Historia regional y local del Valle del Tuy

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ENTREVISTA DEL GENERAL PÁEZ Y DIONISIO CISNEROS EN EL TUY.

Por: Manuel V. Monasterios G.

José Antonio Páez.

     En 1831 el General José Antonio Páez (Presidente de la República)  y el bandido  Dionisio Cisneros (El último Realista)  se entrevistaron  en las cercanías de Ocumare del Tuy.

     La Batalla de Carabobo no significó la desaparición total de la resistencia armada realista en territorio venezolano, en las montañas de la Cadena del Interior al sur de los Valles del Tuy, en los límites con los llanos de Guárico, en los altos de Guatopo, se mantuvo una guerrilla, de más de doscientos bandidos, capitaneados por Dionisio Ramón del Carmen Cisneros Guevara, sargento del “Ejército Español” durante la guerra de Independencia. Entre 1821 y 1832 se dedicó con ferocidad y violencia al pillaje, al secuestro, al cobro de “vacuna de protección” en nombre del Rey Fernando VII, desconociendo al gobierno de Colombia, representado en el Departamento de Venezuela por el General José Antonio Páez.

     La situación de anarquía representó un grave problema para encausar positivamente la producción agropecuaria de los Valles del Tuy, granero y despensa de la capital. Es el mismo General José Antonio Páez en su” Autobiografía”  es quien narra los hechos de este encuentro con Cisneros, el cual resumimos:

     Los hacendados abandonaron los campos tuyeros, la escases de comida en Caracas, especialmente de maíz para la elaboración de arepas, obligó al gobierno a la búsqueda de una solución, el mismo Arzobispo de Caracas Dr. Méndez se queja ante el General Páez de la ausencia del pan de maíz. El Gobierno comisiona al General Felipe Macero, en septiembre de 1830, para que busque en sus madrigueras al bandido Cisneros, éste se escurre por los caminos que solo él conoce, se hace casi imposible someterlo, sin embargo capturaron a un hijo de Cisneros y lo trasladaron a Caracas. El general Páez  considera oportuno llevar adelante un plan distinto para vencer al bandido Cisneros, para lo cual asume una postura de protección y cariño con el muchacho, lo colocó en un colegio, lo vistió, le puso zapatos, lo cual era considerado en aquella época como un ascenso social. El General Páez decía que si le podía poner unos zapatos a Dionisio Cisneros estaba seguro que abandonaría el monte y sus acciones de pillaje guerrillero. Además le sirvió de padrino de Confirmación, con lo cual creaba un vínculo de compadrazgo, el cual era muy respetado por Cisneros quien era un católico ultramontano.

     El General Páez, Presidente de la recién creada Republica de Venezuela, busca las vías conciliatorias para ganarse a Cisneros, quien tenía a Caracas pasando necesidad por la baja producción de comida en el Tuy. Se ve obligado en 1831 a separase de la Presidencia provisionalmente y trasladarse a la hacienda Súcuta, propiedad del Marqués del Toro, instalarse en el lugar cercano a Ocumare, donde llegaban campesinos que sabían dónde estaba Dionisio Cisneros. Organiza grandes saraos donde se toca, se canta y se baila un género musical antecedente del joropo tuyero, denominado “Carrizo”. Se elaboraban sancochos, carne asada y las ya famosas hayacas y lógicamente todo regado con el aguardiente de caña. Así logro que lléguese a Cisneros el mensaje. “El Presidente Páez, el taita, quiere una entrevista para buscar la paz”.

     Es así como se fija la entrevista en el sitio de Lagartijo al sur del rio Tuy, el General Páez llega a estos montes acompañado de dos edecanes y un antiguo lancero llanero que la acompañaba desde 1819. Páez ordena el lancero que anuncie su llegada al jefe de los bandidos, para lo cual tiene que subir a una roca inexpugnable donde se hallaba atrincherado Cisneros con más de doscientos bandidos todos armados con trabucos, pistolas y machetes. Media hora después regresa el lancero y le informa a Páez de la situación altamente peligrosa para su vida, pues Cisneros le había dicho con una sonrisa tenebrosa que sería recibido como se merece.

     Páez asume el reto con sangre fría, sabe que estos seres primitivos, peligrosos, violentos sienten admiración por los hombres valientes, condición indispensable del caudillo de la época, quien en gesto romántico y caballeresco se juega la vida con arrojo para el logro de sus objetivos. Sube la cuesta y llega a un paraje donde de repente del monte salen más de 200 hombres armados, dispuestos a poner fin a la vida del primer lancero del mundo, al enemigo jurado del Su Majestad Don Fernando VII. Al fondo de la espesura aparece la figura de un hombre alto, fornido, con rasgos indígenas en rostro, armado con dos pistolas en el cinto, en la mano una carabina de dos cañones, el cual se dirige al General Páez en los siguientes términos:

_Páez ¿Cómo se atreve a subir hasta aquí?  ¿Qué viene a buscar, lo que no se ha perdido?

El general Páez le responde:

_Vengo sólo a entenderme contigo para poner fin a esta guerra inútil, eres el último realista.

Responde Cisneros:

_Páez, no hay guerra inútil cuando se lucha por Dios y Su Majestad, a quienes soy fiel hasta el final.

_Tu ves, con mis hombres puedo luchar contra tus ejércitos, no les temo. Te he obligado a venir hasta acá y ahora te puedo fusilar en menos de lo canta un gallo, quiero que veas la habilidad de mis hombres con las armas.

     El General Páez confía en su capacidad de mando, sabe perfectamente que el bandido lo somete a una prueba, si flaquea o demuestra debilidad es hombre muerto. Con voz firme Páez ordena algunas maniobras que los hombres ejecutan con marcial precisión, se coloca delante para ordenar una carga de fuego, sabe perfectamente que le pueden fusilar. Cargan las baquetas y en un gesto supremo de locura o heroicidad ordena:

-¡Fuego!-

Cisneros en el momento oportuno hace un gesto y los disparos pasan rosando la cabeza del General Páez.

Cisneros admirado por el gesto de suprema valentía, le dice:

_Lo que no lograron sus ejércitos lo hizo su valor, de hoy en adelante cuenta con un amigo en las buenas y en las malas.

     Fue así como el General Páez regresó a la Capital acompañado de Cisneros, se le dio el grado de coronel de la Republica. Años después le correspondió combatir el “Indio”  Rangel y Ezequiel Zamora, durante la “Revuelta Campesina” de 1846, en las cercanías de Villa de Cura.

