Historia regional y local del Valle del Tuy

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Efemérides de los Valles del Tuy (Agosto)

Por: Iván E. López C.

02/08/1884.- Nace en Caracas Rómulo Gallegos, escritor, educador, político y Presidente de la República (febrero-noviembre 1948), quien se casa con Teotiste Candelaria Arocha Egui, natural de Charallave, Rómulo Gallegos luego estando en la “Hacienda Cantarrana” (de propiedad de su esposa) que se encontraba ubicada en el actual sector de Pitahaya del Municipio Cristóbal Rojas (Charallave, Valles del Tuy), se inspira en una planta de Malanga del tipo trepadora o enredadera, para escribir su famosa obra “La Trepadora”  publicada el año de 1925.

Doña Teotiste Arocha y Romulo Gallegos, Foto de José María Mosqueira Manso en Pontevedra, España.  imagen tomada de www.galizacig.comDoña Teotiste Arocha y Romulo Gallegos, Foto de José María Mosqueira Manso en Pontevedra, España. imagen tomada de http://www.galizacig.com

07/08/1919.- Nace en el caserío Aguadulce, en las cercanías de Sácua, jurisdicción de Cúa, Juan Alberto Paz (Juber), escritor y poeta de los valle del Tuy, entre sus múltiples obras destaca la Novela titulada “La Catira Hortensia Luna”.

JUAN ALBERTO PAZJuan Albeto Paz (Juber).

15/08/1849.- Se le encomienda al para entonces Primer Comandante de Milicias Ezequiel Zamora Correa trasladar desde Macapo hasta Caracas, en calidad de prisionero de guerra al General José Antonio Páez, ex-presidente de la República, quien se había alzado en armas contra la presidencia del General José Tadeo Monagas.

Ezequiel Zamora - copiaGeneral Ezequiel Zamora Correa.

17/08/1929.- Nace en Santa Lucía del Tuy, Santiago Navas Morales, sastre, comerciante, contabilista, periodista y primer cronista oficial del pueblo de Santa Lucía del Tuy, Escribió para los diarios El Universal, La Religión, Pantalla, La Voz  entre otros y promovió la creación de “El Deportivo Luciteño (1962), El Telón (1975), El Candil (1972). Se destacó dentro de la crónica tuyera al escribir, “Santa Lucía su Gente y sus Anécdotas” 1.971 y “Santa Lucía de Pariaguán” (Coautor). 1.982.

Santiago Navas MoralesSantiago Navas Morales (Ex-cronista de Santa Lucía del Tuy) 

19/08/1809.- Don Simón Bolívar dirige una comunicación al gobernador y capitán general Don Vicente de Emparan y Orbe, en protesta de unos requisitos exigidos por el ayuntamiento para recibirse como TENIENTE JUSTICIA MAYOR DEL VALLE DE YARE, en el cual expresa:

“…me veo en la necesidad de reclamar esta providencia quejándome del desaire que se me ha irrogado, y haciendo presente que no hay ley ni disposición alguna que ordene el requisito o ceremonial de haber de visitar en persona a los regidores para recibirse los tenientes en el Cabildo y que es una costumbre abusiva y embarazosa, que no ha tenido otro principio que la arbitrariedad de los capitulares,…”.  

Simón BolívarSimón Bolívar.

20/08/1894.- Para ese día son reanudadas las relaciones Diplomáticas entre Venezuela y Holanda, Firmándose un tratado en la Haya, esto debido a las mediaciones realizadas por el General Francisco Tosta García, nacido en Charallave y que desempeñaba funciones como “Enviado Extraordinario de la República de Venezuela ante los Países Bajos”.

Francisco Tosta García, Imagen tomada del Cojo Ilustrado Nº 69 del 1 de Noviembre de 1894Francisco Tosta García, Imagen tomada del Cojo Ilustrado Nº 69 del 1 de Noviembre de 1894.

25/08/1883.- El gobierno de Antonio Guzmán Blanco dictó ese día un decreto que ordenaba de forma precisa los estudios y construcción de una vialidad férrea que comenzaría en Caracas, pasaría por Petare, Santa Lucia, Ocumare y finalizaría en Cúa, a ese vía férrea luego se le conoció como el “Ferrocarril Central de Venezuela” que contó con 18 estaciones desde Caracas hasta Ocumare del Tuy.

