Historia regional y local del Valle del Tuy

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En Los Quiriquires la rebeldía tuvo nombre de mujer

Por: Manuel Almeida Rodríguez

     ¿Cómo se expresa la conquista? Esta es y será una pregunta recurrente mientras existan hoy muestras cotidianas de la conquista, puesto que el sentido de la dominación en lo cultural expone una vigencia abrumadora cuando se enfoca una memoria histórica, o más aún, a un olvido histórico.

     Somos una relación intercultural que supera el carácter puramente étnico entre pueblos originarios, africanos y europeos y que se expresa en diversos ámbitos, como por ejemplo los vaivenes del ejercicio del poder, la religión e incluso algunas tradiciones. En este sentido, un elemento fundamental es la práctica la cultura europea de conquista es expresar la descalificación de la cultura ajena y consecuente la eliminación del lenguaje y sus símbolos, la imposición forzosa de la cultura dominante. Esta práctica estaba revestida de un sentido de “Bondad” y de “Deber” terrible e incómodo que además resulta aterrador cuando se encuentra en los discursos históricos de hoy.

luchas en la conquista

      Los pueblos Caribe o Arawacs de la región Centro Norte Costera eran llamados Caracas por una Planta hoy llamada Pira, de uso cotidiano por los habitantes; hay alusiones a un pequeño lagartijo como inspirador del nombre Teque; asimismo, los Quiriquires recibieron su nombre de un ave común en la zona de los Valles del Tuy, región llamada Súcuta que luego fue bautizada Salamanca por los conquistadores. (más…)

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Revista Matria Nº 7

Subido por: Iván López Calero

      El Grupo de investigación histórico – cultural de los valles del Tuy MATRIA, es un colectivo nacido de las inquietudes de un grupo de amigos de esta región del estado Bolivariano de Miranda, con intereses afines por la historia regional y local  y que desde hace ya algunos años se han venido desempeñando en distintas actividades, grupos, colectivos o de forma individual en pro de la investigación, compilación, escritura y difusión de la historia regional y local y las distintas manifestaciones culturales del Valle del Tuy.

       La REVISTA MATRIA tiene el reto de crear un vínculo entre el lector, sus recuerdos y la revista, por medio de artículos de investigación relacionados con lo más cercano al tuyero, es decir, sus orígenes, sus poblados, sus haciendas, sus medios de comunicación, sus comercios, centros de distracción, parques, gente, la esquina, el barrio, la poesía, sus edificaciones, la iglesia… la MATRIA.

Revista Matria Nº 7

Editorial.

       El clamor de la Tierra se hace ímpetu en los espíritus rumorosos entre el ramaje que pendúla bajo la borrasca. Parpadea una luz y en breve una deidad lanza un feroz gruñido, vibra la ira divina. La roca viscosa de humedad perpetua abre su vientre para mostrar una insistente cabellera blanca espumosa, o tal vez es un sayal, el ojo no sabe si ella desemboca o emerge, pero sin duda es una silueta femenina que llama y clama, invoca y convoca.

       Los primeros que habitaron esta tierra tuyera sin duda habrán tenido alguna epifanía allí. Una historia relatada con poesía y pasión, tal y como lo demuestran las teorías literarias, se transforma en leyenda, adquiere carácter ancestral, sagrado, es donde los contemporáneos -con sus palabrejas técnicas pero útiles para lo específico- avizoran la hermenéutica. Esto implica una tradicionalidad oral. Cuando una leyenda comienza a trascender hacia lo simbólico, lo arquetipal, la moraleja, la leyenda se transforma en mito. La historia engendra a la leyenda por la literatura oral, y en otras centenas de años, la leyenda engendra al mito por la literatura escrita. Y así terminamos hablando, en el Tuy, inevitablemente de Mauricio, el “Encantado”. Un personaje real y ficticio a la vez, porque si algo es natural en toda cultura es el imaginario sobrenatural, y si creamos un silogismo, algo sobrenatural es natural que nazca en toda cultura. Lo irreal, cuando no es impuesto (como la Iglesia) por nadie sino por el imaginario popular mismo (las originales ecclesiae), se convierte en real en la experiencia individual de todo habitante de esa cultura, y entonces todo significa algo.

