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ELSA MORALES

Por: Isaac Morales Fernández.

     ¿Qué iba a saber nuestra inocente población que el 16 de septiembre de 1943 engendraría a una mujer llamada por las musas a cantarle a lo más profundo de nuestras ingratas almas?: “y es que a lo mejor asisto a un gran misterio”, expresó ella una vez.

Elsa MoralesElsa Morales.

     Elsa Morales ha fallecido el pasado domingo 04 de marzo de 2007 en el Estado Yaracuy, y fue enterrada en el Estado Lara… ¿acaso no nos duele? Es cierto que teniendo escasos 10 años, siendo la mayor de varios hermanos, tuvo que marcharse de Santa Teresa del Tuy. Ella debió trabajar desde los 7 años de edad para ayudar a su madre y a cierta tía aprovechada, pues era huérfana de padre “gracias” a la dictadura pérezjimenista, pero me temo que fue una niña explotada por la pobreza inmisericorde de este país. Caminaba descalza todos los días desde los cercanos caseríos de Guatopo hasta el centro del pueblo (¡más de un kilómetro!) a hacer mandados, traer y llevar pesados tobos de agua, trabajar, hacer faenas caseras… ¡cuando una niña lo que debe hacer es estudiar por las mañanas y jugar por las tardes! En el proceso, su madre tuvo que “repartir” a los hijos, siendo ya incapaz de mantenerlos, y a Elsa le tocó irse a Caracas a trabajar como sirvienta de gente pudiente, quienes la explotaron también, incluso esos adinerados pervertidos intentaron violarla más de una vez… Trabajó luego como aprendiz de costurera y de obrera en una textilera, siendo menor de edad, vivió tal vez los peores años de su vida… Y eso fue hasta principios de la década del ’60.

     Por esa época, Elsa Morales comienza a tener contacto con las letras y el arte, de manera autodidacta. Todo lo que aprendió posteriormente, lo hizo por sí misma o con breve ayuda de algún buen samaritano, desde escribir y leer hasta pintar y hacer ensamblajes artesanales. Fue en 1969 cuando la joven tereseña de 26 años logra tener su primera exposición pictórica en la Galería Arte Industrial de Caracas, dando así el primer gran paso, hacia la inmortalidad. Los años 70`s fueron de crecimiento estético para ella, dando a conocer su arte en otras salas de Caracas y en los pueblos mirandinos de Los Teques y Baruta. Pero, la oportunidad de su vida se presenta cuando es invitada a exponer sus pinturas en la Bacardi Art Gallery de Miami, Florida, USA, en 1974. Comenzó así a ser reconocida como pintora de estilo naïf (ingenuo) de última generación y de importancia internacional.

     En 1972 conoce al famoso poeta y humorista Aquiles Nazoa, y la anécdota cuenta que él la encontró sentada llorando en las escaleras del INCIBA, donde exponía precisamente, y al verla allí, sin conocerla, le dijo “las indias como tú no deben llorar”. Elsa reconoció en seguida a ese quien le hablaba, y así comenzó una fraterna amistad entre ambos artistas. Por supuesto que desde ese tiempo, debido a esta curiosa anécdota con Nazoa, comenzó a alimentarse el mito de que nuestra poeta y pintora era de ascendencia guajira (wayúu), lo cual se basaba sólo en su manera más bien hippie de vestirse con largas y anchas batas coloridas al estilo de esa etnia aborigen… y a otros estilos también, por cierto. “Soy la pequeña chamana” llegó a bromear.

     Cuando fallece Aquiles Nazoa en 1980, su muerte la afecta muchísimo, así que decide por primera vez publicar su labor poética, precisamente con el libro elegíaco Canto a la muerte de Aquiles Nazoa, en 1981. Por ese tiempo ya Elsa era entrevistada y tomada en cuenta asiduamente por diversos entes mediáticos del país y del exterior, y su poesía tuvo resonancia. En la década de los 80`s su arte ha ido llegando a varios estados del país, tales como Nueva Esparta, Trujillo, Aragua, Miranda (su terruño, de nuevo), Lara y Carabobo. En 1982, publica su segundo poemario, mucho más personal e íntimo: La serpiente de la fatalidad o una canción desesperada, que mereció una nota de portada del insigne poeta Juan Calzadilla. Este libro le valió ser tomada en cuenta por esta otra faceta, que hasta 1981 había tenido escondida: Elsa la artista plástica, y ahora Elsa la escritora. En ese mismo año recibe una merecida Mención Honorífica por el sus coterráneos del Estado Miranda, Distrito Sucre (Petare). Recibe premios y otras distinciones por su arte pictórico, tanto en Venezuela como en otras latitudes como Cuba, Guyana, Estados Unidos y más tarde en México. En 1985 publica el libro Para leer en el metro, y en 1986 No pinte paredes. Y sigue exponiendo pintura y collages

La Paz y La Guerra, Elsa Morales. Pigmeto Diluible al Agua sobre Tela, año 1979.La Paz y La Guerra, Elsa Morales. Pigmeto Diluible al Agua sobre Tela, año 1979.

     Los 90`s abren para Elsa con un nuevo libro: Poemario del amor y la vida, y una actividad extra muy peculiar: participa como personaje de un vídeo clip del afamado grupo musical Témpano, el de la canción Tengo ganas de llorar. En 1995 publica Cartas de amor, y en 1997 regresa a su estado natal, con una nueva exposición en la Galería “Morrocoy Azul” de El Hatillo, y en 1999 su arte llega hasta Europa, específicamente a Alemania, exponiendo junto a Mateo Manaure… pero ya sus pinturas no necesitarán de su presencia física para llegar a cualquier parte del mundo, puesto que a partir de ese momento, sus obras empiezan a verse en Francia, Inglaterra, Italia, etc… los países europeos más consumidores de “bellas artes” del planeta. Se reconoce su estilo particular: naïf con influencias cubistas (Picasso) y surrealistas (Dalí), así como de Pollock, Vigas, entre muchos otros… toda una postvanguardia de la segunda mitad del siglo XX, un arte ingenuo nada ingenuo, parafraseándola

     Luego de ser reconocida internacionalmente, sobre todo gracias a su actividad artística de los años 90`s, el siglo XXI la recibió con la peor y más vil ingratitud imaginable. Hay que destacar los hechos de sus últimos años de vida con cierto detalle. En 2002 visitó México y fue invitada a participar en algo estelar: se fundaría el Museo de Arte Contemporáneo “Elsa Morales”, y para ello necesitaba urgentemente regresar a Venezuela para buscar sus más recientes y aclamadas obras. Al mismo tiempo ocurría en Venezuela el paro generalizado que tuvo al país en jaque por varios meses. Elsa Morales, tratando de demostrar al mundo que su país era algo más que escándalo político, se encontraba en sus diligencias por Caracas, con el corazón puesto en la hermosa oportunidad que le daban los mexicanos. Antes de viajar de regreso a allá, se dirigió a una clínica en el Este de Caracas, que entonces era reino y potestad de los más radicales anti-gobierno. Ella iba con la intención de hacerse algunos chequeos médicos por su afección natural de persona mayor de 50 años: el hígado, con el fin de poder luego enfrentarse a las rudezas del viaje en avión. Por su personalidad sencilla, y su usanza de vestir, cuando salía de la Estación del Metro de Altamira, que sale precisamente a la Plaza Altamira, epicentro de la reacción opositora al gobierno, el ojo racista, nefasto y reduccionista de los radicales y exaltados antichavistas, comenzaron a gritarle cosas incoherentes… ¡sin saber quién era!.