     Dionisio Cisneros muchas veces se salía de las normas y la legalidad y volvía a sus andanzas de bandidaje y pillería, afirmaba que su pacto era con el General Páez, no con las leyes de una república en la cual no creía. Cansadas las autoridades  competentes de esas in subordinaciones, se le detuvo y  se le sometió a consejo de guerra en Villa de Cura y fue fusilado.

     Hoy queda el recuerdo de un terco realista, las leyendas y consejas de sus tesoros enterrados en diversos lugares del Tuy.

Fuentes: General José Antonio Páez “Autobiografía” Edición de la revista Bohemia. Caracas 1980.

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CONOCIENDO AL MUNICIPIO PAZ CASTILLO

Por: Juan Ramón Ávila.

I. Reseña Histórica del Municipio.              

1.1. Creación del Municipio:

     En épocas pretéritas el municipio no se llamaba como hoy, sino por la ley de 1856 “Cantón” y más tarde, por la Constitución de 1864 Distrito Santa Lucía, hasta el 14 de febrero de 1891, cuando la Asamblea Legislativa del Estado Miranda decretó llamarle Distrito Paz Castillo, compuesto por dos municipios: Santa Lucía y Santa Teresa. El 5 de diciembre de 1967 se decretó la creación del Distrito Independencia, con lo que quedaron hasta el presente los municipios Paz Castillo e Independencia, tras cambiar la denominación de distrito por la de municipio, de acuerdo con la nueva Ley Orgánica del Régimen Municipal.

1.2. Origen del Municipio:

   Con su nombre quiere homenajear al Teniente Coronel Blas Paz Castillo, quién nació en 1780 y entregó su vida en el año 1814, cuando comandaba la infantería en la Batalla de úrica. Tuvo familiares y posesiones en esta tierra luciteña.

II. Historia.

2.1. Indígena o Aborigen:

    Los primeros pobladores indígenas fueron los Mariches y Quiriquires, eran descendientes de los Caribes (ubicados en la Costa Norte de Venezuela). Los Mariches se concentraron al norte y los Quiriquires al sur, se fueron extendiendo por todos los Valles del Tuy. Vivían en tribus y se alimentaban de la caza, la pesca y la agricultura.

2.2. Conquista y Colonización:

    Se conoció la existencia del Valle de Pariagüan de Santa Lucía al cual asistían los curas doctrineros para administrar sacramentos y evangelizar a los lugareños…Existían las Encomiendas y los Encomenderos eran los Blancos Criollos, entre ellos: Diego de Ledesma, Juan Rodríguez Santos, Alonso García Pinedo.

Fundación:

     De acuerdo a documentos recopilados por el historiador – investigador Lic. Alvaro García Castro en el Archivo Arquidiocesano de Caracas para el año 1994 “Se realizó en fecha 23 de enero de 1621, mediante acto solemne presidido por el Tnte. General Pedro José Gutiérrez de Lugo y el Pbro. Gabriel de Mendoza, su nombre se debe a que ya el valle recibía el nombre de Valle de Pariagüan de Santa Lucía. Se colocó bajo la protección de la Señora Santa Lucía, hoy Santa Lucía Virgen y Mártir”… Es un pueblo de los llamados “portátiles”, por haber   sido   cambiado   de sitio, primero en la Meseta de Macuto y posteriormente se traslada a  la ubicación actual por el Pbro. Marcos Reyes Cueto, entre las quebradas El Tigre y Agua Bendita, colocando la primera piedra de su iglesia el 23 de marzo de 1731 y su erección definitiva en 1751… Su hermoso Retablo lo empezó Manuel Francisco Rubí en el año 1773, se terminó en 1782, siendo mandado a dorar en 1795.

     Visita Pastoral de Monseñor Mariano Martí, 1784, constató los progresos realizados, administró muchos sacramentos y levantaba inventario de todo lo que encontraba.

Retablo del Altar Mayor, data del año 1782.

2.3. Independencia:

    Se conocieron los hechos que proporcionan la lucha independentista, ya que el prócer patrio Dr. Francisco Silvestre Espejo era nativo de Santa Lucía y protagonista en la Sociedad Patriótica de Caracas en los años 1810 – 1811. Aparece como firmante del Acta de Independencia de Venezuela el 5 de julio de 1811. Fue Presidente en turno de la República, formando un triunvirato con Cristóbal Mendoza y Baltasar Padrón en la 2da República (1812).

Batalla de Macuto:

    Se escenifica esta famosa batalla en el sector Macuto el 14 de junio de 1821, allí el Comandante Patriota José Francisco Bermúdez sale victorioso ante el Comandante Realista Lucas González, quien perece en Las Adjuntas, el Oficial Pereira es perseguido vía Soapire, alcanzado en El Calvario (Caracas) donde fallece en manos patriotas.     

    Esta se constituye en una victoria estratégica, la cual quebranta la moral de las tropas realistas, detienen un gran contingente de armas, caballos, hombres y otros pertrechos, deteniendo las tropas realistas que se dirigían hacia donde diez días después se escenificaría la Batalla Gloriosa del Campo de Carabobo.

General José Francisco Bermúdez.

Dr. Francisco Silvestre Espejo.

2.4. Período Republicano:

      Los principales hechos desde 1830 hasta finales del siglo XIX…

(.) Las correrías de Dionisio Cisneros, guerrillero, pro realista, que sometió a la población a la barbarie y el abuso de las hordas que comandaba, año 1832.

(.) Manifiesto de la “Célebre Escritura de la Paz”, suscrita por los principales propietarios de la Villa de Santa Lucía, donde someten los pleitos a un tribunal de árbitros, año 1835. (Ver libro “El Granero de Caracas”, autor Prof. Diógenes Molina).

(.) Célebre “Batalla de Cerro Alto”. El 26 de Julio de 1878, se produjo esta batalla en el sitio de Las Cruces, vía Santa Lucía-Turgua. Fue un encuentro entre caudillos venezolanos, el General José Ignacio Pulido (defensor del ideal político de Guzmán Blanco) y el General Ramón Ayala (defensor del gobierno de Linares Alcantara), con el General José María Capote al mando de sus tropas, salieron triunfantes las tropas del General Ramón Ayala.

Sitio de Las Cruces (Cerro Alto)

(.) Construcción del 1er Acueducto en el sector Macuto. Antigua Hacienda La Concepción, bella obra de ingeniería hidráulica, autor Ing. José A. Sánchez, siendo presidente Guzmán Blanco, data del año 1880.

