Historia regional y local del Valle del Tuy

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Rasgos Biográficos del Dr. Francisco Espejo por Manuel Landaeta Rosales

     Este libro del General e historiador Manuel Landaeta Rosales forma parte junto a la obra de Héctor Parra Marques, de las pocas obras amplias que se han escrito acerca de la vida del Benemérito de la patria, el Luciteño Dr. Francisco Silvestre Espejo Caamaño, la misma fue publicada en Caracas a través de la Imprenta Bolívar el año de 1920. 

      Es de profunda importancia la reedición, publicación y difusión de estos materiales  ya que son de las pocas referencias que se han escrito acerca de este prócer independentista y de la patria, este ejemplar ha sido posible digitalizarlo ya que lo hemos tomado en reproducción facsimilar de la Biblioteca virtual de la Universidad de Carolina del Norte, Estados Unidos, y la intensión a sido para que sirva primero en la difusión de este, y segundo como llamado de conciencia a la necesidad de defensa de nuestra memoria histórica, a través de la reedición y publicación  de la misma.

Iván López Calero

Rasgos Biográficos del Dr. Francisco Espejo - Manuel Landaeta Rosales

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Efemérides de los Valles del Tuy (Diciembre)

Por: Iván López Calero.

05/12/1967 – Para ese día es constituido el Distrito Independencia (hoy municipio independencia) al ser separado del distrito Paz Castillo, designando como su capital a Santa Teresa del Tuy, este acto fue realizado por orden de la Asamblea Legislativa del estado Miranda presidida por el Diputado Domingo Morales Torrella, junto a Gonzalo Álvarez presidente de la Junta Comunal y Gustavo Rodríguez Ramos concejal.

Creación del distrito Independencia05-12-1967Firma de las Actas de creación del Distrito Independencia el 05 de diciembre de 1967.

08/12/1951 – Es fundado el Centro Social Cultural “Juan España”, hoy Casa Municipal de la Cultura “Juan España” ubicado en Santa Teresa del Tuy.

10/12/1859 – Se libra la Batalla de Santa Inés, en la cual el ejército Federal liderado por el General Ezequiel Zamora, cueño de nacimiento, derrota al ejército centralista; se considera esta batalla como fundamental en el proceso de la Guerra Federal y como testimonio de las excepcionales cualidades de Zamora como conductor de tropas.

Ezequiel Zamora por Ciro Rivas, 2005Ezequiel Zamora a caballo.

13/12/2013 – Día de las fiestas patronales de Santa Lucía en el Valle del Tuy.

Santa Lucía martirSanta Lucía mártir.

15/12/1858 – Nace en Cúa Cristóbal Rojas, afamado pintor venezolano cuya obra comprende varias etapas artísticas que van desde el claroscuro pasando por el simbolismo, el materialismo, el paisajismo y la figura natural, sus restos reposan en el Panteón Nacional desde el 27 de diciembre de 1958.

Cristóbal RojasCristóbal Rojas Poleo.

17/12/1837 – Ese día llega José Antonio Páez al Valle del Tuy, específicamente a la hacienda del General Castillo-Veitía, en compañía de algunos oficiales entre ellos Felipe Macero. Páez salió a encontrarse con Dionisio Cisneros en  su cantón del Cerro del Lagartijo y como resultado del encuentro se dio fin a las andanzas guerrilleras del Fiel Indio al Rey (Dionisio Cisneros).

22/12/1837 – Muere en Caracas el Ocumareño Lino Gallardo, llamado el Haydn de Venezolano, compositor de canciones patrióticas, director de orquesta y ejecutante del violín, violonchelo y contrabajo. A este destacado músico se le atribuye la creación de la música original del himno nacional de Venezuela. Fue discípulo de Juan Manuel Olivares en la Academia de Música de Caracas que fundó el Padre Sojo en 1784 (Pedro Ramón Palacios y Sojo, tío de Simón Bolívar).

Lino GallardoLino Gallardo.

23/12/1846 –  Es fusilado en la plaza de San Jacinto (hoy Plaza Bolívar de Caracas) Rafael Flores “El Calvareño” guerrillero alzado de la Revolución Popular, oriundo de Caujarito, cantón de Charallave valles del Tuy, según las leyendas, el Calvareño se mantuvo sereno y sin miedo ante el pelotón de fusilamiento.

Guerra Federal

27/12/1958 – Son llevados al panteón nacional los restos del pintor Cueño Cristóbal Rojas Poleo, con motivo de la conmemoración de los cien años de su nacimiento.

Panteón Nacional de VenezuelaPanteón Nacional de Venezuela; Foto Iván López.

La plaza Bolívar de Santa Lucía: Epicentro socio-cultural del pueblo Luciteño

Por: Juan Manuel Carrasco.

     La Plaza Bolívar de Santa Lucía, una de las poblaciones de los Valles del Tuy que aún conserva su aspecto colonial, es el espacio público más importante y resaltante del municipio Paz Castillo del estado Miranda, dado que en ese sitio tienen lugar las diversas actividades socio-culturales que tanto autoridades como ciudadanos tienen a bien ejecutar, alcanzando de ese modo el título de “epicentro” social, cultural, económico y político de esa entidad.

Plaza Bolívar de Santa Lucía del Tuy.Panorámica de la Plaza Bolívar de Santa Lucía del Tuy, Foto de Juan Manuel Carrasco.

Historia

     Hablar de este espacio es remontarse a los inicios mismos de Santa Lucía como pueblo mixto, a partir del año 1750, cuando es gestionada por el presbítero Marcos Reyes Cueto -refundador de esa población- la construcción del templo parroquial de la localidad. Hasta ese momento, el sitio que más adelante sería destinado a la “Plaza Pública y Cementerio” consistía en un promontorio, una baja meseta entre las quebradas El Tigre y Agua Bendita, y que hacía parte de unos terrenos adquiridos por el propio Reyes Cueto para la edificación de la nueva población. En aquellos primeros tiempos, la plaza, llamada “de armas”, era tan solo una cuadra frente a la iglesia, desprovisto de árboles, posiblemente empedrado, con un cementerio colindante en su borde norte, y divididos por una acequia que llevaba el agua del río Guaire hasta los campos cultivados de las haciendas, así como a las casas de las familias más acaudaladas.

     La mitad norte de la actual Plaza Bolívar, como se mencionó más arriba, sirvió de descanso eterno para muchos de los primeros moradores de la Santa Lucía de Reyes Cueto, y perduró en ese lugar desde 1750 hasta 1842, año este último de su mudanza al actual Cementerio Viejo, al norte de esa población.  Como dato curioso, durante las remodelaciones hechas a la plaza en 2006 por el Gobierno Municipal de Paz Castillo, trabajadores que excavaban las bases para el pedestal de la estatua de El Libertador en el centro de la mitad norte de la plaza, hallaron varios restos humanos, huesos y cráneos que se pulverizaron al tratar de sacarlos.