     Lo que sucedió ese día, abrió la página final de la vida de Elsa Morales. María Centeno, fraterna y eterna amiga de ella, la primera en ir a verla luego de la tragedia de ese día, lo cuenta con amargura e indignación: 

“Elsa se dirigió a la parada de las camionetas en la Avenida Luis Roche, frente al hotel, y allí escuchó que gritaban: ‘¡Agarren a la india chavista! Seis señoras, elegantes, armadas de banderas y tocadas con atuendos tricolores se le abalanzaron, a los gritos de ‘¡Maldita guajira, negra de mie***, qué haces aquí!’, le empezaron a pegar y la tiraron al suelo, donde siguieron golpeándole con patadas y las astas de las banderas. Mi amiga, quien tiene más de 50 años, pedía auxilio, era pleno día, había militares rebeldes, guardias del hotel, mirones, etc., y nadie intervino.” 

     Lo peor de todo es que ella ni era guajira, ni era chavista. Desde mi silla escribiendo este artículo, espero que esas personas sepan que son los asesinos premeditados de la artista más emblemática de Santa Teresa del Tuy y de la pintura naïf, y estén irremediablemente arrepentidos y atormentados por tan maléfica acción. 

Cuando al fin alguien se dignó a recogerla del suelo de la acera, cierto taxista que pasaba, fue llevada a la Clínica ávila –justo a donde ella se dirigía- y tenía severas contusiones a todo nivel y hemorragias internas. El proceso de recuperación fue sumamente lento. En 2003 publica el poemario Un amor en flores y pólvora. En 2004 publica la novela corta Helena crucificada. En 2005 tuvo que comenzar a dializarse dos o tres veces por semana, pero Elsa no abandonó el arte, ni el arte la abandonó a ella. Siguió exponiendo y su rostro salió con mucha más reiteración en los diarios nacionales, y a página llena, para que todo el mundo fuera capaz de reconocerla (semejante patraña no se repetiría más nunca). Pero en Elsa Morales tal vez pudo más el peso de los años sumado a sus graves dolencias, producto de la absurda golpiza, que su amor por la vida. En 2005 se organizó una exposición a beneficio de la pintora, y en 2006 regresó a las salas de exposición.

     Pero como las ironías de la vida son profundamente incomprensibles, su creciente salud en 2006, trocó en gravedad de cama al entrar en 2007, y por ello, por una situación azarosa que nunca debió ocurrir, su alma abandonó su cuerpo el pasado fin de semana… Lo primero que me vino a la mente al enterarme de su muerte fue su metafísico cuadro Los pájaros se van con la luna. Lo segundo fue que, en el diccionario de escritores ¿Quiénes escriben en Venezuela?, publicado en 2005, ella y yo aparecemos seguidos por el apellido, siendo además los únicos tereseños del libro, hermosa doble casualidad que marcó mi vida y mi aprecio por ella, a quien siempre quise conocer.

     Desde este humilde pueblo de Los Valles del Tuy que es Santa Teresa del Tuy, tu pueblo natal, del que nunca dudaste en reconocer que era tu origen, Elsa. Nunca te olvidamos y nunca te olvidaremos.

Fuentes:
* Barroso, Luisa: Entrevista a Elsa Morales. En Diario últimas Noticias. Domingo 13 de agosto de 2006. Págs. 56-57.
* Castro Uzcátegui, Roselia: Mateo Manaure y Elsa Morales, embajadores culturales. En Revista Fascinación. Domingo 22 de agosto de 1999. Año 10. Nº640. Págs. 30-31.
* Centeno, María: “Agarren a la india chavista”. http://www.rebelion.org
* Longo, Carmela: Comenzó exposición por Elsa Morales. En Diario últimas Noticias. Miércoles 27 de abril de 2005. Pág. 88.
* Morales, Elsa: Canto a la muerte de Aquiles Nazoa. Prólogo de Vicente Madrid. Editorial Síntesis Jurídica. Caracas, 1981.
* Morales, Elsa: La serpiente de la fatalidad o una canción desesperada. “El abismo memorioso del plano”, nota de Juan Calzadilla. Edición independiente. Caracas, 1982.
* Morales, Elsa: Un amor entre flores y pólvora. Caracas, 2003.
* Morales, Elsa: Helena Crucificada. Caracas, 2004.
* Morales, Elsa: Mi selva privada. “La oportunidad que tanto esperé”, nota de Ildemaro Torres. Tríptico. Exposición Mi selva privada. Galería Universitaria de Arte, UCV. Febrero, 2000.
* Rodríguez Carpio, Roxanna: Elsa Morales, su voz interior y otros espíritus. Folleto. Exposición Mi voz interior. Museo de Arte Popular “Bárbaro Rivas”. Petare. Octubre, 2003.
* S/A: Elsa Morales vuelve a hablar. En Diario 2001. Domingo 5 de octubre de 2003. Pág. 3.
* S/A: Elsa Morales celebra la vida. En Diario últimas Noticias. Domingo 18 de junio de 2006. Pág. 73.
* S/A: La pintora ingenua ya no dará más pinceladas. En Diario últimas Noticias. Domingo 4 de marzo de 2007. Pág. 71.
* Valderrey, Julio: Tereseños de exportación: Elsa Morales. En Revista Literaria ¿al vacío…?. Nº5, Año II. Santa Teresa del Tuy. Noviembre, 2006. Pág.-7.
* YA: Falleció la escritora Elsa Morales en Barquisimeto. Diario La Voz. Lunes 5 de marzo de 2007. Pág. 39
* Zambrano, Josefa: Elsa Morales, la imagen y el color en “Mi voz interior”. Entrevista. http://www.arteliteral.com. Ciudad Guayana, viernes 05 de enero de 2001.

LA MAGDALENA, UN TESORO ESCONDIDO EN BUSCA DE INVERSIONISTAS.

Por: investigaciones TUCUY.

Vista de los Valles del Tuy desde la Capilla de la Magdalena, Foto de Iván López, año 2008.

El Futuro y el Pasado se unen

     Algunas leyendas tuyeras nos hablan de un inmenso tesoro enterrado en predios de La Magdalena por el famoso guerrillero realista Dionisio Cisneros, esto ocurrió, según cuentan, cuando estas tierras formaban parte de Colombia y la Presidencia la ejercía El Libertador Simón Bolívar. Algunos, con la ambición de la riqueza rápida, buscando las famosas “morocotas” han incursionado en sitios como El Trompillo, La Fila, Curujur, la Cueva. Solo algunos han visto luces, otros, según cuentan ellos mismos, han padecido las “maldades” del bandido. Pero nadie ha encontrado el tesoro. (Ver en Leyendas Tucuy  “El Inmenso Tesoro de Dionisio Cisneros…).