Primer Acueducto de Santa Lucía en La Concepción, Macuto.

(.) Llega el Ferrocarril Central de Venezuela a Santa Lucía. Se promueve un gran movimiento comercial “Los Valles del Tuy se convierten en el Granero de Caracas”, fuente segura de alimentos para la capital de la República, año 1896.

Principales hechos históricos del siglo XX…

(.) Santa Lucía es designada capital del Estado Miranda, por Asamblea Legislativa, año 1900.

Fotografía aérea de Santa Lucía (1954).

(.) Llega al pueblo una Imagen de Santa Lucía Virgen y Mártir, donada por el presidente Cipriano Castro en pago de una promesa, la trae su esposa Zoila de Castro, año 1907.

Santa Lucía V. y M. “La que sale en procesión”.

(.) Funciona la Cárcel Pública en la Casa de los Sánchez, época Gomecista, hoy sede del Bco. Occidental de Descuento, año 1916.

Casa de los Sánchez (antigua Cárcel Real).

(.) Puesta en funcionamiento del Central Azucarero Santa Epifanía, año 1930.

Central Santa Epifanía en plena producción
Frente la antigua carretera de tierra
vía Santa Lucía – Santa Teresa
Fundado en el año 1930
Dejó de funcionar en 1980.

(.) Inauguración de la Casa de Gobierno Municipal, bajo el gobierno del Gral. Eleazar López Contreras, siendo el Sr. Luís Guillermo Castillo, presidente del Concejo Municipal, año 1939.

Casa de Gobierno Municipal, década de 1960.

(.) Visita del Monseñor Lucas Guillermo Castillo Arzobispo de Caracas, en visita pastoral a la parroquia de Santa Lucía, años 1940 al 1950.

(.) Deja de funcionar el Ferrocarril Caracas – Valles del Tuy, bajo el Gobierno del Gral. Marcos Pérez  Jiménez, año 1954. 

(.) Visita del Cardenal Ignacio Velasco con motivo Inauguración Capilla San Benito, gracias a la donación del Sr. Manuel Rodríguez Sobral, en El Nogal, año 2001.

(.) Se inaugura el Monumento a Santa Lucía Virgen y Mártir, autoría del escultor cubano Miguel ángel de León, bajo la Alcaldía de Elio José Serrano Carpio, ubicada en la entrada sur del pueblo, año 2002.

Monumento a Santa Lucía V. y M.
Autor escultor Miguel Ángel de León, año 2002.

     Apreciados lectores, a raíz de una entrevista que me hizo un grupo de alumnos de la Universidad Bolivariana en Los Chaguaramos, Caracas, especialidad en Comunicación Social, solicitaban información sobre los medios de comunicación impresos con que ha contado nuestro pueblo luciteño, me ha parecido muy interesante compartir esta investigación con mis consecuentes amigos…

1. En 1929, circuló “LA TIRA”, dirigida por el maestro Juan José Phermín. Dicho docente tenía una imprenta y enseñó este oficio a algunos jóvenes luciteños de la época, como Simón Espejo y Armando Castillo Sena, contenía noticias del pueblo, sociales y deportivas.

2. En 1930, la publicación anterior toma el nombre de “REYES CUETO”.

3. En 1930, se editó el periódico “EL TUY”, órgano pequeño, bien organizado, traía noticias de Aragüita y Santa Teresa del Tuy.

4. En 1932, circula “El Asno”, bajo la dirección de Basilio Luna Ortiz (BLO), como firmaba sus trabajos, periódico que creó muchas polémicas al criticar a sus adversarios, salía de la imprenta de Anibal Bustamante.

5. En 1933, se imprime “EL LUCITEÑO”, su director Anibal Bustamante y administrador Barbieri, con valor de un centavo, a 4 páginas, tamaño de 1/8, circulaba los domingos.

El Luciteño, Fundado en 1933.

6. En 1933, surge “JOE” publicación del Coronel Tovar García, quien había comprado la imprenta al maestro Phermín.

7. En 1936, aparece el primer libro “MEMORIAS DE MI PUEBLO”, del maestro Don Arturo Barrios, hombre polifacético, escritor, músico, juez. Describe hechos y costumbres ancestrales.

Memorias de Mi Pueblo.

8.- En 1938, se publica “LUZ Y SOMBRA”, periódico dirigido por el primer Cronista de este pueblo Don Eduardo Rodríguez, Jefe de Redacción José Ma. Valera.

9. En 1945, circula “GLEBA”, dirigido por Félix Díaz Martínez (q.e.p.d.) y “LOBO GRIS”, presidido   por     el     Padre   Pantoja, periódico cultural, de fondo literario, vocero de las actividades sociales y parroquiales, particularmente del grupo Scouts, Coordinado por este sacerdote.

10. En 1956, aparece “VANGUARDIA DEPORTIVA”, órgano social y deportivo, dirigido por Santiago Navas Morales, colaboradores Luis José Linares y Tomadita Gil, Asesor Félix Díaz Martínez, conocido periodista del diario El Universal. Otros colaboradores Antonio Varguillas, Ramón Zerpa, Eduardo Rodríguez y Manuel Mota, todos descansan en la paz del Señor.

11. En 1970, aparece “CRITICA”, excelente periódico dirigido por Alfredo Gil Acosta, asesorado por César Gil, información política y deportiva.

12. En 1971, se edita el libro “SANTA LUCÍA SU GENTE Y SUS ANECDOTAS”, autoría de Santiago Navas Morales, con presentación del recordado periodista Metodio A. Ibarra.

13. En 1971, también se publica el libro “SANTA LUCÍA 250 Años”, del autor Don Eduardo Rodríguez, con prólogo de Ramón Zerpa, impreso en Tipografía El Rincón.

Santa Lucía, 250 años.

14. En 1972, circula avances para el periódico “EL CANDIL”, información deportiva y cultural, fue de corta duración.

15. En 1975, aparece “EL TELÓN”, órgano de la Casa de la Cultura, quincenario informativo, su director Santiago Navas Morales, Jefe de Redacción Tomasita Gil, Administrador el Prof. Ramón A. Naranjo, de grata recordación.

El Telón, Santa Lucía 250 Años.

16. En 1983, se edita el libro SANTA LUCÍA DE PARIAGUAN, coautores el  Padre Mariano Marianchich, Eduardo Rodríguez, Santiago Navas, José Manuel Rodríguez, con prólogo del Prof. Luis Augusto González Díaz, libro con investigaciones históricas muy bien documentadas por el acucioso Padre Mariano.

