Historia regional y local del Valle del Tuy

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MEDICINA FOLKLÓRICA TUYERA: EL ONOTO

Por: investigaciones TUCUY.

     En todos los pueblos del Tuy había por lo menos un “curioso”, eran aquellas personas que habían recibido por tradición oral los conocimientos de la medicina folclórica, sabían utilizar las plantas “los montes”, conocían el poder mágico de la ruda para atraer la buena suerte, la zabila para alejar los maleficios, el llantén para la gastritis y las úlceras estomacales, recomendaban el hueso del rabo del cachicamo utilizado como anillo en el dedo meñique curaba el vértigo y el anillo de casco de burro para desaparecer las hemorroides. Para una descompostura articular tenía fama Don Rafael Delgado en Cúa, quien con fe y oraciones, curaba huesos y dolores. El mal de ojo tenía su contra en el azabache y sólo lo curaba quien sabía de oraciones, incluso muchos médicos terminaban llevando sus hijos para que los rezaran  y los libraran del mal de ojo.

     La culebrilla,  se curaba con tres tipos de yerbas y los rezos. Las famosas “garrapatas puestas” solo era posible eliminarlas con los conjuros y los rezos. Hasta los gusanos del ganado se curaban con la fuerza de los rezos.

Planta de Onoto o Bixia Orellana.

    Es un mundo donde se combinan África, América y Europa, conocimientos ancestrales, la magia y la botánica. Iniciamos acumulando algunos elementos de esta tradición oral, de la sabiduría popular, con la finalidad de divulgar la forma como se curaban nuestros abuelos de los males físicos y “puestos” No queremos, ni pretendemos hacer de “curiosos” como llamaban a quienes manejaban estos conocimientos folklóricos, nuestro interés es eminentemente cultural para que no se pierda la tradición. Recuerde que sólo los médicos graduados en universidades reconocidas están facultados legalmente para prescribir medicamentos.

    Achote (conocido con el nombre de Onoto). El nombre científico es Bixia Orellana, tiene un origen americano, los indígenas lo utilizaban como repelente contra insectos, para protegerse del sol, para adornarse, para teñir tejidos, Es un colorante natural para los alimentos, el hermoso color de la hallaca venezolana es el aceite onotado. El color de los “chitos”, incluso hasta el queso amarillo nacional lo lleva entre sus ingredientes.

     Los abuelos  se aplicaban las hojas de onoto para los dolores de cabeza y de la cara, nerviosos o irritación; se tomaba en buches para las inflamaciones o escoriaciones de la boca, y en lavativas en las enfermedades del recto.

     Poniéndose las semillas en buena cantidad de agua caliente por algunas horas, y restregadas después hasta que se desprenda la tinta que ellas contienen, se encontrará a poco tiempo cubierto el fondo de  una vasija de una masa o sedimento rojo, el cual, después de decantada el agua, se pondrá a secar al sol.

     De estos polvos se disolverán unos 10 gramos en una copa de cocimiento fuerte de la raíz de brusca, el cual se tomará por la mañana y a la noche después de endulzada, como un eficaz remedio para los problemas de menstruación. La misma dosis en agua de lechuga o de saúco se toma para el asma, problemas bronquiales y disneas: y con muy poca agua de modo que quede espesa, se pone con unas plumas  para las erupciones de la piel y para  cualquiera otra irritación. Incorporado el polvo con aceite de oliva, cura las quemaduras, impidiendo que se levanten ampollas.

    Los gargarismos compuestos de agua de arroz con una cucharada de vinagre y los polvos señalados, son muy efectivos para la inflamación de amígdalas, y en buches para las ampollas de la boca  Para el ahogo de  los niños por exceso de tos y aun para el asma en general, se ponen las semillas dentro de un lienzo no muy tupido y bien atado se coloca en una vasija a la cual por la noche se pone  agua natural suficiente para beber al día siguiente.

El cocimiento de las semillas, endulzado con papelón es efectivo para desintoxicar el hígado  y desinflamarlo.

