Historia regional y local del Valle del Tuy

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Pueblo de Sabana de Ocumare

Subido por: Iván López Calero

Transcripción sin Corregir (SIC)

Pueblo de Sabana de Ocumare

Obispo Mariano Martí

Documentos relativos a su visita pastoral de la Diócesis de Caracas

Apuntes del Libro Personal

Sabana de Ocumare

         Día 7 de junio de 1783, salimos del pueblo de Marín a las seis de la mañana, y llegamos a las nueve y tres quartos a este pueblo de la Sabana de Ocumare, distante cinco leguas. El camino no es malo, y ahora lo es por las lluvias. Cerca del camino hay muchas haziendas de cacao. El terreno tiene algunos cerritos no muy grandes. Antes de llegar a este pueblo de Ocumare, a distancia de casi un quarto de legua, pasamos el río del Tuy, y antes y después de passar el río, passamos algunas azequias para el riego de las haziendas. La hierba que producen estas tierras es de muy buena calidad, que llaman gamelote.

         Esta iglesia es baxo la invocación de San Diego. Es de una sola nave, cubierta toda de obra limpia, sus paredes de tapias y rafas. Tiene Baptisterio bien decente al entrar a la Iglesia, a la banda de la Epístola, Coro alto y cementerio a la misma banda de la Epístola, a distancia de pocas varas de la pared de la misma Iglesia. Su Divina Magestad está colocado continuamente, y he dispuesto que sólo esté colocado en el altar mayor, y que se quite el Sacrario del altar colateral del cuerpo de la Iglesia a la banda de la Epístola, y que el pixis para dar la Comunión se traslade al altar mayor, y que para mayor comodidad, al pie del Sacrario de la custodia se forme un Sacrario pequeño para el pixis y para el relicario del Viático, y que en ínfima grada de Presbyterio se administre la Comunión. La Sacristía esta tras del altar mayor y está provista decentemente de ornamentos y alhajas. En el Coro hay órgano, que ahora no se toca porque el Organista está en Caracas. Hay una puerta a cada lado, a más de la principal. La torre de las campanas tiene una cúpula o cimborio de bóveda. Véase el inventario. En el nicho principal del altar mayor esta la Virgen de la Candelaria, de bulto, y sobre ésta un quadro bueno de pintura del titular San Diego. Supongo que la Virgen de la Candelaria será la patrona.

         Me dize este cura que estas gentes son de un genio tal que si los convidan para un bayle, todos acuden a él, y si los convidan para un exercicio piadoso en la Iglesia, acuden todos igualmente a dicho exercicio piadoso; que acá no hay vicio particular o predominante; que acá hay frecuencia de Sacramentos y devoción, pero unos domingos con otros se confesarán unas seis personas y en las festividades de Jesuchristo y de María Santíssima se confesarán hasta cinquenta personas, la mayor parte mujeres, y que estas gentes son de buena índole, y no de genio caviloso y malicioso.

         El día 18 de diziembre de 1762 se hallava acá de visita el señor Madroñero. (más…)

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El uso de las fichas como monedas, en las haciendas del Tuy. (del Siglo XVIII al XX)

Por: Manuel V. Monasterios G.

Ficha de Hacienda.

     El intercambio comercial en los siglos XVI y XVII se fundamentó básicamente en el trueque (Intercambio de productos). La falta de monedas obligaba a cambiar harina por marranos, tabaco y maíz por mulas, huevos, gallina y café por plátanos. La habilidad comercial de los productores y la necesidad estableció por largos años esta primitiva modalidad  de permuta prehistórica. También se utilizaron metales como el oro, la plata y gracias a la extracción de perlas, en Cubagua, éstas ocuparon el lugar de los inexistentes doblones, centavos o cobres como se les denominaba a las monedas en aquellos lejanos años de la conquista.

     Con la llegada de la Compañía Guipuzcoana a la Provincia de Venezuela, primera mitad del XVIII, se introdujo la moneda o peso macuquino. El intercambio comercial con el puerto de Veracruz (México) implantó ingentes cantidades de macuquinos, los cuales llenaban las cajas de caudales y las alforjas de los “mantuanos”, dueños de las grandes plantaciones de cacao. Esta riqueza o  “Bonanza cacaotera”, propicia la fundación y consolidación de los pueblos del Tuy. Los amos de tierras y esclavos tenían excedentes económicos, procedentes de la venta de cacao, podían disponer del dinero necesario para contratar con Iglesia compromisos de capellanías, censos y parroquias.

Ficha de Hacienda, valor Medio Palito.