17. En 1987, ve la luz primera “HISTORIA DE LA MÚSICA CONTEMPORÁNEA EN SANTA LUCÍA” (La Atenas de Miranda). El que esto escribe, les pasea por la historia musical de un pueblo, con sus valores, fundadores e intérpretes, glorias de nuestro terruñio, con prólogo del Prof. Luis Augusto González Díaz.

18. En 1989, surge “COMO PITO DE ONCE Y MEDIA” de José Cisneros, “el Poeta del Pueblo”. Narración sobre Santa Lucía, personajes y tradiciones, con prólogo de Tirsen David Echezuría (q.e.p.d).

19. En 1995, se imprime el libro “MANUEL FRANCISCO RUBÍ, artífice del Retablo Barroco de Santa Lucía”, autor Licdo. álvaro García Castro, en el marco de las Bodas de Diamante del Padre Mariano Marianchich. Detallada historia del Retablo del Altar Mayor de la Iglesia Santuario de Santa Lucía V. y M.

20. En 1995, también se publica “CRONOLOGÍA DE SANTA LUCÍA”, del historiador investigador Licdo. Álvaro García Castro, obsequio de la Junta Patronal Religiosa.

21. En 1996, surge “EL PROFETA”, quincenario parroquial, con información social y religiosa, Coordinado por José Díaz y equipo de colaboradores. Se produce una segunda etapa en el año 1999.

22. En 1998, aparece el libro “EXPRESIÓN DE UN PUEBLO”. Biografía de Francisco Antonio Hernández, autoría de la Licda. Periodista Rosa Elena Vivas.

23. En el año 2001, se funda el periódico “ESTANDARTE”, dirigido por Antonio Brelio (q.e.p.d.), culturista y dramaturgo, entre otros colaboradores se recuerda a Martín Girón Mondragón.

24. En el 2001 es impreso y ve la luz por primera vez “PINCELADAS LUCITEÑAS” del autor Prof. Juan Ramón Ávila. Crónicas de Santa Lucía, publicadas por el I.A.C.E.M. Licda. Carmen de Carmona en el marco de los 250 años del Nacimiento del Generalísimo Francisco de Miranda.

25. En el 2001, se publica “FUNDACIÓN OJOS DE SANTA LUCÍA”. Narra la historia de dicha institución. Recopilación a cargo de Mafranel González con motivo de una década de trabajo en pro de la humanidad.

26. En el 2002 es bautizado el libro “EL GRANERO DE CARACAS” autor el Lic. Diógenes Molina Castro, Fondo Editorial FEDUPEL, con prólogo de Héctor Malavé Mata. Trabajo de investigación acucioso que nos deja una mejor comprensión del desarrollo histórico regional de los Valles del Tuy.

27. En el 2004, se bautiza el libro HOMENAJE A SANTA LUCÍA V. y M. “La Doncella de los Valles del Tuy”,  una recopilación sobre la vida de la Santa Patrona del pueblo luciteño, sus reliquias, imágenes, fiestas, ornamentos sagrados del Padre Reyes Cueto y homenaje a un gran investigador de nuestra historia, el Padre Mariano Marianchich. Autoría del que les narra, Cronista de la Ciudad.

28. En el 2006, ve la luz, otro libro, SANTA LUCÍA TRADICIONES Y COSTUMBRES. Allí se traducen las principales manifestaciones del acervo cultural del pueblo de Santa Lucía, gracias a la acuciosidad del actual Cronista.  

A nivel regional, contámos con los diarios La Voz y últimas Noticias (edición especial para los Valles del Tuy), el semanario “SIGNO” de la diócesis de Los Teques y “ENCUENTRO COMUNITARIO” con sede en Ocumare del Tuy.

PULPERÍAS Y PULPEROS DE CHARALLAVE

Por: Fermín Luque Olivo

“Muchos de esas viejas y antiguas casas comerciales de Charallave han resistido el embate de los tiempos modernos”.

     La inmigración europea que acabó con casi todas las pulperías citadinas y provincianas de nuestro país, al traernos los grandes abastos y supermercados, en Charallave, pese a su creciente desarrollo experimentado a partir de los años setenta, en diversos sectores locales perduran las antiguas bodegas o pulperías, que a muchas de ellas llamaban despectivamente “ratoneras”. Y con razón, porque en la mayoría de ellas casi nunca faltaba un gato durmiendo sobre un extremo del mostrador o sobre la silla forrada en cuero de chico en la que se arrellanaba el dueño o encargado del negocio.

     Detrás de esos desvencijados mostradores, donde los cambures maduraban en toneles de madera con carburo, se expendían caramelos y se daban “ñapas” de queso y papelón por cada compra al detal; se encontraban unos personajes de singular estampa y reputación.

     En muchas de esas pequeñas casas comerciales se apreciaba el tradicional y cursilísimo cartelito donde se leía, al igual que en muchos negocios de nuestros días: “Hoy no fío, mañana sí”.

ENTRE LAS MAS ANTIGUAS

     Existen referencias de una pulpería denominada “Parapara” que funcionaba para el año 1835, en el sitio del mismo nombre, ubicada en la ruta que el antiguo camino de recuas que unía a Caracas con Charallave; y que pasando por El Valle, La Cortada de El Guayabo, Maitana, Los Anaucos, bajaba por Caiza y luego subía al lugar denominado “Parapara” en Las Brisas del Tuy., donde estaba la pulpería y de allí seguía por Tierra Blanca hasta caer en una de las entradas principales de Charallave, situadas en el sector El Placer. (*).

     También se hace referencia de la pulpería “El Banquillo” situada cerca del puente a la entrada de Charallave, fundada en el siglo XIX, y la que supuestamente perteneció al indio realista Dionisio Cisneros, conocido como “El Bandido Cisneros”, quien asaltó en varias oportunidades, a sangre y fuego, estos pueblos de Los Valles del Tuy, al grito traicionero de “En nombre de Dios y del Rey”, hasta que lo fusilaron en la Plaza principal de Villa de Cura, el día 13 de Enero de 1847.

    Esta pulpería la tenía “El bandido Cisneros” en sociedad con el también defensor de la causa realista Vicentico González, donde el temible guerrillero se abastecía de armas, municiones, pólvora y aguardiente.

     Algunos historiadores afirman que una rama del apellido Cisneros de Charallave son descendientes de este connotado realista nativo de Baruta, cuya mujer había sido raptada en este pueblo; así como también se dice que la esposa del extinto y siempre recordado Don Ramón Figuera, hermano del músico Aquiles Figuera, era descendiente del Indio Cisneros.

