MARGARITA “MARGOT” MONTILLA

Por: Juan Ramón Ávila

     Hoy quiero compartir con ustedes unas bellas pinceladas, que darán forma a una hermosa crónica sobre un especial acontecimiento acaecido en la Parroquia de San Sebastián de Maiquetía, Estado Vargas, desarrollado con motivo de los 339 años de su fundación.

   Allí fueron declarados patrimonio cultural viviente numerosas personalidades, entre ellas, nuestro familiar, que da pie al titulo de este trabajo.

MARGARITA “MARGOT” MONTILLA.

     Margarita “Margot” Montilla, vio la luz primera en Las Adjuntas, jurisdicción de Santa Lucía, Municipio Paz Castillo el 26 de febrero del año 1909, Fueron sus padres Avelina de Montilla (de Cúa) y Julio Montilla (de Santa Lucía), ambos fallecidos. Sus hermanos Jesús, Justina, Julio, María Tomasa y Víctor.

    Por cosas de la vida, fija residencia en Maiquetía en el sector Ciudad Cartón (año 1945) de quien es fundadora. Hoy día recibe el nombre de Sorocaima.

   Dentro de sus innumerables anécdotas cuenta de sus experiencias como experta en gastronomía criolla y la venta de sus especialidades culinarias como la hallaca, el arroz con coco, el majarete y las empanadas.

     Actualmente, con sus lúcidos más de 100 años, nos dice “que conoció al General Juan Vicente Gómez, cuando éste iba a pasar por la calle principal de Catia, hoy Avenida Sucre en Caracas, era de tierra y los obreros pasaban con una carreta para ir regando con agua el  terreno y no se levantara tanto polvo”.

    Por otro lado, comento el ser descendiente, por vía paterna, del general Mariano Montilla, recordado por sus operaciones militares, que propiciaron el heroico Combate Naval de la Barra de Maracaibo en 1823.  

    También recuerda, que hace años (corría el 2006), estuvo muy grave de salud. Se encontraba sentada y de pronto al irse a levantar no pudo y le atacó un fuerte dolor en la cintura. Estuvo inconsciente y hospitalizada. Dice, que tuvo una visión, se encontraba dentro de un ataúd, de pronto una hermosa mujer, la Virgen de Santa Lucía y Jesús el Nazareno no dejaron que cerraran la tapa, haciéndole una señal de que se quedara, luego vio cuando ellos se iban junto a su madre Avelina que ya estaba fallecida. Se fue restableciendo y nos acompaña llena de vida y amor hacía quienes le rodean.

   Bien amigos, hoy celebramos junto a todos sus hermanos, sobrinos, vecinos e innumerables amigos la hermosa placa que le entregaron en la Sesión Solemne en homenaje a esta extraordinaria mujer, a quien le llamamos sencillamente Margot Montilla, desde Santa Lucía traspasando las fronteras hasta la hermana población de Maiquetía Estado Vargas.

Que Dios les brinde muchas pinceladas de paz, armonía y felicidad.

NORA INOCENCIA CEREZO

Por: Jesús A. Silva I.

     La maestra Nora, como se le conoce cariñosamente, nació el 28 de diciembre de 1930 en Santa Teresa del Tuy, es una profesional de la docencia jubilada al cumplir 37 años de servicios en distintas instituciones escolares del municipio Independencia e incluso en el municipio Tomás Lander.

    Nora se inicio en la docencia muy joven, ella fija sus inicios en el tiempo en el cual Venezuela era gobernada por  Don Rómulo Gallegos, para la época se hizo una selección para dar los cargos de las escuelas estadales en los campos tuyeros entre un grupo de jóvenes que tuvieran el 6º grado aprobado; no hay que olvidar que en esa época  en esta subregión no había la facilidad del presente para hacer estudios de secundaria.

    La maestra Nora va a trabajar a una escuela rural que si la memoria no le engaña era la numero 77 dependiente de la Gobernación del estado Miranda y situada en Morocopo un sitio o caserío situado en el presente en el Parque Nacional Guatopo en jurisdicción del municipio Independencia, en aquella época se hablaba de sitios y caseríos de Santa Teresa del Tuy en el Distrito Paz Castillo.

Nora Inocencia Cerezo.

Cuenta la maestra Nora:

“yo era muy joven y me daba miedo, éramos dos candidatas para el cargo, mi prima Alcira y yo, pero al final me seleccionaron a mí. La escuela funcionaba muy cerca de la quebrada, cerca de la casa de la señora María Gallegos Jaramillo de Rasquin”.

    Tiempo después de prestar servicio en Morocopo, la Maestra Nora es trasladada con otros docentes a prestar servicio en una escuela de la Colonia Mendoza en las afueras de Ocumare del Tuy, ella recuerda que siempre su abuela la acompañaba y la presentaba con las familias donde le tocaba quedarse durante la semana de clases.

La Maestra Nora  especifica respecto al sistema de estudio:

en Morocopo era una sola maestra y yo atendía alumnos de primero y segundo grado en mañana y tarde, los sábados no había clases y los alumnos venían de los demás caseríos cercanos. En la colonia Mendoza había un director y varios maestros para los distintos grados, esa escuela se llamaba Valles del Tuy”.

A una pregunta sobre los cambios a otras escuelas la maestra Nora responde:

De la Colonia Mendoza me mandaron a trapichito cerca de Santa Lucia y de allí a La Puya cerca de La Tortuga aquí en Santa Teresa. Y de allí vino el cambio a las escuelas nacionales.  Fíjate una cosa en el Zamora no pase de primero, segundo, tercero y hasta cuarto grado”.

     La  maestra Nora tuvo siempre un carácter muy tranquilo, agradable en su trato y siempre perseverante, esto seguramente fue lo que motivo a sus superiores a siempre darle consecutivamente grados de la primera etapa de educación primaria y en especial poner en sus manos el alumnado que se iniciaba en las primeras letras y la lectura.

    Refiriéndonos a las celebraciones y conmemoraciones de efemérides y fechas patrias, la maestra Nora manifiesta que esas actividades no se realizaban en las escuelas de los campos. Lo que si recuerda eran las Peregrinaciones en las cuales los habitantes de Morocopo al igual que de otros caseríos venían a la Iglesia de Santa Teresa.

     Otro recuerdo de sus primeros tiempos como maestra rural esta referido a la fecha de cobro cuando le tocaba ir a Los Teques, mas que todo recuerda que hacia mucho frío

     Nuestra Maestra Nora en el presente vive en el centro de Santa Teresa del Tuy, en su casa situada en la calle Negro Primero encontramos sus reconocimientos y condecoraciones recibidos en sus 37 años al servicio de la educación, en especial la mayoría de estas distinciones las recibió a comienzo de la década de los años de 1980, muchas de ellas otorgadas por la dirección y personal docente de la Escuela Básica “Ezequiel Zamora” Así mismo su esfuerzo como educadora le mereció el reconocimiento de la Alcaldía del Municipio Independencia como muestra evidente del aprecio de las autoridades y sus colegas por su meritoria labor al servicio de la docencia tereseña.

CONOCIENDO AL MUNICIPIO PAZ CASTILLO

Por: Juan Ramón Ávila.

I. Reseña Histórica del Municipio.              

1.1. Creación del Municipio:

     En épocas pretéritas el municipio no se llamaba como hoy, sino por la ley de 1856 “Cantón” y más tarde, por la Constitución de 1864 Distrito Santa Lucía, hasta el 14 de febrero de 1891, cuando la Asamblea Legislativa del Estado Miranda decretó llamarle Distrito Paz Castillo, compuesto por dos municipios: Santa Lucía y Santa Teresa. El 5 de diciembre de 1967 se decretó la creación del Distrito Independencia, con lo que quedaron hasta el presente los municipios Paz Castillo e Independencia, tras cambiar la denominación de distrito por la de municipio, de acuerdo con la nueva Ley Orgánica del Régimen Municipal.

1.2. Origen del Municipio:

   Con su nombre quiere homenajear al Teniente Coronel Blas Paz Castillo, quién nació en 1780 y entregó su vida en el año 1814, cuando comandaba la infantería en la Batalla de úrica. Tuvo familiares y posesiones en esta tierra luciteña.

II. Historia.

2.1. Indígena o Aborigen:

    Los primeros pobladores indígenas fueron los Mariches y Quiriquires, eran descendientes de los Caribes (ubicados en la Costa Norte de Venezuela). Los Mariches se concentraron al norte y los Quiriquires al sur, se fueron extendiendo por todos los Valles del Tuy. Vivían en tribus y se alimentaban de la caza, la pesca y la agricultura.

2.2. Conquista y Colonización:

    Se conoció la existencia del Valle de Pariagüan de Santa Lucía al cual asistían los curas doctrineros para administrar sacramentos y evangelizar a los lugareños…Existían las Encomiendas y los Encomenderos eran los Blancos Criollos, entre ellos: Diego de Ledesma, Juan Rodríguez Santos, Alonso García Pinedo.

