Historia regional y local del Valle del Tuy

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Efemérides de los Valles del Tuy (Diciembre)

Por: Iván López Calero.

05/12/1967 – Para ese día es constituido el Distrito Independencia (hoy municipio independencia) al ser separado del distrito Paz Castillo, designando como su capital a Santa Teresa del Tuy, este acto fue realizado por orden de la Asamblea Legislativa del estado Miranda presidida por el Diputado Domingo Morales Torrella, junto a Gonzalo Álvarez presidente de la Junta Comunal y Gustavo Rodríguez Ramos concejal.

Creación del distrito Independencia05-12-1967Firma de las Actas de creación del Distrito Independencia el 05 de diciembre de 1967.

08/12/1951 – Es fundado el Centro Social Cultural “Juan España”, hoy Casa Municipal de la Cultura “Juan España” ubicado en Santa Teresa del Tuy.

10/12/1859 – Se libra la Batalla de Santa Inés, en la cual el ejército Federal liderado por el General Ezequiel Zamora, cueño de nacimiento, derrota al ejército centralista; se considera esta batalla como fundamental en el proceso de la Guerra Federal y como testimonio de las excepcionales cualidades de Zamora como conductor de tropas.

Ezequiel Zamora por Ciro Rivas, 2005Ezequiel Zamora a caballo.

13/12/2013 – Día de las fiestas patronales de Santa Lucía en el Valle del Tuy.

Santa Lucía martirSanta Lucía mártir.

15/12/1858 – Nace en Cúa Cristóbal Rojas, afamado pintor venezolano cuya obra comprende varias etapas artísticas que van desde el claroscuro pasando por el simbolismo, el materialismo, el paisajismo y la figura natural, sus restos reposan en el Panteón Nacional desde el 27 de diciembre de 1958.

Cristóbal RojasCristóbal Rojas Poleo.

17/12/1837 – Ese día llega José Antonio Páez al Valle del Tuy, específicamente a la hacienda del General Castillo-Veitía, en compañía de algunos oficiales entre ellos Felipe Macero. Páez salió a encontrarse con Dionisio Cisneros en  su cantón del Cerro del Lagartijo y como resultado del encuentro se dio fin a las andanzas guerrilleras del Fiel Indio al Rey (Dionisio Cisneros).

22/12/1837 – Muere en Caracas el Ocumareño Lino Gallardo, llamado el Haydn de Venezolano, compositor de canciones patrióticas, director de orquesta y ejecutante del violín, violonchelo y contrabajo. A este destacado músico se le atribuye la creación de la música original del himno nacional de Venezuela. Fue discípulo de Juan Manuel Olivares en la Academia de Música de Caracas que fundó el Padre Sojo en 1784 (Pedro Ramón Palacios y Sojo, tío de Simón Bolívar).

Lino GallardoLino Gallardo.

23/12/1846 –  Es fusilado en la plaza de San Jacinto (hoy Plaza Bolívar de Caracas) Rafael Flores “El Calvareño” guerrillero alzado de la Revolución Popular, oriundo de Caujarito, cantón de Charallave valles del Tuy, según las leyendas, el Calvareño se mantuvo sereno y sin miedo ante el pelotón de fusilamiento.

Guerra Federal

27/12/1958 – Son llevados al panteón nacional los restos del pintor Cueño Cristóbal Rojas Poleo, con motivo de la conmemoración de los cien años de su nacimiento.

Panteón Nacional de VenezuelaPanteón Nacional de Venezuela; Foto Iván López.

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MARIA TERESA CASTILLO. UNA TUYERA DE PROYECCION UNIVERSAL

Por: investigaciones TUCUY.

María Teresa Castillo.

     Queremos dese TUCUY.COM rendir un humilde homenaje, en nombre de las mujeres y los hombres del Tuy, coterráneos de la cueña más relevante del siglo XX.

    MARÍA TERESA CASTILLO nació en el mismo pueblo caluroso donde salieron venezolanos de la talla de José María Carreño, Ezequiel Zamora, Cristóbal Rojas, Emma Soler, Evencio Castellanos, Luis  Ordáz, Miguel García Mackle, para mencionar sólo algunos de los hijos e hijas ilustres de Cúa. Corría el año de 1908, la dictadura del General Cipriano Castro se balanceaba entre  el seudo nacionalismo y la enfermedad que lo obliga a dejar la presidencia en manos de su compadre el General Juan Vicente Gómez , quien aprovecha la oportunidad y lo saca del poder mediante un golpe seco, el 19 de diciembre de 1908. Nace María Teresa Castillo el 15 de octubre de aquel año, en la colonial hacienda de Bagre, propiedad de su familia, dedicada  a la producción de café para la casa exportadora Dumlop & Cia.

     Cúa era como todos los pueblos de la época, abandonada a su suerte, analfabetismo, pobreza y miedo caracterizaban la vida de una región donde apenas 50 años antes existía la esclavitud como motor de la economía, ya no era el amo o el caporal con el látigo y cepo quien imponía la autoridad, sino algún coronel de montonera, “chacharo” o “capachero”, como les llamaban despectivamente los centrales, a esos hombres de la montaña, acompañantes del General Castro que llegaron con la Revolución Restauradora del año 99 y se hicieron los nuevos amos de “la gran hacienda llamada Venezuela”. Generalmente eran aventureros que “tiraban la parada” en busca de dinero y poder, un coronel arbitrario, lujurioso y ladrón, lo primero que hacía era ponerle el ojo a las fincas más productivas y hermosas de la zona, luego le ponía el ojo a la hija del hacendado y por cualquier método: El matrimonio por conveniencia, hasta llegar al  encarcelamiento del propietario por “enemigo” del gobierno. Pasaba por obra de arbitrariedad, el abuso y la violencia de guerrillero” come casabe” a “señor feudal” de la región, amo y padrote hasta donde le alcanzaba la vista.

      Así fue como el hermano del general Juan Vicente Gómez: Don Juancho se hizo dueño de todas las tierras desde Cúa hasta Ocumare del Tuy, uniendo en una sola posesión los antiguos latifundios de los Condes y Marqueses, los “grandes cacaos” del período colonial, esas colosales haciendas cacaoteras, ya deforestadas, se les llamó la Gran Posesión Mendoza con una extensión de más 300 Km2. También el la zona de Santa Teresa se apoderó de la gran posesión Tumuso, que abarcaba el triangulo Santa Teresa, Charallave, Santa Lucía. Además Don Juancho Gómez, Hermano del Vicepresidente, era el Presidente del Estado Miranda, como se le denominaba en la época a la figura que hoy llamamos gobernador. La capital del Estado Miranda  estuvo en Ocumare del Tuy desde  1904 hasta 1927.