LAS VIEJAS PULPERIAS

    Entre esas antiguas pulperías se recuerdan además “La Estación” de Samuelito Arocha; y “Las Brisas del Tuy” perteneciente a Antonio Burgos, situada en el sitio de “El Brinco” (hoy Calle 13, Luis Eduardo Egui); “La Central” de quien fuera Juez del pueblo durante varios años, Luis Beltrán Guerra, la cual estaba ubicada donde actualmente funciona “Licochara” en la esquina

(*) Ver Anuario de Caracas, 1835. En Sección de Amigos del País. T.l. pags. 265 y 273).

     Que forman la Av.3 Bolívar y la Calle “Gustavo Farrera-, en el lugar que hasta los años sesenta se denominó “La Cueva del Sapo”, donde además funcionaba el Restaurante de Manuel Castro y la fábrica de adobes de Vicente Ferráez.

     En la Calle Atrás o La Estación estaba la pulpería “El Porvenir” de Lázaro Castro; y “El Parnaso” de Emilio Higuera, padre de Rafael Emilio y Dimas Higuera, que estuvo ubicada casi al frente donde se construyó el Salón Parroquial durante la administración regional del gobernador Alberto Silva Guillen en el período 1962-1964.

    En esta misma calle, cruce con el boulevard “Evencio Gámez”, donde funciona actualmente la panadería “La Marqueseña”, en el mismo lugar que sirvió de residencia de la familia de don Eladio Vargas, abuelo del doctor Arnaldo Arocha, funcionó la célebre panadería de don Jesús María Guzmán, desde donde salían los repartos a domicilio de todos sus productos hacia los barios y caseríos circundantes. Por lo que observamos este sitio estuvo destinado al funcionamiento de una panadería.

     La bodega, tienda, pesa o carnicería e Aureliano Lamónt, situada en la esquina de la Calle “Zamora”, adyacente al lugar donde hoy se levanta el edificio del Banco Consolidado o Corp Banca, la misma calle que en nuestros días llamaron “La Calle del hambre”.

    También existía la pulpería de Francisco Beltrán y su madre doña Concha, que estaba ubicada en la esquina sur del célebre bar-restaurante “El Demócrata” que fundó el canario Antonio Díaz, y que más tarde heredaron sus hijos Antonio, Francisco (“Paco”) y Fernando. Actualmente allí construyeron el edificio de Locatel.

    La bodega de Antonio Mora en el Pueblo Abajo y la de Genaro Macero en la esquina de la Calle 12-Sucre, con la Av.3-Bolívar, donde se expendían víveres, mercancías secas y quesadillas; así como la de Genaro Macero, en Barrialíto.

    La pulpería de Gregorio Arocha; la Romana de Rafael Guerra, que estaba situada en el lugar donde hoy se levanta el edificio “El Samán”, frente a la Ferretería Regional de José Antonio Plasencia y Juan García Ortíz, entre la Av. 3 Bolívar y la Calle “Dr. José Gregorio Hernández”.

    La Posada y Restaurant de Carlos Carvallo, padre de Porcalia de Pérez, la cual estuvo en el sitio que ocupó el Banco Maracaibo, (hoy convertido en Oficinas del Seniat) formando parte del Conjunto Comercial-Residencial “Don Alejandro” en la esquina noroeste que forman la Av.3-Bolívar y la Calle “Ricaurte”.

OTRAS VIEJAS PULPERIAS

    Otra de las viejas pulperías de nuestro pueblo fue la que perteneció al bigotudo Benigno Fuentes, en la que colgaba a su entrada un letrero donde se leía:  “si quieres tranquilidad habita el campo”. Era un convencido ecologista.

    También de aquél ayer charallavense, pueblo gentil, sencillo, habitado por gente laboriosa, que se extendía sobre una calle polvorienta, con su plaza íntima de tímidos faroles; fueron las pulperías de José Vicente Blanco, la de Pedro Fuentes, Chucho Matute, Teodoro Martínez y la célebre dulcería de Misia Panchita Fusperguez, así como la de “La Esperanza en Dios es la Vida” del señor Valerio López (“Valerito”) que después perteneció a Eduardo Granadillo y la que luego heredó su hijo Eloy Granadillo, la cual estaba ubicada en la esquina noroeste de la Plaza Vieja o Plaza Páez, y que funcionó hasta bien entrados los años sesenta.

    En el sector Lomas de Alvarenga existió la bodega y pesa de carnes perteneciente a Policarpo Arocha y la de Antonio Jesús Castro, que también tenía servicio de restaurant; y en el sector El Placer estaba la bodega, botiquín, restaurant, hospedaje y ranchería de Alejandro Acosta, en esa casa de largos corredores que aún hoy apreciamos lo que de ella queda: su fachada, y que era también algo así como un moderno minicentro comercial, con la diferencia que al frente no tenía espacio para estacionamiento de vehículos, sino argollas de hierro empotradas en la acera para amarrar los burros, yeguas y caballos que le servían de transporte a su clientela.

    También recordamos las bodegas de Marcos Otamendi y la de Oscar Arocha. La bodega y bar “La Atarraya” de José Vicente Blanco que luego fue de Alejandro “Curvita” Luque, el célebre picher del “Charallave B.B.C.” y que funcionó hasta los años sesenta en una de las cuatro esquinas del centro del pueblo y que su costado sur tenía frente hacia la Plaza Bolívar, en el sitio donde actualmente se encuentran el bar-restaurant “Va y Viene” y la panadería y pastelería “Chara”.    

    No hay que olvidar la pulpería y tienda de de Fernando Fusperguez; el botiquín “La Aurora” de Vicente Egui que ocupaba el inmueble donde funcionó por muchos años la Librería y Bazar “Charallave” de Viviano Cisneros (Rasputín), frente a la Plaza Bolívar (lado sur); las bodegas de Amalia Martínez y “La Barrialito” de Ildefonso Díaz (Av.3-Bolívar, cruce con la Calle 13-Luis Eduardo Egui) donde tenía María Jiménez de Díaz su manicería y dulcería criolla, así como la bodega de Genaro Macero; en el mismo lugar que hoy ocupa “La Criollita” que fundó con sudor, tesón y muchos sacrificios el inolvidable amigo George Nahlous.

    En el Pueblo Abajo también funcionaron las pulperías de Rufino Figuera, Carlos Pérez; la panadería de Guillermo Pérez; y el bar-restaurant y hospedaje “Súcua” de Dolores Hernández de Arocha, madre de don Benjamín, Esperanza, Abilio y Elías Arocha.

