Historia regional y local del Valle del Tuy

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Crónicas del Río Tuy, “Vivencias de ayer y de hoy, recuerdos para mañana”

Por Manuel V. Monasterios G.

…Deje vagar los ojos por las vegas, hasta que se perdía la vista en las cañas amargas y las guaduas que servían de dique a las crecientes del río Tuy, ancho, profundo y majestuoso, aun así prisionero entre  juncos y bambúes.

PEONIA novela del siglo XIX, cuyo ambiente corresponde al Tuy de aquellos años, escrita por Manuel Vicente Romero García

Paso de los Claveles Río Tuy (Cúa 1930) Foto cortesía de familia Monasterios.

     Los valles del Tuy deben su nombre al noble río, llamado Tucuy por los indios Quiriquires, pero en más de 60 años la negligencia, la indiferencia, la falta de conciencia lo transformaron en un cadáver, desde el período pre-hispánico el río Tuy fue el  epicentro de la vida de estos pueblos, las aldeas indígenas se asentaban en las cercanías del río, los primeros pueblos del período colonial también fueron ubicados cerca del curso del río al igual que las primeras haciendas cacaoteras, se fundaron en sus vegas, los tablones de caña y los viejos trapiches se movían gracias a la fuerza hidráulica que generaba por las acequias de calicanto, construidas con mano de obra esclava. El Tuy lo mismo calmaba la sed de sus pueblos, regaba plantaciones, movía trapiches, servía a la recreación en sus límpidas aguas y  además producía alimentos. El río era la vida y a veces la muerte por las enormes crecidas, en invierno era muy difícil vadearlo y había que esperar que la creciente bajara para continuar el camino.

     Hasta hace 50 años los tuyeros tenían sus playas para aplacar el calor en los pozos del río, fue muy famosa en los años 40 y 50 la presa de Marín en (Cúa) construida por el gobierno del General López Contreras para el riego de la recién creada “Colonia Mendoza”  el verdadero “granero de Caracas” por su inmensa riqueza agrícola. Era costumbre en los fines de semana, carnaval y semana santa acudir en plan recreativo familiar al rio y complementarlo con el famoso “sancocho de corroncho”, llevando solo la verdura y la olla, pues el corroncho estaba en el río. Esa costumbre se extinguió, es doloroso observar lo que queda de aquel majestoso y cristalino río. El Tuy sirvió de “Camino” para sacar por Barlovento las grandes cosechas de cacao, durante el período colonial.

     Hasta los años 40 la población Cúa se surtía de agua de los aljibes que se abrían en sus orillas, la profesión del “aguador” con su burrito con dos pipas de agua, que vendían por encargo, también desapareció. A finales de los años 30 Don Elías Acosta y el coronel Tomás Hugo Quiroba construyeron el primer acueducto.

     El río Tuy tenía una gran variedad de peces y mariscos,  se destacaban además del corroncho, la guabina, las sardinas, los menos recordados como la Yuca (un pez que se soterraba en los fondos pantanosos del río), La Panaca con sus variedades de barba y aguja, el Mataguaro, el Bagre Tuyero, el Roncador y el Coporo Tuyero. Resulta increíble para la gente de hoy que ese hilo de aguas pestilentes, tuviese  en épocas pasadas tal variedad de peces, además, el río Tuy tenía variedad de camarones a los cuales se les denominaba por su tamaño en Caballas y Caballos, Cangrejos de varios tipos y una especie de Langosta de rio, denominada Camacuto. Una fauna rica que era aprovecha para la alimentación de los tuyeros. No había llegado el seudo-progreso, Lo que le  llevó millones de años  a la naturaleza  en construir para ofrecérnosla generosamente, lo destruimos en menos de 100 años y todavía no entendemos que estamos obligados a volver a la madre naturaleza.

     No es sustentable el futuro, aún con toda la tecnología que manejamos hoy día, si no tomamos conciencia de la necesidad de respetar la naturaleza y de hacer todo lo posible por volver al recate de ríos y quebradas, a la siembra de árboles, hoy en los valles del Tuy el termómetro marca unas grados más que hace 50 años, el calor es insoportable, se acabaron las frondosas arboledas de Guamos y Bucares que daban sobra a los cafetales, se cortaron los enormes Mijaos y Caros que crecían en las riveras de quebradas y ríos, el tractor acabó con la Vera, el Araguaney, los Apamates, los Bambúes y hasta la caña amarga, que servía para el cobijo de los techos de teja. Por los hechos se de muestra que durante 70 años la deforestación ha sido implacable con los árboles del Tuy, se contamina el ambiente sin medir las consecuencias.

     Es justo recordar aquellas autoridades como el general Luís Ramos a comienzos del siglo XX que ordenaron plantar Mamones en la recién construida Plaza Bolívar de Cúa ( 1911) sembrar Apamates en la calle Cruz Verde y Pueblo Nuevo, y nuevo cementerio, el coronel Tomás Hugo Quiroba, quien a fuerza de multas a quienes dañaban la naturaleza o amarraban burros en la plaza Bolívar logró reunir dinero suficiente para comprarle a Doña Tula Osío el corralón que servía de cine, para construir el primer mercado publico que tuvo Cúa.

     Es justo también recordar con cariño los viejos pescadores del Tuy cueño, como Santiago Riobueno, Isidro Vera, Pio Rosendo, Manuel “el sordo”, el famoso Chiva de Oro, Valentín Sequeda, Gregorio Moreno. Los últimos pescadores del Tuy fueron los hermanos Gregorio y José Vera. Todos ellos sin ser ecologistas sabían aprovechar los recursos del río respetando su integridad, sabiduría popular.

     El Tuy también tiene sus leyendas de “encantos” como Macario en el pozo la piedra de Juaniquito, quien fue llevado al fondo del rio, a un mundo maravilloso por una hermosa mujer,  cuenta la leyenda que Macario apareció años después flotando en el pozo, y que cuando era llevado al cementerio no se sentía peso alguno en el ataúd, se percibía un suave perfume de rosas y al momento de enterrarlo una nube de mariposas azules se posé sobre su tumba.