     En las  últimas décadas del siglo XVIII aparecen por primera vez en las haciendas del Tuy, la ficha acuñada en cobre, plomo o latón, con un valor de ¼ y ½ real para cancelar el trabajo de los primeros libertos que contratados en condición de peones asalariados. Es importante subrayar que la utilización generalizada de las fichas en las haciendas, se debió a la abolición de la esclavitud, durante el gobierno del General José Gregorio Monagas (1854). Los amos tenían que pagar un salario a los antiguos esclavos, ahora en condición de hombres libres. No había disponibilidad de dinero suficiente en circulación, aunque se acuñaron los famosos centavos negros o “Monagueros”. Lo cual propició el florecimiento de un sistema de control feudal, donde el trabajador recibía por sus labores unas fichas, en sustitución del dinero, cuyo valor de intercambio se limitaba a la pulpería, propiedad de la hacienda. En ese negocio, generalmente ubicado dentro de los linderos de la finca, vendía los productos que se consideraban necesarios para el consumo del peonaje. Estos trabajadores no tenían la posibilidad de comparar en otra pulpería. Los precios de los productos los establecía el amo de la hacienda. Todo este régimen económico-social configuraba un sistema de control y explotación humana, muy parecido a la esclavitud.

Centavo Monaguero o Centavo Negro.

     Las fichas las mandaba a acuñar el amo de hacienda, generalmente en cobre o bronce, llevaban el nombre de  la propiedad, algún signo o símbolo, el año de emisión y el valor. Las haciendas de café entregaban fichas representadas en valor de almud o fanegas, de acuerdo a la cantidad de café que recogían. Si era caña de azúcar, representaba el valor del trabajo de tumbar la caña. Entre las haciendas más recordadas por este régimen, el cual estuvo vigente hasta el gobierno del General López Contreras (1935-41). La gran posesión Mendoza ( Hoy Colonia Mendoza), Piñango ( Yare), Quebrada Honda ( Cúa),  Mopia (Santa Teresa), El Volcán (Santa Lucía), Tazón ( Cúa ), Marín ( Cúa), El Yagual ( Cúa), San José ( Cúa), Monterola (Ocumare del Tuy), La Magdalena ( Charallave).

Pulpería en Venezuela.

     La pulpería o “tienda de raya” como también se le denominaba, porque la firma del peón, en los libros de cuentas de la pulpería era una raya, pues en su totalidad eran analfabetas. Este sistema de “autonomía endógena”, le permitía al amo “Despacharse y darse los vueltos”, la hacienda tenía un poder total sobre la vida y bienes de la peonada ya que en su pulpería  se vendía  el aguardiente producido en el alambique de la finca, esto ocasionaba que generalmente el domingo el peón terminaba borracho y endeudado. También se vendía el papelón, el café, la caraota, el arroz, la sal, la carne salada o salpresa, el Kerosene, los fósforos, el queso blanco llanero, el pescado seco para la Semana Santa, la tela de zaraza y el liencillo, las agujas y el hilo de coser, no podía faltar el tabaco en rama, el chimó, el cigarro en mazo, velas de cebo, aceite de tártago para purgar a los muchachos, la manteca de cochino para freír, sombreros, alpargatas y las botas de vaqueta, calderos y ollas de barro.

     Habitualmente al lado de la pulpería de la hacienda funcionaba la cancha de bolas criollas y en algunos sitios  una gallera, mesas de blanco y negro o batea (Juego de azar), con estos divertimentos se cerraban el circuito económico  de explotación, se determinaba cual era el “consumo necesario” del peonaje y se les mantenía anclados a su unidad de trabajo.

Ficha de Hacienda El Trompillo 50 céntimos.

     Esta estructura económico-social se mantuvo  hasta la muerte del general Juan V. Gómez y sólo se superó en 1945 con la llegada al poder del gobierno cívico-militar de la Junta Revolucionaria de Gobierno, presidida por Don Rómulo Betancourt. Ese año el campesino enfeudado inició el éxodo y el desarraigo, se mudaban masivamente a los cerros caraqueños, dando origen a los círculos de pobreza y al país marginal, situación económico-social que no hemos podido superar hasta hoy.

     Es muy importante que las nuevas generaciones estén enteradas que hace apenas 70 años, así era la vida en estos valles, esa imagen bucólica de ensoñación que muchas veces se trasmite en las crónicas, hablando de lo hermoso que eran los trapiches papeloneros del Tuy, olvida las relaciones laborales y las condiciones de explotación que padecían los campesinos tuyeros.