Historia regional y local del Valle del Tuy

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APORTES A LA INVESTIGACIÓN SOBRE EL NOMBRE DE CÚA

 Prof. Manuel V. Monasterios G.

Vista de la Calle Comercio, Cúa, desde el Campanario de la Iglesia, nuestra Señora del Rosario, Años 70.

     El nombre de la población de Cúa se presta a equívocos, todos estamos de acuerdo que tiene un origen indígena, pero surgen varias hipótesis, la más conocida es que afirma que tiene su origen en el Cacique Cue, quien ayudó en su fundación al Fraile Manuel de Alesón, otros creemos que su origen se relaciona con la india Apacuana, ajusticiada en ese lugar, donde se fundó por segunda vez la población de Santa Rosa de Marín. Trataremos de presentar al lector sintéticamente las dos visiones.

    Don Ramón Armando Rodríguez, ilustre cueño, autor del “Diccionario Biográfico, Geográfico e Histórico de Venezuela”, publicado en año 1957, impreso en España, escribió:

“…El primitivo pueblo tuvo su origen en el sitio denominado Marín, cerca de un kilómetro al S.O. de su situación actual, habiéndose fundado definitivamente en 1690 por el padre misionero franciscano Fray Manuel de Alesón. Ayudó en esta fundación el cacique de esta comarca llamado, Cué o Cúe, aliado de los españoles, de cuyo nombre se deriva el luego vino a tomar la población….”

     Esta es la tesis difundida durante más de cien años. En el “Diccionario Histórico, Geográfico, Estadístico y Biográfico del Estado Miranda, de Telasco A. MacPherson, editado en 1891 hacía suya la tesis de Don Arístides Rojas quien afirmaba:

 “……… Cúa:” Etimológicamente Voz Cumanagota que equivale a cangrejo, cucuar, quebrada o arroyo de cangrejos. Pero en el caso de Cúa, no fue como se llamó antiguamente, sino Cue, nombre del indio fundador” (1)

     Quienes creemos que esta historia del cacique Cue, no pasa de ser una leyenda, nos fundamentamos en hechos irrefutables:

1-   No existe ningún documento que demuestre la existencia de un Cacique llamado Cue.

2-   Fray Manuel de Alesón, en los documentos de las misiones de los franciscanos en los llanos de Caracas, no aparece como fundador de ningún pueblo en los Valles del Tuy. Aunque estuvo encargado de la parroquia de Charallave y atendió como capellán a Ocumare, no hay documento que evidencia su paso por  Santa Rosa de Marín, nombre que tuvo la población de Cúa en sus orígenes.

     Nos atrevemos a plantear la tesis del origen del nombre de Cúa ligado a la India Apacuana, quien se alzó contra los encomenderos españoles y fue ajusticiada en una colina donde posteriormente se trasladaría la población de Santa Rosa de Marín.

     La lingüística como ciencia auxiliar de la historia nos permite una aproximación al origen etimológico del vocablo Cúa, el cual se impuso a la larga sobre los nombres de Santa Rosa del Valle de Marín y Nuestra Señora del Rosario de Marín. (Alias Cúa), Así le llamó el Obispo Mariano Martí en su visita pastoral en 1783.

“El tronco CARIBE es uno de los más importantes de la América del Sur, tanto por el número de lenguas entre 40 y 60, incluso varias desaparecidas y otras en vías de extinción, su ubicación geográfica parte de las selvas amazónicas del Brasil y se extienden hasta las antillas, lo que evidencia que algunas de estas tribus de origen CARIBE eran buenos navegantes” (2)

    Según Swadesh (1959) “el grado de divergencias internas del tronco lingüístico caribe sería de 37 signos mínimos, lo que corresponde aproximadamente con la fecha de dispersión más antiguo del grupo Proto-caribe  propuesta por Villalón (1991) Este autor, basándose en el hecho de que las 14 lenguas caribe por ella estudiadas, el yukpa y el panare, que son los más divergentes han conservado el 37 – 39% del vocabulario cognado, hace remontar dicha dispersión a 3290 años atrás”.(3) 

“El deslinde entre varias lenguas caribe es problemático y no siempre corresponde a los límites étnicos. Asi por ejemplo, Edwards (1972) sostiene que monolingües en  akawaio y arekuna no tienen dificultades de incomprensión lingüística” (4)

     La denominación de las tribus caribes, entre los diversos grupos se origina en la lengua o dialecto hablado por el grupo, este a su vez da origen al nombre del lugar donde se ubica la tribu. 

   En 1762 el Obispo de Caracas Diego Diez de Madroñero ordena, durante su Visita Pastoral a la Capellanía de Santa Rosa de la Hacienda Marín, bajo pena de excomunión, el traslado del templo al sitio de la CUA o de CUANA, el mismo lugar donde los conquistadores ajusticiaron a la INDIA APACUANA. (JOSE DE OVIEDO Y BAÑOS. Historia de la conquista y población de la Provincia de Venezuela. Ediciones Fundación CADAFE. Caracas 1983.) 

Iglesia de Cúa, Finales de los Años 70 siglo XX.

     La voz Cúa o Cuana esta castellanizada, debería ser kua o kuana. De los grupos lingüísticos la mayor aproximación a los Quiriquires, primeros habitantes de los Valles del Tuy, la encontramos en el grupo ye-kuana, ubicado hoy día en el Amazonas Venezolano. 

     El vocablo YE_KUANA, semánticamente es una oración que significa “HOMBRES NAVEGANTES EN CURIARA”

YE—–MADERA

KU…..AGUA

ANA…GENTE  (5)

La voz Caribe KU RIA RA embarcación hecha a partir de un árbol ahuecado. (Ku-mana, Kari-Kua-o, Ku-na-viche, Wai-Ka Ma-Ku-To)

El nombre que le dió LOS CUMANAGOTOS a la palabra pueblo CHOTO   o  COTO (gente). (Arístides Rojas) (6)

En Cumanagoto, el río se llama TU NA YE CHE MAR   rivera del río, se dice TU NA YARAR. (Arístides Rojas). (7)

En el oriente venezolano unos tantos nombres geográficos terminados por  AL- CUAR –  KUARE –  KUAL – ANTAR   (Arístides Rojas). (8) 

Grupo indígena QUIRIQUIRE pobladores de los Valles del Tuy.

KIRIKIRE  ave de rapiña americana (Gavilán Primito en Venezuela)

KIRIKIRE.  Tribu existente en Brasil.

Kiri…… un tipo de maíz conocido por los indios del territorio venezolano.

MAKIRITARE. Nombre dado por los ARAWAK a los YE_KUANA. (10) 

     En síntesis los aborígenes que poblaron los Valles del Tuy pertenecían al troco Caribe, bajo la denominación de Quiriquires, Cuana en el dialecto Yekuana significa (Gente de aguas) o navegantes. Cúa es una contracción por ley del menor esfuerzo, Es decir el uso inveterado de la expresión:”…el lugar donde ajusticiaron a la india Apacuana…” se reduce a: “…  sitio de Apacuana”, se reduce a:”…Sitio de la cuana o de la cúa”. Trescientos años después se conoce solo como Cúa, Este fenómeno de uso en las lenguas es muy frecuente, por comodidad de los grupos hablantes se reducen las grafías o palabras manteniendo la connotación o significado igual.

 

Bibliografía.

 (1)  Macpherson, Telasco A. 1891 DICCIONARIO HISTÓRICO, GEOGRÁFICO, ESTADÍSTICO Y       BIOGRÁFICO  DEL ESTADO MIRANDA. Edición facsimilar. Gobernación del  Estado Miranda.

