Historia regional y local del Valle del Tuy

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EL DIA DE LOS FIELES DIFUNTOS

Por: Alex Arlandis Ortíz.

     El 2 de Noviembre, celebramos el día de los Fieles Difuntos, evento que se celebra en diferentes partes del mundo. Para entender esta tradición, comenzaremos con el día de los Santos. Al parecer comenzó, la fiesta de “Todos los Santos” en el siglo VIII. Es en el año 798 cuando Alcuino escribe y felicita al arzobispo de Salzburgo por fijar esta festividad dentro del calendario Romano de noviembre, que él le sugirió. Pero para otros, en especial, la propia Iglesia Católica, creen que nace en la decisión del Papa Bonifacio IV que el 13 de Mayo del 609 o 610, cuando consagró el “Panteón de Agripa” al culto de la “Virgen y los mártires”, comenzando así una fiesta para conmemorar a los santos anónimos, desconocidos por la mayoría de la cristiandad, pero que por su fe y obras, son dignos de la veneración por toda la humanidad. Es entonces cuando el Papa Gregorio III (731-741) el que cambia la fecha del 13 de mayo a la del 1º de noviembre.

     Por consiguiente, unos años más tarde en el 998, San Odilo, del Monasterio de Cluny, en el sur de Francia, nacido alrededor del año 962 y muriendo, el 31 de diciembre de 1048, siendo descendiente de la nobleza de Auvergne, este muy joven se convirtió en clérigo en el seminario de San Julián, en Brioude, entró a Cluny en el 991 y a finales del año de prueba, fue nombrado coadjutor del Abad Mayeul. Poco después de la muerte de este último (994) fue designado abad, siendo este, el quinto abad y recibió las órdenes sagradas. El añadió la celebración del 2 de noviembre en Cluny y sus monasterios, (probablemente no en 998 sino en 1030) de acuerdo a la enciclopedia católica y dicha fiesta fue enseguida adoptada por toda la Iglesia, para orar por las almas de los fieles que habían fallecido, por lo que fue llamada Fiesta de los “Fieles Difuntos”.

Entrada del Cementerio de Cúa, Años 70, Foto tomada por Manuel Vicente Monasterios.

     Se plantea entonces, al pasar muchas generaciones, en Europa era costumbre visitar a los familiares muertos, honrando sus lápidas con flores, convirtiéndose en una visita moral y obligatoria anual al cementerio, el día 2 de noviembre, ofician misas en memoria de los difuntos, esto servía para acortar los supuestos años de purgatorio en el más allá, por estar muy ligada a la festividad del día anterior, del 1º de noviembre día de “Todos los Santos”.

     En efecto, por la llegada de Colon al nuevo mundo, trajeron consigo nuevas tradiciones multiculturales, una festividad pagana del siglo VI antes de Cristo, por, “Los Celtas, del norte de Europa” que celebraban el fin del año, con la fiesta de SAMHEIN, que comenzaba la noche del 31 de octubre, que era el fin del verano y de las cosechas,  comenzando los días de frío y oscuridad, el dios de la muerte permitía a los muertos volver a la tierra, haciendo posible la comunicación entre vivos y muertos. Para protegerse se hacían grandes hogueras, preparaban alimentos (de allí los dulces), disfrazarse para pasar desapercibidos entre los muertos y no se los llevaran. Ellos se negaban a abandonar sus raíces y fiestas y las católicas.

     Sin dudas, la iglesia tomo la decisión que creando fiestas nuevas, que coincidieran con esta fecha y de similar apariencia, con las antiguas de estos pueblos, les sería más fácil controlar a los nuevos creyentes, sin que esto afectara su cultura e identidad  y así tomaron las fiestas de los santos y difuntos y otros menos creyentes Halloween.

     Resulta claro, la transición que se ejecuta en este momento donde se generan tres fuentes totalmente diferentes, la Anglosajona con sus festividades de HALLOWEEN, la del nuevo mundo, que es Espiritual en honor a los dioses y muertos y la Católica que es religiosa conocida como el día de los Santos Difuntos, diferencia esencial entre las ofrendas prehispánicas a los dioses y las actuales, ya con la influencia católica, son ofrecidas a los difuntos, a los santos y a la virgen.

Por esto, el día de los santos difuntos se ha convertido en una verdadera festividad nacional, que se extiende a lo largo de todo el territorio venezolano, parte de Centro América y Sur América. El dolor, la tristeza y el llanto por el ser querido que partió al mundo de los muertos, se entremezclan con el colorido, la fiesta, la alegría que caracteriza al venezolano, que sabe reírse de su propia tragedia para aligerar su pesar.