     El Tesoro existe, pero solo algunos visionarios tienen el privilegio de percibirlo, de creer en él, uno de esos favorecidos es el Ingeniero  y Comunicador Juan Quintana, también  su esposa la profesora Isaura Villaparedes de Quintana, sus hijos, algunos residentes, agricultores, artesanos, comerciantes como la Familia Delpiani y una gran mayoría de Magdalenenses ha descubierto que el verdadero tesoro está en desarrollar a la Magdalena como el principal polo turístico del Tuy; las condiciones están dadas, la naturaleza le ha dotado del mejor clima de los valles, tierra generosa para la producción agropecuaria, el Estado Venezolano le ha construido la mejor infraestructura vial de los caseríos rurales en la zona Tuy (Carretera Quebrada de Cúa- La Magdalena). La seguridad ciudadana no es difícil de organizar. Los otros servicios de infraestructura también son factibles a corto plazo. Sólo hace falta un Plan de Ordenamiento, para conservar en la Magdalena la arquitectura típica de los Valles del Tuy.

Juan Quintana y su Familia, Foto Iván López, Año 2008.

     Algunas obras públicas fundamentales como La Capilla es un ejemplo a seguir, la sencillez de esa desaparecida forma de construcción está en armonía total con el medio ambiente. El Ingeniero Juan Quintana y su familia, en 17 años de  paciencia pueden mostrar a los visitantes una “casa museo”, donde se rescatan las vivencias y la historia menuda de Charallave y del Tuy, a través de los objetos de invalorable y fiel referencia, a los personajes, a los hechos, a las raíces de un pasado que no se puede borrar invocando la “modernidad” mal entendida. No conforme con esta loable iniciativa, para disfrute y remembranza de quienes por nuestros años vivimos aquella “nuestra” época dorada; hoy las nuevas generaciones pueden conocer e interesarse por ejemplo: En la biografía de Don Policarpo Farrera,  respetable  Juez de Charallave, de su hijo el Polifacético Gustavo Farrera (Chucuto), músico, político, comerciante, emprendedor y de su nieto Gustavito Farrera Luna, el Cantante, el historiador, el recopilador de las anécdotas de su pueblo. Solo para poner un ejemplo entre los miles existentes en el museo.

     No conforme con esto el Ingeniero Juan Quintana ha construido un Parque Temático que nos transporta al pasado charallavense, no como el simple recuerdo de algo sin retorno, sino como un pasado histórico que sienta las bases para un futuro mejor, para hacernos entender en forma didáctica: Que sin ese pasado, sin la labor de esos hombres y mujeres que en muchos casos ya se fueron, no tendríamos presente, ni futuro. Una sociedad que no respeta su memoria, ni la hace conocer, tiende a diluirla, a descomponerse, las raíces sociales y el sentido de pertenencia representan la mejor barrera para la anomalía que nos destruye socialmente. La obra de la familia Quintana es verdadera labor de Patria.

Capilla en advocación a la virgen de la Magdalena, pueblo de la Magdalena, Foto Iván López, año 2008.

     Para los habitantes y nativos de este hermoso caserío, tan cerca de Caracas, gracias al Ferrocarril Ezequiel Zamora, columna vertebral de futuro desarrollo planificado y organizado del Tuy. Debe ser un paradigma a seguir lo realizado hasta hoy, un ejemplo a seguir para logar el bienestar.

     La Magdalena está llamada por todo lo señalado a convertirse en una “Colonia Tovar” a la venezolana, solo necesitamos un poquito de imaginación para ver crecer una agricultura sustentable, incluso el café, tratando de desarrollar una “Marca de origen” con un café orgánico, cotizado hoy en el mundo a precios superiores al petróleo, Una escuela local de artesanos de la madera, el barro, la tela y otras áreas que le distingan a nivel nacional e internacional como ocurre hoy con Magadaleno en Aragua, una ruta gastronómica tuyera y venezolana, volver al cultivo de la piña y de los frutos tradicionales de la zona, rescatar la fabricación del famoso queso de mano, un centros para la practica de deportes como el  senderismo, hasta la Cueva de Ña` Plácida y otros lugares, la caminata, la escalada, la observación de la multitud de pájaros, el inmenso paisaje de todos los Valles del Tuy, deportes extremos como el vuelo en parapente, las posibilidades se pierden de vista. Esto daría no solo a La Magdalena una economía sustentable, sino al Tuy otra visión reconfortante, de calidad de vida, un polo de atracción para la inversión nacional e internacional.

Detalle de la Capilla de la Virgen de La Magdalena, Foto Iván López,año 2008.

     Desde TUCUY felicitamos a los habitantes de este Caserío, al Gobierno Nacional, por llevar adelante estos hermosos proyectos de infraestructura, al Ingeniero Juan Quintana y Familia por atreverse a construir el futuro con fe, trabajo, constancia y amor a su tierra. En la Magdalena se puede demostrar que cuando los planes del Estado se unen a la iniciativa privada y caminan por la misma ruta, el éxito está asegurado.

     La Magdalena puede ser un modelo para muchas regiones del país, una comunidad en  movimiento positivo donde todos pueden ganar si se actúa con inteligencia.

      Invitamos a los habitantes del Tuy, de Venezuela y del mundo a visitar La Magdalena, a invertir en proyectos sustentables y generadores de empleo, no en engorde de tierras. Visitar La Magdalena es aproximarse a la Venezuela posible y comprender de forma directa que un presente de trabajo y constancia, de visión y esfuerzo sostenido, representan el verdadero tesoro enterrado por José Dionisio Cisneros en 1825 en ese Caserío.

Capilla de la virgen de la Magdalena, pueblo de la Magdalena, Foto Iván López, año 2008.

Origen de la Propiedad, (Historia Local)

Caserío La Magdalena. Primera Parte

     El antiquísimo Caserío de La Magdalena, ubicado hoy día en los límites entre los Municipios Urdaneta, Cristóbal Rojas y Guaicaipuro, con más de un 70% de su territorio en Urdaneta, pero vinculado en lo económico, social, y político a Charallave, por descuido inveterado de las autoridades del hoy Municipio Rafael Urdaneta. Tierras hermosas, con vocación agrícola, cuyo origen  se remonta al período Colonial con el nombre de “Altos del Palmar”,  (Hacienda El Palmar) vieja posesión cacaotera propiedad del  “Marquesado de Mijares”, cuyos linderos se extendían desde la orilla del río Tuy, hasta la fila de la Magdalena, por una parte (Sur-Este) y por la otra la “Hacienda San José”, conocida posteriormente como Quebrada de Cúa, cuyos Linderos también se extendían desde las riberas del  Tuy hasta la fila de la Magdalena.(Sur-Oeste), siendo el lindero natural entre los dos latifundios( Quebrada de Cúa o San José y El Palmar) el curso la Quebrada de Cúa, o de Cabuya, desde su naciente hasta la desembocadura en el Tuy. (Hoy Lecumberry).

   Más hacia Este, en el camino de Charallave nos encontramos con las haciendas: La Unión, y El Vapor. Por el Norte con Paracotos, están las antiguas haciendas cafetaleras de los Ufano, Delgado, Morantes, Rosales.

     Las tierras de los “Altos del Palmar” llegaron a manos de Don Juancho Gómez y sus herederos, a comienzos del siglo XX, formando parte del gran latifundio, llamado durante el Gomezalato “La gran posesión Mendoza” La cual reunió en una sola hacienda casi todas las posesiones desde Cúa hasta Ocumare del Tuy. Una vez muerto el Dictador Juan Vicente Gómez, los bienes de la familia pasan a la Nación venezolana, mediante juicio de expropiación y el gobierno del General  Eleazar López Contreras, funda la Colonia Mendoza con 60 familias canarias procedentes de Cuba, a través del Instituto Colonización e Inmigración, posteriormente en el año 48 pasa al Instituto Agrario Nacional, el cual se ocupa fundamentalmente de la parte baja y colindante al canal de riego construido al efecto desde Marín hasta Ocumare.

