Historia regional y local del Valle del Tuy

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Pueblo de Sabana de Ocumare

Subido por: Iván López Calero

Transcripción sin Corregir (SIC)

Pueblo de Sabana de Ocumare

Obispo Mariano Martí

Documentos relativos a su visita pastoral de la Diócesis de Caracas

Apuntes del Libro Personal

Sabana de Ocumare

         Día 7 de junio de 1783, salimos del pueblo de Marín a las seis de la mañana, y llegamos a las nueve y tres quartos a este pueblo de la Sabana de Ocumare, distante cinco leguas. El camino no es malo, y ahora lo es por las lluvias. Cerca del camino hay muchas haziendas de cacao. El terreno tiene algunos cerritos no muy grandes. Antes de llegar a este pueblo de Ocumare, a distancia de casi un quarto de legua, pasamos el río del Tuy, y antes y después de passar el río, passamos algunas azequias para el riego de las haziendas. La hierba que producen estas tierras es de muy buena calidad, que llaman gamelote.

         Esta iglesia es baxo la invocación de San Diego. Es de una sola nave, cubierta toda de obra limpia, sus paredes de tapias y rafas. Tiene Baptisterio bien decente al entrar a la Iglesia, a la banda de la Epístola, Coro alto y cementerio a la misma banda de la Epístola, a distancia de pocas varas de la pared de la misma Iglesia. Su Divina Magestad está colocado continuamente, y he dispuesto que sólo esté colocado en el altar mayor, y que se quite el Sacrario del altar colateral del cuerpo de la Iglesia a la banda de la Epístola, y que el pixis para dar la Comunión se traslade al altar mayor, y que para mayor comodidad, al pie del Sacrario de la custodia se forme un Sacrario pequeño para el pixis y para el relicario del Viático, y que en ínfima grada de Presbyterio se administre la Comunión. La Sacristía esta tras del altar mayor y está provista decentemente de ornamentos y alhajas. En el Coro hay órgano, que ahora no se toca porque el Organista está en Caracas. Hay una puerta a cada lado, a más de la principal. La torre de las campanas tiene una cúpula o cimborio de bóveda. Véase el inventario. En el nicho principal del altar mayor esta la Virgen de la Candelaria, de bulto, y sobre ésta un quadro bueno de pintura del titular San Diego. Supongo que la Virgen de la Candelaria será la patrona.

         Me dize este cura que estas gentes son de un genio tal que si los convidan para un bayle, todos acuden a él, y si los convidan para un exercicio piadoso en la Iglesia, acuden todos igualmente a dicho exercicio piadoso; que acá no hay vicio particular o predominante; que acá hay frecuencia de Sacramentos y devoción, pero unos domingos con otros se confesarán unas seis personas y en las festividades de Jesuchristo y de María Santíssima se confesarán hasta cinquenta personas, la mayor parte mujeres, y que estas gentes son de buena índole, y no de genio caviloso y malicioso.

         El día 18 de diziembre de 1762 se hallava acá de visita el señor Madroñero. (más…)

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Revista Matria Nº 4

Subido por: Iván López Calero

     El Grupo de investigación histórico – cultural de los valles del Tuy MATRIA, es un colectivo nacido de las inquietudes de un grupo de amigos de esta región del estado Bolivariano de Miranda, con intereses afines por la historia regional y local  y que desde hace ya algunos años se han venido desempeñando en distintas actividades, grupos, colectivos o de forma individual en pro de la investigación, compilación, escritura y difusión de la historia regional y local y las distintas manifestaciones culturales del Valle del Tuy.

     La REVISTA MATRIA tiene el reto de crear un vínculo entre el lector, sus recuerdos y la revista, por medio de artículos de investigación relacionados con lo más cercano al tuyero, es decir, sus orígenes, sus poblados, sus haciendas, sus medios de comunicación, sus comercios, centros de distracción, parques, gente, la esquina, el barrio, la poesía, sus edificaciones, la iglesia… la MATRIA.

Revista Matria Nº 4

Editorial.

     Las historias siempre se desarrollan en espacios geográficos bien definidos por el hombre, ese espacio le da al ser humano lo que necesita para vivir o el ser humano lo acondiciona para ello. Después de la independencia muchas regiones fueron creciendo o delimitándose a través de sus antiguas haciendas, primero de cacao, luego café, y en otras oportunidades ganado o caña de azúcar.

     Los valles del Tuy vivieron en un tiempo desde el siglo XIX  hasta mediados del siglo XX un empuje económico y comercial con la producción de caña de azúcar y sus derivados, aguardiente, papelón, azúcar moscabada o llamada morena, y en sus haciendas se encontraba el trapiche. Su cercanía con Caracas era vital, ya que, la producción era vendida en la capital. Un medio de transporte usado era el antiguo Ferrocarril Central de Venezuela, ruta Caracas-Valles del Tuy. Pero los tiempos cambiaban, Caracas crecía en habitantes, se expandía ferozmente y así tenían que ir creciendo sus ciudades cercanas. Se desarrolló un eje productivo-industrial entre Maracay y Valencia, para así convertir los suelos fértiles de los valles del Tuy en planes habitacionales. Fue un impacto que alcanzo a todos los pueblos tuyeros, a sus haciendas, trabajadores, y les cambió el ritmo de vida que llevaban.

     La revista MATRIA se complace en presentar en esté su número 4, una serie de artículos relacionados con un acercamiento histórico y una propuesta para comprender lo que algún día fue Mopia y su central azucarero, su importancia para el Tuy, y el impacto causado con la llegada de grandes construcciones con sentido urbanístico. Las firmas que acompañan el presente Dossier son las de la Licenciada Yrene Fernández V., con su investigación-propuesta HACIENDA LAS MONJAS EN MOPIA, UN LUGAR HISTÓRICO-TURÍSTICO POR RESCATAR; Leonardo Delgado con un trabajo de construcción histórica sobre Mopia, MOPIA, UNA RICA HISTORIA PARA CONTAR; un rico testimonio del señor Ruffo Batatima en EL PITO DE MOPIA Y OTROS TESTIMONIOS DEL PASADO TERESEÑO; y , por último, pero no menos importante, el Licenciado Isaac Morales Fernández nos presenta una serie de propuestas para entender, comprender y cambiar tanto en la conciencia como en la praxis la visión actual de Mopia en tiempos de revolución y cambios, un reclamo a la conciencia de los lugareños, los tuyeros, mirandinos y autoridades locales y nacionales.

     Esperamos que a partir de este número se adhieran nuevos investigadores como el caso del Profesor Jonathan Viloria con su trabajo LA IDEA DE UN SISTEMA REPÚBLICANO EN SIMÓN RODRÍGUEZ. Es definitivamente la apertura para nuevos rumbos históricos que relacionan y entrecruzan lo local en lo global y viceversa. Los cambios no surgen desde un mismo sitio sino desde diversos puntos del horizonte.

