Historia regional y local del Valle del Tuy

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Juan Alberto Paz (Juber)

Por: Iván López Calero.

      Poeta, escritor y declamador tuyero nacido en la población de Cúa, cerca de Sácua, específicamente en el caserío de Aguadulce (hoy ya desaparecido) en el Estado Miranda, esto el 07 de agosto de 1916, persona modesta y sencilla, enamorado de la glosa, la copla y del relato costumbrista, desde muy pequeño incursionó en la declamación de la décima, en palabras del mismo Juber “a los 8 años empecé a recitar mis primeros versos en los velorios de Cruz de Mayo”.

El Poeta Juan Alberto PazEl Poeta Juan Alberto Paz

      Se desempeñó desde muy joven en las faenas del campo, y trabajó como jardinero de Industrias Pamperos hasta los años 90’s, actividades que supo equilibrar con su pasión por la escritura y la poesía, encontrando siempre el lugar y el espacio para mostrar su obra literaria, incluso en el año de 1945 compartió tribuna con Miguel Otero Silva en un mitin político en Ocumare del Tuy, es autor de varios poemarios entre los que destacan: 

Mussa Criolla (1966)

Ella, mi verso y el Tuy (1968)

El jardín de mi esperanza (1970)

Verso, mujer y horizonte (1972)

Ventanas al Tuy (1975)

Los retoños de la tarde (1978)

Un mensaje para ti (1980)

El alba de mi esperanza (1992)

     En todos sus textos Juan Alberto Paz ha mantenido un tono bucólico tendente a las remembranzas, en palabras de su coterráneo Manuel Vicente Monasterios:

     “Los pueblos alegres cantan y Juan Alberto  ha dedicado su canto a los pueblos, a la mujer, a los santos, a los ríos, a las leyendas. También canta a la esperanza de redención social, a la superación de inveteradas injusticias, a los principios eternos de solidaridad y justicia. Sus palabras son saetas a la conciencia.”

     Expresa y refuerza los valores humanistas a través de la narrativa costumbrista venezolana, esto lo pone de manifiesto en su novela La catira Hortensia Luna, obra publicada el año de 2006 por la editorial El perro y la Rana inserto en la Colección Páginas Venezolanas, serie Contemporáneos, esta viene a ser un conjunto de relatos, algunos compilados de las leyendas y cuentos que su padre Juan Rafael Paz le refirió desde que Juan era muy niño y otros relatos y cuentos surgidos de la imaginación de Juber y mezclados estos dieron como resultado una novela llena de emociones de sufrimientos y querencias, que para resumir y en palabras de José Ignacio Cabrujas “el resultado es luz”, en fin una obra digna de ser llevada a la pantalla del cine venezolano.

     Pero el llamado Poeta de Cúa y el Poeta de Ocumare aún nos sigue sorprendiendo pues a sus 96 años es recurrente verlo en actos solemnes, presentaciones o bautizo de libros declamando, oyendo, comentando o mejor aún impartiendo sabiduría, además produciendo nuevas obras, tal es el caso de su más reciente poemario llamado Recados y Contrapunteos, en coautoría con el poeta Luis Manuel Escalante.

     Sus principales musas han sido desde siempre el paisaje tuyero, la mujer y la cotidianidad, esto le ha permitido ganarse el respeto, cariño y aprecio de los habitantes de los pueblos tuyeros, donde ya su gente lo ha comenzado a llamar “Juber el poeta del pueblo tuyero”.

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CRONISTAS MEMORABLES DE LOS VALLES DEL TUY

Por: Isaac Morales Fernández

Rafael Fuentes González: Cúa, 24-05-1921 – Caracas, 30-07-1994. Comerciante y aprendiz de telegrafista, tempranamente se dedicó al estudio sistemático de la historiografía de su población. Fue cofundador de la Sociedad Bolivariana de Cúa y de la Asociación para el Rescate del Acervo Histórico y Cultural de los Valles del Tuy. En tal sentido, su labor cultural fue extensa a pesar de no haber podido publicar en vida. Su libro Pedacitos históricos de Cúa fue publicado postmortem en el año 2001.

Rafael Fuentes GonzálezRafael Fuentes González.

Narciso Simón Rodríguez Guevara: Ocumare, 29-10-1923 – Guatire, ???? Educador de vocación y poeta. Ejerció la docencia tanto en su pueblo natal como en la población de Guatire, donde finalmente se radicó en los años sesenta, pero manteniendo siempre estrecha relación con los Valles del Tuy. Publicó Retazos. Microbiografía de Ocumare del Tuy en 1954, los poemarios Mechón de oro, Retazos líricos y Caminos, la novela Huellas de olvido y el ensayo histórico El hombre venezolano y su historia.

Narciso Simón Rodríguez GuevaraNarciso Simón Rodríguez Guevara.

Juan José Flores: Turmero, Estado Aragua, 12-06-1926 – Ocumare del Tuy, 22-02-2004. Residenciado desde muy joven en Ocumare del Tuy, ha sido hasta ahora el primer  Cronista Oficial del Municipio Tomás Lander. Formó parte de la Sociedad Bolivariana del pueblo de Ocumar del Tuy y de la Sociedad Bolivariana de Venezuela, así como también formó parte de la junta directiva de la Sociedad de Cronistas del Estado Miranda. Publicó los libros históricos Ocumare del Tuy y Recopilación de la parroquia eclesiástica San Diego de Alcalá, entre varios otros. Ocumare del Tuy aún recuerda al Gran Maestro.

Juan José FloresJuan José Flores.

Manuel Germán Díaz Freites: Agua Blanca, Estado Portuguesa, 27-07-1926 – Santa Teresa del Tuy. Luego de una carrera en la educación y en la justicia, se mudó a Santa Teresa del Tuy en los años sesenta para trabajar como tesorero del Consejo Municipal y secretario del juzgado de esta población. En Santa Teresa se dedicó a la investigación de los temas locales, convirtiéndose rápidamente en una referencia para todos los investigadores de la época, por lo que fue considerado entonces como el primer cronista de la población. En 1971 publicó el libro Santa Teresa del Tuy por la Asamblea Legislativa del Estado Miranda, en el marco de la celebración del bicentenario de la elevación de este poblado a Parroquia. Otras entrevistas y conversaciones con él están reseñadas en buena medida en la tesis de 1989 Valles del Tuy medio, su geografía, historia y folklore en la parte correspondiente a Santa Teresa del Tuy, a cargo de Yrene Fernández.

Adolfo Angulo Pérez: Cúa, 27-09-1927. Fue el cronista oficial de esta población desde 1975, aunque está jubilado debido a su avanzada edad. Fue concejal de su población y esencialmente escritor colaborador para varias revistas y periódicos de diferente índole en los Valles del Tuy. Fue miembro fundador de la Sociedad Bolivariana de Cúa en 1980 y ha sido condecorado repetidas veces por su larga y amplia trayectoria investigativa. Publicó los libros A 307 años de la fundación de Cúa; Cúa de ayer, Cúa de hoy y de siempre; 25 bellos motivos de Cúa, 12 grandes hijos de Cúa. También ha escrito novelas que han sido parcialmente publicadas y muchos otros libros breves sobre la historia de la población, convirtiéndolo hasta ahora en el cronista más prolífico del Tuy.

Adolfo Angulo PérezAdolfo Angulo Pérez.

Santiago Navas Morales: Santa Lucía, 17-08-1929 – 04-04-1995. Sastre, comerciante y luego periodista devenido finalmente en Cronista Oficial de su población, ya que adquirió reconocimiento inmediato como el cronista más conocido y conocedor de los Valles del Tuy al publicar en 1971 Anécdotas y gente de Santa Lucía, libro que se constituyó en un hito entre los libros históricos sobre los Valles del Tuy por ser el primero de gran envergadura (más de 200 páginas), demostrando un profundo conocimiento sobre la historia de su terruño y que le sirvió precisamente para obtener el cargo oficial. Su actividad cultural fue extensa e incansable hasta el último día de su vida. También publicó Santa Lucía de Pariaguán.

Santiago Navas MoralesSantiago Navas Morales.