     Debemos pues, resaltar que en los últimos tiempos se ha generado, una nueva forma de festejo o desahogo de dolor con las muertes violentas en América latina, donde se sepulta al muerto con disparos de armas de fuego, drogas, bebidas alcohólicas, y actos relacionados con la vida del fallecido. En Venezuela esto se esta convirtiendo en tradición que contraviene al turismo y a la cultura, creando mas victimas.

     Observamos que, celebrar el día de muertos es una tradición de 100% natural en el mundo entero siempre se recordaran a los caídos en diferentes formas, que nada tiene que ver con el Halloween norte americano, más bien el de origen Católico o espiritual. El hecho de que esta fiesta haya llegado hasta nuestros días y penetrado fuertemente nuestra cultura es, en gran medida, por el enorme despliegue comercial y la publicidad engendrada en el cine hollywoodense y difundido por la televisión comercial, con fines mercantilistas.

     Precisemos antes que nada, que en Venezuela este día es parte de sus tradiciones y en el Estado Miranda, es un momento especial sobre todo en Cúa. Las costumbres o cultura, la religiosidad popular, cobra vida y se mezcla con las celebraciones de la iglesia católica. Esta creencia rescata, valores, y costumbres, a pesar de que es un lugar donde están los muertos, pero que también, hay vida artística, cultural, entre otras cosas.

    Evidentemente, los cueños, que visitan el cementerio, lo hacen con la intención de recordar, llevar flores a sus seres queridos que han fallecido, algunos prefieren colocar velas o simplemente sentarse a pasar un rato a meditar cerca de la sepultura de familiares o amigos en un ambiente que podríamos llamar alegre o festivo, y en algunos casos reunión familiar, oyendo la banda del Rosario de Cúa en honor a los muertos.

     Monasterios (2006) nos cuenta que “El Cementerio Municipal  inaugurado en 1904, ejerciendo la  presidencia municipal el General Luis Ramos, fue planificado en cuatro cuadrantes, haciendo una cruz hermosa de flores de Apamate, Amapolas y árboles de Olivo criollo. Esta belleza hoy también ha sido atropellada por la forma caótica en se han colocado las tumbas, sin respetar espacios, ni caminarías, la existencia del vandalismo  destructor, el robo de pequeñas cruces de metal, los floreros, las flores o cualquier objeto que los ladrones puedan vender  como chatarras, muy triste resulta que en nuestro pueblo  los difuntos no puedan  descansar en paz”

    Debe señalarse, que varias tumbas han aparecido con las tapas destruidas, bien sea por descuido o solamente por destrozarlas, los amigos de lo ajeno acuden en las noches y “por simple ociosidad” dañan las tumbas o quizás con fines esotéricos.

     De esta manera, el Prof. Manuel Monasterios Gómez, comenta en su libro que esos años la conmemoración del día de los difuntos en el mes de noviembre, tiene en la comunidad de Cúa gran importancia, con una característica que la hace única en Venezuela, la mayor cantidad de gente acude la cementerio en horas de la noche y el  cementerio se cierra  a  medianoche. Aunque últimamente la inseguridad obliga a las autoridades al cierre a las 8.00 pm. Con lo cual el hampa nuevamente forzó a cambiar una tradición.

     De hecho, allí también está el reflejo de las creencias de la gente, quienes han convertido por distintos motivos, a varias de las tumbas y a sus moradores, en personajes a los que se atribuyen múltiples milagros, entre ellos se encuentran Carmen González Alayón. Este día casi todas las tumbas tienen una luz, que según la tradición les guiara en el camino, después de haber compartido con sus vivientes familiares y amigos.

    En todo caso, el “Cementerio de Cúa” fácilmente se podría convertir en un parque muy atractivo para personas sin tabúes y en busca de alternativas, en primer lugar por ese aspecto antiguo que posee, los ilustres personajes que allí descansan, sus historias, arquitectura sepulcral, sus mitos, su ubicación, costumbres, entre otros.

    Desde la perspectiva mas general, los visitantes del cementerio de Cúa están esperanzados que el lugar este en buenas condiciones para que el día de la fiesta de los muertos puedan acudir al lugar a visitar los sepulcros. Esperan que se establezca vigilancia para que los vendedores de flores que se colocan en las puertas del lugar no especulen con los precios “como lo han hecho en años anteriores”, además que en los kioscos de comida lugareña, dulces criollos, el raspado, chicha, tizana, entre otros, también se delimiten los costos de esos productos.

