Historia regional y local del Valle del Tuy

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Iglesia Nuestra Señora del Rosario de Cúa para 1926.

Por: Iván López CaleroIglesia Nuestra Señora del Rosario de Cúa, Año 1926 (2)

  La fotografía es una herramienta de expresión muy poderosa, cada imagen encierra en sí misma un conjunto de anécdotas o historias, algunas veces complejas y otras muy sencillas, pero todas dignas de ser narradas, esto último podemos hacerlo a través de la foto descripción o la narración descriptiva de una imagen, con la finalidad de contar esas crónicas o historias, de lo observado y capturado por algún fotógrafo, en algún determinado momento y lugar. Susan Sontag en su obra “Sobre la fotografía” 1973, expresa lo siguiente:

Toda fotografía tiene múltiples significados; en efecto, ver algo en forma de fotografía es estar ante un objeto de potencial fascinación. La sabiduría esencial de la imagen fotográfica es la superficie, Ahora piensen o más bien sientan, intuyan, qué hay más allá, cómo debe de ser la realidad si ésta es su apariencia. Las fotografías, que en sí mismas no explican nada, son inagotables invitaciones a la deducción, la especulación y la fantasía.

     Por tanto toda fotografía tiene a cuestas una o varias historias y al usarla únicamente como una herramienta para contar una historia, estaremos haciendo “narración descriptiva de una imagen”. De allí que la fotografía pasa a tener un papel protagónico como documento primario en la reconstrucción del discurso histórico y no solo a ser accesorio complementario de éste, incluso el registro gráfico de lo construido en una población o ciudad por el hombre, (edificios, monumentos, carreteras, trenes, etc.) ya a través de la pintura o de la fotografía, constituye una imprescindible fuente primaria para la revisión del pasado de éstas, que nos permite apreciar  y comprender con mayor amplitud el ordenamiento o el flujo de las diversas transiciones que se debieron realizar para el desarrollo o crecimiento de esos espacios geográficos. 

     Partiendo de lo antes expuesto, y empleando esta técnica de narración descriptiva, en el presente artículo revisaremos una fotografía de la Iglesia Nuestra Señora del Rosario de la población de Cúa, con la finalidad de realizar una breve relación histórica o crónica de la misma y la descripción de la citada imagen que resguarda un momento específico de relevante importancia en su historia.

La crónica

     La iglesia nuestra señora del Rosario ubicada en la población de Cúa, del actual Municipio Urdaneta del Estado Bolivariano de Miranda, es según las diversas crónicas esgrimidas por diversos investigadores el quinto templo, iglesia o recinto de la religión católica referido en sus diversos escritos y que ha tenido esta población de Cúa.

      La primera referencia acerca de un recinto religioso católico o iglesia en la población de Cúa es el de una pequeña capilla o curato, ubicada dentro de las tierras de la hacienda Marín para principios del siglo XVII, (cosa que por cierto en la época era común que en cada hacienda hubiese una capilla)  la cual se considera como la primera hacienda en las tierras de la hoy Cúa, al parecer esta capilla fue construida para la doctrina de los aborígenes y de los esclavizados africanos y que por ser la única en varias leguas a la redonda también usaron los blancos, son varias las hipótesis acerca de en advocación ha cual santo estaba dedicada, ya que algunos exponen que a la Virgen de la Barbanera, otros que al Jesús Nazareno, pero la teoría que al final se ha impuesto es la de en advocación a la Virgen de Santa Rosa de Lima,incluso al primer poblado,que al parecer quedaba dentro de la hacienda, se le conoció con el nombre de Santa Rosa de Marín.

     Posteriormente el año de 1641 se registra un terrible terremoto en Caracas con réplicas de catastróficas consecuencias para este poblado, lo que hace pensar a los pobladores (que por cierto en su mayoría eran esclavos) que el pueblo se debe mudar, cosa que no ocurre pues los dueños de las haciendas no lo permiten, luego se registran constantes inundaciones que sufriera la hacienda por el constante crecimiento del Río Tuy lo cual se regía por condiciones climáticas periódicas en su mayoría impredecibles (el niño, temporada de huracanes del Caribe, la niña, entre otros), razón que determina mudar el poblado.

     Para mediados del siglo XVIII se comienza a construir en las llamadas tierras de la Cúa o la Cuana un poblado, esto en una loma alta que quedaba fuera de los terrenos de la llamada hacienda Marín, es en este lugar donde se registra la construcción del segundo templo católico o la segunda iglesia, (que realmente vendría a ser el primero construido con esa utilidad) aún en advocación a Santa Rosa de Lima,el Obispo Don Diego Antonio Diez de Madroñero en una visita pastoral realizada a la población de Cúa el 1° de Noviembre de 1762 señaló en sus escritos lo siguiente:

Que la nueva iglesia se está construyendo en el sitio de la Cúa o la Cuana y que estaba a medio construir, la ubicación de este nuevo Templo no contaba con el apoyo de los dueños de haciendas, pues en su mayoría eran partidarios en que el pueblo debía continuar en terrenos de la hacienda del Marques del Toro, o sea en Marín. (Sic)