Fundación:

     De acuerdo a documentos recopilados por el historiador – investigador Lic. Alvaro García Castro en el Archivo Arquidiocesano de Caracas para el año 1994 “Se realizó en fecha 23 de enero de 1621, mediante acto solemne presidido por el Tnte. General Pedro José Gutiérrez de Lugo y el Pbro. Gabriel de Mendoza, su nombre se debe a que ya el valle recibía el nombre de Valle de Pariagüan de Santa Lucía. Se colocó bajo la protección de la Señora Santa Lucía, hoy Santa Lucía Virgen y Mártir”… Es un pueblo de los llamados “portátiles”, por haber   sido   cambiado   de sitio, primero en la Meseta de Macuto y posteriormente se traslada a  la ubicación actual por el Pbro. Marcos Reyes Cueto, entre las quebradas El Tigre y Agua Bendita, colocando la primera piedra de su iglesia el 23 de marzo de 1731 y su erección definitiva en 1751… Su hermoso Retablo lo empezó Manuel Francisco Rubí en el año 1773, se terminó en 1782, siendo mandado a dorar en 1795.

     Visita Pastoral de Monseñor Mariano Martí, 1784, constató los progresos realizados, administró muchos sacramentos y levantaba inventario de todo lo que encontraba.

Retablo del Altar Mayor, data del año 1782.

2.3. Independencia:

    Se conocieron los hechos que proporcionan la lucha independentista, ya que el prócer patrio Dr. Francisco Silvestre Espejo era nativo de Santa Lucía y protagonista en la Sociedad Patriótica de Caracas en los años 1810 – 1811. Aparece como firmante del Acta de Independencia de Venezuela el 5 de julio de 1811. Fue Presidente en turno de la República, formando un triunvirato con Cristóbal Mendoza y Baltasar Padrón en la 2da República (1812).

Batalla de Macuto:

    Se escenifica esta famosa batalla en el sector Macuto el 14 de junio de 1821, allí el Comandante Patriota José Francisco Bermúdez sale victorioso ante el Comandante Realista Lucas González, quien perece en Las Adjuntas, el Oficial Pereira es perseguido vía Soapire, alcanzado en El Calvario (Caracas) donde fallece en manos patriotas.     

    Esta se constituye en una victoria estratégica, la cual quebranta la moral de las tropas realistas, detienen un gran contingente de armas, caballos, hombres y otros pertrechos, deteniendo las tropas realistas que se dirigían hacia donde diez días después se escenificaría la Batalla Gloriosa del Campo de Carabobo.

General José Francisco Bermúdez.

Dr. Francisco Silvestre Espejo.

2.4. Período Republicano:

      Los principales hechos desde 1830 hasta finales del siglo XIX…

(.) Las correrías de Dionisio Cisneros, guerrillero, pro realista, que sometió a la población a la barbarie y el abuso de las hordas que comandaba, año 1832.

(.) Manifiesto de la “Célebre Escritura de la Paz”, suscrita por los principales propietarios de la Villa de Santa Lucía, donde someten los pleitos a un tribunal de árbitros, año 1835. (Ver libro “El Granero de Caracas”, autor Prof. Diógenes Molina).

(.) Célebre “Batalla de Cerro Alto”. El 26 de Julio de 1878, se produjo esta batalla en el sitio de Las Cruces, vía Santa Lucía-Turgua. Fue un encuentro entre caudillos venezolanos, el General José Ignacio Pulido (defensor del ideal político de Guzmán Blanco) y el General Ramón Ayala (defensor del gobierno de Linares Alcantara), con el General José María Capote al mando de sus tropas, salieron triunfantes las tropas del General Ramón Ayala.

Sitio de Las Cruces (Cerro Alto)

(.) Construcción del 1er Acueducto en el sector Macuto. Antigua Hacienda La Concepción, bella obra de ingeniería hidráulica, autor Ing. José A. Sánchez, siendo presidente Guzmán Blanco, data del año 1880.

Primer Acueducto de Santa Lucía en La Concepción, Macuto.

(.) Llega el Ferrocarril Central de Venezuela a Santa Lucía. Se promueve un gran movimiento comercial “Los Valles del Tuy se convierten en el Granero de Caracas”, fuente segura de alimentos para la capital de la República, año 1896.

Principales hechos históricos del siglo XX…

(.) Santa Lucía es designada capital del Estado Miranda, por Asamblea Legislativa, año 1900.

Fotografía aérea de Santa Lucía (1954).

(.) Llega al pueblo una Imagen de Santa Lucía Virgen y Mártir, donada por el presidente Cipriano Castro en pago de una promesa, la trae su esposa Zoila de Castro, año 1907.

Santa Lucía V. y M. “La que sale en procesión”.

(.) Funciona la Cárcel Pública en la Casa de los Sánchez, época Gomecista, hoy sede del Bco. Occidental de Descuento, año 1916.

Casa de los Sánchez (antigua Cárcel Real).

(.) Puesta en funcionamiento del Central Azucarero Santa Epifanía, año 1930.

Central Santa Epifanía en plena producción
Frente la antigua carretera de tierra
vía Santa Lucía – Santa Teresa
Fundado en el año 1930
Dejó de funcionar en 1980.

(.) Inauguración de la Casa de Gobierno Municipal, bajo el gobierno del Gral. Eleazar López Contreras, siendo el Sr. Luís Guillermo Castillo, presidente del Concejo Municipal, año 1939.

Casa de Gobierno Municipal, década de 1960.

(.) Visita del Monseñor Lucas Guillermo Castillo Arzobispo de Caracas, en visita pastoral a la parroquia de Santa Lucía, años 1940 al 1950.

(.) Deja de funcionar el Ferrocarril Caracas – Valles del Tuy, bajo el Gobierno del Gral. Marcos Pérez  Jiménez, año 1954. 

(.) Visita del Cardenal Ignacio Velasco con motivo Inauguración Capilla San Benito, gracias a la donación del Sr. Manuel Rodríguez Sobral, en El Nogal, año 2001.

(.) Se inaugura el Monumento a Santa Lucía Virgen y Mártir, autoría del escultor cubano Miguel ángel de León, bajo la Alcaldía de Elio José Serrano Carpio, ubicada en la entrada sur del pueblo, año 2002.

Monumento a Santa Lucía V. y M.
Autor escultor Miguel Ángel de León, año 2002.

     Apreciados lectores, a raíz de una entrevista que me hizo un grupo de alumnos de la Universidad Bolivariana en Los Chaguaramos, Caracas, especialidad en Comunicación Social, solicitaban información sobre los medios de comunicación impresos con que ha contado nuestro pueblo luciteño, me ha parecido muy interesante compartir esta investigación con mis consecuentes amigos…

1. En 1929, circuló “LA TIRA”, dirigida por el maestro Juan José Phermín. Dicho docente tenía una imprenta y enseñó este oficio a algunos jóvenes luciteños de la época, como Simón Espejo y Armando Castillo Sena, contenía noticias del pueblo, sociales y deportivas.

2. En 1930, la publicación anterior toma el nombre de “REYES CUETO”.

3. En 1930, se editó el periódico “EL TUY”, órgano pequeño, bien organizado, traía noticias de Aragüita y Santa Teresa del Tuy.

4. En 1932, circula “El Asno”, bajo la dirección de Basilio Luna Ortiz (BLO), como firmaba sus trabajos, periódico que creó muchas polémicas al criticar a sus adversarios, salía de la imprenta de Anibal Bustamante.

5. En 1933, se imprime “EL LUCITEÑO”, su director Anibal Bustamante y administrador Barbieri, con valor de un centavo, a 4 páginas, tamaño de 1/8, circulaba los domingos.

El Luciteño, Fundado en 1933.

6. En 1933, surge “JOE” publicación del Coronel Tovar García, quien había comprado la imprenta al maestro Phermín.

7. En 1936, aparece el primer libro “MEMORIAS DE MI PUEBLO”, del maestro Don Arturo Barrios, hombre polifacético, escritor, músico, juez. Describe hechos y costumbres ancestrales.

Memorias de Mi Pueblo.

8.- En 1938, se publica “LUZ Y SOMBRA”, periódico dirigido por el primer Cronista de este pueblo Don Eduardo Rodríguez, Jefe de Redacción José Ma. Valera.

9. En 1945, circula “GLEBA”, dirigido por Félix Díaz Martínez (q.e.p.d.) y “LOBO GRIS”, presidido   por     el     Padre   Pantoja, periódico cultural, de fondo literario, vocero de las actividades sociales y parroquiales, particularmente del grupo Scouts, Coordinado por este sacerdote.

10. En 1956, aparece “VANGUARDIA DEPORTIVA”, órgano social y deportivo, dirigido por Santiago Navas Morales, colaboradores Luis José Linares y Tomadita Gil, Asesor Félix Díaz Martínez, conocido periodista del diario El Universal. Otros colaboradores Antonio Varguillas, Ramón Zerpa, Eduardo Rodríguez y Manuel Mota, todos descansan en la paz del Señor.