     En resumidas cuentas, quizás dentro de algunos años, en Cúa los turistas incluyan entre otras cosas el cementerio como un lugar “interesante”, tal como sucede en capitales como París (Père-Lachaise) o Buenos Aires (La Recoleta).

MARIA TERESA CASTILLO. UNA TUYERA DE PROYECCION UNIVERSAL

Por: investigaciones TUCUY.

María Teresa Castillo.

     Queremos dese TUCUY.COM rendir un humilde homenaje, en nombre de las mujeres y los hombres del Tuy, coterráneos de la cueña más relevante del siglo XX.

    MARÍA TERESA CASTILLO nació en el mismo pueblo caluroso donde salieron venezolanos de la talla de José María Carreño, Ezequiel Zamora, Cristóbal Rojas, Emma Soler, Evencio Castellanos, Luis  Ordáz, Miguel García Mackle, para mencionar sólo algunos de los hijos e hijas ilustres de Cúa. Corría el año de 1908, la dictadura del General Cipriano Castro se balanceaba entre  el seudo nacionalismo y la enfermedad que lo obliga a dejar la presidencia en manos de su compadre el General Juan Vicente Gómez , quien aprovecha la oportunidad y lo saca del poder mediante un golpe seco, el 19 de diciembre de 1908. Nace María Teresa Castillo el 15 de octubre de aquel año, en la colonial hacienda de Bagre, propiedad de su familia, dedicada  a la producción de café para la casa exportadora Dumlop & Cia.

     Cúa era como todos los pueblos de la época, abandonada a su suerte, analfabetismo, pobreza y miedo caracterizaban la vida de una región donde apenas 50 años antes existía la esclavitud como motor de la economía, ya no era el amo o el caporal con el látigo y cepo quien imponía la autoridad, sino algún coronel de montonera, “chacharo” o “capachero”, como les llamaban despectivamente los centrales, a esos hombres de la montaña, acompañantes del General Castro que llegaron con la Revolución Restauradora del año 99 y se hicieron los nuevos amos de “la gran hacienda llamada Venezuela”. Generalmente eran aventureros que “tiraban la parada” en busca de dinero y poder, un coronel arbitrario, lujurioso y ladrón, lo primero que hacía era ponerle el ojo a las fincas más productivas y hermosas de la zona, luego le ponía el ojo a la hija del hacendado y por cualquier método: El matrimonio por conveniencia, hasta llegar al  encarcelamiento del propietario por “enemigo” del gobierno. Pasaba por obra de arbitrariedad, el abuso y la violencia de guerrillero” come casabe” a “señor feudal” de la región, amo y padrote hasta donde le alcanzaba la vista.

      Así fue como el hermano del general Juan Vicente Gómez: Don Juancho se hizo dueño de todas las tierras desde Cúa hasta Ocumare del Tuy, uniendo en una sola posesión los antiguos latifundios de los Condes y Marqueses, los “grandes cacaos” del período colonial, esas colosales haciendas cacaoteras, ya deforestadas, se les llamó la Gran Posesión Mendoza con una extensión de más 300 Km2. También el la zona de Santa Teresa se apoderó de la gran posesión Tumuso, que abarcaba el triangulo Santa Teresa, Charallave, Santa Lucía. Además Don Juancho Gómez, Hermano del Vicepresidente, era el Presidente del Estado Miranda, como se le denominaba en la época a la figura que hoy llamamos gobernador. La capital del Estado Miranda  estuvo en Ocumare del Tuy desde  1904 hasta 1927.

     Ser hacendado, en aquellos años era estar sometido a la presión terrófaga de los Gómez, quienes ya tenían el monopolio de todos los mataderos del país. Venezuela todavía no se perfilaba como país productor de petróleo. El General Gómez en 1908 representaba el poder económico surgido a la sombra del gobierno del parlanchín General Cipriano Castro; éste se había convertido en un escollo, por sus desplantes ante las potencias mundiales, para los nuevos ricos que buscaban el poder sin Castro. Un castrismo sin Castro representado por el hombre que se había transformado, en nueve años de ejercicio de la Vicepresidencia de Venezuela, en el verdadero y máximo poder económico y político del país.

