Historia regional y local del Valle del Tuy

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Pueblo de Santa Rosa de Lima de Charayave

Subido por: Iván López Calero

Transcripción sin corregir (SIC)

Pueblo de Santa Rosa de Lima de Charayave

Obispo Mariano Martí

Documentos relativos a su visita pastoral de la Diócesis de Caracas

 Apuntes del Libro Personal

     Día 29 de mayo de 1783, salimos del pueblo de la Guayra de Paracotos a las cinco y media de la mañana, y llegamos a las nueve y quarto a este pueblo de Charayave, distantequatro leguas y quarto, que dizen estar medidas. Al salir de la Guayra de Paracotos, baxamos una cuesta de más de un quarto de legua, y una legua o poco más antes de llegar a este pueblo de Charayave, pasamos más de tres quartos de legua de camino malo, por las grandes piedras dentro de la quebrada llamada de Charayave; y es de advertir que luego al salir de la Guayra de Paracotos se baxa aquella cuesta de un quarto de legua, el camino siempre va por la quebrada, pero es camino bueno, y la dicha quebrada trahe poco agua, pero en llegando a las dichas piedras, el camino por aquellas piedras es intransitable.

     Esta Iglesia es baxo la invocación de Santa Rosa de Lima, de una sola nave, de bajareque doble. Tiene Coro alto, hay Baptisterio al entrar a la Iglesia, a la banda de la Epístola. No hay más puerta que la principal. Ahora se está haciendo el cementerio contiguo a esta Iglesia, a la banda del Evangelio, donde estava la Iglesia vieja, que se quemó. No está colocado su Divina Magestad. La Iglesia está cubierta de obra limpia. La Sacristía está detrás de la Capilla mayor, provehida de bastantes casullas, aunque algo viejas, y está escasa de otras alajas. Véase el inventario.

     Este Cura es don Joseph Antonio Ralo. Nació el día 13 de diziembre de 1751 en Caracas. Estudió tres años de Filosofía, de que es Bachiller, tres años de Theología escolástica y dos de Moral con el Bachiller Lindo, todo en la Universidad de Caracas. Tiene dos actos de oposición a Curatos, una a este Curato y otra al Curato de Yare, después que ya era Cura de éste de Charayave. Se ordenó de Presbytero el día 1° de enero de 1777, a título de este Curato de Charayave. Como particular tiene una Capellanía de mil pesos. Desde que se ordenó de Presbytero tiene licencias de predicar y confesar en todo este Obispado. Nada se ha sabido contra su buena vida y costumbres. Predica, confiessa y adminstra los Santos Sacramento, enseña la Doctrina y es eficaz y estimado de sus feligreses.

     Este terreno, ahunque tiene algunas llanura, la mayor parte son cerros. Sus tierras son fructíferas y producen maís, plátanos, yuca, frixoles, arros, cacao, caña dulce, etc., y sin embargo estos vecinos, así indios como españoles son pobres porque no quieren trabajar, y aunque trabaxassen y cogiessen frutos, que acá el principal es el maíz, no serían ricos, porque no tienen mulas o cavallos para transportar el maís a Caracas, por no poder mantener animales a causa de que acá no hay potreros y los cerros están poblados de arboledas. (más…)

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BOLÍVAR EN YARE, 192 AÑOS DESPUÉS

Por: Juan de Dios Sánchez

Simón Bolívar

    Hace ciento noventa y dos años, tal día como hoy 2 de septiembre en 1807, el futuro Libertador de Venezuela estaba viviendo en su hacienda del valle de Yare, actual municipio Simón Bolívar del Estado Miranda y en la placidez de las tardes disfrutaba de sus propiedades en largos paseos a caballos, concibiendo ampliar las operaciones agrícolas de sus haciendas con varias siembras de añil.

     Aquella decisión del futuro General causó grandes oposiciones, siendo una de ellas, la más activa, la del abogado y vecino Antonio Nicolás Briceño quien no solo se opuso a la actividad sino que activó con el resto de los propietarios para que se opusieran a Bolívar en sus planes.

      Las cosas llegan a un termino de conflicto cuando todos se oponen a que Bolívar construya un callejón que requiere para el transito de sus tierras a la oficina de comercio del añil y un canal de drenaje que, pasando por las tierras de Briceño, cayera en un río cercano.

     Aparentemente solo se trataba de una fanfurriña entre dos o tres terratenientes sin mayor significado ni trascendencia en la historia de aquel tiempo ni mucho menos capaz de impactar la historia ciento noventa y dos años más tarde.

Antonio Nicolás Briceño Briceño, “El Diablo”.

     Pero las cosas pasaron “de castaño a oscuro” con mucha facilidad porque Bolívar, a la cabeza de un piquete de negros esclavos, bien armados y dispuestos a todo, inició los trabajos del canal de desagüe que, empezando en las tierras del futuro Libertador avanzaban, inexorablemente, a las de Antonio Nicolás Briceño.

     Pasaron varias horas y aparece Briceño, con un piquete de hombres secundándolo, no menos grande ni amenazador que el de Bolívar y se dispone a interrumpir los trabajos por la fuerza.

     Pero Bolívar no se arredra y por el contrario, ordena que los trabajos prosigan, Briceño ardiendo en ira, desenfunda la pistola y apunta a Bolívar quien, rápido y certero, se lanza sobre él y lo desarma, las personas presentes, sin pedir ni dar explicaciones, separan a los dos hombres. La calma sustituye la violencia y todo queda allí. Bolívar se olvido del añil y del canal y Briceño retira sus amenazas no sin antes pedir las más sentidas disculpas.

    Meses más tarde el futuro Libertador tratara de nuevo el asunto por medio de una correspondencia dirigida a Briceño de la que se conserva una respuesta. La guerra, el ardor de la política y otros asuntos de mayor monta sacaron a Bolívar y a Briceño de los Valles del Tuy y los lanzaron, por caminos diferentes, a la inmortalidad.

     Problema incidente que ha podido significar quien sabe que extraño desvarío, que en la historia del mundo se planteó aquel día, hace ciento noventa y dos años: Bolívar herido o muerto en un obscuro incidente, sin mención de gloria, Briceño preso por homicidio. Los hechos trastocados y un proceso que, inevitablemente, los arrastraría a los dos en un incidente de menor monta.

      Gracias a la prudencia de los vecinos se bajó el arma y se aminoraron los bríos. Pronto Briceño saltaría a la inmortalidad como uno de los padres de la Patria al ser una de las voces esenciales en el Congreso Constituyente de la Nación en 1811. De carácter inflexible propondrá, en 1813, un plan terrible de exterminio de los españoles que se considera como cruel e injusto. Bolívar no compartirá sus planes por considerarlo inoportuno pero, el mismo día en que, en Barinas, es fusilado Antonio Nicolás Briceño por los españoles, Bolívar en Trujillo firmaba el Decreto de la Guerra a Muerte que iba a ser el hilo melódico esencial de la Guerra de la Independencia Venezolana.

Firma del libertador Simón Bolívar.