     A partir de 1842, y después de haber retirado los restos de los sepultados en el antiguo cementerio, la plaza Bolívar fue ensanchada, es decir: el espacio ya no se limitaría a una cuadra, sino que abarcaría el espacio del viejo cementerio, formando, en vez de un cuadrado, un rectángulo. La acequia sigue en su lugar, pero ya no divide visualmente la plaza, tomando la forma “alargada” que tiene hoy en día..

Escenario de honra y muerte

     La plaza Bolívar Luciteña no estuvo lejos de los acontecimientos históricos del pasado venezolano, y se conocen al menos dos hechos de cierta relevancia cuyos testigos fueron las esquinas de ese espacio público. El primero, acaecido en junio de 1821, cuando el victorioso general José Francisco Bermúdez, luego de vencer en la Batalla de Altos de Macuto, y haciendo uso de la gallardía propia del estamento militar de la época, rinde honores y funerales militares en esta plaza a su contrincante español, general Lucas González, muerto en esa batalla. Su cuerpo está aún sepultado bajo los arcos de la iglesia parroquial Luciteña.

     El segundo hecho acaecido en los espacios de la referida plaza, más lamentable, fue la masacre realizada en el antiguo Cuartel Militar (hoy sede del Banco Occidental de Descuento de Santa Lucía) de un total de 19 efectivos militares, en 1822, a manos de las hordas del sanguinario bandolero Dionisio Cisneros. La historia cuenta que Cisneros emboscó de noche a los soldados, un total de 20, los cuales a su vez lo esperaban según un plan para capturarlo. El bandolero pudo hacerse con el cuartel y todo el parque militar, mandando luego a pasar por las armas a 19 soldados, salvándose sólo uno, según la leyenda, porque sabía tocar el redoblante. Los condenados, luego de ser fusilados frente a la plaza, fueron cargados hasta un lugar, hoy en día desconocido, siendo luego “alanceados” y destrozados los cuerpos a bayonetazos, y según dice la leyenda, “la sangre corrió hasta llegar detrás de la iglesia”.

Árboles centenarios

     La Plaza Bolívar Luciteña, hoy en día, luce en sus jardines, además de cuatro hermosas fuentes -que lamentablemente funcionan sólo durante las fiestas patronales- un techo vegetal formado por la unión de árboles de diferentes especies (en su mayoría árboles de mamón), cuyas características son las de ser “siempre verdes”. Alberga también plantas ornamentales y coloridas, así como un ejemplar del “Roso Blanco”, árbol emblemático del Estado Miranda, y un araguaney que florece entre marzo y mayo.

     Esta “alameda”, como era conocida en épocas pretéritas, fue creada entre los años 1872 y 1876, según los libros de actas del Concejo Municipal de esos años, por orden de los concejales de la época, basándose en la moda del momento para los espacios públicos, influenciada por el “afrancesamiento” traído al país por el “Ilustre Americano”, Antonio Guzmán Blanco. Durante muchos años fue centro de esta plaza un busto de El Libertador, colocado sobre una columna de apariencia clásica, otorgándole un aspecto afrancesado, por lo que se deduce que dicho busto fue colocado en época Guzmancista. Hoy, sobre un pedestal de concreto recubierto por mármol gris oscuro, una estatua de Bolívar con la espada desenvainada mira desde sus alturas a la sociedad Luciteña, sin que ésta se dé cuenta de que él está allí aún.

PLAZA EN PELIGRO

     Muchos de los que aún aprecian a esta población, sus calles y especialmente su Plaza Bolívar -una de las más hermosas de los Valles del Tuy-, en donde las familias Luciteñas se sientan en las tardes con sus hijos y amigos para distraerse o descansar, ven con preocupación cómo estos espacios son poco a poco destruidos por el mal uso que ciertas personan le dan, y ante la mirada pasiva de las autoridades. Inconsciencia, irrespeto, uso de bicicletas, patines y patinetas, alcohólicos, vándalos, colocación de afiches y demás actividades destructivas, tienden a quitarle a este espacio la virtud de ser el lugar por excelencia para el encuentro social y cultural de Luciteños y Luciteñas.

EFEMÉRIDES DEL VALLE DEL TUY (FEBRERO).

Por: Iván López.

01/02/1817 – Nació en Cúa el General Ezequiel Zamora Correa, Máximo líder de la Federación Venezolana en 1859, estratega y militar Venezolano, El Valiente Ciudadano, El General del Pueblo Soberano.

Ezequiel Zamora - copiaGeneralísimo Ezequiel Zamora Correa.

01/02/2007 – Inauguración del Museo Casa Natal del General Ezequiel Zamora en Cúa, en el marco de la Celebración del 190 aniversario del Natalicio del prócer Federal.

Detalle Alero Pasillo Principal de Casa Zamora

Detalle del Pasillo Principal de la Casa Natal de Ezequiel Zamora en Cúa, Estado Miranda.

04/02/1891 – Nacimiento de Andrés Barrios en la población de Siquire, Santa Lucía del Tuy, afamado curandero de Santa Teresa del Tuy por más 4 décadas, logró sanar a reconocidas figuras Venezolanas.

andres-dionisio-barrios-iiAndrés Dionisio Barrios, el iluminado de Santa Teresa del Tuy.

07/02/1693 –  Auto de creación de la Parroquia, San Diego de Alcalá, Firmado por el Obispo Don Diego de Baños y Sotomayor.

Feligreses entrando al templo de Sandiego de Álcala, Fiestas Patronales de Ocumare del Tuy 26 de Noviembre del año de 1927Feligreses entrando al templo de Sandiego de Álcala, Fiestas Patronales de Ocumare del Tuy 26 de Noviembre del año de 1927.

11/02/1814 – Masacre en Ocumare del Tuy por las hordas comandadas por Francisco Rosete.

Comandante Francisco RoseteFrancisco Rosete.

11/02/2003 – Muere en Caracas Francisco de Paula Prim, conocido como Pancho Prim, Cantautor y compositor de JOROPO TUYERO, nacido en la comunidad de Mume, Cúa, Estado Miranda.

Francisco de Paula Prin (Pancho Prin)Francisco de Paula Prin (Pancho Prin).

14/02/1891 – Decreto de creación del “Distrito Paz Castillo” por la Asamblea legislativa del Estado Miranda, compuesto por dos municipios: Santa Lucía y Santa Teresa.