(2). (3). (4) Fabre, Alan 2005. DICCIONARIO ETNOLINGÜÍSTICO  DE LOS PUEBLOS INDIGENAS SUDAMERICANOS  CARIBE. Página Web. (Última modificación 06/04/08 

(5). (10) ORINOCO ON LINE    “YE-KUANA”        2008 Pagina Web.

 (6). (7). (8)  ARÍSTIDES ROJAS. ALGUNOS VOCABLOS DE LA GEOGRAFÍA, EN LAS PROVINCIAS CARIBES DE VENEZUELA. Biblioteca Digital Andina. Obra suministrada por la Biblioteca Nacional de Venezuela.

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EL DESAFIO

Por: Manuel Vicente Monasterios G.

     Cuentan los abuelos que en Cúa y sus alrededores no había un hombre más valiente, un tirador más certero, lo que llamaban un cristiano con “tabaco en la vejiga” que Manuelito Barco. El relato es basado en hechos reales, solo la imaginación literaria complementa algunos pasajes en el cuento, lo cual no es más que un testimonio escrito de una tradición oral.

     Los hechos ocurrieron en Cúa, a finales del siglo XIX, algunos personajes cambian de nombre, pero el enfrentamiento entre Manuelito y los alemanes lo contaban nuestros ancestros.

Manuelito Barco, llegó a su hacienda de Las Yaguas con el fresco de la mañana montañera, había salido de Cúa en su caballo gris a las 3,00 a.m., casi tres horas de camino, pudiendo pasar por Onza y ahorrarse dos horas, pero los “Musiues” alemanes tenían el paso cerrado, además tenían unos enormes perros pastores, que habían importado de Hamburgo y unos vigilantes armados que devolvían a quienes se le ocurriera tomar ese camino vecinal, más corto a Las Yaguas y las otras haciendas cafetaleras de la zona.

Manuelito pensaba mientras hacía el largo trecho:

__Cómo es posible que uno tenga que aguantar esta humillación en su propia tierra, unos “carazos” que llegaron al pueblo después del terremoto y se aprovecharon de la tragedia para comprar fincas, casas y negocios a precio regalado.

__Es cierto que los alemanes son trabajadores, pero tienen en su cabeza unas ideas de superioridad, ellos creen que aquí todos somos indios de guayuco, con sus perros y sus hombres armados, nosotros los nacidos aquí tenemos que salir como perrito roñoso, con el rabo entre las piernas; soportar sus arbitrariedades y decir amen.

__Están muy equivocados estos “musiues”, yo les voy a enseñar a respetar a los hombres. Aquí no valen tribunales, porque la justicia tiene precio, ni pactos de caballeros porque ellos no respetan a nadie, solo el rigor del plomo que les haga temblar puede cambiar esta situación.

__No me enfrento hoy porque no puedo pisar peines, quien sabe si me tienen montado en el camino una emboscada y me tiren por “mampuesto”.

__Ya estoy cansado, he tratado de dialogar, pero los hermanos Hendrich son como mulas, cuando se les mete una idea no hay quien les haga cambiar. Para ellos solo valen sus razones.

__Les he ofrecido vender mi finca o comprar la de ellos y nada.

__Ahora Natividad, el encargado, me manda llamar con urgencia._ ¿Quién sabe para qué?

En medio de aquellas cavilaciones se encuentra con Pedro, el arriero de la Providencia, quien también lleva el mismo camino.

___ ¿Cómo está Don Manuelito, _veo que hoy madrugó para llegar temprano a Las Yaguas?

___Así es Pedro. ¿Tu como estás?

___ Caminado más que un llanero perdido.

__Los alemanes nos tienen “fuñios” desde que trancaron el camino real, tenemos que dar este “vuelton” para llegar al pueblo.

__Los González de La Providencia y Don Antonio de hacienda El Toro, están pleiteando en los tribunales con los “Musies”, pues según dice un abogado de Caracas, esa es una servidumbre desde la época de los españoles y nadie la puede cerrar.

__Eso es así Pedro, eso que dice el abogado es verdad. Yo intenté un juicio en los tribunales de Petare, que son los que tienen la facultad, pero un juez terminó dándole la razón a los Hendrich, gasté un platal para nada .El juez se transó con ellos.

__ Aquí la justicia se tasa en pesos de oro.

__ Podía seguir el juicio en los tribunales de Caracas.

__Pero Yo no boto más plata en eso. Ni estoy dispuesto a gastar más pesos en abogados.

__Te aseguro que en una semana volvemos a pasar por el camino de Onza.

Como fue toda la vida

__Mire Don Manuelito cuídese que lo están cazando y lo pueden “malográ”.

__Además, tenga cuidado con el negro Apolunio, el que vive en la vuelta de los loros, mire que es brujo mañoso y trabaja para los “musiues”, últimamente lo han visto bajar al pueblo todos los viernes, “a según”, se mete al cementerio del pueblo, porque trabaja con los difuntos. Hace semanas que carga un perro negro que no le desampara ni de noche ni de día, los que saben dicen que es mismo Satanás.

__Pedro, le agradezco la información pero yo tengo la contra para quienes trabajan con el mal, una reliquia con la oración del Hermano Penitente, “no le entra ni coquito”. Me la preparó Pedro Páez de Curiepe. Además un rifle Smith & Wilson de repetición.

__Don Manuelito usted recuerda a la negra Felipa, hermana de Apolunio, la que tenía una bodeguita por Los Claveles, esa mujer también es bruja, la vieja se metía en el cementerio extraía huesos de muerto que usaba para sus trabajos. La dulcería como los besos, conservas, catalinas y almidoncitos llevaban sus dosis de huesos “trabajaos” y los adquirían quienes deseaban amarrar a un hombre o a una mujer, mediante influencias maléficas. En el mostrador tenía un frasco con guarapo fuerte que contenía los huesos de la mano de una señorita difunta. En un cuarto montó un altar con cráneos o calaveras adornados con cintas rojas, verdes y negras. Alfonso Díaz, quien vivía en Macaguita, murió con la barriga llena de sapos, en pleno velorio le empezaron a salir por la boca unos bichos peludos que llenaron el mortuorio de esos asquerosos animales, los familiares los mataban a palos y lo quemaban en el patio. Ese fue un daño puesto por esa bruja, un encargo que le hicieron de Tazón,” por comer carne ajena”.

     La hija de Ña Josefa, quien estaba preñada y a punto de parir, después de comer los dulces y beber ese guarapo de Felipa, , parió un muchacho que tenía dos cabezas, el niño era algo nunca visto, esa noticia se regó por todo el pueblo pero nadie se atrevía a verlo porque según decían era un engendro del diablo, cuando terminaba una cabeza de llorar, empezaba la otra, la pobre muchacha se volvió loca, lanzó al recién nacido al río y ella también se ahogó en “El pozo del Caro”.

__Si Pedro yo conozco de esas historias, recuerdo cuando en el pueblo se enteraron que la bruja se robaba los huesos de los difuntos, reventando las tumbas, una turba llegó hasta Los Claveles y le quemaron el rancho, la buscaban para darle su merecido y lo que vieron fue un pájaro negro que salió volando. Y jamás se supo de su vida.

