Historia regional y local del Valle del Tuy

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General José María Carreño Blanco

Por: Manuel V. Monasterios G.

Gral. José María Carreño 

     Nace en Cúa el  14 de junio de 1792*. Muere en Caracas el 18 de mayo de 1849.

     Don Julián Carreño, amo de tierras cacaoteras a las orillas del Tuy, amo de esclavos, uno de pocos blancos mantuanos que prefirió vivir cerca de sus haciendas, con el calor de los valles tuyeros, que vivir bajo el benigno clima caraqueño. Don Julián Carreño, hermano del presbítero Juan de la Cruz Carreño, músico y compositor quien trajo a la Iglesia de Cúa un instrumento muy de moda en la época, denominado clave, antecesor del piano, hermano de de José Cayetano Carreño, el padre de Simón Carreño Rodríguez, conocido como  Simón Rodríguez o Samuel Robinson y del músico Cayetano Carreño**.

     Con lo cual se evidencia el origen en segunda generación, (la primera es española) de la familia Carreño con la población de Cúa, de donde se originan los grandes personalidades y músicos, como Teresa Carreño, el autor del Manual de Urbanidad Don Manuel Antonio Carreño. (más…)

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FULGENCIO AQUINO

Por: Jesús E. Castro P.

El Maestro Fulgencio Aquino

     Nace el 1º de enero de 1915 en el caserío de Sabaneta  de la población de Tácata en el Estado Miranda, muere el 21 de Julio de 1994  a sus 79 años de edad. Se inicia en este bello arte musical  a los diez (10), también asiste a clase de  primaria pero tuvieron que retirarlo del colegio pues él estaba pendiente era de aprender a tocar el arpa.  Cuenta Fulgencio que el mismo día que agarró el arpa saco su primer golpecito. Estaba rodeado de un familia muy nombrada en el arte de tocar arpa como lo era su papá Julián Aquino  el cuál fue un gran arpisto que se caracterizó por un toque recio fue muy reconocido aunque no dejó grabaciones, también su hermano Melquiades Aquino era un buen arpisto el cual observaba en sus ratos de aprendizaje.

     Un buen día  Ramón Serrano le regala un arpa y le dió algunas lecciones, le afinó el arpa el primer día y le indicó su primer bordoneo y el primer tipleo los cuales aprendió  y fue perfeccionando en el tiempo.

     Su primer baile de joropo lo toco a los 14 años de edad cobrando para la época veinte (20) bolívares que era un gran pago por tocar un baile de joropo. Fulgencio Aquino no dependió en su sustento familiar del toque de arpa si no que desarrolló varios oficios, trabajó la agricultura, fue carbonero, trabajó en bodegas, comercios, fabrico alpargatas y fue carpintero al punto de fabricar sus propias arpas con sus respectivos accesorios, Los bordones con cuero de venado que el mismo entórchala. En el año de 1958  a sus 43 años de edad aproximadamente se dedica a los bailes de joropo de lleno y empieza el mundo de las grabaciones y conciertos que lo darían a conocer Nacional e Internacionalmente.

     El decía: “para mi tocar arpa, es el amor mas grande de mi vida por su puesto a parte de mi mamá, yo creo que no hay otra cosa que signifique mas, que tenga mas poder ni iguale el poder como lo es tocar el arpa, su música”.

      Fulgencio; era un amante de la música que obtenía en la ejecución de su arpa, contaba que en su infatigable memoria musical tenia mas de 1000 composiciones, es evidente que el maestro Fulgencio Aquino había desarrollado una capacidad retentiva de gran complejidad y la cual estaba muy comunicado con sus improvisaciones dentro de un estilo clásico, con registros sutiles.

Representaciones en el Exterior:

     El trabajo musical de Fulgencio es reconocido a nivel de Francia, Alemania, Italia, dejó muy en alto nuestro Folclore Venezolano. Viajo con Margaríto Arístiguieta representando a nuestro país en el Festival Internacional Carifesta, en Jamaica. Al igual nos representó con su primo Manuel María Pacheco (El Turpial Mirandino), en Barbados, Puerto Rico, Panamá; Brasil. Y en Ecuador actuó como solista haciendo Un Solo de Arpa. Todas estas actuaciones lo llevan a un alto Reconocimiento por el entonces Presidente de la República Carlos Andrés Pérez con la Orden Andrés Bello en su Segunda Clase.

