Historia regional y local del Valle del Tuy

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El Chicharrón del Tuy.

Por: Manuel V. Monasterios G

     El Chicharrón es un condumio que llegó a nuestras tierras con los primeros conquistadores españoles, desde México hasta la Patagonia, con diversas  presentaciones y nombres encontramos en cada pueblo una forma de preparar y comer la piel del marrano conocida con el nombre genérico de tocino del cual una vez frito se transforma en el rico y grasoso “Rey del Colesterol”. Pero quien en nuestro país no siente de vez en cuando la necesidad de satisfacer por el simple gusto de comerse un chicharrón bien tostado, más no quemado, que produzca placer a nuestro paladar y a nuestros oídos con el crujir como galleta del rico manjar, acompañado de una arepa caliente o de una hallaquita de puro maíz.

Chicharrón de Cerdo, tostado tipo galleta.

El chicharrón en la sabiduría popular tiene su colección de dichos y refranes.

“A todo cochino gordo le llega su sábado”  (Por más poder que tengas te llegara la de perder.)

“Cuando el cochino es gordo hasta el rabo es chicharrón. (No tiene desperdicio)

“Le dieron un palo cochinero” (Traumatismo muy fuerte.)

     Los chicharrones del Tuy siempre han tenido fama, la Bonanza, Camalotal, Agua Fría, La Cortada, era reconocido por su calidad, en todas sus variantes: El normal, el tostado, el sequito, el carnoso, hasta el peludo, siempre acompañado del pan de maíz.  También “la chicharronada” que no es más que chicharrón pisado y guisado con cebolla, ajo, pimentón, ají dulce, sal y tomate. Las famosas caraotas con tropezones, es decir unas caraotas ( Frijol negro) a las cuales se le añaden al guisarlas pedazos de chicharrón.

     Todavía hoy por los caminos del Tuy encontramos las chicharroneras, en la vía a Ocumare en Piloncito, de Cúa a San Casimiro hay varias Araguita, El Banqueo, Los Chaguaramos, El Loro, entre otras.

     Vamos a dar una vieja receta del anecdótico amigo  José Antonio Blanco, nativo de Cúa. De quien se puede decir que fue el último en preparar los chicharrones con el sabor de antaño. Tal  vez influya la alimentación del marrano, no sabe igual la carne de un puerco alimentado con concentrado que un cochinito suelto en viejos corrales. La tendencia en el mundo es volver a los animales sueltos alimentados ecológicamente, libres de insecticidas y sustancias inyectadas para el engorde. Esta alimentación natural produce un marrano con menos grasa y con un sabor especial. Ojalá que en estos caminos retomados en otros países, nos permitan volver a saborear un chicharrón en Venezuela con el sabor de ayer.

Ingredientes: 1 Kilo de cuero de cochino, si es posible con carne, un limón criollo, 1 ½ taza de agua, un puño de sal (Tres cucharadas de sal) una tacita de las de café de soda.

Preparación:   Limpia el cuero de Cochino, se frota con limón y  lava con agua tibia. Se corta en pedazos manejables.

     Preferiblemente utilizar un caldero o un olla de hierro pesado, se colocan los pedazos de cuero con el agua y la sal, se cocina durante 30 minutos, cuando empieza a secar se agrega la tacita de soda. Los chicharrones por efecto de la soda toman un color dorado, significa que ya están listos, si los quiere más tostados los puede dejar otros minutos. Los saca y los coloca en un escurridor forrado en papel absorbente, le puede rociar, en forma de lluvia, agua helada para que revienten unas burbujitas y se ponga más crujiente.

     Atrévase a cometer ese pecado y pruebe unos chicharrones, acompañados con arepa de maíz, tal como los disfrutaban los abuelos. La recomendación de los viejos era no tomar agua, ni líquidos fríos para evitar gases y pesadez estomacal. Al final un traguito de un digestivo cae de maravilla y corta la grasa.

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CÚA PUEBLO ABIERTO

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          Desde la época colonial centro de múltiples caminos y hoy epicentro de la red ferroviaria nacional.

