Historia regional y local del Valle del Tuy

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SANTA LUCÍA NACIÓ HACE 389 AÑOS EN LAS MONTAÑAS DE TURGUA

Por: Juan M. Carrasco D.

     Han pasado ya 389 años desde que la primera comunidad que llevó el patronato de Santa Lucía en estas tierras, desde las montañas de Turgua en El Hatillo hasta las riberas del Río Guaire en su curso hacia el caudaloso Tuy, se instaló como una encomienda de indios mariches, teques, caracas y otros pueblos indígenas de otras latitudes de Venezuela. Era el 23 de enero del año 1621, ya la espada y la cruz habían hecho lo que la “España Imperial” requería se hiciera en estas tierras vírgenes: conquistar y adoctrinar en la Fe cristiana. Desde la primigenia Santiago de León de Caracas, los enviados del Gobernador y Capitán General de la Provincia de Venezuela, Don Francisco de La Hoz Berrío, y el Obispo de Caracas, Fray Don Gonzalo de Angulo, se disponían a ejecutar desde finales de 1620 lo ordenado por la Real Cédula del 3 de agosto de ese año, es decir, la creación de un rosario de pueblos a lo largo y ancho de la provincia, utilizando como base la figura de las “encomiendas”, base estructural y social de la mayoría de los pueblos y ciudades en la América Latina.

Templo de Santa Lucia, Foto de Juan Manuel Carrasco, 2010.

     Los ejecutores de esa voluntad real, el Juez Comisario Pedro José Gutiérrez de Lugo y el Vicario de Caracas, Presbítero Gabriel de Mendoza, rodeados de población indígena de las encomiendas que hacían vida en los alrededores de la Caracas colonial, fueron fundando los pueblos de Guatire, Petare, Baruta y Santa Lucía, por nombrar los primeros de esa serie. En el caso de Santa Lucía –al que nos referimos en este artículo-, es, si se quiere, el único pueblo de esa serie que no conserva su ubicación original de fundación, como ya dijimos, realizada el 23 de enero de 1621, en un alto denominado por los pobladores indígenas de la región “Pariaguán”, en tierras del actual municipio El Hatillo, y a la cabecera de la quebrada denominada “Prepo” por los mariches.

     Esa comunidad primigenia permaneció entre las montañas de Turgua desde 1621 hasta 1696, es decir, 75 años. Según investigaciones realizadas por nuestro amigo el Licenciado Álvaro García Castro, en su “Cronología de Santa Lucía 1560 – 1749 – 1821”, junto al inolvidable Padre Mariano Marianchich, para ese año de 1696 se registra el último entierro en Pariaguán, donde existen aún restos de un cementerio, la iglesia y casa parroquial. La pregunta es ¿a dónde se trasladaron estos primeros “luciteños”? ¿por qué razón abandonaron ese primer sitio de fundación?. La primera interrogante nos la contesta el mencionado investigador en su “Cronología”: el 6 de junio de 1700 se menciona una Real Cédula dirigida al Gobernador y Capitán General de la Provincia de Venezuela de ese año, solicitándole un informe acerca del traslado de los indios de Santa Lucía de Pariaguán al sitio denominado como “Messi”, ubicado al parecer en los actuales Altos Mirandinos.

     Paralelamente, el Presbítero Vicente Núñez Colado, cura para ese entonces de Guarenas, atiende la Ermita de Santa Lucía y Siquire (conocida por los luciteños actuales como “Ermita de Macuto”), aldea conformada posiblemente por indígenas venidos de la primera fundación de Santa Lucía en el sitio de Pariaguán, junto a esclavos de las haciendas circundantes, a orillas del río Guaire y la desembocadura de nuestra quebrada Siquire. ¿Será que nuestros primeros pobladores, en vista de los problemas de insalubridad, excesiva humedad y frío, además de la imposibilidad de las comunicaciones a caballo por falta de caminos seguros y secos, se dividieron en dos grupos que decidieron tomar caminos diferentes para sobrevivir? De hecho, los primeros en abandonar el sitio de Santa Lucía de Pariaguán, los llegados al sitio de “Messi” o “de las Yeguas”, fundaron allí un poblado, que luego sería el San Diego de los Altos que todos conocemos. Una prueba de esta afirmación es que en los archivos parroquiales de esta población reposan los documentos más antiguos que hacen referencia al sitio “de Pariaguán”.

