Historia regional y local del Valle del Tuy

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FRANCISCO TOSTA GARCÍA

Subido por: Iván López

     Nace en Charallave, Edo. Miranda, el 1º de Enero de 1846. Político, militar venezolano y candidato presidencial. Se destacó también como escritor costumbrista, historiador, periodista y novelista. Fueron sus padres Alejandro Tosta, comerciante, y Manuela García. A pesar de nacer en Charallave pasó su infancia en Caracas. Los sólidos conocimientos humanísticos que desarrolló a través de su vida los adquirió de forma autodidacta. 

     Amigo y partidario de Antonio Guzmán Blanco, entró con él a Caracas en abril de 1870. Diputado por el estado Guárico (1880), gobernador del Distrito Federal (julio de 1880), fue el organizador del estado Guzmán Blanco (1881) y el jefe de las Milicias del Distrito Federal (1881). Luego fue presidente de la Cámara de Diputados en las sesiones de 1882, 1883, 1884, 1885 y 1886, así como presidente del recién creado estado Guzmán Blanco (1883) y diputado por el Distrito Federal (1886). Presidente de la comisión de Diputados para la constitución del Congreso (1888), apoya la candidatura presidencial del general Joaquín Crespo, siendo apresado el 21 de junio y permaneciendo 2 meses en La Rotunda.

Francisco Tosta García, Imagen tomada del Cojo Ilustrado Nº 69 del 1 de Noviembre de 1894General Francisco Tosta García, Imagen tomada del Cojo Ilustrado Nº 69 del 1 de Noviembre de 1894.

     Aunque es amigo de Juan Pablo Rojas Paúl, tras su liberación decide mantenerse alejado de la vida pública desde 1888 hasta 1892. Después del triunfo de la Revolución Legalista en 1893, fue electo diputado por el Gran Estado Los Andes a la Asamblea Nacional Constituyente, en la que actuó como secretario. Enviado extraordinario y ministro plenipotenciario de Venezuela en los Países Bajos (1894), fue gobernador del Distrito Federal (1895) y ministro de Fomento (1896). Candidato a la presidencia de la República (1897), figuró como senador de la oposición durante la presidencia de Ignacio Andrade (1898).

     En 1901 fue representante del estado Miranda en la Asamblea Nacional Constituyente y vicepresidente de la misma. Senador por Carabobo (1904); fue representante de Venezuela en el Congreso Bolivariano reunido en Caracas en 1911 y miembro del Consejo de Gobierno (1913). Los últimos años de su vida los dedicó a la Academia Nacional de la Historia de la que fue electo individuo de número en 1906 y en la cual se incorpora el 25 de marzo de ese mismo año. Su trabajo de incorporación versó sobre el Congreso de Panamá. Como periodista, fue redactor de La Causa Nacional en 1889, en compañía de Eduardo Blanco y de El Pabellón Amarillo (Caracas) en 1878. También escribió zarzuelas tales como: Don Pantaleón y El Oro de Bascona, arreglada a la escena española. Como escritor utilizó el seudónimo de “K Lendas”. Dejó importantes obras como escritor costumbrista. Autor de los Episodios venezolanos influido por los Episodios nacionales de Benito Pérez Galdós, se detuvo en la crónica para contar la historia de Venezuela a partir del 19 de abril de 1810. En total escribió tres novelas: Don Secundino en París, Jacobilla y Memorias de un Vividor.

De su extraordinaria gestión realizada como Ministro plenipotenciario ante los Países Bajos, en el Cojo Ilustrado del 1 de Noviembre de 1594 se publicó lo siguiente:

Texto tomado de la Revista El Cojo Ilustrado Nº 69 del 1 de Noviembre de 1894Texto tomado de la Revista El Cojo Ilustrado Nº 69 del 1 de Noviembre de 1894.

Publicación1Texto Tomado de la Revista El Cojo Ilustrado Nº 69 del 1 de Noviembre de 1894.

Muere en Caracas, el 10 de Noviembre de 1921.

Texto biográfico tomado de venezuelatuya.com.

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ENTREVISTA DEL GENERAL PÁEZ Y DIONISIO CISNEROS EN EL TUY.

Por: Manuel V. Monasterios G.

José Antonio Páez.

     En 1831 el General José Antonio Páez (Presidente de la República)  y el bandido  Dionisio Cisneros (El último Realista)  se entrevistaron  en las cercanías de Ocumare del Tuy.

     La Batalla de Carabobo no significó la desaparición total de la resistencia armada realista en territorio venezolano, en las montañas de la Cadena del Interior al sur de los Valles del Tuy, en los límites con los llanos de Guárico, en los altos de Guatopo, se mantuvo una guerrilla, de más de doscientos bandidos, capitaneados por Dionisio Ramón del Carmen Cisneros Guevara, sargento del “Ejército Español” durante la guerra de Independencia. Entre 1821 y 1832 se dedicó con ferocidad y violencia al pillaje, al secuestro, al cobro de “vacuna de protección” en nombre del Rey Fernando VII, desconociendo al gobierno de Colombia, representado en el Departamento de Venezuela por el General José Antonio Páez.

     La situación de anarquía representó un grave problema para encausar positivamente la producción agropecuaria de los Valles del Tuy, granero y despensa de la capital. Es el mismo General José Antonio Páez en su” Autobiografía”  es quien narra los hechos de este encuentro con Cisneros, el cual resumimos:

     Los hacendados abandonaron los campos tuyeros, la escases de comida en Caracas, especialmente de maíz para la elaboración de arepas, obligó al gobierno a la búsqueda de una solución, el mismo Arzobispo de Caracas Dr. Méndez se queja ante el General Páez de la ausencia del pan de maíz. El Gobierno comisiona al General Felipe Macero, en septiembre de 1830, para que busque en sus madrigueras al bandido Cisneros, éste se escurre por los caminos que solo él conoce, se hace casi imposible someterlo, sin embargo capturaron a un hijo de Cisneros y lo trasladaron a Caracas. El general Páez  considera oportuno llevar adelante un plan distinto para vencer al bandido Cisneros, para lo cual asume una postura de protección y cariño con el muchacho, lo colocó en un colegio, lo vistió, le puso zapatos, lo cual era considerado en aquella época como un ascenso social. El General Páez decía que si le podía poner unos zapatos a Dionisio Cisneros estaba seguro que abandonaría el monte y sus acciones de pillaje guerrillero. Además le sirvió de padrino de Confirmación, con lo cual creaba un vínculo de compadrazgo, el cual era muy respetado por Cisneros quien era un católico ultramontano.

     El General Páez, Presidente de la recién creada Republica de Venezuela, busca las vías conciliatorias para ganarse a Cisneros, quien tenía a Caracas pasando necesidad por la baja producción de comida en el Tuy. Se ve obligado en 1831 a separase de la Presidencia provisionalmente y trasladarse a la hacienda Súcuta, propiedad del Marqués del Toro, instalarse en el lugar cercano a Ocumare, donde llegaban campesinos que sabían dónde estaba Dionisio Cisneros. Organiza grandes saraos donde se toca, se canta y se baila un género musical antecedente del joropo tuyero, denominado “Carrizo”. Se elaboraban sancochos, carne asada y las ya famosas hayacas y lógicamente todo regado con el aguardiente de caña. Así logro que lléguese a Cisneros el mensaje. “El Presidente Páez, el taita, quiere una entrevista para buscar la paz”.

     Es así como se fija la entrevista en el sitio de Lagartijo al sur del rio Tuy, el General Páez llega a estos montes acompañado de dos edecanes y un antiguo lancero llanero que la acompañaba desde 1819. Páez ordena el lancero que anuncie su llegada al jefe de los bandidos, para lo cual tiene que subir a una roca inexpugnable donde se hallaba atrincherado Cisneros con más de doscientos bandidos todos armados con trabucos, pistolas y machetes. Media hora después regresa el lancero y le informa a Páez de la situación altamente peligrosa para su vida, pues Cisneros le había dicho con una sonrisa tenebrosa que sería recibido como se merece.

