HISTORIA DEL LICEO “RAFAEL OLIVARES FIGUEROA”, PRIMER LICEO DE SANTA TERESA DEL TUY

Por: Isaac Morales Fernández

     A principios de los años 70’s, la recién fundada Sociedad de Damas Teresianas, ente meramente social destinado a la creación pujante de proyectos que beneficiaran el desarrollo de Santa Teresa del Tuy (entonces perteneciente aún al Distrito Paz Castillo), tales como planteles educativos, servicios médicos y bibliotecas, se reúnen con el entonces gobernador del Estado Miranda, Arnaldo Arocha, y le hacen la petición formal de un liceo público, imperante en un pueblo en el que ya no existían tales instituciones, y debido a ello la mayoría de la población no tenía sino sexto grado. Arocha no aprueba la construcción del plantel argumentando falta de presupuesto, así que se propone habilitar algún recinto ya construido en la población y convertirlo en liceo. Así se hizo gracias a la intervención de la Sra. Flor Mibelli, quien ofreció una propiedad suya que había funcionado hasta ese año como oficina del Banco Obrero, en la calle López Méndez (en donde se encuentra hoy el liceo “Francisco Linares Alcántara”), así mismo, el Grupo Escolar “Ezequiel Zamora” colabora con un aula para realizar las inscripciones y la recepción del nuevo personal. Definitivamente, el 16 de octubre de 1973 abre el primer liceo del pueblo bajo el nombre provisional de “Creación Santa Teresa”, con una matrícula de 180 alumnos, 9 profesores y un bedel. Para el siguiente año escolar, 1974-’75, el Prof. José Hernández acude a la Oficina de Epónimos del Ministerio de Educación para colocarle al liceo uno nombre digno, y es así como se designa Ciclo Básico Común “Rafael Olivares Figueroa”, como ese poeta, folclorista y docente caraqueño.

U.E.N Rafael Olivares Figueroa.

     En ese mismo año escolar, el C.B.C. “Rafael Olivares Figueroa” se muda entonces al Centro Cultural “Juan España”, pero por la creciente cantidad de alumnos y la poca funcionalidad del espacio, debe mudarse para el período ’75-’76 de nuevo. Esta vez a la parte baja de la calle Ayacucho (donde se estableció luego por muchos años el famoso restaurant La Casa de los Espaguetis, mismo sitio donde está hoy en día la mueblería Mauro H.M.). Mientras tanto la Comunidad Educativa, presidida por el Sr. Antonio Melidei, ha estado trabajando duro en las diligencias por tener local propio, y efectivamente, el 24 de abril de 1975 se coloca la primera piedra de la edificación que actualmente ostenta el liceo.

     A inicios del tercer lapso del año escolar ’77-’78 (entre abril y mayo) se estrena el nuevo edificio de dos pisos, con unas treinta aulas para impartir clases. Ese mismo año escolar también se ha iniciado el primer curso de 1ro de Diversificado, por lo que el liceo pasa a clasificarse como Ciclo Combinado, y al final del período ’78-’79 se gradúa la primera Promoción de Bachilleres en Ciencias. En los tempranos ‘80s se crean las menciones de Bachiller Docente (luego eliminada a los pocos años), Humanidades (eliminada recientemente en 2007) y luego la de Contabilidad. A finales de los años ‘90s, por decreto de ley, pasa a clasificarse como Unidad Educativa Nacional U.E.N. En 2004 se crea una extensión del liceo en el sector El Vizcaíno, como seccional 11, dado el fuerte aumento de matrícula a más de dos mil alumnos. Finalmente, para inicios del año escolar ’07-’08 el liceo vuelve a cambiar su figura pero esta vez radicalmente, convirtiéndose bajo la actual Dirección del Prof. Nicolás Pérez, y por decreto ministerial, en Escuela Técnica Robinsoniana, eliminando paulatinamente la mención Ciencias para tener sólo cuatro menciones técnicas en estudios diversificados de tres años.

U.E.N. “Rafael Olivares Figueroa”

     Algunos de los que, con vocación y labor invaluable llegaron a ser directores del “Rafael Olivares Figueroa” son: Yrene Fernández, Nery Rosales, Alfredo Graterol, Freddy Gotto, Rafael González, entre muchos otros.

   Algunos de los más recordados, queridos y admirados profesores: Jorge Cortés, Pastora Lamont, Oswaldo Ugueto, Frank Fernández, Oscar Oropeza, entre muchos otros.

   Y algunos alumnos de esa institución que han tenido grandes logros profesionales son: Felipe Lira, Edgar Alfonzo, Edgardo Alfonzo, entre muchos otros.

Hospital “Santa Teresa de Jesús” en Santa Teresa del Tuy

Por: Jesús A. Silva Y. 

Celebración del 71 Aniversario del Hospital Santa Teresa de Jesús, Ubicado en Santa Tersa del Tuy. 

     La atención a la salud de los habitantes de la Santa Teresa del Tuy agropecuaria a comienzo del siglo XX, no difería mucho de la salud de los tereseños de los dos siglos anteriores; entre curanderos y parteras se atendían las enfermedades más comunes de esos tiempos como el paludismo y la tuberculosis, y se atendían los partos en el hogar. 

     Será  entre otros con la contribución del Padre Manuel Cañizares a partir de 1910 a este pueblo que aun no llegaba a los 8000 habitantes que se empiezan a dar pasos en firme para que los tereseños sean atendidos de manaera científica en sus afecciones a la salud.

   Según las reseñas históricas consultadas, el padre Cañizares organizo en el pueblo abajo de Santa Teresa del Tuy, relativamente cerca del río  Tuy y de la plaza Miranda un pequeño dispensario, seria esa una mas de sus contribuciones en Pro del crecimiento y desarrollo del pueblo al que le sirvió por 44 años.

    Para 1938 en General López Contreras hará una gira en ferrocarril por los Valles del Tuy acompañado del su esposa, del General Elbano Mibelli Gobernador de Caracas, del Gobernador del estado Miranda Ramón Ayala, y del Ministro de Sanidad  Dr. Julián  García Álvarez, oportunidad que aprovechan los tereseños  pedir a López Contreras  un dispensario que cuente con un medico para la atención diaria a la salud, cosa que se logro para el año de 1940 con la llegada del Dr. José Sahaún Torres.

    Para el año de 1946 estará en funcionamiento la maternidad pino que se construyo en la calle Libertad cruce con San Rafael, y es nombrada como directora de dicha maternidad María Jiménez Colorado, cuenta ella que no estuvo presente cuando se inauguró este centro materno pero los que si estuvieron fueron la Dra. Mery Alvarado y la enfermera Carmen Gómez,

     Con la llegada de la década de los años `50 y el gobierno perezjimenista, el Dr. Víctor Obregón asumirá la dirección de los servicios de Salud en Santa Teresa del Tuy. Será una época en la cual se construirá la medicatura al comienzo de la calle San Rafael cruce con Libertad, además se construirá la casa cuna “Berta Naranjo”, el primer kinder y por supuesto continúa funcionando la maternidad de pino dirigida por la Comadrona María Jiménez Colorado. Así mismo crea un pequeño plan de viviendas higiénicas financiada por Sanidad.