Arturo Lev Álvarez Abreu

Portada de la Revista MATRIA Nº 4Pulse acá para descargar Revista Matria Nº 4

Revista Matria Nº 1

Subido por: Iván López Calero 

   El Grupo de investigación histórico – cultural de los valles del Tuy MATRIA, es un colectivo nacido de las inquietudes de un grupo de amigos de esta región del estado Bolivariano de Miranda, con intereses afines por la historia regional y local  y que desde hace ya algunos años se han venido desempeñando en distintas actividades, grupos, colectivos o de forma individual en pro de la investigación, compilación, escritura y difusión de la historia regional y local y las distintas manifestaciones culturales del Valle del Tuy.

     La REVISTA MATRIA tiene el reto de crear un vínculo entre el lector, sus recuerdos y la revista, por medio de artículos de investigación relacionados con lo más cercano al tuyero, es decir, sus orígenes, sus poblados, sus haciendas, sus medios de comunicación, sus comercios, centros de distracción, parques, gente, la esquina, el barrio, la poesía, sus edificaciones, la iglesia… la MATRIA.

Revista Matria Nº 1

Editorial.

     Para el grupo de investigación de la REVISTA MATRIA es un placer presentar ante nuestros lectores este primer número que nos va a  relacionar a través de sus páginas llenas de tradiciones, caminos, cultura, hechos y cotidianidad, uniéndonos aún más en ese ser tuyero, teniendo un sentido de pertenencia con ese sentimiento llamado TUYERIDAD.

     La REVISTA MATRIA tiene el reto de crear un vínculo entre el lector, sus recuerdos y la revista, por medio de artículos de investigación relacionados con lo más cercano al tuyero, es decir, su orígenes, sus poblados, sus haciendas, sus medios de comunicación, sus comercios, centros de distracción, parques, gente, la esquina, el barrio, la poesía, sus edificaciones, la iglesia… la MATRIA, ese término que define el historiador mexicano Luis González y González como “los terruños, parroquias, municipios o simplemente mini sociedades vistas desde las torres de la iglesia pueblerina o desde la cumbre del cerro guardián.” Esa es la patria chica de la que habla el padre de la microhistoria mexicana, del creador del libro que define a los pobladores de Michoacán en “Pueblo en Vilo”, la “matria”, el terruño del cual conocemos más que aquel extenso territorio llamado “patria”. Sirva el nombre de esta revista para rendir tributo, no solo a González y González, sino también al historiador Arístides Medina Rubio, por su incansable trabajo de difundir sus investigaciones en cuanto a teorías, fuentes y métodos de la historia regional y local, y agradecer enormemente al maestro directo de los integrantes de MATRIA, al Dr. Diógenes Molina, que con sus investigaciones sobre el Tuy y sus Congresos de Historia Regional Mirandina ha impactado en este colectivo.

     Además, esperamos cumplir con todos los lectores, pues incorporamos material que tiene que ver con historia nacional y americana, creando así una revista que llene las expectativas de toda aquella persona que desee leer artículos de historia regional o local, historia patria o de nuestra América.

       Que Clío nos guíe a todos en esta hermosa aventura de la investigación, aprendizaje y  difusión.

GRUPO DE INVESTIGACIÓN Y DIFUSIÓN DE LA REVISTA MATRIA

Revista Matria Nº 1Pulse acá para descargar Revista Matria Nº 1

Ocumare del Tuy en 1825, “Historias Mirandinas”

Por: Juan de Dios Sánchez.

     Las tierras y poblados que forman hoy el municipio Tomas Lander de los Valles del Tuy eran, en 1825, tierras del llamado Cantón de la Sabana de Ocumare, que limitaba con los cantones de Santa Lucía por el este y con el de Petare, al sur con los cantones de San Sebastián y Orituco y al norte y oeste con los de Caracas y La Victoria. Su capital era la ciudad de Ocumare que había sido erigida parroquia eclesiástica el 7 de febrero de  1693 y tenía una superficie de 23 leguas cuadradas, cuyas tierras fértiles y clima templado pero agradable la hacían ser el centro de acción de la zona.tomas 

     El cacao era la principal producción de setenta de sus haciendas en las que se alzaban, ricas y pródigas, casi 800 mil arboles de cacao. La producción de café iba en segundo lugar ya que, en casi 80 plantaciones se superaban el millón 700 mil árboles de café. La producción de añil, de caña de azúcar, de arroz, maíz y algodón completaban una zona de alta calidad y riqueza. Más de 30 haciendas de café, servían como eficientes productores mientras que los plátanos, cambures, yuca y muchas otras plantas y raíces alimenticias completaban el círculo de producción que permitía una buena calidad de vida para sus habitantes.

     La Sabana de Ocumare tenía bueyes, mulas de cargas, burros, caballos, yeguas, más de 50 mil reses, cabras, carneros y cerdos completaban el cuadro de animales de tarea y de alimentos. Abundaba la cacería mientras que sus bosques, producían maderas de gran calidad estando limitada su producción mineral a almagre, piedras de chispa y yeso.

     El Cantón Sabana de Ocumare estaba formado por cinco parroquias que eran Ocumare, San Francisco de Yare. Cúa, Charallave y Tacatá, de cuyas ubicaciones guarda la crónica de aquellos tiempos deliciosas descripciones donde se destacan de modo esplendido sus ríos y quebradas y otros accidentes geográficos.

     Casi once mil personas donde se sumaban más de 6800 mujeres libres o esclavas, ya casadas, solteras, párvulas y jóvenes así como 5 sacerdotes y más de 1800 hombres entre libres y esclavos era la base poblaciones de Ocumare en 1825. Casi tres mil niños completaban la cifra señalada de 11000 habitantes en las parroquias de la Sabana de Ocumare en 1825.

AUTO DE CREACIÓN DE LA PARROQUIA SAN DIEGO DE ALCALÁ

Por: Juan José Flores †

     Auto de creación de la Parroquia, San Diego de Alcalá, Firmado por el Obispo Don Diego de Baños y Sotomayor, el día 7 de Febrero de 1693

