Historia regional y local del Valle del Tuy

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En Los Quiriquires la rebeldía tuvo nombre de mujer

Por: Manuel Almeida Rodríguez

     ¿Cómo se expresa la conquista? Esta es y será una pregunta recurrente mientras existan hoy muestras cotidianas de la conquista, puesto que el sentido de la dominación en lo cultural expone una vigencia abrumadora cuando se enfoca una memoria histórica, o más aún, a un olvido histórico.

     Somos una relación intercultural que supera el carácter puramente étnico entre pueblos originarios, africanos y europeos y que se expresa en diversos ámbitos, como por ejemplo los vaivenes del ejercicio del poder, la religión e incluso algunas tradiciones. En este sentido, un elemento fundamental es la práctica la cultura europea de conquista es expresar la descalificación de la cultura ajena y consecuente la eliminación del lenguaje y sus símbolos, la imposición forzosa de la cultura dominante. Esta práctica estaba revestida de un sentido de “Bondad” y de “Deber” terrible e incómodo que además resulta aterrador cuando se encuentra en los discursos históricos de hoy.

luchas en la conquista

      Los pueblos Caribe o Arawacs de la región Centro Norte Costera eran llamados Caracas por una Planta hoy llamada Pira, de uso cotidiano por los habitantes; hay alusiones a un pequeño lagartijo como inspirador del nombre Teque; asimismo, los Quiriquires recibieron su nombre de un ave común en la zona de los Valles del Tuy, región llamada Súcuta que luego fue bautizada Salamanca por los conquistadores. (más…)

Tácata: Una aproximación a las tierras Quiriquires

Por: Manuel Almeida Rodríguez

      El pueblo de Tácata nació entre leyendas de heroísmo real maravilloso. Según Adolfo Salazar Quijada el nombre de este poblado altomirandino es una voz Caribe que significa “Lugar Bosque adentro”. También se alude el origen a una onomatopeya: Ta-Ca-Ta, originada por el imaginario popular que la denomina hoy: El pueblo de los tres golpes. Esta localidad, perteneciente hoy al municipio Guaicaipuro, tiene también una tradición geohistórica ligada a los Valles del Tuy pues su centro se encuentra entre los Ríos Tuy y Guare.

comunidad-caribe-venezolana

      Antes de la conquista la población estaba compuesta por algunos grupos Teques y principalmente por los pueblos Quiriquires. Esta región que hoy conocemos como Valles del Tuy era llamada Súcuta por los originarios y luego fue nombrada Salamanca por los conquistadores que incursionaron en este territorio en la década de los 70 del siglo XVI. Las primeras incursiones fueron protagonizadas por Gabriel Ávila en 1573, luego Francisco Infante y Francisco Carrizo y posteriormente la labor sería encomendada a Garci–González de Silva que junto a 30 hombres realizó varias expediciones por el territorio y confrontó a Conopoima y Acaprapocon, principales Teques aun en resistencia a los que el español logró doblegar solo después del secuestro de sus chozas, sus mujeres y sus hijos.

luchas en la conquista

      Los Quiriquires son mencionados desde 1574 en los relatos de la conquista y son descritos como aguerridos y muy bien organizados en los que se realza lo real maravilloso de en las historias que perviven hoy, como por ejemplo un encuentro mítico entre Yoraco, Héroe mítico oriundo de Tácata, de gran valor y capacidad de combate y Garci-González de Silva, conquistador descrito de forma enamorada por José de Oviedo y Baños como poseedor de sorprendentes capacidades de combate que rayaban en lo sobrehumano. Ambos hombres se enfrentaron en combate singular de leyenda que terminó con la muerte del quiriquire. Se dice que el nativo poseía además un collar de cuentas coloradas que impedían mágicamente su sangramiento y al fallecer este artefacto fue tomado por el conquistador, que según dice la leyenda lo cedió al Rey Felipe II. Este combate aún pervive en el imaginario de los tacateños.

Colección de estampillas Caciques de Venezuela (Circulación 9101998) con la obra de la artista Primi ManteignaColección de estampillas Caciques de Venezuela, (Circulación 9/10/1998) con la obra de la artista Primi Manteigna. 

      La Fase inicial de la conquista culminó con la confrontación entre Garci-González de Silva y Parayauta, muy cercano a Yoraco que no logró detener el avance de Silva y fue derrotado; sin embargo, Silva le perdonó la vida y le liberó acordando la paz con su grupo. Al culminar las confrontaciones se instaló una encomienda que quedó en manos del propio González de Silva y su pariente Francisco Infante.

      El lugar fue bautizado como San Joseph de Tácata consolidando así la presencia del conquistador y los inicios de la pacificación del resto de los pueblos, cosa que tardaría un tiempo más.

Artículo publicado originalmente en el blog: rielesyneblinas.wordpress.com.

Guatopo: Yacimientos de Oro y la Conquista.

Por: Sixto Laya Gimón.

INTRODUCCIÓN:

     En las crónicas de la conquista y colonización del territorio de la otrora Provincia de Venezuela, se nos presenta una concisa visión de cómo el oro (Aurum del latín y Aurós del griego) se transformó en argumento incitador para la conquista y los descubrimientos.  El principal objetivo de los primeros  invasores europeos, era la localización y rápida explotación de minas de oro y plata  que pudieran estar ubicadas en los inexplorados territorios  de la costa septentrional de Suramérica, conocida  para ese entonces como “Tierra Firme”. En el presente estudio, daremos una rápida mirada a las aventuras de los primeros  europeos “buscadores de oro”, en la región centro norte costera de la naciente Provincia de Venezuela, donde geopolíticamente están enclavadas las subregiones del Tuy y la del Orituco, refiriéndonos muy especialmente  al territorio que hoy ocupa el Parque Nacional Guatopo, como lo veremos más delante.

Cuenca del Caribe.Cuenca del Caribe. FUENTE: Elaborado por el autor en base al análisis documental consultado.

ANTECEDENTES:

     La incorporación de las “Indias Occidentales” a la Real Corona de Castilla fue proclamada por Carlos V, en 1519: “Por donación de la Santa Sede Apostólica y otros legítimos títulos somos Señor de las Indias Occidentales, Islas y Tierra Firma del Mar Océano, descubiertas y por descubrir; y están incorporadas en nuestra Real Corona de Castilla” [Recopilación de las Leyes de Indias (1680): Libro III, Ley I].  El Rey “Carlos I de España” (1516 -1556), fue el primero que unió en su persona las coronas de Castilla, Aragón y Navarra, ostentando luego en 1520, el titulo de Emperador del Sacro Imperio Romano Germánico como “Carlos V de Alemania”, y se le apodó “El César Carlos”. 

Detalle de Carlos V y su escudo de armasDetalle de Carlos V  y su escudo de armas.

     El Emperador Carlos V mediante una “Capitulación” firmada en  Madrid el 27 de marzo de 1528, arrienda temporalmente la Provincia de Venezuela a los Welser o Belzares, familia de banqueros alemanes de Augsburgo, con los que el Rey había contraído fuertes deudas. En pago, les fue concedido un contrato para conquistar y colonizar el territorio de la costa noroccidental de al actual Venezuela, que se conocería como el “País de los Welser” (que los alemanes denominaron “Klein-Venedig”: Pequeña Venecia), convirtiéndose en una de las primeras gobernaciones alemanas en América. Quedaba así constituida la Provincia de Venezuela, cuyo límite occidental estaba situado en el Cabo de la Vela en la península de la Guajira, y por el Oriente hasta Maracapana (Cerca de la hoy Barcelona), […] “con todas las islas que están la dicha costa, ecebtadas las que están encomendadas y tiene a su cargo el factor Juan de Ampíes”…

Provincia de Venezuela (1528)

     Coincidiendo con la llegada a Santa Ana de Coro (24 de febrero de 1529), de la expedición conquistadora, que había partido desde La Española, comandada por el alemán Ambrosio Alfinger (en alemán Ambrosius Ehinger), es cuando se da inicio formal a la desenfrenada búsqueda del preciado mineral de oro en todo el territorio de la recién creada Provincia de Venezuela (1528). Recayó sobre Alfinger el honor de ser su primer Gobernador, en representación de Los Welser o Belzares. Desde un principio quedo muy claro, que la motivación de los Welser y por lo tanto de Alfinger no era otra que la de comerciar y reunir riquezas. En las crónicas de dicha conquista, se nos presenta al gobernador Ambrosio Alfinger como un encarnizado depredador de los aborígenes del Nuevo Mundo, caracterizándose por una violencia desmesurada en su contra, y a quienes arrebataba sus prendas y amuletos de oro, llegando eventualmente a reunir  por esta vía, un botín con un valor estimado en 90.000 pesos de oro. Como no logró descubrir ninguna mina en su gobernación, decide apelar a una rápida fuente de ingresos, dando inicio a la horrenda “cacería humana” de los aborígenes, apresándolos  para luego venderlos como “esclavos” en la isla antillana de La Española, donde serían sometidos a trabajo forzoso en las minas de oro que los españoles explotaban en el Valle del Cibao y en otras regiones.

Viajes de los Welser, detalle de Theodor de BryViajes de los Welser, detalle de Theodor de Bry.

     En esa isla, la población indígena precolombina había sido diezmada brutalmente a consecuencia de la opresión, el trabajo forzoso, el hambre, las enfermedades y asesinatos en masa, de tal forma que de los 400,000 indios “taínos” que originalmente habitaban la isla en 1492, tan solo existían alrededor de 50.000 para 1508, y  para 1535, sólo 6.000 estaban vivos. En consecuencia, la demanda de mano de obra esclava para la explotación de dichas minas, despertó la codicia de los Gobernadores alemanes de la Provincia de Venezuela, quienes progresivamente transformaron a Santa Ana de Coro en el principal centro de acopio de esclavos indígenas, los que luego serían vendidos a mercaderes esclavistas de La Española y San Juan (Puerto Rico), configurando la mayor escalada en el exterminio de la población nativa.

    Entre 1529-1556, los gobernadores alemanes organizaron innumerables expediciones en busca del preciado mineral. Partiendo desde Santa Ana de Coro, se internaron por el Occidente, Sur y Oriente de la provincia, desde donde trajeron oro arrebatado a los indígenas, pero en ningún caso dejaron registro de las localidades, ni de los yacimientos auríferos de donde procedía este mineral. Sin embargo, años más tarde,  se consiguió algo de oro en la zona de Barquisimeto, El Tocuyo, Valencia y el puerto de Borburata. Pero no es hasta la década de 1560, cuando se difundió la noticia de minas del codiciado metal, en el territorio ocupado por la etnia de los aguerridos indios Caracas, en la región centro-norte-costera de la Provincia de Venezuela, como veremos más delante.

Grabado de Theodor de Bry.Grabado de Theodor de Bry.

     Con el fin de regularizar la extracción de minerales preciosos en todas las colonias hispanas en América, el Rey Don Felipe II mediante la Ordenanza de Valladolid del 10 de enero de 1559, establece de modo expreso y solemne la incorporación a la Corona de todas las minas de oro, plata y azogue existentes en Tierra Firme de las Indias del Mar Océano, así: “Primeramente reducimos, resumimos e incorporamos en Nos y en nuestra Corona y Patrimonio todos los mineros de oro y plata y azogue, de estos, nuestros Reinos, en cualquier partes y lugares que sean y se hallen, Realengos, o de Señorío o Abadengo, agora sea en lo público, consejil o en heredamientos y partes y suelos de particulares” (Capítulo I. Ley 4a, Título I, Libro 6).[ Amorer, E.:1991]

La explotación de las minas:

     La empresa conquistadora de Tierra Firme se caracterizó por ser un proceso donde el conquistador español sometía por la fuerza de las armas a los naturales y los “reducía” a una oprobiosa esclavitud. Desde un comienzo los nativos fueron violentamente presionados para que revelaran la procedencia del oro de sus adornos, y se procedió al saqueo para hacerse con el metal precioso (los llamados “RESCATES”). A través de la licencia que otorgó su majestad católica la reina Isabel en el año 1503 para “reducir” a los indios caribes, se dio autorización abierta para cazar (“cacería humana”) con la espada y el arcabuz a cuantos indios quisieran los ambiciosos esclavistas; a quienes les importaba muy poco la filiación de los cautivos, puesto que para ellos todo indio era caníbal, es decir, antropófago.  Esto se convirtió en la acusación para justificar el exterminio, y de esta forma inhumana fueron asesinados miles de indígenas a manos de los mercaderes esclavistas.

     Gonzalo Fernández de Oviedo (1478-1557), conocido historiador y cronista, autor de la  “Historia general y natural de las Indias, islas y Tierra Firme del mar Océano” (1535), en sus páginas nos muestra una concisa visión de cómo el oro se transformó en argumento incitador para la conquista y los descubrimientos. Viajó a las Indias en 1513 con la expedición de Pedrarias Dávila, gobernador de Castilla del Oro (territorio que comprendía los actuales países de Nicaragua, Costa Rica, Panamá y la parte norte de Colombia). Desde la óptica de un minucioso observador de la naturaleza y las costumbres del Nuevo Mundo, se reveló como un firme defensor de los conquistadores y un encarnizado enemigo de los indígenas: “Esta particularidad de minas es cosa mucho para notar, y puedo yo hablar en ellas mejor que otro, porque hace doce años que en la Tierra Firme sirvo de veedor de las fundiciones de oro y de veedor de minas (en Castilla del Oro), al católico rey don Fernando, que en gloria está, y a vuestra majestad, y de esta causa he visto muy bien cómo se saca el oro y se labran las minas… y he hecho sacar oro para mí con mis indios y esclavos” …  “Estas minas de sabana o halladas en tierra siempre han de buscarse cerca de un río o arroyo o quebrada de agua o balsa o fuente, donde se pueda labrar oro, y ponen ciertos indios a cavar la tierra, que llaman escopetar; y cavada hinchan  bateas de tierra,  y otros indios tienen cargo de llevar las dichas bateas hasta donde está el agua donde se ha de lavar esta tierra” “y hace de notar que para un par de indios que lavan son menester dos personas que sirvan de tierra a cada uno de ellos, y dos otros que escopeten y rompan y caven, e hinchan las dichas bateas de servicio, porque así se llaman, de servicio, las bateas en que se lleva tierra hasta los lavadores… De manera que una batea es, a lo menos en todo lo que es dicho, cinco personas ordinariamente”. [FERNÁNDEZ DE OVIEDO, Gonzalo (1535): Sevilla, España].