    Con la Dirección del Dr. Obregón en  los servicios de Salud en aquel municipio Santa Teresa  del Distrito Paz Castillo nuestro pueblo recibida a muchos médicos venezolanos y extranjeros con estudios fuera de Venezuela, los cuales deberán realizar sus cursos de reválida en esta población para ejercer en distintas regiones del país.

     En el Barrio San José una pequeña placita lleva el nombre y rinde homenaje al Padre Cañizares con un busto alegórico a su persona.

ALGUNOS MIEMBROS DEL PERSONAL DEL HOSPITAL DE  SANTA TERESA DEL TUY A TRAVÉS DEL TIEMPO. 

Algunos Médicos: Dr. Víctor Obregón, Dr. Carlos Montañés, Dr. Ismael Tovar, Dr. Salvador Sosa, Dr. Víctor Villalba, Dr. Gaslonde, Dr. Davila, Dr. Baez, Dr. Camel, Dr. Carrera, Dr. Carriso, Dr. Valeache, Dra. Meri Alvarado, Dra. Carmen Cabrera, Dra. Lina Costanzo, Dra. Ilich Tinedo

Odontología: Dra. Soto, Dra Consuelo Sánchez

Algunas Enfermeras: Carmen Gómez, María Jiménez Colorado, Bernarda Núñez, Vicenta Soto de González, Jacinta Oliveros, Dilia Franco, Inés Ribas, Arminda Solorzano, Biainei Blanco, Teresa Carmona, Jesica Cordobés

Laboratorio: Pastora Ríos de Jacob

Algunos Secretarios: José Antonio Rodríguez, Enrique Alzuru

Algunos Inspectores de Sanidad: Rodríguez Quintana, Juan Vejas Monzón  

LA SANTA PROTECTORA DE CHARALLAVE

Por: Fermín Luque Olivo.

SANTA ROSA DE LIMA.

   Eran los tiempos de la Guerra Federal. Por el antiguo camino de Coruma y Perro Seco, entre Santa Teresa del Tuy y Charallave, avanza en tropel un grupo guerrillero encabezado por un general de montoneras. En esos días turbulentos, las guerrillas infestaban los caminos del territorio nacional. Por todas partes cundía el torbellino de las rebeliones. Los grupos de bandoleros que asaltan impunemente los pueblos.

     Las improvisadas soldadescas cabalgaban como fugitivos.

  En Barlovento y Valles del Tuy se sublevaban las antiguas esclavitudes. Nuevamente se cierne sobre la patria un ambiente de guerra civil. En Río Chico una insurrección de negros incendió el poblado. Tacarigua, Curiepe, Guatire y Caucagua se transforman en escenarios de asaltos y contiendas.

    Los federales alborotan en Santa Lucía con una serie de revueltas y escándalos. Los esclavos se alzan en Ocumare del Tuy y Cúa, mientras que en Tácata denuncian la presencia de una banda de malhechores que aterroriza a sus humildes moradores.

     Las noticias de los desmanes vuelan de posta en posta.

  Pero la peor parte de esas contiendas las ha sufrido Charallave con los constantes saqueos y reclutas de sus hombres que han dejado a la villa abandonada y desprotegida.

    Sin embargo, su gente lucha y se defiende. Así ha sido siempre desde que se fundó el poblado en 1681; sus habitantes se han caracterizado por el amor al trabajo y permanente devoción a su patrona Santa Rosa de Lima, cuya imagen, una pequeña talla labrada en madera que tan sólo tenía una cuarta de tamaño (veinticinco centímetros), se veneraba en el Altar Mayor de aquella iglesia que levantó el Padre José Antonio Rolo, en la Plaza Vieja, construida de bahareque doble, techo de teja sobre obra limpia con siete tirantes de madera labrada, piso de ladrillos y abiertos corredores en los costados.

     Ese era el templo, donde la gente de este pueblo laborioso, humilde, caritativo y sencillo, rendía culto a su hermosa patrona Santa Rosa de Lima.

     Por el antiguo camino de Coruma y Perro Seco, avanza la diablada del pelotón de rostros siniestros que apenas se divisan en el claroscuro crepuscular tuyero. Lanzas en ristre y machetes al cinto.

    Las carabinas en las monturas y en las ancas de las bestias la estela de los ayes de sus víctimas.

   Jinetes sucios y harapientos con sus manchas de sangre en los aceros. Atrás van dejando las huellas de sus atrocidades, rastros de dolor y muerte, mientras remontan las estribaciones de Caiza y Los Anaucos. Galopan con ansias de caudillos.

    Y al anochecer deciden pernoctar en Gamelotal alrededor de una fogata. Esa noche durante la cena planifican, una vez más, saquear la población de Charallave al despuntar el día.

   Terminada la cena guindaron los “chinchorros” para descansar pensando en el botín de la mañana.

   Pero cuando la mayoría del pelotón dormía, una mano sacudió fuertemente las cabuyeras de la hamaca donde dormía el jefe de los guerrilleros, quien al tratar de levantarse sintió que no tenía fuerzas para hacerlo y vio ante sí erguida una hermosa joven con la cabeza orlada de rosas y el cuerpo cubierto con un manto estampado de flores que le dijo con voz firma y decidida: “No se te ocurra entrar a mi pueblo, con tus planes siniestros. Mejor sigue tu camino o te arrepentirás…” y luego la hermosa mujer desapareció entre el brillo de la noche.

   El jefe guerrillero se había quedado mudo, estupefacto, ante aquella fantástica aparición en la que reconoció a Santa Rosa de Lima, patrona de Charallave, y antes del amanecer, después que se repuso del susto, llamó a sus hombres y emprendió el rumbo sin destino cierto por los caminos de los Valles de Aragua.

METODIO AURELY

Por: Isaac Morales Fernández

     Metodio Aurely, pseudónimo de Metodio Ibarra, nació en Santa Teresa del Tuy el 7 de julio de 1933, hijo del aragüeño Antonio Ibarra y la tereseña Carmen Alvarado.  Heredó de sus padres el hábito de la lectura y la inquietud por el periodismo. Egresó como Bachiller del Liceo Pérez Bonalde en 1949.

Metodio Aurely.

    Su actividad cultural lo llevó a fundar, junto con otros jóvenes cultores de la población, entre los que destaca el director y productor teatral Herman Lejter, el 8 de diciembre de 1951 el Centro Social Cultural “Juan España”, hoy Casa Municipal de la Cultura “Juan España” (cabe destacar este epónimo fue idea de él). Posteriormente, en 1955 funda  y dirige el periódico noticioso-cultural Luces. Más adelante seguirá colaborando en la fundación de órganos impresos tereseños de irregular duración tales como Juventud (1953-1955), Ecos del Tuy (1962-’63), Avanzada Regional (finales de los ’60), El Tuy Industrial (1973-’74), Así es Miranda (1974), Alerta Mirandino (1975), El Telón (Santa Lucía, 1975-‘76) y más recientemente también colaboró en la fundación del periódico tereseño Ecos Web (2000).