     “Yltmo. SV.=Don Juan Nicolás de Ponte y los demás que aquí firmamos, parecemos ante V.S.Y. y decimos que por tanto desde el Valle de Súcuta adonde tenemos ñVAS haciendas y esclavos de su beneficio ay de distancia a la Iglesia más próximas, que son las de los Valles del Tuy arriba y Charallave Cinco leguas de caminos sujetos a ríos y sus crecientes y al del Tuy, que por ser caudaloso no se puede vadear en tiempo de invierno sin grave peligro y conocida dificultad, como de trajinar dos caminos en tiempos de aguas, por ser la mayor parte de ellos pantanosos y se negables, resulta el que no podemos los laboradores de dhos. Y gente a nuestro servicio, asistir al santo sacrificio de la misa y morirse sin recubrir los santos sacramentos en el peligro de la muerte, ni gozar de sepultura eclesiástica y otros muchos inconvenientes y espirituales que se desean entender por falta de la Ygal. y cura que tenemos en Dho Valle q’ para que como verdaderos catholicos podamos tener en el conciavos y familia, se ha de servir V.S.Y de conceder su licencia para que en el Valle de Súcuta de la Sabana de Ocumare q’ es la medianía de las haciendas que tenemos en el DHO. valle labremos una Ygla. á que nos obligamos desde luego y adornarla desentemente y poner en ella los ornamentos necesarios para la celebración en cada año al sacerdote que V.S.Y. fuere servido denombrar para la administración de dhos. Santos sacramentos, para su congrua sustentación a la que nos obligamos desde luego acudiéndole cada uno de nosotros con la parte y porción que nos tocare según el repartimiento que presentaremos ante V.S.Y con la solemnidad necesaria. y porque al presente atendiendo solo al bien espiritual NERAS personas y criados y en lo venidero esperamos se poblará de mas vecinos el dho. Valle se ha de servir V.S.Y. de deciarar que quialquier tiempo que adentrare otro o tros muchos vecinos ayude entrar en parte a la contribución dde dha. prorrateando lo que correspondiere a la familia ñor cargo cuya cantidad se hace revajar de la que nosotros contribuimos a rata, según las cantidades a que de presente nos obligamos ó por tiempo que estuviere de nra parte contribuir aeldho. Cura. Demanera que no le falte en cada año la congrua de los dhos. docientos y cincuenta ps porque asimismo nos obligamos a que si faltare alguno de sus vecinos que oy estamos es dho. Valle, suplir la porción que estava de su cargo dar a dho. Cura retiandole según el número de familias y cabezas que contare la familia de cada uno. En cuya atención regularemos y tantearemos la porción que nos toca y pertenece a dho. Cura, por todo lo qual = Nos en licencia para labrarla DHa. Ygla. y nombrar el Cura Capellán que fuere servido desde luego a quien estamos pcomptos de acudir con toda puntualidad con dha congrua sustentación de los dhos docientos cincuenta ps. como lo esperamos de la grandeza y benignidad de V.S.Y. atendiendo al desconsuelo que oy estamos esperimentando y pedeciendo que en ello reciviremos merced, y en lo necesario=

     DN. Juan Ascanio, Da. Juana María Lovera y Otañez, Da. Catalina de Castro, Juan Ramirez Galban, Domingo de Saabedra, Don Balthazarde María Trejo, Bias Arraez de Mendoza, Don Francisco de Mendoza, Nicolás Caldera.

Por presentada y vista por V.S.Y. dixo:

     Que en atención de ser justa causa q’ presentan; deseando S.S.Y. dar todo consuelo espiritual a las personas que habitan en el paraje de Súcuta y haciendas de los vecinos dhos. erigia y erigió en feligresía y partido las subsidhas, haciendas comprehenden: para lo cual concedía y concedió licencia para que se fabrique una Iglesia en la meduania de dhos sitios capaz y dessente y fabricada que sea se vendiga po rel Cura Capellán que S.S.Y. nombrare, devajo la invocación quefuere de la devoción de los vecinos dotando los santos sacramentos en la conformidad que está concedido en otros valles así de la costa del mar como de las riveras del Rio Tuy y S.S.Y. está pronto a nombrar Cura Capellán que sirva dha. feligresía, para cuya congrua aplicará y aplica la cantidad de los docientos y cinq.ps. que se obligan a dar con declaración que de disminuirse los vecinos que ay han de aumentarse tendrán obligación los que nuevamente de pagar conforme el repartimiento que se les hiciere sin que, por ello-aya de aumentarsele la congrua al Capellan porque siempre ha de ser fijante la de los dhos. docientos y Ota Ps. y porque en el entretanto que se fabrique la Igla. no carezcan del pastor S.S.Y. da licencia para que en la del pueblo de charayave, qe está conjunto a los dhos sitios se les administren los Santos Sacramentos por R.P.Fr. Manuel de alesón, Religioso Capuchino, misionero Appo que de orden de S.S.Y está administrando en dho pueblo y para ello le da facultad y autoridad S.S.Y. en el entretanto que nombre cura Cappn y que pueda por aora cumplir con los preceptos de confesar y comulgar en la lgla de charayave y en los libros parroquiales que para la vuena feligresía formare, ponga por cabeza esta erección par que siempre coste de su fundación y as si lo proveyó y mandó y mandó e Yltmo. S.Dn. Diego de Baños y Sotomayor Obpo. desde Obispado de Venezuela y Caracas del Consejo de su Ma. Su predicador y Capellán de honor la qe. lo firmo en el Buen retiro del Vall. Eurisdim de la ciudad de Caracas a los siete días del mes de febrero de mil seiscientos noventa y tres años.

Diego Obpo de Caracas = Antemi Dr. Feliz Acuña = Notario y Secretario.

NOTA: Esta es copia exacta aun con sus errores y omisiones de la que aparece en los folios 1° y siguientes del libro primero de gobierno que es también el séptimo de bautismo del archivo de esta Iglesia.

Esquina del Cuartel, Ocumare del Tuy, Estado Miranda.

 Este edificio que contempláis, es el antiguo de Milicias de los Valles del Tuy en él se cubrió de gloria el general Pedro Hernández quien al mando de 125 hombres, atacó a los españoles (quinientos hombres) que estaban en ese recinto y mantenían presos a decenas de patriotas ocumareños que corrían el peligro de ser fusilados. El general Hernández actuando con mucho sigilo los puso en fuga, liberando así a los prisioneros.

Acera alta de la calle Zamora, Ocumare del Tuy, Estado Miranda.

     Una vez se llamó la Calle del Asilo, por tener las hermanitas de la Congregación Agustina un establecimiento de este tipo. También en una de esas casas, vivió los últimos días de su existencia nuestro querido Vicario Monseñor Rafael Pérez León.

Cúa un pueblo con dos Patronas

Por: Manuel Vicente Monasterios.

Santa Rosa de Lima y Nuestra Señora del Rosario.

     La antigua hacienda Marín, ubicada en  los valles del Tuy es el núcleo fundacional de la actual población de Cúa, a finales del siglo XVII la adquiere el canario Don Bernardo Rodríguez del Toro, futuro Marqués del Toro, quien conjuntamente con todos los demás propietarios de las grandes haciendas de cacao, solicitan autorización eclesiástica para fundar una capellanía o curato para la atención de la población de esclavos en la administración de Sacramentos y la Misas, en concordancia con lo dispuesto por la Iglesia Católica.