Bodega del Señor Delpiani en La Magdalena, Foto Iván López,año 2008.

     Con relación a la finca San José o Quebrada de Cúa a partir de las últimas décadas del siglo XIX, empieza a desmembrarse o a producir mutaciones; La primera es la venta que Don Carlos Hernaiz, dueño también de la Hacienda Marín, le hace al Presidente del Gran Estado Miranda General  J.M. García con la finalidad de destinarlos al Municipio de Cúa, para la ampliación del pueblo. Esta compra permite a posterioridad construir la Plaza de Santa Rosa (a partir de 1911, Plaza Bolívar), la calle Cruz Verde (Hoy General José María Carreño), Pueblo Nuevo. (Hoy Monseñor Pellín)

     A partir de este desmembramiento deja de llamarse Finca San José y se empieza a denominar Hacienda Quebrada de Cúa, con varios propietarios entre ellos Carlos Hernaiz quien vende a Don Doroteo Angelino en 1893, el general Hugo Guardia compra en 1914, nuevamente pasa a manos  Don Doroteo Angelino en 1918, los herederos de Don Doroteo Angelino le venden a Doña Rosa Acosta de Marrero en 1925, agregando a la venta la posesión el Potrero que Don Doroteo había adquirido del general Laureano Carballo. Don Félix Sosa apoderado de la familia Marrero Acosta vende a Don Andrés Cruz Orta en 1939, éste vende al Dr. Julio Molina en 1941, Este vende al Mayor del Ejercito Francisco Angarita Arvelo, primo del Presidente General Isaías Medina Angarita en 1942. Don Jesús Sánchez, apoderado del Mayor Angarita Arvelo, vende a Don Domingo Palacios en 1948, éste vende a Alejandro Arzola M. y a Alejandro Arzola De Armas, en 1948 y éstos a su venden al  Instituto Agrario Nacional en 1953.

Adobe, Pueblo de Antaño, Foto de Gladys Zambrano, año, 2009.

     El I.A.N.  en 1953 otorga al municipio un lote de terrenos para ampliación de la población, (Hoy Hospital Dr. Osio, Centro Comercial Aparay, Polideportivo, Industrias PAVCO, antigua Tubemplast.) Por la Misma fecha el Directorio del I.A.N. vende un lote de terreno al Coronel del Ejército Roque Yoris, quien instala un Haras de caballos pura sangre, en esa época era Presidente del Viejo Hipódromo del Paraíso, quedando en manos del I.A.N. el caserío Quebrada de Cúa y el caserío La Magdalena.

Adobe, Pueblo de Antaño, Foto de Gladys Zambrano, año, 2009.

     En 1957, faltando pocos días para la caída del Dictador Marcos Pérez Jiménez, el Directorio del I.A.N. vende a Tobías Darwin Uribe un lote de terreno, el cual denominan “Posesión o Hacienda ña-Placida”, pues incluían la venta  de tierras y de la cueva.

     En esta apresurada venta se inician una serie de  irregularidades (Enero 1958) tales como:

  • No existe tradición legal de una Hacienda denominada Ña-Placida.ya que éstos  terrenos incluida la Cueva, forman parte de Altos del Palmar y no de Quebrada de Cúa.
  • La documentación de venta de la Hacienda ña-Placida corresponde a la tradición de la Hacienda Quebrada de Cúa Antigua San José.
  • Es decir que el Directorio del I.A.N. venda un lote de terreno con documentos y tradición de otra hacienda.
  • Se puede inferir que la razón fundamental de una documentación diferente a la que le correspondía, era que para esa fecha el I.A.N no era el propietario de Altos del Palmar, pues formaba parte del conjunto de bienes expropiados a la Sucesión de Juancho Gómez (hacienda El Palmar) y el Procurador General de la República Dr. Juan José Abreu ordenó el registro a nombre de la Nación Venezolana y no se había hecho el traspaso de bienes al I.A.N. Esta transferencia se produjo en el año 1985. Para la venta un bien nacional era necesario que se produjese la desafectación y autorización del Congreso Nacional y lo urgente de la transacción, pues la dictadura estaba agonizando, no daba tiempo para cumplir con los tramites de ley y se anexó de forma ilegal a la tradición de la hacienda Quebrada de Cúa.(antigua San José)

Estación “San Francisco de Yare” del Ferrocarril Central de Venezuela.

Por: Iván López.

     Saludos amigos lectores, la imagen que se muestra en esta ocasión para su disfrute y conocimiento, corresponde a la estación “San Francisco de Yare” perteneciente al ya desaparecido “Ferrocarril Central de Venezuela”, que funcionó desde 1883 (año en que empezó su construcción) hasta mediados de 1954 y que cubría la ruta desde la estación de “Santa Rosa en Quebrada Honda” Caracas, hasta la estación ubicada en el sector Aponte de la Hacienda de la Guadalupe hoy Pampero de Ocumare del Tuy.

Estación del Ferrocarril Central de Venezuela en San Francisco de Yare, Estado Miranda.

     La estación de San Francisco de Yare fue construida ya para la última etapa de esta valiosa vía férrea (Santa Lucía – Ocumare del Tuy) aproximadamente por el año de 1916, la última estación, la de Aponte en Ocumare, fue terminada para mediados de 1928.

     La imagen o gráfica fue tomada por  el fotógrafo alemán A. Müler, se presume que entre 1929 a 1931, esta imagen es original en Blanco y Negro como se puede apreciar, tomada casi sobre las vías o rieles de la línea ferroviaria, en ella destaca la edificación principal de la estación donde se observan los portones grandes de carga y descarga, además del anden de abordaje al ferrocarril, podemos apreciar también una edificación menor que era dependencia administrativa u oficina del encargado de la estación.

     En primer plano se observan unos trolleys o carros manuales los cuales se empleaban para supervisar las vías o realizar reparaciones menores en caso de fallas del sistema, estos eran de impulso manual mediante un balancín o manilla que accionaba un grupo de bielas y engranajes, los trolleys se desplazaban sobre las mismas vías del tren.

      En el costado izquierdo de la imagen, desde el punto de vista del que observa, se ven unos bancos, al parecer  de concreto, que permanecen apilados presumimos que recién elaborados en espera de su ubicación en el lugar correspondiente, en el centro de la foto, específicamente la parte del anden, llama mucho la atención el grupo de personas que allí se encuentran, destacando un hombre vestido con uniforme del ferrocarril, el cual se presume sea el despachador de la estación o al menos un trabajador de la empresa de ferrocarriles, se puede ver al resto vestido de Liki-Liki blanco, probables pasajeros o usuarios del tren e incluso se pueden apreciar niños dentro del grupo.

     A la derecha de la imagen, con relación al que observa, sobresalen dos carros o cabuses o vagones del tren, estos eran carros cuyo fuselaje era de madera sobre una estructura de hierro y se les llamaba Kalamazoo (nombre de la empresa fabricante) estos carros o vagones eran empleados para el mantenimiento preventivo y correctivo que presentaran las vías o el mismo tren.