     El otro grupo, reacio a abandonar “el sitio y lugar donde reposan sus ancestros”, es decir, la Santa Lucía de Pariaguán fundada en 1621, hacían ya 79 años atrás, en vista quizás de un brote de enfermedades relacionadas con la excesiva humedad del ambiente selvático y de montaña del lugar, deciden renunciar a sus ancestros y permiten dejarse guiar, río abajo, hasta un lugar que les permita rehacer sus vidas en comunidad y religión. Es allí donde aparece entonces la comunidad alrededor de la “Ermita de Santa Lucía y Siquire” o “de Macuto”, situada a orillas del río Guaire, en una meseta o, como la denominaban los mariches en su lenguaje, “nagua”. Allí, sobre ese lugar, construyeron con piedras del río, barro y caña brava sus chozas y su iglesia: reconstruyeron allí sus vidas.

     Unos 49 años después de re-asentada la población proveniente de la 1era Santa Lucía, y después de convivir sin la guía regular de ningún cura doctrinero, fue apartándose de la formación cristiana. Dos curas enviados a rescatar “a estas almas descarriadas”, el Presbítero Pedro García Castellanos, primero, y Fray Marcos Reyes Cueto, después, darían forma a la sociedad actual de la Santa Lucía que conocemos. El primero decidió, en 1721, elevar la ermita de Santa Lucía y Siquire a nuevo curato. El segundo, más concretamente el verdadero refundador de nuestro pueblo, Padre Reyes Cueto, siendo cura de Guarenas, ya por 1739 comenzó a interesarse por el estado de los habitantes de la 2da fundación de Santa Lucía a orillas del río Guaire, tomando medidas legales para proceder a la reubicación del pequeño poblado. Por esto fue acusado por las autoridades de la época. Finalmente, su compasión y amor a los pobres que habitaban esa aldea de la Ermita de Macuto ganó. El 13 de diciembre de 1749, día de nuestra patrona, es nombrado cura propio de Santa Lucía. Podía ya entonces cumplir su deseo: mudar el pueblo y reordenarlo de mejor manera.

     Sin embargo, los más de 26 hacendados que rodeaban el sitio de la ermita se opusieron a la mudanza del poblado a donde actualmente se encuentra. En 1750 el padre Reyes Cueto escribe su encomiable alegato “Razones por qué hacer pueblo” (sic), con el cual los enfrenta legalmente. Entre el 13 de abril y el 21 de mayo de ese mismo año le son concedidos los permisos para mudar el pueblo y construir una nueva iglesia. El 19 de marzo del año siguiente, en 1751, coloca la primera piedra de la Iglesia de Santa Lucía V. y M., en el sitio de la quebrada Agua Bendita, y el 3 de abril de 1755, en un acto de verdadero desprendimiento, dona todas sus tierras a perpetuidad a los pobladores más desposeídos, quienes de esa manera darían forma al pueblo de Santa Lucía como lo conocemos hoy.

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FUENTE

GARCÍA CASTRO, Álvaro – MARIANCHICH, Fray Mariano. Cronología de Santa Lucía 1560 – 1749 – 1821. Publicación de la Alcaldía de Paz Castillo, 1995

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QUIRIQUIRES

Por: Iván López Calero

              De su origen caribe

        Son muchas las versiones y lo discutido en función a la procedencia de la etnia Caribe en el territorio venezolano, son muchas las opiniones emitidas referentes a este tema. Desde la llegada de los españoles fueron registrados en la historia como caníbales e invasores y se emitieron ya varias hipótesis sobre su origen. Se dijo que habían venido del norte y que habían pasado al continente luego de un corto periodo en las Antillas menores, sin embargo los estudios arqueológicos, los trabajos conducidos por antropólogos y etnólogos  (entre ellos Alfredo Jhan, kart Steinen, etc.)   han demostrado con gran acopio de pruebas, que la inmigración caribe de la región septentrional de Suramérica, sólo pudo ser desde el sur, desde las regiones del Brasil y Paraguay actuales.

Comunidad Caribe en Venezuela

    Según Alfredo Jhan “su carácter belicoso y emprendedor o de conquistadores, se destaca admirablemente en las palabras  del licenciado Rodrigo de Figuera” Justicia mayor de la isla la española, recogidas en una sentencia dictada en 1520 en esta misma isla donde también se expresa:

“sobre todas las otras naciones de indios, se señalaba y distinguía en el canibalismo, según nos cuentan, la caribe, raza superior, inteligente, guerrera y navegantes. A sus ojos las demás gentes habían nacido para ser esclavas suyas y a todos trataban con desprecio y tiranía dando a entender su prepotencia, el temor y el miramiento de cualquiera de ellos.”