     En Matria quisimos ver así, para esta edición, a la leyenda en vías de mito de Mauricio, que como toda leyenda colonial venezolana, tiene posible o probablemente su origen en la literatura oral indígena, así como se sabe hoy, por ejemplo, que el llamado Silbón nace del dios maligno Oddosha de los aborígenes del sur de Venezuela.

     En un principio literatura, arte e historia eran lo mismo… Hoy se hace necesario volver a ese origen donde la palabra y el imaginario lo podían todo y no existía el dinero. La Tierra nos llama y nos convoca, y se hace tarde.

Isaac Morales Fernández

Portada de la Revista Matria Nº 7

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Revista Matria Nº 5

Subido por: Iván López Calero

     El Grupo de investigación histórico – cultural de los valles del Tuy MATRIA, es un colectivo nacido de las inquietudes de un grupo de amigos de esta región del estado Bolivariano de Miranda, con intereses afines por la historia regional y local  y que desde hace ya algunos años se han venido desempeñando en distintas actividades, grupos, colectivos o de forma individual en pro de la investigación, compilación, escritura y difusión de la historia regional y local y las distintas manifestaciones culturales del Valle del Tuy.

     La REVISTA MATRIA tiene el reto de crear un vínculo entre el lector, sus recuerdos y la revista, por medio de artículos de investigación relacionados con lo más cercano al tuyero, es decir, sus orígenes, sus poblados, sus haciendas, sus medios de comunicación, sus comercios, centros de distracción, parques, gente, la esquina, el barrio, la poesía, sus edificaciones, la iglesia… la MATRIA.

Revista Matria Nº 5

Editorial.

     Matria no sólo hace referencia al terruño, a esa historia de cerca, del municipio o aledaña al campanario de la parroquia. Matria es un reconocimiento a la madre, a esos atributos de la feminidad, y, nos invita a pensar en el regazo maternal como diría Don Luis González y González. La matria en lo sentimental es lo más cercano a cada uno de los que la sienten suya, como sienten cercana a una madre o a cualquier mujer o persona que cuida y protege a sus hijos. Matria es la revolución de la historia de las mini sociedades ante la gran patria, muchas veces desconocida o sin ningún tipo de sentido de pertenencia, en cambio, los vínculos con la matria son más afectivos y dan unidad a hombres y mujeres con el espacio en el cual hacen vida y, ayudan a comprender desde esa gran escala geográfica de representación a una mediana que define a un país o la patria.

     En relación a lo anterior, Matria mantenía una deuda que se comienza a saldar a partir de este presente número con las mujeres del Tuy y Barlovento, espacio territorial unido por el río Tuy, y como bien describe la tuyera feminista Isaloren Quintero Bernal en el Dossier actual: “…queremos mostrar cómo a pesar de ser realidades distintas hay un hilo que nos comunica y nos entreteje en una historia común, la Matria, ese sentirnos mujeres y luchar para visibilizarnos con el pasar de los siglos y los años por devenir…”. Las mujeres son parte activa del espacio tuyero, tienen una historia de clase subalterna por una lucha de reconocimiento y visibilización ante el hombre y ante una sociedad hegemónica cultural en la lógica del progreso capitalista, es una lucha en tiempos de cambios.

     Matria ofrece ante los lectores y lectoras un Dossier dedicado a las mujeres; dos trabajos de investigación que nos adentran en la historia más local en lo biográfico y de tradición oral en Cúa, escrito por el Profesor Manuel Vicente Monasterios; en tema de relaciones internacionales un trabajo en conjunto con una visión nacional del bloqueo a las costas venezolanas en 1902 y otra perspectiva argentina al mismo hecho histórico que determinó un nuevo comienzo de relaciones en América; y, para finalizar un ejemplar artículo redactado por el sociólogo Julián Lautaro sobre el monumento a la mujer originaria, un proyecto por desmonumentar la historia argentina y resignificar la historia indígena en territorio argentino desde un trabajo iniciado por el historiador argentino Osvaldo Bayer. Vamos por nuevas propuestas e interpretaciones queridos lectores y lectoras.