     Páez asume el reto con sangre fría, sabe que estos seres primitivos, peligrosos, violentos sienten admiración por los hombres valientes, condición indispensable del caudillo de la época, quien en gesto romántico y caballeresco se juega la vida con arrojo para el logro de sus objetivos. Sube la cuesta y llega a un paraje donde de repente del monte salen más de 200 hombres armados, dispuestos a poner fin a la vida del primer lancero del mundo, al enemigo jurado del Su Majestad Don Fernando VII. Al fondo de la espesura aparece la figura de un hombre alto, fornido, con rasgos indígenas en rostro, armado con dos pistolas en el cinto, en la mano una carabina de dos cañones, el cual se dirige al General Páez en los siguientes términos:

_Páez ¿Cómo se atreve a subir hasta aquí?  ¿Qué viene a buscar, lo que no se ha perdido?

El general Páez le responde:

_Vengo sólo a entenderme contigo para poner fin a esta guerra inútil, eres el último realista.

Responde Cisneros:

_Páez, no hay guerra inútil cuando se lucha por Dios y Su Majestad, a quienes soy fiel hasta el final.

_Tu ves, con mis hombres puedo luchar contra tus ejércitos, no les temo. Te he obligado a venir hasta acá y ahora te puedo fusilar en menos de lo canta un gallo, quiero que veas la habilidad de mis hombres con las armas.

     El General Páez confía en su capacidad de mando, sabe perfectamente que el bandido lo somete a una prueba, si flaquea o demuestra debilidad es hombre muerto. Con voz firme Páez ordena algunas maniobras que los hombres ejecutan con marcial precisión, se coloca delante para ordenar una carga de fuego, sabe perfectamente que le pueden fusilar. Cargan las baquetas y en un gesto supremo de locura o heroicidad ordena:

-¡Fuego!-

Cisneros en el momento oportuno hace un gesto y los disparos pasan rosando la cabeza del General Páez.

Cisneros admirado por el gesto de suprema valentía, le dice:

_Lo que no lograron sus ejércitos lo hizo su valor, de hoy en adelante cuenta con un amigo en las buenas y en las malas.

     Fue así como el General Páez regresó a la Capital acompañado de Cisneros, se le dio el grado de coronel de la Republica. Años después le correspondió combatir el “Indio”  Rangel y Ezequiel Zamora, durante la “Revuelta Campesina” de 1846, en las cercanías de Villa de Cura.

     Dionisio Cisneros muchas veces se salía de las normas y la legalidad y volvía a sus andanzas de bandidaje y pillería, afirmaba que su pacto era con el General Páez, no con las leyes de una república en la cual no creía. Cansadas las autoridades  competentes de esas in subordinaciones, se le detuvo y  se le sometió a consejo de guerra en Villa de Cura y fue fusilado.

     Hoy queda el recuerdo de un terco realista, las leyendas y consejas de sus tesoros enterrados en diversos lugares del Tuy.

Fuentes: General José Antonio Páez “Autobiografía” Edición de la revista Bohemia. Caracas 1980.

LAS ETNIAS CARIBE. LOS QUIRIQUIRES

Por: investigaciones TUCUY.

    El origen de los Caribes se ubica en las Guayanas, el norte del Amazonas brasilero, la antropóloga Key Tarble (1885) según estudios etnolingüísticas, las zonas antes señaladas, corresponden a territorios de expansión, incluidas las Antillas (1). Según estudios de Schwerin (1972) propone como origen de los caribes la cordillera oriental del actual territorio de Colombia y expansión las Guayanas, norte brasilero, Amazonas venezolano, las Antillas.

     La Dra. Tarble propone el modelo de expansión Proto-Caribe 3000 años antes de Cristo; no fue una expansión uniforme, se va dando por diversas oleadas, dando origen a tres ramas o sub-grupos lingüísticos caribes: Guayana occidental, Guayana este-oeste y Guyana sur. Las diferencias lingüísticas entre las diversas ramas, permite una comunicación más o menos fluida entre los diversos grupos, con las diferencias propias que impone el medio ambiente, el tiempo y la distancia. Hacia el año 400 A.C. se evidencia la expansión, sobre todo del grupo de  navegantes que siguieron el curso norte, utilizando la vía acuática del Orinoco y los afluentes. Así se van extendiendo por todo el territorio oriental de la actual Venezuela, islas de la costa venezolana, Trinidad, Tobago, incluso las actuales islas Antillas Mayores. Remontando ríos como el actual Guarico, ocupan los valles centrales como el territorio del norte del actual estado Guarico, Sur de Aragua, valles del Tuy, altos Mirandinos, valle de Caracas, Barlovento, costas del litoral Central. Incluso remontando el actual río Apure, Escalante llegan hasta el sur del Lago de Maracaibo y el nor-oriente Colombiano. Hacia el 100 A.C. se introduce el cultivo y la cultura de la Yuca. 

Nativo Caribe Venezolano.

      El proceso de expansión caribe, no fue nada pacífico, esas tierras sobre todo al centro y occidente de Venezuela estaba ocupada por la etnia Arawak, procedentes de occidente, con diferencias lingüísticas, elementos culturales, como el uso del maíz en mayor grado que la yuca, tejidos, cerámicas, petroglifos, organización social. Los Caribes por su cultura nómada tenían un desarrollo inferior, además de la belicosidad que les caracterizaba. Cuando los españoles llegan a este territorio a finales del siglo XV y comienzos del XVI los caribes se habían apoderado de todo el oriente venezolano, de los valles centrales hasta las costas del actual Lago de Valencia, llamado por los Arawak Tacarigua.

     Los conquistadores notaron inmediatamente la diferencia entre los grupos indígenas occidente, los cuales eran más dados al dialogo con la representación jerárquica de un cacique, que habla por toda su tribu o nación y se podía comprometer e incluso aceptar la coexistencia con el blanco. Con otro grupo indígena que tenía una organización social sin jerarquías y los jefes o caciques eran nombrados de acuerdo a las necesidades que se presentaban, un grupo que no aceptaba la presencia de intrusos, que se organizaban en sus curiaras para combatir al español, incluso cuerpo a cuerpo, un grupo étnico que no daba, ni pedía tregua en el combate, dispuestos a vencer o morir. Esta actitud irreductible generó muchos mitos de descalificación del indígena Caribe, para justificar el proceso de exterminio, iniciado apenas el conquistador llegó al territorio  americano

     Los ingleses, franceses y especialmente los holandeses se aprovecharon de las diferencias entre españoles y caribes y empezaron a comerciar con estos últimos, proveyéndolos de armas como cuchillos, lanzas, espadas, incluso arcabuces, les enseñaron la técnica del procesado metalúrgico del hierro, para que fabricaran sus propias armas, lo cual tiene una importancia fundamental, pues los Caribes, por este fenómeno de transculturación, pasaron de un solo envión de la edad de piedra a la edad de los metales.

     Debemos tener claro que el proceso de dispersión del grupo Proto-Caribe, según estudios de Swadesh (1959) duró aproximadamente 37 siglos y a la llegada de los Europeos habían diferentes pueblos de origen caribe, cuya diferenciación fundamental era de origen lingüístico, de las 14 lenguas estudiadas por Swadesh solo la Yupka  Panare son las más divergentes con 34-37% de afinidad. Lo significa que entre los distintos grupos caribes tienen en común hasta un 70% de su vocabulario.

     Veamos la clasificación hecha en el año 1971 por el etnolinguista Girard, quien cataloga 15 subgrupos:

1-CUMANA: Chaimas, Cumanagotos (ésta última desaparecida)

2-MAKIRITARE: Mayongong, Yekwana.

3-PEMÓN: Arekuna, Ingagikó, Kamarakoto, Taulipang, Makushi

4-WAYANA: Wayana, Upurui.

5-WAIWAI: Waiwai, Hixkaryana, Kuxoyana, Parukoto.

6-CARIB: Kariña, Akawayo ?

7-TIRIYÓ: Tiriyó, Carijona, Kumayena, Pauxi, Pianakoto, Saluma, Triometesen, Urukuena, Wama, Hianakotoumaua, Guake.

8-YAWRANA: Yawarama, Mapoyo.

9-APARAI: Aparai.