     El 9 de septiembre de 1673 llega a la ciudad de Caracas Fray Antonio González de Acuña con el nombramiento de Obispo, éste sacerdote nacido en Lima (Perú) es el autor de la primera biografía de Santa Rosa de Lima  y además por mandato del Vaticano le correspondió llevar el juicio sobre la canonización de la santa peruana. Su gobierno eclesiástico de la provincia de Caracas (Venezuela) dura nueve años, hasta el 22 de febrero de 1882 con su fallecimiento. El  fervor del obispo por Santa Rosa se manifiesta promoviendo  en su jurisdicción la devoción por la milagrosa santa peruana. El Real Seminario de Caracas antecedente la la Universidad Central se coloca bajo la protección de Santa Rosa, igualmente se fundan pueblos como Santa Rosa de los Cerritos de las cercanías de Barquisimeto, entre otros.

Imagen de Santa Rosa de Lima.

Don Bernardo Rodríguez del Toro y los hacendados dueños de esclavos quienes tenían que cancelar los estipendios para el mantenimiento del cura, construir capilla, mantenerla con sus ornatos, imágenes y campana con decencia adecuada, solicitan autorización al obispo González de Acuña para que se designe como patrona a Santa Rosa. Es así que la capellanía o curato es denominado en los libros y documentos de la época como Santa Rosa de Marín, la fecha exacta de la fundación hasta ahora no se  tiene, se toma como fecha de fundación o erección el 18 de octubre de 1690 correspondiente a la primera partida del libro más antiguo de su archivo y está firmada por Don Pedro de Salas.

Desde finales del siglo XVII la imagen de la venerada Santa Rosa está unida a Fe de los habitantes de Cúa, primero como Patrona hasta el año 1774, año  en que por disposición del Provisor Eclesiástico Presbítero José Muñoz se escoge como patrona principal a Nuestra Señora del Rosario y como patrona menos principal a Santa Rosa de Lima. Al trasladar el templo a su nueva ubicación, la misma que tiene hoy, la venerada imagen de Santa Rosa quedó en un oratorio de la Hacienda Marín hasta 1914, por disposición del padre Luís Alejandro Yumar fue entregada al cuidado del señor Benigno Díaz, quien promueve su primera sociedad, la cual se instaló en 1921, el párroco era el padre Jesús María Pellín (Monseñor Pellín).Sociedad que sigue vigente hasta hoy.

Santa Rosa representa la fe de un pueblo católico, también está unida a la historia de Cúa, cuya primera denominación fue Santa Rosa de Marín,  la leyenda también se teje alrededor de una imagen que lloró anunciando la tragedia del 6 de abril de 1964, a las 11:58 de la noche, el tanquero Esso Maracaibo, cargado con 296.000 barriles de petróleo se estrelló contra las pilas 21 y 22 del Puente General Rafael Urdaneta, inaugurado dos años antes., ocurrió la tragedia de la caída del puente sobre el lago de Maracaibo.

Cúa celebra la fiesta de su primera patrona durante el mes de agosto y el día  30 sale en la tradicional procesión, de la misma forma como lo ha hecho por más de 300 años.

Imagen de Nuestra Señora del Rosario de Cúa, estado Miranda, Venezuela.

Los Canarios en Los Valles del Tuy (1670 – 1810)

Subido Por: Iván López.

Vista de Santa Lucia y Los Valles del Tuy, desde el Cerro San Ramón, Municipio Paz Castillo, Foto de Juan Manuel Carrasco Davila, año 2012.

LOS VALLES DEL TUY.

     Los valles comprendidos en el Tuy Medio y Alto se convierten en el centro de la expansión cacaotera desde fi­nes del s. XVII, con la mano de obra esclava como su fuerza de trabajo esencial. Son tierras que no superan los 1.200 m. con elevadas temperaturas y pluviosidad, aunque su escasez durante la seca hace necesario el regadío para incrementar sus cultivos. En los 80 del XVII todavía hegemonizaba la producción la región costera de Aragua, Valencia y Cara­cas. En la primera década del XVIII, después de varias de intensa plantación, ya había más árboles en el Tuy. Suelo abundante, alta pluviosidad e irrigación proporcionan cosechas de hasta 25 y 30 fanegas. En 1720 producen el 60% del cacao de la provincia y en 1744 superan sus tres cuartas partes.

     El Alto Tuy se vertebró como el eje esencial del boom del cacao desde 1680. Entre 1684 y 1744 el incremento de los árboles se mantuvo imparable, una media de 75.000 por año. Se pasa de cerca de un millón en 1720 a uno y medio en 1744, sólo superado por Barlovento, que se ha­llaba en plena época de roturación. Mientras que el Bajo Tuy era un área alejada con tierras cuya propiedad dio lu­gar a constantes pleitos entre inmigrantes y hacendados, el Alto estaba hegemonizado por la oligarquía mantuana, al haberse puesto en explotación en los últimos años del XVII y primeras décadas del XVIII, un período que se co­rresponde con los de los asientos francés e inglés. Mientras que la primera parroquia del Bajo Tuy es de 1727, la mayor intensidad plantadora en el Alto coincide con la etapa do- rada del monopolio británico, en la que la venta de esclavos pasa de 100 anuales entre 1715-28 a 350 entre 1729-39. La   se manifiesta incapaz de suministrarlos. Sólo 350 son vendidos legalmente entre ese año y 1784.

     Por esas fechas la oligarquía mantuana ya se había he­cho con la propiedad de las haciendas cacaoteras más fér­tiles, irrigadas y accesibles en los Valles del Tuy y con un número relativamente elevado de esclavos. Las del Alto Tuy poseían 2.000 árboles más que en Barlovento. La ventaja con las de no acomodados era todavía más ostensible, pues tenían una media en 1744 de 1.000 menos que en 1720. Mientras que las mantuanas tenían en 1720 de un 20 a un 40% más que las modestas, en 1744 la diferencia se había incrementado desde un 50 a un 70%’. Un enriquecimiento que explica sus inversiones en plantaciones y esclavos en esas dos décadas.

      En 1720 los Valles poseían un total de 813.700 árboles en una extensión de 20.342 fanegadas y media. En el padrón de Olavarriaga, su concentración en la élite. De los inmigrantes sólo es destacable el caso excepcional de Bernardo del Toro, que posee 524 fanegadas y 21.700 cacaoteros. Sólo figuran 5 que van desde los 2.000 árboles y 50 fs del grancanario An­tonio Robles Villafañe, a los 8.000 y 200 de Antonio Sosa y las 125 del guíense Salvador Mederos. Con mucho, el mayor hacendado es Pedro de Ponte con 1.250 y 50.000 árboles2.