11. En 1970, aparece “CRITICA”, excelente periódico dirigido por Alfredo Gil Acosta, asesorado por César Gil, información política y deportiva.

12. En 1971, se edita el libro “SANTA LUCÍA SU GENTE Y SUS ANECDOTAS”, autoría de Santiago Navas Morales, con presentación del recordado periodista Metodio A. Ibarra.

13. En 1971, también se publica el libro “SANTA LUCÍA 250 Años”, del autor Don Eduardo Rodríguez, con prólogo de Ramón Zerpa, impreso en Tipografía El Rincón.

Santa Lucía, 250 años.

14. En 1972, circula avances para el periódico “EL CANDIL”, información deportiva y cultural, fue de corta duración.

15. En 1975, aparece “EL TELÓN”, órgano de la Casa de la Cultura, quincenario informativo, su director Santiago Navas Morales, Jefe de Redacción Tomasita Gil, Administrador el Prof. Ramón A. Naranjo, de grata recordación.

El Telón, Santa Lucía 250 Años.

16. En 1983, se edita el libro SANTA LUCÍA DE PARIAGUAN, coautores el  Padre Mariano Marianchich, Eduardo Rodríguez, Santiago Navas, José Manuel Rodríguez, con prólogo del Prof. Luis Augusto González Díaz, libro con investigaciones históricas muy bien documentadas por el acucioso Padre Mariano.

17. En 1987, ve la luz primera “HISTORIA DE LA MÚSICA CONTEMPORÁNEA EN SANTA LUCÍA” (La Atenas de Miranda). El que esto escribe, les pasea por la historia musical de un pueblo, con sus valores, fundadores e intérpretes, glorias de nuestro terruñio, con prólogo del Prof. Luis Augusto González Díaz.

18. En 1989, surge “COMO PITO DE ONCE Y MEDIA” de José Cisneros, “el Poeta del Pueblo”. Narración sobre Santa Lucía, personajes y tradiciones, con prólogo de Tirsen David Echezuría (q.e.p.d).

19. En 1995, se imprime el libro “MANUEL FRANCISCO RUBÍ, artífice del Retablo Barroco de Santa Lucía”, autor Licdo. álvaro García Castro, en el marco de las Bodas de Diamante del Padre Mariano Marianchich. Detallada historia del Retablo del Altar Mayor de la Iglesia Santuario de Santa Lucía V. y M.

20. En 1995, también se publica “CRONOLOGÍA DE SANTA LUCÍA”, del historiador investigador Licdo. Álvaro García Castro, obsequio de la Junta Patronal Religiosa.

21. En 1996, surge “EL PROFETA”, quincenario parroquial, con información social y religiosa, Coordinado por José Díaz y equipo de colaboradores. Se produce una segunda etapa en el año 1999.

22. En 1998, aparece el libro “EXPRESIÓN DE UN PUEBLO”. Biografía de Francisco Antonio Hernández, autoría de la Licda. Periodista Rosa Elena Vivas.

23. En el año 2001, se funda el periódico “ESTANDARTE”, dirigido por Antonio Brelio (q.e.p.d.), culturista y dramaturgo, entre otros colaboradores se recuerda a Martín Girón Mondragón.

24. En el 2001 es impreso y ve la luz por primera vez “PINCELADAS LUCITEÑAS” del autor Prof. Juan Ramón Ávila. Crónicas de Santa Lucía, publicadas por el I.A.C.E.M. Licda. Carmen de Carmona en el marco de los 250 años del Nacimiento del Generalísimo Francisco de Miranda.

25. En el 2001, se publica “FUNDACIÓN OJOS DE SANTA LUCÍA”. Narra la historia de dicha institución. Recopilación a cargo de Mafranel González con motivo de una década de trabajo en pro de la humanidad.

26. En el 2002 es bautizado el libro “EL GRANERO DE CARACAS” autor el Lic. Diógenes Molina Castro, Fondo Editorial FEDUPEL, con prólogo de Héctor Malavé Mata. Trabajo de investigación acucioso que nos deja una mejor comprensión del desarrollo histórico regional de los Valles del Tuy.

27. En el 2004, se bautiza el libro HOMENAJE A SANTA LUCÍA V. y M. “La Doncella de los Valles del Tuy”,  una recopilación sobre la vida de la Santa Patrona del pueblo luciteño, sus reliquias, imágenes, fiestas, ornamentos sagrados del Padre Reyes Cueto y homenaje a un gran investigador de nuestra historia, el Padre Mariano Marianchich. Autoría del que les narra, Cronista de la Ciudad.

28. En el 2006, ve la luz, otro libro, SANTA LUCÍA TRADICIONES Y COSTUMBRES. Allí se traducen las principales manifestaciones del acervo cultural del pueblo de Santa Lucía, gracias a la acuciosidad del actual Cronista.  

A nivel regional, contámos con los diarios La Voz y últimas Noticias (edición especial para los Valles del Tuy), el semanario “SIGNO” de la diócesis de Los Teques y “ENCUENTRO COMUNITARIO” con sede en Ocumare del Tuy.

JUAN ANTONIO PÉREZ BONALDE

Por: investigaciones TUCUY.

     Pérez Bonalde nació en Caracas en 1846, el 30 de enero. Fue el noveno hijo del matrimonio integrado por Juan Antonio Pérez Bonalde y Gregoria Pereyra. Huyendo de la guerra federal, la familia Pérez Bonalde se traslada a Puerto Rico (1861). Para sostenerse, fundan un Colegio, donde el joven poeta, de quince arios, se desempeña como Profesor. ¿Qué formación tiene Pérez Bonalde para ese entonces? Felipe Tejera dice que se había dedicado especialmente al estudio de la música, el dibujo e idiomas extranjeros.

JUAN ANTONIO PÉREZ BONALDE.

     Poseía también conocimientos prácticos. En la isla de Santomas (a la que se trasladó la familia desde Puerto Rico), Pérez Bonalde se emplea como tenedor de libros. En 1864, pacificado el país, los Pérez Bonalde retornan a Caracas y planifican otro colegio, semejante al de Puerto Pico. La muerte repentina del padre aborta el proyecto. Entre 1864 y 1870 Pérez Bonalde vive en Caracas. Trabaja como puede para ganarse la vida. Interviene en política con el Partido Liberal.

     En 1870 llega a la primera magistratura el General Guzmán Blanco, de quien Pérez Bonalde es enemigo político. El poeta se va de Venezuela en aquel año de 1870. Vuelve por poco tiempo en 1876, y no regresa definitivamente hasta 1889, llamado por el gobierno del Dr. Raimundo Andueza Palacio. En estos dieciocho años largos, su centro de operaciones es Nueva York. Se emplea en la casa Lenman y Kemp-Barclay y Cía., y viaja por casi todo el mundo como representante de esta firma. Tiene oportunidad de aprender idiomas y de perfeccionar los que ya sabe. Se convierte en un extraordinario políglota y en excepcional traductor de poesía.

En su juventud cuando militaba en el Partido de los Azules.

     En 1879 se casa con Amanda Schoonmaker. La unión de esta pareja es desafortunada. En el dolor del exilio, nace una hija, Flor. El poeta concentra en ella sus afectos y alegrías. Le espera, sin embargo, un rudo golpe. La niña fallece en 1883. De esta trágica circunstancia brota esa conmovedora elegía que lleva por título Flor.

     Sus lecturas, su vida errante, su aguda sensibilidad, ciertos aconteceres aciagos, todo lo va conduciendo al escepticismo. A partir de aquel trágico 1883, no vuelve a publicar libros de poesía propia. Sólo sus grandes traducciones, las de Heine y Poe. Busca escaparse de la realidad, ya no por el paisaje poético, sino por la puerta falsa del alcohol y de las drogas. Su salud comienza a resentirse. Quienes lo conocen y lo tratan, como José Martí, advierten en él un aire de melancolía profunda, y de tedio vital. Poco a poco llega a los límites del nihilismo. A la total incredulidad, a una falta de fe en el presente y en el porvenir. Testimonio son estos párrafos de su libro de Memorias, dados por el poeta a la prensa caraqueña:

Muchos años han pasado desde la última vez que dejé un recuerdo de vida en estas páginas.

Y ¿qué he conseguido, qué he alcanzado durante este largo transcurso del tiempo?. .

Lo que alcanzaría el hombre que viviese mil años; lo que ha alcanzado la humanidad desde su misterioso principio hasta el presente: NADA!