     Ser hacendado, en aquellos años era estar sometido a la presión terrófaga de los Gómez, quienes ya tenían el monopolio de todos los mataderos del país. Venezuela todavía no se perfilaba como país productor de petróleo. El General Gómez en 1908 representaba el poder económico surgido a la sombra del gobierno del parlanchín General Cipriano Castro; éste se había convertido en un escollo, por sus desplantes ante las potencias mundiales, para los nuevos ricos que buscaban el poder sin Castro. Un castrismo sin Castro representado por el hombre que se había transformado, en nueve años de ejercicio de la Vicepresidencia de Venezuela, en el verdadero y máximo poder económico y político del país.

     En esa época semifeudal nace María Teresa, en un medio social muy duro para sobrevivir y progresar y si se era mujer el único destino era “parir como Dios manda” y obedecer, primero al padre y luego al marido. Esto se cuenta hoy y no se tiene la dimensión exacta de lo poco que significaba en la Venezuela de comienzos del siglo XX ser mujer. La mayoría de los espacios eran ocupados por los hombres, una señorita “digna” no podía, estudiar sino en colegios de monjas, solo en Caracas y algunas capitales. La formación era para ser madre “ejemplar”: Perfecta ama de casa, soportar las “queridas” que su marido tenía, pues eso era normal y aceptado socialmente, la esposa era una “sierva”, nacida para sufrir pacientemente, eso si con mucha dignidad,  sin derechos sociales, económicos y mucho menos políticos.

      Una joven si los 18 años no se había casado, se decía que se había quedado para “vestir santos”. Si una mujer tenía que trabajar fuera de casa era calificado en aquella sociedad venezolana como “fin de mundo. Una mujer respetable tenía que estar en su casa y salir acompañada por un hombre de la familia, solo las muchachas del servicio de adentro salían solas. Uno de los primeros trabajos que cumplieron las mujeres fuera de su casa  fue como operadoras de los teléfonos de manillita y con las primeras máquinas de escribir, empezó muy tímidamente, entre familiares con bufete, la figura de la mecanógrafa.

El escritor argentino, Julio Cortázar, conversa con María Teresa Castillo, compañera de Miguel Otero Silva, en Macondo, antigua casa  de Otero Silva ubicada en Caracas, hoy demolida.

     En esa Venezuela, tan lejana en el tiempo, en las costumbres y en los valores, le tocó nacer, crecer, formarse y sobre todo luchar par a María Teresa Castillo como paradigma de la mujer venezolana del siglo XX, como la máxima representante del mundo cultural venezolano, de las inmensas tareas de las pioneras para alcanzar la igualdad ciudadana. En nuestro país la máxima discriminación no era contra el negro, sino contra las mujeres, pues no contaban ni siquiera con el apoyo de la familia, cuando querían abrirse paso en el mundo masculino.

     María Teresa llega a Caracas muy niña, una aldea de 300.000 mil habitantes; una joven inquieta, se le hace imposible ingresar a la Universidad, pero sigue muy de cerca los acontecimientos de la juventud universitaria del año 28. Tiene sus primeros contactos con los movimientos sociales de izquierda marxista existentes clandestinamente en Venezuela.  La dictadura gomecista, atornillada en el poder, durante 20 años, no daba tregua a la represión en las tenebrosas mazmorras de las fortificaciones españolas de Puerto Cabello y Maracaibo, en la famosa Rotunda de Caracas, el los campos de concentración existentes en las carreteras del país. Se contaban por miles en ese entonces los presos políticos quienes además cargaban con unos grilletes del período colonial, con un peso de más 60 kilos. Entre esos jóvenes opuestos al dictador, estaba su futuro esposo el gran escritor, poeta, periodista y humorista Miguel Otero Silva.

     La muerte de Juan Vicente Gómez abre las compuertas del siglo XX, por primera vez se ve una luz en oscuro túnel que venía desde el siglo XIX. Es cierto que el gobierno del General López Contreras ordena la demolición de la Rotunda y se lanzan al mar los grillos en Puerto Cabello, pero eso no significó el cese de la represión, del 36 al 40 se persiguen como “enemigos de la patria” a los llamados comunistas como Rómulo Betancourt, Jóvito Villalba, Miguel Otero Silva, Juan José Palacios, José Antonio Mayobre, Raúl Leoní, Manuel Ramón Oyón ( de Ocumare del Tuy),Rodolfo Quintero, Miguel Acosta Saignes entre otros y se decreta la expulsión del país, La cárcel del cerro El Obispo ocupa el espacio de la Rotunda.

     María Teresa Castillo, quien venía luchando desde la época gomecista junto a mujeres del temple y tenacidad de una Mercedes Fermín, desde la Federación de Maestros, fundada por Luís Beltrán Prieto en el año 31, Ana Mercedes Pérez, la primera reportera que tuvo Venezuela, Carmen Clemente Travieso, Imelda Campos, primera mujer que lanza como oradora ante una multitud en el Nuevo Circo de Caracas para condenar los hechos del 14 de febrero del 36; Luz Machado de Arnao, Ida Gramcko, Josefina Palacios. La mujer venezolana se abría paso y participaba en la construcción de aquella Venezuela, todavía sin instituciones sólidas, buscando el camino democrático, después de la muerte de Gómez.

     María Tersa Castillo pasó un año detenida en la Jefatura Civil de la Pastora, por su vinculación como activista del movimiento comunista de la época, por revoltosa, la detuvo la policía repartiendo panfletos prohibidos y un periódico hecho por ellos mismos denominado “Aquí está” y también el semanario Tribuna Popular, órgano de Partido Comunista Venezolano en la clandestinidad.

     Todas esa luchas de la mujer venezolana y sin embargo  no tenían derecho al voto, mucho menos a ser electas para cargos representativos, los prejuicios todavía se mantenían y fue en el año 47, con la nueva Constitución aprobada por la Constituyente del trienio adeco, donde se estableció que las mujeres tenían derechos políticos, al igual que los analfabetos y se instituyó el voto, directo, universal y secreto, como piedra angular del sistema democrático representativo. En el año 1941 habían egresado sólo 5 mujeres de los claustros de la U.C.V. La primera mujer electa para un cargo representativo (Asamblea Constituyente 1947), fue la poetisa Lucila Velásquez, la primera mujer concejal fue Margot Boulton de Bottome, en Distrito Federal 1947. La primera mujer que se graduó de ingeniera civil en Venezuela fue otra cueña,  la Dra. Elena Quiroba en 1944.