Francisco Barreto: San Francisco de Yare, 04-09-1930. Primer cronista oficial de su población, su labor investigativa llevada a cabo de manera autodidacta le ha servido para ser hoy el más antiguo cronista oficial activo de los Valles del Tuy (desde principios de la década del 70). Trabajó en la educación sanitaria por más de treinta años. Publicó en 1972 el poemario Mensajes y poemas, así como numerosos folletos y libros de bolsillo sobre la historia de Yare y de sus famosos Diablos Danzantes. Igualmente ha asesorado multitud de libros y enciclopedias sobre la cultura venezolana precisamente en las secciones correspondientes a su pueblo natal. Es también miembro de la Academia de la Historia del Estado Miranda.

Francisco BarretoFrancisco Barreto.

Fermín Luque: (Charallave, 1930) Periodista y Abogado, egresado de ambas carreras de la UCV. Dedicado a la vida política, promotor deportivo, escultor, poeta y finalmente Cronista Oficial de su población hasta la fecha de su separación de dicho cargo. Fue presidente del Centro de Historia del Estado Miranda, del Ateneo de Charallave, y de la Sociedad Bolivariana del Municipio Cristóbal Rojas, primer presidente del Consejo Municipal de Charallave, primer secretario del Colegio de Periodistas del Estado Miranda, jefe de prensa de la Asamblea Legislativa del Estado Miranda y colaborador para múltiples libros, revistas y periódicos relacionados con los Valles del Tuy. Es miembro de la Academia de la Historia del Estado Miranda, habiendo sido su Director en dos períodos consecutivos. Ha publicado casi una decena de libros relacionados con la crónica, así como la plaquette de poesía Oración a Bolívar.

Fermín Luque OlivoFermín Luque Olivo.

Juan Ramón Ávila: Caracas, 14-03-1944. Criado desde la niñez en Santa Lucía, Municipio Paz Castillo de los Valles del Tuy, es hoy el Cronista Oficial de esta población, sucediendo al desaparecido Santiago Navas Morales. Titulado Maestro Normalista en el Instituto Mara de Ocumare del Tuy, estudió luego Educación Artesanal en Caracas en los años sesenta. Fue Fundador del Centro Profesional Santa Lucía y obtuvo el título de Profesor en el Instituto de Mejoramiento Profesional del Magisterio. Jubilado de la docencia como Director del Liceo Dr. José F. Torrealba, se capacitó en Conservación del Patrimonio Histórico en el CELARG en 1997. Ha publicado cinco libros sobre la historia de la población luciteña, entre los que destaca la peculiar Historia de la música contemporánea en Santa Lucía. En 2006 fue nombrado Miembro Correspondiente de la Academia de la Historia del Estado Miranda.

Juan Ramón ÁvilaJuan Ramón Ávila.

Hilario Monterrey: Caracas. Desde muy joven, en 1950 habita en Charallave, dedicándose desde entonces a la investigación histórica. Fue nombrado Cronista Oficial de Charallave al salir jubilado Fermín Luque, a finales de los años noventa. Se ha destacado como locutor de un programa radial ya de gran trayectoria: “Las cosas de Hilario”. Aunque ha mantenido un trabajo radial de largos años, es gracias a sus constantes publicaciones hemerográficas que obtuvo el mérito de ser nombrado Cronista Oficial del Municipio Cristóbal Rojas.

Hilario MonterreyHilario Monterrey.

Manuel Vicente Monasterios: Caracas, 30-01-1945. Inicialmente instructor de Educación Física y especialista en natación a nivel universitario, egresó luego como Profesor de Castellano y Literatura del Instituto de Mejoramiento Profesional del Magisterio en 1978 y cursó estudios de Derecho en la UCAB. Fue directivo del Centro Profesional de Cúa y ejerció la docencia por años en distintos liceos del Tuy. Ha sido articulista para varios medios informativos tuyeros. Actualmente es presidente de la Asociación Civil Tucuy, dedicada a la investigación de la historia regional, y recientemente nombrado miembro de la Academia de la Historia de Miranda. Acaba de publicar su primer libro Cuentos de ayer, de hoy y de siempre. Leyendas y consejas de Cúa. Toda esta vasta actividad le hace ser merecedor del título de Cronista Oficial del Municipio Urdaneta, ya que luego de la reciente jubilación de Adolfo Angulo Pérez, nadie ha continuado en ese cargo.

Jesús Antonio Silva Irazábal: Santa Teresa del Tuy, 02-01-1948. Topógrafo de profesión, habiendo estudiado en la UNA y en el Colegio de Ingenieros, se dedicó al estudio historiográfico y cartográfico de su población natal. Logró con éxito dos publicaciones antes de ser nombrado Cronista Oficial del Municipio Independencia muy recientemente, para suceder a un brevísimo y nada memorable ni fructífero Alí Alemán, quien fuera cronista oficial de esta población durante unos pocos años. Entre las publicaciones de Jesús Silva Irazábal destacan Santa Teresa del Tuy. Cronología (con segunda edición revisada y aumentada) y Santa Theresa, más de 235 años, publicado hoy también en internet. Ha sido colaborador para muchos libros, revistas y periódicos relacionados con los Valles del Tuy. Publicó en 2002 sus páginas web Aspectos Geográficos e Históricos de las Tierras Mirandinas y Santa Theresa, más de 235 años. También ha sido nombrado recientemente miembro de la Academia de la Historia del Estado Miranda y forma parte de la Sociedad Bolivariana de Santa Teresa del Tuy.

Jesús Antonio Silva IrazábalJesús Antonio Silva Irazábal.

FRANCISCO TOSTA GARCÍA

Subido por: Iván López

     Nace en Charallave, Edo. Miranda, el 1º de Enero de 1846. Político, militar venezolano y candidato presidencial. Se destacó también como escritor costumbrista, historiador, periodista y novelista. Fueron sus padres Alejandro Tosta, comerciante, y Manuela García. A pesar de nacer en Charallave pasó su infancia en Caracas. Los sólidos conocimientos humanísticos que desarrolló a través de su vida los adquirió de forma autodidacta. 

     Amigo y partidario de Antonio Guzmán Blanco, entró con él a Caracas en abril de 1870. Diputado por el estado Guárico (1880), gobernador del Distrito Federal (julio de 1880), fue el organizador del estado Guzmán Blanco (1881) y el jefe de las Milicias del Distrito Federal (1881). Luego fue presidente de la Cámara de Diputados en las sesiones de 1882, 1883, 1884, 1885 y 1886, así como presidente del recién creado estado Guzmán Blanco (1883) y diputado por el Distrito Federal (1886). Presidente de la comisión de Diputados para la constitución del Congreso (1888), apoya la candidatura presidencial del general Joaquín Crespo, siendo apresado el 21 de junio y permaneciendo 2 meses en La Rotunda.

Francisco Tosta García, Imagen tomada del Cojo Ilustrado Nº 69 del 1 de Noviembre de 1894General Francisco Tosta García, Imagen tomada del Cojo Ilustrado Nº 69 del 1 de Noviembre de 1894.

     Aunque es amigo de Juan Pablo Rojas Paúl, tras su liberación decide mantenerse alejado de la vida pública desde 1888 hasta 1892. Después del triunfo de la Revolución Legalista en 1893, fue electo diputado por el Gran Estado Los Andes a la Asamblea Nacional Constituyente, en la que actuó como secretario. Enviado extraordinario y ministro plenipotenciario de Venezuela en los Países Bajos (1894), fue gobernador del Distrito Federal (1895) y ministro de Fomento (1896). Candidato a la presidencia de la República (1897), figuró como senador de la oposición durante la presidencia de Ignacio Andrade (1898).

     En 1901 fue representante del estado Miranda en la Asamblea Nacional Constituyente y vicepresidente de la misma. Senador por Carabobo (1904); fue representante de Venezuela en el Congreso Bolivariano reunido en Caracas en 1911 y miembro del Consejo de Gobierno (1913). Los últimos años de su vida los dedicó a la Academia Nacional de la Historia de la que fue electo individuo de número en 1906 y en la cual se incorpora el 25 de marzo de ese mismo año. Su trabajo de incorporación versó sobre el Congreso de Panamá. Como periodista, fue redactor de La Causa Nacional en 1889, en compañía de Eduardo Blanco y de El Pabellón Amarillo (Caracas) en 1878. También escribió zarzuelas tales como: Don Pantaleón y El Oro de Bascona, arreglada a la escena española. Como escritor utilizó el seudónimo de “K Lendas”. Dejó importantes obras como escritor costumbrista. Autor de los Episodios venezolanos influido por los Episodios nacionales de Benito Pérez Galdós, se detuvo en la crónica para contar la historia de Venezuela a partir del 19 de abril de 1810. En total escribió tres novelas: Don Secundino en París, Jacobilla y Memorias de un Vividor.

