Historia regional y local del Valle del Tuy

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SOBRE EL ORIGEN DE NUESTRO PUEBLO SANTA LUCÍA (PARTE I)

Por: Juan M. Carrasco D.

     ¿Qué nuevas cosas podremos narrar acerca de nuestra Santa Lucía? ¿Qué hemos hecho nosotros, sujetos activos de la historia, para dejar constancia de nuestras acciones individuales o colectivas? ¿Acaso nosotros, seres comunicantes, hemos registrado los nuevos hechos, las acciones de nuestra generación, del presente, para que sean conocidas por quienes nos seguirán, en vez de seguir repitiendo estérilmente, año tras año y autor tras autor, lo ya conocido y gastado, sin nada nuevo qué agregar y que merezca la curiosidad indómita de buenos investigadores? ¿Quién ha obviado las diferencias culturales o políticas que siempre dividen al hombre y osó vez alguna contar la historia de nuestros hermanos y hermanas venidos de Vargas o los aciertos de una gestión que finalmente converge en esa poderosa “panacea social” llamada Poder Popular?1

Vista aérea del casco colonial de Santa Lucía (capital del municipio Paz Castillo, Valles del Tuy, Edo. Miranda). Tomada hacia mediados de la década de 1950, por el fotógrafo luciteño Emilio Yamín (q.e.p.d.)

     Estas y otras interrogantes fulminan desde hace ya mucho tiempo mi intelecto, cuando pasaba horas sumergido en los pocos libros que podrían contarme a mí, venido a este pueblo desde la capital hace 15 años, acerca de nuestro pueblo, su historia, y guiarme sobre qué podría yo agregarle de valor y novedad. Tenía por entonces tan sólo 13 años.2

Santa Lucía

Dulce tú, pueblo, en laudes coronado,
Por recias cumbres y campos ya sembrados,
Perla luciente, bella madre mía,
Santa Lucía.

Si te empeñaste en que a ti yo te escribiera
De tus paisajes así y o consentido,
En tus tranquilas calles y tus lares
Yo aquí me quedo.3

     Santa Lucía, llamada “del Tuy” por unos, “de Pariaguán” en sus orígenes, y “del Guaire” por críticos y muy serios historiadores,4 nació originalmente entre las frías y húmedas montañas del sureste de Caracas como una “encomienda”, un día como hoy, 23 de Enero de 1621. Venidos desde el recién fundado pueblo de Baruta, un tropel de hombres y mujeres de casta aborigen y guiados por el juez poblador Don Pedro José Gutiérrez de Lugo y el juez comisario y representante de la Iglesia Católica, Padre Gabriel de Mendoza, hasta el sitio de “Paria-Húa”, que en lengua caribe significa “Mar Eterno” o “Gran Valle”, fundando en la cabecera de la legendaria y mágica quebrada de Prepo, que en lengua mariche quiere decir “caña brava”, lugar que fuera durante la invasión española hogar de una pequeña tribu de igual nación y subordinada al mandato de los caciques Tamanaco y Aricabacuto.

     España empuñaba, una vez más en un olvidado e inhóspito lugar de nuestra América del Sur, la espada y la cruz. Quedaba así compuesta la nueva comunidad, integrada por indígenas de raza otomana, cumanagota, mariche, caquetía y caraca, mezcla que hicieran los españoles como método para destruir la unidad e identidad de nuestros pueblos aborígenes, con el fin de facilitar su dominación. Desde ese momento y por un poco más de 80 años, la primigenia Santa Lucía vivió, a la luz de los documentos que dicen de sus primeros días y que se han hallado, en parte, en San Diego de Los Altos y otros archivos eclesiásticos,5 como una comunidad pacífica dedicada a las labores del campo y al aprendizaje de la doctrina cristiana, de la mano de sacerdotes, aquellos curas llamados “doctrineros”, encargados de instruir a los indígenas en religión y en los europeizantes aspectos de la cultura invasora.

