Historia regional y local del Valle del Tuy

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SEMANA SANTA EN SANTA TERESA DEL TUY Y EL MUNICIPIO INDEPENDENCIA

Por:  Jesús A. Silva I.

Iglesia Santa Teresa de Jesús, Municipio Independencia, Foto de Iván López

        Santa Teresa del Tuy, es una población que en su mayoría profesa la fe católica y mantiene su tradición de Semana Santa año tras año con sus misas, procesiones y pago de promesa. Esto sin negar la serie de cultos evangélicos que hay en el municipio y que también mantienen su respeto y tradición por la muerte de Jesús Crucificado.

       En el presente cuando para hablar de Santa Teresa del Tuy hay que definir si se trata de la ciudad capital del municipio Independencia o de las urbanizaciones y barrios que integran la parroquia del mismo nombre, o de la nueva parroquia Cartanal; vemos con satisfacción que la fe católica se hace presente incluso dándole nombre a algunos barrios como es el caso de San José y Santa Bárbara por nombrar algunos donde se hacen celebraciones en honor al Santo(a) Patrón(a) y así mismo esta entre otros el caso de Ciudad Losada donde esta la Capilla de El Cristo y la Capilla de la Virgen de Fátima en Paraíso del Tuy.

       Pero volviendo a la Semana Santa tereseña que se va perdiendo en el pasado histórico de este pueblo, que tiene una historia parroquial próxima a cumplir de 239 años el 15 de octubre del presente año 2010, encontramos una iglesia que esta cumpliendo sus 51 años de construcción y donde se encuentran las imágenes que conocimos los viejos tereseños desde nuestra infancia en la anterior iglesia donde muchos fuimos bautizados, confirmados e hicimos la Primera Comunión como es mi caso.

Santa Teresa de Jesús, Foto Jesús Silva.

      A aquellas imágenes de otros tiempos se han sumado nuevas imágenes empezando por la que encontramos de Santa Teresa de Jesús sobre la puerta principal de nuestra actual iglesia e incluso el Cristo de las Procesiones del Jueves Santo.

      De nuevo vemos las imágenes cubiertas de tela morada, en algún momento de nuestra historia local contemporánea no se cubrieron en Semana Santa e incluso en una ocasión se incendio la tela que cubría las imágenes del Altar Mayor. Lo que si es verdad que no ha vuelto es la matraca en jueves y Viernes Santo. Pero si se mantienen las Cofradías y las Niñas con las insignias el “Viernes Santo”  aun en el recurdo de los viejos tereseños esta la maestra Dolorita González quien por muchos

      Una tradición que quedo en el pasado era que el Jefe Civil o Prefecto en su condición de máxima autoridad de la población “se echara las llaves del Santísimo” el Viernes Santo, había algunas condiciones para recibir tan alto honor como que el funcionario fuera casado por la iglesia católica; si mal no recuerdo y la memoria no me engaña el ultimo prefecto que se echo las llaves fue José Rafael González y de esto han pasado algo mas de 40 años.

        En el pasado tereseños de las primeras seis década del siglo XX y seguramente más antes el Lunes Santo la procesión de Jesús en la Columna pasaba frente a la Jefatura Civil lateral a la Iglesia  y como don de gracia, las autoridades le daba la libertad a un preso y a los demás se les permitía ver la procesión desde el pasillo de entrada.

      El recorrido de las procesiones por el centro de la hoy ciudad de Santa Teresa del Tuy ha variado en el tiempo, alrededor de la plaza Bolívar, bajando desde la plaza dos cuadras por la Avenida Ayacucho y regresando a la Iglesia por la Calle Falcón e incluso llegando al pueblo abajo por la Ayacucho a la plaza Miranda y subiendo por la Falcón.

        Hasta hemos tenido procesión del Cristo sobre un vehiculo, esto motivado a la donación que se hizo de la imagen a la capilla de Ciudad Losada y el Jueves Santo la imagen era traída en una camioneta adornada de flores y con equipo de sonido al centro de Santa Teresa.

        Hoy como ayer y con las variantes propias que imponen los nuevos tiempos, asistimos el Viernes del Concilio a la Procesión de “María Dolorosa”, el Domingo de Ramos hasta se  hizo la misa en la Concha Acústica de la Plaza Bolívar y acompañamos a “Jesús en el Huerto de los Olivos”, el Lunes Santo a “Jesús en la Columna”, el Martes Santo “La Humildad y Paciencia”, el Miércoles Santo “Jesús Nazareno”, el Jueves Santo “El Cristo” y el Viernes Santo en un tiempo en horas de la tarde y en otras épocas en horas de la mañana acompañamos a la procesión de “Nuestra Señora de las Angustias” y en la noche “El Santo Sepulcro” así mismo a partir del Miércoles Santo también salen en procesión “Los Tres Apóstoles” y “Las Tres Marías” en el pasado todas las procesiones eran cargadas por los promeseros, luego se daba una bonificación, ahora casi todos los Pasos van rodando sobre ruedas y solo se cargan algunos por promesa como es el caso del Nazareno.