__Cuanta gente tomo chicha y guarapo en ese rancho elaborado con canillas de muertos.

__Le informo Don Manuelito que a esa bruja la han visto en el rancho de Apolunio, algo traman esos diabólicos hermanos.

     Manuelito Barco era un hacendado que había peleado en varias guerras bajo las ordenes del General Juancho Guerra, tenía fama de ser uno de los mejores tiradores, con una certera puntería, rapidez de movimientos y valentía para enfrentar al contrario, jamás se le veía retroceder en el combate, tenía don de mando, pero con un carácter muy violento. Cuando se enojaba no respetaba jerarquía y largaba a los superiores con fuertes palabras, En medio de un combate en la famosa batalla de La Victoria, su jefe inmediato un coronel de apellido Padilla ordena la retirada porque se veían perdidos en manos de un escuadrón volante

__Manuelito, con el grado de Capitán, porque su carácter no le dejaba progresar, en la carrera de las armas, le grita al Coronel Padilla:

__Usted es un cobarde, yo no doy un paso atrás, huya usted si quiere, __ “coronel culo cagao”.

     Se baja de la montura y con un rifle automático, empezó a disparar contra las milicias enemigas, en menos de cinco minutos había detenido el avance, los muertos y heridos en el bando contrario se contaban en más de una docena.

    La determinación de Manuelito cambió el destino de aquella batalla, quienes se marcharon en retirada fueron los soldados del bando contrario. Esta acción le ganó el reconocimiento del propio General Guerra, pero al mismo tiempo generó una fuerte reprimenda por parte del General, por el irrespeto al coronel Padilla y como complemento un castigo de quince días en el calabozo .Al cumplir su sanción manifestó que se sentía mal, pues el paludismo lo tenía azotado y se alejó de las guerras civiles para dedicarse a los negocios y las haciendas de la familia.

     En el campo de los negocios y de la agricultura había progresado mucho en poco tiempo, compró dos haciendas cafetaleras en Aragua, la casa comercial de Cúa era atendida por los hermanos. Su principal ocupación era la producción y exportación de café. En aquel momento todas las fincas estaban con muy buena producción y el precio del café era optimo, además le había conquistado, con habilidad comercial, varios clientes a los alemanes, entre los productores de café, a los que les compraba la cosecha en pie. Su problema era el paso libre a la Hacienda Las Yaguas, pues los hermanos Hendrich lo impedían, con lo cual las cosechas eran difíciles de sacar y la hacienda perdía su valor inmobiliario.

     Al llegar a Las Yaguas el caporal le recibe con varias noticias desagradables:

__Don Manuel, alguien está entrando a los cafetales en las noches para tumbarle las flores a los cafetos y perjudicar la cosecha. La casa de la hacienda está llena de garrapatas, “puestas”, traje a José Ramón el curioso de la fila de San Jorge, el que “quita los males “echados”, ensalma a los “picaos” de culebra y los gusanos del “ganao” y hace el bien sin mirar a quien. El curioso dice que esas garrapatas “echadas” son difíciles de quitar porque el trabajo está “ayudao” con la fuerza de los difuntos.

__ ¿Que otra noticia tienes Natividad?

___Don Manuel en las noches se siente en esos cafetales como si estuviese un ejercito de recogedores trabajando, se oyen gritos llamando gente por su nombre, se escuchan rastrillos y golpes de hacha, pero en la mañana lo que aparece en el suelo son las flores, como si el trabajo fuese tumbarlas, lo único que he visto al amanecer es un perro negro que sale del monte y agarra el camino.

__Que vaina Natividad, los alemanes también creen en brujería, como es posible que esa gente con ese grado de cultura estén favoreciendo hechiceros, no se conforman con cerrar el camino, sino que me quieren arruinar mediante el uso de supercherías.

__Pero están jugando con macagua yo no soy pendejo, ni cobarde.

__Ahorita mismo arreglo esto con el “mentao” brujo Apolunio y su hermana Felipa.

__ ¿Qué vamos hacer Don Manuelito?

___Búscate unos peones, “gente resuelta”, que no le teman a brujos, vamos a ver si es verdad que Satanás trabaja con ellos. Nosotros por nuestra parte vamos protegidos por el “Gran Poder de Dios”.

    Natividad se buscó cuatro hombres de probada confianza, además les acompañaba el curioso José Ramón quien llevaba los elementos necesarios para evitar que los daños y mañas de los brujos los perjudicara.

     A las nueve de la mañana, tomaron el camino a la Vuelta del Loro, siete hombres en mulas y caballos, iban dispuestos a enfrentar a los brujos, porque pensaba Manuelito que ellos eran los instrumentos que estaban utilizando los alemanes para destruirlo y causar tantos daños en la hacienda Las Yaguas.

     Cuando llevan más de media hora de camino, se dan cuenta que están pasando nuevamente frente a los corrales de Las Yaguas, no había forma, ni manera de saber como habían caminado en redondo para estar en el mismo lugar de donde habían partido media hora antes. El reloj en la leontina de Manuelito marcaba exactamente las 9,00 a.m. No habían salido todavía, el tiempo no existió, la vida se marcaba en redondo, aquello era una locura sin explicación lógica que erizaba la piel. Dos de los peones dijeron que ellos no seguían porque en eso tenía las manos el Demonio.

Manuelito enfatizó__ ¡Llego a la vuelta de los Loros aunque sea gateando!!!

José Ramón empezó a rezar sus oraciones y les dijo: __ Oren conmigo:

Levantó San Bartolomé / Pies y manos se lavó / después que el gallo cantó / su bastón de oro cogió / Su camino caminó…. Después que terminaron aquella oración de San Bartolomé el que venció al Diablo, empezaron a rezar la oración de San Cipriano:

     San Cipriano ruego preservarme de todos los maleficios, arterías, perfidias de Lucifer, ciudad a la vista…… También la oración de San Expedito, el Credo y el Padre Nuestro.

     Vuelven a partir después de rezar varias oraciones y encomendarse a todos los Santos y al Gran Poder de Dios .toman el camino, alertas ante cualquier sorpresa, poco a poco hasta que a lo lejos avistan el rancho de los brujos, cuando ya están por llegar, por el camino viene un perro negro, con los ojos como dos tizones, con cara de animal rabioso, botando espuma blanca por la boca, se lanza el perro sobre el caballo de José Ramón, este logra antes de que el perro le muerda, bañarle un solución preparado con Agua Bendita, cuando el líquido cae sobre el lomo del animal, empieza a echar humo y con unos aullidos se desvanece, se esfuma delante de todos. Manuelito y sus acompañantes suben a la colina donde está ubicado el rancho, no hay nadie dentro.

     Manuelito golpea la puerta y penetra, en la sala había un altar montado, con velones negros y varios muñecos con agujas. José Ramón también ha entrado al rancho le dice a Manuelito:

__ No toque nada hasta que yo le diga.

     El curioso empieza los ensalmes y las oraciones, los pocos minutos unas auyamas que habían en el altar reventaron, bañando el lugar con un liquido pestilente, color a tierra amarilla, los velones repentinamente subieron las llamas y se consumieron en menos de un minuto, el altar y el techo de gamelote agarraron candela y el rancho se tornó en una gran fogata, en ese mismo instante empiezan a salir de las llamas, macaguas de todos los tamaños y siete narices que se van al monte, nubes de murciélagos. En el cotoperí, estaban dos pájaros inmensos parecidos a dos urracas, observando todo lo que pasaba. Manuelito y José Ramón les disparan en cruz y los dos pajarracos caen al suelo, José Ramón con una estaca larga los arroja a la candela del rancho donde el fuego los consume.