    Al lado de estos pintorescos negocios funcionaban además las tiendas “La Moda” de Miguel Fleján: “La Nueva Roma” de Clemente Del Vecchio (musiu Clemente); y la competencia que le montó Antonio Del Vecchio (musiu Antonio); y la de José María Pérez, ubicadas en las cuatro esquinas de la Plaza Bolívar, donde estuvo también, hasta la década de los años cuarenta, la bodega y guarapería de Alfredo Herrera, en la que según su dueño había de todo pese a que su estantería siempre estaba vacía. Pero, cuál era el secreto? Cuando los clientes llegaban y pedían -por ejemplo- una locha de sal en grano; Alfredo salía por la puerta trasera de la bodega y la buscaba en las pulperías cercanas. El nunca llegó a decir que no tenía tal o cual producto. Actualmente funciona en dicho lugar la tasca y restaurant “Santa Rosa”.

    En las cuatro esquinas también estuvo la pulpería de Pedrito Oropeza; la moderna construcción que en 1917 inauguró Gabriel Fusperguez, y que actualmente podemos admirar al lado sur donde se levanta el edificio municipal; así como la pulpería que perteneció a Magdaleno Castro, situada frente a la Plaza Bolívar. Y lo que no podía faltar, el bar del coronel Borges y el botiquín, restaurant y hospedaje, bomba de gasolina y garaje “El Oasis” de Querubín Guzmán, en la calle Real, hoy A.3-Bolívar.

    Otros establecimientos de grata recordación eran las talabarterías de Nicolás Egui, Vicente Egui y Rafael Lovera, convertidas en centros de tertulias históricas y literarias.

    La alpargaterías de Matías Serrano, Francisco Martínez, Anamín Fuentes y Rafael Lovera; la carpintería de bancos y cepillos de Carlos Lovera; la trilladora de café de Eladio Vargas, abuelo del doctor Arnaldo Arocha Vargas; la botica “Vargas” de don Chucho Arocha Egui, cuñado de Don Rómulo Gallegos; las barberías de Vicente Blanco y la de Erasmo “El Rápido” Muñoz; así como las estaciones de servicio o gasolineras pertenecientes a Fernando y Luis Fusperguez, la de Querubín Guzmán y la de los hermanos Pedro Antonio y Víctor “Nene) Manuel Arocha.

    Una de las más famosas pulperías fueron las de Juan Chiquín, en la esquina de las avenidas 15-Francisco de Miranda y la Calle Atrás o La Estación, hoy Francisco Tosta García.

TIEMPOS QUE NO VOLVERÁN

    En estas pulperías se expendían velas de sebo, kerosene, tabaco en rama, ajo, pescado salado, manteca de cochino, cambures, papelón, queso blanco duro, caráotas, maíz, huevos, alpargatas, jabón, melcochas, caramelos, pastas, comino, café, nepe, sombreros de cogollo, sardinas y catalinas; y alguna que otra pulpería vendían artículos de lujo como -por ejemplo- el Ponche Crema de Eliodoro González P., talcos Mennen y polvo Sonrisas , las lociones Flor de Amor, Majestic, Gloria de París y la Royal Begonia; mientras que las brillantinas eran la Roger & Gallet, la Violet y Palmolive; cigarrillos Alfa y Negro Primero, Avena Quaker y harina lacteada Nestlé, las cremas dentales Kolynos y Colgate, chocolate El Indio, Creolina, ceras para pulir pisos Jhonson, Jamón Premiun, Jabón Las Llaves, Insecticida Flit, Sal de Fruta Eno, Glostora, Brylcreem, máqinas y hojas de afeitar Genn, entre muchísimos otros productos que comenzaban a invadir el mercado nacional.

    Y las ofertas como en los mercados libres: carne de res (pulpa, costilla o ganso), y chuletas de cochino, a 2,oo Bs., el kilo; caráotas negras, a Bs., 0,50 el kilo; huevos a 8 por bolívar; queso blanco duro, a Bs., 1,20 el kilo; plátanos a 12 por bolívar. En la pulpería de Alfredo Herrera tenía un tonel de madera lleno cambures. Cuando alguna persona le pedía medio (Bs.,0,25) de cambures, él decía “coma y llévese los que pueda en una mano”.

    En aquellas viejas balanzas marca “Toledo” pesaban la mercancía; y los pulperos en recompensa por la compra otorgaban las célebres “ñapas” consistentes en trozos de papelón y queso, que después suplantaron por tickes numerados del 1 al 20, que una vez perforados en su totalidad se cambiaban por otras mercancías o por un bolívar en efectivo.

    La estampa de aquellos pulperos se ha perdido en estos tiempos de plásticos e internet. Sin embargo queda vivo el recuerdo de una época en la que sus habitantes no eran víctimas del IVA y la inflación, la inseguridad y la más descarada especulación que fustiga en nuestros días.

    En La Magdalena nos queda la vieja pulpería de Don Crispín Delpiani, para recordar tiempos que no volverán.

EL ENCANTO DE MAURICIO EN LA CUEVA DEL PEÑÓN Ocumare del Tuy.

Por: Mongo Santacoloma.

Introducción:

    Para ingresar al mundo de los encantos, debemos vencer el universo racionalista o el prejuicio materialista que responde a la idea que solo existe el mundo que se ve, el que podemos percibir por los sentidos. Sin embargo  en todas las culturas y civilizaciones el mito y la leyenda han sido sustento importante en la explicación de los fenómenos herméticos y el hombre siempre ha creído en la existencia de un mundo paralelo donde seres de diversa naturaleza han convivido con lo humano y han influido en sus acciones. Sin embargo el racionalismo ha buscado de borrar de la memoria colectiva la dimensión cósmica, ese mundo paralelo al humano donde se mueven los ángeles, los duendes, los gnomos, las hadas, los demonios y los encantos.

       No es cuestión de afirmar o negar la existencia de estos seres, es aceptar que estas leyendas llenan las lagunas de la historia, que sería de Grecia y de Roma sin su mitología, de la Europa medieval sin la noche de San Juan, el solsticio de verano con la magia del fuego purificador, el cual se nos presenta en Venezuela mestizo, de la mano del negro, bailando al compás del “culo e puya” del tambor redondo.  María Lionsa  el mito de los montes de Sorte en el Estado Yaracuy, el Anima del Pica-Pica en las cercanías de Santa María de Ipire en el Estado Guárico, el folclor venezolano  está lleno de leyendas hermosas.

