Historia regional y local del Valle del Tuy

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El Burro Tuyero.

Por: Manuel V. Monasterios G.

     Desde la época colonial los burros del Tuy tenían fama de ser  excelentes medios de carga por su fuerza y docilidad. Famosos fueron los criadores de burros de Tácata y Ocumare, los  arrieros  eran responsables de transportar toda la producción agrícola y pecuaria del Tuy a Caracas y de la capital  a éstos valles, las exquisiteces que venían del extranjero, como la harina de trigo, el queso amarillo, las sardinas y las telas, botones e hilos  para elaborar los trajes, liquiliques, camisones y polleras. Todo circulaba a lomo de burros enjalmados.

Caminos Venezolanos Arreo de Burros en 1920 - tomado de Miguel Tinker.comCaminos Venezolanos Arreo de Burros en 1920 – tomado de Miguel Tinker.com.

     Tener burros significaba tener dinero y prestigio, un arreo de 12 burros era un capital para la época, esa profesión de arriero la acabaron los autos y camiones, lo mismo ocurrió con el ferrocarril de Caracas a Ocumare que había aliviado el trabajo de los reputados burros tuyeros.

      Definimos el burro científicamente  como asno, burro o jumento, si es joven pollino   (Equus africanus asinus)  de la familia de los équidos. Domesticado en África a principios del V milenio antes de Cristo, por cierto Jesús entró en Jerusalén para cumplir su Misión Divina  en el lomo de un burro y es recibido con palmas, con lo cual origina la conmemoración del Domingo de Ramos de la Semana Santa. El Génesis no aclara el medio utilizado por Caín para dar muerte a su hermano. Probablemente se deba a una confusión con el pasaje bíblico donde Sansón acaba con un ejército filisteo armado con una quijada de Burro.

     El burro desde épocas inmemoriales ha sido calumniado utilizándolo como símil o  el  símbolo de la ignorancia. En  una obra de Sueños de una Noche de Verano, el burro es un personaje interesante, otras obras de la literatura universal como EL Burro Flautista de Iriarte. En la obra Pinocho los niños visitaban una isla de juegos y se convertían en asnos. El burro ha sido un personaje simbólico desde Los Veda hasta llegar  a García Márquez, pasando por el famoso personaje Sancho Panza de Don Quijote, quien acompañaba al caballero de la triste figura en  su  jumento que llamaban El Rucio.

     Es famoso el burro Platero, de la obra de Juan Ramón Jiménez “Platero y Yo”. En el Libro de 1945 “Rebelión en la Granja” de George Orwell, el burro Benjamín representa a la clase intelectual, consciente de la manipulación de Napoleón, pero que no se hace parte de la crítica, por lo que manifestaba que los Burros viven muchos años. El asno es el animal que simboliza al Partido Demócrata de los Estados Unidos. El Dr. Fermín Luque recoge en uno de sus libros de tradiciones charallavense  la historia del “Burro Mentol”

BURRO Y CAMPESINA.BURRO Y CAMPESINA, oleo – Tomado de mirarte.blogspot.com.

     Uno de los primeros joropos tuyero que se llevó al acetato en discos de 78 r.p.m. se llamó La Burra en la voz del fallecido “cantador” Quintín Duarte. Que decía: Joy  soo joy soo que la burra me tumbó”

ARREO DE BURROS 1910Arreo de Burros entrando a Caracas, año 1910.

     Para terminar me refiero a dos hechos históricos de ayer.  En la Caracas de 1815, por escasez de carne de vacuno generada por la guerra de Independencia, el Capitán General Salvador de Moxó y Cuadrado obligó, por decreto, a comer burro a los caraqueños. A comienzos de la década de los cincuenta, por el exceso de burros desocupados a unos italianos sin escrúpulos, beneficiaban (mataban) burros clandestinamente y los vendían como carne de ganado, Este hecho inspiró un joropo tuyero  cantado por el gran “cantador cueño”: Pancho Prin que decía: “Yo tenía mi burro cano y me lo mató un italiano”.  El burro siempre se mantendrá vigente mientras exista quien cometa dislates al hablar o escribir.

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Estación “San Francisco de Yare” del Ferrocarril Central de Venezuela.

Por: Iván López.

     Saludos amigos lectores, la imagen que se muestra en esta ocasión para su disfrute y conocimiento, corresponde a la estación “San Francisco de Yare” perteneciente al ya desaparecido “Ferrocarril Central de Venezuela”, que funcionó desde 1883 (año en que empezó su construcción) hasta mediados de 1954 y que cubría la ruta desde la estación de “Santa Rosa en Quebrada Honda” Caracas, hasta la estación ubicada en el sector Aponte de la Hacienda de la Guadalupe hoy Pampero de Ocumare del Tuy.