10-PAUSHIANA: Paushiana, Paravhilana, sapará (Desaparecidas)

11-BONARI: Bonari, Crishana, Yawperí. (Desaparecidas)

12-ARARA: Apiaká, Arará. Pirirí, Yarumá (Desaparecidas)

13-BAIKAIRÓ: Baikirí, nahukhua, Kuikurú

14-MOTILÓN:  Yupka, japrería

15- OPON-CARARE: Panare, Palmela, Pimenteira .

     En nuestro trabajo centramos nuestro interés en el sistema interétnico de la costa norte de Venezuela, presentamos la clasificación de Kaufman, fundamentada en clasificaciones de de Girard de 1971:

RAMA CENTRAL:

KUMANA. (Desaparecida)

YAO: (Desaparecida)

WAYANA

APALAI

MAPOYO, TAMANACU. (Esta última desaparecida)

MAKIRITARE, WAYUMARÁ. (Esta última Desaparecida)

    De acuerdo a estas clasificaciones de la etnia Caribe, por la lengua, dialecto hablado por los diversos grupos pobladores de la región norte costera, podemos inferir, que los grupos Cumanagotos, Chaimas,Palenques y Guiqueríes, estos últimos, de la isla de Margarita y Coche hablaban variantes del KUMANA. Las naciones Karakas, Tekes, Kirikires, Mariches y Tomusos hablan variantes del TAMANAKU, dialectos desaparecidos pero que podemos encontrar en forma muy cercana en los naciones caribes existentes en la actualidad como los Kariñas, Pemones, Ye,Kuanas o Maquiritares, Eñepa o Panare, Wanai,Yavarana y Yupka.

     La etnia caribe sufrió los rigores del proceso de conquista y colonización, aún en la actualidad se encuentra relegada a una minoría en vías de extinción, la transculturización, los mineros ilegales y hasta los traficantes están, aún hoy destruyendo la cultura caribe. Es necesaria una toma de conciencia, no simplemente en lo formal, sino en profundidad, de no ser así nuestros ancestros solo existirán en los libros y los recuerdos.

Bibliografía:

ALAIN FABRE Diccionario  Etnolingüístico y Guía Bibliográfica de los Pueblos Indígenas Suramericanos. CaribeVersión en PDF, digitalizada en el año 2005 y actualizada en junio del 2008.

LA MASACRE DE OCUMARE DEL TUY, “1814 AÑO SANGRIENTO”.

Por: Iván López.

         El presente artículo es una crónica sobre los hechos acaecidos en el pueblo de OCUMARE DEL TUY entre los meses de Febrero y Marzo del año 1814, para ello se tomó información de la Gaceta de Caracas publicadas en esos días, se citan algunos partes de guerra y se hace una revisión de la bibliografía referente a esos sucesos de escritores posteriores a la época, esto con la finalidad de mostrar un hecho sucedido en el Tuy exponiendo los eventos uno a uno tal cual se sucedieron de forma sencilla y resumida con la finalidad de brindar una herramienta pedagógica al alcance de los docentes y estudiantes para la comprensión de ese hecho histórico.

        Como consecuencia de la pérdida de la Primera República en el año de 1812 Domingo de Monteverde y sus lugartenientes restablecen la monarquía española en Venezuela, y a manera de ejemplarizar o tal vez de odio por la osadía del pueblo de Venezuela al darse su justa libertad, lo realizan a través de la violencia y la barbarie, esto camuflado en las lides de la guerra al principio, donde el asesinato de ancianos y niños, la violación a la mujer, el saqueo y el decomiso de los bienes inmuebles estaban a la orden del día y luego de restablecido el poder español  con las persecuciones, juicios, condenas a presidio y ajusticiamientos a diestra y siniestra, creando así el clima de lo que luego hemos denominado los años de la Guerra a Muerte (1812 – 1815).

      A raíz de estos hechos y después de iniciada la Campaña Admirable, el Libertador dicta, el 15 de junio de 1813 en horas de la madrugada, la famosa proclama de Guerra a Muerte. Este decreto fue la respuesta de Simón Bolívar ante los numerosos crímenes perpetrados por los jefes realistas, principalmente Domingo de Monteverde.

Firma del Decreto de Guerra a Muerte, imagen tomada de http://encontrarte.aporrea.org/

       En una primera instancia ésta manifestación fue considerada por Bolívar como ley fundamental, que luego ampliaría y ratificaría en el cuartel general de Puerto Cabello, mediante la proclama del 6 de septiembre del mismo año 1813, acto que según algunos historiadores puede ser considerado como un Segundo Decreto de Guerra a Muerte.

       Posteriormente, cuando en el segundo semestre de 1813 aparecen en escena José Tomás Boves, Francisco Rosete y Francisco Tomás Morales entre otros, la matanza se hace más intensa por parte de los realistas y la respuesta de los republicanos es radicalizar la aplicación de la «guerra a muerte». Derivado de esto se produjo la ejecución de los presos españoles y canarios de Caracas y La Guaira ordenada por Bolívar en febrero de 1814.

Comandante Francisco Rosete, imagen tomada del libro Guerra de Exterminio …aquellos años sangrientos.

        El día 03 de febrero de 1814 tiene lugar la primera Batalla de la Puerta donde resulta vencedor el bando de José Tomas Boves, después  de este triunfo Boves establece su comando principal en Villa de Cura, y decide dividir sus fuerzas en tres, para realizar una estrategia de ataque a Caracas por varios flancos, de allí que entonces envía a Francisco Tomas Morales a realizar su avance hacia Caracas por la Victoria y a Francisco Rosete  por los Valles del Tuy quedando Boves con una tercera parte de las tropas, acantonadas en Villa de Cura a manera de retaguardia y refuerzo de los otros dos flancos.

       Francisco Rosete conocedor como era, pues vivía en el pueblo de “Taguay”, de los caminos que conducen a la Serranía del Interior, parte desde Villa de Cura hacia “El Paso de los Pilones”  camino por el cual llega por la parte sur de los Valles del Tuy, específicamente entrando por el pueblo de Ocumare el día 11 de febrero, encontrándose con un pueblo escasamente armado, con pocos insumos de guerra y poca tropa que defendiera el lugar, habiendo recibido el día anterior noticias del avance de las tropas de Rosete a Ocumare, el presbítero del pueblo Juan José de Orta, envío un mensajero para tratar de interceder como representante de la iglesia con el líder realista pero este asesina al mensajero y continua su avance implacable; para darnos una idea de lo que debieron sentir los ocumareños Juan Vicente González nos narra:

     Suponeos una turba desenfrenada de hombres desalmados, sin religión, sin familia, sin patria, devorada por los instintos del pillaje, del asesinato, de la lujuria, de la venganza, de la rapiña; armados del puñal y de la tea, al mando de un jefe que les concede amplia licencia para satisfacer todos los apetitos imaginables. Suponeos esta turba famélica en posesión  de un pueblo indefenso, rendido, que clama piedad y eleva sus preces al dios de las misericordias, al verse entregado a saco y a la muerte.

Paso de los Pilones, Frontera entre los actuales estados Guarico y Miranda.

       La Matanza comenzó desde los ejidos del pueblo, desde sus conucos mas lejanos, entrando casa por casa, asesinando, saqueando y quemandolo todo hasta llegar a la plaza y a la iglesia, el horror y la crueldad se impusieron, hombres, mujeres, niños y ancianos eran asesinados con saña y brutalidad, la violación y el ultraje se hicieron presentes, los que pudieron alcanzar el monte huyeron hacia lo profundo de las montañas, otros se refugiaron en la iglesia, esto motivó que Rosete diera la orden de derribar las puertas del templo a hachazos y luego que entraron no dejaron vivo a nadie dentro de éste, las calles quedaron regadas de sangre y de cuerpos mutilados, los seguidores de Rosete incluso cortaron orejas, brazos, piernas y las partes intimas de los hombres y los senos a las mujeres y los clavaron en las puertas y ventanas de las casas que no fueron quemadas como trofeos, la poca resistencia que se enfrentó a la horda infernal fue dirigida por el Capitán Marcelino Plaza quien vencido se repliega hacia Caracas.