DSCF0447aMapa de Ruta del Ferrocarril Central de Venezuela.

30/08/2013.- Conmemoración de las fiestas patronales de Charallave en Advocación a la Virgen de Santa Rosa de Lima, el pueblo de Charallave fue fundado en 1681 por el Padre Cirilo de Otoniente, con el nombre de Santa Rosa de Lima, más tarde fue repoblada por el Padre Salvador de Cádiz en el lugar que hoy conocemos como Plaza Vieja o Plaza Páez, en 1880 se quemó la iglesia, por lo cual tuvo que ser refundada en el lugar que hoy ocupa la nueva Iglesia Santa Rosa de Lima, es importante saber que en Charallave se han construido cuatro templos, los tres primeros estuvieron en la Plaza Vieja y el último ubicado en el lugar que hoy ocupa, se empezó a construir en 1841, tardando aproximadamente 54 años para ser terminado, siendo bendecida el 7 de diciembre de 1880, la primera misa celebrada en ese templo se realizó el 30 de agosto de 1896.

Iglesia Santa Rosa de Lima y plaza Bolívar de Charallave.Iglesia Santa Rosa de Lima y plaza Bolívar de Charallave. Foto cortesía de lagranciudad.net

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El Nazareno de Lecumberry (Cúa, Venezuela)

Por: Manuel V, Monasterios G.

Tres Nazarenos sellan la Semana Mayor venezolana: EL nazareno de San Pablo, El Nazareno de Achaguas y el Nazareno de Lecumberry.

     De España nos llegó el idioma, el conquistador tuvo que colocar miles de nombre a lo desconocido, de España nos llegó la Fe católica y con ella las creencias más profundas del pueblo venezolano, nos llegaron de Andalucía las primeras imágenes de los pasos que representan la tradición en las llamadas procesiones de “Semana Santa” o de los “Días Santos” como decían ayer.

     Tres imágenes andaluzas de Jesús el Nazareno sufrido y paciente como el pueblo, sellan el devocionario popular venezolano desde la colonia hasta hoy: El Nazareno de San Pablo, hoy de Santa Teresa (Caracas), El Nazareno de Achaguas (Estado Apure) y el Nazareno de Lecumberry en Cúa (Estado Miranda).

      El Nazareno de San Pablo, hermosa talla andaluza que según la leyenda una vez terminado le habló a su tallador preguntándole:”Donde me has visto que tan perfecto me has hecho”. Fue traída en el siglo XVII pata la Capilla de San Pablo el Ermitaño, la cual estaba ubicada donde hoy está el Teatro Municipal. Este pequeño templo fue derribado por órdenes del General Antonio Guzmán Blanco, presidente de turno, para construir el teatro; cuenta la leyenda que la esposa del General, doña Ana Teresa Ibarra se le presentó el Nazareno en un sueño y le preguntó: “Dónde está mi iglesia” y tal fue la impresión que causó en la dama el sueño que influyó para que el General Guzmán, tratando de calmar la conciencia de Doña Ana Teresa ordenó la construcción de un enorme basílica en honor a las santas Ana y Teresa, donde se trasladó la imagen venerada del Nazareno.

    También se cuenta que una gran epidemia de viruela que asoló a la recíen fundada Santiago de León de Caracas en 1597, el Nazareno en procesión movió las ramas de un limonero que colgaba de una tapia y los devotos recogieron los frutos que cayeron y tomándolo como medicina alejaron la peste. Esta leyenda la recoge el Poeta Andrés Eloy Blanco en un hermoso poema El Limonero del Señor. La devoción caraqueña de viste de morado todos los jueves santos para rendir homenaje de fe a la más antigua creencia heredada de la tradición andaluza.

      El Nazareno de Achaguas, estado Apure, imagen que la devoción de los llaneros ha convertido en uno de los centros de peregrinaje más importantes del interior de Venezuela, es una talla de origen andaluz, según cuenta la leyenda está íntimamente unida a la Batalla de Carabobo, pues el general José Antonio Páez, comandante de los ejércitos de Apure, antes de partir al desempeño militar de dicha batalla realizó una “promesa solemne”, si se lograba la victoria en el campo de batalla contra los ejércitos del rey de España comandado por el Mariscal La Torre, la promesa era dotar al templo de Achaguas de una imagen del Nazareno. Paradojas de la vida en 1833, el General Páez encarga al tallista español Merced Rada la imagen y esta es bendecida en el templo de Achaguas, con la presencia del Presidente de la Republica de turno General José Antonio Páez en el año de 1835. Desde ese año la devoción y los milagros, las promesas y los peregrinos agradecidos lenan cada miércoles santo el templo del pueblo llanero de Achaguas.