Grabaciones más recordadas:

  1. LP Cantares del Tuy
  2. LP Mano a mano con Salvador Rodríguez
  3. LP Golpe y Revuelta
  4. LP Golpe Tuyero (Volumen 1,2, y 3)
  5. Grabaciones con el Ministerio de Educación
  6. LP con Serenata Guayanesa
  7. Grabaciones Culturales con la Gobernación del Estado Miranda
  8. Grabaciones con los Philips
  9. Otras más.

Piezas Musicales más reconocidas:

  1. La Revuelta Tuyera. Música: Fulgencio Aquino.
  2. El Gato Enmochilado. Musica: Fulgencio Aquino. Letra y Canto: Manuel Maria Pacheco “El Turpial Mirandino”.
  3. Concierto a Ocumare (pasaje). Música: Fulgencio Aquino. Letra: Cruz Avila. Canta: Manuel Maria Pacheco.
  4. Pajarillo Ocumareño ( Golpe, Instrumental). Música: Fulgencio Aquino.
  5. El Budare (golpe). Música: Fulgencio Aquino. Letra: Alfonso Gómez.
  6. La Patilla (golpe). Música: Fulgencio Aquino. Letra: Silvino armas. Canta: Silvino Armas.
  7. Edita (pasaje). Música: Fulgencio Aquino. Letra: Julio Ramirez. Canta: Silvino Armas.
  8. La Raza Negra (pasaje). Música: Fulgencio Aquino. Letra: Cruz Avila. Canta: Silvino Armas.
  9. El Beso (pasaje). Música: Fulgencio Aquino. Letra: Cruz  Ávila.
  10. El Pollino. Música: Fulgencio Aquino. Letra: Margarito Aristiguieta. Canta: Margarito Aristiguieta.

“Yo creo que despues que muera, seguiré tocando, Porque tocare en algún sitio, eso no tiene limite , el amor que yo le tengo A mi música es desde la edad de diez (10), años”

Fulgencio en Plena actuación Tocando su Amada Arpa Tuyera.

     Una de las piezas de mayor relevancia para nuestro Joropo Mirandino, Aragueño y Central tocada por el mestro Fulgencio aquino, es la Revuelta Tuyera, la cual consta de varias partes en su estructura musical (pasaje, yaguazo, maricela, guabina, llamada del coco o del mono).y que son encadenadas unas con otras para formar una sola pieza. La revuelta puede ser Cantada o Instrumental.

       Fulgencio: La diferencia entre la revuelta para bailar y una para escuchar es la siguiente: La revuelta para bailar, es la revuelta rebelde con un toque Tamboreao (Es la misma música pero ejecutada con mayor fuerza o presión sobre las cuerdas, marcando el sonido del bordón tal cual como un bajo y el cuál marca el ritmo del bailador), la revuelta Instrumental, es para oirla para disfrutar su ejecución, es a punta de uña para que su sonido sea más fino, mas clásico, en ambos casos la revuelta tiene una duracion entre 15 a 20 minutos. En la revuelta el joropero tiene la posibilidad de demostrar su habilidades como zapateador, los cuales son varios zapateos: Piloneao, Repicao, Caminao, Volao, Golpeao, Escobillao y otros más.

Fuentes:

  • Revista Bigott N° 47, Octubre- Noviembre de 1998
  • Estudios  de Claudia Calderón Sáenz (Docente de catedra de música graduada en 1981 con honores en Alemania)
  • Recopilacion de Patrimonios de este género musical, (Juan Martinez y el Joven Montoya)

Paula Correa Rodríguez “Madre de un Ilustre Tuyero”

Por: Iván López.