       Este horror fue narrado días después en una Carta por el Presbítero Juan José Orta a sus superiores donde expresaba lo sucedido con detalles:

… el 11 del corriente fue atacada esta plaza por una multitud de forajidos, acaudillados por el bárvaro y sanguinario Rosete. Sobre trescientos cadáveres de aquellas primeras personas de representación y adhesión a nuestra libertad cubren las calles, fosos y montes de su inmediación. El clamor de las viudas y de los huérfanos es tan general como irremediable, pues todo el pueblo fue robado y saqueado hasta no dejar cosa alguna útil…

Pero no es esto sólo lo que asombra y horroriza: el santuario del dios vivo fue violado con el mayor escándalo e impiedad. La sangre de tres victimas inocentes acogidas a su inmunidad sagrada, riegan todo el pavimento; José Ignacio Machillanda en el Coro; José Antonio Rolo en medio de la nave principal; y Juan Díaz en el Altar Mayor…

        Las noticias de estos hechos se esparcieron por el Tuy como reguero de pólvora y muchas de sus poblaciones fueron abandonadas, la mayoría de los pobladores llegan hasta Caracas en los días posteriores al hecho, de esta manera se da parte de lo sucedido en Ocumare, a la par Rosete tenía ordenes de levantar a las esclavitudes y liberar a los presos del Tuy, de Caracas y de la Guaira, algo que logra sólo en el Tuy, pues habiendo enviado emisarios a comunicarse con los realistas en la Capital estos fueron descubiertos y capturados, velando así la componenda.

        Informado el Coronel Juan Bautista Arismendi de lo sucedido, quien en ese momento ejercía el cargo de Gobernador de Caracas, tomando en consideración lo escaso de las tropas con las que contaba y la inminente invasión de Caracas desde el Tuy, decide solicitar ayuda al libertador y toma la iniciativa de preparar una defensa de la ciudad, informado Bolívar, inmediatamente envía a José Félix Rivas, quien acababa de Vencer en la “Batalla de La Victoria”, a defender a Caracas, por su parte Francisco Rosete a iniciado su avance hacia Caracas, pero se entera por sus exploradores de la venida de Ribas a Caracas acompañado de 700 hombres y decide entrar a Charallave, donde se atrinchera, informado a su vez Ribas de los movimientos de Rosete y de las fuerzas y posibilidades de este, decide bajar al Tuy y enfrentarlo.

General José Félix Ribas. Imagen tomada de www.laprensademonagas.info

        Llegan los republicanos a Charallave el día 20 de febrero de 1814, allí en horas del medio día, Ribas derrota rápidamente una fuerza colocada por Rosete en el sector de Potrerito a manera de Vanguardia, para luego continuar su avance hasta el lugar de los atrincheramientos de Rosete, esto en la hacienda de la familia Alvarenga lugar donde la batalla se traba a las dos de la tarde, dura y violenta por lo complejo del terreno y lo desigual de las fuerzas, pero las tropas republicanas en tan sólo una hora logran vencer al enemigo y hacer que se desbande en retirada, rápidamente Ribas ordena la persecución y captura de las tropas enemigas, las cuales se enfilan en fuga vía a la Serranía nuevamente. Ribas en su Parte Oficial del Combate nos narra:

Las armas de Venezuela, siempre triunfantes, acaban de tener la gloria de haber derrotado completamente al pérfido Rosete, en su Quartel General de Charayave, con 800 ó 1000 hombres. Como su situación es ventajosísima, creyeron hacerse firmes, y sacar todo el partido de que eran capaces, si las tropas de la República no tuvieran siempre el valor preciso para superar todos los obtaculos.

A las 12, nuestras tropas se encontraron con una avanzada enemiga en el sitio del Potrerito. Fué batida. Le tomamos los fusiles y todos los caballos ensillados en que hacían su gran guardia. A las dos de la tarde, llegamos frente a este pueblo y haciendo desfilar 100 hombres de infantería, y 50 de carabineros, por la hacienda de cacao de los Alvarengas, para que le atacasen por la retaguardia; di órden al exército para que inmediatamente esta división rompiese el fuego, y atacasen de frente con toda la fuerza: efectivamente sucedió así; pero con tan buen éxito que aun no había cumplido una hora de fuego quando ya se había decidido á nuestro favor, tomandoles el pueblo, y poniendose ellos en una precipitada y vergonzosa fuga; uno siquiera no pudo tomar el camino de Ocumare ni Santa Lucia. Todo el que no ha sido prisionero, muerto, ó herido, se ha encumbrado por la sierra, sin que uno vaya unido á otro: nuestras tropas le han perseguido por diversos puntos, encontrando los caminos de las serranías cubiertos de lanzas, caballos y cadáveres.

         En medio de la huida Rosete deja abandonado una gran cantidad de armas, municiones, prisioneros, equipajes y documentos de guerra entre los que se hallaron cartas, planos, en fin pruebas de las conspiraciones de Rosete y los realistas de Caracas y la Guaira, entre los objetos hallados se identifico una carimba o hierro de marcar con la letra “P” y que al parecer estaba destinada para marcar a los patriotas con ella, hierros como estos fueron hallados también entre las cosas de los jefes realistas en el Campo de Batalla de Araure uno perteneciente a Yáñez con la letra “R” por “Republicano” y otra de Puy con la letra “I” por “Insurgente”, Ribas es informado de que había una guarnición realista en Ocumare de 50 hombres dejada por el jefe realista y continua su rumbo hacia ese pueblo para reducirlos, pero enterados estos del avance de las tropas republicanas abandonan el pueblo.

        El General José Félix Ribas llega al pueblo de Ocumare el día 21 de febrero y al entrar al pueblo el horror que siente al contemplar el dantesco cuadro de la muerte dejada por las tropas de Rosete son plasmadas en un comunicado enviado al Coronel Juan Bautista Arismendi, en el cual expresa:

“Señor Gobernador:

     Al participar á V.S. los horrores que he presenciado en este pueblo, al mismo tiempo que me estremezco de compasión, me hace jurar un odio implacable á  la ferocidad de los carnívoros Españoles: el nombre de esa nación siempre bárbara, debe gravarse en el corazón de los Americanos para que nuestras futuras generaciones la vean con la execración mayor. Mas de trescientas victimas inocentes han sacrificado á su ambición, entre ellas una tercera parte del bello sexo y niños: montones de cadáveres, y de hombres despedazados es el espectáculo único con que han dexado adornadas las miserables calles y plaza de este pueblo: con troncos y miembros humanos mutilados, han empedrado sus calles, haciendo presenciar al marido la muerte de la esposa; á la madre la muerte del hijo, descargando después el acero sobre ellos, sin permitirles siquiera el recibir los auxilios espirituales por mas que los miserables clamaban por este solo bien. Los excesos cometidos en la villa de Aragua, en S. Juan de los Morros, y en otras partes de nuestras provincias, solo habían bosquejeado en ellos lo que debían de poner en execución en este desgraciado Pueblo.”

    “La sangre Americana es preciso vengarla. Las victimas de Ocumare claman á todos los que tienen el honor de mandar los Paises libres de America. Yo reitero mi juramento, y ofrezco que no perdonaré medios de castigar y exterminar esta raza malvada.”

     Dios guarde á V.S. muchos años. Quartel General de Ocumare 21 de Febrero de 1814. 4º y 2º

                                                                    José Félix Ribas.

        Una vez en el pueblo a Ribas y sus tropas no les queda más que ayudar en la limpieza del pueblo y colaborar en dar sepultura y en la mayoría de los casos incinerar a los pobres infelices del pueblo, ordena fusilar a los prisioneros realista en represalia de aquel horror e incluso un soldado encuentra a un muchacho vivo de catorce años caminando en medio de los cadáveres, el cual es llevado ante Ribas y éste le dice:

“Yo he escapado al suplicio, he vivido de troncos de árboles, escondido en los montes. Mi padre (un canario llamado Bartolomé Truxillo) me entrego á Rosete para que me diese muerte por ser adicto á la causa de mi Patria. El monstruo se sobrecogió de espanto á tal demanda, y me dio la vida: yo la he salvado en medio de los bosques” 

        De inmediato Ribas ordenó la captura de aquel hombre y formando un pelotón de Carabineros lo fusiló por semejante cosa, Ribas arma una pequeña guarnición la cual es dejada en el pueblo como resguardo y envía el grueso de su tropa de regreso a San Mateo, mientras que él se encamina a Caracas.