    Fundó a finales de los sesentas el primer grupo literario de la población, el Grupo Principio, con algunos jóvenes interesados por la poesía en Santa Teresa del Tuy, entre los que destaca el promotor cultural y fotógrafo Gustavo Solórzano, actividad que se disolvió a mediados de la década siguiente. También ha participado con sus escritos para los diarios últimas Noticias, El Nacional, La Esfera, y para la Revista Literaria ¿al vacío…?, entre otros.

     En 1967 fue uno de los activadores de la erección de Santa Teresa del Tuy a Distrito (hoy Municipio Autónomo) Independencia. En 1969 egresa de la Universidad Central de Venezuela como Periodista, colaborando casi al mismo tiempo e incansablemente como corresponsal de la Agencia de Noticias INNAC y como cofundador de la APOV (Asociación de Periodistas de Opinión de Venezuela).

     También fue uno de los ideólogos, en la década de los ’90, de la fundación de la Biblioteca “Juan Vicente González”, hoy dependiente de la gobernación del estado. Ha publicado sólo parcialmente su obra literaria: Mientras dure tu ausencia es una pequeña plaquette poética publicada de manera independiente en 1962, Estampas sencillas es un libro de poesía publicado artesanalmente por la Asamblea Legislativa del Estado Miranda en 1971, y Escritos en prosa es un libro de ensayos y recopilación de artículos periodísticos publicado también de manera independiente en 1981. Sin embargo tiene una vasta obra poética y narrativa inédita. Hoy, Metodio Aurely, igual de activo y rebelde como siempre a sus casi ocho décadas de vida, tiene en proceso de publicación su primera novela La aldea del cerro, por el Sistema Nacional de Imprentas Sede Miranda.

HACIENDA LAS MONJAS

Por: Yrene M. Fernández V.

     Una de las residencias señoriales más destacadas por su belleza y confort, enclavada en el Valle del Tuy Medio, lo constituye la hoy denominada casona de Las Monjas, otrora Convento de Clausura de la Monjas Concepciones. Dicha casona enmarcada dentro de un gran cañamelar se encuentra ubicada en la zona del Paraíso del Tuy en jurisdicción del Distrito Independencia.

     La hacienda Las Monjas, data de la época de la Colonia y en sus comienzos fue propiedad de la familia Bolívar, quienes posteriormente la donaron a la Orden Religiosa de las Monjas Concepciones por concepto de dote correspondiente a una novicia de la familia.

     Posteriormente, en el año 1.864, el entonces Presidente Guzmán Blanco, expropió por decreto dicho convento, el cual lamentablemente se convirtió en depósito de cal y abono, así permaneció durante un siglo, pasando luego a ser propiedad de los señores Pepito y Clementina Herrera Uslar.

Ruinas del Convento de Clausura de las Monjas Concepciones.

     Hoy día al visitar este hermoso lugar puede distinguirse dos edificaciones, la primera se encuentra a la izquierda de la entrada principal por un camino de cañamelar, la referida edificación es una casona colonial donde propiamente dormían las monjas.  La otra construcción, a la derecha del camino y retirado de la primera, es el antiguo Convento de las monjas concepciones, de la que hoy en día sólo quedan los escombros y el vestigio de lo que fue una fuerte construcción para su época, con durmientes de madera y gruesas paredes y columnas de ladrillos.  Todavía se puede observar lo que constituyó sus divisiones internas como también la belleza de la arquitectura de sus arcos frontales.

     En estas ruinas del Convento se puede apreciar, partiendo de la misma entrada, una edificación  conexa que se considera formaba parte del convento, es una construcción de dos pisos, en escombros, cuyas escaleras aún se mantienen en relativas buenas condiciones.

Hacienda Las Monjas: Cuarto Principal.

     La entrada principal, se encuentra eliminada en la actualidad, cuando después de haberse efectuado algunas modificaciones a pasado a ser la parte posterior de la hoy denominada Hacienda Las Monjas.  Desde éste pórtico se abre un patio con frondosos árboles frutales y una espesa vegetación silvestre de mediana talla, para adentrarse en los grandes cañamelares que bordean la hacienda.

     En cuanto a la casona colonial, es una hermosa vivienda familiar que tiene una entrada principal por el otro extremo, llamado entonces el patio de las cocheras.  Esta casona también está rodeada de inmensos patios abiertos y en ellos una variedad de árboles frutales.

Hacienda Las Monjas: Tumbas de las monjas en el patio lateral .

     Dicha casa está construida con paredes y columnas de ladrillos revestidos, pisos de ladrillos, ya bastante deteriorados por el tiempo, las ventanas y puertas son de madera tallada y torneada.  En el techo se emplearon los materiales propios de la época, caña, vigas de madera y tejas. La estructura descansa sobre fuertes durmientes, columnas de ladrillos y planchas de madera pesada.

     Hacia el corredor izquierdo se encuentran mesas y sillas de cuero.  En las paredes se exhiben dos platones antiguos, en un rincón un mueble de madera torneada y tallada, un ceibó de madera también torneado y del techo cuelgan faroles metálicos.  En otro ángulo se puede apreciar una especie de botija labrada de bronce, con piedras incrustadas.

LA ESCAPADA

Por: Edgar Rivero

     Tendría 12 años cuando mis padres partieron al Edo. Táchira de viaje, mi padre era ese tipo de persona muy estricta  y sobreprotectora y por lo tanto eran muy pocos los permisos que me otorgaba, solía yo ver a mi primo jugar en la calle y de regreso a la casa me relataba sus aventuras, un día me contó sobre cómo fue a pescar a la montaña (Guatopo) con los amigos de la cuadra, yo lo escuchaba con esa envidia pasmosa que suelen tener los jóvenes “sometidos”  y me invito para la próxima aventura, la pregunta era ¿Cómo iba a salir sin el permiso de mi padre?

     Aprovechando la ausencia de ambos, resolví  aventurarme con mi primo y nuestros  compañeros, ya que mis padres regresaban el Domingo por la noche, decidimos partir el Sábado hacia la quebrada “El Negro”, muy  temprano nos despertamos, preparamos todo para la pesca y partimos, confieso que tenía cierta congoja porque era la primera vez que salía de mi hogar sin permiso, nos fuimos a pie desde el centro de Santa Teresa del Tuy y surcando calles y avenidas nos detuvimos a comprar pan en la Av. Lamas,  luego cruzando el puente que va hacia Altagracia de Orituco nos desviamos a la derecha y un poco antes de llegar al parque “Quebrada de Agua” , ingresamos a la montaña por un caminito improvisado.

     Guatopo nos mostraba sus encantos y nos daba su bienvenida entre esa vegetación exuberante que siempre suele tener, se abría ante mí una belleza inimaginable y sentía una agradable libertad, por así decirlo, un poco después llegamos a la quebrada e íbamos caminando por sus orillas, el agua era cristalina y se podía ver entre sus corrientes los peces, las pobres sardinas que íbamos a pescar.