        Agrega Fray Antonio Caulin al respecto. “tenían espíritu ambulativo, con que  estaban en continuo movimiento por las aguas de los ríos y de la mar en ligeras embarcaciones que sabían construir y manejar con habilidad. La guerra era toda su ocupación”. 

      Esta etnia, raza o gran familia,  era oriunda pues de las grandes regiones selváticas y los grandes ríos del Brasil, por esto pues, dondequiera que en su emigración encontraban las condiciones adecuadas o apetecidas por ellos se establecían, y una vez dominada y colonizada la región, nuevos grupos emprendían la marcha  hacia nuevas regiones por explorar, así fue como se presume fueron pobladas las regiones del actual amazonas y el oriente venezolano desde Paria hasta Píritu Chaymas, Cumanagotos, Tamanacos, entre otras,  las que poblaron los Valles  del Tuy (Quiriquires, Tomuzas) y las que arribaron a la cordillera del litoral (Taramainas, Aractoeques, Mariches, Meregotos, Charagatos etc.) y en la región occidental entre los bosques de Yaracuy, el Tocuyo y Barquisimeto aprovechando las vertientes de estos mismos ríos y el Aroa (Ciparigotos) desde donde se presume se realiza la última conquista de filiación caribe, sobre el lago de Maracaibo y la actual sierra de Perijá (o sierra de los Itotos como le llamaban los españoles) que casi coincide con la llegada de los conquistadores españoles, donde se asentaron diversas naciones de filiación caribe (Quiriquires, Motilones, Bubures, Buredes, Pemenos o Jumenos y Carates con pocas variaciones lingüísticas entre sus dialectos.

 Nativo Caribe Venezolano

          La voz Itoto es de origen caribe y se utilizaba para designar a la gente enemiga o brava. Es decir, Itoto eran los indios bravos hoy conocidos como Motilones. 

            De su Nombre (Quiriquires).

         Algunas versiones sobre el origen del nombre de esta etnia nos plantea que ese nombre fue una especie de “señal de alerta” que empleaban los indios para escapar de los españoles al momento de toparse con estos, debido a que en 1.567, fueron víctimas, por la llegado de un barco a las actuales costas de la Guaira,  de  epidemias de viruela, sarampión, cámara (disentería) ú otras enfermedades del sistema respiratorio, las cuales acabaron con la tercera parte de la población indígena, sin dejarse a un lado, los malos tratos, trabajo forzados y ejecuciones, por lo cual los aborígenes llamaban quiriquire a las bolsas que se forman en la piel por la viruela, comparándolas con los diminutos granos del maíz blanco, sin embargo este nombre sólo lo llevan una de las tantas etnias que sufrieron de estas enfermedades y es sabido que las que más lo padecieron fueron los taramas o tarmas de la costa de la Guaira pues fueron los mayormente expuestos al contacto con los españoles y estos no emplean la palabra como señal.

         Al revisar los tratados de Alfredo Jhan  este nos comenta que: El nombre Quiriquire o Kiri-kire no es otra cosa que el plural, por duplicación, de la voz Kiri que existe aún en casi todos los dialectos caribes como equivalencia del hombre y significa por lo tanto, los hombres”. Como gentilicio estaba muy generalizado en Venezuela, pues se aplicaba a tribus caribes ubicadas en sitios muy distantes unos de otros; así la hallamos, como hemos visto, en el Zulia, como también en la región de Barlovento y Valles del Tuy y en los Llanos, además vemos que en el libro de Fray José de Oviedo y Baños “Historia de la conquista y Población de la Provincia de Venezuela” es citado como referencia a una nación especifica y no como un apelativo de alarma.

        Por otro lado la etimología de este gentilicio prueba su filiación Caribe al compararse con la voz Carijona tribu Caribe del alto Yapurá, los cuales tienen la palabra Wokiri con la acepción de hombre  y con el mismo sentido usan los Galibis de la Guayana francesa la voz oquieri, también puede deducirse de Guai-kiri o Guaiqueries o Guaikariña que significa gentes de moriches o de los esteros.