        En los siguientes días del mes de febrero y principios de marzo se suceden una serie de ataques en el occidente de Venezuela lo que hace que el grueso de las tropas patriotas deban ser concentradas o salir en auxilio de los reductos que aun debían ser defendidos, si bien cierto es que a estas alturas la llamada Expedición española había sido derrotada y los grandes líderes como Monteverde habían huido fuera de Venezuela, la sombra de Boves, Ceballos Yanes, Puy y demás comandantes conducían ya una guerra vandálica, sedienta de sangre y odio que asolaba todo a su paso, fuertes fueron los combates en Puerto Cabello, en Cagua y San Mateo.

       Mientras esto ocurría Rosete le comunica a Boves lo ocurrido en los Valles del Tuy y éste responde enviándole nuevos refuerzos, los cuales sumados a los que lograron escapar en Charallave sumaban 3000 hombres, le ordena además insistiese según lo planeado por el Tuy, Rosete se dirige a la serranía y llega nuevamente a Ocumare el día 06 de Marzo destrozando fácilmente la pequeña guarnición dejada por Ribas, sólo habían pasado 14 días desde la Batalla de Charallave.

       Una vez Rosete en Ocumare, a uno de los hacendados del pueblo, Don Pedro Vegas intenta aplacar a la bestia invitando a éste a un almuerzo en su casa, Rosete acepta, durante la comida la actitud de Rosete es intolerable pues fastidiaba a los comensales no sólo con ofensas y sarcasmos, sino que además empezó a molestar a los presentes lanzándoles pedazos de pan, al poco rato una de las damas presentes no soportó más las burlas y encaró a Rosete, éste se levantó amenazando y tirándolo todo al tiempo que ordenaba a su tropa formarse, los presentes se lanzan  en carrera fuera de la casa para escapar, la mayoría son capturados y asesinados, entre los que se cuenta al propio Vegas y a su esposa,  Doña Juana Aristigueta, a quien hace desollar la espalda aún viva y a Don Domingo Maucó a quien le cortan la planta de los pies y lo hacen dar vueltas alrededor de la Plaza mayor antes de matarlo, incluso matan al padre de Luisa Cáceres, Don José Domingo Cáceres quien se encontraba allí por invitación de su amigo el comandante Juan José Toro.

      Seguido, Rosete emite un Bando o comunicado donde ordena a los capataces y mayordomos de las haciendas se le presentasen, ocurrido esto les ordena a quienes se presentan, que deben sublevar a todas las esclavitudes de las haciendas donde trabajan o serán asesinados, estos obligan a los esclavos a sumarse a las fuerzas de Rosete; con relación a esto en la Gaceta de Caracas del lunes 23 de mayo de 1814 se puede leer lo siguiente:

       Las órdenes que comunicó á Rosete fueron las de levantar esclavitud de Ocumare. Mas de tres mil esclavos fueron forzados á seguir á este otro español; y á pesar de la extrema repugnancia que tenían para seguirle, fueron forzados á ello. La táctica de Rosete en los Valles del Tuy, fue la siguiente. A su llegada á Ocumare echó un bando para que pena de la vida, se le presentasen todos los mayordomos de haciendas, y los mandadores de ellas. Luego que lo verificaban, les intimaba que presentase en el momento las esclavitudes de sus haciendas respectivas, las que forzaba á tomar las armas.

Portada de la Gaceta de Caracas del Lunes 21 de Febrero de 1814. foto Iván López año 2012

        Al saberse de estos hechos en Caracas, la ciudad entra en pánico colectivo, José Félix Ribas se hallaba en cama debido a que estaba enfermo de fiebre palúdica, con pocas tropas Juan Bautista Arismendi organiza un ejército en cuyas filas se pueden ver niños y ancianos, en total 800 hombres, para salir a detener la nueva amenaza en el Tuy, entre estos hombres se halla Félix Cáceres de 14 años de edad, hermano de Luisa Cáceres, quien espera vengar la muerte de su padre, las tropas se enfilan rumbo a Los Valles del Tuy el día 13 de marzo, llegando a la entrada de Ocumare el día 16 de marzo.

        Rosete enterado del avance de Arismendi, aposta tropas entre las haciendas de cacaotales y cafetales en los flancos de la entrada del pueblo, para emboscar a los republicanos, manteniendo el grueso de sus tropas por el centro justo en el pueblo, Arismendi sin revisar el terreno entra imprudentemente en la trampa y sus tropas son masacradas indiscriminadamente, perecen en el campo de batalla 700 hombres entre ellos Félix Cáceres, sólo logran salvar la vida 100 de ellos, la mayoría mal heridos, entre los que se cuenta el Coronel Justo Briceño, al regresar Arismendi a Caracas Ribas no encuentra como contenerse para no enjuiciarlo, paralelo a esto Bolívar en San Mateo recibía noticias de la invasión al Tuy y ordena al Coronel Mariano Montilla junto a 400 hombres ir en ayuda a Caracas, quien llegaba justo en el momento en que Arismendi regresaba derrotado.

        Con los refuerzos de Montilla, el resto de las Tropas de Arismendi y más voluntarios, José Félix Ribas junta 900 hombres y haciéndose conducir en un Coi (una camilla de mano) se enfila nuevamente a Ocumare del Tuy, llegando el 19 de Marzo en horas de la tarde, esta vez Ribas acampa a las afueras del pueblo en las Sabanas de Salamanca, incluso hay quienes afirman que acampa justo en las tierras de la Hacienda de los Machillanda.

        Ribas decide, teniendo como antecedente la derrota de Arismendi, estudiar el terreno, acción que permitió detectar las posiciones del enemigo, y planifica enviar en avanzada al Coronel Leandro Palacios con una fuerza a batir todos los atrincheramientos previos al paso del río, mientras el avanza sobre el centro seguido del Coronel Mariano Montilla y el Coronel Gogorza, previsto el plan de ataque, a la mañana del día 20 de Marzo, Ribas hace tocar la diana fuertemente, esto crea un efecto positivo en los republicanos e incide de forma negativa sobre las huestes de Rosete.

       A las seis de la mañana se inicia la marcha y a las siete se comienzan los combates, siguiendo lo planeado se adelanta el Coronel Palacios quien bate cada trinchera, derribando cada parapeto y trampa colocada en el camino hasta llegar al paso del río Tuy, en ese momento el grueso de las tropas comandadas por Ribas son enviadas y se traban los dos frentes en fuerte Batalla, esto ocurre aproximadamente desde las 09 de la mañana hasta las 11 y 30, ninguno de los lados cedía un palmo, en ese momento las divisiones de Ribas realizan una acción de fuego cruzado debilitando al enemigo y la sección de cazadores republicanos se enfilan en columna y atravesando el frente enemigo logra abrir una brecha  tomando el pueblo, visto lo ocurrido, Rosete como último recurso envía su caballería sobre los patriotas, pero ésta se estrella contra el escuadrón de lanceros del Coronel Mariano Montilla quien ordena una defensa de forma vertiginosa.

       Rosete huye acompañado del resto de su horda de forma desordenada y se enfila vía al paso del Picacho, inmediatamente es perseguido por Ribas hasta las tres de la tarde llegando a detenerse en Súcuta, pero ordena a los Coroneles Mariano Montilla y Leandro Palacios continuar la persecución, ésta se extendió por el resto del día, una vez atravesado el paso, las tropas de Rosete se encuentran casualmente frente a frente con la avanzada del ejercito de Oriente, comandada su vanguardia por el Coronel José Francisco Bermúdez, el cual destroza los restos de la tropa de Rosete, salvando este último la vida milagrosamente y encaminándose hacia Villa de Cura para reunirse con José Tomas Boves.

       Ribas reduce y apresa algunos enemigos que quedan en el pueblo de Ocumare, entre ellos muchos de los esclavos sublevados de las propias haciendas del Tuy, los cuales luego serían regresados a sus haciendas, incluso se capturaron muchos oficiales y heridos, en la Gaceta de Caracas número LI del lunes 21 de marzo se puede leer lo siguiente:

Las armas de la República han triunfado en Ocumare. El General Ribas ha añadido á su Patria otro nuevo laurel, batiendo completamente á Rosete en la mañana del día de ayer. Los restos del Exército de este bandido se persiguen por todas partes; y los bravos republicanos de Venezuela han hecho conocer, que en los peligros es que se debe mostrar la energía y entusiasmo que ellos han manifestado para triunfar de los enemigos de la Patria.