     En la gráfica casi pasan desapercibidos unos postes de madera que conducen cables posiblemente del telégrafo, otro signo de progreso, y que en algunos casos corrían o estaban instalados paralelos a las vías del tren, para aprovechar lo fácil del acceso para el mantenimiento e incluso instalación de ese servicio de comunicación importante para la época.

    En definitiva es una imagen interesante que muestra un pasado muy cercano lleno de anécdotas de progreso y crecimiento, a la vez que hace tomar conciencia de la necesidad de establecer una cultura de preservación para con las edificaciones y construcciones que hoy existen en el Valle del Tuy, de haber preservado ese sistema de trenes, hoy día se pudiera disfrutar de este, ya como medio transporte o bien como un medio de atractivo turístico que hubiera ayudado a desarrollar al Tuy económica y socialmente.

Nota adicional:

Como dato curioso tenemos que el ferrocarril Central de Venezuela tuvo una distancia total de 83,20 kilómetros de longitud, tuvo 75 puentes y viaductos, 14 Túneles y un total de 18 estaciones las cuales fueron: Caracas – Sabana Grande – Chacao – Los Dos Caminos – Petare – El Encantado – La Lira – Tusmare – La Envidia – Los Mangos – Arenaza – Pichao – Boca de Siquire – Santa Lucía – Soapire – Santa Teresa – San Francisco de Yare – Ocumare del Tuy.

 

Fuentes consultadas.

Murguey Gutiérrez, José. Construcción, ocaso y desaparición de los ferrocarriles en Venezuela. Tomo I, Fundación Editorial el Perro y la Rana, Caracas, Venezuela, año 2007, 332 pp.

Schael Alfredo. Ferrocarriles en Venezuela, Historia Complicada. Instituto Autónomo de Ferrocarriles del Estado –IAFE- Caracas, Venezuela, año 2006, 304 pp.

Revista “El Desafío de la Historia” Nº 22 Fotografías Documentos del Pasado, Grupo Editorial McPecrí C.A. año 2011, 113 pp.

Especial agradecimiento al Grupo de Facebook “Gran Ferrocarril de Venezuela” en la persona de Ernesto Roa, Jorge Pages Bellver y Richard Fernández, por sus aportes y comentarios. 

BO DIAZ “EL MUCHACHOTE DE CÚA”

Por: Edwin Kako Vázquez.

     Antes de escalar a las Grandes Ligas Baudilio Díaz se detuvo (9) años en las Ligas Menores lo que implicó las clasificaciones “A”, “AA” y “AAA”. Participó en las sucursales de Williamsport, Greenville, Winter Haven, Pawtucket, Elmira, Winston Salem,  Rhode Island, Tacoma y Reading. 

     Sus estadísticas nos comentan que bateó para (246), (415) partidos, (1,204) turnos, (116) anotadas, (296) hits, (55) dobles, (3) triples, (21) cuadrangulares y (163) impulsadas. Su debut en las mayores ocurre el 6 de septiembre de 1977 con las Medias Rojas de Boston a la edad de (24) años.

     Sin embargo, vio acción en solamente (2) partidos y consumió un solo turno al bate. Al año siguiente (1980) fue cambiado a los Indios de Cleveland. En la transacción fueron incluidos Ted Cox, Mike Pastón y Rick Wise por el lanzador de relevo corto Dennis Eckersley y Fred Kendall. 

Tarjeta Autografiada por Baudilio Díaz.

     Con los Indios fue usado como segundo receptor detrás de Ron Hassey. Una lesión de Hassey colocó a Baudilio de titular a principios de la temporada de (1981).  Durante la primera parte de la temporada, Bo bateaba para (356) y (25) impulsadas hasta que una lesión lo sacó de juego por el resto de la temporada.

     Para el (1982) el jugador venezolano es cambiado nuevamente enfilando su norte  hacia los Phillips de Philadelphia. Con los Phillips  bateó para (288) en la que fue su mejor temporada en las mayores. En  (144) partidos pegó (151) hits, (85) impulsadas, (69) anotadas, (29) dobles, (18) cuadrangulares en (525) turnos al bate.

     En (1983) el muchacho natural de Cúa, Venezuela artesa solo (236) en (136) turnos al bate. El Filadelfia ganó el banderín de su división enfrentándose a los Dodgers de los Ángeles en la Serie de Campeonato y a los Orioles del Baltimore en la Serie Mundial.

     Nuestro personaje bateó para (154) en el la Serie de Campeonato por la Liga Nacional y participó en los (5) juegos de la Serie Mundial bateando (333). En el (1984) todavía siendo miembro de los Phillips otra lesión, esta vez en una de sus rodillas lo relegó a solo (27) juegos.

     Uffffff, otra lesión en su muñeca en (1985) limitó a Baudilio a (26) partidos y un de promedio de (211). En agosto de (1985) es cambiado al Cincinnati  donde permaneció  por (4) temporadas y media bateando  (272) (1986), (270) (1987), (219) (1988) y (205) (1989). Estuvo detrás del plato en un total de (965) partidos, (82) errores y (525) asistencias para un total de (986 %).

     El 23 de noviembre de 1990 fallece en su tierra natal Venezuela ante un accidente fatal cuando arreglaba una antena parabólica en su casa.

LINO GALLARDO

Por: José R. Méndez F.

Lino Gallardo.

     Nació en Ocumare del Tuy, probablemente en 1773 y murió en Caracas el 22 de diciembre de 1837. Lino Gallardo se destacó como compositor de canciones patrióticas, director de orquesta y ejecutante del violín, violonchelo y contrabajo. Fue discípulo de Juan Manuel Olivares en la Academia de Música de Caracas que fundara el Padre Sojo en 1874 (Pedro Ramón Palacios y Sojo, tío de Simón Bolívar). El sitio de reunión era la Hacienda La Floresta, del padre Sojo (hoy Urbanización La Floresta) y en la Hacienda San Felipe, del padre García Mohedano (hoy La Castellana) y en los terrenos de Bartolomé Blandín (que hoy son el Country Club), tierras para entonces de cultivo, ubicadas en torno al pueblo de Chacao, actualmente parte de Caracas.

     Fue un grupo de músicos de altísima calidad dedicado a cultivar el repertorio religioso con personalidad propia, aún cuando haya recibido alguna influencia de Pergolesi, Scarlatti, Haydn y Mozart. Integrado entre otros por Bartolomé Bello (el padre de Andrés Bello), José Francisco Velásquez, José Angel Lamas, Juan José Landaeta, Cayetano Carreño (hermano de Simón Rodríguez), Lino Gallardo, José Francisco Velásquez, Pedro Nolasco Colón, Juan Francisco Meserón, Atanasio Bello Montero (empresario musical, entusiasta difusor de grandes óperas y composiciones europeas del primer tercio del siglo XIX), José María Izasa (socio de Bello Montero en La Compañía) y José María Montero. En los quince años que más o menos duró esta Academia, salieron de allí algunos de los más grandes músicos que hemos tenido. El más celebrado entre ellos fue José Angel Lamas, autor de la más conocida pieza de música sacra: “Popule Meus”. Otros distinguidos discípulos de la Academia del Padre Sojo fueron Marcos Pompa, Pedro Pereira, Mateo Villalobos, Dionisio Montero y muchos más.