De su extraordinaria gestión realizada como Ministro plenipotenciario ante los Países Bajos, en el Cojo Ilustrado del 1 de Noviembre de 1594 se publicó lo siguiente:

Texto tomado de la Revista El Cojo Ilustrado Nº 69 del 1 de Noviembre de 1894Texto tomado de la Revista El Cojo Ilustrado Nº 69 del 1 de Noviembre de 1894.

Publicación1Texto Tomado de la Revista El Cojo Ilustrado Nº 69 del 1 de Noviembre de 1894.

Muere en Caracas, el 10 de Noviembre de 1921.

Texto biográfico tomado de venezuelatuya.com.

MIGUEL GARCÍA MACKLE

Por: Rogelio Bianco Díaz.

El pueblo era entonces…, todo sereno y luminoso, todo nostalgia y rutina; y desde antaño, unas veces alterado por contiendas y jolgorios, o por fatales zumbidos telúricos se deslizaba en sus días, uno tras otro, junto al curso de su río  el otrora caudaloso Tuy, hoy en letargo y en languidez en las penumbras del tiempo… Arriba de nosotros, la mística bóveda gris-azul, ventanal sublime a! cosmos; a nuestras plantas suelos feraces, calles y campos, y junto a nosotros la ciudad que ha ido despertando…

Miguel García Mackle Miguel García Mackle.

     Era la década de los años treinta, se fundaba formalmente esta plaza “Bolívar” y crecían sus árboles mamoneros; en sus ramajes revoletearían los mirlos con silvestre algarabía, debajo de ellos muchos niños habrían de corretear con sus juegos ingenuos… Eran y son los niños de Cúa, esos también que, eufóricos, hoy podemos decir: Somos Cúa. Uno de tantos, o de pocos; tal vez singularmente uno… Ese era MIGUEL, quien del seno de una laboriosa familia habría de nacer un día 10 de junio del 1927. Sus padres, nativos del lugar, ABRAHAM y MARÍA NICOLASA, hijos de Alejandro García —de canaria descendencia— y Trina Lugo, mulata; Natalio Mackle – de origen británico- y la hermosa Delfína Romero.

     La nueva pareja celebró bodas en Tácata para el 1915; contaban 33 años él y ella 28. Se trasladan a Cúa hacia el 1925 trayendo a sus hijos Alejandro y Josefina. Allí, en el sector de la “Cruz Verde”, en la calle que ahora lleva el nombre de “Rafael Luque”, advinieron a la vida Jacinto y MIGUEL. En la esquina, al lado de su nueva residencia estaba el comercio, uno de los varios que emprendió ABRAHAM, de quien se decía que cada vez que perdía un negocio “agarraba los mecates”… Al poco tiempo, doña MARÍA, mujer cié mucho orgullo, compra una casa (calle Oeste al medio, de esta misma plaza) y ahí cambiaron de ramo: antes una pulpería, después un botiquín, donde también hubo gallera. Entre distintas obligaciones y el recuerdo de los otros cuatro niños de prematuro deceso, también MIGUELITO, que así llamaban al menor de todos, familiarmente, sufriría en su corta Infancia la cruel parálisis infantil y a la que ayudaría a erradicar de aquel  pequeño cuerpo, su muy admirada “tía Jacinta”.

     Con una actitud más bien introvertida y romántica, pero con travesuras propias de su edad se aventuraría el precoz jovencito por los caminos de la elocuencia en la palabra oral… y en la escrita.

     Para el 1943 v un nuevo Diario (“El Nacional”) abrió sus “Páginas de Provincia” y MIGUEL fue el primer corresponsal de la zona, quien daba su información telefónicamente para recibir dos (2) bolívares por cada servicio; era entonces Rosario Lugo la encargada de la Oficina de Teléfonos del pueblo.

     Su familia habría de trasladarse a Caracas, año 1944, a pocos años de acontecer la muerte de su madre; y MIGUEL se incorporó, al poco tiempo, a movimientos clandestinos tras el ideal democrático y ante el régimen de facto que se afianzaría durante algunos años.

     Ya su batalla política había comenzado Junto a esa inquietud social que lo acercaba al trajín de las cosas diarias. Iría, poco a poco, desarrollando y atesorando esa inmensa vocación poética, propia del artista que mira al mundo como un camino de sueños; sin embargo de ser así, trillaba ya un ideal y se incorporaba en las bravas y peligrosas filas, en contingente de lucha, donde ya era protagonista de un futuro difícil pero promisor.

     Para el 1948 abraza la actividad literaria como la nueva promesa del verso nacional…, paralelamente fue dirigente de la resistencia estudiantil del Liceo “Fermín Toro”, y entre los años 1949-50, junto a otros jóvenes valores venezolanos; JESÚS SANOJA FERNÁNDEZ, FRANCISCO PÉREZ PERDOMO, JOSÉ FRANCISCO Y GUILLERMO SUCRE FIGARELA, así como también RAFAEL OSUNA RUÍZ; fueron fundadores del grupo “Cantaclaro” y MIGUEL, a la cabeza, dirige la Revista del mismo nombre.

     En el año 1950 asume la subsecretaría juvenil de un partido político del sistema y prosigue en la clandestinidad, adjunto a su gran amigo y compañero de hazañas, el finado dirigente LEONARDO RUIZ PINEDA, asesinado en el 1952. Concluye accidentalmente sus estudios de bachillerato en el 1949 y da comienzo a sus estudios de abogacía en el 1951, con la reapertura de la Escuela de Derecho de la Universidad Central, en el Hospital Universitario. Muere su padre en enero del 1953 y a medio año es desterrado a México donde, para evitar las novatadas, presenta exámenes a titulo de suficiencia, y después del segundo año, hace dos en uno, para alcanzar el grado de Abogado de la Universidad Nacional Autónoma de México, en el 1956, y allí mismo cursó, por dos años (1955-56), estudios avanzados del castellano.

     El entorno mexicano habría de marcarle selectas experiencias y una profunda admiración cultural, pues lo había fascinado el legendario y enigmático Imperio “Maya-Azteca”, así como también el calor afectivo y solidario de la gente de esa gran nación; allí trabajó en la Revista “El Automóvil Mexicano” y también ejerció, por un año, en el Bufete de su amigo y condiscípulo Gilberto González Corona.

     GARCÍA MACKLE es Periodista Colegiado y Miembro Fundador del Colegio Nacional de Periodistas, con más de 1500 artículos semanales de opinión y secciones diarias en distintos órganos de comunicación social donde ha colaborado y generado ingresos por largo tiempo: “El Nacional”, “La Esfera”, “El Mundo”, “Ultimas Noticias”, “Élite”, “Venezuela Gráfica”, la Revista “De Frente”, la cual dirigió, etc.

     En todos sus escritos ha expuesto una visión objetiva, profunda y de sólida cualidad literaria, lo cual le ha permitido precisión en el análisis político y amplitud en el bagaje cultural. Entre los años 1961-62, tuvo dos (2) Programas de Televisión: “CHARLAS DE CAFÉ”, de ameno diálogo cultural y “COMENTARIOS DE POLITICA INTERNACIONAL”, todos ellos en el Canal Cinco, y también fue Redactor-Jefe del Noticiero de “Radio Nacional”.

     En esa época, durante el gobierno de ROMULO BETANCOURT, asume la Jefatura de Prensa del Ministerio de Relaciones Interiores y en el gobierno de RAÚL LEONI fue Jefe de Prensa de la Cámara de Diputados.

     Conocer, pues, sus valores comunicacionales, su producción y gestión periodística, es entender que MIGUEL GARCÍA MACKLE, es el Comunicador Social de mayor excelencia nacido en nuestros valles tudenses… Más si añadimos la alta significación de protagonismo histórico al haber sido el conductor y primer Presidente de la Comisión de Medios de Comunicación del Congreso de la República, asunto éste que recae con orgullo en nosotros mismos y en nuestro municipio…

      Como parlamentario, MIGUEL GARCÍA MACKLE estuvo incorporado a la Cámara de Diputados en tres (3) oportunidades consecutivas, electo en las respectivas planchas para los periodos constitucionales 1969-74, por el Estado Miranda; por el Estado Falcón en el 1974-79 y de nuevo por el Estado Miranda en el 1979-84.