   Una vez que el rancho de los brujos desaparece entre las llamas y solo quedan los restos chamuscados, Manuelito y sus acompañantes regresan a la Hacienda Las Yaguas.

    Lo primero que hace el “Curioso” de la fila de San Jorge es acercarse a las paredes de la casa para ver las garrapatas, no hay ni una, revisa todas las paredes y comprueba que han desaparecido y entonces dice:

__Los brujos murieron, El Diablo los abandonó, lo comprueba la ausencia de garrapatas, ni siquiera el perro tiene, esta mañana estaba “cundío”. Gracias al Poder de Dios y la ayuda de San Bartolomé y San Cipriano. Hay que prenderle sus velas.

Manuelito dice: __Tengo que regresar a Cúa, todavía me falta arreglar la cuenta con los alemanes. Me deben mucho y ahora es que van a saber quien es Manuelito Barco.

Natividad le dice:

 __ ¿Por qué camino se va?

__Me regreso por el camino de Onza, vamos a ver si los perros y los guardias de los alemanes nos van a impedir el paso.

     Manuelito, Natividad y dos peones toman el camino de la hacienda Onza, están bien armados y dispuestos a enfrentarse con los vigilantes. El camino es sombreado de guamos y bucares. Llegan al lindero y se encuentran con el “falso” que tiene una cadena con viejo candado, de un solo tiro Manuelito rompe el candado, abren el “falso” y penetran el camino que atraviesa la hacienda Onza, propiedad de los Hendrich Todos van alerta, lo primero que encuentran son los cinco perros que vienen dispuestos a devorarlos, apenas los ven, cinco disparos casi al unísono y los perros quedan en el camino, sirviendo como comida para zamuro. No hay vigilantes, unos se escondieron en el monte otros se fueron a Cúa a informar de lo que estaba pasando. Manuelito continúa su regreso al pueblo, deja Onza, pasa por Palmira vía La Palma, por el camino real. La ruta más corta.

     Mientras tanto dos vigilantes llegan a la casa comercial de los alemanes, ubicada en la plaza del plan de San José, era uno de los negocios más grande y próspero de la población, había logrado superar las ruinas del terremoto, su actividad comercial era el procesamiento y exportación de café. Importaban de Alemania, las maquinas movidas con fuerza hidráulica para procesar café y trapiches su principal competidor era Manuelito Barto y su familia.

     Los vigilantes le informan a don Otto, el mayor de los hermanos, lo ocurrido con el rancho de los brujos.

     Se reúnen los cuatro hermanos y les pregunta quien había hecho tratos con los hechiceros de la vuelta de los loros.

     Luis, el hermano menor, dice que el habló con Nicanor, el caporal, éste le había dicho que era la mejor forma de salir de Manuelito y le dio licencia para tratar con Apolunio…

__Como tomas una determinación de este tipo sin consultar con nosotros, le dice Otto.

__Si consulto no me autorizan, ustedes no conocen el poder de esos brujos y no creen en ellos.

__El problema Luis es que Manuelito viene en este momento para Cúa con intenciones de enfrentarnos con las armas Ante esa verdad no hay brujo que valga. Somos nosotros los que tenemos que dar la cara, te das cuenta de tu error.

__No podemos huir como unos cobardes, lo vamos a esperar preparados.

__ Ustedes dos y Luis se van a la casa del lado y no hagan nada hasta que yo les ordene. Dice Otto.

     Manuelito llega a Cúa por el paso del río Tuy, entra por el calicanto y sube por la calle Roscio hasta llegar a la plaza donde están las ruinas de la iglesia, que derrumbó el terremoto, allí les dice a sus acompañantes que el sigue solo, su problema con los alemanes lo resuelve sin compañía, no vayan a pensar que les tiene miedo.

   Ya casi todos en el pueblo sabían que Manuelito venía a retar el destino, desde mucho tiempo atrás se decía que Manuelito enfrentaría a los alemanes, era común que en los bares se hablara de una pelea que todavía no había ocurrido, como un hecho consumado, no se sabe quien empezó a contar aquello, pero todos lo tomaban como algo normal en el pueblo donde nada ocurría. Cuando vieron a Manuelito pasar por la plaza sobre su caballo gris, un jugador de billar en el bar de Juan García dijo:

__Llegó el hombre, hoy la “pelona” saca su tarea.

     El chisme, de la presencia de Manuelito se regó como pólvora, ya eran casi las cinco, la tarde estaba clara sin señales de lluvia. Pedro, el mandadero de Don Santana, corrió hasta el negocio de los Hendrich y les gritó: __! Ahí viene el hombre!!!

     Manuelito cruza la esquina del Viento y llega al negocio de Don Pancho Quiroga, se baja del caballo y le dice que le venda una caja de balas para el rifle Winchester, Don Pancho si abrir la boca, le entrega las balas.

__Manuelito le pregunta por la familia, por su salud.

__Don Pancho le responde que todo está bien y le dice:

__Manuelito no era necesario llegar a esto, te están esperando agazapados, ya el “pavoso” de Juan del Carmen está agitado como un zamuro, en la esquina de la plaza, afirma que va a recoger tu cadáver.__ Manuelito, tu solo no puedes con ellos.

__ ¿Cuantos son? __Pregunta

___Creo que seis o siete según dijo Doña Carmen quien pasó y los vio cuando se acomodaban.

__Si tu me autorizas puedo hablar con Otto para resolver esto sin sangre.

__Mire Don Pancho yo le agradezco sus buenas intenciones, sé que usted aprecia a los Barco, __ pero ya esto llegó al llegadero, si yo “reculo” me tengo que ir de este pueblo por cobarde, nadie me va a respetar. Aquí en Cúa si a uno le pierden el respeto es peor que estar muerto, porque hasta los limosneros se pueden burlar de uno en la cara.

__Esto no tiene vuelta atrás, ellos lo saben. Si me matan, yo no me voy solo. Estoy seguro que Luis Fernández, el carpintero, fabricante de urnas tendrá trabajo.

___Cuídate Manuelito.

__Hasta luego Don Pancho.

     Manuelito antes de salir del negocio de Don Pancho Quiroga, carga el rifle, con cierta parsimonia, revisa su treinta y ocho, se acomoda el sombrero y se monta nuevamente en su caballo gris, Toma el centro de la calle del Comercio en dirección a la Plaza del plan de San José, donde lo esperan los alemanes atrincherados en las puertas del negocio y en las ventanas de la casa vecina. Llega a la esquina de la calle del templo nuevo, el sol le da de frente en la cara, a menos una cuadra lo esperan, todas las calles están solas, nadie se atreve a colocarse en la posible línea de fuego. Manuelito está tenso con la mano derecha en el rifle recién cargado, presto a lo que vendría inexorablemente. Con la vista fija en esquina de La Florida.

     Cuando el jinete pasa frente a la casa de los Lugo, a unos 20 metros de la primera ventana, los nervios traicionan al menor de los Hendrich quien apunta con un revolver a Manuelito, se oye el primer disparo, sin que Otto ordene, la bala atraviesa el cuello del caballo, el otro disparo le da en una pierna a Manuelito. Caen el animal y el jinete al empedrado de la calle, La sangre del equino baña el suelo, dando la impresión que caballo y jinete están acribillados. Sin embargo Manuelito se parapeta detrás del cuerpo del caballo agonizante y empieza un tiroteo sin tregua, con su rifle.