     La riqueza ecológica, la magia de las leyendas se las llevó la contaminación, ojalá que toda esta beneficiosa campaña, por los nuevos medios, de concientización para salvar nuestro planeta de la autodestrucción, empiece por descubrir lo que tenemos más cerca, por salvar y recuperar nuestro río Tuy y nuestros hermosos valles;  río que otrora fuese centro generador de la vida económica, cultural, y recreativa de estos valles. Soñemos con un “río parque” desde Tácata hasta Guatopo, libre de aguas servidas, que nos dé calidad de vida, soñemos con la recuperación de su fauna, con la siembra de árboles en sus cabeceras y riveras, Hay un presupuesto millonario para tal fin, desde hace muchos años, aprobado por el Poder Legislativo y manejado por el INOS, pero no estamos informados si se está ejecutando adecuadamente.

Salvar al río Tuy de tanta podredumbre es reconciliarnos con la vida. 

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DEL TUY AL ORITUCO POR EL CAMINO REAL A LOS LLANOS

Por: Sixto Laya Gimón
sixtolaya@hotmail.com

           En la región costera centro-norte de Venezuela, se alza un sistema montañoso entre el Mar Caribe y la región de Los Llanos, denominada la Cordillera Caribe o Cordillera de la Costa como también se le conoce.   Discurre paralela a la costa del mar Caribe, de allí su nombre, y se extiende desde la depresión del Yaracuy, al Oeste, hasta el golfo de Paria, al Este. Dicha cordillera está seccionada en los llamados tramos centrales y orientales por la depresión del río Unare y la fosa marina de Cariaco respectivamente. En los tramos centrales de dicha cordillera se distinguen dos alineaciones: una, la Serranía del Litoral Central y otra, la Serranía del Interior. A partir del Macizo de Nirgua al Oeste, ambas  Cadenas montañosas se van separando una de otra, dejando en el intermedio importantes depresiones tectónicas, entre ellas tenemos la del Lago de Valencia, la del Valle del Tuy y la de Barlovento.

El Orituco y El Tuy (Urituco y Tucuy)

Depresión Tectónica del Tuy y la Serranía del Interior:

          Enfocaremos nuestra atención en la Depresión Tectónica del Tuy mejor conocida entre la población como los Valles del Tuy, y sus relaciones geográficas con el tramo central de la Serranía del Interior, que la separa de la extensa región de los Llanos Altos Centrales venezolanos, donde se encuentra enclavada la microrregión del Valle del Orituco en el piedemonte llanero de dicha Serranía.  La corriente fluvial más importante de la depresión del Tuy, es el propio río Tuy (Tucuy), el cual tiene sus fuentes al pie del pico Agustín Codazzi (Estado Aragua), a 1.700 m de altitud. Desde allí sigue un curso Sureste, descendiendo hasta alcanzar el extremo Este de la depresión del Lago de Valencia (Valle de Aragua); a ese nivel discurre por un estrecho surco orográfico en dirección Este, corriendo paralelo a la Serranía del Litoral Central, y en las proximidades de la fila La Magdalena, cambia nuevamente su curso en sentido sureste, penetrando en la garganta montañosa que lo comunica con la depresión del Tuy  (Valles del Tuy) en las cercanías de la población actual de Tácata.

       De allí en adelante este sector del río es conocido como la cuenca media del Tuy ó simplemente Tuy Medio, discurriendo su cauce paralelamente a las faldas de la vertiente septentrional del tramo central de la espaldera Serranía del Interior; hasta entrar en las Sabanas de Ocumare, lugar de asiento de la actual ciudad de Ocumare del Tuy, a cuyo nivel cambia drásticamente su curso, enrumbándose al Noreste, para luego seguir zigzagueante al Este. A partir de su confluencia con el Guaire, mantiene su curso con rumbo Este (un recorrido de aproximadamente 25 kilómetros), entrando nuevamente en la garganta montañosa de Aragüita, para luego descender hacia la gran planicie de Barlovento y verter sus aguas al Mar Caribe (Mar de las Antillas), después de recorrer aproximadamente 293 kilómetros.

La Serranía del Interior

           En su tramo central, esta mole montañosa representa el límite hidrográfico entre las cuencas del Mar Caribe (El río Tuy) y la del gran río Orinoco (La Orinoquia: 880.000 km2). Aunque es menos elevada que la Cadena del Litoral Central,  separa tanto los valles de Aragua como los valles del Tuy de la región de los Llanos Altos Centrales, donde la principal corriente fluvial es el río Guárico(Río Guárico: 525 km). Desde su origen al Occidente de la región, el relieve de ésta Cordillera está conformado por una serie de pequeños macizos dispuestos de Oeste a Este, dejando entre ellos accidentes o surcos orográficos conocidos como “Abra”, los cuales nombraremos en ese mismo orden: la sierra o macizo de Nirgua,( abra de Las Trincheras),  la sierra de Tinaco (abra de Tinaquillo), el cerro Platillón (abra de la Villa de Cura), y por especial interés de nuestro trabajo, describiremos el Abra del río Lagartijo, que al igual que las otras, también permite establecer zonas de contacto natural con los Llanos Altos Centrales, de relevante importancia para  las comunicaciones interregionales (Valles del Tuy con el Valle del Orituco). Mencionaremos solamente dos de ellas:

1) El  Abra de Villa de Cura

         El macizo ó sierra del Cerro Platillón, está localizado al norte del estado Guárico y al oeste de San Juan de los Morros (Monumento Natural Cerro Platillón: decretado parque nacional el 4 de febrero de 1987). Con una altura de 1.930 msnm  Platillón representa  el pico más alto de la Serranía del Interior (Latitud: 9.9 N; Longitud:-67.5166667 W).