     Al parecer estas tierras de la Cúa o Cuana habían sido adquiridas por la Religión Católica, y por tanto el Obispo Madroñero se empeñó en que se construyera allí el nuevo poblado, incluso lo ordenó a los hacendados rehaceos en un comunicado posterior donde expresaba:

“El Obispo Madroñero, bajo pena de excomunión, dispone que se forme pueblo en el sitio señalado de la Cúa o Cuana. Por ser terrenos propios, con bastante paz y descubierto terreno, el lugar es apropiado y se puede formar una grande plaza y alrededor de ella situar muchas casas”. (Sic)

     Este templo es una construcción modesta con techos de rafas y palmas con paredes de bahareque aunque de mayor tamaño que su predecesor. El 10 de diciembre de 1765 es bendecido ese nuevo templo e incluso se celebra la primera misa por el padre Juan José de la Sierra. El día 21 de octubre de 1766 ocurre otro terremoto en Caracas a eso de las 4:30 de la tarde, cuyas réplicas también se sienten en Cúa y ocasionan destrozos, incluida la iglesia la cual queda muy debilitada, luego en el año de 1774 por orden o disposición del provisor Padre Dr. José María Muñoz se designa a la Santísima Virgen del Rosario como patrona titular de Cúa y como patrona menos principal a Santa Rosa de Lima, el cura párroco para ese momento era don Nicolás Antonio Colón y Soto, quien prestó servicio en ese Curato de Marín desde el día 19 de febrero de 1772.

    El día 2 de junio de 1783 visita la población de Cúa el Obispo Mariano Martí y describe la iglesia en su Libro personal con las siguientes palabras:

Su titular es Nuestra Señora del Rosario. Su fábrica material es de una nave cuyas paredes son de tapias y raphas encaladas por dentro y fuera y el techo de Texas sobre tablas alfardas y tirantes labrados, obra limpia y hermosa. Tiene poco más de nueve varas de ancho en limpio y quarenta de largo, inclusive diez que ocupa la capilla mayor, distinguida del cuerpo de la Iglesia con gradas en el pavimento, techo superior en forma de encapillado y un hermoso y elevado arco de ladrillo. Tiene tres puertas grandes, las dos en los costados y la una al frente con su fachada de ladrillo y sobre esta puerta está formado el Coro de tablas y vigas y a un lado de la fachada hai un torreon de mamposteria cubierto con media naranja de ladrillo dividido en dos cuerpos, de los quales el bajo sirve de baptisterio con puerta de arco hacia la iglesia y en el mas alto están las campanas”. (Sic, pág. 283)

     Ese segundo templo fue destrozado por las secuelas del terremoto ocurrido en Caracas el año de 1812 y reconstruido posteriormente en 1846 por Fray Blas Giner, y para ese momento el cura párroco de Cúa era Mariano Arocha, haciéndolo más grande en tamaño, altura y se le da la forma de iglesia a tres naves, se mejoran los materiales de construcción ya que fueron usados ladrillos en vez de adobes, los techos elevados y construidos con maderas y tejas de arcilla, con grandes puertas y ventanales, convirtiéndose así en el tercer templo o Iglesia de la población de Cúa, el mismo sería bendecido en 1855 por el presbítero Guevara y Lira, éste templo sería destruido por un terremoto cuyo epicentro fue justamente la población de Cúa el 12 de abril de 1878 a las 8 y 30 minutos de la noche.

Ruinas de la Iglesia Nuestra Señora del Rosario de Cúa, Foto publicada en el Cojo Ilustrado Nº 69 año III del 1º de Noviembre de 1894Ruinas de la Iglesia Nuestra Señora del Rosario de Cúa, Foto publicada en el Cojo Ilustrado Nº 69, año III, del 1º de Noviembre de 1894.

     Fueron muchas las pérdidas humanas y materiales ocasionadas por el  terremoto de 1878 a la población de Cúa y a ésta le costó mucho tiempo recuperarse de tal situación, el templo quedó completamente en ruinas, no se toma la decisión de reconstruir rápidamente pues existen otras prioridades y por no contar con presupuesto para su recuperación, se tomó la decisión de acondicionar un lugar como provisional para las funciones de la iglesia, a éste lugar y con el paso del tiempo las personas del pueblo lo llamaron “La Iglesita” siendo éste el cuarto templo católico de la población, el cual funcionó como provisoria hasta 1929 cuando se reinauguró el actual templo, la misma quedaba al final de la Calle que hoy tanto el lugar donde estuvo emplazada como la calle se le conocen como “La Gruta”  pues luego de haberse caído la capilla, allí se construyó una gruta dedicada a la virgen de La Coromoto.

Antigua Iglesita de Cúa sobre la calle la Gruta, Cúa, Año 1922.Antigua Iglesíta de Cúa sobre la calle la Gruta, Cúa, Año 1922.

