Historia regional y local del Valle del Tuy

Entradas etiquetadas como ‘iglesia’

Pueblo de Santa Lucía

Subido por: Iván López Calero

Transcripción sin corregir (SIC) 

Pueblo de Santa Lucía

Obispo Mariano Martí

Documentos relativos a su visita pastoral de la Diócesis de Caracas

Apuntes del Libro Personal

Santa Lucía

      El día 26 de junio de 1783, llegamos a Caracas y nos detuvimos allí hasta el día 12 de enero de 1784, en que salimos de dicha ciudad de Caracas a las seis menos quarto de la mañana, y llegamos a las diez y media al sitio de Oripoto, hazienda de don Joseph Cocho, distante cinco leguas y media. Día 13 de enero de dicho año 1784, salimos de dicha hazienda, trapiche o sitio de Oripoto medio quarto antes de la seis de la mañana, y llegamos a las tres y media de la tarde a la casa o hazíenda de cacao de don Francisco Joseph Sereso y Landaeta, la qual casa comúnmente llaman de los Vitores, en el sitio de Nuestra Señora del Rosario de Suapire, distante dose leguas o a lo menos cerca de dose leguas. Día 14 de enero de dicho año de 1784, salimos de dicha hazienda o casa de don Francisco Joseph Sereso a las seis y quarto de la mañana, y llegamos a este pueblo de Santa Lucia a las ocho menos quarto, distante dos leguas por el camino por donde hemos pasado. Dizen que hay otro camino no más breve. Desde el pueblo de Baruta hasta la quebrada de Suapire habrá diez leguas, pasando por el cerro que llaman de […], que es lo menos malo. Es este camino todo de cerros, muy malo y con muchos [vola]deros.

      Esta Iglesia es baxo la invocación de Santa Lucía, todas sus paredes de mampostería, cubierta de obra limpia, Coro alto, tribunas al lado de la Epístola, una en el cuerpo de la Iglesia y otra en el Presbyterio, de la qual se puede oyr Missa en el altar mayor, Baptisterio al entrar a la Iglesia. A más de la puerta principal hay a cada lado una puerta colateral. La Sacristía está a la banda de la Epístola, decentemente ornamentada y alajada. Su Divina Magestad está colocado de continuo. A la banda de la Epístola hay una Capilla honda, medianamente grande, y en el Presbyterio de dicha Capilla hay un pilar, y de allí se forman los arcos y forman como dos Capillas para dos altares. En la banda del Evangelio de dicha Capilla está colocado el altar del Santo Christo, y a la banda de la Epístola está colocado el altar de Nuestra Señora del Rosario. Parte de esta casa es de alto, en donde yo vivo, y este alto consiste en un corredor al igual del Coro, y por dicho corredor se va al Coro, al campanario y a las tribunas, y en el aposento donde yo vivo está la tribuna del Presbyterio. Por dicho corredor se pasa también a una tribuna que sirve de Coro de la Capilla colateral honda, que queda sobrerreferida. Véase el inventario. (más…)

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Iglesia Nuestra Señora del Rosario de Cúa para 1926.

Por: Iván López CaleroIglesia Nuestra Señora del Rosario de Cúa, Año 1926 (2)

  La fotografía es una herramienta de expresión muy poderosa, cada imagen encierra en sí misma un conjunto de anécdotas o historias, algunas veces complejas y otras muy sencillas, pero todas dignas de ser narradas, esto último podemos hacerlo a través de la foto descripción o la narración descriptiva de una imagen, con la finalidad de contar esas crónicas o historias, de lo observado y capturado por algún fotógrafo, en algún determinado momento y lugar. Susan Sontag en su obra “Sobre la fotografía” 1973, expresa lo siguiente:

Toda fotografía tiene múltiples significados; en efecto, ver algo en forma de fotografía es estar ante un objeto de potencial fascinación. La sabiduría esencial de la imagen fotográfica es la superficie, Ahora piensen o más bien sientan, intuyan, qué hay más allá, cómo debe de ser la realidad si ésta es su apariencia. Las fotografías, que en sí mismas no explican nada, son inagotables invitaciones a la deducción, la especulación y la fantasía.

     Por tanto toda fotografía tiene a cuestas una o varias historias y al usarla únicamente como una herramienta para contar una historia, estaremos haciendo “narración descriptiva de una imagen”. De allí que la fotografía pasa a tener un papel protagónico como documento primario en la reconstrucción del discurso histórico y no solo a ser accesorio complementario de éste, incluso el registro gráfico de lo construido en una población o ciudad por el hombre, (edificios, monumentos, carreteras, trenes, etc.) ya a través de la pintura o de la fotografía, constituye una imprescindible fuente primaria para la revisión del pasado de éstas, que nos permite apreciar  y comprender con mayor amplitud el ordenamiento o el flujo de las diversas transiciones que se debieron realizar para el desarrollo o crecimiento de esos espacios geográficos. 

     Partiendo de lo antes expuesto, y empleando esta técnica de narración descriptiva, en el presente artículo revisaremos una fotografía de la Iglesia Nuestra Señora del Rosario de la población de Cúa, con la finalidad de realizar una breve relación histórica o crónica de la misma y la descripción de la citada imagen que resguarda un momento específico de relevante importancia en su historia.

La crónica

     La iglesia nuestra señora del Rosario ubicada en la población de Cúa, del actual Municipio Urdaneta del Estado Bolivariano de Miranda, es según las diversas crónicas esgrimidas por diversos investigadores el quinto templo, iglesia o recinto de la religión católica referido en sus diversos escritos y que ha tenido esta población de Cúa.