        Existe además una filiación de los Quiriquires con los Guaqueri, que fue demostrada por José Gumilla, en su Libro “El Orinoco ilustrado”, donde dice que “eran lenguas derivadas de la caribe: la Guayana, la Palenca (Parenque), la Quiri (Quiriquire), la Guaiquiri, la Mapu y la cumanagota”, algo que además demuestra el uso de este nombre antes del “ataque de Viruela de 1567” es el relato de Ambrosio Dalfinger quien para el año de 1529 habiendo ido desde Coro hasta Axuduara (Sur del lago de Maracaibo) en busca de víveres para su tropa, halló como vecinos de los Bubures de la Boca del Motatán a los Quiriquires, de quienes dice eran afines de los Pemenos (Jumenos o Motilones) quienes ocupaban la costa meridional del lago.

          De sus representantes.

          A pesar de su registro en la historia desde casi la llegada de los españoles y de la identificación  de su ubicación en diversas zonas de la geografía del territorio nacional, son pocas las referencias a lideres o personajes destacados de esta etnia, solamente tenemos las referencias de Fray Pedro Simón y posteriormente las de Oviedo y Baños donde se aluden las actividades de la nación ubicada en la región del Tuy para el año de 1567, hechos donde se narra la resistencia de los Quiriquires contra los encomenderos Garcí-González Da Silva y Francisco Infante.

      Es en la actual Región de los Valles del Tuy y que hoy comprende los Municipios Cristóbal Rojas, Rafael Urdaneta, Tomas Lander, Independencia, Simón Bolívar y parte de Paz Castillo, donde fue el asentamiento Geográfico de una Nación Aborigen denominada Quiriquires, los Cuales a su vez estaban estrechamente ligados a las demás tribus aborígenes vecinas a esta, a saber  según referencia del mismo  Oviedo y Baños, por el Sureste con la Nación Tomuza, y Mariches (Con los que estaban emparentados) hasta llegar al Rió Guáire y Tuy, al Norte con la Nación de Los Teques (eran enemigos de los mismos) y la Nación Tácatas, al sur hasta llegar a lo que hoy conocemos como la  serranía del Guárico con la Nación Meregote o Meregota, Nación Guarive  y la Nación Kari´ñA, al Oeste con la Nación Jiraharas, poca importancia se les a dado a esta nación, nada de sus costumbres se conocen, muy poco de sus estrategias militares para combatir a los españoles a llegado hasta nuestros días, hacemos referencia a las trampas con enormes púas de Madera Envenenadas, al uso de Macanas como arma predominante y al empleo de Lanzas y Cuchillos de elaboración Rupestre (Con Piedras) que eran sus principales armas, además utilizaban la noche como principal herramienta de ataque, el conocimiento del territorio, el asecho y la unificación con otras tribus o pueblos vecinos como aliados para atacar al invasor.

        En los Capítulo XII y XIII de la “Historia de la Conquista y población de la Provincia de Venezuela” del ya Citado Oviedo y Baños se relata una historia poco conocida de esta nación Caribe llamada Quiriquire que habitaba el Valle de Salamanca según lo nombró Juan Rodríguez Suárez en 1574, y que posteriormente los españoles apodaron el Valle de los Quiriquires, conocido actualmente como Valle del Tuy,  entre los primeros exploradores que entraron en este territorio se nombran a  Juan Rodríguez Suárez,  y entre los primeros encomenderos se encuentran a Mateo Díaz Alfaro, Garcí-González da Silva, Juan Rodríguez, Juan de Gómez y Francisco Infante. El proceso de ocupación de la tierra se hacía a través del sistema de encomiendas, esclavitud simulada y a la larga el exterminio del aborigen, dicha situación generó rebeliones y largas luchas en todo el territorio. La historia narrada por Oviedo refiere lo Siguiente:

         “Conseguida pues la Paz de los indios Teques, solo restaba por aquel lado de los Quiriquires, Francisco Infante entonces atravesó el Valle de Tácata recorriendo por la Orilla del Tuy, hasta salir a  Súcuta” (Tácata-Cúa-Ocumare del Tuy), esta situación generó rebeliones y largas luchas entre los indígenas pobladores de la región y los españoles invasores, entre estas destaco el alzamiento de la India Apacuana, la cual ejercía un liderazgo poco visto en la mujer indígena venezolana de aquella época, para el año de 1577, acompañada de su hijo Guasema y el Cacique Acuareyapa, prepararon una sublevación contra los encomenderos Francisco Infante, Garcí-González da Silva y sus acompañantes,  salvando éstos la vida gracias al valor de Garcí-González, el cual aún herido cargó en sus hombros a Infante, con la protección de los perros y las armas utilizadas logró escapar  hasta ponerse a salvo, logrando alejarse del campo de refriega,  atravesando con él las serranías de la Magdalena caminando más de tres (03) leguas, luego buscó  apoyo en la región de Paragoto (actualmente Paracotos) donde llego al amanecer, dominada esta región por la nación Teques, enemigos de la nación Quiriquires.

      Los alcaldes de Caracas como también los vecinos españoles se indignaron de tal manera ante este acontecimiento y resolvieron enviar una fuerza para castigar a los indios, la cual fue integrada por 50 españoles; unos a caballos y otros acompañados de perros de presa y por supuesto provistos de arcabuces, además le seguían una cantidad de indios Teques; siendo todos ellos puestos a la orden de Sancho García.

        Denodado trabajo le costó a este conquistador penetrar en ese territorio; pues todos los caminos estaban defendidos por indios, luego de un duro trajinar, llegó al fin al pueblo y lo incendió, así como también todo lo que fue encontrando a su paso, destruyendo también las sementeras que cubrían aquel ameno valle.

          Mientras Sancho y su gente se hallaban en tal criminal operación, los indios se habían ido organizando, para reunirse y caer sobre el destacamento español, cuando por mala suerte para ellos, un indio que se ocupaba de colocar púas envenenadas en una vereda, fue sorprendido y hecho preso por los invasores; sometido este a tormentos atroces fue obligado a confesar cuanto sabía; la proyectada concentración de los indios y el punto de reunión. El lugar de la cita era el fondo de una quebrada, posiblemente la Quebrada de Charallave y cuando llegaron los Castellanos, habían algunos Caciques y como 500 indios esperaban a los otros, en la marcha les cayó encima García y a pesar del valor desplegado por el Cacique Acuareyapa, quién murió de un lanzazo por la espalda, en el encuentro fueron dispersados o muertos el contingente indígena que le acompañaba,  esta batalla fue fatal para los nativos debido al temor que le infundieron las armas de fuego, los perros y caballos.

        Entre los que cayeron vivos en manos de los vándalos españoles se encontraba la India Apacuana, madre del Cacique Guasema, a la cual ahorcaron inmediatamente, porque se decía que era ella la que había aconsejado la muerte de Infante y Garcí- González. El feroz García, dejó colgado el cadáver de esa mujer en un árbol al margen del camino; este espectáculo y la pérdida de más de 200 indios que tuvo lugar en los encuentros siguientes, atemorizaron tanto a los demás que al fin pidieron la paz, y como los españoles también la querían, le fue otorgada de mil amores. Así, después de 79 años del descubrimiento de Venezuela, logran al fin los españoles la conquista de los Valles del Tuy.

         Más sin embargo es mucho lo que se debe construir y lo que debemos profundizar para realmente descubrir el pasado de nuestros nativos, pienso además que solo a través de estudios antropológicos, etnológicos, etnolingüístas en fin multidisciplinario, es que se puede lograr esclarecer todas las lagunas y vacíos que tenemos en nuestra historia prehispánica.

Bibliográficas consultadas:

Biord, Horacio. Niebla en las Sierras. Los Aborígenes de la Región Centro-Norte de Venezuela (1550- 1625). Caracas, Serie ANCH, Nº 258, Gráficas Franco S. R. L,  2005. 256 pp.

Caulin, Fray Antonio. Historia Corográfica de la Nueva Andalucía. Caracas, Italgráfica S. A, 1992. 502 pp.

De Oviedo y Baños, José. Historia de la Conquista y población de la Provincia de Venezuela. Fundación Biblioteca Ayacucho, Colección Clásica Nº 175, Segunda Edición, Caracas, Año 2004, 468 pp. 

Lara, Oruno D. Breve Historia del Caribe. Caracas, Editorial Exlibris, (Academia Nacional de la  Historia Vol. 223) 2000. 262 pp.

Macpherson, Telasco. Diccionario del Estado Miranda. Histórico, Geográfico, Estadístico y Biográfico. Los Teques, Gobernación de Miranda, 1973. 556 pp.