     Después de varios intentos para reconstruir la antigua iglesia en el mismo lugar donde estaba el segundo y tercer templo, se comienza firmemente su recuperación por iniciativa de la propia comunidad cueña y el 22 de Mayo de 1909 (según datos suministrados por Manuel Vicente Monasterios) se constituye la primera junta para la reconstrucción del templo, integrada por el Padre Mejías como Presidente, Don José Arvelo como Tesorero, Don Julián Carías como Secretario de Correspondencia y Don Francisco Manzo como Secretario de Actas. Se nombraron juntas subalternas en los caseríos y vecindarios para motivar la participación de la feligresía, conseguir fondos y organizar las llamadas fajinas, trabajo comunitario y voluntario donde participaba toda la población.

     El día 27 de enero de 1917 se colocó en acto solemne la piedra fundacional para la reconstrucción del templo, con la presencia de Monseñor Dr. Felipe Rincón González, Arzobispo de Caracas. Los trabajos terminaron el año de 1929 y la directiva de la Junta que finaliza la construcción en ese año estaba presidida por el padre Juan Bautista Miralles, el General Roseliano Luque como Vice-Presidente, el Coronel Don Tomás Hugo Quiroba como Tesorero y Don Francisco Manzo como Secretario. Se abrió al público con una misa en la cual el Monseñor Dr. Felipe Rincón González, bendijo el templo el 27 de enero de 1929, este templo fue consagrado el 09 de octubre de 2009, por Monseñor Freddy Jesús Fuenmayor Suárez.

La descripción de la Imagen de 1926

      La imagen que ha motivado este artículo, con la finalidad de ser descrita, fue tomada el año de 1926, originalmente es de color sepia, en material fotográfico con dimensiones de 06 x 03 pulgadas y ha sido resguardada por la familia Fuentes – Robles de la población de Cúa, algo que nos llama mucho la atención es que la imagen fue impresa invertida en sus laterales y al digitalizarla se realizó la inversión tomando como referencia la cordillera del interior.

     Al revisar la fotografía la primera pregunta que surgió fue ¿desde qué punto fue capturada la imagen? y la respuesta se obtiene al ubicar la sección de la cordillera del interior que corresponde hoy día al pie de monte de la llamada Colonia Mendoza,  entre los Cerros del Tigre y Cerro Colorado, lo que permite a su vez identificar la ubicación del fotógrafo, aproximadamente sobre la estructura de la antigua Iglesíta la cual quedaba al final de la Calle La Gruta y sobre la Calle Bolívar, esto también porque desde ese lugar justamente da una visión de la cara lateral derecha de la iglesia con relación a su construcción orientada de sur al norte.

Iglesia Nuestra Señora del Rosario de Cúa, Año 1926 (2)

     En la imagen el elemento principal es el edificio de la Iglesia y se puede apreciar su cúpula posterior y el remate en forma de capullos de flor de las dos torres delanteras destacando en color blanco, también resaltan unos andamios que apoyados sobre la cara frontal de la iglesia en la torre izquierda se usaban en el trabajo de mampostería de la fachada en ese momento, además se observa que el resto de la estructura se encuentra en obra limpia, esto es sin ser recubiertos los ladrillos o adobes empleados en la construcción con yeso, cemento o algún otro tipo de argamasa.

     Al observar la foto no dejan de llamar la atención los techos de tejas con sus caídas a medias aguas y los diferentes patios internos de las casas y es que como hemos afirmado la fotografía fue tomada desde la antigua torre de la Iglesíta (hoy desaparecida) y por tanto ese detalle permite justamente ir escudriñando y al mismo tiempo revelando la ubicación de la Calle Comercio y de la Calle Zamora e incluso del lugar que después conoceríamos como Las Oficinas del Sistema de Riego y luego como  La Purina o una tienda de venta de productos avícolas que funcionó desde la década de los setentas hasta bien entrados los 80.

     En esta foto se puede apreciar casi en su centro una pared blanca que permite identificar el final de la Calle Comercio de Cúa, uniéndose con la Calle Gral. Zamora, ese lugar es conocido como la esquina de Los Cuatro Vientos, como nota anecdótica agregamos que en esa casa de pared blanca estuvo ubicada la carpintería de Salvador Minicozzi en la década de los 50.

      A la izquierda del que observa se puede apreciar en extensión hasta el pie de monte de la serranía del interior una llanura poblada de árboles y es que llama nuestra atención justo porque en ese lugar hoy día se encuentra ubicada la Urbanización Lecumberry y que en la imagen se puede apreciar cómo era en la época las tierras de La Hacienda, incluso revelando los límites del pueblo que solo llegaban hasta lo que se llamaban los corrales en la hoy avenida perimetral (Avenida que acotamos no existía para la época de esta foto).

     A través de esta imagen se constatan las crónicas de la reconstrucción de la iglesia hasta el año de 1929, ya que se observa en ella los andamios y los indicios de la restauración y reconstrucción del templo, además permite observar los avances que ha recibido la estructura al contrastarla con las variaciones que la misma iglesia ha sufrido hasta la actualidad, también se pueden verificar las variaciones que han sufrido las casas, las calles de Cúa y las tierras de la Hacienda Lecumberry llevadas de productivos cultivos a urbanización residencial en la década de los años 70, una imagen que permite contrastar lo observado en el ayer y el hoy,  reforzando las crónicas de la ciudad de Cúa y el Municipio Urdaneta, fortaleciendo así la identidad local y el sentido de pertenencia de los Cueños y porque no decirlo, también de los tuyeros.