Grabados de Theodor de Bry Grabados de Theodor de Bry.

     Consecuencias Fatales: Ante esa inhumana actuación de los conquistadores hispanos en las Indias, el padre Bartolomé de las Casas, abogaba ante la Corona de España, para que se tomaran las medidas necesarias y así lograr extirpar y  remediar tantos males, tantas maldades y traiciones…  “La causa por que han muerto y destruido tantas y tales e tan infinito número de ánimas los cristianos ha sido solamente por tener por su fin último el oro y henchirse de riquezas en muy breves días e subir a estados muy altos e sin proporción de sus personas…”. Así lo denunciaba el padre Bartolomé de Las Casas en su obra  “Brevísima relación de la destrucción de Indias” (Sevilla 1552), al mismo tiempo que comparaba la explotación de perlas en la isla de Cubagua, con la explotación de minas de oro en Tierra Firme: “La tiranía que los españoles ejercitan contra los indios en el sacar o pescar de las perlas es una de las crueles y condenadas cosas que pueden ser en el mundo; no hay vida infernal y desesperada en este siglo que se le pueda comparar, aunque la de sacar oro en las minas sea en su género gravísima y pésima”. [Las Casas, Bartolomé de: 1552] 

Producción de Oro en Venezuela – Siglos: XVI – XVII

     El investigador Earl J. Hamilton, en su obra «El tesoro americano y la Revolución de los precios en España, 1501–1659», publicada inicialmente en 1934,  describe que en los siglos XVI y XVII, desde 1503 y durante los 160 años siguientes, arribaron a España, al puerto de San Lúcar de Barrameda, 185.000 kilos de oro y 16 millones de kilos de plata (1503 y 1660), desde la América colonial. [Hamilton, Earl J. (1934): 1975].

     En la Provincia de Venezuela, la producción de oro de fue relativamente baja si lo comparamos con las otras colonias en las Indias Occidentales. Es solamente a mediados del siglo XVI con el  descubrimiento de las minas de oro de San Felipe de Buria (hoy en el Estado Yaracuy), cuando se inicia formalmente la extracción de oro en territorio venezolano, proporcionando la primera base firme para el desarrollo de la Colonia. “En 1551, Damián del Barrio, a la orden de Juan de Villegas, descubrió las minas de Buría”… [Memoria de la Dirección General de Estadística del Ministerio de Fomento de 1873].

     Aunque de escaso rendimiento, ese descubrimiento originó la fundación de la ciudad de Nueva Segovia, hoy Barquisimeto (1552), y otras villas como Valencia y Borburata. Ese mismo año, el Gobernador Juan de Villegas descubrió otra veta de oro en el sitio de San Pedro, así como también se menciona haber encontrado muestras de oro en la Quebrada de Cocorote. Tanto la mina de Buría como la de San Pedro fueron objeto de explotación por corto tiempo y luego fueron abandonadas a causa de la hostilidad de los indígenas y finalmente por el agotamiento de los yacimientos. En la misma época, hacia la segunda mitad del siglo XVI, se consiguió algo de oro en la zona de El Tocuyo, Valencia y el puerto de Borburata. Pero no es hasta la década de 1560, cuando se difundió la noticia de minas del codiciado metal, en el territorio ocupado por la etnia de los aguerridos indios Caracas, en la región centro-norte-costera de la Provincia de Venezuela. [LÓPEZ, Víctor M.: 1981].

Santiago de León de Caracas (1567)

     En 1560, el mestizo capitán Francisco Fajardo (1530 -1564) descubre una mina de oro en el territorio de los indios Teques, como resultado de una serie de viajes exploratorios que desde su isla natal Margarita, lo llevan a descubrir el codiciado valle del río Guaire, al cual bautizó “Valle de San Francisco”, futuro asiento de la ciudad de Santiago de León de Caracas. Como producto de su insistencia y tenacidad, descubre las minas en los predios de los indios Teques, en el sector “altos de las Lagunetas”, enviando a la ciudad de Santa Ana de Coro algunas muestras del mineral al Gobernador y Capitán  General de la Provincia de Venezuela, Don Pablo Collado. Craso error, puesto que le costara la envidia general de todos los conquistadores españoles y del propio Gobernador,  quien le revocó los títulos y poderes previamente concedidos, nombrando para sustituirle en la prosecución de  dicha conquista  a Pedro Miranda, quien una vez obtenido algunas muestras de oro de las minas descubiertas por Fajado en el sitio de las Lagunetas, se dirige a El Collado (futura Caraballeda), donde lo apresa y lo remite al puerto de Borburata y de allí al Tocuyo, donde el Gobernador Collado lo deja en libertad, y para enmendar los maltratos que había sufrido, le nombra Justicia Mayor de la Villa de El Collado, a donde retorna muy descontento.

     Convencido el gobernador Collado de la importancia de la provincia de Caracas por la relación que le hizo Pedro de Miranda de la riqueza de sus minas de oro, de la salubridad de sus tierras, y del gran número de indios que la poblaban, decide enviar (1561), al prestigioso capitán Juan Rodríguez Suárez para que prosiguiese con la conquista y poblamiento del valle de San Francisco, recomendándole muy especialmente que estableciese la explotación del “real de minas” descubierto por Fajardo (cerca de Carrizal, Miranda) en territorio de los aguerridos indios Teques. El valeroso cacique Guaicaipuro en alianza con los demás caciques de la región costera (incluyendo entre ellos a los más poderosos: Catia, Guaimacuare, Guaicamacuto y Naiguatá; mientras que Pariata, Curucutí, Guaracarumbo, Maiquetía, Guarauguta, Carapaica, entre otros, tendrían menos territorio, menos hombres y, por lo tanto, menos poder)  trató de impedir la penetración de los españoles y la explotación de las minas de oro. Rodríguez Suárez se alía con el capitán Francisco Fajardo y vence al Cacique de los Teques en las batallas de San Pedro y La Quebrada. Pero finalmente, Guaicaipuro y su aliado Paramaconi lo vencen y le dan muerte (1561), en el sitio de Las Lagunetas (Estado Miranda). Guaicaipuro se convirtió en la figura principal y central en la sublevación de todas las tribus nativas de la provincia de Caracas, y logra unirlas a todas bajo su mando.

     Los intentos por conquistar el valle de los indios Caracas (Valle del Miedo, como también se le conoció), se estrellaron por muchos años ante la fuerte resistencia de los aborígenes. Es tan solo a mediados del año 1567, cuando el capitán Diego de Losada, por encomienda del gobernador de la provincia, Pedro Ponce de León (Período: 1566-1569), acomete cautelosamente la conquista y pacificación del valle caraqueño. Logra (re)fundar la ciudad de Santiago de León de Caracas el 25 de julio de 1567, el día de Santiago, en el mismo sitio donde inicialmente Francisco Fajardo había fundado el “pueblo” de San Francisco (1560), y posteriormente Juan Rodríguez Suárez la “Villa de San Francisco” (1561). Después de la muerte de Losada (Borburata, 1569), algunos conquistadores (Garci González de Silva entre otros) continuaron la explotación del “real de minas” descubierto por Fajardo. En 1575 el capitán español Gabriel (o Gustavo) de Ávila encontró de nuevo la mina y la llamó “Nuestra Señora”, pero a los pocos años la misma fue “abandonada y olvidada” (hacia 1580).

Río Guárico: Minas de San Juan; Morros de Tucurapana (1579)

     La búsqueda incansable de afloramientos auríferos por parte de los conquistadores españoles, continuó febrilmente en toda la región centro-costera de la Provincia. Avivan las esperanzas de   obtener oro, los cateos y el establecimiento de un “Real de minas” que hiciera el célebre capitán Garci González de Silva en 1579 a las riberas del río Guárico.  […] el Real de minas de San Juan, que el dicho Garci González pobló cuando descubrió las dichas minas. … en comarca y vertientes del dicho río Guárico.  ….que está en las juntas que hazen este dicho río de Guárico y el del Pao… que es donde el dicho Capitán Garci González tuvo alojada su jente cuando fue a la conquista de los Cumanagotos… ubicadas en las proximidades del… “Morro e Peñoles que los cristianos llamamos los Morros del Guárico” (Tucurapana de los indígenas caribes). [Archivo General de Indias. Santo Domingo 207. Traslados Academia Nacional de la Historia. Nº  109- V- II; p.  367]

Real de Minas de San Juan.Real de Minas de San Juan, FUENTE: Elaborado por el autor en base al análisis documental consultado.

     Esa famosa expedición al oriente, comandada por el capitán González de Silva, estaba  destinada a la conquista de la indómita provincia de los Cumanagotos. Siguiendo el mandato del Gobernador Juan de Pimentel, la expedición salió de Santiago de León el 06 de abril de 1579, con rumbo a los valles de Aragua, para luego continuar por la antigua “ruta   de los llanos”, siguiendo el cauce del Guárico, marchando luego paralelamente al piedemonte meridional de la Serranía del Interior, hasta llegar a la costa donde desemboca el rio Unare al Mar Caribe. Había partido con 130 soldados españoles, González de Silva decidió tomar ese camino,… “huyendo de que los Cumanagotos tuviesen noticia de su entrada, dejó la vereda de la costa que era la más conocida, y formando un  medio circulo para los valles de Aragua, atravesó por los llanos”… [Oviedo y Baños, José de (1992) p. 302]. Necesariamente, González da Silva y su gente debió cruzar el valle del Orituco, pero lamentablemente no quedó referencia alguna al respecto.

Fundación de San Juan de la Paz (1584) y San Sebastián de los Reyes (1585)

     Teniendo como objetivo fundamental asegurar una comunicación permanente con la región oriental (Cumaná), y establecer el control y dominio de la comarca al Sur de Caracas, el Gobernador Don Luís de Rojas, decide comisionar al capitán Sebastián Díaz de Alfaro para la “pacificación y conquista” de las  naciones de indios de la zona sur de la capital.

     Al Sur de Santiago de León, sólo se conocía el valle de Salamanca (Valles del Tuy Medio). Sin embargo, más allá de la serranía del Interior, (límite hidrográfico entre las cuencas del mar Caribe y la del río Orinoco), quedaba inexplorada la inmensa  y desconocida región de los llanos centrales, que se alargaba al Sur hasta las riberas del Orinoco (Uyapari).

Distribución de la población aborigen antes de la Conquista

Distribución de la población aborigen antes de la Conquista. FUENTE: Elaboración del autor en base al análisis documental consultado.

     El Gobernador Don Luís de Rojas le participo al Rey su determinación, en una carta fechada en Santiago de León el 27 de octubre de 1584: “He despachado al Capitán Sebastián Díaz con sesenta hombres bien aderezados, a procurar que busque sitio cómodo en donde poder hacer un pueblo, de suerte que se pueda comunicar el pueblo de Cumaná con éste, de donde se pueda proveer de las comidas necesarias de maíz y carne; es hombre que se halló en poblar esta ciudad y tiene experiencia de todo” [Archivo General de Indias. Santo Domingo, 193. Ramo1. Traslados Academia Nacional de la Historia. Tomo 132. vit. 2, p 128]

     El Capitán Díaz de Alfaro y sus expedicionarios arribaron a las “Sabanetas de Ocumare”, donde establecieron una ranchería en un estratégico sitio a la margen derecha del río Tuy, donde muy posteriormente se asentará la actual población de Ocumare del Tuy. El 17 de octubre de ese mismo año, partieron a la conquista “pacifica” de las provincias de los Quiriquires, Tomusas y Aruacos. Continuaron su expedición siguiendo el curso del río Tuy, aguas abajo, y conforme al relato del Escribano de la expedición Alonso García de Pineda, el Capitán Díaz Alfaro “corrió las dichas provincias y las apuntó, y en las riberas del río que llaman Tuy pobló una ciudad, a la cual puso por nombre San Juan de la Paz”. [Archivo General de India. Escribanía de Cámara. Legajo 658-A. Ramo 4. Pieza Primera, f. 33] 

“El Capitán Díaz de Alfaro fundó en las orillas del río Tuy (cuatro leguas más abajo de donde junta sus aguas con el Guaire) la ciudad de San Juan de la Paz”. [Oviedo y Baños, José: 1992].

Ubicación de San Juan de la Paz.Ubicación de San Juan de la Paz. FUENTE: Elaboración del autor en base al análisis documental consultado.

     El sitio exacto de su primitiva ubicación no ha podido ser determinado hasta ahora, solamente se tiene referencia de que fue fundada a las orillas del Tuy, como lo afirma el cronista Oviedo y Baños (en su obra escrita en 1705 y publicada inicialmente en 1723).

     Recordemos que, como ya se mencionó anteriormente, la expedición salió de las “Sabanetas de Ocumare” el 17 de octubre de ese año, siguiendo el cauce del Tuy, el cual después de recibir las aguas del río Guaire por su margen izquierda, entra en una especie de estrechura montañosa donde se acaban los Valles del Tuy y se abren los de Barlovento, justo en el territorio dominado por los indios Tomusas, que para esa época vivían dispersos en las selvas barloventeñas y en las intrincadas montañas del tramo oriental de la Serranía del Interior. Respecto al asiento original de San Juan, afirma el investigador Castillo Lara: las cuatro leguas señaladas por Oviedo estarían  cerca del actual sitio de Aragüita. Es posible, incluso, que la ubicación fuera un poco más abajo, siempre a las riberas del Tuy. [Castillo Lara, Lucas (1984): Tomo I; pp.32- 33].