     Es importante señalar la presencia de otro accidente geográfico en esa área, igualmente bajo el régimen de administración especial (ABRAE): el monumento natural Arístides Rojas (Morros de San Juan) creado mediante decreto No. 318 de fecha 11-11-49, ubicado en el municipio Juan Germán Roscio al Nor-Oeste de San Juan de los Morros, abarcando una superficie de 2.776 Has. Al oriente de ambos monumentos naturales,   y en las estribaciones meridionales de la Serranía del Interior, se presenta el  “Abra de Villa de Cura”, por la cual discurre el curso alto del río Guárico en la zona del contrafuerte del sitio de La Puerta o de Boca Chica, estableciendo una zona de contacto natural entre los valles de Aragua y  Los Llanos altos centrales, que facilita excelentemente las comunicaciones entre ambas regiones.

El Abra del río Lagartijo (Abra Lagartijo-Curabe)

2) El Abra del río Lagartijo (Abra Lagartijo-Curabe)

           Está ubicada en las estribaciones septentrionales de la   Serranía del Interior  espalderas a la zona  del Tuy Medio,  en las inmediaciones de las Sabanas de Ocumare, lugar de asiento de la actual ciudad de Ocumare del Tuy. Esta particular ubicación ha permitido desde tiempos muy remotos, las comunicaciones entre los Valles del Tuy y la región del piedemonte llanero de la cuenca del río Guárico, específicamente con los valles altos de los ríos Memo y Orituco, afluentes importantes de esa cuenca hidrográfica. A través del tiempo, los hombres de ambas regiones han tenido que vencer la barrera orográfica de la Serranía del Interior para poderse comunicar, y para ello buscaron instintivamente una ruta que les brindara un fácil acceso.

          Los primeros pobladores de las Sabanas de Ocumare debieron descubrir  la existencia del surco orográfico que desde ese punto tomaba una orientación general  al Sureste, hasta alcanzar en lo alto de la Serranía del Interior, el sector de la misma conocido localmente como La Fila Maestra (En el límite de los Estados Miranda y Guárico). Es impresionante la profundidad de este surco labrado en la vertiente septentrional de esa mole orográfica, pues pareciera dividirla en dos grandes bloques: oriental y occidental respectivamente. Ambos lados del surco están bordeados por abruptas pendientes, cuyos relieves ostentan alturas que oscilan entre los 200 y los 1.400metros, como el Cerro Azul (1460 msnm), que representa el punto más alto de la Fila Cerro Azul, próxima a la cresta de la Fila Maestra.

         En las inmediaciones de este último punto, se encuentran las cabeceras (fuentes) del río Lagartijo, cuyas aguas discurren por la vertiente septentrional de La Fila, hasta confluir con el río Tuy por su margen derecha. El vector principal del cauce del Lagartijo toma una dirección Este-Noroeste, en línea casi recta apuntando hacia las Sabanas de Ocumare. Unos cuantos kilómetros antes de alcanzar las orillas del Tuy, desvía su rumbo algo al Noroeste, para  confluir finalmente con el río Tuy, casi frente a la población de San Francisco de Yare;  lugar donde a finales de la década de los sesenta,  se construyó sobre su curso el “Embalse Lagartijo”, puesto en servicio en 1968, teniendo una capacidad de embalse de aproximadamente 80.000 miles de m3.

Embalse Lagartijo

Abra Lagartijo – Curabe:

          Como afirmamos en las líneas anteriores, cerca de las cabeceras del río Lagartijo en la falda septentrional de la Fila Maestra, la conformación orográfica de la misma presenta un profundo surco en su cresta, dejando expuesta fácilmente sus estribaciones meridionales, donde se encuentran los nacientes del río Memo, en una falda montañosa con declinación al Sur, hacia los llanos altos centrales del actual Estado Guárico.  En las memorias documentales más antiguas consultadas, hacen referencia a este sector con el topónimo “Curabe”, voz de filiación lingüística Caribe, aplicada a un valle, a una quebrada, a un Topo y a una Fila.

          De allí deriva la primicia de nuestra propuesta en denominar el Abra del río Lagartijo, como Abra Lagartijo – Curabe, guardando el mayor respeto por la toponimia ancestral de nuestro aborígenes, los verdaderos descubridores de ese paso montañoso, que desde siempre representó una zona de contacto natural entre la región de los valles del Tuy,  las cabeceras del río Memo y un poco más al Este con el Valle del Alto Orituco.  A ese nivel, las fuentes del Memo están representadas por dos modestas quebradas que convergen hacia el centro de ese inclinado valle faldero, tomando la forma de una letra “V”, donde la rama izquierda representa a la humilde quebrada de Curabe y la rama derecha representaría a la quebrada de Quere, de mayor caudal. Si desde ese punto de convergencia de ambas quebradas, uno siguiera el cauce de la de Quere, aguas arriba, notaría que toma una dirección noreste, hasta llegar a un punto en sus propias cabeceras, el cual localmente llamamos “La Fila de Quere”, alineación montañosa de las estribaciones llaneras de la Serranía del Interior, que separa la cuenca alta del río Orituco de la del río Memo.

           No muy distante de las cabeceras de la quebrada de Quere en esta misma Fila, se presenta una especie de garganta o surco de poca elevación, el “Alto de Quere”. Desde este punto de dicha Fila y por su vertiente oriental, discurre el cauce de la quebrada La Rubileña, afluente importante del Alto Orituco, la cual  desciende bruscamente en dirección sureste, hasta confluir con el Orituco por su margen derecha en el sitio conocido por nuestro ancestros aborígenes como Guanarapa, hoy Guanape, lugar donde el Gobierno Nacional en la década de los sesenta construyó el embalse Guanapito (1963), con una capacidad de embalse de 49.040 miles de m3, al cual se le anexó un sistema de riego extendido a lo largo de su valle medio.

Embalse de Guanapito

Del Tuy al Orituco por el “Paso montañoso de Curabe”

        Los accidentes geográficos arriba descritos, representan los punto de contacto natural que permiten interconectar las cuencas del Tuy Medio, el Memo y la del Orituco, de tal forma que facilitando el acceso entre ellas, permitieron las migraciones que milenariamente realizaron nuestro aborígenes por esa zona, acordes con su estilo de vida nómada dependientes de la caza, la pesca y la recolección de vegetales.