ARTURO LEV ÁLVAREZ ABREU.

Portada de la revista MATRIA Nº 5Pulse acá para descargar Revista Matria Nº 5

Glosa Tuyera.

Por: Miguel García Mackle.

Agua dulce en el cantar,

grito de pleito y alcohol,

negros tostados al sol,

sudorosos de bailar,

así somos al gozar

los del Tuy, negros ligeros

que olvidamos los esmeros

 sin saber si los tuvimos

y que aquí y allá decimos:

Nosotros “semos” tuyeros.

 

Por todo el valle cantamos

con el arpa y los tambores

llevando negras con flores

las noches que las bailamos.

Y cuando afuera nos vamos

con nuestras fiestas algún día,

no olvidamos todavía

que estando en otros terrenos

somos tuyeros morenos

de Yare y Santa Lucía.

 

La copla salta en derroche

con sal sabrosa y fecunda

que al cuerpo del negro inunda

de alegre sombra en la noche.

La madrugada en su coche

llega abriendo sus auroras

y el arpa en cuerdas sonoras

libera aún sus jilgueros,

porque en el Tuy, los tuyeros

cantamos a todas horas.

 

Y aunque tenemos el llanto

del indio triste en la vena,

sentimos la sangre llena

de valor y no de espanto,

y le rezamos al santo

y bailamos en su día

de”corríos” y alegría

a San Juan, con mucha gente,

con tambor y aguardiente

pues “semos” de buena cría.

 

Poema tomado del libro Poesía Édita, editorial PROVARIAS, C.A. Caracas, Venezuela, 1992, 342 pp.

PARA ESBOZAR UNA HISTORIA DE LA LITERATURA TUYERA.

Por: Isaac Morales Fernández.

     La literatura tuyera, es decir, la literatura escrita por autores no solo nacidos o residenciados en la región mirandina de los Valles del Tuy, sino que también reflejan en sus obras cierto arraigo tuyero, comienza a gestarse solo a partir de finales del siglo XIX, y es con Francisco Tosta García (Charallave, 1846-1921), con quien podemos comenzar a hablar de literatura tuyera, y más específicamente, de narrativa tuyera, pues Tosta García, como es sabido, fue esencialmente novelista. Antes de él, escasos autores y artículos de costumbres, vieron a los Valles del Tuy solo como una más o menos relevante referencia geográfica para historiadores del proceso independentista y, más atrás en el tiempo, misioneros de la época colonial, a excepción solamente de Manuel Vicente Romero García, cuya novela Peonía, por cierto inauguradora del ciclo de la novela nacional y costumbrista venezolana, ve al Tuy como referente para la escritura creativa. En ese sentido, conviene avisar al lector que no nos referiremos acá a quienes destacaron más como cronistas que como creadores.

Peonía de Manuel Vicente Romero GarcíaNovela Peonía de Manuel Vicente Romero García.

     El proceso de desarrollo de la literatura tuyera fue irregular hasta bien entrado el siglo XX. Entendemos por un proceso “regular” de desarrollo literario cuando existen varios aspectos: el primero de todos es lo que el teórico francés Roland Barthes llama la logosfera, o lo que llamamos popularmente el “mundillo literario”, es decir, el conglomerado de escritores, obras publicadas de importancia, movimientos literarios transformadores y eventos realizados a nivel regional que dan vida a la literatura como quehacer cultural común de un pueblo o de un conjunto de pueblos, como el Tuy, identificados como unidad geográfico-cultural. Acá jamás existió una logosfera hasta mediados del siglo XX, cuando algunos escritores comienzan a hacer literatura en y para el Tuy. A principios del siglo XX vemos hermosas islas, como lo fueron precisamente algunas de las últimas novelas de Tosta García, todas con referencias afectuosas al Tuy, o la obra poética de Juan España Delgado (Cúa, 1878 – Caracas, 1950), reunida toda en un único libro de 1926 titulado Mi tierra.