      La primera referencia acerca de un recinto religioso católico o iglesia en la población de Cúa es el de una pequeña capilla o curato, ubicada dentro de las tierras de la hacienda Marín para principios del siglo XVII, (cosa que por cierto en la época era común que en cada hacienda hubiese una capilla)  la cual se considera como la primera hacienda en las tierras de la hoy Cúa, al parecer esta capilla fue construida para la doctrina de los aborígenes y de los esclavizados africanos y que por ser la única en varias leguas a la redonda también usaron los blancos, son varias las hipótesis acerca de en advocación ha cual santo estaba dedicada, ya que algunos exponen que a la Virgen de la Barbanera, otros que al Jesús Nazareno, pero la teoría que al final se ha impuesto es la de en advocación a la Virgen de Santa Rosa de Lima,incluso al primer poblado,que al parecer quedaba dentro de la hacienda, se le conoció con el nombre de Santa Rosa de Marín.

     Posteriormente el año de 1641 se registra un terrible terremoto en Caracas con réplicas de catastróficas consecuencias para este poblado, lo que hace pensar a los pobladores (que por cierto en su mayoría eran esclavos) que el pueblo se debe mudar, cosa que no ocurre pues los dueños de las haciendas no lo permiten, luego se registran constantes inundaciones que sufriera la hacienda por el constante crecimiento del Río Tuy lo cual se regía por condiciones climáticas periódicas en su mayoría impredecibles (el niño, temporada de huracanes del Caribe, la niña, entre otros), razón que determina mudar el poblado.

     Para mediados del siglo XVIII se comienza a construir en las llamadas tierras de la Cúa o la Cuana un poblado, esto en una loma alta que quedaba fuera de los terrenos de la llamada hacienda Marín, es en este lugar donde se registra la construcción del segundo templo católico o la segunda iglesia, (que realmente vendría a ser el primero construido con esa utilidad) aún en advocación a Santa Rosa de Lima,el Obispo Don Diego Antonio Diez de Madroñero en una visita pastoral realizada a la población de Cúa el 1° de Noviembre de 1762 señaló en sus escritos lo siguiente:

Que la nueva iglesia se está construyendo en el sitio de la Cúa o la Cuana y que estaba a medio construir, la ubicación de este nuevo Templo no contaba con el apoyo de los dueños de haciendas, pues en su mayoría eran partidarios en que el pueblo debía continuar en terrenos de la hacienda del Marques del Toro, o sea en Marín. (Sic)

     Al parecer estas tierras de la Cúa o Cuana habían sido adquiridas por la Religión Católica, y por tanto el Obispo Madroñero se empeñó en que se construyera allí el nuevo poblado, incluso lo ordenó a los hacendados rehaceos en un comunicado posterior donde expresaba:

“El Obispo Madroñero, bajo pena de excomunión, dispone que se forme pueblo en el sitio señalado de la Cúa o Cuana. Por ser terrenos propios, con bastante paz y descubierto terreno, el lugar es apropiado y se puede formar una grande plaza y alrededor de ella situar muchas casas”. (Sic)

     Este templo es una construcción modesta con techos de rafas y palmas con paredes de bahareque aunque de mayor tamaño que su predecesor. El 10 de diciembre de 1765 es bendecido ese nuevo templo e incluso se celebra la primera misa por el padre Juan José de la Sierra. El día 21 de octubre de 1766 ocurre otro terremoto en Caracas a eso de las 4:30 de la tarde, cuyas réplicas también se sienten en Cúa y ocasionan destrozos, incluida la iglesia la cual queda muy debilitada, luego en el año de 1774 por orden o disposición del provisor Padre Dr. José María Muñoz se designa a la Santísima Virgen del Rosario como patrona titular de Cúa y como patrona menos principal a Santa Rosa de Lima, el cura párroco para ese momento era don Nicolás Antonio Colón y Soto, quien prestó servicio en ese Curato de Marín desde el día 19 de febrero de 1772.

    El día 2 de junio de 1783 visita la población de Cúa el Obispo Mariano Martí y describe la iglesia en su Libro personal con las siguientes palabras:

Su titular es Nuestra Señora del Rosario. Su fábrica material es de una nave cuyas paredes son de tapias y raphas encaladas por dentro y fuera y el techo de Texas sobre tablas alfardas y tirantes labrados, obra limpia y hermosa. Tiene poco más de nueve varas de ancho en limpio y quarenta de largo, inclusive diez que ocupa la capilla mayor, distinguida del cuerpo de la Iglesia con gradas en el pavimento, techo superior en forma de encapillado y un hermoso y elevado arco de ladrillo. Tiene tres puertas grandes, las dos en los costados y la una al frente con su fachada de ladrillo y sobre esta puerta está formado el Coro de tablas y vigas y a un lado de la fachada hai un torreon de mamposteria cubierto con media naranja de ladrillo dividido en dos cuerpos, de los quales el bajo sirve de baptisterio con puerta de arco hacia la iglesia y en el mas alto están las campanas”. (Sic, pág. 283)

     Ese segundo templo fue destrozado por las secuelas del terremoto ocurrido en Caracas el año de 1812 y reconstruido posteriormente en 1846 por Fray Blas Giner, y para ese momento el cura párroco de Cúa era Mariano Arocha, haciéndolo más grande en tamaño, altura y se le da la forma de iglesia a tres naves, se mejoran los materiales de construcción ya que fueron usados ladrillos en vez de adobes, los techos elevados y construidos con maderas y tejas de arcilla, con grandes puertas y ventanales, convirtiéndose así en el tercer templo o Iglesia de la población de Cúa, el mismo sería bendecido en 1855 por el presbítero Guevara y Lira, éste templo sería destruido por un terremoto cuyo epicentro fue justamente la población de Cúa el 12 de abril de 1878 a las 8 y 30 minutos de la noche.