     Se resintió seriamente la salud del Padre Sojo, lo que lo indujo a firmar el 17 de junio de 1799 su testamento, según el cual legaba a Juan José Landaeta «el violín y la viola que tiene en su poder», y a Lino Gallardo el violoncello, por ser estos sus más “destacados alumnos”.

     El 26 de diciembre de 1794, Gallardo contrajo matrimonio con María del Carmen Araujo y al enviudar se casó con María Catalina Pereira, el 30 de abril de 1799.

      Juan José Landaeta, quien hasta ahora se ha tenido como el autor de la letra del Himno Nacional de Venezuela nace el 10 de marzo de 1780. Landaeta compuso algunas obras de carácter religioso, como “Benedictus” y “Pésame a la Virgen”. Perteneció a la clase social de los pardos y desde el comienzo de la revolución manifestó sus simpatías por la causa independentista. Así, se le vio entre los conspiradores del 19 de abril de 1810. Esta misma pasión revolucionaria lo llevó a componer varias canciones patrióticas, entre ellas una con motivo de la instalación del primer Congreso de Venezuela, en 1811. La letra comenzaba con la frase «Gloria, americanos».

     Se ha tenido hasta ahora a Juan José Landaeta como autor de la música del Himno Nacional de Venezuela, pero no ha aparecido ningún documento que dé validez a esta aseveración. Sólo existe la tradición oral, ya que ni siquiera Guzmán Blanco al decretar el «Gloria al Bravo Pueblo» como Himno Nacional, mencionó en el decreto a los autores. En cambio, hay más posibilidades de que sea Lino Gallardo el autor de la música patriótica. Dicho decreto, expedido en Caracas el 25 de mayo de 1881. Dice así, en la parte pertinente: 

“Considerando:

1o.: Que debe perpetuarse en la memoria de los venezolanos todo lo que en la época de nuestra emancipación política contribuyó a la realización de sus triunfos.

2o.: Que el Himno Nacional, conocido con el nombre tradicional de Gloria al Bravo Pueblo, fue el canto patriótico con que los hijos de la Gran Colombia celebraban sus victorias y se alentaban en la adversidad:

Decreto: Artículo

1o.: El Himno: Gloria al Bravo Pueblo, se declara Himno Nacional”.

Por encargo del Presidente Guzmán Blanco, el Dr. Eduardo Calcaño valioso compositor y músico, cumplió idóneamente la tarea de fijar el texto musical del Himno, lo cual hizo conservando la brillantez marcial de la melodía, sin pretender alterarlo ni darle otra expresión.”

     Landaeta, como buen patriota, fue perseguido por los realistas apenas cayó la primera República. Hecho prisionero, pudo salir al regresar Bolívar a Caracas, en 1813. Acompañó al Libertador en la penosa emigración a Oriente, en 1814, pero con mala fortuna, pues fue apresado y fusilado por Boves en ese mismo año.

   Gallardo compuso la música de la Canción americana, escrita años antes por los conjurados de 1797 y estuvo comprometido en las conspiraciones de 1808 y 1810 y fue miembro de la Sociedad Patriótica. Después de la caída de la Primera República (julio de 1812), fue apresado en las bóvedas de La Guaira por sedicioso (15 de diciembre de 1812). En 1818, bajo el régimen realista, fundó la Sociedad Filarmónica de Caracas, que era escuela de música y sociedad de conciertos a la vez; Gallardo fue el director de la orquesta de conciertos, director y profesor en la escuela. El 9 de agosto de 1824, fue nombrado maestro mayor de música de Caracas.

     Gallardo fue amigo y compadre de Simón Bolívar y este le compensó de su actuación al lado de los patriotas, nombrándolo “Fiel de peso” en la aduana de La Guaira (1827). A Lino Gallardo se le atribuye, si no la música, al menos su participación en la canción patriótica Gloria al Bravo Pueblo, que en 1881 fue decretada Himno Nacional. Investigaciones del estudioso de la historia de la música, Alberto Calzavara, han replanteado el tema de la posible autoría de la música de dicha composición por parte de Gallardo.

    Nuestro Himno Nacional, más que un canto revolucionario, fue un grito de solidaridad al Rey de España, ya que surgió como un canto emocional del 19 de abril de 1810, que como se sabe, fue cuando la oligarquía caraqueña declaró su fidelidad al rey de España, creando la Junta Conservadora de los Derechos de Fernando VII.

     Se dice que el autor de la letra del “Gloria al Bravo Pueblo” fue el médico y poeta Vicente Salias, quien en un momento de euforia improvisó la canción en una de las sesiones de la Sociedad Patriótica, nacido en Caracas el 23 de marzo de 1776; era poeta y escritor, además de médico. Fue fusilado en el castillo de Puerto Cabello el 17 de septiembre de 1814, en momentos en que Bolívar sufría su segundo exilio rumbo a Cartagena. El mejor estudioso de la vida de Salias, José Rafael Fortique, lo confirma. Aunque tradicionalmente se ha escrito que la improvisación de Salias se produjo en el seno de la Sociedad Patriótica de Caracas, esto no parece probable, pues aquel canto patriótico existía ya a fines de abril o muy a comienzos de mayo de 1810, en tanto que la Sociedad Patriótica sólo inició sus actividades a partir de diciembre de ese año.

     Después de los sucesos del 19 de abril de 1810 el intendente de Ejército y Real Hacienda Vicente Basadre, fue apresado por las nuevas autoridades y recluido en el castillo de San Carlos de La Guaira, hasta su expulsión el 5 de mayo siguiente. Durante esos días que iban del 19 de abril al 5 de mayo de 1810 (decía Basadre en un informe escrito el 4 de julio, al llegar a Cádiz), los “caballeros mantuanos” que le custodiaban en el castillo día y noche por turnos, le dijeron que “…en todos los pueblos se habían compuesto canciones alegóricas alusivas a la libertad, a la independencia…” El funcionario español recuerda con indignación en Cádiz algunas de las canciones que oyó o leyó poco antes en La Guaira: “Pero lo más escandaloso fue las canciones alegóricas que compusieron e imprimieron de su independencia. Convidaban a toda la América española para hacer causa común, y que tomasen a los caraqueños por modelo para dirigir revoluciones”. Estas palabras de Basadre son una paráfrasis bastante exacta de la tercera estrofa de la canción patriótica de 1810, convertida en 1881 en Himno Nacional: 

“Unida con lazos

que el cielo formó

la América toda

existe en Nación;

y si el despotismo

levanta la voz

seguid el ejemplo

que Caracas dio”.

     Con letra de Salias y música de Landaeta o de Gallardo, pues los 3 se hallaban en Caracas entonces, el Gloria al bravo pueblo data de los días que siguieron al 19 de abril de 1810. No fue la única canción patriótica de esa época, pues también estuvo entonces en boga la que comenzaba: “..Caraqueños, otra época empieza…”, con letra de Andrés Bello y música de Cayetano Carreño. Pero fue el Gloria al bravo pueblo el canto que tuvo mayor aceptación y más rápidamente se popularizó; tanto llegó al corazón del pueblo, que se arrullaba a los infantes para dormirlos con el “Duérmase mi niño…” con la música del Himno Nacional, lo cual también servía como contraseña ante cualquier circunstancia.