        De acuerdo con las fuentes historiográficas correspondientes a la etapa inicial de la conquista y colonización de estos territorios por los hombres de la Corona Española, se ha logrado establecer que los aborígenes que habitaban la subregión del Tuy Medio hasta las inmediaciones de la confluencia de este río con el Guaire, pertenecían a la etnia de los indios Quiriquires, y que el territorio más al Este de la cuenca del Tuy (Barlovento), era controlado por miembros de la tribu de los Tomuzas; ambas etnias pertenecientes a la familia lingüística de los Caribe.

     Del otro lado de la serranía espaldera a los Valles del Tuy estaba habitada de forma itinerante por la etnia de los Guaiqueríes, que migraban desde los llanos del Bajo Apure, ascendiendo por el río Guárico, luego por el Orituco hasta llegar al piedemonte  de la Serranía del Interior, y de allí tomaban rumbo a través del paso montañoso de Curabe, para luego descender hasta los  Valles del Tuy e interrelacionarse con sus vecinos los Quiriquires, a pesar de que no pertenecían a la gran familia Caribe, como hasta ahora se afirma. Estos hombres se establecieron lentamente en la región, y fueron dándole nombres a los lugares en su propia lengua, conservándose hasta hoy  día la rica toponimia de ríos, quebradas, picos, montañas, selvas, de los cuales pudiéramos mencionar:  Curabe, Memoporaca, Urituco, Tucuy, Quiripital, Quere, Conoropa, Ocumari,  etc.

El Camino Real Hacia “El Orituco”

El Camino Real hacia el Orituco y sus constructores:

      Con la llegada del invasor europeo  a los Valles del Tuy hacia 1574, se inicia la conquista y pacificación de los territorios de los Quiriquires y Tomuzas, donde por la fuerza de las armas se impone el dominio del conquistador español sobre los “indios de guerra” de la Nación Quiriquire y sus vecinos, viéndose estos obligados a replegarse y refugiarse justamente hacia la montañas espalderas más allá de la Fila Maestra, en el Valle de Curabe posiblemente. Para consolidar el dominio español en todo ese extenso territorio bajo la jurisdicción del Gobernador y Capitán General de la Provincia de Venezuela,  se designa y capitula el año de 1584 al Capitán Sebastián Díaz de Alfaro para que funde dos ciudades en dicho territorio.

      Díaz de Alfaro inicia su “pacificación” estableciendo con sus soldados una ranchería  a orillas del Tuy en el lugar conocido como “Sabanetas de Ocumare” en octubre del 1584 (Futuro asiento de Ocumare). Desde allí continua con su expedición tomando rumbo al Este, siguiendo el cauce del Tuy, aguas abajo, hasta llegar a las inmediaciones de la actual población de Aragüita, donde a finales de ese año, funda la ciudad de San Juan de la Paz, de mucho renombre en su tiempo debido al descubrimiento en sus predios de las muy famosas minas de oro de Apa y Carapa, llevada a cabo por el propio Capitán fundador en medio de la intrincada Selva de Guatopo (Actual Parque Nacional Guatopo). Una vez dejado bien establecida la naciente ciudad con unos cuantos vecinos, Díaz de Alfaro continuó a toda prisa su expedición,  retornando al sitio de las Sabanetas de Ocumare, para desde allí, seguramente con la guía de algunos indios ladinos que le acompañaban, seguir la antigua ruta del paso montañoso Lagartijo-Curabe, trasmontando la Fila Maestra, para luego caer al “Valle de Curabe ó Valle de Buena Vista” como también se le menciona en las referidas fuentes.

       “En las riberas del valle de Buena Vista, encontró lugar bueno, cómodo y aparejado donde fundar”; y el día seis de enero de 1585, fiesta de los Reyes Magos, el Capitán Sebastián Díaz de Alfaro funda la ciudad de San Sebastián de los Reyes […]

En las riberas del valle de Buena Vista, Provincia de los Quiriquires y Aruacos, Gobernación de Venezuela, Tierra Firme de las Indias del Mar Océano, a seis días del mes de enero de mil quinientos ochenta y cinco, el Ilustre Señor Sebastián Díaz, Capitán por Su Majestad y Teniente General de las Provincias de los Tomusas, Aruacos y Quiriquires por el muy Ilustre Señor Don Luis de Rojas, Gobernador y Capitán General de la dicha Gobernación y sus Provincias… y con poderes bastante que el dicho Señor Gobernador en nombre de Su Majestad le dio… vino a pacificar y conquistar los naturales de estas dichas Provincias y sus comarcas y poblar en ellas una ciudad, dos o más  en las partes y lugares que más conveniente fueren…

“En nombre del Rey Nuestro Señor fundé y poblé la ciudad de San Sebastián de los Reyes.”     Sebastián Díaz de Alfaro (1585)

        Nacía la primera  y única población que ostentó la dignidad  y el título de “Ciudad”  en lo que hoy son los extenso territorio de los Estados Guárico, Miranda, Aragua y Cojedes.  A los pocos días del formalismo ritual del acto fundacional en Curabe, el Capitán Díaz de Alfaro, los Alcaldes y el Cabildo en pleno, se trasladan al sitio Sabanetas de Ocumare, ribera derecha del río Tuy, a tomar posesión allí de los términos y jurisdicción de San Sebastián, usando como lindero al propio río Tuy, aguas arriba, comprendiendo en su demarcación a Ocumare, Tácata, remontando hasta el inicio de los valles de Aragua, pasando por Lomas del Hierro… Hasta los confines con el gran río Orinoco (a pesar del poco conocimiento geográfico del momento).

“Encomiendas del Orituco”

         Una vez asentada la ciudad, el Capitán Díaz de Alfaro procede rápidamente al  “repartimiento de indios y tierras” a los primeros vecinos que le acompañaban en esa jornada fundadora, repartiendo “encomiendas” incluso en el sector de Conoropa, a las orillas del Alto Orituco, así como también, aguas abajo, en las vegas del mismo río se asentaron otras encomiendas en las Sabanas de Guanarapa (hoy Guanape) y también en las inmediaciones de la confluencia de la quebrada de Tinapuin (Tinapuy) por la margen derecha del Orituco, a las faldas del cerro Topano, en una extensa vega conocida en esos tiempos como Mesa de Guaiqueríes, donde posteriormente  se asentará el primer pueblo del Valle de Orituco, San Miguel del Rosario de Orituco, “pueblo de hacendados españoles y sus esclavitudes”.

