Don Francisco de Miranda, quien era un mercader con una tienda de géneros alternada con víveres, se le acusa de indigno de portar el uniforme y distintivos de la Milicias de Blancos, por su condición de pulpero y amasador de pan (Panadero). La sociedad colonial era totalmente estamentaria, muy rígida en los usos sociales.

Por decisión del Consejo de Indias, el 20 de diciembre de 1804 estableció la diferencia entre bodegueros y pulperos, considerando que la bodega se dedica a las mercancías importadas  (Mayoreo). Los pulperos estaban en el último escalafón de la sociedad colonial venezolana.

     La Independencia nacional, en los primeros años de gran violencia, tuvo como protagonistas algunos pulperos que cambiaron el mostrador por las armas. José Tomás Boves, fue un exitoso comerciante radicado en Calabozo. Francisco Rosete, el azote de Ocumare del Tuy en el pavoroso año de 1814, era un aventajado pulpero en el pueblo de Taguay.  El General Ezequiel Zamora, máximo caudillo militar de la Guerra Federal en 1859, también fue un próspero pulpero de Villa de Cura.

     La pulpería durante el siglo XIX y parte del siglo XX era el alma de las comunidades, allí lo mismo se vendía una libra de tasajo, o un kilo de queso; se discutía del último alzamiento de algún caudillo colorado o azul; se leía la prensa nacional; se prestaba dinero a interés; se jugaba en la trastienda una partida de dominó, de blanco y negro; se jugaba  a los gallos de pelea, o se apostaba al boche clavado en el anexo campo de bolas criollas. Es cierto que su actividad era machista, las damas debían estar en su casa y jamás pisar esos “clubes masculinos” llamados pulperías. Generalmente el padre de familia era el encargado de realizar las compras personalmente. Las muchachas del servicio también realizaban las compras y recibían los bonos, cartoncitos donde se marcaban los gastos hechos, por ejemplo si se gastaba un bolívar se le anotaba un bono de seis céntimos. Estos bonos se cambiaban por efectivo, también se gastaban en la misma pulpería. A los muchachos que también hacían los mandados se les daba la ñapa, la cual podía ser un caramelo, “rule” como le decían al papelón, o San Simón que era papelón con queso blanco llanero.

Publicidad año 1932 Primera venta de gasolina que funcionó en Cúa (Los Corrales).

Publicidad  Reto 70 año 1969.

     En las pulperías se fiaba a algunas personas que trabajaban y cobraban semanal o quincenal, religiosamente los sábados o el fin de quincena se cancelaba, porque si no le cortaban el crédito. El “fiao” se aplicaba a personas selectas, en todas las pulperías había letreros muy grandes, aunque mucha gente no sabía leer, que confirmaban la acción del fiar o no.

Algunos de estos letreros afirmaban:

Aquí murió el fiar /y el prestar también murió /Porque lo ayudó/a morir el mal pagar.

Otro impreso decía en letras grandes y negras:

Si fío pierdo lo mío/ Si cobro, al cobrar molesto/ y para librarme de esto/Ni fío, ni doy, ni presto.

Hoy no fío, mañana, sí.

.- El que fía no está, salió a cobrar.

.- Sólo confiamos en Dios los demás pagan de contado.

.- El que fiaba murió  saludos le dejó.

.- Sólo le fiamos a los mayores de cien años que traigan a sus abuelos como fiadores.

    El clásico de todos los avisos una policromía, por el vestuario se podía deducir que eran norteamericanos. El cuadro generalmente enmarcado con veradas de caña amarga, dividido por la mitad, del lado izquierdo un personaje arruinado, flaco, con ropas roídas, las manos en la cabeza, rodeado de ratas y papeles, con la caja fuerte vacía y el letras arqueadas las palabras: “Yo vendí a Credito” y del lado derecho un personaje gordo , bien vestido, reflejando bonanza, con la caja de caudales llena que decía:” Yo vendí al contado”.

     Este cromo impreso a color debe haber influido mucho en el inconsciente colectivo del venezolano. El estereotipo del triunfador y del fracasado por el manejo adecuado del “fiao” o venta a crédito. En esos años se usaban poco los bancos, todas las operaciones se realizaba con moneda de curso legal. Nadie emitía un cheque, eran más aceptados los vales, los pagarés y los giros para operaciones de mayor cuantía. 

     La mejor ubicación de las pulperías era en las esquinas de la cuadra, porque tenían tres o cuatro puertas por el frente y una por la esquina. El mostrador de madera ocupaba todo lo ancho, dejando un espacio para los clientes, en los andenes, generalmente de ladrillo se habían  adosado unas argollas donde se amarraban los burros y las mulas, utilizados como transporte de mercancias, al final del día había un muchacho encargado de recoger los cagajones que dejaban las bestias.

    Contra la pared estaban las armaduras de madera donde se colocaban en orden pre-establecido gran parte de la mercancia. Papelones, botellas de ron, aguardiente legal, pues el de contrabando estaba en una caleta, cerveza, anis del mono,, vino tinto. Había en la armadura un departamento especial para las velas, unas eran de cera y otras de cebo, estas últimas estaban colgadas en un especie de racimo. Al lado los mazos y las cajetillas de cigarrillo, los tabacos artesanales, junto al papel de escribir, los sobres, los lápices,las plumas, las plumillas, la tinta, entre otros.

La bodega del Señor Delpiani en La Magdalena, Una reliquia y una añoranza de otras épocas.