     Cabe destacar que hace poco pude darme cuenta que, para el momento de esa “primera fundación” -después vendrían la segunda, que se cree forma parte de las muy bien conocidas por nosotros como “Ruinas de la Ermita de Macuto”, y la tercera, obra de vida de nuestro visionario Padre Marcos Reyes Cueto y que conforma nuestro actual pueblo- asistió al acto un personaje nativo llamado por los españoles “Don Diego de Baruta”, al parecer principal o cacique de los indios encomendados que formarían a esa primera Santa Lucía y a los pueblos de Baruta y Petare. Hace años leí acerca de la historia de este personaje, que fue cacique de los indios teques y caracas, hijo y heredero de la corona de cuatro plumas que llevaba su padre, el gran cacique “El que gobierna las “Muchas Aguas” (¿Gran Valle? ¿Gran Nación?), Púa Aguda”, Kuapo-tolli Waika E’puru ,6 o para nosotros simplemente Guaicaipuro. Dicho personaje parece haber sido el mismo Cacique Baruta, ya entrado en años, puesto como “principal” de estos nuevos poblamientos o encomiendas.7

     Entre el 14 de febrero 1696, fecha en la cual se registra el último entierro en el sitio de Pariaguán, y el 6 de junio de 1700, dicha comunidad primera de Santa Lucía parece haberse visto sumergida en una pequeña “edad media”: enfermedades, discrepancias entre caciques y pobladores, la fiereza de la naturaleza del lugar, el difícil acceso de los animales de carga… en fin, situaciones que no están documentadas pero que suponen un motivo para que hayan abandonado esa primera Santa Lucía. Encontramos por entonces a un grupo de indios desgajados de esa encomienda poblando un segundo sitio, llamado por ellos “Messi” o “Sitio de las Yeguas o Yaguas”, esto hacia el año de 1702, y muy a pesar de los esfuerzos de la Corona Española y el Gobernador de la Provincia de Venezuela, nunca pudieron volverlos al abandonado sitio de Pariaguán, por las dificultades de llegar de nuevo hasta aquel lugar. Se fundaba así, el actual pueblo de San Diego de Los Altos.

     Pero un segundo grupo de indios, aquellos que se resistieron a la mudanza de lugar desde Santa Lucía de Pariaguán hasta Messi, apelando a que “Pariaguán era el sitio de sus ancestros”, aguantó por muy poco tiempo los desaires de esa naturaleza boscosa y húmeda a orillas de la quebrada Prepo, y rompiendo con el lazo que los unía al “lugar de sus ancestros” terminaron huyendo de la inclemencia del agua, el barro y las enfermedades, bajando por dicha quebrada de Prepo hasta la quebrada Tusmare o “Río Primero” en lengua mariche, pasando luego al Río Guaire, donde pudieron haber embarcado para bajar a otro pequeño valle, que los indios tamanaku de la nación mariche denominaban “Súa-Paria” y “Chi-quir-quir”, en lengua caribe “Pequeño Valle” o Soapire, y “Hasta aquí los Quiri-Quires”, nuestro amado Siquire.

     A orillas del Río Guaire, en una pequeña meseta frente a la desembocadura del Río Siquire, y siguiendo, a pesar de los más de 80 años de españolización, la costumbre religiosa de los Mariches de erigir sus templos o “naguas” en sitios altos, aquel segundo grupo de pre-luciteños se estableció de forma desordenada, construyendo de barro, piedras y caña amarga la Ermita de Macuto. Permanecería este grupo humano en ese nuevo lugar durante 50 años. La comunidad estaría desde 1700 hasta 1721 sin cura doctrinero.

   Corre el año de 1739. Al sitio de la “Ermita de Macuto de Santa Lucía y Siquire”, lugar que poco a poco fue convirtiéndose en lugar de congregación católica de negros esclavos e indios de las más de 26 haciendas del lugar, habíase llegado desde Guarenas un laborioso franciscano de 31 años,8 que vio en esa segunda población de Santa Lucía la posible materialización de una obra para Dios y para el Rey: construir un pueblo mejor distribuido urbanísticamente y habitado por buenas y trabajadoras almas. Demostraba así su carácter de visionario, de hombre interesado por el colectivo, de hombre social, en desapego de las cosas materiales. Diez años más tendrían que pasar para que las ideas de nuestro Padre Reyes Cueto pudieran cumplirse, pues el 13 de Diciembre de 1949, Día de Nuestra Patraña Santa Lucía Virgen y Mártir, fue nombrado como cura propio de Santa Lucía.