Estos son algunos de los usos del Achote, Onoto o Bija, maravilla de la botánica americana y tropical.

Fuentes: Tradición Oral Gerónimo Pompa, “Medicamentos Indígenas”, Distribuidora Continental, 1958 

LECHE DE BURRA (Licor de los dioses)

Por: Manuel V. Monasterios G.

     Antes de la aparición del producto comercial denominado Ponche Crema, los hogares venezolanos, en especial en la región del centro del país, disfrutaban en diciembre, o en cualquier época del año que mereciera un brindis especial, de una bebida de sabor muy agradable, parecido al ponche español o al sabayón o zabaione italiano. Su elaboración exigía un punto de temperatura adecuado en baño de maría, se batían 10 yemas de huevo, 600 gramos de azúcar, una taza de leche, una taza de vino marsala o de brandy, un palito de vainilla y ron bueno al gusto. El secreto era batir y batir hasta que diera punto. Era un arte  lograr ese punto sin que se formaran grumos. El orgullo de la familia era que los invitados ensalzaran ese ponche casero.

     Hasta que se le ocurrió a un señor llamado Eliodoro González P. una fórmula para elaborar un ponche con el mismo sabor casero, sin tener que batir y batir y con el más grande secreto: Podía durar años sin dañarse fuera del refrigerador.

     Desde el último cuarto del siglo XIX los venezolanos conocieron los potes de leche condensada, inventados y patentados por Gail Borden, texano que industrializó el producto. Fueron la leche condensada norteamericana y las sardinas francesas, los primeros enlatados que conocimos. Al mismo tiempo la creatividad y la inventiva venezolanas no se hicieron esperar, así se le ocurrió, posiblemente a algún ama de casa, hacer un ponche sin necesidad de batir huevos, o tener que pagar los 3 bolívares que valía la botella de Ponche Crema. Se inventó un producto tan bueno, duradero y barato que competía con el industrial.

     Así  nació la famosa LECHE DE BURRA, nombre  asociado con el sabor dulce que tiene la leche de los jumentos y que, según afirmaban las abuelas, era magnifica para criar a los recién nacidos fuertes y sin padecimiento de enfermedades. Hoy utilizada en la cosmetología, tal como lo hacía Cleopatra para mantener la tersura de su piel.

   Nota: Hay una leche de burra en tierras falconianas que se elabora con el cocuy “cachicamero” o callejonero.

 

                                   LECHE DE BURRA (Tradicional)                 

                                    (Bebida popular, especie de ponche)

Ingredientes:

Dos potes medianos de leche condesada.

Una botella de ron  blanco.

Agua necesaria para adelgazar la leche. (Aproximadamente el volumen de 2 potes de leche condensada)

Modo de preparar:

     En un recipiente grande se pone la leche condesada, se saca lo que quede en el pote con agua helada. Poco a poco se va añadiendo el contenido de la botella de ron blanco y se bate con una paleta de madera. Luego se añade la cantidad de agua indicada  para adelgazar la leche condesada. El producto resultante debe quedar de un color lechoso. Si se quiere, puede agregar ensalada de fruta picadita para consumir de inmediato o se embotella y se guarda en la nevera.

 

                        LECHE DE BURRA (Moderna)

Ingredientes:

Una caja de polvo para hacer flan.

Una lata de leche condesada.

Un litro de ron blanco.

Una Taza de agua.

Modo de elaboración:

     Se mezcla un paquete de polvo para preparar flan de vainilla con una lata de leche condensada, se cocina en baño de maría, agregando una taza de agua, sin dejar hervir, hay que remover constantemente por cinco minutos. Apagar el fuego agregar una botella de ron, dejar reposar para enfriar. Manténgase refrigerado para que no se corte. Batir y añadir hielo para servir.

ZAMURITO CUEÑO.

Por: Investigaciones TUCUY.

     Se pierde en el tiempo el origen de esa bebida tradicional del pueblo cueño, en la época de los grandes trapiches se producía el mejor aguardiente del país, Cúa en el año de 1876, dos años antes del terremoto de 1878, según el censo de población y económico ordenado por Guzmán Blanco producía 392.000 litros de aguardiente de caña. Era el mayor productor de esta bebida en los valles del Tuy.