     El lagunero Juan Francisco La Mar y el orotavense Sebastián de Castro Acevedo son de la segunda mitad del XVII y fueron en sus comienzos mercaderes. La Mar tuvo tres matrimonios, el primero con una lagunera y el tercero con la criolla María Candelaria, cuya hija Feliciana fue su único descendiente que llegó a la edad adulta. En este últi­mo le dieron en dote 2.000 árboles y una fanegada de tierra. Poseía 14 compradas a los herederos del tesorero Fernando Aguado. Tenía sembrados 5.700 de los cuales 1.130 estaban recién plantados. Era dueño de 14 esclavos. Castro se había trasladado con anterioridad a 1670, pues contrae matrimo­nio con María Díaz de Andrade en 1665, con la que tuvo 5 hijos. Aportaron al matrimonio 3.000 y 2.500 pesos. Poseía dos haciendas a orillas del Tuy, a una y otra banda, en las que tenía hasta 24.000 árboles y unas tierras en la Quebrada Uricuru. Estaban muy gravadas, pues tenía que hacer frente a 4.570 pesos de capellanía. Su único hijo varón, Sebastián, poseía 200 fanegadas con 12.000 árboles. Sus herencias se terminan difuminando en la década de los cincuenta3. En la siguiente generación su acceso a la propiedad se torna difícil. Comúnmente se obtendrá a través del comercio y la compra de propiedades gravadas, como ocurre con el tinerfeño José Antonio García Albersa. Era mercader y propietario de una arboleda de cacao con 52 de esclavos, cargada con un censo de 4.000 pesos4. Los más habituales son mayordomos, co­mo el tinerfeño José Antonio Viera5.

Vista de Los Valles del Tuy, desde el Cerro San Ramón, Municipio Paz Castillo, Foto de Juan Manuel Carrasco Davila, año 2012.

 Santa Lucía y Ocumare del Tuy

      En los Valles del Tuy, Santa Lucía de Paraiguán y la Sabana de Ocumare son las localidades de mayor entidad. Santa Lucía, con 3.382 habitantes en 1810, era un anti­guo pueblo de indios. No tuvo verdadero desarrollo hasta mediados del s. XVIII gracias al presbítero Marcos Reyes. En 1749 donó el territorio para fundarlo, una hacienda de cacao para mantener la iglesia y dos o tres leguas de tierra para uso colectivo, «de manera que cualquier pobre tiene derecho para ocupar este pueblo, y se le señala cuadra o terreno por este cura para construir su casa y se le dan tierras para seis almudes de sembradura, y finalmente siembra las tierras que quiere». Este legado permitió el asentamiento de canarios, lo que explica que hubiese en él en 1784 entre los 2.207 habitantes 308 blancos, 538 indios, 287 pardos, 290 negros y 784 esclavos. No obstante la propiedad estaba mal repartida, ya que las 47 haciendas de cacao «las poseen los ricos»6. Su justificación la enunció en un texto de 1749, en el que se muestra partidario del trabajo libre. Los hacenda­dos convenían en la necesidad de jornaleros libres, «ya por­que las más de las haciendas no tienen suficientes esclavos o ya porque todas necesitan libres para casos urgentes de una acequias nueva, de una ruina de un cerro, una roza, estan­cadas, desechar una sublevación de esclavos, una muerte, guardas para los caminos, cimarrones y ladrones»7.

     Con anterioridad a esas fechas los canarios de los que tenemos referencias se limitan a un grupo de hacenda­dos medios, como el orotavense Juan Carrasco y Llarena, quien, como cuñado del capitán general Bethencourt y Castro, jugó un papel significativo en su gobernación. De procedencia aristocrática, enlazó en 1713 con una dama de la oligarquía, Ana Nicolasa, hija del contador Gabriel de Rada, con la que tuvo 7 hijos. Compró una arboleda de cacao con algunos esclavos en Santa Lucía, que completó con la heredada por su mujer. Administró también la de la hermana de su mujer. Tuvo cuentas con otro hacendado de Santa Lucía, el palmero Domingo Pérez Volcán. Este último, el victoriero Andrés Pérez de la Peña y el palmero Manuel Fernández Romero completan la nómina de ha­cendados canarios del lugar. Volcán y Fernández Romero, primos, son exponentes de dos familias palmeras emigran­tes con mercaderes y hacendados en Cuba y Venezuela. El piloto José Fernández Romero participó en la fundación de Montevideo8. Los mayores hacendados isleños eran los tacoronteros Domingo Velázquez y José Hernández Sanabria, suegro y yerno. Poseían 40.000 árboles y 51 esclavos en una hacienda conjunta9. Entre los menos acomodados sólo tenemos el casamiento en 1791 con una hija de mestiza e indio del grancanario Cristóbal Marrero, con un herma­no y un sobrino residentes en el lugar10.

     En el último tercio del siglo XVIII, con la decadencia cacaotera y la expansión de la caña, el añil y más tarde del café, crean compañías para arrendar tierras o trabajar co­mo mayordomos. Junto con ellos se suman cultivadores de pequeños conucos y algún que otro pulpero o vendedor ambulante como Juan Bautista Padrón. Entre los mayor­domos el tagananero Salvador de Sosa, soltero, enterrado por su pobreza con mortaja blanca, cuyos bienes se limitan a dos cochinos, 8 cargas de maíz en mazorca, una muía y 45 pesos de la venta de 9 cerdos. Servía en la hacienda de cacao de Toribio Espinosa en Zuapire por 250 pesos anuales11. Varios son los conuqueros que cultivan pequeñas suertes de terreno en el tránsito de los siglos XVIII al XIX12. Dos herreños, Juan y Diego Hernández Quintero crean una compañía con 5.624 pesos de una hacienda de café en los Manches en terrenos de la mujer de Juan. Después arrenda­ron por 3 años en Santa Lucía una de añil a la que agregaron 5 tablones cuya planta compraron en el mismo valle, en la que invirtieron 1.145. Su «trabajo y cultivo se hace a costa de jornal que se paga a peones libres»13

     Ocumare del Tuy era el mayor de los pueblos del Al­to Tuy. Fundado en 1683, con 4.692 habitantes en 1810 proveía de servicios comerciales, administrativos y religio­sos a las haciendas de su zona. Aunque fue eminentemente esclavista, sin embargo residieron pequeños cultivadores, pulperos y vendedores ambulantes inmigrados. Esa nume­rosa colonia explica que las advocaciones y patronato de su parroquia residan en San Diego de Alcalá y la Virgen de Candelaria. En su nicho principal estaba esta Virgen y sobre ella un cuadro de San Diego. Como recoge Martí, alternati­vamente sufragaban una misa los sábados a La Candelaria y Altagracia los canarios y los mulatos, «poniendo ellos la cera, pagando los músicos y cantores» y un peso a quien la canta». En 1783 tenía 53 hacendados, todos de cacao, excepto uno que poseía un trapiche14. Su tráfico atrae a mercaderes como el tinerfeño Antonio Gómez, que contrae matrimonio en 1805 con la natural de Ocumare, Jacinta Rolo, hija de los tinerfeños Francisco Rolo y Teresa Barrero15.