      Hemos querido recrear la leyenda  del Encanto del Peñón, en Ocumare del Tuy, Mauricio el muchacho encantado por la Ninfa Potámides protectora de las aguas de los ríos, de los bosques, de la naturaleza. Hoy más que nunca la irracionalidad se ha encargado de destruir nuestras florestas. El Río Tuy agoniza y la indiferencia de la gente complica su futuro y compromete al planeta.  El  espíritu protector de la madre naturaleza simbolizado en la leyenda de Mauricio tiene mucho trabajo en estos valles, donde la deforestación, el crimen ecológico y la impunidad se dan la mano. Se recrea esta leyenda como una contribución a que los tuyeros  nos reconciliemos con el medio ambiente  tan golpeado en los últimos años.

MAURICIO EL ENCANTO DEL PEÑÓN

      Dionisio Cisneros, llegó cansado  de sus andanzas de “bandido justiciero”, defensor de un rey que jamás vio, ni siquiera en pintura, estaba reventado de andar de “seca a la meca” perseguido por las fuerzas militares de la República de Colombia. Empezaba el año de 1827, se decía que El Libertador Presidente vendría al Departamento de Venezuela a meter en cintura al  “Centauro de Carabobo” a quien los godos le calentaban la oreja para que desconociera la autoridad ejercida desde Bogotá.

     Dionisio además de gustarle las Morocotas robadas y de tener la costumbre de enterrarlas en diversos parajes del Tuy, también se inclinaba ante la  belleza femenina, tenía más de 40 hijos, una india, descendiente de los bravos Quiriquires, asentados en las últimas estribaciones de los montes de Guatopo le tenía obsesionado, era un enamoramiento jamás visto en un hombre acostumbrado a acostarse con las hembras sin quitarse los pantalones para poder huir rápido si la necesidad le obligaba. Dionisio Cisneros “se arranchaba” con la hermosa María y su séquito de malandrines se burlaban a “soto voce” de la actitud de su jefe, mientras esperaban el momento oportuno para asaltar el estanco del tabaco en los valles de Orituco.

      La india María quedó embarazada y a los nueve meses, el 22 de septiembre, día de San Mauricio Mártir, nació un niño, la partera dijo que ese muchacho tenía el signo de los elegidos, había nacido “enmantillado”  y además la noche de su nacimiento llovió en  demasía, los ríos y quebradas se desbordaban, los animales de la montaña rodearon el rancho como esperando un acontecimiento muy especial, apenas se escuchó el llanto del niño se oyeron en los montes ruidos que venían desde las profundidades de la tierra, los árboles crepitaban, el viento silbaba, era la sinfonía de la naturaleza que rendía homenaje al nacimiento de aquel niño, el hijo del último realista y de una descendiente de los aborígenes primigenios de los Valles del Tuy: Los Quiriquires.

      Mauricio crecía bajo los cuidados de su madre, su padre muy poco veía por él, desde muy chico le ocurrían  hechos prodigiosos que sorprendían a todos. Un día su madre le dejo solo en el rancho mientras buscaba leña y  al regresar  lo encontró jugando con un enorme cunaguaro, como si el animal fuese un gato, el tigre al ver la madre de Mauricio abandono el rancho y con frecuencia se le veía como un perro guardián cuidando los primeros pasos del niño, Ya más grandecito se internaba en los montes, donde los adultos temían pasar, por el tigre, las culebras y la peligrosa fauna de aquella montaña, pero a Mauricio nada le ocurría, por el contrario estaba protegido, animales feroces le escoltaban.

      Su madre preocupada le decía que no se alejara de la casa y él le contestaba que tenía que verse con una hermosa señora que vivía en el pozo del guácimo, su madre decía que eran fantasías de muchacho y que en ese pozo no podía vivir nadie, sin embargo en la medida que el muchacho crecía más era el tiempo que pasaba en el pozo.

    Sorprendía a quienes le conocían por los conocimientos que demostraba en su conversación, los labriegos le preguntaban si se podía sembrar en esos días y él con humildad les indicada si las lluvias serían abundantes o escasas, si era momento de siembra o no, a todos los que le consultaban les decía que había que cuidar el monte porque podría llegar un momento en que el agua  dejaría de salir de los manantiales y que los animales se debían respetar y no matarlos por el gusto.

      En más de una ocasión se enfrentó a cazadores, no con la violencia, sino  que se trasmutaba en animal y los llevaba monte adentro, los perdía en la espesura de los bosques y era tanto el susto que le hacía pasar que los furtivos cazadores  jamás volvían a aquellos lejanos montes y llevaban al pueblo los cuentos que destacaban a un muchacho llamado Mauricio protector de animales, árboles, manantiales y ríos. Tenía el poder de mimetizarse en un tronco de árbol, se hacía invisible  cuando quería asustar a los intrusos o ante los peligros que le asechaban. Decía la gente que habitaba en los montes, en las aguas, que podía imitar el canto de los pájaros, el rugido de los tigres y las onzas.

      Un día Mauricio desapareció de su casa, la madre le buscó por todos los lugares que frecuentaba, pasaron los días y no daba señales de vida, a las dos semanas apareció nuevamente en su rancho y la madre le interrogó:

– Dónde estabas Mauricio, qué te pasó

– Nada mamá estaba con la señora del pozo del guácimo.

– Me llevó a recorrer las hermosas galerías que comunican estas montañas con las tierras de la Magdalena, cosas jamás vistas por ojos humanos, allí moran los espíritus protectores de los montes, de las aguas y de la vida. Me indicaron mi misión en estas tierras, que no es otra sino la de ser su intermediario ante los hombres, la de buscar sal y miel como ofrendas permanentes a quienes sean los escogidos. Por los siglos de siglos estaré aquí para defender de los intrusos destructores los montes sagrados. Los bosques, las aguas, los manantiales no son de nadie, son un préstamo que los hijos de nuestros hijos nos han hecho y debemos devolvérselos cuidados y mejorados. Si los hombres no entienden esto por las buenas lo comprenderán por las malas cuando las lenguas corroídas por la sed, clamen por un vaso de agua fresca y limpia y el líquido sagrado de la vida sea motivo de guerras y muertes.

     La madre oye pacientemente a Mauricio, no entiende nada de lo que dice, llega a pensar que de tanto andar por aquellos montes y quebradas ha perdido el juicio.

