Historia regional y local del Valle del Tuy

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Revista Matria Nº 4

Subido por: Iván López Calero

     El Grupo de investigación histórico – cultural de los valles del Tuy MATRIA, es un colectivo nacido de las inquietudes de un grupo de amigos de esta región del estado Bolivariano de Miranda, con intereses afines por la historia regional y local  y que desde hace ya algunos años se han venido desempeñando en distintas actividades, grupos, colectivos o de forma individual en pro de la investigación, compilación, escritura y difusión de la historia regional y local y las distintas manifestaciones culturales del Valle del Tuy.

     La REVISTA MATRIA tiene el reto de crear un vínculo entre el lector, sus recuerdos y la revista, por medio de artículos de investigación relacionados con lo más cercano al tuyero, es decir, sus orígenes, sus poblados, sus haciendas, sus medios de comunicación, sus comercios, centros de distracción, parques, gente, la esquina, el barrio, la poesía, sus edificaciones, la iglesia… la MATRIA.

Revista Matria Nº 4

Editorial.

     Las historias siempre se desarrollan en espacios geográficos bien definidos por el hombre, ese espacio le da al ser humano lo que necesita para vivir o el ser humano lo acondiciona para ello. Después de la independencia muchas regiones fueron creciendo o delimitándose a través de sus antiguas haciendas, primero de cacao, luego café, y en otras oportunidades ganado o caña de azúcar.

     Los valles del Tuy vivieron en un tiempo desde el siglo XIX  hasta mediados del siglo XX un empuje económico y comercial con la producción de caña de azúcar y sus derivados, aguardiente, papelón, azúcar moscabada o llamada morena, y en sus haciendas se encontraba el trapiche. Su cercanía con Caracas era vital, ya que, la producción era vendida en la capital. Un medio de transporte usado era el antiguo Ferrocarril Central de Venezuela, ruta Caracas-Valles del Tuy. Pero los tiempos cambiaban, Caracas crecía en habitantes, se expandía ferozmente y así tenían que ir creciendo sus ciudades cercanas. Se desarrolló un eje productivo-industrial entre Maracay y Valencia, para así convertir los suelos fértiles de los valles del Tuy en planes habitacionales. Fue un impacto que alcanzo a todos los pueblos tuyeros, a sus haciendas, trabajadores, y les cambió el ritmo de vida que llevaban.

     La revista MATRIA se complace en presentar en esté su número 4, una serie de artículos relacionados con un acercamiento histórico y una propuesta para comprender lo que algún día fue Mopia y su central azucarero, su importancia para el Tuy, y el impacto causado con la llegada de grandes construcciones con sentido urbanístico. Las firmas que acompañan el presente Dossier son las de la Licenciada Yrene Fernández V., con su investigación-propuesta HACIENDA LAS MONJAS EN MOPIA, UN LUGAR HISTÓRICO-TURÍSTICO POR RESCATAR; Leonardo Delgado con un trabajo de construcción histórica sobre Mopia, MOPIA, UNA RICA HISTORIA PARA CONTAR; un rico testimonio del señor Ruffo Batatima en EL PITO DE MOPIA Y OTROS TESTIMONIOS DEL PASADO TERESEÑO; y , por último, pero no menos importante, el Licenciado Isaac Morales Fernández nos presenta una serie de propuestas para entender, comprender y cambiar tanto en la conciencia como en la praxis la visión actual de Mopia en tiempos de revolución y cambios, un reclamo a la conciencia de los lugareños, los tuyeros, mirandinos y autoridades locales y nacionales.

     Esperamos que a partir de este número se adhieran nuevos investigadores como el caso del Profesor Jonathan Viloria con su trabajo LA IDEA DE UN SISTEMA REPÚBLICANO EN SIMÓN RODRÍGUEZ. Es definitivamente la apertura para nuevos rumbos históricos que relacionan y entrecruzan lo local en lo global y viceversa. Los cambios no surgen desde un mismo sitio sino desde diversos puntos del horizonte.

Arturo Lev Álvarez Abreu

Portada de la Revista MATRIA Nº 4Pulse acá para descargar Revista Matria Nº 4

HACIENDA LAS MONJAS

Por: Yrene M. Fernández V.

     Una de las residencias señoriales más destacadas por su belleza y confort, enclavada en el Valle del Tuy Medio, lo constituye la hoy denominada casona de Las Monjas, otrora Convento de Clausura de la Monjas Concepciones. Dicha casona enmarcada dentro de un gran cañamelar se encuentra ubicada en la zona del Paraíso del Tuy en jurisdicción del Distrito Independencia.

     La hacienda Las Monjas, data de la época de la Colonia y en sus comienzos fue propiedad de la familia Bolívar, quienes posteriormente la donaron a la Orden Religiosa de las Monjas Concepciones por concepto de dote correspondiente a una novicia de la familia.

     Posteriormente, en el año 1.864, el entonces Presidente Guzmán Blanco, expropió por decreto dicho convento, el cual lamentablemente se convirtió en depósito de cal y abono, así permaneció durante un siglo, pasando luego a ser propiedad de los señores Pepito y Clementina Herrera Uslar.

Ruinas del Convento de Clausura de las Monjas Concepciones.

     Hoy día al visitar este hermoso lugar puede distinguirse dos edificaciones, la primera se encuentra a la izquierda de la entrada principal por un camino de cañamelar, la referida edificación es una casona colonial donde propiamente dormían las monjas.  La otra construcción, a la derecha del camino y retirado de la primera, es el antiguo Convento de las monjas concepciones, de la que hoy en día sólo quedan los escombros y el vestigio de lo que fue una fuerte construcción para su época, con durmientes de madera y gruesas paredes y columnas de ladrillos.  Todavía se puede observar lo que constituyó sus divisiones internas como también la belleza de la arquitectura de sus arcos frontales.

     En estas ruinas del Convento se puede apreciar, partiendo de la misma entrada, una edificación  conexa que se considera formaba parte del convento, es una construcción de dos pisos, en escombros, cuyas escaleras aún se mantienen en relativas buenas condiciones.

Hacienda Las Monjas: Cuarto Principal.

     La entrada principal, se encuentra eliminada en la actualidad, cuando después de haberse efectuado algunas modificaciones a pasado a ser la parte posterior de la hoy denominada Hacienda Las Monjas.  Desde éste pórtico se abre un patio con frondosos árboles frutales y una espesa vegetación silvestre de mediana talla, para adentrarse en los grandes cañamelares que bordean la hacienda.

     En cuanto a la casona colonial, es una hermosa vivienda familiar que tiene una entrada principal por el otro extremo, llamado entonces el patio de las cocheras.  Esta casona también está rodeada de inmensos patios abiertos y en ellos una variedad de árboles frutales.

Hacienda Las Monjas: Tumbas de las monjas en el patio lateral .

     Dicha casa está construida con paredes y columnas de ladrillos revestidos, pisos de ladrillos, ya bastante deteriorados por el tiempo, las ventanas y puertas son de madera tallada y torneada.  En el techo se emplearon los materiales propios de la época, caña, vigas de madera y tejas. La estructura descansa sobre fuertes durmientes, columnas de ladrillos y planchas de madera pesada.

     Hacia el corredor izquierdo se encuentran mesas y sillas de cuero.  En las paredes se exhiben dos platones antiguos, en un rincón un mueble de madera torneada y tallada, un ceibó de madera también torneado y del techo cuelgan faroles metálicos.  En otro ángulo se puede apreciar una especie de botija labrada de bronce, con piedras incrustadas.