     Novato al fin, poco a poco me fui adaptando a la pesca y lo que pescábamos lo metíamos en una lata de leche “La Campiña”, de vez en cuando veíamos a algún campesino que salía de los muchos parajes que tiene el parque nacional  y cada vez nos adentrábamos más arriba donde la quebrada era más virgen, nos metíamos en los pozos, movíamos las piedras, divisamos bagres de rio, cangrejos, tortugas y toda clase de aves.

     Ya de tarde nos disponíamos a volver al pueblo bajando nuevamente por la quebrada por donde habíamos llegado, despidiéndonos de sus aguas, y con el premio de la aventura entre los brazos: la lata de leche con las sardinas.

     El cielo se tornó obscuro y las gotas no se hicieron esperar, empezaron a caer duramente contra la tierra y contra nuestra humanidad, llovía torrencialmente y el caudal de la quebrada empezó a elevarse y sus aguas antes claras tomaron un color marrón y de repente para asombro de nosotros entre la turbia agua salió un pez grande con muchos matices de colores, muy bello, nos miramos las caras de sorpresa  y se escucho de alguien decir: ¡es el encanto de la quebrada! Y sin más que decir, arrancamos a correr vertiente abajo, la montaña  parecía querer tragarnos entre su espesura y entre la carrera, la lata llena de sardinas se nos cayó en algún pozo y nuestras victimas escaparon felices entre la corriente.

     Al fin, la salida, la carretera, el pueblo, el cansancio, sin las sardinas pero con la alegría de vivir una aventura inédita,

¿y el encantado?

¡Sabrá Dios compañero!

HERMAN LEJTER

Por: Isaac Morales Fernández

HERMAN LEJTER; Foto David Maris, El Nacional

     Herman Lejter es una de las principales figuras de la dirección, producción y docencia teatral en Venezuela, así como un célebre organizador y promotor de eventos ligados al histrionismo. Nació en Santa Teresa del Tuy el 26 de julio de 1935. Debiendo residenciarse en Caracas, estudió Sociología y Antropología en la Universidad Central de Venezuela. Comenzó su actividad teatral con quienes luego conformarían la generación más importante de dramaturgos, actores y directores teatrales de la historia venezolana: la “Santísima Trinidad”: Isaac Chocrón, Román Chalbaud y José Ignacio Cabrujas, en los años sesenta. Irá también a la Universidad de la Sorbona en Francia a aprobar un doctorado, trabajando también en teatro, cine y televisión.

     De regreso en Venezuela conoce y trabaja con importantes figuras del quehacer teatral del momento en Caracas como Enrique Izaguirre, Rubén Monasterios, Elizabeth Schön, Leonardo Azparren Gimémez, entre otros. Está tras bastidores y en ficha técnica de diferentes montajes, pero su gran aporte al teatro venezolano comienza el 6 de junio de 1972 cuando estrena bajo su dirección la obra ¡Los criminales! del también mirandino Rodolfo Santana. Luego, en 1974 llevó a escena bajo su dirección ¡Las torres y el viento! de César Rengifo. Perteneció luego a la junta directiva del Teatro Profesional de Venezuela. Más tarde, en 1978, en compañía de Rubén Monasterios, recopila diferentes materiales de trabajo e informes de grupos teatrales y, con criterio reflexivo, publica el libro Formación para un teatro del tercer mundo, auspiciado por el CONAC. En 1983 dirige ¡Souflé! para dos voces de Salvador Garmendia e ¡Ídolos Encontrados! de Carlos Fraga.

     En 1984 dirige ¡Whisky & cocaína!  de Thaís Erminy. Dirige telenovelas en VTV y RCTV, y filma para VTV ¡El día que se acabó el petróleo!, escrita por Cabrujas e íbsen Martínez, con la que gana el Premio Iberoamericano de Televisión. Se encarga de la dirección general y luego de la dirección sectorial de teatro del CONAC, entre 1985 y 1996. Fue director de cultura de la UCV y dirigió el Teatro Universitario de allí y el de Maracay.

     En 1993, la edición especial de la paradigmática obra teatral Triángulo de Chalbaud, Cabrujas y Chocrón, fue dedicada a él como Maestro del teatro venezolano. Ese mismo año trabaja en la fundación de la Compañía Regional de Teatro de Miranda, centralizada en Santa Teresa del Tuy, y que lamentablemente desapareció a los pocos años. En 1995 organiza con gran éxito el 1er Festival Municipal de Compañías Regionales de Teatro en su pueblo natal Santa Teresa del Tuy, con grupos de toda Venezuela, en donde no hubo sala que no se llenara, evento que marcó un hito en la historia cultural de nuestro pueblo.

     Esta actividad fue parte de su gestión como funcionario del CONAC que, como otros cargos que ocupó, siempre lo aprovechó para intentar desarrollar el teatro en las provincias y pueblos venezolanos y, por supuesto, en este caso empezó por su terruño. También a su gestión se debió la fundación del Instituto Universitario de Teatro (IUDET). En 1996, Lejter renuncia al CONAC por diferencias internas a nivel laboral. Luego trabajó en la oficina de Planificación, Desarrollo y Presupuesto del sector Cultura.

     Hoy, desde hace poco más de tres años, es Coordinador de Asuntos Culturales de la Cancillería General de la República Bolivariana de Venezuela, y siempre, desde su cercana lejanía, mantiene comunicación y relación (y preocupación) con el lamentablemente cada vez más decaído ámbito teatral en el Municipio Independencia. Cabe destacar que en el año 2007 la Dirección Municipal de Cultura intentó crear el Taller Montaje Teatral “Herman Lejter” con miras a crear la Compañía Municipal de Teatro “Herman Lejter”, pero tal proyecto fue tristemente fallido, a pesar que, como siempre, contamos con toda su colaboración en aquel momento. Sin embargo, cabe destacar, que este proyecto aún puede ser llevado a cabo gracias a los nuevos proyectos culturales que han de venir.

En la ciudad de Guanare estado portuguesa el Centro Teatral de Occidente lleva su nombre “Herman Lejter”

¡Honor a quien honor merece!.

Procesión en Santa Teresa del Tuy en los Años 50 del siglo XX.

Por: Iván López

      Saludos, en esta nueva entrega les traemos una imagen gráfica de Santa Teresa del Tuy, realmente poco vista, se trata de una fotografía de mediados del siglo XX, tomada entre 1950 y 1954, se desconoce el autor o fotógrafo que la tomó, sus dimensiones son de 8 x 6 pulgadas en color sepia, en esta ocasión fue digitalizada a través de una cámara digital.

Procesión en Plaza Bolívar de Santa Teresa del Tuy, principios de los años 50 del Siglo XX.

      En esta imagen se puede observar una procesión en plena Plaza Bolívar de Santa Teresa del Tuy, al parecer de la patrona del pueblo Santa Teresa de Jesús, destaca el hecho que existía una calle entre la Iglesia y la plaza, (en la actualidad todo es plaza) se puede observar  incluso que es de tierra, destacan parte de los pilares de la Iglesia y los escalones de la entrada de esta, a la derecha de la imagen resalta un grupo de chicas adolescentes y niñas estas últimas todas de blanco, las mayores incluso han caído en cuenta de la actividad del fotógrafo y su mirada se fija en éste en espera de ser inmortalizadas.