Francisco Tosta García, Imagen tomada del Cojo Ilustrado Nº 69 del 1 de Noviembre de 1894Francisco Tosta García, Imagen tomada del Cojo Ilustrado Nº 69 del 1 de Noviembre de 1894.

     También podemos nombrar a Ramón Rodríguez Lugo (Cúa, 1895-1959), quien llegó a ser presidente de la Asociación de Escritores de Venezuela, aunque no publicó libros. Pero luego de España Delgado pasarán años para que comience a formarse una logosfera tuyera. Miguel García Mackle (Cúa, 1927), octogenario aún, es quien inicia esta labor, sin caer tampoco en la tentación del regionalismo estricto. 

Miguel García MackleMiguel García Mackle, en la Casa de Ezequiel Zamora, Cúa, Foto de Iván López, año 2010.

     Es precisamente durante los años 50 y 60 que comienza a surgir un grupo de intelectuales y escritores de los pueblos tuyeros y comienzan a darle voz a la región, a veces, dadas las circunstancias históricas, desde fuera del Tuy, pero sin perder su raíz identitaria. José Rafael Palacios (Cúa, 1917-1990, aunque su obra fue publicada hacia el final de su vida) Metodio Aurely (Santa Teresa, 1933-2009), Cipriano Alberto Moreno (Ocumare, 1935 – aunque su obra no alcanzó ser publicada sino hasta el siglo XXI), y Elsa Morales (Santa Teresa, 1943-2007), son también parte de esta logosfera tuyera, como escritores propiamente dichos; pues no podemos dejar por fuera el gran auge de la literatura oral (la declamación en fórmula de décima, principalmente). Allí tenemos a Juan Alberto Paz (Cúa, 1916, nonagenario), Gumersindo Palma (Yare, 1930-2012), Simón Castro (Charallave, 1932, octogenario), los mismos Metodio Aurely y Cipriano Alberto Moreno, así como Francisco Cádiz (Yare, 1943) y el poeta de origen italiano Domingo Barile Marmo (1947), criado en Charallave desde su niñez.

Metodio AurelyMetodio Aurely.

     Sin embargo, de la literatura tuyera, es una historia que aún hay que rescatar y en la que falta mucho por investigar, pues no abundan los documentos ni las referencias foráneas.

CARLITOS LARA: SIETE DÉCADAS DELEITANDO AL PÚBLICO CON SU GUITARRA.

Por Juan M. Carrasco D.

     Carlos Lara, “Carlitos”, como es también nombrado, es una leyenda local, regional y, por qué no, nacional, de la ejecución musical en la guitarra de manera autodidacta. Ha recorrido tantos lugares como géneros musicales existen, desde música popular norteamericana, pasando por la música folklórica venezolana del siglo XX, Nueva Onda y demás géneros musicales modernos.

CARLOS LARA.Carlos Lara tocando en la Plaza Bolívar de Santa Lucía, foto de Juan Manuel Carrasco.

     Nació en la ciudad de Guarenas, un 14 de octubre de 1931, pero a los 3 años de edad se muda a Santa Lucía con su familia. Estudió en la célebre y antigua escuela local de varones “Félix María Paredes”. Sus primeros contactos con la música se dan a la edad de 15 años en Santa Lucía, a través de un conjunto musical legendario de esa localidad tuyera, denominado “Perolito”. “Éramos unos muchachos con la inquietud por la música. Después de la escuela, de hacer los mandados y de recoger y cargar leña, tocaba algo parecido a una guitarra en esa agrupación, pero hecha con una tabla, no sonaba bien, pero ahí le dábamos”, refiere Lara, agregando que tiempo después una señora del pueblo les regaló una guitarra “de verdad”. “Pero como yo soy zurdo, aprendí a hacer los acordes al revés, y hasta el sol de hoy toco la guitarra de esa manera. Eso sucedió en la década de 1940”, aseguró. Cantó por esa época también con la Orquesta de los Hermanos Domínguez.