     A partir de ese momento comenzó un debate entre la disposición de Reyes Cueto para mudar el pueblo a mejor sitio y el egoísmo de algunos de los 26 hacendados que se negaban a que esto se hiciera realidad, diatriba que el hábil franciscano supo contrarrestar en 1750 a través de un poderoso y magnífico alegato al Rey, denominado “Razones sobre el por qué hacer un pueblo” (sic). Ese mismo año, el Provisor y Vicario General Don Pedro Thamarón y el Gobernador y Capitán General de la Provincia de Venezuela, Don Julián Arriaga, otorgan los permisos necesarios para que se mude el pueblo al sitio de “Agua Bendita” y se construya un nuevo templo con todo lo requerido por el para entonces estricto ritual eclesiástico. Entre el 19 de marzo de 1751 y el 3 de abril de 1755, el ahora Presbítero Marcos Reyes Cueto, hombre de consenso e inestimables valores socialistas, dio rienda suelta a su empeñosa y proverbial hazaña de cristiana caridad: construye el actual Templo y Santuario parroquial de Santa Lucía con la ayuda de esclavos, indios y pardos, a la vez que dona sin gravamen alguno y ad infinitum todas sus tierras a los más pobres, tierras que hoy por hoy conforman esas perfectas cuadras y calles de nuestra eterna Santa Lucía, a la cual amamos, admiramos, cantamos, pintamos y gobernamos. Sigamos, pues, esa senda que nos trazó Reyes Cueto, haciendo de su enseña nuestro lema:”Para edificar y plantar”.9

Vista del casco central de Santa Lucía, desde el cerro El Amarillo. Fotografía de Juan Manuel Carrasco Davila, 2009 

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1 En este primer párrafo y a manera de introducción, usando la figura de las “preguntas retóricas”, reflejo aquello que ha sido siempre mi inquietud: ¿quién se ha encargado de registrar la historia reciente? Sabemos que muchos podemos acumular hechos y acciones durante un determinado período de tiempo, que si los difundimos oralmente pueden caer en la simple anécdota o leyenda y que si, por el contrario, los anotamos o recogemos de forma escrita pueden perdurar por siglos, contando con exactas palabras esos hechos y acciones del presente. Es un grito al colectivo para que asuman el registro de la historia reciente, sin alejarse de lo pasado.

2 Ciertamente pasé muchas veces recostado sobre algún libro que me hablase de la historia de ese pueblo al que vine a vivir por disposición de mis padres, muchas veces metido en la Biblioteca Pública.

3 Este pequeño poema, escrito imitando los sáficos del poeta clásico Horacio, es un pequeño homenaje a esa disposición mía de no querer abandonar el pueblo al que me debo.

4 “Santa Lucía, llamada “del Tuy” por unos, “de Pariaguán” en sus orígenes, y “del Gualre” por críticos y muy serios historiadores”, referencia semi-satírica que hago sobre aquella confusión a la que a veces tendemos los luciteños cuando tratamos de referenciar geográficamente a nuestro pueblo. Santa Lucía del Tuy, usada hasta por una prestigiosa casa de estudios privada de esta ciudad, a mi parecer, está mal que se use, pero es del común del colectivo. Santa Lucía de Pariaguán, a mi juicio, la mejor acepción como nombre, pues se ajusta a nuestros orígenes y respeta la toponimia ancestral, pero desafortunadamente poco conocida por las nuevas generaciones. Y, finalmente, Santa Lucía del Guaire, otra acepción justa para una versión extendida de nuestro común gentilicio, pero que horrorizaría a cualquiera, pues “Guaire” ha pasado a ser sinónimo de “sucio, asqueroso y detestable”. Esta última torma de llamar a nuestro pueblo fue profusamente utilizada por el historiador tuyero Diógenes Molina, en su edificante libro El Granero de Caracas, “un crítico y muy serio investigador”.

5 El acta de fundación de Santa Lucía de Pariaguán -esa encomienda en la cual insisto que ha debido ser la primera fundación de nuestro amado pueblo- fue hallada en el Archivo Arquidiocesano de Caracas por el Lic. Álvaro García Castro, cuando era este miembro investigador de la Fundación Polar.