    El Nazareno de la hacienda de Lecumberry, ubicado en Cúa, jurisdicción del Estado Miranda. En 1720 de acuerdo con el padrón elaborado por Don Pedro José de Olavarriaga, para Compañía Guipuzcoana conocido como :” Instrucción General y Particular del estado Presente de la provincia de Venezuela en los años 1720 y 1721”, dos canarios se destacaban como grandes propietarios de haciendas cacaoteras y de  esclavos en la jurisdicción del Partido del  Tuy arriba (hoy Cúa), Don Bernardo Rodríguez del Toro, quien alcanzó en marquesado en el año, quien posee en estos valles 524 fanegadas de tierra y 21.700 plantas cacaoteras y el orotavense ( canarias) caSebastián López de Castro quien poseía 12.000 árboles de cacao, las cuales fueron heredadas por su único hijo el capitán Sebastián López de Castro.

Nazareno de la Hacienda Lecumberry Cúa.

        Don Bernado establece capellanía en su hacienda Marín con la cooperación del resto de cosecheros y hacendados, aportan materiales y mano de obra esclava para construcción del pequeño templo de Santa Rosa de Marín, Don Bernardo dona la imagen de la patrona Santa Rosa de Lima, cada hacendado se compromete con la adquisición del resto de las imágenes de santos requeridos para el cabal y decente culto de acuerdo a las normas de la Santa Iglesia Católica, le correspondió a al capital Don Sebastián López de Castro la adquisición de la imagen del Nazareno, la cual trajeron de Andalucía, en aquella época en cada hacienda se tenía la licencia para la existencia de un oratorio privado al servicio y uso de los amos y su servidumbre, para cual cancelaban a la iglesia un aporte económico para la respectiva licencia.

       Desde comienzos del siglo XVIII el Nazareno se encuentra en el oratorio de la hacienda Lecumberry y cada miércoles santo acompañado por su respectiva cofradía, recorre en procesión las calles, en principio del primer pueblo Santa Rosa de Marín y a partir de 1724? por las calles del nuevo poblado, ubicado en un desprendimiento de la misma hacienda conocida hoy como Lecumberry, área de terreno que pasó a manos de la iglesia en cancelación de un censo ( especie de hipoteca), entre la señora viuda del capitán López de Castro y el convento de la Inmaculada Concepción de Caracas, por un monto de 2000 pesos destinados a cubrir los gastos de la dote de su hija quien profesaría como monja. La división de la hacienda entre el nuevo poblado de Cúa y los nuevos propietarios entre ellos el señor Don Ignacio Lecumberry ( pariente del Libertador Simón Bolívar), a quien por cierto entabló querella por la propiedad de las minas de Aroa. Hoy la vieja hacienda transformada en Urbanización mantiene el nombre del hijo de un vasco que casó con mantuana.

       La propiedad de la hacienda Lecumberry pasó del general Laureano Carballo a finales del Siglo XIX, comienzos del siglo XX a  manos de Don Elias Acosta, sus hijos y sus nietos y tataranietos, cuatro generaciones mantienen viva la tradición religiosa más antigua de los Valles del Tuy. Es quizás la única imagen de muchos templos en Venezuela que se mantiene todo el año en el oratorio de la vieja casona de hacienda y el día solemne del Miércoles Santo recorre las calles del pueblo, igual que hace 300 años atrás, visita el templo parroquial y en la noche regresa a su morada, siempre acompañada de miles de feligreses, en su mayoría promeseros vestidos de morado, llenos de fe Fe a quienes el Nazareno les hizo algún favor y ese día pagan, con sacrificios, rezos, velas, cargando el santo, acompañándolo en su recorrido anual. Así es la fe de nuestro pueblo, así se mantiene viva la tradición de mayor raigambre en el corazón de los cueños. Ojalá que nunca se acabe, que siempre los hijos de los hijos la conserven y la mejoren, con su organización. Cúa no es Cúa sin esa hermosa y venerada imagen, más de trescientos años lo confirman, es necesario revalorizar esta tradición, impulsarla con espiritualidad, comprendiendo que a través de ella llegamos directamente a nuestras más puras raíces de cueñidad.