     Uno de los compañeros del canónigo José Cortés de Madariaga en su misión diplomática a Bogotá (que salió de Caracas en diciembre de 1810) se lo había aprendido, y ya al regreso, el 18 de junio de 1811, mientras navegaban el río Meta abajo, tomó “…la flauta para ejecutar la canción de Caracas, Gloria al bravo pueblo, etc., y al resonar el suave instrumento unieron sus voces los que sabían la letra…”; así escribía, emocionado, Cortés de Madariaga en el Diario que llevaba durante el viaje. No sólo el flautista aficionado sabía la música, sino que varios de sus compañeros conocían también la letra. Aunque no hay constancia expresa de ello, es probable que el Gloria al bravo pueblo hubiese sido ejecutado y coreado en Caracas el 19 de abril de 1811, cuando se conmemoró el primer aniversario de la revolución de 1810 con la participación de varias orquestas dirigidas por músicos-compositores como Juan José Landaeta, Cayetano Carreño, Lino Gallardo, José María Cordero, entre otros.

     Juan Vicente González, refiriéndose a la época de la Primera República, escribe que “…el inspirado Gallardo hacía resonar las calles con la Marsellesa venezolana…”, aludiendo así, muy probablemente, al “Gloria al bravo pueblo”. Mientras que algunos historiadores afirman que la música no es Juan José Landaeta sino del músico ocumareño Lino Gallardo; no sólo por la tradición oral de la familia Gallardo, sino por el testimonio de numerosos personajes de la época, que dan fe que la música del Himno la escribió este fervoroso patriota y que, además, porque su nombre aparece en partituras antiguas, lo que no ocurre con Landaeta.  

     Pasado el período de la Independencia, el canto revolucionario siguió prendido en la mente del pueblo y se convirtió, por común aceptación, en la “canción nacional” aunque careciese de sanción oficial. El manuscrito de su música más antiguo que se conoce corresponde a mediados del siglo XIX, según el historiador José Antonio Calcaño, quien lo reproduce en su libro “La ciudad y su música”. En él no se menciona autor, pero figura como título lo siguiente: “núm. 1.- Violín. Canción Nacional. Gloria al bravo pueblo. Paso redoblado”.

     Este notable músico que ejecutaba con maestría el violonchelo, murió en Caracas el 22 de diciembre de 1837. Se dice, que su hija menor, Francisca de Paula, quemó todas las partituras de las obras compuestas por Gallardo, en protesta contra Guzmán Blanco, de quien era enemiga, al decretar éste, el 25 de mayo de 1881, la canción de su padre como Himno Nacional de Venezuela. Se cuidó mucho el Presidente Guzmán de no nombrar en su Decreto a los autores del Himno, gracias a lo cual todavía se polemiza y se trabaja en busca de la verdad.

     De las seis naciones que fueron liberadas por el Libertador (Colombia, Venezuela, Panamá, Ecuador, Perú y Bolivia), sólo las de Bolivia y Colombia hacen mención del Padre de la Patria, Simón Bolívar, mientras que Venezuela, cuna del Libertador, en su Himno Nacional, en sus tres estrofas y coro, para nada hace mención de tan ilustre venezolano.

HIMNO DE LA REPÚBLICA DE BOLÍVIA

Esta tierra inocente y hermosa   

que ha debido a Bolívar su nombre   

es la patria feliz donde el hombre  

goza el bien de la dicha y la paz

HIMNO DE LA REPÚBLICA DE COLOMBIA

Bolívar cruza el Ande

que riegan dos océanos,

espadas cual centellas

fulguran en Junín.

Centauros indomables

descienden a los llanos,

y empieza a presentirse

de la epopeya el fin.

     Quizás algún día, cuando el bolivarianismo, más que una organización política de moda hoy y tergiversada, sea una energía que revitalice el espíritu de lucha por la justicia y la libertad de los pueblos de América, en el Himno Nacional de Venezuela se incluya la estrofa poética de Pablo Neruda:

“Yo conocí a Bolívar una mañana larga,

en Madrid, en la boca del Quinto Regimiento,

Padre, le dije, eres o no eres o quién eres..?

Y mirando el Cuartel de la Montaña, dijo:

Despierto cada cien años

cuando despierta el pueblo”

Partitura del Himno Patriótico de Venezuela, Música de Lino Gallardo y letra de Andrés Bello López.

Fuentes consultadas:

• Fundación Polar (1997). Diccionario de Historia de Venezuela. Caracas. Venezuela.

• Gran Enciclopedia de Venezuela. Caracas: Editorial Globe, 1998.

• Biografías de la Biblioteca Nacional (Jorge Mier Hoffman)

• Himno Nacional, por: Manuel Pérez Vila.

AUTO DE CREACIÓN DE LA PARROQUIA SAN DIEGO DE ALCALÁ

Por: Juan José Flores †

     Auto de creación de la Parroquia, San Diego de Alcalá, Firmado por el Obispo Don Diego de Baños y Sotomayor, el día 7 de Febrero de 1693

     “Yltmo. SV.=Don Juan Nicolás de Ponte y los demás que aquí firmamos, parecemos ante V.S.Y. y decimos que por tanto desde el Valle de Súcuta adonde tenemos ñVAS haciendas y esclavos de su beneficio ay de distancia a la Iglesia más próximas, que son las de los Valles del Tuy arriba y Charallave Cinco leguas de caminos sujetos a ríos y sus crecientes y al del Tuy, que por ser caudaloso no se puede vadear en tiempo de invierno sin grave peligro y conocida dificultad, como de trajinar dos caminos en tiempos de aguas, por ser la mayor parte de ellos pantanosos y se negables, resulta el que no podemos los laboradores de dhos. Y gente a nuestro servicio, asistir al santo sacrificio de la misa y morirse sin recubrir los santos sacramentos en el peligro de la muerte, ni gozar de sepultura eclesiástica y otros muchos inconvenientes y espirituales que se desean entender por falta de la Ygal. y cura que tenemos en Dho Valle q’ para que como verdaderos catholicos podamos tener en el conciavos y familia, se ha de servir V.S.Y de conceder su licencia para que en el Valle de Súcuta de la Sabana de Ocumare q’ es la medianía de las haciendas que tenemos en el DHO. valle labremos una Ygla. á que nos obligamos desde luego y adornarla desentemente y poner en ella los ornamentos necesarios para la celebración en cada año al sacerdote que V.S.Y. fuere servido denombrar para la administración de dhos. Santos sacramentos, para su congrua sustentación a la que nos obligamos desde luego acudiéndole cada uno de nosotros con la parte y porción que nos tocare según el repartimiento que presentaremos ante V.S.Y con la solemnidad necesaria. y porque al presente atendiendo solo al bien espiritual NERAS personas y criados y en lo venidero esperamos se poblará de mas vecinos el dho. Valle se ha de servir V.S.Y. de deciarar que quialquier tiempo que adentrare otro o tros muchos vecinos ayude entrar en parte a la contribución dde dha. prorrateando lo que correspondiere a la familia ñor cargo cuya cantidad se hace revajar de la que nosotros contribuimos a rata, según las cantidades a que de presente nos obligamos ó por tiempo que estuviere de nra parte contribuir aeldho. Cura. Demanera que no le falte en cada año la congrua de los dhos. docientos y cincuenta ps porque asimismo nos obligamos a que si faltare alguno de sus vecinos que oy estamos es dho. Valle, suplir la porción que estava de su cargo dar a dho. Cura retiandole según el número de familias y cabezas que contare la familia de cada uno. En cuya atención regularemos y tantearemos la porción que nos toca y pertenece a dho. Cura, por todo lo qual = Nos en licencia para labrarla DHa. Ygla. y nombrar el Cura Capellán que fuere servido desde luego a quien estamos pcomptos de acudir con toda puntualidad con dha congrua sustentación de los dhos docientos cincuenta ps. como lo esperamos de la grandeza y benignidad de V.S.Y. atendiendo al desconsuelo que oy estamos esperimentando y pedeciendo que en ello reciviremos merced, y en lo necesario=

     DN. Juan Ascanio, Da. Juana María Lovera y Otañez, Da. Catalina de Castro, Juan Ramirez Galban, Domingo de Saabedra, Don Balthazarde María Trejo, Bias Arraez de Mendoza, Don Francisco de Mendoza, Nicolás Caldera.