     De la misma opinión es el autor Telasco MacPherson, en su obra publicada en 1891: “probablemente en el sitio que hoy ocupa Aragüita fue fundado el pueblo de San Juan de la Paz por Sebastián Díaz Alfaro, a orillas del río Tuy y en sus inmediaciones se descubrieron las minas auríferas que enriquecieron a San Juan”.

      “[…] Su Merced pobló en nombre de Su Majestad en la dicha ribera del Tuy, Provincia de los Tomusas, una ciudad a la cual puso “San Juan de la Paz” […] [Acta de la Fundación de San Sebastián de los Reyes (Copia expedida el 07-08-1762): Archivo General de la Nación. Diversos. Tomo XXXVI, Años 1762 a 1764, Nº 10. ff. 163 a 175].

     La fecha de su fundación no ha quedado explícitamente fijada en los documentos conocidos hasta ahora, pero teniendo la certeza de que la expedición había salido de las Sabanetas de Ocumare el 17 de octubre de ese mismo año, el investigador Castillo Lara, propone, que dicha fundación podría fijarse para fines de noviembre o principios de diciembre de 1584. [Castillo Lara, Lucas (1984): Tomo I; p. 32]. Una vez elegido el sitio y lugar donde se poblaría la ciudad, se hizo la ceremonia que los Capitanes de Su Majestad solían y acostumbraban hacer, pasando a poblar la ciudad, asignándole unos treinta vecinos, es decir, casi  la mitad de los que llevaba en la expedición. Luego nombró a los Regidores y Alcaldes, y conforme a los poderes y facultades que tenía, distribuyó solares a los vecinos y les repartió las “encomiendas de los naturales” de la comarca.

Detalle viajes de Sebastian Díaz de AlfaroDetalle viajes de Sebastián Díaz de Alfaro en 1585, FUENTE: Elaboración del autor en base al análisis documental consultado.

Las Minas de Apa y Carapa:

     El objetivo primordial de la expedición colonizadora que adelantó  el Capitán Díaz de Alfaro tuvo un claro impulso minero desde sus inicios. La codicia por obtener oro y el afán de lucro siempre presente en todos los conquistadores españoles, convirtió  la “entrada”  a la provincia de los Quiriquires, Aruacos y Tomusas, en una empresa netamente económica. Las expectativas de encontrar oro de aluvión en los lechos de los ríos y quebradas de esa provincia, quedaban avaladas por los descubrimientos previos en el territorio de los Teques, efectuados por Francisco Fajardo en 1560, y el establecimiento de un Real de minas de oro que realizó Garci González de Silva en 1579 en las riberas del curso medio del río Guárico, a nivel de su confluencia con el río Pao. En su afán por encontrar yacimientos auríferos, Díaz de Alfaro se internó en las montañas circunvecinas, por donde algunos indígenas le habían dado noticias de la existencia de oro de aluvión en los lechos de algunos ríos y quebradas de esa intrincada selva aledaña, en donde lo encontraban en forma de pepitas. Así lo declaraba su compañero de expedición Mateo de Laya Mojica, “Habiendo dejada repartida la tierra y naturales de ella en nombre de su Real Majestad,  el dicho Capitán por su propia persona salió a descubrir minas, ocupando algún tiempo en descubrimiento de ellas hasta que las descubrió muy ricas, de las cuales sacó muy gran cantidad de oro, del cual se llevaba en muestra a Su Majestad y su Real Consejo en pedazos de sesenta y de a cien pesos y de ciento cincuenta de oro fino cada uno, los cuales llevó Simón de Bolívar que en nombre de esta ciudad fue a pedir mercedes a Su Majestad, las cuales si hoy se labrasen se sacaría gran cantidad de oro porque prometen gran riqueza” [Archivo General de Indias. Escribanía de Cámara. Legajo 658- A, Ramo 4, f. 38]  

     En las inmediaciones de las quebradas de Apa y Carapa (afluentes del río Tuy), el capitán Díaz de Alfaro descubre las minas del mismo nombre, que dieron mucha fama y renombre a San Juan en sus principios, “pues habiéndose descubierto en su jurisdicción las minas de Apa y Carapa de tan opulenta riqueza, que en los dos meses primeros de su beneficio se sacaron cuarenta mil (40.000) castellanos de oro de veinte y tres quilates”.  [Oviedo y Baños, José de (1992) p. 314].

El Autor tras la pista de las Minas de Apa y Carapa    Foto: El Autor tras la pista de las Minas de Apa y Carapa en la hoya hidrográfica del río Taguaza (Aragüita – Edo. Miranda – Venezuela)

Abandono de San Juan de la Paz y sus minas de oro

     El influjo magnético del fino mineral aurífero descubierto en las inmediaciones de las quebradas de Apa y Carapa, tuvo una efímera duración, y a los pocos meses de iniciarse su laboreo, se detuvo la producción de las minas. Varias razones debieron influir para que el deseo de riqueza fácil y lucro inmediato de los conquistadores europeos, se disipara en tan corto tiempo y dejaran abandonadas tan fructíferas minas, habida cuenta de la registrada producción de oro fino obtenido de las mismas.

     Una de esas versiones es la del cronista José Luís de Cisneros (1764) […] “Se trabajó en un tiempo en la jurisdicción de San Sebastián de los Reyes, distante de esta ciudad, como veinte y cinco leguas, en dos pequeños cerros, que llaman Apa y Carapa unas minas, de cuyo metal precioso, y de superior calidad, se hizo una custodia, y diferentes alhajas, que aún permanecen en la propia ciudad, cuyo beneficio paró por la desgracia sucedida con los peones trabajadores de aquellas minas, a quien invadieron los indios bárbaros de nación Tomuzos, que haciendo una matanza de todos, pusieron en tal temor a los que fomentaban esta idea, que olvidados de su utilidad, por el miedo de los indios, desistieron de la empresa”. [Cisneros, José Luís de (1764/1981), pp. 79-80]

     Son gente brava y fiera: Las repetidas invasiones de los Tomusos, y las muertes de gente española a manos de esa “gente brava y fiera” fueron las razones fundamentales del abandono de dichas minas. Así lo relataba en una información testifical el renombrado conquistador Alonso Andrea de Ledesma en 1589: “…los indios Quiriquires, Tomusas e Guaiqueríes que son repartimientos encomendados a particulares vecinos de esta ciudad y de San Sebastián de los Reyes, muy cercana  de esta dicha ciudad,  no acuden al llamado de sus encomenderos y están todavía rebeldes, porque son gente brava y fiera, e inhumana, traidores, tales que cada día ofenden a cualquier cristiano que hallan cómodo para acometer, con tanta desvergüenza que no ha veinte días que a este testigo y a otras gentes que consigo tenía sacando oro en las minas de San Sebastián, salieron a ellos hasta setenta indios Tomusas e a traición le acometieron con muchos flechazos, y en la defensa perdió este testigo y le mataron un negro muy hombre e dos indios ladinos, e se comieron al negro asado en barbacoa”… [Archivo General de Indias. Indiferente General 3.088-C. Traslados Academia Nacional de la Historia. Tomo 74. Vitrina 1. p. 143. En: Castillo Lara, Lucas (1984): Tomo I; p. 52]

     Para el cronista José de Oviedo y Baños (1723), las razones fueron otras: “…aquella felicidad fue un relámpago que se apagó cuando empezaba a lucir, porque reconociéndose después ser el temperamento muy enfermo, por las muchas humedades del terreno… a que se añadía ser tan frecuentes las aguas, que solía pasarse un mes entero sin ver el sol, en un continuo llover, se fueron desabriendo los vecinos; y anteponiendo la salud a las conveniencias que pudieran adquirir en la labor de las minas, la fueron desamparando con tal prisa, que antes de los dos años quedó del todo despoblada, perdiéndose con el transcurso del tiempo hasta la memoria del paraje donde se sacaba el oro”.   [Oviedo y Baños, José de (1992) p. 314].

     También Telasco Mac Pherson (1891), en su obra ya mencionada, afirmaba que, “Cerca de estos morros están las minas abandonadas en las cabeceras del río Arenilla, entre Apa y Carapa […] que debido al rigor del clima y por las fiebres que afectaron a los mineros fueron abandonadas”.[Mac Pherson, Telasco: 1891]

     A este respecto opina el Dr. Rodrigo Infante, médico sanitarista y escritor orituqueño: “Es posible, digo, que la hipertermia que derrotó a los trabajadores de las minas hubiera sido fiebre amarilla selvática o con menos probabilidad, paludismo”. [En: López Garcés, Carlos: 1998]

     El investigador aragüeño Castillo Lara, concluye: “la causa de este abandono debió ser lo malsano de del sitio, las enfermedades, lo fragoso del lugar, la selva, lo inhóspito del clima y también el acechante peligro de unos indígenas enemistosos”. Al mismo tiempo nos refiere que, una vez descubiertas las minas por el Capitán Díaz de Alfaro, y estando presente en las mismas, sufrió una enfermedad de calenturas, tal y como lo relataba el Escribano Alonso García Pineda: “Estando el dicho Capitán Sebastián Díaz de Alfaro en la dicha quebrada de Apa personalmente, le dio cierta enfermedad de calentura que le fue fuerza desampararlo por no perder la vida, con respecto de ser tierra fragosa de montañas y enferma, y se vino a esta ciudad”. [Archivo General de Indias. Escribanía de Cámara. Legajo 658-A. Ramo 4. f. 33]- En: Castillo Lara, Lucas (1984): Tomo I; p. 50; Castillo Lara, Lucas (1977): Vol. 128; p. 297] 

Ciudad del Oro en OritucoCiudad del Oro en Orituco: San Sebastián de los Reyes (1585). Fuente: Elaboración del autor según datos de la obra de Adolfo A. Machado (1961).

La Ciudad del Oro en Orituco: San Sebastián De Los Reyes (1585)

     Don Adolfo A. Machado (FN: 01-09-1855;  : 01-07-1903) en su obra “Apuntaciones para la Historia” de Altagracia de Orituco, su pueblo natal, escrita entre 1875 y 1899, al referirse a los orígenes de la ciudad de San Sebastián de los Reyes (1585)  afirma apasionadamente que era la “Ciudad del Oro en Orituco” alegando dos razones para justificar esa célebre frase. Primeramente porque era el primer pueblo levantado por los conquistadores españoles en suelo orituqueño, y  porque además …”No por simple placer andarín ni por la gloria de ser fundador de pueblos, vino Díaz Alfaro a levantar en tierra orituqueña el primitivo San Sebastián de los Reyes, … sino atraído por los trabajos preliminares de explotación de las minas de oro del capitán José Silva, en el abra de la Quebrada de Mota, la cual tiene su nacimiento en el Cerro El Diamante; y las minas de oro descubiertas por Chacón a la margen derecha de la Quebrada las  Minas o de Apamate, al noreste de Altagracia de Orituco”(En los predios del actual Monumento Natural “Morros de Macaira”).

     Machado supone que la explotación de las minas descubiertas tanto por el capitán José Silva, como por el capitán Chacón debió realizarse en “tiempos anteriores” incluso a los descubrimientos de las minas de Apa y Carapa en la selva circunvecina a la ciudad ribereña del Tuy, San Juan de la Paz (1584).

     En apoyo a la hipotesis de Machado, pudieramos argumentar, que el capitán Sebastián Díaz de Alfaro, una vez asentada la incipiente ciudad, “unas cuatro leguas más abajo de la desembocadura del Guaire en el Tuy” (en las inmediaciones de la actual población de Aragüita); se interna personalmente en la selva circunvecina y descubre las célebres minas de Apa y Carapa. Esto debió ocurrir en los días finales del año 1584; y a pesar de los fructíferos rendimientos de dichas minas, el capitán fundador ordena y organiza rápidamente la continuación de su plan colonizador, retornando con parte de su gente hasta las Sabanetas de Ocumare, desde donde sin muchos titubeos se enrumba muy acertadamente por el abra del río Lagartijo, aguas arriba, trasmontando la Fila Maestra, para caer al valle de Buena Vista o de Curabe, “un pequeño valle como de un kilómetro cuadrado, en la desembocadura de una quebrada (Curabe) en la de Quere, tributaria del río Memo”; lugar seleccionado para fundar el primitivo San Sebastián de los Reyes el seis de enero de mil quinientos ochenta y cinco (06-01-1585)  (Machado, A: 1961, p 20). La precisa orientación y movilización de Díaz Alfaro y su gente en aquellas agrestes montañas, denotan un reconocimiento previo de la zona por parte de exploradores españoles, así como el descubrimiento de yacimientos auríferos en el Orituco realizado con anterioridad a la fundación de San Juan de la Paz (finales de 1584), por los ya nombrados capitanes Silva y Chacón; tal y como lo sugiere el historiador del Orituco Don Adolfo Machado, quien no duda ni un momento de la existencia de oro de aluvión en remotos tiempos, antes de la fundación de los pueblos del Orituco.

Monumento natural Morros de MacairaMonumento natural Morros de Macaira.

CONCLUSIÓNES:

     La búsqueda de afloramientos auríferos, se transformó en argumento incitador para la rápida conquista y colonización tanto de los valles del río Tuy como los del Orituco, utilizando la mano de obra esclava indígena, sometida por la fuerza de las armas de los conquistadores españoles, para que con su penoso trabajo abriera caminos, zapas y socavones, dispersos  por todas aquellas agrestes montañas y por los cauces de las quebradas, arroyos y ríos en una búsqueda frenética del preciado mineral de oro. El influjo magnético del fino mineral aurífero descubierto en las inmediaciones de las quebradas de Apa y Carapa (afluentes del Tuy), y de las minas de Silva y Chacón en el Valle del Orituco tuvo una efímera duración. La resistencia de las tribus Quiriquires y los Tomusas (dueños ancestrales del Tuy), condujeron al fracaso la aventura conquistadora y la explotación del oro de Apa y Carapa, obstaculizando el sostenimiento de San Juan de la Paz, el cual fue asaltado y asediado por los fieros guerreros caribes, provocando el abandono de la ciudad, por lo que muchos de sus vecinos retornaron a Santiago de León y algunos otros se unieron a los pobladores de San Sebastián en su primitivo asiento de Curabe (1585). Ante estas nuevas circunstancias, los conquistadores españoles enfocan su esfuerzo colonizador en el establecimiento de hatos de ganado vacuno. Cabe destacar, que a pesar del descubrimiento del fértil y boscoso valle del Orituco, con sus corrientes de agua cristalina de curso permanente durante todo el año, los nuevos colonizadores del valle no llegaron con la intención de cultivar la tierra. De allí que casi desde el principio, la cría de ganado se convirtió en la principal fuente de vida para la ciudad, la principal fuente de producción, a pesar de la promisoria perspectiva agrícola que les ofrecía los valles y vegas del río y sus afluentes.

