Historia regional y local del Valle del Tuy

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El niño y la bruja

Por: Edgar Rivero

     El olor del café recién hecho se entremezclaba con los sueños de aquel pequeñuelo que yacía envuelto entre las cobijas dando vueltas sin sentido, se había acostado muy cansado la noche anterior por las correrías y asustado, porque su padre había encontrado una mapanare en el gallinero matándola de un certero machetazo, la noche se vestía de un negro intenso y solo la luz de una vela que sostenía su hermano podía alumbrar a su padre que con la respiración entrecortada, un corazón dando tumbos y un sudor frío, pasaba el susto. Habían salido a buscar huevos para la cena.

         ¡Cristofué! ¡Cristofué!

         Antero abre los ojos impresionados y se levanta corriendo hacia la ventana que daba al cuarto y en la cima de un tamarindo logra ver al ave que lo acaba de despertar.

          ¡Cristofué! ¡Cristofué!

          ¡Anterooo! A levantarse pa’ que le lleve el desayuno a su taita y  a su hermano.

          ¡ Ya me desperté ma’!

          ¡Cristofué! Cristofué!    

      Antero le lanzo una mirada picara al ave que se fue a otro árbol con un suave planear a continuar con su característico canto, luego Antero salió afuera de la casa y se lavó la cara con el agua que estaba en una tapara para ahuyentar lo que le quedaba del sueño. Al regresar nuevamente a la casa de bahareque donde vivían, se colocó sus alpargatas y  mientras lo hacía se acordó de aquella linda señorita del pueblo y de los zapatos que llevaba puesto y de cómo le dio pena aquel día, pero eso ya no le importaba porque estaba en su campo y a sus anchas.

           ¡Écheme la bendición maita! Arrodillándose a continuación.

           ¡Dios me lo bendiga mijo! Ahí está su desayuno.

       Una arepa hecha con el maíz que fue pilado al atardecer, un rico queso, suculentas caraotas y leche fresca esperaban al niño.

           ¡Antero come rápido mijo que su taita lo espera! (más…)

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Ocumare del Tuy en 1825, “Historias Mirandinas”

Por: Juan de Dios Sánchez.

     Las tierras y poblados que forman hoy el municipio Tomas Lander de los Valles del Tuy eran, en 1825, tierras del llamado Cantón de la Sabana de Ocumare, que limitaba con los cantones de Santa Lucía por el este y con el de Petare, al sur con los cantones de San Sebastián y Orituco y al norte y oeste con los de Caracas y La Victoria. Su capital era la ciudad de Ocumare que había sido erigida parroquia eclesiástica el 7 de febrero de  1693 y tenía una superficie de 23 leguas cuadradas, cuyas tierras fértiles y clima templado pero agradable la hacían ser el centro de acción de la zona.tomas 

     El cacao era la principal producción de setenta de sus haciendas en las que se alzaban, ricas y pródigas, casi 800 mil arboles de cacao. La producción de café iba en segundo lugar ya que, en casi 80 plantaciones se superaban el millón 700 mil árboles de café. La producción de añil, de caña de azúcar, de arroz, maíz y algodón completaban una zona de alta calidad y riqueza. Más de 30 haciendas de café, servían como eficientes productores mientras que los plátanos, cambures, yuca y muchas otras plantas y raíces alimenticias completaban el círculo de producción que permitía una buena calidad de vida para sus habitantes.

     La Sabana de Ocumare tenía bueyes, mulas de cargas, burros, caballos, yeguas, más de 50 mil reses, cabras, carneros y cerdos completaban el cuadro de animales de tarea y de alimentos. Abundaba la cacería mientras que sus bosques, producían maderas de gran calidad estando limitada su producción mineral a almagre, piedras de chispa y yeso.

     El Cantón Sabana de Ocumare estaba formado por cinco parroquias que eran Ocumare, San Francisco de Yare. Cúa, Charallave y Tacatá, de cuyas ubicaciones guarda la crónica de aquellos tiempos deliciosas descripciones donde se destacan de modo esplendido sus ríos y quebradas y otros accidentes geográficos.

     Casi once mil personas donde se sumaban más de 6800 mujeres libres o esclavas, ya casadas, solteras, párvulas y jóvenes así como 5 sacerdotes y más de 1800 hombres entre libres y esclavos era la base poblaciones de Ocumare en 1825. Casi tres mil niños completaban la cifra señalada de 11000 habitantes en las parroquias de la Sabana de Ocumare en 1825.