Historia regional y local del Valle del Tuy

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Tácata: Una aproximación a las tierras Quiriquires

Por: Manuel Almeida Rodríguez

      El pueblo de Tácata nació entre leyendas de heroísmo real maravilloso. Según Adolfo Salazar Quijada el nombre de este poblado altomirandino es una voz Caribe que significa “Lugar Bosque adentro”. También se alude el origen a una onomatopeya: Ta-Ca-Ta, originada por el imaginario popular que la denomina hoy: El pueblo de los tres golpes. Esta localidad, perteneciente hoy al municipio Guaicaipuro, tiene también una tradición geohistórica ligada a los Valles del Tuy pues su centro se encuentra entre los Ríos Tuy y Guare.

comunidad-caribe-venezolana

      Antes de la conquista la población estaba compuesta por algunos grupos Teques y principalmente por los pueblos Quiriquires. Esta región que hoy conocemos como Valles del Tuy era llamada Súcuta por los originarios y luego fue nombrada Salamanca por los conquistadores que incursionaron en este territorio en la década de los 70 del siglo XVI. Las primeras incursiones fueron protagonizadas por Gabriel Ávila en 1573, luego Francisco Infante y Francisco Carrizo y posteriormente la labor sería encomendada a Garci–González de Silva que junto a 30 hombres realizó varias expediciones por el territorio y confrontó a Conopoima y Acaprapocon, principales Teques aun en resistencia a los que el español logró doblegar solo después del secuestro de sus chozas, sus mujeres y sus hijos.

luchas en la conquista

      Los Quiriquires son mencionados desde 1574 en los relatos de la conquista y son descritos como aguerridos y muy bien organizados en los que se realza lo real maravilloso de en las historias que perviven hoy, como por ejemplo un encuentro mítico entre Yoraco, Héroe mítico oriundo de Tácata, de gran valor y capacidad de combate y Garci-González de Silva, conquistador descrito de forma enamorada por José de Oviedo y Baños como poseedor de sorprendentes capacidades de combate que rayaban en lo sobrehumano. Ambos hombres se enfrentaron en combate singular de leyenda que terminó con la muerte del quiriquire. Se dice que el nativo poseía además un collar de cuentas coloradas que impedían mágicamente su sangramiento y al fallecer este artefacto fue tomado por el conquistador, que según dice la leyenda lo cedió al Rey Felipe II. Este combate aún pervive en el imaginario de los tacateños.

Colección de estampillas Caciques de Venezuela (Circulación 9101998) con la obra de la artista Primi ManteignaColección de estampillas Caciques de Venezuela, (Circulación 9/10/1998) con la obra de la artista Primi Manteigna. 

      La Fase inicial de la conquista culminó con la confrontación entre Garci-González de Silva y Parayauta, muy cercano a Yoraco que no logró detener el avance de Silva y fue derrotado; sin embargo, Silva le perdonó la vida y le liberó acordando la paz con su grupo. Al culminar las confrontaciones se instaló una encomienda que quedó en manos del propio González de Silva y su pariente Francisco Infante.

      El lugar fue bautizado como San Joseph de Tácata consolidando así la presencia del conquistador y los inicios de la pacificación del resto de los pueblos, cosa que tardaría un tiempo más.

Artículo publicado originalmente en el blog: rielesyneblinas.wordpress.com.

EL VIEJO MACHADO

Por: Edgar Rivero

      El Sr Machado era o es un viejo afrodecendiente que por allá por los años 1988 o 1989 se mudó cerca de mi casa en la población de Santa Teresa del Tuy, vivía en la calle México pobremente en una humilde casa, los muchachos de la cuadra solían burlarse de él, esto siempre lo recuerdo cada vez que escucho la canción de Silvio Rodríguez  “El Papalote”, donde el personaje de dicha canción tenía cierta similitud con el personaje que les relato, salvo, que el Sr Machado no hacia papagayos ( papalotes), el Sr. Machado era o es músico.

     Mi primo Anel Rivero lo supo y quiso aprender a tocar flauta dulce y el Sr. Machado le enseño a tocarla, enseñándole los tonos y nociones básicas de música.  Así poco a poco “el Viejo Machado” como le decíamos cariñosamente se fue familiarizando con nuestro hogar, tanto, que todas las mañanas venía a buscar una de esas divinas arepas que suele hacer mi madre.

     Hubo una vez, que yo escuchaba “Your latest trick” de Dire Straits, se me acerco y al escuchar el solo de saxo me dijo: “eso si es música”. Una vez me le acerque y le dije: quiero  aprender a tocar la guitarra y él me pregunto: ¿qué canción quieres tocar?, Respondí “ El último beso de los 007”, “colócala” ¡me dijo!  y a punta de oído la fue desgranando en la guitarra, lo cierto fue que no aprendí esa vez, porque desistí, me intimido.

         Un día se me acercó y me preguntó: ¿tú has escuchado una canción que se llama “Toy  Contento? Le respondí  que sí ¿por qué?  ¡Ah porque esa canción la escribí yo! “Y se la vendí  a Billo Frometa, ahora me arrepiento de haberlo hecho”, me dejo perplejo porque esa canción forma parte de nuestro rico catalogo folklórico musical, no recuerdo haberle dicho algo, solo sé que me arrepiento de no haber curioseado más en los misterios de su vida.

         Con el tiempo y el pasar de los años no lo volví a ver más, se que estuvo dando clases de música en algún colegio y que luego se mudó a Santa Lucia y de allí no supe nada más, lo único que sé es que de vez en cuando me viene a la mente los versos de esa canción:

   “ Toy contento

yo no sé qué es lo que siento

voy saltando

como el río, como el viento

como el colibrí

que beso la flor por la mañana

como paraulata

que deja su canto en la sabana”.