     En dicha Cámara fue integrante de las siguientes Comisiones: Política interior (desde el 1969 al 1979); Defensa (3 veces); Educación y Cultura (1 vez); Turismo (2 veces) y Medios de Comunicación Social (1982-84). Tuvo allí los diferentes cargos: Vicepresidente de la Comisión de Defensa; Presidente de la Subcomisión de Garantías y de Derechos Humanos (Política Interior); Presidente de la Subcomisión de Estado Mayor, Comandancia y Servicios (Defensa); Presidente de la Subcomisión de Industria Hotelera y Otros Servicios (Turismo); Miembro de la Delegación Parlamentarla para atender Invitación de la Dieta Japonesa (1969); Presidente de la Comisión Especial para el Estudio del Reglamento de Radiodifusión (1980-81) y Coordinador de la Junta que crea la Comisión de Medios de Comunicación Social, Fundador, y Presidente de la misma (1982-84).

     Finaliza este período, y con más de 50 Discursos en el Congreso de la República se retira jubilado para después asumir con honestidad la Gobernación del Estado Miranda, donde le correspondió conducir un modesto, comprometido y congelado, en parte.

     Presupuesto Oficial del año 1984-85, cargo que aspiró y alcanzó como epilogo de su gestión política que lo habla envuelto casi toda su vida, para consagrarse íntegramente a su auténtica y principal vocación, toda llena de pronunciadas virtudes: las letras.

     Puede considerarse, pues, que la vasta representación de MIGUEL GARCÍA MACKLE en los medios políticos nacionales es realmente exitosa por su indudable capacidad y experiencia, nobleza y recta moral de hombre público, apto para llevar su gran responsabilidad por buen sendero y conducirla hacia una sana administración, con clara imparcialidad y digna gestión.

ELSA MORALES

Por: Isaac Morales Fernández.

     ¿Qué iba a saber nuestra inocente población que el 16 de septiembre de 1943 engendraría a una mujer llamada por las musas a cantarle a lo más profundo de nuestras ingratas almas?: “y es que a lo mejor asisto a un gran misterio”, expresó ella una vez.

Elsa MoralesElsa Morales.

     Elsa Morales ha fallecido el pasado domingo 04 de marzo de 2007 en el Estado Yaracuy, y fue enterrada en el Estado Lara… ¿acaso no nos duele? Es cierto que teniendo escasos 10 años, siendo la mayor de varios hermanos, tuvo que marcharse de Santa Teresa del Tuy. Ella debió trabajar desde los 7 años de edad para ayudar a su madre y a cierta tía aprovechada, pues era huérfana de padre “gracias” a la dictadura pérezjimenista, pero me temo que fue una niña explotada por la pobreza inmisericorde de este país. Caminaba descalza todos los días desde los cercanos caseríos de Guatopo hasta el centro del pueblo (¡más de un kilómetro!) a hacer mandados, traer y llevar pesados tobos de agua, trabajar, hacer faenas caseras… ¡cuando una niña lo que debe hacer es estudiar por las mañanas y jugar por las tardes! En el proceso, su madre tuvo que “repartir” a los hijos, siendo ya incapaz de mantenerlos, y a Elsa le tocó irse a Caracas a trabajar como sirvienta de gente pudiente, quienes la explotaron también, incluso esos adinerados pervertidos intentaron violarla más de una vez… Trabajó luego como aprendiz de costurera y de obrera en una textilera, siendo menor de edad, vivió tal vez los peores años de su vida… Y eso fue hasta principios de la década del ’60.

     Por esa época, Elsa Morales comienza a tener contacto con las letras y el arte, de manera autodidacta. Todo lo que aprendió posteriormente, lo hizo por sí misma o con breve ayuda de algún buen samaritano, desde escribir y leer hasta pintar y hacer ensamblajes artesanales. Fue en 1969 cuando la joven tereseña de 26 años logra tener su primera exposición pictórica en la Galería Arte Industrial de Caracas, dando así el primer gran paso, hacia la inmortalidad. Los años 70`s fueron de crecimiento estético para ella, dando a conocer su arte en otras salas de Caracas y en los pueblos mirandinos de Los Teques y Baruta. Pero, la oportunidad de su vida se presenta cuando es invitada a exponer sus pinturas en la Bacardi Art Gallery de Miami, Florida, USA, en 1974. Comenzó así a ser reconocida como pintora de estilo naïf (ingenuo) de última generación y de importancia internacional.

     En 1972 conoce al famoso poeta y humorista Aquiles Nazoa, y la anécdota cuenta que él la encontró sentada llorando en las escaleras del INCIBA, donde exponía precisamente, y al verla allí, sin conocerla, le dijo “las indias como tú no deben llorar”. Elsa reconoció en seguida a ese quien le hablaba, y así comenzó una fraterna amistad entre ambos artistas. Por supuesto que desde ese tiempo, debido a esta curiosa anécdota con Nazoa, comenzó a alimentarse el mito de que nuestra poeta y pintora era de ascendencia guajira (wayúu), lo cual se basaba sólo en su manera más bien hippie de vestirse con largas y anchas batas coloridas al estilo de esa etnia aborigen… y a otros estilos también, por cierto. “Soy la pequeña chamana” llegó a bromear.

     Cuando fallece Aquiles Nazoa en 1980, su muerte la afecta muchísimo, así que decide por primera vez publicar su labor poética, precisamente con el libro elegíaco Canto a la muerte de Aquiles Nazoa, en 1981. Por ese tiempo ya Elsa era entrevistada y tomada en cuenta asiduamente por diversos entes mediáticos del país y del exterior, y su poesía tuvo resonancia. En la década de los 80`s su arte ha ido llegando a varios estados del país, tales como Nueva Esparta, Trujillo, Aragua, Miranda (su terruño, de nuevo), Lara y Carabobo. En 1982, publica su segundo poemario, mucho más personal e íntimo: La serpiente de la fatalidad o una canción desesperada, que mereció una nota de portada del insigne poeta Juan Calzadilla. Este libro le valió ser tomada en cuenta por esta otra faceta, que hasta 1981 había tenido escondida: Elsa la artista plástica, y ahora Elsa la escritora. En ese mismo año recibe una merecida Mención Honorífica por el sus coterráneos del Estado Miranda, Distrito Sucre (Petare). Recibe premios y otras distinciones por su arte pictórico, tanto en Venezuela como en otras latitudes como Cuba, Guyana, Estados Unidos y más tarde en México. En 1985 publica el libro Para leer en el metro, y en 1986 No pinte paredes. Y sigue exponiendo pintura y collages

La Paz y La Guerra, Elsa Morales. Pigmeto Diluible al Agua sobre Tela, año 1979.La Paz y La Guerra, Elsa Morales. Pigmeto Diluible al Agua sobre Tela, año 1979.