        En los documentos para el estudio de la vida del libertador se recoge una canción que recorrió Caracas en los días siguientes a estos hechos, que expresan el valor del líder y la voluntad del vencedor de la tiranía y la opresión en el Tuy, la cual decía:

“Cantad himnos al héroe triunfante,

Al invicto, al Valiente campeón,

De Rosete el espanto y asombro,

de Ocumare otra vez Vencedor.”

        La secuencia de estos hechos deben ser narrados a las nuevas generaciones tal cual como ocurrieron, pues en ocasiones se tiende a confundir fechas o hechos,  presentándose incluso la batalla de Ocumare primero y la masacre como consecuencia de esta, en otros casos mostrando a los combates de Charallave como hechos aislados de la invasión de Rosete, se debe conocer el pasado para comprender el presente, pero respetando su secuencia lógica, pues esto permite el entendimiento fácil y sencillo de los hechos del hombre en el tiempo.

BIBLIOGRAFÍA.

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Gaceta de Caracas. Número XLIV, Jueves 24 de Febrero de 1814.

Gaceta de Caracas. Número XLV, Lunes 28 de Febrero de 1814.

Gaceta de Caracas. Número XLVI, Jueves 3 de Marzo de 1814.

Gaceta de Caracas. Número LI, Lunes 21 de Marzo de 1814.

Gaceta de Caracas. Número LII, Jueves 24 de Marzo de 1814.

Gaceta de Caracas. Número 55, Lunes 4 de Abril de 1814.

Gaceta de Caracas. Número 58, Jueves 14 de Abril de 1814.

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Machado Guzmán, Gustavo. Guerra de Exterminio …aquellos años sangrientos. Caracas, Litografía Tecnocolor, 2003.

Rojas, Arístides. Leyendas Históricas de Venezuela, Tomo II, Caracas, Bloque de Armas, 1982.

Uslar Pietri, Juan. La Historia de la Rebelión Popular de 1814. Caracas, Monte Ávila Editores latinoamericana C.A., 2010.

EL TERREMOTO DE CÚA

Por: Manuel V. Monasterios G.

El 12 de abril se cumplen 134 años del devastador terremoto de 1878.

Ruinas de la iglesia Cúa después del Terremoto de 1878, Foto publicada en el Cojo Ilustrado del año 1894

     En 1878 Cúa era la capital del Distrito Guzmán Blanco, integrado por Charallave, Tácata  y Cúa, con una población, según el censo de 1876, de 16.444 habitantes y 3263 casas, en todo el distrito. Cúa era conocida como La Perla del Tuy por su movimiento económico como puente entre Caracas y los llanos de Guárico y Apure, casas comerciales como Santana Hermanos, Hedrich & Compañía, Eraso Hermanos, Rohl & Compañía; tenían representación en esta población y cumplían las funciones de banca comercial en el manejo de préstamos y resguardo de dinero en efectivo, ya que se movilizaban grandes montos en el negocio ganadero  y agrícola.

     Cúa, conjuntamente con Ocumare del Tuy eran los mayores productores de Cacao durante la colonia, esa riqueza permitió la fundación de las poblaciones tuyeras durante la segunda mitad del siglo XVIII. Para el año 1876, dos años antes del terremoto el censo nos indicaba que la producción de cacao había declinado a 43.010 kilogramos, sin embargo el mismo censo ordenado por Guzmán Blanco deja constancia que Cúa era el mayor productor en los siguientes rubros: Café 1.117.800 Kg.; aguardiente 392.000 litros; papelón 478 800 Kg; maíz 4.388.400 Kg; caraotas 2.210.750 Kg; Almidón 4600 Kg.

     Estas cifras evidencian que Cúa para el momento del terremoto del 12 de abril de 1878 era la población más floreciente económicamente en los valles del Tuy, la Sociedad Liberal de Obras y Mejoras, había logrado la construcción de la carretera del sur: Cúa-San Casimiro, inaugurada personalmente por el Presidente General Antonio Guzmán Blanco en agosto de 1875, quien además donó un reloj para la torre del templo y una campana. La plaza conocida hoy como Zamora tenía el nombre de Roscio y donde hoy está la plaza Bolívar había un amplio terreno conocido con los nombres de Plan de San José y posteriormente como plaza de Santa Rosa.

     Cúa en 1878 se perfilaba con un  presente de gran prosperidad y un futuro muy promisor, lastimosamente la llamada falla tectónica de Cúa, que corre paralela al rio Tuy desde Tácata hasta Ocumare del Tuy se activó la noche del viernes de Concilio del 12 de abril de 1878 y destruyó totalmente a la población con un  saldo inmenso de fallecidos, heridos y de emigrados. El censo de 1881, seis años después del terremoto nos indica que la población había disminuido a 3.666 habitantes y a 663 casas, contando solo Cúa y Charallave, pues Tácata  había pasado a formar parte de Guaicaipuro.

    En este destructor evento también comprometió a las otras poblaciones del Tuy pero su epicentro fue en Cúa, las posibilidades de recurrencia siempre están presentes, por eso es urgente y necesario desarrollar una cultura de prevención, estar conscientes que se está construyendo sobre una falla geológica y Dios nos libre de otro 12 de abril.

     Alrededor del terremoto se ha tejido una leyenda sobre la maldición de un cura al que le colocaron una culebra en el copón y durante la misa, por poco no es víctima del veneno o de un infarto por el susto. Pero esta leyenda es objeto de otra crónica.

Cuadro de Cristóbal Rojas, Las Ruinas del Templo de Cúa, pintado en el año 1880, En este estado de destrucción quedó el templo de Cúa, el cual estuvo ubicado en el mismo lugar de la Plaza Zamora, donde está hoy el nuevo templo.

DEL TUY AL ORITUCO POR EL CAMINO REAL A LOS LLANOS

Por: Sixto Laya Gimón
sixtolaya@hotmail.com

           En la región costera centro-norte de Venezuela, se alza un sistema montañoso entre el Mar Caribe y la región de Los Llanos, denominada la Cordillera Caribe o Cordillera de la Costa como también se le conoce.   Discurre paralela a la costa del mar Caribe, de allí su nombre, y se extiende desde la depresión del Yaracuy, al Oeste, hasta el golfo de Paria, al Este. Dicha cordillera está seccionada en los llamados tramos centrales y orientales por la depresión del río Unare y la fosa marina de Cariaco respectivamente. En los tramos centrales de dicha cordillera se distinguen dos alineaciones: una, la Serranía del Litoral Central y otra, la Serranía del Interior. A partir del Macizo de Nirgua al Oeste, ambas  Cadenas montañosas se van separando una de otra, dejando en el intermedio importantes depresiones tectónicas, entre ellas tenemos la del Lago de Valencia, la del Valle del Tuy y la de Barlovento.

El Orituco y El Tuy (Urituco y Tucuy)

Depresión Tectónica del Tuy y la Serranía del Interior:

          Enfocaremos nuestra atención en la Depresión Tectónica del Tuy mejor conocida entre la población como los Valles del Tuy, y sus relaciones geográficas con el tramo central de la Serranía del Interior, que la separa de la extensa región de los Llanos Altos Centrales venezolanos, donde se encuentra enclavada la microrregión del Valle del Orituco en el piedemonte llanero de dicha Serranía.  La corriente fluvial más importante de la depresión del Tuy, es el propio río Tuy (Tucuy), el cual tiene sus fuentes al pie del pico Agustín Codazzi (Estado Aragua), a 1.700 m de altitud. Desde allí sigue un curso Sureste, descendiendo hasta alcanzar el extremo Este de la depresión del Lago de Valencia (Valle de Aragua); a ese nivel discurre por un estrecho surco orográfico en dirección Este, corriendo paralelo a la Serranía del Litoral Central, y en las proximidades de la fila La Magdalena, cambia nuevamente su curso en sentido sureste, penetrando en la garganta montañosa que lo comunica con la depresión del Tuy  (Valles del Tuy) en las cercanías de la población actual de Tácata.