        Desde épocas coloniales la población de Cúa representa una encrucijada de caminos, un pueblo con múltiples vías, estratégicamente ubicado. El camino antiguo del llano, pasaba por Tácata y Guiripa, tal vez por esa conexión del llano con el camino de Guiripa surgió la leyenda de Quirpa, el llanero que mataron en un joropo guiripeño.

        El otro camino del llano pasaba por las sabanetas de Ocumare, remontaba las montañas de la cadena del interior para salir al abra de Camatagua, pasando por los Cajones y Valle Morín, sin embargo el camino más usado a partir de 1.830, es el de Cúa a San Casimiro, pasando por las hermosas haciendas cafetaleras y cañeras de esta fértil región, camino ampliado por Guzmán Blanco entre 1.871 y 1,874, Este camino carretero utilizado por arrieros y puntas de ganado, era imposible para el uso de carretas y diligencias.

        Los carruajes jamás se veían por estos caminos, pues no estaban hechos para este tipo de vehículos. El Presidente venezolano Linares Alcántara quiso llegar a Cúa para conocer personalmente los efectos del terremoto de 1.878 y el carruaje en que venía sufrió un accidente en el paso de Maitana que le costó la vida al auriga y fuertes lesiones al Presidente Linares.

36 años de la primera aparición de LA VIRGEN DE BETANIA.

Por: Manuel V. Monasterios G.

Fotos : Gladys Zambrano.

(Reconciliadora de los Pueblos.)  

Domingo 25 de marzo del  2012

Virgen de Betania. 

       La carretera Cúa – San Casimiro, siempre se ha caracterizado por lo feraz de sus tierras, se cultivaban de las mejores caraotas del centro del país, el café, las verduras, los cambures y plátanos, muchos trapiches producían el papelón, el aguardiente, los alfondoques y los dulces derivados de la caña de azúcar.

       Recordamos los trapiches de El Yagual, propiedad en una época lejana de Don Pedro Pinto Salvatierra, con su famoso aguardiente, Las Quebraditas de Don Luis Farías y posteriormente del Dr. Manuel Avellán, también La Providencia, los Rosos, propiedad de Don Rafael González, posteriormente del señor Néstor Luis Pérez (f)  y una finca sembrada de caña de azúcar, aguacates y naranjas, con su trapiche papelonero,  denominada LA CLEMENCIA.

    Esta finca de unas doscientas hectáreas aproximadamente, ubicada a unos20 kilómetrosde Cúa, fue propiedad del señor José Rafael González, en la década de los cincuenta de siglo XX la adquiere el Dr. Pérez quien además de aprovechar la producción agrícola y la fabricación y venta de papelón, empezó a efectuar reuniones, sobre todo los fines de semana, donde se efectuaba el culto de su religión evangélica o protestante de la cual era pastor el Dr. Pérez, venían de Caracas y de otras zonas del país personas a estas reuniones.

Feligreses ante la Virgen de Betania.

       Un día por allá a mediados de los años 60, se empezó a leer en la entrada de la Finca La Clemencia un cartel con el nombre de Finca Betania. Tal vez los practicantes de la religión evangélica querían recordar la aldea situada a unos5 kilómetros de Jerusalén, en la falda oriental del Monte de los Olivos. En esa aldea vivía la familia de Lázaro, el hermano de María y Marta y fue donde Jesús efectuó el milagro de La Resurrección. Lázaro tenía cuatro días de muerto, según el evangelio, también nos señala El Evangelio que en Betania Jesús fue ungido con perfumes.

      Esta finca es adquirida posteriormente por la familia Bianchini, conservando el nombre de Betania y este nombre se ha hecho famoso a nivel mundial por las apariciones de la Virgen María en una quebradita que atraviesa la finca y desemboca en el río Talma. Ese manantial donde apareció la Virgen tiene propiedades especiales en su composición fisicoquímica y se le atribuyen cualidades milagrosas.