     En esa época semifeudal nace María Teresa, en un medio social muy duro para sobrevivir y progresar y si se era mujer el único destino era “parir como Dios manda” y obedecer, primero al padre y luego al marido. Esto se cuenta hoy y no se tiene la dimensión exacta de lo poco que significaba en la Venezuela de comienzos del siglo XX ser mujer. La mayoría de los espacios eran ocupados por los hombres, una señorita “digna” no podía, estudiar sino en colegios de monjas, solo en Caracas y algunas capitales. La formación era para ser madre “ejemplar”: Perfecta ama de casa, soportar las “queridas” que su marido tenía, pues eso era normal y aceptado socialmente, la esposa era una “sierva”, nacida para sufrir pacientemente, eso si con mucha dignidad,  sin derechos sociales, económicos y mucho menos políticos.

      Una joven si los 18 años no se había casado, se decía que se había quedado para “vestir santos”. Si una mujer tenía que trabajar fuera de casa era calificado en aquella sociedad venezolana como “fin de mundo. Una mujer respetable tenía que estar en su casa y salir acompañada por un hombre de la familia, solo las muchachas del servicio de adentro salían solas. Uno de los primeros trabajos que cumplieron las mujeres fuera de su casa  fue como operadoras de los teléfonos de manillita y con las primeras máquinas de escribir, empezó muy tímidamente, entre familiares con bufete, la figura de la mecanógrafa.

El escritor argentino, Julio Cortázar, conversa con María Teresa Castillo, compañera de Miguel Otero Silva, en Macondo, antigua casa  de Otero Silva ubicada en Caracas, hoy demolida.

     En esa Venezuela, tan lejana en el tiempo, en las costumbres y en los valores, le tocó nacer, crecer, formarse y sobre todo luchar par a María Teresa Castillo como paradigma de la mujer venezolana del siglo XX, como la máxima representante del mundo cultural venezolano, de las inmensas tareas de las pioneras para alcanzar la igualdad ciudadana. En nuestro país la máxima discriminación no era contra el negro, sino contra las mujeres, pues no contaban ni siquiera con el apoyo de la familia, cuando querían abrirse paso en el mundo masculino.

     María Teresa llega a Caracas muy niña, una aldea de 300.000 mil habitantes; una joven inquieta, se le hace imposible ingresar a la Universidad, pero sigue muy de cerca los acontecimientos de la juventud universitaria del año 28. Tiene sus primeros contactos con los movimientos sociales de izquierda marxista existentes clandestinamente en Venezuela.  La dictadura gomecista, atornillada en el poder, durante 20 años, no daba tregua a la represión en las tenebrosas mazmorras de las fortificaciones españolas de Puerto Cabello y Maracaibo, en la famosa Rotunda de Caracas, el los campos de concentración existentes en las carreteras del país. Se contaban por miles en ese entonces los presos políticos quienes además cargaban con unos grilletes del período colonial, con un peso de más 60 kilos. Entre esos jóvenes opuestos al dictador, estaba su futuro esposo el gran escritor, poeta, periodista y humorista Miguel Otero Silva.

     La muerte de Juan Vicente Gómez abre las compuertas del siglo XX, por primera vez se ve una luz en oscuro túnel que venía desde el siglo XIX. Es cierto que el gobierno del General López Contreras ordena la demolición de la Rotunda y se lanzan al mar los grillos en Puerto Cabello, pero eso no significó el cese de la represión, del 36 al 40 se persiguen como “enemigos de la patria” a los llamados comunistas como Rómulo Betancourt, Jóvito Villalba, Miguel Otero Silva, Juan José Palacios, José Antonio Mayobre, Raúl Leoní, Manuel Ramón Oyón ( de Ocumare del Tuy),Rodolfo Quintero, Miguel Acosta Saignes entre otros y se decreta la expulsión del país, La cárcel del cerro El Obispo ocupa el espacio de la Rotunda.

     María Teresa Castillo, quien venía luchando desde la época gomecista junto a mujeres del temple y tenacidad de una Mercedes Fermín, desde la Federación de Maestros, fundada por Luís Beltrán Prieto en el año 31, Ana Mercedes Pérez, la primera reportera que tuvo Venezuela, Carmen Clemente Travieso, Imelda Campos, primera mujer que lanza como oradora ante una multitud en el Nuevo Circo de Caracas para condenar los hechos del 14 de febrero del 36; Luz Machado de Arnao, Ida Gramcko, Josefina Palacios. La mujer venezolana se abría paso y participaba en la construcción de aquella Venezuela, todavía sin instituciones sólidas, buscando el camino democrático, después de la muerte de Gómez.