     Herencia de la sabiduría popular en los viejos botiquines se maceraba con el aguardiente hojas de Berro, de malagueta, de malojillo, fruta de burro, torco, incluso habían frascos donde se podía ver una serpiente conservada en el licor; cada una de estas bebidas tenía un uso terapéutico.

     No sabemos  a quién se le ocurrió unir el aguardiente, con vino, ciruelas pasas y un toque muy leve de nuez moscada o canela y azúcar así nació una bebida de color oscuro que daba el vino y se le llamó, por esa razón Zamurito, en diminutivo del Zamuro (Ave de rapiña carroñera) conocida en otros países como Zopilote (México), gallinazo (Colombia), buitres negros.

Receta recogida de la tradición oral en el pueblo de Cúa:

POR UN LITRO DE AGUARDIENTE O RON BLANCO

UN LITRO DE VINO TINTO, MOSCATEL O VERMOUHT CINZANO, ESTO DEPENDE DEL BOLSILLO DEL FABRICANTE.

800 CC  DE AGUA.

300 GRAMOS DE AZÚCAR

UNA PIZCA DE RALLADURA DE NUEZ MOSCADA (OPTATIVO)

200 GRAMOS DE CIRUELA PASA

PROCEDIMIENTO:

     Se hace un jarabe claro con la azúcar y el agua, con la finalidad de diluirla

     En recipiente que tenga tapa un frasco bocón de  los grandes se unen todos los ingredientes: Aguardiente, vino, jarabe, ciruelas pasas, nuez moscada se revuelve bien y se deja macerar para consumir por lo menos ocho días.

     Se acostumbraba a servir en vaso de casquillo con una ciruela adentro, luego con los años se comercializaba en botellas, con la llegada del refrigerador se servía bien frio.

     Famosos bares y botiquines de Cúa todavía hoy están en el recuerdo gustativo de generaciones anteriores. Tucuy recopila información y la da a conocer para que quienes lo probaron alguna vez por lo menos intenten hacerlo y le den un gusto a su paladar y a sus recuerdos. Y quienes no lo probaron lo hagan.

     El sabor del “Zamurito” dependerá de la calidad de los productos a utilizar en la fabricación, es preferible el ron blanco al mal aguardiente de hoy, se recomienda el vino de mesa tipo moscatel, para hallacas, pero el que hacen hoy no sirve es mejor un tinto chileno, español, portugués o italiano o vino cinzano y se suben 80 gramos de azúcar al jarabe. En mis experimentaciones prefiero el tipo cinzano. Mayor costo pero mayor calidad.

    Para fabricar mayor volumen aumente proporcionalmente las cantidad de los ingredientes, mediante una simple regla de 3.

Y brindemos por la Cúa que se nos fue.

Pelotas de La Magdalena.

Por: Manuel V. Monasterios

Dulces Criollos.  Delicia de los abuelos.

     Me invitaron a La Magdalena, jurisdicción del Municipio Rafael  Urdaneta, aunque la mayoría de sus habitantes se consideran vinculados a Charallave y no a Cúa. En este caserío, otrora gran productor de café, piñas y quesos de mano, celebran “La Feria de la Pelota”. Cualquier persona desprevenida, se imagina que es una feria relacionada al deporte del beisbol o la pelota como le decimos los venezolanos. Pero no es así, la festividad es iniciativa de los lugareños para rescatar una tradición gastronómica casi perdida: “La elaboración y venta de Las Pelotas”. Un manjar de dulce sabor, envuelto como la hayaca o el bollo, en hojas de plátano; cuyo origen se remonta a la época  colonial.

     Felicitamos esta iniciativa e invitamos a los habitantes de este hermoso  caserío tuyero a mantener todo el año la fabricación y venta de  este dulce tradicional, para que se conozca y disfrute nuevamente.