Ruinas de la Iglesia Nuestra Señora del Rosario de Cúa, Foto publicada en el Cojo Ilustrado Nº 69 año III del 1º de Noviembre de 1894Ruinas de la Iglesia Nuestra Señora del Rosario de Cúa, Foto publicada en el Cojo Ilustrado Nº 69, año III, del 1º de Noviembre de 1894.

     Fueron muchas las pérdidas humanas y materiales ocasionadas por el  terremoto de 1878 a la población de Cúa y a ésta le costó mucho tiempo recuperarse de tal situación, el templo quedó completamente en ruinas, no se toma la decisión de reconstruir rápidamente pues existen otras prioridades y por no contar con presupuesto para su recuperación, se tomó la decisión de acondicionar un lugar como provisional para las funciones de la iglesia, a éste lugar y con el paso del tiempo las personas del pueblo lo llamaron “La Iglesita” siendo éste el cuarto templo católico de la población, el cual funcionó como provisoria hasta 1929 cuando se reinauguró el actual templo, la misma quedaba al final de la Calle que hoy tanto el lugar donde estuvo emplazada como la calle se le conocen como “La Gruta”  pues luego de haberse caído la capilla, allí se construyó una gruta dedicada a la virgen de La Coromoto.

Antigua Iglesita de Cúa sobre la calle la Gruta, Cúa, Año 1922.Antigua Iglesíta de Cúa sobre la calle la Gruta, Cúa, Año 1922.

     Después de varios intentos para reconstruir la antigua iglesia en el mismo lugar donde estaba el segundo y tercer templo, se comienza firmemente su recuperación por iniciativa de la propia comunidad cueña y el 22 de Mayo de 1909 (según datos suministrados por Manuel Vicente Monasterios) se constituye la primera junta para la reconstrucción del templo, integrada por el Padre Mejías como Presidente, Don José Arvelo como Tesorero, Don Julián Carías como Secretario de Correspondencia y Don Francisco Manzo como Secretario de Actas. Se nombraron juntas subalternas en los caseríos y vecindarios para motivar la participación de la feligresía, conseguir fondos y organizar las llamadas fajinas, trabajo comunitario y voluntario donde participaba toda la población.

     El día 27 de enero de 1917 se colocó en acto solemne la piedra fundacional para la reconstrucción del templo, con la presencia de Monseñor Dr. Felipe Rincón González, Arzobispo de Caracas. Los trabajos terminaron el año de 1929 y la directiva de la Junta que finaliza la construcción en ese año estaba presidida por el padre Juan Bautista Miralles, el General Roseliano Luque como Vice-Presidente, el Coronel Don Tomás Hugo Quiroba como Tesorero y Don Francisco Manzo como Secretario. Se abrió al público con una misa en la cual el Monseñor Dr. Felipe Rincón González, bendijo el templo el 27 de enero de 1929, este templo fue consagrado el 09 de octubre de 2009, por Monseñor Freddy Jesús Fuenmayor Suárez.

La descripción de la Imagen de 1926

      La imagen que ha motivado este artículo, con la finalidad de ser descrita, fue tomada el año de 1926, originalmente es de color sepia, en material fotográfico con dimensiones de 06 x 03 pulgadas y ha sido resguardada por la familia Fuentes – Robles de la población de Cúa, algo que nos llama mucho la atención es que la imagen fue impresa invertida en sus laterales y al digitalizarla se realizó la inversión tomando como referencia la cordillera del interior.

     Al revisar la fotografía la primera pregunta que surgió fue ¿desde qué punto fue capturada la imagen? y la respuesta se obtiene al ubicar la sección de la cordillera del interior que corresponde hoy día al pie de monte de la llamada Colonia Mendoza,  entre los Cerros del Tigre y Cerro Colorado, lo que permite a su vez identificar la ubicación del fotógrafo, aproximadamente sobre la estructura de la antigua Iglesíta la cual quedaba al final de la Calle La Gruta y sobre la Calle Bolívar, esto también porque desde ese lugar justamente da una visión de la cara lateral derecha de la iglesia con relación a su construcción orientada de sur al norte.

Iglesia Nuestra Señora del Rosario de Cúa, Año 1926 (2)

     En la imagen el elemento principal es el edificio de la Iglesia y se puede apreciar su cúpula posterior y el remate en forma de capullos de flor de las dos torres delanteras destacando en color blanco, también resaltan unos andamios que apoyados sobre la cara frontal de la iglesia en la torre izquierda se usaban en el trabajo de mampostería de la fachada en ese momento, además se observa que el resto de la estructura se encuentra en obra limpia, esto es sin ser recubiertos los ladrillos o adobes empleados en la construcción con yeso, cemento o algún otro tipo de argamasa.

     Al observar la foto no dejan de llamar la atención los techos de tejas con sus caídas a medias aguas y los diferentes patios internos de las casas y es que como hemos afirmado la fotografía fue tomada desde la antigua torre de la Iglesíta (hoy desaparecida) y por tanto ese detalle permite justamente ir escudriñando y al mismo tiempo revelando la ubicación de la Calle Comercio y de la Calle Zamora e incluso del lugar que después conoceríamos como Las Oficinas del Sistema de Riego y luego como  La Purina o una tienda de venta de productos avícolas que funcionó desde la década de los setentas hasta bien entrados los 80.