Monumento a Santa LucíaMonumento a la Virgen de Santa Lucía, en Santa Lucía, Estado Miranda, Venezuela.

17/02/  (Fecha Movible) 

Desde el 11 de marzo de 1941 cuando hizo su aparición por primera vez la escolta de los indios Coromotanos,  misma que con el correr del tiempo se ha convertido en patrimonio Cultural religioso de Ocumare del Tuy. Esta peregrinación se realiza en honor a la Patrona de Venezuela, La Virgen de Coromoto, la cual se lleva a cabo el siguiente domingo después del miércoles de ceniza,  al inicio de la cuaresma, ésta manifestación fue proyectada y organizada por el padre Monseñor Pérez de León sacerdote de la parroquia San Diego de Alcalá  de Ocumare del Tuy. 

Fotografía archivo de la familia Abreu Rodríguez, se observa al fallecido cacique Jesús Tereso Sánchez en su caballo, en la calle MirandaIndios Coromotanos, en la calle Miranda de Ocumare del Tuy.

20/02/1814 – Batalla de Charallave enfrentamiento de las hordas de Francisco Rosete y las Tropas comandadas por José Félix Ribas. 

General José Félix Ribas.General José Félix Ribas.

21/02/1997 –  Se estrena el Himno del Municipio Independencia de letra y Música del Profesor Pedro Gerardo Suárez.

Escudo del Municipio Independencia

Escudo del Municipio Independencia, Santa Tersa del Tuy, Estado Miranda, Venezuela.

LA BURRIQUITA DEL MUNICIPIO INDEPENDENCIA.

Por: Ruth Conde.

     “Un señor que vendía raspados, de nombre Ángel Ibarra y apodado Quierequiere comenzó a bailar burra todo los ocho de octubre”, con motivo del día de la patrona, fecha que se cambio cuando se hizo un pequeño ajuste en el candelario mariano, todo esto comenzó en el año 1888 cuando tenia 20 años de edad aproximadamente, este señor formó parte importante del acervo cultural del municipio independencia además fue fundador de la  parranda de San Juan y Tamborero. Este bailaba con una guitarra hecha de una lata de aceite, Bailó la burra hasta los 70 años cuando producto de los años no pudo seguir bailando, sin embargo el señor Ángel preparó a la persona que le dio continuidad a esta tradición.

Edgar José Peña Rodríguez.

     Edgar José Peña Rodríguez nació el 25 de abril en San Agustín del Sur y lo trajeron a los ocho meses de nacido a Santa Teresa del Tuy, desdé niño se vio rodeado por la cultura ya que es promesero de los Diablos Danzante de Yare, Tamborero y el asistente del señor Ángel Ibarra, siempre veía como se arreglaba y los pasos de cómo danzaba con la burra, cuando tenía 12 años el señor Quierequiere producto de la vejez le cedió a él para que asumiera tal compromiso, desde entonces baila la burriquita y una sola vez no la pudo  bailar producto de estar enfermo, ha bailado en diferentes partes del país, la burra tiene su propia canción que es música y letra del desaparecido Gerauld Sánchez el cual narra la historia de esta burra.

     Dice con profunda nostalgia que ahora es cuando se le ha dado importancia a la cultura popular y en especial a la burra de este pueblo, ya que no había sido tomada en cuenta como en los municipios Paz Castillo y  Pedro Gual, confiesa que en su vida a sido entrevistado tres veces, la primera por el Instituto de Patrimonio Cultural de Miranda donde por primera vez escribieron sobre él y gracias a esa entrevista todo el mundo conoció la historia de la burra de Santa Teresa, la segunda vez una investigación realizada por la profesora Ruth Conde  para hacer una crónica de la burra en el municipio Independencia.

     Ha participado en infinidades de eventos culturales pero recuerda con mucha nostalgia el homenaje al pelotero Cesar Tovar, invitado por Pompeyo Davalillo, además de una fiesta en Achaguas donde compartió tarima con Reinaldo Armas y Francisco Pacheco.

     Una anécdota, la cual lo marco y lo motivó a seguir bailando Burra, fue con el desaparecido Julián Antonio Marín de Cúpira del municipio Pedro Gual, en un evento cultural en ese municipio, llevó su burra y el señor Julián le pregunto ¿que hacia el con esas burra? y él le respondio que era la burra de Santa Teresa del Tuy y él le dijo que bailara  para ver si era verdad, así lo hizo y Julián lo felicitó cuando le vio ejecutar su peculiar estilo.

     Entre risa confiesa que su burra tiene dos jefas o asistentes ya que recuerda los consejos de Quierequiere que le decía que tenía que tener a alguien que lo acompañe y conozca los secretos de la tradición, estas personas son la señora Mercedes  de Cerrada y la Prof. Ruth Conde, ya que ellas se encargan una de retocar la ropa de la burra  y la otra de difundir la historia de la misma.

     Confiesa que nunca ha participado en una burrada, pero que conoce por escritos, reportajes y en persona a las otras burras, Posee un recuerdo especial de Quierequiere un “Mapire” que fue de él donde metía una botella de aguardiente con malaquita, el cual se echaba en la pierna para aguantar la faena.

     El 8 de octubre del 2010 con motivo de los 50 años de tradición y en el marco de las fiestas patronales de Santa Teresa del Tuy  se realizó el I encuentro de burriquitas donde participaron los 23 municipios del estado Miranda.

EDGAR PEÑA ES PATRIMONIO CULTURAL DEL ESTADO MIRANDA.

Los Canarios en Los Valles del Tuy (1670 – 1810)

Subido Por: Iván López.

Vista de Santa Lucia y Los Valles del Tuy, desde el Cerro San Ramón, Municipio Paz Castillo, Foto de Juan Manuel Carrasco Davila, año 2012.

LOS VALLES DEL TUY.

     Los valles comprendidos en el Tuy Medio y Alto se convierten en el centro de la expansión cacaotera desde fi­nes del s. XVII, con la mano de obra esclava como su fuerza de trabajo esencial. Son tierras que no superan los 1.200 m. con elevadas temperaturas y pluviosidad, aunque su escasez durante la seca hace necesario el regadío para incrementar sus cultivos. En los 80 del XVII todavía hegemonizaba la producción la región costera de Aragua, Valencia y Cara­cas. En la primera década del XVIII, después de varias de intensa plantación, ya había más árboles en el Tuy. Suelo abundante, alta pluviosidad e irrigación proporcionan cosechas de hasta 25 y 30 fanegas. En 1720 producen el 60% del cacao de la provincia y en 1744 superan sus tres cuartas partes.