       

       Procesión del Nazareno en calle Ezequiel Zamora, Cúa. Año 1937

       Honor a quienes han mantenido esta tradición religiosa, igualmente a las demás sociedades de santos que existen en Cúa y en los Valles del Tuy, poco a poco daremos a conocer sus  hermosas y valiosas historias, para que las conozca  una sociedad huérfana de auténticos valores. Las procesiones no son una fiesta pagana para exaltar el mal, es la más auténtica de las manifestaciones de nuestra religiosidad tradicional, de nuestro mestizaje cultural y étnico.

Paula Correa Rodríguez “Madre de un Ilustre Tuyero”

Por: Iván López.

    Nacida en Choroní y bautizada en la iglesia matriz de la Villa de San Luís del Cura en 1780, hija de Don Juan Víctor Correa y Doña Bárbara Rodríguez, también oriunda de allí, sin embargo ya sus padres vivían en villa de cura para 1778, fue nieta de Don Domingo Correa,  Dueño de hacienda cafetalera con tres mil árboles y otra de cacao en el sitio de las Torres a mediados del Siglo XVIII, se caso con Don José Alejandro Zamora y Pereyra y de esta Unión nacieron Carlota, Genoveva, Raquel, Antonio José, Gabriel, Ezequiel y Alejandro quien muere siendo apenas un niño, es en esta ciudad donde ejercería la enseñanza de las primeras luces, educando a  los niños vecinos de la villa, en una pequeña escuela que ella misma regentó en el año de 1808 en la casa parroquial de la citada villa.

Paula Correa Rodríguez Madre de Ezequiel Zamora

     Al igual que su esposo se unió al proceso de la independencia incorporándose al bando republicano y participando de manera activa, ayudando en la organización de grupos de mujeres para apoyar  la causa, como enfermeras, cocineras, consiguiendo pertrechos y en algunos casos armas y municiones para la tropa, por estas acciones republicanas serían perseguidos ella y su familia por los realistas.

     Para el año de 1817 teniendo que refugiarse en la población de Cúa en casa de su cuñado Matheo Zamora Pereyra quien incluso les conseguirá Salvoconducto para Alejandro, ella y el resto de la familia, sin embargo persistirá en su participación republicana activa, esto hasta el año de 1821 cuando en la batalla de Carabobo muere su esposo Alejandro.

   Nunca perdería su espíritu rebelde, que siempre la caracterizó, espíritu indomable de la mujer venezolana que es del tamaño de los problemas que se le presentan y que luego revelaría nuevamente durante los años de lucha en los que se vio envuelto su hijo Ezequiel.

    Como madre luchadora traería a la capital del país a sus hijos en el año de 1825 en busca de mejores oportunidades de vida y de estudios para estos, con sus hijas ya casadas se dedicó a la educación de los varones, allí permanecerá residenciada hasta su fallecimiento en 1868.

     Durante las revueltas agrarias acontecidas en venezuela entre 1846 a 1848 sus hijos y sobrinos se involucran en las acciones militares y de conflictos rebeldes, especialmente su hijo Ezequiel, el cual es capturado en 1847 y sometido a un juicio criminal, fuera de toda lógica y claridad, esto motiva en Paula el liderazgo de un movimiento de presión popular, por medio del cual logra que el presidente de la república, para entonces, Gral. José Tadeo Monagas,  le conmute las sentencias a muchos de los reos, entre ellos, su hijo Ezequiel al cual se le cambia la pena de Muerte impuesta, por tan solo diez (10) años de presidio en el Castillo de la isla de San Carlos, situado en el lago de Maracaibo, provincia de Maracaibo.

     Durante esta temporada de presidio se develaron varios intentos de asesinato que se fraguaron en contra de Ezequiel, esto estando en los calabozos de Maracay, no se sabe por órdenes de quien se realizan tales intentos pero si las manos ejecutoras, en este trance, sería Paula quien justamente pondrá al tanto de estos acontecimientos al mismísimo presidente de la República, Gral. José Tadeo Monagas.