Procesión de Nazareno en Santa Tersa del Tuy. año 2011, Foto Iván López

        En otros tiempos el Sacerdote de la parroquia como era el caso del Padre Cañizares y el Padre Pablo José Hernández con sus monaguillos encabezaba las procesiones pero esto quedo en el recuerdo de los viejos tereseños. Ya en los tiempos del Padre Pascual Arana el sacerdote se quedaba en la Iglesia.

      Toda esta fe católica también se ha manifestado en la nueva parroquia del municipio Independencia Cartanal donde encontramos las capillas de Nuestra Señora de la Asunción  que cuenta desde su fundación con su sacerdote de la parroquia y la capilla de Santa Isabel de Hungría en Dos Lagunas.

       En la parroquia Cartanal los actos religiosos se centralizan en la Capilla de Nuestra Señora de la Asunción y he podido asistir el Viernes Santo cuando se hace en horas de la tarde el oficio religioso y se besa la imagen del cristo, para luego hacer una pequeña procesión por la calle donde esta la capilla.

    En algunas urbanizaciones y barriadas populares del municipio Independencia y sus dos parroquias se hace la tradicional Quema de Judas en Domingo de Resurrección en la tarde luego de pasar el pote y leer el testamento donde Judas deja sus pertenencias a los lugareños de acuerdo a alguna característica de la personalidad de los habitantes del barrio, ejemplo para el consumidor de bebidas alcohólicas una botella del mejor licor, para el que no sale de una franela un palto y corbata, para el que no sabe leer ni escribir una pluma fuente, para la solterona una imagen de San Antonio y así sucesivamente entre risas y disgustos se pasa la tarde del Domingo de Resurrección

      En muchos hogares tereseños (aplicando el gentilicio a todos quienes habitan nuestro municipio) se prepara el arroz con coco en Semana Santa y se practican algunos ritos el jueves y Viernes Santo con el objeto de buscar en lo espiritual ser favorecido con alguna gracia divina, para lograr trabajo, matrimonio o suerte en otros aspectos.

      Así mismo quedo en el pasado los paseos en Semana Santa a Taguaza para hacer sancocho de corroncho.

      Respeto al hecho de no bañarse en Semana Santa los días Jueves y Viernes, es algo que al menos en el siglo XX poco se practico, pero si se guardo la Cuaresma es decir no comer carnes rojas y consumir pescado en sus distintas variedades.

      Tanto en el pasado como en el presente la tunica morada el Miércoles Santo se sigue usando para ir a la misa y la procesión, en algunos casos también las damas visten su vestido morado a la moda en este día.

       Nuestras tradiciones religiosas forman parte de nuestra identidad cultural y por ellos debemos preservarlas.

LA MALDICION Y EL CURA

Por: Manuel V. Monasterios G.

Ruinas de Cúa después del terremoto de 1878 

        Durante el año 1877 llegó a Cúa el Padre JOSE MARIA CESPEDES, Este Sacerdote era bastante moreno de piel, pero con facciones muy finas. Guzmán Blanco había puesto de moda el anticlericalismo, los principios de librepensadores y masones chocaban con la Iglesia Católica. El Gobierno de Guzmán introduce el matrimonio Civil, el registro Civil, desliga las actividades del estado de la influencia de la religión católica El padre Céspedes era un antiguzmancista que utilizaba el púlpito para descargar en sus sermones las actitudes del Presidente Guzmán Blanco contra el Arzobispo Guevara y Lira, el cierre de los conventos, la demolición de iglesias.

       El gobierno de Guzmán Blanco demolió el convento de las monjas Concepciones y construyó en su lugar el Palacio Federal, hoy sede del Poder Legislativo, demolió la Iglesia de San Pablo y construyó el teatro Guzmán Blanco, hoy conocido como Teatro Municipal. Confiscó las propiedades de la Iglesia. Prohibió el pago de diezmos y primicias. Expulsó del país varias congregaciones. Desterró al Arzobispo de Caracas Monseñor Dr. Silvestre Guevara y Lira En síntesis en aquella época pelear con al Iglesia Católica era un signo de tener una mentalidad de avanzada y progresista. Además Guzmán protegió la Masonería.