REFERENCIAS

Acta de la Fundación de San Sebastián de los Reyes (1585): Copia expedida el 04-03- 1738; localizada y publicada por el investigador Lucas Guillermo Castillo Lara (1984) en el Archivo del Registro Principal del Distrito Federal, Cajas  Negras y Papeles Sueltos. Actualmente en el Archivo de la Casa Natal del Libertador.

Acta de la Fundación de San Sebastián de los Reyes: (Copia expedida el 07-08-1762): Archivo General de la Nación. Diversos. Tomo XXXVI, Años 1762 a 1764, Nº 10. ff. 163 a 175.

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FUNDACIÓN DE OCUMARE DEL TUY.

Por: Juan José Flores †

Iglesia de Ocumare del Tuy.

     Hubo de transcurrir 11 años, ya pacificados Los Teques y los Mariches, enemigos de los QUIRIQUIRES, para que corriendo el año 1574, los españoles puedan penetrar en el corazón mismo del gran Valle que fertiliza el Tuy y donde se encuentra la Sabana de Ocumare. Esta penetración es posible, gracias a la tenacidad del Teniente de Gobernador Francisco Calderón; es de hacer notar que los conquistadores andaban y desandaban la ribera Norte del Río Tuy pero jamás habían cruzado su caudal y llegado a la ribera Sur.

     Sólo Calderón logra esta hazaña y en efecto sale de Caracas, con una expedición compuesta de 80 soldados españoles y más de 600 indios vasallos de Aricabuto, Cacique de los Mariches, entrando por el sitio que denominaron Salamanca; con este nombre designaron los conquistadores, lo que es hoy el lindero entre las poblaciones de Charallave y Ocumare, nombre que también le fue confirmado por Juan Rodríguez Suárez, aún existen en la jurisdicción del Municipio Ocumare dos sitios con ese nombre; el Cerro de Salamanca y la Hacienda Salamanca, este Territorio le fue dado en encomienda a Garci-González y a Francisco Infante en ese mismo año de 1574.

     Calderón se conformó con dejar en ese sitio una pequeña guarnición al mando de Francisco Infante y siguió hacia el Sur, llegó hasta la ribera Norte del Río Tuy, caminó hacia el Este paralelamente al Río y a pocos metros de la desembocadura del Río Súcuta, lo vadea y hace un pequeño giro hasta llegar al sitio denominado hoy Marare, cerca de lo que hoy se conoce como Sabana de la Cruz. Es necesario hacer notar que desde su salida de Caracas hasta su llegada a Marare, Calderón no encontró un solo indio en pie de guerra, ya que las Tribus hostiles habían abandonado sus poblados internándose en lo mas intrincado de las montañas.

     Imaginaos la Sabana como un efebo gigante descansando su cabeza a los pies del Sistema Montañoso del Interior, mientras sus extremidades eran bañadas por las refrescantes aguas del Río Tuy; con su tórax y miembros pletóricos de cedros, araguaneyes, apamates, bucares, jabillos, ceibas, pardillos, zapateros, moras, robles, guayacanes, bambúes y sus chaparrales de guatacaro; hermosa tierra poblada de pájaros multicolores y aves cantoras, con árboles frutales, raíces comestibles, caza y pesca en abundancia para satisfacer los gustos más exquisitos.

     Tal fue el paraíso que hallaron los Castellanos en esta Sabana del Tucuy de los Ocumares, rodeada a su vez por los cinco ríos que circundan: Lagartijo, Súcuta, Marare, Araguita y Ocumarito. Ya en Marare, Calderón comprendió la imposibilidad de conquistar el Territorio y mantenerlo en paz, mientras no se afirmara un establecimiento definido, y por tal inspirado motivo, resuelve fundar en él una población escogiendo para tal fin el valle de Ocumare; al principio la idea le pareció buena a sus compañeros, se hicieron los primeros palenques de defensa y se construyeron algunas viviendas, luego cambiaron de parecer se opusieron a continuar la obra, alegando que esta fundación perjudicaría a las Ciudades de Caracas y Caraballeda, esta disparidad de opiniones y controversias disgustaron seriamente a Calderón, que enojándose de tal manera puso preso a los revoltosos, entre los que se encontraban Juan Rivera, Sebastián Díaz y Juan Gómez y con ellos detenidos regresó a Caracas; esta acción le valió su destitución, cuya empresa, al principio de una gran hazaña se transformó en un rotundo fracaso.

     Con esta penetración a los Valles del Tuy, lograda por Calderón, no se logró su pacificación. Tres años después o sea en el año 1577, los QUIRIQUIRES instigados por su líder la india Apacuana y al mando del Cacique Acuareyapa, atacaron en Salamanca a los encomenderos Francisco Infante y Garci-González, salvando éstos la vida gracias al valor de Garci-González, el cual aun herido cargó en sus hombros al también mal herido Infante, hasta ponerse a salvo, logrando alejarse del campo en refriega. Los alcaldes de Caracas como también los vecinos españoles se indignaron de tal manera ante este acontecimiento y resolvieron enviar una fuerza para castigar a los indios, la cual fue integrada por 50 españoles; unos a caballo y otros acompañados de perros de presa y por supuesto provistos de arcabuces y además le seguían una cantidad de indios Teques: siendo todos ellos puestos a la orden de Sancho García. 

Portada del Libro “Historia de la Conquista y Población de la Provincia de Venezuela” de Fray José de Oviedo y Baños, publicado originalmente en 1725.

    Denodado trabajo le costó a este conquistador penetrar en ese territorio, pues todos los caminos estaban defendidos por indios emboscadas, luego de un duro trajinar, llegó al fin al pueblo y lo incendió, así como también todo lo que fue encontrando a su paso destruyendo también las sementeras que cubrían aquel ameno Valle. Mientras Sancho y su gente se hallaban en tan criminal operación, los indios se habían ido organizando, ideándose ésta para reunirse y caer sobre el destacamento español, cuando por mala suerte para ellos, un indio que se ocupaba de colocar púas envenenadas en una vereda, fue sorprendido y hecho prisionero por los invasores; sometido este desgraciado a tormentos atroces fue obligado a confesar cuanto sabía, lo cual era: la proyectada concentración de los indios y el punto de reunión.

     Era el lugar de la cita el fondo de una quebrada, posiblemente la Quebrada de Charallave cuando llegaron los castellanos, sólo había algunos Caciques que como con quinientos indios esperaban a los otros; en la marcha les cayó encima García ya pesar del valor desplegado por el Cacique Acuareyapa, quien murió de un lanzazo por la espalda, en el encuentro fueron dispersados o muertos; esta batalla fue fatal para los nativos debido al temor que le infundieron las armas de fuego, los perros y caballos. Entre los que cayeron vivos en manos de los vándalos españoles se encontraba la india Acuapana, madre del Cacique Guácima, a la cual ahorcaron inmediatamente porque se decía que era ella que había aconsejado la muerte de Infante y Garci-González.

     El feroz García, dejó colgado el cadáver de esta infeliz mujer, en un árbol a la margen del camino, este espectáculo y la pérdida de más de 200 indios que tuvo lugar en los encuentros siguientes, atemorizaron tanto a los demás que al fin pidieron la paz, y como los españoles también la querían, le fue otorgada de mil amores. Así, después de 79 años del descubrimiento de Venezuela. Logran al fin los españoles la conquista del Valle del Tuy.

     La fundación de Ocumare como la de otras ciudades de nuestro país, tienen fechas inciertas, las cuales muchas veces confunden la verdad histórica, pero también es cierto que los historiadores exponen a los pueblos en tres acciones diferentes: formación, fundación y erección; particularmente considero, que desde el primer momento en que se levantan los palenques de defensa y se construyen las primeras viviendas, es la fundación de un pueblo, a todo esto cabe agregar, son muy pocas las actas levantadas por los conquistadores cuando formaban una colectividad; en cuanto a la erección como Parroquia o Entidad Municipal, se debe tomar muy en cuenta, que para llegar a una posición de tanta significación, debe existir un conglomerado representativo para exigir tan elevado rango.

    Por esta razón, la cual considero de mucha importancia, es lo que motiva a no estar de acuerdo con la opinión de algunos historiadores que sitúan la fundación de Ocumare en el año 1673; al contrario, comulgo con la apreciación del diligente y afanoso historiador Aníbal Laidera Villalobos, cuando nos da a conocer y sitúa la fundación de este pueblo en el año 1597. Este último año considero debe ser el punto de partida para hablar de la Fundación de Ocumare del Tuy.

     La fundación de la Sabana del Tuy de Ocumare, se logra al fin y puede asegurarse se consolida el 5 de diciembre de 1597. Veamos a continuación lo que a este respecto dice el laborioso escritor historiador Don Aníbal Laidera Villalobos. “Tengo a mano todos los datos referentes a la fundación primogénita de la Villa de Ocumare o Villa de la Sabana de Ocumare; pero tengo también referencias objetivas tocantes a la segunda fundación entre Marare y Súcuta en 1593. Primera 1574. Acto de posesión, toma el sitio, demarcación y campamento para 80 soldados y 600 aborígenes aliados, expedición al mando del Teniente de Gobernador Francisco Calderón.

    Una fuerte oposición de los acompañantes eliminó el intento, a pesar de la distribución de tierra y la resistencia a dos acometidas de los QUIRIQUIRES, dirigidos por Yarecuare. Pero la real y definitiva fundación tuvo lugar en el sitio Mararito y la Sabana el 5 de diciembre de 1597, cuatro años después de la segunda. Primero el reparto de las tierras, después el trabajo de añil, maíz, chícharos, ganado y frutas. Para el año 1625 se levanta la primera capilla; el comercio de vacunos y granos demanda una balsa de gran capacidad que contratan a los carpinteros de Caracas en contrato suscrito en 1643. Como necesitaban un sacerdote fijo en 1693 gestionaron erigir el curato. No obstante las primeras haciendas datan de 1597; entre los conquistadores mas crueles de entonces figuran; Francisco Carrizo, Garci-González de Silva, Francisco Infante, Sancho García y empalador de oficio llamado José Sánchez, pariente del asqueroso ladrón Diego Sánchez. El 13 de noviembre de 1625 llegó a Ocumare la primera imagen de San Diego de Alcalá”.

     Aunque otros autores difieren de la exposición realizada por el Licenciado Laidera Villalobos, personalmente considero muy positiva su interpretación por estar basada en hechos históricos irrebatibles, cuyos argumentos ayudan a esclarecer la verdad que determina con certeza la fundación de Ocumare. Para la época que nos ocupa, Santiago de León y San Sebastián de los Reyes se disputan la jurisdicción de la Sabana de Ocumare. Corriendo el año de 1585, el Cabildo de San Sebastián, se transporta a la citada Sabana para tratar de adherirla a su mandato, en un intento de impedir que Caracas imponga su hegemonía en la entrada del Valle Tuyero; a pesar de estas diligencias, Caracas hizo caso omiso a las mismas y repartió tierra en propiedad en toda la sabana.

San Sebastián no se quedó atrás en su intento y en el 1592, otorgó al hijo de Sebastián Díaz Alfaro, Mateo Díaz Alfaro, tierra para el pastaje de ganado y también para siembras, e igualmente logran asentamiento Juan Rodríguez y Juan Román. El año 1593, abre con Caracas, entregando establecimientos en tierras de la Sabana, consideradas de su potestad, a Alfonso García Pineda ya Juan Pérez de Medina, estos nuevos amos junto a los antiguos encomenderos: Infante, Garci-González y Díaz Alfaro, son los fundadores que se adueñan del Territorio. Cabe preguntar: ¿No es acaso este acontecimiento la fundación de un Pueblo?, porque todo lo que se funda, erige o se instituye se establece, y ellos junto a otros moradores de la zona, para el día 5 de diciembre de 1597, vivían establecidos en la Sabana del Tuy de los Ocumares.

PARROQUIA

     Fue erigida en Parroquia, según auto firmado por Monseñor Doctor Diego de Baños y Sotomayor, Obispo de Caracas y Venezuela, el día 7 de febrero de 1693, bajo advocación del piadoso lego San Diego de Alcalá, el cual es su patrón cuyas festividades se celebran todos los día 13 del mes de noviembre. Esta petición fue escrita y firmada por varios hacendados, a la cabeza de los cuales se encontraban Don Juan Nicolás Ponte, Don Juan Ascanio, Doña Juana María Lovera y Doña Catalina de Castro; ellos se compartían a costear la manutención del cura de almas y los gastos de la conservación del templo, el cual comenzó a construirse en ese año 1693 y se terminó en el año.1700. Su primer Sacerdote fue el Padre Manuel de Alesón y Segundo Cura José Ignacio Ramírez.

ORIGEN DE SU NOMBRE

     La etimología del vocablo Ocumare, dice el Doctor y Sabio Don Arístides Rojas, se deriva de Cumari, nombre de una planta textil de la cual sacaban hilo para fabricar hamacas los indios Tacarigua. También es posible su derivación venga de la raíz llamada ocumo, voz de origen caribe al igual de Cumaná, cumanagoto y otros de muy parecida fonética; como es sabido el ocumo es una planta muy de los lugares húmedos, y la región de Ocumare es una de las más húmedas del centro del país, el ocumo es una planta, como se sabe, cultivable, pero que nace silvestre, solamente en Venezuela se le da ese nombre, en otros países como Cuba, se le denomina malanga; por lo tanto no tiene nada de extraño que al llegar los castellanos a la región, encontraron una gran extensión de sembradíos de dicha planta y al saber por los naturales su nombre, llamaron a esta tierra la Sabana de los Ocumares, luego al correr del tiempo vendría la corrección por la Sabana de Ocumare.