CONCLUSIÓN:

          Fue la búsqueda de afloramientos auríferos, lo que permitió la rápida conquista y colonización tanto del valle del río Memo como el del Orituco, utilizando la mano de obra esclava indígena, sometida por la fuerza de las armas de los conquistadores españoles, para que con su penoso trabajo abriera caminos, zapas y socavones, dispersos  por todas aquellas agrestes montañas y por los cauces de las quebradas, arroyos y ríos en una búsqueda frenética del preciado mineral de oro.

          A pesar de la abrupta topografía de la zona, ese paso montañoso siempre ha sido la vía de contacto natural y de fácil acceso, entre los valles del Tuy y la microrregión del Orituco, distante apenas unos 80 km en línea recta uno del otro. Esto permitió que en el pasado colonial se estableciera una estrecha interrelación entre los pobladores de ambas regiones, dando lugar a la formación de fuertes vínculos sociales y fructíferas  alianzas  económicas, que fueron fomentando el intercambio de diversos productos tanto agrícolas como pecuarios.

FUENTES:

Calzadilla Álvarez, Pedro (1999) El Valle de Orituco, 300 años de Historia. Caracas: Editorial Tierra Firme.
Cárdenas, Antonio Luis (1967); Geografía Física de Venezuela, Editorial Ariel S.A, Barcelona, España.
Castillo Lara, Lucas Guillermo (1984): San Sebastián de los Reyes. La ciudad trashumante. Tomo. I; Vol. 172. Caracas: Biblioteca de la Academia Nacional de la Historia.
Comité Venezolano de Grandes Presas (COVENPRE) http://www.covenpre.org.ve/index.htm
De Armas Chitty, José Antonio (1951) Origen y formación de algunos pueblos de Venezuela. Caracas; Tipografía Americana.
De Armas Chitty, José Antonio (1982)    Historia del Estado Guárico. Caracas: Ediciones de la Presidencia de la Republica.
López Garcés, Carlos A. (1998) Altagracia de Orituco: un topónimo y un gentilicio. Altagracia de Orituco,  Edición del Concejo Municipal José Tadeo Monagas, Estado Guárico, Venezuela.
Mac Pherson, Telasco A. (1973): Diccionario histórico, geográfico, estadístico y biográfico del Estado Miranda. Los Teques, Gobernación del Estado Miranda.
Machado, Adolfo (1961) Apuntaciones para la Historia de Altagracia de Orituco. Madrid, Publicaciones Amexco.
Oviedo y Baños, José de (1992) [1705] Historia de la Conquista y Población de la Provincia de Venezuela. Biblioteca Ayacucho edit. Caracas: 1992
Vila, Marco Aurelio (1965) Aspectos geográficos del Estado Guárico. Caracas, Corporación Venezolana de Fomento.
Vila, Marco Aurelio (1967) Aspectos geográficos del Estado Miranda. Caracas, Corporación Venezolana de Fomento.
Vila, Marco Aurelio (1971) Conceptos sobre geografía histórica de Venezuela. Caracas: Monte Ávila.

DE LOS CAMINOS DE RECUAS AL FERROCARRIL CENTRAL A LOS VALLES DEL TUY.

Por: Prof. Manuel V, Monasterios G

Caracas a Ocumare del Tuy.   87 Km.   (1884-1954.)  70 años.

Vieja Locomotora marca TUBIZE, bautizada con el nombre de Santa Lucía,que operaba en el Ferrocarril Central, hoy ocupa un lugar en el Museo del Transporte de Caracas.

         La cercanía de los valles del Tuy a la ciudad capital de Caracas y su inmensa producción agropecuaria permitió desde la época colonial que se abrieran picas y caminos para su intercambio comercial con el Valle. La mayor parte de la producción cacaotera del período colonial bajaba desde el Valle del Tuy por el Rio Tuy y se embarcaba en Barlovento.

           Los caminos del Tuy a Caracas, uno arrancaba de Charallave, salvando la montaña de Agua Fría, pasando el abra de la Cortada del Guayabo a encontrarse con el pueblo del Valle, el otro partía de Santa Lucía, remontaba por la fila de Turgua a entrar a Caracas por el camino del Hatillo y Baruta. Primero fue el camino al llano por las Sabanas de Ocumare utilizado por los indios Quiriquires  para bajar a las llanuras de Camatagua y Tagüay para utilizar los caminos de agua que les llevaban hasta la meseta bogotana. Luego los conquistadores abren el camino por Güiripa y Tácata. Esos no eran caminos, eran picas, por donde a duras penas las bestias cumplían su cometido, era imposible que en estas tierras tuyeras existieran las carretas y los carruajes, ya que no había caminos. El aislamiento caracterizó a Venezuela hasta bien entrado el siglo XX.

           Durante el Gobierno del Ilustre Americano General y Dr. Antonio Guzmán Blanco se decretó, construyó e inauguró en 1875 el “Camino carretero del sur”, la cual llegaba hasta San Casimiro, este camino carretero trajo grandes progresos a éstos valles, se podían sacar  los productos a los mercados y empezó a llegar el ganado del llano para el engorde y la ceba. El gobierno de Guzmán Blanco consideró la posibilidad de construir una vía férrea entre el Tuy  y Caracas. El 25 de agosto de 1883 el ejecutivo nacional dicta un decreto mediante el cual se ordena el estudio y construcción de una vía ferrea  Caracas – Santa Lucía, se asignaron 100 mil bolívares mensuales para el desarrollo preliminar de esta obra.