      Detrás de ese grupo destacan dos niños en pose de marcha, y en espera de señal de continuar la misma, con un letrero o estandarte de una de las primeras escuelas del pueblo “La Escuela Federal Luís Sanojo” (hoy desaparecida) lo que muestra la participación de las instituciones educativas en las festividades religiosas del pueblo.

      Siguiendo al grupo de personas y en el fondo se observa a los representantes de la iglesia y a los cargadores de la imagen religiosa, la cual apenas se distingue, lo que indica el carácter central de la actividad, destaca incluso la mitra o callado con la cruz en la punta de esta.

      A la izquierda de la imagen un grupo de personas se concentran en un carro o vehículo del cual parece extraen algún tipo de telas o banderas, incluso la mujer más joven sostiene un extremo con su mano izquierda.

     La casa del fondo corresponde a la de la familia Alzuru, actualmente parte de esta casa permanece intacta, al final de la fila de fachadas del lado derecho se puede ver una casa de dos pisos con jardines, en esa casa y por muchos años ha funcionado una ferretería propiedad de la familia Mannmana, incluso si se observa bien esta vivienda vemos que contrasta en su arquitectura algo moderna con el resto, que son de tejas y algo más tradicionales.

  La casa de tejas que se observa a mano derecha ya no existe, allí se construyó el edificio de las “Residencias Independencia” y el “Pasaje Independencia”, hoy día lugar de referencia en el pueblo.

      Insistimos, las Imágenes revelan un pasado por medio del cual se puede y debe construir la memoria de nuestras regiones, pueblos y estados con la finalidad de mostrar y reafirmar nuestras tradiciones, costumbres para así reafirmar nuestra identidad y valores regionales, de allí incluso que compartir estas fotos permita la construcción de herramientas que  faciliten el proceso de enseñanza – aprendizaje a los docentes y estudiantes de la región.

EL VIEJO MACHADO

Por: Edgar Rivero

      El Sr Machado era o es un viejo afrodecendiente que por allá por los años 1988 o 1989 se mudó cerca de mi casa en la población de Santa Teresa del Tuy, vivía en la calle México pobremente en una humilde casa, los muchachos de la cuadra solían burlarse de él, esto siempre lo recuerdo cada vez que escucho la canción de Silvio Rodríguez  “El Papalote”, donde el personaje de dicha canción tenía cierta similitud con el personaje que les relato, salvo, que el Sr Machado no hacia papagayos ( papalotes), el Sr. Machado era o es músico.

     Mi primo Anel Rivero lo supo y quiso aprender a tocar flauta dulce y el Sr. Machado le enseño a tocarla, enseñándole los tonos y nociones básicas de música.  Así poco a poco “el Viejo Machado” como le decíamos cariñosamente se fue familiarizando con nuestro hogar, tanto, que todas las mañanas venía a buscar una de esas divinas arepas que suele hacer mi madre.

     Hubo una vez, que yo escuchaba “Your latest trick” de Dire Straits, se me acerco y al escuchar el solo de saxo me dijo: “eso si es música”. Una vez me le acerque y le dije: quiero  aprender a tocar la guitarra y él me pregunto: ¿qué canción quieres tocar?, Respondí “ El último beso de los 007”, “colócala” ¡me dijo!  y a punta de oído la fue desgranando en la guitarra, lo cierto fue que no aprendí esa vez, porque desistí, me intimido.

         Un día se me acercó y me preguntó: ¿tú has escuchado una canción que se llama “Toy  Contento? Le respondí  que sí ¿por qué?  ¡Ah porque esa canción la escribí yo! “Y se la vendí  a Billo Frometa, ahora me arrepiento de haberlo hecho”, me dejo perplejo porque esa canción forma parte de nuestro rico catalogo folklórico musical, no recuerdo haberle dicho algo, solo sé que me arrepiento de no haber curioseado más en los misterios de su vida.

         Con el tiempo y el pasar de los años no lo volví a ver más, se que estuvo dando clases de música en algún colegio y que luego se mudó a Santa Lucia y de allí no supe nada más, lo único que sé es que de vez en cuando me viene a la mente los versos de esa canción:

   “ Toy contento

yo no sé qué es lo que siento

voy saltando

como el río, como el viento

como el colibrí

que beso la flor por la mañana

como paraulata

que deja su canto en la sabana”.

LA MASACRE DE OCUMARE DEL TUY, “1814 AÑO SANGRIENTO”.

Por: Iván López.

         El presente artículo es una crónica sobre los hechos acaecidos en el pueblo de OCUMARE DEL TUY entre los meses de Febrero y Marzo del año 1814, para ello se tomó información de la Gaceta de Caracas publicadas en esos días, se citan algunos partes de guerra y se hace una revisión de la bibliografía referente a esos sucesos de escritores posteriores a la época, esto con la finalidad de mostrar un hecho sucedido en el Tuy exponiendo los eventos uno a uno tal cual se sucedieron de forma sencilla y resumida con la finalidad de brindar una herramienta pedagógica al alcance de los docentes y estudiantes para la comprensión de ese hecho histórico.

        Como consecuencia de la pérdida de la Primera República en el año de 1812 Domingo de Monteverde y sus lugartenientes restablecen la monarquía española en Venezuela, y a manera de ejemplarizar o tal vez de odio por la osadía del pueblo de Venezuela al darse su justa libertad, lo realizan a través de la violencia y la barbarie, esto camuflado en las lides de la guerra al principio, donde el asesinato de ancianos y niños, la violación a la mujer, el saqueo y el decomiso de los bienes inmuebles estaban a la orden del día y luego de restablecido el poder español  con las persecuciones, juicios, condenas a presidio y ajusticiamientos a diestra y siniestra, creando así el clima de lo que luego hemos denominado los años de la Guerra a Muerte (1812 – 1815).

      A raíz de estos hechos y después de iniciada la Campaña Admirable, el Libertador dicta, el 15 de junio de 1813 en horas de la madrugada, la famosa proclama de Guerra a Muerte. Este decreto fue la respuesta de Simón Bolívar ante los numerosos crímenes perpetrados por los jefes realistas, principalmente Domingo de Monteverde.

Firma del Decreto de Guerra a Muerte, imagen tomada de http://encontrarte.aporrea.org/

       En una primera instancia ésta manifestación fue considerada por Bolívar como ley fundamental, que luego ampliaría y ratificaría en el cuartel general de Puerto Cabello, mediante la proclama del 6 de septiembre del mismo año 1813, acto que según algunos historiadores puede ser considerado como un Segundo Decreto de Guerra a Muerte.

       Posteriormente, cuando en el segundo semestre de 1813 aparecen en escena José Tomás Boves, Francisco Rosete y Francisco Tomás Morales entre otros, la matanza se hace más intensa por parte de los realistas y la respuesta de los republicanos es radicalizar la aplicación de la «guerra a muerte». Derivado de esto se produjo la ejecución de los presos españoles y canarios de Caracas y La Guaira ordenada por Bolívar en febrero de 1814.