     A los 17 años tuvo que viajar a Caracas para trabajar en un taller de fundición, “pero allí no duré mucho tiempo, pues el músico caraqueño Miguelito Rodríguez ‘Su Majestad del Arpa’ me invitó a participar en su conjunto ‘El Trío Azul’, como ejecutante de la guitarra”, dijo, añadiendo que también estuvo en las filas del cuarteto musical “Los Lancers”, del músico académico Eduardo Lanz.

     En la década de 1960, donde ya se perfilaba como cantante y ejecutante solista, fue fundador del grupo “Los Siete”, y participó con el músico Federico Betancourt en “Los Selectos”, que luego se transformó en “Federico y su Combo Latino”, y con Jimi Jeffers en el “Trío Hawaiano”. “Fue una década de mucha actividad musical en clubes de prestigio, como el Country Club -donde en una oportunidad acompañé en el bajo al músico Daniel Montes- y restaurantes de fama reconocida en esos años”.

     Ya para finales de la década de 1970, radicado ya en Santa Lucía, formó parte de la agrupación “El Combo Dinámico”, junto al desaparecido maestro de la música luciteña, Don Marcos Correa, con quien compartió escenario en infinidad de oportunidades. “En esta carrera se me han presentado muchas oportunidades para viajar al exterior, a las islas del Caribe, Texas y demás ciudades, pero no las llegué a probar por mi miedo a los viajes en avión y en barco”, comenta, agregando que “de todas maneras no me ha hecho falta, pues el reconocimiento de mis coterráneos y del público de los lugares donde me he presentado ha sido suficiente para mí”.

     Hoy en día, Carlos Lara se dedica a amenizar diferentes eventos sociales particulares, con la compañía del cantante luciteño Víctor Mejías y acompañándose a su vez de una guitarra eléctrica, un generador electrónico de ritmos y su amplificador. “Hay que estar actualizado”, agrega jocosamente.

“Yo le agradezco mucho a la música y al pueblo de Santa Lucía, donde he recibido mucho reconocimiento de la gente, pues este es un pueblo con mucha tradición para la música”, añade.

ANÉCDOTAS.

     Cuenta Lara, entre sus anécdotas, que “una noche tocaba yo en un “botiquín”, tocaba en una guitarra acústica unos boleritos para los presentes, que eran bastantes, y de repente un hombre se me acercó y me dijo que tocara “La Chipola”, a lo que le contesté, con educación, que no me la sabía. El hombre insistió dos veces más con empujones, pero yo le decía que no me sabía ese tema. Pero como seguía empujándome no tuve más remedio que ‘plantarle’ la guitarra en la cabeza, que además era prestada. Una semana después volví al lugar para tomarme un cafecíto, pero el operador de la máquina de café me dijo ‘mire, piérdase ¿oyó? El hombre al que le estrelló la guitarra hace una semana es de la Seguridad Nacional, y lo anda buscando”.

LA MAGDALENA, UN TESORO ESCONDIDO EN BUSCA DE INVERSIONISTAS.

Por: investigaciones TUCUY.

Vista de los Valles del Tuy desde la Capilla de la Magdalena, Foto de Iván López, año 2008.

El Futuro y el Pasado se unen

     Algunas leyendas tuyeras nos hablan de un inmenso tesoro enterrado en predios de La Magdalena por el famoso guerrillero realista Dionisio Cisneros, esto ocurrió, según cuentan, cuando estas tierras formaban parte de Colombia y la Presidencia la ejercía El Libertador Simón Bolívar. Algunos, con la ambición de la riqueza rápida, buscando las famosas “morocotas” han incursionado en sitios como El Trompillo, La Fila, Curujur, la Cueva. Solo algunos han visto luces, otros, según cuentan ellos mismos, han padecido las “maldades” del bandido. Pero nadie ha encontrado el tesoro. (Ver en Leyendas Tucuy  “El Inmenso Tesoro de Dionisio Cisneros…).