     El primer disparo de Manuelito entra por la frente de Luis, el menor de los Hendrich, quien estaba en la ventana más cercana,” no dijo ni pío”, el segundo disparo penetra por el ojo izquierdo de uno de los vigilantes, también cae muerto “en seco” Los alemanes arrecian el ataque con armas de diverso calibre, pero Manuelito solamente tiene hasta ese momento, la herida en la pierna, Caen muertos otros dos hermanos, los cuales estaban a más de 50 metros y otro vigilante herido.

     A los quince minutos, tres alemanes yacen en charcos de sangre dentro de la casa y el negocio de la Florida, un vigilante muerto y otro herido. El único que no ha sufrido con la puntería de Manuelito es Otto, el hermano mayor; quien está desesperando, sin saber que hacer.

     Aparece por la calle del templo nuevo un cura, con su sotana, ondeando una bandera blanca, era el padre Francisco, párroco de Cúa, solicitando una pausa. Los hermanos de Manuelito aprovechan la presencia del cura y se acercan al herido. Don Pancho Quiroga llega a la esquina con el Dr. Rafael Osío y le revisa, solamente tiene la herida de la pierna, la cual no es grave, entra el doctor al negocio de los alemanes y se encuentra con cuatro muertos y un herido que es atendido inmediatamente.

     A Manuelito lo trasladan a la casa de sus familiares en la Cruz Verde para las curaciones. El Jefe Civil y Militar General Rubén Ramos con su secretario se apersona en la casa de los Barco, le dice al herido:

__Esto es una tragedia muy grande, jamás se había visto en este pueblo tamaña barbaridad

__ ¿Usted está claro de las consecuencias de este hecho?

_General Ramos, si no me defiendo me estarían velando este momento, usted puede interrogar a todo el pueblo, me tenían montada una emboscada de siete contra uno.

__Menos mal que tengo buena puntería, me querían masacrar, pero no contaron con mi experiencia de tirador en combate, eso fue lo que me salvó.

__Yo soy un hombre responsable y corro con las consecuencias de mis actos.

__Bueno, apenas pueda caminar y montar, lo tengo que remitir a la cárcel de Ocumare, por ahora queda arrestado en la casa.

__ ¿Qué va hacer con los “Musiues”?

___Hay que velar y enterrar a tres, Otto el único sobreviviente también va preso.

___Te das cuenta que la violencia solo trae desgracias.

___Ese consejo hubiese sido muy bueno para los alemanes Mi general

     Pasado el tiempo Manuelito Barco fue trasladado en calidad de preso común a Ocumare del Tuy, donde estaba la cárcel principal. Su expediente años después, llegó a manos del General Gómez, quien se interesó por lo ocurrido, quiso conocer al corajudo que se enfrentó a siete hombres. Solicita que lo traigan a Caracas.

Lo sacan de la cárcel. y lo conducen a una entrevista con el General .

__ Y vos solito enfrentaste a siete hombres armados y estás vivo.

___Eso es cierto Mi general. Suerte que uno tiene, no me tocaba ese día.

___Cómo le parece, yo pienso que un hombre de sus condiciones no debe estar en la cárcel.

___Me han leído su hoja servicios militares y su expediente y usted es valiente, además su acción con los alemanes fue en defensa propia.

___El problema es el señor cónsul de Alemania, quien tiene buena amistad con mi gobierno y está defendiendo los intereses de sus paisanos.

___Yo aprecio su temple, los hombres “embraguetaos”, ya se acabaron.

___Vamos a mandarlo con un cargo militar, no como preso, para el Amazonas, después que pase la marea, podés regresar al centro. __ ¿Acepta usted? Es un servicio a la causa de la paz.

___Mi General su voluntad es una orden.

___Pues no se hable más del asunto. Ya el General Pérez tiene las instrucciones necesarias.

     Así fue que Manuelito Barto, se incorporó como coronel al servicio de Gómez en el Territorio Amazonas, donde le correspondió combatir al terror de aquellas selvas: Tomás Funes.

Tomado del Libro: Cuentos de ayer, de hoy y de siempre, Leyendas y Consejas de Cúa. Manuel V Monasterios G. año 2011.

ENTREVISTA DEL GENERAL PÁEZ Y DIONISIO CISNEROS EN EL TUY.

Por: Manuel V. Monasterios G.

José Antonio Páez.

     En 1831 el General José Antonio Páez (Presidente de la República)  y el bandido  Dionisio Cisneros (El último Realista)  se entrevistaron  en las cercanías de Ocumare del Tuy.

     La Batalla de Carabobo no significó la desaparición total de la resistencia armada realista en territorio venezolano, en las montañas de la Cadena del Interior al sur de los Valles del Tuy, en los límites con los llanos de Guárico, en los altos de Guatopo, se mantuvo una guerrilla, de más de doscientos bandidos, capitaneados por Dionisio Ramón del Carmen Cisneros Guevara, sargento del “Ejército Español” durante la guerra de Independencia. Entre 1821 y 1832 se dedicó con ferocidad y violencia al pillaje, al secuestro, al cobro de “vacuna de protección” en nombre del Rey Fernando VII, desconociendo al gobierno de Colombia, representado en el Departamento de Venezuela por el General José Antonio Páez.

     La situación de anarquía representó un grave problema para encausar positivamente la producción agropecuaria de los Valles del Tuy, granero y despensa de la capital. Es el mismo General José Antonio Páez en su” Autobiografía”  es quien narra los hechos de este encuentro con Cisneros, el cual resumimos:

     Los hacendados abandonaron los campos tuyeros, la escases de comida en Caracas, especialmente de maíz para la elaboración de arepas, obligó al gobierno a la búsqueda de una solución, el mismo Arzobispo de Caracas Dr. Méndez se queja ante el General Páez de la ausencia del pan de maíz. El Gobierno comisiona al General Felipe Macero, en septiembre de 1830, para que busque en sus madrigueras al bandido Cisneros, éste se escurre por los caminos que solo él conoce, se hace casi imposible someterlo, sin embargo capturaron a un hijo de Cisneros y lo trasladaron a Caracas. El general Páez  considera oportuno llevar adelante un plan distinto para vencer al bandido Cisneros, para lo cual asume una postura de protección y cariño con el muchacho, lo colocó en un colegio, lo vistió, le puso zapatos, lo cual era considerado en aquella época como un ascenso social. El General Páez decía que si le podía poner unos zapatos a Dionisio Cisneros estaba seguro que abandonaría el monte y sus acciones de pillaje guerrillero. Además le sirvió de padrino de Confirmación, con lo cual creaba un vínculo de compadrazgo, el cual era muy respetado por Cisneros quien era un católico ultramontano.

     El General Páez, Presidente de la recién creada Republica de Venezuela, busca las vías conciliatorias para ganarse a Cisneros, quien tenía a Caracas pasando necesidad por la baja producción de comida en el Tuy. Se ve obligado en 1831 a separase de la Presidencia provisionalmente y trasladarse a la hacienda Súcuta, propiedad del Marqués del Toro, instalarse en el lugar cercano a Ocumare, donde llegaban campesinos que sabían dónde estaba Dionisio Cisneros. Organiza grandes saraos donde se toca, se canta y se baila un género musical antecedente del joropo tuyero, denominado “Carrizo”. Se elaboraban sancochos, carne asada y las ya famosas hayacas y lógicamente todo regado con el aguardiente de caña. Así logro que lléguese a Cisneros el mensaje. “El Presidente Páez, el taita, quiere una entrevista para buscar la paz”.