Por presentada y vista por V.S.Y. dixo:

     Que en atención de ser justa causa q’ presentan; deseando S.S.Y. dar todo consuelo espiritual a las personas que habitan en el paraje de Súcuta y haciendas de los vecinos dhos. erigia y erigió en feligresía y partido las subsidhas, haciendas comprehenden: para lo cual concedía y concedió licencia para que se fabrique una Iglesia en la meduania de dhos sitios capaz y dessente y fabricada que sea se vendiga po rel Cura Capellán que S.S.Y. nombrare, devajo la invocación quefuere de la devoción de los vecinos dotando los santos sacramentos en la conformidad que está concedido en otros valles así de la costa del mar como de las riveras del Rio Tuy y S.S.Y. está pronto a nombrar Cura Capellán que sirva dha. feligresía, para cuya congrua aplicará y aplica la cantidad de los docientos y cinq.ps. que se obligan a dar con declaración que de disminuirse los vecinos que ay han de aumentarse tendrán obligación los que nuevamente de pagar conforme el repartimiento que se les hiciere sin que, por ello-aya de aumentarsele la congrua al Capellan porque siempre ha de ser fijante la de los dhos. docientos y Ota Ps. y porque en el entretanto que se fabrique la Igla. no carezcan del pastor S.S.Y. da licencia para que en la del pueblo de charayave, qe está conjunto a los dhos sitios se les administren los Santos Sacramentos por R.P.Fr. Manuel de alesón, Religioso Capuchino, misionero Appo que de orden de S.S.Y está administrando en dho pueblo y para ello le da facultad y autoridad S.S.Y. en el entretanto que nombre cura Cappn y que pueda por aora cumplir con los preceptos de confesar y comulgar en la lgla de charayave y en los libros parroquiales que para la vuena feligresía formare, ponga por cabeza esta erección par que siempre coste de su fundación y as si lo proveyó y mandó y mandó e Yltmo. S.Dn. Diego de Baños y Sotomayor Obpo. desde Obispado de Venezuela y Caracas del Consejo de su Ma. Su predicador y Capellán de honor la qe. lo firmo en el Buen retiro del Vall. Eurisdim de la ciudad de Caracas a los siete días del mes de febrero de mil seiscientos noventa y tres años.

Diego Obpo de Caracas = Antemi Dr. Feliz Acuña = Notario y Secretario.

NOTA: Esta es copia exacta aun con sus errores y omisiones de la que aparece en los folios 1° y siguientes del libro primero de gobierno que es también el séptimo de bautismo del archivo de esta Iglesia.

Esquina del Cuartel, Ocumare del Tuy, Estado Miranda.

 Este edificio que contempláis, es el antiguo de Milicias de los Valles del Tuy en él se cubrió de gloria el general Pedro Hernández quien al mando de 125 hombres, atacó a los españoles (quinientos hombres) que estaban en ese recinto y mantenían presos a decenas de patriotas ocumareños que corrían el peligro de ser fusilados. El general Hernández actuando con mucho sigilo los puso en fuga, liberando así a los prisioneros.

Acera alta de la calle Zamora, Ocumare del Tuy, Estado Miranda.

     Una vez se llamó la Calle del Asilo, por tener las hermanitas de la Congregación Agustina un establecimiento de este tipo. También en una de esas casas, vivió los últimos días de su existencia nuestro querido Vicario Monseñor Rafael Pérez León.

Los Cinco Cementerios de Cúa.

Por: Manuel V. Monasterios G.

     La conmemoración del día de  los difuntos en la población de Cúa siempre ha estado revestido de gran solemnidad, todo el pueblo en romería visita sus difuntos, les reza, coloca velas que simbolizan la luz del descanso eterno, los responsos acompañados de música sacra, toda esta tradición se mantiene, pero el sello característico que tenía Cúa, que  era  la conmemoración nocturna, hasta las 12 de la noche desapareció. Los peligros  de la noche, no por los fantasmas o los difuntos que dejan las tumbas, sino por los atracos y violaciones que ocurren con  frecuencia en el sagrado recinto. La violencia nos roba las tradiciones y los espacios.  Hay que recuperarlos.

Entrada del Cementerio de Cúa, Año 1985, Foto tomada por Manuel Vicente Monasterios.

     Tal vez muchos habitantes de Cúa no estén informados que nuestro pueblo en su devenir histórico haya tenido cinco templos y cinco cementerios.

Primer Cementerio: Ubicado en la Hacienda Marín donde se funda la capellanía  para la atención de esclavos con el nombre de Santa Rosa del Valle de Marín. (Aproximadamente 1650-1756)

Segundo Cementerio: Al trasladarse la población al sitio de la Cúa o Cuana, por orden del obispo Diez de Madroñero se ubica  el cementerio al  lado norte del templo, que hoy corresponde a la calle El Rosario, lateral norte de la Plaza Zamora, hasta la ladera de Chupulún ( 1756-1878)

Tercer Cementerio: El 12 de abril de 1878 el terremoto destruye el templo parroquial, las actividades religiosas se trasladan a los terrenos de la iglesia ubicada donde hoy está la Gruta de Nuestra Señora de Coromoto, en la ladera hacia la Vega y el Limón se ubicaba el cementerio (1878- 1893)

Cuarto Cementerio: Las autoridades municipales de Cúa asumen el control de los cementerios, de acuerdo a las nuevas normativas vigentes para la época, eliminándole la facultad de control a la iglesia católica, asumiéndolo el poder civil representado por el estado (Concejo Municipal). Se fundó el cementerio en tierras recién adquiridas de la Hacienda San  José. En el sitio denominado popularmente como “muerto parao”, hoy sector Pueblo Nuevo, donde se ubica la capilla de  la Dolorosa. (1893-1904)

Quinto Cementerio: Durante el gobierno del general Cipriano Castro, la primera autoridad de Cúa era el general Luís Ramos y se realizaron dos obras de gran importancia, el nuevo cementerio y el puente que comunicaba la Cruz Verde con el camino de Tácata, donde está ubicado actualmente, el terreno pertenecía a la hacienda Marín y fue donado por los propietarios al Distrito Urdaneta. Se inauguró en el año 1904 y continúa funcionando hasta hoy como Cementerio Municipal. Fue planificado  en cuatro cuadrantes sembrados de amapolas, apamates y olivos criollos. La saturación y caotización en la ubicación de tumbas, obligan a  que las autoridades competentes planifiquen su reordenamiento y declararlo “Parque camposanto.” (1904- hasta hoy).

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