     El Tesoro existe, pero solo algunos visionarios tienen el privilegio de percibirlo, de creer en él, uno de esos favorecidos es el Ingeniero  y Comunicador Juan Quintana, también  su esposa la profesora Isaura Villaparedes de Quintana, sus hijos, algunos residentes, agricultores, artesanos, comerciantes como la Familia Delpiani y una gran mayoría de Magdalenenses ha descubierto que el verdadero tesoro está en desarrollar a la Magdalena como el principal polo turístico del Tuy; las condiciones están dadas, la naturaleza le ha dotado del mejor clima de los valles, tierra generosa para la producción agropecuaria, el Estado Venezolano le ha construido la mejor infraestructura vial de los caseríos rurales en la zona Tuy (Carretera Quebrada de Cúa- La Magdalena). La seguridad ciudadana no es difícil de organizar. Los otros servicios de infraestructura también son factibles a corto plazo. Sólo hace falta un Plan de Ordenamiento, para conservar en la Magdalena la arquitectura típica de los Valles del Tuy.

Juan Quintana y su Familia, Foto Iván López, Año 2008.

     Algunas obras públicas fundamentales como La Capilla es un ejemplo a seguir, la sencillez de esa desaparecida forma de construcción está en armonía total con el medio ambiente. El Ingeniero Juan Quintana y su familia, en 17 años de  paciencia pueden mostrar a los visitantes una “casa museo”, donde se rescatan las vivencias y la historia menuda de Charallave y del Tuy, a través de los objetos de invalorable y fiel referencia, a los personajes, a los hechos, a las raíces de un pasado que no se puede borrar invocando la “modernidad” mal entendida. No conforme con esta loable iniciativa, para disfrute y remembranza de quienes por nuestros años vivimos aquella “nuestra” época dorada; hoy las nuevas generaciones pueden conocer e interesarse por ejemplo: En la biografía de Don Policarpo Farrera,  respetable  Juez de Charallave, de su hijo el Polifacético Gustavo Farrera (Chucuto), músico, político, comerciante, emprendedor y de su nieto Gustavito Farrera Luna, el Cantante, el historiador, el recopilador de las anécdotas de su pueblo. Solo para poner un ejemplo entre los miles existentes en el museo.

     No conforme con esto el Ingeniero Juan Quintana ha construido un Parque Temático que nos transporta al pasado charallavense, no como el simple recuerdo de algo sin retorno, sino como un pasado histórico que sienta las bases para un futuro mejor, para hacernos entender en forma didáctica: Que sin ese pasado, sin la labor de esos hombres y mujeres que en muchos casos ya se fueron, no tendríamos presente, ni futuro. Una sociedad que no respeta su memoria, ni la hace conocer, tiende a diluirla, a descomponerse, las raíces sociales y el sentido de pertenencia representan la mejor barrera para la anomalía que nos destruye socialmente. La obra de la familia Quintana es verdadera labor de Patria.

Capilla en advocación a la virgen de la Magdalena, pueblo de la Magdalena, Foto Iván López, año 2008.

     Para los habitantes y nativos de este hermoso caserío, tan cerca de Caracas, gracias al Ferrocarril Ezequiel Zamora, columna vertebral de futuro desarrollo planificado y organizado del Tuy. Debe ser un paradigma a seguir lo realizado hasta hoy, un ejemplo a seguir para logar el bienestar.

     La Magdalena está llamada por todo lo señalado a convertirse en una “Colonia Tovar” a la venezolana, solo necesitamos un poquito de imaginación para ver crecer una agricultura sustentable, incluso el café, tratando de desarrollar una “Marca de origen” con un café orgánico, cotizado hoy en el mundo a precios superiores al petróleo, Una escuela local de artesanos de la madera, el barro, la tela y otras áreas que le distingan a nivel nacional e internacional como ocurre hoy con Magadaleno en Aragua, una ruta gastronómica tuyera y venezolana, volver al cultivo de la piña y de los frutos tradicionales de la zona, rescatar la fabricación del famoso queso de mano, un centros para la practica de deportes como el  senderismo, hasta la Cueva de Ña` Plácida y otros lugares, la caminata, la escalada, la observación de la multitud de pájaros, el inmenso paisaje de todos los Valles del Tuy, deportes extremos como el vuelo en parapente, las posibilidades se pierden de vista. Esto daría no solo a La Magdalena una economía sustentable, sino al Tuy otra visión reconfortante, de calidad de vida, un polo de atracción para la inversión nacional e internacional.