      El padre Céspedes mantenía su lucha contra el gobierno guzmancista, pero también los partidarios del Gobierno asumieron una posición hostil contra el sacerdote, para obligarlo a dejar la parroquia. Los partidarios de Guzmán Blanco querían ser más libre-pensadores y anti-clericales que Guzmán. Necesitaban, como siempre ha sido, demostrar su incondicionalidad al jefe máximo, imitando al jefe en sus manías anti-clericales, en sus peleas con la Iglesia. Para ese fin estaba como víctima perfecta el padre Céspedes.

        La tradición señala que el cura en sus sermones decía que llegaría el castigo de Dios, que muchos tendrían que morir bajo la furia de grandes tragedias, que la tierra se abriría y se tragaría pueblos enteros y solicitaba el arrepentimiento de sus feligreses. Algunos tomaban aquellas palabras proféticas del padre Céspedes a burla, incluso se puso de moda un refrán que decía: “Dame medio de queso y la ñapa me la das de terremoto”. Cuenta en sus crónicas el escritor Lucas Manzano, del libro “Caracas de Mil y Pico”, según relato oral de su abuelo el General Pablo Manzano, a quien le correspondió dirigir el cuerpo de tropas que estableció la custodia de la ciudad después del terremoto, para evitar desórdenes, saqueos y robos, cuenta Don Lucas “que la situación entre algunos habitantes de Cúa, principalmente de origen alemán (Habían en Cúa 11 alemanes) y el sacerdote era muy tensa”.

     Un día el Padre Céspedes celebraba la misa y cuando destapó el Copón saltó una pequeña serpiente que habían ocultado dentro de la sagrada vasija. Estaba por comenzar la Semana Santa de 1878. Era el día jueves 11 de abril, el cura terminó la misa e informado de quienes habían sido los promotores de semejante sacrilegio, se fue a la casa parroquial, recogió sus cosas, las monto en un burro y tomó el camino a Charallave, al llegar a la salida del pueblo, donde hoy está la ceiba de la Cruz Verde, según dice la tradición y reafirma Don Lucas, lanzó una maldición contra el pueblo y sacudió sus sandalias, en señal de no querer llevar ni el polvo de Cúa.

       Esta leyenda se contaba de generación en generación, tal vez sea producto de la imaginación de los pueblos. Lo cierto fue que ocurrió lo que el cura anunciaba.

     Aquel viernes del Concilio 12 de abril de 1878 a las 8.00 p.m. la floreciente ciudad de Cúa quedó totalmente destruida. La población fue el epicentro de un terremoto, la mayoría de las casas quedaron en ruinas, los muertos y heridos se contaban por miles, la vieja casona de la Hacienda Lecumberry, fue una de las pocas que se salvó del poder de la naturaleza y se improvisó como hospital de campaña para atender a los heridos, el templo parroquial de Cúa quedó completamente destruido.

     Así, por mandato de la naturaleza termino la época de oro de la llamada PERLA DEL TUY.  Se inicia desde el primer momento el auxilio del gobierno nacional, presidido en ese momento, por el General Francisco Linares Alcántara, quien se hizo presente en la población. Se contaron por miles los muertos y heridos, los daños materiales sumaron varios millones por la destrucción de casi todas las viviendas del pueblo. El primer asilo de huérfanos de Caracas, fundado por iniciativa del Dr. Agustín Aveledo, para atender los huérfanos del terremoto. Esta tragedia, históricamente marca el comienzo de la decadencia de una ciudad que prometía gran progreso espiritual y material. El éxodo y el estancamiento dominan la vida cueña por décadas.

Iglesia de Cúa, Año de 1926

La Semana Santa en Cúa.

Por: Manuel V. Monasterios  G.

Procesión del Nazareno, Cúa Miercoles Santo de 1937, Foto de Manuel V. Monasterios Fonseca.

      La Navidad, el Carnaval, la Cuaresma, la Semana Mayor, Corpus y las Fiestas Patronales forman parte fundamental del calendario oficial de fiestas populares y religiosas, dentro de lo que podríamos llamar la cultura tradicional del venezolano. Con el paso del tiempo se perdió  el carácter centrado en una sociedad típicamente rural y entramos directamente en una búsqueda desesperada de inserción en el  llamado mundo urbano globalizado. Es realmente una agonía, entendiendo el término como lucha, eso de: “Querer ser ciudad, sin poder dejar de ser pueblo.”

      El  citadino y también mucha gente que vive en éste gran dormitorio del Tuy, aprovechan cualquier festividad para abandonar masivamente el agite de la rutina diaria, no en la  búsqueda de tranquilidad pueblerina que perdieron éstos valles, sino en el hacinamiento en una playa cualquiera Se cambia el trajín diario la autopista del Tuy a Caracas, por la cola kilométrica a la playa. Toda la ciudad, incluido el Tuy, sale en masa; no al cumplimiento de los preceptos establecidos por de la religión católica, sino en la búsqueda de más “stress” como se dice hoy, de más zaperoco, inseguridad y altos precios. En muchos casos se combina peligrosamente la gasolina y el alcohol, con sus nefastas consecuencias.

         La Semana Santa, la fecha de recogimiento espiritual, para muchos, dejó de ser santa; solo se trata de cambiar la aplastante rutina del día a día, aunque  solo sea cambiando de paisaje y se tenga que  pasar la mayor parte del tiempo en  una cola de automóviles distinta a la de la autopista regional del centro. Aunque en la playa no se tenga agua potable, ni electricidad, ni aire acondicionado y los precios de la comida y estadía estén por las nubes. Los racionamientos de servicios públicos, entre otras menudencias que padecemos, hacen de las ciudades lugares obstinantes de muy baja calidad de vida y sus habitantes siempre que tienen la oportunidad huyen.

Procesión frente a la Antigua Iglesita de Cúa sobre la calle la Gruta, Cúa, Año 1937, foto de Manuel Monasterios Fonseca.

         Sin embargo, en éstos pueblos del Tuy se lucha por preservar la tradición, todavía se conservan ancestrales creencias y se practican algunas sanas costumbres. Muchos tuyeros que viven en otras regiones aprovechan la Semana Santa para visitar sus pueblos, reencontrarse con familiares y amigos, cumplir la tradicional promesa, asistir a las procesiones, ir  al templo y de paso, tal vez rememorando el ayer, se coman  su pescadito salado guisado acompañado con plátanos maduros, un buen sancocho de pescado, un arroz con coco y papelón. De paso enseñan a sus hijos volar un papagayo o cometa, juegan unos cocos con los amigos y el Domingo de Resurrección “Quiebran la olla” y participan  en la organización de la quema de Judas.

      La Semana Mayor hasta hace unos 40 años era una de las conmemoraciones más solemnes y llenas de simbolismo religioso. La preparación se iniciaba con el miércoles de ceniza, donde se nos recordaba lo fugaz que es nuestra existencia, cuarenta días de recogimiento. Cada viernes de cuaresma, se aplicaba con cierta rigurosidad la abstinencia de carne, (No comer carnes, solo pescado) el asistir a misa y comulgar. Al llegar la fecha indicada para la celebración, la cual se rige por el calendario lunar y corresponde al mes de nisán del calendario judío, (pascua judía).Unas veces en marzo y otras en abril. Las imágenes de los santos del templo eran tapados con telas de color morado, como señal de luto y recogimiento. Creo que todavía se mantiene vigente este precepto.

      El viernes del Concilio, todavía hoy sale el primer paso o procesión, La Virgen de Los Dolores y San Juan Evangelista, tiene su  sociedad presidida  por Jesús Ramos, la siempre oportuna colaboración de Don Trino Leiceaga, fundador y promotor con su comunidad de la Capilla de Nuestra Señora de los Dolores (Pueblo Nuevo).Los feligreses acompañan a los Santos, recorriendo las calles, con sus velas encendidas y con el mayor recogimiento.

Domingo de Ramos, plaza Zamora en Cúa, año 2008, Foto de Iván López

       Siempre en todos los pasos se cuenta con el acompañamiento de una Banda. Antiguamente La Banda “El Rosario”, fundada en 1914, por el Padre Yumar, dirigida por  décadas por el Maestro Don Lope Díaz Milano y reforzada para la ocasión solemne, con músicos cueños como los hermanos Ramos Rangel, Alejandro Díaz Milano y otros.

     En los alrededores de la Plaza Zamora se destacaban los vendedores de dulces típicos, como los besitos, los almidoncitos, majarete, guargueritos y conservas. Los vendedores de comida, recordamos las ventas de arepas rellenas de queso blanco y cubiertas con huevo y harina las llamaban “Tostadas” su precio era de un real o medio bolívar. Se vendían como algo muy especial y solo en Semana Santa las llamadas “Lapas”, no era el animal de cacería, sino unas enormes arepas de maíz rellenas con salmón enlatado, el cual era importado de Canadá, las cuales se aderezaban con cebolla, limón, tomate, sal y pimienta  a un costo de real y medio, acompañadas del guarapo de papelón, de concha de piña o el carato de acupe. Todos estos ventorrillos ocupaban los alrededores del templo, compitiendo con los vendedores de imágenes y recuerditos religiosos.

       No podían faltar los fotógrafos, con aquellas enormes cámaras de madera,  montadas en trípode, llamadas popularmente “Fotomatón”, tal vez por lo mal que se veían quienes se tomaban esas tradicionales fotos, con su respectivo caballo, su sombrero mexicano y un telón con un paisaje de aire europeo. Cada año se cumplía el rito religioso y la consabida foto. En tiempos más cercanos le apareció la competencia con los fotógrafos de las cámaras instantáneas de marca “Polaroid”. Nada tenían que ver con la cerveza Polar, la media Jarra y el botellón.

Procesión del Nazareno de Lecumberry en Cúa, año 2009, Foto de Gladys Zambrano

    El jueves y el viernes eran fechas sagradas, estaba prohibido realizar cualquier tipo de trabajo, incluso en las casas, ni se pasaba la escoba, no se cocinaba, Ya las hallaquita y los condumios estaban elaborados con anterioridad. Mucha gente tenía temor a bañarse en esos días pues podían  transformarse en un encanto, si lo hacían en un río, o un pajarraco negro si lo hacían en la casa. Las emisoras de radio durante esos dos días solo trasmitían música sacra, en el cine se proyectaban las viejas películas de la Pasión, igual ocurrió en los primeros años de la televisión. Sin embargo recuerdo que los bares como el Demócrata de los hermanos Delgado, el Continental de Don Luciano García y el de Don Miguel Borrajo se mantenían llenos de parroquianos, refrescando con  cerveza o con el malojillo, la fruta e burro, el torco, la guarapita, el berro y el zamurito. Eso si las “Rockolas” o “Sinfonolas” estaban de luto, por años 50 con una manto, como los santos del templo, posteriormente simplemente apagadas. Era la existencia de un respeto colectivo por las formas, cuando la procesión pasaba frente al bar se trancaban las puertas, el que no salía a acompañar, guardaba silencio. Hoy es imposible que esto ocurra, es un cambio radical de los paradigmas de comportamiento social. Juzgue usted si para bien o para mal.

       Las campanas del templo dejaban de repicar el jueves y eran sustituidas por unas tablas con aldabones, llamadas matracas, con un ruido seco salían los monaguillos y Don Eladio el Sacristán por las calles del pueblo anunciando la procesión. La matraca más famosa del Tuy era la matraca de Yare. Pues hasta un refrán le inventaron:”Mas fastidiosa que la matraca de Yare”. Hoy la palabra matraca tiene connotación de corrupción y “matraquero” es el corrupto. Un venezolanismo equivalente a la “mordida” mexicana, o  al “serrucho” colombiano.

        El lunes Santo corresponde al paso  Jesús atado en la Columna, según la tradición perteneció a la Hacienda Marín y fue encargado a Sevilla por el Primer Marqués del Toro Don Bernardo Rodríguez (f), a este santo le corresponde por tradición llegar hasta donde funcionaba la Comandancia de Policía, hoy la Alcaldía, diagonal a la plaza y se procede todavía hoy, a la liberación de los “Promeseros presos”. Hoy la imagen del Santo está bajo la responsabilidad de su respectiva sociedad presidida  en años pasados por Don Tomás Isturiz (f), Luís Magín Guevara (f), Mario Alejandro Quintero (f) y hoy presidida por el joven cueño Hugo Peña.

        El martes Santo  recuerdo los arreglos que le hacían a La Humildad y Paciencia en el enorme portón de la casa de Don Carmelo Arteaga (f), al pie del centenario Olivo. Hoy es la sede de Banesco. Por iniciativa de la Sociedad y con el apoyo de la Municipalidad tiene su propia capilla, junto al Puente Gómez, en los terrenos donde estuvo la casa de Doña María Mirabal (f) y su hija Ana Teresa (f). Esta Sociedad está dirigida desde hace muchos años por un diligente cueño Juan Benigno Díaz Blanco, hijo de Don Juan Rafael Díaz  quien también la presidió por muchos años (f).

Procesión de Jesús Cautivo, Virgen de la Dolorosa en Cúa año 2009, Foto de Gladys Zambrano

        El miércoles Santo corresponde El Nazareno de Lecumberry, desde 1725, cuando el pueblo estaba en Marín, forma parte integral con la historia y la tradición de la        vieja casona de la Hacienda Lecumberry. Tal vez el único santo en Venezuela que se mantiene en  la casa de una hacienda cacaotera, desde la colonia hasta nuestros días y cada miércoles santo durante más de trescientos años recorre sus calles. La única vez que no hizo su santificante recorrido fue en 1878, por el terremoto. La fe en esta imagen milagrosa es inmensa, reúne gente de todo el país, especialmente los cueños vienen cada año a rendirle culto y a pagar promesa vestidos con la túnica morada y descalzos.  Por varias generaciones está la venerada imagen bajo la custodia de la familia Acosta Quiroba.

       El Jueves Santo, es un día solemne, tradicionalmente se hace en el templo con la presencia de las autoridades locales el “Lavatorios de los pies” se rememora la Última Cena, el paso corresponde al Cristo Crucificado, hermosa imagen de origen sevillano, en épocas lejanas estaba bajo responsabilidad de Don Luís Ricardo Ramos (f), en años recientes la Sociedad la presidía Don Jesús  Caraballo (f) y en la actualidad por el Señor Don Williams Ríos.

      El Viernes Santo, el día más solemne del año, recogimiento absoluto y se oye en las iglesias de Venezuela la famosa pieza sacra de José Ángel Lamas (f) “Popule Meus”. A las tres de la tarde , la hora nona de la pasión , empieza la obra maestra de la oratoria sacra “Las siete palabras”, en Cúa se inició el más famoso orador sacro de todos los tiempos: Monseñor Jesús María Pellín. Ese día corresponde al paso del Santo Sepulcro, desde la época colonial vinculado a la hacienda cacaotera del Conde de Tovar, hoy Las Mercedes de Cúa. La familia Vegas y todos los nativos del antiguo caserío de Paratebueno, tuvieron su sede en Cúa, en la calle Chupulún, de donde salía el Santo, hoy se encuentra en la calle La Vega de esta población, bajo la responsabilidad de su Sociedad presidida por el Profesor Dagoberto Castro.

Feligreses Procesión del Nazareno de Lecumberry, año 2009, Foto de Gladys Zambrano

       El recorrido de los Santos en procesión en la noche era desde la Iglesia hasta la Cruz Verde, en ese sitio tradicional al pie de la cuatricentenaria Ceiba “El santo descansaba” y los cargadores  aprovechaban para refrescar la garganta, en algunas ocasiones se tardaban más de lo previsto.  Este retardo traía problemas con los curas de la parroquia, pues a veces el Santo llegaba al templo casi a la media noche.

       Estas costumbres han desaparecido por razones obvias, la inseguridad se ha hecho dueña de todos los espacios y en la noche son los amos absolutos. En Cúa, en los últimos años, algunas procesiones  han terminado en medio de balaceras. Situaciones que no se vieron ni las épocas de las guerras civiles. Siempre se tuvo un respeto por las cosas sagradas. Hoy no se conoce la palabra respeto y nada es sagrado.

        La noche del sábado se hacía la llamada “Misa de gallo”, o de Resurrección, a media noche. Cabe destacar que todos los asistentes  llevan su botella de agua para recibir la bendición, pero algunos se quedaban dormidos y se quebraban las botellas, en aquellos años no existían las botellas de plástico. El agua bendita es uno de los sacramentales más importantes del catolicismo, aunque popularmente se cree que el agua bendita tiene propiedades casi mágicas.

       La Semana Santa termina el Domingo de Resurrección. La pasión de Cristo, es el Sacrificio del Hijo de Dios para redimir los pecados del mundo, ofrendando su vida, pero señalándonos la esperanza de la Resurrección en la Fe. Ese es el misterio más grande de nuestra Fe Católica. En nuestro pueblo se festeja sanamente y recientemente se ha creado la Sociedad de Jesús Resucitado, presidida por el Profesor Roberto Izquierdo T. Una nueva tradición para decirnos que lo importante de la Semana Mayor  es la Resurrección. Y con esa alegría se cierra el ciclo iniciado el miércoles de ceniza.

Nazareno de Lecumberry  alrededores de Plaza Zamora, año 2009, Foto de Gladys Zambrano

        El pueblo celebra de muchas maneras pero en nuestro pueblo la Quema de Judas,  es una tradición  que nos llegó en la colonia, acto simbólico donde se quema un monigote que simboliza el mal. Judas el discípulo traidor, quien entregó a Cristo por 30 monedas. Casi siempre se representa a un personaje en desgracia o mal visto por el pueblo. Los poetas populares  de la Cúa de ayer hacían un testamento en verso, con una narración jocosa de la vida cotidiana de  destacados habitantes de la población. A quienes el Judas antes de morir quemado  le va dejando objetos y cosas, lo cual  produce hilaridad en los oyentes. A veces se disgustaban los aludidos y las cosas podían terminar a garrote.

       Famosos por los años 30 los Judas elaborados por Francisco García (f), José Rafael Álvarez (El Catire)(f), Felipe González (La Justanera)(f), Luís García(f) el cual quemaban en el terreno donde hoy está el Palacio Municipal, conocido en aquellos años como el plan de San José. En años recientes fueron famosos los judas quemados en la Cruz Verde, colgados de la Ceiba, regados con el “Zamurito de Don Oscar Paz (f)”, bebida tradicional de Cúa. Los  Judas eran elaborados por los hermanos Díaz Piñango con su respectivo testamento.

       La Semana Santa en Cúa, especialmente la de ayer, además del contenido religioso tenía elementos de gran valor cultural para la comunidad. Hemos tratado de recordar con la mayor fidelidad aquellos lejanos años, estoy seguro que mi memoria ya no da para tanto, por las fallas cometidas pido disculpas. Espero que esta crónica sirva para que las nuevas generaciones conozcan un pasado que no volverá. Tal vez sea necesario potenciar lo bueno que tenemos, renovar introduciendo nuevas tradiciones como el Jesús Resucitado  y hacer de la Semana Santa Cueña además de una costumbre católica, un gran atractivo de turismo religioso, unido al Santuario de Betania. Es saber aprovechar nuestras ventajas competitivas, el Nazareno de Lecumberry está considerado dentro de la trilogía nacional conjuntamente  al Nazareno de Achaguas en Apure y el de San Pablo en Caracas. Pero muchos habitantes del Tuy lo desconocen.

El Nazareno de Lecumberry (Cúa, Venezuela)

Por: Manuel V, Monasterios G.

Tres Nazarenos sellan la Semana Mayor venezolana: EL nazareno de San Pablo, El Nazareno de Achaguas y el Nazareno de Lecumberry.

     De España nos llegó el idioma, el conquistador tuvo que colocar miles de nombre a lo desconocido, de España nos llegó la Fe católica y con ella las creencias más profundas del pueblo venezolano, nos llegaron de Andalucía las primeras imágenes de los pasos que representan la tradición en las llamadas procesiones de “Semana Santa” o de los “Días Santos” como decían ayer.

     Tres imágenes andaluzas de Jesús el Nazareno sufrido y paciente como el pueblo, sellan el devocionario popular venezolano desde la colonia hasta hoy: El Nazareno de San Pablo, hoy de Santa Teresa (Caracas), El Nazareno de Achaguas (Estado Apure) y el Nazareno de Lecumberry en Cúa (Estado Miranda).

      El Nazareno de San Pablo, hermosa talla andaluza que según la leyenda una vez terminado le habló a su tallador preguntándole:”Donde me has visto que tan perfecto me has hecho”. Fue traída en el siglo XVII pata la Capilla de San Pablo el Ermitaño, la cual estaba ubicada donde hoy está el Teatro Municipal. Este pequeño templo fue derribado por órdenes del General Antonio Guzmán Blanco, presidente de turno, para construir el teatro; cuenta la leyenda que la esposa del General, doña Ana Teresa Ibarra se le presentó el Nazareno en un sueño y le preguntó: “Dónde está mi iglesia” y tal fue la impresión que causó en la dama el sueño que influyó para que el General Guzmán, tratando de calmar la conciencia de Doña Ana Teresa ordenó la construcción de un enorme basílica en honor a las santas Ana y Teresa, donde se trasladó la imagen venerada del Nazareno.

    También se cuenta que una gran epidemia de viruela que asoló a la recíen fundada Santiago de León de Caracas en 1597, el Nazareno en procesión movió las ramas de un limonero que colgaba de una tapia y los devotos recogieron los frutos que cayeron y tomándolo como medicina alejaron la peste. Esta leyenda la recoge el Poeta Andrés Eloy Blanco en un hermoso poema El Limonero del Señor. La devoción caraqueña de viste de morado todos los jueves santos para rendir homenaje de fe a la más antigua creencia heredada de la tradición andaluza.

      El Nazareno de Achaguas, estado Apure, imagen que la devoción de los llaneros ha convertido en uno de los centros de peregrinaje más importantes del interior de Venezuela, es una talla de origen andaluz, según cuenta la leyenda está íntimamente unida a la Batalla de Carabobo, pues el general José Antonio Páez, comandante de los ejércitos de Apure, antes de partir al desempeño militar de dicha batalla realizó una “promesa solemne”, si se lograba la victoria en el campo de batalla contra los ejércitos del rey de España comandado por el Mariscal La Torre, la promesa era dotar al templo de Achaguas de una imagen del Nazareno. Paradojas de la vida en 1833, el General Páez encarga al tallista español Merced Rada la imagen y esta es bendecida en el templo de Achaguas, con la presencia del Presidente de la Republica de turno General José Antonio Páez en el año de 1835. Desde ese año la devoción y los milagros, las promesas y los peregrinos agradecidos lenan cada miércoles santo el templo del pueblo llanero de Achaguas.

    El Nazareno de la hacienda de Lecumberry, ubicado en Cúa, jurisdicción del Estado Miranda. En 1720 de acuerdo con el padrón elaborado por Don Pedro José de Olavarriaga, para Compañía Guipuzcoana conocido como :” Instrucción General y Particular del estado Presente de la provincia de Venezuela en los años 1720 y 1721”, dos canarios se destacaban como grandes propietarios de haciendas cacaoteras y de  esclavos en la jurisdicción del Partido del  Tuy arriba (hoy Cúa), Don Bernardo Rodríguez del Toro, quien alcanzó en marquesado en el año, quien posee en estos valles 524 fanegadas de tierra y 21.700 plantas cacaoteras y el orotavense ( canarias) caSebastián López de Castro quien poseía 12.000 árboles de cacao, las cuales fueron heredadas por su único hijo el capitán Sebastián López de Castro.

Nazareno de la Hacienda Lecumberry Cúa.

        Don Bernado establece capellanía en su hacienda Marín con la cooperación del resto de cosecheros y hacendados, aportan materiales y mano de obra esclava para construcción del pequeño templo de Santa Rosa de Marín, Don Bernardo dona la imagen de la patrona Santa Rosa de Lima, cada hacendado se compromete con la adquisición del resto de las imágenes de santos requeridos para el cabal y decente culto de acuerdo a las normas de la Santa Iglesia Católica, le correspondió a al capital Don Sebastián López de Castro la adquisición de la imagen del Nazareno, la cual trajeron de Andalucía, en aquella época en cada hacienda se tenía la licencia para la existencia de un oratorio privado al servicio y uso de los amos y su servidumbre, para cual cancelaban a la iglesia un aporte económico para la respectiva licencia.

       Desde comienzos del siglo XVIII el Nazareno se encuentra en el oratorio de la hacienda Lecumberry y cada miércoles santo acompañado por su respectiva cofradía, recorre en procesión las calles, en principio del primer pueblo Santa Rosa de Marín y a partir de 1724? por las calles del nuevo poblado, ubicado en un desprendimiento de la misma hacienda conocida hoy como Lecumberry, área de terreno que pasó a manos de la iglesia en cancelación de un censo ( especie de hipoteca), entre la señora viuda del capitán López de Castro y el convento de la Inmaculada Concepción de Caracas, por un monto de 2000 pesos destinados a cubrir los gastos de la dote de su hija quien profesaría como monja. La división de la hacienda entre el nuevo poblado de Cúa y los nuevos propietarios entre ellos el señor Don Ignacio Lecumberry ( pariente del Libertador Simón Bolívar), a quien por cierto entabló querella por la propiedad de las minas de Aroa. Hoy la vieja hacienda transformada en Urbanización mantiene el nombre del hijo de un vasco que casó con mantuana.

       La propiedad de la hacienda Lecumberry pasó del general Laureano Carballo a finales del Siglo XIX, comienzos del siglo XX a  manos de Don Elias Acosta, sus hijos y sus nietos y tataranietos, cuatro generaciones mantienen viva la tradición religiosa más antigua de los Valles del Tuy. Es quizás la única imagen de muchos templos en Venezuela que se mantiene todo el año en el oratorio de la vieja casona de hacienda y el día solemne del Miércoles Santo recorre las calles del pueblo, igual que hace 300 años atrás, visita el templo parroquial y en la noche regresa a su morada, siempre acompañada de miles de feligreses, en su mayoría promeseros vestidos de morado, llenos de fe Fe a quienes el Nazareno les hizo algún favor y ese día pagan, con sacrificios, rezos, velas, cargando el santo, acompañándolo en su recorrido anual. Así es la fe de nuestro pueblo, así se mantiene viva la tradición de mayor raigambre en el corazón de los cueños. Ojalá que nunca se acabe, que siempre los hijos de los hijos la conserven y la mejoren, con su organización. Cúa no es Cúa sin esa hermosa y venerada imagen, más de trescientos años lo confirman, es necesario revalorizar esta tradición, impulsarla con espiritualidad, comprendiendo que a través de ella llegamos directamente a nuestras más puras raíces de cueñidad.

       

       Procesión del Nazareno en calle Ezequiel Zamora, Cúa. Año 1937

       Honor a quienes han mantenido esta tradición religiosa, igualmente a las demás sociedades de santos que existen en Cúa y en los Valles del Tuy, poco a poco daremos a conocer sus  hermosas y valiosas historias, para que las conozca  una sociedad huérfana de auténticos valores. Las procesiones no son una fiesta pagana para exaltar el mal, es la más auténtica de las manifestaciones de nuestra religiosidad tradicional, de nuestro mestizaje cultural y étnico.