     En 1889, bastante quebrantado de salud, regresa definitivamente a Venezuela. El gobierno de Andueza Palacio le ofrece un cargo diplomático. El poeta accede. Se embarca con rumbo a la ciudad de Amberes. Pero se siente tan enfermo que regresa desde Curazao. En vano intenta buscar salud en las aguas termales de San Juan de los Morros y luego en La Guaira. Una hemiplejia agrava su situación. Y el 4 de octubre de 1892 fallece en La Guaira. Once años después (1903) sus restos son trasladados a Caracas en medio de solemnes honras fúnebres. Y desde 1946, centenario de su nacimiento, sus cenizas reposan en el Panteón Nacional. En uno de sus poemas, Pérez Bonalde había dejado esta especie de disposición final:

POR SIEMPRE JAMAS!

Traedme una caja

de negro nogal,

y en ella dejadme

por fin reposar.

 

De un lado mis sueños

de amor colocad,

del otro, mis ansias

de gloria inmortal;

la lira en mis manos

piadosos dejad,

y bajo la almohada

mi hermoso ideal…

 

Ahora la tapa

traed y clavad,

clavadla, clavadla

con fuerza tenaz,

que nadie lo mío

me pueda robar…

 

Después, una fosa

bien honda cavad,

tan hioda, tan honda,

que hasta ella jamás

alcance el ruido

del mundo a llegar.

 

Bajadme a su fondo,

la tierra juntad,

cubridme…y marchaos

dejándome en paz…

 

¡Ni flores, ni losa,

ni cruz funeral;

y luego…olvidadme

por siempre jamás!.

Lastenia Pérez Bonalde de Tesdorpf, Hermana de Juan Antonio Pérez Bonalde.

LA OBRA DE PEREZ BONALDE

     La obra poética original de Pérez Bonalde está representada por dos Poemarios: Estrofas (1877) y Ritmos (1880). Sus traducciones de mayor importancia son El cancionero (1885) del alemán Henrique Heine, y El cuervo (1887) del norteamericano Edgar Allan Poe.

   En sus libros originales, Estrofas y Ritmos, reúne poemas escritos en diversos lugares. En ambas obras, la huella de un poeta intimista, sincero que no imita a los maestros del Romanticismo europeo, sino que extrae los temas de su propia peripecia vital. Su poesía, perdurable por ello, y por el fino e ilustrado espíritu de su creador, se encuentra relacionada de inmediato con algunos de los grandes aconteceres de una existencia errante y dolorosa, y con los fines que según la concepción romántica debía cumplir el poeta;

… pues a más de profeta,

sacerdote y caudillo,

es la misión sublime del poeta

ser héroe denodado, aunque sencillo,

y vencedor del tiempo y de la muerte..!

     Profeta, es decir, vate, vaticinador, iluminado, capaz de ver más lejos y más hondo que el común de los hombres, tal como ya lo pregonaban los latinos. Quien es un vidente, un soñador sagrado, un Profeta es también un Sacerdote, puesto que su misión consiste en conducir a la humanidad, cuyo destino él conoce por revelación, o porque sus facultades intelectuales son de orden superior. De este modo, el sentimiento religioso (de signo positivo o negativo) se empalma con la misión social que el poeta debe cumplir, como Caudillo, esto es, como guía, cabeza de unos ideales que luchan por Libertad y Justicia. Esta circunstancia y el individualismo romántico, conciben al poeta como un Héroe señero, que combate cada día contra las propias miserias y las ajenas, contra los desfallecimientos del ánimo y la duda. Por último, Vencedor del tiempo y de la muerte por cuanto, como ya lo predicaban desde la Alta Edad Media Dante Alighieri y Jorge Manrique, el arte es una de las vías que el hombre dispone para alcanzar la inmortalidad.

     Cuatro poemas, los mejores, responden a suscitaciones vitales. El primero, en orden cronológico, es un canto de desterrado, Vuelta a la patria (1876), cuya doble motivación, la alegría del regreso a la madre patria y el dolor ante la muerte de la madre carnal, hacen de éste el mejor poema entre todos los numerosos cantos de exilio que se escribieron en Hispanoamérica. Es una elegía asordinada, serena, sin estridencias.

     Pobre poeta (s. fecha). El segundo gran poema, dedicado a la memoria del malogrado lírico puertoriqueño José Gautier y Benítez (1848-1880), contiene una conmovedora definición de la naturaleza espiritual del creador, aplicable, como es lógico, al mismo Pérez Bonalde. La sensibilidad del poeta está vista como un cilicio. Las dos primeras estrofas orientan ya acerca del tono y del tema:

¡Oh, no envidiéis al que en la herida frente

lleva cual fiero dardo

la inspiración ardiente,

la codiciada llama

que viva luz derrama

y gloria en torno al aplaudido bardo!

 

Oh no, no lo envidiéis; de la áurea rama

que sus sienes corona, cada hoja

representa un martirio, una congoja,

una herida profunda, un desencanto,

sangre del pecho, o de los ojos llanto.

 

Cada paso que avanza

de la inmortalidad en la ardua senda,

cada triunfo que alcanza

le cuesta una creencia, una esperanza

que más y más la bendecida venda

de la ilusión aparta de sus ojos.

     Poema del Niágara (1880). El tercer gran poema, considerado entre otros por José Martí, como la obra maestra de Pérez Bonalde, es el Poema del Niágara, compuesto como el de Heredia, a vista de las imponentes cataratas. El poema obedece al sentimiento del romántico por la Naturaleza y a su identificación con algunos espectáculos naturales de gran belleza. Pérez Bonalde va más allá. El torrente y su catarata le hacen imaginar que en ellos está oculto un Genio a quien el poeta puede interrogar acerca los misterios de la vida y de la muerte. A las preguntas que formula, el eco responde sombríamente dando a entender que nada existe más allá de esta existencia efímera:

Heme aquí frente a frente

de la espesa tiniebla desde donde

oírme debe la deidad rugiente

que en su seno se esconde:

Dime, Genio terrible del torrente,

¿a dónde vas al trasponer, la valla

del hondo precipicio,

tras la ruda batalla

de la atracción, la roca y la corriente. . ?

¿A dónde va el mortal cuando la frente

triunfadora del vicio,

yergue, al bajar a la mundana escoria

en pos de amor, y venturanza y gloria?

¿A dónde van, a dónde,

su fervoroso anhelo,

tu trueno que retumba…?

Y el eco me responde,

ronco y pausado: ¡tumba!

 

Espíritu del hielo,

que así respondes a mi ruego, dime:

si es la tumba sombría

el fin de tu hermosura y tu grandeza;

el término fatal de la esperanza,

de la fe y la alegría;

del corazón que gime

presa del desaliento y los dolores;

del alma que se lanza en

pos de la belleza,

buscando el ideal y los amores;

después que todo pase,

cuando la muerte, al fin, todo lo arrase,

sobre el oceano que la vida esconde,

dime qué queda;

dí ¿qué sobrenada..?

Y el eco me responde,

triste y doliente: ¡nada!

 

Entonces, ¿por qué ruges,

magnífico y bravío,

por qué en tus rocas, impetuoso, crujes

y al universo asombras

con tu inmortal belleza,

si todo ha de perderse en el vacío. . ?

¿Por qué lucha el mortal, y ama, y espera,

y ríe, y goza, y llora y desespera,

si todo, al fin, bajo la losa fría

por siempre ha de acabar..? Dime, ¿algún día,

sabrá el hombre infelice do se esconde

e1 secreto del ser..? ¿Lo sabrá nunca..?

Y el eco me responde,

vago y perdido: ¡nunca!

 

¡Adiós, Genio sombrío,

más que tu gruta y tu torrente helado;

no más exijo de tu labio impío,

que al alejarme, triste, de tu lado,

llevo en el cuerpo y en el alma frío.

A buscar la verdad vino hasta el fondo

de tu profunda cueva:

mas, ay, en vez de la razón ansiada,

un abismo más hondo

mi alma desesperada

en su seno, al salir, consigo lleva…!

¡Ya sé, ya sé el secreto del abismo

que descubrir quería..!

¡Es el mismo, es el mismo

que lleva el pensador dentro del pecho:

la rebelión, la duda, la agonía

del corazón en lágrimas deshecho!

     Flor (1883). El cuarto gran poema de Pérez Bonalde es el canto elegíaco que escribe bajo el terrible impacto que le produce la muerte de su hija Flor. Si en el Poema al Niágara dice salir del abismo, sin respuesta para sus grandes preguntas acerca de los misterios del ser, en Flor se enfrenta a Dios al no comprender cómo pudo haber sido herida de muerte una criatura que apenas abría los ojos a la vida. Es el dolor máximo, la suprema rebelión de los poetas satánicos, que en Pérez Bonalde es la culminación trágica de una existencia destrozada por el hado:

Señor, ¿existes? ¿Es cierto que eres

consuelo y premio de los que gimen,

que en tu justicia tan sólo hieres

al seno impuro y al torvo crimen?

 

Responde entonces: ¿Por qué la heriste?

¿Cuál fue la culpa de su alma triste?

¿Cuál fue la mancha de su inocencia?

¡Señor, respóndeme en la conciencias!