     María Tersa Castillo pasó un año detenida en la Jefatura Civil de la Pastora, por su vinculación como activista del movimiento comunista de la época, por revoltosa, la detuvo la policía repartiendo panfletos prohibidos y un periódico hecho por ellos mismos denominado “Aquí está” y también el semanario Tribuna Popular, órgano de Partido Comunista Venezolano en la clandestinidad.

     Todas esa luchas de la mujer venezolana y sin embargo  no tenían derecho al voto, mucho menos a ser electas para cargos representativos, los prejuicios todavía se mantenían y fue en el año 47, con la nueva Constitución aprobada por la Constituyente del trienio adeco, donde se estableció que las mujeres tenían derechos políticos, al igual que los analfabetos y se instituyó el voto, directo, universal y secreto, como piedra angular del sistema democrático representativo. En el año 1941 habían egresado sólo 5 mujeres de los claustros de la U.C.V. La primera mujer electa para un cargo representativo (Asamblea Constituyente 1947), fue la poetisa Lucila Velásquez, la primera mujer concejal fue Margot Boulton de Bottome, en Distrito Federal 1947. La primera mujer que se graduó de ingeniera civil en Venezuela fue otra cueña,  la Dra. Elena Quiroba en 1944.

     La actividad cultural organizada tiene antecedentes que se remontan al siglo XIX, en la ciudad de Caracas, pero en el año 1931 por iniciativa de María Luisa González Gragirena de Escobar, motivada por la necesidad de abrir un espacio a la mujer en el mundo de la creación intelectual y artística se funda el Ateneo de Caracas, tiene su primera sede entre las esquinas caraqueñas de Marrón a Cují y durante doce años es presidido por María Luisa Escobar. También fueron Presidentes del Ateneo: Anna Julia Rojas, Luz Machado, Alicia Larralde, Ana Mercedes de Morales Lara, Conny Méndez y después de la caída del dictador Marcos Pérez Jiménez en 1958, es electa como presidenta María Teresa Castillo. Quien venía de ser reportera de Ultimas Noticias en 1941, integrante de la primera promoción de Periodistas de la U.C.V., Luchadora contra las dictaduras desde la época gomecista, exilada durante el régimen perezjimenista.

     María Teresa tuvo la visión necesaria para comprender que las luchas sociales y políticas carecen de base si no se alimentan del quehacer cultural y que la pervivencia de los valores de una nueva sociedad que nacía con el 23 de enero de 1958, no podían tener solamente el sustento político, era necesario promover las manifestaciones más altas del espíritu y es así como el Ateneo de Caracas se convierte en promotor de una compañía estable de teatro, dirigida inicialmente por Horacio Peterson y a partir de 1976 por Carlos Giménez con el nombre de Rajatabla. Se crea el Centro Latinoamericano de Creación e Investigación Teatral, institución que ha recibido el respaldo nacional y el apoyo económico de la UNESCO. Bajo su auspicio se han organizado y celebrado en Caracas varias ediciones del Festival Internacional de Teatro, hoy imitado positivamente por ciudades como Bogotá.

     Además del desarrollo de una labor editorial, biblioteca, sala de exposiciones, dos salas de teatro y conciertos.

     El Ateneo de Caracas presidido por nuestra coterránea María Teresa Castillo es hoy un modelo a seguir, no solamente por diversos Ateneos de Venezuela, sino a nivel continental. Es una lastima que los actuales promotores de la cultura oficial, no reconozcan los méritos y la obra de María Teresa Castillo cuando llega a los 100 años de fructífera vida, María Teresa como persona no necesita de ese reconocimiento, pero si su obra que es el Ateneo de Caracas. María Teresa tiene en su haber las más altas condecoraciones que se otorgaban en la desaparecida Unión Soviética, las más altas otorgadas por Cuba, Francia, UNESCO, la mitad de los países europeos, Latinoamérica e incluso de EE.UU. y los más importante tiene el reconocimiento de los  artistas y creadores venezolanos, de su pueblo al que le ha dado lustre y tal vez es más humilde pero con el más grande de los amores y del respeto a su figura, el de los tuyeros y especialmente el de los cueños.

     No podemos terminar estas cortas expresiones de justicia, sin decir: Ojalá Venezuela tenga en las nuevas generaciones, la fuerza juvenil, la rebeldía, la inconformidad, la capacidad organizativa, el humor, la visión, la tenacidad y el amor por Venezuela de María Teresa Castillo a sus 100 años.

Falleció el 22 de junio del 2012 en Caracas a la edad de 103 años.

María Teresa Castillo en Compañía de Alejo Carpentier.