       De allí en adelante este sector del río es conocido como la cuenca media del Tuy ó simplemente Tuy Medio, discurriendo su cauce paralelamente a las faldas de la vertiente septentrional del tramo central de la espaldera Serranía del Interior; hasta entrar en las Sabanas de Ocumare, lugar de asiento de la actual ciudad de Ocumare del Tuy, a cuyo nivel cambia drásticamente su curso, enrumbándose al Noreste, para luego seguir zigzagueante al Este. A partir de su confluencia con el Guaire, mantiene su curso con rumbo Este (un recorrido de aproximadamente 25 kilómetros), entrando nuevamente en la garganta montañosa de Aragüita, para luego descender hacia la gran planicie de Barlovento y verter sus aguas al Mar Caribe (Mar de las Antillas), después de recorrer aproximadamente 293 kilómetros.

La Serranía del Interior

           En su tramo central, esta mole montañosa representa el límite hidrográfico entre las cuencas del Mar Caribe (El río Tuy) y la del gran río Orinoco (La Orinoquia: 880.000 km2). Aunque es menos elevada que la Cadena del Litoral Central,  separa tanto los valles de Aragua como los valles del Tuy de la región de los Llanos Altos Centrales, donde la principal corriente fluvial es el río Guárico(Río Guárico: 525 km). Desde su origen al Occidente de la región, el relieve de ésta Cordillera está conformado por una serie de pequeños macizos dispuestos de Oeste a Este, dejando entre ellos accidentes o surcos orográficos conocidos como “Abra”, los cuales nombraremos en ese mismo orden: la sierra o macizo de Nirgua,( abra de Las Trincheras),  la sierra de Tinaco (abra de Tinaquillo), el cerro Platillón (abra de la Villa de Cura), y por especial interés de nuestro trabajo, describiremos el Abra del río Lagartijo, que al igual que las otras, también permite establecer zonas de contacto natural con los Llanos Altos Centrales, de relevante importancia para  las comunicaciones interregionales (Valles del Tuy con el Valle del Orituco). Mencionaremos solamente dos de ellas:

1) El  Abra de Villa de Cura

         El macizo ó sierra del Cerro Platillón, está localizado al norte del estado Guárico y al oeste de San Juan de los Morros (Monumento Natural Cerro Platillón: decretado parque nacional el 4 de febrero de 1987). Con una altura de 1.930 msnm  Platillón representa  el pico más alto de la Serranía del Interior (Latitud: 9.9 N; Longitud:-67.5166667 W).

     Es importante señalar la presencia de otro accidente geográfico en esa área, igualmente bajo el régimen de administración especial (ABRAE): el monumento natural Arístides Rojas (Morros de San Juan) creado mediante decreto No. 318 de fecha 11-11-49, ubicado en el municipio Juan Germán Roscio al Nor-Oeste de San Juan de los Morros, abarcando una superficie de 2.776 Has. Al oriente de ambos monumentos naturales,   y en las estribaciones meridionales de la Serranía del Interior, se presenta el  “Abra de Villa de Cura”, por la cual discurre el curso alto del río Guárico en la zona del contrafuerte del sitio de La Puerta o de Boca Chica, estableciendo una zona de contacto natural entre los valles de Aragua y  Los Llanos altos centrales, que facilita excelentemente las comunicaciones entre ambas regiones.

El Abra del río Lagartijo (Abra Lagartijo-Curabe)

2) El Abra del río Lagartijo (Abra Lagartijo-Curabe)

           Está ubicada en las estribaciones septentrionales de la   Serranía del Interior  espalderas a la zona  del Tuy Medio,  en las inmediaciones de las Sabanas de Ocumare, lugar de asiento de la actual ciudad de Ocumare del Tuy. Esta particular ubicación ha permitido desde tiempos muy remotos, las comunicaciones entre los Valles del Tuy y la región del piedemonte llanero de la cuenca del río Guárico, específicamente con los valles altos de los ríos Memo y Orituco, afluentes importantes de esa cuenca hidrográfica. A través del tiempo, los hombres de ambas regiones han tenido que vencer la barrera orográfica de la Serranía del Interior para poderse comunicar, y para ello buscaron instintivamente una ruta que les brindara un fácil acceso.

          Los primeros pobladores de las Sabanas de Ocumare debieron descubrir  la existencia del surco orográfico que desde ese punto tomaba una orientación general  al Sureste, hasta alcanzar en lo alto de la Serranía del Interior, el sector de la misma conocido localmente como La Fila Maestra (En el límite de los Estados Miranda y Guárico). Es impresionante la profundidad de este surco labrado en la vertiente septentrional de esa mole orográfica, pues pareciera dividirla en dos grandes bloques: oriental y occidental respectivamente. Ambos lados del surco están bordeados por abruptas pendientes, cuyos relieves ostentan alturas que oscilan entre los 200 y los 1.400metros, como el Cerro Azul (1460 msnm), que representa el punto más alto de la Fila Cerro Azul, próxima a la cresta de la Fila Maestra.

         En las inmediaciones de este último punto, se encuentran las cabeceras (fuentes) del río Lagartijo, cuyas aguas discurren por la vertiente septentrional de La Fila, hasta confluir con el río Tuy por su margen derecha. El vector principal del cauce del Lagartijo toma una dirección Este-Noroeste, en línea casi recta apuntando hacia las Sabanas de Ocumare. Unos cuantos kilómetros antes de alcanzar las orillas del Tuy, desvía su rumbo algo al Noroeste, para  confluir finalmente con el río Tuy, casi frente a la población de San Francisco de Yare;  lugar donde a finales de la década de los sesenta,  se construyó sobre su curso el “Embalse Lagartijo”, puesto en servicio en 1968, teniendo una capacidad de embalse de aproximadamente 80.000 miles de m3.

Embalse Lagartijo

Abra Lagartijo – Curabe:

          Como afirmamos en las líneas anteriores, cerca de las cabeceras del río Lagartijo en la falda septentrional de la Fila Maestra, la conformación orográfica de la misma presenta un profundo surco en su cresta, dejando expuesta fácilmente sus estribaciones meridionales, donde se encuentran los nacientes del río Memo, en una falda montañosa con declinación al Sur, hacia los llanos altos centrales del actual Estado Guárico.  En las memorias documentales más antiguas consultadas, hacen referencia a este sector con el topónimo “Curabe”, voz de filiación lingüística Caribe, aplicada a un valle, a una quebrada, a un Topo y a una Fila.

          De allí deriva la primicia de nuestra propuesta en denominar el Abra del río Lagartijo, como Abra Lagartijo – Curabe, guardando el mayor respeto por la toponimia ancestral de nuestro aborígenes, los verdaderos descubridores de ese paso montañoso, que desde siempre representó una zona de contacto natural entre la región de los valles del Tuy,  las cabeceras del río Memo y un poco más al Este con el Valle del Alto Orituco.  A ese nivel, las fuentes del Memo están representadas por dos modestas quebradas que convergen hacia el centro de ese inclinado valle faldero, tomando la forma de una letra “V”, donde la rama izquierda representa a la humilde quebrada de Curabe y la rama derecha representaría a la quebrada de Quere, de mayor caudal. Si desde ese punto de convergencia de ambas quebradas, uno siguiera el cauce de la de Quere, aguas arriba, notaría que toma una dirección noreste, hasta llegar a un punto en sus propias cabeceras, el cual localmente llamamos “La Fila de Quere”, alineación montañosa de las estribaciones llaneras de la Serranía del Interior, que separa la cuenca alta del río Orituco de la del río Memo.

           No muy distante de las cabeceras de la quebrada de Quere en esta misma Fila, se presenta una especie de garganta o surco de poca elevación, el “Alto de Quere”. Desde este punto de dicha Fila y por su vertiente oriental, discurre el cauce de la quebrada La Rubileña, afluente importante del Alto Orituco, la cual  desciende bruscamente en dirección sureste, hasta confluir con el Orituco por su margen derecha en el sitio conocido por nuestro ancestros aborígenes como Guanarapa, hoy Guanape, lugar donde el Gobierno Nacional en la década de los sesenta construyó el embalse Guanapito (1963), con una capacidad de embalse de 49.040 miles de m3, al cual se le anexó un sistema de riego extendido a lo largo de su valle medio.