     Los 90`s abren para Elsa con un nuevo libro: Poemario del amor y la vida, y una actividad extra muy peculiar: participa como personaje de un vídeo clip del afamado grupo musical Témpano, el de la canción Tengo ganas de llorar. En 1995 publica Cartas de amor, y en 1997 regresa a su estado natal, con una nueva exposición en la Galería “Morrocoy Azul” de El Hatillo, y en 1999 su arte llega hasta Europa, específicamente a Alemania, exponiendo junto a Mateo Manaure… pero ya sus pinturas no necesitarán de su presencia física para llegar a cualquier parte del mundo, puesto que a partir de ese momento, sus obras empiezan a verse en Francia, Inglaterra, Italia, etc… los países europeos más consumidores de “bellas artes” del planeta. Se reconoce su estilo particular: naïf con influencias cubistas (Picasso) y surrealistas (Dalí), así como de Pollock, Vigas, entre muchos otros… toda una postvanguardia de la segunda mitad del siglo XX, un arte ingenuo nada ingenuo, parafraseándola

     Luego de ser reconocida internacionalmente, sobre todo gracias a su actividad artística de los años 90`s, el siglo XXI la recibió con la peor y más vil ingratitud imaginable. Hay que destacar los hechos de sus últimos años de vida con cierto detalle. En 2002 visitó México y fue invitada a participar en algo estelar: se fundaría el Museo de Arte Contemporáneo “Elsa Morales”, y para ello necesitaba urgentemente regresar a Venezuela para buscar sus más recientes y aclamadas obras. Al mismo tiempo ocurría en Venezuela el paro generalizado que tuvo al país en jaque por varios meses. Elsa Morales, tratando de demostrar al mundo que su país era algo más que escándalo político, se encontraba en sus diligencias por Caracas, con el corazón puesto en la hermosa oportunidad que le daban los mexicanos. Antes de viajar de regreso a allá, se dirigió a una clínica en el Este de Caracas, que entonces era reino y potestad de los más radicales anti-gobierno. Ella iba con la intención de hacerse algunos chequeos médicos por su afección natural de persona mayor de 50 años: el hígado, con el fin de poder luego enfrentarse a las rudezas del viaje en avión. Por su personalidad sencilla, y su usanza de vestir, cuando salía de la Estación del Metro de Altamira, que sale precisamente a la Plaza Altamira, epicentro de la reacción opositora al gobierno, el ojo racista, nefasto y reduccionista de los radicales y exaltados antichavistas, comenzaron a gritarle cosas incoherentes… ¡sin saber quién era!.

     Lo que sucedió ese día, abrió la página final de la vida de Elsa Morales. María Centeno, fraterna y eterna amiga de ella, la primera en ir a verla luego de la tragedia de ese día, lo cuenta con amargura e indignación: 

“Elsa se dirigió a la parada de las camionetas en la Avenida Luis Roche, frente al hotel, y allí escuchó que gritaban: ‘¡Agarren a la india chavista! Seis señoras, elegantes, armadas de banderas y tocadas con atuendos tricolores se le abalanzaron, a los gritos de ‘¡Maldita guajira, negra de mie***, qué haces aquí!’, le empezaron a pegar y la tiraron al suelo, donde siguieron golpeándole con patadas y las astas de las banderas. Mi amiga, quien tiene más de 50 años, pedía auxilio, era pleno día, había militares rebeldes, guardias del hotel, mirones, etc., y nadie intervino.” 

     Lo peor de todo es que ella ni era guajira, ni era chavista. Desde mi silla escribiendo este artículo, espero que esas personas sepan que son los asesinos premeditados de la artista más emblemática de Santa Teresa del Tuy y de la pintura naïf, y estén irremediablemente arrepentidos y atormentados por tan maléfica acción. 

Cuando al fin alguien se dignó a recogerla del suelo de la acera, cierto taxista que pasaba, fue llevada a la Clínica ávila –justo a donde ella se dirigía- y tenía severas contusiones a todo nivel y hemorragias internas. El proceso de recuperación fue sumamente lento. En 2003 publica el poemario Un amor en flores y pólvora. En 2004 publica la novela corta Helena crucificada. En 2005 tuvo que comenzar a dializarse dos o tres veces por semana, pero Elsa no abandonó el arte, ni el arte la abandonó a ella. Siguió exponiendo y su rostro salió con mucha más reiteración en los diarios nacionales, y a página llena, para que todo el mundo fuera capaz de reconocerla (semejante patraña no se repetiría más nunca). Pero en Elsa Morales tal vez pudo más el peso de los años sumado a sus graves dolencias, producto de la absurda golpiza, que su amor por la vida. En 2005 se organizó una exposición a beneficio de la pintora, y en 2006 regresó a las salas de exposición.

     Pero como las ironías de la vida son profundamente incomprensibles, su creciente salud en 2006, trocó en gravedad de cama al entrar en 2007, y por ello, por una situación azarosa que nunca debió ocurrir, su alma abandonó su cuerpo el pasado fin de semana… Lo primero que me vino a la mente al enterarme de su muerte fue su metafísico cuadro Los pájaros se van con la luna. Lo segundo fue que, en el diccionario de escritores ¿Quiénes escriben en Venezuela?, publicado en 2005, ella y yo aparecemos seguidos por el apellido, siendo además los únicos tereseños del libro, hermosa doble casualidad que marcó mi vida y mi aprecio por ella, a quien siempre quise conocer.

     Desde este humilde pueblo de Los Valles del Tuy que es Santa Teresa del Tuy, tu pueblo natal, del que nunca dudaste en reconocer que era tu origen, Elsa. Nunca te olvidamos y nunca te olvidaremos.

Fuentes:
* Barroso, Luisa: Entrevista a Elsa Morales. En Diario últimas Noticias. Domingo 13 de agosto de 2006. Págs. 56-57.
* Castro Uzcátegui, Roselia: Mateo Manaure y Elsa Morales, embajadores culturales. En Revista Fascinación. Domingo 22 de agosto de 1999. Año 10. Nº640. Págs. 30-31.
* Centeno, María: “Agarren a la india chavista”. http://www.rebelion.org
* Longo, Carmela: Comenzó exposición por Elsa Morales. En Diario últimas Noticias. Miércoles 27 de abril de 2005. Pág. 88.
* Morales, Elsa: Canto a la muerte de Aquiles Nazoa. Prólogo de Vicente Madrid. Editorial Síntesis Jurídica. Caracas, 1981.
* Morales, Elsa: La serpiente de la fatalidad o una canción desesperada. “El abismo memorioso del plano”, nota de Juan Calzadilla. Edición independiente. Caracas, 1982.
* Morales, Elsa: Un amor entre flores y pólvora. Caracas, 2003.
* Morales, Elsa: Helena Crucificada. Caracas, 2004.
* Morales, Elsa: Mi selva privada. “La oportunidad que tanto esperé”, nota de Ildemaro Torres. Tríptico. Exposición Mi selva privada. Galería Universitaria de Arte, UCV. Febrero, 2000.
* Rodríguez Carpio, Roxanna: Elsa Morales, su voz interior y otros espíritus. Folleto. Exposición Mi voz interior. Museo de Arte Popular “Bárbaro Rivas”. Petare. Octubre, 2003.
* S/A: Elsa Morales vuelve a hablar. En Diario 2001. Domingo 5 de octubre de 2003. Pág. 3.
* S/A: Elsa Morales celebra la vida. En Diario últimas Noticias. Domingo 18 de junio de 2006. Pág. 73.
* S/A: La pintora ingenua ya no dará más pinceladas. En Diario últimas Noticias. Domingo 4 de marzo de 2007. Pág. 71.
* Valderrey, Julio: Tereseños de exportación: Elsa Morales. En Revista Literaria ¿al vacío…?. Nº5, Año II. Santa Teresa del Tuy. Noviembre, 2006. Pág.-7.
* YA: Falleció la escritora Elsa Morales en Barquisimeto. Diario La Voz. Lunes 5 de marzo de 2007. Pág. 39
* Zambrano, Josefa: Elsa Morales, la imagen y el color en “Mi voz interior”. Entrevista. http://www.arteliteral.com. Ciudad Guayana, viernes 05 de enero de 2001.

JUAN ALBERTO PAZ (EL BARDO* DEL TUY)

Por: Manuel V. Monasterios G.

JUAN ALBERTO PAZ.

     El 7 de agosto de 1919, nació en el caserío Aguadulce, en las cercanías de Sácua, jurisdicción de Cúa, Juan Alberto Paz.  91 años de dignidad. Una vida dedicada a recitar  las múltiples bellezas que tienen las cosas sencillas de nuestra vida.

    No hay un escritor en estos valles tuyeros que haya publicado tantos libros y que las palabras de esos libros resuman tanto amor por su tierra. Libros que reflejan además de lo bello en el uso del idioma sin afeites, la constancia y la tenacidad de Juan Alberto, quien no se conformó con ver sus creaciones dormir en los baúles, sino que venció la indiferencia, tocó puertas. Se cerraron cuatro y se abrió una y por esa rendija no deja su legado inmenso de poeta telúrico y ejemplo insuperable para las nuevas generaciones.

     Juan Alberto maneja con maestría la copla, la glosa y el romance se entronca, sin buscarlo, ni saberlo, con el mester de juglaría que nos llegó de España, en los primeros galeones que traían   poetas con armaduras de conquistador.