     Es así como se fija la entrevista en el sitio de Lagartijo al sur del rio Tuy, el General Páez llega a estos montes acompañado de dos edecanes y un antiguo lancero llanero que la acompañaba desde 1819. Páez ordena el lancero que anuncie su llegada al jefe de los bandidos, para lo cual tiene que subir a una roca inexpugnable donde se hallaba atrincherado Cisneros con más de doscientos bandidos todos armados con trabucos, pistolas y machetes. Media hora después regresa el lancero y le informa a Páez de la situación altamente peligrosa para su vida, pues Cisneros le había dicho con una sonrisa tenebrosa que sería recibido como se merece.

     Páez asume el reto con sangre fría, sabe que estos seres primitivos, peligrosos, violentos sienten admiración por los hombres valientes, condición indispensable del caudillo de la época, quien en gesto romántico y caballeresco se juega la vida con arrojo para el logro de sus objetivos. Sube la cuesta y llega a un paraje donde de repente del monte salen más de 200 hombres armados, dispuestos a poner fin a la vida del primer lancero del mundo, al enemigo jurado del Su Majestad Don Fernando VII. Al fondo de la espesura aparece la figura de un hombre alto, fornido, con rasgos indígenas en rostro, armado con dos pistolas en el cinto, en la mano una carabina de dos cañones, el cual se dirige al General Páez en los siguientes términos:

_Páez ¿Cómo se atreve a subir hasta aquí?  ¿Qué viene a buscar, lo que no se ha perdido?

El general Páez le responde:

_Vengo sólo a entenderme contigo para poner fin a esta guerra inútil, eres el último realista.

Responde Cisneros:

_Páez, no hay guerra inútil cuando se lucha por Dios y Su Majestad, a quienes soy fiel hasta el final.

_Tu ves, con mis hombres puedo luchar contra tus ejércitos, no les temo. Te he obligado a venir hasta acá y ahora te puedo fusilar en menos de lo canta un gallo, quiero que veas la habilidad de mis hombres con las armas.

     El General Páez confía en su capacidad de mando, sabe perfectamente que el bandido lo somete a una prueba, si flaquea o demuestra debilidad es hombre muerto. Con voz firme Páez ordena algunas maniobras que los hombres ejecutan con marcial precisión, se coloca delante para ordenar una carga de fuego, sabe perfectamente que le pueden fusilar. Cargan las baquetas y en un gesto supremo de locura o heroicidad ordena:

-¡Fuego!-

Cisneros en el momento oportuno hace un gesto y los disparos pasan rosando la cabeza del General Páez.

Cisneros admirado por el gesto de suprema valentía, le dice:

_Lo que no lograron sus ejércitos lo hizo su valor, de hoy en adelante cuenta con un amigo en las buenas y en las malas.

     Fue así como el General Páez regresó a la Capital acompañado de Cisneros, se le dio el grado de coronel de la Republica. Años después le correspondió combatir el “Indio”  Rangel y Ezequiel Zamora, durante la “Revuelta Campesina” de 1846, en las cercanías de Villa de Cura.

     Dionisio Cisneros muchas veces se salía de las normas y la legalidad y volvía a sus andanzas de bandidaje y pillería, afirmaba que su pacto era con el General Páez, no con las leyes de una república en la cual no creía. Cansadas las autoridades  competentes de esas in subordinaciones, se le detuvo y  se le sometió a consejo de guerra en Villa de Cura y fue fusilado.

     Hoy queda el recuerdo de un terco realista, las leyendas y consejas de sus tesoros enterrados en diversos lugares del Tuy.

Fuentes: General José Antonio Páez “Autobiografía” Edición de la revista Bohemia. Caracas 1980.

El Guarapo de Piña

Por: Manuel V. Monasterios G.

Piñas o Ananás.

     Desde la época colonial hasta bien entrado el siglo XX, las bebidas refrescantes favoritas del venezolano eran el agua de tamarindo, el carato de guanábana, el carato de acupe, la chicha de arroz y el guarapo de conchas de piña con papelón. Es indiscutible que el más popular era el guarapo de piña, no había pulpería que no tuviese su frasco bocón lleno de conchas de piñas, de donde se sacaban con un cucharón los vasos de la refrescante bebida. En algunos casos el guarapo se “enfuertaba”, es decir, que alcanzaba algunos grados de alcohol y se degustaba como un modesto vino, más de un muchacho salía  “Sarataco” después de tomarse varios vasos de guarapo de piña.

     La propagación masiva de  los refrescos embotellados y gasificados como la colita roja “Bernoti”, la cola negra “Bidú”, la” Bamby” y la” Dumbo” y finalmente como “crecida de consumo” llegaron la “Pepsi” y la “Coca.Cola” para destronar y sacar hasta de la memoria colectiva el humilde Guarapo de Piña, rey de las bebidas populares por más de 400 años. Como no hubo un químico venezolano que preparara la fórmula industrial del guarapo para embotellarla y venderla masivamente, ni se pensó en la posibilidad de transformarla en franquicia, la otrora famosa bebida quedó relegada y vista como algo propio de gente rústica. Lo que no podía alcanzar la química de colores y sabores impuesta por la comodidad, el mercadeo y la publicidad con refrescos embotellados eran las propiedades del guarapo: Se asegura que es maravilloso como descongestionante hepático, des inflamador, si se toma sin dulce es perfecto para quien quiere rebajar unos kilos demás. Si a éstas cualidades agregamos el incomparable y delicioso sabor, bien vale la pena rescatar y probar ésta ancestral receta.

Piñas Cortadas.

     Es muy simple: Se toman las conchas de una piña y se lavan muy bien con un cepillo, se colocan en un envase grande, se agrega el papelón, de acuerdo al gusto y se le coloca agua  filtrada o hervida, se deja mínimo 24 horas para que tome sabor, si se quiere un poco fuerte se puede dejar 24 horas fuera de la nevera, se cuela y se sirve con hielo picado, las conchas se pueden usar dos o tres veces. Puede usted hacerlo, muy fácil y delicioso, además es muy económico, saludable y es nuestro.

Conchas de Piñas en agua de papelón.

EL PACTO CON EL DIABLO

Por: Manuel Vicente Monasterios G.

     Desde el inicio de los tiempos está presente, en todas las culturas, la lucha entre el bien y el mal. En el imaginario popular la figura del mal adquiere nombre y apellido, la literatura recoge bajo diversas formas la agonía de esa lucha, de los pactos y de las ambiciones. El Dr. Fausto, Mefistófeles, Florentino y el Diablo. Francisco el Hombre, el acordeonero del vallenato que vence en duelo musical al mismo diablo. Desde la Patagonia hasta Norteamérica la tradición y la leyenda se mezclan con las creencias populares.

     Desde el inicio de los tiempos está presente, en todas las culturas, la lucha entre el bien y el mal. En el imaginario popular la figura del mal adquiere nombre y apellido, la literatura recoge bajo diversas formas la agonía de esa lucha, de los pactos y de las ambiciones. El Dr. Fausto, Mefistófeles, Florentino y el Diablo. Francisco el Hombre, el acordeonero del vallenato que vence en duelo musical al mismo diablo. Desde la Patagonia hasta Norteamérica la tradición y la leyenda se mezclan con las creencias populares.