     En cuanto a su segundo nombre, el cual determina su binomio, dice el sabio Arístides Rojas lo siguiente: “El vocablo Tuy es Castellano”, en realidad existe en la Provincia de Pontevedra, España una ciudad con el mismo nombre, continúa diciendo el Dr. Rojas, “Y parece haber sido dado a este hermoso río por la semejanza con el nombre indígena”. ¿Cuál fue éste? Los Cumanagotos llamaron Tucuy al agua de yuca. Tucuy se llamó también entre los caquetíos de Barquisimeto, una pequeña paloma y de aquí los Tocuyos o Tucuyos, nación que habitó a orillas del río Tocuyo.

     Tenemos pues que Tocuyo y Tucuy, como equivalentes de una paloma y del agua de yuca, tienen origen semejante. Probablemente al actual río Tuy, se conoció con el nombre de Tucuy; y de aquí la contracción castellana de Tuy, dado al río por los conquistadores; las labranzas indígenas a orillas del río, antes de la llegada de los conquistadores, y el cultivo que se hacía de yuca, hacen presumir que el nombre dado por algunas tribus al agua de yuca, es decir Tucuy, fue el que llevara el río.

     Por lo antes expuesto, se deduce que el nombre original de la región diría así: Sabana del Tucuy de los Ocumares.

OCUMARE DEL TUY Y LA INDEPENDENCIA

     La época colonial transcurrió con cierta y normal tranquilidad, propia de la vida rural, de una población de agricultores en cuyas sementeras se cosechaban: ñame, ocumo, yuca, hortalizas; granos como: arroz, maíz, caraotas, guaracaros, quinchonchos, frijoles y frutas de diversos sabores y en sus ríos se pescaban: camarones, corronchos, guabinas y bagres.

     Ocumare estaba rodeado de grandes haciendas, donde comienza  por cultivar el añil, luego el cacao y el café, la caña de azúcar, también poco a poco se va incrementando la cría de ganado vacuno gracias a la llegada de ejemplares desde el llano a través de los senderos de la serranía del interior hasta llegar a esta ciudad, tránsito éste que se hace obligado y con el correr del tiempo sirve, por ser la vía más expedita, para la traída de ganado desde los llanos guariqueños hasta la capital nacional. Las puntas de ganado salían desde Achaguas, vía Altagracia de Orituco – Ocumare, hasta llegar a Caracas, trayecto éste que recorrían en 90 días, siendo esta vía ayer y hoy la mas corta comunicación entre los llanos centrales y la capital de la República; estas son las razones por los cuales hasta la década del 70 en el presente siglo, Ocumare fue el granero de Caracas. Es de hacer notar que las primeras semillas de café, que el Padre Mohedano, sembró en Caracas, fueron recogidas en las haciendas de Ocumare.

     Ocupada en sus quehaceres agrícolas, la población es sorprendida con el alba luminosa del19 de Abril. Ocumare, que había sido escenario de levantamientos de los negros en busca de su Libertad, quizás no, en el concepto exacto y universal que encierra la palabra, sino por la simplicidad del individuo que anhela vivir libremente como lo hacían en áfrica sus antepasados, recibe con beneplácito la buena nueva del movimiento revolucionario. que no sólo fue la base de la independencia de Venezuela sino también la de la América meridional y es tal el entusiasmo que la noticia despierta, que se lanzan fuegos artificiales, las campanas repican jubilosas y se realizan tardes de toros coleados, como una demostración de solidaridad con Caracas, cuna del Libertador y de la Libertad.

     En el terrible año 1814, cuando se cumple con toda su secuela de odios y tragedia, el Decreto de Guerra a Muerte, firmado en junio del año anterior, la Villa de Ocumare es ultrajada. violada, asesinada, saqueada, cuando en los días aciagos del11 de febrero y 6 de marzo del mismo año, es tomada por el asesino y depredador Francisco Rosete, quien no respetó ni el sagrado recinto del Templo, cuyas puertas derribó a golpes de hacha, matando a todos los que en él se hallaban refugiados, dejando una tétrica estela que abarca templos, casas, calles y plazas de la ciudad, dejando a su paso más de 700 cadáveres insepultos; entre estos cadáveres se encuentran el del Profesor de Latín José Domingo Cáceres, padre de Luisa Cáceres de Arismendi.

     EI 14 de marzo del trágico año, Ocumare es testigo presencial de la matanza realizada por Rosete. quien embosca y asesina a sus puertas a unos 700 jóvenes caraqueños de los 800 muchachos que al mando del General Arismendi pretenden hacerle frente a los 3.000 vándalos que comanda el isleño asesino. En esta matanza cae prisionero y fusilado en la Plaza de esta ciudad el joven, de apenas 14 años, Félix Cáceres, hermano de la Heroína Luisa Cáceres de Arismendi.

    Todo crimen, tiene su sentencia y condena, Rosete encuentra ambas en la espada justiciera del invencible General José Félix Ribas, quien en dos oportunidades venga con creces las atrocidades del vil canalla, expulsándolo para siempre del Valle del Tuy; la primera derrota se la proporcionó el día 20 de febrero en Charallave y la Segunda en Ocumare el día 20 de marzo, todas en el mismo año 14. Estas derrotas le valieron a Rosete, el caer en desgracia ante Boves, quien lo destituye del cargo que ejercía como Comandante Militar de Camatagua y los Valles del Tuy.

     Años más tarde, ya llegando a la creación de la Tercera República, Ocumare es el escenario de la entrevista entre el General Páez y el Guerrillero Dionisio Cisneros, con este acto de valentía del Héroe de las Queseras del Medio, al enfrentarse solo ante Cisneros, logra convencerlo y después de muchas peripecias se obtiene la pacificación de los Valles del Tuy.

     Viene la guerra de la Federación y Ocumare es teatro de infinidad de escaramuzas y su territorio es paso obligado de uno y otro bando, ya que por lo estratégico de su posición geográfica, le servía de escondite en algunos casos a los sediciosos y en otras oportunidades a los centralistas.

     Ocumare a pesar de habérsele considerado territorio aislado, fue y sigue siendo la ciudad más importante del Tuy, por cuya hegemonía y por disposición de la Constitución de 1904 día 27 de abril, auspiciada por el General Castro, se le designa capital del Estado Miranda, tal designación le dura hasta el14 de enero de 1927. Su nombramiento como capital estatal, da nuevos bríos a la naciente ciudad, florecen las artes, se fundan museos, teatros, escuelas, el periodismo aflora, la Legislatura crea nuevas leyes, se compone el Himno del Estado y el Escudo Provincial, se crea la Policía Estadal y su primer código, se funda la Biblioteca del Poder Judicial, llega la electricidad, la aducción de agua potable, florecen las industrias; en fin Ocumare es el artífice que sirve de base al actual Estado Miranda que hoy conocemos.

     El Ocumare de hoy, es una zona eminentemente residencial y comercial en vías de mayor desarrollo, que sólo espera la terminación de la Autopista La Peñita – Ocumare y la construcción de la Carretera Altagracia – Ocumare; obras éstas que una vez concluidas y unidas al Aeródromo Metropolitano harán de Ocumare una zona privilegiada y encrucijada del tránsito tanto terrestre como aéreo del país.

APORTES A LA INVESTIGACIÓN SOBRE EL NOMBRE DE CÚA

 Prof. Manuel V. Monasterios G.

Vista de la Calle Comercio, Cúa, desde el Campanario de la Iglesia, nuestra Señora del Rosario, Años 70.

     El nombre de la población de Cúa se presta a equívocos, todos estamos de acuerdo que tiene un origen indígena, pero surgen varias hipótesis, la más conocida es que afirma que tiene su origen en el Cacique Cue, quien ayudó en su fundación al Fraile Manuel de Alesón, otros creemos que su origen se relaciona con la india Apacuana, ajusticiada en ese lugar, donde se fundó por segunda vez la población de Santa Rosa de Marín. Trataremos de presentar al lector sintéticamente las dos visiones.

    Don Ramón Armando Rodríguez, ilustre cueño, autor del “Diccionario Biográfico, Geográfico e Histórico de Venezuela”, publicado en año 1957, impreso en España, escribió:

“…El primitivo pueblo tuvo su origen en el sitio denominado Marín, cerca de un kilómetro al S.O. de su situación actual, habiéndose fundado definitivamente en 1690 por el padre misionero franciscano Fray Manuel de Alesón. Ayudó en esta fundación el cacique de esta comarca llamado, Cué o Cúe, aliado de los españoles, de cuyo nombre se deriva el luego vino a tomar la población….”

     Esta es la tesis difundida durante más de cien años. En el “Diccionario Histórico, Geográfico, Estadístico y Biográfico del Estado Miranda, de Telasco A. MacPherson, editado en 1891 hacía suya la tesis de Don Arístides Rojas quien afirmaba:

 “……… Cúa:” Etimológicamente Voz Cumanagota que equivale a cangrejo, cucuar, quebrada o arroyo de cangrejos. Pero en el caso de Cúa, no fue como se llamó antiguamente, sino Cue, nombre del indio fundador” (1)

     Quienes creemos que esta historia del cacique Cue, no pasa de ser una leyenda, nos fundamentamos en hechos irrefutables:

1-   No existe ningún documento que demuestre la existencia de un Cacique llamado Cue.

2-   Fray Manuel de Alesón, en los documentos de las misiones de los franciscanos en los llanos de Caracas, no aparece como fundador de ningún pueblo en los Valles del Tuy. Aunque estuvo encargado de la parroquia de Charallave y atendió como capellán a Ocumare, no hay documento que evidencia su paso por  Santa Rosa de Marín, nombre que tuvo la población de Cúa en sus orígenes.

     Nos atrevemos a plantear la tesis del origen del nombre de Cúa ligado a la India Apacuana, quien se alzó contra los encomenderos españoles y fue ajusticiada en una colina donde posteriormente se trasladaría la población de Santa Rosa de Marín.

     La lingüística como ciencia auxiliar de la historia nos permite una aproximación al origen etimológico del vocablo Cúa, el cual se impuso a la larga sobre los nombres de Santa Rosa del Valle de Marín y Nuestra Señora del Rosario de Marín. (Alias Cúa), Así le llamó el Obispo Mariano Martí en su visita pastoral en 1783.

“El tronco CARIBE es uno de los más importantes de la América del Sur, tanto por el número de lenguas entre 40 y 60, incluso varias desaparecidas y otras en vías de extinción, su ubicación geográfica parte de las selvas amazónicas del Brasil y se extienden hasta las antillas, lo que evidencia que algunas de estas tribus de origen CARIBE eran buenos navegantes” (2)

    Según Swadesh (1959) “el grado de divergencias internas del tronco lingüístico caribe sería de 37 signos mínimos, lo que corresponde aproximadamente con la fecha de dispersión más antiguo del grupo Proto-caribe  propuesta por Villalón (1991) Este autor, basándose en el hecho de que las 14 lenguas caribe por ella estudiadas, el yukpa y el panare, que son los más divergentes han conservado el 37 – 39% del vocabulario cognado, hace remontar dicha dispersión a 3290 años atrás”.(3) 

“El deslinde entre varias lenguas caribe es problemático y no siempre corresponde a los límites étnicos. Asi por ejemplo, Edwards (1972) sostiene que monolingües en  akawaio y arekuna no tienen dificultades de incomprensión lingüística” (4)

     La denominación de las tribus caribes, entre los diversos grupos se origina en la lengua o dialecto hablado por el grupo, este a su vez da origen al nombre del lugar donde se ubica la tribu. 

   En 1762 el Obispo de Caracas Diego Diez de Madroñero ordena, durante su Visita Pastoral a la Capellanía de Santa Rosa de la Hacienda Marín, bajo pena de excomunión, el traslado del templo al sitio de la CUA o de CUANA, el mismo lugar donde los conquistadores ajusticiaron a la INDIA APACUANA. (JOSE DE OVIEDO Y BAÑOS. Historia de la conquista y población de la Provincia de Venezuela. Ediciones Fundación CADAFE. Caracas 1983.) 

Iglesia de Cúa, Finales de los Años 70 siglo XX.

     La voz Cúa o Cuana esta castellanizada, debería ser kua o kuana. De los grupos lingüísticos la mayor aproximación a los Quiriquires, primeros habitantes de los Valles del Tuy, la encontramos en el grupo ye-kuana, ubicado hoy día en el Amazonas Venezolano. 

     El vocablo YE_KUANA, semánticamente es una oración que significa “HOMBRES NAVEGANTES EN CURIARA”

YE—–MADERA

KU…..AGUA

ANA…GENTE  (5)

La voz Caribe KU RIA RA embarcación hecha a partir de un árbol ahuecado. (Ku-mana, Kari-Kua-o, Ku-na-viche, Wai-Ka Ma-Ku-To)

El nombre que le dió LOS CUMANAGOTOS a la palabra pueblo CHOTO   o  COTO (gente). (Arístides Rojas) (6)

En Cumanagoto, el río se llama TU NA YE CHE MAR   rivera del río, se dice TU NA YARAR. (Arístides Rojas). (7)

En el oriente venezolano unos tantos nombres geográficos terminados por  AL- CUAR –  KUARE –  KUAL – ANTAR   (Arístides Rojas). (8) 

Grupo indígena QUIRIQUIRE pobladores de los Valles del Tuy.

KIRIKIRE  ave de rapiña americana (Gavilán Primito en Venezuela)

KIRIKIRE.  Tribu existente en Brasil.

Kiri…… un tipo de maíz conocido por los indios del territorio venezolano.