     En esta foto se puede apreciar casi en su centro una pared blanca que permite identificar el final de la Calle Comercio de Cúa, uniéndose con la Calle Gral. Zamora, ese lugar es conocido como la esquina de Los Cuatro Vientos, como nota anecdótica agregamos que en esa casa de pared blanca estuvo ubicada la carpintería de Salvador Minicozzi en la década de los 50.

      A la izquierda del que observa se puede apreciar en extensión hasta el pie de monte de la serranía del interior una llanura poblada de árboles y es que llama nuestra atención justo porque en ese lugar hoy día se encuentra ubicada la Urbanización Lecumberry y que en la imagen se puede apreciar cómo era en la época las tierras de La Hacienda, incluso revelando los límites del pueblo que solo llegaban hasta lo que se llamaban los corrales en la hoy avenida perimetral (Avenida que acotamos no existía para la época de esta foto).

     A través de esta imagen se constatan las crónicas de la reconstrucción de la iglesia hasta el año de 1929, ya que se observa en ella los andamios y los indicios de la restauración y reconstrucción del templo, además permite observar los avances que ha recibido la estructura al contrastarla con las variaciones que la misma iglesia ha sufrido hasta la actualidad, también se pueden verificar las variaciones que han sufrido las casas, las calles de Cúa y las tierras de la Hacienda Lecumberry llevadas de productivos cultivos a urbanización residencial en la década de los años 70, una imagen que permite contrastar lo observado en el ayer y el hoy,  reforzando las crónicas de la ciudad de Cúa y el Municipio Urdaneta, fortaleciendo así la identidad local y el sentido de pertenencia de los Cueños y porque no decirlo, también de los tuyeros.

Fuentes Consultadas              

  • Archivo fotográfico de la familia Fuentes-Robles.
  • Archivos de la parroquia Nuestra Señora del Rosario de Cúa.
  • Martí, Obispo Mariano. Documentos Relativos a su visita Pastoral de la Diócesis de Caracas. (1771-1784). Caracas, Academia Nacional de la Historia, Imprenta Torino, Tomo II, Libro personal, 1998. 746 pp.
  • Monasterios Gómez, Manuel, “Crónicas de Cúa”, Editorial Francisco de Miranda, Los Teques, Venezuela, 2012, 456 pp.
  • Revista “El Cojo Ilustrado” Nº 69, año III, del 1º de Noviembre de 1894.
  • Sontag, Susan, “Sobre la Fotografía” Alfaguara, Santillana Ediciones Generales, Litografía Ingramex S.A. de C.V., México D.F., México, Primera Edición, 2006, 290 pp.

Pueblo de Santa Rosa de Lima de Charayave

Subido por: Iván López Calero

Transcripción sin corregir (SIC)

Pueblo de Santa Rosa de Lima de Charayave

Obispo Mariano Martí

Documentos relativos a su visita pastoral de la Diócesis de Caracas

 Apuntes del Libro Personal

     Día 29 de mayo de 1783, salimos del pueblo de la Guayra de Paracotos a las cinco y media de la mañana, y llegamos a las nueve y quarto a este pueblo de Charayave, distantequatro leguas y quarto, que dizen estar medidas. Al salir de la Guayra de Paracotos, baxamos una cuesta de más de un quarto de legua, y una legua o poco más antes de llegar a este pueblo de Charayave, pasamos más de tres quartos de legua de camino malo, por las grandes piedras dentro de la quebrada llamada de Charayave; y es de advertir que luego al salir de la Guayra de Paracotos se baxa aquella cuesta de un quarto de legua, el camino siempre va por la quebrada, pero es camino bueno, y la dicha quebrada trahe poco agua, pero en llegando a las dichas piedras, el camino por aquellas piedras es intransitable.

     Esta Iglesia es baxo la invocación de Santa Rosa de Lima, de una sola nave, de bajareque doble. Tiene Coro alto, hay Baptisterio al entrar a la Iglesia, a la banda de la Epístola. No hay más puerta que la principal. Ahora se está haciendo el cementerio contiguo a esta Iglesia, a la banda del Evangelio, donde estava la Iglesia vieja, que se quemó. No está colocado su Divina Magestad. La Iglesia está cubierta de obra limpia. La Sacristía está detrás de la Capilla mayor, provehida de bastantes casullas, aunque algo viejas, y está escasa de otras alajas. Véase el inventario.

     Este Cura es don Joseph Antonio Ralo. Nació el día 13 de diziembre de 1751 en Caracas. Estudió tres años de Filosofía, de que es Bachiller, tres años de Theología escolástica y dos de Moral con el Bachiller Lindo, todo en la Universidad de Caracas. Tiene dos actos de oposición a Curatos, una a este Curato y otra al Curato de Yare, después que ya era Cura de éste de Charayave. Se ordenó de Presbytero el día 1° de enero de 1777, a título de este Curato de Charayave. Como particular tiene una Capellanía de mil pesos. Desde que se ordenó de Presbytero tiene licencias de predicar y confesar en todo este Obispado. Nada se ha sabido contra su buena vida y costumbres. Predica, confiessa y adminstra los Santos Sacramento, enseña la Doctrina y es eficaz y estimado de sus feligreses.