    Una de sus familias más significativas eran los Gonzá­lez Barrios de Tamaimo (Santiago del Teide), tres herma­nos (Salvador, Bartolomé y Juan) y dos sobrinos (Agustín y Juan José). Contrajeron nupcias en Venezuela con hijas de isleñas. Bartolomé compra a plazos allí en Ocumarito una hacienda de cacao de 8.000 árboles, de la que debía toda­vía más de mil pesos al testar en 1770. Tenía 15 esclavos, de los que 5 eran mujeres. Su hermano Salvador retorna a su pueblo de origen, donde vuelve a casarse con Francisca Gorrín. Invierte 30.000 pesos en distintas propiedades y se convierte en un hacendado medio. No obstante la familia mantuvo mancomunada la hacienda incluso con posterio­ridad a la independencia16. Otros propietarios medios reci­ben sus precarias plantaciones por herencia de sus esposas, como el grancanario Jerónimo Medina, que testa en 1778, y de Sebastián García que lo hace en 178617.

     Antonio y José Saravia son grandes hacendados aroneses en Ocumare. Emigrados en 1791 hacen una conside­rable fortuna a través de compañías y arrendamientos de trapiches y haciendas. Antonio enlaza con una hija del mar­qués del Toro, Petronila del Toro, aunque no tienen suce­sión. Mueren asesinados en la guerra de independencia. Se hace cargo de su hacienda su sobrino Diego. Contaba con oratorio, con 76 esclavos y con 40.000 matas de cacao18.

     No todos los canarios eran hacendados, sólo que es más difícil acceder a ellos. Cultivaban conucos en tierras ajenas, como los santacruceros Antonio y María Bernarda Pérez con 9 hijos, de los que 7 murieron parvulitos y sus cuñados Antonio y Manuela Pérez. Bernarda sólo tenía  «una casita de paja sin suelo en el pueblo de Ocumare con los trastos que son una cama de barandilla, un cancel, 7 sillas de suela, 4 vasos y una limeta de cristal»19

Vista de Cúa y los Valles del Tuy, desde el Mirador de Sabana de piedras Vía a la Magdalena, Foto de Iván López año 2008.

San Francisco de Yare, Tácata y otros del Tuy alto.

     San Francisco de Yare es una pequeña localidad esclavista. De sus 1299 habitantes 850 son esclavos en 1783. En 1800 la proporción sigue siendo similar, sólo 74 blancos y 1659 esclavos e indios para un total de 1733. Los isleños son pequeños  o medianos  propietarios, pulperos o mayordomos. Predomina el cacao, aunque se introducen paulatinamente la caña, el añil y el café. Treinta eran sus hacendados en 1783. Entre ellos el santiaguero Juan Cartaya, casado con la mulata María Rita Moreno. Poseía una hacienda de añil en el sitio de Combito. Había sido diezmero, como su pariente y paisano Juan González Trujillo, casado y sin hijos. Tenía cuentas con su sobrino José Trujillo, pero no poseía más que una casa de Bajareque. Su paisano Bernardo Martel, casado con una hija de isleños, María del Carmen Mirabal y con 4 hijos, trabajaba en una pulpería con su paisano Rosalío Gómez a la que había aportado 600 pesos. Reconoce a Lucía como hija suya y era deudor de 300 pesos a uno de  los mayores mercaderes y hacendados de La Victoria, el granadillero Juan de la Cruz Mena. Encomienda a su hijo Ricardo a su paisano Feliciano Borgespara que lo eduque y críe como hijo como hijo «por la mucha confianza que tengo de él»20

     Son tres de los hacendados  el tinerfeño Juan Díaz de Ávila, el grancanario Juan Antonio Moreno y el lanzaroteño de Yaiza Francisco Saavedra, pero lo son en el último tercio del s. XVIII, cuando por cargas, subdivisiones y quiebras por deterioro y baja rentabilidad se subastan las mantuanas21.

     Tácata es un pueblo construido sobre cerros con arboledas y terrenos en los que se cultiva maíz, yuca y plátanos. Aunque cuenta con propiedades de hacendados, la tierra está más repartida, lo que explica que en un total de 1425 habitantes hubiera 146 blancos, 553 indios, 308 pardos, 44 negros y 374 esclavos. En la primera mitad del XVIII viven allí el granadillero Francisco Pérez Bello y el silense Simón González Mendoza, casados con hijas de isleños. El primero, diezmero, con 12 hijos, de los que eran adultos, poseía una hacienda de cacao gravada con 3750 pesos y un trapiche en Iscaragua. El silense tenía 3 hijos adultos. A las 2 hembras las casó con paisanos. A Lucía con Juan Manuel Núñez de Aguiar, dedicado a la cría del ganado y a María Simeona con Miguel Antonio Carrasco. Este regentaba con él el trapiche arrendado en Guare al regidor José Félix Arteaga. Por su administración y trabajo se llevaba un tercio de los beneficios22.

     En el último tercio del XVIII se encuentran parientes procedentes o ligados por la sangre con Fuerteventura. Se trata del majorero de Pájara Juan Vera Trujillo, soltero, con un hermano y un sobrino en la Sabana de Ocumare; Luis Rodríguez Vera Trujillo y su hijo Francisco y de su sobrino, el guimarero José Antonio Sánchez Castro y su mujer la natural de Tuineje Sebastiana Morales23.

     Próxima a Ocumare, Santa Teresa es una localidad esclavista, aunque el buenavistero Pedro Martin León, que testó en 1770, hubiera donado tierras a su iglesia y atrajera gracias a ellas personas libres. Se había obligado a construir la fábrica de su parroquia y varias capellanías por 2.500 pesos de principal. Poseía dos haciendas, una en las vegas del Guaire y otra en la del Tuy de 13.800 sobre la que estaba pleiteando con Bartolomé del Castillo. Era dueño de 33 esclavos. Había dejado a Santa Teresa las tierras de Covalito y de la Cruz. Su mayordomo era el tinerfeño Santiago Álvarez, más tarde establecido en Panaquire24. En 1783 Santa Teresa tenía 435 esclavos y 131 indios para un total de 854. En 1800 el número de blancos se ha incrementado sensiblemente. De 1909 eran 392, los indios eran 224, los pardos 236, los negros 271 y los esclavos 786. En el último tercio del s. XVIII se asientan los naturales de Teguise, Antonio Agustín Cuadro y María Josefa Rodríguez, casados allí en 1806. María se había trasladado con sus padres, que en ejercicio de la patria potestad le da licencia25.

Vista de los Valles del Tuy hacia Charalleve , desde la Magdalena, Foto de Iván López, año 2008.

     Charallave, anexo a la Guaira de Paracotos, es transicional hacia los Valles del Tuy. Construido sobre un Cerro, tiene buenas siembras de maíz, aunque sus habitantes, en opinión de Martí son pobres «porque no quieren trabajar», aunque no serían ricos si lo hiciesen «porque no tienen mulas ni caballos para transportar el maíz a Caracas». Conservaba en 1783 tierras de indios. Eso explica que lo habitasen en ese año 455, mientras que el conjunto de españoles fuera de 363. 26. En su matricula de 1800 para un total de 1.454 personas había 649 blancos, 44 indios, 162 pardos, 146 negros y tan sólo 48 esclavos. A juzgar por el número de blancos, es probable que hubiera isleños o de descendientes procedentes de los colindantes Altos del Valle de Caracas. Sin embargo, solo tenemos referencias del orotavense Antonio Felipe Machín, que se entierra con mortaja blanca en su iglesia. Casado en Arico y con 4 hijos, no se acuerda de la última «por haber quedado mi mujer fecunda a mi partida». Era Constructor de acequias en el Tuy27.