MAKIRITARE. Nombre dado por los ARAWAK a los YE_KUANA. (10) 

     En síntesis los aborígenes que poblaron los Valles del Tuy pertenecían al troco Caribe, bajo la denominación de Quiriquires, Cuana en el dialecto Yekuana significa (Gente de aguas) o navegantes. Cúa es una contracción por ley del menor esfuerzo, Es decir el uso inveterado de la expresión:”…el lugar donde ajusticiaron a la india Apacuana…” se reduce a: “…  sitio de Apacuana”, se reduce a:”…Sitio de la cuana o de la cúa”. Trescientos años después se conoce solo como Cúa, Este fenómeno de uso en las lenguas es muy frecuente, por comodidad de los grupos hablantes se reducen las grafías o palabras manteniendo la connotación o significado igual.

 

Bibliografía.

 (1)  Macpherson, Telasco A. 1891 DICCIONARIO HISTÓRICO, GEOGRÁFICO, ESTADÍSTICO Y       BIOGRÁFICO  DEL ESTADO MIRANDA. Edición facsimilar. Gobernación del  Estado Miranda.

(2). (3). (4) Fabre, Alan 2005. DICCIONARIO ETNOLINGÜÍSTICO  DE LOS PUEBLOS INDIGENAS SUDAMERICANOS  CARIBE. Página Web. (Última modificación 06/04/08 

(5). (10) ORINOCO ON LINE    “YE-KUANA”        2008 Pagina Web.

 (6). (7). (8)  ARÍSTIDES ROJAS. ALGUNOS VOCABLOS DE LA GEOGRAFÍA, EN LAS PROVINCIAS CARIBES DE VENEZUELA. Biblioteca Digital Andina. Obra suministrada por la Biblioteca Nacional de Venezuela.

SOBRE EL ORIGEN DE NUESTRO PUEBLO SANTA LUCÍA (PARTE I)

Por: Juan M. Carrasco D.

     ¿Qué nuevas cosas podremos narrar acerca de nuestra Santa Lucía? ¿Qué hemos hecho nosotros, sujetos activos de la historia, para dejar constancia de nuestras acciones individuales o colectivas? ¿Acaso nosotros, seres comunicantes, hemos registrado los nuevos hechos, las acciones de nuestra generación, del presente, para que sean conocidas por quienes nos seguirán, en vez de seguir repitiendo estérilmente, año tras año y autor tras autor, lo ya conocido y gastado, sin nada nuevo qué agregar y que merezca la curiosidad indómita de buenos investigadores? ¿Quién ha obviado las diferencias culturales o políticas que siempre dividen al hombre y osó vez alguna contar la historia de nuestros hermanos y hermanas venidos de Vargas o los aciertos de una gestión que finalmente converge en esa poderosa “panacea social” llamada Poder Popular?1

Vista aérea del casco colonial de Santa Lucía (capital del municipio Paz Castillo, Valles del Tuy, Edo. Miranda). Tomada hacia mediados de la década de 1950, por el fotógrafo luciteño Emilio Yamín (q.e.p.d.)

     Estas y otras interrogantes fulminan desde hace ya mucho tiempo mi intelecto, cuando pasaba horas sumergido en los pocos libros que podrían contarme a mí, venido a este pueblo desde la capital hace 15 años, acerca de nuestro pueblo, su historia, y guiarme sobre qué podría yo agregarle de valor y novedad. Tenía por entonces tan sólo 13 años.2

Santa Lucía

Dulce tú, pueblo, en laudes coronado,
Por recias cumbres y campos ya sembrados,
Perla luciente, bella madre mía,
Santa Lucía.

Si te empeñaste en que a ti yo te escribiera
De tus paisajes así y o consentido,
En tus tranquilas calles y tus lares
Yo aquí me quedo.3

     Santa Lucía, llamada “del Tuy” por unos, “de Pariaguán” en sus orígenes, y “del Guaire” por críticos y muy serios historiadores,4 nació originalmente entre las frías y húmedas montañas del sureste de Caracas como una “encomienda”, un día como hoy, 23 de Enero de 1621. Venidos desde el recién fundado pueblo de Baruta, un tropel de hombres y mujeres de casta aborigen y guiados por el juez poblador Don Pedro José Gutiérrez de Lugo y el juez comisario y representante de la Iglesia Católica, Padre Gabriel de Mendoza, hasta el sitio de “Paria-Húa”, que en lengua caribe significa “Mar Eterno” o “Gran Valle”, fundando en la cabecera de la legendaria y mágica quebrada de Prepo, que en lengua mariche quiere decir “caña brava”, lugar que fuera durante la invasión española hogar de una pequeña tribu de igual nación y subordinada al mandato de los caciques Tamanaco y Aricabacuto.

     España empuñaba, una vez más en un olvidado e inhóspito lugar de nuestra América del Sur, la espada y la cruz. Quedaba así compuesta la nueva comunidad, integrada por indígenas de raza otomana, cumanagota, mariche, caquetía y caraca, mezcla que hicieran los españoles como método para destruir la unidad e identidad de nuestros pueblos aborígenes, con el fin de facilitar su dominación. Desde ese momento y por un poco más de 80 años, la primigenia Santa Lucía vivió, a la luz de los documentos que dicen de sus primeros días y que se han hallado, en parte, en San Diego de Los Altos y otros archivos eclesiásticos,5 como una comunidad pacífica dedicada a las labores del campo y al aprendizaje de la doctrina cristiana, de la mano de sacerdotes, aquellos curas llamados “doctrineros”, encargados de instruir a los indígenas en religión y en los europeizantes aspectos de la cultura invasora.

     Cabe destacar que hace poco pude darme cuenta que, para el momento de esa “primera fundación” -después vendrían la segunda, que se cree forma parte de las muy bien conocidas por nosotros como “Ruinas de la Ermita de Macuto”, y la tercera, obra de vida de nuestro visionario Padre Marcos Reyes Cueto y que conforma nuestro actual pueblo- asistió al acto un personaje nativo llamado por los españoles “Don Diego de Baruta”, al parecer principal o cacique de los indios encomendados que formarían a esa primera Santa Lucía y a los pueblos de Baruta y Petare. Hace años leí acerca de la historia de este personaje, que fue cacique de los indios teques y caracas, hijo y heredero de la corona de cuatro plumas que llevaba su padre, el gran cacique “El que gobierna las “Muchas Aguas” (¿Gran Valle? ¿Gran Nación?), Púa Aguda”, Kuapo-tolli Waika E’puru ,6 o para nosotros simplemente Guaicaipuro. Dicho personaje parece haber sido el mismo Cacique Baruta, ya entrado en años, puesto como “principal” de estos nuevos poblamientos o encomiendas.7

     Entre el 14 de febrero 1696, fecha en la cual se registra el último entierro en el sitio de Pariaguán, y el 6 de junio de 1700, dicha comunidad primera de Santa Lucía parece haberse visto sumergida en una pequeña “edad media”: enfermedades, discrepancias entre caciques y pobladores, la fiereza de la naturaleza del lugar, el difícil acceso de los animales de carga… en fin, situaciones que no están documentadas pero que suponen un motivo para que hayan abandonado esa primera Santa Lucía. Encontramos por entonces a un grupo de indios desgajados de esa encomienda poblando un segundo sitio, llamado por ellos “Messi” o “Sitio de las Yeguas o Yaguas”, esto hacia el año de 1702, y muy a pesar de los esfuerzos de la Corona Española y el Gobernador de la Provincia de Venezuela, nunca pudieron volverlos al abandonado sitio de Pariaguán, por las dificultades de llegar de nuevo hasta aquel lugar. Se fundaba así, el actual pueblo de San Diego de Los Altos.

     Pero un segundo grupo de indios, aquellos que se resistieron a la mudanza de lugar desde Santa Lucía de Pariaguán hasta Messi, apelando a que “Pariaguán era el sitio de sus ancestros”, aguantó por muy poco tiempo los desaires de esa naturaleza boscosa y húmeda a orillas de la quebrada Prepo, y rompiendo con el lazo que los unía al “lugar de sus ancestros” terminaron huyendo de la inclemencia del agua, el barro y las enfermedades, bajando por dicha quebrada de Prepo hasta la quebrada Tusmare o “Río Primero” en lengua mariche, pasando luego al Río Guaire, donde pudieron haber embarcado para bajar a otro pequeño valle, que los indios tamanaku de la nación mariche denominaban “Súa-Paria” y “Chi-quir-quir”, en lengua caribe “Pequeño Valle” o Soapire, y “Hasta aquí los Quiri-Quires”, nuestro amado Siquire.

     A orillas del Río Guaire, en una pequeña meseta frente a la desembocadura del Río Siquire, y siguiendo, a pesar de los más de 80 años de españolización, la costumbre religiosa de los Mariches de erigir sus templos o “naguas” en sitios altos, aquel segundo grupo de pre-luciteños se estableció de forma desordenada, construyendo de barro, piedras y caña amarga la Ermita de Macuto. Permanecería este grupo humano en ese nuevo lugar durante 50 años. La comunidad estaría desde 1700 hasta 1721 sin cura doctrinero.

   Corre el año de 1739. Al sitio de la “Ermita de Macuto de Santa Lucía y Siquire”, lugar que poco a poco fue convirtiéndose en lugar de congregación católica de negros esclavos e indios de las más de 26 haciendas del lugar, habíase llegado desde Guarenas un laborioso franciscano de 31 años,8 que vio en esa segunda población de Santa Lucía la posible materialización de una obra para Dios y para el Rey: construir un pueblo mejor distribuido urbanísticamente y habitado por buenas y trabajadoras almas. Demostraba así su carácter de visionario, de hombre interesado por el colectivo, de hombre social, en desapego de las cosas materiales. Diez años más tendrían que pasar para que las ideas de nuestro Padre Reyes Cueto pudieran cumplirse, pues el 13 de Diciembre de 1949, Día de Nuestra Patraña Santa Lucía Virgen y Mártir, fue nombrado como cura propio de Santa Lucía.

     A partir de ese momento comenzó un debate entre la disposición de Reyes Cueto para mudar el pueblo a mejor sitio y el egoísmo de algunos de los 26 hacendados que se negaban a que esto se hiciera realidad, diatriba que el hábil franciscano supo contrarrestar en 1750 a través de un poderoso y magnífico alegato al Rey, denominado “Razones sobre el por qué hacer un pueblo” (sic). Ese mismo año, el Provisor y Vicario General Don Pedro Thamarón y el Gobernador y Capitán General de la Provincia de Venezuela, Don Julián Arriaga, otorgan los permisos necesarios para que se mude el pueblo al sitio de “Agua Bendita” y se construya un nuevo templo con todo lo requerido por el para entonces estricto ritual eclesiástico. Entre el 19 de marzo de 1751 y el 3 de abril de 1755, el ahora Presbítero Marcos Reyes Cueto, hombre de consenso e inestimables valores socialistas, dio rienda suelta a su empeñosa y proverbial hazaña de cristiana caridad: construye el actual Templo y Santuario parroquial de Santa Lucía con la ayuda de esclavos, indios y pardos, a la vez que dona sin gravamen alguno y ad infinitum todas sus tierras a los más pobres, tierras que hoy por hoy conforman esas perfectas cuadras y calles de nuestra eterna Santa Lucía, a la cual amamos, admiramos, cantamos, pintamos y gobernamos. Sigamos, pues, esa senda que nos trazó Reyes Cueto, haciendo de su enseña nuestro lema:”Para edificar y plantar”.9

Vista del casco central de Santa Lucía, desde el cerro El Amarillo. Fotografía de Juan Manuel Carrasco Davila, 2009 

______________________________________________________________

1 En este primer párrafo y a manera de introducción, usando la figura de las “preguntas retóricas”, reflejo aquello que ha sido siempre mi inquietud: ¿quién se ha encargado de registrar la historia reciente? Sabemos que muchos podemos acumular hechos y acciones durante un determinado período de tiempo, que si los difundimos oralmente pueden caer en la simple anécdota o leyenda y que si, por el contrario, los anotamos o recogemos de forma escrita pueden perdurar por siglos, contando con exactas palabras esos hechos y acciones del presente. Es un grito al colectivo para que asuman el registro de la historia reciente, sin alejarse de lo pasado.

2 Ciertamente pasé muchas veces recostado sobre algún libro que me hablase de la historia de ese pueblo al que vine a vivir por disposición de mis padres, muchas veces metido en la Biblioteca Pública.

3 Este pequeño poema, escrito imitando los sáficos del poeta clásico Horacio, es un pequeño homenaje a esa disposición mía de no querer abandonar el pueblo al que me debo.

4 “Santa Lucía, llamada “del Tuy” por unos, “de Pariaguán” en sus orígenes, y “del Gualre” por críticos y muy serios historiadores”, referencia semi-satírica que hago sobre aquella confusión a la que a veces tendemos los luciteños cuando tratamos de referenciar geográficamente a nuestro pueblo. Santa Lucía del Tuy, usada hasta por una prestigiosa casa de estudios privada de esta ciudad, a mi parecer, está mal que se use, pero es del común del colectivo. Santa Lucía de Pariaguán, a mi juicio, la mejor acepción como nombre, pues se ajusta a nuestros orígenes y respeta la toponimia ancestral, pero desafortunadamente poco conocida por las nuevas generaciones. Y, finalmente, Santa Lucía del Guaire, otra acepción justa para una versión extendida de nuestro común gentilicio, pero que horrorizaría a cualquiera, pues “Guaire” ha pasado a ser sinónimo de “sucio, asqueroso y detestable”. Esta última torma de llamar a nuestro pueblo fue profusamente utilizada por el historiador tuyero Diógenes Molina, en su edificante libro El Granero de Caracas, “un crítico y muy serio investigador”.

5 El acta de fundación de Santa Lucía de Pariaguán -esa encomienda en la cual insisto que ha debido ser la primera fundación de nuestro amado pueblo- fue hallada en el Archivo Arquidiocesano de Caracas por el Lic. Álvaro García Castro, cuando era este miembro investigador de la Fundación Polar.

6 “Kua” = agua; “po” = partícula aumentativa que significa “mucho, bastante”; “tolli” o “tori” = El que gobierna, literalmente “la montaña”, de “to”, que significa “cerro”. Sobre el nombre de Guaicaipuro en dialecto aractoeque de la lengua Caribe: “waik” = púa; “e’puru” = agudo.