Estación del Ferrocarril Central de Venezuela en San Francisco de Yare, Estado Miranda.

     La estación de San Francisco de Yare fue construida ya para la última etapa de esta valiosa vía férrea (Santa Lucía – Ocumare del Tuy) aproximadamente por el año de 1916, la última estación, la de Aponte en Ocumare, fue terminada para mediados de 1928.

     La imagen o gráfica fue tomada por  el fotógrafo alemán A. Müler, se presume que entre 1929 a 1931, esta imagen es original en Blanco y Negro como se puede apreciar, tomada casi sobre las vías o rieles de la línea ferroviaria, en ella destaca la edificación principal de la estación donde se observan los portones grandes de carga y descarga, además del anden de abordaje al ferrocarril, podemos apreciar también una edificación menor que era dependencia administrativa u oficina del encargado de la estación.

     En primer plano se observan unos trolleys o carros manuales los cuales se empleaban para supervisar las vías o realizar reparaciones menores en caso de fallas del sistema, estos eran de impulso manual mediante un balancín o manilla que accionaba un grupo de bielas y engranajes, los trolleys se desplazaban sobre las mismas vías del tren.

      En el costado izquierdo de la imagen, desde el punto de vista del que observa, se ven unos bancos, al parecer  de concreto, que permanecen apilados presumimos que recién elaborados en espera de su ubicación en el lugar correspondiente, en el centro de la foto, específicamente la parte del anden, llama mucho la atención el grupo de personas que allí se encuentran, destacando un hombre vestido con uniforme del ferrocarril, el cual se presume sea el despachador de la estación o al menos un trabajador de la empresa de ferrocarriles, se puede ver al resto vestido de Liki-Liki blanco, probables pasajeros o usuarios del tren e incluso se pueden apreciar niños dentro del grupo.

     A la derecha de la imagen, con relación al que observa, sobresalen dos carros o cabuses o vagones del tren, estos eran carros cuyo fuselaje era de madera sobre una estructura de hierro y se les llamaba Kalamazoo (nombre de la empresa fabricante) estos carros o vagones eran empleados para el mantenimiento preventivo y correctivo que presentaran las vías o el mismo tren.

     En la gráfica casi pasan desapercibidos unos postes de madera que conducen cables posiblemente del telégrafo, otro signo de progreso, y que en algunos casos corrían o estaban instalados paralelos a las vías del tren, para aprovechar lo fácil del acceso para el mantenimiento e incluso instalación de ese servicio de comunicación importante para la época.

    En definitiva es una imagen interesante que muestra un pasado muy cercano lleno de anécdotas de progreso y crecimiento, a la vez que hace tomar conciencia de la necesidad de establecer una cultura de preservación para con las edificaciones y construcciones que hoy existen en el Valle del Tuy, de haber preservado ese sistema de trenes, hoy día se pudiera disfrutar de este, ya como medio transporte o bien como un medio de atractivo turístico que hubiera ayudado a desarrollar al Tuy económica y socialmente.

Nota adicional:

Como dato curioso tenemos que el ferrocarril Central de Venezuela tuvo una distancia total de 83,20 kilómetros de longitud, tuvo 75 puentes y viaductos, 14 Túneles y un total de 18 estaciones las cuales fueron: Caracas – Sabana Grande – Chacao – Los Dos Caminos – Petare – El Encantado – La Lira – Tusmare – La Envidia – Los Mangos – Arenaza – Pichao – Boca de Siquire – Santa Lucía – Soapire – Santa Teresa – San Francisco de Yare – Ocumare del Tuy.

 

Fuentes consultadas.

Murguey Gutiérrez, José. Construcción, ocaso y desaparición de los ferrocarriles en Venezuela. Tomo I, Fundación Editorial el Perro y la Rana, Caracas, Venezuela, año 2007, 332 pp.

Schael Alfredo. Ferrocarriles en Venezuela, Historia Complicada. Instituto Autónomo de Ferrocarriles del Estado –IAFE- Caracas, Venezuela, año 2006, 304 pp.

Revista “El Desafío de la Historia” Nº 22 Fotografías Documentos del Pasado, Grupo Editorial McPecrí C.A. año 2011, 113 pp.

Especial agradecimiento al Grupo de Facebook “Gran Ferrocarril de Venezuela” en la persona de Ernesto Roa, Jorge Pages Bellver y Richard Fernández, por sus aportes y comentarios.