     El Alto Tuy se vertebró como el eje esencial del boom del cacao desde 1680. Entre 1684 y 1744 el incremento de los árboles se mantuvo imparable, una media de 75.000 por año. Se pasa de cerca de un millón en 1720 a uno y medio en 1744, sólo superado por Barlovento, que se ha­llaba en plena época de roturación. Mientras que el Bajo Tuy era un área alejada con tierras cuya propiedad dio lu­gar a constantes pleitos entre inmigrantes y hacendados, el Alto estaba hegemonizado por la oligarquía mantuana, al haberse puesto en explotación en los últimos años del XVII y primeras décadas del XVIII, un período que se co­rresponde con los de los asientos francés e inglés. Mientras que la primera parroquia del Bajo Tuy es de 1727, la mayor intensidad plantadora en el Alto coincide con la etapa do- rada del monopolio británico, en la que la venta de esclavos pasa de 100 anuales entre 1715-28 a 350 entre 1729-39. La   se manifiesta incapaz de suministrarlos. Sólo 350 son vendidos legalmente entre ese año y 1784.

     Por esas fechas la oligarquía mantuana ya se había he­cho con la propiedad de las haciendas cacaoteras más fér­tiles, irrigadas y accesibles en los Valles del Tuy y con un número relativamente elevado de esclavos. Las del Alto Tuy poseían 2.000 árboles más que en Barlovento. La ventaja con las de no acomodados era todavía más ostensible, pues tenían una media en 1744 de 1.000 menos que en 1720. Mientras que las mantuanas tenían en 1720 de un 20 a un 40% más que las modestas, en 1744 la diferencia se había incrementado desde un 50 a un 70%’. Un enriquecimiento que explica sus inversiones en plantaciones y esclavos en esas dos décadas.

      En 1720 los Valles poseían un total de 813.700 árboles en una extensión de 20.342 fanegadas y media. En el padrón de Olavarriaga, su concentración en la élite. De los inmigrantes sólo es destacable el caso excepcional de Bernardo del Toro, que posee 524 fanegadas y 21.700 cacaoteros. Sólo figuran 5 que van desde los 2.000 árboles y 50 fs del grancanario An­tonio Robles Villafañe, a los 8.000 y 200 de Antonio Sosa y las 125 del guíense Salvador Mederos. Con mucho, el mayor hacendado es Pedro de Ponte con 1.250 y 50.000 árboles2.

     El lagunero Juan Francisco La Mar y el orotavense Sebastián de Castro Acevedo son de la segunda mitad del XVII y fueron en sus comienzos mercaderes. La Mar tuvo tres matrimonios, el primero con una lagunera y el tercero con la criolla María Candelaria, cuya hija Feliciana fue su único descendiente que llegó a la edad adulta. En este últi­mo le dieron en dote 2.000 árboles y una fanegada de tierra. Poseía 14 compradas a los herederos del tesorero Fernando Aguado. Tenía sembrados 5.700 de los cuales 1.130 estaban recién plantados. Era dueño de 14 esclavos. Castro se había trasladado con anterioridad a 1670, pues contrae matrimo­nio con María Díaz de Andrade en 1665, con la que tuvo 5 hijos. Aportaron al matrimonio 3.000 y 2.500 pesos. Poseía dos haciendas a orillas del Tuy, a una y otra banda, en las que tenía hasta 24.000 árboles y unas tierras en la Quebrada Uricuru. Estaban muy gravadas, pues tenía que hacer frente a 4.570 pesos de capellanía. Su único hijo varón, Sebastián, poseía 200 fanegadas con 12.000 árboles. Sus herencias se terminan difuminando en la década de los cincuenta3. En la siguiente generación su acceso a la propiedad se torna difícil. Comúnmente se obtendrá a través del comercio y la compra de propiedades gravadas, como ocurre con el tinerfeño José Antonio García Albersa. Era mercader y propietario de una arboleda de cacao con 52 de esclavos, cargada con un censo de 4.000 pesos4. Los más habituales son mayordomos, co­mo el tinerfeño José Antonio Viera5.

Vista de Los Valles del Tuy, desde el Cerro San Ramón, Municipio Paz Castillo, Foto de Juan Manuel Carrasco Davila, año 2012.

 Santa Lucía y Ocumare del Tuy

      En los Valles del Tuy, Santa Lucía de Paraiguán y la Sabana de Ocumare son las localidades de mayor entidad. Santa Lucía, con 3.382 habitantes en 1810, era un anti­guo pueblo de indios. No tuvo verdadero desarrollo hasta mediados del s. XVIII gracias al presbítero Marcos Reyes. En 1749 donó el territorio para fundarlo, una hacienda de cacao para mantener la iglesia y dos o tres leguas de tierra para uso colectivo, «de manera que cualquier pobre tiene derecho para ocupar este pueblo, y se le señala cuadra o terreno por este cura para construir su casa y se le dan tierras para seis almudes de sembradura, y finalmente siembra las tierras que quiere». Este legado permitió el asentamiento de canarios, lo que explica que hubiese en él en 1784 entre los 2.207 habitantes 308 blancos, 538 indios, 287 pardos, 290 negros y 784 esclavos. No obstante la propiedad estaba mal repartida, ya que las 47 haciendas de cacao «las poseen los ricos»6. Su justificación la enunció en un texto de 1749, en el que se muestra partidario del trabajo libre. Los hacenda­dos convenían en la necesidad de jornaleros libres, «ya por­que las más de las haciendas no tienen suficientes esclavos o ya porque todas necesitan libres para casos urgentes de una acequias nueva, de una ruina de un cerro, una roza, estan­cadas, desechar una sublevación de esclavos, una muerte, guardas para los caminos, cimarrones y ladrones»7.

     Con anterioridad a esas fechas los canarios de los que tenemos referencias se limitan a un grupo de hacenda­dos medios, como el orotavense Juan Carrasco y Llarena, quien, como cuñado del capitán general Bethencourt y Castro, jugó un papel significativo en su gobernación. De procedencia aristocrática, enlazó en 1713 con una dama de la oligarquía, Ana Nicolasa, hija del contador Gabriel de Rada, con la que tuvo 7 hijos. Compró una arboleda de cacao con algunos esclavos en Santa Lucía, que completó con la heredada por su mujer. Administró también la de la hermana de su mujer. Tuvo cuentas con otro hacendado de Santa Lucía, el palmero Domingo Pérez Volcán. Este último, el victoriero Andrés Pérez de la Peña y el palmero Manuel Fernández Romero completan la nómina de ha­cendados canarios del lugar. Volcán y Fernández Romero, primos, son exponentes de dos familias palmeras emigran­tes con mercaderes y hacendados en Cuba y Venezuela. El piloto José Fernández Romero participó en la fundación de Montevideo8. Los mayores hacendados isleños eran los tacoronteros Domingo Velázquez y José Hernández Sanabria, suegro y yerno. Poseían 40.000 árboles y 51 esclavos en una hacienda conjunta9. Entre los menos acomodados sólo tenemos el casamiento en 1791 con una hija de mestiza e indio del grancanario Cristóbal Marrero, con un herma­no y un sobrino residentes en el lugar10.