7 Para este dato importante sobre la posible presencia del cacique Baruta en la primera fundación de Santa Lucía reseñaré en otra entrega el relato completo de estas afirmaciones, basado en la información que digo haber hallado y contrastado.

8  Si tomamos como fecha de su nacimiento el año 1720 (García Castro, en su Cronología de Santa Lucía 1560 – 1749 – 1821) es posible que el Padre Marcos Reyes Cueto, fundador del pueblo de Santa Lucía en su sitio actual, haya tenido 31 años de edad para cuando llegó a la Ermita de Macuto.

9 En el documento escrito por el Padre Marcos Reyes Cueto como alegato al Rey, en latín “Ut Edifices et Plantes”, parece ser esta su enseña o frase impulsadora de su proyecto de refundación.

REFERENCIAS

GARCÍA CASTRO, Álvaro. Cronología de Santa Lucía 1560 – 1749 – 1821. Publicación de la Alcaldía de Paz Castillo, 1995.

NAVAS MORALES, Santiago. Anécdotas y Gente de Santa Lucía. 2da Ed., Los Teques, 1992.

PERERA, Ambrosio. Orígenes Históricos de Santa Lucía. Artículo que forma parte del libro Santa Lucía de Pariaguán. Un pueblo del Estado Miranda (1621 – 1981), pp. 11-17. Tomado a su vez del libro del referido autor Caracas. Siglo XVII. Tres primeros pueblos, 1967, pp. 73-80.

DE ARMELLADA, Fray Cesáreo. El Rdo. Pbro. Bachiller Marcos Reies Cueto, fundador de la Iglesia y Pueblo en el Valles de Santa Lucía (1749 a 1979). Artículo que forma parte del libro Santa Lucía de Pariaguán. Un pueblo del Estado Miranda (1621 – 1981), pp. 19-27.

MARIANCHICH, Fray Mariano. Calendario del Pbro. Br. Dn. Marcos Reies Cueto. Artículo que forma parte del libro Santa Lucía de Pariaguán. Un pueblo del Estado Miranda (1621 – 1981), pp. 29-34.

MOLINA CASTRO, Diógenes. El Granero de Caracas. Los Valles del Tuy: Del señorío colonial al urbanismo perolero. 1era Ed., FEDUPEL, 2002.

ALVARADO, Lisandro. Glosario de Voces Indígenas de Venezuela, de 1921, y Datos Etnográficos de Venezuela, de 1945.

GUATOPO EN LA HISTORIA

Por:  Sixto Laya Gimón

Siglo XVI

Conquista y poblamiento:

     El topónimo GUATOPO, voz de filiación lingüística Caribe aparece mencionado por primera vez en la memoria documental  que aún se conserva del periodo inicial de la conquista y poblamiento de la Provincia de Venezuela. En las crónicas del período formativo de dicha Provincia,  y en especial después de que Santiago de León de Caracas le arrebatara a Santa Ana de Coro la dignidad de ser la “Cabecera” o Capital de la Provincia  en 1577, se relatan en ellas los hechos y hazañas ejecutados por los conquistadores españoles, durante sus expediciones  o “entradas” a los territorios circunvecinos a la recién erigida ciudad Capital.

Zonas de Población Aborigen cuencas del Tuy – Orituco – Unare,  Fuente: Sixto Laya Gimón con base al análisis documental consultado.

Expediciones a los Valles del Tuy

      Para  1574 se había dado inicio a la conquista y pacificación de los Valles del Tuy. Estos territorios eran  habitados y dominados por naturales pertenecientes a  las etnias de los Quiriquires y Tomusas, siendo estos últimos los que controlaban toda la zona de Barlovento. Con la llegada del invasor europeo  a los Valles del Tuy, se impone por la fuerza de las armas el dominio del conquistador español sobre los “indios de guerra” de la Nación Quiriquire y sus vecinos, viéndose estos obligados a replegarse y refugiarse justamente hacia la montañas espalderas de “la Cordillera que vierte a la mar y a los llanos” (Serranía del Interior), más allá de la Fila Maestra, en el Valle de Curabe posiblemente.

Inicio de la colonización de la Selva de Guatopo:

        Para consolidar el dominio español en todo ese extenso territorio al sureste de Santiago de León, el Gobernador y Capitán General de la Provincia de Venezuela, designa y capitula el año de 1584 al Capitán Sebastián Díaz de Alfaro para que funde dos ciudades en dicho territorio.   Díaz de Alfaro inicia su “pacificación” estableciendo con sus soldados una ranchería  a orillas del Tuy en el lugar conocido como “Sabanetas de Ocumare” en octubre del 1584 (Futuro asiento de Ocumare del Tuy). Desde allí continua con su expedición tomando rumbo al Este, siguiendo el cauce del Tuy, aguas abajo, hasta llegar a las inmediaciones de la actual población de Aragüita, donde a finales de ese año, funda la ciudad de “San Juan de la Paz”, de mucho renombre en su tiempo debido al descubrimiento en sus predios de las muy famosas minas de oro de Apa y Carapa, llevado a cabo por el propio Capitán fundador en medio de la intrincada Selva de Guatopo (Actual Parque Nacional Guatopo).

Primeras Colonias españolas en la Selva de Guatopo, Fuente: Sixto Laya Gimón con base al análisis documental consultado.

       Dejando bien establecida la naciente ciudad de San Juan con unos cuantos vecinos, Díaz de Alfaro continuó a toda prisa su expedición,  retornando al sitio de las Sabanetas de Ocumare, para desde allí, seguramente con la guía de algunos indios ladinos que le acompañaban, seguir la antigua ruta del paso montañoso Lagartijo-Curabe, trasmontando la Fila Maestra, para luego caer al “Valle de Curabe ó Valle de Buena Vista” como también se le menciona en las referidas fuentes. “En las riberas del valle de Buena Vista, encontró lugar bueno, cómodo y aparejado donde fundar”; y el día seis de enero de 1585, fiesta de los Reyes Magos, el Capitán Sebastián Díaz de Alfaro funda la ciudad de San Sebastián de los Reyes:

       Los formalismos rituales del acto fundacional se llevaron a cabo siguiendo la más añeja tradición hispana. El Escribano de la expedición Alonso García de Pineda  dejaba constancia en acta de todos los detalles y ceremonias de la misma.  Nacía la primera  y única población que ostentó la dignidad  y el título de “Ciudad”  en lo que hoy son los extenso territorio de los Estados Guárico, Miranda, Aragua y Cojedes.  Toda esa región extremadamente montañosa y selvática donde estuvo la ciudad de San Juan de la Paz y sus minas, fue de San Sebastián de los Reyes,  y en la actualidad forman parte del Parque Nacional Guatopo (1958).

Cordillera que vierte a la mar y a los llanos:

       Consideramos que la referida documentación  es la primera descripción geográfica de la actual Serranía del Interior“la Cordillera que vierte a la mar y a los llanos”; la cual constituye  la “divisoria de aguas”  entre las cuencas de los ríos Tuy y Guárico, sirviendo a su vez de lindero entre los modernos Estados Miranda, Guárico y Aragua. Después de haber transmontado la Serranía y caer a las vertientes llaneras de la misma, es cuando los expedicionarios del Capitán Díaz de Alfaro realmente toman conciencia de la magnitud de su “descubrimiento”. Habían logrado vencer la barrera orográfica que separa a los valles ribereños del Tuy Medio, como también las planicies de Barlovento,  de todas las vertientes a los llanos altos centrales. En rápida secuencia habían fundado dos ciudades, la primera en las riberas del Tuy a su entrada a la planicie de Barlovento en las inmediaciones de la actual población de Aragüita (San Juan de la Paz, de efímera existencia); y la segunda, la trashumante Ciudad de San Sebastián de los Reyes, en la vertiente sureña de su piedemonte llanero.

Todas las vertientes a los llanos:

        Una vez asentada la ciudad de San Sebastián en las cercanías del valle del río Orituco, el Capitán Díaz de Alfaro procede rápidamente al  “repartimiento de indios naturales  y tierras” a los primeros vecinos que le acompañaban en esa jornada fundadora,  y para asegurar la paz de los naturales y el buen orden de las mismas, declaraba el Capitán que… “Haciendo uso de los amplios poderes que del dicho Señor Gobernador tengo para encomendar indios a las personas que entraren en estas Provincias”; ordenaba al Escribano de la expedición que fuese anotando con la solemnidad debida en el “Registro y Data General  o Apuntamiento”: tantos  indios en tal parte, otros tantos en las vegas del Orituco, de Memo, en Apacuao, en Carapa, en Guatopo, en las Sabanetas de Ocumare; etcétera.  En esa forma apresurada realiza un padrón de indios, al frente de los cuales comienza a poner los nombres de sus compañeros de jornada para premiar sus servicios. Con esa visión repartió “encomiendas”  en el sector de Conoropa, a las orillas del Alto Orituco, así como también, aguas abajo, en las vegas del mismo río se asentaron otras encomiendas en las Sabanas de Guanarapa (hoy Guanape);  y también en las inmediaciones de la confluencia de la quebrada de Tinapuin (Tinapuy) por la margen derecha del Orituco, a las faldas del cerro Topano, en una extensa vega conocida en esos tiempos como “Mesa de Guaiqueríes”, donde posteriormente  se asentará el primer pueblo del Valle de Orituco, San Miguel del Rosario de Orituco. Esto ocurre mucho después de que San Sebastián de los Reyes lo “trasladaran” de su asiento original de Curabe, hasta su segundo asiento en Taguay (Estado Aragua) en los años iniciales de1600.

La fiebre del Oro en Guatopo

        La búsqueda desenfrenada de afloramientos auríferos dentro del perímetro de la Selva Guatopo, mantuvo ocupada toda la atención de los conquistadores por mucho tiempo.  Se realizaron innumerables cateos tanto por su frente del Norte (Apa y Carapa en las inmediaciones de Aragüita), como por su frente Sur, incursionando más allá de las cabeceras del río Orituco en el piedemonte llanero, hacia el propio corazón  de la indómita Selva. Los resultados de tanto esfuerzo fueron frustrantes, y no quedo otra motivación que la de dedicarse formalmente a colonizar y poblar el fértil valle del río Orituco, iniciando el riguroso proceso de “repartimiento de indios naturales  y tierras” desde el sector de Conoropa en el Alto Orituco, extendiéndolo aguas abajo por su valle medio, donde iniciaron la fundación de hatos ganaderos, el verdadero destino de San Sebastián de los Reyes y la andanada de pueblos que de ella nacieron.

Siglo XIX

Área del Parque Nacional Guatopo para 1958, Fuente: Sixto Laya Gimón con base al análisis documental consultado.

Colonias Agrícolas impulsadas por Guzmán Blanco:

   El 15 de enero  de 1874 el Gobierno del General Antonio Guzmán Blanco promulga un Decreto promoviendo  la “Inmigración”, especialmente de personas aptas para la agricultura, las artes y el  servicio doméstico. Para coordinar todo el proceso se creó la Dirección General de Inmigración (1874) con sede en Caracas y dependiente del Ministerio de Fomento. Con ese contingente humano se fomentaría y organizaría el establecimiento de Colonias agrícolas en la República, lo que conllevaría un beneficio importante para la Nación, como lo fue el desarrollo de tierras con vocación agrícola hasta entonces baldías.

Colonia Guzmán Blanco o Colonia Independencia (Guatopo: 1875)

       Para el 6 de mayo de 1874, el Presidente Guzmán Blanco por órgano del Ministerio de Interior y Justicia, dispuso que se “reconocieran y prepararan” convenientemente las tierras baldías comprendidas entre el meridiano de Ocumare del Tuy a las riberas del río del mismo nombre, y las montañas de la Selva de Guatopo en las vertientes de la  Serranía del Interior. Se nombró una “Comisión Exploradora” para que se trasladara a los lugares indicados y examinara su “clima, suelo, agua, condiciones de salubridad y demás circunstancias”; y se escogieran las más favorables para el asentamiento de unas “quinientas familias” con la dotación de ocho (8) hectáreas para cada una.  Dicha Comisión se traslada hasta la población de Altagracia de Orituco y desde allí pudo informar a la Junta Central de Inmigración, en forma detallada, los resultados de la exploración de los terrenos baldíos fijados en la Resolución aludida. Así nacía el proyectado “Distrito Colonial Guzmán Blanco” como oficialmente se le conoció.                 Fueron seleccionadas  las tierras baldías de la Selva de Guatopo  en su sector limítrofe con las cabeceras (fuentes) del río Orituco, al Norte de la población de Altagracia de Orituco (Guárico). En el transcurso de 1875 se fueron estableciendo colonos italianos, franceses, españoles, polacos y criollos. Se llegó a producir café, azúcar y frutos menores. El nombre de la colonia fue cambiado en 1888 por el de “Independencia” y en 1904 fue incorporada a la jurisdicción del estado Miranda.

Siglo XX

PARQUE NACIONAL GUATOPO (1958)

Voces previas a su creación:

       “La única zona siempre verde que existe al norte de Altagracia (de Orituco) es la montaña de Guatopo. Si fuese posible hallar una fuerza que impida su destrucción, se lograrían salvar valles y montañas, muchos inexplorados”. Así se expresaba en 1951 el renombrado historiador y poeta José Antonio De Armas Chitty, en su obra: Origen y Formación de Algunos Pueblos de Venezuela, testigo presencial de la catástrofe ecológica que venía sufriendo sistemáticamente la Selva de Guatopo; elevando casi una plegaria al cielo, para que apareciera una “fuerza”, una voluntad humana que  detuviera la destrucción de tan hermosa selva tropical,  siempre tan verde.

CREACIÓN:

        Fue creado parque nacional bajo el Decreto No. 122 del 28 de marzo de 1958; (Gaceta Oficial No 25.624 del 31 de Marzo del 1.958), por la Junta de Gobierno presidida por el Contralmirante Wolfang Larrazabal. Cronológicamente, fue el tercer Parque Nacional creado en Venezuela, después del Parque Henry Pittier (1937) y el Parque Sierra Nevada de Mérida (1952). Actualmente comprende una superficie de aproximadamente 122.464 hectáreas después se su última ampliación decretada en 1985.