          El 24 de mayo de 1884, el Congreso Nacional aprobó un contrato entre el MOP (ministerio de Obras Públicas) y el señor Reginald Pringle (Ingles) para la construcción de un ferrocarril, que partiera de Caracas, Petare, Santa Lucía, Santa Teresa,  Ocumare, Cúa y se extendiera hasta Valencia. La primera sección del ferrocarril al Tuy fue inaugurada el 4 de septiembre de 1886 por el General Guzmán Blanco, (tramo Quebrada Honda- Petare). En 1890 se concluyó el tramo El Encantado – La Lira. Llegó el ferrocarril al km. 36 (estación Los Mangos) en 1891.

          Después de unos cuantos juicios, empréstitos, desastres naturales y sobretodo altos intereses, el ferrocarril llegó a Santa Lucía en octubre de 1910, durante el gobierno del general Juan Vicente Gómez. Ya la capital del estado Miranda estaba ubicada en Ocumare del Tuy. Las obras continúan lentamente pasando por Santa Teresa, Yare y llega a la estación de Aponte, “Hacienda La Guadalupe” (hoy Pampero)  a mediados de 1928.

         18 años tardó la construcción de Santa Lucía a Ocumare,  la capital del estado Miranda había sido trasladada a los Teques. El 20 de noviembre de 1936 el gobierno del general López Contreras nacionalizó el Ferrocarril Central, (antes Inglés) y visitó a los valles del Tuy, solamente  en terrenos propiedad del ferrocarril estaba representado el dinero invertido en la nacionalización. Como ya es costumbre venezolana el ferrocarril en manos del estado se descuidó, no se hicieron las inversiones de modernización, la extensión de líneas al llano y Barlovento no se hicieron y en 1954 dejó de funcionar, las tierras del ferrocarril propiedad de la nación fueron invadidas, igual ocurrió con las estaciones, los rieles se transformaron en cabillas para la construcción de casas, se salvaron algunos equipos, locomotoras por la iniciativa del señor  Guillermo José Schael, Don Eugenio Mendoza y la Fundación Museo del Transporte.

        Los viejos ferrocarriles no pudieron con el “país gasolinero” que nacía con la era petrolera, los camiones Ford y Chevrolet se hicieron dueños de las cargas que generaban nuestros campos. En Venezuela no hemos desarrollado una cultura de mantenimiento y conservación, si bien es cierto que esos ferrocarriles no llenaban las expectativas, se hubiesen aprovechado bajo el concepto del turismo, como fuente generadora de empleos, con una actividad sustentable, así lo ha hecho Europa, incluso en Colombia.

        Pero esa cultura de conservación resulta muy difícil para un país petrolero, acá se destruyó, en nombre del supuesto progreso para construir avenidas y edificios, la mayor parte de las viejas casonas representativas de la arquitectura colonial desaparecieron. No es una añoranza enfermiza por el pasado, sino el respeto por lo que fuimos, para entender lo que somos y que podríamos ser.

     El ferrocarril Central a los Valles del Tuy constituyó en su época la obra de ingeniería más importante por las dificultades que tenían que superar, la inversión total fue de 19.639.000 millones de bolívares, financiada por bancos ingleses, 14 túneles, el puente “El Rosario” en las cercanías de Santa Lucía con 100 metros de largo, era el de mayor longitud para la época en toda la América. La estación principal estaba ubicada en Quebrada Honda, hoy se encuentra en este sitio la Mezquita Islámica de Caracas, las estaciones de Santa Teresa y Yare se hallan todavía y la de Ocumare del Tuy existe dentro de la propiedad de la empresa licorera (Pampero), donde funciona o funcionaba el comedor de industrias Pampero. El escritor Don Rómulo Gallegos trabajó como jefe de la estación Quebrada Honda.  Como Ruta Turística podría ser rescatada las líneas  entre Ocumare y Santa Lucía. .

         Todavía podemos soñar…………..

    Plano de los ferrocarriles del centro – Norte de Venezuela. La línea del ferrocarril Central llegaba hasta Santa Teresa. Podemos observar la línea férrea Caracas-Valencia, también las líneas a la Guaira y la de Valencia a Puerto Cabello.

Fuentes: José Murguey Gutiérrez  Construcción, ocaso y desaparición de los ferrocarriles en Venezuela” Fundación Editorial El Perro y la Rana Caracas. 2007

QUIRIQUIRES

Por: Iván López Calero

              De su origen caribe

        Son muchas las versiones y lo discutido en función a la procedencia de la etnia Caribe en el territorio venezolano, son muchas las opiniones emitidas referentes a este tema. Desde la llegada de los españoles fueron registrados en la historia como caníbales e invasores y se emitieron ya varias hipótesis sobre su origen. Se dijo que habían venido del norte y que habían pasado al continente luego de un corto periodo en las Antillas menores, sin embargo los estudios arqueológicos, los trabajos conducidos por antropólogos y etnólogos  (entre ellos Alfredo Jhan, kart Steinen, etc.)   han demostrado con gran acopio de pruebas, que la inmigración caribe de la región septentrional de Suramérica, sólo pudo ser desde el sur, desde las regiones del Brasil y Paraguay actuales.

Comunidad Caribe en Venezuela

    Según Alfredo Jhan “su carácter belicoso y emprendedor o de conquistadores, se destaca admirablemente en las palabras  del licenciado Rodrigo de Figuera” Justicia mayor de la isla la española, recogidas en una sentencia dictada en 1520 en esta misma isla donde también se expresa:

“sobre todas las otras naciones de indios, se señalaba y distinguía en el canibalismo, según nos cuentan, la caribe, raza superior, inteligente, guerrera y navegantes. A sus ojos las demás gentes habían nacido para ser esclavas suyas y a todos trataban con desprecio y tiranía dando a entender su prepotencia, el temor y el miramiento de cualquiera de ellos.”

        Agrega Fray Antonio Caulin al respecto. “tenían espíritu ambulativo, con que  estaban en continuo movimiento por las aguas de los ríos y de la mar en ligeras embarcaciones que sabían construir y manejar con habilidad. La guerra era toda su ocupación”. 