      En sus proximidades se encuentra Marín o Cúa, pueblo esclavista por excelencia, con una gran hacienda del marqués del Toro. En 1783 con una feligresía de 1.531 vecinos, tenía, 1.038 esclavos. En 1800 seguía presentando un panorama similar. Para un total de 2.555 habitantes, 1.238 son esclavos. Los blancos son 213, los indios 200, los pardos 510 y los negros libres 240. Bernabé de Acosta tiene una pequeña hacienda con animales. De su matrimonio con una criolla tiene una hija adulta, desposada con su paisano Juan Ángel González Bello, pulpero en compañía de Blas de León. Tiene una pequeña hacienda con algunos animales. El grancanario Francisco Martín, con 5 hijos con Juana Francisca González, es mayordomo del marqués del Toro. Le sirve como arriero su paisano Blas de León. Su albacea es el santiaguero Juan González de Barrios28.

Tomado del Libro Los Canarios en la Venezuela Colonial. (1670 – 1810) de Manuel Hernández.

Referencias o notas del escrito:

1         FERRY, R. J. Op. cit., pp. 105-129.

2         OLAVARRIAGA, P. J. Op. cit., pp. 253-255. Mederos tiene 9 es­clavos. Poseía 4 libros de la Madre de Agreda. Con dos matrimo­nios, el primero con su paisana Isabel Ruiz sin descendencia, y el segundo con Bernardina Justiniano con 4. Dos de ellas casan con isleños, Mariana con el tinerfeño José Suárez Marrero y Paula con el grancanario Juan Manuel García Naranjo. Ibídem, 1741. Testa­mento de 31 de diciembre de 1735 y codicilos de 22 de enero y 16 de febrero de 1736.

3         Castro fue albacea de dos parientes y paisanos Félix López de la Cruz y Fernando de Castro. R.RC.T., 1700. 13 de agosto de 1695 e Ibídem. 1707,23 de marzo de 1703. OLAVARRIAGA, R J. Op. cit, p. 254.

4         Casado con una hija de isleños y con tres hijos adultos, había aporta­do al matrimonio 26.000 y su mujer sólo 270. Tuvo compañía con su paisano Antonio Hernández Orta, de la que le resultó un superá­vit de 4.000 pesos. R.RC.E. José Manuel de los Reyes, 28 de octubre de 1769. Similares circunstancias concurren en José Díaz Andrade, con 8 hijos adultos de su matrimonio con María Candelaria Padrón, hija de isleños, entre ellos uno clérigo, el Bachiller José Francisco Díaz Debía a su compadre el también mercader José Lázaro Rodrí­guez 4.896 pesos de sus negociaciones Poseía una hacienda de cacao en el Tuy en el sitio de Tacurón con 52 esclavos de todas las edades. Tenía otros 5 para el servicio de la casa. Tenía otro hermano en Ca­racas, Francisco Venancio. Ibídem. Eleizalde, 2 de julio de 1784.

5         Soltero, trabajó en la hacienda del capitán Juan Francisco Solórzano. Dice que «no tuvo ningún hijo conocido». Deja por heredera a Ignacia Ortega, mujer que le cuidaba en su enfermedad. Ibídem. 12 de octubre de 1808. También el del tinerfeño Nicolás Francisco González, casado tres veces con hijas de paisanos y con 7 hijos adul­tos. Había sido mayordomo en el Tuy de Lucas Martínez de Porras y de Juan Antonio de Urbina en Caucagüita. Ibídem. Francisco Buenaventura Terrero, 3 de enero de 1770.

6         MARTÍ, M. Op. cit., tomo II, p. 602.

7         REYES, M. «Razones que descubren ser conveniente pueblo en el Valle de Santa Lucía». Reproducido íntegramente en NAVAS MORALES, S. Anécdotas y gentes de Santa Lucía. Los Teques, 1992, pp. 30-38. Sobre Santa Lucía, véase también A. A. A. V. Santa Lucía de Pariaguán (1621-1981). Caracas, 1982.

8         Romero tuvo una sola hija de su matrimonio con una criolla. De­jó como tutores a Domingo Pérez Volcán y a Francisco Álvarez de Abreu. Creo una capellanía de 3.000 pesos para su sobrino Bernardo de Acosta, futuro canónigo de la Catedral. Poseía una arboleda valo­rada en 25.000 pesos, que había aportado al matrimonio. Cuando creía no tener sucesión, convino en donarle a su mayordomo y pai­sano 4.000 árboles. Su primo Domingo, casado en 1727 con una criolla y con 6 hijos adultos es un certero exponente de las cadenas migratorias entre la élite mercantil isleña. Casó a su hijo Antonio con su ahijada Josefa Fernández Romero, única hija y heredera de su primo. La capellanía que éste fundó la recibió su hijo Carlos. Su hija María Teresa contrajo nupcias con el comerciante vasco Joaquín Castillobeitia, Regidor del ayuntamiento caraqueño. Era dueño de una hacienda de cacao de 30 fanegadas de tierra en Santa Lucía, amén de una estancia en Chacao con un trapiche y 52 esclavos. Un hermano suyo, José, presbítero, había muerto en la provincia de Ca­racas y otro, Manuel, en La Habana. Un primo suyo fue un gran hacendado en esa isla. La lista de parientes emigrados sería inter­minable. De algunos hablaremos en este trabajo. Respectivamente, Areste y Reyna, 6 de octubre de 1728. Del Portillo, 17 de enero de 1736 y José Manuel de los Reyes, 26 de septiembre de 1750.

9         Pérez de la Peña, casado con una hija de isleños, tenía 12 hijos adultos y 4 fallecidos de tierna edad. Poseía una hacienda de 2. 547 árboles de cacao, con 17 esclavos, 7 de ellos mujeres. Había abierto una ace­quia para irrigarla en compañía de José Duarte, a mitad de costos. Se habían gastado en ella 7. 200 pesos. Estaba sumamente gravada por un censo de 4.000 pesos a las concepcionistas y otro de 800 para 4 fiestas de la iglesia de Santa Lucía. A.A.H. Civiles, 1779. Testamento de 19 de mayo de 1779 y R.P.C.T, 1780. Testamento de Hernández Sanabria. Ocumare de la Costa, 17 de noviembre de 1764.