 

Alta la llevo siempre, y abierta,

que en ella nada negro se esconde;

la mano firme llevo a su puerta,

inquiero… y nada, nada responde.

 

¡Sólo del alma sale, un gemido

de angustia y rabia, y el pecho, en tanto

por mano oculta de muerte herido,

se baña en sangre, se ahoga en llanto!

 

¡Y en torno sigue la impía calma

de este misterio que llaman vida,

y en tierra yace la flor de mi alma,

y al lado suyo mi fe vencida!

 

…………………………………………………

 

¡Nada, ni la esperanza

ni la fe del creyente

en la ribera nueva,

en el divino puerto

donde la barca que las almas lleva

habrá de anclar un día;

ni el bálsamo clemente

de la grave, inmortal filosofía;

ni tú misma, divina poesía

que esta arpa de lágrimas me entregas

para entonar el aéreo de mi duelo…!

¡Tú misma no, no llegas

a calmar mi dolor…!

¡ábrase el cielo!

¡Desgájese la gloria en rayos de oro

sobre mi frente… y desdeñosa, altiva

de su mal sin consuelo

al celestial tesoro

el alma mía cerrará su puerta:

que ni aquí, ni allá arriba

en la región abierta

de la infinita bóveda estrellada,

nada hay más grande, nada:

más grande que el amor de mi hija viva,

más grande que el dolor de mi hija muerta!

     El traductor. Desde la niñez, se inició Pérez Bonalde en el estudio de lenguas extranjeras. A lo largo de su existencia, llegó a tener un asombroso dominio del latín, del inglés, del francés, del alemán, del italiano y del Portugués.

   Los idiomas le permitieron conocer directamente literaturas extranjeras. Este factor contribuyó a hacer de Pérez Bonalde un romántico superior en muchos aspectos a la mayoría de sus compañeros hispanoamericanos.

     Gracias a sus excepcionales conocimientos del alemán, Pérez Bonalde realizó la mejor traducción (1885) de El Cancionero (1827), de Heine. Pero no sólo lo tradujo impecablemente, sino que logró una musicalidad igualada más tarde por dos grandes del Modernismo, el colombiano José Asunción Silva y el nicaragüense Rubén Darío. Sirvan como muestra de la versión de Pérez Bonalde, estos excelentes dodecasílabos del poema La Esfinge:

Estoy en la antigua floresta encantada,

los tilos esparcen su aroma sutil;

del astro nocturno la luz argentada,

con mágico hechizo se adueña de mí.

 

Avanzo en las sombras cm pie temerario,

y al punto en los aires resuena una voz;

la voz del alado cantor solitario

que canta las glorias y penas de Amor.

 

Las glorias y penas de Amor canta el ave:

las dulces sonrisas, el llanto de hiel,

tan triste es su queja, su trino tan suave,

que en mi alma despiertan los sueños de ayer.

 

Mi planta en las sombras, intrépida, avanza:

un claro del bosque se ofrece ante mí,

y en él un castillo gigante que lanza

sus torres aéreas al alto cenit…

     Éxito similar que con la traducción de El Cancionero, obtuvo Pérez Bonalde con la versión (1887) del célebre poema El Cuervo (1845), de Poe. No sólo conserva con extraordinaria fidelidad la atmósfera de misterio que va in crescendo en el poema de Poe, sino que reproduce en castellano el ritmo trocaico del original inglés.

     Pérez Bonalde vertió al castellano otros poetas, entre los cuales, el inglés William Shakespeare, los alemanes Ludwig Uhland y Johan Gottfried Herder.

Bienvenida a Venezuela en el Puerto de la Guaira a Juan Antonio Pérez Bonalde, año 1890.

ANTOLOGÍA DE VUELTA A LA PATRIA

     Cuando Pérez Bonalde escribe Vuelta a la patria (1876), navega rumbo a Venezuela, tras seis años de ausencia. Santiago Key-Ayala ha imaginado la escena en la que el poeta compone su canto elegíaco:

     Fue a bordo del barco en que Pérez Bonalde regresaba a la tierra nativa, rumbo a Puerto Cabello, donde nació la “Vuelta a la Patria”. Nació, vio la luz. ¿Cuánto tiempo había estado en el alma del hijo infeliz, moviéndose hacia la luz por una gestación de sueño?

El poeta mismo responde a la pregunta:

Una línea indecisa

entre brumas y ondas se divisa.

………………………………………….

Va extendiéndose el cerro

y unas formas extrañas va tomando,

formas que he visto cuando

soñaba con la dicha en mi destierro.

     Días y meses, el desterrado estuvo haciendo el viaje de vuelta a la patria y se vio llegar con el pecho henchido por la emoción del retorno, primero; después, henchidos los ojos por el resto de sus lágrimas. Ahora viaja en realidad hacia “la tierra amiga”. Imagino la escena del alumbramiento: Pérez Bonalde está en el puente del barco sentado ante una mesita con aquel donaire señoril que los años acentuaron. Sobre la mesita, frente a él, un vaso y una botella de cerveza. Al lado, en una silla, un libro de versos o de viajes. A manera de marcador, un haz de cuartillas y un lápiz. Pérez Bonalde da la espalda al Norte, donde el frío “hiela los espacios y las almas”. Mira hacia el Sur, adivinando, presintiendo la “tierra amiga”. En la monotonía del aislamiento, la fantasía transpone la realidad circundante y navega por el mar de los sueños. El barco va hacia Puerto Cabello. El sueño hacia La Guaira. Triunfa el sueño.

     A juzgar por estas noticias, Vuelta a la patria fue concebido a bordo del navío en el que Pérez Bonalde navega hacía las costas venezolanas tras seis años de ausencia. Dos sentimientos parecen dominarlo en aquellos instantes. Hay en él una alegría causada por su reencuentro con la tierra natal. Este puro e intenso alborozo está mediatizado, sin embargo, por una honda melancolía. El poeta sabe que no encontrará a su madre, fallecida mientras él se encontraba en el destierro. Siendo de signo contrario estos sentimientos, al conjugarlos dentro de un mismo poema, Pérez Bonalde debía evitar que se estorbasen. El poeta resolvió esta dificultad dividiendo su poema en dos partes. La primera responde en temas, tono, ritmo y ambiente a la euforia espiritual del regreso. La segunda está consagrada por entero al sentimiento elegíaco en el que los temas se interiorizan, el ritmo se torna lento y el lenguaje confidencial.

     La primera parte, es descriptiva. El poeta reseña lo que va viendo y sintiendo a medida que el bajel se acerca a las playas, luego desembarca y toma el coche que lo conduce a Caracas. Culmina con la aparición, casi fantástica, de la ciudad natal que parece brotar de la nada, tras una vuelta del camino, con sus blancas torres, sus techos rojos, sus azules lomas.

     Como es propio del alma romántica universal, estas descripciones del paisaje se relacionan de inmediato con los estados anímicos del poeta. En este caso, con escenas de la infancia, y éstas, con los días dichosos de una inocencia perdida. El goce de la llegada se reparte entre el deleite ante la luminosidad de la naturaleza tropical “son seis años de brumas y de cielos grises”, la emoción romántica ante lo autóctono, ante la gente rústica y simple en estado de gracia natural, y hasta en el dulce son del idioma nativo.

     Esta primera parte posee un ritmo ascendente, progresivo, que conduce a un momento crucial del poema. La patria es primero una línea indecisa que entre brumas y ondas se divisa. A medida que el barco se aproxima, la costa va dibujándose mejor hasta que lo borroso se hace nítido y se ven las riberas bordadas de palmeras. La impaciencia por llegar salta en el pecho del poeta y se traduce en oraciones de forma imperativa: ¡A tierra, a tierra, o la emoción me ahoga! ¡Boga, boga, remero! ¡En marcha, en marcha, postillón!

     Cuando ya divisa a Caracas y el ritmo del desenfreno emocional llega a su punto culminante, se produce el choque del sueño contra la realidad. El poeta recuerda que no tiene hogar, o, más exactamente, hogar materno, y le pide al cochero que lo conduzca al cementerio, uno de los lugares favoritos de los románticos. Todo este recorrido vertiginoso que le ha permitido dar sus impresiones del regreso, todo este canto de alegría, se transforma súbitamente en un discurrir elegíaco, lento, intimista.

Carolina Tesdorpf de Vidal, Sobrina del Poeta. En su casa de La Guaira se alojo cuando regreso enfermo poco antes de su muerte.

«¡Apura, apura, postillón! Agita

el látigo inclemente.

¡Al hogar, al hogar! que ya palpita por él

mi corazón ¡Mas no, detente!