Fuentes Consultadas              

  • Archivo fotográfico de la familia Fuentes-Robles.
  • Archivos de la parroquia Nuestra Señora del Rosario de Cúa.
  • Martí, Obispo Mariano. Documentos Relativos a su visita Pastoral de la Diócesis de Caracas. (1771-1784). Caracas, Academia Nacional de la Historia, Imprenta Torino, Tomo II, Libro personal, 1998. 746 pp.
  • Monasterios Gómez, Manuel, “Crónicas de Cúa”, Editorial Francisco de Miranda, Los Teques, Venezuela, 2012, 456 pp.
  • Revista “El Cojo Ilustrado” Nº 69, año III, del 1º de Noviembre de 1894.
  • Sontag, Susan, “Sobre la Fotografía” Alfaguara, Santillana Ediciones Generales, Litografía Ingramex S.A. de C.V., México D.F., México, Primera Edición, 2006, 290 pp.
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Pueblo de Marín o Cúa

Subido por: Iván López Calero

Transcripción sin corregir (SIC) 

Pueblo de Marín o Cúa

Obispo Mariano Martí

Documentos relativos a su visita pastoral de la Diócesis de Caracas

Apuntes del Libro Personal

Marín o Cúa

     Día 2 de Junio de 1783, salimos del pueblo de Charayave a las cinco y media de la mañana, y llegamos a las ocho y media a este pueblo de Marín distante tres leguas y quarto. El camino no es malo, las tierras con mucha arboleda y proporcionadas para siembras. No es tierra llana, sino de cerros no muy grandes, en donde hazen las sementeras, y no dexa de haver algunos llanos entre estos cerritos.

     Esta Iglesia es baxo la invocación de la madre de Dios del Rosario, de una sola nave, con una puerta a cada lado, a más de la principal, de tapia y rafas, toda cubierta de obra limpia. Tiene Coro alto y Baptisterio al entrar, a la banda de la Epístola, y a esta misma banda, contiguo a esta Iglesia, hay cementerio. La Sacristía, detrás del altar mayor, no está muy adornada o alajada. Véase el inventario. Su divina majestad está continuamente colocado, y respecto que estava en el altar y en el primer altar a la banda del Evangelio, en el cuerpo de la Iglesia, he dispuesto que sólo se reserve en el altar mayor, y que debaxo del Sacrario, que ahora sirve para la Custodia, se haga un Sacrario pequeño para la pixis, para dar la Comunión, que se daá en la última grada del Presbyterio.

     Este Cura es don Nicolás Antonio Colón y Soto. Nació en Caracas el día 19 de Julio de 173[7?]. Estudió tres años de Filosofía y dos años de Moral, todo en las clases de la Universidad. Tiene seis actos de oposiciones a Curatos. Se ordenó de Presbytero el día 20 de mayo de 1758, a título del Curato de Mamporal, que lo sirvió seis años. Después passó a Sacristán mayor de la Candelaria de Caracas, que la sirvió también en propiedad ocho años, yu últimamente pasó acá y está sirviendo este Curato de Marín desde el día 19 de febrero de 1772, en que llegó a este pueblo. Como particular tiene dos mil pesos de Capellanía. Este terreno no le prueba bien, y habrá unos seis años que está enfermo, ahunque no dexava de servir este Curato, y sólo habrá como año y medio que tiene, no Teniente, sino Coadjutor, que es el padre don Francisco Pereira, de Carora. Nada se ha sabido contra su vida y costumbres, y quando no está enfermo enseña la Doctrina, predica y administra los Sacramentos. Su genio parce melancólico, y nadie dice que su genio sea áspero o suave. (más…)

La Fotografía de La Hacienda Marín en la Población de Cúa, Valles del Tuy.

Por: Iván E. López C.

     Si bien la intención con este artículo es el de describir la fotografía o imagen gráfica que se presenta junto al mismo, se hace necesario referir primero a ustedes una breve crónica de esta importante Hacienda que estuvo ubicada en los ejidos de la actual población de Cúa, Valles del Tuy del Estado Miranda, en Venezuela, el trapiche de dicha hacienda se encontraba ubicado en la ribera norte del Río Tuy, a la altura de lo que hoy es la zona industrial Marín, esto con el fin de brindarles la mayor suma de elementos para facilitar la comprensión del contexto de la imagen a describir. 

Hacienda Marín del Sr. Carlos Hernáiz, Cúa, Cojo Ilustrado Nº 069 1 de Nov de 1894Fotografía de la  Hacienda Marín del Sr. Carlos Hernáiz, Cúa, Cojo Ilustrado Nº 069, 01 de Noviembre de 1894.

Reseña.

     Para ello debemos remontarnos al año de 1577 cuando se logra la pacificación del “Valle de la Nueva Salamanca” (hoy Valles del Tuy) por acciones de Garcí González Da Silva, Francisco Infante  (a los cuales se les concedió el territorio por real Cédula como encomenderos) y de Sancho García conquistador que logra capturar y asesinar a los caciques Guacima, Acuareyapa y Apacuana, esta última, valiente mujer Quiriquire que opuso feroz resistencia a la conquista del valle. (más…)

Cúa un pueblo con dos Patronas

Por: Manuel Vicente Monasterios.