Comandante Francisco Rosete, imagen tomada del libro Guerra de Exterminio …aquellos años sangrientos.

        El día 03 de febrero de 1814 tiene lugar la primera Batalla de la Puerta donde resulta vencedor el bando de José Tomas Boves, después  de este triunfo Boves establece su comando principal en Villa de Cura, y decide dividir sus fuerzas en tres, para realizar una estrategia de ataque a Caracas por varios flancos, de allí que entonces envía a Francisco Tomas Morales a realizar su avance hacia Caracas por la Victoria y a Francisco Rosete  por los Valles del Tuy quedando Boves con una tercera parte de las tropas, acantonadas en Villa de Cura a manera de retaguardia y refuerzo de los otros dos flancos.

       Francisco Rosete conocedor como era, pues vivía en el pueblo de “Taguay”, de los caminos que conducen a la Serranía del Interior, parte desde Villa de Cura hacia “El Paso de los Pilones”  camino por el cual llega por la parte sur de los Valles del Tuy, específicamente entrando por el pueblo de Ocumare el día 11 de febrero, encontrándose con un pueblo escasamente armado, con pocos insumos de guerra y poca tropa que defendiera el lugar, habiendo recibido el día anterior noticias del avance de las tropas de Rosete a Ocumare, el presbítero del pueblo Juan José de Orta, envío un mensajero para tratar de interceder como representante de la iglesia con el líder realista pero este asesina al mensajero y continua su avance implacable; para darnos una idea de lo que debieron sentir los ocumareños Juan Vicente González nos narra:

     Suponeos una turba desenfrenada de hombres desalmados, sin religión, sin familia, sin patria, devorada por los instintos del pillaje, del asesinato, de la lujuria, de la venganza, de la rapiña; armados del puñal y de la tea, al mando de un jefe que les concede amplia licencia para satisfacer todos los apetitos imaginables. Suponeos esta turba famélica en posesión  de un pueblo indefenso, rendido, que clama piedad y eleva sus preces al dios de las misericordias, al verse entregado a saco y a la muerte.

Paso de los Pilones, Frontera entre los actuales estados Guarico y Miranda.

       La Matanza comenzó desde los ejidos del pueblo, desde sus conucos mas lejanos, entrando casa por casa, asesinando, saqueando y quemandolo todo hasta llegar a la plaza y a la iglesia, el horror y la crueldad se impusieron, hombres, mujeres, niños y ancianos eran asesinados con saña y brutalidad, la violación y el ultraje se hicieron presentes, los que pudieron alcanzar el monte huyeron hacia lo profundo de las montañas, otros se refugiaron en la iglesia, esto motivó que Rosete diera la orden de derribar las puertas del templo a hachazos y luego que entraron no dejaron vivo a nadie dentro de éste, las calles quedaron regadas de sangre y de cuerpos mutilados, los seguidores de Rosete incluso cortaron orejas, brazos, piernas y las partes intimas de los hombres y los senos a las mujeres y los clavaron en las puertas y ventanas de las casas que no fueron quemadas como trofeos, la poca resistencia que se enfrentó a la horda infernal fue dirigida por el Capitán Marcelino Plaza quien vencido se repliega hacia Caracas.

       Este horror fue narrado días después en una Carta por el Presbítero Juan José Orta a sus superiores donde expresaba lo sucedido con detalles:

… el 11 del corriente fue atacada esta plaza por una multitud de forajidos, acaudillados por el bárvaro y sanguinario Rosete. Sobre trescientos cadáveres de aquellas primeras personas de representación y adhesión a nuestra libertad cubren las calles, fosos y montes de su inmediación. El clamor de las viudas y de los huérfanos es tan general como irremediable, pues todo el pueblo fue robado y saqueado hasta no dejar cosa alguna útil…

Pero no es esto sólo lo que asombra y horroriza: el santuario del dios vivo fue violado con el mayor escándalo e impiedad. La sangre de tres victimas inocentes acogidas a su inmunidad sagrada, riegan todo el pavimento; José Ignacio Machillanda en el Coro; José Antonio Rolo en medio de la nave principal; y Juan Díaz en el Altar Mayor…

        Las noticias de estos hechos se esparcieron por el Tuy como reguero de pólvora y muchas de sus poblaciones fueron abandonadas, la mayoría de los pobladores llegan hasta Caracas en los días posteriores al hecho, de esta manera se da parte de lo sucedido en Ocumare, a la par Rosete tenía ordenes de levantar a las esclavitudes y liberar a los presos del Tuy, de Caracas y de la Guaira, algo que logra sólo en el Tuy, pues habiendo enviado emisarios a comunicarse con los realistas en la Capital estos fueron descubiertos y capturados, velando así la componenda.

        Informado el Coronel Juan Bautista Arismendi de lo sucedido, quien en ese momento ejercía el cargo de Gobernador de Caracas, tomando en consideración lo escaso de las tropas con las que contaba y la inminente invasión de Caracas desde el Tuy, decide solicitar ayuda al libertador y toma la iniciativa de preparar una defensa de la ciudad, informado Bolívar, inmediatamente envía a José Félix Rivas, quien acababa de Vencer en la “Batalla de La Victoria”, a defender a Caracas, por su parte Francisco Rosete a iniciado su avance hacia Caracas, pero se entera por sus exploradores de la venida de Ribas a Caracas acompañado de 700 hombres y decide entrar a Charallave, donde se atrinchera, informado a su vez Ribas de los movimientos de Rosete y de las fuerzas y posibilidades de este, decide bajar al Tuy y enfrentarlo.

General José Félix Ribas. Imagen tomada de www.laprensademonagas.info

        Llegan los republicanos a Charallave el día 20 de febrero de 1814, allí en horas del medio día, Ribas derrota rápidamente una fuerza colocada por Rosete en el sector de Potrerito a manera de Vanguardia, para luego continuar su avance hasta el lugar de los atrincheramientos de Rosete, esto en la hacienda de la familia Alvarenga lugar donde la batalla se traba a las dos de la tarde, dura y violenta por lo complejo del terreno y lo desigual de las fuerzas, pero las tropas republicanas en tan sólo una hora logran vencer al enemigo y hacer que se desbande en retirada, rápidamente Ribas ordena la persecución y captura de las tropas enemigas, las cuales se enfilan en fuga vía a la Serranía nuevamente. Ribas en su Parte Oficial del Combate nos narra:

Las armas de Venezuela, siempre triunfantes, acaban de tener la gloria de haber derrotado completamente al pérfido Rosete, en su Quartel General de Charayave, con 800 ó 1000 hombres. Como su situación es ventajosísima, creyeron hacerse firmes, y sacar todo el partido de que eran capaces, si las tropas de la República no tuvieran siempre el valor preciso para superar todos los obtaculos.