¡Oh infinita aflicción! Oh desgraciado

de mí, que en mi soñar había olvidado

que ya no tengo hogar…Para cochero;

tomemos cada cual nuestro camino;

tú al techo lisonjero

do te aguarda la madre, el ser divino

que es la vida centro y alegría

y yo…¡yo al cementerio!,

donde tengo la mía…»

    Comienza entonces la segunda parte de Vuelta a la patria. La confidencia personal da una dimensión subjetiva. A través del monólogo, Pérez Bonalde le refiere a su madre la suerte que ha corrido desde el momento en que se separó de su regazo, como quien entrega cuenta de sus actos. El que habla sin esperanzas de respuesta, es un poeta aniñado, triste, escéptico, que retorna sin nada qué ofrecer, como no sea una flor amarilla del camino y el resto de llanto que le queda. Dos presentes románticos: el amor por la naturaleza y la manifestación viva del sentimiento. Reconfortado tras el desahogo, el espíritu del poeta cobra nuevos bríos. Cuando se marcha del cementerio lleva el alma en paz, y, como siempre, la frente erguida, resuelto a continuar luchando.

     Los cantos de desterrados “como éste de Pérez Bonalde” fueron un género frecuente en la poesía romántica hispanoamericana y española. Con frecuencia, estos cantos iban unidos al tema político, en la medida que el desterrado padecía los rigores materiales y morales del ostracismo, protestaba contra los tiranos que arruinaban su patria y lo mantenían lejos de los suyos. Dentro de estos cantos figuran el Adiós a la patria, de Rafael Mª Baralt; La despedida de la patria, del colombiano José Eusebio Caro; La vuelta a la patria, del colombiano Miguel Antonio Caro; La vuelta al hogar, de José Joaquín Pérez. También el español Martínez de la Rosa tiene una composición sobre este género. Sin negarles calidades poéticas, ninguna de ellas supera la elegía de Pérez Bonalde.

«Caracas, allí está, vedla tendida

a las faldas del Ávila empinado

Odalisca rendida

a los pies del Sultán enamorado»

Abigaíl Pérez Bonalde, hermana del Poeta.

     El 4 de octubre de 1892 muere en La Guaira el poeta de «La Vuelta a la Patria», el poeta de Caracas, Juan Antonio Pérez Bonalde.

Referencias Gráficas:

http://perezbonalde.blogspot.com

BLAS PAZ DEL CASTILLO PADRÓN

Por: Juan Ramón Ávila.

     Vio la luz por primera en Caracas, el 18 de noviembre de 1780. Sus padres: Blas Francisco de la Paz y Castillo y de Juana Isabel Padrón. Sus Hermanos: Tomás, María Josefa y Juan. El primero llegó a ser Alcalde en el Cantón de Santa Lucía, 1.840. La segunda, llegó a ser monja con el nombre de Sor María de los Ángeles, en Baruta, ingresando al  Convento de Religiosas Carmelitas en 1790, reconocida como la primera poetisa venezolana produciendo  entre sus obras “Anhelo” y “Terremoto”,  en homenaje al fenómeno telúrico del año 1812. El tercero, también fue prócer, Capitán de las Milicias Reales, cuando se instaló la Junta Soberana de Caracas en 1.810, en mayo de 1.812 fue gobernador de Caracas.

BLAS PAZ DEL CASTILLO PADRÓN.

     Dentro de sus actividades… abrazó la carrera militar, llegando al grado  de Capitán de Infantería. Blas, se casó con su prima Manuela Machado de Orta en 1.809. El 19 de abril de 1.810 pasó como Oficial del Batallón de Milicias Blancas de Caracas. Tuvo posesiones en el Valle de Santa Lucía.

   Fallece trágicamente en la Batalla de Urica2, donde mandaba la Infantería  y celebraba junto a otros bravos patriotas un fiero combate contra José Tomás Boves, quien comandaba las fuerzas españolas, allí entrega su alma a Dios el 5 de diciembre de 1.814. Tenía escasos 34 años de edad.

   Cuando se conoció su trágico fin, el Libertador Simón Bolívar aplaudió su conducta y lo ascendió posmorten al grado de Teniente Coronel, con el que ha pasado a la historia, pero su sacrificio no fue en vano, pues al final de Boves dio paso a la libertad de Venezuela.3

    El poeta F.A. Díaz de la hermana República del Ecuador le compuso a los héroes de Urica este bello soneto:

    Al frente de sus filas Paz Castillo sin otra perspectiva que la muerte, huir en fuga vergonzosa advierte al jinete sin orden ni caudillo.

   “Oh cara libertad, si el tosco lorillo mi planta ha de arrastrar, si he de perderte mil veces yazga, en este campo inerte, antes que empañe de mi honor el brillo, dijo: y blandiendo el rutilante acero opone el pecho a la enemiga pica, de los suyos siguiéndole el postrero…

Todos murieron ¡Y la fama indica de un lado a Boves, en la muerte fiero y del otro, a las víctimas de Urica!

Referencias:

1. Cuadernos de Historia Regional. Baruta. Gente de Baruta Colonial. Gobierno del Estado Miranda. Pág. 20 al 22.
2. Diccionario del Estado Miranda. Telasco A. Mac Pherson. Biblioteca de Autores y Temas Mirandinos, 1988. Págs.. 396-397.
3. El Ecuador Profundo. Tomo I. Rodolfo Pérez Pimentel. Págs. 429 año 432.
4. Símbolos de Miranda. Elías Enrique y Evelyn Escalona. Fotografía de Blas Paz Castillo. Pág. 46.Final del formulario

LIBIO FIGUEROA

Por: Juan Ramón Ávila.

Hoy compartimos con ustedes una amena conversación con una gloria de la pelota en Santa Lucía y por ende del estado Miranda.

LIBIO FIGUEROA.

Nacimiento:

Vio la luz primera en la tierra Santa Lucía del Tuy, el 13 de Octubre del año 1932.

Sus Padres:

    Fue traído al mundo a través de una hermosa pareja formada por Pedro Gregorio Hernández y Nemesia Figueroa.

Sus Hermanos:

    Compartió ese hogar con Carmen Cirila, Juanita, Lourdes (ya fallecidas), Olga, Alberto, Leopoldo y Victoria.

Su Nuevo Hogar:

    Formó un segundo hogar en unión marital con Sara Rosa Zambrano, con quien tuvieron cuatro hijos… de nombres William José, Xiomara Coromoto, Henry José y Annelys… Luego contrae segundas nupcias con Rosa Quintero, con quien ha compartido durante 43 años y tuvieron una prole denominada Eduardo que a su vez les ha dado un estudioso nieto, el cual ya arribó a 15 años de edad.

Estudios Realizados:

    Cursó estudios en la ya famosa Escuela de Varones “Félix María Paredes”, donde obtuvo el 6º grado de manos del propio maestro Félix María Paredes y cursando también con el maestro Molletón, proveniente de las Sierras del Estado Falcón.

Actividades Realizadas:

    Su razón de ser ha sido el deporte, porque convivió desde pequeño con Gregorio y Celestino Rojas Figueroa, glorias del deporte luciteño. Estuvieron con el famoso “Carro de Leña”… El Luciteño BBC, campeones nacionales en el año 1934.

    Compartió el beisbol como comerciante, siendo empleado del Sr. Fulgencio Espejo. Jugó en El Hoyito con Los Azules y Los Rojos, estando con Víctor González en el primero, corría el año 1946.

    Sigue su amena charla, diciendo que estuvo en una eliminatoria entre los equipos Vigilantes y El Luciteño, enfrentando al conocido pitcher Emilio Cuecher, año 1950…Participó en un primer Campeonato Nacional de Beisbol en Maracaibo (año 1952), con el equipo “Miranda”. El campeón para ese entonces fue el equipo “El Guapo” y participó en la selección representando al Estado Miranda, estuvieron también, Julio Rincones “Caballito”, Libio, Jesús González, Víctor Sanabria y por Santa Teresa Aníbal Hernández “Carne Frita”.

    Posteriormente va al Estado Falcón años 1955 – 56, con el equipo Campo Elías, donde juegan otros famosos como Teolindo Acosta, Rafael Guerrero, Jaime Barroso (Zuliano), Eduardo Negrete “Batatica”  (Zuliano) y Simón Antonio Algarín (Luciteño).

    Llena de gloria al Beisbol Luciteño conectando el 1er Jonrón Amateur en el Estadium Universitario de Caracas, corrían los años 1956 – 57.

   Continúa en La Guaira con el equipo MOP (Zona 10) de nombre “Urbanos” y luego pasa a Caracas con el ICV Instituto Ciudad Universitaria, años 1961 al 62.

    Retorna a Santa Lucía en 1965 y se dedicó al entrenamiento beisbolístico de niños, perteneciendo a la Organización Criollitos de Venezuela, con el Señor Del Vecchio… Luego pasó a equipos Federados, donde en el año 1981 quedó campeón contra el Estado Aragua, donde retuvieron el Título Nacional (1er Título del IND en su historia).

     A raíz de este triunfo es enviado a Puerto Rico en mejoramiento profesional, realizando cursos de arbitraje y medicina deportiva (básica), año 1983.

     Participó en muchas competencias nacionales, con niños y jóvenes (de 11 a 17 años) categoría infantil y luego juvenil… Entrenó a muchos jugadores, que han sido célebres en la pelota rentada, como Baudilio Díaz, Catcher (de Cúa); Oswaldo Guillén, Short stop (de Ocumare del Tuy), Leonardo Hernández, “Trapera”, 3ra Base (de Santa Lucía), Alexander Ramírez (de Yare), hoy en Japón, Edgar y Edgardo Alfonzo, el primero Short stop y el segundo 2da y 3ra Base (de Soapire, Santa Lucía), Harold Valdirio, 3ra Base (de la Pastora, Caracas).

     Su trabajo a  las órdenes del IND, durante 35 años le llevó al estado laboral de jubilado, actualmente tiene un equipo “Tiburones”, de Paz Castillo, Categoría AA y en la pelota menor con el equipo “Traviesos”.

     Este es el semblante general de un hombre valioso para el pueblo luciteño a quien “Pinceladas Luciteñas” rinde un homenaje de respeto y admiración; finalmente, nuestro entrevistado, recomienda a las actuales y futuras generaciones, tres grandes premisas:

1. Instruirse (Hacerse de una profesión).

2. Hacer deporte.

3. Disciplina.

     Agradecemos a nuestro amigo Libio por haber compartido su vida con nuestros amables lectores y a su esposa Rosa por su hospitalidad. A ustedes amigos pedimos a Dios les brinde muchas pinceladas de paz, armonía y felicidad.

CONSUELO HERNÁNDEZ

Por: Adolfo Angulo Pérez

Maestra Consuelo Hernández.

     La figura del maestro en la región tuyera ha sido siempre modelo de honestidad, decoro y decencia. Recordemos a esas hoy abuelas, que tiempo atrás sorteaban obstáculos a pie o en mula para dar luces a los poblados rurales. Una  de las figuras más reconocidas por estos valores que ensalzan el espíritu docente ha sido Doña Consuelo Hernández.

   Nació esta distinguida dama en Lezama, Estado Guarico. Cursó estudios de primero a tercer grado en la Escuela Municipal de Altagracia de Orituco, Estado Guárico. La primaria elemental la cursó en la Escuela Estadal Luís Sanojo, en San Juan de los Marros. En esta misma institución realizó estudios de primaria superior con altas calificaciones.

   Se inició como maestra tipo B con el cargo de Preceptora de la Escuela Federal Unitaria Nº 3350 en el Caserío El Pueblito, Municipio Tacarigua, Distrito Brión, Estado Miranda. Esta vocación educacional en la zona la desplegó desde el 16 de septiembre de 1946, hasta el 30 de septiembre de 1947.

    El 1 de octubre de 1947 ascendió al cargo de Maestra Nº 4 en la Escuela Federal Graduada Lesbia Platers (Cúa). Para noviembre de 1949 fue destinada como maestra Nº 2 de la Escuela Federal Graduada María de Jesús Castillo (Cúa). En este mismo instituto desempeñó, Durante dos años, el cargo de maestra de quinto y sexto grado. Sus servicios habrían de extenderse en la referida escuela hasta el 15 de febrero de 1959, poco después esta escuela será designada con el nombre de Grupo Escolar Cristóbal Rojas, desempeñándose allí como maestra de  segundo, tercero y cuarto grado, hasta que finalmente se quedó en tercer grado, todo por cuestión de salud.

     Fue coordinadora del “Huerto y Jardín”, co-fundadora de la Cruz  Roja, con el cargo de secretaria.  El 30 de septiembre de 1974 se inaugura la Escuela Estadal de Vista Hermosa (Cúa), institución que poco después se llamaría “Maestra Consuelo Hernández” en honor a esta recordada educadora.

    El primero de octubre de 1974 fue jubilada con todos los honores, después de una dilalatada y fructífera labor docente.

Su muy lamentable fallecimiento tuvo lugar el 24 de septiembre de 2003.

Cantares: Canto y poesía folklórica.

Por: Investigaciones TUCUY.

Cruz de Mayo, obra de Armando Reverón.

     El canto popular es una manifestación muy restringida en esta época, es el canto del pueblo, por lo tanto no tiene un autor, pasa de generación en generación y  sus raíces se remontan a la antigüedad, nos llega por la herencia de la cultura española: Las coplas, el romance, la seguidilla, los corridos, las décimas nos llegaron en los galeones negreros y tomaron la savia del negro y del indio. Los temas varían, siempre conservando la versificación clásica, puede ser que un coplero, o un juglar no sepa de octava, de endecasílabos y hemistiquios, que no sepa leer, ni escribir pero cuando canta una copla jamás le sale un verso cojo, esa es la sabiduría popular, lo que los ingleses llamaron folklor “Saber del Pueblo”. En Tucuy hemos recogido alguna de estas coplas, muchas de ellas con más de  200 años de existencia, algunas pasan de los 500 años, se van acomodando de acuerdo al medio, al paisaje, conservado ese sabor puro, que jamás pierde vigencia.

     Algunos compositores modernos se han apropiado de estos cantos, lo han adaptado y los presentan como propios, el tiempo les tumba la mascara. Recordemos siempre que después de los romanos y los griegos solo hay adaptaciones en el mundo de la poesía, del teatro o de la filosofía.

Presentamos algunos Ejemplos:

    “La Refalosa” es un golpe tuyero. Una vez le preguntaron al Maestro brasilero Villalobos, después de hacerlo oír diversas melodías folklóricas de muchas zonas de Venezuela, cuál de ellas era auténticamente venezolana o con menos influencia de otras tierras. El maestro que oyó el golpe de “la Refalosa”  le manifestó a sus músicos: “amigos Si buscan algo auténticamente venezolano es esta REFALOSA”. 

   El golpe “La Refalosa”, conjuntamente con “La Revuelta” conforman nuestro mayor patrimonio folklórico. Presentamos esta letra con más de cien años de antigüedad, y otros temas, recopilados por nuestros investigadores.

GOLPE “LA REFALOSA”   

Que mi madre me aconsejaba

Mi madre me aconsejaba

To, los días a mediodía

To,los días a  medio día

después de ojo sacado

No vale Santa Lucía 

Pos no vale Santa Lucía

con suspiros y abrazos

no se va a la pulpería

no se va a la pulpería,

se acabó mi prontitud

pues cuando yo era protegido

cuando era yo protegido

hoy como me ven tan mal

pos no saben que yo he nacido,

Pues no saben si yo he nacido,

Me hacen como aquella peña

Que en el mar se ha confundido

Se ha confundido.

Pendiente e´la muerte estoy

pues bien sé que he de morir

pero no puedo decir

pues, sí será mañana o hoy.

Si sera mañana o hoy, pues

Pues pude andar detrás de mi madre,

Me engendró  para morir

Pero no puedo decir

Pues dónde entierren mi cadáver

Pues dónde entierren mi cadáver

Y como no soy estable

En esta tierra que estoy

pues en esta tierra en que estoy pues,

a cada paso que doy, pues

veo la muerte patente

veo la muerte patente pues,

como la tengo presente

pendiente a la muerte estoy

pendiente a la muerte estoy, pues

no puedo decí en mi muerte

de que manera será

pues de que manera será pues,

tan solo Dios lo sabrá

pues eso va según la suerte

pero si aquí fuera e´repente

 en la boca de un fusil

las sierras me ha partir;

pues  estoy en mil confusiones

pues  hoy me algro en ocasiones

que sé que me he de morir

que sé que me he de morir pues;

en un tiempo sabía yo

pues cantar como yo canto

porque la pena y el llanto

hasta el cantar me privó

Hasta el cantar me privó pues,

Desde muy pequeña edad pues

Este cantar me ha gustado

Este cantar me ha gustado

Muy poco lo he ejecutado

Con mucha sinceridad

Con mucha sinceridad pues,

En toda la humanidad pues

A mi cantar escuchó

Que mi cantar escuchó

Pues fue que bien me conoció

Pues como muy claro se ve

Pues hoy debo decirlo pues

Pues en un tiempo sabía yo

En un tiempo sabía yo pues

Retirarme del cantar pues

Hoy porque lo he pretendido

Porque ya estoy convencido….

Coplas con temas variados

Santísima Cruz de Mayo

mándanos un aguacero

tú que conversas con Dios

y los ángeles del cielo

No hablemos de poesía

hablemos de plato y taza

porque el dueño de la casa

quedó mal con la comía

¿Cómo puede un policía

con lo poquito que gana

comer de noche y mañana

vestirse y tener quería?

Soy negro como un Zamuro

y aunque de memoria bruta

puedo así en un cuarto oscuro

salvarme de la recluta.

Aquí me tenéis presente

aquí me tenéis parao;

el que decían era muerto

pero no estaba enterrao

Mi mamá se llama arepa

y mi taita maíz tostao

miren las horas que son

y no me he desayunao

Cuando un negro está comiendo

de un blanco en la compañía

o el blanco le debe al negro

o es del negro la comía

El que no llora no mama

aunque ande con la parida

y el que no pide no come

aunque boten la comida

Goza del sol mientras dure,

todo no ha ser verano

yo aprendí con la experiencia

que atrás de un cerro está un llano

Décima de la cruz.

 Se canta en el mes de mayo

La cruz santifica el vino

Al mismo tiempo de alzar;

La cruz para consagrar

Los sacramentos divinos.

 

La Cruz venció a lucifer

cuando en la gloria se alzó

con la Cruz lo derribó

el Arcángel San Gabriel

la Cruz no se vio nacer

pero se vido triunfar

porque ai van los sacramentos

al mismo tiempo de alzar

La cruz tiene la grandeza

el cáliz la Cruz bendice

porque el mismo Cristo dice

sin la Cruz no hay devoción

con la Cruz no siento pena

y se debe de adorar

colocarse en el altar

Porque mi Dios la divisa

La Cruz para consagrar

 

La Cruz a Jesús indicó

en su sagrada pasión;

sin la Cruz no hay devoción

para todo se necesita

y el mismo San Juan Bautista

cuando a Cristo bautizó

y le sirve de padrino,

administró con la cruz

los sacramentos divinos. 

¡ADIOS! A OCUMARE, o ¿ADIOS A PETARE?

Por: Manuel V. Monasterios G.

¡El famoso vals del maestro Ángel María Landaeta!

Antiguo Palacio de Gobierno del Estado Miranda en Ocumare del Tuy.

      La Constituyente de 1904, durante el gobierno del General Cipriano Castro, crea él ”nuevo” Estado Miranda y traslada la capital a los Valles del Tuy, específicamente a la población de Ocumare del Tuy, quitándole al burgo de Petare, cercano en la época a Caracas, la categoría de Capital que venía ostentando desde la Constituyente de 1864, que se creo el Estado Caracas, al cual luego se denominaría Bolívar y también formó parte del Gran Estado Guzmán Blanco y del gran Estado Miranda integrado por los actuales Miranda, Aragua, Guarico y Nueva Esparta. El General Castro volvió a los 20 Estados de federalismo Zamorano y en el Tuy se denominaron los Distritos Lander (Ocumare, Yare y Quiripital), Paz Castillo (Santa Lucía y Santa Teresa) y Urdaneta (Cúa Y Charallave).

      Es lógico suponer que esta disposición  del gobierno castrista no fue del agrado de los petareños, especialmente los funcionarios gubernamentales  que tenían que dejar sus querencias y trasladarse al Tuy, sede de la nueva capital… Entre los funcionarios que parten está Don Ángel María Landaeta, quien además de ejercer el cargo de secretario de un Tribunal de Primera Instancia, era Músico ejecutante del violín, compositor e integrante de la Banda Oficial del Estado dirigida por el Músico Germán U Lira, autor de la música del Himno del Estado Miranda. Don Ángel se inspira y toma la determinación de componer un Vals. (Ritmo de moda en la época por ser el preferido del General Castro). El nombre del Vals es: “¡Adiós! A Ocumare”, como un homenaje al pueblo que debe dejar. La primera vez que se interpretó el Vals fue en Petare, con. “la Orquesta dirigida por el Maestro Gemán U. Lira, Landaeta en el violín, Manuel Yélamo como flautista, Alejandro Gerentes Contrabajo, Juan Bautista Clarinete, Bernardino García Tromba y los hermanos del maestro Lira: Domingo Y Rafael Bombardino y flauta respectivamente”

     La pieza compuesta por el maestro Landaeta fue un éxito desde el primer momento, Castro la hizo su favorita en los bailes desde el primer día en que la escuchó, El General Benjamín Arriens Urdaneta. Presidente del Estado Miranda y primero que ejerció en Ocumare del Tuy el cargo, le ordenó a la Banda que siempre la tuvieran en su repertorio, en las retretas y bailes que amenizaban. Así la población de Ocumare del Tuy la hizo suya, a pesar de la dedicatoria A Petare. Luego en el año 1927, esta vez por disposición del General Juan Vicente Gómez, se traslada la capital del Estado Miranda a la ciudad de los Teques y esta vez si se justifica el Adiós. No al Petare de 1904, sino al Ocumare de 1927. La tradición considera que esta pieza musical es emblemática de Ocumare y así  se acepta, no importa el origen y la intención del maestro  Landaeta, Lo importante es que desde comienzos del siglo XX está  en el corazón de los tuyeros.

      Es importante destacar que Don Ángel María no le puso letra en ningún momento, posteriormente se le adaptaron algunos versos.

JUAN JOSÉ BELLO

Por: Jesús A. Silva I.

Juan José Bello.

     Nace Juan José Bello como el mismo lo dice el 20 de abril de 1916 Jueves Santo. Se trata de un tereseño que conoció en su juventud aquel pueblo de apenas dos calles según me cuenta como eran la calle Ayacucho y la Falcón, esta calle Falcón debe su nombre según me cuenta a unas damas que tenían un pequeño negocio de comida muy frecuentado en esa calle y por lo tanto fue tomando como nombre el apellido de estas damas; Juan José Bello continua viviendo en la calle Falcón tras la plaza Bolívar contando con la atención de sus dos hijos Marisela y Juan. Tuvo una hermana Julia y su hermano Federico un artesano, de este último el Conac dio su nombre a su sede local en Santa Teresa del Tuy.

     Juan José Bello recuerda  al Padre Manuel Cañizares y la Iglesia que solo tenía la nave del Santísimo, esta iglesia llego a contar con sus tres naves gracias a la iniciativa del padre Cañizarez de quien recuerda que cuando lo conoció este padre era muy jovencito, yo era un niño en esa época y buscábamos arena en el rió por allí muy cerca de la estación, para ese tiempo el albañil era un señor llamado Diego Hernández; según me cuenta también construyo la casa parroquial y termina diciendo: cuando el padre Cañizarez murió lo trajeron en procesión desde la vaquera a la iglesia donde fue sepultado.

    Cuando hablamos del ferrocarril Juan José Bello expresa que fue construido por una compañía inglesa, pero sus recuerdos sobre este importante medio de transporte se han perdido en el tiempo; sobre la navegación del río Tuy recuerda que él solo recorría de Santa Teresa a Taguaza, había un puerto llamado la “boca de taguaza”, allí  había un señor isleño de nombre Juan Rondón con casa de comercio  muy respetado él, lo que no se recorría por el río se recorría por camino en mula por donde iba la línea del telégrafo. El rió Tuy  era la playa para uno bañarse, era una agua bien fina, lo mismo que el Guaire, el servicio de agua para las casas era en toneles montados en carretas y se vendían tres latas por medio, había tres pasos para bañarse “el paso la Ceiba”, el paso de Norberto” Norberta Gamarra hija de Tomas Ricardo Molina viva allí cerca  y el  “paso las Flores”.

     Antes de que llegará la luz (electricidad) aquí primero eran faroles de querosén encendidos por un hombre en la noche, luego llego la luz de Cúa continúa contando Don Juan José.

     En educación recuerda Don Juan José al maestro barloventeño Prospero Carpio, quien al tener una discordia con el Jefe Civil fue detenido y debió abandonar el pueblo.

     Sobre las fiestas patronales en Honor a Santa Teresa de Jesús recurda Juan José que era un acontecimiento la misa, las bombas de papel que se elevaban sobre el cielo del pueblo, los toros coleados con las talanqueras en la calle principal y los bailes por la noche.

    Para Juan José Bello el primer carro lo trajo un italiano que formo familia en Santa Teresa y era conocido como Don Carmelo Ruso, quien también fundo el cine y lo vendió a la familia Sosa que a su vez lo vendió a la familia Delgado, aunque otras personas dicen que el primer carro lo trajo un comeciante llamado Pepe Otero.

     Juan José Bello recuerda que había vecindarios en Guatopo tales como Las Minas, Morocopo, La Palma, Casupo, Gato Alzao, Culebra, entre otros.

    Sobre el respeto a las personas, recuerda el señor Bello que los padres ordenaban a sus hijos que al encontrar en la calle una persona mayor debían arrodillarse y pedir la bendición, si no lo hacia el padre lo pelaba bien pelao, para que no se le olvidara.

    De aquella Santa Teresa de la década de los años treinta Juan José Bello recuerda al Panchito Irazábal un carpintero que construía las urnas en una época en que no había funerarias, he incluso se acostaba dentro de ellas para medir y precisar la comodidad con que quedaría colocado el cuerpo del difunto, cosa que a algunas personas de causaba temor por el respeto que siempre nos ha inspirado la muerte.

    Las personas como Juan José Bello si bien no han dejado una obra escrita o no han cumplido una función publican, si han logrado algo de valor incalculable para su pueblo como es su largo recorrido por la vida que los convierte en fuente de autentica información sobre el pasado histórico de un pueblo que creció hasta ser la capital de un municipio tuyeros como es el municipio Independencia.