10      A.A.H. Civiles, 1791 Petición de Cristóbal Marrero.

11      R.P.C.E. Ascanio, 20 de abril de 1805. También el tinerfeño Juan Marrero mayordomo de una hacienda de cacao que tenía arrenda­da el comerciante ramblero Antonio Oramas. Ambos pleitean so­bre el derecho que tenía a poseer puercos y aves. Oramas defiende que sólo se le permitía un corto conuco y le acusa de malversación en el cacao, el maíz y el arroz cultivado, por lo que lo despidió. A.A.H. Civiles, 1803.

12      Son el grancanario Juan Antonio Pérez, casado con 2 hijos, que tenía en Suapire una labranza de maíz, plátanos y yuca en tierras de Félix Tovar; el tinerfeño Bernardino González, cultivador de maíz, con una troja frente a la pulpería de su paisano Juan Bautista Padrón, y el chasnero José Alonso Mena, casado y con 3 hijos, uno de ellos en paradero desconocido. Tiene cuatro esclavas y una porción de tie­rra en Agua amarilla en esa jurisdicción. Respectivamente, R.P.C.E. Ximénez, 9 de octubre de 1814. A.A.H. Civiles, 1805 y R.P.C.E. Aramburu, 25 de junio de 1805. También el grancanario Francisco Antonio Morales que casa con la natural de Santa Lucía María An­tonia Piñango en 1796. A.G.N. Disensos y matrimonios.

13     Ibidem. Ascanio, 24 de octubre de 1805.

14     MARTÍ, M. Op. cit., tomo II, pp. 580-583.

15  A.A.H. Civiles, 1805.

16      Testamento de Bartolomé en A.A.H. Civiles, 1794. Ocumare, 22 de julio de 1770. Salvador al partir para su tierra natal en R.RC.E. Reyes, 27 de septiembre de 1770. EnTamaimo, 11 de diciembre de 1806. Copia propiedad de Ernesto González Rodríguez, a quien se lo agradecemos. Sobre Salvador y su familia en su lugar de origen véase GONZÁLEZ RODRÍGUEZ, E. «El Valle de Santiago». El Día, septiembre de 1993.

17      Medina tiene 5 hijos adultos de su matrimonio con la criolla Ro­salía del Barrio, que heredó la sexta parte de las tierras de su suegro en Ocumare, de donde era vecino. En ellos tenía plantados 500 árboles. Poseía una bodega que administraba su hijo y una pulpería a medias con su paisano Francisco Borges. Su principal, que era suyo, era ridículo, 130 pesos. Casa a una de sus hijas con su paisano Salvador Rodríguez. Contrata peones a 2 reales diarios. Era dueño de 10 tablones de añil en Carapa en otro trozo heredado, cultivado a medias con su yerno. R.RC.E. Texera, 14 de septiembre y 1 de diciembre de 1788. García estaba casado con Rosalía de Osorio. Testa ante su teniente justicia mayor José Antonio de Osorio, con 7 descendientes adultos. Poseían dos haciendas heredadas por su mujer en La Vega y Yaguare y otras dos compradas en Gil y Doña María todas citas en el Valle de Ocumare. Testamento por poderes de su hijo Juan José en R.RC.E. Texera, 9 de agosto de 1786.

18     R.P.C.T., 1815. Testamentarias de Francisco y Antonio Saravia.

19     A.A.H. Civiles, 1804. Testamentaria de Bernarda Pérez, vecina de la Sabana de Ocumare. 6 de Julio de 1804.

20     Respectivamente en R.P.C.E. Aramburu, 9 de Enero de 1791, Castrillo, 13 de octubre de 1814 y Jiménez, 26 de Junio

 de1815.

21     Díaz de Ávila, casado con una hija de isleños y con 9 hijos adultos era dueño de una arboleda comprada a su paisano Miguel Bello por 7.000 pesos. Era de 29.000 árboles y con 46 esclavos. Dejó un patrimonio para su José Nicolás Díaz, Canónigo de la Catedral de Caracas y catedrático y rector de su universidad. Moreno, casado con Teresa González de la Rosa y con 12 hijos de los que vivían 5 era también mercader. Poseía una arboleda en Yare. Singular era sin duda Francisco Saavedra, exponente de la migración familiar del tránsito del XVIII al XIX, casado dos veces, con la majorera de Villaverde Agustina Viera con un hijo y con su paisana María Francisca de la Cruz, con la que tuvo 10 que superaron la pubertad. A uno de ellos, Lucía, la casó con su paisano Francisco Rodríguez. Había adquirido por remate en 1810 una hacienda de José Tovar, compuesta por 1.500 cacaoteros, 44 esclavos, 14 f. de tierra de vega y 500 montuosas. Es curiosa su forma de adquirirla en año tan señalado. Apreciada en 23.000 pesos, sólo abona 500 en contado y 1.000 en vales. Se compromete a sufragar los restantes en un censo al 5% anual a favor del real erario. En plena guerra, en 1817, se hizo con una valorada en 35.000, de 11.392 árboles y con 42 esclavos. Pagó por ella 5.000 en plata y vales y el resto en censos. Respectivamente, A.A.H. Civiles, 1808. Testamento de 16 de febrero de 1803. R.P.C.E. Aramburu, 15 de julio de 1797. E. Ibídem, Hernández Guerra, 16 de agosto de 1819.Sobre José Nicolás Díaz, véase su expediente de grados en BAHUCV nº 4. Caracas, 1985, pp. 161-265.

22     R.P.C.T.1738, 23 y 24 de julio de 1735 y R.C.P.E. Cabrises, 11 de noviembre de 1759.

23     Vera funda una capellanía en la provincia para los hijos de su sobrino y un patronato para el casamiento de dos doncellas pobres en su pueblo natal. José, viudo y sin hijos, deja sus bienes para la construcción de una capellanía a la Virgen del Carmen en su pueblo natal. Había comprado una posesión a Teresa Urbina gracias a la fianza de Vera por 4.500 pesos, 2.000 en censo y el resto a pagar en 4 años, pues sólo había aportado 522. Era 3.000 cacaoteros y con 10 esclavos. Debía 6 de ellos bozales a las Oficinas Reales. Todo ello es demostrativo de su escasa capacidad financiera y de su grado de endeudamiento. Juan Vera en Ibidem. Aramburu, 4 de septiembre de 1805. Sebastiana Morales en Puncel, 19 de septiembre de 1789 y José Antonio en Texera, 21 de noviembre de 1820.

24     A.A.C. Testamentos. Leg.88. Santa Lucía, 1770.

25     A.A.H. Civiles, 1806.

26     MARTÍ, M Op. Cit., tomo II, pp. 567 – 569.

27     R.P.C.T. 1744. Testamento ante Marcos Francisco González presbítero con capellanía de los Valles de Yare y de Cara, 1 de julio de 1744.

28     Ibídem, 1771. Testamento ante el cura de San Francisco de Cara, Francisco Arocha, 26 de marzo de 1769 y R.P.C.E., Portillo, 11 de marzo de 1750.