     Don Agustín Martínez tenía 15 días de agonía, luchaba con la muerte, pero fuerzas extrañas impedían a ésta cumplir su cometido, habían momentos en que el moribundo se paraba de la cama y daba órdenes, como era su costumbre, no parecía afectado por ningún mal, por el contrario se veía enérgico, haciendo planes para mejorar los potreros de

     Una de sus haciendas, hablaba con José Manuel García, su jefe de caporales, para que aprovechara el verano y trajera de Calabozo cien reses que le tenía en depósito Don Sebastián Llamozas. Una hora después estaba en cama, sin reconocer a sus familiares, ardiendo en fiebre, gritando que le trajeran al cura y que sacaran de la habitación a ese arriero de sombrero y cobija negra que no lo dejaba tranquilo. Don Agustín en su agonía mantenía una conversación con un personaje que por su vestimenta parecía llanero de los de antes, pues lucía alpargatas, garrasí, mandador y capotera.

     A las 6 de la tarde hace su entrada a la casa de los Martínez el padre Jesús María, con viático y campanillas, anunciando la presencia de la Sagrada Eucaristía, lo conducen a la segunda planta donde estaba el enfermo, apenas llega el sacerdote, los gritos se oyen hasta en la plaza cercana, con un lenguaje indescifrable, solo se podía entender el nombre de su hijo mayor Adán, quien estaba en la capital.

___Tráigame a Adán

___Saquen al arriero.

Esas dos frases en medio de una andanada de insolencias y una lengua desconocida.

     Apenas el padre Jesús María oyó al enfermo dijo: ___Está hablando en latín, por la pronunciación es un latín clásico, el cual no se habla desde hace más de 2000 años.

__Le pregunta a Misia Rosa esposa de Don Agustín, si éste había estudiado en algún seminario de Roma, ya que esa ciudad era el único lugar del mundo donde se estudiaba esa lengua madre, con su primitiva pronunciación.

Misia Rosa responde: ____Que yo sepa no, padre, él nunca ha salido más allá del Apure y al pueblo de Macuto, donde íbamos a temperar, grado de estudio no tiene, porque en su pueblo no había escuela, aunque inteligente si es.

     El cura saca un libro antiguo con cubierta de cuero y empieza su lectura también en latín, el cuerpo de Don Agustín se retuerce en la cama como una soga, los ojos vidriosos, maldiciendo lo más sagrado de la religión Católica, trata de levantarse con violencia para arrancarle el libro al cura, pero éste en medio de oraciones, ordenes e invocaciones lo baña con agua bendita.

     Cae el enfermo en un sopor, su rostro cambia la expresión de ira y dolor por tranquilidad y placidez. El cura continua la lectura en voz alta, utilizando el agua bendita, los oleos y solicita a Misia Rosa que urgentemente alguien llegue a la casa parroquial y le pida a su hermana que le envíe el Cristo del estuche.

     No habían pasado 5 minutos cuando ya estaba en manos del padre Jesús el Cristo solicitado. Era una escultura de plata elaborada en Sevilla durante el período colonial, una verdadera obra de arte de estilo barroco, había pertenecido a Don Bernardo Rodríguez del Toro, primer Marqués, quien la había donado al Oratorio del Valle de Marín.

Mientras el cura reza, José Manuel, el caporal que acompaña a Don Agustín desde muy niño, le dice a Misia Rosa:

___Yo sabía Misia Rosa que este momento tendría que llegar.

___ Nadie juega con candela sin quemarse.

Misia Rosa le pregunta: ___ ¿por qué dices eso José Manuel?___ ¿Tú sabes algo que yo no sé?

___Son cosas que uno de pequeño vio y vivió, pero que la prudencia y el respeto que yo toda mi vida he tenido por Don Agustín, me han obligado a mantener en la más absoluta reserva, pero viendo el sufrimiento del viejo y de ustedes, tengo que referirlo, solo a usted, para que tome las previsiones que juzgue conveniente, recuerde que lo hago en medio de este compromiso, por la debida fidelidad que tengo al único padre que he conocido.

____Hace muchos años cuando Don Agustín trabajaba como arriero mayor de los Llamozas de Calabozo y yo era apenas un niño que acompañaba las puntas de ganado, haciendo de cabrestero, en un sitio de posada conocido como el Loro, cercano al pueblo de San Casimiro, ocurrió un hecho que cambió la vida de Don Agustín.

__ Se reunían los arrieros para “Echar sus cachos”, contaban sus cuentos, las cosas que pasaban por aquellos caminos de Dios, se jugaban grandes sumas de dinero, en gallos, batea, dados y barajas producto de las ventas de ganado. Se montaban uno que otro joropo y también ocurrían lances como el que le pasó a un arriero llanero llamado “Quirpa” en el caserío de Guiripa, donde lo malograron. Porque, dicho sea de paso, la gente de esos montes no quieren a los llaneros, según dicen que los “marrajos” del llano les robamos a sus mujeres.

___Don Agustín, de joven era un hombre muy parrandero, jugador arriesgado, cantador y contrapunteador de los más reconocidos, un día al regresar, cumplida la venta del ganado, traía buena plata y nos “arrochelamos” en El Loro a parrandear, a jugar dado y baraja, teníamos más de 6 días, en ese caserío y Don Agustín había perdido su dinero en el juego y se arriesgó con las ganancias de los Llamozas, creyó que podía recuperarse pero también las perdió. Desesperado, porque quedaría ante sus patronos como un vulgar ladrón, indigno de

     Confianza, se fue a la orilla del río, dispuesto a poner fin a su existencia.__ Son momentos de la vida donde perdemos el camino y solo vemos la muerte como la gran solución.

     Justo en el instante de cometer la locura apareció de la nada un arriero, ataviado con garrasí negro con una cobija negra y alpargatas. Ya Don Agustín le conocía, fue el mismo del contrapunteo de la noche anterior, según los viejos arrieros lo habían visto cantar por los lados de Barinas, hace muchos años, con el catire Florentino Coronado, otros decían que cuidaba un hato por el Cunaviche, en tierras del Dr. Payara. Los más jóvenes afirmaban que era el caporal del hato La Rubiera.

El llanero llegó en el momento en que Don Agustín, desmoralizado, preparaba su 38(S. &W.)

Con voz fuerte le dice el llanero a Don Agustín:

____ No cometas esa pendejada, muchacho, yo te puedo ayudar para que pases este trago amargo.

__ Agustín le preguntó: ___ ¿Cómo?_ Si usted apenas es un arriero cantador de corridos.

___Tenemos que hacer un negocito, muy fácil para ti._ Tú tienes perdido todo en este momento, solo te queda el revólver y la bala, yo te propongo que me vendas tu alma y la de tu hijo mayor, así tendrás el dinero que necesitas para salvar tu honra, pero además tendrás lo tú quieras mientras vivas.

__ ¿Cuál hijo? __Pregunta Don Agustín.

__El que tendrás algún día, __ este negocio se concreta ahora y se resuelve cuando llegue la hora de tu muerte, antes no.

__De todas formas ibas a morir en este instante, te doy la oportunidad de cambiar esa bala por morocotas, sería el mejor negocio de tu vida, tu como llanero tienes que conocer la historia de La Rubiera el hato más productivo del llano, no hay en Guárico, ni en Apure una fundación más rica, ese fue también un negocito que yo hice con el patrón de las orillas del Guariquito. Todavía hoy después de cinco generaciones produce grandes ganancias.

___Como prueba de mi confianza en ti, te digo:

__Camina hasta el pie de aquel bucare, con tu cuchillo abre un hueco hacia las raíces del norte y saca una caja de morocotas y esterlinas para que pagues tus deudas y quedes bien con los Llamozas; de esas morocotas muchas te quedarán sin compromiso, para qué empieces a negociar ganado por tu cuenta.