6 “Kua” = agua; “po” = partícula aumentativa que significa “mucho, bastante”; “tolli” o “tori” = El que gobierna, literalmente “la montaña”, de “to”, que significa “cerro”. Sobre el nombre de Guaicaipuro en dialecto aractoeque de la lengua Caribe: “waik” = púa; “e’puru” = agudo.

7 Para este dato importante sobre la posible presencia del cacique Baruta en la primera fundación de Santa Lucía reseñaré en otra entrega el relato completo de estas afirmaciones, basado en la información que digo haber hallado y contrastado.

8  Si tomamos como fecha de su nacimiento el año 1720 (García Castro, en su Cronología de Santa Lucía 1560 – 1749 – 1821) es posible que el Padre Marcos Reyes Cueto, fundador del pueblo de Santa Lucía en su sitio actual, haya tenido 31 años de edad para cuando llegó a la Ermita de Macuto.

9 En el documento escrito por el Padre Marcos Reyes Cueto como alegato al Rey, en latín “Ut Edifices et Plantes”, parece ser esta su enseña o frase impulsadora de su proyecto de refundación.

REFERENCIAS

GARCÍA CASTRO, Álvaro. Cronología de Santa Lucía 1560 – 1749 – 1821. Publicación de la Alcaldía de Paz Castillo, 1995.

NAVAS MORALES, Santiago. Anécdotas y Gente de Santa Lucía. 2da Ed., Los Teques, 1992.

PERERA, Ambrosio. Orígenes Históricos de Santa Lucía. Artículo que forma parte del libro Santa Lucía de Pariaguán. Un pueblo del Estado Miranda (1621 – 1981), pp. 11-17. Tomado a su vez del libro del referido autor Caracas. Siglo XVII. Tres primeros pueblos, 1967, pp. 73-80.

DE ARMELLADA, Fray Cesáreo. El Rdo. Pbro. Bachiller Marcos Reies Cueto, fundador de la Iglesia y Pueblo en el Valles de Santa Lucía (1749 a 1979). Artículo que forma parte del libro Santa Lucía de Pariaguán. Un pueblo del Estado Miranda (1621 – 1981), pp. 19-27.

MARIANCHICH, Fray Mariano. Calendario del Pbro. Br. Dn. Marcos Reies Cueto. Artículo que forma parte del libro Santa Lucía de Pariaguán. Un pueblo del Estado Miranda (1621 – 1981), pp. 29-34.

MOLINA CASTRO, Diógenes. El Granero de Caracas. Los Valles del Tuy: Del señorío colonial al urbanismo perolero. 1era Ed., FEDUPEL, 2002.

ALVARADO, Lisandro. Glosario de Voces Indígenas de Venezuela, de 1921, y Datos Etnográficos de Venezuela, de 1945.

ORIGENES DE SANTA TERESA DEL TUY.

Por Iván López:

Calle Falcón e Iglesia de Santa Teresa. Vista desde el norte — con Iglesia de Santa Teresa, Foto Cortesia de Gustavo Alzuru

     El Municipio Independencia está situado en la sub-región Valles del Tuy del Estado Bolivariano de Miranda, en Venezuela, constituido el 5 de diciembre de 1967 en Distrito Independencia y luego Municipio en 1990, es uno de los seis municipios de la sub-región y su capital es la ciudad de Santa Teresa del Tuy, que tiene como fecha de fundación el año de 1761, según el documento más antiguo hallado en sus archivos. 

5 Diciembre de 1967, Sector Rancho Grande Comisión Constitutiva del Distrito Independencia, foto Cortesía del Cronista Jesús Silva.

     Es conveniente señalar que este Municipio  limita al norte con el municipio Paz Castillo, capital Santa Lucía; al este con la parroquia Aragüita del municipio Acevedo, capital Caucagua; al sur con la parroquia La Democracia del municipio Tomás Lander, capital Ocumare del Tuy y al oeste con los municipios Simón Bolívar capital San Francisco de Yare y Cristóbal Rojas capital Charallave.

     Por otro lado la superficie del Municipio Independencia está estimada en 284 km2 (245 km2 parroquia Santa Teresa y 39 km2 la parroquia Cartanal). Es importante señalar que el Parque Nacional Guatopo creado en 1958 ocupa más del 50% de la superficie del municipio Independencia.