Detalle de la Capilla de la Virgen de La Magdalena, Foto Iván López,año 2008.

     Desde TUCUY felicitamos a los habitantes de este Caserío, al Gobierno Nacional, por llevar adelante estos hermosos proyectos de infraestructura, al Ingeniero Juan Quintana y Familia por atreverse a construir el futuro con fe, trabajo, constancia y amor a su tierra. En la Magdalena se puede demostrar que cuando los planes del Estado se unen a la iniciativa privada y caminan por la misma ruta, el éxito está asegurado.

     La Magdalena puede ser un modelo para muchas regiones del país, una comunidad en  movimiento positivo donde todos pueden ganar si se actúa con inteligencia.

      Invitamos a los habitantes del Tuy, de Venezuela y del mundo a visitar La Magdalena, a invertir en proyectos sustentables y generadores de empleo, no en engorde de tierras. Visitar La Magdalena es aproximarse a la Venezuela posible y comprender de forma directa que un presente de trabajo y constancia, de visión y esfuerzo sostenido, representan el verdadero tesoro enterrado por José Dionisio Cisneros en 1825 en ese Caserío.

Capilla de la virgen de la Magdalena, pueblo de la Magdalena, Foto Iván López, año 2008.

Origen de la Propiedad, (Historia Local)

Caserío La Magdalena. Primera Parte

     El antiquísimo Caserío de La Magdalena, ubicado hoy día en los límites entre los Municipios Urdaneta, Cristóbal Rojas y Guaicaipuro, con más de un 70% de su territorio en Urdaneta, pero vinculado en lo económico, social, y político a Charallave, por descuido inveterado de las autoridades del hoy Municipio Rafael Urdaneta. Tierras hermosas, con vocación agrícola, cuyo origen  se remonta al período Colonial con el nombre de “Altos del Palmar”,  (Hacienda El Palmar) vieja posesión cacaotera propiedad del  “Marquesado de Mijares”, cuyos linderos se extendían desde la orilla del río Tuy, hasta la fila de la Magdalena, por una parte (Sur-Este) y por la otra la “Hacienda San José”, conocida posteriormente como Quebrada de Cúa, cuyos Linderos también se extendían desde las riberas del  Tuy hasta la fila de la Magdalena.(Sur-Oeste), siendo el lindero natural entre los dos latifundios( Quebrada de Cúa o San José y El Palmar) el curso la Quebrada de Cúa, o de Cabuya, desde su naciente hasta la desembocadura en el Tuy. (Hoy Lecumberry).

   Más hacia Este, en el camino de Charallave nos encontramos con las haciendas: La Unión, y El Vapor. Por el Norte con Paracotos, están las antiguas haciendas cafetaleras de los Ufano, Delgado, Morantes, Rosales.

     Las tierras de los “Altos del Palmar” llegaron a manos de Don Juancho Gómez y sus herederos, a comienzos del siglo XX, formando parte del gran latifundio, llamado durante el Gomezalato “La gran posesión Mendoza” La cual reunió en una sola hacienda casi todas las posesiones desde Cúa hasta Ocumare del Tuy. Una vez muerto el Dictador Juan Vicente Gómez, los bienes de la familia pasan a la Nación venezolana, mediante juicio de expropiación y el gobierno del General  Eleazar López Contreras, funda la Colonia Mendoza con 60 familias canarias procedentes de Cuba, a través del Instituto Colonización e Inmigración, posteriormente en el año 48 pasa al Instituto Agrario Nacional, el cual se ocupa fundamentalmente de la parte baja y colindante al canal de riego construido al efecto desde Marín hasta Ocumare.

Bodega del Señor Delpiani en La Magdalena, Foto Iván López,año 2008.