      Léase lo que sobre tan azarosa sospecha, expuso la señora madre de Zamora; y el decreto de la Corte Superior que recayó sobre la materia:

Excelentísimo señor Presidente de la República.

           Paula Correa, viuda, legítima madre del desgraciado joven Ezequiel Zamora, llena de respeto y anegada en lágrimas, que expresan el dolor más fuerte de naturaleza, elevo hoy la triste y compasiva súplica al padre general de los venezolanos, el Supremo Poder Ejecutivo, cuya clemencia esmalta sus heroicas virtudes.

           Existe Exmo. Señor, mi desventurado hijo en la cárcel de Maracay, casi privado de comunicación, arrastrando enormes y pesados grillos, que más que la seguridad contra la fuga, trabajan el tormento y el aniquilamiento de su vida.

            En tan dura y desesperante situación, tres veces se ha atentado contra la existencia, empleándose aleves e insidiosos medios, de cuya prueba siempre sabe salvarse el asesino.

            Primero, se fingió que una partida quería acometer en una noche al pueblo para sacarlo de la cárcel. En efecto se hizo correr la noticia, se alarmó el vecindario, y, en confianza, la más criminal, se solicitó del oficial de la guardia de la cárcel, a quien se reveló el plan, que con el pretexto de los confabulados en motín, se le quitase la vida en esa noche a mi hijo. Para persuadirlo, se le decía por el hombre más descarado y cruel, que tiene Venezuela, que era un servicio distinguido que se hacía a la República, matándose a Zamora, para que no se gastase más en custodiarlo, ni en su juicio. La virtud del oficial de la guardia salvó en tan horrible noche, la vida de mi hijo, pues se negó a la criminal maquinación de aquel hombre execrable.

            En la vez segunda, un oficial aprovechando el momento, en que el de la guardia no se hallaba en la cárcel, entró a ella, y desnudando su espada se dirigió al calabozo donde estaba mi hijo. En el acto, quiso el cielo que entrase el oficial de guardia y sorprendido el asesino, no pudo consumar su crimen.

            Frustrados estos medios, se echó mano, Señor Exmo. de otro más infame y aleve.

            A pocos días se logró meter en la comida de mi hijo una hallaca con solimán. La casualidad de haber notado aquél, al dividirla con una cuchara, que ésta se había ennegrecido, lo salvó de la muerte.

           En tan agovioso suplicio ha permanecido mi desgraciado hijo.

           El 29 de agosto último se ha aparentado en Maracay grande alarma, suponiéndose, que varios amotinados en Tacasuruma invadiesen el pueblo. Guardias dobles, patrullas, quién vives, y un tren estudiado de temores agitaron la población. Mi hijo, esperaba de un momento a otro la pérdida de su vida, como fruto del aparato.

           Temo señor, y con sobrada razón, aunque no puedo dar las pruebas de tan abominable y criminal historia, que un asesinato oportunamente perpetrado me quite la esperanza de la clemencia, y de la misericordia del Gobierno de mi patria, y de la humanidad del piadoso corazón de V . E.

           El perverso, que asecha infatigablemente la vida de mi hijo se prepara a burlar la clemencia nacional, dejando a la anciana que suplica en el último desespero, que la arrojará al sepulcro.

           Ya por estas razones, y por la de que la causa de mi hijo será hoy sentenciada en 2a Instancia y se aproxima su término. Y más que todo porque en las escaseces del Erario, no hay con qué sostener la guarnición que custodia la cárcel de Maracay, y porque a ser lícito el temor y el alarma en que se halla aquella villa, no está seguro mi hijo, y según se aparenta está expuesto al asalto de los facciosos. Suplico entrañable y humildemente a V.E. se sirva mandar se traslade inmediatamente a esta cárcel pública, que ofrece más seguridades con la correspondiente custodia, la persona de Ezequiel Zamora; ¡que sea, Exmo. Señor; la ley, y la justicia, y no otro crimen más feo, los vengadores de los errores de mi joven hijo!

Caracas: Septiembre 4 de 1847.

Exmo. Señor.

Paula Correa

  En vista de no recibir respuesta oportuna, Paula, Nuevamente dirige correspondencia al presidente Monagas en los términos siguientes:

       Exmo. Señor Presidente de la República.