     En el último tercio del siglo XVIII, con la decadencia cacaotera y la expansión de la caña, el añil y más tarde del café, crean compañías para arrendar tierras o trabajar co­mo mayordomos. Junto con ellos se suman cultivadores de pequeños conucos y algún que otro pulpero o vendedor ambulante como Juan Bautista Padrón. Entre los mayor­domos el tagananero Salvador de Sosa, soltero, enterrado por su pobreza con mortaja blanca, cuyos bienes se limitan a dos cochinos, 8 cargas de maíz en mazorca, una muía y 45 pesos de la venta de 9 cerdos. Servía en la hacienda de cacao de Toribio Espinosa en Zuapire por 250 pesos anuales11. Varios son los conuqueros que cultivan pequeñas suertes de terreno en el tránsito de los siglos XVIII al XIX12. Dos herreños, Juan y Diego Hernández Quintero crean una compañía con 5.624 pesos de una hacienda de café en los Manches en terrenos de la mujer de Juan. Después arrenda­ron por 3 años en Santa Lucía una de añil a la que agregaron 5 tablones cuya planta compraron en el mismo valle, en la que invirtieron 1.145. Su «trabajo y cultivo se hace a costa de jornal que se paga a peones libres»13

     Ocumare del Tuy era el mayor de los pueblos del Al­to Tuy. Fundado en 1683, con 4.692 habitantes en 1810 proveía de servicios comerciales, administrativos y religio­sos a las haciendas de su zona. Aunque fue eminentemente esclavista, sin embargo residieron pequeños cultivadores, pulperos y vendedores ambulantes inmigrados. Esa nume­rosa colonia explica que las advocaciones y patronato de su parroquia residan en San Diego de Alcalá y la Virgen de Candelaria. En su nicho principal estaba esta Virgen y sobre ella un cuadro de San Diego. Como recoge Martí, alternati­vamente sufragaban una misa los sábados a La Candelaria y Altagracia los canarios y los mulatos, «poniendo ellos la cera, pagando los músicos y cantores» y un peso a quien la canta». En 1783 tenía 53 hacendados, todos de cacao, excepto uno que poseía un trapiche14. Su tráfico atrae a mercaderes como el tinerfeño Antonio Gómez, que contrae matrimonio en 1805 con la natural de Ocumare, Jacinta Rolo, hija de los tinerfeños Francisco Rolo y Teresa Barrero15.

    Una de sus familias más significativas eran los Gonzá­lez Barrios de Tamaimo (Santiago del Teide), tres herma­nos (Salvador, Bartolomé y Juan) y dos sobrinos (Agustín y Juan José). Contrajeron nupcias en Venezuela con hijas de isleñas. Bartolomé compra a plazos allí en Ocumarito una hacienda de cacao de 8.000 árboles, de la que debía toda­vía más de mil pesos al testar en 1770. Tenía 15 esclavos, de los que 5 eran mujeres. Su hermano Salvador retorna a su pueblo de origen, donde vuelve a casarse con Francisca Gorrín. Invierte 30.000 pesos en distintas propiedades y se convierte en un hacendado medio. No obstante la familia mantuvo mancomunada la hacienda incluso con posterio­ridad a la independencia16. Otros propietarios medios reci­ben sus precarias plantaciones por herencia de sus esposas, como el grancanario Jerónimo Medina, que testa en 1778, y de Sebastián García que lo hace en 178617.

     Antonio y José Saravia son grandes hacendados aroneses en Ocumare. Emigrados en 1791 hacen una conside­rable fortuna a través de compañías y arrendamientos de trapiches y haciendas. Antonio enlaza con una hija del mar­qués del Toro, Petronila del Toro, aunque no tienen suce­sión. Mueren asesinados en la guerra de independencia. Se hace cargo de su hacienda su sobrino Diego. Contaba con oratorio, con 76 esclavos y con 40.000 matas de cacao18.

     No todos los canarios eran hacendados, sólo que es más difícil acceder a ellos. Cultivaban conucos en tierras ajenas, como los santacruceros Antonio y María Bernarda Pérez con 9 hijos, de los que 7 murieron parvulitos y sus cuñados Antonio y Manuela Pérez. Bernarda sólo tenía  «una casita de paja sin suelo en el pueblo de Ocumare con los trastos que son una cama de barandilla, un cancel, 7 sillas de suela, 4 vasos y una limeta de cristal»19

Vista de Cúa y los Valles del Tuy, desde el Mirador de Sabana de piedras Vía a la Magdalena, Foto de Iván López año 2008.

San Francisco de Yare, Tácata y otros del Tuy alto.

     San Francisco de Yare es una pequeña localidad esclavista. De sus 1299 habitantes 850 son esclavos en 1783. En 1800 la proporción sigue siendo similar, sólo 74 blancos y 1659 esclavos e indios para un total de 1733. Los isleños son pequeños  o medianos  propietarios, pulperos o mayordomos. Predomina el cacao, aunque se introducen paulatinamente la caña, el añil y el café. Treinta eran sus hacendados en 1783. Entre ellos el santiaguero Juan Cartaya, casado con la mulata María Rita Moreno. Poseía una hacienda de añil en el sitio de Combito. Había sido diezmero, como su pariente y paisano Juan González Trujillo, casado y sin hijos. Tenía cuentas con su sobrino José Trujillo, pero no poseía más que una casa de Bajareque. Su paisano Bernardo Martel, casado con una hija de isleños, María del Carmen Mirabal y con 4 hijos, trabajaba en una pulpería con su paisano Rosalío Gómez a la que había aportado 600 pesos. Reconoce a Lucía como hija suya y era deudor de 300 pesos a uno de  los mayores mercaderes y hacendados de La Victoria, el granadillero Juan de la Cruz Mena. Encomienda a su hijo Ricardo a su paisano Feliciano Borgespara que lo eduque y críe como hijo como hijo «por la mucha confianza que tengo de él»20

     Son tres de los hacendados  el tinerfeño Juan Díaz de Ávila, el grancanario Juan Antonio Moreno y el lanzaroteño de Yaiza Francisco Saavedra, pero lo son en el último tercio del s. XVIII, cuando por cargas, subdivisiones y quiebras por deterioro y baja rentabilidad se subastan las mantuanas21.