     Este terreno, ahunque tiene algunas llanura, la mayor parte son cerros. Sus tierras son fructíferas y producen maís, plátanos, yuca, frixoles, arros, cacao, caña dulce, etc., y sin embargo estos vecinos, así indios como españoles son pobres porque no quieren trabajar, y aunque trabaxassen y cogiessen frutos, que acá el principal es el maíz, no serían ricos, porque no tienen mulas o cavallos para transportar el maís a Caracas, por no poder mantener animales a causa de que acá no hay potreros y los cerros están poblados de arboledas. (más…)

AUTO DE CREACIÓN DE LA PARROQUIA SAN DIEGO DE ALCALÁ

Por: Juan José Flores †

     Auto de creación de la Parroquia, San Diego de Alcalá, Firmado por el Obispo Don Diego de Baños y Sotomayor, el día 7 de Febrero de 1693

     “Yltmo. SV.=Don Juan Nicolás de Ponte y los demás que aquí firmamos, parecemos ante V.S.Y. y decimos que por tanto desde el Valle de Súcuta adonde tenemos ñVAS haciendas y esclavos de su beneficio ay de distancia a la Iglesia más próximas, que son las de los Valles del Tuy arriba y Charallave Cinco leguas de caminos sujetos a ríos y sus crecientes y al del Tuy, que por ser caudaloso no se puede vadear en tiempo de invierno sin grave peligro y conocida dificultad, como de trajinar dos caminos en tiempos de aguas, por ser la mayor parte de ellos pantanosos y se negables, resulta el que no podemos los laboradores de dhos. Y gente a nuestro servicio, asistir al santo sacrificio de la misa y morirse sin recubrir los santos sacramentos en el peligro de la muerte, ni gozar de sepultura eclesiástica y otros muchos inconvenientes y espirituales que se desean entender por falta de la Ygal. y cura que tenemos en Dho Valle q’ para que como verdaderos catholicos podamos tener en el conciavos y familia, se ha de servir V.S.Y de conceder su licencia para que en el Valle de Súcuta de la Sabana de Ocumare q’ es la medianía de las haciendas que tenemos en el DHO. valle labremos una Ygla. á que nos obligamos desde luego y adornarla desentemente y poner en ella los ornamentos necesarios para la celebración en cada año al sacerdote que V.S.Y. fuere servido denombrar para la administración de dhos. Santos sacramentos, para su congrua sustentación a la que nos obligamos desde luego acudiéndole cada uno de nosotros con la parte y porción que nos tocare según el repartimiento que presentaremos ante V.S.Y con la solemnidad necesaria. y porque al presente atendiendo solo al bien espiritual NERAS personas y criados y en lo venidero esperamos se poblará de mas vecinos el dho. Valle se ha de servir V.S.Y. de deciarar que quialquier tiempo que adentrare otro o tros muchos vecinos ayude entrar en parte a la contribución dde dha. prorrateando lo que correspondiere a la familia ñor cargo cuya cantidad se hace revajar de la que nosotros contribuimos a rata, según las cantidades a que de presente nos obligamos ó por tiempo que estuviere de nra parte contribuir aeldho. Cura. Demanera que no le falte en cada año la congrua de los dhos. docientos y cincuenta ps porque asimismo nos obligamos a que si faltare alguno de sus vecinos que oy estamos es dho. Valle, suplir la porción que estava de su cargo dar a dho. Cura retiandole según el número de familias y cabezas que contare la familia de cada uno. En cuya atención regularemos y tantearemos la porción que nos toca y pertenece a dho. Cura, por todo lo qual = Nos en licencia para labrarla DHa. Ygla. y nombrar el Cura Capellán que fuere servido desde luego a quien estamos pcomptos de acudir con toda puntualidad con dha congrua sustentación de los dhos docientos cincuenta ps. como lo esperamos de la grandeza y benignidad de V.S.Y. atendiendo al desconsuelo que oy estamos esperimentando y pedeciendo que en ello reciviremos merced, y en lo necesario=

     DN. Juan Ascanio, Da. Juana María Lovera y Otañez, Da. Catalina de Castro, Juan Ramirez Galban, Domingo de Saabedra, Don Balthazarde María Trejo, Bias Arraez de Mendoza, Don Francisco de Mendoza, Nicolás Caldera.

Por presentada y vista por V.S.Y. dixo:

     Que en atención de ser justa causa q’ presentan; deseando S.S.Y. dar todo consuelo espiritual a las personas que habitan en el paraje de Súcuta y haciendas de los vecinos dhos. erigia y erigió en feligresía y partido las subsidhas, haciendas comprehenden: para lo cual concedía y concedió licencia para que se fabrique una Iglesia en la meduania de dhos sitios capaz y dessente y fabricada que sea se vendiga po rel Cura Capellán que S.S.Y. nombrare, devajo la invocación quefuere de la devoción de los vecinos dotando los santos sacramentos en la conformidad que está concedido en otros valles así de la costa del mar como de las riveras del Rio Tuy y S.S.Y. está pronto a nombrar Cura Capellán que sirva dha. feligresía, para cuya congrua aplicará y aplica la cantidad de los docientos y cinq.ps. que se obligan a dar con declaración que de disminuirse los vecinos que ay han de aumentarse tendrán obligación los que nuevamente de pagar conforme el repartimiento que se les hiciere sin que, por ello-aya de aumentarsele la congrua al Capellan porque siempre ha de ser fijante la de los dhos. docientos y Ota Ps. y porque en el entretanto que se fabrique la Igla. no carezcan del pastor S.S.Y. da licencia para que en la del pueblo de charayave, qe está conjunto a los dhos sitios se les administren los Santos Sacramentos por R.P.Fr. Manuel de alesón, Religioso Capuchino, misionero Appo que de orden de S.S.Y está administrando en dho pueblo y para ello le da facultad y autoridad S.S.Y. en el entretanto que nombre cura Cappn y que pueda por aora cumplir con los preceptos de confesar y comulgar en la lgla de charayave y en los libros parroquiales que para la vuena feligresía formare, ponga por cabeza esta erección par que siempre coste de su fundación y as si lo proveyó y mandó y mandó e Yltmo. S.Dn. Diego de Baños y Sotomayor Obpo. desde Obispado de Venezuela y Caracas del Consejo de su Ma. Su predicador y Capellán de honor la qe. lo firmo en el Buen retiro del Vall. Eurisdim de la ciudad de Caracas a los siete días del mes de febrero de mil seiscientos noventa y tres años.