Mapa Físico del estado Bolivariano de Miranda.

      Pero para iniciar la crónica, historia o recolección de los hechos del hombre a través del tiempo, en cualquier pueblo de Venezuela, se debe comenzar inefablemente, por su pasado aborigen, por revisar los hechos de esos hombres originarios que poblaron estas tierras miles de años antes de la llegada del europeo, cierto es que en muchas regiones del país aún viven aborígenes originarios, pero en otras, ese legado no existe o lo hay muy poco.

      De allí que el historiógrafo, cronista o investigador deba echar mano a estas fuentes primarias o etnias aún vivas, a las fuentes secundarias de los hoy antropólogos y etnógrafos que estudian la vida de las etnias ya desaparecidas y las que permanecen en vida y de las fuentes escritas y legadas por los europeos.

     Es de relevancia destacar que los españoles, portugueses, ingleses, entre otros, a su llegada compilaron o escribieron sus “aventuras” o acontecimientos en la medida que fueron penetrando el territorio de la hoy Venezuela, especialmente en las regiones del Tocuyo, Margarita, el Orinoco y el centro-norte del país, se centran la mayoría de estas crónicas en escritores como Juan de Pimentel, Fray Antonio Caulín, Fray Pedro Simón, Juan de Castellanos, Fray José Gumilla, Fray José de Oviedo y Baños, entre otros.

      Hoy día se sabe que el actual Valle del Tuy, era territorio poblado por una etnia de filiación Caribe denominada QUIRIQUIRES, etnia muy belicosa y guerrera, de grandes navegantes, que permitían el paso por su territorio a TOMUZAS y MARICHES, pero eran enemigos acérrimos de los llamados ARACTOEQUES o Indios TEQUES.

Vista del Paraíso del Tuy desde Altamira, Santa Teresa del Tuy.

     Por consiguiente en la obra “De la Conquista y Población de la Provincia de Venezuela” escrita por el citado Oviedo y Baños, este narra los hechos ocurridos durante la penetración y conquista de los españoles a este territorio llamado hoy Valles del Tuy y de la zona del Actual Municipio Independencia.

     Desde su llegada en 1498 a las costas de Paria por Colón hasta el año de 1572, es decir 74 años después, fue el tiempo que tardaron los españoles en poder llegar hasta las riberas del Tuy, esto solo después de haber logrado pacificar a los Aractoeques o (TEQUES) a los Taramainas, Chagaragatos y demás etnias Caribes y Arbacos que poblaban el Valle de Caracas y la cordillera de la costa, los hechos que llevaron a que esto ocurriera, fue justamente el enfrentamiento de los castellanos con la etnia Mariche, situada al este del valle de Caracas, luego de asesinar a muchos de sus miembros y Caciques Principales entre ellos Chicuramay, queda como principal Tamanaco, este se enfrenta a los conquistadores Pedro Alonso Galeas y Garcí-González da Silva, luego de varios combates Tamanaco baja a tierras de los Quiriquires y es perseguido por estos, de ello nos refiere Oviedo:

Pudieron proseguir su marcha en buena paz hasta los asientos de Patima, de donde gobernándose por las corrientes del Guaire, salieron sin embarazo a las orillas del Tuy, cuyas aguas, sirviendo de lindero a los Mariches, partían jurisdicción en aquel tiempo con los indios Quiriquires, que dueños de la contraria ribera, habitaban en dilatado terreno las espesas montañas de sus márgenes, sin que en todo aquel espacio encontrase otra cosa Pedro Alonso, que continuadas señales de los recientes incendios, con que convertidas en cenizas todas las poblaciones, manifestaban la rebelde obstinación de aquellos bárbaros, que determinados, a instancias de Tamanaco, a defender con las armas la libertad que gozaban (aseguradas en ocultos retiros sus familias), seguían a la deshilada los pasos de Pedro Alonso, esperando su confianza los beneficios del tiempo y favor de la fortuna, para lograr la ocasión de acometerlo de suerte, que siendo conocida la ventaja, resultase seguro el vencimiento. (p. 366).