    Nacida en Choroní y bautizada en la iglesia matriz de la Villa de San Luís del Cura en 1780, hija de Don Juan Víctor Correa y Doña Bárbara Rodríguez, también oriunda de allí, sin embargo ya sus padres vivían en villa de cura para 1778, fue nieta de Don Domingo Correa,  Dueño de hacienda cafetalera con tres mil árboles y otra de cacao en el sitio de las Torres a mediados del Siglo XVIII, se caso con Don José Alejandro Zamora y Pereyra y de esta Unión nacieron Carlota, Genoveva, Raquel, Antonio José, Gabriel, Ezequiel y Alejandro quien muere siendo apenas un niño, es en esta ciudad donde ejercería la enseñanza de las primeras luces, educando a  los niños vecinos de la villa, en una pequeña escuela que ella misma regentó en el año de 1808 en la casa parroquial de la citada villa.

Paula Correa Rodríguez Madre de Ezequiel Zamora

     Al igual que su esposo se unió al proceso de la independencia incorporándose al bando republicano y participando de manera activa, ayudando en la organización de grupos de mujeres para apoyar  la causa, como enfermeras, cocineras, consiguiendo pertrechos y en algunos casos armas y municiones para la tropa, por estas acciones republicanas serían perseguidos ella y su familia por los realistas.

     Para el año de 1817 teniendo que refugiarse en la población de Cúa en casa de su cuñado Matheo Zamora Pereyra quien incluso les conseguirá Salvoconducto para Alejandro, ella y el resto de la familia, sin embargo persistirá en su participación republicana activa, esto hasta el año de 1821 cuando en la batalla de Carabobo muere su esposo Alejandro.

   Nunca perdería su espíritu rebelde, que siempre la caracterizó, espíritu indomable de la mujer venezolana que es del tamaño de los problemas que se le presentan y que luego revelaría nuevamente durante los años de lucha en los que se vio envuelto su hijo Ezequiel.

    Como madre luchadora traería a la capital del país a sus hijos en el año de 1825 en busca de mejores oportunidades de vida y de estudios para estos, con sus hijas ya casadas se dedicó a la educación de los varones, allí permanecerá residenciada hasta su fallecimiento en 1868.

     Durante las revueltas agrarias acontecidas en venezuela entre 1846 a 1848 sus hijos y sobrinos se involucran en las acciones militares y de conflictos rebeldes, especialmente su hijo Ezequiel, el cual es capturado en 1847 y sometido a un juicio criminal, fuera de toda lógica y claridad, esto motiva en Paula el liderazgo de un movimiento de presión popular, por medio del cual logra que el presidente de la república, para entonces, Gral. José Tadeo Monagas,  le conmute las sentencias a muchos de los reos, entre ellos, su hijo Ezequiel al cual se le cambia la pena de Muerte impuesta, por tan solo diez (10) años de presidio en el Castillo de la isla de San Carlos, situado en el lago de Maracaibo, provincia de Maracaibo.

     Durante esta temporada de presidio se develaron varios intentos de asesinato que se fraguaron en contra de Ezequiel, esto estando en los calabozos de Maracay, no se sabe por órdenes de quien se realizan tales intentos pero si las manos ejecutoras, en este trance, sería Paula quien justamente pondrá al tanto de estos acontecimientos al mismísimo presidente de la República, Gral. José Tadeo Monagas.

      Léase lo que sobre tan azarosa sospecha, expuso la señora madre de Zamora; y el decreto de la Corte Superior que recayó sobre la materia:

Excelentísimo señor Presidente de la República.

           Paula Correa, viuda, legítima madre del desgraciado joven Ezequiel Zamora, llena de respeto y anegada en lágrimas, que expresan el dolor más fuerte de naturaleza, elevo hoy la triste y compasiva súplica al padre general de los venezolanos, el Supremo Poder Ejecutivo, cuya clemencia esmalta sus heroicas virtudes.

           Existe Exmo. Señor, mi desventurado hijo en la cárcel de Maracay, casi privado de comunicación, arrastrando enormes y pesados grillos, que más que la seguridad contra la fuga, trabajan el tormento y el aniquilamiento de su vida.

            En tan dura y desesperante situación, tres veces se ha atentado contra la existencia, empleándose aleves e insidiosos medios, de cuya prueba siempre sabe salvarse el asesino.