A las 12, nuestras tropas se encontraron con una avanzada enemiga en el sitio del Potrerito. Fué batida. Le tomamos los fusiles y todos los caballos ensillados en que hacían su gran guardia. A las dos de la tarde, llegamos frente a este pueblo y haciendo desfilar 100 hombres de infantería, y 50 de carabineros, por la hacienda de cacao de los Alvarengas, para que le atacasen por la retaguardia; di órden al exército para que inmediatamente esta división rompiese el fuego, y atacasen de frente con toda la fuerza: efectivamente sucedió así; pero con tan buen éxito que aun no había cumplido una hora de fuego quando ya se había decidido á nuestro favor, tomandoles el pueblo, y poniendose ellos en una precipitada y vergonzosa fuga; uno siquiera no pudo tomar el camino de Ocumare ni Santa Lucia. Todo el que no ha sido prisionero, muerto, ó herido, se ha encumbrado por la sierra, sin que uno vaya unido á otro: nuestras tropas le han perseguido por diversos puntos, encontrando los caminos de las serranías cubiertos de lanzas, caballos y cadáveres.

         En medio de la huida Rosete deja abandonado una gran cantidad de armas, municiones, prisioneros, equipajes y documentos de guerra entre los que se hallaron cartas, planos, en fin pruebas de las conspiraciones de Rosete y los realistas de Caracas y la Guaira, entre los objetos hallados se identifico una carimba o hierro de marcar con la letra “P” y que al parecer estaba destinada para marcar a los patriotas con ella, hierros como estos fueron hallados también entre las cosas de los jefes realistas en el Campo de Batalla de Araure uno perteneciente a Yáñez con la letra “R” por “Republicano” y otra de Puy con la letra “I” por “Insurgente”, Ribas es informado de que había una guarnición realista en Ocumare de 50 hombres dejada por el jefe realista y continua su rumbo hacia ese pueblo para reducirlos, pero enterados estos del avance de las tropas republicanas abandonan el pueblo.

        El General José Félix Ribas llega al pueblo de Ocumare el día 21 de febrero y al entrar al pueblo el horror que siente al contemplar el dantesco cuadro de la muerte dejada por las tropas de Rosete son plasmadas en un comunicado enviado al Coronel Juan Bautista Arismendi, en el cual expresa:

“Señor Gobernador:

     Al participar á V.S. los horrores que he presenciado en este pueblo, al mismo tiempo que me estremezco de compasión, me hace jurar un odio implacable á  la ferocidad de los carnívoros Españoles: el nombre de esa nación siempre bárbara, debe gravarse en el corazón de los Americanos para que nuestras futuras generaciones la vean con la execración mayor. Mas de trescientas victimas inocentes han sacrificado á su ambición, entre ellas una tercera parte del bello sexo y niños: montones de cadáveres, y de hombres despedazados es el espectáculo único con que han dexado adornadas las miserables calles y plaza de este pueblo: con troncos y miembros humanos mutilados, han empedrado sus calles, haciendo presenciar al marido la muerte de la esposa; á la madre la muerte del hijo, descargando después el acero sobre ellos, sin permitirles siquiera el recibir los auxilios espirituales por mas que los miserables clamaban por este solo bien. Los excesos cometidos en la villa de Aragua, en S. Juan de los Morros, y en otras partes de nuestras provincias, solo habían bosquejeado en ellos lo que debían de poner en execución en este desgraciado Pueblo.”

    “La sangre Americana es preciso vengarla. Las victimas de Ocumare claman á todos los que tienen el honor de mandar los Paises libres de America. Yo reitero mi juramento, y ofrezco que no perdonaré medios de castigar y exterminar esta raza malvada.”

     Dios guarde á V.S. muchos años. Quartel General de Ocumare 21 de Febrero de 1814. 4º y 2º

                                                                    José Félix Ribas.

        Una vez en el pueblo a Ribas y sus tropas no les queda más que ayudar en la limpieza del pueblo y colaborar en dar sepultura y en la mayoría de los casos incinerar a los pobres infelices del pueblo, ordena fusilar a los prisioneros realista en represalia de aquel horror e incluso un soldado encuentra a un muchacho vivo de catorce años caminando en medio de los cadáveres, el cual es llevado ante Ribas y éste le dice:

“Yo he escapado al suplicio, he vivido de troncos de árboles, escondido en los montes. Mi padre (un canario llamado Bartolomé Truxillo) me entrego á Rosete para que me diese muerte por ser adicto á la causa de mi Patria. El monstruo se sobrecogió de espanto á tal demanda, y me dio la vida: yo la he salvado en medio de los bosques” 

        De inmediato Ribas ordenó la captura de aquel hombre y formando un pelotón de Carabineros lo fusiló por semejante cosa, Ribas arma una pequeña guarnición la cual es dejada en el pueblo como resguardo y envía el grueso de su tropa de regreso a San Mateo, mientras que él se encamina a Caracas.

        En los siguientes días del mes de febrero y principios de marzo se suceden una serie de ataques en el occidente de Venezuela lo que hace que el grueso de las tropas patriotas deban ser concentradas o salir en auxilio de los reductos que aun debían ser defendidos, si bien cierto es que a estas alturas la llamada Expedición española había sido derrotada y los grandes líderes como Monteverde habían huido fuera de Venezuela, la sombra de Boves, Ceballos Yanes, Puy y demás comandantes conducían ya una guerra vandálica, sedienta de sangre y odio que asolaba todo a su paso, fuertes fueron los combates en Puerto Cabello, en Cagua y San Mateo.

       Mientras esto ocurría Rosete le comunica a Boves lo ocurrido en los Valles del Tuy y éste responde enviándole nuevos refuerzos, los cuales sumados a los que lograron escapar en Charallave sumaban 3000 hombres, le ordena además insistiese según lo planeado por el Tuy, Rosete se dirige a la serranía y llega nuevamente a Ocumare el día 06 de Marzo destrozando fácilmente la pequeña guarnición dejada por Ribas, sólo habían pasado 14 días desde la Batalla de Charallave.

       Una vez Rosete en Ocumare, a uno de los hacendados del pueblo, Don Pedro Vegas intenta aplacar a la bestia invitando a éste a un almuerzo en su casa, Rosete acepta, durante la comida la actitud de Rosete es intolerable pues fastidiaba a los comensales no sólo con ofensas y sarcasmos, sino que además empezó a molestar a los presentes lanzándoles pedazos de pan, al poco rato una de las damas presentes no soportó más las burlas y encaró a Rosete, éste se levantó amenazando y tirándolo todo al tiempo que ordenaba a su tropa formarse, los presentes se lanzan  en carrera fuera de la casa para escapar, la mayoría son capturados y asesinados, entre los que se cuenta al propio Vegas y a su esposa,  Doña Juana Aristigueta, a quien hace desollar la espalda aún viva y a Don Domingo Maucó a quien le cortan la planta de los pies y lo hacen dar vueltas alrededor de la Plaza mayor antes de matarlo, incluso matan al padre de Luisa Cáceres, Don José Domingo Cáceres quien se encontraba allí por invitación de su amigo el comandante Juan José Toro.