Santa Rosa de Lima y Nuestra Señora del Rosario.

     La antigua hacienda Marín, ubicada en  los valles del Tuy es el núcleo fundacional de la actual población de Cúa, a finales del siglo XVII la adquiere el canario Don Bernardo Rodríguez del Toro, futuro Marqués del Toro, quien conjuntamente con todos los demás propietarios de las grandes haciendas de cacao, solicitan autorización eclesiástica para fundar una capellanía o curato para la atención de la población de esclavos en la administración de Sacramentos y la Misas, en concordancia con lo dispuesto por la Iglesia Católica.

     El 9 de septiembre de 1673 llega a la ciudad de Caracas Fray Antonio González de Acuña con el nombramiento de Obispo, éste sacerdote nacido en Lima (Perú) es el autor de la primera biografía de Santa Rosa de Lima  y además por mandato del Vaticano le correspondió llevar el juicio sobre la canonización de la santa peruana. Su gobierno eclesiástico de la provincia de Caracas (Venezuela) dura nueve años, hasta el 22 de febrero de 1882 con su fallecimiento. El  fervor del obispo por Santa Rosa se manifiesta promoviendo  en su jurisdicción la devoción por la milagrosa santa peruana. El Real Seminario de Caracas antecedente la la Universidad Central se coloca bajo la protección de Santa Rosa, igualmente se fundan pueblos como Santa Rosa de los Cerritos de las cercanías de Barquisimeto, entre otros.

Imagen de Santa Rosa de Lima.

Don Bernardo Rodríguez del Toro y los hacendados dueños de esclavos quienes tenían que cancelar los estipendios para el mantenimiento del cura, construir capilla, mantenerla con sus ornatos, imágenes y campana con decencia adecuada, solicitan autorización al obispo González de Acuña para que se designe como patrona a Santa Rosa. Es así que la capellanía o curato es denominado en los libros y documentos de la época como Santa Rosa de Marín, la fecha exacta de la fundación hasta ahora no se  tiene, se toma como fecha de fundación o erección el 18 de octubre de 1690 correspondiente a la primera partida del libro más antiguo de su archivo y está firmada por Don Pedro de Salas.

Desde finales del siglo XVII la imagen de la venerada Santa Rosa está unida a Fe de los habitantes de Cúa, primero como Patrona hasta el año 1774, año  en que por disposición del Provisor Eclesiástico Presbítero José Muñoz se escoge como patrona principal a Nuestra Señora del Rosario y como patrona menos principal a Santa Rosa de Lima. Al trasladar el templo a su nueva ubicación, la misma que tiene hoy, la venerada imagen de Santa Rosa quedó en un oratorio de la Hacienda Marín hasta 1914, por disposición del padre Luís Alejandro Yumar fue entregada al cuidado del señor Benigno Díaz, quien promueve su primera sociedad, la cual se instaló en 1921, el párroco era el padre Jesús María Pellín (Monseñor Pellín).Sociedad que sigue vigente hasta hoy.

Santa Rosa representa la fe de un pueblo católico, también está unida a la historia de Cúa, cuya primera denominación fue Santa Rosa de Marín,  la leyenda también se teje alrededor de una imagen que lloró anunciando la tragedia del 6 de abril de 1964, a las 11:58 de la noche, el tanquero Esso Maracaibo, cargado con 296.000 barriles de petróleo se estrelló contra las pilas 21 y 22 del Puente General Rafael Urdaneta, inaugurado dos años antes., ocurrió la tragedia de la caída del puente sobre el lago de Maracaibo.

Cúa celebra la fiesta de su primera patrona durante el mes de agosto y el día  30 sale en la tradicional procesión, de la misma forma como lo ha hecho por más de 300 años.

Imagen de Nuestra Señora del Rosario de Cúa, estado Miranda, Venezuela.

EL PACTO CON EL DIABLO

Por: Manuel Vicente Monasterios G.

     Desde el inicio de los tiempos está presente, en todas las culturas, la lucha entre el bien y el mal. En el imaginario popular la figura del mal adquiere nombre y apellido, la literatura recoge bajo diversas formas la agonía de esa lucha, de los pactos y de las ambiciones. El Dr. Fausto, Mefistófeles, Florentino y el Diablo. Francisco el Hombre, el acordeonero del vallenato que vence en duelo musical al mismo diablo. Desde la Patagonia hasta Norteamérica la tradición y la leyenda se mezclan con las creencias populares.

     Desde el inicio de los tiempos está presente, en todas las culturas, la lucha entre el bien y el mal. En el imaginario popular la figura del mal adquiere nombre y apellido, la literatura recoge bajo diversas formas la agonía de esa lucha, de los pactos y de las ambiciones. El Dr. Fausto, Mefistófeles, Florentino y el Diablo. Francisco el Hombre, el acordeonero del vallenato que vence en duelo musical al mismo diablo. Desde la Patagonia hasta Norteamérica la tradición y la leyenda se mezclan con las creencias populares.