      Paula Correa. viuda y legítima madre del joven Ezequiel Zamora, con el alto respeto que debo a V.E. represento.

      En la semana próxima anterior por las razones entonces expuestas, supliqué a V.E. se dignase acordar la translación de mi expresado hijo de la cárcel de Maracay a la de esta Capital, cuya custodia, además de ser más segura, deba garantía a la vida de aquel desgraciado venezolano, mientras que la justicia pública, y la clemencia del Gobierno decretasen definitivamente sobre la suerte del procesado.

      Ahora, Señor Exmo, agrego otra razón poderosa y sostenida por el daño de naturaleza y por las leyes del Estado; y lo hago en virtud de cartas y súplicas, que últimamente he recibido de mi hijo Ezequiel.

       Este en persona, quiere y desea, como uno de los medios más valiosos de su defensa, obra tan amparada, aun por los mayores tiranos y de la tierra, exponer ante el Tribunal Supremo, que va a juzgarlo en última instancia, hechos importantes, circunstancias, que nadie puede explicar, como el mismo acusado, que cuenta ya con la incomparable desgracia de dos sentencias de muerte. Quiere mi desventurado hijo, que lo oiga S.E. la Corte Suprema; y de esta audiencia espera la vida.

       El mismo Dios, oyó a Caín, no obstante de estar en su presencia el cadáver palpitante y el fratricidio de Abel.

       Ante el Areópago, una de las maravillas del mundo judicial, ante aquellos doce ancianos, reputados como divinos.

       Ante el Senado de Roma, que era una asamblea de Reyes, en el concepto de los embajadores de Pirro.

       Y ante las Audiencias Españolas, que representaban la majestad del Monarca, comparecían, y tuvieron el derecho de ser oídos los ciudadanos acusados por delito de muerte.

       Quiere nuestra Constitución que el ciudadano sea oído, antes de ser condenado.

       Dígnese, pues, V.E. padre general de los venezolanos también para que sea oído mi hijo, acordar inmediatamente su traslación a esta cárcel.

Caracas, septiembre 10 de 1847.

Paula Correa

    Narra el escritor venezolano Federico Brito Figueroa, el momento en que Ezequiel Zamora es trasladado de La Villa de San Luís de Cura a Maracay, en Mayo del 1847 y describe una escena desgarradora protagonizada por su madre Paula Correa,  donde se esboza el temple de esta valiente mujer, una vez más, ante la canalla oligarca de la época, siendo Ezequiel torturado y maniatado de todas las formas posibles es arrastrado por la calle por un burro al cual es atado, lo narrado por el autor es del tenor siguiente:

            La madre de Zamora, ahí estuvo, (físicamente destruida, envejecida por la tortura de saber que el hijo se debatía entre la vida y la muerte en manos de sus verdugos, los verdugos del pueblo) moralmente altiva refutaba los agravios, agrediendo verbalmente al comandante Juan Pereira para que le permitiera colocar un sombrero en la cabeza del hijo amado y como aquel energúmeno no se lo permitió, corrió detrás del escolta, no menos de una milla, hasta lograr su objetivo entregando al prisionero un modesto sombrero de cogoyo…

    Esto describe la presencia de Paula siempre atenta a los acontecimientos que rodearon la vida de sus hijos, incluso participando de estos, de tal actividad incluso se llegara a sospechar de su participación como autora intelectual de la fuga de Ezequiel Zamora de la cárcel de Maracay acaecida el 22 de noviembre de 1847.

    Después de la muerte de su hijo Ezequiel continuaría su lucha por reivindicar el nombre de su hijo y el de su familia buscando incluso el reconocimiento de su esposo como ilustre prócer de la independencia de venezuela y el de su hijo como líder máximo del proceso federal venezolano.

Apéndice.

     Ezequiel Zamora fue capturado en la noche del 25 de marzo al pie del cerro Juana Caliente, en las cercanías del río Palambre, jurisdicción de San Francisco de Tiznados. Luego de esto, fue conducido a Villa de Cura, donde se le abrió juicio el 4 de abril y fue condenado a muerte el 27 de julio.

 

Bibliografía citada:

BRITO FIGUEROA, Federico. Ezequiel Zamora. Un Capítulo de Historia Nacional. Caracas, Editorial Ávila Gráfica S.A. 1951.154 pp.