     La actividad cultural organizada tiene antecedentes que se remontan al siglo XIX, en la ciudad de Caracas, pero en el año 1931 por iniciativa de María Luisa González Gragirena de Escobar, motivada por la necesidad de abrir un espacio a la mujer en el mundo de la creación intelectual y artística se funda el Ateneo de Caracas, tiene su primera sede entre las esquinas caraqueñas de Marrón a Cují y durante doce años es presidido por María Luisa Escobar. También fueron Presidentes del Ateneo: Anna Julia Rojas, Luz Machado, Alicia Larralde, Ana Mercedes de Morales Lara, Conny Méndez y después de la caída del dictador Marcos Pérez Jiménez en 1958, es electa como presidenta María Teresa Castillo. Quien venía de ser reportera de Ultimas Noticias en 1941, integrante de la primera promoción de Periodistas de la U.C.V., Luchadora contra las dictaduras desde la época gomecista, exilada durante el régimen perezjimenista.

     María Teresa tuvo la visión necesaria para comprender que las luchas sociales y políticas carecen de base si no se alimentan del quehacer cultural y que la pervivencia de los valores de una nueva sociedad que nacía con el 23 de enero de 1958, no podían tener solamente el sustento político, era necesario promover las manifestaciones más altas del espíritu y es así como el Ateneo de Caracas se convierte en promotor de una compañía estable de teatro, dirigida inicialmente por Horacio Peterson y a partir de 1976 por Carlos Giménez con el nombre de Rajatabla. Se crea el Centro Latinoamericano de Creación e Investigación Teatral, institución que ha recibido el respaldo nacional y el apoyo económico de la UNESCO. Bajo su auspicio se han organizado y celebrado en Caracas varias ediciones del Festival Internacional de Teatro, hoy imitado positivamente por ciudades como Bogotá.

     Además del desarrollo de una labor editorial, biblioteca, sala de exposiciones, dos salas de teatro y conciertos.

     El Ateneo de Caracas presidido por nuestra coterránea María Teresa Castillo es hoy un modelo a seguir, no solamente por diversos Ateneos de Venezuela, sino a nivel continental. Es una lastima que los actuales promotores de la cultura oficial, no reconozcan los méritos y la obra de María Teresa Castillo cuando llega a los 100 años de fructífera vida, María Teresa como persona no necesita de ese reconocimiento, pero si su obra que es el Ateneo de Caracas. María Teresa tiene en su haber las más altas condecoraciones que se otorgaban en la desaparecida Unión Soviética, las más altas otorgadas por Cuba, Francia, UNESCO, la mitad de los países europeos, Latinoamérica e incluso de EE.UU. y los más importante tiene el reconocimiento de los  artistas y creadores venezolanos, de su pueblo al que le ha dado lustre y tal vez es más humilde pero con el más grande de los amores y del respeto a su figura, el de los tuyeros y especialmente el de los cueños.

     No podemos terminar estas cortas expresiones de justicia, sin decir: Ojalá Venezuela tenga en las nuevas generaciones, la fuerza juvenil, la rebeldía, la inconformidad, la capacidad organizativa, el humor, la visión, la tenacidad y el amor por Venezuela de María Teresa Castillo a sus 100 años.

Falleció el 22 de junio del 2012 en Caracas a la edad de 103 años.

María Teresa Castillo en Compañía de Alejo Carpentier.

 

EL TERREMOTO DE CÚA

Por: Lucas Manzano

     Si un caraqueño de los tiempos pasados surgiera nuevamente a la vida y contemplara, a la vez que la suntuosidad de los salones de nuestro gran mundo elegante, la exquisitez y el buen tono que van adquiriendo las cosas en las horas presentes, pensaría que aún extiende su influencia bienhechora el viejo tiempo ido. Era, cuando numerosas orquestas desgranaban sus sonoridades en el ambiente avileño, mientras las doñas, decoradas con gemas de incalculable valor, y ataviadas con las telas más ricas que importaban “El Louvre” y “La Unión”, de París, daban motivos para que el hidalgo caballero andante exclamara a guisa de cumplido: “Caracas es el París de América”.

     Algo había de aquesto, porque desde los petimetres que lucían alborozados en las fiestas de tronío sus pecheras de encajes, cónsonas con el último grito de la moda, hasta el infortunado cuarterón que luchaba por abrirse camino a través de los escollos que le opuso el fanfarrón engreído que se durmió en sus laureles ante el recuerdo leyendario de su abuelo conquistador, todos luchaban por mantener un sello de gentileza en el suelo de la ciudad procera que les vio nacer.

Ruinas de la Iglesia de Cúa, Valles del Tuy después del Terremoto de 1878, Obra  de Cristóbal Rojas del año 1882.

     Asistir a uno de esos saraos con derecho a bailar o como simple espectador,   a quien si le franqueaban las puertas del bar no le dejaban, en cambio, manos libres en el “buffet”, era privilegio que los abuelos calificaban de “bajado del cielo”; pues cuando en la Casa Amarilla o en la residencia de Conde a Carmelitas, abrían los salones para dar rienda suelta a la alegría, la gente de alto coturno disponía, para calzarse los guantes,   cuando menos  de un par de lacayos.

     No menos de tres días transcurrían mientras el sol evaporaba de los trajes de riquísimo gris, y de las mantillas de encajes chantilly, el olor penetrante aspirado en las cajas de cedro, en las cuales depositaban las abuelas’ y las jóvenes los perifollos que lucían para imponer en los salones, aspecto nunca soñado, bajo el brillo rutilante de las gemas que por entonces representaban fortunas fabulosas.

    Por algo afirmaban los cronistas que quien vivía en la villa de Don Diego de Lozada, podría estar expuesto a que le destrozasen la epidermis en los cuchicheos de las solteronas; pero en cambio, gozaban tanto como el Rey Sol en los saraos del Trianón.

    Razones tenían los viejos para ponderar las cosas, pues grandes o chicas, las recepciones de los mantuanos, oscuras o turbias las calles de la ciudad y ocultas o a medio pulir las mozuelas del gran mundo, todo era cosa de la patria y como tal las aceptaban y las publicaban  los periódicos.