     La primera aparición de la Virgen, fue sobre un árbol en una colina por  donde hay una pequeña cascada del manantial y fue testigo de esa aparición la señora María Esperanza Medrano de Bianchini (fallecida). En esta primera aparición la acompañaban unas 80 personas. Pero la única que tuvo el privilegio de ver a la Virgen fue la señora María Esperanza. Esto ocurrió el 25 de marzo de 1976.

      La segunda aparición fue el 22 de agosto del mismo año. Posteriormente el 25 de marzo de 1977, el 1, 2 y 3  de mayo de 1977. El 25 de marzo de 1978 la aparición fue vista por unas 15 personas. El 25 de marzo de 1984 hizo su aparición  la Santísima Virgen ante 150 personas, de las cuales testificaron 108 personas.

Entrada al Santuario de la Virgen de Betania.

        Monseñor Pío Bello Ricardo, Obispo de la Diócesis de los Teques (fallecido) después de años de investigación seria y rigurosa, testificaciones sobre milagros realizados por la Virgen, aprobó una Instrucción Pastoral, donde la Iglesia Católica reconoce oficialmente las apariciones de la Virgen y establece las reglas para el culto a la Virgen de Betania o Reconciliadora de los Pueblos, el instructivo es del 21 de noviembre de 1987.

      También es importante señalar que se produjo un Milagro muy especial, hecho del cual fueron testigos muchos feligreses, la Hostia Consagrada en la misa celebrada por el padre Otti  Aristizábal generó un sangramiento, es decir que la Hostia se puso roja por efecto comprobado de hemoglobina. Estos hechos evidencian la presencia de fuerzas Divinas en Betania.

Padre Otti Aristizábal, en Santuario de Betania.

        Son mensajes Providenciales en tiempos donde el materialismo pragmático y el hedonismo pretenden suplir la Fe. Son  señales que una Madre envía a sus hijos para  que siempre tengan presente que ella está allí esperándonos con infinito Amor.

EL INMENSO TESORO DE DIONISIO CISNEROS ENTERRADO EN LA MAGDALENA (1825 -1833)

Por: Manuel V. Monasterios G.

     La guerra de Independencia había terminado, pero en la zona del Tuy como en otras regiones del país, las guerrillas de pardos, negros libertos, esclavos alzados, indios y zambos seguían sembrando el terror y el pillaje. Uno de estos bandoleros  fue el famoso Dionisio Cisneros, un sargento de las tropas realistas, nacido en Baruta. Comandaba el forajido un grupo guerrillero integrado por unas 200 personas, caracterizados por una violencia patológica, donde el objetivo no solo era robar, saquear haciendas y despojar de todo objeto de valor a los viajeros, arrieros y transeúntes que se atrevían a tomar la vía del llano, sino las perversidades que les hacían a sus pobres victimas, golpeándolas,  violándolas e incluso llegando al crimen. Muchos  fueron los intentos del gobierno de Páez, en esa época Venezuela era  un Departamento de la Gran Colombia. (1825-1830), para someter al  guerrillero, incluso intentando sumarlo al ejercito de la República. Todo fue en vano, Cisneros continuó con sus ataques a las haciendas de la zona. La guarida principal del bandido estaba en los montes de la Fila de La Magdalena, jurisdicción de Cúa, era un sitio custodiado por familiares del bandido,. donde enterraba el producto de sus robos, con el mayor cuidado, para que ninguno de sus guerrilleros supiese el lugar.

     El miedo que producía Cisneros a los hacendados les obligaba a abandonar sus fincas o  buscar la forma de ganarse su amistad, agasajándolo y cancelándole sumas de dinero para que les diera protección y les permitiera trabajar sin sobresaltos. Los obligaba a compartir sus ganancias. Así fue el bandido guerrillero acumulando muchos pesos y onzas de oro. Sin embargo lo que más dinero le generó,  fueron dos asaltos legendarios para época. En julio de 1827, suficientemente informado, se dirigió de Súcuta a los llanos de Altagracia de  Orituco, por las montañas de Quiripital, allí se apodero de más de 72.000 pesos en oro, producto de la Renta del Tabaco.