BRITO FIGUEROA, Federico. Tiempo de Ezequiel Zamora. Caracas, Ediciones de la Biblioteca Universidad central de Venezuela, Caracas, Venezuela, 2006, 556 pp.

Fundación Polar. Diccionario de Historia de Venezuela. Caracas, Fundación Empresas Polar, 2007.

Macpherson, Telasco, Diccionario del Estado Miranda, Imprenta “El Correo de Caracas, Caracas, Venezuela, 1973.

Recalde Antonio, Revista: Personajes Ilustres de Venezuela: Ezequiel Zamora Nº8. Editorial Mediterráneo, Madrid, España, 1968. 72 pp.

RODRÍGUEZ, Adolfo. La  Llamada  del  fuego.  Vida,  Pasión  y  mito  de  Ezequiel  Zamora. Caracas,  Academia Nacional de la Historia, 2005. 377 pp.

VILLANUEVA, Laureano. Vida del Valiente Ciudadano Ezequiel Zamora. San Carlos, Instituto de Cultura Del Estado Cojedes, (Icec) 201. 443 pp.

 

Rafael Flores “El Calvareño” un Tuyero Alzao

Por: Iván López 

          Para referir la historia de este casi olvidado patriota de la llamada “Revolución Popular” del siglo XIX, nos es importante hacer conocer brevemente a nuestros lectores de cual era la situación que se vivía en la Venezuela que le tocó vivir a nuestro coterráneo “TUYERO” El Calvareño.

           De allí pues que, en la Venezuela pos independentista, específicamente entre los años de 1836 a 1846, surge un profundo descontento social, marcado por grandes diferencias raciales y de condición económica, entre la clase dominante catalogada de “Oligarquía” y el resto del pueblo venezolano.

           Esta situación marcada, entre muchos aspectos, principalmente por las diferencias sociales, económicas, por leyes que desfavorecían al pueblo y aventajaban solo a los pudientes, una grave crisis económica del país, promesas incumplidas del proceso independentista, como la abolición de la esclavitud; desembocaron en un proceso de conflicto armado llamado por la historiografía venezolana como “La Revolución Popular” hecho este, que se desarrollo entre los años de 1846 y 1848.

           Este conflicto armado tuvo como principal líder al denominado “General del Pueblo Soberano” Ezequiel Zamora, entre otros, los hechos que llevaron a tal situación comenzaron a mediados de 1846, como hemos dicho, las condiciones económicas y sociales se habían agudizado, a lo que se sumaba el clima de turbulencia política provocado por la campaña para elegir al próximo presidente de la República.

          Los principales candidatos para las elecciones a celebrarse en agosto de 1846, eran José Tadeo Monagas, Antonio Leocadio Blanco, Bartolomé Salom, José Félix Blanco y José Gregorio Monagas; el primero contaba con el apoyo del gobierno; el segundo, el del Partido Liberal. El Presidente Carlos Soublette aceleró el reclutamiento militar, lo cual fue denunciado por la oposición como un intento para intimidar a los votantes.

          Después de algunos encontronazos, es en agosto de 1846 que se celebrarán finalmente las elecciones, la tensión política que se generó durante el desarrollo del proceso comicial hizo que no pudiera obtenerse un resultado definitivo. Con la finalidad de concertar un acuerdo político con la oposición, Santiago Mariño concertó una entrevista entre el general José Antonio Páez, quien se hallaba en Maracay y el candidato derrotado Antonio Leocadio Guzmán, que residía en Caracas.

         Guzmán salió hacia los Valles de Aragua acompañado por numerosos partidarios, a los que se fueron sumando otros que se encontraba en el camino; alarmados por esta situación, el gobierno central puso en estado de alerta a las Fuerzas Armadas el 1 de septiembre. En definitiva, la entrevista no llegó a concretarse, pues cuando Guzmán se hallaba en La Victoria estalló en la madrugada del 2 de septiembre, la Revolución Popular en el sitio de Tacusuruma, cerca del pueblo de Magdaleno, encabezada por Francisco José Rangel; quien se alzaba porque las autoridades le habían arrebatado unas tierras que él defendía como suyas y además le habían impedido votar en las elecciones primarias de 1846.