     Si había lucha de clases, también existía quien de cuando en vez llamaba a capítulo a los godos y los metía por una sola calle. Ese puédelotodo era nada menos que Dios, Comandante en Jefe del Cielo, el mar, el aire y la tierra.

    Obra suya, porque el Diablo no tiene poder para tanto, fué lo que ocurrió en el pueblo de Cúa en 1878. Componían el vecindario alemanes en mayoría, quienes haciendo valer su limpieza de sangre, se habían adueñado de los resortes necesarios para   imponer   su voluntad.

     Obstaculizaban al mismo gobierno, si no les enviaba un comisario albino y no había acto en el cual no dejaran ver los dientes. Ecos de estas cosas llegaban hasta la capital, cuyas autoridades se hacían la vista gorda dejando que cada quien hiciese cuanto le viniese en gana, con tal de que no intentasen arrebatarles el mando.

     Eso venía de atrás, pues cuando el venerable fraile Manuel de Alesón fundó en el año de 1690 el pueblo de Cúa, estuvo a punto de que los caciques le cortaran la cabeza. Decían éstos que el Misionero se interesaba en construir el caserío para atraerse los esclavos que se alzaron en las haciendas de Ocumare el año anterior, luego de darle a sus dueños tantas y tan merecidas palizas como pelos tuvieran en la cabeza. Fuéronse a la montaña, no ya como el negro Miguel cuando se rebeló contra sus dueños, y al formar gobierno hizo reina a su concubina la negra Guiomar a su hermano le colocó una mitra, porque un gobierno sin obispo es como un auto sin freno; y así anduvo hasta que el guapetón de Don Diego de Lozada le dio muerte. Los de Ocumare no eran así.

     Pacíficamente, lanza en ristre, por lo que pudiera acontecer, los ocumareños se adentraron en el monte hasta que el fraile los sacó de allí. Refieren las memorias de Fray de Alesón, que poco después de haber completado la fundación de Cúa, tuvo que ausentarse hacia Paracotos, pueblo que había él fundado el año anterior, para librarse de una tremenda conspiración tramada contra él por los caciques de las tribus Tumuces, Marasmas y Araizas, que tampoco le perdonaban el haberle quitado al pueblo el nombre indígena de Cúa, para bautizarle con el de: “El Rosario”.

     Cuando, en viaje a Ocumare iba el levita en su caballo cojo y el paraguas raleado, un fuerte temblor echó por tierra casas y templo; secó el río y sus manantiales afluentes,  y no dejó vivos animales ni gente.

   De los pocos sobrevivientes de aquella catástrofe, sólo quedaron para contar el cuento- don Carlos Blasco, con cuya amistad gozamos y a quien deseamos tantos años de vida como talentos él conserva en su ventripanzuda hucha.

     Al Padre Alesón le recordaban en Cúa; así, cuando los campesinos bajaban de las haciendas a recibir la paga, y luego de cruzarse de brazos ante sus dueños y besarles las manos en señal de respeto, íbanse a los tenduchines de la Plaza, donde el caporal tendía la cobija en la mesa, sacaba un par de dados “taqueados” o con las de perder por las cuatro caras, para que los peones dejasen cuanto habían ganado en la semana, sin que nadie protestase. Antes bien, era motivo de júbilo para los ignaros cuando, caballero en su potro pasitrotero, aparecía el hijo del señorito y en uno de esos gestos democráticos, que no escaseaban entonces, sacaba de la faltriquera las barajas que portaba y ante les alegres concurrentes, tallaba las tres cartas, regocijadamente, hasta quitarles los últimos centavos, sin peligro.

     Era cosa corriente en los pueblos; de tal suerte que el caso se repitió en la misma Cúa, en la histórica Semana Santa que había de celebrarse en abril de 1877, cuando el Padre Manuel María Céspedes, oscuro de color y párroco de aquel cantón, desfilaba por la plaza del pueblo con rumbo a la casona de la piadosa señora María Mariposa   a quien debía entregarle el   (ojo, ojo).

     Al entrar en la plazoleta, bajo el bullicio de ventorrillos de arepa con sardinas, chica, amargo de torco contra el pasmo, mal de amores y las bubas; de las jugadas públicas auspiciadas por elementos extranjeros, escapáronse griticos que hicieron detener al presbítero, quien reclamó, aunque en tono humilde, el respeto a que tenía derecho por el Ministerio que ejercía y cuanto había hecho en beneficio del Templo y la ciudad. Pero el bochinche crecía,   al extremo de haber tenido el levita que refugiarse en la iglesia; y creyendo darle paso a lo ocurrido, invitó a los católicos para que le acompañasen a cubrir los santos, a comienzo como estaban, de la Semana de Pasión. Pero respondiéronle en sus propias barbas, que no estaban dispuestos a tapar santos oscuros, ni a secundar al negro en la tapadera de las imágenes. Esto no fué tan grave, aunque hirió en lo profundo al anciano sacerdote, como lo que ocurrió al día  siguiente,   martes,  y  Santo,  por añadidura.

     Aprestábase el Padre Céspedes a celebrar la misa; el templo estaba totalmente invadido por la multitud entre quienes seguramente había creyentes de buena fe; el resto iba por hacer lo que los chupacirios llaman “morcilla para el diablo”: Delicioso trajín que consistía en prender los camisones de las viejas con alfileres de nodrizas; en regar el suelo de clavitos -con arena para gozar de los efectos por ello ocasionados a los creyentes que solían arrodillarse en el rudo suelo, o tocarse de codo para combinar “algo”, después de cumplir con Dios.

     Cuando el Padre alzaba para descubrir el vaso y escanciar el vino, saltó de su interior una cobra, de padre y muy señor nuestro, que por un tris le clava los colmillos en las manos.

     El levita, aunque muerto de pavor ante aquel sacrilegio, no interrumpió los oficios. En ese instante (según le confesó años después a sus amigos), hizo un ruego a Dios para que los culpables le confesasen su crimen. Fué obra divina cuando, concluida la misa y retirados los concurrentes, notó la presencia de una pareja indígena que se avalanzaba hacia él y luego de rogarle que les perdonase, confesáronle que por instigación de los extranjeros habían puesto en el vaso aquella serpiente, con la ayuda del monacillo, hijo de un extranjero corsario.

   Al día siguiente, Miércoles Santo, cuando el padre cura luego de recoger sus cosas salió del pueblo, y en el sitio por entonces conocido con el nombre de “La Cruz Verde”, maldijo al pueblo, y sacudió las sandalias en señal de que no deseaba llevar ni el polvo de éste, guió sus pasos hacia Caracas.