__ .Nosotros nos encontramos más adelante y finiquitamos nuestro negocio._ Se te abrirán definitivamente las puertas de la fortuna.

__ El carretón de las riquezas pasa solo una vez frente a ti, si lo dejas ir te esperará una vida de pobrezas y humillaciones, Te gusta el juego, yo te garantizo que jamás volverás a perder.__ Tú tienes la palabra.

     Don Agustín, tentado por la propuesta del arriero se dirige hasta el pie del enorme bucare, uno de tantos que daban sombra al cafetal de los hermanos Riobueno y procede a cavar tal como le había indicado el llanero, de pronto apareció una caja de madera labrada con arabescos, de unos 40 por 25 centímetros por unos 30 de profundidad, de color caoba. La saca de la tierra, pero nota que a pesar de las lluvias y el pantano la caja está limpia, como si jamás hubiese estado enterrada, la abre y en su interior hay cantidad de morocotas americanas y libras esterlinas inglesas de puro oro, además hay un pergamino antiguo

     Escrito en latín, con una inscripción: “Grimorium Honorii Magni”, en ese viejo documento estaban las formas y las cláusulas para consolidar la venta o el pacto, con el caporal de La Rubiera. Después de dar ese paso no hay regreso.

     Con la conmoción y el desconcierto del momento Don Agustín ni siquiera cuenta el oro, sino que lo introduce con caja y todo en una capotera. Ve con curiosidad el pergamino pero no entiende el idioma en que está escrito y también lo guarda.

     Regresa a la posada para preparar la partida a Calabozo. Sin decir nada a sus compañeros de los hechos ocurridos.

__Es así Misia Rosa como se inicia el trato de Don Agustín con “El Poderoso de las Tinieblas”.

     Allí empezó su racha de riquezas, buena suerte y abundancia. Jamás perdió en un negocio o en el juego, se libró de la muerte varias veces en eventos peligrosos, si algún cuatrero le robaba un animal ese ladrón moría en forma horrible. El señor de las tinieblas era su principal apoyo.

___Pero José Manuel, __ ¿Quiere decir que el arriero que menciona Agustín en su gravedad es alguien que viene por él?

__Misia Rosa, __ No solo por él, sino también por su hijo mayor el joven Adán.

__Ave María Purísima, ¿Cómo puede ser?

__ ¿Cómo pudo hacer esto Agustín?__ Es mejor la pobreza material que la condenación eterna. ¿Qué culpa tiene Adán de la ambición de su padre, no es justo.

__José Manuel__ Siento que me desmayo, no tengo fuerzas ni para levantar las manos, ayúdame.

     Misia Rosa se apoya del brazo del caporal, no puede respirar, se acomoda en un sillón. La infausta información del trato la colocan al borde de un colapso. Está mareada y sin aliento.

     Mientras tanto el padre Jesús María había terminado los rezos, sudaba copiosamente, con el crucifijo en la mano derecha, temblando le dice a Misia Rosa que necesita hablar con ella a solas, pero al verla en ese estado de postración le indica que descanse un poco que el viene en una hora, pues lo que tiene que informar es urgente y no espera.

     Don Agustín descansa con cierta tranquilidad, el cura regresa a la hora indicada, ya Misia Rosa está más serena, se encierran en una habitación. . _Misia Rosa, la situación es muy grave, aquí están presente las fuerzas del mal. Hoy se apoderan de Don Agustín y no puede morir en paz. Están reclamando una deuda o un pacto. __ ¿Qué sabe usted de esto?

___Misia Rosa llorando le cuenta al padre Jesús que se acaba de enterar por boca del caporal, lo ocurrido años atrás en un cafetal del caserío El Loro.

El cura le manifiesta que la situación es más grave de lo que creía.

___ Debo traer de Caracas al padre Luis, es el único que puede ayudar, maneja el exorcismo en grado máximo, si él no puede, se perderán dos almas.

     Dos días después llegó al pueblo el padre Luis, era un sacerdote de unos 60 años, con una profunda vida espiritual, tenía una gran preparación en el combate con el mal y además tenía poder para conjurar al maligno. Sabiduría adquirida en un viejo monasterio de Hungría. Hacía menos de dos meses en un combate de tres días con sus noches había expulsado al Demonio de una quinta del Paraíso, en Caracas, donde tenía dos meses y los propietarios habían abandonado su casa desesperados por los gritos que oían y un olor nauseabundo que no se quitaba ni anegando la casa con agua colonia.

     Apenas llegó al pueblo el padre Luis, sin quitarse el polvo, subió al segundo piso de la casona de los Martínez e inició el ritual indicado para el caso. El agua bendita, las palmas, las cenizas, los oleos. Tres ayudantes acompañaban al padre Luis, todos preparados y con experiencia para el enfrentamiento con los poderes del mal.

Al comenzar los rezos, Don Agustín empieza a gritar a todo pulmón y entre babazas verdes le dice al cura:

____Tu maldito cabrón, hijo de mala madre otra vez estás tratando de impedir que se cumpla el contrato, no podrás, no hay fuerza que impida la culminación de este negocio. Este necio ya disfrutó de todo lo que ambicionó en su cochina vida, ahora no hay salvación, así lo estipula el Códice MCMLVIII.

__ Tu mal cura, degenerado lo sabes, soy quien manda.

___ Así que puedes agarrar tus rezos, enrollarlos y metértelos donde te quepan.

___Yo soy el poder. El mundo hace lo que yo ordeno, no hay quien se resista a una bolsa repleta de morocotas. Quien va a cambiar oro por rezos. Por el dinero y el poder los hombres venden a sus madres, a sus hijos, a lo que más querido, nada es sagrado ante el oro. Cada día tengo más seguidores, domino hombres y gobiernos: ___ Así fue y así será.

     A pesar de las blasfemias el padre y sus ayudantes continúan con el ritual. A las 6 de la tarde empezó un olor a podrido, era imposible soportar el hedor, se extendió por todas las casas de la cuadra, pasó por la plaza mayor, llegó hasta el cementerio, todos los habitantes abandonaron sus casas y se refugiaron en la Iglesia, fue el único lugar del pueblo a donde no llegó el olor a infierno.

     A las 7 p.m. llegó de Caracas el hijo mayor de Don Agustín, subió a la habitación y se encerró con los curas y su madre, una hora después salió del cuarto con gran palidez en el rostro, su cara reflejaba una profunda angustia, entró a la habitación donde estaba su padre, estuvo solo con él unos 15 minutos, hablaron con tranquilidad, luego bajó, salió a la calle, en el más absoluto silencio se dirigió a la iglesia, asistió a una misa que tres curas celebraban para alejar el mal, todos los feligreses veían a Adán, pero no se atrevían a romper el silencio. Todos sabían lo que estaba por pasar, pero nadie hacía lo que había que hacer para impedir que el destino se cumpliera. Adán regresó a su casa, vencido por el cansancio, se acostó en una hamaca. A las 11 p.m. murió, sin una palabra, sin una queja, un infarto fulminante acabó con la vida de aquel joven. Una hora treinta minutos después de la muerte del hijo mayor, en medio de gritos y maldiciones murió Don Agustín.

     Un ventarrón arrancó de raíz el viejo samán de la plaza, fue el anuncio de aquellas muertes que todos esperaban por más de 50 años.

27 de mayo del 2006 Día de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro.