Historia regional y local del Valle del Tuy

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RESUMEN GEOGRÁFICO HISTÓRICO DE LA CIUDAD DE LOS OCUMARES DEL TUCUY (OCUMARE DEL TUY)

Por: Juan José Flores †

SITUACIÓN GEOGRÁFICA

     Ocumare del Tuy se encuentra al sur del Estado Miranda y forma parte de la depresión casi cerrada de los Valles del Tuy, entre la Cordillera de la Costa y la Serranía del Interior y está situada en una meseta alta a orillas del Río Tuy, a 213 metros sobre el nivel del mar, a los 10 grados, 7 minutos latitud Norte y a 0 grados, y 15 segundos al Oriente de Caracas. Su temperatura es cálida y sana con una media de 26 grados y medio.

LIMITES

Por el Norte, con los Distritos Simón Bolívar y Cristóbal Rojas. Por el Sur, con los Estados Guárico y Aragua.

Por el Este, con el Municipio la Democracia

Por el Oeste, con el Distrito Urdaneta.

ÁREAS

El Municipio tiene una superficie de 231.33 kilómetros cuadrados. La Ciudad tiene una área urbana de 42 kilómetros cuadrados.

EXPLOSIÓN DEMOGRÁFICA.

Para el año de 1986, la Ciudad tenía una población que está entre los 90 a 100 mil habitantes.

VÍAS DE COMUNICACIONES.

Carretera Nacional que une a Ocumare del Tuy con Charallave.

Carretera Nacional que une a Ocumare del Tuy con Cúa.

Carretera Inter Urbana que une a Ocumare del Tuy con San Francisco de Yare – Santa Teresa del Tuy.

Carretera Colonia Mendoza – Cúa y San Casimiro.

Autopista Caracas – Valencia, cuya conexión se efectúa mediante el Distribuidor Los Totumos.

AEROPUERTOS.

Existe un Aeropuerto tipo D; ubicado al Lado Norte del Río Tuy. longitud de la pista de aterrizaje 1.500 metros, área del 66 has., cuenta con Terminal de Pasajeros. Torre de Control y Despacho de Vuelo.

ANÁLlSIS DE SU SUELO

Arcilloso: Materia orgánica 2.21. nitratos 8, fosfatos 1,23, calcio 150.0, ph 7,76. alcalinidad elevada.

Franco arcilloso: Materia orgánica 0,70, nitratos 5, fosfatos 1.03, potasio 12.5. calcio 115,0, ph 7,60 alcalinidad mediana.

Arcilloso: Arena 22,45. Limo 38,25, Arcilla 38,46.

     Al Suroeste de Ocumare del Tuy, o sea en la llamada Colonia Mendoza, hay presencia de un suelo arcilloso de aproximadamente 25 ctms. de profundidad; la cual es una arcilla friable y negra superpuesta a un estrato franco-arenoso de color pardo aliváceo amarillento de escaso grosor; unos 10 ctms. a lo máximo. Por debajo de este último aparece una arcilla plástica de color negruzco y pesada. Como puede verse, estos suelos son de poco drenaje y por lo tanto conservan su humedad, lo que unido a la constante renovación de los vientos aliseos que nos vienen del Este, permiten la gran fertilidad de estas tierras, lo que hizo exclamar al Obispo Martí, con motivo de su visita Pastoral en le año 1783. “En esta maravillosa tierra se da todo lo que se siembre”.

HIDROGRAFÍA.

     Ocumare del Tuy pertenece a la cuenca del Río Tuy, cuya longitud es de 244 kilómetros cuadrados y una amplitud de 7.400 kilómetros cuadrados. El Río Tuy. cruza el Municipio de Oeste a Este, por su margen Sur, recoge las aguas de los ríos Ocumarito, Araguita, Quebrada Angina, Quebrada Yarito, Río Marare, Río Súcuta, Quebrada San Miguel, Quebrada el Ancón, el Río Lagartijo está en su jurisdicción pero desemboca fuera de su Territorio.

     Por su margen Norte: Al Río Tuy, desembocan la Quebrada Premaria, Quebrada Charallave y la Quebrada Colón. Sobre el Río Ocumarito, se construyó una presa de concreto. Arco de Bóveda de 163 metros de longitud, con una capacidad de nivel de aguas normales de 6,90 Mm3. El embalse forma parte del sistema de aducción CamataguaOcumarito-Lagartijo y además permite la regulación de los caudales naturales.

RASGOS HUMANOS.

     En lo humano, la base del poblamiento de Ocumare fue el indígena, más tarde intervinieron el Europeo y el Africano. Los habitantes Pre-hispánicos del territorio que hoy conforma a Ocumare pertenecían al área cultural Costa Caribe y fueron denominados QUIRIQUIRES, lo cual traducido significa “Hombre de Hombres”. La primera noticia de la existencia de tan aguerridos indígenas, se tuvo en la oportunidad, cuando en el año 1563 se intenta conquistar el Valle del Tuy; de esta acción se encarga el Lic. Bernáldez, junto con el Mariscal Gutiérrez de la Peña y para tal efecto llegar a las Sabanas de Guaracarima, situada en el hoy Territorio Aragueño cerca del Tío Tiquire, con unos cien hombres bien apertrechados, encontrando a los indios Arbacos y Meregotes en pie de guerra, éstos, conociendo las intenciones conquistadoras por parte de los extraños, llamaron en su ayuda a los QUIRIQUIRES, sus vecinos y aliados, los cuales subieron en plan de guerra aguas arriba del Río Tuy, hasta llegar a las inmediaciones del Río Tiquire.

     Los españoles al contemplar el abra del Río Tuy, que en todo su esplendor corría caudaloso y viendo sus contornos rodeados de una inmensa cantidad de indios listos para combatir, sintieron un pánico cerval, el cual se acrecentó ante lo intrincado y profundo de la selva; la llegada a este sitio sólo sirvió para reconocer la posición de los naturales en la defensa de su País, aumentando así el terrible miedo que les acompañaba, de suerte que sin atreverse a continuar, determinaron muy razonablemente retirarse a su bastión de las Sabanas de Guaracarima. Ante esta imposibilidad en la conquista del codiciado Territorio, lo llamaron el Valle del Miedo. Este Valle, no debe confundirse con el Valle de Cáncer, ya que el primero está situado al sureste mientras que el segundo está hacia el norte.

Casa del Vizconde de San Bernardo.

Esta Casona junto con su tierra perteneció a Don Bernardo Rodríguez del Toro, fundador de esa casa marquecina, fue esta la primera tierra que adquirió en Venezuela y la cual presentó al rey de España para recibir el título de Vizconde, años después recibió el título de Marquez, con el cual se le conoce a través de la historia.

Bajada de la Máquina.

Se llamó así, lo que es hoy la parte Sur de la Avenida Miranda. El pueblo la llamó Bajada de la Máquina debido a que un señor de apellido Betancourt, tenía instalada en ella un comercio donde se pilaba y molía maíz, por lo cual tenía instalada una gran máquina para el proceso de pilada y molienda del citado grano.

LA SANTA PROTECTORA DE CHARALLAVE

Por: Fermín Luque Olivo.

SANTA ROSA DE LIMA.

   Eran los tiempos de la Guerra Federal. Por el antiguo camino de Coruma y Perro Seco, entre Santa Teresa del Tuy y Charallave, avanza en tropel un grupo guerrillero encabezado por un general de montoneras. En esos días turbulentos, las guerrillas infestaban los caminos del territorio nacional. Por todas partes cundía el torbellino de las rebeliones. Los grupos de bandoleros que asaltan impunemente los pueblos.

     Las improvisadas soldadescas cabalgaban como fugitivos.

  En Barlovento y Valles del Tuy se sublevaban las antiguas esclavitudes. Nuevamente se cierne sobre la patria un ambiente de guerra civil. En Río Chico una insurrección de negros incendió el poblado. Tacarigua, Curiepe, Guatire y Caucagua se transforman en escenarios de asaltos y contiendas.

    Los federales alborotan en Santa Lucía con una serie de revueltas y escándalos. Los esclavos se alzan en Ocumare del Tuy y Cúa, mientras que en Tácata denuncian la presencia de una banda de malhechores que aterroriza a sus humildes moradores.

     Las noticias de los desmanes vuelan de posta en posta.

  Pero la peor parte de esas contiendas las ha sufrido Charallave con los constantes saqueos y reclutas de sus hombres que han dejado a la villa abandonada y desprotegida.

    Sin embargo, su gente lucha y se defiende. Así ha sido siempre desde que se fundó el poblado en 1681; sus habitantes se han caracterizado por el amor al trabajo y permanente devoción a su patrona Santa Rosa de Lima, cuya imagen, una pequeña talla labrada en madera que tan sólo tenía una cuarta de tamaño (veinticinco centímetros), se veneraba en el Altar Mayor de aquella iglesia que levantó el Padre José Antonio Rolo, en la Plaza Vieja, construida de bahareque doble, techo de teja sobre obra limpia con siete tirantes de madera labrada, piso de ladrillos y abiertos corredores en los costados.

     Ese era el templo, donde la gente de este pueblo laborioso, humilde, caritativo y sencillo, rendía culto a su hermosa patrona Santa Rosa de Lima.

     Por el antiguo camino de Coruma y Perro Seco, avanza la diablada del pelotón de rostros siniestros que apenas se divisan en el claroscuro crepuscular tuyero. Lanzas en ristre y machetes al cinto.

    Las carabinas en las monturas y en las ancas de las bestias la estela de los ayes de sus víctimas.

   Jinetes sucios y harapientos con sus manchas de sangre en los aceros. Atrás van dejando las huellas de sus atrocidades, rastros de dolor y muerte, mientras remontan las estribaciones de Caiza y Los Anaucos. Galopan con ansias de caudillos.

    Y al anochecer deciden pernoctar en Gamelotal alrededor de una fogata. Esa noche durante la cena planifican, una vez más, saquear la población de Charallave al despuntar el día.

   Terminada la cena guindaron los “chinchorros” para descansar pensando en el botín de la mañana.

   Pero cuando la mayoría del pelotón dormía, una mano sacudió fuertemente las cabuyeras de la hamaca donde dormía el jefe de los guerrilleros, quien al tratar de levantarse sintió que no tenía fuerzas para hacerlo y vio ante sí erguida una hermosa joven con la cabeza orlada de rosas y el cuerpo cubierto con un manto estampado de flores que le dijo con voz firma y decidida: “No se te ocurra entrar a mi pueblo, con tus planes siniestros. Mejor sigue tu camino o te arrepentirás…” y luego la hermosa mujer desapareció entre el brillo de la noche.

   El jefe guerrillero se había quedado mudo, estupefacto, ante aquella fantástica aparición en la que reconoció a Santa Rosa de Lima, patrona de Charallave, y antes del amanecer, después que se repuso del susto, llamó a sus hombres y emprendió el rumbo sin destino cierto por los caminos de los Valles de Aragua.