   Minutos después, un fuerte terremoto arrasó el templo y las casas todas, cubrió totalmente el cauce de los ríos, y destruyó íntegramente el pueblo de Cúa.

    Tal vez, lector, no crees en milagros ni en aparecidos; y tu razón tendrás, pero aquello sucedió y la tradición lo pinta con estos mismos colores.

Tomado del Libro: CARACAS DE MIL Y PICO de Lucas Manzano, año 1943.

CONSUELO HERNÁNDEZ

Por: Adolfo Angulo Pérez

Maestra Consuelo Hernández.

     La figura del maestro en la región tuyera ha sido siempre modelo de honestidad, decoro y decencia. Recordemos a esas hoy abuelas, que tiempo atrás sorteaban obstáculos a pie o en mula para dar luces a los poblados rurales. Una  de las figuras más reconocidas por estos valores que ensalzan el espíritu docente ha sido Doña Consuelo Hernández.

   Nació esta distinguida dama en Lezama, Estado Guarico. Cursó estudios de primero a tercer grado en la Escuela Municipal de Altagracia de Orituco, Estado Guárico. La primaria elemental la cursó en la Escuela Estadal Luís Sanojo, en San Juan de los Marros. En esta misma institución realizó estudios de primaria superior con altas calificaciones.

   Se inició como maestra tipo B con el cargo de Preceptora de la Escuela Federal Unitaria Nº 3350 en el Caserío El Pueblito, Municipio Tacarigua, Distrito Brión, Estado Miranda. Esta vocación educacional en la zona la desplegó desde el 16 de septiembre de 1946, hasta el 30 de septiembre de 1947.

    El 1 de octubre de 1947 ascendió al cargo de Maestra Nº 4 en la Escuela Federal Graduada Lesbia Platers (Cúa). Para noviembre de 1949 fue destinada como maestra Nº 2 de la Escuela Federal Graduada María de Jesús Castillo (Cúa). En este mismo instituto desempeñó, Durante dos años, el cargo de maestra de quinto y sexto grado. Sus servicios habrían de extenderse en la referida escuela hasta el 15 de febrero de 1959, poco después esta escuela será designada con el nombre de Grupo Escolar Cristóbal Rojas, desempeñándose allí como maestra de  segundo, tercero y cuarto grado, hasta que finalmente se quedó en tercer grado, todo por cuestión de salud.

     Fue coordinadora del “Huerto y Jardín”, co-fundadora de la Cruz  Roja, con el cargo de secretaria.  El 30 de septiembre de 1974 se inaugura la Escuela Estadal de Vista Hermosa (Cúa), institución que poco después se llamaría “Maestra Consuelo Hernández” en honor a esta recordada educadora.

    El primero de octubre de 1974 fue jubilada con todos los honores, después de una dilalatada y fructífera labor docente.

Su muy lamentable fallecimiento tuvo lugar el 24 de septiembre de 2003.

TRES TUYEROS EN EL PANTEÓN NACIONAL.

Por: Investigaciones TUCUY.

     Esperamos que estos años del Bicentenario sirvan para hacer justicia con uno de sus protagonistas.

     El 27 de marzo de 1874, el presidente General Antonio Guzmán Blanco decretó la transformación de la iglesia de la Santísima Trinidad, ubicada en La Pastora de la ciudad de Caracas en Panteón Nacional, cuyo objetivo fundamental es preservar los restos de los Próceres de nuestra Independencia y de eminentes personalidades. La iglesia de la Santísima Trinidad fue una iniciativa del ALARIFE José  del Sacramento Infante, quien en el año de 1774 recibió en donación el terreno de manos de Juan Vicente Bolívar, el Marqués del Toro y el Cabildo de Caracas. José del Sacramento murió antes de concluir la obra y fue  enterrado en el altar mayor. El templo se consagró en 1783, año del nacimiento de Simón José Antonio de la Santísima Trinidad Bolívar y Palacios, allí fue bautizado e hizo su Primera Comunión y  desde el 28 de octubre de 1876 reposan sus restos.

     El primer tuyero que llega al Panteón Nacional es el cueño General Ezequiel Zamora Correa, Prócer de la Federación Venezolana,  fue el 13 de noviembre de 1872, dos años antes de ser decretado como Panteón de la Patria la iglesia de la Santísima Trinidad. Existe una polémica sobre estos restos, hay documentos y evidencias que indican que los restos del General Zamora, están enterrados en la Catedral de Los Teques.

     El segundo tuyero que recibe el honor de acompañar al Libertador en el Panteón es el cueño General José María Carreño, llevado allí en 1876, Prócer de nuestra Independencia, primer gobernador del Istmo de Panamá, Gobernador de la Provincia de Santa Marta, fiel al ideario del Libertador. Acompañante el 17 de diciembre en San Pedro Alejandrino. Con señales en su cuerpo de las batallas en que alcanzó sus méritos, Ministro de Gobierno,  Presidente encargado de la República y víctima del odio y la venganza del general Antonio Guzmán Blanco, ya que su nombre debió ser escogido para que Cúa se denominara Distrito José María Carreño, hoy Municipio,  pero no fue así. Estamos en deuda con su memoria.

     El tercer tuyero  enterrado en el Panteón Nacional es el pintor cueño Cristóbal Rojas Poleo, quien llega tardíamente el 27 de diciembre de 1958, con motivo de la conmemoración de los 100 años de su nacimiento.

     Faltan  dos tuyeros en el Panteón Nacional la India Apacuana y el prócer luciteño Francisco Espejo.

¡HONOR A QUIEN HONOR MERECE!

CRISTÓBAL ROJAS SU VIDA

Por: investigaciones TUCUY.

CRISTÓBAL ROJAS.

     Nace en Cúa (La tradición indica la Calle San José) Estado Miranda el 15 de diciembre de 1858. (No se encuentran registros de nacimiento en los libros parroquiales de Cúa). Algunos revelan el 14 de diciembre de 1858, en Diccionario de Historia de Venezuela de la Fundación Polar,   indica el 15 de diciembre de 1857. El Cronista de Cúa (Don Adolfo Angulo Pérez) nos dice que nació el 14 de Diciembre de 1858

SUS PADRES:

     El Dr. Cristóbal  Rojas Acosta   (médico)  y doña  Alejandra Poleo de Rojas Su padre muere en 1870 y se ha tejido toda una leyenda sobre la situación de miseria en que quedó la familia Rojas Poleo, después del fallecimiento del Dr. Cristóbal Rojas A.