La finalidad de su creación:

        No cabe la menor duda que la finalidad de su creación fue la protección de las cuencas hidrográficas de los ríos Orituco y Tuy, de los cuales depende gran parte del suministro de agua para consumo humano, agrícola, e industrial de extensas regiones de los estados Guárico, Miranda y muy especialmente a toda el área Metropolitana de Caracas. Para finales de la década de los cincuenta, la situación que afrontaba la población de la región Centro Norte del país era sumamente crítica en cuanto al suministro de agua potable. Este déficit en el abastecimiento de agua a la metrópolis, presionaba en grado sumo al Gobierno Interino que había asumido el poder después del derrocamiento de la oprobiosa dictadura del General Marcos Pérez Jiménez posterior a los sucesos del célebre 23 de enero de 1958.

Principales Embalses vinculados a Guatopo, Fuente: Sixto Laya Gimón con base al análisis documental consultado. 

      El Ejecutivo se vio obligado a tomar medidas extraordinarias para solucionar la crisis, y en consecuencia la Junta de Gobierno presidida por el Contralmirante Wolfang Larrazábal promulga el Decreto No. 122 del 28 de marzo de 1958; Gaceta Oficial No 25.624 del 31 de Marzo del 1.958 donde se creaba el Parque Nacional Guatopo en jurisdicción del Estado Miranda. En la misma exposición de motivos del Decreto quedaba  muy claro cuál era realmente el problema de fondo… “Que la notoria escasez de agua que determinan las épocas de sequía en las fuentes de abastecimiento de Caracas y las poblaciones circunvecinas afecta de manera alarmante las necesidades vitales de sus habitantes y el normal funcionamiento de sus actividades industriales”.  Por lo tanto era de…  “urgencia perentoria dictar providencias eficaces que aseguren la preservación y fomento de todos aquellos cursos fluviales que puedan contribuir a la solución de tan grave problema, incrementando el caudal de aguas de dichas fuentes de abastecimiento”.

        El Artículo 1 del Decreto enunciaba  lo siguiente, “Se declara Parque Nacional Guatopo las cuencas hidrográficas de los ríos Lagartijo, Taguaza y Taguacita y sus respectivos tributarios, ubicadas en jurisdicción de los Distritos Paz Castillo y Lander del Estado Miranda”.

      Se delega al Ministerio de Agricultura y Cría, para que por medio de una comisión constituida por Ingenieros, procediera a la mayor brevedad posible a fijar con toda exactitud los limites generales del referido Parque Nacional, de acuerdo con el “divorcio de aguas” de las precitadas cuencas hidrográficas; y por sobre todo materializar sus linderos,  determinando las áreas comprendidas dentro de estos que deberá “adquirir” la Nación, de acuerdo al ordenamiento legal vigente para esos momentos.

Detalle Ubicación Altagracia de Orituco con relación a Guatopo, Fuente: Sixto Laya Gimón con base al análisis documental consultado.

El Orituco:

      El país nacional entra en la contienda electoral del año 1958, y el Partido Acción Democrática postula para candidato presidencial a Don Rómulo Betancourt. En su campaña electoral por el Orituco, Betancourt recogió con mucho interés  los planteamientos de los orituqueños en relación a las implicaciones socio-económicas que tendría el recién decretado Parque Nacional Guatopo, además de escuchar atentamente la solicitud de los pobladores, pidiendo la construcción de una PRESA sobre el curso del río Orituco, a nivel del sector conocido como Guanape (Guanapito) al norte de Altagracia de Orituco; “visité esta población y aquí recogí el secular anhelo de sus habitantes de que se construyese ese embalse de agua” [Betancourt Bello, Rómulo (1968)].

      Efectivamente, Betancourt fue elegido Presidente de la Republica iniciando su periodo constitucional de gobierno el 13 de febrero de 1959.  Para el año siguiente “reforma” el Decreto de Creación del Parque Nacional Guatopo, mediante la promulgación del DECRETO Nº 258 DE 8 DE ABRIL DE 1960 (Gaceta Oficial Nº 26230 de 11 de abril de 1960) donde  se consideraba que el Decreto dictado por la “Junta de Gobierno de la República de Venezuela” bajo el Nº 122 en fecha 31 de marzo de 1958, con el cual se creaba el Parque Nacional de Guatopo “no contemplaba la determinación geográfica exacta“ de las zonas que conforme a los dictámenes técnicos respectivos debían  abarcar dicho Parque Nacional. Las implicaciones que traería a los “particulares” y a la Administración Pública la creación del Parque Nacional de Guatopo requerían la exacta determinación de las zonas comprendidas dentro de dicho Parque; declarándose “Zona Protectora” la extensión comprendida dentro de sus linderos. La Resolución hacía hincapié en NO PERMITIR  en dicha zona ninguna clase de explotación de productos forestales, así como tampoco, talas, desmontes, quemas con fines agropecuarios, urbanizaciones, parcelamientos de tierras y ninguna clase de trabajos que implicasen la destrucción de vegetación.  Para la ejecución de dicho Decreto se encarga al  Ministerio de Agricultura y Cría  y al Instituto Agrario Nacional, para que se procediera a “reubicar fuera de los linderos” del Parque Nacional a todos los campesinos situados dentro de su zona que fuere indispensable trasladar a otro sitio para la mejor conservación de la región.

      La República avanzaba rápidamente en el fortalecimiento de sus  bases democráticas, y para el 16 de enero de 1961, fue aprobada por el entonces Congreso de la República (actual Asamblea Nacional) La Constitución de Venezuela de 1961, con el voto afirmativo de las principales cuatro fuerzas políticas del país para entonces, Acción Democrática, Unión Republicana Democrática, Copei y el Partido Comunista de Venezuela. Entró en vigor el 23 de enero del mismo año en conmemoración del “retorno a la democracia” en Venezuela el 23 de enero de 1958. Teniendo como marco de referencia la recién aprobada Carta Magna, se inició en el Orituco el proceso de “expropiación y  reubicación  fuera de los linderos” del Parque, el cual se llevó a cabo con total apego a  los Derechos Económicos establecidos constitucionalmente, tales como el derecho al trabajo, la libre iniciativa privada, el derecho a la propiedad y a la seguridad jurídica. En esos años florecieron en el Orituco varios “asentamientos campesinos” donde fueron reubicados muchos  de ellos, aparte de la “justa indemnización” que por sus bienhechurías recibieron.  El Gobierno Nacional tomó muy en cuenta las implicaciones socio-económicas que tendría el recién decretado Parque Nacional Guatopo en el ámbito regional, y previendo sus consecuencias, diligentemente puso en marcha todos los estudios de ingeniería necesarios para la construcción de un EMBALSE sobre el curso del río Orituco a nivel del sector Guanapito al Norte de Altagracia. A los treinta  y seis meses de promulgado el Decreto Nº 258 de 8 de abril de 1960, el Gobierno del Presidente Betancourt “puso en servicio” el EMBALSE GUANAPITO en 1963, contando con una capacidad de embalse de 49.040 miles de metros cúbicos, al cual se le anexó un “sistema de riego” extendido a lo largo de su valle medio.

Ubicación geográfica y determinación territorial:

       El Parque Nacional Guatopo, está ubicado entre los límites geopolíticos de los estados Miranda y Guárico, enclavado en una extensa área montañosa de la Serranía del Interior en su tramo central (perteneciente al Sistema montañoso de la  Cordillera de la Costa). Gran parte su “lindero Norte” coincide con la corriente fluvial del río Tuy, el cual después de haber recibido el río Lagartijo por su margen derecha, avanza por la garganta montañosa de Aragüita rumbo al Este, para luego entrar a la depresión tectónica de Barlovento. De este punto, su “lindero Este” toma una dirección Sureste hasta  encontrar  la  Fila Maestra de la Serranía del Interior,  que  representa la línea divisoria de aguas entre las cuencas de los ríos Tuy y Guárico.

      Esta Fila constituye casi todo el “lindero Sur” del Parque, pero hay un sector de la parte norte de la jurisdicción del Municipio José Tadeo Monagas del Estado Guárico, allí en el Piedemonte Llanero de la misma Serranía del Interior, donde se encuentran las cabeceras (fuentes) de los ríos Orituco, Memo y Macaira, afluentes de la cuenca hidrográfica del río Guárico, que también         fue integrado al proyecto inicial del Parque; lo que explica  la disparidad en ese sector  del límite político entre los Estados Miranda/Guárico, con el lindero Sur del Parque Nacional.

Reserva Hidrológica de vital importancia:

       Guatopo es garante del agua de la ciudad capital y de la zona metropolitana debido a los numerosos ríos que nacen en su seno. Esta importante red hidrológica ha sido aprovechada mediante la construcción de embalses que abastecen de agua a Caracas y los Valles del Tuy: ríos Lagartijo (Embalse Lagartijo, 1968); Taguacita (Embalse Taguacita, 1984); río Taguaza (Embalse Taguaza, puesto en servicio bajo la Administración del Presidente Caldera en 1999).

Tabla de Datos Embalses Vinculados a Guatopo, Fuente: Sixto Laya Gimón datos de Comité Venezolano de Grandes Presas (COVENPRE) 

        Todos ellos son afluentes del Tuy, por lo tanto son tributarios de  la cuenca del Mar Caribe. Aunque se encuentran fuera de los actuales linderos del Parque, mencionaremos al embalse Ocumartio (1969); así como también  al futuro embalse sobre el río Cuira, proyecto  que se planificó desde el año 2005, pero solo se iniciaron las obras en 2009 y se concluirá supuestamente el 2012.   Los ríos que tienen sus cabeceras en las inmediaciones del lindero Sur del Parque, pertenecen y drenan sus aguas  a la gran cuenca del Orinoco, de los cuales como arriba mencionamos, el Orituco fue el primero en represarle sus aguas a nivel del sector  Guanapito, con  un doble propósito: abastecimiento de agua a la población después de ser potabilizada  en una Planta de Tratamiento ubicada en un sector elevado de Altagracia y para surtir permanentemente el sistema de riego que se le anexó, quedando extendido a lo largo de su valle medio.

       Quedó pendiente (“engavetado”) el proyecto de construcción del “Embalse del río Macaira” (Coordenadas: 9.92100 N / -66.21426 W), el cual sería levantado sobre su curso a nivel de las inmediaciones  de la población de Turmerino, al noreste de Altagracia, lo que favorecería  el desarrollo socio-económico de toda la subregión del Orituco.

Datos de Superficie y Decretos Sobre Guatopo, Fuente: Sixto laya Gimón datos de Inparques.

Detalle Superficie del Parque Nacional Guatopo para 1985, Fuente: Sixto laya Gimón datos de Inparques.

CONCLUSIONES:

        La población indígena asentada en el territorio de ambas vertientes de la Serranía del Interior en su tramo central, practicaba una agricultura y una caza de subsistencia, lo que no alteró las condiciones ambientales que los rodeaban. La “adaptación al medio” había hecho que nuestros indígenas, miles de años antes de la llegada de los europeos, hubieran alcanzado un delicado equilibrio con su entorno. El inicio del proceso de degradación ambiental en Venezuela puede ser ubicado a partir de la llegada de los europeos a nuestros territorios. Posterior a la Conquista y Colonización de los valles del centro de la Provincia de Venezuela, se van a instalar sistemas de explotación agrícola semi-intensiva con el cacao en primer lugar y con el café y caña de azúcar en épocas posteriores, que van a significar grandes deforestaciones y cambios profundos en nuestros ecosistemas. Al mismo tiempo los europeos introdujeron la ganadería mayor y menor en los Llanos Altos Centrales (“Los Llanos de San Sebastián de los Reyes”, como se les conoció durante la Colonia), hecho que produjo un gran impacto y modificación en los ecosistemas regionales. Finalmente, compartimos la opinión del  historiador Lucas G. Castillo Lara, “El Parque Nacional Guatopo es una extraordinaria iniciativa, que ha conservado para las generaciones futuras ese inmenso reservorio Natural”. 

BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA.

Acosta Saignes, Miguel (1954): Estudios de etnología antigua de Venezuela. Caracas, Tipografía Vargas.

Betancourt Bello, Rómulo (1968) La revolución democrática en Venezuela, 1959-1964. Caracas, Imprenta Nacional; 1968, 4 VOLS.

Calzadilla Álvarez, Pedro (1999) El Valle de Orituco, 300 años de Historia. Caracas: Editorial Tierra Firme.

Comité Venezolano de Grandes Presas (COVENPRE): http://www.covenpre.org.ve/index.htm

Compendio Legal Sobre Áreas Protegidas Estrictas de Venezuela;  Centro Internacional de Ecología Tropical; http://www.ivic.ve/Ecologia/CIET

Castillo Lara, Lucas Guillermo (1984): San Sebastián de los Reyes. La ciudad trashumante. Tomo. I; Vol. 172. Caracas: Biblioteca de la Academia Nacional de la Historia.

De Armas Chitty, José Antonio (1951): Origen y formación de algunos pueblos de Venezuela. ; Tipografía Americana.

De Armas Chitty, José Antonio (1982): Historia del Estado Guárico. Caracas: Ediciones de la Presidencia de la Republica.

Instituto nacional de Parques (Inparques) http://www.inparques.gob.ve/modulos/decretos/pn_0003/ampliacion.pdf

Machado, Adolfo (1961) Apuntaciones para la Historia de Altagracia de Orituco. Madrid, Publicaciones Amexco.

Oviedo y Baños, José de (1992): Historia de la Conquista y Población de la Provincia de Venezuela. Caracas; Biblioteca Ayacucho, Vol. 175. ISBN: 9802762148, 9789802762149 (Escrita en 1705 y Publicada en España en 1723)

Perazzo, Nicolás (1982): Historia de la Inmigración en Venezuela. Caracas, Ediciones del Congreso de la República; Tomos I – II.