Historia regional y local del Valle del Tuy

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LAS ETNIAS CARIBE. LOS QUIRIQUIRES

Por: investigaciones TUCUY.

    El origen de los Caribes se ubica en las Guayanas, el norte del Amazonas brasilero, la antropóloga Key Tarble (1885) según estudios etnolingüísticas, las zonas antes señaladas, corresponden a territorios de expansión, incluidas las Antillas (1). Según estudios de Schwerin (1972) propone como origen de los caribes la cordillera oriental del actual territorio de Colombia y expansión las Guayanas, norte brasilero, Amazonas venezolano, las Antillas.

     La Dra. Tarble propone el modelo de expansión Proto-Caribe 3000 años antes de Cristo; no fue una expansión uniforme, se va dando por diversas oleadas, dando origen a tres ramas o sub-grupos lingüísticos caribes: Guayana occidental, Guayana este-oeste y Guyana sur. Las diferencias lingüísticas entre las diversas ramas, permite una comunicación más o menos fluida entre los diversos grupos, con las diferencias propias que impone el medio ambiente, el tiempo y la distancia. Hacia el año 400 A.C. se evidencia la expansión, sobre todo del grupo de  navegantes que siguieron el curso norte, utilizando la vía acuática del Orinoco y los afluentes. Así se van extendiendo por todo el territorio oriental de la actual Venezuela, islas de la costa venezolana, Trinidad, Tobago, incluso las actuales islas Antillas Mayores. Remontando ríos como el actual Guarico, ocupan los valles centrales como el territorio del norte del actual estado Guarico, Sur de Aragua, valles del Tuy, altos Mirandinos, valle de Caracas, Barlovento, costas del litoral Central. Incluso remontando el actual río Apure, Escalante llegan hasta el sur del Lago de Maracaibo y el nor-oriente Colombiano. Hacia el 100 A.C. se introduce el cultivo y la cultura de la Yuca. 

Nativo Caribe Venezolano.

      El proceso de expansión caribe, no fue nada pacífico, esas tierras sobre todo al centro y occidente de Venezuela estaba ocupada por la etnia Arawak, procedentes de occidente, con diferencias lingüísticas, elementos culturales, como el uso del maíz en mayor grado que la yuca, tejidos, cerámicas, petroglifos, organización social. Los Caribes por su cultura nómada tenían un desarrollo inferior, además de la belicosidad que les caracterizaba. Cuando los españoles llegan a este territorio a finales del siglo XV y comienzos del XVI los caribes se habían apoderado de todo el oriente venezolano, de los valles centrales hasta las costas del actual Lago de Valencia, llamado por los Arawak Tacarigua.

     Los conquistadores notaron inmediatamente la diferencia entre los grupos indígenas occidente, los cuales eran más dados al dialogo con la representación jerárquica de un cacique, que habla por toda su tribu o nación y se podía comprometer e incluso aceptar la coexistencia con el blanco. Con otro grupo indígena que tenía una organización social sin jerarquías y los jefes o caciques eran nombrados de acuerdo a las necesidades que se presentaban, un grupo que no aceptaba la presencia de intrusos, que se organizaban en sus curiaras para combatir al español, incluso cuerpo a cuerpo, un grupo étnico que no daba, ni pedía tregua en el combate, dispuestos a vencer o morir. Esta actitud irreductible generó muchos mitos de descalificación del indígena Caribe, para justificar el proceso de exterminio, iniciado apenas el conquistador llegó al territorio  americano

     Los ingleses, franceses y especialmente los holandeses se aprovecharon de las diferencias entre españoles y caribes y empezaron a comerciar con estos últimos, proveyéndolos de armas como cuchillos, lanzas, espadas, incluso arcabuces, les enseñaron la técnica del procesado metalúrgico del hierro, para que fabricaran sus propias armas, lo cual tiene una importancia fundamental, pues los Caribes, por este fenómeno de transculturación, pasaron de un solo envión de la edad de piedra a la edad de los metales.

     Debemos tener claro que el proceso de dispersión del grupo Proto-Caribe, según estudios de Swadesh (1959) duró aproximadamente 37 siglos y a la llegada de los Europeos habían diferentes pueblos de origen caribe, cuya diferenciación fundamental era de origen lingüístico, de las 14 lenguas estudiadas por Swadesh solo la Yupka  Panare son las más divergentes con 34-37% de afinidad. Lo significa que entre los distintos grupos caribes tienen en común hasta un 70% de su vocabulario.