LA FAMILIA ROJAS:

     Don Arístides Rojas en   su estudio” el ÚLTIMO EXPEDICIONARIO” nos relata algunos aspectos de la Genealogía del eximio pintor cueño: “En los años corridos entre 1730 a 1740 llegó a Caracas como empleado de la  Compañía  Guipuzcoana  Don  Francisco  Antonio  Vásquez  de  Rojas oriundo de Granada, quien usaba el título de  “Escribano Público de la Costa Firme del Mar Océano”, padre del sacerdote del mismo nombre, quien antes de abrazar la el estado eclesiástico, fue casado y hubo de su matrimonio un hijo de nombre Marcos José, amigo de la infancia de Simón Bolívar, el Libertador. El hijo de Marcos José, llamado José Luís, abuelo del pintor, fue uno de los expedicionarios de la Expedición Bolivariana de Ocumare, donde por poco muere el Libertador”. 

     La familia del pintor Cristóbal Rojas no era tan pobre como muchas veces se afirma, la situación de las guerras había llevado el país a un estado de ruina,  donde  lo  normal  era  ser  pobre,  sin  embargo  su  bisabuelo  era descendiente  de  viejas  familias  coloniales  y  luchó  en  la  guerra  de Independencia,  al lado del Libertador. Su abuelo José  Luís Rojas  fue escultor, de fama, hoy todavía existe en la Iglesia de Turmero un Cristo tallado por el abuelo del pintor. Quien casó con Mercedes Acosta, una hermana del Dr. y General Elías Acosta, una de las familias más ricas del Tuy. El Dr. Cristóbal Rojas Acosta, hacia el año de 1.844 estudió en el Colegio Independencia de Don Feliciano Montenegro y Colón, en la ciudad de Caracas., en donde fue condiscípulo de Antonio Guzmán Blanco, Federico  Uslar,  Arístides  Rojas,  Juan  Vicente  Camacho,  sobrino  del Libertador. Se graduó de médico en la Universidad   de Caracas en 1.852. En 1.860 revalidó su título en Santo Domingo, donde vivió hasta 1.866 en que regresa nuevamente a Cúa, donde ejerce su profesión hasta 1.870, año en que muere.El pintor Cristóbal Rojas y su familia viven en esta población hasta el año de 1.878, en se mudan a Caracas y Cristóbal inicia sus estudios formales de pintura. 

Autorretrato de Cristóbal Rojas.

EL TERREMOTO DE CÚA:

     La familia Rojas Poleo se traslada a Caracas después del terremoto de 1878, Cristóbal Rojas tiene 20 años, su situación económica no es buena y tiene que realizar oficios distintos   a su vocación para sobrevivir, sobre todo en su condición de hijo mayor y sostén de la familia. En Cúa su inicio como pintor responde a una pura afición instintiva, a la necesidad de expresarse, sin guía, ni maestro. En la Casa Parroquial de Cúa existía o existe una obra de ese período, la cual fue retocada por otros aficionados, (Un retrato de Fray Blas Gines) bien valdría la pena rescatar del olvido y llevarlo a su estructura pictórica original.

INICIO DE SU FORMACION:

     Rojitas  como  le  llamaban  cariñosamente  en  su  círculo  de  amigos,  es contratado por el pintor Antonio Herrera Toro, como su auxiliar en la decoración de la Catedral de Caracas, para dignificarla con motivo del Centenario del natalicio del Libertador. Herrera Toro, recién acababa de regresar de París, observó en Rojas su talento potencial en obras  como Las “Ruinas del Templo de Cúa”, después del terremoto, “Calles de Cúa”, El Templo de la Merced. Caracas”. Por primera vez logra Cristóbal Rojas estar en contacto con un trabajo relacionado a su vocación de pintor y empezar  su  aprendizaje  formal.  Se  entusiasma    con “Exposición  de Centenario” donde se convoca a los pintores de la época a participar.

     Cristóbal Rojas escoge un tema altamente dificultoso, por los problemas técnicos aún no manejados por él. “La Muerte de Girardot”. Solo el talento de Rojas logró superar las deficiencias técnicas. En el Salón de pintura, uno los mejores realizado en la Venezuela del siglo XIX, se presentaron obras como “La Firma del Acta de la Independencia” de Don Martín Tovar y Tovar, lienzos de Antonio Herrera Toro, de José Manuel Maucó entre otros y de un joven pintor, tan desconocido para la época como Rojas, llamado Arturo Michelena y quien venía de Valencia. La obra de Cristóbal se destacó y dio por primera vez al pintor el sabor de la fama Medalla de Plata, el Estado Venezolano adquiere la Obra, la cual se puede ver hoy en el Museo Bolivariano de Caracas, obtuvo un premio Dos mil pesos de la época, unos tres mil dólares actualmente, con ese dinero compró bonos de la deuda pública en beneficio de su madre y de su hermana, para su sostenimiento, pues había logrado también una pensión o beca de 50 pesos mensuales para estudiar pintura en París.

CRISTOBAL ROJAS EN PARIS:

Julio Santos Michelena, Arturo Michelena, Cristobal Rojas, Carlos Rivero Sanabria y José Manuel Irigoyen Lecuna (o Virgilio Arias) con modelo. París 1885 (Colección Museo Michelena)

     Cristóbal Llega a París a finales de 1883, se inscribe en la Academia de Juliac, bajo la dirección del maestro Jean Paúl Laurens, en marzo de 1884 presenta su primer trabajo “académico” el Mendigo. Por razones diversas no puede concursar el el Salón de 1884, con su primer lienzo parisino, acude sin embargo con una cuadro titulado La Orfandad. El carácter pesimista de Rojas le hace especular sobre las pocas posibilidades de ser escogido entre  9000 cuadros de los mejores del momento, solo podían participar 2500, sin embargo su obra fue escogida por el jurado, con lo cual se  reafirma su calidad y genera mayor auto estima en el pintor.

     Montparnasse, la barriada de París donde vive Cristóbal Rojas era en ese entonces, era la residencia de la gente más pobre de la ciudad, ni se perfilaba en llegar a ser el centro de la bohemia francesa de siglo XX. Los recogedores de trapos y desechos, la miseria reflejada por escritores como Víctor Hugo y Zolá se mezclan también en el espíritu de Cristóbal Rojas y su obra se vea influenciada por una tendencia realista la cual reflejaba las verrugas  de  la  sociedad  parisina,  donde  el  oropel,  el  refinamiento,  la brillantez de un mundo cosmopolita eran su principal atractivo, para ser en ese momento el foco irradiante de la cultura universal.

     Rojas se presenta el El Salón de arte de 1886, con un cuadro titulado La Miseria, el cual estaba inspirado en un hecho real ocurrido a sus vecinos: “un peón italiano, desesperado junto al cadáver de su mujer fallecida, por falta  de  recursos  para  la  compra  de  medicamentos”  Rojas  en  forma magistral hace “un reportaje” gráfico, una crónica de la miseria. El cuadro abre una polémica entre los miembros de Sociedad de Artistas de Francia, Unos consideraban que el cuadro de Cristóbal Rojas no era adecuado para ser incluido en el catálogo, por tener “tendencias subversivas y socialistas”, otros miembros consideraban que el cuadro generaba polémica y daba vida a la exposición y por lo tanto merecía una medalla, al final la polémica de los académicos se tranzó por otorgarle una “ Mención Honorífica”, lo cual generó por parte de las “rosca” artísticas de París cierta ojeriza, por no decir  envidia.  Además  el  Doctor  y  General  Antonio  Guzmán  Blanco, invitado especial a la exposición por Rojas y Michelena, le disgustó mucho que  sus  paisanos  estuviesen  en  París  estudiando  pintura,  pues  el consideraba que lo que hacían era “parrandear”.

CRISTOBAL ROJAS SE QUEDA SIN BECA.

     La vocación autoritaria de nuestros caudillos, en especial aquellos que alcanzaron el poder como el General y Doctor Antonio Guzmán Blanco, les hacía creer que tenían conocimientos en todas materias divinas y humanas. Esta soberbia era siempre alimentada por una corte de adulantes que jamás contradecía las opiniones de Guzmán, aunque estas fuesen absurdas. Si a Guzmán Blanco se le ocurría decir que el color azul era amarillo, siempre tenía un acolito que justificaba cualquier barbaridad. El general siempre tenía la razón o por lo menos siempre encontraba quien se la diera. Así se cometieron  muchas  injusticias,  solo  para  complacer  la  egolatría  y  el narcisismo del Ilustre Americano. En el caso que nos ocupa con relación a nuestro  más  ilustre  pintor:  Cristóbal  Rojas  quien  había  logrado  con esfuerzo, pues había ganado Medalla de plata, ocho mil bolívares y una beca para estudiar pintura en Paris, con la obra: “La muerte de Girardot en Bárbula”.presentada  en  la  Exposición  del  Centenario  del  Libertador. (1.883) Dicha subvención apenas le alcanzaba para su manutención en una ciudad que siempre ha sido cara. Se inscribió en la Academia Julián, bajo la dirección de Jean Paúl Lauren.

     El General Guzmán era un enamorado de Paris y fueron muchos los años que pasó en esa ciudad, siempre dejaba algún encargado de la Presidencia en   Venezuela   y   el   se   auto-nombraba   Embajador y Ministro Plenipotenciario para toda Europa, con enormes sueldos que le permitían llevar una vida de gran noble en unión de su familia. Así logró que sus hijas se casaran con aristócratas franceses. Un día Guzmán tuvo ocasión de hablar con el pintor becado y le manifestó que como era posible que hubiese escogido Paris para estudiar pintura cuando todo el mundo sabía que era Italia, especialmente Florencia el lugar mas indicado para dichos menesteres. Cristóbal Rojas trató de hacerle saber al General Guzmán que las nuevas corrientes de la pintura se estaban desarrollando en París y que Francia tenía novedades muy importantes en el campo de las artes. Esta respuesta de Cristóbal Rojas molestó al General, la consideró una ofensa. Pues  en  su  soberbia  no  podía  aceptar  que  un  pintor  cualquiera  lo contradijera y pretendiera saber más que él en esa la materia. Le escribió al General Joaquín Crespo Presidente en ejercicio y le ordenó que le quitara la  beca  y  así  ocurrió.  También  le  quitaron  la  beca  al  pintor  Arturo Michelena.

     Esta era la forma en que el Ilustre Americano protegía   y fomentaba las artes en Venezuela. Sin embargo, tanto Cristóbal Rojas como Arturo Michelena, resolvieron afrontar la difícil situación que se les presentaba al dejar de recibir sus pensiones de estudio. Rojas dejó durante algún tiempo sus clases de pintura en la Academia y se dedicó a trabajar la pintura por encargo para sobrevivir. Regresa a Venezuela enfermo de tuberculosis y muere muy joven.

CRISTÓBAL ROJAS MUERE A LOS 32 AÑOS:

     Llega a Venezuela, con la tuberculosis muy avanzada, realiza obras de gran proyección de su figura, pero se truncó la carrera de uno de los más grandes pintores, no solo de Venezuela, sino de Latinoamérica, muere en Caracas, el 8  de  noviembre  de  1890:  Albert  Junyent,  estudioso  de  la  obra  de Cristóbal Rojas afirma: “EL DÍA   EN QUE LA HISTORIA GENERAL DEL ARTE MODERNO—QUE TODAVÍA ESTÁ POR HACER—SE ESCRIBA EN  FORMA  SERIA  Y  SOLVENTE,  ES  MUY  PROBABLE QUE LA CRÍTICA SE SIENTA OBLIGADA A RECONOCER EL BAUTIZO, PINTADO POR CRISTOBAL ROJAS EL MÁS FELÍZ DE LOS CUADROS PRODUCIDOS POR LOS PINCELES LATINOAMERICANOS DURANTE EL SIGLO XIX.

HONORES AL PINTOR:

LOS RESTOS DEL PINTOR CUEÑO REPOSAN EN EL PANTEÓN NACIONAL DESDE EL 27 DE DICIEMBRE DE 1958.

     El  9 de agosto de  1958, Radio Caracas Televisión dedica un programa especial al pintor venezolano Cristobal Rojas. En el intervienen el Pbro. Juan Francisco Hernández, el Prof. Santiago Poletto, Director de la Escuela de Artes Plásticas, y el escritor Ramón Armando Rodríguez, Presidente de la Junta Pro-Centenario del Nacimiento del Artista; allí se refirieron con abundancia de comentarios y detalles de la obra pictorica y personalidad del pintor fallecido.

     La Junta Directiva Pro-Centenario organiza en la población de Cúa, Estado Miranda,  El 13  de  diciembre,  salvas,  fuegos  artificiales  y  repique  de campanas como apertura de los festejos, también se inaugura en el comedor escolar una exposición de fotografias de Cristobal Rojas. El día  14 de diciembre se organiza u paseo cívico amenizado por la Banda del Rosario, ademas de fuegoa artificiales, desfiles y develación de un busto del artista, obsequios, conciertos, terneras y retretas en la Plaza Bolivar, ejecutadas por la Banda del Estado, forman parte del programa .

En la Población de Cúa existe desde  1958 El Grupo Escolar Cristóbal Rojas.

La Población de Charallave a partir de 1973, adquiere su autonomía polítoadminstrativa con la denominación de Distrito Cristóbal Rojas, hoy día Municipio Autónomo Cristóbal Rojas.

La Escuela de Artes Plásticas de Caracas lleva el nombre de Cristóbal Rojas.

Notas Bibliográficas:

Angulo Pérez, Adolfo.” 12 GRANDES HIJOS DE CÚA”. Fundación María Teresa Manzo de Angelino. Cúa. 1998.

Semprún, Jesús.”LA PINTURA VENEZOLANA”Boletín Nº1 DE LA UNIÓN PANAMÉRICANA”. Tomado de la Revista Crónica de Caracas Nº 35. Caracas. 1959.

Junyet, Alberto; Otero, Alejandro, Boulton, Alfredo; Da Antonio, Francisco.”CRISTOBAL ROJAS UN PINTOR VENEZOLANO”. Colección Cecilio  Acosta  Nº 14.  Biblioteca  de  Autores  Mirandinos 46.  Los Teques.1991.

BAUDILIO DÍAZ SEIJAS

Por: investigaciones TUCUY

Baudilio Díaz.

    Baudilio Díaz Seijas nace en Cúa el 26 de marzo de 1953 y muere en Caracas el  23  de noviembre de 1990, fueron sus padres Don ángel Rosendo Díaz y Doña Juana Angelina Seijas de Díaz, (fallecidos), el matrimonio Díaz Seijas  tuvo seis hijos: Francisco Eduardo, Candelario José, Ángel Rosendo, Ramón Darío, Ana  Celina y Baudilio José.  Una familia donde se siembra la semilla del beisbol, su padre ángel Rosendo fue un jugador destacado en los equipos el León de Oro, en los años 30, el famoso Criollo de Cúa que tenía su campo de juego en el Limón y el equipo el Triangulo en los años 50. Pero sobre  Baudilio y sus hermanos  reciben  el ejemplo del trabajo honesto y creador de su padre quien se desempeña como albañil y su madre en las labores del hogar, Baudilio nace en La Vega, uno de los primeros barrios de Cúa, desde muy pequeño siente gran inclinación por el deporte y a los 11 años en 1964 se inicia jugando en el equipo de beisbol infantil del Grupo Escolar Cristóbal Rojas, donde estudiaba los últimos años de la primaria.

     Ese mismo año de 1964 entra a formar parte de la Organización Los Criollitos de Venezuela, fundada por el ilustre charallavense Dr. José Del Vechio y liderizada en el Tuy por José Bolívar nativo de Charallave y Simón Zamora, tuyero de corazón. Baudilio se inicia en la categoría infantil y en 1966 pasa a Junior. Durante estos primeros años recibe sus primeras lecciones de beisbol del grande liga santatereseño Eduardo “colorao” Monasterio y del entrenador puertorriqueño, radicado en el Tuy José Daviú y posteriormente Diekson Bell.

Baudilio Díaz al Bate.

     En 1970 con 16 años de edad le toca participar en los Primeros Juegos Nacionales de Beisbol Juvenil de la Organización los Criollitos de Venezuela, escenificados en la ciudad de Lagunillas en el Estado Zulia. El equipo representativo del Estado Miranda se tituló campeón nacional y Baudilio por primera vez recibe la satisfacción de ver coronado su primer sueño, al obtener el título de Campeón “catcher”, en la defensiva y líder jonronero  a la ofensiva, empatado con el joven Edwin Granderson.

     Baudilio continua su entrenamiento como beisbolista y  empieza a trabajar como empleado bancario en B.N.D. (Banco Nacional de Descuento), espera su oportunidad y ésta llega con el “scout” de los equipos del norte Billy Peaffen, quien firma a Baudilio con autorización de su padre por ser menor de  edad para que se integre a la Organización Los Medias Rojas de Boston y al mismo tiempo se integra al equipo de Los Leones del Caracas como “Catcher” suplente durante las temporadas 1971 a 1973. Baudilio empieza a jugar como “Catcher” titular de Los Leones a partir de 1975. Debuta en las grandes ligas el 6 de septiembre de 1977,  con los Medias Rojas de Boston. Luego es transferido a los Phillips de Philadelphia y termina su carrera como grande liga con los Rojos de Cincinnati en 1989.

     Así inicia su carrera como profesional del beisbol Baudilio Díaz, en su accionar dejó un record producto de su voluntad, su calidad y talento:

Carrera profesional con Los Leones del Caracas:

  • 14 Temporadas juagadas
  • 283 de promedio
  • 491 Hits
  • 231 Carreras anotadas
  • 73 dobletes
  • 6 triples
  • 55 cuadrangulares
  • 276 carreras impulsadas
  • 1738 turnos al bate

Baudilio Díaz y Antonio Armas.

     Su Record de 20 jonrones en una temporada 79-80 solo fue igualado en la temporada 2008-09 por Jesús Guzmán del Caracas.

     Detrás de la carrera de Baudilio Díaz está su familia, sus padres, hermanos, Los Criollitos de Venezuela, El “Colorao” Monasterio, José Bolívar, Simón Zamora, José Daviú, todos aquellos que creyeron en su talento y dieron a Venezuela el orgullo de un Beisbolista como Baudilio. Lastimosamente hemos tratado de contactar a sus hijos pero nos fue imposible obtener información. El escultor Rafael D’ Montijo ha elaborado una escultura de Baudilio, bajo el patrocinio de señor William Arcila, la cual debería estar ubicada en campo de beisbol de Cúa, el cual lleva su nombre. 56 años hubiese cumplido Baudilio el 26 de marzo, pero lamentablemente el destino le jugó una mala pasada. Baudilio Díaz Gloria del Deporte Venezolano.

Baudilio Díaz,  Antonio Armas y el entrenador Alfonzo Chico Carrasquel.

Placa de Identificación en homenaje a Baudilio en su Casa Natal de Cúa.

Fuentes:

Revista Tesón Parroquia de Cúa 1980
Página Web de Los Leones del Caracas.  http://www.leonesdelcaracas.com