     Tácata es un pueblo construido sobre cerros con arboledas y terrenos en los que se cultiva maíz, yuca y plátanos. Aunque cuenta con propiedades de hacendados, la tierra está más repartida, lo que explica que en un total de 1425 habitantes hubiera 146 blancos, 553 indios, 308 pardos, 44 negros y 374 esclavos. En la primera mitad del XVIII viven allí el granadillero Francisco Pérez Bello y el silense Simón González Mendoza, casados con hijas de isleños. El primero, diezmero, con 12 hijos, de los que eran adultos, poseía una hacienda de cacao gravada con 3750 pesos y un trapiche en Iscaragua. El silense tenía 3 hijos adultos. A las 2 hembras las casó con paisanos. A Lucía con Juan Manuel Núñez de Aguiar, dedicado a la cría del ganado y a María Simeona con Miguel Antonio Carrasco. Este regentaba con él el trapiche arrendado en Guare al regidor José Félix Arteaga. Por su administración y trabajo se llevaba un tercio de los beneficios22.

     En el último tercio del XVIII se encuentran parientes procedentes o ligados por la sangre con Fuerteventura. Se trata del majorero de Pájara Juan Vera Trujillo, soltero, con un hermano y un sobrino en la Sabana de Ocumare; Luis Rodríguez Vera Trujillo y su hijo Francisco y de su sobrino, el guimarero José Antonio Sánchez Castro y su mujer la natural de Tuineje Sebastiana Morales23.

     Próxima a Ocumare, Santa Teresa es una localidad esclavista, aunque el buenavistero Pedro Martin León, que testó en 1770, hubiera donado tierras a su iglesia y atrajera gracias a ellas personas libres. Se había obligado a construir la fábrica de su parroquia y varias capellanías por 2.500 pesos de principal. Poseía dos haciendas, una en las vegas del Guaire y otra en la del Tuy de 13.800 sobre la que estaba pleiteando con Bartolomé del Castillo. Era dueño de 33 esclavos. Había dejado a Santa Teresa las tierras de Covalito y de la Cruz. Su mayordomo era el tinerfeño Santiago Álvarez, más tarde establecido en Panaquire24. En 1783 Santa Teresa tenía 435 esclavos y 131 indios para un total de 854. En 1800 el número de blancos se ha incrementado sensiblemente. De 1909 eran 392, los indios eran 224, los pardos 236, los negros 271 y los esclavos 786. En el último tercio del s. XVIII se asientan los naturales de Teguise, Antonio Agustín Cuadro y María Josefa Rodríguez, casados allí en 1806. María se había trasladado con sus padres, que en ejercicio de la patria potestad le da licencia25.

Vista de los Valles del Tuy hacia Charalleve , desde la Magdalena, Foto de Iván López, año 2008.

     Charallave, anexo a la Guaira de Paracotos, es transicional hacia los Valles del Tuy. Construido sobre un Cerro, tiene buenas siembras de maíz, aunque sus habitantes, en opinión de Martí son pobres «porque no quieren trabajar», aunque no serían ricos si lo hiciesen «porque no tienen mulas ni caballos para transportar el maíz a Caracas». Conservaba en 1783 tierras de indios. Eso explica que lo habitasen en ese año 455, mientras que el conjunto de españoles fuera de 363. 26. En su matricula de 1800 para un total de 1.454 personas había 649 blancos, 44 indios, 162 pardos, 146 negros y tan sólo 48 esclavos. A juzgar por el número de blancos, es probable que hubiera isleños o de descendientes procedentes de los colindantes Altos del Valle de Caracas. Sin embargo, solo tenemos referencias del orotavense Antonio Felipe Machín, que se entierra con mortaja blanca en su iglesia. Casado en Arico y con 4 hijos, no se acuerda de la última «por haber quedado mi mujer fecunda a mi partida». Era Constructor de acequias en el Tuy27.

      En sus proximidades se encuentra Marín o Cúa, pueblo esclavista por excelencia, con una gran hacienda del marqués del Toro. En 1783 con una feligresía de 1.531 vecinos, tenía, 1.038 esclavos. En 1800 seguía presentando un panorama similar. Para un total de 2.555 habitantes, 1.238 son esclavos. Los blancos son 213, los indios 200, los pardos 510 y los negros libres 240. Bernabé de Acosta tiene una pequeña hacienda con animales. De su matrimonio con una criolla tiene una hija adulta, desposada con su paisano Juan Ángel González Bello, pulpero en compañía de Blas de León. Tiene una pequeña hacienda con algunos animales. El grancanario Francisco Martín, con 5 hijos con Juana Francisca González, es mayordomo del marqués del Toro. Le sirve como arriero su paisano Blas de León. Su albacea es el santiaguero Juan González de Barrios28.

Tomado del Libro Los Canarios en la Venezuela Colonial. (1670 – 1810) de Manuel Hernández.

Referencias o notas del escrito:

1         FERRY, R. J. Op. cit., pp. 105-129.

2         OLAVARRIAGA, P. J. Op. cit., pp. 253-255. Mederos tiene 9 es­clavos. Poseía 4 libros de la Madre de Agreda. Con dos matrimo­nios, el primero con su paisana Isabel Ruiz sin descendencia, y el segundo con Bernardina Justiniano con 4. Dos de ellas casan con isleños, Mariana con el tinerfeño José Suárez Marrero y Paula con el grancanario Juan Manuel García Naranjo. Ibídem, 1741. Testa­mento de 31 de diciembre de 1735 y codicilos de 22 de enero y 16 de febrero de 1736.

3         Castro fue albacea de dos parientes y paisanos Félix López de la Cruz y Fernando de Castro. R.RC.T., 1700. 13 de agosto de 1695 e Ibídem. 1707,23 de marzo de 1703. OLAVARRIAGA, R J. Op. cit, p. 254.

4         Casado con una hija de isleños y con tres hijos adultos, había aporta­do al matrimonio 26.000 y su mujer sólo 270. Tuvo compañía con su paisano Antonio Hernández Orta, de la que le resultó un superá­vit de 4.000 pesos. R.RC.E. José Manuel de los Reyes, 28 de octubre de 1769. Similares circunstancias concurren en José Díaz Andrade, con 8 hijos adultos de su matrimonio con María Candelaria Padrón, hija de isleños, entre ellos uno clérigo, el Bachiller José Francisco Díaz Debía a su compadre el también mercader José Lázaro Rodrí­guez 4.896 pesos de sus negociaciones Poseía una hacienda de cacao en el Tuy en el sitio de Tacurón con 52 esclavos de todas las edades. Tenía otros 5 para el servicio de la casa. Tenía otro hermano en Ca­racas, Francisco Venancio. Ibídem. Eleizalde, 2 de julio de 1784.