     El otro asalto famoso lo hizo a un arreo de mulas y burros que venían de las costas del Orinoco, de la región de Caicara, donde un General Elías Acosta tenía varias minas de oro. El general Acosta había acumulado en varios años de trabajo más dos mil kilos de pepitas de oro y cachanos, pero el grave problema que tenía era que no quería venderla a las traficantes y compradores de la zona. Consideraba Acosta que el precio era injusto. Y si tomaba la determinación de sacar la carga de oro por el Orinoco, era seguro que sería asaltado en el Delta. Estratégicamente, fue acumulando el oro poco a poco en Cabruta y lo fue camuflando con un cargamento de pescado salado que cada año debía salir para el Centro, antes de Semana Santa. Llegado el momento, aparentemente el cargamento salió en curiaras por el Orinoco vía Trinidad, para despistar a los ladrones de Guayana, Pero en verdad el oro salió con el pescado salado vía Caracas, pasando por el Tuy. Treinta burros y mulas con cincuenta hombres armados tomaron el camino de recuas, pasaron Las Mercedes del Llano y remontaron por San Rafael para caer por el camino de Cúa, pasando por San Casimiro por ser la vía más segura. Llevaban dos semanas de viaje y pocas leguas faltaban para llegar a Cúa, En las vueltas de la cañafístula los esperaban 150 hombres dirigidos por José Dionisio.

     Para el bandido era un asalto más, no sabía que debajo del pescado venía el oro. Confiados en la seguridad del camino la gente del General Acosta venían desprevenidos y no pudieron defenderse, ni usar las armas La sorpresa fue total, el numero de asaltantes de tres a uno. Los dominaron sin hacer un disparo y los dejaron amarrados a los árboles cercanos al camino, llevándose los burros y mulas, su áurea carga y las armas que traían. Cisneros no sabía que estaba haciendo el mayor asalto en la historia delictiva de Venezuela, hasta que las bandas actuales empezaron a robar blindados y le quitaron el record… La sorpresa del bandolero fue muy grande, no podía creer que debajo del pescado medio podrido y de los quesos llaneros, lo que había era oro de 24 quilates. Para evitar que sus secuaces se dieran cuenta de la existencia de un cargamento disimulado, se lo llevo a lo profundo del monte, con unos 8 hombres de su total confianza y lo enterró, como acostumbra hacer en estos casos, mataba a los enterradores del tesoro para que las almas en pena fueses los guardas de la fortuna bajo tierra. El pescado lo repartió entre sus compinches que lo colocaron en los mercados, con el auxilio de los campesinos.

     Pasado el tiempo Cisneros fue  compadre del General Páez. En un acto de valentía del Presidente, al internarse en las montañas de Súcuta, sin escoltas, para conversar con Cisneros, se lo ganó para la paz. Pero poco después, Cisneros volvió por sus fueros, fue sometido a Consejo de Guerra y fusilado en Villa de Cura.

     El tesoro del bandolero Cisneros, uno de los mayores de la historia, quedo enterrado en algún lugar de la Fila de La Magdalena, algunos buscadores de tesoros se han llevado sus sustos al tratar de encontrar este tesoro: Dos toneladas de oro cochano y más de 100.000 pesos oro, representan una tentación, que bien merece un sustico y un sobresalto. Algunas personas que viven en la zona montañosa, cuentan que   en las noches de verano, cercanas a la Semana Santa, ven luces que se expanden y se cierran. También se oyen  gritos desgarradores pidiendo auxilio. Sobre estos hechos recibí información muy privilegiada, de mi gran amigo Jesús Manuel Reverón Blanco, quien también se sumó, hace muchos años, a los buscadores del tesoro y también paso su trago amargo. Tratando de encontrar el más grande de los tesoros todavía enterrado en la Fila de la Magdalena. También se dice que dejó otros tesoros en Tazón, Charallave y Súcuta.