Embalse de Guanapito

Del Tuy al Orituco por el “Paso montañoso de Curabe”

        Los accidentes geográficos arriba descritos, representan los punto de contacto natural que permiten interconectar las cuencas del Tuy Medio, el Memo y la del Orituco, de tal forma que facilitando el acceso entre ellas, permitieron las migraciones que milenariamente realizaron nuestro aborígenes por esa zona, acordes con su estilo de vida nómada dependientes de la caza, la pesca y la recolección de vegetales.

        De acuerdo con las fuentes historiográficas correspondientes a la etapa inicial de la conquista y colonización de estos territorios por los hombres de la Corona Española, se ha logrado establecer que los aborígenes que habitaban la subregión del Tuy Medio hasta las inmediaciones de la confluencia de este río con el Guaire, pertenecían a la etnia de los indios Quiriquires, y que el territorio más al Este de la cuenca del Tuy (Barlovento), era controlado por miembros de la tribu de los Tomuzas; ambas etnias pertenecientes a la familia lingüística de los Caribe.

     Del otro lado de la serranía espaldera a los Valles del Tuy estaba habitada de forma itinerante por la etnia de los Guaiqueríes, que migraban desde los llanos del Bajo Apure, ascendiendo por el río Guárico, luego por el Orituco hasta llegar al piedemonte  de la Serranía del Interior, y de allí tomaban rumbo a través del paso montañoso de Curabe, para luego descender hasta los  Valles del Tuy e interrelacionarse con sus vecinos los Quiriquires, a pesar de que no pertenecían a la gran familia Caribe, como hasta ahora se afirma. Estos hombres se establecieron lentamente en la región, y fueron dándole nombres a los lugares en su propia lengua, conservándose hasta hoy  día la rica toponimia de ríos, quebradas, picos, montañas, selvas, de los cuales pudiéramos mencionar:  Curabe, Memoporaca, Urituco, Tucuy, Quiripital, Quere, Conoropa, Ocumari,  etc.

El Camino Real Hacia “El Orituco”

El Camino Real hacia el Orituco y sus constructores:

      Con la llegada del invasor europeo  a los Valles del Tuy hacia 1574, se inicia la conquista y pacificación de los territorios de los Quiriquires y Tomuzas, donde por la fuerza de las armas se impone el dominio del conquistador español sobre los “indios de guerra” de la Nación Quiriquire y sus vecinos, viéndose estos obligados a replegarse y refugiarse justamente hacia la montañas espalderas más allá de la Fila Maestra, en el Valle de Curabe posiblemente. Para consolidar el dominio español en todo ese extenso territorio bajo la jurisdicción del Gobernador y Capitán General de la Provincia de Venezuela,  se designa y capitula el año de 1584 al Capitán Sebastián Díaz de Alfaro para que funde dos ciudades en dicho territorio.

      Díaz de Alfaro inicia su “pacificación” estableciendo con sus soldados una ranchería  a orillas del Tuy en el lugar conocido como “Sabanetas de Ocumare” en octubre del 1584 (Futuro asiento de Ocumare). Desde allí continua con su expedición tomando rumbo al Este, siguiendo el cauce del Tuy, aguas abajo, hasta llegar a las inmediaciones de la actual población de Aragüita, donde a finales de ese año, funda la ciudad de San Juan de la Paz, de mucho renombre en su tiempo debido al descubrimiento en sus predios de las muy famosas minas de oro de Apa y Carapa, llevada a cabo por el propio Capitán fundador en medio de la intrincada Selva de Guatopo (Actual Parque Nacional Guatopo). Una vez dejado bien establecida la naciente ciudad con unos cuantos vecinos, Díaz de Alfaro continuó a toda prisa su expedición,  retornando al sitio de las Sabanetas de Ocumare, para desde allí, seguramente con la guía de algunos indios ladinos que le acompañaban, seguir la antigua ruta del paso montañoso Lagartijo-Curabe, trasmontando la Fila Maestra, para luego caer al “Valle de Curabe ó Valle de Buena Vista” como también se le menciona en las referidas fuentes.

       “En las riberas del valle de Buena Vista, encontró lugar bueno, cómodo y aparejado donde fundar”; y el día seis de enero de 1585, fiesta de los Reyes Magos, el Capitán Sebastián Díaz de Alfaro funda la ciudad de San Sebastián de los Reyes […]

En las riberas del valle de Buena Vista, Provincia de los Quiriquires y Aruacos, Gobernación de Venezuela, Tierra Firme de las Indias del Mar Océano, a seis días del mes de enero de mil quinientos ochenta y cinco, el Ilustre Señor Sebastián Díaz, Capitán por Su Majestad y Teniente General de las Provincias de los Tomusas, Aruacos y Quiriquires por el muy Ilustre Señor Don Luis de Rojas, Gobernador y Capitán General de la dicha Gobernación y sus Provincias… y con poderes bastante que el dicho Señor Gobernador en nombre de Su Majestad le dio… vino a pacificar y conquistar los naturales de estas dichas Provincias y sus comarcas y poblar en ellas una ciudad, dos o más  en las partes y lugares que más conveniente fueren…

“En nombre del Rey Nuestro Señor fundé y poblé la ciudad de San Sebastián de los Reyes.”     Sebastián Díaz de Alfaro (1585)

        Nacía la primera  y única población que ostentó la dignidad  y el título de “Ciudad”  en lo que hoy son los extenso territorio de los Estados Guárico, Miranda, Aragua y Cojedes.  A los pocos días del formalismo ritual del acto fundacional en Curabe, el Capitán Díaz de Alfaro, los Alcaldes y el Cabildo en pleno, se trasladan al sitio Sabanetas de Ocumare, ribera derecha del río Tuy, a tomar posesión allí de los términos y jurisdicción de San Sebastián, usando como lindero al propio río Tuy, aguas arriba, comprendiendo en su demarcación a Ocumare, Tácata, remontando hasta el inicio de los valles de Aragua, pasando por Lomas del Hierro… Hasta los confines con el gran río Orinoco (a pesar del poco conocimiento geográfico del momento).

“Encomiendas del Orituco”

         Una vez asentada la ciudad, el Capitán Díaz de Alfaro procede rápidamente al  “repartimiento de indios y tierras” a los primeros vecinos que le acompañaban en esa jornada fundadora, repartiendo “encomiendas” incluso en el sector de Conoropa, a las orillas del Alto Orituco, así como también, aguas abajo, en las vegas del mismo río se asentaron otras encomiendas en las Sabanas de Guanarapa (hoy Guanape) y también en las inmediaciones de la confluencia de la quebrada de Tinapuin (Tinapuy) por la margen derecha del Orituco, a las faldas del cerro Topano, en una extensa vega conocida en esos tiempos como Mesa de Guaiqueríes, donde posteriormente  se asentará el primer pueblo del Valle de Orituco, San Miguel del Rosario de Orituco, “pueblo de hacendados españoles y sus esclavitudes”.

CONCLUSIÓN:

          Fue la búsqueda de afloramientos auríferos, lo que permitió la rápida conquista y colonización tanto del valle del río Memo como el del Orituco, utilizando la mano de obra esclava indígena, sometida por la fuerza de las armas de los conquistadores españoles, para que con su penoso trabajo abriera caminos, zapas y socavones, dispersos  por todas aquellas agrestes montañas y por los cauces de las quebradas, arroyos y ríos en una búsqueda frenética del preciado mineral de oro.

          A pesar de la abrupta topografía de la zona, ese paso montañoso siempre ha sido la vía de contacto natural y de fácil acceso, entre los valles del Tuy y la microrregión del Orituco, distante apenas unos 80 km en línea recta uno del otro. Esto permitió que en el pasado colonial se estableciera una estrecha interrelación entre los pobladores de ambas regiones, dando lugar a la formación de fuertes vínculos sociales y fructíferas  alianzas  económicas, que fueron fomentando el intercambio de diversos productos tanto agrícolas como pecuarios.

FUENTES:

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De Armas Chitty, José Antonio (1982)    Historia del Estado Guárico. Caracas: Ediciones de la Presidencia de la Republica.
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