     Veamos la clasificación hecha en el año 1971 por el etnolinguista Girard, quien cataloga 15 subgrupos:

1-CUMANA: Chaimas, Cumanagotos (ésta última desaparecida)

2-MAKIRITARE: Mayongong, Yekwana.

3-PEMÓN: Arekuna, Ingagikó, Kamarakoto, Taulipang, Makushi

4-WAYANA: Wayana, Upurui.

5-WAIWAI: Waiwai, Hixkaryana, Kuxoyana, Parukoto.

6-CARIB: Kariña, Akawayo ?

7-TIRIYÓ: Tiriyó, Carijona, Kumayena, Pauxi, Pianakoto, Saluma, Triometesen, Urukuena, Wama, Hianakotoumaua, Guake.

8-YAWRANA: Yawarama, Mapoyo.

9-APARAI: Aparai.

10-PAUSHIANA: Paushiana, Paravhilana, sapará (Desaparecidas)

11-BONARI: Bonari, Crishana, Yawperí. (Desaparecidas)

12-ARARA: Apiaká, Arará. Pirirí, Yarumá (Desaparecidas)

13-BAIKAIRÓ: Baikirí, nahukhua, Kuikurú

14-MOTILÓN:  Yupka, japrería

15- OPON-CARARE: Panare, Palmela, Pimenteira .

     En nuestro trabajo centramos nuestro interés en el sistema interétnico de la costa norte de Venezuela, presentamos la clasificación de Kaufman, fundamentada en clasificaciones de de Girard de 1971:

RAMA CENTRAL:

KUMANA. (Desaparecida)

YAO: (Desaparecida)

WAYANA

APALAI

MAPOYO, TAMANACU. (Esta última desaparecida)

MAKIRITARE, WAYUMARÁ. (Esta última Desaparecida)

    De acuerdo a estas clasificaciones de la etnia Caribe, por la lengua, dialecto hablado por los diversos grupos pobladores de la región norte costera, podemos inferir, que los grupos Cumanagotos, Chaimas,Palenques y Guiqueríes, estos últimos, de la isla de Margarita y Coche hablaban variantes del KUMANA. Las naciones Karakas, Tekes, Kirikires, Mariches y Tomusos hablan variantes del TAMANAKU, dialectos desaparecidos pero que podemos encontrar en forma muy cercana en los naciones caribes existentes en la actualidad como los Kariñas, Pemones, Ye,Kuanas o Maquiritares, Eñepa o Panare, Wanai,Yavarana y Yupka.

     La etnia caribe sufrió los rigores del proceso de conquista y colonización, aún en la actualidad se encuentra relegada a una minoría en vías de extinción, la transculturización, los mineros ilegales y hasta los traficantes están, aún hoy destruyendo la cultura caribe. Es necesaria una toma de conciencia, no simplemente en lo formal, sino en profundidad, de no ser así nuestros ancestros solo existirán en los libros y los recuerdos.

Bibliografía:

ALAIN FABRE Diccionario  Etnolingüístico y Guía Bibliográfica de los Pueblos Indígenas Suramericanos. CaribeVersión en PDF, digitalizada en el año 2005 y actualizada en junio del 2008.

EL INMENSO TESORO DE DIONISIO CISNEROS ENTERRADO EN LA MAGDALENA (1825 -1833)

Por: Manuel V. Monasterios G.

     La guerra de Independencia había terminado, pero en la zona del Tuy como en otras regiones del país, las guerrillas de pardos, negros libertos, esclavos alzados, indios y zambos seguían sembrando el terror y el pillaje. Uno de estos bandoleros  fue el famoso Dionisio Cisneros, un sargento de las tropas realistas, nacido en Baruta. Comandaba el forajido un grupo guerrillero integrado por unas 200 personas, caracterizados por una violencia patológica, donde el objetivo no solo era robar, saquear haciendas y despojar de todo objeto de valor a los viajeros, arrieros y transeúntes que se atrevían a tomar la vía del llano, sino las perversidades que les hacían a sus pobres victimas, golpeándolas,  violándolas e incluso llegando al crimen. Muchos  fueron los intentos del gobierno de Páez, en esa época Venezuela era  un Departamento de la Gran Colombia. (1825-1830), para someter al  guerrillero, incluso intentando sumarlo al ejercito de la República. Todo fue en vano, Cisneros continuó con sus ataques a las haciendas de la zona. La guarida principal del bandido estaba en los montes de la Fila de La Magdalena, jurisdicción de Cúa, era un sitio custodiado por familiares del bandido,. donde enterraba el producto de sus robos, con el mayor cuidado, para que ninguno de sus guerrilleros supiese el lugar.