    Los pueblos alegres cantan y Juan Alberto  ha dedicado su canto a los pueblos, a la mujer, a los santos, a los ríos, a las leyendas. También canta a la esperanza de redención social, a la superación de inveteradas injusticias, a los principios eternos de solidaridad y justicia. Sus palabras son saetas a la conciencia.

     Juan Alberto Paz  ha incursionado en la creación en prosa, su novela” La Catira Hortensia Luna” plantea con crudeza el mundo semi-feudal de la Venezuela postcolonial en el ambiente de la hacienda Macagüita, en las cercanías de Cúa. Esta obra está en imprenta y dentro de poco la podremos disfrutar.

    No podemos terminar este pequeño homenaje a Juan Alberto por sus 91 años, sin hacer un llamado a los profesores de castellano y literatura, para que usen sus poemas en las aulas, a las nuevas generaciones de poetas para que sigan su ejemplo de constancia y superación y a los tuyeros para que disfruten de la lectura de sus libros. No hay mejor homenaje que leer sus poemas y contagiarse de su inmenso amor por esta tierra tuyera.

*Bardo en la antigüedad era la persona encargada de transmitir historias, leyendas y poemas en forma oral. Además de cantar la historia de los pueblos.

JUAN ANTONIO PÉREZ BONALDE

Por: investigaciones TUCUY.

     Pérez Bonalde nació en Caracas en 1846, el 30 de enero. Fue el noveno hijo del matrimonio integrado por Juan Antonio Pérez Bonalde y Gregoria Pereyra. Huyendo de la guerra federal, la familia Pérez Bonalde se traslada a Puerto Rico (1861). Para sostenerse, fundan un Colegio, donde el joven poeta, de quince arios, se desempeña como Profesor. ¿Qué formación tiene Pérez Bonalde para ese entonces? Felipe Tejera dice que se había dedicado especialmente al estudio de la música, el dibujo e idiomas extranjeros.

JUAN ANTONIO PÉREZ BONALDE.

     Poseía también conocimientos prácticos. En la isla de Santomas (a la que se trasladó la familia desde Puerto Rico), Pérez Bonalde se emplea como tenedor de libros. En 1864, pacificado el país, los Pérez Bonalde retornan a Caracas y planifican otro colegio, semejante al de Puerto Pico. La muerte repentina del padre aborta el proyecto. Entre 1864 y 1870 Pérez Bonalde vive en Caracas. Trabaja como puede para ganarse la vida. Interviene en política con el Partido Liberal.

     En 1870 llega a la primera magistratura el General Guzmán Blanco, de quien Pérez Bonalde es enemigo político. El poeta se va de Venezuela en aquel año de 1870. Vuelve por poco tiempo en 1876, y no regresa definitivamente hasta 1889, llamado por el gobierno del Dr. Raimundo Andueza Palacio. En estos dieciocho años largos, su centro de operaciones es Nueva York. Se emplea en la casa Lenman y Kemp-Barclay y Cía., y viaja por casi todo el mundo como representante de esta firma. Tiene oportunidad de aprender idiomas y de perfeccionar los que ya sabe. Se convierte en un extraordinario políglota y en excepcional traductor de poesía.

En su juventud cuando militaba en el Partido de los Azules.

     En 1879 se casa con Amanda Schoonmaker. La unión de esta pareja es desafortunada. En el dolor del exilio, nace una hija, Flor. El poeta concentra en ella sus afectos y alegrías. Le espera, sin embargo, un rudo golpe. La niña fallece en 1883. De esta trágica circunstancia brota esa conmovedora elegía que lleva por título Flor.

     Sus lecturas, su vida errante, su aguda sensibilidad, ciertos aconteceres aciagos, todo lo va conduciendo al escepticismo. A partir de aquel trágico 1883, no vuelve a publicar libros de poesía propia. Sólo sus grandes traducciones, las de Heine y Poe. Busca escaparse de la realidad, ya no por el paisaje poético, sino por la puerta falsa del alcohol y de las drogas. Su salud comienza a resentirse. Quienes lo conocen y lo tratan, como José Martí, advierten en él un aire de melancolía profunda, y de tedio vital. Poco a poco llega a los límites del nihilismo. A la total incredulidad, a una falta de fe en el presente y en el porvenir. Testimonio son estos párrafos de su libro de Memorias, dados por el poeta a la prensa caraqueña:

Muchos años han pasado desde la última vez que dejé un recuerdo de vida en estas páginas.

Y ¿qué he conseguido, qué he alcanzado durante este largo transcurso del tiempo?. .

Lo que alcanzaría el hombre que viviese mil años; lo que ha alcanzado la humanidad desde su misterioso principio hasta el presente: NADA!

     En 1889, bastante quebrantado de salud, regresa definitivamente a Venezuela. El gobierno de Andueza Palacio le ofrece un cargo diplomático. El poeta accede. Se embarca con rumbo a la ciudad de Amberes. Pero se siente tan enfermo que regresa desde Curazao. En vano intenta buscar salud en las aguas termales de San Juan de los Morros y luego en La Guaira. Una hemiplejia agrava su situación. Y el 4 de octubre de 1892 fallece en La Guaira. Once años después (1903) sus restos son trasladados a Caracas en medio de solemnes honras fúnebres. Y desde 1946, centenario de su nacimiento, sus cenizas reposan en el Panteón Nacional. En uno de sus poemas, Pérez Bonalde había dejado esta especie de disposición final:

POR SIEMPRE JAMAS!

Traedme una caja

de negro nogal,

y en ella dejadme

por fin reposar.

 

De un lado mis sueños

de amor colocad,

del otro, mis ansias

de gloria inmortal;

la lira en mis manos

piadosos dejad,

y bajo la almohada

mi hermoso ideal…

 

Ahora la tapa

traed y clavad,

clavadla, clavadla

con fuerza tenaz,

que nadie lo mío

me pueda robar…

 

Después, una fosa

bien honda cavad,

tan hioda, tan honda,

que hasta ella jamás

alcance el ruido

del mundo a llegar.

 

Bajadme a su fondo,

la tierra juntad,

cubridme…y marchaos

dejándome en paz…

 

¡Ni flores, ni losa,

ni cruz funeral;

y luego…olvidadme

por siempre jamás!.

Lastenia Pérez Bonalde de Tesdorpf, Hermana de Juan Antonio Pérez Bonalde.

LA OBRA DE PEREZ BONALDE

     La obra poética original de Pérez Bonalde está representada por dos Poemarios: Estrofas (1877) y Ritmos (1880). Sus traducciones de mayor importancia son El cancionero (1885) del alemán Henrique Heine, y El cuervo (1887) del norteamericano Edgar Allan Poe.

   En sus libros originales, Estrofas y Ritmos, reúne poemas escritos en diversos lugares. En ambas obras, la huella de un poeta intimista, sincero que no imita a los maestros del Romanticismo europeo, sino que extrae los temas de su propia peripecia vital. Su poesía, perdurable por ello, y por el fino e ilustrado espíritu de su creador, se encuentra relacionada de inmediato con algunos de los grandes aconteceres de una existencia errante y dolorosa, y con los fines que según la concepción romántica debía cumplir el poeta;

… pues a más de profeta,

sacerdote y caudillo,

es la misión sublime del poeta

ser héroe denodado, aunque sencillo,

y vencedor del tiempo y de la muerte..!

     Profeta, es decir, vate, vaticinador, iluminado, capaz de ver más lejos y más hondo que el común de los hombres, tal como ya lo pregonaban los latinos. Quien es un vidente, un soñador sagrado, un Profeta es también un Sacerdote, puesto que su misión consiste en conducir a la humanidad, cuyo destino él conoce por revelación, o porque sus facultades intelectuales son de orden superior. De este modo, el sentimiento religioso (de signo positivo o negativo) se empalma con la misión social que el poeta debe cumplir, como Caudillo, esto es, como guía, cabeza de unos ideales que luchan por Libertad y Justicia. Esta circunstancia y el individualismo romántico, conciben al poeta como un Héroe señero, que combate cada día contra las propias miserias y las ajenas, contra los desfallecimientos del ánimo y la duda. Por último, Vencedor del tiempo y de la muerte por cuanto, como ya lo predicaban desde la Alta Edad Media Dante Alighieri y Jorge Manrique, el arte es una de las vías que el hombre dispone para alcanzar la inmortalidad.