     Hemos recogido una receta muy antigua, en un viejo cuaderno que perteneció a Doña Ana Teresa Mirabal (fallecida). Digna heredera de la tradicional manera de cocinar en los fogones tuyeros del siglo XIX.

     Esta receta en su versión original se elabora con maíz blanco pilado y molido después de tenerlo 5 días en agua, la cual se cambia cada 12 horas y se cocina después de  molido.

INGREDIENTES:

½ kilo de maíz blanco pilado

100 gramos de arroz

Agua que cubra el maíz y el arroz

Una raíz de jengibre (Pequeña)

1 panela o medio papelón (Equivalente a Medio kilo)

¼ de kilo de azúcar

5 hojas de limonero tiernas

1 kilo de hojas de plátano (Utilizadas para hayacas)

Procedimiento:

     Cinco días antes de la preparación de las pelotas, se lava bien el maíz, se coloca un una olla con suficiente agua que le cubra, cada 12 horas se cambia el agua, el último día se agregan los 100 gramos de arroz.

     Se lava, se escurre y se muele, conjuntamente con el arroz.

     Se obtiene una harina, se le agrega agua suficiente y se revuelve, se cuela con colador de alambre cubierto con un lienzo, todo dentro de una olla donde se va a cocinar.

     Se agrega el jengibre picadito y pelado, el papelón, la azúcar, las hojas de limón y la sal.

     Se coloca a fuego fuerte se revuelve con una paleta.

     Cuando se convierte en una crema espesa, se  apaga la llama, sin perder tiempo se pasa por un colador, para sacarle los residuos de jengibre.

      Previamente se cortan y limpian   las hojas de plátano, en pedazos de unos 25 centímetros por lado.

     Con un cucharón se vierte la crema espesa en la hoja, calculando un tamaño apropiado.

     Se doblan las hojas, colando las puntas hacia abajo, sin amarre, se meten a la nevera para que cuajen y se dejan el tiempo suficiente para que la hoja le trasmita a la masa su delicado aroma.

     Lista las pelotas y preparados para probar una exquisitez de nuestra cocina criolla.

     Si no le gusta cocinar visite  La Magdalena, (Vía Charallave, o Vía Quebrada de Cúa). Allí las hacen para usted. De paso conozca este tesoro turístico del Tuy.

JUAN SABROSO

Por: Juan Vicente Monasterios

     Hablando de la batata, esta hortaliza pertenece a la familia de las convolvuláceas existiendo más de 400 variedades, se destaca por su alto contenido de potasio, es por ello que especialistas le recomiendan a personas con problemas de hipertensión, ya que por su gran aporte mineral previene el aumento de tensión arterial. Debido a que posee hidratos de carbono, la batata es un nutriente energizante, recomendado a personas que hacen mucha actividad física así como a los niños; por su gran contenido en vitaminas y minerales es ideal para mejorar los estados de cansancio, fatiga y debilitamiento físico.  Por su acción astringente ayuda a eliminar tóxicos depurando el organismo. Para hoy la presentaremos como un dulce en combinación con otra fruta como lo es la piña, su nombre es Juan Sabroso. 

Ingredientes:

2 Kg. de Batatas.

1 Kg. de Azúcar

½ litro de Leche.

2  Cocos.

Canela en astilla.

1 litro de jugo de Piña.

Preparación:

     Se lavan y se pelan las batatas y se ponen a cocinar. Luego se pelan y se rallan los cocos y se hierven en ½ litro de agua de 3 a 4 minutos; se retiran del fuego, se le agrega la leche y se cuelan en un paño exprimiéndolo muy bien para que suelte el gusto. Cuando las batatas están blandas se escurren y se muelen o licuan con la leche de coco. Se le agrega el jugo de piña y el azúcar y se lleva a fuego, moviéndolo constantemente hasta que se le vea el fondo al recipiente. Se retira del fuego, se vacía en una dulcera y se  deja reposar. Se decora con canela en astilla.

NOTA: la información sobre la batata fue tomada de la página Consumer Eroski, guía.de alimentos en Internet.