Diego Obpo de Caracas = Antemi Dr. Feliz Acuña = Notario y Secretario.

NOTA: Esta es copia exacta aun con sus errores y omisiones de la que aparece en los folios 1° y siguientes del libro primero de gobierno que es también el séptimo de bautismo del archivo de esta Iglesia.

Esquina del Cuartel, Ocumare del Tuy, Estado Miranda.

 Este edificio que contempláis, es el antiguo de Milicias de los Valles del Tuy en él se cubrió de gloria el general Pedro Hernández quien al mando de 125 hombres, atacó a los españoles (quinientos hombres) que estaban en ese recinto y mantenían presos a decenas de patriotas ocumareños que corrían el peligro de ser fusilados. El general Hernández actuando con mucho sigilo los puso en fuga, liberando así a los prisioneros.

Acera alta de la calle Zamora, Ocumare del Tuy, Estado Miranda.

     Una vez se llamó la Calle del Asilo, por tener las hermanitas de la Congregación Agustina un establecimiento de este tipo. También en una de esas casas, vivió los últimos días de su existencia nuestro querido Vicario Monseñor Rafael Pérez León.

Las viejas pulperías de mi pueblo.

Por: Manuel V. Monasterios G.

Calles de Cúa, carboncillo.

     Las crónicas y los historiadores han sido un poco mezquinos al describir el origen, la fundación y el crecimiento de nuestras ciudades y pueblos, colocando en lugar muy oculto, tal como si fuese pecado hablar de las pulperías y los pulperos. La verdad es que en un pueblo podían que pasar años para construir el templo, la casa de gobierno, la cárcel y el hospital, pero desde el primer día estaba el pulpero como centro económico de la nueva ciudad, para garantizarle a la comunidad el suministro de los comestibles y el estipendio de alcoholes a la nueva población.

Anuncio Publicitario, Semanario Cué 1932.

Anuncio Publicitario en RETO 70 año 1970.

     Los hidalgos que llegaron de la madre patria consideraban el trabajo en general como una actividad impropia de su condición aristocrática. Un caballero español, un noble aunque fuese de baja categoría jamás se podría dedicar a profesiones reservadas a las clases bajas. Pulpero, médico, artesano, agricultor no eran las profesiones de los “hijos de alguien” o hidalgos. Ellos podían pertenecer a Las Milicias de Blancos, hacerse curas o letrados en leyes. Para los trabajos manuales estaban los esclavos. Para la pulpería llegaban los canarios (Nativos de la islas Canarias). Eran los isleños los pulperos, los mayordomos de las haciendas cacaoteras, los arrieros que llevaban y traían mercancías. Eran los cosecheros medianeros. Los fundadores de pueblos. Los Tenientes de Justicia. Jueces de Comisos, como Juan Francisco de León, canario fundador de Panaquire, en la región de Barlovento y cabeza visible del alzamiento de hacendados y cosecheros contra el monopolio impuesto por la Real Compañía Guipuzcoana en el siglo XVIII.

     F. Depons, viajero francés, investigador y cronista nos describe la pulpería caraqueña de comienzos del siglo XIX:”Su surtido consiste en cerámica, quincalla barata, herramientas, vinos, azúcar, jamón, grasas, frutos secos, queso, tafia, etc. Sobre otras tiendas tiene la ventaja de no estar obligadas a cerrar los días de fiesta y los domingos. Son tan necesarias que hay que tenerlas abiertas desde el alba hasta las nueve de la noche. (….)Para no engañarse, no hay objeto que se venda con menos del ciento por ciento de beneficio, a menudo el doble o el triple. Es así, a costa de detalles desagradables y penosos como se  echan las bases de fortunas que no se dan en ningún otro oficio”.

Imagen de La Azucena la casa comercial más antigua de Cúa.

Esta publicidad aparecida en el primer periódico de Cúa el “Semanario Cué” data de 1933.

     Las grandes fortunas amasadas durante el período colonial están atadas a la producción de cacao y añil con la explotación mano de obra esclava y a la venta de mercancías a través de  las pulperías y tiendas. Los” grandes cacaos” o los mantuanos eran propietarios de estos expendios de mercancías, pero tenían prohibido atenderlas, para lo cual siempre contaban con los emigrantes canarios. Éstos casi siempre terminaban montando pulpería propia. En la historia colonial hay casos muy interesantes como el terorense (Gran Canaria) Don Bernardo Rodríguez del Toro ( Primer Marqués) quien además de gran hacendado, era mercader importador y exportador, armador propietario de barcos mercantes y propietario de una cadena de pulperías y tiendas en las principales ciudades del país. Todas atendidas por sus paisanos. Don Juan Vicente Bolívar y Ponte, el padre de Simón Bolívar, era propietario en el puerto de la Guaira, específicamente en el callejón Muchinga, detrás de la casa de Compañía Guipuzcoana de varios almacenes para surtir de mercancía importada el comercio caraqueño, además de ejercer el cargo de oficial real (Agente aduanero para controlar el contrabando).