      Seguido, Rosete emite un Bando o comunicado donde ordena a los capataces y mayordomos de las haciendas se le presentasen, ocurrido esto les ordena a quienes se presentan, que deben sublevar a todas las esclavitudes de las haciendas donde trabajan o serán asesinados, estos obligan a los esclavos a sumarse a las fuerzas de Rosete; con relación a esto en la Gaceta de Caracas del lunes 23 de mayo de 1814 se puede leer lo siguiente:

       Las órdenes que comunicó á Rosete fueron las de levantar esclavitud de Ocumare. Mas de tres mil esclavos fueron forzados á seguir á este otro español; y á pesar de la extrema repugnancia que tenían para seguirle, fueron forzados á ello. La táctica de Rosete en los Valles del Tuy, fue la siguiente. A su llegada á Ocumare echó un bando para que pena de la vida, se le presentasen todos los mayordomos de haciendas, y los mandadores de ellas. Luego que lo verificaban, les intimaba que presentase en el momento las esclavitudes de sus haciendas respectivas, las que forzaba á tomar las armas.

Portada de la Gaceta de Caracas del Lunes 21 de Febrero de 1814. foto Iván López año 2012

        Al saberse de estos hechos en Caracas, la ciudad entra en pánico colectivo, José Félix Ribas se hallaba en cama debido a que estaba enfermo de fiebre palúdica, con pocas tropas Juan Bautista Arismendi organiza un ejército en cuyas filas se pueden ver niños y ancianos, en total 800 hombres, para salir a detener la nueva amenaza en el Tuy, entre estos hombres se halla Félix Cáceres de 14 años de edad, hermano de Luisa Cáceres, quien espera vengar la muerte de su padre, las tropas se enfilan rumbo a Los Valles del Tuy el día 13 de marzo, llegando a la entrada de Ocumare el día 16 de marzo.

        Rosete enterado del avance de Arismendi, aposta tropas entre las haciendas de cacaotales y cafetales en los flancos de la entrada del pueblo, para emboscar a los republicanos, manteniendo el grueso de sus tropas por el centro justo en el pueblo, Arismendi sin revisar el terreno entra imprudentemente en la trampa y sus tropas son masacradas indiscriminadamente, perecen en el campo de batalla 700 hombres entre ellos Félix Cáceres, sólo logran salvar la vida 100 de ellos, la mayoría mal heridos, entre los que se cuenta el Coronel Justo Briceño, al regresar Arismendi a Caracas Ribas no encuentra como contenerse para no enjuiciarlo, paralelo a esto Bolívar en San Mateo recibía noticias de la invasión al Tuy y ordena al Coronel Mariano Montilla junto a 400 hombres ir en ayuda a Caracas, quien llegaba justo en el momento en que Arismendi regresaba derrotado.

        Con los refuerzos de Montilla, el resto de las Tropas de Arismendi y más voluntarios, José Félix Ribas junta 900 hombres y haciéndose conducir en un Coi (una camilla de mano) se enfila nuevamente a Ocumare del Tuy, llegando el 19 de Marzo en horas de la tarde, esta vez Ribas acampa a las afueras del pueblo en las Sabanas de Salamanca, incluso hay quienes afirman que acampa justo en las tierras de la Hacienda de los Machillanda.

        Ribas decide, teniendo como antecedente la derrota de Arismendi, estudiar el terreno, acción que permitió detectar las posiciones del enemigo, y planifica enviar en avanzada al Coronel Leandro Palacios con una fuerza a batir todos los atrincheramientos previos al paso del río, mientras el avanza sobre el centro seguido del Coronel Mariano Montilla y el Coronel Gogorza, previsto el plan de ataque, a la mañana del día 20 de Marzo, Ribas hace tocar la diana fuertemente, esto crea un efecto positivo en los republicanos e incide de forma negativa sobre las huestes de Rosete.

       A las seis de la mañana se inicia la marcha y a las siete se comienzan los combates, siguiendo lo planeado se adelanta el Coronel Palacios quien bate cada trinchera, derribando cada parapeto y trampa colocada en el camino hasta llegar al paso del río Tuy, en ese momento el grueso de las tropas comandadas por Ribas son enviadas y se traban los dos frentes en fuerte Batalla, esto ocurre aproximadamente desde las 09 de la mañana hasta las 11 y 30, ninguno de los lados cedía un palmo, en ese momento las divisiones de Ribas realizan una acción de fuego cruzado debilitando al enemigo y la sección de cazadores republicanos se enfilan en columna y atravesando el frente enemigo logra abrir una brecha  tomando el pueblo, visto lo ocurrido, Rosete como último recurso envía su caballería sobre los patriotas, pero ésta se estrella contra el escuadrón de lanceros del Coronel Mariano Montilla quien ordena una defensa de forma vertiginosa.

       Rosete huye acompañado del resto de su horda de forma desordenada y se enfila vía al paso del Picacho, inmediatamente es perseguido por Ribas hasta las tres de la tarde llegando a detenerse en Súcuta, pero ordena a los Coroneles Mariano Montilla y Leandro Palacios continuar la persecución, ésta se extendió por el resto del día, una vez atravesado el paso, las tropas de Rosete se encuentran casualmente frente a frente con la avanzada del ejercito de Oriente, comandada su vanguardia por el Coronel José Francisco Bermúdez, el cual destroza los restos de la tropa de Rosete, salvando este último la vida milagrosamente y encaminándose hacia Villa de Cura para reunirse con José Tomas Boves.

       Ribas reduce y apresa algunos enemigos que quedan en el pueblo de Ocumare, entre ellos muchos de los esclavos sublevados de las propias haciendas del Tuy, los cuales luego serían regresados a sus haciendas, incluso se capturaron muchos oficiales y heridos, en la Gaceta de Caracas número LI del lunes 21 de marzo se puede leer lo siguiente:

Las armas de la República han triunfado en Ocumare. El General Ribas ha añadido á su Patria otro nuevo laurel, batiendo completamente á Rosete en la mañana del día de ayer. Los restos del Exército de este bandido se persiguen por todas partes; y los bravos republicanos de Venezuela han hecho conocer, que en los peligros es que se debe mostrar la energía y entusiasmo que ellos han manifestado para triunfar de los enemigos de la Patria.

        En los documentos para el estudio de la vida del libertador se recoge una canción que recorrió Caracas en los días siguientes a estos hechos, que expresan el valor del líder y la voluntad del vencedor de la tiranía y la opresión en el Tuy, la cual decía:

“Cantad himnos al héroe triunfante,

Al invicto, al Valiente campeón,

De Rosete el espanto y asombro,

de Ocumare otra vez Vencedor.”

        La secuencia de estos hechos deben ser narrados a las nuevas generaciones tal cual como ocurrieron, pues en ocasiones se tiende a confundir fechas o hechos,  presentándose incluso la batalla de Ocumare primero y la masacre como consecuencia de esta, en otros casos mostrando a los combates de Charallave como hechos aislados de la invasión de Rosete, se debe conocer el pasado para comprender el presente, pero respetando su secuencia lógica, pues esto permite el entendimiento fácil y sencillo de los hechos del hombre en el tiempo.

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