     Cuatro poemas, los mejores, responden a suscitaciones vitales. El primero, en orden cronológico, es un canto de desterrado, Vuelta a la patria (1876), cuya doble motivación, la alegría del regreso a la madre patria y el dolor ante la muerte de la madre carnal, hacen de éste el mejor poema entre todos los numerosos cantos de exilio que se escribieron en Hispanoamérica. Es una elegía asordinada, serena, sin estridencias.

     Pobre poeta (s. fecha). El segundo gran poema, dedicado a la memoria del malogrado lírico puertoriqueño José Gautier y Benítez (1848-1880), contiene una conmovedora definición de la naturaleza espiritual del creador, aplicable, como es lógico, al mismo Pérez Bonalde. La sensibilidad del poeta está vista como un cilicio. Las dos primeras estrofas orientan ya acerca del tono y del tema:

¡Oh, no envidiéis al que en la herida frente

lleva cual fiero dardo

la inspiración ardiente,

la codiciada llama

que viva luz derrama

y gloria en torno al aplaudido bardo!

 

Oh no, no lo envidiéis; de la áurea rama

que sus sienes corona, cada hoja

representa un martirio, una congoja,

una herida profunda, un desencanto,

sangre del pecho, o de los ojos llanto.

 

Cada paso que avanza

de la inmortalidad en la ardua senda,

cada triunfo que alcanza

le cuesta una creencia, una esperanza

que más y más la bendecida venda

de la ilusión aparta de sus ojos.

     Poema del Niágara (1880). El tercer gran poema, considerado entre otros por José Martí, como la obra maestra de Pérez Bonalde, es el Poema del Niágara, compuesto como el de Heredia, a vista de las imponentes cataratas. El poema obedece al sentimiento del romántico por la Naturaleza y a su identificación con algunos espectáculos naturales de gran belleza. Pérez Bonalde va más allá. El torrente y su catarata le hacen imaginar que en ellos está oculto un Genio a quien el poeta puede interrogar acerca los misterios de la vida y de la muerte. A las preguntas que formula, el eco responde sombríamente dando a entender que nada existe más allá de esta existencia efímera:

Heme aquí frente a frente

de la espesa tiniebla desde donde

oírme debe la deidad rugiente

que en su seno se esconde:

Dime, Genio terrible del torrente,

¿a dónde vas al trasponer, la valla

del hondo precipicio,

tras la ruda batalla

de la atracción, la roca y la corriente. . ?

¿A dónde va el mortal cuando la frente

triunfadora del vicio,

yergue, al bajar a la mundana escoria

en pos de amor, y venturanza y gloria?

¿A dónde van, a dónde,

su fervoroso anhelo,

tu trueno que retumba…?

Y el eco me responde,

ronco y pausado: ¡tumba!

 

Espíritu del hielo,

que así respondes a mi ruego, dime:

si es la tumba sombría

el fin de tu hermosura y tu grandeza;

el término fatal de la esperanza,

de la fe y la alegría;

del corazón que gime

presa del desaliento y los dolores;

del alma que se lanza en

pos de la belleza,

buscando el ideal y los amores;

después que todo pase,

cuando la muerte, al fin, todo lo arrase,

sobre el oceano que la vida esconde,

dime qué queda;

dí ¿qué sobrenada..?

Y el eco me responde,

triste y doliente: ¡nada!

 

Entonces, ¿por qué ruges,

magnífico y bravío,

por qué en tus rocas, impetuoso, crujes

y al universo asombras

con tu inmortal belleza,

si todo ha de perderse en el vacío. . ?

¿Por qué lucha el mortal, y ama, y espera,

y ríe, y goza, y llora y desespera,

si todo, al fin, bajo la losa fría

por siempre ha de acabar..? Dime, ¿algún día,

sabrá el hombre infelice do se esconde

e1 secreto del ser..? ¿Lo sabrá nunca..?

Y el eco me responde,

vago y perdido: ¡nunca!

 

¡Adiós, Genio sombrío,

más que tu gruta y tu torrente helado;

no más exijo de tu labio impío,

que al alejarme, triste, de tu lado,

llevo en el cuerpo y en el alma frío.

A buscar la verdad vino hasta el fondo

de tu profunda cueva:

mas, ay, en vez de la razón ansiada,

un abismo más hondo

mi alma desesperada

en su seno, al salir, consigo lleva…!

¡Ya sé, ya sé el secreto del abismo

que descubrir quería..!

¡Es el mismo, es el mismo

que lleva el pensador dentro del pecho:

la rebelión, la duda, la agonía

del corazón en lágrimas deshecho!

     Flor (1883). El cuarto gran poema de Pérez Bonalde es el canto elegíaco que escribe bajo el terrible impacto que le produce la muerte de su hija Flor. Si en el Poema al Niágara dice salir del abismo, sin respuesta para sus grandes preguntas acerca de los misterios del ser, en Flor se enfrenta a Dios al no comprender cómo pudo haber sido herida de muerte una criatura que apenas abría los ojos a la vida. Es el dolor máximo, la suprema rebelión de los poetas satánicos, que en Pérez Bonalde es la culminación trágica de una existencia destrozada por el hado:

Señor, ¿existes? ¿Es cierto que eres

consuelo y premio de los que gimen,

que en tu justicia tan sólo hieres

al seno impuro y al torvo crimen?

 

Responde entonces: ¿Por qué la heriste?

¿Cuál fue la culpa de su alma triste?

¿Cuál fue la mancha de su inocencia?

¡Señor, respóndeme en la conciencias!

 

Alta la llevo siempre, y abierta,

que en ella nada negro se esconde;

la mano firme llevo a su puerta,

inquiero… y nada, nada responde.

 

¡Sólo del alma sale, un gemido

de angustia y rabia, y el pecho, en tanto

por mano oculta de muerte herido,

se baña en sangre, se ahoga en llanto!

 

¡Y en torno sigue la impía calma

de este misterio que llaman vida,

y en tierra yace la flor de mi alma,

y al lado suyo mi fe vencida!

 

…………………………………………………

 

¡Nada, ni la esperanza

ni la fe del creyente

en la ribera nueva,

en el divino puerto

donde la barca que las almas lleva

habrá de anclar un día;

ni el bálsamo clemente

de la grave, inmortal filosofía;

ni tú misma, divina poesía

que esta arpa de lágrimas me entregas

para entonar el aéreo de mi duelo…!

¡Tú misma no, no llegas

a calmar mi dolor…!

¡ábrase el cielo!

¡Desgájese la gloria en rayos de oro

sobre mi frente… y desdeñosa, altiva

de su mal sin consuelo

al celestial tesoro

el alma mía cerrará su puerta:

que ni aquí, ni allá arriba

en la región abierta

de la infinita bóveda estrellada,

nada hay más grande, nada:

más grande que el amor de mi hija viva,

más grande que el dolor de mi hija muerta!

     El traductor. Desde la niñez, se inició Pérez Bonalde en el estudio de lenguas extranjeras. A lo largo de su existencia, llegó a tener un asombroso dominio del latín, del inglés, del francés, del alemán, del italiano y del Portugués.

   Los idiomas le permitieron conocer directamente literaturas extranjeras. Este factor contribuyó a hacer de Pérez Bonalde un romántico superior en muchos aspectos a la mayoría de sus compañeros hispanoamericanos.

     Gracias a sus excepcionales conocimientos del alemán, Pérez Bonalde realizó la mejor traducción (1885) de El Cancionero (1827), de Heine. Pero no sólo lo tradujo impecablemente, sino que logró una musicalidad igualada más tarde por dos grandes del Modernismo, el colombiano José Asunción Silva y el nicaragüense Rubén Darío. Sirvan como muestra de la versión de Pérez Bonalde, estos excelentes dodecasílabos del poema La Esfinge:

Estoy en la antigua floresta encantada,

los tilos esparcen su aroma sutil;

del astro nocturno la luz argentada,

con mágico hechizo se adueña de mí.

 

Avanzo en las sombras cm pie temerario,

y al punto en los aires resuena una voz;

la voz del alado cantor solitario

que canta las glorias y penas de Amor.