     Muy conocido es el caso del canario Don Sebastián Francisco de Miranda, portuense (Puerto de la Cruz), padre del Precursor Generalísimo Don Francisco de Miranda, quien era un mercader con una tienda de géneros alternada con víveres, se le acusa de indigno de portar el uniforme y distintivos de la Milicias de Blancos, por su condición de pulpero y amasador de pan (Panadero). La sociedad colonial era totalmente estamentaria, muy rígida en los usos sociales.

Por decisión del Consejo de Indias, el 20 de diciembre de 1804 estableció la diferencia entre bodegueros y pulperos, considerando que la bodega se dedica a las mercancías importadas  (Mayoreo). Los pulperos estaban en el último escalafón de la sociedad colonial venezolana.

     La Independencia nacional, en los primeros años de gran violencia, tuvo como protagonistas algunos pulperos que cambiaron el mostrador por las armas. José Tomás Boves, fue un exitoso comerciante radicado en Calabozo. Francisco Rosete, el azote de Ocumare del Tuy en el pavoroso año de 1814, era un aventajado pulpero en el pueblo de Taguay.  El General Ezequiel Zamora, máximo caudillo militar de la Guerra Federal en 1859, también fue un próspero pulpero de Villa de Cura.

     La pulpería durante el siglo XIX y parte del siglo XX era el alma de las comunidades, allí lo mismo se vendía una libra de tasajo, o un kilo de queso; se discutía del último alzamiento de algún caudillo colorado o azul; se leía la prensa nacional; se prestaba dinero a interés; se jugaba en la trastienda una partida de dominó, de blanco y negro; se jugaba  a los gallos de pelea, o se apostaba al boche clavado en el anexo campo de bolas criollas. Es cierto que su actividad era machista, las damas debían estar en su casa y jamás pisar esos “clubes masculinos” llamados pulperías. Generalmente el padre de familia era el encargado de realizar las compras personalmente. Las muchachas del servicio también realizaban las compras y recibían los bonos, cartoncitos donde se marcaban los gastos hechos, por ejemplo si se gastaba un bolívar se le anotaba un bono de seis céntimos. Estos bonos se cambiaban por efectivo, también se gastaban en la misma pulpería. A los muchachos que también hacían los mandados se les daba la ñapa, la cual podía ser un caramelo, “rule” como le decían al papelón, o San Simón que era papelón con queso blanco llanero.

Publicidad año 1932 Primera venta de gasolina que funcionó en Cúa (Los Corrales).

Publicidad  Reto 70 año 1969.

     En las pulperías se fiaba a algunas personas que trabajaban y cobraban semanal o quincenal, religiosamente los sábados o el fin de quincena se cancelaba, porque si no le cortaban el crédito. El “fiao” se aplicaba a personas selectas, en todas las pulperías había letreros muy grandes, aunque mucha gente no sabía leer, que confirmaban la acción del fiar o no.

Algunos de estos letreros afirmaban:

Aquí murió el fiar /y el prestar también murió /Porque lo ayudó/a morir el mal pagar.

Otro impreso decía en letras grandes y negras:

Si fío pierdo lo mío/ Si cobro, al cobrar molesto/ y para librarme de esto/Ni fío, ni doy, ni presto.

Hoy no fío, mañana, sí.

.- El que fía no está, salió a cobrar.

.- Sólo confiamos en Dios los demás pagan de contado.

.- El que fiaba murió  saludos le dejó.

.- Sólo le fiamos a los mayores de cien años que traigan a sus abuelos como fiadores.

    El clásico de todos los avisos una policromía, por el vestuario se podía deducir que eran norteamericanos. El cuadro generalmente enmarcado con veradas de caña amarga, dividido por la mitad, del lado izquierdo un personaje arruinado, flaco, con ropas roídas, las manos en la cabeza, rodeado de ratas y papeles, con la caja fuerte vacía y el letras arqueadas las palabras: “Yo vendí a Credito” y del lado derecho un personaje gordo , bien vestido, reflejando bonanza, con la caja de caudales llena que decía:” Yo vendí al contado”.

     Este cromo impreso a color debe haber influido mucho en el inconsciente colectivo del venezolano. El estereotipo del triunfador y del fracasado por el manejo adecuado del “fiao” o venta a crédito. En esos años se usaban poco los bancos, todas las operaciones se realizaba con moneda de curso legal. Nadie emitía un cheque, eran más aceptados los vales, los pagarés y los giros para operaciones de mayor cuantía. 

     La mejor ubicación de las pulperías era en las esquinas de la cuadra, porque tenían tres o cuatro puertas por el frente y una por la esquina. El mostrador de madera ocupaba todo lo ancho, dejando un espacio para los clientes, en los andenes, generalmente de ladrillo se habían  adosado unas argollas donde se amarraban los burros y las mulas, utilizados como transporte de mercancias, al final del día había un muchacho encargado de recoger los cagajones que dejaban las bestias.