     Con relación a la finca San José o Quebrada de Cúa a partir de las últimas décadas del siglo XIX, empieza a desmembrarse o a producir mutaciones; La primera es la venta que Don Carlos Hernaiz, dueño también de la Hacienda Marín, le hace al Presidente del Gran Estado Miranda General  J.M. García con la finalidad de destinarlos al Municipio de Cúa, para la ampliación del pueblo. Esta compra permite a posterioridad construir la Plaza de Santa Rosa (a partir de 1911, Plaza Bolívar), la calle Cruz Verde (Hoy General José María Carreño), Pueblo Nuevo. (Hoy Monseñor Pellín)

     A partir de este desmembramiento deja de llamarse Finca San José y se empieza a denominar Hacienda Quebrada de Cúa, con varios propietarios entre ellos Carlos Hernaiz quien vende a Don Doroteo Angelino en 1893, el general Hugo Guardia compra en 1914, nuevamente pasa a manos  Don Doroteo Angelino en 1918, los herederos de Don Doroteo Angelino le venden a Doña Rosa Acosta de Marrero en 1925, agregando a la venta la posesión el Potrero que Don Doroteo había adquirido del general Laureano Carballo. Don Félix Sosa apoderado de la familia Marrero Acosta vende a Don Andrés Cruz Orta en 1939, éste vende al Dr. Julio Molina en 1941, Este vende al Mayor del Ejercito Francisco Angarita Arvelo, primo del Presidente General Isaías Medina Angarita en 1942. Don Jesús Sánchez, apoderado del Mayor Angarita Arvelo, vende a Don Domingo Palacios en 1948, éste vende a Alejandro Arzola M. y a Alejandro Arzola De Armas, en 1948 y éstos a su venden al  Instituto Agrario Nacional en 1953.

Adobe, Pueblo de Antaño, Foto de Gladys Zambrano, año, 2009.

     El I.A.N.  en 1953 otorga al municipio un lote de terrenos para ampliación de la población, (Hoy Hospital Dr. Osio, Centro Comercial Aparay, Polideportivo, Industrias PAVCO, antigua Tubemplast.) Por la Misma fecha el Directorio del I.A.N. vende un lote de terreno al Coronel del Ejército Roque Yoris, quien instala un Haras de caballos pura sangre, en esa época era Presidente del Viejo Hipódromo del Paraíso, quedando en manos del I.A.N. el caserío Quebrada de Cúa y el caserío La Magdalena.

Adobe, Pueblo de Antaño, Foto de Gladys Zambrano, año, 2009.

     En 1957, faltando pocos días para la caída del Dictador Marcos Pérez Jiménez, el Directorio del I.A.N. vende a Tobías Darwin Uribe un lote de terreno, el cual denominan “Posesión o Hacienda ña-Placida”, pues incluían la venta  de tierras y de la cueva.

     En esta apresurada venta se inician una serie de  irregularidades (Enero 1958) tales como:

  • No existe tradición legal de una Hacienda denominada Ña-Placida.ya que éstos  terrenos incluida la Cueva, forman parte de Altos del Palmar y no de Quebrada de Cúa.
  • La documentación de venta de la Hacienda ña-Placida corresponde a la tradición de la Hacienda Quebrada de Cúa Antigua San José.
  • Es decir que el Directorio del I.A.N. venda un lote de terreno con documentos y tradición de otra hacienda.
  • Se puede inferir que la razón fundamental de una documentación diferente a la que le correspondía, era que para esa fecha el I.A.N no era el propietario de Altos del Palmar, pues formaba parte del conjunto de bienes expropiados a la Sucesión de Juancho Gómez (hacienda El Palmar) y el Procurador General de la República Dr. Juan José Abreu ordenó el registro a nombre de la Nación Venezolana y no se había hecho el traspaso de bienes al I.A.N. Esta transferencia se produjo en el año 1985. Para la venta un bien nacional era necesario que se produjese la desafectación y autorización del Congreso Nacional y lo urgente de la transacción, pues la dictadura estaba agonizando, no daba tiempo para cumplir con los tramites de ley y se anexó de forma ilegal a la tradición de la hacienda Quebrada de Cúa.(antigua San José)