 

Las glorias y penas de Amor canta el ave:

las dulces sonrisas, el llanto de hiel,

tan triste es su queja, su trino tan suave,

que en mi alma despiertan los sueños de ayer.

 

Mi planta en las sombras, intrépida, avanza:

un claro del bosque se ofrece ante mí,

y en él un castillo gigante que lanza

sus torres aéreas al alto cenit…

     Éxito similar que con la traducción de El Cancionero, obtuvo Pérez Bonalde con la versión (1887) del célebre poema El Cuervo (1845), de Poe. No sólo conserva con extraordinaria fidelidad la atmósfera de misterio que va in crescendo en el poema de Poe, sino que reproduce en castellano el ritmo trocaico del original inglés.

     Pérez Bonalde vertió al castellano otros poetas, entre los cuales, el inglés William Shakespeare, los alemanes Ludwig Uhland y Johan Gottfried Herder.

Bienvenida a Venezuela en el Puerto de la Guaira a Juan Antonio Pérez Bonalde, año 1890.

ANTOLOGÍA DE VUELTA A LA PATRIA

     Cuando Pérez Bonalde escribe Vuelta a la patria (1876), navega rumbo a Venezuela, tras seis años de ausencia. Santiago Key-Ayala ha imaginado la escena en la que el poeta compone su canto elegíaco:

     Fue a bordo del barco en que Pérez Bonalde regresaba a la tierra nativa, rumbo a Puerto Cabello, donde nació la “Vuelta a la Patria”. Nació, vio la luz. ¿Cuánto tiempo había estado en el alma del hijo infeliz, moviéndose hacia la luz por una gestación de sueño?

El poeta mismo responde a la pregunta:

Una línea indecisa

entre brumas y ondas se divisa.

………………………………………….

Va extendiéndose el cerro

y unas formas extrañas va tomando,

formas que he visto cuando

soñaba con la dicha en mi destierro.

     Días y meses, el desterrado estuvo haciendo el viaje de vuelta a la patria y se vio llegar con el pecho henchido por la emoción del retorno, primero; después, henchidos los ojos por el resto de sus lágrimas. Ahora viaja en realidad hacia “la tierra amiga”. Imagino la escena del alumbramiento: Pérez Bonalde está en el puente del barco sentado ante una mesita con aquel donaire señoril que los años acentuaron. Sobre la mesita, frente a él, un vaso y una botella de cerveza. Al lado, en una silla, un libro de versos o de viajes. A manera de marcador, un haz de cuartillas y un lápiz. Pérez Bonalde da la espalda al Norte, donde el frío “hiela los espacios y las almas”. Mira hacia el Sur, adivinando, presintiendo la “tierra amiga”. En la monotonía del aislamiento, la fantasía transpone la realidad circundante y navega por el mar de los sueños. El barco va hacia Puerto Cabello. El sueño hacia La Guaira. Triunfa el sueño.

     A juzgar por estas noticias, Vuelta a la patria fue concebido a bordo del navío en el que Pérez Bonalde navega hacía las costas venezolanas tras seis años de ausencia. Dos sentimientos parecen dominarlo en aquellos instantes. Hay en él una alegría causada por su reencuentro con la tierra natal. Este puro e intenso alborozo está mediatizado, sin embargo, por una honda melancolía. El poeta sabe que no encontrará a su madre, fallecida mientras él se encontraba en el destierro. Siendo de signo contrario estos sentimientos, al conjugarlos dentro de un mismo poema, Pérez Bonalde debía evitar que se estorbasen. El poeta resolvió esta dificultad dividiendo su poema en dos partes. La primera responde en temas, tono, ritmo y ambiente a la euforia espiritual del regreso. La segunda está consagrada por entero al sentimiento elegíaco en el que los temas se interiorizan, el ritmo se torna lento y el lenguaje confidencial.

     La primera parte, es descriptiva. El poeta reseña lo que va viendo y sintiendo a medida que el bajel se acerca a las playas, luego desembarca y toma el coche que lo conduce a Caracas. Culmina con la aparición, casi fantástica, de la ciudad natal que parece brotar de la nada, tras una vuelta del camino, con sus blancas torres, sus techos rojos, sus azules lomas.

     Como es propio del alma romántica universal, estas descripciones del paisaje se relacionan de inmediato con los estados anímicos del poeta. En este caso, con escenas de la infancia, y éstas, con los días dichosos de una inocencia perdida. El goce de la llegada se reparte entre el deleite ante la luminosidad de la naturaleza tropical “son seis años de brumas y de cielos grises”, la emoción romántica ante lo autóctono, ante la gente rústica y simple en estado de gracia natural, y hasta en el dulce son del idioma nativo.

     Esta primera parte posee un ritmo ascendente, progresivo, que conduce a un momento crucial del poema. La patria es primero una línea indecisa que entre brumas y ondas se divisa. A medida que el barco se aproxima, la costa va dibujándose mejor hasta que lo borroso se hace nítido y se ven las riberas bordadas de palmeras. La impaciencia por llegar salta en el pecho del poeta y se traduce en oraciones de forma imperativa: ¡A tierra, a tierra, o la emoción me ahoga! ¡Boga, boga, remero! ¡En marcha, en marcha, postillón!

     Cuando ya divisa a Caracas y el ritmo del desenfreno emocional llega a su punto culminante, se produce el choque del sueño contra la realidad. El poeta recuerda que no tiene hogar, o, más exactamente, hogar materno, y le pide al cochero que lo conduzca al cementerio, uno de los lugares favoritos de los románticos. Todo este recorrido vertiginoso que le ha permitido dar sus impresiones del regreso, todo este canto de alegría, se transforma súbitamente en un discurrir elegíaco, lento, intimista.

Carolina Tesdorpf de Vidal, Sobrina del Poeta. En su casa de La Guaira se alojo cuando regreso enfermo poco antes de su muerte.

«¡Apura, apura, postillón! Agita

el látigo inclemente.

¡Al hogar, al hogar! que ya palpita por él

mi corazón ¡Mas no, detente!

¡Oh infinita aflicción! Oh desgraciado

de mí, que en mi soñar había olvidado

que ya no tengo hogar…Para cochero;

tomemos cada cual nuestro camino;

tú al techo lisonjero

do te aguarda la madre, el ser divino

que es la vida centro y alegría

y yo…¡yo al cementerio!,

donde tengo la mía…»

    Comienza entonces la segunda parte de Vuelta a la patria. La confidencia personal da una dimensión subjetiva. A través del monólogo, Pérez Bonalde le refiere a su madre la suerte que ha corrido desde el momento en que se separó de su regazo, como quien entrega cuenta de sus actos. El que habla sin esperanzas de respuesta, es un poeta aniñado, triste, escéptico, que retorna sin nada qué ofrecer, como no sea una flor amarilla del camino y el resto de llanto que le queda. Dos presentes románticos: el amor por la naturaleza y la manifestación viva del sentimiento. Reconfortado tras el desahogo, el espíritu del poeta cobra nuevos bríos. Cuando se marcha del cementerio lleva el alma en paz, y, como siempre, la frente erguida, resuelto a continuar luchando.

     Los cantos de desterrados “como éste de Pérez Bonalde” fueron un género frecuente en la poesía romántica hispanoamericana y española. Con frecuencia, estos cantos iban unidos al tema político, en la medida que el desterrado padecía los rigores materiales y morales del ostracismo, protestaba contra los tiranos que arruinaban su patria y lo mantenían lejos de los suyos. Dentro de estos cantos figuran el Adiós a la patria, de Rafael Mª Baralt; La despedida de la patria, del colombiano José Eusebio Caro; La vuelta a la patria, del colombiano Miguel Antonio Caro; La vuelta al hogar, de José Joaquín Pérez. También el español Martínez de la Rosa tiene una composición sobre este género. Sin negarles calidades poéticas, ninguna de ellas supera la elegía de Pérez Bonalde.

«Caracas, allí está, vedla tendida

a las faldas del Ávila empinado

Odalisca rendida

a los pies del Sultán enamorado»

Abigaíl Pérez Bonalde, hermana del Poeta.

     El 4 de octubre de 1892 muere en La Guaira el poeta de «La Vuelta a la Patria», el poeta de Caracas, Juan Antonio Pérez Bonalde.

Referencias Gráficas:

http://perezbonalde.blogspot.com