    Contra la pared estaban las armaduras de madera donde se colocaban en orden pre-establecido gran parte de la mercancia. Papelones, botellas de ron, aguardiente legal, pues el de contrabando estaba en una caleta, cerveza, anis del mono,, vino tinto. Había en la armadura un departamento especial para las velas, unas eran de cera y otras de cebo, estas últimas estaban colgadas en un especie de racimo. Al lado los mazos y las cajetillas de cigarrillo, los tabacos artesanales, junto al papel de escribir, los sobres, los lápices,las plumas, las plumillas, la tinta, entre otros.

La bodega del Señor Delpiani en La Magdalena, Una reliquia y una añoranza de otras épocas.

Cúa un pueblo con dos Patronas

Por: Manuel Vicente Monasterios.

Santa Rosa de Lima y Nuestra Señora del Rosario.

     La antigua hacienda Marín, ubicada en  los valles del Tuy es el núcleo fundacional de la actual población de Cúa, a finales del siglo XVII la adquiere el canario Don Bernardo Rodríguez del Toro, futuro Marqués del Toro, quien conjuntamente con todos los demás propietarios de las grandes haciendas de cacao, solicitan autorización eclesiástica para fundar una capellanía o curato para la atención de la población de esclavos en la administración de Sacramentos y la Misas, en concordancia con lo dispuesto por la Iglesia Católica.

     El 9 de septiembre de 1673 llega a la ciudad de Caracas Fray Antonio González de Acuña con el nombramiento de Obispo, éste sacerdote nacido en Lima (Perú) es el autor de la primera biografía de Santa Rosa de Lima  y además por mandato del Vaticano le correspondió llevar el juicio sobre la canonización de la santa peruana. Su gobierno eclesiástico de la provincia de Caracas (Venezuela) dura nueve años, hasta el 22 de febrero de 1882 con su fallecimiento. El  fervor del obispo por Santa Rosa se manifiesta promoviendo  en su jurisdicción la devoción por la milagrosa santa peruana. El Real Seminario de Caracas antecedente la la Universidad Central se coloca bajo la protección de Santa Rosa, igualmente se fundan pueblos como Santa Rosa de los Cerritos de las cercanías de Barquisimeto, entre otros.

Imagen de Santa Rosa de Lima.

Don Bernardo Rodríguez del Toro y los hacendados dueños de esclavos quienes tenían que cancelar los estipendios para el mantenimiento del cura, construir capilla, mantenerla con sus ornatos, imágenes y campana con decencia adecuada, solicitan autorización al obispo González de Acuña para que se designe como patrona a Santa Rosa. Es así que la capellanía o curato es denominado en los libros y documentos de la época como Santa Rosa de Marín, la fecha exacta de la fundación hasta ahora no se  tiene, se toma como fecha de fundación o erección el 18 de octubre de 1690 correspondiente a la primera partida del libro más antiguo de su archivo y está firmada por Don Pedro de Salas.

Desde finales del siglo XVII la imagen de la venerada Santa Rosa está unida a Fe de los habitantes de Cúa, primero como Patrona hasta el año 1774, año  en que por disposición del Provisor Eclesiástico Presbítero José Muñoz se escoge como patrona principal a Nuestra Señora del Rosario y como patrona menos principal a Santa Rosa de Lima. Al trasladar el templo a su nueva ubicación, la misma que tiene hoy, la venerada imagen de Santa Rosa quedó en un oratorio de la Hacienda Marín hasta 1914, por disposición del padre Luís Alejandro Yumar fue entregada al cuidado del señor Benigno Díaz, quien promueve su primera sociedad, la cual se instaló en 1921, el párroco era el padre Jesús María Pellín (Monseñor Pellín).Sociedad que sigue vigente hasta hoy.

Santa Rosa representa la fe de un pueblo católico, también está unida a la historia de Cúa, cuya primera denominación fue Santa Rosa de Marín,  la leyenda también se teje alrededor de una imagen que lloró anunciando la tragedia del 6 de abril de 1964, a las 11:58 de la noche, el tanquero Esso Maracaibo, cargado con 296.000 barriles de petróleo se estrelló contra las pilas 21 y 22 del Puente General Rafael Urdaneta, inaugurado dos años antes., ocurrió la tragedia de la caída del puente sobre el lago de Maracaibo.

Cúa celebra la fiesta de su primera patrona durante el mes de agosto y el día  30 sale en la tradicional procesión, de la misma forma como lo ha hecho por más de 300 años.

Imagen de Nuestra Señora del Rosario de Cúa, estado Miranda, Venezuela.

General José María Carreño Blanco

Por: Manuel V. Monasterios G.

Gral. José María Carreño 

     Nace en Cúa el  14 de junio de 1792*. Muere en Caracas el 18 de mayo de 1849.

     Don Julián Carreño, amo de tierras cacaoteras a las orillas del Tuy, amo de esclavos, uno de pocos blancos mantuanos que prefirió vivir cerca de sus haciendas, con el calor de los valles tuyeros, que vivir bajo el benigno clima caraqueño. Don Julián Carreño, hermano del presbítero Juan de la Cruz Carreño, músico y compositor quien trajo a la Iglesia de Cúa un instrumento muy de moda en la época, denominado clave, antecesor del piano, hermano de de José Cayetano Carreño, el padre de Simón Carreño Rodríguez, conocido como  Simón Rodríguez o Samuel Robinson y del músico Cayetano Carreño**.

     Con lo cual se evidencia el origen en segunda generación, (la primera es española) de la familia Carreño con la población de Cúa, de donde se originan los grandes personalidades y músicos, como Teresa Carreño, el autor del Manual de Urbanidad Don Manuel Antonio Carreño. (más…)