      Esta etnia, raza o gran familia,  era oriunda pues de las grandes regiones selváticas y los grandes ríos del Brasil, por esto pues, dondequiera que en su emigración encontraban las condiciones adecuadas o apetecidas por ellos se establecían, y una vez dominada y colonizada la región, nuevos grupos emprendían la marcha  hacia nuevas regiones por explorar, así fue como se presume fueron pobladas las regiones del actual amazonas y el oriente venezolano desde Paria hasta Píritu Chaymas, Cumanagotos, Tamanacos, entre otras,  las que poblaron los Valles  del Tuy (Quiriquires, Tomuzas) y las que arribaron a la cordillera del litoral (Taramainas, Aractoeques, Mariches, Meregotos, Charagatos etc.) y en la región occidental entre los bosques de Yaracuy, el Tocuyo y Barquisimeto aprovechando las vertientes de estos mismos ríos y el Aroa (Ciparigotos) desde donde se presume se realiza la última conquista de filiación caribe, sobre el lago de Maracaibo y la actual sierra de Perijá (o sierra de los Itotos como le llamaban los españoles) que casi coincide con la llegada de los conquistadores españoles, donde se asentaron diversas naciones de filiación caribe (Quiriquires, Motilones, Bubures, Buredes, Pemenos o Jumenos y Carates con pocas variaciones lingüísticas entre sus dialectos.

 Nativo Caribe Venezolano

          La voz Itoto es de origen caribe y se utilizaba para designar a la gente enemiga o brava. Es decir, Itoto eran los indios bravos hoy conocidos como Motilones. 

            De su Nombre (Quiriquires).

         Algunas versiones sobre el origen del nombre de esta etnia nos plantea que ese nombre fue una especie de “señal de alerta” que empleaban los indios para escapar de los españoles al momento de toparse con estos, debido a que en 1.567, fueron víctimas, por la llegado de un barco a las actuales costas de la Guaira,  de  epidemias de viruela, sarampión, cámara (disentería) ú otras enfermedades del sistema respiratorio, las cuales acabaron con la tercera parte de la población indígena, sin dejarse a un lado, los malos tratos, trabajo forzados y ejecuciones, por lo cual los aborígenes llamaban quiriquire a las bolsas que se forman en la piel por la viruela, comparándolas con los diminutos granos del maíz blanco, sin embargo este nombre sólo lo llevan una de las tantas etnias que sufrieron de estas enfermedades y es sabido que las que más lo padecieron fueron los taramas o tarmas de la costa de la Guaira pues fueron los mayormente expuestos al contacto con los españoles y estos no emplean la palabra como señal.

         Al revisar los tratados de Alfredo Jhan  este nos comenta que: El nombre Quiriquire o Kiri-kire no es otra cosa que el plural, por duplicación, de la voz Kiri que existe aún en casi todos los dialectos caribes como equivalencia del hombre y significa por lo tanto, los hombres”. Como gentilicio estaba muy generalizado en Venezuela, pues se aplicaba a tribus caribes ubicadas en sitios muy distantes unos de otros; así la hallamos, como hemos visto, en el Zulia, como también en la región de Barlovento y Valles del Tuy y en los Llanos, además vemos que en el libro de Fray José de Oviedo y Baños “Historia de la conquista y Población de la Provincia de Venezuela” es citado como referencia a una nación especifica y no como un apelativo de alarma.

        Por otro lado la etimología de este gentilicio prueba su filiación Caribe al compararse con la voz Carijona tribu Caribe del alto Yapurá, los cuales tienen la palabra Wokiri con la acepción de hombre  y con el mismo sentido usan los Galibis de la Guayana francesa la voz oquieri, también puede deducirse de Guai-kiri o Guaiqueries o Guaikariña que significa gentes de moriches o de los esteros.

        Existe además una filiación de los Quiriquires con los Guaqueri, que fue demostrada por José Gumilla, en su Libro “El Orinoco ilustrado”, donde dice que “eran lenguas derivadas de la caribe: la Guayana, la Palenca (Parenque), la Quiri (Quiriquire), la Guaiquiri, la Mapu y la cumanagota”, algo que además demuestra el uso de este nombre antes del “ataque de Viruela de 1567” es el relato de Ambrosio Dalfinger quien para el año de 1529 habiendo ido desde Coro hasta Axuduara (Sur del lago de Maracaibo) en busca de víveres para su tropa, halló como vecinos de los Bubures de la Boca del Motatán a los Quiriquires, de quienes dice eran afines de los Pemenos (Jumenos o Motilones) quienes ocupaban la costa meridional del lago.

          De sus representantes.

          A pesar de su registro en la historia desde casi la llegada de los españoles y de la identificación  de su ubicación en diversas zonas de la geografía del territorio nacional, son pocas las referencias a lideres o personajes destacados de esta etnia, solamente tenemos las referencias de Fray Pedro Simón y posteriormente las de Oviedo y Baños donde se aluden las actividades de la nación ubicada en la región del Tuy para el año de 1567, hechos donde se narra la resistencia de los Quiriquires contra los encomenderos Garcí-González Da Silva y Francisco Infante.

      Es en la actual Región de los Valles del Tuy y que hoy comprende los Municipios Cristóbal Rojas, Rafael Urdaneta, Tomas Lander, Independencia, Simón Bolívar y parte de Paz Castillo, donde fue el asentamiento Geográfico de una Nación Aborigen denominada Quiriquires, los Cuales a su vez estaban estrechamente ligados a las demás tribus aborígenes vecinas a esta, a saber  según referencia del mismo  Oviedo y Baños, por el Sureste con la Nación Tomuza, y Mariches (Con los que estaban emparentados) hasta llegar al Rió Guáire y Tuy, al Norte con la Nación de Los Teques (eran enemigos de los mismos) y la Nación Tácatas, al sur hasta llegar a lo que hoy conocemos como la  serranía del Guárico con la Nación Meregote o Meregota, Nación Guarive  y la Nación Kari´ñA, al Oeste con la Nación Jiraharas, poca importancia se les a dado a esta nación, nada de sus costumbres se conocen, muy poco de sus estrategias militares para combatir a los españoles a llegado hasta nuestros días, hacemos referencia a las trampas con enormes púas de Madera Envenenadas, al uso de Macanas como arma predominante y al empleo de Lanzas y Cuchillos de elaboración Rupestre (Con Piedras) que eran sus principales armas, además utilizaban la noche como principal herramienta de ataque, el conocimiento del territorio, el asecho y la unificación con otras tribus o pueblos vecinos como aliados para atacar al invasor.