      De allí que estas son las primeras noticias que se reciben de este territorio, hoy llamado Municipio Independencia y de los Valles del Tuy por boca de los Castellanos, luego en 1574 los Españoles le pondrán por nombre VALLE DE LA NUEVA SALAMANCA, el valle posteriormente será penetrado pero por la vertiente de Tácata, y será dividido en dos encomiendas a saber, el partido del Río Tuy Arriba desde los territorios del actual San Casimiro hasta la quebrada de Charallave entregado a Garcí-González Da Silva y el Partido del Río Tuy abajo desde la quebrada de Charallave y la quebrada de Maitana hasta los linderos de los Tomuzas hoy Aragüita o Caucagua en Barlovento.

      Por ello muchos son los combates y conflictos por el territorio, muchos son los aborígenes asesinados y conquistadores también, pero para 1584 es enviado a fundar un pueblo en esta región un castellano llamado Sebastián Díaz de Alfaro quien a poca distancia de la unión del Tuy y el Guaire, hoy tierras de Santa Teresa, dispone la fundación de este, según Oviedo y Baños el relato es el siguiente:

Ya era el año de ochenta y cuatro cuando Sebastián Díaz acompañado de Mateo Díaz de Alfaro, su hijo, Melchor de Sanjuán, Juan Fernández Trujillo, Mateo de Laya, Melchor de León, Hernando Gómez, Alonso García Pineda, Diego de Ledesma, Juan Rodríguez Espejo, Bartolomé Sánchez, Frutos Díaz, Gaspar Hernández, Cristóbal Suárez, Vicente Galeas, Cristóbal Quintero y otras personas conocidas, hasta el número de ochenta, y llevando por capellán a un clérigo, natural de Badajoz, llamado Alonso López de San Martín, entró en los Quiriquires, cuya provincia halló tan sosegada, manteniendo la sujeción en que la dejó Garci-González, que sin experimentar operación que desdijese de una obediencia rendida, fue recibido de los caciques con demostraciones y agasajos, que manifestaban sin doblez la sinceridad de su buen ánimo; y como el fin principal de su jornada era sólo a poblar, no habiendo encontrado en los indios embarazo que pudiese retardar la ejecución, fundó en las orillas del río Tuy (cuatro leguas más abajo de donde junta sus aguas con el Guaire) la ciudad de San Juan de la Paz, queriendo dejar vinculada en este nombre la memoria de haber logrado su intento sin desenvainar la espada. (p.412)

      Se puede ver entonces que la historia de Santa Teresa tiene un pasado aborigen firme, pero aún por estudiar, y que  lo signaron las acciones de los nuevos pobladores o conquistadores al entrar en el valle conquistándolo, refundándolo y dividiéndolo, luego, para el año de 1610 el Rey español FELIPE III emite una Real Cédula, que viene a marcar un nuevo episodio en la historia que nos ocupa, donde se ordena la creación de los Pueblos de Doctrina de indios, partiendo de los pueblos de encomiendas ya establecidos, estos pueblos de doctrina eran parroquias eclesiásticas formadas exclusivamente por indios y administradas o fundadas por Frailes Franciscanos o Jesuitas, con el fin de  adoctrinar por la Fe cristiana a los originarios de la América, pero que terminaron siendo esclavizados.

       En consecuencia los encomenderos en principio oponen resistencia a la orden, pero con el paso del tiempo ceden dando paso a la creación de estas doctrinas, es así que, para el año de 1621 por órdenes del Gobernador de la Provincia de Venezuela Don Francisco de la Hoz Berrío y del Obispo Fray Gonzalo de Angulo el Señor Don Pedro Gutiérrez y el Padre Gabriel de Mendoza, fundan al pueblo de Santa Lucia de Pariaguan en las orillas del Guaire, a 9 kms de la Unión del Rió Tuy y el Guaire, tomando para ello aborígenes Mariches, Quiriquires, y Guarenas entre otros de la región del Tuy y sus alrededores, posteriormente esta primera fundación será abandonada cerca del año 1700 y luego refundado en 1749 por el Padre Br. Marcos Reyes Cueto, esta segunda refundación fue más prospera, pues el empeño de Reyes Cueto impulso el asentamiento de hacendados en la zona lo que a su vez promovió la creación de caseríos o pequeños pueblos que dependían de la parroquia de Santa Lucia de Pariaguan.

       De allí entonces que a tan solo 7 y ½ kms, aproximadamente de Santa Lucía, naciese un pueblo con el nombre de Santa Teresa, esto en el lugar denominado hoy día, Pueblo Viejo, donde se ubica la Planta de redistribución eléctrica de EDELCA, frente a la Urb. Diego de Lozada. De este pueblo no se tiene mayores datos, ni su fecha de fundación, ni su dimensión, ni su número de pobladores, cierto es que si se tienen referencias de su contribución productiva vinculada a Santa lucia, al respecto Santiago Navas Morales en su Obra Anécdotas y Gente de Santa Lucia, nos indica lo siguiente:

Poseyó este distrito muchos terrenos de cría, donde habían queseras muy bien montadas entre las cuales citamos las de Siquire y las de cerca de Santa Teresa y de los potreros de Morocopito salía el famoso queso llamado de cartera… así mismo se comunicaba con Barlovento por el puerto fluvial de Santa Teresa, que contaba con 20 canoas, para hacer el recorrido, transportando intercambios comerciales. (p.49)

       Seguidamente para el Año de 1761 se indica como fecha de la fundación de Santa Teresa del Tuy en su actual emplazamiento y se habla de un documento el cual data de esta fecha y es considerado la pieza escrita más antigua que hace referencia a este lugar, prueba de esto la presenta también en su libro Santiago Nieves Navas que dice:

Existe un libro con el título en latín el cual nos fue traducido por el padre Armellada, como “Libro del Estado de las Almas” el cual fue hecho por el padre Marcos Reyes Cueto, en el año de 1784, con respecto al pueblo de Santa Teresa del Tuy aparece en este libro un escrito del 6 de junio del 1761 donde el Obispo de Caracas, Diego Ponce, mandó un inventario al padre Dr. Antonio Monasterios, cura inmediato con el pueblo de Santa Teresa. (p. 46)

      Pero esto por sí solo no demuestra el vínculo de Santa Teresa en sus orígenes con Santa Lucia, por tal razón se debe indagar aun en mayor profundidad y al revisar los libros de Censos de la iglesia colonial se observa que para el año de 1766, algunos documentos muestran los nombres de propietarios de haciendas como lo fueron Don Bartolomé del Castillo, Don Miguel Serrano, el Capitán Pedro Martín de León, entre otros, en El Valle de Santa Lucia Abajo feligresía de Santa Teresa, demostrando no solo que esta región es productiva sino también su estrecho vínculo al pueblo del padre Reyes Cueto.

     Posteriormente para el año de 1771 el Obispo Diego Antonio Diez de Madroñero ordena que la iglesia de Santa Teresa sea erigida en parroquia en advocación de Santa Teresa de Jesús y como sacerdote se designa a José Rosalío del Carpio, naciendo de esta manera ya más sólida en sus registros y de alguna forma independiente.

Imagen de la patrona de Santa Teresa del Tuy

Pueblo de Santa Theresa de Jesús

       El Día 21 de Junio de 1783 fue visitado el pueblo de Santa Teresa del Tuy por el Obispo Mariano Martí, esto dentro de una serie de visitas que dicho Obispo realizó entre 1771 y 1784 a la gran mayoría del territorio de la capitanía General de Venezuela lo que permitió obtener gran cantidad de datos demográficos, étnicos y sociales, recopilados en una obra monumental que refleja la vida de Venezuela a través de una amplia información estadística en el siglo XVIII, Santa Teresa en aquel entonces, en palabras del mismo Obispo Martí era:

Este territorio que anteriormente correspondía al curato de Santa Lucia, fue desmembrado de él el año de 1761, y erigido conforme á derecho en distinta Parroquia, cuya fundación se principio en una capilla que havia en un sitio no lexos del actual en que ahora se está fundando el pueblo y construyéndose Iglesia, arruinada aquella antigua Capilla; y esta dicha Parroquia fue erigida principalmente para los esclavos de las haciendas contenidas en su territorio, cuyos dueños satisfacen annualmente la Congrua del Cura y costo de la oblata… (pp. 294)

        Se puede ver acá entonces que Mariano Martí se refiere al año 1761 como el año en que Santa Teresa es erigida como parroquia más no indica que es la fecha de su fundación, sino que señala que ya existía un pueblo y además haciendas alrededor que lo constituían y que la capilla es construida para la atención de los esclavos contenidos o retenidos en estas, a su vez nos indica los linderos del pueblo los cuales refiere así:

El territorio parroquial de este dicho pueblo confronta por el oriente con el pueblo de Aragüita, con alguna declinación hacia el Norte, distante once leguas y hasta el término de esta feligresía que es la boca de la quebrada de Seuse, hai una legua y siguen montañas incultas; por el poniente, con el pueblo de Baruta, distante catorce leguas y hasta el linde divisorio que es la quebrada de Suapire hai ocho leguas; por el Norte, con el pueblo de Santa Lucia distante dos leguas y hasta el linde que es la Boca de la quebrada de Suapire, inclusive la hacienda de las Monjas, y quebrada de Mopia, hai tres quartos de legua; y por el Sur, y declinación al poniente, con el pueblo de Yare distante tres leguas, y hasta el lindero divisorio que es la hacienda del Palmar inclusive, hai una legua. (pp.295)

      En consecuencias es esta una descripción del territorio del naciente pueblo de Santa Theresa del Tuy, para finales del siglo XVIII, que aun al repasar los linderos del actual municipio independencia casi se mantienen intactos, el obispo Marti también nos suministra otros datos importantes a conocer de aquel entonces, por ejemplo nos dice que el “Teniente de Justicia Mayor se llamaba Don Pablo Castro, que los dueños del sector la Seiba eran Don Eugenio Joseph, Don Francisco y Doña Basilia Camejo hermanos entre sí, los cuales vivían en la Villa de San Carlos”, también nos indica el número de personas que habitaban en la zona y como estaba conformada esa población:

Fuente: Obispo Mariano Marti. (1784) pp. 296.

       En resumen, el actual pueblo de Santa Teresa del Tuy de tener un pasado Aborigen poco conocido y registrado, pasó a ser una zona de cultivo muy productiva y de tránsito de estos productos con la planicie de Barlovento a través del río Tuy, con un pasado íntimamente ligado al pueblo de Santa Lucia, pero que pronto logró figurar como pueblo independiente debido a su gran producción agrícola y pecuaria, desarrollada principalmente alrededor de los ríos y quebradas del actual parque Guatopo,  del Guaire y del propio Tuy.

      La presente investigación es solo un abreboca a lo que se puede lograr mediante un estudio científico y sistematizado de los documentos, escritos, referentes bibliográficos y relatos orales que deben ser compilados y revisados para fortalecer la historia de nuestro pueblo, de allí que se abre una invitación a que todos puedan participar en la construcción de esta, aportando anécdotas, relatos, material fotográfico y documental de todo tipo, para así fortalecer nuestro paso por el tiempo, por este territorio denominado SANTA TERESA DEL TUY.

Vista desde Altamira, Av. Ayacucho de Santa Teresa del Tuy.

Bibliografía:

Macpherson, Telasco, Diccionario del Estado Miranda, Imprenta “El Correo de Caracas”, Caracas, Venezuela, re edición de 1973. (Publicado originalmente en 1891)

Martí, Mariano (Obispo). Documentos relativos a su visita pastoral de la Diócesis de Caracas (1771 – 1784). Caracas: Academia Nacional de la Historia, 1969. Tomo VII, 454 p. (Biblioteca de la Academia Nacional de la Historia. Fuentes para la historia colonial de Venezuela; 101 pp).

Molina Castro, Diógenes, El Granero de Caracas, LOS VALLES DEL TUY: del señorío colonial al urbanismo petrolero. Fondo Editorial de la Universidad Pedagógica Experimental Libertador, Caracas 2002.

Oviedo y Baños, Fray José,  Conquista y Población de la Provincia de Venezuela. Colección Clásica, Biblioteca Ayacucho, Caracas, Venezuela, 2004, 465 pp.

Ramos Guédez, José Marcial,  Apuntes sobre la economía de Barlovento y los Valles del Tuy 1873 – 1910. Agricultura, artesanía y manufactura. Los Teques: Biblioteca de Autores y Temas Mirandinos, 1992. 118 pp. (Colección Tomás Lander, N° 1)