         Rangel y sus partidarios, aclamando a Guzmán, se dirigieron a Güigüe y asaltaron la hacienda de Yuma, propiedad del abogado y político paecista Ángel Quintero. Por su parte, el gobierno responsabilizó de estos hechos a Guzmán y lo declaró fuera de la ley, arrestándolo algún tiempo después. Entre tanto la rebelión popular se extendía  espontáneamente, engrosando sus efectivos con peones y esclavos que abandonaban sus haciendas y los campos de labranza. Por este tiempo, se sumó a la insurrección de Francisco José Rangel, Ezequiel Zamora, siendo aclamado como General del Pueblo Soberano y a gritos de “Tierra y Hombres Libres, Muerte a los Godos, Elecciones populares Ya, Abajo la Oligarquía”, se extiende la revolución.

         Esto trajo como consecuencia alzamientos por aquí y por allá en todo el territorio Venezolano; Manuel María Echeandia, Zoilo Medrano, José de Jesús González alias “El Agachado” entre otros son los nombres que harán temblar al gobierno central, entre estos destacó en los fértiles Valles del Tuy el alzamiento de RAFAEL FLORES ALIAS “EL CALVAREÑO” Rafael Flores fue un labriego que nació en los valles del Tuy para el año de 1810, en el caserío de Caujarito, sección perteneciente al poblado de Charallave, ubicado en el mismo cantón de Charallave, pero este personaje entra en las historia de Venezuela con su alzamiento realizado el 06 de septiembre de 1846 en esa misma población de Charallave, recibidas las noticias de la rebelión de Rangel y Zamora, Flores se alza y reclutando esclavos de las diversas haciendas del Tuy y se dirige por la “quebrada de Chacao a la boca de la de Cagua y Palomas”, según lo narrado por Laureano Villanueva, alzando negros y manumisos a los que prometía la libertad y recolectando armas, municiones y pertrechos de guerra.

         Las autoridades del Tuy, debido a los múltiples alzamientos deciden y decretan que: “…en las haciendas debían estar a las 7 de la noche, los esclavos y manumisos dentro de sus respectivos repartimientos, y que sólo por un caso urgente podían salir después de dicha orden con una boleta en que se manifestara la causa…”

        Rafael Flores es capturado el 12 de septiembre a la 1 de la tarde, por una guerrilla de caballería de Charallave, auxiliado por un piquete de infantería, Comandado por el General Felipe Macero, en la noche del mismo día fue capturado en Tácata su segundo al mando, José de Jesús Zamora (escribano de Charallave y primo hermano de Ezequiel), y los subalternos Marcos Aristigueta, Pío Andrade, José Espinoza y Gregorio Chacín, quienes fueron remitidos presos por el Jefe político del Cantón de Ocumare del Tuy, al Tribunal de esa misma población de Ocumare, enviándose junto con ellos las diligencias sumarias practicadas por el Juez de Charallave sobre la facción acaudillada por Calvareño, solo se les dictaría sentencia de prisión.       

     El Calvareño no correría con la misma suerte, acusado de “BANDIDO” y de “…alzarse en armas para asesinar a la gente industriosa y dar libertad a los esclavos…”.  

     Fue condenado a muerte y el Gobierno se negó a conmutarle la pena. La ejecución se llevó a cabo el día 23 de diciembre a las 12 y 20 minutos, en la plaza de San Jacinto en Caracas hoy Plaza Bolívar, Según las leyendas, el Calvareño se mantuvo sereno y sin miedo ante el pelotón de fusilamiento.

Bibliografía:

Brito Figueroa, Federico. Ezequiel Zamora. Un Capítulo de Historia Nacional. Caracas, Editorial Ávila Gráfica S.A. 1951.154 pp.

Brito Figueroa, Federico. Tiempo de Ezequiel Zamora. Caracas, Editorial Ávila Gráfica S.A. 19.154 pp.

Fundación Polar. Diccionario de Historia de Venezuela. Caracas, Fundación Empresas Polar, 2007.

Macpherson, Telasco, Diccionario del Estado Miranda, Imprenta “El Correo de Caracas, Caracas, Venezuela, 1973.

RODRÍGUEZ, Adolfo. La Llama del Fuego. Vida, Pasión y Mito de Ezequiel Zamora. Caracas, Academia Nacional de la Historia, 2005. 377 pp.

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