        En los Capítulo XII y XIII de la “Historia de la Conquista y población de la Provincia de Venezuela” del ya Citado Oviedo y Baños se relata una historia poco conocida de esta nación Caribe llamada Quiriquire que habitaba el Valle de Salamanca según lo nombró Juan Rodríguez Suárez en 1574, y que posteriormente los españoles apodaron el Valle de los Quiriquires, conocido actualmente como Valle del Tuy,  entre los primeros exploradores que entraron en este territorio se nombran a  Juan Rodríguez Suárez,  y entre los primeros encomenderos se encuentran a Mateo Díaz Alfaro, Garcí-González da Silva, Juan Rodríguez, Juan de Gómez y Francisco Infante. El proceso de ocupación de la tierra se hacía a través del sistema de encomiendas, esclavitud simulada y a la larga el exterminio del aborigen, dicha situación generó rebeliones y largas luchas en todo el territorio. La historia narrada por Oviedo refiere lo Siguiente:

         “Conseguida pues la Paz de los indios Teques, solo restaba por aquel lado de los Quiriquires, Francisco Infante entonces atravesó el Valle de Tácata recorriendo por la Orilla del Tuy, hasta salir a  Súcuta” (Tácata-Cúa-Ocumare del Tuy), esta situación generó rebeliones y largas luchas entre los indígenas pobladores de la región y los españoles invasores, entre estas destaco el alzamiento de la India Apacuana, la cual ejercía un liderazgo poco visto en la mujer indígena venezolana de aquella época, para el año de 1577, acompañada de su hijo Guasema y el Cacique Acuareyapa, prepararon una sublevación contra los encomenderos Francisco Infante, Garcí-González da Silva y sus acompañantes,  salvando éstos la vida gracias al valor de Garcí-González, el cual aún herido cargó en sus hombros a Infante, con la protección de los perros y las armas utilizadas logró escapar  hasta ponerse a salvo, logrando alejarse del campo de refriega,  atravesando con él las serranías de la Magdalena caminando más de tres (03) leguas, luego buscó  apoyo en la región de Paragoto (actualmente Paracotos) donde llego al amanecer, dominada esta región por la nación Teques, enemigos de la nación Quiriquires.

      Los alcaldes de Caracas como también los vecinos españoles se indignaron de tal manera ante este acontecimiento y resolvieron enviar una fuerza para castigar a los indios, la cual fue integrada por 50 españoles; unos a caballos y otros acompañados de perros de presa y por supuesto provistos de arcabuces, además le seguían una cantidad de indios Teques; siendo todos ellos puestos a la orden de Sancho García.

        Denodado trabajo le costó a este conquistador penetrar en ese territorio; pues todos los caminos estaban defendidos por indios, luego de un duro trajinar, llegó al fin al pueblo y lo incendió, así como también todo lo que fue encontrando a su paso, destruyendo también las sementeras que cubrían aquel ameno valle.

          Mientras Sancho y su gente se hallaban en tal criminal operación, los indios se habían ido organizando, para reunirse y caer sobre el destacamento español, cuando por mala suerte para ellos, un indio que se ocupaba de colocar púas envenenadas en una vereda, fue sorprendido y hecho preso por los invasores; sometido este a tormentos atroces fue obligado a confesar cuanto sabía; la proyectada concentración de los indios y el punto de reunión. El lugar de la cita era el fondo de una quebrada, posiblemente la Quebrada de Charallave y cuando llegaron los Castellanos, habían algunos Caciques y como 500 indios esperaban a los otros, en la marcha les cayó encima García y a pesar del valor desplegado por el Cacique Acuareyapa, quién murió de un lanzazo por la espalda, en el encuentro fueron dispersados o muertos el contingente indígena que le acompañaba,  esta batalla fue fatal para los nativos debido al temor que le infundieron las armas de fuego, los perros y caballos.

        Entre los que cayeron vivos en manos de los vándalos españoles se encontraba la India Apacuana, madre del Cacique Guasema, a la cual ahorcaron inmediatamente, porque se decía que era ella la que había aconsejado la muerte de Infante y Garcí- González. El feroz García, dejó colgado el cadáver de esa mujer en un árbol al margen del camino; este espectáculo y la pérdida de más de 200 indios que tuvo lugar en los encuentros siguientes, atemorizaron tanto a los demás que al fin pidieron la paz, y como los españoles también la querían, le fue otorgada de mil amores. Así, después de 79 años del descubrimiento de Venezuela, logran al fin los españoles la conquista de los Valles del Tuy.

         Más sin embargo es mucho lo que se debe construir y lo que debemos profundizar para realmente descubrir el pasado de nuestros nativos, pienso además que solo a través de estudios antropológicos, etnológicos, etnolingüístas en fin multidisciplinario, es que se puede lograr esclarecer todas las lagunas y vacíos que tenemos en nuestra historia prehispánica.

Bibliográficas consultadas:

Biord, Horacio. Niebla en las Sierras. Los Aborígenes de la Región Centro-Norte de Venezuela (1550- 1625). Caracas, Serie ANCH, Nº 258, Gráficas Franco S. R. L,  2005. 256 pp.

Caulin, Fray Antonio. Historia Corográfica de la Nueva Andalucía. Caracas, Italgráfica S. A, 1992. 502 pp.

De Oviedo y Baños, José. Historia de la Conquista y población de la Provincia de Venezuela. Fundación Biblioteca Ayacucho, Colección Clásica Nº 175, Segunda Edición, Caracas, Año 2004, 468 pp. 

Lara, Oruno D. Breve Historia del Caribe. Caracas, Editorial Exlibris, (Academia Nacional de la  Historia Vol. 223) 2000. 262 pp.

Macpherson, Telasco. Diccionario del Estado Miranda. Histórico, Geográfico, Estadístico y Biográfico. Los Teques, Gobernación de Miranda, 1973. 556 pp.