            Primero, se fingió que una partida quería acometer en una noche al pueblo para sacarlo de la cárcel. En efecto se hizo correr la noticia, se alarmó el vecindario, y, en confianza, la más criminal, se solicitó del oficial de la guardia de la cárcel, a quien se reveló el plan, que con el pretexto de los confabulados en motín, se le quitase la vida en esa noche a mi hijo. Para persuadirlo, se le decía por el hombre más descarado y cruel, que tiene Venezuela, que era un servicio distinguido que se hacía a la República, matándose a Zamora, para que no se gastase más en custodiarlo, ni en su juicio. La virtud del oficial de la guardia salvó en tan horrible noche, la vida de mi hijo, pues se negó a la criminal maquinación de aquel hombre execrable.

            En la vez segunda, un oficial aprovechando el momento, en que el de la guardia no se hallaba en la cárcel, entró a ella, y desnudando su espada se dirigió al calabozo donde estaba mi hijo. En el acto, quiso el cielo que entrase el oficial de guardia y sorprendido el asesino, no pudo consumar su crimen.

            Frustrados estos medios, se echó mano, Señor Exmo. de otro más infame y aleve.

            A pocos días se logró meter en la comida de mi hijo una hallaca con solimán. La casualidad de haber notado aquél, al dividirla con una cuchara, que ésta se había ennegrecido, lo salvó de la muerte.

           En tan agovioso suplicio ha permanecido mi desgraciado hijo.

           El 29 de agosto último se ha aparentado en Maracay grande alarma, suponiéndose, que varios amotinados en Tacasuruma invadiesen el pueblo. Guardias dobles, patrullas, quién vives, y un tren estudiado de temores agitaron la población. Mi hijo, esperaba de un momento a otro la pérdida de su vida, como fruto del aparato.

           Temo señor, y con sobrada razón, aunque no puedo dar las pruebas de tan abominable y criminal historia, que un asesinato oportunamente perpetrado me quite la esperanza de la clemencia, y de la misericordia del Gobierno de mi patria, y de la humanidad del piadoso corazón de V . E.

           El perverso, que asecha infatigablemente la vida de mi hijo se prepara a burlar la clemencia nacional, dejando a la anciana que suplica en el último desespero, que la arrojará al sepulcro.

           Ya por estas razones, y por la de que la causa de mi hijo será hoy sentenciada en 2a Instancia y se aproxima su término. Y más que todo porque en las escaseces del Erario, no hay con qué sostener la guarnición que custodia la cárcel de Maracay, y porque a ser lícito el temor y el alarma en que se halla aquella villa, no está seguro mi hijo, y según se aparenta está expuesto al asalto de los facciosos. Suplico entrañable y humildemente a V.E. se sirva mandar se traslade inmediatamente a esta cárcel pública, que ofrece más seguridades con la correspondiente custodia, la persona de Ezequiel Zamora; ¡que sea, Exmo. Señor; la ley, y la justicia, y no otro crimen más feo, los vengadores de los errores de mi joven hijo!

Caracas: Septiembre 4 de 1847.

Exmo. Señor.

Paula Correa

  En vista de no recibir respuesta oportuna, Paula, Nuevamente dirige correspondencia al presidente Monagas en los términos siguientes:

       Exmo. Señor Presidente de la República.

      Paula Correa. viuda y legítima madre del joven Ezequiel Zamora, con el alto respeto que debo a V.E. represento.

      En la semana próxima anterior por las razones entonces expuestas, supliqué a V.E. se dignase acordar la translación de mi expresado hijo de la cárcel de Maracay a la de esta Capital, cuya custodia, además de ser más segura, deba garantía a la vida de aquel desgraciado venezolano, mientras que la justicia pública, y la clemencia del Gobierno decretasen definitivamente sobre la suerte del procesado.

      Ahora, Señor Exmo, agrego otra razón poderosa y sostenida por el daño de naturaleza y por las leyes del Estado; y lo hago en virtud de cartas y súplicas, que últimamente he recibido de mi hijo Ezequiel.

       Este en persona, quiere y desea, como uno de los medios más valiosos de su defensa, obra tan amparada, aun por los mayores tiranos y de la tierra, exponer ante el Tribunal Supremo, que va a juzgarlo en última instancia, hechos importantes, circunstancias, que nadie puede explicar, como el mismo acusado, que cuenta ya con la incomparable desgracia de dos sentencias de muerte. Quiere mi desventurado hijo, que lo oiga S.E. la Corte Suprema; y de esta audiencia espera la vida.