5         Soltero, trabajó en la hacienda del capitán Juan Francisco Solórzano. Dice que «no tuvo ningún hijo conocido». Deja por heredera a Ignacia Ortega, mujer que le cuidaba en su enfermedad. Ibídem. 12 de octubre de 1808. También el del tinerfeño Nicolás Francisco González, casado tres veces con hijas de paisanos y con 7 hijos adul­tos. Había sido mayordomo en el Tuy de Lucas Martínez de Porras y de Juan Antonio de Urbina en Caucagüita. Ibídem. Francisco Buenaventura Terrero, 3 de enero de 1770.

6         MARTÍ, M. Op. cit., tomo II, p. 602.

7         REYES, M. «Razones que descubren ser conveniente pueblo en el Valle de Santa Lucía». Reproducido íntegramente en NAVAS MORALES, S. Anécdotas y gentes de Santa Lucía. Los Teques, 1992, pp. 30-38. Sobre Santa Lucía, véase también A. A. A. V. Santa Lucía de Pariaguán (1621-1981). Caracas, 1982.

8         Romero tuvo una sola hija de su matrimonio con una criolla. De­jó como tutores a Domingo Pérez Volcán y a Francisco Álvarez de Abreu. Creo una capellanía de 3.000 pesos para su sobrino Bernardo de Acosta, futuro canónigo de la Catedral. Poseía una arboleda valo­rada en 25.000 pesos, que había aportado al matrimonio. Cuando creía no tener sucesión, convino en donarle a su mayordomo y pai­sano 4.000 árboles. Su primo Domingo, casado en 1727 con una criolla y con 6 hijos adultos es un certero exponente de las cadenas migratorias entre la élite mercantil isleña. Casó a su hijo Antonio con su ahijada Josefa Fernández Romero, única hija y heredera de su primo. La capellanía que éste fundó la recibió su hijo Carlos. Su hija María Teresa contrajo nupcias con el comerciante vasco Joaquín Castillobeitia, Regidor del ayuntamiento caraqueño. Era dueño de una hacienda de cacao de 30 fanegadas de tierra en Santa Lucía, amén de una estancia en Chacao con un trapiche y 52 esclavos. Un hermano suyo, José, presbítero, había muerto en la provincia de Ca­racas y otro, Manuel, en La Habana. Un primo suyo fue un gran hacendado en esa isla. La lista de parientes emigrados sería inter­minable. De algunos hablaremos en este trabajo. Respectivamente, Areste y Reyna, 6 de octubre de 1728. Del Portillo, 17 de enero de 1736 y José Manuel de los Reyes, 26 de septiembre de 1750.

9         Pérez de la Peña, casado con una hija de isleños, tenía 12 hijos adultos y 4 fallecidos de tierna edad. Poseía una hacienda de 2. 547 árboles de cacao, con 17 esclavos, 7 de ellos mujeres. Había abierto una ace­quia para irrigarla en compañía de José Duarte, a mitad de costos. Se habían gastado en ella 7. 200 pesos. Estaba sumamente gravada por un censo de 4.000 pesos a las concepcionistas y otro de 800 para 4 fiestas de la iglesia de Santa Lucía. A.A.H. Civiles, 1779. Testamento de 19 de mayo de 1779 y R.P.C.T, 1780. Testamento de Hernández Sanabria. Ocumare de la Costa, 17 de noviembre de 1764.

10      A.A.H. Civiles, 1791 Petición de Cristóbal Marrero.

11      R.P.C.E. Ascanio, 20 de abril de 1805. También el tinerfeño Juan Marrero mayordomo de una hacienda de cacao que tenía arrenda­da el comerciante ramblero Antonio Oramas. Ambos pleitean so­bre el derecho que tenía a poseer puercos y aves. Oramas defiende que sólo se le permitía un corto conuco y le acusa de malversación en el cacao, el maíz y el arroz cultivado, por lo que lo despidió. A.A.H. Civiles, 1803.

12      Son el grancanario Juan Antonio Pérez, casado con 2 hijos, que tenía en Suapire una labranza de maíz, plátanos y yuca en tierras de Félix Tovar; el tinerfeño Bernardino González, cultivador de maíz, con una troja frente a la pulpería de su paisano Juan Bautista Padrón, y el chasnero José Alonso Mena, casado y con 3 hijos, uno de ellos en paradero desconocido. Tiene cuatro esclavas y una porción de tie­rra en Agua amarilla en esa jurisdicción. Respectivamente, R.P.C.E. Ximénez, 9 de octubre de 1814. A.A.H. Civiles, 1805 y R.P.C.E. Aramburu, 25 de junio de 1805. También el grancanario Francisco Antonio Morales que casa con la natural de Santa Lucía María An­tonia Piñango en 1796. A.G.N. Disensos y matrimonios.

13     Ibidem. Ascanio, 24 de octubre de 1805.

14     MARTÍ, M. Op. cit., tomo II, pp. 580-583.

15  A.A.H. Civiles, 1805.

16      Testamento de Bartolomé en A.A.H. Civiles, 1794. Ocumare, 22 de julio de 1770. Salvador al partir para su tierra natal en R.RC.E. Reyes, 27 de septiembre de 1770. EnTamaimo, 11 de diciembre de 1806. Copia propiedad de Ernesto González Rodríguez, a quien se lo agradecemos. Sobre Salvador y su familia en su lugar de origen véase GONZÁLEZ RODRÍGUEZ, E. «El Valle de Santiago». El Día, septiembre de 1993.

17      Medina tiene 5 hijos adultos de su matrimonio con la criolla Ro­salía del Barrio, que heredó la sexta parte de las tierras de su suegro en Ocumare, de donde era vecino. En ellos tenía plantados 500 árboles. Poseía una bodega que administraba su hijo y una pulpería a medias con su paisano Francisco Borges. Su principal, que era suyo, era ridículo, 130 pesos. Casa a una de sus hijas con su paisano Salvador Rodríguez. Contrata peones a 2 reales diarios. Era dueño de 10 tablones de añil en Carapa en otro trozo heredado, cultivado a medias con su yerno. R.RC.E. Texera, 14 de septiembre y 1 de diciembre de 1788. García estaba casado con Rosalía de Osorio. Testa ante su teniente justicia mayor José Antonio de Osorio, con 7 descendientes adultos. Poseían dos haciendas heredadas por su mujer en La Vega y Yaguare y otras dos compradas en Gil y Doña María todas citas en el Valle de Ocumare. Testamento por poderes de su hijo Juan José en R.RC.E. Texera, 9 de agosto de 1786.