     Don Agustín Martínez tenía 15 días de agonía, luchaba con la muerte, pero fuerzas extrañas impedían a ésta cumplir su cometido, habían momentos en que el moribundo se paraba de la cama y daba órdenes, como era su costumbre, no parecía afectado por ningún mal, por el contrario se veía enérgico, haciendo planes para mejorar los potreros de

     Una de sus haciendas, hablaba con José Manuel García, su jefe de caporales, para que aprovechara el verano y trajera de Calabozo cien reses que le tenía en depósito Don Sebastián Llamozas. Una hora después estaba en cama, sin reconocer a sus familiares, ardiendo en fiebre, gritando que le trajeran al cura y que sacaran de la habitación a ese arriero de sombrero y cobija negra que no lo dejaba tranquilo. Don Agustín en su agonía mantenía una conversación con un personaje que por su vestimenta parecía llanero de los de antes, pues lucía alpargatas, garrasí, mandador y capotera.

     A las 6 de la tarde hace su entrada a la casa de los Martínez el padre Jesús María, con viático y campanillas, anunciando la presencia de la Sagrada Eucaristía, lo conducen a la segunda planta donde estaba el enfermo, apenas llega el sacerdote, los gritos se oyen hasta en la plaza cercana, con un lenguaje indescifrable, solo se podía entender el nombre de su hijo mayor Adán, quien estaba en la capital.

___Tráigame a Adán

___Saquen al arriero.

Esas dos frases en medio de una andanada de insolencias y una lengua desconocida.

     Apenas el padre Jesús María oyó al enfermo dijo: ___Está hablando en latín, por la pronunciación es un latín clásico, el cual no se habla desde hace más de 2000 años.

__Le pregunta a Misia Rosa esposa de Don Agustín, si éste había estudiado en algún seminario de Roma, ya que esa ciudad era el único lugar del mundo donde se estudiaba esa lengua madre, con su primitiva pronunciación.

Misia Rosa responde: ____Que yo sepa no, padre, él nunca ha salido más allá del Apure y al pueblo de Macuto, donde íbamos a temperar, grado de estudio no tiene, porque en su pueblo no había escuela, aunque inteligente si es.

     El cura saca un libro antiguo con cubierta de cuero y empieza su lectura también en latín, el cuerpo de Don Agustín se retuerce en la cama como una soga, los ojos vidriosos, maldiciendo lo más sagrado de la religión Católica, trata de levantarse con violencia para arrancarle el libro al cura, pero éste en medio de oraciones, ordenes e invocaciones lo baña con agua bendita.

     Cae el enfermo en un sopor, su rostro cambia la expresión de ira y dolor por tranquilidad y placidez. El cura continua la lectura en voz alta, utilizando el agua bendita, los oleos y solicita a Misia Rosa que urgentemente alguien llegue a la casa parroquial y le pida a su hermana que le envíe el Cristo del estuche.

     No habían pasado 5 minutos cuando ya estaba en manos del padre Jesús el Cristo solicitado. Era una escultura de plata elaborada en Sevilla durante el período colonial, una verdadera obra de arte de estilo barroco, había pertenecido a Don Bernardo Rodríguez del Toro, primer Marqués, quien la había donado al Oratorio del Valle de Marín.

Mientras el cura reza, José Manuel, el caporal que acompaña a Don Agustín desde muy niño, le dice a Misia Rosa:

___Yo sabía Misia Rosa que este momento tendría que llegar.

___ Nadie juega con candela sin quemarse.

Misia Rosa le pregunta: ___ ¿por qué dices eso José Manuel?___ ¿Tú sabes algo que yo no sé?

___Son cosas que uno de pequeño vio y vivió, pero que la prudencia y el respeto que yo toda mi vida he tenido por Don Agustín, me han obligado a mantener en la más absoluta reserva, pero viendo el sufrimiento del viejo y de ustedes, tengo que referirlo, solo a usted, para que tome las previsiones que juzgue conveniente, recuerde que lo hago en medio de este compromiso, por la debida fidelidad que tengo al único padre que he conocido.

____Hace muchos años cuando Don Agustín trabajaba como arriero mayor de los Llamozas de Calabozo y yo era apenas un niño que acompañaba las puntas de ganado, haciendo de cabrestero, en un sitio de posada conocido como el Loro, cercano al pueblo de San Casimiro, ocurrió un hecho que cambió la vida de Don Agustín.

__ Se reunían los arrieros para “Echar sus cachos”, contaban sus cuentos, las cosas que pasaban por aquellos caminos de Dios, se jugaban grandes sumas de dinero, en gallos, batea, dados y barajas producto de las ventas de ganado. Se montaban uno que otro joropo y también ocurrían lances como el que le pasó a un arriero llanero llamado “Quirpa” en el caserío de Guiripa, donde lo malograron. Porque, dicho sea de paso, la gente de esos montes no quieren a los llaneros, según dicen que los “marrajos” del llano les robamos a sus mujeres.