       El mismo Dios, oyó a Caín, no obstante de estar en su presencia el cadáver palpitante y el fratricidio de Abel.

       Ante el Areópago, una de las maravillas del mundo judicial, ante aquellos doce ancianos, reputados como divinos.

       Ante el Senado de Roma, que era una asamblea de Reyes, en el concepto de los embajadores de Pirro.

       Y ante las Audiencias Españolas, que representaban la majestad del Monarca, comparecían, y tuvieron el derecho de ser oídos los ciudadanos acusados por delito de muerte.

       Quiere nuestra Constitución que el ciudadano sea oído, antes de ser condenado.

       Dígnese, pues, V.E. padre general de los venezolanos también para que sea oído mi hijo, acordar inmediatamente su traslación a esta cárcel.

Caracas, septiembre 10 de 1847.

Paula Correa

    Narra el escritor venezolano Federico Brito Figueroa, el momento en que Ezequiel Zamora es trasladado de La Villa de San Luís de Cura a Maracay, en Mayo del 1847 y describe una escena desgarradora protagonizada por su madre Paula Correa,  donde se esboza el temple de esta valiente mujer, una vez más, ante la canalla oligarca de la época, siendo Ezequiel torturado y maniatado de todas las formas posibles es arrastrado por la calle por un burro al cual es atado, lo narrado por el autor es del tenor siguiente:

            La madre de Zamora, ahí estuvo, (físicamente destruida, envejecida por la tortura de saber que el hijo se debatía entre la vida y la muerte en manos de sus verdugos, los verdugos del pueblo) moralmente altiva refutaba los agravios, agrediendo verbalmente al comandante Juan Pereira para que le permitiera colocar un sombrero en la cabeza del hijo amado y como aquel energúmeno no se lo permitió, corrió detrás del escolta, no menos de una milla, hasta lograr su objetivo entregando al prisionero un modesto sombrero de cogoyo…

    Esto describe la presencia de Paula siempre atenta a los acontecimientos que rodearon la vida de sus hijos, incluso participando de estos, de tal actividad incluso se llegara a sospechar de su participación como autora intelectual de la fuga de Ezequiel Zamora de la cárcel de Maracay acaecida el 22 de noviembre de 1847.

    Después de la muerte de su hijo Ezequiel continuaría su lucha por reivindicar el nombre de su hijo y el de su familia buscando incluso el reconocimiento de su esposo como ilustre prócer de la independencia de venezuela y el de su hijo como líder máximo del proceso federal venezolano.

Apéndice.

     Ezequiel Zamora fue capturado en la noche del 25 de marzo al pie del cerro Juana Caliente, en las cercanías del río Palambre, jurisdicción de San Francisco de Tiznados. Luego de esto, fue conducido a Villa de Cura, donde se le abrió juicio el 4 de abril y fue condenado a muerte el 27 de julio.

 

Bibliografía citada:

BRITO FIGUEROA, Federico. Ezequiel Zamora. Un Capítulo de Historia Nacional. Caracas, Editorial Ávila Gráfica S.A. 1951.154 pp.

BRITO FIGUEROA, Federico. Tiempo de Ezequiel Zamora. Caracas, Ediciones de la Biblioteca Universidad central de Venezuela, Caracas, Venezuela, 2006, 556 pp.

Fundación Polar. Diccionario de Historia de Venezuela. Caracas, Fundación Empresas Polar, 2007.

Macpherson, Telasco, Diccionario del Estado Miranda, Imprenta “El Correo de Caracas, Caracas, Venezuela, 1973.

Recalde Antonio, Revista: Personajes Ilustres de Venezuela: Ezequiel Zamora Nº8. Editorial Mediterráneo, Madrid, España, 1968. 72 pp.

RODRÍGUEZ, Adolfo. La  Llamada  del  fuego.  Vida,  Pasión  y  mito  de  Ezequiel  Zamora. Caracas,  Academia Nacional de la Historia, 2005. 377 pp.

VILLANUEVA, Laureano. Vida del Valiente Ciudadano Ezequiel Zamora. San Carlos, Instituto de Cultura Del Estado Cojedes, (Icec) 201. 443 pp.