     Mauricio saca del bolsillo una reluciente moneda de plata y se la entrega a su madre como prueba de su viaje a las profundidades acompañando a esa hermosa mujer que le mostró su destino y le dice a su madre:

– Debo ir al pueblo a conocer y a comprar la sal pues la miel de arica la hay aquí en abundancia-

     Fue así como Mauricio bajó de las montañas de Guatopo en los límites con los llanos de Orituco donde siempre había vivido, al pueblo de Ocumare del Tuy, llegó  donde funcionaba una alcabala que controlaba el paso de transeúntes, mercancías y ganado por el camino al llano a Taguay y Camatagua. Al solicitarle el cabo de la guardia de alcabala el salvoconducto necesario para transitar por los caminos en aquellos lejanos años, no tenía nada que mostrar, ni papel alguno que le acreditara como peón, agricultor, ganadero o arriero.

     El cabo de guardia no entiende lo que pretende explicar Mauricio y lo remite amarrado hasta la jefatura del pueblo, allí el jefe, un coronel de apellido González lo interroga y tampoco se entienden y Mauricio no podía explicar quién era, de donde venía y que buscaba en Ocumare. El coronel pensó que era algún guerrillero haciéndose pasar por loco y toma la determinación de enviarlo a Caracas. Mauricio viendo que la cosa se estaba poniendo muy mal para él, opta por amenazar con un diluvio si no lo ponían en libertad. El jefe militar se ríe de la ocurrencia de Mauricio y le dice:

-Mira muchacho que estamos en pleno verano, las chicharras están en su tiempo, hace meses que no llueve y señales de lluvia no hay en el horizonte. Tu chico jaquetón dices que tienes el poder de hacer llover a tu voluntad para asustarnos y obligarnos a darte la libertad, te voy a tomar la palabra, si mañana no amanece lloviendo te vas a acordar del día que naciste porque lo que va a llover va ser plan de machete que te voy a dar antes de mandarte con la comisión para Caracas.

     En plena semana santa a las doce de la noche para amanecer el jueves santo empezó a tronar, el cielo iluminado con rayos, las centellas se sentían caer por los lados de la Guamita, empezó a llover a la 1.00 a.m., toda la madrugada y la mañana sin amainar, los ríos estaban desbordados, sin embargo solo llovía en Ocumare, ni en Cúa, ni en Charallave caía una gota de agua, era realmente aquello un chaparrón, los actos del lavatorio de los pies en la iglesia parroquial se suspendieron, aunque el templo estaba lleno de feligreses que le pedían a Dios  su misericordia y que dejase de llover, pues el pueblo estaba a punto de desaparecer, el templo  era uno de los pocos lugares donde el agua no había hecho desastres.

      La jefatura parecía una laguna. Entre los habitantes asustados del pueblo de Ocumare  empezó a correr el rumor que había en  la jefatura  un joven que habían detenido en la Alcabala por no tener salvoconducto, otros dicen que es Mauricio el protector de la montaña y que amenazó al Coronel González con un “palo de agua” jamás visto en estas tierras que desbordaría  ríos y quebradas, si no lo soltaban de inmediato.

     En el templo se reúnen el cura y algunos notables de la comunidad  y nombran una comisión, se dirigieron por los barriales de las calles, con el agua que le llegaba a la cintura a conocer y solicitar la libertad de aquel extraño personaje llamado Mauricio, el cual era  capaz de dominar las fuerzas de la naturaleza, llegaron emparamados y muertos de frío a la jefatura. Ya el Coronel González  había liberado a Mauricio, no sin antes decirle que se fuera y  no volviera jamás pues si lo hacía él mismo le mataría con la ayuda de gente preparada con varios crucifijos y la oración de la magnífica.

   De pronto deja de llover, todo el pueblo quedó alucinado al ver no solo que el “palo de agua” había cesado completamente, sino que en el cielo brillaba un sol veranero como si jamás hubiese caído una gota de agua, la gente de Ocumare maravillados ante este prodigio empezaron a comentar el hecho y a buscar a Mauricio para conocerle, el cura dijo que esas eran cosas del demonio y que el pueblo tenía que hacer mucha oración y penitencia para alejar el espíritu del mal que había llegado a Ocumare para alejar a los creyentes del bien, había que regar las casas y las calles con agua bendita, especialmente la casa de la jefatura donde se debía rezar muchas oraciones y purificar con incienso quemado por siete días.

     El nombre de Mauricio  y los hechos inexplicables ocurridos aquel jueves santo en Ocumare del Tuy se regaron por todos los Valles, los arrieros llevaron la noticia hasta Caracas, los llaneros que traían las puntas de ganado al Tuy lo contaban en su tierra y la gente se admiraba de hechos tan asombrosos. Muchos decían con cierto orgullo que en un lance de cacería lo habían conocido, otros decían que era hijo del bandido Dionisio Cisneros,  lo ocurrido se regó como pólvora. Otros comentaban que Mauricio era enemigo acérrimo de quienes cazaban por diversión y no por necesidad, que volvía locos a quienes quemaban los montes y además a quienes usaban el hacha y el machete para cortar los árboles para hacer conucos los perdía en la montaña y pocos podían regresar.

     Mauricio volvió a sus bosques, no le gustó el mal trato y los prejuicios que tenían contra él, entendió que aquella gente que se decía civilizada no comprendía que el futuro de esa civilización estaba en lograr la armonía entre lo creado por Dios y lo inventado por el hombre. Miró con lastima el futuro de aquella gente y se dedicó por siempre al cumplimiento de su misión, a castigar a los enemigos de los animales del monte, de las plantas y los manantiales.

    Mauricio es el espíritu guardián de la naturaleza, hoy conciencia viva del ecologismo. Todavía hay quienes se internan por aquellos montes del Peñón se lo han encontrado con su vestido de liquilique de aquellos años, su morral, su sombrero y alpargatas, o también para aquellos que llevan malas intenciones trasmutado en tempestad, árbol o animal. . Su leyenda nació de un extraordinario aguacero un jueves santo, todos supieron de sus poderes y todos le respetan desde entonces.

     LA CUEVA DEL PEÑÓN SANTUARIO DE LA LEYENDA ESPERA POR LA CONSTRUCCIÓN DE UN PARQUE TEMÁTICO Y ECOLOGICO COMO ATRACTIVO TURÍSTICO, DONDE SEA RECREADA LA LEYENDA Y LAS NUEVAS GENERACIONES SE VINCULEN ACTIVAMENTE A LA CONSERVACIÓN DE LA NATURALEZA.

ESCRITO EL JUEVES SANTO 1º DE ABRIL DEL 2010