___Don Agustín, de joven era un hombre muy parrandero, jugador arriesgado, cantador y contrapunteador de los más reconocidos, un día al regresar, cumplida la venta del ganado, traía buena plata y nos “arrochelamos” en El Loro a parrandear, a jugar dado y baraja, teníamos más de 6 días, en ese caserío y Don Agustín había perdido su dinero en el juego y se arriesgó con las ganancias de los Llamozas, creyó que podía recuperarse pero también las perdió. Desesperado, porque quedaría ante sus patronos como un vulgar ladrón, indigno de

     Confianza, se fue a la orilla del río, dispuesto a poner fin a su existencia.__ Son momentos de la vida donde perdemos el camino y solo vemos la muerte como la gran solución.

     Justo en el instante de cometer la locura apareció de la nada un arriero, ataviado con garrasí negro con una cobija negra y alpargatas. Ya Don Agustín le conocía, fue el mismo del contrapunteo de la noche anterior, según los viejos arrieros lo habían visto cantar por los lados de Barinas, hace muchos años, con el catire Florentino Coronado, otros decían que cuidaba un hato por el Cunaviche, en tierras del Dr. Payara. Los más jóvenes afirmaban que era el caporal del hato La Rubiera.

El llanero llegó en el momento en que Don Agustín, desmoralizado, preparaba su 38(S. &W.)

Con voz fuerte le dice el llanero a Don Agustín:

____ No cometas esa pendejada, muchacho, yo te puedo ayudar para que pases este trago amargo.

__ Agustín le preguntó: ___ ¿Cómo?_ Si usted apenas es un arriero cantador de corridos.

___Tenemos que hacer un negocito, muy fácil para ti._ Tú tienes perdido todo en este momento, solo te queda el revólver y la bala, yo te propongo que me vendas tu alma y la de tu hijo mayor, así tendrás el dinero que necesitas para salvar tu honra, pero además tendrás lo tú quieras mientras vivas.

__ ¿Cuál hijo? __Pregunta Don Agustín.

__El que tendrás algún día, __ este negocio se concreta ahora y se resuelve cuando llegue la hora de tu muerte, antes no.

__De todas formas ibas a morir en este instante, te doy la oportunidad de cambiar esa bala por morocotas, sería el mejor negocio de tu vida, tu como llanero tienes que conocer la historia de La Rubiera el hato más productivo del llano, no hay en Guárico, ni en Apure una fundación más rica, ese fue también un negocito que yo hice con el patrón de las orillas del Guariquito. Todavía hoy después de cinco generaciones produce grandes ganancias.

___Como prueba de mi confianza en ti, te digo:

__Camina hasta el pie de aquel bucare, con tu cuchillo abre un hueco hacia las raíces del norte y saca una caja de morocotas y esterlinas para que pagues tus deudas y quedes bien con los Llamozas; de esas morocotas muchas te quedarán sin compromiso, para qué empieces a negociar ganado por tu cuenta.

__ .Nosotros nos encontramos más adelante y finiquitamos nuestro negocio._ Se te abrirán definitivamente las puertas de la fortuna.

__ El carretón de las riquezas pasa solo una vez frente a ti, si lo dejas ir te esperará una vida de pobrezas y humillaciones, Te gusta el juego, yo te garantizo que jamás volverás a perder.__ Tú tienes la palabra.

     Don Agustín, tentado por la propuesta del arriero se dirige hasta el pie del enorme bucare, uno de tantos que daban sombra al cafetal de los hermanos Riobueno y procede a cavar tal como le había indicado el llanero, de pronto apareció una caja de madera labrada con arabescos, de unos 40 por 25 centímetros por unos 30 de profundidad, de color caoba. La saca de la tierra, pero nota que a pesar de las lluvias y el pantano la caja está limpia, como si jamás hubiese estado enterrada, la abre y en su interior hay cantidad de morocotas americanas y libras esterlinas inglesas de puro oro, además hay un pergamino antiguo

     Escrito en latín, con una inscripción: “Grimorium Honorii Magni”, en ese viejo documento estaban las formas y las cláusulas para consolidar la venta o el pacto, con el caporal de La Rubiera. Después de dar ese paso no hay regreso.

     Con la conmoción y el desconcierto del momento Don Agustín ni siquiera cuenta el oro, sino que lo introduce con caja y todo en una capotera. Ve con curiosidad el pergamino pero no entiende el idioma en que está escrito y también lo guarda.

     Regresa a la posada para preparar la partida a Calabozo. Sin decir nada a sus compañeros de los hechos ocurridos.

__Es así Misia Rosa como se inicia el trato de Don Agustín con “El Poderoso de las Tinieblas”.

     Allí empezó su racha de riquezas, buena suerte y abundancia. Jamás perdió en un negocio o en el juego, se libró de la muerte varias veces en eventos peligrosos, si algún cuatrero le robaba un animal ese ladrón moría en forma horrible. El señor de las tinieblas era su principal apoyo.

___Pero José Manuel, __ ¿Quiere decir que el arriero que menciona Agustín en su gravedad es alguien que viene por él?

__Misia Rosa, __ No solo por él, sino también por su hijo mayor el joven Adán.

__Ave María Purísima, ¿Cómo puede ser?

__ ¿Cómo pudo hacer esto Agustín?__ Es mejor la pobreza material que la condenación eterna. ¿Qué culpa tiene Adán de la ambición de su padre, no es justo.