18     R.P.C.T., 1815. Testamentarias de Francisco y Antonio Saravia.

19     A.A.H. Civiles, 1804. Testamentaria de Bernarda Pérez, vecina de la Sabana de Ocumare. 6 de Julio de 1804.

20     Respectivamente en R.P.C.E. Aramburu, 9 de Enero de 1791, Castrillo, 13 de octubre de 1814 y Jiménez, 26 de Junio

 de1815.

21     Díaz de Ávila, casado con una hija de isleños y con 9 hijos adultos era dueño de una arboleda comprada a su paisano Miguel Bello por 7.000 pesos. Era de 29.000 árboles y con 46 esclavos. Dejó un patrimonio para su José Nicolás Díaz, Canónigo de la Catedral de Caracas y catedrático y rector de su universidad. Moreno, casado con Teresa González de la Rosa y con 12 hijos de los que vivían 5 era también mercader. Poseía una arboleda en Yare. Singular era sin duda Francisco Saavedra, exponente de la migración familiar del tránsito del XVIII al XIX, casado dos veces, con la majorera de Villaverde Agustina Viera con un hijo y con su paisana María Francisca de la Cruz, con la que tuvo 10 que superaron la pubertad. A uno de ellos, Lucía, la casó con su paisano Francisco Rodríguez. Había adquirido por remate en 1810 una hacienda de José Tovar, compuesta por 1.500 cacaoteros, 44 esclavos, 14 f. de tierra de vega y 500 montuosas. Es curiosa su forma de adquirirla en año tan señalado. Apreciada en 23.000 pesos, sólo abona 500 en contado y 1.000 en vales. Se compromete a sufragar los restantes en un censo al 5% anual a favor del real erario. En plena guerra, en 1817, se hizo con una valorada en 35.000, de 11.392 árboles y con 42 esclavos. Pagó por ella 5.000 en plata y vales y el resto en censos. Respectivamente, A.A.H. Civiles, 1808. Testamento de 16 de febrero de 1803. R.P.C.E. Aramburu, 15 de julio de 1797. E. Ibídem, Hernández Guerra, 16 de agosto de 1819.Sobre José Nicolás Díaz, véase su expediente de grados en BAHUCV nº 4. Caracas, 1985, pp. 161-265.

22     R.P.C.T.1738, 23 y 24 de julio de 1735 y R.C.P.E. Cabrises, 11 de noviembre de 1759.

23     Vera funda una capellanía en la provincia para los hijos de su sobrino y un patronato para el casamiento de dos doncellas pobres en su pueblo natal. José, viudo y sin hijos, deja sus bienes para la construcción de una capellanía a la Virgen del Carmen en su pueblo natal. Había comprado una posesión a Teresa Urbina gracias a la fianza de Vera por 4.500 pesos, 2.000 en censo y el resto a pagar en 4 años, pues sólo había aportado 522. Era 3.000 cacaoteros y con 10 esclavos. Debía 6 de ellos bozales a las Oficinas Reales. Todo ello es demostrativo de su escasa capacidad financiera y de su grado de endeudamiento. Juan Vera en Ibidem. Aramburu, 4 de septiembre de 1805. Sebastiana Morales en Puncel, 19 de septiembre de 1789 y José Antonio en Texera, 21 de noviembre de 1820.

24     A.A.C. Testamentos. Leg.88. Santa Lucía, 1770.

25     A.A.H. Civiles, 1806.

26     MARTÍ, M Op. Cit., tomo II, pp. 567 – 569.

27     R.P.C.T. 1744. Testamento ante Marcos Francisco González presbítero con capellanía de los Valles de Yare y de Cara, 1 de julio de 1744.

28     Ibídem, 1771. Testamento ante el cura de San Francisco de Cara, Francisco Arocha, 26 de marzo de 1769 y R.P.C.E., Portillo, 11 de marzo de 1750.

MARGARITA “MARGOT” MONTILLA

Por: Juan Ramón Ávila

     Hoy quiero compartir con ustedes unas bellas pinceladas, que darán forma a una hermosa crónica sobre un especial acontecimiento acaecido en la Parroquia de San Sebastián de Maiquetía, Estado Vargas, desarrollado con motivo de los 339 años de su fundación.

   Allí fueron declarados patrimonio cultural viviente numerosas personalidades, entre ellas, nuestro familiar, que da pie al titulo de este trabajo.

MARGARITA “MARGOT” MONTILLA.

     Margarita “Margot” Montilla, vio la luz primera en Las Adjuntas, jurisdicción de Santa Lucía, Municipio Paz Castillo el 26 de febrero del año 1909, Fueron sus padres Avelina de Montilla (de Cúa) y Julio Montilla (de Santa Lucía), ambos fallecidos. Sus hermanos Jesús, Justina, Julio, María Tomasa y Víctor.

    Por cosas de la vida, fija residencia en Maiquetía en el sector Ciudad Cartón (año 1945) de quien es fundadora. Hoy día recibe el nombre de Sorocaima.

   Dentro de sus innumerables anécdotas cuenta de sus experiencias como experta en gastronomía criolla y la venta de sus especialidades culinarias como la hallaca, el arroz con coco, el majarete y las empanadas.

     Actualmente, con sus lúcidos más de 100 años, nos dice “que conoció al General Juan Vicente Gómez, cuando éste iba a pasar por la calle principal de Catia, hoy Avenida Sucre en Caracas, era de tierra y los obreros pasaban con una carreta para ir regando con agua el  terreno y no se levantara tanto polvo”.

    Por otro lado, comento el ser descendiente, por vía paterna, del general Mariano Montilla, recordado por sus operaciones militares, que propiciaron el heroico Combate Naval de la Barra de Maracaibo en 1823.  

    También recuerda, que hace años (corría el 2006), estuvo muy grave de salud. Se encontraba sentada y de pronto al irse a levantar no pudo y le atacó un fuerte dolor en la cintura. Estuvo inconsciente y hospitalizada. Dice, que tuvo una visión, se encontraba dentro de un ataúd, de pronto una hermosa mujer, la Virgen de Santa Lucía y Jesús el Nazareno no dejaron que cerraran la tapa, haciéndole una señal de que se quedara, luego vio cuando ellos se iban junto a su madre Avelina que ya estaba fallecida. Se fue restableciendo y nos acompaña llena de vida y amor hacía quienes le rodean.

   Bien amigos, hoy celebramos junto a todos sus hermanos, sobrinos, vecinos e innumerables amigos la hermosa placa que le entregaron en la Sesión Solemne en homenaje a esta extraordinaria mujer, a quien le llamamos sencillamente Margot Montilla, desde Santa Lucía traspasando las fronteras hasta la hermana población de Maiquetía Estado Vargas.

Que Dios les brinde muchas pinceladas de paz, armonía y felicidad.