     El miedo que producía Cisneros a los hacendados les obligaba a abandonar sus fincas o  buscar la forma de ganarse su amistad, agasajándolo y cancelándole sumas de dinero para que les diera protección y les permitiera trabajar sin sobresaltos. Los obligaba a compartir sus ganancias. Así fue el bandido guerrillero acumulando muchos pesos y onzas de oro. Sin embargo lo que más dinero le generó,  fueron dos asaltos legendarios para época. En julio de 1827, suficientemente informado, se dirigió de Súcuta a los llanos de Altagracia de  Orituco, por las montañas de Quiripital, allí se apodero de más de 72.000 pesos en oro, producto de la Renta del Tabaco.

     El otro asalto famoso lo hizo a un arreo de mulas y burros que venían de las costas del Orinoco, de la región de Caicara, donde un General Elías Acosta tenía varias minas de oro. El general Acosta había acumulado en varios años de trabajo más dos mil kilos de pepitas de oro y cachanos, pero el grave problema que tenía era que no quería venderla a las traficantes y compradores de la zona. Consideraba Acosta que el precio era injusto. Y si tomaba la determinación de sacar la carga de oro por el Orinoco, era seguro que sería asaltado en el Delta. Estratégicamente, fue acumulando el oro poco a poco en Cabruta y lo fue camuflando con un cargamento de pescado salado que cada año debía salir para el Centro, antes de Semana Santa. Llegado el momento, aparentemente el cargamento salió en curiaras por el Orinoco vía Trinidad, para despistar a los ladrones de Guayana, Pero en verdad el oro salió con el pescado salado vía Caracas, pasando por el Tuy. Treinta burros y mulas con cincuenta hombres armados tomaron el camino de recuas, pasaron Las Mercedes del Llano y remontaron por San Rafael para caer por el camino de Cúa, pasando por San Casimiro por ser la vía más segura. Llevaban dos semanas de viaje y pocas leguas faltaban para llegar a Cúa, En las vueltas de la cañafístula los esperaban 150 hombres dirigidos por José Dionisio.

     Para el bandido era un asalto más, no sabía que debajo del pescado venía el oro. Confiados en la seguridad del camino la gente del General Acosta venían desprevenidos y no pudieron defenderse, ni usar las armas La sorpresa fue total, el numero de asaltantes de tres a uno. Los dominaron sin hacer un disparo y los dejaron amarrados a los árboles cercanos al camino, llevándose los burros y mulas, su áurea carga y las armas que traían. Cisneros no sabía que estaba haciendo el mayor asalto en la historia delictiva de Venezuela, hasta que las bandas actuales empezaron a robar blindados y le quitaron el record… La sorpresa del bandolero fue muy grande, no podía creer que debajo del pescado medio podrido y de los quesos llaneros, lo que había era oro de 24 quilates. Para evitar que sus secuaces se dieran cuenta de la existencia de un cargamento disimulado, se lo llevo a lo profundo del monte, con unos 8 hombres de su total confianza y lo enterró, como acostumbra hacer en estos casos, mataba a los enterradores del tesoro para que las almas en pena fueses los guardas de la fortuna bajo tierra. El pescado lo repartió entre sus compinches que lo colocaron en los mercados, con el auxilio de los campesinos.

     Pasado el tiempo Cisneros fue  compadre del General Páez. En un acto de valentía del Presidente, al internarse en las montañas de Súcuta, sin escoltas, para conversar con Cisneros, se lo ganó para la paz. Pero poco después, Cisneros volvió por sus fueros, fue sometido a Consejo de Guerra y fusilado en Villa de Cura.

     El tesoro del bandolero Cisneros, uno de los mayores de la historia, quedo enterrado en algún lugar de la Fila de La Magdalena, algunos buscadores de tesoros se han llevado sus sustos al tratar de encontrar este tesoro: Dos toneladas de oro cochano y más de 100.000 pesos oro, representan una tentación, que bien merece un sustico y un sobresalto. Algunas personas que viven en la zona montañosa, cuentan que   en las noches de verano, cercanas a la Semana Santa, ven luces que se expanden y se cierran. También se oyen  gritos desgarradores pidiendo auxilio. Sobre estos hechos recibí información muy privilegiada, de mi gran amigo Jesús Manuel Reverón Blanco, quien también se sumó, hace muchos años, a los buscadores del tesoro y también paso su trago amargo. Tratando de encontrar el más grande de los tesoros todavía enterrado en la Fila de la Magdalena. También se dice que dejó otros tesoros en Tazón, Charallave y Súcuta.