__José Manuel__ Siento que me desmayo, no tengo fuerzas ni para levantar las manos, ayúdame.

     Misia Rosa se apoya del brazo del caporal, no puede respirar, se acomoda en un sillón. La infausta información del trato la colocan al borde de un colapso. Está mareada y sin aliento.

     Mientras tanto el padre Jesús María había terminado los rezos, sudaba copiosamente, con el crucifijo en la mano derecha, temblando le dice a Misia Rosa que necesita hablar con ella a solas, pero al verla en ese estado de postración le indica que descanse un poco que el viene en una hora, pues lo que tiene que informar es urgente y no espera.

     Don Agustín descansa con cierta tranquilidad, el cura regresa a la hora indicada, ya Misia Rosa está más serena, se encierran en una habitación. . _Misia Rosa, la situación es muy grave, aquí están presente las fuerzas del mal. Hoy se apoderan de Don Agustín y no puede morir en paz. Están reclamando una deuda o un pacto. __ ¿Qué sabe usted de esto?

___Misia Rosa llorando le cuenta al padre Jesús que se acaba de enterar por boca del caporal, lo ocurrido años atrás en un cafetal del caserío El Loro.

El cura le manifiesta que la situación es más grave de lo que creía.

___ Debo traer de Caracas al padre Luis, es el único que puede ayudar, maneja el exorcismo en grado máximo, si él no puede, se perderán dos almas.

     Dos días después llegó al pueblo el padre Luis, era un sacerdote de unos 60 años, con una profunda vida espiritual, tenía una gran preparación en el combate con el mal y además tenía poder para conjurar al maligno. Sabiduría adquirida en un viejo monasterio de Hungría. Hacía menos de dos meses en un combate de tres días con sus noches había expulsado al Demonio de una quinta del Paraíso, en Caracas, donde tenía dos meses y los propietarios habían abandonado su casa desesperados por los gritos que oían y un olor nauseabundo que no se quitaba ni anegando la casa con agua colonia.

     Apenas llegó al pueblo el padre Luis, sin quitarse el polvo, subió al segundo piso de la casona de los Martínez e inició el ritual indicado para el caso. El agua bendita, las palmas, las cenizas, los oleos. Tres ayudantes acompañaban al padre Luis, todos preparados y con experiencia para el enfrentamiento con los poderes del mal.

Al comenzar los rezos, Don Agustín empieza a gritar a todo pulmón y entre babazas verdes le dice al cura:

____Tu maldito cabrón, hijo de mala madre otra vez estás tratando de impedir que se cumpla el contrato, no podrás, no hay fuerza que impida la culminación de este negocio. Este necio ya disfrutó de todo lo que ambicionó en su cochina vida, ahora no hay salvación, así lo estipula el Códice MCMLVIII.

__ Tu mal cura, degenerado lo sabes, soy quien manda.

___ Así que puedes agarrar tus rezos, enrollarlos y metértelos donde te quepan.

___Yo soy el poder. El mundo hace lo que yo ordeno, no hay quien se resista a una bolsa repleta de morocotas. Quien va a cambiar oro por rezos. Por el dinero y el poder los hombres venden a sus madres, a sus hijos, a lo que más querido, nada es sagrado ante el oro. Cada día tengo más seguidores, domino hombres y gobiernos: ___ Así fue y así será.

     A pesar de las blasfemias el padre y sus ayudantes continúan con el ritual. A las 6 de la tarde empezó un olor a podrido, era imposible soportar el hedor, se extendió por todas las casas de la cuadra, pasó por la plaza mayor, llegó hasta el cementerio, todos los habitantes abandonaron sus casas y se refugiaron en la Iglesia, fue el único lugar del pueblo a donde no llegó el olor a infierno.

     A las 7 p.m. llegó de Caracas el hijo mayor de Don Agustín, subió a la habitación y se encerró con los curas y su madre, una hora después salió del cuarto con gran palidez en el rostro, su cara reflejaba una profunda angustia, entró a la habitación donde estaba su padre, estuvo solo con él unos 15 minutos, hablaron con tranquilidad, luego bajó, salió a la calle, en el más absoluto silencio se dirigió a la iglesia, asistió a una misa que tres curas celebraban para alejar el mal, todos los feligreses veían a Adán, pero no se atrevían a romper el silencio. Todos sabían lo que estaba por pasar, pero nadie hacía lo que había que hacer para impedir que el destino se cumpliera. Adán regresó a su casa, vencido por el cansancio, se acostó en una hamaca. A las 11 p.m. murió, sin una palabra, sin una queja, un infarto fulminante acabó con la vida de aquel joven. Una hora treinta minutos después de la muerte del hijo mayor, en medio de gritos y maldiciones murió Don Agustín.

     Un ventarrón arrancó de raíz el viejo samán de la plaza, fue el anuncio de aquellas muertes que todos esperaban por más de 50 años.

27 de mayo del 2006 Día de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro.